jueves, febrero 20, 2014

LA VERGÜENZA DEL MUNDO


Por si no teníamos bastante con aguantar la tremenda incompetencia de nuestra clase política, ahora ya tenemos una razón más para avergonzarnos de este país de m...: una policía brutal que además de omitir sus obligaciones humanitarias (si es que realmente tiene algunas de ese tipo) ataca sin miramientos a inmigrantes indefensos y desarmados procedentes de Africa. Y el ministro de Interor de España y el director de la Guardfia Civil mintiendo y calumniando y justificando a fín de cuentas el resultado de varios muertos y heridos entre unas personas que símplemente huían de la miseria y buscaban una vida más digna mientras el mundo "desarrollado" mira hacia otro lado

Una auténtica vergüenza de cara a la comundidad internacional y la demostración de la naturaleza caciquíl, farisea y represora de la clase gobernante española dispuesta a criminalizar a quien más les convenga y según la situación (y si para eso hay que saltarse el derecho internacional, pues ningún problema)

No olvidaremos a los fallecidos en Melilla


lunes, febrero 17, 2014

El Aparatito Lumiere AL ENCUENTRO DE MR. BANKS (SAVING MR.BANKS)






**

Bueno, pues a la Disney le ha dado por retratarse a si misma en el cine de ficción y a contar una parte de su rica historia como una de las productoras cinematográficas más influyentes y entrañables de cuantas existen y han existido; ¿es esto una buena noticia? En un principio, la idea es cuanto menos atractiva y sobre todo cuando lo que se trata es de rememorar la curiosa historia de la gestación de la película Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964) la más famosa y tal vez mejor película de (en su mayor parte) imagen real producida por el mítico estudio. Y aquí aparece Mr. Disney encarnado con convicción por un Tom Hanks que se nota haberse currado su papel con ahínco incluyendo un cambio físico propiciado por unos kilos de mas con el fin de parecerse al Disney de los últimos años de su vida, aunque en realidad la historia central del filme sea la de la propia creadora literaria del personaje, la anglo-australiana Pamela Travers, una escritora solterona, aparentemente amargada, malhumorada, susceptible y tiquismiquis que tras resistirse 20 en firmar la adaptación de su novela, en el proceso de preproducción del filme en el cual ello insistió en participar no hizo más que poner pegas a todo llegando a tener fricciones con Disney e incluso poniendo el proyecto en peligro varias veces. La gran Emma Thompson interpreta con entrega a esta olvidada mujer creadora de uno de los mitos infantiles más sugerentes de todo los tiempos, una escritora marcada por el drama personal que vivió en su infancia personificado por la poderosa influencia de la figura paterna, personaje el de su progenitor del que se hace cargo un correcto pero no tan eficaz como otras veces Colin Farrell en las escenas flashbacks ambientadas en la Australia natal de Travers. Buenas intenciones las de este filme, que trata de mostrar como la complicada historia familiar de Travers influyó en la creación del personaje y en su extraño carácter, sin que se llegue a buen puerto a la hora de conseguir una buena película. Aunque estamos ante un drama con ribetes de comedia que trata de ser trascendental y adulto y todo ello sin desdeñar un acertado autohomenaje a los años dorados de Disney y a Mary Poppins, todos los materiales están desigualmente trabajados y la irregularidad es constante en una película con más bajos que altos. 
  


Con más hechuras de melodrama comercial que de gran drama, la película atesora no obstante algún muy momento más que aceptable como varios de los que conforman las escenas de la infancia de la escritora, aunque al fin de cuentas todo muy previsiblemente resuelto. El drama personal de Travers con su padre, eje argumental del filme y el complejo mundo sentimental y afectivo en el que ella parece vivir a consecuencia de aquello también están correctamente retratados gracias principalmente al trabajo de Emma Thompson, pero solo salen a relucir muy fugazmente en el metraje.  En cuanto al duelo interpretativo entre Hanks y Thompson pese a mostrar perfectamente como es una relación laboral dificultosa cae también en lo fácil así como resultan un tanto moñas las batallitas internas en el estudio Disney, plasmadas con cierta autoindulgencia. Pero pese a que no sea una  gran película, Saving Mr. Banks hará en muchos momentos las delicias de fans de Walt Disney, de Mary Poppins y del cine en general con ese siempre delicioso (aunque en esta ocasión algo superficial) retrato del cine dentro del cine: se pueden contemplar bocetos, diseños y storyboards originales de la película y después de los títulos de créditos se oye una grabación real de una de las conversaciones creativas entre Pamela Trevers y Walt Disney, además de verse durante el metraje imágenes originales del filme Mary Poppins con su doblaje original al castellano. Un buen homenaje, si, pero simplón y a medias.           

miércoles, febrero 12, 2014

El Aparatito Lumiere NEBRASKA




*****

Alexandre Payne, cineasta semi independiente que en sus anteriores filmes Entre Copas (2004) y Los Descendientes (2011) dejó patente que era ya una realidad dentro del cine norteamericano, ha conseguido con Nebraska no solo su obra maestra dentro de su aún breve filmografía sino uno de los mejores filmes USA de los últimos 5 años. Con una total honestidad y con un notable sentido del riesgo ha conseguido una película conmovedora y lúcida contando una historia tan tragicómica y agridulce como imponente, aleccionadora y totalmente verista. Un excelente ejercicio de narración lineal y matizada ha servido para acentuar los múltiples matices y lecturas que solamente la realidad puede ofrecer en sus pequeños pero grandes episodios. Su principal aliado ha sido el excelente trabajo del veterano actor Bruce Dern, cuya interpretación del senil y cabezota vejete Woody Grant le ha supuesto una merecidísima  nominación al Oscar, sonando además su nombre como ganador final en bastantes quinielas. Y el otro gran aliado (y personaje) en la empresa de convertir a esta cinta en una gran película ha sido la América profunda, y más concretamente el estado de Nebraska, retratado con un estilo prácticamente de documental y con un afán entre antropológico, sociológico y naturalista. Como en las novelas de John Steinbeck, las canciones de Bruce Springsteen (que precisamente tiene un disco y una canción titulados Nebraska) o películas como Malas Tierras, aquí se trata de retratar la otra cara del sueño americano que no es otra que el fracaso y el desencanto, en esta ocasión mediante los últimos, ajados y desesperados deseos y anhelos de un anciano ciudadano del Oeste de Norteamérica residente en Montana pero cuyo orñigen se encuentra en Nebraska,  alcohólico, desencantado desde siempre de su largo matrimonio y con principios de demencia senil. Incluso las esperanzas, las buenas noticias y las ilusiones, como vemos en esta película, en realidad no son tales para gente que jamás se pudo permitir alegrías ni éxitos en su vida. Un largo viaje inútil desde el principio junto con su hijo, otro hombre frustrado y no muy feliz, conseguirá abrir una leve brecha de sentido en la vida de ambos al tiempo que encontraran inesperadamente más lazos de unión de los que tuvieron en toda su vida.    



