jueves, agosto 22, 2024

EL CONDE DE MONTECRISTO (LE COMTE DE MONTE-CRISTO)

 


*** y 1/2

Sigue imperecedera la inmortal novela de Alejandro Dumas, todo un clásico de la ficción universal y un símbolo de la literatura francesa al igual sin ir más lejos que Los Tres Mosqueteros, también de Dumas y la cual ya ha tenido su reciente versión en la pantalla grande en un díptico de dos filmes cuyos guiones firmaron de hecho los directores de esta última versión de la historia de Edmundo Dantés: Matthieu Delaporte y Alexandre La Patellière. Como en aquella adaptación de la historia de los mosqueteros, se trata de actualizar bajos los usos y el prisma del cine actual de acción una historia clásica y de sobra conocida aunque eso si tratando de ser fiel a la fuente original en el espíritu de la obra pero en este caso con varios cambios especialmente en los compases finales del relato a parte del añadido y la reinvención de varios personajes. Pierre Niney, uno de los jóvenes rostros más conocidos internacionalmente del cine francés es quien da vida a Edmundo Dantés haciendo un excelente trabajo otorgando al héroe justiciero-vengativo frente a aquellos que arruinaron su vida deliberadamente, además del sentido épico y trágico y sus dilemas éticos, una cierta ironía y un elemento dubitativo que si bien aparecía en la obra original apenas se había explotado en las sucesivas versiones audiovisuales. Lo más notable es que en el intento de buscar un atractivo actualizante al personaje, Dantés aparece en este filme con no pocos elementos de Batman (No en vano Umberto Eco dijo que Dantés fue el primer superhéoe), The Phantom, Fantomas o La Pimpinela Escarlata (disfraces varios, máscaras para ocultar la verdadera identidad) en realidad ya aparecidos en la fuente original solo que ahora mucho más reforzados y tal vez bastante exagerados. Algunas escenas de acción y combate recuerdan al cine de acción actual (como ya ocurrió con los Mosqueteros) pero que nadie se asuste: este es pese a cambios y licencias El Conde de Montecristo genuino y su esencia se percibe en todo el metraje, además de ser un acierto el afán actualizador y el percibir el hecho de que muchos de los temas de la historia- la lucha contra la corrupción de los poderosos, la injusticia- son de plena actualidad (y nunca han dejado de serlo).

Nos encontramos en definitiva ante una de las mejores versiones de El Conde Montecristo que se han hecho en el cine. Una ambientación cuidada, un vestuario de época elaborado al más mínimo detalle, escenarios naturales y palaciegos espectaculares y un guion adaptado esforzado que hace que las tres horas del filme se pasen relativamente rápido y que al trama se siga con sumo interés pese a ser ya conocida: realmente, la conjunción de los temas aventureros, filosófico-existenciales, románticos y de intriga está muy, muy bien llevada, mejor que en muchas conocidas adaptaciones pretéritas. El reparto funciona muy, muy bien con especial mención a Laurent Lafitte y los jóvenes Anamaria Cartolomei, Vassilii Schneider y Julien de Saint Jean. Muy grata noticia que en verano lleguen filmes como este que además nos recuerdan lo importante y grande que ha sido siempre para la historia de la humanidad un objeto que hoy en día no tiende a valorarse mucho: el libro.

sábado, agosto 17, 2024

LONGLEGS

 


