Basada en una novela sueca, esta película británica navegando entre el drama social, la comedia negra y el suspense resulta una obra curiosa y bastante disfrutable en donde brilla especialmente la excelente interpretación de Saoirse Ronan, bordando un papel ambiguo y dual, el de una joven maestra de primaria que obsesionada en responder a lo que se espera de ella y tratando de mejorar su imagen y su competencia profesional será capaz de autoencubrirse un terrible (y bizarro) delito: secuestrar al alumno más conflictivo de su clase. La actriz es casi la película por si sola y sin ella esta película hubiese sido diferente, pese a que la originalidad de su planteamiento la hubiese mantenido como un filme a tener en cuenta.
El sueco Jonatan Etzler vuelve a dirigir en inglés y consigue un filme solvente y sorprendente que toca diversos temas candentes como el fracaso escolar, la responsabilidad del profesor ante alumnos conflictivos, la autoexigencia profesional, la cultura del éxito, las carencias del sistema educativo occidental y la presión social por guardar las apariencias. Maria Spencer, una profe en tela de juicio por parte de alumando, padres de alumnos y parte del resto del profesorado se emte en un berenjenal cuando para a priori trtara de defenderse de su agresivo alumno de 10 años Danny (Eddie Waller) le retiene en su domicilio, iniciando inesperadamente una relación de confianza mutua allí que en las aulas no había tenido con el. El filme funciona en su vertiente de parábola con tintes de sátira y sabe hacer que el componente más de thrilller sea percibido como lo que realmente es, una crítica ácida no exenta de drama. Los minutos finales son de lo mejor del conjunto y es allí donde el significado de la película brilla.