Nebraska en su combinación de drama familiar y road movie no deja de ser una metáfora de la crisis de valores en Norteamérica y por ende en todo el mundo, utilizando un viaje a las raíces de una persona como sinónimo de una epopeya personal de búsqueda del sentido de la vida. Tanto Woody como su hijo David (Will Forte) tendrán que encontrar como puedan el equilibro en su maltrecha relación  en medio de una serie de obstáculos, tanto creados por ellos mismos como por otros, en un entorno el de la Nebraska rural tan aparentemente insulso como la falta de perspectivas de su propia familia, con la que Woody y David se reencuentran después de mucho tiempo. Woody, dispuesto a cobrar en Nebraska un millón de dólares que él cree haber ganado ante la desesperación de su cascarrabias esposa Kate (June Squibb) y de sus hijos, luchará contar viento y marea por conseguir su descabellado fin mientras familiares y amigos tratan de beneficiarse de la presencia del recién llegado en un buen retrato de cómo funciona a veces la miseria moral. En blanco y negro, con mayoría de actores no profesionales –salvo Dern, Will Forte (cómico televisivo desconocido fuera de EEUU) y algún otro veterano como Rance Howard o Stacy Keach- y un estilo deudor tanto de David Lynch como de los hermanos Coen, Nebraska consigue un deslumbrante cóctel de drama psicológico y familiar y comedia costumbrista de corte verista en una película emocional e imponente que será del gusto de todos los que buscan grandes historias con un tono perfectamente creíble.  

sábado, febrero 08, 2014

EL GRAN JUEGO. Relato de ficción







Un enorme tablón de madera en forma de cuadrado. Sobre aquel tablero, una serie de barras de colores que en realidad era una misma sola barra que iba en zigzag desde una esquina del tablero hasta la esquina opuesta en el lado contrario. Cuadrados pequeños subdividían la barra a modo de casillas. El tablero de un juego de mesa, sin duda, pero de un juego que jamás se había jugado antes. Aquel tablero cuadrado, que parecía estar hecho de madera de haya, era además enorme: ciento cincuenta centímetros de largo por otros ciento cincuenta de ancho. Estaba puesto sobre una gran mesa de mármol que no medía precisamente más de ciento cincuenta de longitud, aunque de ancho era  muy amplia. La mesa estaba en el centro de aquel lugar, aquella especiosa estancia o enorme habitáculo del que los que allí se encontraban, los jugadores y también los que iban a contemplar la partida de aquel juego, no tenían ni la más remota idea donde se encontraba. Habían llegado sedados, drogados, para que no solo no supiesen donde se hallaba aquel recinto cerrado, sino para que tampoco averiguasen más o menos a que distancia se encontraba desde donde fueron recogidos ni cuanto se tardaba en llegar. Aún no había empezado la partida.   

La mesa ocupaba el centro del interior de un edificio que desde dentro se podía apreciar inmenso, descomunal, más grande que el mayor de los estadios deportivos, con una estructura circular similar a una plaza de toros. Las paredes eran de una mezcla de hormigón y metal y en su perímetro había un graderío repleto de gente, bajo una enorme cúpula abovedada. No era un estadio, ni un circo, era algo mucho más grande. Los espectadores estaban allí sin duda para ver la partida del juego. Varias pantallas de vídeo emitían las imágenes del tablero en donde una serie de figurillas de cristal a modo de fichas se encontraban a los dos lados opuestos. Unos potentes focos iluminaban la mesa rectangular de mármol pero no dejaban ver a los jugadores que teóricamente se encontraban a los dos lados. La mesa era de un color rojo casi fosforescente que trataba de iluminar -gracias a la luz artificial que sobre ella se proyectaba- la estancia oscura en donde los espectadores del graderío no eran capaces prácticamente de ver al resto de asistentes que se encontraban algo más alejados de ellos perdidos en una inquietante penumbra. Las fichas de cristal de uno de los contendientes eran verdes, las del otro eran amarillas. Un haz de luces iluminó los lados de la mesa y entonces se vio a los jugadores, momento en el que el público  profirió en jaleos y gritos de júbilo.

Eran dos equipos, y bastante numerosos según se podía ver en los primeros instantes en que las luces les alcanzaban. Parecía al principio que cada equipo estaba formado por no más de treinta personas, pero en los prolegómenos inmediatos al inicio de la partida se iban añadiendo más personas a cada equipo, surgidas de diversos puntos del escenario circular. En el equipo de las fichas amarillas se congregaron finalmente unas cien personas, hombres y mujeres, bien vestidos, portes afectados, trajes, corbatas, rictus y maneras de poder en gestos y expresiones pero a fin de cuentas  aspecto anodino. Era gente rica, poderosa e importante y el público al ver algunos rostros de cerca en las pantallas gigantes reconoció a políticos, gobernantes, empresarios, banqueros: ya sabían que muchos de ellos iban a concurrir, pero no sabían exactamente quienes. Ellos mismos, los jugadores de las fichas amarillas, habían sido invitados a participar en secreto y no sabían quienes iban a ser sus compañeros de equipo aunque ya se lo suponían. Nadie les había dicho donde iba a tener lugar el juego y aún no lo sabían. Como tampoco lo sabían los del equipo contendiente y ni tan siquiera el público, llegado de diferentes partes del mundo. En el equipo de fichas verdes al principio parecía que había más o menos el mismo número de personas que en el equipo amarillo, pero esa percepción compartida entre toda la concurrencia del gigantesco recinto en los primeros instantes pronto se desveló como errónea: en el equipo de fichas verdes habrían unas quinientas, seiscientas o tal vez setecientas personas, hombres y mujeres de toda edad, raza y nacionalidad. Blancos, negros, árabes, asiáticos, gente con rasgos amerindios, cabellos rubios germánicos, mujeres con sharis indios, africanos con sencillas vestimentas, campesinos centroamericanos con sombreros de paja, ingenieros franceses, obreros norteamericanos, ancianos de Uzbekistan, jóvenes japonenses. Un muestrario de población mundial con gesto decidido y ansias por conseguir algo en aquel momento. Mediante aquel juego de mesa. Una voz desde un potente altavoz prácticamente invisible anunciaba que el juego iba a empezar. Las pantallas mostraron unos enormes dados rodando,  tomados desde vete a saber donde. Los dados se detuvieron. Los primeros en mover ficha, según las reglas de aquel juego, eran los amarillos.

Las fichas representaban figuras variadas: el equipo amarillo tenían leones rampantes, cuernos de la abundancia, el dios Marte lanza en ristre, la justicia con los ojos vendados y una balanza. Los verdes tenían como fichas figurillas del dios Hermes, palomas con una rama de olivo, dragones, una serie más amplia que el resto de figuras más pequeñas y también una representación de la justicia. El equipo amarillo movió la figura de cristal de un león al que situó en una casilla de color rojo. Debían de avanzar otra vez y los dados se volvieron a mover. Esta vez utilizaron dos figuras, que situaron como organizando una defensa estratégica en diferentes casillas. Sin necesidad de utilizar los dados, los verdes colocaron varias de sus fichas en el tablero: al haber dos fichas de león de los adversarios, al equipo de gente ciudadana les correspondía sacar un número de las estatuillas más pequeñas que el resto, unas figurillas que representaban seres humanos algo esquemáticos. Eran el pueblo que trataba de organizarse ante el poder y tomarlo. Les tocaba ahora a los verdes tirar dos veces el dado para mover exclusivamente sus fichas de habitantes, y consiguieron acceder a la casilla donde se encontraba uno de los leones amarillos, con lo cual conseguían ganar el león amarillo, que fue canjeado por otro verde que les pertenecía.                   

El público, que veía los detalles del juego en las pantallas, sabía que aquel juego no tenía unas reglas tan estrictas, concretas y asumibles como parecía al principio de la partida. En cualquier momento el equipo de los poderosos podía subvertir las reglas o mejor dicho seguir el juego con sus verdaderas reglas que no eran otras que un conjunto de trampas y ventajas para que ellos ganasen. Los dos equipos ya lo sabían. Todos los jugadores lo sabían, cuando fueron convocados para jugar aquel juego, cuando se decidió que el destino de la humanidad se discerniese sobre un tablero. Cuando después de una era de crisis, de miseria moral, de podredumbre de los gobernantes, de engaños al pueblo, de hurtos a los más débiles, de ricos más ricos y pobres más pobres, de hipocresía y de maldad, la humanidad estaba al borde del colapso. Varias personas en todo el  mundo, al margen de los gobiernos, inventaron aquel juego que iba a ser la batalla final entre los poderosos y el pueblo. Alguien llegó a decir que aquel combate iba a ser entre el bien y el mal, y su  parte de razón tenía. Un colectivo mundial de miles y miles de personas anónimas se unió para crear y jugar a un juego retando a los de arriba, que también veían en aquella contienda semilúdica la solución definitiva. Quien ganase, iba a gobernar los designios de la humanidad de ahora en adelante. Pero el bando de los poderosos, los de las fichas amarillas, sabía que podía seguir sus propias reglas de siempre, y por ello partían con una gran ventaja. Lo que no ponía en el reglamente ni nadie conocía era exactamente cómo se ganaba el juego en aquella extraña mezcla de ajedrez, backgammon, damas, parchís y Monopoly.

