domingo, diciembre 10, 2023

ROBOT DREAMS

 

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La sorpresa del cine español del año 2023 ha llegado al final del mismo y es un más que notable trabajo de cine de animación cuyo responsable es una de las figuras más curiosas de la cinematografía ibérica por lo insólito de su carrera: Pablo Berger. El cineasta bilbaino, cuyo Blancanieves (2012) ya es todo un clásico del cine hispano y no cuenta con una filmografía no precisamente demasiado extensa pese a comenzar su carrera a finales de los 80, ha firmado un encantador y conmovedor cuento animado (animación tradicional) que puede suponer un antes y un después para el cine de este tipo en España: puede que no se trate de una obra maestra redonda, pero su enorme calidad visual, su sencillo pero extraordinario guión y sobre todo su universal y cálido mensaje hacen de Robot Dreams un trabajo fácilmente exportable y  globalmente aclamable. Esta adaptación de una sensacional novela gráfica de la norteamericana Sara Varon- el cómic una vez más origen de grandes películas-  es un canto a la amistad y a todo aquello que la rodea así como una reflexión sobre su surgimiento y sobre su final, tocando aspectos como el olvido de los amigos pasados, la sensación de soledad, la necesidad de ser querido, el reemplazo en la amistad, el olvido, los buenos recuerdos, la falsa amistad, la lucha sin cuartel por los seres queridos…todo ello contado a través de una fábula aparentemente dirigida al público infantil pero que puede ser perfectamente degustada (mejor dicho, debe ser) por el público adulto: tanto unos como otros reirán, llorarán, se emocionarán y se verán también reflejados en este filme, realizado con mimo y esmero con un gran esfuerzo técnico pese la aparentemente simplicidad del dibujo (el mismo de su autora) y de la animación en esta coproducción hispanofrancesa. Ambientada en un Nueva York de los años 80 poblado de animales antropomórficos y repleto de escenarios reales reconocibles de la Gran Manzana, asistimos a la historia de amistad de un perro que atiende simplemente al nombre de Dog y un robot llamado simplemente Robot en el transcurso de prácticamente un año en el que ocurre de todo entre los dos personajes llegando a un final del filme curioso, sugerente y que termina mostrando toda la intencionalidad del filme.

Dog es un can solitario que suspira por tener compañía; un día de septiembre en la televisión ve el anuncio de un robot sentiente diseñado para hacer de amigo y acompañante, lo pide por correo y en pocos días la pareja se hace inseparable compartiendo buenos momentos por NY. Un día en la playa a última hora de la tarde en el último día de temporada de baños Robot se avería a causa del agua y no se puede levantar de la toalla. Su amigo va a buscar ayuda pero en su ausencia las autoridades cierran la playa hasta el verano que viene: un maltrecho Robot se queda allí atrapado pero Dog se propone recuperarlo por todos los medios; esto será misión imposible y ambos amigos se hacen a la idea de que tendrán que esperar cerca de nueve meses para reunirse gestionando a partir de ese momento la situación como pueden y dando lugar dentro de la película a sugerentes, deliciosos, sesudos y conmovedores momentos. El guión adaptado firmado por los propios Berger y Varon es un cúmulo de maravillas narrativas en un filme mudo sin ningún diálogo y solo con efectos sonoros y una estupenda banda sonora obra de Alfonso de Villalonga que incluye además temas conocidos como el September de Earth, Wind and Fire canción que cumple un papel fundamental en la trama. La segunda mitad del filme, con los personajes principales prácticamente desubicados encierra instantes emocionantes e introspectivos como los que ilustran los sueños de Robot y Dog, marcados por la ausencia de al persona querida y el deseo por recuperarla, preciosas viñetas de inspiración onírica con marcada emotividad y explicaciones freudianas presentada con sublimes experimentaciones conceptuales dentro de la animación tradicional.

Merece reseñarse el trabajo de Benoit Féroumont como director de animación en un filme con una escenografía por supuesto muy de cómic y un estilo de dibujo muy claro y conciso con una paleta de colores muy concreta y vistosa influencia sin duda de la escuela ilustrativa franco belga y en especial la línea clara. Es muy fácil empatizar con unos personajes que pese a ser dibujos y ser animales o robots muestran emociones, situaciones y sentimientos muy humanos que todos en alguna medida hemos vivido. No se trata de un filme redondo pero resulta un pequeño-enorme peliculón. Es estupendo se hagan películas de este tipo y que además sean de animación y preferentemente dirigidas al público más joven aunque este sea un realidad un filme recomendable para todas las edades.