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No tiene sentido reincidir en viejas fórmulas que ya lo han dado todo de si, como el de las películas de gangsters y de mafia italoamericana con Robert De Niro de protagonista. Sin necesidad de valorar si el cine de mafia puede a estas alturas seguir sorprendiendo u ofrecer nuevas obras maestras, lo cierto es que a sus 82 años De Niro no tiene ya nada que demostrar como intérprete, ni tan siquiera interpretando a los dos personajes principales de un mismo filme como ocurre en The Alto Kinghts, nuevo filme - después de diez años- del que una vez fuera un director interesante Barry Levinson. Basada en la historia real de los históricos mobsters del siglo XX Frank Costello y Vito Genovese - una bizarra y turbia crónica de odio-amistad y crimen como solo podía ocurrir en el mundo del crimen organizado estadounidense- ambos encarnados por un correcto y ultracaracterizado Robert De Niro al que ya se le nota el peso de los años, esta película resulta irregular y tediosa por bastantes momentos pese al importante esfuerzo de producción para reproducir las diferentes épocas en las que transcurre la historia (desde principios del siglo XX hasta la década de los 70 del mismo siglo). En la segunda mitad del metraje parece remontar el vuelo, pero termina pierdiendo gas y al final da la sensación que hemos visto una historia muy parecida a otras del género y con el deja vu añadido de que De Niro ya estaba en alguna de esas cintas (aunque no en todas).
No se puede decir que los retratos de ambos capos sean completos o especialmente interesantes a efectos dramáticos en esta película, puede que en otro filme hecho con mayor ambición sí lo fuesen, pero la historia está tan rutinariamente llevada y supeditada al doble y meritorio trabajo de su protagonista que no se consigue salir de lo previsible: hay cierta intriga, cine de juicios, momentos de comedia, acción y todos los clichés imaginables -una vez más- de la mafia italoamericana. Tampoco se puede decir qe la caracterización y maquillaje sean de recibo ya que De Niro en realidad está muy parecido físicamente en ambos papeles además de dejar que desear la idoneidad de ciertas prótesis que hacen que los personajes parezcan a veces físicamente caricaturas (es curioso que como Frank Costello el actor a veces esta clavado a Peter Sellers cuando se disfrazaba) Una película que poco aporta salvo la constatación de que Robert De Niro aún sigue al pie del cañón