miércoles, julio 24, 2013

El Aparatito Lumiere STAR TREK: EN LA OSCURIDAD (STAR TREK: INTO DARKNESS)




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Cuatro años después del reboot cinematográfico de la franquicia Star Trek parece que los productores de aquella Star Trek (2009) reiniciadora quieren dar continuidad a una saga eterna de ciencia ficción con casi 50 años de vida primero en la televisión y después en el cine y con ya doce largometrajes y cinco series de televisión. Tras casi medio siglo el tirón de Star Treck no decae y aunque en cada entrega en pantalla grande  desde 1979 y en las diferentes series de televisión secuela de la serie original creada por Gene Roddenberry en 1966 se nos cuenta más y más de lo mismo, toda la mitología creada alrededor de la nave USS Enterprise, del Capitán Kirk, de Mr. Spock, de Scotty y demás familia parece que nunca remitirá. Ya todo un standard de la cultura del entretenimiento, la franquicia Star Trek aún sigue coleando en 2013 aunque lo haga con más pena que gloria.

JJ Abrams, creador de últimos éxitos televisivos como Perdidos o Alias repite como director de la segunda entrega de la saga reboot y esta vez no se ha encontrado tan inspirado como en la anterior película. Aunque sigue partiendo con la acertada premisa de atraer al universo trekkie a nuevos seguidores y a no iniciados en la saga, no logra dar con el tono de una digna película de ciencia ficción y aventura y aquí falta épica y melodrama y sobra parafernalia catastrofista, un mensaje paranoico antiterrorista que cada vez es más omnipresente en el cine norteamericano y una violencia un tanto inédita en el universo StarTrek. No parece muy adecuado este tono oscuro y malamente tenebroso que se ha tratado de aplicar a la película para al final contar una historia predecible y muy poco desarrollada. Con unos efectos especiales eso sí fascinantes, poca chicha se puede sacar en un producto que pese a varios buenos momentos cae finalmente en la asepsia total. De nuevo repite el nuevo reparto encargado de dar vida a la tripulación de toda la vida del Enterprise con Chris Pine como el capitán James T. Kirk y Zachary Quinto como Spock como cabezas de reparto y cumpliendo con creces - sobre todo el segundo, clon absoluto de Leonard Nimoy- pero sin las más que interesantes aristas interpretativas de la anterior entrega. No obstante, el mejor del reparto y con diferencia es el británico Benedict Cumberbatch como un villano de armas tomar que esconde una sorpresa que entusiasmará a los fans de la saga (y que es de lo mejor del filme) como también agradará a los trekkies ver de nuevo a Leonard Nimoy como el viejo Spock, al igual que en la anterior entrega, en un diálogo transtemporal con su joven ego. Con mayor presupuesto aunque con historias poco  atrayentes, la Enterprise parece decidida a seguir surcando el espacio y esto siendo algo que se inició en 1966, resulta sencillamente prodigioso.   

lunes, julio 22, 2013

LOS OLVIDADOS DEL ROCK ESPAÑOL



En un entorno de tanta cortedad de miras como el español ser un buen artista de pop rock no es sinónimo de éxito y ni tan siquiera de reconocimiento por parte de crítica y público. La historia del rock español esta llena de grupos y solistas que pese a su calidad, las buenas críticas, la admiración profesada por una parte del público durante un tiempo e incluso pese al haber obtenido cierto éxito popular en un periodo de tiempo, cayeron en el olvido años después de su desaparición o retirada y hoy muy pocos los recuerdan (y aunque algunos sigan en activo). Aquí presentamos nueve genuinos ejemplos de injustos olvidados de la historia del rock español, artistas muchos que se adelantaron a su tiempo, otros que siempre resultaron pelín heterodoxos y alguno de breve carrera que mereció una mayor atención. Aunque se puede encontrar el nombre de la mayoría de estos grupos y solistas en discos recopilatorios, libros especializados y listas de mejores discos/canciones, su obra resulta desconocida para el gran público. Es hora ya de hacerles justicia.



SMASH, los hombres de las praderas del sur underground


Este grupo sevillano fue el pionero de un género tan significativo en el rock español de los setenta como fue el rock andaluz (Triana, Medina Azahara, Alameda), pero desapareció pronto en un panorama musical hispano aún no adaptado a las propuestas del rock progresivo o psicodélico, que era la premisa desde la que partía esta competente combo. Smash se formó en 1968 bajo los auspicios del inquieto productor andaluz Gonzalo Garcíapelayo y hasta su primer LP publicado en 1970, Glorieta de los Lotos editaron varios singles en los que fusionaban rock, blues y psicodelia con el flamenco. Eran un quinteto liderado desde el principio por su guitarrista y fundador Gaulberto García (1945) y el bajista y vocalista Julio Matito; otros miembros destacados eran el guitarrista danés Hienrik Liebgott y el singular Silvio Fernández, percusionista y futuro artista en solitario. Estos hippies andaluces fueron además uno de los primeros grupos de la incipiente, maldita y perseguida durante el tardofranquismo escena underground española, poblada de jipiosos (muy mal considerados en la península) que renegaban del blando pop español y se entregaban a la causa psicodélica, bluesistica y progresiva anglosajona inspirados por King Crimson, Grateful Dead y los primeros Pink Floyd. Aunque en un primer momento su estética, su música y sus declaraciones tuvieron eco mediático por su originalidad inédita en el tímido panorama pop rock español, su actitud iconoclasta y underground les colgó la etiqueta de grupo culturalmente incómodo. Su “Manifiesto de lo Borde” no tenía desperdicio: “nosotros somos los hombres de las praderas, como Bob Dylan y Jimi Hendrix (…)  y estamos en contra de los hombres de las montañas (los fascistas), que se enrollan por el palo de la violencia y la marcha física, y de los hombres de las cuevas lúgubres (los funcionarios), que se enrollan por el palo del dogma y te suelen dar la vara chunga”  

Smash solo editaron un LP más We Come to Smash this Time (1971) producido por Alain Milhaud (Los Bravos) y que apostaba más claramente por la inclusión del flamenco en el léxico del rock psicodélico. Por entonces tuvo el grupo su mayor éxito en singles El Garrotín e incluía en su formación al cantaor Manuel Molina (futuro Lole y Manuel) pero la mezcla seguía siendo demasiado atrevida para el gran público incluso dentro de Andalucía. Sus problemas internos propiciaron la disolución de la banda en 1973 aunque en años posteriores Gualberto y otros realizaron algunas grabaciones bajo el nombre de Smash que se publicaron dentro del disco colectivo Vanguardia y Pureza del Flamenco (1978). Unos adelantados a su tiempo con su rock aflamencado experimental y caótico, sin duda, que se toparon con la incomprensión del gran público pero que abrieron la vía para el interesante rock andaluz setentero de Triana o Medina Azahara. Incapaces de tener un trato normalizado con los ejecutivos de sus diferentes discográficas, eran unos auténticos corredores de fondo: como ellos decían, sus carnets de identidad eran sus caritas
 

PAU RIBA, hippismo multidisciplinar e iconoclasta

Artista maldito, polifacético e inclasificable, Pau Riba (Palma de Mallorca, 1948) fue otro hippy de los 70 al que la industria musical le hizo el vacío.  Este balear, catalán de adopción es considerado hoy en día una figura clave del rock en catalán y de la música en este idioma en general, así como una personaje fundamental en la renovación de la cultura catalana en la transición a la democracia tras el franquismo. Músico, escritor, actor, provocador vocacional, Pau Riba es muy poco conocido fuera de los países catalanes e incluso allí las nuevas generaciones desconocen su figura y su obra, que en los estrictamente musical es breve pero sencillamente genial. Hijo de buena familia y nieto de políticos y escritores catalanistas, Riba se inició en la música dentro del movimiento folk y la cançó catalana en 1967 e intentó  entrar en el círculo de  Els Setze Jutges (Serrat, Llach, Maria del Mar Bonet…) pero su querencia por el folk eléctrico dylaniano no era del gusto de los miembros del colectivo. Bajo una inspiración hippy y con el espíritu de Dylan y The Byrds funda Grup de Folk, agrupación sin formación fija que electrifica el folk mediterráneo. Entre singles y discos colectivos publicó uno bajo su nombre, Noia de Porcelana (1968) que supuso una bofetada a la burguesía catalana (de la que el provenía) más allá de ideologías. Esa temática antisistema y antitodo tenía su primer álbum, el histórico Dioptría editado en dos entregas en 1970 y 1971: canción de autor rockista inspirada en Dylan, Grateful Dead, Neil Young, Leonard Cohen o The Doors que pronto recibió el culto de hippis, luchadores contra el régimen y amantes del rock experimental más allá de la barrera idiomática del catalá en lo que fue la primera obra magna del rock underground español y uno de los mejores discos de la historia del rock ibérico   