***

Nuevo intento por hacer cine de terror de calidad (y por supuesto más allá del comercial espectáculo de sustos actual) esta vez con resultados bastante aceptables aunque también con algunas concesiones. Dirigida y escrita por Osgood “Oz” Perkins director de varias cintas de terror en los últimos años que han pasado más o menos desapercibidas e hijo del mítico actor Anthony Perkins y producida y coprotagonizada pro Nicolas Cage, quien se mete en la piel de un visualmente grotesco aparentemente asesino en serie, Longlegs trata de aunar el thriller con psicópata al acecho frente a una mujer investigadora tipo El Silencio de los Corderos con hallazgos ambientales inteligentemente desasosegantes tipo David Lynch y elementos sobrenaturales que se escoran al cada vez más manido cine de satanismo con lo cual lo que podía haber sido un horror psicológico-sobrenatural muy bien llevado -puesto que la premisa argumental y no pocos elementos del transcurso de la historia presumían un relato apasionante si como toda buena pieza terrorífica no se hubiese explicado lo suficiente o se dejase intuir- termina siendo un “más de lo mismo” en cuanto a recursos de la ficción terrorífica. No obstante, la película atesora una narración opaca y gélida que solo al final termina siendo demasiado explícita (se nos narran todos los entresijos de la historia de manera parvulario) y unas imágenes y montaje sinuosas y Lynchianas que demuestran que la película tiene intención de trascender dentro de su género. Puede que sus propósitos no se hallan conseguido al cien por cien, pero el resultado esta a buena altura.

Ambientada en los 90 (elección curiosa), la película tiene como personaje central a la joven agente del FBI Lee Harker (Maika Monroe) una joven con una especie de don paranormal para dar con los asesinos que 20 años atrás siendo niña, en los 70, tuvo un inquietante encuentro con un hombre de rostro extraño y comportamiento raro. Este individuo, que se descubre que atiende al alias de Longlegs, parece haber reaparecido en el presente como sospechoso de una serie de asesinatos de familias con hijas pequeñas que se produjeron en el área de Oregon de donde procede Lee. Unos extraños mensajes escritos en código con referencias satánicas relacionan dichos crímenes con unas sectas que proliferaron en los 70 en la zona así como el desconcertante detalle de que todas als hijas de las familias cumplían años un día 14 y había cierta diferencia temporal entre los diferentes cumpleaños indican que el asesino seguía una pauta. La agente Harker, decidida pero con muestras de una extraña vulnerabilidad y cierta desestabilidad, trabajará ofensivamente hasta dar con el asesino, el cual ¿actuó solo?. Es una pena que la película tenga tantos cambios de ritmo y de orientación ya que el elemento psicológico, que se antojaba clave y apasionante sobre todo el el personaje de Lee Harker, termina más o menos diluido en pos de lo sobrenatural (el trabajo de laactriz es excelente), así mismo el personaje de Cage, histriónico pero en su justa medida, no termina de despegar pese a estar diseñado con elementos muy interesantes como son su fascinación por Marc Bolan y el glam rock setentero, su ocupación como artesano y su caracterización física un tanto salida de madre que parece beber de diferentes referencias. Longlegs no es una película terrorífica perfecta pero saber agradar y fascinar a los seguidores del género.


domingo, agosto 11, 2024

DEADPOOL Y LOBEZNO (DEADPOOL & WOLVERINE)

 


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Marvel Pictures intenta recuperarse de sus últimos bastante tibios resultados en taquilla y se encomienda ahora a un filme con dos franquicias recuperadas de la Fox las cuales iniciaron en aquella compañía su trayectoria cinematográfica, como son X Men (en el caso concreto de este filme el personaje de Lobezno) Y Deadpool, el incorregible antihéroe que ya ha protagonizado dospelículas que siempre han presumido de irse más allá de lo políticamente correcto y de lo permisible en un filme de superhéroes recibiendo calificación de no aptas para menores. Parece que ahora el binomio Marvel-Disney en su cada vez más cargante visión de negocio y mercadotecnia con su Marvel Cinematic Universe quiere salirse de madre y hacer ver que no son unos moñas y por ello se apuntan al festival de tacos, gore, escatología y demás parafernalia en realidad nada transgresora y si maquiavélicamente premeditada en la tercera entrega de las andanzas Deadpool, con metarreferencias, guiños al fandom Marvel,ruptura de la cuarta pared y otros recursos manieristas que enrealidad no resultan muy estimulantes. El crossover con Lobezno es a priori el principal aliciente del filme y más si Hugh Jackman vuelve a encarnar por enésima vez (se supone que esta es la última) a uno de los héroes más carismáticos de la editorial, el mutante con garras y esqueleto de adamantium. Por supuesto, Ryan Reynolds vuelve a ser Masacre y a el y a Jackman se encomienda el peso del filme mixtura de acción y comedia gamberra: pues bien, ambos están como cabría esperarse sobreactuados y espesos y supeditados a los recovecos más o menos delirantes de un guion pobre y previsible lleno de las referencias a todo el universo Marvel antes citadas y con los cameos de un montonazo de personajes de la casa con sus intérpretes originales- la mayor parte aparecieron en la pantalla antes de la creación de Marvel Studios- en un premeditado batiburrillo cuyo mensaje es “ahora nosotros (Disney) controlamos todo el cotarro de los superhéroes Marvel en el cine” Puede, pero esta calro que todo esto esta concebido para consumo interno de seguidores de las películas del MCU y poco interesará a ajenos, curioso o simplemente aficionados medios al cine incluido el de acción. Deadpool and Wolverine pese a sus espectaculares escenas de acción, unos efectos visuales asombrosos y una puesta en escena coordinada y esforzada además de medida al más mínimo detalle no deja de ser un producto de laboratorio y de marketing descarado y en realidad como filme poco trascendente.

