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y
1/2
Se esperaba mucho esta
superproducción firmada por Cristopher Nolan, director que suele
aunar éxito comercial y seguimiento del gran público con cierto
estatus de culto casi siempre desde el cine de género, con buenas
películas aunque lo que se dice obras maestras, nunca haya hecho.
Esta adaptación de la célebre obra de la Grecia clásica parecía
tener un planteamiento que podría aportar alguna novedad al relato,
pero esto solo ha sido principalmente desde el punto de vista formal
y estético: una re-narración en clave más o menos introspectiva
con Ulises - llamado aquí de nuevo Odiseo recuperando su nombre
griego original en lugar del latino, históricamente más conocido en
en la Europa mediterránea- más héroe trágico que nunca cubriendo
desde una perspectiva contemporánea el drama de su regreso a Itaca
tras una larga ausencia de años con la guerra de Troya y la odisea
por medio como un ser perdido y desposeído dispuesto a recuperar a
su mujer pretendida por varios hombres, su hijo, su vida y su trono
en isla, todo ello con alguna ínfula de drama psicológico
medianamente llevado aunque aquí lo que prima es evidentemente el
espectáculo visual, la acción y la espectacularidad formal en una
historia, no olvidemos, principalmente fantástica por su filiación
mitológica.
Su larga duración es uno de
los handicaps que pueden debilitar el interés de esta película,
cuya narración no es lineal y toma de referencia los días previos
al regreso de Odiseo a Itaca con flashbacks- tampoco dispuestos en
estricto sentido cronológico- que narran el final de la guerra de
Troya (el final de la Iliada, con el caballo de Troya incluido) y
diversos conocidos pasajes de la Odisea. La historia esta contada con
un estilo entre la épica fantástica de El Señor de los Anillos, un
tono que trata de ser tosco y de “barro en las botas”, una
violencia bélica y guerrera a veces truculenta y otras curiosamente
estilizada- cuando esto ocurre es de lo más interesante del filme-,
y cierto tono dramático sheakespeariano cuando toca todo lo
concerniente al regreso de Ulises, las aspiraciones y ansias por
conocer el verdadero destino de su padre del joven Telémaco y toda
la historia que rodea a una empoderada y decidida Penélope,
alojándose del modelo tradicional. Esta claro que todo se cuenta
desde una perspectiva a veces demasiado contemporánea en donde se
trata de hacer atractiva la historia al espectador del siglo XXI
ofreciéndole las dosis de cine de acción e intrigas palaciegas que
triunfan en el espectador medio, pero además de metraje sobra
autopompa y un cierto tono pedante sobre todo cuando la película
trata de ser un drama, algo que no logra por lo menos al cien por
cien. Es una buena película de aventuras con cierto tono dramático,
pero el tomarse demasiado en serio le ha restado credibilidad y aquí
Mr. Nolan no ha andado fino y eso que ha sabido dar muy buenos
momentos al filme.
Tenemos ante nosotros famosos
episodios de la Odisea (la maga Circe, las sirenas, el cíclope
Polifemo...) contados de una manera desigual: mientras el segmento
del Cíclope resulta algo simple y previsible y despojado de algún
elemento clave de la obra original, el de Circe esta tratado de una
manera bastante curiosa con elementos de body horror. Rodada en
espacios naturales Marruecos, Sahara, Grecia, Italia, Islandia,
Escocia y USA la película sabe aprovechar la suntuosidad y grandeza
de esos escenarios mientras que los muy convincentes efectos
especiales consiguen hacer creíble la clásica epopeya de Homero.
En líneas generales, muy eficiente reparto multitudinario estelar
con un convincente Matt Damon como Ulises, una fascinante Anne
Hathaway como Penélope y un cada vez mejor actor Tom Holland como un
valiente Telémaco, y junto a ellos Robert Pattinson (Antino),
Charlize Theron (Calypso), Lupita Nyong’o (Helena de Troya y su
hermana Clitemnestra), Jon Benthal (Menelao), John Legizamo (Eumeo),
Samantha Morton (Circe), Zendaya (Atenea) o Elliot Page (Sinón)
entre otros con papales de mayor o menor tamaño. Al final, mas cine
de evasión de verano que otra cosa pero con cierto elemento
estilístico que logra engrandecerlo.