viernes, julio 27, 2012

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XVI)

Con vistas al mar (2010)
Crepúsculo del Abra (2012)
Gaztelugatxe (2011)
So Goodbye Yellow Brick Road (A Tribute to Elton John) (2010)
Góndolas (2011)

miércoles, julio 25, 2012

El Aparatito Lumiere DARK KNIGHT RISES



 **

Tercera entrega de la nueva saga cinematográfica de Batman dirigida por Cristopher Nolan, que se inició en 2005 con Batman Begins y que suponía un reboot revisionista con respecto  al personaje de cómic y también con respecto a la anterior saga basada en las aventuras del Hombre Murciélago creado por Bob Kane, la de Tim Burton-Joel Schumacher. Nada nuevo bajo el sol, una vez más una película de acción interesante, con cierto componente psicológico y filosófico (aunque en esta película bastante aminorado) y momentos espectaculares al máximo dirigida con esmero por un director voluntarioso, pero bastante inferior a las entregas anteriores: una película terriblemente torpe en su desarrollo y en dotar de consistencia a un guión bastante tópico y oportunista (la típica paranoia terrorista post 11 M a tope) que para colmo se alarga hasta la extenuación en una película extensa (casi tres horas) donde sobran bastantes minutos inservibles y en donde falta ese elemento realmente épico e inteligente que reinaba en la anterior The Dark Knight (2008), el mejor filme sobre Batman de cualquier época.

Un nuevo Batman decepcionante si se atienden a las altas expectativas que otorgó de manera fundada la anterior entrega. Resulta ya cansino el Batman/Bruce Wayne humanizado que interpreta Cristian Bale en cuanto que se vuelve a la carga con las tribulaciones y circunstancias éticas y morales del personaje en las anteriores películas, sin ofrecer ninguna novedad y esta vez de manera torpe y desmañada. Dark Knight Rises además pretende apostar por el espectáculo, la acción y el cine de catástrofes puro y duro en detrimento de aquel tono entre épico, inquietante y desmitificador de los otros dos filmes, y en ese sentido los efectos especiales- la verdad que espectaculares- se adueñan demasiado del metraje irrumpiendo muchas veces como puro espectáculo pirotécnico. Es además notable el mensaje de anti terrorismo global deformado hasta la más absoluta paranoia con el personaje del nuevo villano principal de la saga, el enmascarado Bane (Tom Hardy), que promete bastante en los compases iniciales del filme pero que al final decepciona totalmente. El mal a gran escala, la amenaza terrorista y la búsqueda de los medios ideales para hacerlos frente es lo que motiva esta vez al justiciero de Gotham City a embarcarse de nuevo en su cruzada contra el mal tras años de retiro tal, y como nos lo cuenta el filme. Pero el cierto tono de demagogia pro sistema, bastante ambiguo, por cierto, frente a aquellos que tratan de subvertirlo, hace caer a la película en una especie de libelo de no demasiado claras intenciones que por conseguir no consigue dar a la película la fuerza épica necesaria en un filme que como sus predecesores, vuelve a pecar de enormemente pretencioso. Solo el tercio  final resulta, aunque de manera algo irregular, mayormente emocionante, el resto de la película resulta repetitiva y algo tediosa.  

Repiten actores vistos en la saga como un sobrevio Michael Caine (Alfred, el mayordomo y amigo de Wayne), Gary Oldman (Comisario Gordon), Morgan Freeman (Lucious Fox) y Cillian Murphy (Dr. Crane), más un cameo sorpresa, y se incorporan Marion Cotillard como una influyente millonaria, Anne Hathaway como una Catwoman de juzgado de guardia y Joseph Gordon - Levitt como el bravo agente Blake, además del mencionado Tom Hardy. De nuevo elementos ya vistos en la saga: giros de guión que esta vez bastante chapuceros y una ambigüedad moral en muchos de los personajes conseguida ahora de manera bastante vaga. No se sabe a ciencia cierta si la saga continuará pero no hay muy buenas vibraciones, el Caballero Oscuro languidece.

domingo, julio 22, 2012

MAS DISCOS QUE TE CAGAS (4)


SEX PISTOLS: NEVER MIND THE BOLLOCKS, HERÉS THE SEX PISTOLS (1977)

Sello original: Virgin
Publicación: Octubre 1977
Producción: Chris Thomas y Bill Price
Géneros: Punk
Duración: 38:45

