viernes, abril 29, 2011

Mís 50 discos que te cagas (24): LOU REED –BERLIN (1973)

 

 
  
Berlín de Lou Reed, a parte de ser un ejemplo genuino de álbum de culto (en su caso por aceptación tardía tanto de la crítica como del público), es ya por si solo la obra maestra de Lou Reed y una de las grandes obras de la música popular de todos los tiempos. Un disco que demostró que las temáticas adultas, el drama y la crónica desesperada tenían perfecta cabida en el léxico del rock; si bien ya desde los 60 Bob Dylan y otros cantautores eléctricos habían cimentado este registro rockista a base de guitarra acústica, canciones desnudas y folk ocasionalmente fusionado con el rock, gente como Lou Reed, amplio conocedor del lado mas turbio de la sociedad, logró dar con un nuevo y genuino código expresivo que aunaba la canción europea mas oscura y comprometida (Jacques Brel, Kurt Weil) con la vanguardia musical de músicos como John Cage con un trasfondo depresivo y expresionista obtenido gracias a al recuperación de los pasajes más inquietantes de la Velvet Underground, tanto en lo temático como en lo musical. Porque Berlín, el tercer Lp en solitario de Reed, se planteó como una obra ambiciosa, un disco conceptual que contaba la trágica historia de Caroline y Jim, una joven pareja americana residente en la capital alemana y  realmente mal avenida: él un déspota maltratador, ella una prostituta, ambos yonkis. Una relación en donde el amor no puede tener lugar en medio de retiradas de custodia de los hijos, infidelidades, chutes de caballo, violencia de género, alcoholismo…y muerte. Y la metáfora de la división, la alienación y la incomunicación expresada en el Berlín de la guerra fría, dividido en dos por el muro.

Reed era ya una estrella gracias al éxito de su anterior álbum, Transformer (1972), todo un manual del Glam rock más rompedor, inteligente y genuino, y cuando todo el mundo se esperaba un LP similar, Reed dejó desconcertado al personal con este oscuro, tristísimo, deprimente disco de desagradable escucha  para el público de entonces. La crítica lo puso a parir y el público le dio la espalda. Reed pasó de interpretar las canciones de este LP maldito en las giras siguientes, pero en los 80, el movimiento afterpunk y del rock siniestro, propagado por Siouxsie and The Banshees, Magazine o Joy Division comenzaron a hablar obsesivamente de Berlín y pasó a convertirse en un disco de culto. Hoy día es considerado con todo merecimiento el mejor trabajo de Reed, peso a ser un disco difícilmente homologable estilísticamente a la obra posterior del músico neoyorquino. Producido por el genial Bob Ezrin y con un enorme elenco de músicos de estudio entre los que se encontraban Jack Bruce (Cream), Steve Winwood, Aynsley Dumbar o los hermanos Brecker, Berlín contiene 10 cortes cuidadosamente grabados algunos de ellos inspirados en melodías compuestas (pero no grabadas) en la época de la Velvet. La pieza que da título al disco lo abre con una lánguida pieza de piano de regusto europeo y que parece remitir a los años 30 y 40, una obertura que deja a las claras las intenciones artísticas del disco. Lady Day pone un tempo más rápido al LP con su Rythm & Blues tremebundo con potente saxo, todo lo contrario de al escalofriante The Kids  que mete al disco en sus compases finales en una desasosegante letanía con guitarra acústica y arreglos crepusculares con el llanto de los niños retirados de custodia de Caroline como escalofriante coda.

How do You Think it Feels fue una de las primeras canciones que tocaban a pecho descubierto y con realismo el tema de las toxicomanías, a base de guitarras duras y ricos arreglos de metal (un tema que anticipaba el rock urbano). Caroline Says, tema en dos partes (cortes 4 y 7) constituye momentos cumbre en el disco: Caroline Says I, tema de rock de guitarras con un enfoque más comercial que el resto de la obra, plantea la infidelidad en la relación de los protagonistas, mientras que Caroline Says II es una deprimente balada en donde Caroline muestra su desesperación y dolor ante los maltratos de Jim, una canción tan bello como triste y oscura. En línea parecida se encuentra The Bed (y en un registro más melódico), y poco después el disco concluye con Sad Song, el monólogo del indolente y soberbio Jim ante el suicidio de su chica con clasicistas arreglos de cuerda.          

Disco influyente donde los haya, Berlín consolidó el singular estilo vocal de Lou Reed (con intento de copia por otros en años venideros) y alumbró no pocos aspectos estilísticos y conceptuales del punk, el rock siniestro y gótico y el rock urbano. Todo un clásico que no ha dejado de ser un tótem sagrado en el mundo del rock, año tras año.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Underground, Art Rock
Publicación: julio 1973
Sello original: RCA
Producción: Bob Ezrin
Duración: 49:26
Músicos:
Lou Reed: voz, guitarra acústica
Bob Ezrin: piano, melotrón, arreglos
Steve Hunter: guitarra eléctrica
Jack Bruce: bajo
Steve Winwood: órgano
Aynsley Dunbar: batería
Michael Brecker: saxo tenor
Randy Brecker: trompeta
Tony Levin: bajo
Gene Martynec: guitarra acústica, sintetizador, bajo, arreglos vocales
Allan McMillan: piano, arreglos
BJ Wilson: batería
Dick Wagner: coros y guitarra eléctrica
Blue Weaver: piano
Jon Pierson: trombón

Track listing

1- Berlin
2- Lady Day
3- Men of Good Fortune
4- Caroline Says I
5- How Do You Think it Feels
6- Oh Jim
7- Caroline Says II
8- The Kids
9- The Bed
10- Sad Song

domingo, abril 24, 2011

El aparatito de Lumiere - CODIGO FUENTE (SOURCE CODE)


