martes, agosto 28, 2018

EL VIAJE DE NISHA (HVA VIL FOLK SI)



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Por desgracia no es nada inusual la historia que nos cuenta esta película, basada en parte en la propia experiencia de su directora y guionista la cineasta noruego-pakistaní Iram Haq que dirige su segundo filme. El fundamentalismo y la intolerancia de cierto sector de la religión musulmana en algunos países especialmente hacia las mujeres es lo que retrata con crudeza y sin ambages este decidido filme en donde una sensación de incomodidad para el espectador aparece en no pocos momentos. Esta producción noruega, rodada de manera verista y honesta y sin excesivos adornos melodramáticos supone un interesante intento de cine denuncia contemporáneo que en su vertiente de lucha por los derechos de la mujer en países de religión islámica cumple con creces. Una historia sobrecogedora en donde la esperanza y la tragedia plantean una encarnizada lucha con el trasfondo del muchas veces irreparable conflicto cultural.

Noshia, una adolescente de 16 años que vive en Oslo hija de pakistaníes emigrados a Noruega, vive feliz como una joven occidental con sus amigos mientras que con su familia se ciñe a las tradiciones de su país y a los obstáculos que su religión impone a las mujeres. Será precisamente el seguir una pauta comportamental occidental lo que le llevará a un enorme conflicto con su familia cuando su padre la descubre en su habitación con un chico. Siguiendo códigos del honor familiar musulmán, la familia de Nishia decide enviarla a la fuerza y contra su total voluntad con sus tíos y primos a Pakistán. Con consciencia de ser una prisionera, Nishia no obstante tratará de adaptarse a su nuevo entorno pero la experiencia pronto volverá a ponerse en su contra. Con duros momentos dramáticos y una buena plasmación del choque cultural en la frágil mentalidad de una adolescente, la película consigue convencer en la consecución de su finalidad aunque también es cierto que se hecha en falta un ritmo narrativo más concreto. Una buena muestra de cine social apto para un público amplio.

viernes, agosto 24, 2018

SIEMPRE JUNTOS (BENZINHO)



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No necesita mucho esta película para cumplir su objetivo, que es el de ofrecer un melodrama social-costumbrista en donde la conciencia de estar en una situación social y económica desfavorable con respecto a otros contextos y condicionada estructuralmente por la circunstancia socieconómica de un país, es lo que mueve los sentimientos y actuaciones de su protagonista, una mujer brasileña treintañera cuya existencia como miembro de una familia de escasos recursos (como la mayor parte en el país carioca) comienza a cuestionarse a causa de un acontecimiento inesperado y fortuito. El miedo al cambio, acentuado además por un sinfín de condicionantes desfavorables, es lo que comienza a perturbar a Irene (Karine Teles) cuando su hijo adolescente Fernando (Konstantinos Sarris) es contratado por un club alemán de balonmano como una gran promesa en este deporte. Con un marido bastante mayor que ella, cuatro hijos (los mayores tenidos en la adolescencia) y varios problemas económicos y familiares, tanto de ella como de seres queridos, Irene afronta la inminente marcha de su hijo priemero esperanzada por la gratificación económica que esto supondrá a su familia y después desencantada ante la evidencia de que en realidad las cosas no cambiarán mucho

La película es una parábola de la situación de muchos países latinoamericanos donde supuestos cambios a mejor económicos y sociales al final se quedan en nada por los problemas estrcuturales de muchos de estos países (corrupción, abuso de las clases más poderosas, aprovechamiento por parte de las compañías multinacionales y de muchos países). Karine Teles está espléndida como una mujer que representa el desencanto de una generación en Latinoamérica (sobre todo del sexo femenino) cuya situación muy difícilmente pueda mejorar. Momentos dramáticos intensos descritos de manera realista y costumbrista sin concesiones a la galería y con lo justo que refuerzan la credibilidad de un film pequeño pero con personalidad. Muy buena muestra del cine brasileño que seguramente nos dará otras pequeñas y grandes sorpresas.

lunes, agosto 20, 2018

SOLO






** y 1/2

Un esfuerzo técnico muy bien llevado, que añadido al propósito de mostrar una tremenda historia real de superación con difícil plasmación cinematográfica- algo de lo que sale airoso este filme- fuerza las pretensiones del cine español, aunque por desgracia los propósitos al final se quedan algo lejos del resultado final. Y es que la odisea del surfista canario Álvaro Vizcaíno, que sufrió un accidente en Fuerteventura que le mantuvo dos noches en un inaccesible acantilado de la isla con varias fracturas y heridas y nada de alimento y logró sobrevivir pese a las penurias era un material de primer orden para una interesante película, pero las limitaciones espacio-temporales de la historia y su difícil sustrato dramático al final no han ayudado a hacer un gran trabajo pese a todo el esfuerzo invertido.