El juego seguía, y los verdes parecían lograr avances. Sus fichas más valiosas a nivel individual - sin contar con los “peones” que representaban al pueblo llano y eran más valiosos según el número de ellos que se encontrasen sobre el tablero- eran las justicias y las palomas y tras varios esfuerzos consiguieron sacar sus cinco y siete respectivamente figuras de cada uno de estos dos tipos. Pero los amarillos pronto les contrarrestaron eliminando sus peones con las figurillas del dios Marte y restando cuernos de la abundancia verdes que habían conseguido al ser canjeados por cuernos amarillos alcanzados por sus fichas. Pronto perdieron los verdes sus dragones, sus pegasos y sus Hermes, fundamentales para lograr el avance hasta la que parecía la casilla final situada en el lado de sus adversarios, y tenían que jugar fundamentalmente con sus peones-pueblo. Se estaba quedando el equipo verde sin fichas de cristal de ningún tipo y el equipo amarillo parecía tener la victoria cerca. Aquel equipo de políticos, millonarios, propietarios de compañías multinacionales, banqueros, militares, todos ellos tramposos y soberbios iba a ganar el juego y para ello había utilizado más cuernos de la abundancia de los que les correspondía (no se sabía de donde habían sacado fichas de más) habían utilizado sus estatuillas de la justicia saltándose las normas y habían utilizado sus principales figuras de cristal de ataque, los leones, de manera bastante fraudulenta además de tirar los dados varias veces seguidas sin que en teoría les correspondiese.

Los jugadores del equipo de fichas verdes se encontraban abatidos. Aquella titánica responsabilidad que el resto del planeta les había asignado, aquella misión trascendental que debían de cumplir y que no era otra que la de hacer que se cumpla definitivamente la justicia frente a los males que ya se habían instalado sin remisión en la humanidad y que estaban a punto de destruirla tras milenios de civilización, estaba a punto de fracasar. Y con ello, la tierra pertenecería ahora a aquellos pocos que de un modo u otro, eran responsables de aquel caos. El público había enmudecido desde hacía ya un buen rato y un terrorífico silencio desolador envolvía el interior del edificio de hierro y hormigón. Alguien gritó algo desde el graderío. Los jugadores del equipo verde se disponían a ver en las pantallas como la mano de aquel misterioso juez iba a arrojar el dado que les correspondía para la que parecía a todas luces su última jugada. Alguien volvió a gritar desde el público. Luego se oyeron unos rumores. Y otros, y más gente hablando, hasta que todo el numeroso público de casi noventa mil personas llegadas de todas partes del mundo comenzó a hablar llenando el pabellón de sus voces articulando palabras y frases en diferentes idiomas. El público comenzó a moverse y a levantarse de sus asientos, bajando por el graderío y dirigiéndose a la pista circular. Varias personas comenzaron a llegar al escenario donde se encontraba la mesa roja con el tablero y los numerosos jugadores de los dos equipos. Poco a poco, la pista circular se fue llenando del público que había bajado hasta allí. No cabían todos, pero los que no habían conseguido llegar se encontraban en primeras filas del graderío. Rodeando a los participantes, los que se encontraban cerca de los verdes les abrazaban y saludaban efusivamente a estos mientras los que estaban junto a los amarillos les empujaban y lanzaban miradas amenazantes, aunque en realidad todos parecían querer dirigirse apresuradamente y como podían dentro de aquel gentío hacia el lugar de los jugadores de las fichas verdes. Cada uno de los espectadores llevaba en la mano una figurita de cristal verde, al parecer una réplica de alguna de las fichas del juego.

Fueron depositando en el tablero sus fichas. Nuevas fichas verdes para el juego. La mayor parte de las fichas eran peones y pronto el tablero se fue llenando de fichas verdes hasta rebosarlo. Tampoco se tardó mucho en llenar la gran mesa de fichas verdes, aquellas que no cabían en el tablero. Cuando la mesa se hubo llenado de figurillas verdes, la inmensa mayoría que no había podido depositar su ficha  la blandía en alto hasta configurar en el corazón mismo del pabellón casi un fulgor verde producido  por la luz artificial de los focos que iluminaba las efigies de cristal. El equipo amarillo vio lógicamente removidas sus fichas del tablero mientras las tiradas de dado eran favorables al equipo verde aunque estos ya no podían mover ficha alguna porque toda la mesa estaba llena de ellas. De las suyas. Ya habían ganado el juego.   

martes, febrero 04, 2014

El Aparatito Lumiere LA GRAN ESTAFA AMERICANA (AMERICAN HUSTLE)






*** y 1/2

Últimamente parece que el cine norteamericano con pretensiones va de estafas y delitos millonarios y en ese sentido parece que Hollywood redescubriendo el potencial de esta temática puede que durante un tiempo le de con entregarnos filmes similares a El Lobo de Wall Street o a esta lograda y más que sugerente American Hustle, aunque ya posiblemente con los logros artísticos de estos dos filmes la industria americana se de por satisfecha. El caso es que American Hustle, que se postula como una de las triunfadoras de la ceremonia de los Oscar 2013 resulta un filme tan inteligente y bien estructurado como repetitivo, escasamente original y con una no excesiva convicción a la hora de contarnos una historia desde luego interesante y que en su mixtura de intriga, drama y comedia de personajes no trata de quedarse en al anécdota; ene se sentido se puede decir que la película se queda a medio camino en ofrecer una obra estimulante y verdaderamente trascendente. Nada se puede reprochar a una reparto absolutamente de chapó en donde la tripleta Christian Bale, Amy Adams y Bradley Cooper esta sensacional como colectivo que comparte oscuros negocios e intereses y embrollos sentimentales y a una dirección la de David O. Russell (The Fighter) digna de un cineasta superdotado y deudora de los mejores tiempos de Scorsese o Coppola (aunque, ojo, allí es donde también se encuentran los peros en esta película), pero lo cierto es que este filme, pese a ser más que un buena película, se pone unas pretensiones más bien altas y juega con ramalazos de genialidad para al final no conseguir alcanzar en absoluto la categoría de obra maestra y esto puede resultar decepcionante para los espectadores que se hayan hecho unas grandes expectativas con la película.

Con una realista (y un tanto pretendidamente exagerada y tópica) ambientación en 1978 La Gran Estafa Americana juega sabiamente con la sátira y la caricatura para recordarnos que todo lo que vemos es un trampantojo del que no solo conviene no fiarse sino que tampoco hay que tomárselo muy en serio. Y es que resulta difícil encontrar simpatía o comprensión en un timador profesional con un único objetivo vital de conseguir dinero a toda costa como Irving Rosenfeld (Christian Bale) con una compañera sentimental/de negocio como Sidney Prosser (Amy Adams) a la que solo le importa triunfar social y económicamente además de tener siempre a atado a Irving- separado de una ridículamente posesiva exmujer (Jennifer Lawrence)- y con un agente del FBI débil e imprudente que en su intento por que Amy e Irving colaboren en una operación para dar caza al corrupto alcalde de New Jersey (Jeremy Renner) demuestra ser un patético aprendiz de timador de tres al cuarto. La química entre los cuatro citados actores es total regalando momentos verdaderamente sublimes sin los que la película sería pelín soporífera ya que el ritmo de la acción y el manejo de la  intriga clave que en teoría debe mover la historia se antojan irregulares y a veces insuficientes.