Chistes sexuales, amputaciones y sangre infográfica llenan una cinta en donde solo en contadas ocasiones hay un verdadero interés como filme de aventuras. La trama está demasiado estirada para ser en realidad una aventura de salvar el mundo y viajes a diferentes dimensiones de la realidad (en ese sentido allí se encuentran tal vez algunos de los chistes más ingeniosos) y el final de la historia se hace demasiado largo e interminable para ofrecer lo que todo el mundo espera. No obstante sería injusto no reconocer que el filme tiene sus puntos y en ocasiones su bien hacer formal y su sentido del espectáculo pueden resultar vibrantes pero de un modo u otro la película va dando altibajos y se queda en una anécdota. Por cierto, paree increíble pero todavía se ven a menores en las salas viendo un filme de estas características cuando ya se ha dicho de todas las maneras habidas y por haber que este no es un filme para todos los públicos. No obstante, lo peor de todo es que da la sensación que el MCU pese a los continuos intentos de relanzarlo cada vez da menos de sí.


miércoles, agosto 07, 2024

DOGMAN

 


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Y más cuarenta años después de su debut va Luc Besson y hace su mejor película. Si, así como suena. El realizador francés de vocación internacional sobre todo en los últimos años había acumulado bastantes películas mediocres donde de vez en cuando se colaba algún producto verdaderamente interesante (Lucy, 2014) y en una valoración global de su obra se podía decir que no había cumplido las expectativas depositadas en él en la década de los 80 cuando fue el abanderado del llamado Cinema du Look, a fin de cuentas una efímera pero influyente moda cinematográfica europea ochentera, pero este sorprendente Dogman, un drama-fábula de tono extraño y trágico con dosis de comedia negra y algún apunte más o menos fantástico (esto último tónica en la filmografía de Besson) es su mejor filme y una estupenda película que puede que no guste a todo el mundo pero que es innegable que atesora momentos espectaculares y magistrales con su mensaje de oda a la diferencia y su denuncia al desprecio al marginado por imperativo social.

Dogman se centra en el personaje de un outcast que levará a cabo una extraña un tanto amoral redención, un joven cuya existencia ha sido difícil y que consecuencia de ello vive casi al margen de la sociedad. Doug (Caleb Landry Jones) vivió hasta su adolescencia en un entorno familiar nefasto con un padre violento dedicado a las peleas de perros y propietario de una perrera ilegal, una madre que terminará abandonando a la familia y un hermano mezquino y también brutal; durante largo tiempo el joven Doug vivie encerrado en las perreras y tratado literalmente como un perro con la compañía de los canes, animales con los que establece un vínculo especial ya que son los únicos seres que le dan cariño. Ya libre y recluido en un centro de menores Doug intenta en vano buscar su lugar en la sociedad, pero sus circunstancias pasadas le han marcado para siempre: solo el teatro y la interpretación, que descubre en el centro, parecen abrirle un mundo nuevo y un breve halo de esperanza. Pero el Doug adulto, que comienza la película con su detención y la narración de su historia en flashback a un desconcertada psiquiatra (Jojo T. Gibbs), termina siendo un ser amoral y con un punto vengativo que adoptando varias personalidades femeninas en forma de leyendas del mundo del espectáculo - como resultado de su nueva ocupación de transformista en un cabaret- y con la complicidad de los muchos perros con los que convive se convierte en una especie Robin Hood contra los ricos y poderosos, eso si con un punto bizarro y casi caricaturesco.