El veterano Hugo Stuven, un viejo zorro de la televisión con una carrera fundamentalmente en TVE que arranca a finales de los 60 en varios programas de todo tipo y que sólo había dirigido un largometraje hasta la fech,a Anomalous (2012), consigue momentos sobrecogedores gracias a una espectacular puesta en escena y un hilo narrativo coherente, todo ello ayudado por un montaje dinámico aunque a veces demasiado “estilo DJ” y una fotografía pulcra que capta magistralmente mar y playa sn obviar momentos submarinos. El pero se encuentra en una cadencia demasiado televisiva y en una insuficiente y algo confusa conjugación entre lo real y lo que le pasa por la cabeza al atribulado protagonista con momentos oníricos mediocremente insertados y con empacho de pretensiones: una pena, por que los momentos más veristas, filmados al estilo casi documental logran atraer al espectador desbaratando todo por unos añadidos de dudosa conveniencia. Con todo, el drama psicológico-filosófico del protagonista ente una situación límite se esfuerza por aparecer poderoso- y lo consigue- con momentos de cierta poesía aunque tal vez algo rutinaria. Alain Hernández está más que correcto como Álvaro Vizcaíno y sabe sustentar todo el filme con una interpretación de chapó convenientemente preparada. Aura Garrido le secunda como su pareja, Ona, en un papel demasiado simbólico. Una lástima que tal esfuerzo técnico y humano al final le haya faltado tan poco para ser una estupenda película.    

martes, agosto 07, 2018

HAPPY END


                  

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El veterano Michael Haneke sigue queriendo demostrar que está en buena forma aunque en esta ocasión y tras una ristra de buenos filmes ofrezca una película simplemente aceptable e irregular en su apuesta. De nuevo con el drama social de tintes casi negros por bandera, con un tono de crítica aún mordaz pero demasiado obvio y vago y con un pesimismo antropológico que en esta ocasión carece de la inspiración de otras ocasiones, el director austriaco afincado en Francia no llega a sorprender como en otras ocasiones pero seguramente convencerá a sus seguidores más fieles con una película que trata de limar su tono amargo con insertos de comedia dudosamente oportunos. Isabelle Huppert de nuevo se encuentra en el reparto de un film de Haneke repitiendo una vez más su papel de mujer ambiciosa, fría y pelín desagradable en el que el director austriaco se empeña en encasillarla.

Aunque el filme toca temas tan tremendos como el odio familiar, el suicidio o la angustia de los menores ante el mundo de los adultos, la crudeza siempre asociada a Michael Haneke aquí se encuentra con un punto de dulcificación que hace que muchas veces se caiga en lo estrambótico, no obstante algún momento puntual (la paliza en un portal, la bizarra sesión de karaoke, el no audible diálogo del anciano de la familia con un grupo de inmigrantes africanos) nos recupera al mejor Haneke. Son la hipocresía en las relaciones familiares y la prepotencia de las clases más favorecidas los temas de este filme en donde se recurre a la cultura de las nuevas tecnologías de la comunicación (teléfono móvil, chat de Internet) como vehículo en algunas ocasiones tanto para mostrar imágenes y momentos más o menos significativos como para realizar una metáfora de la vacuidad impostada en las relaciones contemporáneas. Son los ojos de una niña de 12 años, Eve (Fantine Harduin) los que ven la decadencia de una rica familia de la Costa Azul cuando su padre, Thomas (Mathieu Kassovitz) la lleva a vivir con el y con el resto de los Laurent en su lujosa mansión familiar de millonarios tras la hospitalización de su madre, la primera esposa de Thomas. Eve, ante el desconocimiento de todos, intentó matar a su odiada madre con pastillas y el nuevo panorama vital que se le presenta es totalmente desalentador con una familia codiciosa y malamente relacionada en donde su tia Anne (Huppert) parece cortar todo el bacalao del clan además de la empresa de construcción de la que al familia es propietaria y que se enfrenta a una situación bien embarazosa. El veterano Jean-Lois Trintignat, como el desconcertarte patriarca de los Laurent (el personaje más significativo del filme), Franz Rogowski como Pierre el hijo rebelde de Anne y el norteamericano Toby Jones como el abogado y prometido de esta completan un reparto eficaz en una película que pese a puntuales momentos excelsos va perdiendo fuelle conforme avanza.       