Así, mientras que la caricatura contenida y la crítica social satírica funcionan correctamente la mayor parte de las veces no parece muy acertado en cambio ese recurso a lo más tópico de la cultura setentera ni tampoco a que en determinados momentos se nos ofrezca un pastiche del cine de mafias de hace 40 años con una intervención de Robert de Niro que cae en la parodia barata. Por lo demás, la película tiene un pulso firme y pese a dar vueltas sobre si misma en los minutos finales convence al público con su honestidad y la extraña simpatía/antipatía que transmite su historia.   

viernes, enero 31, 2014

POCH, EL LEHENDAKARI DE LA MOVIDA




Ignacio María Gasca Ajuria alias Poch (Donostia-SanSebastián 1956-1998) músico inclasificable y genial, persona excéntrica e inusual, genio bizarro donde los haya, artista infravalorado e incomprendido, protagonista de alguno de los episodios musicales más iconoclastas e innovadores de la llamada Movida Madrileña. Un loco genial. Su figura, en la actualidad algo olvidada, es imprescindible para conocer el alcance de la renovación en del mundo del rock y de  la cultura juvenil en general en España a principios de los 80 en el seno de aquel influyente (y tan cacareado) movimiento multidisciplinar pero esencialmente musical  que fue la Movida. Introductor del humor surreal y esperpéntico dentro del pop rock español y uno de los cabezas visibles de la primera generación de músicos de rock alternativo en el estado español (las llamadas Hornadas Irritantes), este donostiarra conquistador de Madrid con varios grupos y proyectos (el mas notable Derribos Arias) falleció a los 42 años tras una larga enfermedad dejando un irrepetible legado de inclasificables canciones y discos entre el pop rock siniestro, el tecno pop, la Nueva Ola, el synth pop, el Dance, el pop alternativo, la experimentación, la canción humorística, la tomadura de pelo, la performance, la farsa y el surrealismo de corte dadaísta que indirecta y quizás inconscientemente han sido una gran influencia para varios artistas y movimientos dentro del pop-rock español en los últimos 30 años. Incapaz de tomarse él mismo en serio Poch ha dejado huella. El chico más pálido de la playa del Gros, el Syd Barret español, el Dalí del pop, el músico-cómico bohemio del Madrid de los 80, el artista enfermizo, el donostiarra errante sin futuro, el lehendakari de la Movida. Dios salve a Poch!


La leyenda del loco con gafas y pinzas

La Banda Sin Futuro (1979): Paul, Poch y A.Alberdi
Iñaki Gasca nació en Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa en 1956 en el seno de una familia de clase media. De su infancia y adolescencia poco ha salido a la luz salvo que fue un niño con bastantes problemas de salud y que sufrió frecuentes hospitalizaciones, lo que no mermó un carácter extrovertido y creativo en un muchachito seguidor de Beatles, Rolling Stones, The Who, Frank Zappa y Pink Floyd y que comenzaba a demostrar sus habilidades musicales con el acordeón. La relación con su padre nunca fue buena y eso marcó su carácter contestatario y excéntrico. En su adolescencia comenzó a ser llamado Pochete por su condición enfermiza y su aspecto pálido y enjuto consecuencia de aquello. No obstante, también se dice que el apodado Pochete fue en realidad su hermano mayor (Iñaki heredaría el apodo), que falleció en la infancia por el mismo mal que se llevó a Poch en 1998: la enfermedad de Huntington, enfermedad degenerativa que afecta al sistema nervioso  degenerando las neuronas y provocando alteración psíquica, cognoscitiva y motora, demencia y finalmente la muerte. Aunque no se le diagnosticó la enfermedad hasta mediados de los 80, parece probable que ya la padeciese al menos desde finales de los 70 ya que desde entonces, con poco más de 20 años daba muestras de hiperactividad motora y descoordinación de movimientos.  

Un brillante estudiante de primaria y secundaria, hacia aproximadamente mediados de los 70 su apelativo se acorta a Poch, sobrenombre por el que será conocido por amigos, conocidos y buena parte de la juventud donostiarra que coincidió con él en bares, juergas y fiestas estudiantiles en la capital guipuzcoana. En 1974, tal vez estimulado por los ambientes hospitalarios que conoció desde su infancia empezó a  estudiar medicina en Zaragoza pero hacia 1977 dejó los estudios con la intención de dedicarse a su gran pasión que no era otra que la música y ahora con gente como Sex Pistols, The Jam o Ramones como referencia en plena explosión del punk en Europa. Era Iñaki Gasca Poch en aquellos años un joven de fina ironía, notable sentido del humor y cierta actitud gamberra y transgresora que entroncaba tanto con el incipiente ideario punk como con el espíritu rebelde de la juventud española en la Transición. Los que le conocieron en aquel tiempo destacan no solo el carácter carismático de Poch sino su facilidad para hacerse querer y su talante metódico e inteligente que de algún modo contrasta con la imagen pública (no solo artística) de gamberrete locuelo que daba en los 80. En aquel 1977 la escena musical en el estado español estaba aún centralizada en cantautores, cantantes melódicos y algún grupo de rock progresivo tardío o rock duro y con muy poco caso por parte de los medios de comunicación hacia el rock en diferentes vertientes hecho en España, pero la irrupción del fenómeno punk y de la new wave musical en las islas británicas iba a abrir nuevos horizontes en una generación de jóvenes músicos con ganas de convertir la paupérrima, fosilizada y retrasada herencia cultural del ya finalizado Franquismo en una manifestación de modernidad y libertad. En Euskadi la lucha por la identidad vasca en el tardofranquismo y el renacimiento del nacionalismo vasco como opción política una vez llegada la democracia al estado español había trazado un panorama musical muy monopolizado por la canción de autor en euskera y el folk, todo ellos con grado variable de reivindicación política. Sin embargo, para muchos jóvenes vascos y especialmente en San Sebastián el rock en su vertiente punk comenzará a ser una vía de escape hacia la modernidad y hacia una reivindicación político-social-cultural de mayor calado, rechazando el impostado tradicionalismo del movimiento folk vasco. Varias bandas de punk rock repletas de jóvenes airados aparecieron en Donosti en el periodo 1977-78, tales como UHF, Negativo, Mogollón, Asco, Puskarra o Males Parkinson poniendo la semilla de lo que a mediados de los 80 se conocerá como el Rock Radical vasco. 


De Donosti a Madrid: La Banda Sin Futuro y Ejecutivos Agresivos


Ejecutivos Agresivos
A mediados de 1978  y tras estar en otras bandas de rock como Gass Onions y Coco Flash, Poch con 22 años fundó su primer grupo punk, La Banda Sin Futuro junto con José Tarín (bajo) y Manu Moreno Paul (batería) y el propio Poch como vocalista y guitarrista además de otros miembros eventuales. El grupo cultivaba un punk rock de letras surrealistas e instrumentación caótica (punteos de guitarra improvisados y desafinados) que sorprendió a propios y extraños en su primera actuación en la sala El Huerto. Los aspavientos de Poch en escena y su particular entonación histriónica cantando comienzan a ser la comidilla en los círculos musicales donostiarras y pronto se catalogará a La Banda Sin Futuro como un grupo de rock gamberro de pretensiones humorísticas, similar a lo que poco después vendría con los también donostiarras Orquesta Mondragón, pero la propuesta de La Banda era pura actitud punk con eso sí una impronta bizarra y caricaturesca insólitamente alejada de las habituales pretensiones punkies. Ya en 1979 Poch aterriza provisionalmente en Madrid para ver todo lo que se cocía allí con la irrupción de la nueva ola española que estaba gestando la Movida Madrileña con grupos como Kaka de Luxe-Alaska y los Pegamoides, Los Secretos, Radio Futura, Nacha Pop o Mamá. Carlos Entrena, miembro ocasional de Paraíso, grupo liderado por el ex Kaka de Luxe Fernando Márquez El Zurdo le introduce en la escena punk madrileña y Poch se queda fascinado al comprobar que la música de La Banda Sin Futuro tendría mejor aceptación en Madrid que en su Donostia natal dado el carácter aperturista de los jóvenes madrileños que llenaban locales como La Vía Láctea o El Pentagrama, en donde Poch llega actuar en algún concierto como miembro eventual de Alaska y los Pegamoides o Paraíso. Entre tanto, en verano de 1979 ingresó en La Banda Pepo como bajista (alternándose con Tarín en esa función) y Alejo Alberdi como guitarra rítmica, un músico e instrumentista mucho mejor dotado que el resto de miembros del grupo y el combo gana en calidad musical aunque sin renunciar a su insólito estilo musical provocador y desconcertante. La curiosa imagen de Poch con sus enormes gafas, su aspecto escuálido, su ralo cabello moreno y sus nerviosas e histriónica interpretaciones vocales comienzan a ser muy conocidas en los ambientes de la incipiente Movida.