Un antes y un después provocó uno de los LPs más influyentes (y escandalosos) de la historia del rock. La banda de jovenzuelos chillones, malencarados y maleducados vestida con ropa de saldo y con pelos lacados en punta horrorizó a medio planeta con sus soflamas anti sistema a grito pelado y su sucio sonido de guitarras estridentes y arrítmicas. Ha nacido el Punk Rock, y Never Mind The Bollocks, es su biblia, copiada hasta la saciedad en años sucesivos y por diferentes generaciones que de un modo u otro han tratado de mantener el espíritu punk que el grupo de John Lydon (aka Johnny Rotten) representó en 1977. Aquí uno puede encontrarse con los dos genuinos himnos punk de todos los tiempos Anarchy in the UK y God Save the Queen, pero también con joyas de punk rock de combate tan sugerente como EMI, Pretty Vacant o Bodies. Imperfecto y con un sonido tan obtuso como sus pretensiones, pero con el genuino encanto de la serie B mas clandestina, Never Mind…  continúa siendo un disco disfrutable e histórico, aunque Rotten, Sid Vicious, Steve Jones y Paul Cook prácticamente desintegraron la banda poco después


MEAT LOAF: BAT OUT OF HELL (1977)

Sello original: Epic
Publicación: Octubre 1977
Producción: Todd Rundgren
Géneros: Hard Rock, Rock Urbano, Rock Operístico, AOR
Duración: 46:33

El orondo cantante y actor de obras musicales de garganta prodigiosa Marvin Lee Aday debuta a los 30 años con un disco bajo su nombre (alias, más bien) que pronto se convertirá en todo un clásico. Siete piezas largas en su mayoría, todas compuestas por el filo-operístico Jim Steinman, conforman un LP de letras adolescentes, épicas y explotadoras de los sempiternos mitos del rock con canciones que conjugan viril robustez hard- rockera, grandilocuencia un poco salida de madre en voces y arreglos cuasi wagnerianos y un curioso y perfecto muro de sonido cavernoso conseguido por el productor Todd Rundgren. Con más variedad de lo que pudiera parecer, el rock duro típicamente americano de la canción que da título al álbum contrasta con la comercialidad de la lograda balada AOR Two Out of Three Ain´t Bad, ambos singles de éxito y todo unos clásicos, lo mismo que el pegadizo rock urbano de You Took the Words Right Out of My Mouth  y la pieza casi broadwayana Paradise by the Dashboard Light, actualmente todo un himno en los garitos de sábado noche.     


DAVID BOWIE: “HEROES” (1977)

Sello original: RCA
Publicación: Octubre 1977
Producción: David Bowie y Tony Visconti
Géneros: Pop Rock de Vanguardia, Art Rock, Rock Experimental, Electrónica, Ambient
Duración: 40:36

La segunda entrega de la Trilogía Berlinesa de David Bowie es el trabajo más lúcido de la misma y uno de los mejores álbumes de Bowie. Al igual que con Low (1977) con Brian Eno como segundo de abordo musical y co-compositor de varios temas, Bowie siguió imbuyéndose del expresionismo estético alemán y de la electrónica europea (notable influencia de Kraftwerk) para realizar un disco por entonces sorprendente, vanguardista e innovador. Una cara del vinilo contiene temas vocales de la grandeza de la inquietante Beauty and the Beast, el rock excéntrico y experimental multi pistas de Joe the Lion o el turbador medio tiempo Sons of The Silent Age; aunque el tema por excelencia del álbum es el que lo titula: un emotivo himno del rock de todos los tiempos, épico y melodramático que sigue poniendo el vello en punta año tras año. La segunda cara es para temas instrumentales en su mayoría en donde se da cita el ambient electrónico y la experimentación sonora en temas tan sugerentes como V-2 Schneider o Moss Garden. Letras oscuras y surrealistas y estética decadente para un David Bowie en estado de gracia.


THE CLASH: GIVE’EM ENOUGH ROPE (1978)

Sello original: CBS
Publicación: Noviembre 1978
Producción: Sandy Pearlman
Géneros: Punk, Pub Rock
Duración: 36:57

The Clash demostraron que el punk podía evolucionar con su segundo LP, con un sonido más estilizado que en su disco de debut y temas mejor producidos, mas elaborados y emocionantes. La banda capitaneada al alimón por Joe Strummer y Mick Jones  firma pionero punk de estadios con piezas como All the Young Punks (New Boots and Contracts) o la potente Tommy Gun, pero también sabe ponerse genuinamente salvaje como en la versión del tema tradicional militar English Civil War o en la adrenalinítica Guns on the Roof, además de con reminiscencias pub rock y swing como en Julie´s Been Working for the Drug Squad. Letras críticas, irónicas y reivindicativas que serán la marca de la casa del cuarteto durante toda su trayectoria.