Lamentablemente, el miniéxito musical (restringido a un circuito alternativo y hippy, muy mal visto aún en España) no se pudo prolongar en años sucesivos  y aunque en 1971 registrase un álbum tan singular como Jo, la Donya i el Gripau  grabado en su cueva-vivienda de Formentera con un sonido imperfecto y con ruidos ambiéntales. Introductor del happening y la performance en la escena hispana, participante habitual y animador principal del festival Canet rock en los 70, columnista y comentarista en diferentes medios catalanes en los 80, Pau Riba no se resistió- y ni aún se resiste- en abandonar la música, con 10 LPs de estudio publicados desde 1975 y la época gloriosa de Dioptría ya pasada. Actor, escritor, guionista y presentador de televisión, Riba sigue suscitando el respeto en muchos sectores de la cultura catalana, y el fiel a su personaje, sigue con su imagen de enjuto viejo hippy. Sus hijos, Caïm y Pauet formaron en los 2000 el grupo Pastora, con el que este genio incomprendido e infravalorado ha colaborado.     

 
BRAKAMÁN, Bailes de Marte en la Concha


Si, hubo glam rock en España. Y fue un grupo donostiarra que frente a los prejuicios de la época en la España de mediados de los 70 se atrevió con los sonidos inspirados en David Bowie, Roxy Music, Lou Reed o Marc Bolan, por entonces considerados por la “gente decente” como “música de maricas”. Brakamán se forman en la capital guipuzcoana en 1974, dentro de una escena musical vasca escorada a la canción protesta en euskera y el folk y muy poco atenta al rock, por niños bien de Donosti pero con sólida cultura musical y  fans de Lou Reed, la Velvet y Bowie: en Brakamán durante su breve existencia entre 1974 y 1977 coincidieron gente tan valiosa y creativa como el guitarrista y compositor principal Jaime Stinus y el vocalista Borja Zulueta, hermano del cineasta Iván Zulueta, quienes eran los ideólogos estéticos de un grupo en cuyas primeras actuaciones en el pintoresco circuito de las salas de fiesta vascas ofrecían un vistoso espectáculo de luz y sonido con cañones de luz giratorios, nubes de confeti, proyección de diapositivas, efectos de luces postpsicodélicos, chicas en sujetador y los músicos maquillados y vestidos como reinonas Glam. Un espectáculo nunca visto en el rock español, como también lo era su música glam rock cantada en inglés dentro de una escena rockera española que se movía bastante precariamente por la escasa atención que se ofrecía desde los medios después del boom de los 60.  

Aunque no editaron su único álbum hasta 1977, en el periodo 1974-1976 el cuarteto publica varios singles (Sad Witch fue el primero) que unidos a sus conciertos al principio en Euskadi y luego en el resto de la península les hacen tener una cierta popularidad entre la chavalería glammer y hard rockera admiradora de Bowie, Roxy, Reed, New York Dolls o Iggy Pop, con actuaciones en la tele gracias al ínclito José María Iñigo y participando junto con unos jóvenes Burning en un concurso de nuevos talentos europeo. En 1976 abandonan la disquera Columbia y se pasan a RCA y a cantar en castellano. Al año siguiente editan su único LP, epónimo con diseño de portada de Iván Zulueta y con muy buenas críticas pero escasas ventas en un año en que el rollo Glam había remitido en todo el mundo y por ello el grupo quedó desubicado en su propuesta musical. No obstante, Stinus decidió potenciar la faceta experimental y transgresora de la banda para amoldarla a los cánones los nacientes punk y new wave y llamaron la atención de medios y promotores extranjeros: prueba de ello es su participación como único grupo del estado español en el histórico festival punk de Mont Marsans en Burdeos junto con The Clash, The Jam o The Police. Brakamán, pese a todo se disuelve poco después ante la falta de ventas y bolos. Borja fundará la banda experimental Negativo, uno de los grupos pioneros de la movida musical donostiarra, que puso música a Arrebato -el filme de su hermano Iván- y que terminará pasándose al punk; el bajista Juanma Estala también se hizo punkie con su grupo Asco; y Jaime Stinus conoció a un excéntrico chavalín llamado Javier Gurruchaga con el que formará la Orquesta Mondragón conociendo enorme éxito popular desde fines de los 70. Una pieza codiciada por coleccionistas, el único LP de Brakamán es pese a su irregularidad una pequeña, luminosa y bizarra joya muy bien producida bastante singular para su tiempo y lugar y que no se encuentra justamente valorada.   


DÉCIMA VÍCTIMA, alegría siniestra


Un claro ejemplo de grupo de trayectoria fugaz que por ese motivo ha caído injustamente en el olvido, tal fue el destino de varios grupos de la Movida a principios de los 80, aunque aquí la particularidad reside en que al contrario de bandas históricas fugaces como Parálisis Permanente o Paraíso que en al actualidad gozan de status de grupos de culto, Décima Víctima se encuentran bastante ignorados. Enmarcados dentro del movimiento siniestro hispano inspirado en Joy Division y Siouxie and The Banshees, Décima Víctima existió entre 1981y 1984 y grabó dos LPs más varios singles y EPs. El grupo se formó en Madrid por los hermanos suecos afincados en Madrid Lars y Per Mertanen quienes conocieron a Carlos Entrena, ex miembro de los recién disueltos Ejecutivos Agresivos y decidieron llevar a cabo un proyecto común de grupo de pop rock siniestro con cierto poso intelectual. Entrena- que en Ejecutivos había sido el cantante principal por delante de Jaime Urrutia e Ignacio Gasca Poch, futuros líderes Gabinete Caligari y Derribos Arias respectivamente- asumió el liderazgo musical de la banda y tras un sonido sintético en su primer EP El Vacio el grupo añadió la batería de José Brena en su siguiente y exitoso EP de 1982 Tan Lejos inspirado en los sonidos de The Cure y Joy Division y dulcificado por su querencia a ritmos semibailables, sus guitarras armoniosas y la agradable (pero limitada) voz de Carlos Entrena. Uno de los grupos de moda en Madrid durante 1982 con varios premios radiofónicos, fueron junto a los primeros Gabinete Caligari amos de la incipiente y rudimentaria escena siniestra española gracias a su sonido exuberante que combinaba el tremebundismo siniestrista y el pop más comercial con sugerentes letras.

Los miembros de Décima Víctima no vivían de la música y su continuidad como grupo era un imposible debido a las dificultades para grabar y ensayar. Nunca volvieron a repetir el moderado éxito del single Tan Lejos  pese a que durante 1982-83 editasen varios sencillos. Se separaron en 1984 pero su productor Paco Trinidad les convenció para acabar por separado un segundo LP a partir de maquetas grabadas un año antes. Tan Lejos aún resulta un tema sobrecogedor y genial lo mismo que muchos de sus temas. Muy posiblemente el grupo hubiese hecho grandes cosas de continuar más tiempo, pero todos sus miembros fueron abandonando paulatinamente el mundo musical. Cosas de la vida



ESPLENDOR GEOMÉTRICO, necrosis industrial


Un nombre de culto a nivel internacional. Así como suena. Y es que los madrileños Esplendor Geométrico, que aún continúan en activo, han sido y son referentes históricos de la muchas veces inaccesible y siempre ultraminoritaria música industrial aunque en España tras más de treinta años sean a nivel popular unos perfectos desconocidos.  Desde 1980 llevan editando LPs y entusiasmando a sus seguidores a lo ancho y largo de este mundo con sus sonidos repetitivos, minimalistas y turbadores que a principios de los 80 resultaban provocadores y con cierto poso punk y transgresor.