  
***
 
Tras sorprender hace 2 años con la curiosa cinta Moon, el británico Duncan Jones presenta su segundo filme, también enmarcado en el género de la ciencia ficción y al igual que aquella brillante opera prima, también con cierto componente filosófico y rebuscadas digresiones temporales. ¿Ha hecho la misma película? En absoluto, pero la sombra de aquella vistosa e inteligente paranoia que era Moon planea constantemente en Code Source, un filme con mayor presupuesto que aquel y planteamiento diferente que pese a todo le costará huir de las odiosas comparaciones.  Jake Gyllenhaal es el protagonista de esta complicada historia en la que encarna a un soldado norteamericano que tras haber sido destinado a Afganistan despierta sin saber como en el cuerpo de otra persona que esta viajando en un tren con destino a Chicago. Tras una explosión en el tren, vuelve a despertar esta vez en una especie de cápsula situada en el Pentágono en donde le comunican que ha sido elegido para formar parte de una misión ultrasecreta: impedir que unas bombas estallen en Chicago mediante una serie de viajes mentales temporales en los que asume la identidad de uno de los pasajeros del tren. El soldado Colter Stevens tendrá por tanto que agudizar su ingenio y observación en una serie de “viajes” de 8 minutos en los que estará siempre en el mismo momento temporal viviendo los mismos acontecimientos una y otra vez. ¿A que recuerda esto? ¿A una famosa comedia de los 90, verdad? La idea tal vez ya no sea tan original, pero el planteamiento y desarrollo del filme esta realmente logrado y sin recurrir a trucos manidos del género de ficción científica ni a maniqueísmos palomiteros, la tensión y la emoción se mantienen constantes durante algo más de hora y media de metraje.
        
Pueden resultar cansinos los efectos de imágenes y la repetición de situaciones (por clara necesidad de guión), pero esto no logra afectar a un conjunto visual bastante interesante. La cierta atmósfera claustrofóbica y lo kafkianamente desesperante que resulta la situación del protagonista tampoco son la alegría de la huerta, pero la película en ningún modo resulta agobiante. Que nadie se espere eso sí la típica película de “salvar el mundo” ni cosa parecida, teniendo en cuneta además que bajo el trasfondo de filme de acción hay una cierta crítica a las políticas bélicas, al secretismo gubernamental y también al forzado stress y la vacuidad (remediable) de la vida contemporánea. Al final, un cierto mensaje de esperanza alumbra una historia que a ratos puede parecer pesimista, aunque el epílogo sea algo impostado.

En resumidas cuentas, Duncan Jones (hijo del cantante David Bowie) puede ser llegar a ser un gran director pese a que esta película sea algo inferior en calidad a Moon y empiece ya a repetirse en temáticas demasiado pronto. Una película sin excesivas ambiciones pero recomendable.

sábado, abril 23, 2011

SIR FRACIS DRAKE, NAVEGANTE CON PATENTE DE CORSO



La historia de la piratería, cuyo auge tuvo lugar en entre los siglos XV y XVIII, tiene muchas leyendas, y una de las más singulares es la del navegante, capitán y  corsario  británico Vice Almirante Sir Francis Drake (1540-1596), un hombre tan intrépido y avispado en su cometido de marino y explorador como despiadado, codicioso y cruel en su faceta pirata. Con todo, toda su vida marina marcada por su lealtad  a la corona británica, a la cual sirvió hasta su muerte con su patente de corso que le permitía como a todos los corsarios cometer actos de piratería contra los enemigos militares y comerciales de un país determinado, en este caso Inglaterra frente a España. El continente americano, descubierto como quien dice “hacía nada”, fue escenario de muchas de las aventuras de este legendario pirata, en una crónica en donde no faltan exploraciones de territorios inhóspitos, tesoros escondidos, batallas navales, travesías penosas, quema de barcos, asaltos a navíos y como no, la inmensidad del mar. No obstante, el capitán Drake siempre quedará en la Historia como el hombre  que logró derrotar a la Armada Invencible española en 1588 durante la guerra anglo-española (1585-1604) 


Los primeros pasos de un marino inglés

Francis Drake, nació en Tavistock, Devon posiblemente en febrero o en marzo de 1544 (no se conserva su partida de nacimiento). Drake fue el mayor de doce hermanos y provenía de una familia en donde había parientes nobles, pero su padre no  era  más que un sencillo granjero de religión protestante luterana cuyo credo se encontraba en confrontación con el anglicanismo reinante en Inglaterra, lo que hizo huir a los Drake de Devonshire a Kent en 1549, Allí, Edmund Drake se hizo pastor protestante de marineros ascendiendo pronto dentro de la jerarquía luterana de la zona.  El contacto de Edmund Drake con los hombres de mar le hizo pensar que la vida naval podía ser el futuro para su hijo mayor, por lo que no dudó en confiarlo como grumete en el barco de un vecino capitán de navío que se dedicaba al transporte de mercancías desde el Támesis hasta Francia. Corría el año 1556 aproximadamente. En 1564, con 20 años, tras la muerte de su capitán y mentor, Francis Drake se convierte en capitán y propietario del velero, tal y como lo había dispuesto en su testamento el antiguo capitán recientemente fallecido. Se cree que durante estos años Drake se dedicó también a al trata de esclavos africanos.

En 1567 Drake viajó por vez primera al Nuevo Mundo en un barco propiedad de sus parientes lejanos los Hawkins, importante familia naviera de Plymouth. En un viaje posterior con flota de lo Hawkins, en 1568, el joven capitán Drake fue capturado en San Juan de Ulúa (México) por los españoles, quienes controlaban el comercio con el nuevo continente y no admitían ninguna injerencia comercial de potencias extranjeras como la inglesa. Consiguió escapar junto a su primo segundo John Hawkins. No obstante, a partir de ese momento Francis se la tuvo jurada siempre a los españoles.         