THE JAM: ALL MOD CONS (1978)

Sello original: Polydor
Publicación: Noviembre 1978
Producción: Vic Coppersmith-Heaven
Géneros: New Wave, Punk, Power Pop
Duración: 37:28

El mejor álbum de el trío formado por Paul Weller (voz y guitarra), Bruce Foxton (bajo y voz) y Rick Buckler (batería) fue el detonante del revival neo mod en el Reino Unido a finales de los 70 y principios de los 80, pero además fue la guía a la que muchos grupos posteriores consultaron a la hora de elaborar un pop rock espontáneo y visceral, con guitarreo y prestancia punkie y energía juvenil dentro de la llamada Nueva Ola musical. Un fascinante cancionero de 12 temas perfectamente ejecutados por un grupo que funcionaba como reloj. Alegría power pop (It´s Too Bad), revisión mod sesentista en clave punk y urbana (Down in The Tube Station At Midnight), pop rock de guitarras encendidas (To Be Someone), sentidas baladas acústicas (English Rose) o versiones filo mod de The Kinks (David Watts) dan cuerpo a un álbum repleto de costumbrismo británico en sus letras y enteramente disfrutable que aún sigue resultando fresco y sugerente.

martes, julio 17, 2012

El Aparatito Lumiere ELEFANTE BLANCO


 
** y 1/2

Con muy buenas intenciones se presenta este nuevo filme del argentino Pablo Trapero (Carancho): retrato de la deplorable situación de las villas (barrios marginales) de Buenos Aires, denuncia de la secular ineficacia política en Argentina, posición favorable hacia esa parte de la iglesia católica comprometida con los más desfavorecidos hasta las últimas consecuencias, denuncia de la pasividad de otra parte de la iglesia en muchos aspectos, muestrario de cómo se las gastan las sórdidas bandas de narcos en Buenos Aires, denuncia de la brutalidad policial…el problema es que la manera de contarlo no está a la altura dramática exigida para hacer una gran película. Mimbres había de sobra, pero un guión que difumina incomprensible muchos aspectos que podían dar bastante de sí y en cambio opta por explotar otros más tópicos y vagos, da al traste con todo. Y eso que hay no pocos elementos de buen cine en Elefante Blanco, pero todos desperdigados, rotos, fragmentados…un poco rompecabezas, la verdad. El realizador Pablo Trapero no obstante hace un notable esfuerzo en otorgar verismo y credibilidad a una historia realista e inmediata (algo que el cine argentino hace excelentemente) y en ese  sentido poco se le puede reprochar a una película cuyo fuerte es retratar magistralmente toda la miseria (física y moral) de un humildísimo y degradado barrio chabolista bonaerense que sueña con dar el primer paso que ayude a ver la luz al final del túnel, pero la cosa es muy complicada por variadísimas razones. Julián (Ricardo Darín, siempre omnipresente cuando hablamos de cine argentino), un cura completamente implicado en la labor social desde tiempo atrás, no cejará en su empeño pese a que las cosas se están poniendo cada vez más difíciles, con la ayuda de Luciana, una asistente social (Martina Gusmán) y un nuevo sacerdote, Nicolás (Jéremie Renier) un joven ex misionero belga traumatizado por experiencias pasadas.   

Uno de los peros de este filme es que sus personajes- muy bien interpretados, eso sí- parecen muchas veces moverse sin rumbo por la historia, dando pasos atrás, desdiciendo lo visto anteriormente. No son sólidas muchas subtramas y todo al final parece esta un poco a la remanguillé. Pero que duda cabe que Elefante Blanco, en varios momentos impresionante e incuso emocionante con ese totalmente desolador retrato del barrio cuya pobreza aparece retratada con una crudeza total y sin  remilgos en escenas de una veracidad asombrosa. No recomendable para espectadores muy sensibles, resulta especialmente crudo y sobrecogedor todo lo relacionado con las luchas de bandas de narcotraficantes (auténticas autoridades y alma de la barriada) y su terrorífico mundo. El mensaje final, ambiguo aunque con ciertas dosis de esperanza, tampoco parece estar a la altura de las circunstancias con respecto al transcurso de la historia. Filme bienintencionado en definitiva pero sin ese plus de lucidez y concreción de que se le exige al cine más social.  


sábado, julio 14, 2012

CUANDO KURTZ ESTUVO EN EUSKADI




 El crepúsculo las estaba repitiendo en un persistente susurro a nuestro alrededor, en un susurro que parecía hincharse amenazadoramente, como el primer susurro de un viento que se levanta. “¡El horror! ¡El horror!”
 El Corazón de las Tinieblas. Joseph Conrad