jueves, julio 26, 2018

LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA (DAS SCHWEIGENDE KLASSENZIMMER)




 ** y 1/2

                                                                                  

Sin ser nada del otro jueves, resulta honesta e interesante esta película basada en una historia real de la Alemania dividida de la guerra fría dirigida por Lars Kraume, responsable de El caso Fritz Bauer. Estamos en 1956 en la antigua RDA y un grupo de estudiantes de secundaria de último año están consternados por los sucesos acaecidos aquel año en Hungría con la brutal invasión de la URSS hasta tal punto que comienzan a cuestionarse todas las bondades de los regímenes socialistas y del tutelaje de los países del este de Europa por parte de la Unión Soviética. Solidarizados con el pueblo húngaro, que planta cara al invasor, deciden guardar un minuto de silencia al comienzo de una jornada escolar y como es lógico su osadía no les saldrá gratis. Con un reparto muy joven y una cuidada ambientación de la época, la película se enmarca dentro de la denuncia histórica y con un estilo narrativo ágil y unos diálogos con sustancia logra mantener una tensión dramática adecuada  para contar la crónica de una injusticia y sin escatimar en mostrar momentos más o menos anecdóticos que se suponen que ocurrieron en realidad.



La película cumple su función cuando muestra la lucha inocente e idealista de unos adolescentes criados en la Alemania del Este prácticamente recién separada de la República Federal contra un sistema que para ellos comenzaba a tener demasiadas fisuras y contradicciones y un sesgo totalitario que entraba en conflicto con la esencia teórica del socialismo. No obstante, resulta vaga en lograr insertar tramas dramáticas paralelas de peso u originalidad- el romance frustrado entre Kurt (Tom Gramenz) y Lena (Lena Klenke), las tumultuosas historias personales de Kurt y Erik (Jonas Dassler)- todo demasiado tocado de manera obvia pese al indudable atractivo dramático de dichas situaciones. Pese a todo, el interés pedagógico de esta película, no sólo desde el aspecto histórico, puede resultar interesante para el público adolescente y por ello es una opción acertada para padres/madres que quieran llevar a sus hijos a ver una película que les haga reflexionar.     

jueves, julio 19, 2018

MARY SHELLEY




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Un esforzado y efectivo biopic de una de las figuras literarias más inusuales y sugerentes del siglo XIX, la de Mary Shelley (1797-1851) creadora de una de los relatos más inmortales de la literatura gótica (y romántica): Frankenstein o el Moderno Prometeo (1818), novela que publicó inicialmente de forma anónima y que sobra decir que ha sido fuente de inspiración de clásicos y obras maestras del séptimo arte. La misma historia real de la creación del personaje y todo el entorno y circunstancias que lo envolvieron - eterno paradigma de la era del romanticismo- también han sido por su indudable significación dramática objeto de atención de no pocos filmes: desde el prólogo de La Novia de Frankenstein (1935) donde se recreaba brevemente el reto que Lord Byron lanzó a sus amigos para escribir la historia más aterradora que fuesen capaces, otras películas se han ocupado de la historia de Mary y Percy Shelley y su estancia junto a Byron, Claire Clairmont y John William Polidori en Ginebra en el verano de 1816 bajo diferentes prismas: Gothic (1986) de Ken Russell, Haunted Summer (1988) y por supuesto esa joya que es Remando al Viento (1988) de Gonzalo Suarez, una de las obras maestras del cine español de todos los tiempos. Es cierto que muchos cinéfilos se apresurarán a comparar aquella película con esta Mary Shelley y dicha comparación hará salir a este filme mal parado, pero hay que señalar que esta suntuosa coproducción entre Reino Unido, Irlanda y Luxemburgo es la primera película que se centra principalmente en la figura de Mary Shelley y en la mayor parte de sus circunstancias vitales- algo que ya hacía la cinta de Gonzalo Suárez pero tomándose licencias poético-fantásticas- y por lo tanto puede considerarse por fin como la biografía cinematográfica definitiva de Mary Shelley, que aún tomándose bastantes licencias en cuanto a cronología o acontecimientos  y abarcando un periodo de tiempo incompleto y más bien breve resulta un trabajo cinematográfico esmerado y atrayente pero algo falto de pasión además de estar demasiado encorsetado a tics hollywoodienses.

