domingo, octubre 17, 2021

TITANE

 


**** y 1/2

Extraña y sorprendente, la película triunfadora en el último festival de Cannes se está convirtiendo en el trending topic cinéfilo de las últimas semanas por lo inusual y perturbador de su propuesta. Reducir su finalidad a la simple provocación es simplista e inexacto, más bien se puede decir que estamos ante un experimento tanto conceptual como visual que pone a prueba al espectador con una historia bizarra narrada utilizando diferentes recursos que van desde lo onírico a lo gore pasando por el drama realista o el thriller terrorífico. Julia Docornau, realizadora francesa que con Crudo (2016) ofreció otra historia extrema y extravagante, consigue con Titane un extraño viaje que ha resultado ser uno de los mejores títulos del cine fantástico de los últimos años y un certificado de reafirmación de una directora con mucho que decir en los próximos años.

Hay que tener claro que este es un filme no apto para todo tipo de espectador: su violencia descarnada, lo desagradable de muchas de sus imágenes y su turbador tono no serán del agrado de todo el mundo precisamente. Es más que evidente la influencia del David Cronemberg de Videodrome o Crash y todo aquel asunto por él cultivado de la Nueva Carne: aquí Docornau lleva este concepto como McGuffin del filme estableciendo la simbiosis-atracción entre una mujer y las máquinas, concretamente los automóviles. Alexia (una fascinante e inquietante Agathe Rouselle), la protagonista, es una joven de la que poco sabemos salvo que de pequeña sufrió un accidente de coche que le dejó secuelas físicas (¿y psíquicas?), que trabaja como gogó en un mugriento local de automóviles tuneados…y que es una sanguinaria asesina en serie buscada por la justicia. Pronto conoceremos también sus extrañas parafilias de corte sexual y fetichista con el metal y los coches Sus crímenes la llevan a una huida a la desesperada hasta que se encuentra con Vincent (Vincent Lindon) un bombero que vive una desconcertante y extraña existencia y que busca de manera desesperada a su hijo desaparecido hace años. Alexia, en su nueva vida con Vincent y para ocultar su identidad de fugitiva se transformará conscientemente en otro ser aún más extraño que su anterior yo al tiempo que un alucinante hecho hace dinamitarlo todo, para ella y para el espectador.

Con una estética nocturna que resulta un regurgitación contemporánea del neo noir y el Cinéma du look galo de los 80 pasado por la subcultura del culto al motor y otros recursos estilísticos como la violencia tarantiniana y con referencias (además de las ya citadas de Cronemberg) a la obra plástica de H.R Giger o los filmes de Luc Besson, John Carpenter, Paul Verhoeven, Leos Carax o David Lynch, Titane sabe llevar el relato supuestamente fantástico a una nueva dimensión tocando de manera desasosegante temas como la sexualidad, la maternidad o la identidad de género sin evitar adentrarse en terrenos más convencionales y dramáticos (servidos principalmente por el personaje de Lindon) tratados eso si de la forma más inusual posible. Alexia como ser mutante y esquivo, parece un producto humano de los males de nuestro tiempo, una mujer amoral que parece llegar apostar por la inhumanidad (en todos sus aspectos) frente a lo genuinamente humano, aunque sus continuos bandazos entre ambas posiciones no dejen nada clara la postura final del personaje que por cierto es de lo más fascinante que hemos visto en un filme fantástico en los últimos años. Una filme diferente y extraño, Titane ya se postula como obra de culto.

jueves, octubre 14, 2021

MADRES PARALELAS

 

