sábado, septiembre 08, 2007

DANTEMANÍA

Increíble pero cierto. En esta década del 2000 estamos asistiendo a un redescubrimiento de la figura de Dante Alighieri (1265-1321) que va mas allá del magisterio literario que el notable autor florentino ha impartido durante siglos en la literatura universal, y que se sitúa en variados ámbitos de la cultura, incluso de la llamada cultura popular: libros best-seller, música, cine y hasta videojuegos se han alimentado en los últimos años de la obra del gran poeta italiano, generalmente de su Divina Comedia. Era impensable hace unos años que dicho autor y dicha obra llegaran a convertirse en iconos de la cultura pop, pero esta ocurriendo ahora. Dante superstar.


En mitad del camino de la vida…

Tal vez sea un ciclo que se va cumpliendo en el tiempo: algo del pasado adquiere notoriedad y reconocimiento popular según las características de tal o cual época. Ya disfrutó la obra de Dante en la segunda mitad del siglo XIX de una revalorización que acercó la Divina Comedia a las masas lectoras en plena revolución industrial y con un aumento del poder adquisitivo del pueblo y una mayor extensión de la cultura, como antes, en el Renacimiento y en la Ilustración, la lectura y el estudio de Dante fueron fundamentales en la historiografía

literaria y en el desarrollo cultural occidental. Pero en una época como es la nuestra, donde la lectura parece estar siendo arrinconada por la cultura de la imagen, la “literatura” sms y la pereza intelectual, la figura de Dante y su obra están llegando a un culto, si no popular y masivo, si lo suficientemente extendido como para penetrar en los ámbitos y espacios mas insospechados. La cumbre de la literatura medieval, otrora admirada y degustada casi exclusivamente por seguidores de las letras clásicas, devotos de la poesía, profesores y académicos y amantes en cualquier grado de la gran literatura universal, hoy parece haberse convertido en un objeto de referencia intelectual, cultural, personal e incluso social de bandas de rock, autores de cómics, diseñadores gráficos, programadores de videojuegos, guionistas destajistas de Hollywood, fabricantes de camisetas, etc.

Es cierto que la influencia de Dante en la cultura universal ha sido tal que hablar del influjo del autor de la Commedia y Il Convivio en nuestra sociedad actual, aunque no seamos conscientes de el, resulta una obviedad. Durante más de setecientos años la sobra del florentino ha estado planeando en todos los saberes de la humanidad: la poesía, la filosofía, la teología. La concepción del infierno, la imagen del paraíso, la representación poética del amor y de la mujer, la idea del pecado, lo deben todo a Dante y su Commedia. Pero no vivimos precisamente en unos años en que la cultura y la literatura con mayúsculas sean altamente populares y debidamente protegidas, y sin embargo el nombre de Dante y tanto el imaginario como el relato que el creó para su obra maestra se multiplican por doquier en novelas, cómics, películas, webs de Internet que analizan la obra de Alighieri. En el siglo XX jamás se dio tal nivel en el culto popular a Dante. ¿A que se debe esta Dantemanía que esta viviendo la cultura occidental? ¿Es realmente este momento tan poco propicio o es que no hemos advertido que existen elementos suficientes para que esto ocurra?


Descubrimiento de un enorme potencial atractivo

La sociedad de consumo resucita personajes, objetos y productos del pasado cuando le apetece o cuando le conviene. Ejemplos hay a montones. El caso es que en esta década de 2000 el redescubrimiento del potencial literario y dramático de la Divina Comedia (y por extensión de la figura de Dante Alighieri) es una total evidencia. El auge de la literatura fantástico-histórica ha convertido en best-seller a todo libro relacionado con fantasiosas especulaciones sobre diferentes enigmas o aspectos poco conocidos de la Historia (siempre en conexión con imposibles tramas histórico-conspiratorias), y la Commedia dantesca es un texto que por su simbolismo y profundo contenido poético, místico y filosófico se presta bastante bien a estos fregados. Por no hablar de lo concerniente a religión cristiana, como muy bien saben los fabricantes de literatura superventas (¿verdad, Mr. Brown?). Primero fue la alicantina Matilde Asensi, quien en lengua castellana describía una trama policiaco-religiosa ambientada en el Vaticano con el Purgatorio de Dante como McGuffin en forma de manual de claves secretas en su El Último Catón, novela en donde el poeta florentino y su mundo quedaban reducidos a un mero mapa para aventuras Indianajonesianas.