La directora saudí Haifaa al-Mansour, responsable de La Bicicleta Verde (2012) debuta en el cine occidental de manera más que convincente y muestra cualidades para dirigir un filme de época ambientado en un entorno cultural que le es ajeno pero en el que se desenvuelve con soltura. La elección de Elle Fanning, una actriz norteamericana para el rol de Mary Goodwin-Shelley, parecía poco adecuada en un principio pero la joven intérprete está más que convincente y tiene momentos sublimes en el complejo papel de la muchacha rebelde, desde el punto de vista intelectual y emocional, que osó a desmarcarse a principios del siglo XIX de la autoridad paterna y familiar y de las convicciones morales de la época y se unió a Percy Bysshe Shelley (Douglas Booth en el filme), un personaje tan embaucador, contradictorio y altanero como fascinante con el que vivió una extraña y tortuosa historia de amor al más puro estilo romántico. En ese sentido, la película acierta en la presentación de los diferentes prismas de la escritora inglesa (inocente, feminista, rebelde, ilusionada, desgraciada) y ello se fundamenta principalmente en el excelente trabajo actoral de la más joven de las Fanning, una actriz con enorme futuro. La cuidada ambientación con diferentes ambientes de principios del XIX es de recibo con una fotografía pictórica muy adecuada al contexto a cargo de David Ungaro así como debe mencionarse la estupenda banda sonora de Amelia Warner, pero la película falla cuando trata de sumergirse en todo el entramado romántico de la historia de Shellley y resulta insuficiente cuando trata de ser poética. Tampoco ayuda un casting desigual de secundarios con Tom Sturridge que no convence en un rol tan goloso como el de Lord Byron y un Douglas Booth demasiado irregular, aunque Bel Powley como Claire Clairmont aporte buenos momentos. La historia a veces parece demasiado forzada al suprimir bastantes pasajes de la historia real, pero los momentos finales, que llevan a la verdadera confrontación de Mary con Percy y que resume el espíritu de la más famosa creación literaria de la escritora, justifican las razones para hacer esta película. Para amantes de las historias con verdadera enjudia, y por supuesto, de los libros.

domingo, julio 15, 2018

NO TE PREOCUPES NO LLEGARÁ LEJOS A PIE (DON´T WORRY HE WON´T GET FAR ON FOOT)



 ***  y 1/2
 


Últimamente los boipics sobre personajes inusuales y/o controvertidos, independientemente del grado de fama que llegaron a adquirir, son bastante habituales en el cine, hasta tal punto que esa explotación mainstream en el caso de las semblazas de arquetípicos rebeldes, malditos o transgresores muchas veces hace que ciertas historias pierdan encanto. Pero la virtud de esta cinta dirigida por Gus Vas Sant es que además de acercarnos a la figura de un curioso personaje prácticamente desconocido fuera de EEUU nos presenta una historia que huye de la catalogación y que no se queda con ningún registro fácil navegando entre el drama, la comedia gamberra, al nostalgia de los 70 y 80, la crónica de superación y la crítica social y todo ello de una manera lo suficientemente distante para no resultar nada sentimental en sus momentos teóricamente melodramáticos  y si enormemente ácida e irónica. John Callahan (1951-2010), un dibujante y caricaturista tretrapléjico con pasado alcohólico y difícil que además de superar sus adicciones y limitaciones se convirtió en un referente del cómic y del humor gráfico más políticamente incorrecto en los EEUU de los 80, es el sujeto de este brillante biopic, un proyecto que Van Sant alumbró en los 90 junto con el fallecido Robin Williams- quien iba a interpretar a Callahan- y que ve por fin la luz con un Joaquin Phoenix una vez más pletórico y demostrando lo buen actor que es más allá de sus rarezas personales y su errático comportamiento público.

Con una perfecta ambientación en los 70 y 80 y un estilo narrativo no lineal pero efectivo y adecuado, la historia personal de John Callahan se nos presenta como la usual crónica del perdedor del sueño americano, en este caso redimido a última hora, pero sin caer en lo fácilmente melodramático ni en la autocomplacencia. La ironía se agradece en la distensión del drama y en ese sentido la interpretación de Phoenix es fundamental para llegar con credibilidad y por que no, una sonrisa, a momentos más bien crudos. Callahan, un personaje contradictorio y oscuro del que en todo el filme se nos cuenta con cuentagotas su pasado- por que lo que importa es el momento presente narrativo-  resulta en la piel del actor algo sencillamente sobrecogedor, apabullante y carismático siendo casi imposible que el espectador no simpatice con él. Con secundarios como Rooney Mara, Jack Black o un irreconocible Jonah Hill, el filme es una perfecta contracrónica americana  donde tal vez sobra una tendencia a la glorificación de la autoayuda y algún momento demasiado convencional sobre el alcoholismo del protagonista. Un acierto que se nos muestre- de forma animada la mayoría de las veces- los chistes de Callahan para la comprensión del alcance del personaje.  