Esplendor Geométrico (EG para muchos) funcionaron durante gran parte de los 80 como un trío formado por los ex Aviador Dro Arturo Lanz, Gabriel Riaza y Juan Carlos Sastre. Su primer single, de 1981 llevaba el provocador título de Necrosis en la Poya (huelga decir que tuvieron muchos problemas con este título incluso dentro de sus entornos familiares) y una desagradable portada con la foto de un bebé con los ojos enfermos. El tema era una cacofonía repetitiva de sonidos que se ajustaba a los cánones de la llamada música electrónica industrial propagada internacionalmente por Cabaret Voltaire, Throbbing Gristle, Cluster o Tuxedo Moon.  Su primer LP El Acero del Partido (1982) iba de ese palo y pronto EG comienza a ser objeto de culto por parte de los admiradores del tecno industrial (cuatro gatos) dentro y fuera de las fronteras españolas. Con todo, es  innegable el mérito de unos inteligentes artesanos de los sonidos y la electrónica capaces de embaucar al oyente por partituras imposibles en un mundo de LPs de turbadoras portadas y selectas actuaciones en directo. Tras su imprescindible álbum Mekano-Turbo (1988) el grupo se abre a influencias étnicas e incluso bailables pero el reconocimiento de crítica y público sigue brillando por su ausencia. Con conciertos en todo el mundo y un buen puñado  de álbumes de estudio y en directo, el grupo sigue a pie de cañón como dúo con Lanz y Saverio Evangelista pero conscientes de su status marginal. Algún día se les reconocerá como es debido   


ESTACIÓN VICTORIA, efímera inocencia


Otro buen grupo de los 80 de existencia breve pero que va ganando con el tiempo reconocimiento pese a que en su día casi pasaron desapercibidos. Fue un trío formado en 1982 por la cantante Casilda Fernández, el guitarrista y bajista Guillermo Pérez De Diego (ambos ex Los Modelos) y el teclista Francis Muñoz. Quisieron cultivar un tecno pop britanista y bailable al estilo de Human League o OMD pero al final la cosa se escoró más al synth pop repleto de cajas de ritmos y programaciones bastante bien ejecutadas y producidas para la época. Esta interesante aunque rudimentaria producción (los teclados y cajas de ritmo no eran de lo último en el mercado para hacer un tecno puntero) unida a unas letras entre cultas, irónicas, ingenuas, historicistas y sugerentes convirtieron a Estación Victoria en un combo atractivo para la crítica aunque ya dejasen de existir en 1984.

Contacto en Saigón y Colonias fueron sus primeros temas publicados en singles y su mezcla de ritmos trepidantes, electrónica y cierta épica de andar por casa fueron degustados por un grupo selecto de incondicionales y no era para menos ya que el grupo ofrecía el synth pop mas original y estimulante de cuantos se hacían en la época. Una especie de Mecano para minorías que encandilaban gracias al buen saber escénico y la potente voz de Casilda. Su primer y único LP de 1984  es una pequeña joya de culto hoy bastante difícil de conseguir pero apreciada por coleccionistas y “historiadores” de la Movida, un buen ejemplo de equilibrio entre calidad y comercialidad dentro del maleable mundo del tecno pop bailable (el grupo incluía violines y otros instrumentos poco habituales en el pop en sus temas) Octubre Rojo  naïf y épica recreación pop de la Revolución Rusa es su tema más recordado, sin recordad excentricidades como Papá te odio (yo no quiero ir a la india). Casilda abandonó el grupo poco después de la publicación del álbum y fue sustituida por Jenny Rodríguez, pero el grupo no tardó en disolverse a finales de 1984, dejando atrás la que puede ser considerada la primera aproximación española al alternative dance. Cien por cien reivindicables. 


TRÚPITA, el cantautor synth pop

Resulta sorprendente que un músico que revolucionó esquemas en los 80 (y hoy lo seguiría haciendo) se le preste en la actualidad tan poca atención en recopilaciones, programas, antologías o escritos varios sobre el pop español en dicha década. Francisco López Trúpita (Madrid, 1952) fue un cantautor urbano de los muchos surgidos o consolidados en los 80 (Joaquín Sabina, Javier Ruibal, Alberto Pérez, Javier Bergia) pero en lugar de escorarse hacia el pop rock y los sonidos eléctricos como muchos de estos  (Sabina, sin ir más lejos) o como otros más veteranos (Aute), él decidió convertirse con la ayuda del hábil productor Julián Ruiz en un cantautor con una base musical de synth pop con sintetizadores fairlight, moogs, programaciones y ritmos bailables. Fue con su primer LP Con Acento en la u (1984) y la cosa salió pero que muy bien a nivel artístico y comercial con temas como la pegadiza Esta noche me quiero descolgar que llegó al número 1 de las listas españolas en el verano de aquel año. Este primer álbum es una pequeña maravilla inmerecidamente olvidada que contiene otras joyas como De siete a diez. Crónicas urbanas cotidianas sobre desamores, relaciones imposibles, frustración, desazón ante la sociedad contemporánea, momentos irónicos y con sentido del humor y todo ello con sintetizadores insistentes, guitarras y bajos rítmicos y tratados electrónicamente consiguiendo que muchos de sus temas se escuchasen en pistas de baile.

Para Julián Ruíz, Trúpita fue todo un adelantado en su tiempo, y razón no le falta. En su primer elepé y en el siguiente Nadie es Perfecto (1986) el productor y periodista murciano- el mejor de España en los 80- puso al servicio del cantautor a los músicos habituales de sus producciones incluyendo a los dos miembros de Azul y Negro, dúo estrella del tecno español a principios de los 80, consiguiendo un par de discos estimulantes y de muchos quilates. Nadie es Perfecto contenía estupendas canciones como Insomnio, Triana  o Beso Amargo, que merecerían encontrarse en antologías del rock español. No obstante, aquel segundo álbum fue un rotundo fracaso comercial y Paco Trúpita terminará rompiendo con Julián Ruiz. Aquí termina la carrera musical de este singular visionario que en la actualidad se encuentra en paradero desconocido. Cualquier información será bien recibida. Es extraño lo poco que se habla de él en la actualidad tratándose además de un músico que obtuvo éxito comercial, aunque a decir verdad ni tan siquiera su por entonces megarradiada Esta noche me quiero descolgar ni siquiera se oiga en emisoras especializadas en oldies. Nunca es tarde para reivindicar la figura de Trúpita, un compositor y músico de postín con algunas de las mejores canciones del pop español y creador de un estilo musical, el cantautor synth pop o electrónico en castellano, que desgraciadamente casi no ha tenido continuidad en la escena español.