La Banda Sin Futuro hace sus primeras actuaciones en Madrid en la sala Carolina ante un público extrañado al principio pero entusiasmado después. Durante el periodo de 1979-80 los viajes de Poch a Madrid serán cada vez más frecuentes y dejarán a La Banda sin Futuro con muchos periodos de inactividad. En Madrid se comenzaba a gestar la escena siniestra postpunk española influida por Joy Division, The Cure, Magazine y Siouxie and the Banshees grupos que Carlos Entrena y su hermano Sergio introducirán a Poch y que iban a marcar una evolución en el sonido de La Banda, que durante 1980 apenas tiene vida. Alejo apenas logra convencer a Poch de que pase mas tiempo en Donostia, el carácter caótico y culo inquieto de Poch hacen imposible que se estabilice en la banda fundada por él y ya se plantea trasladar su residencia a Madrid. Además, tanto él como Alejo actuarán como músicos de apoyo en bastantes actuaciones de diferentes bandas en la villa y corte.   

A principios de 1980 Poch en Madrid ya formaba parte del que iba a ser el núcleo del postpunk primigenio español aunque aún sus protagonistas cultivaban pop rock nuevaolero ya alejado del punk y que también comenzaba a ser del gusto del ecléctico Poch: Carlos Entrena, Jaime Urrutia, los vizcainos también emigrados Iñaki Fernández y Rafa Balmaseda, el también guipuzcoano Ángel Altolaguirre y los Pegamoides propensos a aventuras y experiencias paralelas Nacho Canut y Eduardo Benavente. Poch comienza a cultivar los teclados y los sintetizadores con el fin de tratar de reproducir los sonidos intensos de la escena siniestra y postpunk británica. En Madrid, La Banda Sin Futuro hace alguna actuación más en donde presentan temas como Nos van a desinfectar que dejan a las claras el enfoque surrealista y esperpéntico del proyecto. Pero la prioridad de Poch en aquel 1980 era el nuevo grupo que había formado con Carlos Entrena (voz) y Jaime Urrutia (guitarra y coros), Ejecutivos Agresivos, que se completó con Paco Trinidad (bajo), Jorge Alfonso (guitarra) y Juan Luis Vizcaya (batería) con Poch como teclista y coros. El nuevo grupo componía en comandita sus canciones de pop rock comercial y desenfadado con cierto poso gamberro que les hicieron degustables por un público relativamente amplio en sus primeras actuaciones y pronto se convertirán en un grupo carismático en la escena madrileña gracias al buen hacer de sus miembros, algunos protagonistas de brillantes capítulos en el rock español de los 80 . Tras actuar como teloneros en un concierto de Paul Collins Beat, Hispavox los ficha para grabar un single que se publicará en verano: Mari Pili y como cara b Stereo. Mari Pili una canción con reminiscencias reggae producida por Honorio Herrero fue lanzada por la disquera para convertirse en la canción del verano tratando de fusionar la frescura y la “modernez” de los jovenzuelos nuevaoleros con todos los tópicos de la insufrible canción del verano ibérica. Aunque fue un cierto éxito en listas y en ventas y el grupo apreció actuando en televisión y dieron entrevistas en diferentes medios, no cumplió los deseos de Hispavox y pese a que el grupo grabó un segundo single (no editado en plan rareza hasta 1986) las relaciones entre ejecutivos Agresivos y la discográfica fueron agrietándose hasta que esta les rescindió el contrato a finales de 1980. A pesar de que Mari Pili fue uno de los primeros himnos de la Movida y Ejecutivos Agresivos un grupo clave en su expansión el hecho de hacer una “canción del verano” (insólita en su lenguaje castizo y su tono juvenil e irónico) no gustó a muchos de los miembros de la Movida y a la larga a la propia banda, que vio como la ruptura con Hispavox disipó la posibilidad de grabación de un LP.  Ejecutivos Agresivos se disolvió en febrero de 1981 pero poco tiempo después Jaime Urrutia se convertirá en el líder y fundador del Gabinete Caligari, Carlos Entrena formará Décima Víctima y Paco Trinidad se convertirá en uno de los productores españoles más solicitados trabajando además con Poch y otros de sus antiguos compañeros en Ejecutivos.       


El nacimiento de Derribos Arias: listos para la inmersión 

Poch fotografiado por Mariví Ibarrola
Los últimos meses de 1980 vieron como los tres miembros supervivientes de La Banda sin Futuro Poch, Alejo Alberdi y Paul se instalaban definitivamente en Madrid pero el grupo se disuelve en enero de 1981, un mes antes que Ejecutivos Agresivos. Poch pese a las decepciones económicas y profesionales con ambos grupos no tira la toalla y decide seguir en el mundo musical. Gracias al contacto con su ex compañero en Ejecutivos Paco Trinidad, Poch consigue un importante equipo de sonido y un buen arsenal de instrumentos incluidos sintetizadores de última generación y cada vez más fascinado con los sonidos postpunk de The Cure y Joy Division decide dar luz a un nuevo proyecto, una banda de pop rock siniestro pero con las letras delirantes y tronchantes marca de la casa llamado Derribos Arias, al igual que una mítica empresa de demoliciones madrileña. Alejo, Paul y el bajista Juan Verdera, el único madrileño del grupo, le acompañarán en esta nueva andadura, la más recordada del músico donostiarra en donde se ocupará de las guitarras y los teclados aunque el guitarrista principal será Alejo Alberdi en un grupo que no hizo otra cosa sino que seguir el legado de La Banda Sin Futuro. Poch no quiso que el grupo hiciese ensayos previos de los temas escritos por él en las primeras actuaciones de Derribos Arias para conseguir que fuesen una banda de semi improvisación musical y así lo pudo comprobar el público que asistió a su primer concierto en 1 de abril de 1981 en la sala Carolina de Madrid junto con los también recién nacidos Gabinete Caligari de Jaime Urrutia. Además Poch y sus muchachos actuaban muchas veces puestos de diversas sustancias- un secreto a voces- y pronto Derribos Arias se convirtió en la banda hispana más colocada y bizarra sobre un escenario: Poch gesticulando, ora gritando ora mascullando ininteligiblemente delante del micro (este último de sus estilos vocales será copiado hasta la saciedad a lo largo del tiempo) y el grupo ofreciendo cacofonías que iban mas allá del rock siniestro con guitarras y teclados superpuestos -aunque pronto estilizarán sus sonido adecuándole a los cánones del tecno pop- e intensidad variable en las interpretaciones que modificaban según les venía en gana; por no hablar de hilarantes letras que mentaban a tupés de rockers, bailes de peces o un millar de paranoias más. Derribos Arias comenzó a actuar en ciudades de todo el país durante 1981 pero aún no registró ni publicó ninguna grabación aún siendo ya uno de los grupos más carismáticos y característicos de la Movida Madrileña y la Nueva Ola española. No obstante, lo extraño de su propuesta musical y su carácter entre humorístico, paródico y repleto de mala uva era muy difícilmente clasificable para el público y la crítica y por ello no se sabía a ciencia cierta si Derribos estaba destinado a ser un grupo de minorías o por el contrario como cualquier grupo de la Nueva Ola española de cualquier estilo, un producto consumible. Además de la cada vez más estrafalaria  imagen de Poch con sus gafas atravesadas ahora con esparadrapo y sus trajes con perchas y pinzas de tender ropa, sus excentricidades y ocurrencias comienzan a ser célebres en Madrid: un jamón introducido en un concierto en la sala Rock-Ola comido a mordiscos junto con el público, percusiones con latas de calamares, actuaciones caóticas llenas de improvisaciones, interrupciones y chistes en mitad de las canciones…El grupo cultivaba desde el pop hasta el punk pasando por la psicodelia, el rock siniestro, el tecno pop o la música disco. Eran atrevidos, iconoclastas y sin complejos ni corsés, capaces de reírse de si mismos y de todos en festivales de despreocupación, burla y buen humor con Poch ejerciendo de anfitrión. Como Alejo declararía mas tarde: “éramos una esponja que absorbíamos todo, de ahí la incapacidad de los críticos para etiquetarnos”.

