miércoles, agosto 28, 2013

El Aparatito Lumiere GUERRA MUNDIAL Z (WORLD WAR Z)




 * y 1/2


Nada, que se empeñan una y otra vez y dale que dale en reincidir el ya casi consolidado nuevo subgénero de invasiones zombies (la mayoría de de origen vírico-pandémico) y todos los años hay una nueva película calcada de otra: primero fue 28 Days Later (2002) y secuelas, a la que le siguieron productos similares como la saga español [Rec] o la serie televisiva Walking Dead sin olvidar revisiones zombieficadas como Abraham Lincoln Vampire Hunter y otras ficciones similares en cine, televisión o literatura. Y es precisamente una novela en la que se basa esta cara y aparatosa película que poco aporta a lo visto últimamente mil y una veces salvo mayores medios y escenas multitudinarias (que nadie se crea nada, este efecto se ha conseguido por ordenador) que si bien pueden resultar espectaculares en algunos momentos, caen en el mamotreto muchas veces y de la manera más ridícula. Brad Pitt es la estrella de una película con multitud de problemas durante su rodaje, varias reescrituras de guión y “rerrodajes” de muchas escenas incluidas las de un nuevo final: resultado, una película con cierto interés como filme de acción-suspense pero totalmente fallida como un producto de terror digno y ya si a eso sumamos un torpe, fallido y facilón mensaje político-social sobre los “peligros de la sobreexplotación del planeta” tenemos un quiero y no puedo total (aunque en USA ha hecho una buena taquilla)

Ambientada en EEUU, Israel y Reino Unido y con un ex analista de la ONU como protagonista (curiosa y acertada crítica a la a veces exasperante inoperancia del organismo internacional, de lo único salvable de la cinta) y un reparto internacional, World War Z no ha sabido explotar como es debido la premisa de una feroz pandemia mundial de “zombismo” de origen desconocido y se pierde en golpes de efecto, mucha parafernalia y una total falta de tino en aclarar varios aspectos del guión especialmente en lo tocante al virus zombie mismo, que al principio promete como lo más jugoso de la película al tiempo que los “no muertos” en esta película no dejan de ser un corta y pega en cuanto a aspecto y comportamiento de otros ya vistos. Las últimas escenas en los laboratorios de la OMS  son de lo más salvable del filme, pero la resolución final desde luego que no está a la altura. Por otra parte, personajes que se antojaban fundamentales al principio del filme desaparecen por arte de magia fruto sin duda de la reescritura del guión y la eliminación de escenas y el hilo narrativo se mantiene muy torpemente a causa de múltiples huecos e incoherencias. Un blockbuster de verano nada convincente.

lunes, agosto 26, 2013

SOLO UN BOTELLÍN DE AGUA. Relato de ficción








Ya habían pasado dos minutos de las cinco de la tarde, hacía un rato que ya se había entrado en tiempo de descuento, en ese momento en que el nerviosismo se pone a flor de piel ante el hecho que de un momento a otro algo ilusionante va a suceder. Algo que le podía cambiar la vida completamente en el mejor de los casos. O que le iba a resultar indiferente y decepcionante en el peor. O vete a saber si algo peor ya que nunca se sabe como salen estas cosas, o incluso podía darse el caso de que nada sucediese (los retrasos en la mayor parte de las veces no suelen augurar nada bueno). El estómago le empezaba a apretar y la impaciencia aumentaba. Había bastante gente en la terraza del bar y todo el rato era un pulular de gente que pasaba por la calle además de los que llegaban, se sentaban en las sillas o entraban al local. Pero ninguna de las varias chicas que vio durante los más de cinco minutos que llevaba allí se parecía a Sandra, la muchacha con la que había concertado la cita.  No había llegado aún la joven de 37 años de castaña media melena ondulada, ligeramente rizada y rostro redondeada risueño con ojos aparentemente negros. De todos modos, él esperaba una mujer cuya complexión era en ese momento una incógnita ya que en algunas fotos parecía mas regordeta que en otras, concretamente en las que en teoría eran las más antiguas, así como la textura del cabello, ora rizado ora liso estaba claro que era altamente variable.

A las cinco y tres minutos- retraso insignificante y que ni tan siquiera precisó de disculpa por parte de la retrasada así como tampoco provocó el enfado del que llegó primero-  Víctor vio aparecer a Sandra. Como ella indicó, medía cerca de un metro sesenta y cinco, su cabello castaño parecía mas oscuro que en las fotos y su figura no era nada mala, algo rechoncha si, pero armoniosa y sensual, agradable. Llevaba un vestidito negro muy adecuado para aquellas fechas veraniegas, fino y que con un leve escote que hacía destacar sus pechos generosos. Su piel estaba bronceada y su rostro se iluminó con una sonrisa en cuanto reconoció a Víctor sentado en una de las mesillas de la terraza. Víctor la correspondió con otra sonrisa, aunque más bien se sintió contagiado de la de Sandra, que a él le pareció muy hermosa. Se dieron un leve beso en la boca, sin lengua ni saliva e inmediatamente ya estaban sentados el uno frente a otro. Víctor también le había dado a ella indicaciones precisas de cómo iba a ir vestido: camiseta negra, pantalón vaquero. Pelo negro, gafas de sol, 1,80 de altura. En realidad, no resultaba tan “diferente” con respecto a las fotos como lo estaba en cierta medida Sandra, estaba claro-pensó- que las mujeres cambiaban de aspecto con mayor facilidad que los hombres con solo arreglarse el pelo o maquillarse. Otra cosa que le llamó la atención es que Sandra llevaba gafas, aunque fue recordando más adelante que le había dicho que en ocasiones las utilizaba aunque normalmente usaba lentillas.

- ¿Quieres tomar algo?- la pregunta obligada cuando en casos como este. Ella se lo pensó un poco antes de decir: 
- Solo un botellín de agua
  Los primeros minutos siempre eran los más tensos e incómodos. Víctor lo sabía, Sandra lo sabía, ambos ya se habían visto en esa situación otras veces anteriores aunque tampoco muchas y los dos ya sabían más o menos el curriculum del otro en cuanto a citas a ciegas por medio de páginas de contactos. Sandra quería que esta vez fuese la definitiva tras meses difíciles. Divorciada hacía menos de un año, no había tenido el valor suficiente o las ganas para iniciar nuevas relaciones tras algunas citas efímeras. Víctor, que había roto hacía dos años con su pareja de casi toda la vida, había fracasado en alguna relación posterior además de alguna otra cita desastrosa y llevaba casi medio año sin acordarse de las mujeres. A sus casi 40 años ya no esperaba encontrar la nueva mujer de su vida, pero intuyó que con Sandra algo podía cambiar.   

