martes, julio 14, 2026

UN TAXI EN TOKIO (TOKYOタクシー )

 


*** y 1/2

Cada vez hay más cineastas cineastas que en una muy avanzada edad se resisten a retirarse (Clint Eastwood, Woody Allen) y Yôji Yamada (1931) con 95 años es uno de ellos. El nonagenario director nipón, con una trayectoria de 91 largometrajes desde 1961 entre los que se encuentra la longeva serie de filmes de Tora-san y que en los últimos años ha sido también bastante prolífico, nos regala una deliciosa comedia con tintes dramáticos con estructura de Road Movie por diversas ciudades de Japón en donde entre otras cosas se pone de manifiesto la influencia de la historia y de la sociedad tradicional del Japón de la segunda mitad del siglo XX (después de la II Guerra Mundial) en las personas que crecieron y vivieron ene esa época en contraposición con las circunstancias de los japoneses actuales. Obviamente, dos personajes de generaciones diferentes son los que llevan a cabo esa dialéctica: por una parte Koji Usami (Takuya Kimura) un taxista de mediana edad en apuros económicos puntuales ya que su hija adolescente se ha matriculado en caro colegio privado y por el otro su pasajera Sumire Takano (Chieko Baisho), una anciana de 85 años que desea hacer un largo viaje desde Tokio a una residencia de mayores en la ciudad de Hayama. Aunque al principio la relación de la locuaz y vital pese a su edad señora con el reservado y atribulado taxista parece difícil, pronto se establecerá entre ellos una relación de amistad intergeneracional que desembocará en casi una relación maternofililial, al tiempo que Sumire le narra a Koji la historia de su difícil periplo vital, marcada por los maltratos de su marido, las dificultades para criar a su único hijo y un hecho concreto que cambió su existencia para siempre, todo en el marco de un Japón que pese a modernizarse aún tenía unos vestigios sociales bastante tradicionalistas y arcaicos, especialmente en lo tocante a la situación de la mujer.

Con ternura, mucho sentido del humor y con un buen manejo del flashback donde vemos la historia de la joven Sumire (Yu Aoi), este filme se ve de manera muy agradable sobre todo por el muy buen manejo del componente emocional y de como la relación entre los dos protagonistas va evolucionando. Los minutos finales son emotivos y conseguidos aunque el final ya se intuya. Japón, lugar de grandes cineastas y películas, sigue dando grandes satisfacciones cinéfilas incluso por parte de directores que han elegido seguir haciendo cine para narrar hermosas historias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario