jueves, junio 11, 2026

REBUILDING

 


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El cine independiente estadounidense sigue encontrando un filón inagotable en la temática llamada Americana, una exploración de la cultura, la historia, el lore y la geografía estadounidense que muchas veces- y sobre todo en el cine- converge con el western y hace inevitable no solo la cita a John Ford sino a John Steinbeck, Walt Withman, Mark Twain, Bob Dylan o Bruce Springsteen. La Norteamérica profunda tiende también a aparecer mostrando el lado oscuro del sueño americano, tal y como ocurre con este magnífico filme dirigido por Max Walker-Silverman, un realizador al que habrá que tener en cuenta, y que recurriendo a los elementos antes citados logra narrar un pequeña epopeya de la clase baja estadounidense en forma de drama trabajado y honesto que convence y conmueve. Un canto a la esperanza, la reinvención, la lucha, los seres queridos, la amistad y las relaciones familiares que triunfa en todos sus propósitos y que deja un más que positivo sabor de boca pese a todos los infortunios que muestra.

Dusty (Josh O´Connor) un vaquero divorciado con un hija pequeña sufre la pérdida de su granja y de su rancho tras un pavoroso incendio forestal que también afecta a otros vecinos. Con una relación difícil con su exmujer Ruby (Meghann Fahy) y dispuesto a reconquistar a su hija, la pequeña Callie-Rose (Lily LaTorre). Dusty trata de superar su extrema situación trasladándose a un asentamiento de caravanas junto con otras personas que han tenido su misma mala suerte. Volver a empezar desde el principio, sin nada, es algo muy amargo pero el protagonista no se rendirá pese a los numeroso obstáculos con que él y su gente se encontrarán. Una historia muy bien contada enaltecida por una brillante fotografía al aire libre con un crepuscular oeste americano en todo su (decadente) esplendor y unos personajes entrañables en sus roles de perdedores con esperanzas. Josh O´Connor, actor británico de moda, esta muy creíble en su rol de norteamericano rural (en VO se nota su enorme esfuerzo en calcar el acento del west americano) y logra una interpretación emocionante y muy matizada, bien secundado por un reparto que hacen suyos sus papeles de hijos olvidados del American Dream, mencionando especialmente a la joven Lily LaTorre), una muestra de la inocencia de la infancia y la esperanza como muro de contención ante las situaciones más negativas y la veterana y últimamente redescubierta Amy Madigan, como la suegra del protagonista, el elemento de serenidad y experiencia que la historia requería. Un filme sensible, grandioso en su sencillez y muy efectivo que entusiasmará tanto a los aficionados al cine clásico como a los degustadores de películas con mensaje.

martes, junio 09, 2026

CORREDORA

 


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Tocando temas duros e incómodos, esta película es consciente de ello y de que tiene algo que contar y lanzar un mensaje y en ese sentido cumple con creces su propósito. Laura García Alonso, joven directora catalana, ha debutado con muy buen tino con este filme que desde el cine deportivo se adentra en drama psicológico en una inmersión muy certera y sincera sobre la salud mental de los deportistas de élite y la fragilidad de estos. La protagonista, Cristina (una excelente Alba Sáez), una chica de 20 años atleta velocista de brillante trayectoria y prometedor futuro llega al brote psicótico a causa de su autoexigencia y de su meticulosidad, hecho que parece en principio cambiar la percepción de si misma y de su carrera deportiva, pero en su propia cabeza las cosas no funcionan de manera tan sencilla y sus propios fantasmas amenazarán con volver a aparecer. Una personalidad muy compleja la de la protagonista, marcada por su deseo de ser siempre la mejor, la difícil relación por diversos motivos con su familia, y posiblemente algún oscuro aspecto que no el espectador no logra saber del todo pero que puede intuirse.

En su vertiente de drama sin concesiones, es muy interesante como se plantea la relación de Cristina con su familia: aunque tanto su padre viudo y casado en segundas nupcias (Alex Brendemühl) como su hermana (Marina Salas) tratan de ayudarla, siempre hay algún impedimento y elemento discordante, causado por Cristina generalmente, que hace que la tarea no sea fácil, con una sensación de impotencia muy bien captada en el filme. El mito de la autosuperación en el deporte aparece en esta historia en su lado más cruel en un filme que casi se acerca al terror psicológico y que diferentes escenas aparentemente catárquicas atenúan en un buen ejercicio narrativo. Muy recomendable para el público joven, de nuevo nos encontramos con un debut honesto y prometedor.