** y 1/2

Las expectativas, una vez más, no se cumplen con Almodóvar. El director manchego tal vez haya dado todo de sí y siempre le estaremos muy agradecidos, pero es evidente y desde hace tiempo que ya no factura películas excelentes. En esta su última Madres Paralelas Almodóvar no parece atinar con un guión que trata de conjugar muy toscamente dos historias perfectamente independientes entre si y en donde además la que es en realidad la historia principal ocupando más del ochenta por ciento del argumento lógicamente se come a la otra que queda como un extraño añadido-apéndice pese a lo sugerente de su tema. No obstante, no habría que ser injusto con las virtudes de este drama en donde Almodóvar vuelve a mostrar una vez más su poderío narrativo (aunque aquí con fallo clamoroso), su innata habilidad para la dirección de actores y su maestría para mantener el interés del espectador, pero todo con la sensación de que cada vez el director se ha convertido en un esclavo de lo que la crítica y el público esperan de él

La contraposición entre dos personajes en situaciones casi idénticas y que de manera casual terminan en contacto entre sí compartiendo la repercusión de un inesperado hecho es en lo que se sustenta Madres Paralelas, en donde Almodóvar pretende, como refleja el título de la cinta, trazar un juego de paralelismos entre sus protagonistas femeninas unidas por el hecho de una reciente maternidad. Por una parte Janis (Penélope Cruz) una cuarentañera no en su mejor momento profesional pero con enormes ganas de luchar que se queda embarazada de un colaborador profesional y amante efímero Arturo (Israel Elejalde) y que tiene enormes deseos de criar a su tardía hija y por otro Ana (Milena Smit), una postadolescente preñada de padre desconocido que pese a la presión de una madre esquiva pero posesiva (Aitana Sanchez-Gijón) decide tener a su retoña. Entre ambas surge una amistad que se verá retada por un inesperado acontecimiento que las pondrá en jaque a ambas y a su visión de la vida y la felicidad. Aunque este planteamiento funciona correctamente en un primer momento pronto la cosa comienza a hacer aguas por inexplicables vericuetos de guión y una sensación de no culminar diferentes elementos relatados. Y por otra parte, el inserto en la historia de la búsqueda de fosas de la Guerra Civil -que daría para otra interesante película- se antoja como forzada pese a lo sugerente de como está tratada, algo que se hace evidente en los compases finales del filme. Las interpretaciones de Cruz y Smit eso si son excelentes y atesoran los mejores momentos de un filme que puede que decepcione incluso a los mayores almodovarianos del planeta. 


miércoles, octubre 13, 2021

MEDITERRANEO

 


****

Una pequeña gran sorpresa es la que ha deparado este filme español una vez más basado en hechos recientes reales y con una vocación internacional aleccionadora y honesta que ha rehuido de maniqueos artificios y de grandilocuencia sensiblera impostada para postularse en un filme honesto y conmovedor. El origen de Open Arms, ONG de origen catalán dedicada al rescate marítimo de migrantes náufragos en las costas mediterráneas es lo que cuenta Mediterráneo, rodada en Grecia con amplia participación técnica y artística helena  y dirigida con clase y recursos por Marcel Barrera (Cien Metros) quien no duda en aplicar elementos de puesta en escena del cine espectáculo para dotar de mayor verosimilitud al relato de una tragedia humanitaria del calibre del rescate en la isla de Lesbos en 2015 y por supuesto sin olvidar el dramatismo y el heroísmo humanista que envuelve a la crónica. Porque la película es eso, una historia de héroes y un homenaje a personas que lo entregan todo, además de una crítica a la política migratoria occidental y los tejemanejes de las mafias que operan con migrantes. Pero más allá de cualquier tentación malamente panfletaria, Mediterráneo  triunfa por su sencillez narrativa y por su excelente manejo del didactismo y las emociones.      