LOS MESTIZOS, oscenses garajeros


A finales de los 80 y principios de los 90 en España una legión de grupos llegó a grabar y a ser oídos en las emisoras gracias a la enorme proliferación de  discográficas independientes y la apuesta de las multinacionales por todo artista novel que se pusiese a tiro, haciendo firmar a grupos y solistas con bastante inercia. De todos esos grupos surgidos a finales de los 80 muy pocos quedan en el recuerdo ya que bastantes fueron productos sencillamente lamentables, pero también es cierto que surgieron grupos de enorme valía pero mala suerte como Los Mestizos. Este era un exuberante sexteto formado en Huesca en 1984 y que se disolvió en 1992, aunque en 2006 protagonizó un fugaz regreso. Los Mestizos fueron alabados por la crítica y tuvieron cierto status de banda de culto en el periodo 1986-1987 con su rock de garaje de escoraje punk con elementos de músicas panamericanas como el tex mex o el calipso e influencias que iban desde The Clash hasta Peret pasando por Los Coyotes, Ramones, ZZ Top o las Grecas, a quienes versionearon a su manera. Su primer mini LP Por el día y por la noche (1986) fue muy bien tratado por medios como Radio 3 o El País y la jovencísima banda, liderada por Juanjo Javierre,  fue considerada como uno de los grupos españoles con mayor proyección, potencialmente degustables tanto por los mas rockers patillosos y moteros del lugar como por los admiradores del pop rock más comercial e incluso seguidores del rock latino vía Los Coyotes (de hecho, Ramón Godes, de ese grupo, fue su primer productor)

Su primer LP La Pócima del Amor (1987) era un estupendo trabajo que fue considerado por la crítica como uno de los mejores discos españoles del año con temas como el que da título al disco o Sentirse Bien. Menos rockero y más pop (latinista y funky), sin embargo el LP fracasó comercialmente. Ya en 1989 el grupo incorpora ritmos programados e inspiración hip hop en algún maxisingle y en 1991 publican su último LP antes de su disolución, de menor calidad que trabajos anteriores y que apenas vendió algo. Tras la desaparición del grupo y varios años de olvido generalizado, a finales de los 90 comienza un revival en Aragón de grupos del llamado “Sonido Huesca” de finales de los 80 (una de las primeras muestras del rock alternativo español) y Los Mestizos vuelven a ser citados como uno de los grupos más emblemáticos de la “línea auténtica” de finales de los 80-principios de los 90. Animados por  el buen número de seguidores póstumos, Los Mestizos se reúnen en 2006 para un par de conciertos y un LP en directo Ya es Hora de Regresar publicado en 2008. Su mejor época ya había pasado, una época en la que merecieron mayor éxito y atención de las emisoras comerciales. Un buen puñado de temas apasionados, viscerales y perfectos que jamás deberían olvidarse paridos por un grupo sin suerte.  


PARADE, mitomanía etérea


Dentro del rock alternativo español de a partir de los 90 hay varios nombres dignos de destacar especialmente por la originalidad de su propuesta, pero a alguno de ellos pocas veces se le hace justicia incluso dentro del propio mundo musical alternativo tal vez por lo inclasificable (pero grande) de su propuesta. Tal es el caso del proyecto Parade, el pseudónimo tras el que se esconde el músico murciano Antonio Galvañ, que desde 1997 lleva grabando y publicando- con repercusión mínima- discos de Parade, muchos geniales, otros más irregulares pero siempre sorprendiendo y no dejando indiferente a nadie con su mezcla de electrónica, Indie pop, música experimental y alguna influencia ecléctica como la balada melódica, el pasodoble, el ambient o el folk. 6 LPs de estudio y un mini LP desde 1998 hasta 2011 es el legado dde este Juan Palomo autodidacta (vocalista, teclista, compositor, productor) que en su vida diaria se gana la vida como profesor de música y que sigue siendo uno de los músicos mas admirados de le escena alternativa española de los últimos años aunque solo sea por parte de la crítica y de su reducido círculo de seguidores.

 

Galvañ en las letras de sus temas con Parade cita cosas tan variadas como la política, el cine, los cómics, la literatura, la vida de cada día y sus propios mitos frikies personales (estéticos, culturales y musicales) y es capaz de remezclar sus propios temas el solito con multitud de samplers de otros artistas. Aunque como otros muchos grupos alternativos españoles de los 2000 sus discos pasan con más pena que gloria, sus actuaciones en directo en salas de pequeño aforo gozan de cierto éxito y su hermoso tema de pop electrónico Metaluna, de su Mini Lp de 1999, es ya un pequeño clásico del rock español que por desgracia no ha hecho aumentar el interés por este artista. Compositor de gran valía, teclista habilísimo y un músico total, Antonio Galvañ-Parade no ha gozado si quiera de la alabanza generalizada de la crítica y muchas veces se ha minusvalorado su pop alternativo experimental riquísimo de matices y casi siempre sorprendente. El tiempo le hará justicia.  

jueves, julio 18, 2013

SE PUEDE DECIR MÁS GRANDE, MÁS VECES, PERO NO MÁS CLARO. RAYOSC GRITA...

RAJOY DIMISIÓN!!!
RAJOY DIMISIÓN!!!
RAJOY DIMISIÓN!!!
RAJOY DIMISIÓN!!!
RAJOY DIMISIÓN!!!
RAJOY DIMISIÓN!!!
RAJOY DIMISIÓN!!!

Vete ya de una vez, y a devolver todo lo robado!!!

martes, julio 16, 2013

El Aparatito Lumiere HIJOS DE LA MEDIANOCHE (MIDNIGHT´S CHILDREN)



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Es un hecho que el cine a lo largo de su dilatada historia se ha aproximado de una manera un tanto tópica y turística a la India y su legado histórico (el cine de fuera de la India, claro) y que rara vez este país haya tenido un retrato fidedigno y no idealizado en la gran pantalla ni incluso en la propia industria cinematográfica india, la más potente del mundo. No obstante, de vez en cuando surgen esforzados intentos con logros desiguales que ofrecen interesantes aproximaciones a los ricos matices de la compleja sociedad hindú así como a su enrevesada historia, tal es el caso de la obra de la directora Deepa Mehta, una cineasta india afincada en Canadá que firma un nuevo filme que como de costumbre en ella no ha resultado decepcionante aunque sí algo irregular.



Esta coproducción británico-canadiense con la mayor parte del reparto hindú tiene como principal atractivo apriorístico el estar basada en una de las mejores novelas del popular literato Salman Rushdie, quien además ha colaborado con la propia Mehta en el guión adaptado y ejerce de narrador en off de la película, algo que se pierde en la versión doblada en donde Salvador Vidal (Mel Gibson, Liam Neeson, Michael Douglas) pone su voz al escritor anglo-indio. Y el resultado aunque sin alardes es satisfactorio, con una cuidada producción excelentemente ambientada en diferentes momentos históricos entre 1917 y 1977 y una luminosa y cromada fotografía que refuerza varios efectos dramáticos a lo largo del filme. Midnight´s Children es un fresco histórico de la historia de la India desde su condición de colonia privilegiada del imperio británico a principios del siglo XX hasta su decadencia económica, política y territorial como consecuencia de continuas guerras a finales de dicho siglo, pasando por el momento crucial de su independencia en 1947. Con un tanto engolados e insuficientemente explotados elementos de realismo mágico como impulso de la historia, el guión se centra en la vida y circunstancias de su protagonista y narrador en al ficción, Saleem (Satya Bhabha) un joven nacido el mismo día de la independencia de la India hijo de una pareja humilde que es cambiado al nacer por una enfermera de ideas revolucionarios por el bebé hijo de un rico matrimonio, con el fin de subvertir el destino de ricos y pobres en el nuevo país independiente. Aunque Saleem se sentirá pese a todo estrechamente unido la que el cree su auténtica familia (y cuya historia es la que él cuenta) no tardará en darse cuenta que en su país el concepto de riqueza y pobreza es algo inestable y en experimentar en su propia carne ascensos y descensos personales, espirituales y sociales íntimamente ligados a la trayectoria histórica de la India. Su Némesis, el niño por el que fue cambiado, Shiva (Siddarth) también experimentará continuos cambios personales servidos por la evolución de la propia India, porque Saleem y Shiva son además “hijos de la medianoche”, personas nacidas al filo de la medianoche con poderes y facultades extraordinarias que no dudan en utilizar para cualquier fin, noble o impuro.   