Durante una hora trataron de conocerse algo más de que lo que ya lo habían hecho por chat o por email. Las frases fluían y todo parecía que iba bien; las miradas, los anhelos, los chistes cómplices y algunos deseos y sentimientos compartidos que iban surgiendo y que anunciaban que algo importante iba a suceder entre ellos dos. A él le encantaba como ella ponía los morritos, sensuales, al beber del botellín. Tras dar por terminada su prolongada estancia en la terraza del bar decidieron dar un paseo por la avenida, cerca del mar. Pero aquella vuelta que empezaron con un beso de tornillo y prosiguieron cogidos de la mano pronto iba a tornarse en un pequeño desatino. Los problemas de Víctor con su ex con sus niñas por medio, las dudas de Sandra sobre la persistencia de sentimientos hacia su ex marido pese a las dificultades que este le ponía incluido en todo lo tocante a la manutención de su hijo…y al final, las dudas sobre si los dos deseaban seguir adelante con eso que ni tan siquiera había empezado. Eran ya casi las siete de la tarde  y parecía que la cosa iba terminar de un momento a otro. Habían llegado junto a la playa, en donde los bañistas apuraban la última recta de una jornada veraniega. Junto a la barandilla de piedra que separaba el paseo del arenal, Sandra pronunció unas palabras dichas por ella en alguna que otra ocasión anterior a otra persona:
- Será mejor dejarlo por el momento y darnos un tiempo. 
- Puede que tengas razón…pero esto no tiene por que ser tan complicado- contestó Víctor 
Tras una pausa, Sandra dijo:
- Si…puede que no sea tan complicado, igual podemos conocernos aún mejor, pero mira lo dejamos, al menos por hoy. Si quieres nos vemos mañana y hablamos un poco más a fondo.
Los dos en realidad sabían que tenían miedo, ese miedo que se siente cuando en un momento de la vida se anda desorientado y sin las referencias que antes se poseían. Tenían problemas, pero esos problemas tenían solución, y los dos lo sabían. La solución, entre otros medios, podía estar en la otra persona que acababan de conocer. Malditos obstáculos, si es que una vez los hubo.

Estaban ante la parte mas oriental de la playa con el sol queriendo descender. Esta se iba tornando pedregosa hasta el límite de la arena con el paseo que a su vez desembocaba en un acantilado, esa parte de la playa siempre estaba menos concurrida y por la tarde casi desierta o completamente sin gente como en ese momento.
- Antes vamos a darnos un baño, si te apetece- dijo Sandra.  
Los dos bajaron a una arena sin ningún ocupante. El agua del mar se iba tornando purpúrea. Tras meter los pies se quitaron la ropa confiados en que nadie podía ver que no tenían bañador puesto y que se quedaban en ropa interior. Pero ante la situación de parcial ocultamiento con respecto a viandantes y bañistas (al menos eso parecía) Víctor propuso quitarse también la ropa interior y quedarse desnudos. Así lo hicieron y Víctor mostró a Sandra un cuerpo tal vez algo blanco para encontrarse en verano y no muy falto de kilos pero con un torso más bien fornido y piernas musculosas fruto de varias tardes en bicicleta. Víctor en un momento tuvo ante el un bello cuerpo femenino, no perfecto ni nínfeo, pero sensual, delicado y proporcionado con una piel morena que brillaba bajo el sol, pechos grandes y bellos y hermosas nalgas respingonas. Ambos se dieron cuenta que compartían el hecho de llevar tatuajes, él en el hombro y ella en la cadera, y el tener la zona pélvica completamente blanca, cosa que no se podía decir de los senos de Sandra, tostados sin duda por varias tardes de topless.         

Se bañaron, pero el agua tenía una temperatura que no invitaba a estar mucho tiempo. Se fueron hasta la parte del acantilado, donde terminaba la playa. Allí se dieron un beso cuya duración ellos no tan siquiera podrían precisar, se les hizo eterno y tan intenso que ya no había ni tiempo ni espacio. Sobra la arena y no muy lejos de una zona pedregosa que llevaba hasta unas grandes rocas los dos se sentaron. Víctor besó el cuello dulce de Sandra mientras acariciaba su piel increíblemente suave. Los besos subieron del cuello hasta la barbilla y después hasta el rostro. Víctor lamentó no haberse afeitado aquella mañana ya que temía dañar el delicado cutis de la chica, pero esta no dijo nada e iba buscando con su boca el rostro y los labios de Víctor. Parecía que le gustaba la piel firme pero también suave de Víctor y especialmente su cara, y a él le entusiasmaba la redonda carita de Sandra y lo delicada que era al besarla, especialmente sobre sus pómulos redondos y sus hoyuelos.

Sandra mientras tanto con la mano buscaba la entrepierna del chico, cuyo miembro estaba ya como un garrote. Víctor sintió como la mano de su chica le acariciaba sus huevos depilados y termino agarrándole el pene mientras el comenzó a besarle con frenesí las tetas de puntiagudos pezones casi negros. Víctor agarró con fuerza los glúteos de la joven y se dio media vuelta con ella sujeta para ponerla sentada sobre el. Un ligero empujoncito basto para que el sexo depilado de Sandra se abriese y devorase el pene de Víctor. Comenzó entonces por fin la danza ritual, con un primer acto de mujer sobre hombre. El le iba agarrando de la cadera para facilitar que el cálido horno de la chica le poseyese en intervalos de tiempo mas cortos mientras observaba su bonito cuerpo saltar y contornarse sobre el. Le encantaba ver como los pechos de Sandra saltaban, se tensaban y sus pezones se hacían cada vez más duros. Cambiaron de posición y esta vez  era Víctor quien debía entrar en la fortaleza de Sandra, él se volvía loco con su piel caliente y el ardor de sus muslos, ella con su pecho sobre el suyo sintiendo su sudor y el ariete incandescente e incesante que iba encendiendo su interior. Ambos trataban de contener gritos y gemidos, ocultos junto a una roca, para evitar ser descubiertos, pero la luz de sol cada vez más menguante era su alidada. Afortunadamente, aquello que pretendieron empezar hacía unas pocas horas no iba a terminar, ese momento era una de las razones por las que uno nunca quiere abandonar un barco que acaba de zarpar en un crucero de lujo aunque no haya seguridad absoluta de que por muy bonito que sea el viaje y por muy bien que este el barco se vaya a disfrutar del viaje. Esos momentos, como aquel que estaban viviendo, era al respuesta a muchas de sus dudas. Estaba claro, iba a merecer la pena.  