Otra novela en la estela del género literario puesto en boga últimamente por El Código Da Vinci y que utiliza el supuesto tirón comercial del nombre de Dante es La Ecuación Dante de Jane Jensen, otro thriller fantahistórico con connotaciones esotéricas y conspiratorias que se escora mas al terreno de la ciencia ficción. Aunque no he leído el libro de marras, las sinopsis de la obra a las que he podido acceder no mencionan en ningún momento al vate italiano, por lo que es presumible que su presencia en la trama y espíritu de la novela sea similar que la de Leonardo en El Código Da Vinci; es decir, nula, pese a dar el nombre al libro. Un ejercicio de discutible marketing esotérico-intelectual, visible en los clónicos títulos de los libros del ínclito subgénero.

Claro que no todo ha sido aspirantes a best-seller de intriga pseudohistórica en la prolífica incursión de Alighieri en la literatura de los últimos años. Autores como Piers Anthony (Incarnations of Inmorality) o Stephen Spignesi (Dialogues II) han recurrido a la estructura de la Comedia en sus obras actualizando el texto y personajes dantescos demostrando la transtemporalidad de la obra y la total adecuación del espíritu de Dante en nuestros días, mas allá del uso esotérico de la simbología de la Divina Comedia, bastante devaluada en las novelas que han acometido tal empresa. Pero lo no cabe duda es que mas allá del recurso de la utilización de la Divina Comedia en la literatura culta de hoy (algo que en la historia de la humanidad ha sido constante) es que la obra cumbre dantesca ha llegado hasta la literatura popular en forma de referencias en el mundo del cómic o proyectos tan curiosos como una versión de la Divina Comedia que en 2005 acometieron dos surfistas californianos metidos a escritores en donde el escenario y los personajes de la obra se trasladaban a la América contemporánea, adaptando también el tipo de lenguaje utilizado.

Y dentro de esta Dantemanía hay que citar sin lugar a dudas el excelente thriller del joven Mathew Pearl El Club Dante (2003), en donde dejando de lado la fantasía policíaca y ocultista, se nos ofrece una inteligente trama ambientada en el Boston de 1865 con el poeta Henry Wadsworth Longfellow, el primer traductor de Dante en inglés americano, y su círculo de poetas y profesores de Harvard enamorados de la obra dantesca como protagonistas. La historia cuenta como el autodenominado “Club Dante” de Longfellow, Lowell y compañía mientras trataba de acometer la traducción de la Comedia en medio de la oposición de Harvard por tratarse de un autor en lengua no clásica (acontecimientos reales históricos), es testigo de una serie de asesinatos que tienen lugar en Boston basados en los tormentos del Inferno (acontecimientos ficticios) que les lleva a pensar que alguien esta muy interesado en que dicha traducción no se lleve a cabo. Matthew Pearl (1975), un licenciado en literatura por Harvard, ganador del premio Dante de la Dante Society of America y responsable de una última edición estadounidense del Inferno, demuestra ser un enamorado y verdadero conocedor del autor, además del ambiente literario nortemericano de la época posterior a la Guerra Civil. El merecido éxito editorial y de crítica de esta novela ha terminado de consolidar el auge popular del gran poeta florentino en todo el mundo, esta vez sin recurrir a lo fácil (lo ocultista y religioso) y consiguiendo además que el nombre de Dante se popularice en un entorno tan poco propicio a las letras medievales como Estados Unidos, país que, no obstante, supera a Europa en cuanto al auge del autor en la cultura popular del momento.

Mathew Pearl

Esta popularización de Dante, como jamás se dio en el siglo XX, por obra y gracia de la sociedad de la comunicación, tiene como vemos variadas causas. Y es que se esta descubriendo que la Divina Comedia es una obra que, bien pulida y, por desgracia, desnaturalizada y simplificada, es todo un filón. Esta llena de personajes mitológicos y fantásticos (centauros, arpías, gigantes), demonios y tormentos, y conecta perfectamente con la Fantasía Épica de la saga El Señor de Los Anillos y sucedáneos. Su simbología poética es tan sugerente y perfecta que es muy difícil no resistirse a encontrar significados ocultos en muchos de sus pasajes, y si no se encuentran, se inventan: conexión con la literatura histórico-fantástica que hablamos antes. Su tono teológico y su carácter de obra cristiana son otro elemento de “comercialidad” de la obra, ahora que esta tan de moda la conspiración religiosa y todo lo relacionado con las verdades ocultas de la Iglesia. El Infierno dantesco, que ha inspirado a la humanidad durante siglos, es tan atractivo, sugerente y bien descrito (y cargado de detallitos gore) que su incursión en novelas, cómics o videojuegos supone un plus a la hora de presentar un Averno convincente y atrayente para estos medios. Un redescubrimiento tardío, si; y meramente utilitarista, también. La globalidad de información brindada por internet ha dispuesto la figura de Dante a nuevos creadores y a las masas, algo así tendría que ocurrir en una época como esta.