Aunque el tono fantástico-realista de la película está muy bien conseguido, se ve que el filme busca un tono de epopeya y de saga histórica que no termina de cuajar y por ello el drama es lo que prevalece más en la película (aunque eso sí con una emotividad bastante fallida), trufado de cierto componente de comedia: en ese sentido puede que decepcione algo a espectadores que busquen un retrato convincente de la historia de la India en el siglo XX, así como a los que esperen un fresco social realista y certero (que aparece aunque de una manera muy básica). El tono que preside el filme es de del cuento simbólico y el de la magia y en esa tesitura hay que quedarse para no exigirle más de lo que ofrece.  Así es como mejor se peude degustar una película amable y muy bien contada. 

martes, julio 09, 2013

El Aparatito Lumiere MONSTRUOS UNIVERSITY (MONSTERS UNIVERSITY)





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La Pixar de John Lasseter, que ya ha abarcado prácticamente toda la producción animada de largometrajes de Disney, sigue a pleno rendimiento ofreciendo buenas películas de animación 3 D por ordenador, pero no hay que negar que repitiéndose demasiado. De nuevo vuelve a echar mano de películas anteriores (como ya lo hizo con Toy Story, su filme bandera) para ofrecer una nueva entrega de personajes e historias creados años atrás y esta vez le toca el turno a Monsters Inc. Con esta simpática pero escasamente estimulante precuela. Dan Scanlon dirige una divertida aventura previa de los inolvidables monstruos Mike Wazovsky y James Sullivan, moradores de una surrealista dimensión paralela habitada por extraños seres sospechosamente parecida a la vida real,  que en la primera película trabajaban para Monstruos S.A, una empresa para asustar a los niños humanos. Aquí se nos cuenta la juventud universitaria de los dos personajes en lo que es una especie de pastiche-parodia infantilizada de un subgénero de la comedia tan americano como el de la comedia universitaria, muy popular en los 80

Efectivamente, aquí hay referencias-cliché a Desmadre a la Americana, Los Incorregibles Albóndigas o La Revancha de los Novatos todo desde una perspectiva blanca, edulcorada y con mensaje moralizante adecuado al público infantil pero conservando esos tópicos tan omnipresentes en cualquier aproximación cinematográfica al mundo universitario norteamericano como son la guerra entre las Hermandades, las novatadas y gamberradas en el campus, los profesores déspotas, los alumnos incompetentes y gamberros, el desprecio a los nerds y empollones por parte de los guays, las fiestas y juegas del alumnado…nada nuevo bajo el sol pero si que resultará novedoso para el público infantil. Muchos gags y una acción trepidante en escenarios muy bien presentados con un grafismo pulcro pero elaborado. El público adulto también se divertirá con este filme que sin embargo se nota bastante que ha nacido con vocación de título menor y de compromiso dentro de la ya extensa filmografía de Pixar y sencillamente se limita a cumplir el expediente. Una buena opción para llevar al cine a al chavalería en verano.

viernes, julio 05, 2013

SUPERLÓPEZ, 40 AÑOS DE UN SUPERHÉROE DE ANDAR POR CASA (y II)




 


 Las mejores aventuras (1980-1985)




El periodo de la primera mitad de los 80 es sin duda el más brillante en cuanto a la calidad de las aventuras de Superlópez. Con Jan como guionista en lugar de Francisco Pérez Navarro “Efepé”, los álbumes de Superlópez ganan en dinamismo y complejidad en las tramas y junto con la parodia de diferentes géneros de la ficción como son la ciencia ficción, la fantasía, el policíaco o las aventuras exóticas, está presente un humor corrosivo y mordaz muy crítico con la sociedad española de cada momento, la cual parece retratada entre la caricatura y el naturalismo siempre destacando la más esperpéntico de esta (la política, la burocracia, el mundo empresarial, la influencia de los medios de comunicación, la realidad de las diferentes clases). Poco a poco el personaje se va desprendiendo de su condición de sátira de Superman y se convertirá en un personaje con entidad propia muy marcada (termina resultando algo más que un superhéroe bufo)  que vive en una Barcelona esperpéntica (el barrio del Masnou es la residencia de Juan López/Superlópez) y que se enfrenta con surrealistas aventuras muy bien concebidas cargadas de humor y acción. Pese a no considerarse él mismo un humorista, Jan demuestra a partir del álbum nº 4 de Superlópez Los Alienígenas bordar un humor costumbrista muy sui géneris mezcla de Berlanga y Monty Python así como también demuestra ser un extraordinario narrador de cómics con aventuras muy bien presentadas y con diferentes niveles de lectura en las que parte de conceptos, fuentes y premisas muy diferentes entre sí: parodias de obras literarias, leyendas, mitología antigua, fantasía épica, sátira politicosocial, apuntes costumbristas, temas de actualidad. Como su propio autor asegura, se trata fundamentalmente de contar historias. Todo sin abandonar un divertidísimo tono mordaz que cada vez se hace más adulto y menos infantil, aunque en esta etapa las aventuras de Superlópez están principalmente dirigidas al público infantil y adaptadas a su psicología. Las historias siguen casi siempre el esquema de aventuras de acción (bajo el prisma humorístico) pero no se quedan en eso por su enorme matización y la profusión de escenarios, personajes y situaciones.



Hasta 1985 (el fin de la etapa del personaje en la editorial Bruguera) Jan consolidará el universo Superlópez haciendo historietas cada vez más corales y con más personajes al tiempo que va puliendo su estilo caricaturesco y realizando viñetas con infinidad de detalles inspirados en la vida real y en lo observado en las calles (el autor se inspirará gráficamente en fotografías, muchas tomadas por él mismo) así como establecerá su estilo gráfico dinámico y muy delirante inspirado en el cine y en los dibujos animados. Debutan en esta etapa personajes secundarios como el incompetente e inoportuno inspector Hólmez y su hija adolescente Martha o los villanos más recurridos en los cómics de Superlópez: el científico loco Doctor Escariano Avieso y el gangster Al Trapone y su pintoresca banda.




Los Alienígenas, apareció por entregas en Mortadelo Especial a principios de 1980 y como álbum se publicó en febrero de 1981, solo un mes después de ¡Todos contra uno, uno contra todos! Ya que por entonces el dibujante se planteaba dibujar y publicar cómics del personaje de forma muy rápida ya que no tenía otros personajes para la editorial (aunque esta situación iba a cambiar). Este álbum es la primera gran obra de Jan para Superlópez, en donde se recupera el ambiente urbano en una reconocible Barcelona de principios de los 80 y el apunte cotidiano con un Superlópez/Juan López más humano y más desastre en su dual rol de ciudadano medio/superhéroe patoso (pierde las gafas clarckentianas definitivamente en esta etapa). Vuelven Luisa (más entrañablemente cascarrabias que nunca), Jaime González y el innombrado  jefe de la oficina y nuestro héroe se enfrentan a un matrimonio de monstruosos extraterrestres gelatinosos procedentes del planeta Tirán Lirán, Xonxa y Xonxo, capaces de transformarse en cualquier persona u objeto y que pretenden preparar una invasión de su planeta en la tierra. Xonxa, tras un primer desastroso intento de su inepto marido, decide tomar el peso de la misión transformándose en el General Sintacha, en diferentes delincuentes e incluso en López, pero nuestro héroe desbarata sus planes de una manera más bien cómica.  Este desternillante número consiguió hacer nuevos fans del personaje y aumentó la demanda de una nueva aventura larga por parte de los lectores. Aunque Los Alienígenas no se puede considerar una obra maestra, es uno de los álbumes más divertidos de Superlópez (su tono humorístico es tal vez el mayor y mejor de todos los cómics de Superlópez, véanse las desternillantes portadas de el periódico “El Diarico” y la frase recurrente de un enloquecido Sintacha de “¡No, al manicomio otra vez no!”) y es aquí donde empiezan a surgir recursos narrativos y de gags recurrentes como las coletillas habituales de “un café con leche y un croissant..” pronunciado por un somnoliento Juan López inopinadamente en la cola del metro o el “¡Que alguien me lo explique!”, la frase favorita del jefe; además el autor ya demostró salirse ligeramente de las normas de la Escuela Bruguera gracias al tamaño grande de sus viñetas, la disposición narrativa de estas en las páginas (pausando o acelerando el ritmo de la narración o la lectura) y la composición elaborada de estas a veces con encuadres muy cinematográficos y novedosos. Es aquí también donde nuestro héroe adopta su característica posición de las manos en el vuelo, poniendo “cuernos”. Tras este número llegó El Señor de los Chupetes que tras la publicación de rigor por capítulos en Mortadelo Especial apareció en álbum de la colección Olé en septiembre de 1981. Otro salto cualitativo que situó a Superlópez dentro del género de las aventuras tras haber tocado la parodia de la ciencia ficción en el número anterior. Aunque como bien puede deducirse por el título esta inspirada su premisa en la obra de Tolkien El Señor de los Anillos, en realidad nada aparece del universo de la Tierra Media ni del espíritu de la obra de Tolkien ya que es una historia completamente distinta: Superlópez trata de salvar a la humanidad para que no sucumba definitivamente a los vicios (el tabaco, el juego, la tele) tratando destruir los seis chupetes negros que el inventor de los chupetes desde tiempo inmemorial, el gran Señor de los Chupetes, ha repartido por todo el planeta (y por la luna) y que son custodiados por los enmascarados chupópteros en diferentes lugares. Con distintos escenarios (la selva del Amazonas, el desierto del Sahara, el Himalaya, el fondo del mar, la luna) la historia se plantea como una divertida aventura repleta de villanos risibles y singulares (los seis chupópteros y sus chupetes en la boca, acompañados de sus esbirros ratas y cerdos antropomorfos), criaturas imposibles (antológicos monstruos) y escenarios exóticos.           