Derribos Arias: Alejo Alberdi (arr.), Paul, Poch y Juan Verdera
La oportunidad discográfica de Derribos Arias llegó en 1982 año en que se consolidó el movimiento conocido como las “Hornadas Irritantes” que surgió un año antes y que agrupaba a los diferentes grupos que inspirados por la escena postpunk pretendían ser una alternativa frente a grupos de pop rock de consumo como Los Secretos, Nacha Pop o Mamá y sus temáticas amorosas, sentimentales (el “pop baboso” o el “pop nenuco”, les llamaron despectivamente) haciendo una música áspera de guitarras y teclados, letras trascendentales y /o agrias y/o irónicas y ambientes bien rockistas puristas o postpunkies, convirtiéndose en algo así como la primera generación del pop rock alternativo español e influyendo de hecho en bastantes grupos alternativos e indies de finales de los 80 y 90. Junto a Derribos Arias, este colectivo que organizó varios conciertos conjuntos incluía a Glutamato Ye-Ye (liderados por otro excéntrico como Iñaki Fernández), Sindicato Malone, Décima Víctima o Los Elegantes, bandas en realidad de diferente orientación pero con el factor común de evitar ser moñas. Es en enero de 1982 cuando Derribos Arias decide que ha llegado el momento de pisar el estudio de grabación y en verano registran una maqueta que mandan a Radio 3 (altavoz de los grupos noveles de la Movida) y la emisora la radia durante varios meses: la hilarante Tupés en crecimiento, un tema que ya anunciaba la nueva orientación tecno pop del grupo con una original fusión con el postpunk con una divertida y surrealista letra que criticaba a los rockabilly y rockers. El miniéxito de culto del tema aumentó el prestigio del grupo en la escena madrileña y lo dio a conocer a nivel estatal. La discográfica independiente Grabaciones Accidentales S.A (GASA) en donde su encuentra su amigo Paco Trinidad ofrece a Derribos la oportunidad de editar un EP en verano del 82, que incluía el ya clásico Branquias bajo el agua, tecno-postpunk siniestro de desconcertantemente bizarra letra, la minimalista y joydivisionana Dios salve al Lehendakari - un desopilante recordatorio de la condición vasca del núcleo del grupo con su inmortal línea “Nuestro lehendakari no es un rastafari, es un txistulari”- y Vírgenes sangrantes (en el matadero) toda una sátira siniestra. Poch por fin ha conseguido publicar.


Derribos en crecimiento

En el mes de marzo ya se presentaron al Trofeo Rock Villa de Madrid consiguiendo el primer premio. Son ya el grupo de referencia dentro de las Hornadas irritantes, los reyes de la alternativa a los basosos, y entre sus fans hay siniestros, tecnos, nuevaoleros, punkies y consumidores de gamberradas. La crítica, más allá del despiporre happening de sus conciertos (casi siempre compartidos aquel 1982 con Glutamato Ye-Ye, Décima Víctima y demás huestes de las Hornadas) y de las excentricidades de Poch alaba el innovador sonido de Derribos Arias, de lo más adelantado en el pop rock de la época con guitarras y sintetizadores en perfecta combinación, ambientes intensos, sonido maleable e inquietante pero a veces bailable con cierto tufillo lisérgico. Temas como Dios salve al Lehendakari según parte de la crítica convirtieron a Derribos Arias en pioneros de la politizada escena punk vasca (en realidad Poch y sus muchachos en su época donostiarra fueron ya precursores de la nueva ola punk vasca) aunque el grupo, que se movió dentro de los cánones del circuito pop rock madrileño, no tuvo intencionalidad política ninguna con este tema y si ganas de tomar el pelo y de desmitificar a costa del por entonces lehendakari, el carismático Carlos Garaikoetxea. Y bueno, Branquias bajo el agua se convirtió en todo un extravagante himno de desmadre pop paródico con su aire de metabroma sobre el éxito pop “Branquias bajo el agua, es el baile de actualidad / siente la tentación de arrojarte de una vez en tu pecera / cielos ¡los peces asustados!” con una intenso muro de sonido electro-electrónico. Hoy en día esta canción, tal vez la más conocida de Poch y de Derribos Arias, es una de las más apreciadas por los seguidores de la Movida y por los historiadores del pop rock español, un tema que hizo escuela y que alumbró en su temática iconoclasta a gente tan dispar como Siniestro Total, Ilegales, Golpes Bajos, M-ak o Toreros Muertos. El pequeño fracaso de Branquias bajo el agua en las emisoras de éxitos comerciales indicaba que pese a todo, la música de Derribos Arias era incómoda y no muy vendible a gran escala por lo que el fantasma del malditismo empieza a sobrevolar sobre el cuarteto, un colectivo difícilmente clasificable. Poch, en aquel año resucitó fugazmente también a La Banda Sin Futuro cuando Alejo, Paul y él se reencontraron con Pepo en el escenario en diciembre reviviendo temas como Nos van a desinfectar. El sello Goldstein les propone grabar las canciones de esa etapa (todas compuestas en el periodo 1979-80) en un EP, pero Poch, Alejo y Paul prefieren centrarse en la realidad de Derribos Arias.  Por otra parte, Poch intervino como actor brevemente en el segundo largometraje de Pedro Almodovar Laberinto de Pasiones como un músico de rock vendedor de rosarios a domicilio y en la obra musical Ser o no Ser.

Derribos Arias fotografiados por Mariví Ibarrola (1983)

A finales de 1982, y con la intención de grabar un LP en breve, Derribos publica el single A Fluor, un tema de clara orientación tecno-synth con el poso experimental marca de la casa que supone un nuevo éxito de culto pero un nuevo fracaso comercial y eso pese a que la canción fue apoyada por un videoclip, uno de los primeros que se rodó en España. Esta dificultad para alcanzar el éxito- algo que era relativamente fácil en los primeros grupos de la Movida pese a orientaciones que hoy en día no serían muy vendibles- resultaba chocante para uno de los grupos más carismáticos de la época y con una buena legión de seguidores.  El humor gamberro de A Fluor (un canto al placer de después de lavarse los dientes) y los chillidos de Poch volvieron a causar sensación entre los amantes de las propuestas más transgresoras. También se publicó una versión maxisingle más bailable del tema y Derribos Arias es ya uno de los grupos más admirados por la crítica por su atrevimiento musical y conceptual y su peculiar y genial sentido del humor de corte surrealista, con Poch considerado como uno de los mejores y mas peculiares músicos de la historia del pop español. La cara b del single incluía una nueva versión de Tupés en crecimiento. Ya en 1983 Poch y compañía encararon con esperanza el nuevo año con el futuro LP en su mente y en la de la compañía GASA. No obstante a principios de año deciden aceptar la propuesta grabar con Pepo como bajista (y sin Juan Verdera) bajo el nombre de La Banda Sin Futuro un EP, pero la publicación del mismo se trunca por la desaparición del sello Goldstein tras la repentina muerte de su promotor. La banda llegó a grabar cinco temas entre ellos Nos van a desinfectar, El chico más blanco de la playa de Gros y Stereo, una nueva versión de un tema de la etapa de Ejecutivos. Estos temas, de orientación más punk y eléctrica, no saldrán a la luz hasta más de diez años mas tarde. La Banda Sin Futuro también registró una sintonía para el programa Diario Pop de Radio 3. Después de esta experiencia, La Banda Sin Futuro ya es historia.    