Sus cuerpos estaban llenos de sudor y arena, pero no les molestaba. La falta de protección adecuada hizo que Víctor no retuviese su polla hasta el momento preciso dentro de la vagina de Sandra, en un momento dado ya estaba en las manos de ella y de allí en su boca. Él sintió la enorme calidez de los labios de su chica- aquellos que antes hicieron la felación al botellín-  y ella no pensaba en nada más que aquella cosa caliente estallase por fin. Y ocurrió, claro. Se limpiaron y lavaron como pudieron con el agua que quedaba en el botellín que Sandra llevaba en su bolsa, pedido en el bar horas antes; se abrazaron y se dieron un beso. Contemplaron el atardecer desnudos durante un rato y poco después ya estaban de nuevo vestidos rumbo al paseo.    

Acordaron verse el día siguiente. Merecía la pena luchar por que las cosas que cada uno tenían pendientes se fuesen arreglando, ante ellos había ya un futuro que era común y esperanzador. Compartieron la poca agua que quedaba ya en el botellín y una vez vacío lo arrojaron a un contenedor. De los de reciclaje, por supuesto.

viernes, agosto 23, 2013

El Aparatito Lumiere ELYSIUM






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El desembarco en Hollywood del sudafricano Neil Blompank ha resultado pelín decepcionante. El que fuera responsable de la sorprendente cinta de ciencia ficción neozelandesa-sudafricana de bajo presupuesto District 9 (producida por Peter Jackson), no ha logrado salir de la rutina ni de lo previsible en esta nueva cinta de ci-fi, esta vez con un presupuesto generoso y la participación de estrellas como Matt Damon o Jodie Foster. Concebida como una fantasía distópica con elementos de la saga Mad Max o Desafío Total, la interesante premisa original habla de un futuro (año 2159) donde los mas ricos y poderosos han logrado huir de una tierra enferma hacia una estación espacial llamada Elysium creada como un entorno paradisíaco y en donde la mas avanzada tecnología está al servicio del bienestar y el lujo, incluida la cura milagrosa a cualquier enfermedad mientras los más pobres se mueren literalmente en la tierra, un planeta convertido en vertedero. Un grupo de habitantes terrestres pretende colarse en Elysium para acceder a sus  fuentes de riqueza pirateando su tecnología, entre ellos Max (Matt Damon), el un tanto tópico protagonista de la historia. Efectos especiales conseguidos y un diseño de producción muy sugerente adecuado a una historia de estas características, con mezcla de miserabilismo, high-tech y realismo documental sobre todo cuando retrata el empobrecido mundo terrestre en áreas como México, pero un guión flojo y muy encorsetado a los clichés del género y los cánones de la acción hollywoodiense y  en donde poco se ve de aquel estilo de falso documental que presidía la anterior cinta del director, Distrito 9.

Hay agujeros y fallos de guión por un tubo en una película que no logra encontrar equilibrio entre la parábola-denuncia social distópica (el aplastamiento definitivo de los ricos a los pobres) y el entretenimiento épico aportando resoluciones vagas y personajes que sobran. Además de que Jodie Foster, como política-burócrata de Elysium mala malísima esta bastante irregular, la lista de personajes fallidos es bastante larga: no se les ha sacado el partido adecuado a personajes a priori tan interesantes como el pérfido empresario Carlyle (William Fitchner)- algún día los más pudientes presidentes de corporaciones multinacionales  terminarán siendo así- ni al grupo de revolucionarios ideólogos y ejecutores de la peligrosa misión de pirateo-conquista con un Diego Luna con un papel anecdótico y por no hablar de la fallida heroína Frey (Rita Braga) o de lo decepcionante que resulta el sudafricano Shartlo Copley (el que fuera protagonista-revelación de Distrito 9, un antiguo ejecutivo de televisión metido a actor) como el villano sicario bestial de la historia. Algún buen momento y un mensaje social claro que no lucen por culpa de un conjunto enmarañado e irregular que al final se escora hacia la acción-violencia gratuita y el elemento catastrófico. Otra oportunidad perdida de hacer ciencia-política-ficción adulta y como es debido.

domingo, agosto 18, 2013

El Aparatito Lumiere RENOIR




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Inteligente propuesta biográfica con sello inconfundiblemente francés. Sutil pero matizada recreación de un año en la vida del pintor Pierre-Auguste Renoir (1841-1919)  el maestro del impresionismo que en 1915 (el año que se retrata en este filme) pese a su vejez y su decadencia física aún seguía empecinado en pintar en su retirada residencia campestre de la Costa Azul viudo pero rodeado de una legión de criadas y de su hijo menor el adolescente Claude Coco y en busca de una nueva modelo acorde a su cánones de sensualidad, al tiempo que sus hijos mayores Pierre, el futuro actor, y Jean, el futuro cineasta, se encontraban en el frente en la Gran Guerra.  La llegada de la pelirroja Andrée Heuschling como nueva modelo-criada revolucionará la vida en al residencia de los Renoir, con un Auguste a pesar de su decrepitud dispuesto a explotar y recrearse con la belleza y sensualidad de la joven como jamás lo había hecho con ninguna modelo y con un Jean recién venido de la guerra a causa de una herida, que encontrará en la muchacha todo lo que siempre ha deseado en una mujer. Es la encantadora Andrée (Christa Théret) el verdadero protagonista de este filme, tan luminoso y cálido como las mejores pinturas de Renoir, una mujer que entrará de lleno con su vitalidad y belleza en los corazones de los Renoir: ella será Catherine Hessling, la actriz musa de Jean Renoir (interpretado por Vincent Rottiers, curioso el parecido de este actor con el futbolista Fernando Llorente). Así, entre el melodrama familiar y el estudio psicológico y con una muy reducida localización (la casa del artista y sus jardines) la película trata de ser una cuidada visualización del acto de creación artística y su evolución y de la influencia de las personas (en este caso Andrée) en la percepción del arte en los artistas. Y en ese sentido, la película cumple en tal difícil cometido gracias no solo a su elaborada ambientación (preciosa fotografía) sino a las estupendas interpretaciones (el veterano Michel Bouquet como el viejo Renoir está genial) y el amor que trasmite no solo a la obra de Auguste sino a la figura de Jean, un joven idealista que al igual que sus hermanos tratará de liberarse de la omnipresente e influyente figura del “viejo”…aunque en vano. 