El más que eficaz reparto encabezado por ese gran actor que es Eduard Fernández ayuda enormemente a la identificación y empatía por unos personajes que van evolucionando y a trancas y barrancas y con muchas dudas y reparos por medio consiguen estar convencidos con su labor. Dani Rovira, Anna Castillo, Sergi López y Alex Monner dan vida a algunos de los protagonistas reales de la fundación y primeras acciones de Open Arms, unos socorristas catalanes que decidieron hacer algo para evitar los trágicos naufragios y ahogamientos en las costas de diferentes países mediterráneos de los ocupantes de pateras de inmigrantes procedentes de África. Escenas desgarradoras muy bien rodadas (el operativo de rescate en el momento culminante del filme es de una puesta en escena simplemente magistral) y diálogos dramática y psicológicamente realistas que refuerzan la veracidad del film son puntos álgidos de una película  que es de lo mejorcito del cine español estrenado en 2021. 

viernes, octubre 01, 2021

MAIXABEL

 

*****

Iciar Bollain está demostrando ser una de los mejores cineastas españolas en activo, una directora que sabe  hacer y plasmar excelentes guiones de indudable interés y enorme amplitud temática. Solamente un año exacto después de su último filme La Boda de Rosa Bollain vuelve a sorprender esta vez con una historia real adentrándose en el espinoso tema del pasado del terror de ETA en Euskadi. Es además una buena noticia que cada vez vayan proliferando más filmes sobre el problema que supuso la actividad de la banda pero lo es además que como en el caso de Maixabel se apueste por un tono pedagógico, sosegado y sin aspavientos. La verdad es que las muchas historias que ha dejado la triste trayectoria de ETA dan para mucho en cuanto a material dramátizable pero se ha acertado y de pleno reflejando un capítulo significativo y singular como es la historia personal de Maixabel Lasa, mujer tolosarra a la que la banda asesinó a su marido Juan Mari Jauregu, ex gobernador civil de Gupuzkoa,  en 2000 y que años más tarde convertida en directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco y con ETA recién disuelta participó en una serie de encuentros restaurativos con terroristas presos arrepentidos reuniéndose con los asesinos de su marido. Este gesto, cargado de entereza y de convicción humanista, resulto enormemente significativo en su momento y es precisamente toda la carga emocional que atesoró y que sigue suscitando este hecho lo que Iciar Bollain ha plasmado excelentemente en este filme intenso, emotivo y con un claro mensaje de reconciliación y superación del pasado

Con el asesoramiento de la propia Maixabel y un minucioso trabajo de documentación y de reproducción no ya solo de situaciones sino de emociones y sensaciones- las vividas por Lasa y su familia y amigos, así como las de los etarras intervinientes en el asesinato- el filme logra ser una creíble crónica real basada en materia tan sensible como los sentimientos y el retrato psicológico ante una situación totalmente al límite: el guión firmado por la directora junto con Isa Campo es prodigioso e inmejorable. Esa excelente actriz que es Blanca Portillo ha conseguido mimetizarse en una persona real viva en todos sus aspectos siendo precisamente el interno en el que más fascina y emociona: posible premio Goya. Las palabras, los gestos y las decisiones de su personaje son plasmados a la perfección con el fin de que el espectador se imbuya en esa un tanto insólita situación de una mujer que ha sido capaz de perdonar a los asesinos de su marido compartiendo todas sus dudas y reflexiones. Como contrapunto de Maixabel está el personaje de Ibon Etxezarreta, uno de los tres activistas que se ocuparon del asesinato de Jáuregui y que tras manifestar su total arrepentimiento en prisión solicitó reunirse en un permiso penitenciario con Lasa: el retrato de un ser consciente de su fracaso que decidió despojarse de esa máscara de crueldad que su entorno le forzó a llevar. Luis Tosar, otro grandioso actor, convence y conmueve con su retrato expresando los múltiples y contradictorios matices de su personaje. 