La ría de Nervión, a su paso por Bilbao, nunca ha sido igual siempre. En días antiguos fue mas ancha, caudalosa y al no ser Bilbao aún una gran ciudad ni las localidades que con ella limitan aún unas urbes, era eso, una ría con riberas salvajes y herbosas y sin muelles, canales y puertos que la rodeasen. Luego, cuando la mano del hombre modificó por completo la fisonomía de la zona por obra y gracia del capital y la industria, Nervión fue cambiando paulatinamente de color en la medida en que también el cielo metropolitano bilbaino tornaba también de azul a grisáceo y en el crepúsculo se volvía ocre y pardo; entonces la ría se fue volviendo marrón, casi negra, prueba irrefutable de que el hombre del siglo XX, el hombre de ciencia y progreso que se gestó en los siglos anteriores, ya había extendido su dominio devastador sobre la naturaleza. Entonces la ría de Nervión dejó de ser parte de la naturaleza y ya no fue salvaje más, tan solo su tramo puramente de río, aquel que nacía como una catarata desde tierras de  Orduña, estaba aún sujeto al curso propio de un caudal, sin canales, diques, ni desvíos que modificasen y remodelasen su trayecto.

Tal vez, en algún  momento del siglo XX, la tripulación de algún barco de los que atravesaban el Nervión, entrando o saliendo, procedentes del puerto o del mar Cantábrico en donde el río muere, se maravillase de cómo el hombre había logrado dominar al mar o a un río constituyendo prácticamente toda una cultura alrededor de aquella ría. Esto, sin en realidad ser muy diferente de lo que ocurrió en otros lugares en los que la revolución industrial hizo mella, tenía un algo singular que duró hasta hace bien poco, cuando el Nervión dejó de ser marrón y volvió a tornarse azul, esmeralda o turquesa, según como viniese el día. Y es que, en aquellos días de esa ría industrial parda mancillada de escombros, escoria metálica, maderos, y residuos de todo tipo que en su último esfuerzo antes de adentrarse en la mar besaba los cimientos de una mole que emitía tóxico humo siderúrgico, esa ría podía resultar enormemente tenebrosa. Y no solo por su color oscuro, también porque podía parecer la entrada a una civilización que resultaba extraña, intrigante y tenebrosa a muchos. Aquella ría negra que recibía a barcos procedentes de variados lugares los cuales podían tener desde alguna vaga noción de lo que allí ocurría hasta una idea bastante fundada (según su criterio) de lo que suponía aquel territorio, era seguramente pese a su inofensiva apariencia un trayecto maldito y sobrecogedor. Sería como recorrer el río Congo a finales del XIX en una pequeña embarcación a vapor, adentrándose en el misterio insoldable de una por entonces desconocida y temible selva africana

La ría, como hemos dicho antes, comenzó a cambiar a finales del siglo XX  y se convirtió en algo más idílico, mas pulcro, más limpio y más marino. Esto ocurrió porque el país en donde se encontraba estaba cambiando también y aquella época de fábricas, humo, máquinas y hierro incandescente desapareció para dejar paso a un mundo más acoplado a los cánones de la más amable (en apariencia) economía de servicios. Pero el país no se había logrado quitar aún ese temor que infundaba al forastero, fruto de esa maldición que parecía que le estaba destruyendo, estaba aniquilando moralmente a sus gentes y estaba llenando de terror su propia existencia sumiéndole en un oscuro e interminable túnel lleno de salidas falsas, un laberinto dedaliano que nadie parecía entender, ni desde dentro no desde fuera, con un Minotauro esperando al doblar cada esquina. La ría de Nervión, parda o azul, no era lo más temible, pero dentro de las tierras vascas, se podía sentir el miedo de muchas formas, susurrando con el mismo viento.

Allí ocurrieron durante muchos años muchas cosas tristemente nefastas y abominables. No es cuestión de ir recordándolas. Pero a buen seguro alguien con una mirada inocentemente humana hubiese enloquecido ante la sola visión de las deplorables e inmorales injusticias allí cometidas en nombre de una patria o de una supuesta libertad. Algo que por desgracia ha ocurrido en demasiadas partes del mundo, la mayor parte  en épocas pasadas y en sociedades bastante alejadas del concepto tradicional del bienestar occidental, constructo este en el cual -y pese a todo- el entorno vasco siempre ha estado asociado y no de manera superficial precisamente. Serían muchos los casos ocurridos durante cincuenta años que podrían servir de ejemplo de cómo el ser humano puede enfrentarse con lo peor de si mismo, pero hay uno que por su crueldad, por su irracionalidad, por su poder destructivo, ilustra aquel dilema de si el humano puede dominar el instinto, o si el instinto puede dominar al humano. Afortunadamente, triunfó en aquella ocasión la humanidad, pero el crepúsculo no paró de extenderse aquellos días, repitiendo aquellas palabras que resonaron en África gracias a la imaginación de un fascinante marino y literato polaco que contaba sus historias en la lengua de Shakespeare, principalmente  porque Inglaterra era su país de adopción.    