Rodada con una estética de thriller oscuro - son significativas y tan atrayentes como inquietantes muchas escenas con los perros tanto en la perrera como en la residencia de Doug- y pasando engañosamente por variados géneros (drama, acción, intriga, musical, comedia) de una manera más bien lúdica, la película resulta fascinante y muy interesante de seguir. El estadounidense Caleb Landry Jones realiza un papel memorable y se alza como un joven valor a tener en cuenta en la peli de un personaje extraño y complejo: al loro con sus escenas en las que imita haciendo playback a Edith Piaf o Marlene Dietrich, sencillamente impresionante. Como impresionantes son las escenas con los perros, unos canes estupendamente dirigidos y que logran transmitir uno de los propósitos del filme que es el de su paradójica humanidad frente a los seres humanos. Luc Besson después de mucho, muchísimo tiempo ha vuelto a sorprendernos (tal vez desde la época de El Gran Azul (1988)) y se agradece.

martes, julio 23, 2024

NUESTRO MOMENTO PERFECTO (FALLING INTO PLACE)

 



*** y 1/2

Pequeña película con gran sorpresa, esto es lo que depara esta coproducción británico-alemana adscrita al género del melodrama amoroso aunque con con sesudo trasfondo humanista y que supone el debut en la dirección de la actriz germana Aylin Tezel, quien se encarga además del papel femenino protagonista. La historia de atracción, fugaz romance y ¿ruptura? de Kira e Ian puede resultar sinuosa y extraña pero no pocas relaciones han sido, son y serán así. Partiendo de el tópico de la búsqueda de la pareja ideal, el filme no se queda en lo obvio, lo fácil y lo impostado o políticamente correcto, si no que ofrece una interesante reflexión sobre cual es la relación ideal, las razones que terminan con el amor, las relaciones toxicas y que es lo que puede consolidar una vida en común, además de introducir a modo de juego el elemento de la casualidad, razón por la cual ambos protagonistas llegan a conocerseY todo con un estilo realista, costumbrista, con profusión de escenarios abiertos (en Escocia y Londres) y diálogos jugosos.

Los dos actores protagonistas, Aylin Tezel, y Chris Fulton, son los que hacen girar la historia gracias al enorme trabajo que realizan con sus dos personajes, dos jóvenes cada uno de ellos en una no muy buena situación de partida personal y emocional que encuentran en su recién iniciada relación algo nuevo pero a causa de la irrupción de hechos provenientes del pasado de Ian y de su situación familiar todo experimentará un cambio que hará que ambos vuelvan a su punta de partida anterior. Con delicadeza pero sin tontería, la película regala buenos momentos y pese a que en ciertos momentos parece imperar cierto tono pesimista es notable que un mensaje de ilusión y de esperanza se impone en todo momento. Un melodrama diferente y lúcido que merece no pasar desapercibido.

domingo, julio 21, 2024

BIKERIDERS, LA LEY DEL ASFALTO

 