Película muy bien planteada y rodada, no se trata de un filme exclusivo para amantes de la pintura o del propio Auguste Renoir, sino una película para públicos variopintos dispuestos a disfrutar con una historia aunque mínima cargada de sentimiento, realismo y poesía. Varios buenos momentos enaltecen una película hecha con mimo y admiración evidente a una familia tan fundamental en la historia de la cultura francesa como los Renoir, utilizando los recursos que les convirtieron en leyenda: imágenes sensuales, luz, naturaleza viva-muerta, realismo, verismo y sentimiento. Una pequeña joya muy degustable.

jueves, agosto 15, 2013

UN ESPADACHÍN LLAMADO CATALINA: MITO Y REALIDAD DE LA MONJA ALFEREZ




La joven que quiso ser soldado

La apasionante, novelesca y turbulenta vida aventurera de Catalina de Erauso (Donostia -San Sebastián 1585 ? – Cuitlaxtla  1650), la mítica Monja Alférez, ha sido siempre objeto de controversia, admiración y escepticismo. Aunque hasta nuestros días ha llegado la (supuesta) autobiografía de este singular personaje antiheroico adelantado a su tiempo y que ha suscitado el interés de historiadores, literatos, feministas y degustadores de los relatos de aventuras y de capa y espada, poco se sabe en realidad sobre esta mujer empezando por la veracidad de sus memorias, publicadas dos siglos después de su muerte. Siempre que se habla de Catalina de Erauso se evoca a la mujer que en pleno siglo XVII se hizo pasar por hombre durante prácticamente toda su vida para vivir un vida de aventura, navegación, ejército, escaramuzas, crímenes, amantes femeninas, duelos a espada, batallas en la Américas, y todo muchas veces con mal término (heridas, encarcelamiento) pero en definitiva logrando lo que se propuso: vivir todo lo que en aquel tiempo estaba solo reservado a los hombres, incluida la ventura ya a veces el crimen y el delito.

Muy posiblemente sus famosas memorias Historia de la Monja Alferez Dª Catalina de Erauso (publicadas por primera vez en parís en 1894) sean apócrifas o en su defecto mucho de lo que cuente en ellas esté fantaseado, inventado o exagerado, pero han alimentado el mito de la mujer espadachín y pendenciera hasta convertirlo en uno de los pasajes más insólitos de la Historia de España, en tanto que la vida de una mujer que se hizo pasar por hombre aguerrido en el Siglo de Oro y que además llegó a ser un militar de éxito (aunque también un peligroso delincuente) y sin que casi nadie se diese cuenta del engaño, es algo de indudable y evocador interés narrativo y que además conforma un relato que entre otros muchos componentes contiene el de la liberación femenina. ¿Qué habrá de verdad y que habrá de falsedad en la mítica historia de Catalina de Erauso?     

Busto de C. Erauso en Donostia 
Conocida a través de la historia por el sobrenombre de la Monja Alferez debido a su adolescencia como novicia y al hecho de que llegó a Alférez del ejército español en las Américas de la expansión conquistadora del siglo XVII (nótese que dicho apodo evoca deliberadamente un efecto contradictorio con dos términos de origen antagónico, uno de origen religioso (femenino) y otro militar), Catalina de Erauso y Pérez de Gallarraga nació en San Sebastián, Gipuzkoa, supuestamente en 1585, aunque también se afirma que nació en 1592 (¿fue bautizada ese año?). Todo lo que se sabe de ella proviene de sus supuestas memorias, aunque aún así existen varias lagunas. Su padre fue el capitán Miguel de Erauso, que sirvió a las órdenes de Felipe III, y su madre María Pérez de Gallarraga y Arce. Tuvo varios hermanos y hermanas y desde pequeña vivió en un ambiente militar que influyó en ella enormemente. Es muy probable que esta mujer fuese educada como un muchacho, algo que junto al hecho de que - según sus memorias- pasó gran parte de su infancia compartiendo aficiones marciales con sus hermanos varones la convirtió en un hombre atrapado en cuerpo femenino, aunque también es probable que su deseo de ser hombre fuese sencillamente natural con lo que tendríamos uno de los primeros caso célebres de deseo de reasignación sexual. A los cuatro años (hacia 1589) sus padres la internaron junto con sus hermanas Isabel y María en el convento dominico de San Sebastían cuya madre priora era pariente de su madre, tal y como las familias de hidalgos, militares y gente con posibles hacía con sus hijas a comienzos de la Edad Moderna, para que estas recibiesen refinada educación.  Pero la pequeña Catalina resultó ser de todo menos refinada ya que su carácter era rebelde, aguerrido, violento y masculino. Fue expulsada y llevada a un nuevo “hogar”, esta vez el Monasterio de San Bartolomé, también en San Sebastián, el cual imponía una mayor disciplina. Al parecer, las monjas se empeñaron en convertir a Catalina en religiosa haciéndola novicia, pero a la ya adolescente no le interesaba la vida monacal y soñaba con vivir las aventuras militares de su padre. Se sentía prisionera y muy posiblemente allí alimentase cierta aversión a la autoridad al tiempo que su carácter violento se acentuó. Llegó según parece a agredir a otra novicia ya más entrada en años y viuda lo que le valió un largo confinamiento en su celda: la primera de las varias prisiones que viviría. Según la “leyenda”, en 1600, con 15 años, la novicia Catalina se hizo con las llaves del monasterio y logró huir del mismo con ropas de hombre que ella misma confeccionó a partir de trapos y telas viejas que halló en el convento. Se cortó el pelo y allí comenzó teóricamente su vida como hombre. Aunque es difícil creer que este pasaje sucediese en realidad de este modo (tal y como lo cuentan sus memorias) parece cierto que desde su adolescencia Catalina de Erauso trató de “convertirse” en un hombre y de hecho consiguió vivir como tal a temprana edad.