Los momentos de emocionalidad en alto grado son abundantes en este filme, que mediante el costumbrismo y el verismo muestra también con tino y exactitud el panorama sociopolítico vasco en los últimos y difíciles años de ETA, algo loable en una directora que no ha vivido en Euskadi (aunque sea oriunda) reflejado en reconocibles escenarios urbanos y paisajísticos. Un buen puñado de actores en su mayoría vascos secundan a la pareja protagonista en papeles secundarios destacando Urko Olazabal como Luis Carrasco, el hombre que disparo a Juan Mari y María Cerezuela como María, al hija de Maixabel, el reflejo de una nueva generación destinada a vivir con esperanza. Y de eso es precisamente de lo que habla Maixabel, de esperanza y de superación del pasado. La escena final pone los pelos en punta y esa es la culminación de un enorme filme que hasta el momento es la obra maestra de Iciar Bollain.    

viernes, septiembre 24, 2021

ADIOS IDIOTAS (ADIEU LES CONS)

 

****

La insólita triunfadora en los premios Cesar 2020 ha sido esta comedia negra dirigida e interpretada por Albert Dupontel (Nos vemos allá arriba, 2017) cineasta dispuesto a dar una nueva dimensión a la comedia francesa acercándose a los cánones de la comedia surrealista con tintes más globales sin renunciar a aspectos más tradicionales del humor galo vía Jacques Tati. Con Adieu les cons ha construido un filme imprevisible y a ratos sorprendente echando mano a veces del costumbrismo, otras de la fantasiosidad (en algunos momentos llega a recordar a Brazil de Terry Gillian que incluso hace un pequeño Cameo), otras del humor del cómic francobelga pero siempre manteniendo cierto tono de crítica social y humanista que termina casando convincentemente con todo ese tono pelín loco sin renunciar tampoco a elementos dramáticos.

La película nos presenta a dos personajes centrales cada uno en situación límite; Suze Trappet (Virginie Effra) una peluquera de 45 años se entera que padece una grave enfermedad que pone en peligro su vida y decide que es entonces el momento de exorcizar uno de los demonios de su pasado: descubir que ha sido del hijo que entregó en adopción cuando se quedó embarazada siendo adolescente; y por otro lado Jean Baptiste Cuchas (Albert Dupontel) un técnico de seguridad en crisis laboral y vital que desesperado intenta suicidarse en su oficina fallando en su propósito pero provocando destrozos y un caos en el edificio que le hará ser perseguido por la justicia. El encuentro entre ambos, motivado por el deseo de Suze de hallar a su ya treintañero retoño y el hecho de que Cuchas se ofrece a ayudarla dará origen a una sucesión de situaciones y embrollos lindantes con la aventura y el thriller pero siempre con un bizarro aunque estilizado tono de comedia. La aparición de un tercer personaje, Blin (Nicolas Marie) un maduro archivero ciego con profundos e irracionales miedos aumentará más el coctel llevando a la historia a un disfrutable y divertido cómic trufado por momentos más serios y satíricos que ponen en tela de juicio asuntos como la burocracia o el sistema judicial o algunos más psicológicos como el leiv motiv del filme: el fracaso y su posible (o imposible) redención. Los protagonistas, seres precisamente fracasados, intentan cumplir objetivos en un mundo en donde todo parece ponerse en contra suya, ya bien sea por su `propia culpa o por factores externos.        

Los buenos momentos contenidos en este filme son bastantes y a ello ayuda su estupendo guión, en donde tampoco se pierde ocasión en realizar cierta parodia del cine de acción o de los filmes de amor, el excelente manejo de diferentes tipos de comedia (negra, slapstick, sátira) y el buen hacer de sus intérpretes que saben llevar a sus más bien patéticos personajes a momentos de drama y hondura emocional muy bien conseguidos. incomprensible que este filme haya tardado relativamente en llegar a nuestras pantallas..

lunes, septiembre 20, 2021

DUNE

 


