*** y 1/2
Esta claro que acometer una nueva adaptación cinematográfica del clásico atemporal de Emily Brontë tiene que hacerse desde una nueva perspectiva si en realidad se quiere dejar impronta y esto es lo que ha hecho la actriz metida a directora y guionista Emmerald Fennell, una irlandesa que se nota que quiere reivindicarse como una directora a tener en cuenta. Esta nueva Cumbres Borrascosas es una visión actualizada en su estilo narrativo- que no en su ambientación histórica ni mucho menos en su espíritu- de una manera inteligente y muy esforzada: toda la desbordante pasión juvenil en la historia de amor entre Cathy y Heathcliff que la obra original (y sus múltiples adaptaciones en diferentes medios) dibujaba e intuía con refinado trazo victoriano aquí aparece de manera explícita y directa. Sin tratarse de una revisión erótica en el sentido estricto, aquí hay sexo a la vista, sensualidad, personajes llenos de tierra, sudor y a veces sangre y una lectura de la historia en definitiva visceral e impulsiva, como pretendió Emily Brontë en su época escandalizando a ciertos sectores - aunque ahora resulte una lectura totalmente inofensiva- y en esta ocasión mostrando la historia tal y como podría haberla imaginado una joven de 29 años en 2026 con las mismas pretensiones que la escritora. Una adaptación esta valiente y lograda que no será del agrado de todo el mundo por su estilo atemporal, anacrónico y sus a veces un tanto salidos de madre momentos -que rozan lo bizarro- además de por su ritmo narrativo lento y aveces un poco confuso, pero que resulta curiosa, extraña, original y deliciosa. Y sin perder ni en solo momento todo el encanto transtemporal del inmortal relato, aunque en alguna trama aparece eliminada o simplificada.
La pareja protagonista son dos actores en estado de gracia, por una parte la versátil y siempre segura Margot Robbie como Catherine Earnshaw, la joven obligada a un matrimonio no deseado pero cuyo corazó pertenece a otra persona, y el cada vez más omnipresente e igualmente camaleónico e imponente Jacob Elordi como Heathcliff, la fuerza de la naturaleza verdadero amor de Catherine que pone a esta en un auténtico dilema: ambos están sensacionales, siempre omnipresentes en pantalla- sobre todo Robbie- y adueñándose de unas imágenes siempre bellas y sorprendentes en este filme combinando paisajes naturales en Yorkshire con estancias interiores con decoración a veces imposible y asaz surrealista que recalcan el carácter féerico y de ensoñación de la historia, presentada entre lo fantástico y lo terrenal. La fotografía de Linus Sandgren es sensacional, entre lo gótico y lo prerrafaelita con una profusión de colores una tanto engolada que hace que todo en su conjunto pueda resultar extravagante y difícil de digerir pero que en realidad exige entrega del espectador a la historia para poder resultar brillante y efectivo. Más Ken Russell que Tim Burton, la factura visual y estilística del filme desde luego que no deja indiferente con secuencias con inundable pretensión poética desde un punto de vista a veces extremo. Por supuesto, aunque con algunas significativas ausencias, nos encontramos con el resto de entrañables personajes de la historia: Mr. Ernshaw, Edgar e Isabella Linton, Nelly...e intérpretes solventes como Shazad Latif, Martin Clunes, Hong Chau o Alison Oliver. Una puesta al día de una historia sin fecha de caducidad que resulta inteligente, atrevida y con encanto.

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