Primeras aventuras

Todo lo que se cuenta a continuación- la vida masculina de Catalina- aún genera controversia por su veracidad o no. La verdad es que resulta muy difícil creer ciertos pasajes (¿pero nadie se dio cuenta de que era una mujer?) así como lo exagerado y heroico de muchos suena a fabulación. Con todo, componen un retrato bastante fascinante de un personaje ciertamente inusual. Al parecer, uno de los principales ardides que Erauso utilizó para ocultar su condición femenina durante medio siglo fue que apenas tenía pechos y para disminuirlos aún más se aplicó un misterioso remedio. Su físico (tal y como puede verse en sus retratos) era además hombruno: muy alta, con rasgos faciales toscos y pronunciados y su voz según parece bastante masculina. Los medios por los que logró ocultar durante largo tiempo su sexo femenino son aún desconocidos, algo desconcertante si se tiene en cuenta que Erauso vivió durante toda su vida romances con varias damas sin que estas llegasen a saber nunca que se trataba de una mujer.

Tras huir del Monasterio de San Bartolomé, Catalina comenzó un trayecto a pie hacia Vitoria (a 100 km. de San Sebastián) durante varios días alimentándose de frutas y hierbas con el fin de reunirse con el doctor Francisco de Cerralta, un catedrático primo de su madre. Este casi inverosímil episodio es uno de los más discutidos en la vida de Erauso. Catalina pasó tres meses con el catedrático quien supuestamente le enseñó rudimentos de latín hasta que este intentó forzarla. Esta oscura estancia vitoriana concluyó con la huida de Catalina hacia la sede de la corte española en Valladolid. Nuevamente con su personalidad masculina, la joven vestida de hombre llegó a la por entonces capital del Reino de España gracias a un arriero que accedió a que viajase en su carro previo pago de un dinero que la muchacha había sustraído de su mentor.  La motivación de Erauso era, bajo identidad masculina, la de hacer carrera militar desde la misma capital y al poco de llegar se colocó bajo el nombre de Francisco de Loyola como paje de Juan de Idiáquez, presidente del Consejo de Órdenes y uno de los hombres de confianza del rey Felipe III (había sido secretario de su padre, Felipe II) además de amigo del capitán Erauso. Precisamente la llegada del padre de Catalina a Valladolid para entrevistarse con Idiáquez sobre la huida de esta del convento y con el fin de hallar ayuda sobre su paradero, propició la huida de la joven de Valladolid. Según se cuenta, el padre de Catalina llegó a verla con su disfraz de paje pero no la reconoció.  Hacia 1601 Catalina se encuentra en Bilbao, pero no logró encontrar ni trabajo, ni hogar, ni protección. En la capital vizcaina se defendió a pedradas de unos asaltantes y al haber herido a uno de ellos fue encarcelada durante un mes. De nuevo mediante apaños con dueños de carruajes, llega a Estella (Navarra) donde se coloca como paje del navegante y explorador Alonso de Arellano, descubridor de Filipinas. Este nuevo amo probablemente encendió el espíritu aventurero de la joven. En 1603, tras dos años en casa de Arellano, regresó a San Sebastián por capricho personal, donde a pesar de verse con algunos familiares, siguió viviendo y vistiendo como un hombre. Nadie -salvo supuestamente sus parientes entre los que no se encontraban ni sus padres ni sus hermanos- llegó a saber que aquel muchacho era realmente una mujer. Catalina de Erauso había decidido ser un hombre y nada se lo iba a impedir. Ni tan siquiera sus antiguas compañeras monjas del convento llegaron a reconocerla- si damos por cierto lo que se cuenta en su biografía- al asistir a las misas de San Bartolomé.     


Un consumado espadachín en el Nuevo Mundo

Tribunal de Inquisición en Lima (S. XVII)
A los 18 años, el muchacho que en realidad no era tal, quiso ser partícipe de las apasionantes andanzas de los marinos vascos en las Indias Occidentales o Américas y decidió convertirse en marino y en Pasajes, cerca de San Sebastián, fue en busca del capitán Miguel de Berróiz con quien se embarcó como grumete hasta Sevilla y Sanlúcar de Barrameda con vistas de partir en algún otro navío hacia América. En Sanlúcar Catalina se alistó como grumete en un galeón mercante rumbo a las Américas (a Venezuela) cuyo capitán Esteban de Eguiño era primo de su madre, aunque nunca supo la verdadera identidad de aquel mozo llamado Pedro de Orive, la nueva identidad adoptada por Catalina. Punta de Araya, en Venezuela, fue el primer destino americano de la aventurera: allí vivió su primera gran épica al enfrentarse su barco a unos piratas holandeses. Posteriormente, el navío se dirigió en busca de un cargamento de plata a Cartagena de Indias y Nombre de Dios, un penoso viaje que costó la vida de varios marinos. En el viaje de regreso a España, la/el joven comenzó a mostrar su carácter amoral y canalla fruto de su codicia: mató a Eguiño y le robó 500 pesos. El resto de marineros no se creyeron las excusas con las que el grumete trataba de justificar la ausencia del capitán y le abandonaron en un puerto sudamericano. Pese a todo, “Pedro”, pudo regresar a España donde bajo un nuevo nombre pudo restablecer su carrera como marino embarcando rumbo a Panamá hacia 1605. El mercader extremeño Juan de Urquiza fue el nuevo mentor de Erauso: con él navegó hacia los actuales Perú y Ecuador. En el puerto de Manta (Ecuador) sobrevivió a un naufragio junto con Urquiza donde falleció el resto de la tripulación. “Antonio de Erauso” y su amo Juan de Urquiza establecen posteriormente sus actividades mercantiles en Paita y después en Zaña (Perú), en donde ambos prosperaron. En Zaña, un enriquecido Urquiza le legó a su discípulo una casa y tres esclavos negros. Catalina de Erauso se había convertido hacia 1609 en un joven ingenioso y valiente, diestro con la espada pero asaz violento y tendente a meterse en líos. En una lucha con unos jóvenes que “le habían amenazado” hirió en la cara a uno de ellos, sobrino de doña Beatriz de Cárdenas, la prometida de Urquiza, y fue encarcelada; pero Urquiza con la ayuda del obispo del lugar consiguieron sacarla pronto con la condición de que se casase con doña Beatriz. Catalina, que se interesaba sexualmente por las mujeres, se negó pese a todo por temor a que la mujer descubriera su verdadero sexo, pero consiguió salir de la cárcel. Posteriormente, se establece en Trujillo (Virreinato de Perú) donde vuelve a retarse con el agraviado sobrino de doña Beatriz, esta vez acompañado de algunos compinches. En un combate a espada mata a uno de los amigos del joven por lo que vuelve a ser encarcelada. Su amo consigue sacarla otra vez y la envía a Lima con una carta de recomendación para el cónsul mayor de Lima Diego de Solarte. Corría aproximadamente el año 1613.