****

Con un retraso de casi un año ha llegado por fin la nueva adaptación cinematográfica del mítico clásico literario de la ficción científica creado por Frank Herbert en 1965 y que dio origen a una saga literaria y varias precuelas y continuaciones escritas por otros autores hasta el momento actual. El canadiense Dennis Villeneuve, que desde la continuación de Blade Runner en Blade Runner 2049 (2017) parece querer apuntarse a un bombardeo atreviéndose con revisiones de clásicos de la ci-fi (cada uno a su manera) ha sido el hombre que ha roto el maleficio que parecía perseguir a la novela en cuanto a sus adaptaciones en imágenes y ha logrado una película interesante, bien narrada, visualmente deslumbrante pero sin excesos  y que sabe combinar los elementos básicos de la novela original: el filosófico-ecológico y el épico, aunque eso si ambos pueden parecer no muy desarrollados e inconclusos ya que estamos ante la adaptación de solo la primera parte de la novela. Habrá que aguardar la segunda parte que a buen seguro no se hará esperar mucho.

Dune ya había sido objeto de una esforzada e interesante adaptación de David Lynch en 1984 con sugerentes hallazgos estéticos pero que cometió el error de querer condensar de mala manera toda la historia de las más de 800 páginas del libro en una sola película; pero ya en la década de los 70 Alejandro Jodorowsky intentó llevar la novela  a la gran pantalla con una producción de enormes y curiosas pretensiones artísticas con colaboraciones técnicas de lujo que no logró salir de al fase de guión y que sigue siendo uno de los proyectos irrealizados más curiosos de la historia del cine; a principios de los 2000 llegó en forma de cara miniserie coproducida entre varios países y la cosa tampoco llegó a grandes logros: posiblemente Dune había sido un proyecto cinematográfico maldito hasta ahora, pero gracias a Villeneuve (y los avances en los efectos especiales) ya no lo es y podemos gozar de un nuevo clásico de la ciencia ficción cinematográfica despojado del espectáculo vacuo de muchos trabajos del genero actuales y provisto de temáticas sociopolíticas, ecológicas, filosóficas e incluso religiosas que siempre han distinguido a la saga literaria Dune como un producto más bien adulto. Esta brillante nueva versión se ha dotado de un competente reparto internacional que incluye al cada vez más en alza Timothée Chalamet  y a Rebeca Ferguson, Oscar Isaac, Javier Bardem, Zedaya, Stellan Skarsgard, Jason Momoa, Josh Brolin, Sharon Duncan-Brewter, Stepen McKinley Henderson, Dave Bautista o Charlotte Rampling y no ha escatimado esfuerzos visuales en ofrecer un espectáculo brillante pero comedido (las escenas de acción, muy bien rodadas, no constituyen una parte muy sustancial del filme) y unos intensos momentos narrativos muy fieles a la novela original. En un futuro muy lejano en un universo convertido en un basto imperio feudal con múltiples planetas regido por varias casas nobiliarias al estilo feudal, la casa de los Atreides, gobernadores del planeta Caladan, reciben por orden del emperador del universo la gestión y explotación del planeta desértico Arrakis (tambien llamado Dune), central en todo la galaxia por producirse allí la especia Melange, sustancia necesaria para los viajes interestelares y que también tiene la propiedad de alargar la vida, sustituyendo a los belicosos Harkonen, casa nobiliaria que ha sometido y diezmado durante su gobierno en Arrakis a sus habitantes, los Fremen, bravos beduinos de Arrakis. Paul (Chalamet), hijo del nuevo gobernador de Dune el Duque Leto (Oscar Isaac) y de su concubina la Dama Jessica (Rebeca Ferguson) en su nuevo y árido hogar pronto se revelará como una especie de elegido, el líder que los Fremen buscaban, y un joven con poderes especiales, y es que el planeta pronto se  destapará como un campo de batalla por causa de los Harkonnen y su ambición por los recursos y la importancia de Arrakis.