La sombra de Kurtz estuvo allí. Pero el antihéroe de Joseph Conrad no había llegado esta vez de la civilización al “mundo salvaje” en legal y normalizada misión colonizadora y había sucumbido  ante el panorama revelado ante él del lado oscuro de la naturaleza humana en un entorno sin normas morales y sociales. Kurtz, en julio de 1997, estaba en Euskadi desde siempre. Kurtz era todos y cada uno de los ciudadanos, todos y cada uno de nosotros, expuestos a algo que despertó desde lo más profundo de la selva de la conciencia humana. Tiempo atrás, alguien, algunos habían inoculado el germen del odio en un ambiente que a pesar a todo distaba mucho de ser la jungla del Congo a finales del siglo XIX cuando el hombre blanco comenzaba a llegar y a someter a por medio de la  fuerza, la aniquilación y la muerte a “lo salvaje”; es cierto que influyó una situación pretérita de cainismo, enfrentamiento irracional y odio al disidente que llevó a todo un Estado al fanatismo, la autocracia y al tenebrismo, pero cuando parecía que todo aquello estaba desapareciendo, el odio aún seguía, y muchos Kurtz aún vivían en su propia selva, tras haber remontando el Nervión oscuro día tras día, noche tras noche, eternamente. El mismo corazón de las tinieblas al que una vez el hombre penetró en la Alemania de Hitler, en la URSS de Stalin, en la Argentina de Videla, en el Chile de Pinochet, en Vietnam, en Irak, en Palestina, en Croacia, en Irlanda del Norte, se pudo vislumbrar en Euskadi.   Por que lo que Joseph Conrad no previó es que en un mundo adelantado, organizado y, moderno en lo científico y lo social como la superada Inglaterra decimonónica- recién conquistada la revolución industrial- que el conoció y desde donde él hizo partir al inquieto marino Marlow, el ser humano pudiese llegar a los extremos de Kurtz. Pero así fue. El hombre en su estado primario y animal no precisa de un entorno físico enteramente natural y liberado de cualquier influencia humana, basta con unas dosis de odio y de fanatismo para encontrarse con el instinto salvaje de uno.    

Durante mucho tiempo, muchos oímos el grito de Kurtz, resonando entre sangre, cadáveres, desesperación y lágrimas. Su eco, aunque no quisiésemos, era tan ponzoñoso que se oía desde la cima Gorbea hasta el mismo árbol de Gernika, pasando por la bahía de Pasaia, la costa de Getaria, la sierra de Aralar. Pero nunca se había oído tan nítido como aquella fatídica ocasión, en la que muchos dijeron que querían justicia, solo querían justicia… su justicia, su lote de marfil, su egoísmo. Todos, alguna vez, nos convertimos en Kurtz, nos dominó la desidia, el miedo, la codicia y la oscuridad. Aquella vez al menos la tiniebla se disipó lo suficiente para exorcizar cualquier tentación de dejarse llevar por el instinto animal obviando lo terrible y las cosas, con altibajos, con traspiés y con errores, comenzaron a cambiar para bien. Remontar un río, lleve a donde lleve, es una como todos sabemos- y Conrad también- una metáfora de la vida y navegar por el Nervión fue una vez -inconscientemente para sus navegantes- adentrarse en las tinieblas. En julio de 1997 llegamos a su corazón, como Marlow en el Congo, como el Capitán Willard en Vietnam, y ya vimos el rostro del horror, que como dijo un trasunto americano del personaje que mayormente nos ocupa, conviene convivir con él, porque de lo contrario se convierte en un enemigo terrible. Tal vez muchos siguieron esto demasiado al pie de al letra y pasó lo que tuvo que pasar, que la oscuridad les atrapó y pude que aún hoy tarden un tiempo en salir de ella.

Hoy en día las cosas han cambiado y una nueva época de esperanza se abre. Nadie desea que, al igual que el marino Marlow mintió sobre las últimas palabras de su némesis, nadie falseé sobre lo que ha ocurrido y dé testimonio de aquel escalofriante susurro que todos oímos. Podremos decirlo, aunque sea demasiado oscuro.    





viernes, julio 13, 2012

RECORTES MADE IN RAJOY


Un triste día el 11 de julio de 2012 en el que en España se pasa del Estado de Bienestar al estado de subsistencia por obra y gracia de unas medidas  las cuales nos obligarán a vivir con el agua al cuello aún más si cabe y que impedirán el (deseable en tiempos de crisis) aumento del consumo y supondrán el desmoronamiento del poder adquisitivo y un empeoramiento en las condiciones de vida de los desempleados y de los colectivos que ahora mismo se encuentran mas desfavorecidos
Ahora es cundo se ahce necesaria una movilización ciudadana sin precedentes