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Los moteros han dado excelsos momentos a la historia del cine; ejemplos más paradigmáticos: Salvaje (The Wild One, 1953), Los Ángeles del Infierno (The Wild Angels, 1966) y por supuesto Easy Rider (1969), todas ellas rodadas en la época dorada de los bikers norteamericanos, los 50-60-70. Se podría escribir mucho sobre el elemento contracultural de la cultura motera y su aportación al cine y en especial al cine independiente a partir de los 70 así como de sus paralelismos con el mundo del western y todo lo que a partir de allí se puede extraer desde la ficción, pero el caso es que el tema es tan potente que todavía podemos encontrarnos con filmes como este cuyo elemento de mayor interés es que se trata de una adaptación libre de diversas historias reales de moteros, un relato con protagonismo casi coral desarrollado entre 1965 y 1973 basado en un libro fotográfico-documental de Danny Lyon. Los Vandals, un club-banda del medio oeste, es el colectivo de cuero, jeans y ruedas en el que se centra la película, con el telón de fondo de la historia de Benny (Austin Butler), un joven biker, y su relación con Kathy (Jodie Comer), una chica que al enamorarse del taciturno pero idealista muchacho entra de lleno pero confusa y con contradicciones en el mundo de la banda. Junto a ellos pululan entre otros el líder de los Vandals, Johnny (Tom Hardy), un tipo despótico y violento que ejerce una gran influencia sobre Benny y otros easy riders bastante básicos y pendencieros como Brucie (Damon Herriman), Cal (Boyd Holbrook) o Zipco (Michael Shannon) siempre seguidos por la cámara y la grabadora de Danny Lyon (Mike Faist). Es esta una película más de personajes y viñetas que una historia lineal propiamente dicha (aunque existen los tres momentos de la narrativa) a medio camino entre el estilo documental-periodístico que pretende homenajear y el drama sentimental e histórico-social (si, la cultura motera aquí también sirve para ilustrar los cambios en la vida y la sociedad americana a finales de los 60 y principios de los 70) y en su conjunto resulta una cinta sugerente y poderosa con multiplicidad de momentos de todo tipo (violencia, comedia, relaciones humanas, maduración personal, romance, acción, western contemporáneo) sustentada en estupendas interpretaciones, una ambientación de chapó, escenas con o sin motos coreografiadas y medias hasta el más mínimo detalle y lo más estimulante para los cinéfilos: un espíritu de homenaje a los comienzos del cine del nuevo Hollywood de los 70, aquel que entre otras cosas se inició con películas como Easy Rider, la cual recibe su homenaje en este filme al igual que Salvaje.

El realizador Jeff Nichols (Loving) ha hecho un estupendo trabajo en donde las historias entrelazadas culminan en un climax tan desesperante como efectivo y en donde el mensaje de que la búsqueda de la libertad tuvo en su época sus contrapartidas es el que guía el sentido de la historia. Los personajes más importantes, Johnny, Benny y Kathy están muy bien presentados y su interrelación a tres bandas, cada uno con sus peculiaridades -la historia está prácticamente vista desde el punto de vista de Kathy, la insertada casi a al fuerza en el grupo- y que al final llega a desenlaces no esperados. Una de la películas de este verano

sábado, julio 20, 2024

FLY ME TO THE MOON

 


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Por fin se hace como dios manda una comedia romántica, sin tontunadas ni reducción de lo verdaderamente comédico a la mínima expresión y sí echando mano de un enorme sentido del humor, inteligencia y ganas de sorprender al público y además en esta ocasión concreta con dosis de mitomanía, cinefilia, pasión por la cultura pop y un indudable ejercicio de nostalgia revivalista esta vez con la década de los 60 del siglo XX. Dirigida con mucha clase por el director, guionista y productor Greg Berlanti, Fly me to the Moon es además un filme con trasfondo histórico significativo enmarcándose en un acontecimiento de gran magnitud como fue la llegada del hombre a la luna en 1969: esto sirve para concentrar en el filme como trasfondo el sentir de un país y de sus dirigentes ante un proyecto en el que EEUU y su gobierno se volcó, los avatares y preocupaciones (convenientemente caricaturizados) de la NASA y una muestra (burlesca) de diversas teorías sobre la realidad o no de ese logro que llegaron a exponerse. Es decir, un comedia con tintes dramáticos, históricos, de intriga y amorosos que lejos de ser una parodia gruesa es una crítica a la imperfección y la impericia del ser humano aún cuando esta a punto de cometer un hito histórico...y en las relaciones humanas y afectivas. No obstante, como buena comedia romántica, esta es una película de actores y personajes donde como elemento catalizador tenemos el tira ya floja entre dos personajes dispares, una ambiciosa ejecutiva publicitaria de misterioso pasado muy proclive al engaño y capaz de todo por conseguir sus propósitos y vender productos (una Scarlett Johansson en una de las mejores interpretaciones de su carrera) y por otro un apuesto miembro de la NASA con peso en el proyecto Apolo 11 (Channing Tatum) que ve con desconcierto como la ambiciosa, trilera y sexy Kelly Jones contratada como publicista del evento convierte dicho proyecto en un mercadeo de sponsors y anuncios simplones en plena época de la expansión de la sociedad del consumo. Y como es de rigor en historias así entre ellos surgirá esa tensión de amor-odio condicionada por la personalidad desconcertante y codiciosa de Kelly y el carácter pragmático, patriótico y con sentido del deber de Cole Davis.