A finales de 1981 se publicó una de las mejores y más recordadas aventuras de Superlópez, La Semana más Larga, un título especialmente apreciado por los fans del personaje. Aquí Jan acentuó su faceta de parodista en una historia paradójicamente algo más seria que las publicadas hasta entonces ya que por primera vez Superlópez se encuentra en peligro al ser acusado popularmente de amenaza para la humanidad además de estar a punto de descubrirse su doble personalidad. En esta aventura -más bien un cómic de crítica social sobre la influencia idiotizante de los medios de comunicación, la ineficacia de la burocracia, y la borreguil inercia social ante fenómenos como el fútbol- vemos una de las últimas referencias a la condición de superhéroe del personaje con peso importante en la trama. Aparece por primera vez uno de los secundarios más carismáticos de la serie, el inspector Hólmez, un inspector de policía con gabardina y sombrero a lo Bogart  (aunque su ídolo es el detective de cómic Inspector Dan, creado por Eugenio Giner) al que todo el mundo le parece sospechoso -incluido Juan López/Superlópez- y que no hace más que detener a inocentes sin tom ni son, pronunciando sus frases “veo en usted signos evidentes de inclinaciones delictivas” y “sargento tome nota” cuando va acompañado por un policía. Durante una delirante, ajetreada y caótica semana Superlópez tratará de hacer demostrar a los vecinos de Barcelona que el no ha sido el causante con sus superpoderes de unos misteriosos agujeros que han aparecido en los edificios de la ciudad, en realidad producidos por el malvado Dr. Escariano Avieso y su rayo escariante capaz de perforar cualquier pared. Más tarde. Avieso decide colaborar con el gangster Al Trapone para acometer un importante golpe gracias al rayo perforador. Con elementos de serie negra, humor ibérico y la ya comentada sátira social sobre la manipulación de las masas, La Semana más Larga es un álbum delicioso con momentos verdaderamente antológicos que además consolidó el peculiar universo Superlópez (también hacen su acto de primera aparición personajes como Ramón, el conserje de la empresa) poniendo muy alto el listón del personaje, que ya era uno de los caracteres de cómic más conocidos en España.  





A partir de La Semana más Larga, el ritmo de publicación de Superlópez se ralentiza ya que Jan en 1981 creó a otro personaje, Pulgarcito para la nueva etapa de la revista del mismo nombre ahora en formato bolsillo y del que tenía que dibujar una historieta semanal, circunstancia que durará hasta finales de 1982. Este personaje, una versión actualizada del Pulgarcito de los hermanos Grimm y dirigido a los más pequeños, es una pequeña joya a reivindicar. También en 1981, Jan escribe una entrevista ficticia a su personaje que se publica en un número de la colección Oye Mira -proyecto conjunto de Bruguera con la discográfica Belter que incluía cintas de cassettes de música infantil acompañadas de un librillo monográfico- dedicado a los superhéroes del cómic y en donde se incluyen nuevos dibujos y “remakes” de las tiras mudas de Euredit, además de una canción sobre el personaje en la cinta, cantada por el grupo Regaliz. El dibujante todavía saca tiempo para su cómic estrella y a principios de 1983 se publica el álbum de Los Cabecicubos, otra obra maestra. Aquí se consolida la tendencia de Jan de usar su serie como una acida crítica social y en esta ocasión realiza un alegato antitotalitario en donde planea constantemente la sombra de la denuncia al por entonces no tan lejano régimen franquista. El cómic cuenta como la polución de una fábrica de huevos cuadrados produce una epidemia entre un gran número de los habitantes de la ciudad haciendo que su cabeza se vuelva cuadrada...lo mismo que sus ideas. Superlópez, que junto a Luisa es de los pocos que no ha padecido la inquietante enfermedad, tendrá que hacer frente a la mayoría de cabecicubos, que ha montado su propio partido político que aspira a ser el partido único y que viste uniformada decretando  un ideario totalitario, militarista y fascista que busca oprimir a los no cabecicubos y que lleva al final a una guerra sin cuartel, la Batalla de las Cloacas. El Jefe, Jaime y el General Sintacha se convierten en cabecicubos con el primero como líder carismático (el Primer Hexaedro). Aparece aquí por primera vez Martha Hólmez, que se dedica a atracar bancos en este número mientras su padre el Inspector, que no se ha convertido en cabecicubo, lidera la resistencia contra estos. Un álbum excelente que se revaloriza cada vez más y que también consolidó la peculiar costumbre de Jan de inventarse extravagantes palabras y nombres propios derivaciones de palabras y nombres reales.   




No obstante, La Caja de Pandora (1984) es el que es considerado el mejor álbum de Superlópez y así lo opina Jan ya que se trata de su historia de Superlópez favorita. Publicada primero en álbum en la colección Olé en enero de 1984 y después por entregas en las revistas de Bruguera, La Caja, es un pequeño tratado-manual de mitologías antiguas de la humanidad, concretamente la griega, la egipcia y la azteca más las deidades y dioses de la religión hindú. Diferentes dioses, héroes y seres de estas mitologías desfilan en la aventura caracterizados cómicamente pero con rigor para ofrecer una curiosa aventura que lleva a nuestro bigotudo héroe por diferentes escenarios terrestres y espaciales en una historia que combina la ciencia-ficción, las leyendas mitológicas y la épica siempre desde el peculiar sentido del humor superlopeciano. A instancias del descendiente de la heroína griega Pandora, Superlópez ha de buscar por todo el mundo la mítica caja de Pandora- de donde huyeron todos los males de la humanidad-  antes de que la diosa Gea y diferentes monstruos de la mitología griega (el Minotauro, los centauros, los cíclopes…) la encuentren y la abran de nuevo para que salga el mal que queda (el definitivo) y así acabar por fin con la humanidad. Los dioses de la antigüedad de diferentes culturas (en realidad extraterrestres) se posicionarán a favor o en contra de que nuestro héroe impida la apertura de la caja. Otra vez escenarios exóticos (Egipto, México, la India) y con ambientación muy detallada de estos  (a partir de fotos) en una aventura deliciosa y muy bien guionizada que combina a la perfección la aventura fantástica con el humor y que además termina excelentemente para nuestro personaje. El estilo gráfico de Jan llega aquí también a su culmen gracias a su minuciosidad y la riqueza de detalles con un trazo vigoroso y genial. Tras este número, de nuevo el listó queda muy alto y en 1985 aparece la última historia de la etapa Bruguera, La Gran Superproducción cuya publicación en episodios se comienza a hacer en la nueva revista Superlópez con un primer número que se publica en marzo de 1985, aunque dicha publicación- su creación corroboraba la excelente posición del personaje dentro de las creaciones Bruguera- no dura mucho por la grave crisis que comienza a padecer la editorial.  La Gran Superproducción es bastante inferior en calidad a los álbumes anteriores ya que entre otras cosas se renuncia a la aventura y la fantasía a favor de una historia cercana a la comedia de personajes -como serán varios álbumes de Superlópez a partir de los 90- enfocada en esta ocasión en el mundo del cine: la empresa en donde trabaja nuestro héroe se convierte momentáneamente en una productora cinematográfica (Llauna Films) y decide producir una superproducción de espada y brujería llamada “Tronak el Karbaro” con guión de Juan contratando a varias estrellas, incompetentes actores primerizos y un director de prestigio que dimite al poco de empezar a filmar, con lo que Superlópez accede a ser el nuevo director…con desastrosos resultados. Simpática y con diálogos y gags hilarantes pero totalmente desprovista de ese elemento de homenaje a la fabulación que estaba presente en El Señor de los Chupetes o La Caja de Pandora y sin la crítica sociopolítica adulta de La Semana mas Larga y Los Cabecicubos.  