Con un sentido del espectáculo deslumbrante pero comedido, una excelsa fotografía, decorados y escenarios muy cuidados (naves, palacios, estancias, el propio planeta desierto Arrakis) y una banda sonora de recibo obra del gran Hans Zimmer, este nuevo Dune triunfa como una space opera adulta y con mensaje y lo consigue gracias a su fidelidad con la fuente original, aunque lógicamente se hayan eliminado algunos pasajes ya en esta primera parte y algunos personajes importantes de la novela aún no hayan aparecido. Hay momentos de intensidad como la escena de Paul con la inquietante Reverenda Madre de la orden Bene Gesserit interpretada por Charlotte Rampling y buen y medido sentido del espectáculo como la grandiosidad de la aparición del colosal Gusano de Arena, aunque también es cierto que el escaso desarrollo (almenos en esta entrega) como el de la fremen Chani interpretada por Zadaya dejan un ligero sabor a poco. Por fin podemos decir que se ha llevado a cabo una gran adaptación de la novela Dune, esperemos que la segunda entrega siga el mismo alto nivel cinematográfico.


viernes, septiembre 17, 2021

BLUE BAYOU

 

***y 1/2  

En tiempos difíciles el cine denuncia resurge. Esto no es en si ninguna novedad significativa, pero si reseñamos el hecho de que resurge en el cine estadounidense entonces nos encontramos ante un hecho claramente revelador. Las múltiples injusticias políticas y sociales que las diferentes administraciones y gobiernos han llevado a cabo en EEUU en los últimos años tarde o temprano tenían que tener reflejo en la filmografía de directores más o menos contracorriente u osados y así ha sido, esta vez por parte del director, guionista y actor de origen surcoreano Justin Chon, quien lleva a cabo esos tres cometidos en este estupendo filme, una historia basada en crónicas por desgracia reales que ponen en severa tela de juicio la política norteamericana de las deportaciones y la polémica legislación antes de la Ley de Ciudadanía Infantil de 2000.

Un ciudadano norteamericano por adopción a edad temprana nacido en Corea tiene que enfrentarse súbitamente y después de toda una vida en New Orleans a una extradición a su país de nacimiento que apenas conoce: esto es lo que le ocurre a Antonio Leblanc, interpretado por el propio Chon, un treintañero tatuador de profesión, casado con una mujer blanca (Alicia Vikander) con una hija de seis años fruto de una relación anterior y un bebé de ambos en camino. Antonio, con problemas económicos, esta completamente desesperado y desnortado con la absurda e inesperada nueva situación al tiempo que sucesos de su pasado van saliendo a  la luz y complicando aún más las cosas. Todo llevará además a deteriorar su vida familiar pero su nueva amistad con Parker (Linh Dan Pham), una mujer de origen vietnamita, añadirá a todo una nueva y extraña dimensión. Con un estilo realista y una buena condensación del drama, el costumbrismo y alguna licencia más arty y poética, la película cuenta con un perfecto estilo narrativo y sabe hacer que el espectador empalice totalmente con su protagonista. La combinación entre situaciones más dramáticas y otras de alivio que se van sucediendo sin dar tregua es otro recurso que se emplea con enorme habilidad. Sin ninguna amabilidad impostada y siempre con un claro tono de denuncia, Blue Bayou nos muestra otra de las múltiples caras oscuras del sueño americano y teniendo en cuenta que una de las funciones del séptimo arte además de entretener es la de provocar la reflexión esta película cumple al cien por cien dicho cometido.  

lunes, septiembre 13, 2021

NORA

 

**

Entre el drama, la comedia, el intimismo, la feel good movie y la road movie, el segundo filme de Lara Izagirre no consigue ser un filme consistente pese al esfuerzo en la dirección y un guión amable pero sin chispa. La metáfora del viaje, tantas veces utilizada, es lo que vertebra la crónica personal de Nora (Ane Pikaza), una treintañera que tras varios duros golpes en su vida en un corto espacio de tiempo -uno de ellos la muerte de su abuelo (Héctor Alterio)-  decide cumplir la última voluntad de su abuelo de depositar sus cenizas en Biarritz junto a la tumba de su abuela; para ello realizará un largo viaje por la costa vasca sin saber apenas conducir y con el consabido ánimo de encontrarse a si misma: es este aspecto el que mayormente remite a otras historias de ficción de este tipo y por ello, y pese a los esfuerzos de la historia por contar algo más y por presentar a su protagonista como un ser complejo, que la película no termina de contar nada con verdadero interés.