Pese a todo, el verdadero McGuffin de la historia y lo que la infiere cierto tono de thriller es la misión secreta que Kelly y su compañía llegan a cabo por encargo de la CIA y que es ignorada por la NASA: la recreación de un falso alunizaje por si ocurre alguna contingencia en la misión real; aquí nos encontramos con teorías casi estándar de la cultura pop del siglo XX que la película se toma entre seriedad y guasa: todo lo tocante al rodaje y montaje del falso escenario lunar es verdaderamente tronchante y aquí nos encontramos con un actor cómico absoluto robaescenas en estas secuencias como es Jim Rash en el papel de un engolado, histriónico (y con pluma) cineasta publicitario. En esta subtrama también está presente el inefable Woody Harrelson como un bufonesco hombre del gobierno USA a cargo del intento de engaño. Mientras toda la trama avanza entre el encargo secreto de Kelly Jones (trama de comedia), los entrenamientos de los astronautas del Apolo y todas las planificaciones del proyecto desde Cabo Cañaveral (trama de drama histórico) vemos los problemas de conciencia de Cole con el fracaso de misiones espaciales anteriores donde él fue responsable y los problemas de conciencia de Kelly sobre si misma y su condición de alteradora de la realidad para alcanzar sus fines. Puede que las diferentes aristas de la película queden ensombrecidas por la vistosa fotografía revivalista del filme y su enorme esfuerzo en conseguir una ambientación sesentera más que creíble (y al loro con la banda sonora) y sobre todo por mostrar el mundo de la NASAy sus entresijos en la época, en un importante ejercicio de recreación. También es cierto que el guion sobre todo en su elemento dramático es algo previsible y es mejorable, pero como peli de entretenimiento veraniego Fly me to the Moon cumple con creces y calidad.

martes, julio 09, 2024

FUERA DE TEMPORADA (HORS SAISON)

 


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Puede que su un tanto extensa duración (115 minutos) suponga cierto lastre en forma de pesadez narrativa (es un filme en lo que es pasar pasan más bien pocas cosas) pero su delicadeza, su guion ponderado, mimado y con un perfecto equilibrio entre esclarecedores diálogos y sugerentes silencios, su fotografía limpia y atmosférica- el filme está rodado en la costa bretona- y sobre todo sus dos más que estupendos actores protagonistas, Guillaume Canet y Alba Rohrwacher, hacen de este filme galo una curiosa y francamente emocionante delicatessen que cualquier espectador cinéfilo no debería perderse. Stéphane Brizé, director más identificado con el cine social, consigue un melodrama amoroso con un trasfondo pesimista con un hombre y una mujer de mediana edad, antigua pareja, ambos en paralelamente crisis que se reencuentran casi fortuitamente recordando aquella relación perdida, tratando de entender lo que la hizo acabar y sobre todo lamiendo sus heridas actuales, problemas de dos seres algo desnortados con terror a un fracaso inesperado pero que parece inminente. El, Mathieu, un actor de éxito que se retira a un balneario de la costa atlántica tras abandonar por puro miedo su debut teatral poco antes del estreno de al obra, y ella Alice, una profesora de música que no pudo desarrollar su carrera y que trabaja en centro de día, casada en un matrimonio aparentemente feliz pero rutinario, no parece encontrar la estabilidad y los objetivos de su vida. Entre ambos antiguos novios se establece de nuevo una amistad un tanto extraña y crepuscular, no sabiendo si se agarran a un clavo ardiendo o en realidad esperan ahora algo nuevo