En el periodo 1985-1986 la Editorial Bruguera entra en una profunda crisis que amenaza con su quiebra. Jan, que desde 1983 volvió solo dibujar a Superlópez para la editorial ya intuía la debacle y se pluriempleó en otras editoriales como Druida, en donde colaboró en la revista Jauja con series como Los últimos de Villapiñas, en la revista Rumbo Sur (la serie Viceversa) o en Norma Editorial cultivando el cómic erótico para adultos en Lascivia, razón por la que aún los cómics de Superlópez tendrán prácticamente publicación anual. En 1986 muchos dibujantes históricos de Bruguera abandonan la editorial y fichan por otras y a finales de ese año Bruguera cierra definitivamente. Jan, que se planteó abandonar el cómic, vio como a principios de 1987 el Grupo Z de Antonio Asensio compró los fondos editoriales de Bruguera así como los derechos de sus creaciones dando lugar a Ediciones B, que se comprometió a editar todos los cómics y publicaciones juveniles de la mítica empresa barcelonesa. De ese modo, Jan pasa a publicar Superlópez en Ediciones B y así hasta la fecha con más de 50 nuevos álbumes de un personaje ya mítico que se resiste a desaparecer firmadas por un dibujante veterano que se niega a jubilarse. Termina no obstante la mejor época de Superlópez, en la que vio traducidas sus historietas a otros idiomas (al alemán como Super Meier o al danés como Superdan) 





Nueva etapa en Ediciones B  (1987-1998)




Ediciones B se convierte en la nueva casa de Superlópez, con las nuevas aventuras publicadas por episodios en la nueva etapa de la revista Superlópez de 1987 a 1990. Tras la desaparición de esta revista, los episodios de Superlópez pasan a publicarse a Yo y Yo (1990-1991) y finalmente en Mortadelo Extra (1991-1996), para a partir de 1996 editarse las aventuras completas directamente los álbumes, coincidiendo con la desaparición de las publicaciones periódicas de cómics de Ediciones B. A partir de esta nueva etapa la calidad de las historietas de Superlópez va descendiendo paulatinamente hasta llegar a la mediocridad muchas veces. Si bien Jan refuerza el realismo de su obra documentándose cada vez más tanto en la elaboración de los guiones como en la ambientación de las viñetas y del dibujo (los entornos y las situaciones son cada vez más realistas aunque conservando siempre ese tono surrealista y esperpéntico), las historias van perdiendo interés por la reiteración de la caracterización de los personajes (solo el personaje de Jaime González experimenta una evolución significativa) y por unos guiones aunque con premisas a veces interesantes poco definidos al fluctuar muchas veces entre lo serio y lo humorístico-grotesco. Es cierto la crítica de la actualidad se acentuará cada vez más llegando a cubrir temas enteros de álbumes (la droga, las sectas, el juego) pero los seguidores del personaje comenzarán a echar en falta mayor fantasía, dinamismo, acción e incluso humor. En otras palabras, Superlópez se hace cada vez más un cómic adulto pero aún no logra dar con el tono correcto de un cómic humorístico para lectores adultos. Esta evolución es debida a que no hubo un recambio generacional a finales de los 80 en los lectores de Superlópez y hasta la actualidad básicamente los lectores del personaje han sido los mismos…y con más edad. Así mismo, esta falta de relevo generacional en los seguidores del personaje es achacable a la crisis que el cómic infantil español lleva viviendo desde principios de los 90: en la actualidad ya no existe un público infantil (ni adolescente) para el cómic en un país en donde hasta mediados de los 80 la mayor parte de la industria tebeística estaba dirigida a niños y niñas.              




Al centro de la Tierra (1987) es el primer álbum de esta etapa, también publicado en la colección Olé. Para muchos críticos, con esta historia, inspirada en la obra de Julio Verne Viaje al Centro de la Tierra, comienza realmente la debacle de Superlópez. Con todo, tampoco está nada mal y aún mantiene el tipo como combinación de aventura y humor. A partir de Cachabolick Blues Rock y El Fantasma del museo del Prado (1988) (dos aventuras en un mismo álbum)  se va viendo cada vez con mayor nitidez que Jan cada vez se toma más en serio su personaje a veces de manera un tanto improcedente y el humor va perdiendo fuelle. De 1987 a 1998 Jan publicará 24 álbumes de Superlópez a razón de dos por año aproximadamente, pero muy pocos los verdaderamente interesantes. Cuando se cultiva la crítica social trufada de surrealismo a lo Lewis Carroll es cuando surgen los mejores álbumes, como En el país de los Juegos el Tuerto es el Rey (1988) ambientada en el ficticio país de Tontecarlo (spoof de Montecarlo) en donde sus habitantes no trabajan, solo juegan, pero Superlópez ayudará a un empresario a montar una “empresa de verdad”  con la ayuda de la juventud del país que se revela también contra el orden ludópata establecido. Si en este álbum Jan hace una crítica a la ludopatía en otros la tomará con el consumo y tráfico de drogas (Un camello subió a un tranvía en Grenoble y el tranvía le está mordiendo una pierna, 1991) la desprotección del medio ambiente (Los Ladrones de Ozono, 1992, donde también se hace una parodia del descubrimiento de America en pleno V Centenario) o las sectas (Tyranosaurus Sect, 1994). Esta última (una aventura muy querida con Jan) junto con En el país de los juegos… y  Cachabolick Blues Rock son de lo más salvable de esta etapa, buenos álbumes pero aún por debajo de la producción de Superlópez en buena parte de los 80. Hay también historias más “de aventuras” enmarcadas en realistas escenarios exóticos internacionales (fruto de los viajes del autor) o algún curioso experimento a lo “elige tu propia aventura” como La Espantosa, Extraña, Terrorífica historieta de los Petisos Carambanales y Petisoperías (1989), pero cómics con argumentos tan flojos como Los Cerditos de Campodrón (1990) en donde parece primar la ambientación realista de la localidad leridana de Campodrón sobre cualquier otra cosa, indicaban que las aventuras del personaje (que a veces eran historias con escasa acción o aventura) no iban por buen camino. Decir además que en los 90 los cómics de Superlópez pasan de tener 64 páginas a contar con 48.



¿Boda de Superlópez y Luisa?