¿Dante vive?

Tal vez estas razones sean bastante simplistas y traicionen el espíritu de Dante, pero que duda cabe, le han colocado en la cultura popular. En una época donde la lectura y el estudio de la poesía son poco más que residuales y en donde lo intelectual se encuentra en la más ínfima de las consideraciones por parte de la sociedad, parece increíble que un autor y una obra de estas magnitudes y naturaleza haya encontrado un hueco tan preeminente en la mente de escritores de todo tipo, músicos y otros creadores. Es cierto que en nuestra sociedad de hoy, entre las muchas cosas que le faltan, se encuentran el idealismo y la búsqueda del amor y lo sublime que empapan la Divina Comedia, la búsqueda de la luz en un mundo que parece hundirse en las tinieblas de la destrucción, la injusticia, la deshumanización y el horror. Escritores como Pearl y otros, o músicos tan diferentes como Lorena McKennit, Sepultura o Mike Watt, admiradores del autor, son conscientes de que ante la mediocridad de este mundo un buen bálsamo es la Divina Comedia, y con ella la obra de Dante en extensión. En eses sentido, parece estar funcionando correctamente el influjo mutuo entre los creadores y se puede decir que todo artista, escritor o publicitario que se precie tiene que utilizar algún elemento de la Comedia, aunque, eso si, la mayor parte de las veces en el sentido lúdico y/o tremendista exaltador de lo fantástico y tenebroso al que antes aludíamos. Pero, por fortuna, no todo esta siendo así, y en las múltiples utilizaciones del mito dantesco que se están llevando a cabo de los últimos años se percibe no poca voluntad de tratar de elevar libros, discos, juegos o películas a una categoría superior artística y literariamente hablando rindiendo tributo al maestro de las letras italianas y al cautivador poder de las imágenes descritas en la Divina Comedia.

Es evidente, sin embargo, que la poderosa atracción y los múltiples niveles de lectura y comprensión de la Commedia no han sido explotados todo lo que se debiera. Tal vez, esto no se llegue a hacer nunca, porque, se quiera o no, nuestra sociedad esta aún muy lejos de poder aceptar la obra dantesca en su plenitud: no vivimos en el renacimiento, la última vez que esto ocurrió. Sin ir mas lejos, aún no se ha tocado como debiera en esta Dantemanía uno de los temas centrales de la Divina Comedia, como es el del amor, “que mueve el sol y las estrellas”, que Dante encarnaría en Beatriz. Habrá que esperar que al lumbreras de turno se le encienda la bombilla y entonces Beatrice ocupe el lugar en la cultura popular que, por significación en la obra dantesca y en la historia del pensamiento, se merece, casi parejo al de Dante.

La última edición norteamericana del Inferno, cuyo coordinador es Mathew Pearl se ha convertido en un best seller en EEUU por el influjo del éxito de The Dante Club y ha situado al autor en el mundo editorial estadounidense, cumpliéndose con casi siglo y medio de retraso el sueño de Longfellow de que la obra maestra de Dante se convirtiese en una obra popular en USA.

Si nos detenemos en las referencias a Dante Alighieri en los últimos años vemos que la lista es abrumadora. En literatura, a parte de los ejemplos citados en párrafos anteriores, nos encontramos con fantasías históricas sobre la vida y obra del personaje como In The Hand of Dante (2002) de Nick Tosches; la revisión feminista radical de Monique Witting en Virgil, Non o el infierno dantesco en la vida de los afroamericanos en Linden Hills de Gloria Naylor. El cómic Sandman de Neil Gaiman recurre al infierno de Dante con fidelidad. En música, discos que intentan reproducir la estructura trípleta de la Comedia y el espíiritu de la obra, como The Secondman´s Middle Stand (2004) de Mike Watt, The Seven Circles (2004) de Tea Party o Dante XXI (2006) de los brasileños Sepultura; por no citar canciones como Dante´s Inferno de la banda de Heavy Metal Iced Earth, o The divine wings of tragedy de los progresivos Symphony X, y sin olvidar que The Divine Comedy fue el título del primer disco de la actriz y modelo Milla Jovovich y el nombre de una de las bandas de Rock Independiente mas influyentes de los últimos años. Se pueden encontrar ilustraciones y grabados inspirados en la Divina Comedia (como las de Gustave Doré) en multitud de discos.