RAJOY DISMISIÓN!!!  

martes, julio 10, 2012

El Aparatito Lumiere THE AMAZING SPIDER MAN


 
*

Esto de los reboots o resets de sagas cinematográficas de éxito comercial se está poniendo muy de moda y la verdad es que no se sabe muy bien para que son (en teoría pueden ser o bien para enderezar el rumbo de una serie que hace aguas y entonces partir de nuevo de cero o bien para buscar un nuevo enfoque) y que es lo que aportan de plus a la saga en cuestión. La trilogía Spider-Man dirigida por Sam Raimi con tres entregas entre 2002 y 2007, al igual que otras sagas inspiradas en superhéroes del cómic como Batman o Superman, años después de su última entrega experimenta un reinicio por decisión de la misma productora .Marvel Films,  división cinematográfica de Marvel Comics- que estaba detrás de los tres filmes sobre el hombre araña dirigidos por Raim, como compañía creadora del héroe de tebeo en cuestión. Ni el director, ni los guionistas ni nadie del reparto de aquella trilogía de los 2000 esta presente en esta nueva The Amazing Spider-Man, una revisión que pretende alejarse del tono de la anterior saga para ofrecer una perspectiva adolescente sobre el personaje de Peter Parker/Spider-Man (un preuniversitario en los primeros números de los cómics originales) y ofrecer un producto atractivo al público quinceañero degustador de cosas como la saga Crepúsculo. Pero la cosa ha salido fatal y la película, hipotética primera entrega de una nueva serie, es un producto rutinario, aburrido y de poca consistencia que no gustará ni a los fans mas acérrimos del personaje creado por Stan Lee, que si ya se rasgaron las vestiduras por mucho menos con las “traiciones” de la trilogía de Raimi, esta vez estarán que trinan. Y el resto de espectadores, poco o nada de interés encontrará en este filme.   

El director Marc Webb no es nada del otro jueves y no aporta nada al universo de un personaje que sigue teniendo su tirón pese a tener ya 50 años de historia, y tampoco resulta convincente Andrew Garfield como el superhéroe protagonista, presentado esta vez sin mucho afán justiciero y con más espíritu aventurero que otra cosa en su motivación por vestirse de mallas y aprovechar sus accidentalmente adquiridos superpoderes, además de no resultar tan escéptico e inseguro como el personaje original. Eso sí, el festín de efectos especiales y escenas trepidantes está asegurado, pero la película es vaga en mostrar todos los poderes y habilidades del personaje en su plenitud, dando al impresión de estar ante un Spider-Man light. El guión es muy flojo y bastante revisionista en cuanto a la premisa inicial del cómic, con un villano, el Dr. Connors / El Lagarto (Rhys Ifans), que resulta en ocasiones hasta risible por lo facilón de su presentación. Poco fuste en este nuevo Hombre Araña, lo mejor es que ya no se hagan nuevas entregas y así por lo menos se le da un final digno al personaje en su encarnación cinematográfica. 

sábado, julio 07, 2012

MAS DISCOS QUE TE CAGAS (3)


BRUCE SPRINGSTEEN: GREETINGS FROM ASHBURY PARK, N.J (1973)

Sello original: Columbia
Publicación: Enero 1973
Producción: Mike Appel y Jim Cretecos
Géneros: Rock Americano, Rock con Raices, Cantautor Rock, Rock Urbano,
Duración: 37:09

Una de las mejores operas primas del rock, como no podía esperarse menos de un artista como Bruce Springsteen. Incomprensiblemente, no se encuentra muy valorado este álbum que presenta a un Bruce con una versión seminal de la E Street Band (en la que ya se encuentran Clarence Clemons y Garry Tallent) y entregado a un cancionero que trata de de aunar la sobriedad musical y el poderío lírico de un cantautor eléctrico de corte dylaniano con un sonido rockista norteamericano heredero de escuelas tan variadas como las de de los Byrds, Grateful Dead, Creedence o Simon & Garfunkel, todo con unas letras naturalistas sobre la realidad idealizada de muchos americanos de clase trabajadora y una actitud descreída y callejera heredera del Lou Reed de Transformer : se estaba gestando el rock urbano. Temas tan potentes y vitalistas  como Blinded by the Light o For You conviven con alegatos urbanos algunos de regusto funk como Spirit in the Night y otros sobriamente épicos como It´s Hard to Be a Saint in the City, y temas intimistas de alta factura emocional como The Angel o Lost in the Flood. Un Bruce de 23 años espontáneo y visceral.