Los consabidos encuentros con diferentes personajes, algunos directamente del pasado de Nora y varias sucesiones de anécdotas algunas puramente de comedia y otras más dramáticas realmente no aportan nada; en cambio más interesante se antoja el conflicto interno de la protagonista reflejado en su sensación de fracaso y de no realización personal y la terapia liberadora que ella ejecuta a través de dibujos que ella va realizando durante todo el viaje (hechos en realidad por la propia Ane Pikaza) y que son elemento clave en la historia. Sin embargo, la resolución final de este elemento, torpemente ejecutada y ya con el fuelle perdido a medida que ha avanzado el metraje, lleva todo a agua de borrajas. Es sin embargo destacable el trabajo de Ane Pikaza que consigue llevar a buen puerto la difícil misión de sustentar ella misma todas las escenas con un personaje de una mujer carismática pero llena de dudas y fallos, muy identificable en la vida real. Con todo, habrá que tener en cuanta las carreras de Izaguirre y de Pikaza porque maneras apuntan y bastante.            

jueves, septiembre 09, 2021

CHAVALAS

 


***

Es cierto que el tema de este filme no es nada nuevo y en ese sentido la primera impresión ante de verlo sea pensar que poco es lo que va aportar, pero nada más lejos de la realidad. El regreso de una persona al lugar que la vio nacer y crecer después de un tiempo alejada de él y en teoría ya descontextualizada y con los vínculos con las personas y lugares que conoció efectivamente rotos es cierto ya ha sido el argumento de muchas historias, pero cintas como Chavalas - debut de la prometedora Carol Rodríguez Colás- demuestran que el retorno al origen puede ser algo con muy variados y sugerentes enfoques especialmente si van ligados al aspecto emocional. Estamos ante un filme que pese a tener varios altibajos y errores de planteamiento cumple con primor su función en esta ocasión desde un punto de vista femenino y generacional (treintañeras) pero que puede ser degustable por público de toda condición.     

La protagonista, Marta (Vicky Luengo) una fotógrafa artística cercana a la treintena con enormes aspiraciones que vive en un mundo de gente guapa en la Barcelona más alternativa es despedida de su trabajo en prestigioso estudio y decide volver a su humilde barrio natal de la localidad de Cornellá. El reencuentro con sus tres antiguas amigas Desi (Carolina Yuste), Bea (Elisabet Casanovas) y Soraya (Ángela Cervantes) parece ser grato y prometedor pero pronto Marta se dará cuenta que ya no quiere pertenecer a ese mundo de gente proletaria, camareras de tasca, chonis  y fiestas cutres. Su nuevo empleo como fotógrafa de bodas, comuniones y otros eventos en un modesto establecimiento dentro del barrio es asumido de mala gana pero la muchacha pronto tratará de darle la vuelta, misión que parece más difícil con sus camaradas ya que su complejo conflicto interno con lo que ella pretendía ser y lo que se ha convertido parece reflejado en ellas y en su nueva y difícilmente recuperada relación.  Las jóvenes intérpretes echan lo mejor de si mismas como no podía ser de otra manera en una comedia-drama de personajes destacando Luengo y la cada vez más omnipresente y en alza Carolina Yuste, aunque da la sensación de que varios fallos de guión no terminan por hacer explotar más de sus cualidades. También es cierto que el filme falla cuando trata de ser más costumbrista cayendo en el cliché, pero momentos dramáticos intensos como la discusión entre las amigas en una despedida de soltera o el trampantojo de la utilización de muy interesantes fotografías de exposición (de la protagonista) en un momento culminante redimen con creces a una cinta que a fuerza de voluntad y buen hacer logra ofrecer algo más que lugares comunes.