Guerra de Arauca

En Lima, Erauso estuvo al frente de la tienda de Solarte, que era además un próspero mercader, pero nueve meses mas tarde es expulsada al cortejar impúdicamente a la cuñada de Solarte, a la que al parecer estaba “andándole entre las piernas”. En Lima sin oficio ni beneficio, Erauso optó por la carrera militar, una profesión que casaba mejor con su carácter despótico que la de mercader. Terminó alistándose en las compañías para la conquista de Chile, y en 1619 parte hacia Concepción desde Lima en un ejército de 600 hombres bajo el nombre de Alonso Díaz (posteriormente Alfonso de Erauso). En Chile Erauso toma parte  en episodios tan penosos y vergonzosos como la matanza de los Araucanos en las Guerra de Arauco exhibiendo ella una belicosidad y sanguinolencia proverbiales. Curiosamente estuvo en sus primeros años en Chile bajo la protección del secretario del gobernador de la zona, que no era otro que su hermano Miguel de Erauso, quien según las crónicas no llegó a reconocerla. Sea esto cierto o no, Catalina al menos había logrado dar el pego a todo el mundo de que se trataba de un hombre y además con “un par de pelotas”: mujeriego, jugador, buscalíos y tendente a duelos y disputas. Era según parece un consumado espadachín y ya estaba destacando como un soldado fuera de serie. Su instinto asesino es el que ha quedado en constancia en su biografía (de manera muy gráfica) y en diferentes estudios sobre el personaje histórico, pero ¿fue cierto que nadie descubrió su engaño?, ¿fue incluso un ser aún más sanguinario y cruel de lo que se cuenta? Con todo, las “hazañas” de Catalina de Erauso como conquistadora de Chile (mitificadas y magnificadas cuando en realidad no deja de ser la crónica de una masacre indígena) fue el principal argumento por el cual Erauso sobre todo a partir del siglo XX se convierte en un héroe/heroína con sustrato “patriótico” (según la concepción que trató de inculcar el Franquismo) con el plus de que fue una mujer que para mostrar su heroicidad y ardor guerrero tuvo que hacerse pasar por un hombre, algo que en la actualidad no suena demasiado bien y que casa poco con el sustrato feminista que en los últimos años se quiere otorgar al personaje.   


El alférez es una mujer

Duelo de Catalina de Erauso con su hermano
Hacia 1622, Erauso (según se dice por una disputa con su hermano a causa de una mujer) es desterrada a la región de  Paicabí donde vuelve a tomar parte en la Guerra de Arauco masacrando a un gran número de indios mapuches. Tras la Batalla de Valdivia se convierte en alférez y en la batalla de Purem asume el  mando del ejército de la Corona española ganándola y destacando por su bravura pero también mostrando extrema crueldad por lo que no será ascendida esta vez. Durante un periodo de uno o dos años, Erauso, llena de ira por su no reconocimiento como héroe de guerra y por su no ascenso se convierte en un militar proscrito e insurrecto cometiendo asesinatos, devastaciones de tierras y todo tipo de desmanes y crímenes. Tras matar al auditor general de concepción es encarcelada durante seis meses y tras ser libre mata a su hermano Miguel en un duelo -en el que ambos habían actuado en realidad de padrinos- con ocho meses de prisión como castigo. Huye a Argentina en donde se promete con dos muchachas a las que da plantón y después llega a Potosí (Bolivia) donde se reintegra en el ejército una vez más ejerciendo su afición favorita: matar indios. En Bolivia se vuelve a meter en líos, en encarcelada varias veces, se dedica al tráfico de trigo y ganado y termina asesinando a un hombre por deudas de juego: es condenada a muerte pero consigue salvarse in extremis. En La Paz sufre otra condena a muerte pero consigue huir a Perú en 1623. Pero allí iba a suceder un acontecimiento que iba a dar un vuelco a su vida.
Duelo

Una nueva trifulca provocó la detención de Erauso, quien tenía aún pendiente su sentencia de muerte, en la localidad de Huamanga. Con el agua al cuello, se vio forzada a confesar al obispo de la ciudad que era en realidad una mujer antigua novicia. Un grupo de matronas certificó su verdadero sexo y el hecho de que aún era virgen. El obispo Agustín de Carvajal se hizo cargo del asunto y envió a Catalina a España: el famoso héroe de guerra alférez Alfonso de Erauso era en realidad una mujer ante el estupor del ejército español y el mismísimo rey Felipe IV. El monarca español la recibió y decidió mantener su graduación militar, todas sus condecoraciones y le permitió utilizar el nombre de Alfonso de Erauso y ser tratada como un hombre, un caso insólito en la Historia de Europa y España. El papa Urbano VII, que la recibió en Roma, dio su aprobación a que siguiese vistiendo como un hombre.  A los  38 años, Catalina de Erauso, ya conocida popularmente como la Monja Alférez, era toda una celebridad en la España de los Austrias y en toda Europa y en América. Viajó a diferentes países en donde su historia provocó la admiración de todo el mundo (principalmente, el hecho de que una mujer fuese un belicoso soldado y militar reconocido  y un pendenciero rufián espadachín). En una visita a Nápoles sucedió un conocido pasaje en el que respondió a un grupo de muchachas que burlonamente le preguntaban hacia donde iba, contestándoles “A darles a ustedes unos pescozones, señoras putas, y unas cuchilladas a quienes las quieran defender”. A partir de 1630 la biografía de Erauso se difumina: se sabe que ese año, con 45 años, se establece en México en la ciudad de Orizaba (estado de Veracruz) en donde cesó su actividad militar y aventurera (y violenta) regentando un negocio de transporte de mercancías. Murió en 1650 a los 65 años supuestamente trabajando en sus cargamentos. Fue enterrada en la actual iglesia de san Juan de Dios en Orizaba, donde aún descansan sus restos.  Su figura fue objeto de admiración e interés en los siglos siguientes por lo insólito y pintoresco de se caso aunque hasta finales del siglo XIX muy poco se sabía sobre la Monja Alférez. La aparición en 1894 del libro Vida de la Monja Alférez contada por ella misma (también conocido como Historia de la Monja Alférez Dª Catalina de Erauso) publicado en París en francés e inmediatamente traducido al castellano supuso un “revival” de la curiosa historia de la militar y espadachina vasca quien comenzó a gozar en España de una creciente admiración e interés por su figura que perduró hasta bien entrado el siglo XX  cuando la progresiva liberalización de la mujer dejó de considerar tabúes ciertos aspectos. Esta crónica se publicó y “vendió” como una autobiografía escrita por la propia Catalina de Erauso -o en su defecto dictada a un escribano- que había permanecido perdida más de dos siglos, pero ¿es verdadera?, ¿fue escrita en realidad en el siglo XIX por otro autor? Todo son conjeturas. Su traductor al francés fue el poeta de origen español José María de Heredia, a quien muchos atribuyen responsabilidad en un intento de falsificación histórica. El hecho de que dicha obra (en realidad una novela de aventuras y capa y espada a lo Alejandro Dumas que contiene todos los pasajes descritos en este post) permaneciese inédita durante más de 200 años no deja de ser sorprendente así como poco creíble. Por ello, es lógico que hasta hoy en día muchos autores duden de la veracidad de muchos de los acontecimientos descritos en esa obra (especialmente los concernientes a largos y penosos viajes,  huidas de prisión, algún lío de faldas y sobre todo el hecho de que nadie hubiese descubierto el engaño de Catalina), pero existe relativa unanimidad al considerar que esta mujer fue una adelantada a su tiempo al utilizar el travestismo como modo de vida y al elegir sin ningún tipo de cortapisas vivir como un miembro del sexo opuesto, el sexo que realmente sentía como suyo.