En el mundo del cine y la imagen, en los últimos 15 años el espíritu de Dante ha estado presente en trabajos de Peter Greenaway (una adaptación de los primeros ocho Cantos de la Comedia para la BBC en 1990); el proyecto, llevado a cabo por otros cineastas en los 2000, de Kristoph Kieslowski de realizar una trilogía basada en la Divina Comedia; o en referencias evidentes en films tan comerciales como Seven (1995) o de culto indie como Clerks (1995). En el mundo de los videojuegos, las referencias dantescas son múltiples; tan solo citar juegos como Doom, Final Fantasy o Davil May Cray como popularizadores de la obra dantiana entre la chavalería.

¿Influirá el redescubrimiento de Dante en la sociedad occidental actual en una mejora del ser humano? Parece ingenuo incluso el plantearse eso. ¿La figura de Dante se ha mercantilizado al descubrir ciertas cabezas pensantes un cierto y rebuscado tirón comercial en su obra? Es posible, pero todo lo concerniente a Dante siempre se resistirá a convertirse en un mero objeto de consumo por mucho que se intente tal cosa. Lo mejor de todo esto, sin embargo, es comprobar que Dante Alighieri vive y que siempre que le necesitemos a él, a Virgilio, a Beatriz, a los Siete Círculos y al Empíreo Fijo, siempre estarán allí.

jueves, septiembre 06, 2007

CUMPLIMOS UN AÑO

Rayos C en la Oscuridad ya tiene 1 año!!!


Este blog cumple su priemer año de andadura. Ha sido un todo un placer esta expereincia bloguera que pienso coninuar hasta que el cuerpo aguante. Muchisimas gracias a todos y todas los que habeis mandado algun comentario o habeis visitado este blog .

Seguirán brillando los Ryos C en al oscuridad por mucho tiempo, no os quepa duda

miércoles, septiembre 05, 2007

El aparatio de Lumiere (programa doble)- DOS DIAS EN PARIS / CAUTIVA

DOS DIAS EN PARÍS

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Debut como directora de la actriz francesa, aunque residente en EEUU, Julie Delpy (1970), musa de Kristoph Kiezlowsky en su Blanco (1993) y relativamente habitual en el cine norteamericano en los 90, en donde es recordada principalmente por ser la coprotagonista junto con Ethan Hawke de Antes del Amanecer. Dos dias en París es una producción francesa rodada originalmente en francés y en inglés en la ciudad de la luz. El guión, también escrito por la propia Delpy, cuenta la historia de una pareja de treintaicincoañeros, Marion, una fotógrafa francesa con un paradójico defecto congénito en la vista (Delpy) y Jack, un decorador americano (Adam Goldberg), residentes desde hace un tiempo en USA que llegan a París para pasar dos días después de unas vacaciones en Venecia, siendo la vez primera que Jack, un individuo neurótico, dubitativo y celoso, pisa suelo francés. Marion pretende enseñar a su novio su ciudad natal mientras se hospedan en el antiguo apartamento de la chica y son los invitados ocasionales de los padres de Marion. Marion se reencuentra con antiguos novios, y amigos íntimos, lo que hace aumentar la desconfianza de Jack y esta provoca una pseudocrisis en la pareja bastante surrealista.

La película trata de ser una comedia europea pero con continuos ecos de Woody Allen (no hay mas que ver al protagonista masculino), y si bien es cierto que tiene algún golpe bueno y diálogos ingeniosos, la historia es tediosa y poca emocionante. Su mensaje de la necesidad del entendimiento en las parejas esta muy manido y tal y como se presenta huele a moralina barata. No obstante, el esfuerzo de Julie Delpy en su debut es importante, aunque los resultados no sean todo lo buenos se cabria esperar. Como curiosidad, los actores que interpretan a los padres de Marion (Albert Delpy y Marie Pillet), son los verdaderos progenitores de la actriz y directora, unos pesos pesados del teatro francés. También interviene en un pequeño e insustancial papel uno de los actores europeos de moda, el germanohispano Daniel Brhül (Goodbye Lenin, Salvador), quien hasta hace poco se encontraba en Euskadi rodando.