GENESIS: SELLING ENGLAND BY THE POUND (1973)

Sello original: Charisma
Publicación: Octubre 1973
Producción: Genesis y John Burns
Géneros: Rock Progresivo, Art Rock
Duración: 53:39

La banda de Peter Gabriel firmó su primera obra maestra con su quinto álbum de estudio además de ser uno de los mejores discos de rock progresivo de la historia. Reforzando a niveles excelsos su afán experimentador instrumental y la habilidad del grupo en facturar melodías complejas y fascinantes, Genesis concibió un LP de extraña belleza entre fantasiosa, onírica y también algo extravagante que contiene varios temas clásicos del grupo. Así The Cinema Show son once minutos de impresionantes progresiones musicales para todos los gustos (servidas principalmente por el teclado de Tony Banks), Dancing with the Moonlight Night es una surrealista alegoría sobre la decadencia económica del imperio británico disfrazada de himno medieval con cambios de tempo (incluyendo velocidad guitarrera y rítmica de crucero) y Firth of Fifth art rock progresivo que supone una gloria para los oídos. El rock liviano de I Know What I LIke (In Your Wardrove) supuso el primer hit comercial de unos Genesis principalmente conocidos por el público por la voz y el carisma escénico de Peter Gabriel y sus teatralizadas interpretaciones, pero no se podía obviar la versatilísima guitarra de Steve Hackett, el virtuosismo teclista de Tony Banks, la polivalencia instrumental y compositiva de Mike Rutherford y la sensacional batería de Phil Collins, quien debutó como compositor principal con la bonita balada acústica More Fool Me, cantada por él. Un LP imprescindible


MIKE OLDFIELD: OMMADAWN (1975)

Sello original: Virgin
Publicación: Octubre 1975
Producción: Mike Oldfield
Géneros: Ambient, Folk Progresivo, Art Rock, Proto World Music, Proto New Age
Duración: 36:41

El aún jovencísimo Mike Olfield logró firmar su trabajo más completo tras el mítico Tubular Bells (1973) mediante un brillante ejercicio de fusión de premisas ambient y experimentales con músicas de diversa procedencia (celta, centroeuropea, eslava, africana) en el que puede ser considerado uno de los primeros discos de fusión étnica y Músicas del Mundo. Su escasa duración es tal vez el principal handicap de un excelente álbum conformado principalmente por una suite en dos partes en donde Oldfield demuestra su genialidad a la hora de configurar y modelar melodías con momentos que van desde lo ásperamente experimental (el comienzo de la segunda parte y su superposición de instrumentos y melodías) hasta lo épico (el final de la primer parte con su total marasmo de tambores africanos y voces femeninas), pasando por lo plácido y ambiental, momentos intrigantes pero preciosistas y algún inserto folk tradicional o rockista progresivo. La flauta de Leslie Penning, la uillean pipes de Paddy Moloney, los tambores africanos del grupo Jabula y las voces de Sally Oldfield y Clodagh Simonds son también responsables de la grandeza de esta álbum, que culmina con un encantador tema vocal interpretado por el propio Mike, On Horseback, que merece ser reivindicado.      


QUEEN: A NIGHT AT THE OPERA (1975)

Sello original: Parlophone
Publicación: Noviembre 1975
Producción: Roy Thomas Baker y Queen
Géneros: Hard Rock, Rock Operístico, Rock Progresivo, Art Rock, Pop Rock, Cabaret
Duración: 43:10

El álbum por excelencia de Queen. Un delirante, apasionado y visceral compendio de las virtudes (y excesos) de los Queen de la primera época con su rock teatral con cuidadas armonías vocales cuasi operísticas llegado a niveles de excelencia. Hard rock descarnado (Sweet Lady), con reminiscencias glam (Dead on Two Legs) o de tintes épico-melodramáticos (I´m in Love with My Car) que convive con baladas historiadas como Love of My Life (una de las mejores composiciones de Freddy Mercury), pop con tono sesentero  (You´re My best Friend) y divertido cabaret como el servido por Seaside Rendezvous. The Prophet´s Song, por su parte pone una alucinante nota progresiva con faraónicos juegos de voces de la marca Queen; culmina el álbum la inmortal Bohemian Rhapsody -uno de los singles más vendidos de todos los tiempos- enorme minisuite donde la balada, el hard, la opereta y los efectos vocales se combinan para crear una canción-obra de arte que roza la perfección. Queen jamás volverán a hacer en años sucesivos un LP de tal magnitud.