¿La leyenda de una asesina?

La biografía de la Monja Alférez se tradujo a varios idiomas y diferentes autores de varios países a lo largo del siglo XX escribieron sobre el tema, ya bien en novelas de ficción o en ensayos y estudios. La historia de Catalina de Erauso ha inspirado también obras de teatro y dos películas españolas: un personaje que no deja de ejercer fascinación más allá de tratarse de una vil asesina y matona. La falta de datos realmente fidedignos sobre el personaje también ha encendido un cierto debate sobre su verdadera personalidad: ¿fue una asesina?, ¿fue una psicópata?, ¿fue su homosexualidad la que le llevo a  desear ser un hombre o fue su ambición por convertirse en soldado? Un personaje complejo con muchos interrogantes que sigue originando encendidos debates que posiblemente no se puedan cerrar nunca.   

Es muy posible que mucho de lo que se sabe del personaje de Catalina de Erauso, la Monja Alférez, sea incierto o falso. Es casi seguro no obstante que fue una mujer violenta y sanguinaria que llevó a las máximas cotas su renuncia a la condición femenina para abrazar la virilidad más basta y abrumadora en cuanto al abuso de la agresividad y la fuerza bruta: una manera (un tanto exagerada) de revelarse contra el hecho de haber nacido mujer en una sociedad donde las mujeres todavía no pintaban casi nada. Catalina se sentía hombre y decidió ser más hombre que muchos hombres. Y más allá de todas estas consideraciones, conviene no olvidar que Catalina de Erauso fue el primer personaje notable de la Historia de España abiertamente homosexual y cuya sexualidad fue insólitamente aceptada en la ultracatólica España del siglo XVII. Pionera también del travestismo como modo de vida (una alternativa a una aún científicamente imposible transexualidad), Erauso sigue siendo una referencia clásica para colectivos de lesbianas y transexuales en la actualidad. Unas significativas aportaciones históricas estas últimas  que de modo alguno deben ocultar el hecho de que esta mujer (siguiendo su supuesta autobiografía) no fue ningún dechado de virtud y sí una cruel asesina y genocida, un antihéroe con nula catadura moral cuyas “hazañas bélicas” en el no descubierto hacía mucho tiempo Nuevo Mundo resultan hoy totalmente repulsivas e indignas de ser celebradas.  La Monja Alférez, un personaje novelesco en la Historia o un personaje histórico de novela cuya vida real aún resulta oscura pero que duda cabe continúa siendo uno de los personajes históricos españoles más singulares, fascinantes y enigmáticos. 

lunes, agosto 12, 2013

El Aparatito Lumiere LOBEZNO: INMORTAL (THE WOLVERINE) / TU Y YO (IO E TE)



LOBEZNO: INMORTAL (THE  WOLVERINE)




 * y 1/2


Hugh Jackman vuelve a encarnar a Wolverine (Lobezno) por sexta vez en esta segunda entrega del spin off de la saga X Men sobre del famoso superhéroe mutante de las garras de adamantio creado para el cómic por Stan Lee. Y es Jackman la principal y única atracción en un filme con poca chicha que trata en vano de adquirir respetabilidad y seriedad para el género de los superhéroes en su vertiente cinematográfica con una historia enmarcada en un Japón con todos los tópicos posibles y que intenta torpemente insertar retazos de historia de yakuzas, intriga, y espionaje industrial para quedarse definitivamente con lo que el espectador espera: combates y acción fantoche a tutiplén (y al situarse la película en el país del Sol Naciente, artes marciales por un tubo)

El otrora prometedor director James Mangold (Copland, Inocencia Interrumpida) no logra dar solidez a una historia que si bien se aleja ligeramente de los cánones de los superhéroes Marvel al final no resulta más que un cruce entre las historias de los cómics de dicha editorial y el sugerente mundo de la ficción científica japonesa con unas pinceladas de cine de mafias (en este caso yakuzas) y algún homenaje al pasado mítico guerrero japonés en forma de samurais y ninjas. El peligro inminente de que Logan-Lobezno pierda su inmortalidad y sus superpoderes ante la engañosa oferta de un anciano magnate japonés al que salvó la vida en su juventud es el arranque de una película previsible y en escasas ocasiones estimulante por culpa de un guión con continuos altibajos. Aunque hay buenas escenas acción (un tanto salidas de madre) y Hugh Jackman se esfuerza por derrochar carisma para dar cuerpo a un superhéroe peculiar y bastante querido por los amantes de los héroes Marvel (como ya ha demostrado en los anteriores filmes), un exceso de personajes secundarios, innecesarios insertos oníricos para dar supuestamente profundidad dramática al personaje y una puesta en escena torpe y desmañada consiguen aburrir al espectador en momentos calves cuando la historia parece que comienza a remontar vuelo. Al final, una sensación de hastío total envuelve la película y se desea que acabe cuanto antes para que no ofrezca más despropósitos. Reservada solo para fans incondicionales de Wolverine y de los X Men 