El capitán Drake en las Américas

 El episodio de San Juan de Ulúa fue fundamental para la conversión del navegante Francis Drake en bucanero (aún no corsario). Su aversión a los españoles fue lo que le movió a ello. Nos e sabe exactamente cuando ocurrió esto, ya que si bien realizó viajes a las Américas entre 1570 y 1571 estos – de los que pocos e sabe- es posible que tuviesen un carácter meramente comercial. Pero en 1572, Drake planeó un ataque al istmo de Panamá con la intención de hacerse con los  tesoros de oro y plata de Perú, que tuvieron que ser evacuados en galeones españoles a la colonia en el caribe  Nombre de Dios. El 24 de mayo de 1572, con 2 veleros y 73 hombres, Drake llegó a la colonia y se hizo en un principio con el tesoro, que tuvo que abandonar para poder huir al ser herido. No obstante, Drake y sus hombres se quedaron navegando durante casi un año cerca de la costa panameña para hacerse con nuevos botines españoles. En 1573 Drake, junto con el pirata francés Gillaume Le Testu consiguió hacerse con un botín de casi 20 toneladas de oro y plata, imposible de ser transportado en su totalidad en barcos; por ello decidieron enterrar parte de él en diversos puntos remotos (junglas) de la costa centroamericana y diversas islas del Caribe. Cuando Drake y algunos de sus hombres concluyeron su cometido, se encontraron con que al llegar a al costa las barcas habían desaparecido, muy posiblemente destruidas por los españoles. En la playa Drake y dos de sus hombres construyeron una balsa y recorrieron diez penosas millas hasta encontrar el velero. Cuando el resto de la tripulación les vio, se alarmaron ante el aspecto cansado y deplorable de su capitán, y ante la pregunta de cómo había ido la expedición, Drake optó por bromear para desdramatizar la situación: enseñando un trozod e oro que llevaba colgando en su cuello, exclamó “¡nuestro viaje ya esta hecho, muchachos!”.

En agosto de 1573, Francis Drake ya estaba de vuelta en Inglaterra. Su fama de temible y hábil pirata se había extendido en la España de Felipe II, y comenzaba a ser visto como un importante enemigo para los intereses comerciales, militares e incluso políticos españoles. En Inglaterra, sus hazañas en el istmo de Panamá no pasaron desapercibidas y pronto fue visto como un importante colaborador en la expansión naval y comercial de la Gran Bretaña, gracias a su lucha encarnizada contra los españoles, principales rivales de los ingleses en el Nuevo Mundo. A mediados de al década de 570 el capitán Drake ya había obtenido su patente de corso.


Un corsario contra los españoles

Francis Drake ya era uno de los hombres fuertes en la marina británica y pronto comenzó una serie de campañas punitivas que además fueron de exploración, lo que aumentó su prestigio como navegante: Drake era algo más que un corsario. En 1577, Drake se había ganado el rango de vicealmirante y con unos 37 años, es enviado a su primera misión oficial real por parte de la reina Isabel I: atacar a los barcos españoles en la costa pacífica del continente americano. Con problemas y retrasos por el mal tiempo, Drake partió en el Pelican con otros cuatro barcos y 164 hombres el 13 de diciembre de 1577 del puerto de Plymouth. Al comienzo de la travesía capturó el barco portugués Santa Maria (rebautizado Mary) cuya tripulación se enroló forzosamente en la causa, lo mismo que su capitán Nunho Da Silva, un experimentado navegante en aguas sudamericanas. La travesía por el Atlántico fue extremadamente penosa y con muchas pérdidas de hombres, hasta el punto de que Drake tuvo que deshacerse de dos de los barcos, el Swan y el Cristopher.  Tras varios días hacen tierra en la bahía de San Julián (Argentina), lugar en donde Magallanes ejecutó a varios marineros amotinados, cuyos esqueletos Drake y su tripulación encontraron en las horcas (allí también Drake ejecutó a su amotinado Thomas Doughty). El buque Mary se encontraba podrido y en mal estado, y fue quemado, quedando entonces solamente 3 barcos de los seis que llegaron a conformar la expedición. Drake y sus hombres decidieron pasar el invierno en San Julián y en primavera la flota comenzó a atravesar el Estrecho de Magallanes. En Septiembre ya se encontraban en el Pacífico pero las fuertes tempestades obligaron a Drake y a su diezmada tripulación a emprender el resto del viaje en un solo barco, el Golden Hind, ya que uno tuvo que regresar a  Inglaterra y otro fue destrozado por las ventiscas. El Golden Hind llegó a una isla inhóspita cerca de chile que Drake llamó Isla Isabel, en honor a la reina, y después se fue adentrando en el Pacífico para atacar con éxito a barcos y colonias portuarias españolas. Drake navegó por las costas de Chile y Perú con asaltos tan atroces como el del puerto de Valparaíso y capturó un buen número de buques españoles. En la isla de Mocha, Drake fue herido por los indios Mapuches y cerca de Lima capturó un barco español con una importantísima cantidad de oro peruano y consiguió abordar al Nuestra Señora de la Concepción,  el cual contenía el mayor tesoro aprehendido por el corsario: 36 kilos en oro, crucifijos de oro, joyas, collares de oro y 26 toneladas de plata.  


 En junio de 1579 puso rumbo a  norteamericana, concretamente cerca de la actual costa californiana. Cerca de Point Loma, en el actual San Diego, Drake halló una tierra casi inhóspita y solo poblada por indígenas en cuya costa decidió reparar sus veleros. Drake y sus hombres se hicieron amigos de los aborígenes y decidieron llamar a aquel puerto Nova Albion, permaneciendo allí varios meses. Drake nunca desveló la localización exacta de tal emplazamiento por temor a que los españoles- que habían puesto precio a su cabeza desde años atrás- le hallasen, y aún hoy en día el verdadero emplazamiento de la colonia esta abierto a diferentes conjeturas y teorías.