Un nuevo single, Aprenda alemán en 7 días, aparece a principios de 1983. En esos primeros compases de año, Derribos concede varias entrevistas, aparece actuando en diferentes programas de televisión (Caja de Ritmos, Musical Express, La Edad de Oro), realiza hilarantes videoclips (Derribos también fueron pioneros del videoclip en España) y Poch hace declaraciones absurdas pero divertidas reforzando su imagen de genio excéntrico: “El día que Ian Dury dijo “sexo, droga y rock and roll” (a lo cual nosotros añadimos “viva la religión”) desde ese día decidimos formarnos como grupo antimusical, Derribos Arias, para derribar edificios y plantaciones aborígenes además de manzanas enteras, y además como no nos apetece decir nada más en este momento solo hablaría sobre el sexo, esta parte de la cabeza en la cual está contenida la más honda esencia de la gente” Este tipo de sentencias eran muy típicas en él, soltadas tanto en el escenario y frente a la prensa como en fiestas, en la calle y en los más imprevisibles momentos y lugares, como también era esperpéntica su afición a salir con un jamón (una de sus obsesiones culinarias) oculto bajo su gabardina, a comer hasta la saciedad calamares en lata (otra gran adicción suya), a garabatear improvisadamente en su cuaderno haciendo pequeñas “obras de arte” surrealistas o a colgar arenques con chinchetas en la habitación de un hotel junto con el resto del grupo. Su imagen de nerd gafoso es ya un icono en ciertos círculos de seguidores del pop español, pero aún faltaba ese éxito que aupase a Poch y a Derribos Arias en el lugar donde se merecían. Y entonces llegó el momento de grabar un larga duración, producido por Paco Trinidad -un productor en alza que en el futuro trabajaría con Duncan Dhu, La Dama se Esconde, Siniestro total,  Luz Casal, Los Ronaldos o Celtas Cortos- y que apareció en verano de 1983 con el título de En la guía, en el listín. Con un presupuesto de medio millón de pesetas de la época, bastante alto para un grupo español de entonces, GASA echó la casa por la ventana para tratar conseguir un disco superventas pero ocurría una cosa: Derribos Arias no era un grupo tan comercial como Radio futura, Olé Olé, Mecano o Alaska y Dinarama y tampoco su estilo era equiparable a otros productos nuevaoleros más transgresores, punks y gamberroides como Siniestro Total, Ilegales o incluso sus correligionarios Gluamato Ye-Ye de Iñaki Fernández, otro provocador de la Movida por no hablar ya de Gabinete Caligari, que se preparaban para ser una de las bandas más importantes de España en aquel 1983 en el que al igual que Derribos debutaron en LP y que fue fundamental en la explosión del nuevo pop rock español surgido en la Nueva Ola ibérica. La grabación del álbum, durante cuatro meses, es una experiencia bastante desagradable para la banda, ya que tuvieron que grabar en sábados y domingos, muchas veces por la noche y consumiendo alcohol (y sustancias) a tutiplén. Aunque ni Trinidad ni el grupo se quedaron satisfechos con el resultado final de la grabación, la crítica recibió excelentemente a En la guía, en el listín y se le consideró como uno de los álbumes españoles del año.       


Somos de la máxima discreción

En la guía, en el listín es un disco que combina lo eléctrico rockista con la electrónica synth pop y tecno alejándose ligeramente del rock siniestro pero aún conservando la inclinación postpunk minimalista. Repleto de estupendos temas como Crematorio, Pobre Cowboy Bill (una sui géneris versión de la Velvet Underground) o Misiles hacia Cuba o el tema “definitorio” Derribos Arias el grupo muestra sus influencias que van desde Ramones hasta Devo pasando por Can, Velvet Underground, The Cure, David Bowie, Marc Bolan, Suicide o Kraftwek en canciones con instrumentación cacofónica, caótica y semi improvisada y la voz  susurrante/ininteligible/chillona de Poch declamando letras sardónicas y sorprendentes pero que a la larga siempre resultaban inquietantes en sus estrofas muchas veces minimalistas. El álbum fue un fracaso en ventas aunque tuvo un pequeño y entregado grupo de seguidores que pronto elevaron al trabajo al status de LP de culto de los 80. Entre estos admiradores se encontraban nuevos rostros del rock hispánico como los gallegos Golpes Bajos y Os Resentidos, los vascos Lavabos Iturriaga, Kortatu y M-ak y los ya veteranos Glutamato, Gabinete Caligari y Siniestro Total, que sin duda tomaron nota de las singulares innovaciones de este irrepetible LP, ya todo un clásico, como también resultó fundamental en el desarrollo musical de grupos venideros de los 90 como Sr. Chinarro, El Niño Gusano o Los Planetas. Introductores de la megadistorsión sonora en el rock español y a su vez profetas del noise y del rock alternativo español, la banda demostró en este disco ser además uno de los grupos instrumentalmente mejor dotados del momento: la versátil y enormemente cambiante guitarra de Alejo Alberdi, el poderoso bajo de Juan Verdera, la retumbante pero casi melódica batería de Paul y la cortante guitarra rítmica y los intensos teclados de Poch dejaron a público y crítica con la boca abierta. El inesperado fracaso de En la guía, en el listín puso no obstante de morros a la discográfica.   

Comienzan a sangrar las heridas. Manuel Moreno, Paul batería del grupo y que había estado con Poch desde la fundación de La Banda Sin Futuro es despedido del grupo a finales de 1983. Por aquel entonces la relación entre Poch y Alejo, que compartían piso, se había convertido en problemática por las majaderadas del primero y dejaron de convivir a mediados de 1983 hecho que también repercutió negativamente en el clima dentro del grupo. Ya a finales de 1983 el trío restante comienza a componer nuevos temas para un futuro álbum previsto en1984 y la cosa parece ir volviendo a su cauce. A principios de 1984 Derribos publica en formato single y maxisingle otro de sus temas emblemáticos, Disco Pocho, una canción que se acerca al dance pop y al funk e incluso a la sesión DJ grabada y al hip hop, algo pionero en España. Por aquel entonces, tanto Poch como Alejo estaban investigando en el mundo de los dance clubs anglosajones y profundizaron en cosas tan poco habituales en un grupo de rock de entonces como el scratching y el rap. Fruto de esto fue este indescriptible single que se burlaba de la música disco de épocas pasadas y de los tópicos de las discotecas y que contenía las célebre y coreadas líneas de “Esta música es horrible” y “Le van a echar al disc jockey / Me van a echar de la discoteca por apoyar el codo sobre el disco” Esta experiencia de Poch como DJ/MC - y que contó con la colaboración de Iñaki Glutamato en los coros- supuso además el primer y único top 30 de Derribos Arias en las listas de éxitos. Curiosamente, aquel 1984 triunfó un grupo claramente heredero del pop rock surrealista de Derribos, los Golpes Bajos de Germán Coppini, grupo de Vigo que en temas como Colecciono Moscas o La virgen loca recogía la herencia de letras esperpénticas de Poch y compañía pero en un contexto de art pop más estilizado: Derribos creaba escuela, aunque eran sus discípulos quienes estaban recogiendo el éxito.  