 
 

TU Y YO (IO E TE)



 
*** y 1/2

Diez años después de su último filme Bernardo Betolucci regresa de nuevo con un filme de bajo presupuesto (como lo fue su penúltimo Soñadores) y sin ninguna presión ni la necesidad de demostrar nada para un maestro como él. Una historia mínima donde apenas pasa nada y sin estructura tradicional de planteamiento-nudo-desenlace es suficiente para hacer un pequeño pero sugerente estudio psicológico de las relaciones entre dos seres jóvenes e inadaptados, cada uno por diferentes circunstancias, que pese a vivir realidades distintas cada uno en su propio mundo encontrarán puntos en común que les unirán en una relación entrañable. Bonita e interesante película que sin grandes alardes sabe sacar esencias humanistas poco vistas en las pantallas últimamente y todo sin tontería no sensiblería con el sello del Bertolucci más intimista pero insólitamente low cost e incluso algo modernizado.

Io e Te, basada en una novela de Nicolo Ammaniti, cuenta la historia de Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) un adolescente de 14 años inseguro y quemado por la mala relación de sus padres que en un acto de inocente rebeldía decide no asistir a una excursión de varios días a la nieve con su colegio recluyéndose en el sótano de su casa donde pretende hacer vida esos días a espaldas de su ausente madre. La llegada por sorpresa de Olivia (Tea Falco) su hermanastra de 25 años por parte de padre, provoca un pequeño cortocircuito en su extraña forma de ver la vida en tanto que la joven arrastra problemas más reales que aquellos que Lorenzo cree tener. Una historia muy bien sostenida con apenas actores y un espacio físico reducido y omnipresente que fluye perfectamente gracias al buen trabajo de sus dos jóvenes protagonistas. No obstante, se hecha en falta que Bertolucci no haya sacado mayor partido a la imponente y turbadora presencia de la bellísima Tea Falco y no se haya escorado hacia listones eróticos tipo La Luna o incluso El Último Tango en París, películas del propio director parmesano de las que este filme parece beber aunque sea de muy refilón: tal vez que el protagonista sea un menor de edad desaconsejaba tal vía. Al final, un mensaje positivo que deja buen sabor de boca. Un par de curiosidades: en la película aparecen varias (excelentes) fotografías reales tomadas por la propia Tea Falco, una chica realmente polifacética (modelo, actriz, fotógrafa, artista) y cuyo personaje Olivia no es más que un trasunto de ella misma; y en la banda sonora suena una poco oída versión en italiano del Space Oddity de David Bowie que este grabó también en 1969 con el título de Ragazzo Solo, Ragazza Sola. Pero más allá de estas anécdotas está un nuevo acierto de la mano maestra de una leyenda del cine.

domingo, agosto 11, 2013

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XXII)

Wild Horses (2013)

En Bruma (2013)

Nemus Caeruleus (2013)

Tonos Verdes (2013)

Hastarnak (2013)

Matxitxako eta Basterretxea (2013)

lunes, julio 29, 2013

El Aparatito Lumiere AHORA NO ME VES (NOW YOU SEE ME)






***
 
Se agradece que exista cine de verano de buena calidad con una buena combinación de calidad y comercialidad, tal es el caso de esta entretenido filme que bajo las premisas del cine espectáculo realiza un trabajado homenaje al mundo del ilusionismo y de pasó nos advierte de los excesos del mesianismo mediático de algunas celebridades poniendo como ejemplo un atractivo “what if” sobre que ocurriría si un grupo de ilusionistas se convirtiesen en líderes de masas embaucando a un enorme número de personas con sorprendentes trucos más allá del espectáculo y que de alguna manera pretenden revolucionar el orden establecido y hacer a su modo un tipo de justicia ante situaciones límite, aunque saltándose las fronteras de la legalidad y cayendo en el delito. Cuatro magos (Woody Harrelson, Isla Fisher, Jesse Eisenberg y Dave Franco) que de la noche a la mañana deciden unir sus fuerzas en un espectáculo común gracias a un misterioso benefactor ponen en jaque al FBI y la Interpol a causa de un espectacular truco en el cual atracan un banco en París desde Las Vegas: este es el detonante a partir del cual se empieza a fraguar una interesante (y algo tramposa) historia con un trasfondo de intriga e investigaciones policiales y aliento hitchckoniano salpicada con espectacular pirotecnia servida por los trucos de los cuatro magos de turno y más que interesantes efectos especiales. No obstante, a la película le falta credibilidad, un guión más sólido y le sobran personajes tópicos y cansinos (la policía francesa interpretada por Mélanie Laurent), aunque no por todo esto deja de ser muy un inteligente entretenimiento.

Pese a que parece que lo más destacable es su estética urbana nocturna con unos sublimados (y algo engolados) Las Vegas y NY y la sugerente puesta en escena en las secuencias en las que los ilusionistas ejecutan sus espectaculares trucos, no debería caer en saco roto el buen trabajo de su cuarteto protagonista, unos personajes que pese a estar esbozados con cuatro líneas cumplen su función de engatusar al espectador para ponerlo de su parte y hacerle partícipe de su enrevesado juego basado en las apariencias: aquí es en donde resida la principal virtud del filme, que traslada todo el efectismo y trampantojo del ilusionismo más allá de la pantalla haciendo disfrutar al espectador como un enano ante tal despliegue de falsas apariencias y juegos de engaños. Por el contrario, la intervención de ilustres veteranos como Michael Caine o Morgan Freeman se antoja desdibujada y dispuesta únicamente para dar más empaque a la historia, pero esto no se consigue. Como tampoco el papel de Mark Ruffallo como implacable agente del FBI logra transmitir convicción, algo que se pierde definitivamente con una resolución de la película bastante floja en lo que atañe a dicho personaje. Puede que no sea plato para todos los gustos pero uno se lo paso bien con esta película