La circunnavegación

Posteriormente, Drake abandonó Nova Albion para dirigirse a través del Pacífico a las Molucas, cerca de la actual Indonesia. Una fuerte tormenta estivo a punto de destrozar el Golden Hind pero al final no hubo problemas mayores para reflotarlo llegado el momento. En las Molucas Drake y sus marinos llegaron a  tener relaciones cordiales con el soberano del archipiélago, el Sultán, quien les proporcionó algunos bienes y víveres. Tras abandonar las Molucas, Drake se dirigió hasta África llegando a Sierra Leona el 22 de julio de 1580 tras atravesar el Cabo de Buena Esperanza. Francis Drake había conseguido realizar la circunnavegación a la tierra siendo además el primer inglés que lo lograba. El 26 de septiembre de 1580 el Golden Hind llegó al puerto de Plymouth con 59 hombres supervivientes pero con una importante carga de especias y tesoros robados a los españoles. La cantidad de riqueza apresada por el almirante corsario superaba por aquel entonces la ganancia anual de la corona, por lo que la reina Isabel- unido al hecho de que fue el primer británico en circunnavegar la tierra-  decidió nombrarle Caballero el 4 de abril de 1581 en un ceremonia a bordo del Golden Hind anclado en el puerto de Deptford (aunque en realidad la ceremonia la ofició el embajador francés, el marqués de Marchaumont, debido a apaños políticos entre Inglaterra y Francia). Sir Francis Drake- tal y como se el conoció a partir de ese momento- comenzó entonces su carrera política y a finales de aquel año se convirtió en el alcalde de Plymouth y en miembro del Parlamento. Durante 15 años residió en la mansión de Buckland Abbey, en el condado de Devon. Todas sus campañas contra los intereses españoles fueron declaradas información clasificada y secreta por la reina

 
La lucha contra la Armada Invencible

En 1585 estalló la guerra entre Inglaterra y España y Drake, como vicealmirante de la marina británica y por supuesto, como azote de los españoles, tuvo desde el principio un papel preponderante en la contienda. Primero se dirigió al Nuevo Mundo para saquear los puertos españoles de Santo Domingo y Cartagena de Indias y se hizo con el fuerte español de San Agustín en la península de Florida. En 1587 Drake se dirigió por primera vez a España, concretamente a Cádiz y a Coruña, en donde destruyó un gran número de barcos. El Draque, como se el conocía en España, era el enemigo público número uno de la monarquía española y Felipe II estaba que trinaba contra él y contra los ingleses, planeando una invasión a la “Perfida Albión”. Pero el salvaje ataque a los navíos españoles obligó a retrasar tal invasión. Los saqueos contra los barcos españoles continuaron  los meses siguientes. En 1588 Inglaterra supo que Felipe II había enviado a la Armada Invencible española, el ejército naval más poderoso del mundo, a invadir Inglaterra. Drake se puso al comando se la flota inglesa en su calidad de vicealmirante y en el Canal de la Mancha salió al encuentro de los españoles capturando el galeón Rosario con su almirante Pedro de Valdés y el resto de la tripulación. El 29 de julio Drake y el almirante Lord Howard de Effingham consiguieron la retirada de gran parte de los barcos españoles cerca del puerto de Calais, en Francia. El 30 de julio la flota de  Drake se dirigió a los Países Bajos, concretamente al puerto de Gravelinas,  que como gran parte de Flandes pertenecía a España. El propósito de la flota inglesa era atacar a los buques españoles que se encontraban vigilando el puerto,  abriendo fuego a discreción desde unas 100 yardas. Una cuidadosa estrategia pudo ayudar a los ingleses a atacar y destrozar a los barcos españoles en la Batalla de Gravelinas. La Armada Invencible había sido derrotada, pero la guerra contra España aún no había concluido y en 1589 Drake y Sir John Norreys recibieron la orden de destruir los barcos españoles supervivientes, apoyar a los rebeldes portugueses contra España y hacerse con el control de las Azores, pero una batalla en el puerto de La Coruña causó enormes pérdidas materiales y humanas entre la armada inglesa y  esto interrumpió la campaña.

 
En los años sucesivos, el ya cincuentón Drake continuó embarcándose pero la mayor parte de sus expediciones, actos de piratería e intentos de conquistas fracasaron. En 1595 fracasó al intentar conquistar Las Palmas y San Juan de Puerto Rico.  Sobrevivió a un ataque con cañón en Puerto Rico pero en 1596 falleció enfermo de disentería mientras se encontraba anclado en Portobelo (Panamá), donde fue enterrado por sus hombres vistiendo su armadura de guerra. Fue un hombre que en la historia quedará como un villano más que un héroe, pero que duda cabe que su papel en la historia de la navegación y en la de Gran Bretaña y España fue decisiva.

miércoles, abril 13, 2011

El aparatito de Lumiere - LA VIDA SEGÚN BARNEY (BARNEY´S VERSION)



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Estrenada sin mucho bombo, esta interesante película basada en la novela de Mordecai Richler ha resultado una pequeña grata sorpresa. No es que este drama con algún elemento de comedia sea un peliculón, pero es una historia intimista, impredecible, y bastante humana, aunque al final deje su poso de amargura. Paul Giamatti, un excelente actor especializado en papeles de comedia y que parece haber hecho suyo el rol del americano medio, interpreta al Barney del titulo, un productor televisivo de origen judío de cierto éxito profesional aunque una desastrosa vida personal (que es en lo que se centra el guión de esta película) cuyo devenir en cuarenta años vamos contemplando: tres matrimonios frustrados por una u otra causa, una total dificultad para establecer relaciones personales fructíferas debido a su carácter egoísta, toda una lista de deseos y anhelos incumplidos que sin embargo el asume con resignada naturalidad, y un desagradable suceso que marcará el resto de su vida y su identidad.