La galería de personajes de Superlópez experimentará  pocas incorporaciones aunque significativas: en Los Cerditos de Campodrón aparece por primera vez Chico Humitsec, un adolescente experto informático y al principio pelín alocado y conflictivo  que se convertirá en amigo y aliado de nuestro héroe en aventuras posteriores y en novio de Martha Hólmez, que cada vez va adquiriendo mayor entidad como personaje; en En el País de los Juegos… debuta un nuevo villano recurrente Refuller D´Abastos, corrupto primer ministro de Tontecarlo y peligroso capo de las sustancias prohibidas, las armas biológicas disparatadas y la tecnología maligna y delirante. En Un Camello…debutó otra malvada carismática, Lady Araña. En las páginas de los álbumes de esta etapa resurgen los villanos de La Semana Más Larga el Dr. Escariano Avieso y Al Trapone, quienes se aliarán con Refuller D´Abastos y Lady Araña en varias aventuras hasta la actualidad. Por lo demás. Los personajes existentes como dijimos evolucionan poco y se hacen cada vez menos originales y sorprendentes. Jaime se convierte a partir de Al centro de la Tierra en el mejor amigo de López/Superlópez dejando a un lado su rol de chivato indeseable chinchador de nuestro héroe. Por otra parte, los números 26 (1995) y 29 (1996) de la serie Superlópez estaban dedicados a dos nuevos personajes, los Gemelos Superlópez (Jolín y Jolina supuestos hijos ilegítimos de Superlópez) sin que el propio superhéroe ni el resto de personajes habituales apareciesen: estas dos aventuras estaban dedicadas a un público más infantil y en el se trataban de inculcar de inculcar valores morales y ecológicos, pero ambos álbumes obtuvieron el mismo escaso éxito que el resto de la serie en aquellos años. En 1998 el número 33 de la colección de las aventuras de Superlópez fue un álbum especial con motivo del 25 aniversario de la creación del personaje, en donde además de un par de nuevas historietas de  autohomenaje se incluye material “raro” como la primera historieta con guión de Efepé de 1975, las viñetas y la “entrevista” al héroe de de la colección “Oye Mira”  de 1981 o planchas de escasas páginas publicadas en revistas de Bruguera a efectos promocionales. Ya en 1989 se publicó también El Génesis de Superlópez, un número recopilatorio que recogía las tiras del libro editado por Euredit en 1973 e historietas de Bruguera del periodo 1974-1975 con guiones de Efepé, Conti y otros.               





Últimos vuelos (1999-2013)





Tras cumplir Superlópez 25 años, nuestro particular hombre de acero barcelonés continúa su caída libre en los 2000 y 2010: álbumes mediocres y con dibujo menos elaborado que en los 80 y primeros 90 (en parte por la cada vez mas avanzada edad de Jan), historias cada vez más sosas y mas pretenciosamente serias con absurda moralina, humor descafeinado…por no hablar de las paupérrimas ventas de sus álbumes, cada vez más de interés exclusivos de coleccionistas y fans eternos del personaje que en su mayoría superan los cuarenta tacos. En 2002, Ediciones B - con una actividad de edición de cómics ya residual- pasa a editar los álbumes del personaje en una nueva colección, Fans, dirigida a un público adulto (en definitiva, el público de los cómics en la actualidad), reeditando además allí los números antiguos. Desde 2010 la serie se edita en la colección Magos del Humor junto con comics de históricos de la casa como Mortadelo y Filemón y compartiendo numeración. La nueva etapa, sin embargo, empieza en Olé con Otra Vez Lady Araña (1999) y hasta 2013 el ritmo de producción ha seguido siendo de dos álbumes por año y a pesar de que el público del héroe es muy reducido…pero fiel. El ya septagnario Jan mantiene con vida a Superlópez tal vez por que su culto aún no ha decrecido (los admiradores del personaje le siguen amando aunque reconocen que sus mejores cómics son los de los 80) y de vez en cuando las nuevas generaciones descubren con entusiasmo sus aventuras. Muy solicitado en salones, festivales y jornadas del cómic en los últimos años (en 2002 recibió el Gran premio del Salón del Cómic de Barcelona) y activo en buena parte de los 90 y 2000 con otros personaje y series en B y en otras editoriales, el viejo Jan se mantiene fiel a su más lograda criatura con títulos en donde se acentúa la parodia de la actualidad y un tono crítico y adulto que sin embargo sigue situando al personaje en una tierra de nadie temática (¿sátira?, ¿parodia?, ¿acción?) que de nada favorece en la recuperación del interés por el personaje en incluso seguidores de los primeros álbumes.




No se puede decir que en los últimos 15 años haya habido ningún álbum de Superlópez digno no ya solo de alabanzas sino de interés. Ahora, el superhéroe paródico se ve envuelto en historias relacionadas con Internet, las hipotecas, el abuso del consumo de teléfonos móviles, el botellón, la crisis, en un intento de poner al día al personaje. Jan hace ahora uso de las nuevas tecnologías para el coloreado de sus álbumes, pero el dibujo es ya más sencillo y menos atractivo, sin el encanto de aquellas delirantes ilustraciones que parecían salirse de sus viñetas redondeadas y aquellos gestos y rasgos histriónicos de sus personajes con los textos de los bocadillos escritos a mano. Si bien es cierto que el dibujante y guionista se esfuerza por hacer evolucionar a sus personajes (Superlópez luce sienes canosas, Martha y Chico pasan de ser adolescentes irresponsables a ser un matrimonio de adultos con una niña, Judit), no se aprecia mucho cambio en sus motivaciones y comportamiento, así como las aventuras del personaje siguen siendo más de los mismo. Los Recortaplanetas (2013) y Otra vez el Supergrupo (2013) este con guión de Francisco Perez Navarro “Efepé” más de 30 años después y en donde se recupera al mítico Supergrupo en una operación de revivalismo mitómano fácil, son los últimos álbumes de Superlópez hasta la fecha y coincidiendo con el 40 aniversario de la creación del personaje.   





El futuro





Como Jan asegura, su imaginación no se ha acabado todavía y la continuidad de Superlópez depende de sus lectores. Dado el ritmo de trabajo del dibujante de 74 años y su intención de seguir viviendo de el durante un tiempo, parece posible tener a Superlópez, uno de los mas brillantes personajes humorísticos de la historia del cómic español, al menos unos cuantos años más. Continua siendo uno de los personajes del noveno arte en España más queridos y conocidos, y sus álbumes más famosos y de mayor calidad (La Caja de Pandora, Los Cabecicubos, La Semana Más Larga) son cómics de culto para críticos, entendidos, coleccionistas y aficionados de la historieta en España. Los intentos por llevar al personaje a la gran pantalla en la década de 2000 han sido varios pero infructuosos pese a algún proyecto serio y las campañas de sus fans por que esto ocurra, proponiendo incluso reparto para los diferentes personajes. El propio Jan siempre se ha mostrado escéptico y exigente ante cualquier adaptación a la pantalla (grande o pequeña) de su creación, sea en imagen real o animación. Hoy por hoy solo se ha realizado un cortometraje de animación por ordenador sobre el personaje Superlópez y el Robot de Bolsillo (2003) dirigido por Enrique Gato, creador de Tadeo Jones, un personaje del que Jan ha dibujado adaptaciones al cómic de sus aventuras animadas. En 2013 se anuncia por fin el rodaje de una adaptación al cine de Superlópez, que será dirigida por Alex de la Iglesia con José Mota como Superlópez. Buenas noticias.    



Un personaje fundamental para entender el cómic de humor en España. Es un pájaro, es un avión…es Superlópez, una maravillosa historieta que logró fusionar el humor costumbrista ibérico, el surrealismo, la parodia de diferentes medios (el cine, la literatura, el cómic, las leyendas populares), la sátira, la crítica social, la fantasía y la aventura con una parodia de Superman como engañoso trasfondo y creando un humor intergeneracional, ingenioso, ácido y de regusto universal. Una joya que cumple 40 años que merecen ser celebrados por todos los que un día disfrutamos de sus delirantes aventuras. ¡Feliz cumpleaños, Superlópez!