jueves, julio 12, 2018

TULLY



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Se agradece que en periodo estival existan estas películas que sin demasiadas pretensiones ofrecen historias estimulantes y bien contadas. Esta comedia dramática que cuenta una cosa tan cotidiana como la maternidad y como es percibida- en este caso en su vertiente más problemática- por algunas mujeres podría ser un testimonio realista más con todos los elementos dramáticos y de comedia que se quieran insertar- y que aquí se encuentran excelentemente integrados en la historia- pero la película apuesta por ser algo más, la vivencia psicológica de una cuarentañera que tras su segundo parto se encuentra superada en todo y con la ayuda de una niñera más joven vuelve a encontrarse a si misma y vuelve a encontrar sentido a una vida rutinaria, aunque en realidad puede que nada sea lo que parece empezando por Tully, la babysitter de 26 años que se convierte inesperadamente en el complemento ideal de Marlo, nuestra protagonista 

Este filme de nuevo reúne al tandem formado por el director Jason Reitman y la hábil guionista Diablo Cody quienes ya convencieron a crítica y público con Juno (2007) y Young Adult (2011) y que en esta ocasión reinciden en la inclusión de elementos melodramáticos  en un contexto tragicómico realista con aceptables resultados. Charlize Tzeron, engordada para la ocasión, realiza un notable tour de force interpretativo como Marlo, una madre descreída y en crisis de los cuarenta, con más que notables momentos, mientras que Mackenzie Davies da vida a Tully, además de su niñera su nueva amiga y confidente, una especie de Mary Poppins urbana que parece ser todo lo que marlo hubiese querido ser en su juventud y por que no, ene se momento.  El costumbrismo marca de la casa Cody aparece aquí con exultante madurez en situaciones perfectamente reconocibles en medio de una historia que sólo en apariencia parece que no cuenta nada pero que en realidad termina siendo la crónica de la existencia de la propia Marlo narrada desde su percepción y desde un juego mental y de apariencias. Con ternura, ironía y cierto sentido de la esperanza se nos presenta una película que se degusta una película con las pretensiones justas pero que termina siendo una pequeña delicia. 



jueves, julio 05, 2018

SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO (SICARIO: DAY OF THE SOLDADO)



*** y 1/2

De acuerdo, puede que la película en sí no aporte nada realmente nuevo al más o menos nuevo género del “narco-thriller”, que sus recursos western no sean excesivamente novedosos o que el retrato que se hace de del México fronterizo con EEUU y su complejo y agrio contexto políticosocial condicionado por la corrupción sea tópico y cargado de clichés, pero la secuela de la interesante Sicario (2015) que dirigió Denis Villeneuve, no sólo es un filme sólido, hábil e impactante sino que supera a la primera parte. El realizador italiano Stefano Solima realiza un estupendo trabajo siguiendo un potente guión de Taylor Sheridan que juega con varias cartas y niveles de narración tratando de explorar aún más en la personalidad torturada de su protagonista, Alejandro Gillick, de nuevo interpretado por Benicio del Toro.  

En esta ocasión nos encontramos ante una trama enrevesada en donde además de la corrupción y el mundo del narcotráfico en México se hace una descarnada crítica a la política exterior estadounidense y sus maniobras conspirativas al límite con la criminalidad, aspecto este encarnado por el personaje del agente de la CIA Matt Graver (Josh Brolin), el protector y “patrón” del sicario Alejandro. La intervención de USA en la guerra de cárteles de droga mexicanos para en teoría luchar contra el narcotráfico y la supuesta intervención de estos grupos en la introducción de terroristas islámicos en Norteamérica, lleva a secuestrar a la hija adolescente de un capo de la droga haciéndose pasar por miembros del cártel rival con el fin de provocar un enfrentamiento entre los bandos, pero la operación llevada a cabo por la CIA con la colaboración de Gillick, pronto se verá viciada y llena de contratiempos. Se combina en este filme de manera muy convincente el drama de personajes encarnado en varios de ellos- la relación de la joven Isabel con sus desconcertantes secuestradores, el siniestro recorrido de un adolescente mexicano, Miguel, por convertirse en un sicario- con escenas sobrecogedoras como la explosión en el centro comercial del comienzo del filme o los diversos asesinatos. Cargada de la consabida violencia que rodea a estas temáticas, El Día del Soldado resulta una película que pese a su dureza merece la pena verse ya sólo sea por su acierto para retratar la perversa y ambigua moralidad de (todos) los personajes: algo que no resulta muy reconfortante pero que por desgracia es lo que hay en este mundo que vivimos.