El mensaje de la película pese a todo no parece muy claro,  aunque es fácil encariñarse aunque sea ligeramente con este contradictorio personaje gracias a la soberbia interpretación de Giamatti. El ritmo narrativo del filme- que abarca como hemos dicho 40 años-  no se detiene en florituras y es claro y conciso, con momentos para la comedia, otros para el drama más desatado pero siempre con un tono socarrón y descreído. El largo reparto incluye a Rosamund Pike, Minnie Driver, Mark Addy (irreconocible) y Dustin Hoffman como el peculiar padre del protagonista. Es posible que al final la película culmine mal la jugada y se meta en terrenos sensibleros de dudosa conveniencia, pero no deja de ser una historia peculiar, sencilla y muy interesante.

domingo, abril 10, 2011

Mís 50 discos que te cagas (23): MIKE OLDFIELD –TUBULAR BELLS (1973)



 
No es exagerado decir que Tubular Bells se trata de uno de los discos más famosos de la historia: año tras año (y ya son casi cuarenta) la popularidad de este álbum no ha decrecido en absoluto con millones y millones de copias vendidas en todo el mundo, aparición de diferentes fragmentos de la obra  en películas, documentales, sintonías y anuncios, y lo que es más significativo, el hecho de que su bella y célebre portada se haya convertido en todo un icono de la cultura pop que ha trascendido lo meramente musical. La ópera prima de un por entonces pipiolo compositor y multiinstrumentista originario de la ciudad de Reading de tan solo 19 años fue además responsable de la consolidación del por entonces recién nacido sello discográfico Virgin, cuya referencia primera en su catálogo fue este Tubular Bells. Al joven Mike Oldfield le costó convencer a diferentes disqueras para que le dejasen grabar aquel disco cuya maqueta, solamente instrumental, sonaba verdaderamente extraña en aquella época: una especie de suite de musica clásica interpretada con instrumentos de rock en su mayor parte y en donde se experimentaba con sonidos, repetición de notas y melodías y se insertaban de vez en cuando algunos guitarrazos de rock convencional aproximando aquel producto a los cánones del rock progresivo o sinfónico. Pero Oldfield, músico semiprofesional desde los 15 años y antiguo bajista de la banda de Kevin Ayers, quería que aquella pieza fuese algo más y así lo entendió el joven y excéntrico propietario de Virgin, Richard Branson, quien se quedó pasmado de las habilidades multiinstrumentistas del postadolescente Mike y de su genialidad como compositor.

Tubular Bells vió la luz en mayo de 1973 y aunque le costó arrancar, un año después era número uno en las listas británicas, llevando vendidas ya miles de copias y curiosamente sustituyendo en el número a su LP siguiente, Hergest Ridge. Musicalmente, el disco fue uno de los primeros exponentes del movimiento ambient (música moderna instrumental para relajar los sentidos) y que fue un claro antecedente de la música New Age. Tomando como referencia a compositores clásicos de vanguardia como Sibelius, el minimalismo de Philip Glass y Terry Riley, músicas tradicionales de diversas partes del mundo (celta, flamenca, eslava), y diversas prestancias del mundo del rock progresivo, Oldfield se marcó 49 minutos de viaje musical de primera categoría tocando el solo casi todos los instrumentos, además de coproducir el álbum. Las sesiones de grabación como era de esperar fueron muy laboriosas (desde otoño del 72 hasta primavera 73), aunque la primera parte del álbum, la mas pulcra y sencilla, solo precisó de unas pocas semanas. Los mil veces oídos compases de piano repetitivos iniciales (que fueron utilizados aquel año en el film El Exorcista) han creado escuela, siendo una de las primeras aproximaciones del minimalismo musical en el rock. Después, el resto de la primera parte del disco  fluctúa entre varios palos, desde el preciosismo melódico de los compases siguientes a la introducción hasta el guitarreo casi hard y bastante jam session, tanto del movimiento posterior como de otro instante de esta primera parte en la que Olfield muestra su innata habilidad y versatilidad con las guitarra eléctrica (como ya lo demuestra con la acústica en otros pasajes más delicados). Momentos jazzistícos, étnicos, acústicos y bucólicos se suceden antes de dar paso al final de la primera parte, otro de los momentos mas logrados (y conocidos) de TB, cuando el polifacético artista Viv Stanshall presta su voz para presentar a diferentes instrumentos que van superponiendo consecutivamente su melodía (la misma prácticamente) hasta dar paso a las “campanas tubulares”

La segunda parte de TB es aún más exuberante, comenzando por un agradable fraseo continuo  de guitarras acústicas superpuestas de regusto inequívocamente ambiental que desemboca en un apacible tema de guitarra acústica, órgano y mandolina. Los cambios de rítmo y tempo de un movimiento a otro comienzan a sucederse con las “guitarras sonando a gaitas” y su torbellino sonoro que da paso al excéntrico tema conocido como “The Caveman” o “Piltdown Man”, en el que en una base de batería tañida hasta la extenuación y unas guitarras hard a lo Jimmy Page, el propio Mike emite vocalizaciones “de cavernícola” dañando literalmente su garganta. El disco concluye con un bello penúltimo tema con un envolvente órgano Farfisa de fondo y Oldfield demostrando su poderío guitarrista. Y como coda final (añadida a posteriori en la grabación), el único tema no compuesto por Mike en este álbum, la divertida pieza naval tradicional británica Sailor´s Hornpipe  poniendo una guinda simpática, folkie y lúdica a un disco ambicioso.  

Mike Oldfield a partir de este momento mantendrá una relativamente exitosa carrera aunque bastante irregular en lo artístico, cultivando al principio el art rock, la música experimental y el ambient para pasar en los 80 a un sonido más pop y comercial (con canciones cortas y LPs no basados en suites) pero sin renunciar a las innovaciones sonoras y al concepto arty y virtuosista dentro de la música. En lo 90 vuelve a los sonidos más cercanos a las Nuevas Músicas (que él ayudó a crear) y que estaban tan de moda y se acerca a la experimentación electrónica y cibernética, algo que desarrollará en los 2000. Pero absolutamente nada de lo que ha hecho ha superado a Tubular Bells, un disco tan único, innovador y peculiar que solo pudo haber sido parido una vez. Y siempre le estaremos muy agradecidos a Mike Oldfield por ello.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Ambient, Art Rock, Rock Sinfónico, Proto New Age
Publicación: mayo 1973
Sello original: Virgin
Producción: Mike Oldfield, Tom Newman y Simon Heyworth
Duración: 48:57
Músicos:
Mike Oldfield: guitarra acústica, guitarra eléctrica, bajo, guitarra española, órganos Hammond, Lawrey y Farfisa, guitarras distorsionadas, piano, whistle, xilófono, mandolina, piano “honky tonk” , percusiones, órgano amplificado, cascabeles, campanas tubulares, voces
Mundy Ellis: voz
Sally Olfield: voz
Steve Broughton: batería
Jon Field: flautas
Lindsay L. Cooper: contrabajo, oboe
Vivian Stanshall: maestro de ceremonias
Simon Hayworth, Tom Newman: efectos de coros varios