Poch se volvió a equivocar

Parece que el dance-synth pop surrealista iba a ser el sonido predominante en el segundo álbum del grupo, pero el manager de Derribos, Santiago Cano, estaba empeñado en conseguir con Poch el éxito que estaba obteniendo otro de sus grupos protegidos, Alaska y Dinarama, quienes con su álbum Deseo Carnal  triunfaron en 1984-1985 con un sonido de pop adulto y mainstream que no fue del gusto de los fans históricos de Alaska; por ello Cano hizo prescindir de Paco Trinidad en la producción del disco y puso en dicha función a Peter McNamee, productor de Pistones y con una visión mas comercial, para hacer un disco superventas al margen de GASA y que sería ofrecido a otra compañía. El grupo se dio cuenta que Cano y McNamee ya no querían el nuevo sonido del grupo y si una orientación más pop y pronto comenzaron los recelos por parte de Alejo y Juan, ya que sospechaban que en realidad lo que deseaban era un disco de Poch y que el resto de la banda sobraba. El trato dado a Alejo Alberdi y Juan Verdera durante la grabación fue, según afirmaría Alejo años después, totalmente vejatorio ya que apenas hicieron coincidir a los dos músicos en el estudio y nunca grabaron con Poch. De hecho en los compases finales de la grabación se prescinde de ellos sin hacerles saber que el disco se seguía grabando; al enterarse de esto Juan y Alejo deciden dejar el grupo comunicando a Poch que el disco no saliese bajo el nombre de Derribos Arias. Derribos Arias ha dejado de existir.      

Poch accedió a dejar de utilizar el nombre del grupo y estaba dispuesto a publicar el nuevo LP bajo su nombre, por lo tanto aquel iba a ser su primer trabajo en solitario. El disco se termina de grabar y mezclar sin las guitarras de Alejo Alberdi pero con los bajos de Juan Verdera y con arreglos de Peter Mc Namee y del teclista de Golpes Bajos (los discípulos gallegos de Derribos) Teo Cardalda. El disco es editado finalmente por la multinacional CBS a través de su sello Epic: Poch se ha vuelto a equivocar (título inconscientemente ilustrativo de lo que fue el trabajo) se publica en mayo de 1985 y es un disco bastante flojo con sonidos y estilos variados desde el postpunk hasta el pop de consumo pero siempre con la sátira irónica del artista. Temas como la balada bufa Como uña y carne se salvan aunque la gran (y fallida) apuesta de la discográfica en cuanto a singles fue con el corte La playa un descarado intento comercial de llegar a los mas altos puestos de las listas con una canción del verano con arreglos de metal y estribillos a lo Georgie Dann que puso enfermos a los fans de Poch aunque el tema contuviese la típica y divertida paranoia pochiana. La playa, aunque se oyó en la radio con cierta frecuencia, fracasó rotundamente en su propósito de ser el tema del verano 85, lo mismo que el LP vendió poquísimo a pesar de la fuerte campaña promocional de Epic. A finales de 1985, la discográfica rompe el contrato con Poch y para colmo los problemas de salud empiezan a aparecer en el músico, quien recibe el diagnóstico de que padece la enfermedad de Huntington.


El genio se apaga

En los años finales de los 80 la enfermedad se agudiza mermando la capacidad de movimientos de Poch, pero él, entre tratamientos y descansos, no piensa en dejar la profesión de músico: vuelve de vez en cuando a Euskadi en donde se deja ver con sus admiradores Kortatu de Fermín Muguruza, realiza  en 1986 una nueva versión de Dios salve…junto con Siniestro Total titulada Dios salve al Conselleiro y entre 1986 y 1987 ejerce de DJ - una de sus grandes pasiones adquiridas desde la época de Disco Pocho- en algunos locales de Madrid donde coincide con Juan Verdera. Juntos comienzan a componer y grabar temas en el estudio de Juan hasta completar un nuevo LP de Poch que aparece en 1988 como Nuevos Sistemas para Viajar, editado por GASA y firmado por ex Poch Pinza en el que incluye algunas canciones compuestas en la etapa de Derribos Arias. En el álbum colaboraron gente de auténtico lujo y con roles importantes en las canciones como Antonio Vega, Ángel Altolaguirre, Teresa Verdera (hermana de Juan y teclista de apoyo de Gabinete Caligari), Coral Alonso de Aerolíneas Federales y Arturo Pérez de Los Nikis además de Alejo y Juan. Un disco muy interesantes con temas estupendos y originales como Viaje por países pequeños (dueto con Coral) o Jurelandia. Poch cultiva en este muy bien producido álbum varios sonidos de los ochenta como ska, punk, rock urbano, nueva ola. Genio y figura, aunque su salud se iba deteriorando cada vez más aún era capaz de cantar estupendamente sin perder un ápice de su peculiar tono y dicción que había creado escuela a principios de los 80. Ya poco después los espasmos y los movimientos descoordinados se hacen más frecuentes y evidentes y hacia 1990 a los 34 años de edad queda prácticamente incapacitado. Ese año vuelve a su Donosti natal para permanecer al cuidado de sus hermanas. Su situación comienza a despertar la solidaridad de sus compañeros músicos y de los periodistas musicales prueba del enorme carisma que aún conservaba Poch en el mundillo musical español pese a no haber sido nunca un artista de éxito. En 1991 GASA edita el disco homenaje El Chico más pálido de la Playa del Gros en el que varios grupos y solistas realizan versiones de temas de Poch, Derribos Arias y La Banda Sin Futuro: Fangoria, Gabinete Caligari, Siniestro Total, Los Enemigos, Negu Gorriak, La Frontera o unos Décima Víctima y Glutamato Ye-Ye reagrupados para la ocasión resucitan clásicos como Branquias bajo el agua, Aprenda alemán en siete días, Como uña y carne o taxi, conduzca por la sombra. Lo más curioso del álbum- que contaba en su carpeta con fotografías de Ouka Lele e ilustraciones de El Hortelano- es la versión en euskera de Dios salve al Lehendakari (Jainkoak gorde beza lehendakaria) a cargo de Negu Gorriak. Con los beneficios del álbum se pretendió ayudar económicamente a Poch para paliar su enfermedad.                  

Llegó un momento en que Poch ya no podía ni andar ni hablar en 1992 en la entrega anual de los premios de Radio Nacional de España dejando consternados a los allí presentes. Se asegura que a principios de los 90 grabó algunas maquetas por el momento no han visto al luz. Sus últimos años los pasa recluido en el hogar familiar, años en los que el interés por la figura de Poch comienza a recuperarse gracias a la reivindicación que muchas bandas españolas alternativas de los 90 hacen de su legado. En 1996 se edita un CD recopilatorio CD  con la mayor parte de las grabaciones de Derribos Arias. Un año después el sello Subterfuge edita Grabaciones Desinfectadas, un mini LP con las famosas sesiones inéditas de La Banda Sin Futuro de 1983. El 18 de septiembre de 1998, Ignacio María Gasca, Poch, fallecía en Donostia-San Sebastián a los 42 años.     


En la década de los 2000 varias exposiciones, actos y discos recopilatorios (La Centralita de Información, 2001) han tratado de recuperar la memoria del genio infravalorado del pop español de los 80. Y hoy en día, La figura de Poch como músico iconoclasta, original, rompedor, revolucionario y adelantado a su tiempo se valora ya en su justa medida, como los que llegaron a conocerle recuerdan su excéntrica personalidad dy sus locuras geniales. Un vasco conquistó Madrid y encarno los valores lúdicos, transgresores y creativos de la Movida española de los 80. Fue el jefe, el amo, el  lehendakari de la Movida.