Los encuentros y conversaciones entre los dos protagonistas están cuidados hasta el más mínimo detalle:naturales, tímidos, parcos muchas veces y nada forzados aunque los dos actores consiguen transmitir exitosamente toda la enorme inseguridad de los personajes, sobre todo la italiana Alba Rohrwacher, todo un descubrimiento para el espectador no italiano o francés. El elemento psicológico e intimista entre la pareja preside una función en donde va germonando un mensaje bastante claro, entre el reproche y la esperanza donde es fácil identificarse con sentimientos y actitudes. Los juegos de paralelismo y ciertas guerguerías narrativas (el testimonio y la historia de una de las ancianas pacientes de Alice) hacen su función en una película que tal vez pueda aburrir a veces por su carencia de ritmo real pero que termina por encantar al espectador paciente y entregado.

viernes, julio 05, 2024

EL BUS DE LA VIDA

 



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Aunque la premisa pueda llevar a prejuicios (una feel good movie con el espinoso tema de la enfermedad del cáncer como telón de fondo) hay que decir que esta producción española sale totalmente airosa y su tono drama-comedia ni es excesivo ni se recrea en el sentimentalismo fácil. Si que hay algún tópico y lugar común y a veces puede resultar algo tramposa, pero en todo momento se impone la cordura gracias sobre todo a un trabajo del reparto bastante eficiente aunque sin estridencias. Ibon Cormenzana, uno de los productores más hábiles y exitosos del cine español (No habrá Paz para los Malvados, Blancanieves, Proyecto Lázaro, Abracadabra, Viaje al Cuarto de una Madre, El Arbol de la Sangre, As Bestas, Robot Dreams) además de director aventajado de unas cuantas películas (Jaizkibel, Alegria Tristeza, La Cima) firma una película muy agradable que sabe sacar sonrisas e ironía de una temática áspera a base de costumbrismo y una eficiente explotación de las relaciones humanas tejidas entre sus protagonistas, enfermos de cáncer. Dani Rovira, que padeció dicha enfermedad de la que salió airoso, era tal vez el intérprete llamado a encarnar al personaje central de este filme coral, Andrés, un profesor de música malagueño al que poco después de su lelgada a Orduña, Bizkaia, se le diagnostica un tumor cancirégeno en el oído. El intérprete andaluz realiza un buen trabajo en un personaje más complejo de lo que pudiera parecer, un hombre que tiene que enfrentarse ante una situación tremenda en un entorno en el que es un recién llegado con un bagaje pasado que le ha hecho sentir un ser fracasado y desposeído de algo que el siente que le pertenecía: el éxito como músico. Y el resto de intérpretes, se encuentra también a la altura de las circunstancias.

Los viajes que realiza Andrés al hospital de Basurto en Bilbao para tratarse de su enfermedad los hace en un autobús que recoge a los orduñatarras enfermos, un nutrido grupo intergeneracional que ha hecho piña y que mira con mezcla de sentimientos pero siempre con alegría su situación y destino, allí se encuentra un alumno suyo, el adolescente con inclinaciones musicales Unai (Pablo Scapligliati); Manuel (Elena Irureta) una mujer de edad avanzada que atesora un enorme optimismo o Luna (Araia Díaz), una niña con leucemia. Antonio Durán “Morris”, Amacay Gaztañaga, Iñigo de la Iglesia y Julen Castillo encarna a los otros ocupantes del bus, conducido por una decidida chica del pueblo que es además casera del protagonista, May (Susana Abaitua). La música juega un papel fundamental en este filme, trufado de interesantes canciones originales que figuran como creaciones originales de Andrés, con las que su amigo Victor Arcadia (Andrés Gertrudix) triunfa en el mundo de la música con este arrinconado. Son precisamente las partituras las que marcan el ritmo narrativo de la película, tal vez sin ellas todo habría sido más rutinario y con menos relieve. Por lo demás, al película tiene sus picos de buen hacer con otros más pasables y previsibles, pero la sensación final es que se ha conseguido una eficaz película cuya valentía y optimismo no deben caer en saco roto.