Track listing

1- Part One
2- Part two

martes, abril 05, 2011

El aparatito Lumiere - EN EL CENTRO DE LA TORMENTA (IN THE ELECTRIC MIST)



 

** y 1/2


Un tanto fallida incursión del excelente cineasta francés Bernard Tavernier en el cine americano, con una historia sugerente e interesante pero que termina por saber a poco, adaptación de una exitosa novela de James Lee Burke. No obstante, no faltan una premisa argumental atrayente y sólida, una puesta en escena imponente y unas interpretaciones más que correctas, pero da la sensación que al veterano director galo se le escapa algo en esta película impecablemente ambientada en la Nueva Orleans post-huracán Katrina. Planteado como un thriller con connotaciones filosóficas e incluso fantásticas, In The Electric Mist pone en acción a un detective alcohólico, veterano, cansado y un tanto amargado, interpretado con solvencia por Tommy Lee Jones, que se obsesiona con resolver unos truculentos asesinatos ocurridos no lejos de los pantanos. En su investigación hay no poco de intentos de redención personal y de ajuste de cuentas con el pasado de una ciudad -retratada como caótica (en parte a causa del huracán)  y poblada de bastantes seres despreciables- que vivió episodios funestos marcados por el racismo y la violencia irracional.

La investigación del detective Robicheaux planea por un discurrir repleto de engaños y pistas falsas y en donde por si fuera poco fantasmas (literalmente) del pasado la prestaran ayuda y consejo en mitad de una total confusión. La película resulta interesante de seguir pese a su tono deprimente y oscuro y la renuncia de cualquier épica, pero aun así la manera en que el nudo se va desenrollando resulta bastante poco convincente. Se puede decir sin embargo que Tavernier triunfa a la hora de hacer una película con una desolada Nueva Orleans como personaje colectivo: muy buena ambientación de los ambientes pantanosos, de la diferente fauna de caraduras y mafiosos que pululan por al ciudad, y en general una cuidada galería de personajes, incluido el logrado trampantojo de la película de cine cuyo rodaje se sucede en esta historia; pero esto no logra levantar definitivamente la película.

En el nutrido e interesante reparto se encuentran Mary Steenburgen, Kelly McDonald Peter sarsgaard, Ned Beautty, e incluso el director de cine John Sayles haciendo de otro director de cine y el mítico músico Levon Helm (The Band), quien por cierto ya coincidió con Tommy Lee Jones en Los tres entierros de Melquiades Estrada. Un elenco que funciona realmente bien, y es que Bernad Tavernier es un excelente director de actores. La pena es que en esta ocasión, el responsable de Capitán Conan o Hoy empieza todo no haya andado tan atinado. 

sábado, abril 02, 2011

COSAS QUE HE IDO APRENDIENDO, COSAS QUE ME ESTAN SIRVIENDO DE MUCHO




Aunque mi trabajo me ha costado, he podido ser yo

Me ha costado aceptarme, me ha costado quererme a mi mismo, pero creo que puedo decir que ya hago ambas cosas…o me gustaría poder hacerlas más aún.

Creo que las dificultades que he vivido me han hecho endurecerme. Posiblemente ya pueda con todo

Aunque soy un ser dubitativo e inseguro, me he dado cuenta que muchas de mis dudas se están superando o se pueden superar

Estoy aprendiendo cosas de mismo y de los demás que desconocía o no las conocía lo suficiente, esa sensación es muy gratificante

Me he dado cuenta que pueda aportar muchas más cosas a los demás de las que yo creía

Me he dado cuenta de que  los demás me pueden aportar a mí muchas más cosas de las que yo creía.

A medida que he ido madurando, me he dado cuenta de que amar es una de las mejores cosas que puedes ofrecer a los demás, a la gente que amas

A veces, aunque parece que es difícil encontrar a alguien a quien amar y sentirte amado, no lo es tanto; la clave es encontrar o tener a las personas idóneas  

La felicidad es más algo muy sencillo de conseguir, pero también es fácil sentirse o ser infeliz durante un periodo de tiempo. Hay que tratar siempre de ser feliz, que no es tan difícil 

Las tres manidas claves: amor por la vida, amor por los demás, amor por uno mismo. Jo, que gran verdad

En mis muchos y variados momentos de zozobra, siempre he visto la luz al final del túnel. Mira la frase de arriba.

Aquí solo estamos de paso…cada uno puede que tenga su misión en la vida. Descubrir, crear  esa misión es algo muy grande. Y muy difícil, pero hay que intentarlo

Los errores es fácil seguir comidiéndolos, yo lo sigo haciendo. Pero también es posible superarlos con perseverancia

A veces uno mismo es su peor enemigo. Conociéndose a uno mismo, esto se puede superar

Potenciando, desarrollando y mostrando  las virtudes, las potencialidades y las capacidades de uno mismo, se puede ser feliz

Hay que tratar superar las desdichas del pasado: todos hemos pasado por algunas o varias; esta es una manera de ir trazando el camino

A veces la preocupación y la desesperación aparecen cuando el final del camino es incierto u oscuro: pero aún tienes tu camino ahí delante, y puede que sea más hermoso de lo que crees.