VANGELIS: ALBEDO 0.39 (1976)

Sello original: Windham Hill
Publicación: Mayo 1976
Producción: Vangelis
Géneros: Ambient, Electrónica, Proto New Age
Duración: 39:04

Uno de los discos pioneros de la llamada New Age music que además terminó de encumbrar al compositor y multinstrumentista griego Evangelos Papathanassiou (alias Vangelis) como una estrella de la música electrónica moderna. Un disco de oportuna temática espacial en una época donde la ciencia ficción cada vez estaba más de moda con temas que hoy en día son prácticamente unos standards de la música instrumental debido a su continua utilización en sintonías, bandas sonoras de documentales, publicidad, etc: la sugerente y emotiva Alpha y la cósmica y brillante Pulstar se llevan la palma en ese aspecto, pero sería injusto olvidar piezas como Freefall , Nucleogenesis (con sus dos partes) o el tema que da título al álbum, todos ellos temas que evocan con sus por entonces revolucionarios sonidos de sintetizador y sus progresiones a modo de suite un sugerente mundo de cosmos e infinitesidad espacial.

sábado, junio 30, 2012

El aparatito Lumiere EL ENIGMA DEL CUERVO (THE RAVEN)


 
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Edgar Allan Poe (1809-1849) vuelve al cine y la cosa ha salido bien, pese al miedo y las reservas que podía provocar el hecho de rodar un thriller basado en datos fantaseados de la vida del gran escritor norteamericano del siglo XIX, el hombre que modernizó -y creó a su manera- el género literario terrorífico y de suspense bajo premisas del romanticismo decimonónico. Precedentes similares en la pantalla en lo que respecta a utilizar personajes históricos o reales como protagonistas de historias ficticias no auguraban nada bueno, pero The Raven – titulada como el famoso poema del autor, aunque lo que se narra en este película no estrictamente tiene relación directa con lo que se contaba dicho poema- es un interesante filme de misterio que sin ser ninguna maravilla y con alguna concesión a la comercialidad sabe rendir adecuado homenaje a Edgar Allan Poe y a su universo de oscuridad, crímenes truculentos, personajes atormentados, miedos metafísicos (como el enterramiento en vida), deducción lógica, aliento romántico y desesperados amores imposibles. Al final puede que resulte una especie de guía de Poe para los no iniciados en la obra del autor de Baltimore, pero bienvenido sea este tributo dignamente dirigido por James McTeigue (V de Vendetta) y con un más que corrector John Cusack en el papel del escritor.

La historia parte de la premisa de ser una recreación fabulada de los últimos días de Poe, cuya prematura muerte a los 40 años en 1849 continúa siendo un misterio por las extrañas y aún no aclaradas circunstancias que rodearon al escritor en los días previos a su fallecimiento. Aquí se nos dice  que en esos días una oleada de crímenes salvajes y macabros sacudió la ciudad de Baltimore, todos ellos inspirados en relatos de Edgar Allan Poe. Así, en el filme se convocan irrepetibles momentos de relatos tan evocadores como El Pozo y el Péndulo, El Misterio de Marie Roguet, Los Crímenes de la Calle MorgueEl Corazón Delator o La Máscara de la Muerte Roja, además de tener su momento poemas como Annabelle Lee o por supuesto El Cuervo; es decir, palabras mayores en la historia de la literatura en inglés. Y llegados aquí, es inevitable referirse al legado de los filmes que el gran Roger Corman, el mago de la serie B, rodó en los años 60 basados (muy libremente eso sí) en diversas obras de Poe la mayoría con el irrepetible Vincent Price como protagonista: El Cuervo, La Caída de la Casa Usher, La Máscara de la Muerte Roja, Historias de Terror, El Péndulo de la Muerte… que no se preocupen los fans de esos filmes, que más o menos están también homenajeados aquí por medio de un sugerente ambiente gótico-romántico aunque no tan logrado como el que Corman consiguió. La película puede que a ratos parezca una versión decimonónica de Seven además de contar con un guión un poco vago en algunos aspectos y con algunos agujeros, pero sabe mantener la tensión sin recurrir a demasiados artificios y, lo que es más importante, respeta en todo momento el legado y el mundo de Poe hasta el punto que a buen seguro hará disfrutar a sus incondicionales. Una ambientación cuidada y unos personajes bien perfilados (especialmente el del policía Fields, interpretado por Luke Evans)  consigue elevar el tono del conjunto, aunque se echa en falta una mayor perfilado en el personaje de Poe, que pese al buen trabajo de Cusack, podía haber dado mucho más de sí. La resolución final quizás sea un tanto floja de la misma manera que su conexión con la muerte de Poe no sea muy fiel a los datos que se conocen, pero en fin: que se trata de una película muy entretenida y efectiva y ya solo por eso y su tema es una opción más que válida para una tarde de cine.