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Una más que prometedora ópera prima que muestra como el cine español aún puede deparar pequeñas sorpresas. Ian de la Rosa, realizador andaluz, debuta en el largo con este drama social con algún tinte autobiográfico del propio cineasta que consiguió el Premio especial y la Biznaga de Plata al mejor guion en el Festival de Málaga. Una historia ambientada en la árida Almería y protagonizada por jóvenes trabajadores de un invernadero industrial en donde las aspiraciones de cambio en un entorno modesto y hostil, la lealtad, las relaciones familiares y una historia de amor más o menos difícil que va aglutinando todo el relato, son los elementos esenciales del filme. Si a ello sumamos el insólito trasfondo de la relación entre los dos protagonistas, Iván (Silver Chicón), un muchacho trans, y Hadoum (Herminia Loh), una joven hispano-marroquí, tenemos una historia que a priori resulta muy interesante y de hecho sabe aprovechar todas sus de bazas. Entre Ken Loach y un spagetti western (es que estamos en Almería, claro) con algún elemento, por que no, sheakespeariano - Iván y Hadoum serían unos contemporáneos Romeo y Julieta- el filme sabe ser interesante, conmover y hacer pensar con un muy logrado estilo narrativo, una excelente dirección de (desconocidos) actores, un elaborado estilo realista y casi documental - los diálogos fueron casi improvisados- y una total credibilidad para contar una historia cotidiana pero no exenta de elemento epopéyico, amargo y dramático. Un debut más que interesante el de de la Rosa.
La experiencia del propio director como almeriense, de familia modesta y también persona trans se ha antojado fundamental a la hora de dotar a este film de su impronta naturalista y honesta. Los dilemas de Iván, que de carretillero se convierte por fin en encargado de planta para así obtener más ingresos para su familia - vive junto con su madre viuda, su hermana, y sus sobrinos en una modesta vivienda- al iniciar una relación con la trabajadora Hadoum en un momento en que ella y otras compañeras pueden perder su empleo, empiezan a pesarle decisivamente hasta hacerle reflexionar sobre si realmente se está convirtiendo en la persona que quería ser y que en parte tanto le había costado. La historia amorosa, cargada de sensualidad, exploración de una nueva sexualidad, intensidad y fidelidad – las escenas de amor y de sexo, muy bien rodados, son claves y simbólicas- , también irá moldeando la situación personal de los dos protagonistas en un trasfondo de rechazo e incomprensión desde varias instancias. Hay que mencionar también que los múltiples matices de esta historia no hubiesen sido posible sin la labor de todo el reparto, que rezuma naturalidad y espontaneidad por los cuatro costados, en especial sus dos primerizos actores protagonistas. El nuevo cine español sigue dando buenas noticias.