Una de las cosas que me ha costado aprender es que lo que tienes o puedes tener depende de cómo lo vivas en el día a día. No hay que jamarse el tarro con cosas negativas, estériles, con miedos o con errores del pasado sin posibilidad de corrección ahora. Disfruta con lo que tienes, con lo que creas y con lo que ofreces. A veces muchos impedimentos están dentro de uno mismo 

Busca siempre la mano amiga; ser amigo es una de las mejores cosas que puedes ser o que puedes ser

Y hay muchísimas cosas que no me gustan de mi o que las cambiaría…pero uno siempre esta a tiempo, siempre estamos a tiempo

martes, marzo 29, 2011

El aparatito de Lumiere - NUNCA ME ABANDONES (NEVER LET ME GO)


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Una más que interesante película británica basada en una novela del escritor británico-japonés Kazuo Ishiguro -autor también de otra obra que conoció una excelente adaptación cinematográfica, Lo que queda del día- que demuestra como es posible hacer un buen melodrama con material un tanto inusual en estas lides- y bastante extraño de por sí-  cercano a la ciencia ficción. Y es que Nunca me abandones es una película tan sugerente y sensible como inquietante y descorazonadora, en donde no parece haber esperanza en el destino de unos protagonistas que no son más que el reflejo de las miserias morales de una sociedad entregada a los avances de la ciencia pero solo capaz de garantizar la felicidad de muy poca gente. La premisa inicial de la película es verdaderamente atroz: en apariencia solo se nos está mostrando un  típico internado británico para niños y niñas situado en alguna región rural inglesa a finales de los 70, pero pronto asistimos a algunos extraños (y a veces turbadores) detalles dentro de una inquietante calma cotidiana que nos indica que algo raro ocurre. Y efectivamente, pronto la historia muestra su verdadera naturaleza: un relato situado en tres décadas (años 70,80, 90) que presenta una realidad histórica alternativa en donde la ciencia en esos años se esta valiendo de niños que nunca pasarán de los ventitantos años y cuya existencia es meramente utilitarista, marcada desde el hecho de que el internado es la única realidad que han conocido. 

Pese a plantearse como una película de ciencia ficción distópica, Nunca me abandones es en realidad un drama de personajes de marcado fondo humanista. Centrado en tres personajes principales desde su infancia a su juventud, la sensible y escéptica Kathy (Carey Mulligan, el descubrimiento de An Education), el ingenuo e inseguro Tommy (Andrew Garfield) y la altiva y egocéntrica Ruth (Keira Knightley), la extraña relación entre ellos es lo que mueve la historia, vista con los ojos de Kathy. Una historia de total frustración y de a veces un tanto aterrador hermetismo al estar centrada en un mundo que trata de abstraerse y de mantenerse al margen del mundo real y en donde del que los protagonistas no pueden escapar. Los jóvenes intérpretes hacen un excelente trabajo al mostrar con todo tipo de matices su difícil desenvoltura en ese extraño universo (es especialmente mencionable la  interpretación de Mulligan) y por su parte el director el norteamericano Mark Romanek  (reputado realizador de videoclips desde Michael Jackson a David Bowie) se muestra en todo momento atinado mostrando todos los intríngulis del continuo trampantojo en el que viven los protagonistas y sus consecuencias y ofreciendo una cuidada puesta en escena en donde destaca una espectacular fotografía y una delicada atmósfera entre bucólica, irreal e inexplicablemente inquietante. Se pueden poner no obstante bastantes peros a esta película, como el de no explotar convenientemente situaciones interesantes (todo el tema relacionado con los sentimientos de los personajes y su evolución) o mostrar mayor concreción en la explicación del trasfondo de la historia, aunque el juego de silencios que presenta esta película se antoja más que interesante. Es curioso advertir que entre el público existe decepción (percibida por los comentarios que hacen) por el giro argumental de la película, presentado no obstante en sus compases iniciales. Pero no es para tanto, hay que hacerse a al idea de que se trata de un drama poco convencional y ya con eso uno está preparado para ver una película sugerente y que, por que no,  da que pensar.      

domingo, marzo 27, 2011

Mís 50 discos que te cagas (22): PINK FLOYD –DARK SIDE OF THE MOON (1973)


Los equipos y sistemas de sonido en 1973 habían avanzado que era una barbaridad: ahora existía el sonido cuadrafónico, las grabadoras de 16 pistas y uno en su casa podía tener un buen par de altavoces en estéreo, por no decir que en los conciertos, las torres de sonido eran cada vez más grandes. El rock sinfónico y el rock progresivo eran los estilos que más podían sacar partido a aquellos avances del sonido y por ello resultó lógico que en la primera mitad de los setenta las bandas progresivas fueron las que más éxito obtuvieron. Pink Floyd supo aprovechar como nadie jamás lo había hecho la nueva coyuntura técnico-musical y en marzo de 1973 publicó la obra maestra del rock progresivo de todos los tiempos: Dark Side of the Moon

Con este LP, la banda de Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason se consolidó- si no lo había hacho ya antes- como el mejor grupo del mundo. Era cierto que como instrumentistas (a excepción del teclista Wright) eran limitados en un género en donde precisamente se concentraban los mayores virtuosos del rock, pero que duda cabe que eran unos compositores muy hábiles, con ideas y con muchísima imaginación, siempre dispuestos a sorprender ye encandilar al oyente con mil y un trucos  sonoros y recursos de todo tipo (utilización de grabación de distintos sonidos, distorsión instrumental). El buen momento del grupo y las nuevas tecnologías hacían aconsejable un disco ambicioso y este llegó: desde hace casi 40 años sigue siendo uno de los más grandes álbumes de todos los tiempos. Sus millones y millones de copias vendidas (uno de los LPs más vendidos de la historia) y su presencia constante en als listas de los mejores álbumes de todos los tiempo así lo atestiguan. El caso es que Pink Floyd quiso hacer un ambicioso LP conceptual tras ocurrírsele la idea a Roger Waters bajista, compositor y uno de los cantantes de una banda que desde la marcha de su primer líder Syd Barret en 1968 optó por un trabajo compositivo a  partes iguales entre los diferentes miembros y la ausencia oficial de un frontman específico, con Waters, Glilmour y Wright compartiendo tareas vocales. Esto comenzó a cambiar a partir del álbum Meddle (1971), en donde las tesis del inteligente y un tanto egocéntrico  Waters como letrista y compositor comenzaban a destacar al tiempo que el guitarrista David Gilmour se convirtió en la voz principal en la mayor parte de los temas de la banda. A partir de DSOM el peso específico de Waters como compositor, ideólogo de la banda, cantante y en definitiva líder ira aumentando disco tras disco y de hecho este álbum salió artística, conceptual  e intelectualmente de la cabeza de Waters, autor de todas las letras y compositor principal de su música. Desde finales de 1971 hasta principios de 1972 Pink Floyd compusieron prácticamente todos los temas que conforman el álbum, pero antes de grabarlo decidieron presentar su repertorio en una gira a lo largo de 1972, de título Dark side of the Moon: A Piece for Assorted Lunatics: la idea era hacer un disco sobre todo aquello que limitaba y corrompía la condición humana (el dinero, el paso del tiempo, el consumismo, las contradicciones, la muerte) teniendo muy presente el tema del efecto de estos elementos en el deterioro de la salud mental (clara referencia a su ex compañero Syd Barret). Tras una buena acogida del repertorio en directo, la banda se encerró en Abbey Road entre junio del 72 y enero del 73 con la intención de producir ellos mismos el LP (tal y como habían hecho en los dos anteriores) con la ayuda de un habilísimo técnico de sonido que ya había trabajado con ellos en Athom Heart Mother, Alan Parsons. El joven Parsons y la discográfica EMI pusieron a disposición del cuarteto la más avanzada tecnología musical y sonora del momento con vistas a hacer el LP de mejor y más impactante sonido de cuantos se habían hecho: se utilizaron los por entonces revolucionarios sintetizadores EMS VCS3, las grabadoras de 16 pistas y el grupo aportó su pericia en los loops, efectos de cinta y grabaciones de sonidos de fuentes tales como cajas registradoras, hélices de helicópteros, risas y voces humanas hablando, todo ello insertado y mezclado rítmica y estratégicamente con la música. El hecho de que los 10 cortes estuviesen entrelazados unos con otros en todo el disco también fue una novedad importante. 

Lo pulcro del sonido estereofónico, los mil y un efectos de sonido y la imponente presencia de ecos y voces grabadas a doble pista resultaron en aquel entonces una experiencia totalmente alucinante para el oyente, y esto ayudó decisivamente al enorme éxito de critica y público del álbum, desde la primera pista, la breve pieza Speak to Me (sonidos de latido de un corazón interpretados con batería con algunos semi inaudibles otros sonidos del disco como fondo)  hasta el imponente finale de Eclipse todo era y es una catarsis sonora llevada al límite, aderezada por el detalle inquietante de las diferentes frases habladas que se oyen a lo largo del disco, pronunciadas por un grupo de personas afines a la banda que en realidad respondían a preguntas sobre la vida, la muerte, la locura, la violencia que Roger Waters les hacía enseñándoles tarjetas escritas  en el estudio de grabación. El sonido sinuoso e inquietante de Breathe es la verdadera overtura del disco con esos lánguidos toques de guitarra de Gilmour, un tema que con su relativa placidez viene a servir de lanzadera cortes después a la grandiosidad de Time, espectacular y festival de cambios de ritmo, solos de batería, coros de voces femeninas, rítmica marcada y juegos instrumentales (sensacionales solos de guitarra y teclados) precedido del sonido de una gran cantidad de relojes marcando la hora al unísono, un tema que sigue resultando sobrecogedor. En medio de Breathe y Time se encuentra el instrumental On the Run, un experimento con sintetizadores inspirado en el minimalismo y la música concreta.      

The Great Gig in the Sky uno de los dos únicos temas de todo el disco en los que Waters no participó en su composición (esta compuesto por Richard Wright, la segunda fuerza creativa en este disco en detrimento de Gilmour, que en los dos discos anteriores había tenido un peso más importante), es un sobrecogedor instrumental que evoluciona desde un piano neoclásico a un enérgico órgano con la potente garganta de la cantante de estudio Clare Torry ejecutando alucinantes vocalizaciones al limite de su voz. En la vieja cara B del disco se encontraba el tema más conocido de DSOM, Money, rythm & blues-progresivo de rica y pegadiza rítmica (inmortal riff de bajo de Waters) y perfecto saxo de Dick Parry, el “quinto Pink Floyd” a partir de este álbum. Us and Them  es una balada tan ambiental y sensual como enérgica y desgarrada merced a sus cambios de ritmo. El instrumental Any Colour You Like  pone un punto de virtuosismo progresivo satinado de psicodelia tardía de regusto hippy-ibicenco. Y para finalizar el espectacular díptico como vocalista principal de Roger Waters (los otros cuatro temas vocales están interpretados por David Gilmour,acompañado por Wright en dos de ellos): el altivo y monumental Brain Damage  y el sensacionalmente torrencial Eclipse (y todo bajo el sol está en armonía / pero el sol está eclipsado por la luna). Una traca final espectacular y total, tal y como se merece este disco.  Han pasado casi cuarenta años, pero da lo mismo: la legendaria imagen de la pirámide y el prisma sobre fondo negro de la portada y todo lo que este disco encierra es algo que aún sigue ahí, demostrándonos lo grande que puede llegar a ser la música.     


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Progresivo, Art Rock, Rock Sinfónico
Publicación: marzo 1973
Sello original: Harvest
Producción: Pink Floyd
Duración: 42:59
Músicos:
David Gilmour: voz, guitarra, sintetizadores
Nick Mason: batería, percusión, efectos de cinta
Roger Waters: bajo, voz, sintetizadores, efectos de cinta
Richard Wright: teclados, voz, sintetizadores
Dick Parry: saxo
Clare Torry: voz en The Great Gig in the Sky, coros
Lesley Duncan, Barry St. John, Liza Strike, Doris Troy: coros

Track listing

1- Speak to Me
2- Breathe
3- On the Run
4- Time
5- The Great Gig in the Sky
6- Money
7- Us and Them
8- Any Colour you Like
9- Brain Damage
10- Eclipse