CAUTIVA


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Estupenda película argentina que llega a las pantallas hispanas con cuatro años de retraso, y eso a pesar de haber obtenido el premio a la mejor película latinoamericana en el Festival de San Sebastián en 2003 y alguna otra distinción mas. La película, ambientada en 1995, cuenta la historia de Cristina, una adolescente bonaerense de 15 años que ha crecido feliz como hija única de un matrimonio bien posicionado, pero que un buen día en mitad de una clase en el colegio religioso al que asiste, es llamada por la monja directora del centro que le presenta a una psicóloga y un doctor que el comunican que tiene que presentarse ante el juez: una familia reclama su custodia ya que se ha probado mediante análisis de sangre que ella en realidad es hija de un matrimonio de arquitectos desaparecidos a finales de los 70, los años del salvaje régimen dictatorial de la junta militar de Videla. Sin tiempo para asimilar nada, el juez entrega a la joven a su auténtica abuela de la que en un principio huirá literalmente, aunque terminará yéndose con ella contra su voluntad. Cristina se enfrenta entonces a una nueva situación, a una nueva familia, a la separación de los que ella creía que eran sus padres biológicos y a su verdadera identidad robada, Sofía Lombardi. Pero al intentar averiguar su verdadera historia, su horror será monumental al averiguar lo que les sucedió a sus auténticos padres

Una película muy directa, honesta y emotiva que se centra en los sentimientos y circunstancias del personaje de la joven Cristina/Sofía, muy bien interpretada por Barbara Lombardo. Una muchacha perdida y desconcertada ante su crisis de identidad que aprenderá a apreciar y querer aquello que debías ser suyo (y que al principio rechaza) cuando ella misma se da cuanta que ah sido al principal víctima de una total injusticia. Una estupenda película de denuncia dirigida con pulso y sin grandes medios por Gastón Biraben, director que debuta con este film y que normalmente trabaja en Hollywood como montador de sonido.

jueves, agosto 30, 2007

El aparatito de Lumiere- CAÓTICA ANA


Julio Medem regresa tras la polémica generada por La Pelota Vasca. La piel contra la piedra (2003), documental correcto pero cinematográficamente insuficiente, que le puso injustamente en el disparadero de ciertos medios y estamentos verdaderamente intolerantes y que mostraron una nauseabunda actitud. Superado personalmente el mal trago que supuso aquella etapa, Medem, que al fin cumplió su deseo de mostrar una cosmovisión (algo lastrada por las ausencias) del problema de la violencia en Euskadi, regresa a la ficción en el que es ya su séptimo largometraje, el sexto en el terreno de la ficción. A pesar de que Lucía y el Sexo (2001), su anterior película no fue de sus mejores creaciones, se esperaba mucho de la nueva obra del peculiar director donostiarra, cuyo cine entre onírico, fantástico y poético fue la sensación del cine español en la década de los 90 a nivel de crítica y festivales, con obras maestras como Vacas (1990), La Ardilla Roja (1993), Tierra (1996) y Los Amantes del Círculo Polar (1998), esta última tal vez su obra maestra. Aunque esta Caótica Ana es una película realmente interesante, la verdad es que deja una sensación un tanto tibia. No porque se esperase mas, sino por que da la sensación de que Medem esta tan atrapado en su propio estilo que este ya no resulta original, a pesar de que, como en Lucía y el Sexo, sigue introduciendo innovaciones tecnológicas (cámara digital, postproducción por ordenador) que hacen que su factura técnica y visual se encuentre en permanente evolución.

Medem continua demostrando, eso si, que es un narrador fuera de serie, como pocos en el mundo del cine, y que sabe elaborar historias universales, tanto en lo espacial como en lo conceptual. Pero no ha sabido mantener esa madurez que parecía haber alcanzado en Los Amantes del Círculo Polar, y en esta película parece volver al espíritu más espontáneo e irrealista de La Ardilla Roja y Tierra, sin que los resultados sean tan satisfactorios como en aquellas películas. Caótica Ana podría hacer sido una película que sorprendiese en los 90, pero hoy en día el estilo de Medem se ha institucionalizado tanto que – sin que tampoco, ojo, se repita a si mismo- ya no hay apenas capacidad de sorprender, algo en lo que el cineasta donostiarra era todo un maestro.
La película es una interesante reflexión sobre la búsqueda del destino en medio de la confusión y sobre la repetición de eventos, a través de la conexión y coincidencia entre las vidas de personas que vivieron en épocas diferentes. Este último tema de connotaciones paralelísticas es uno de los más recurridos por Medem, que aunque en esta ocasión le otorga un carácter transtemporal más o menos original no pocas veces da la impresión de haberlo visto antes. También hay una oda a la creación como la mejor manifestación del caos, frente a la otra manifestación que es la destrucción. Medem otorga el primer don a las mujeres principalmente, mientras que el segundo lo atribuye a los hombres: ojo no estamos ante un alegato feminista ni nada por el estilo, sino que es simplemente la manifestación simbólica de una creencia ancestral en la humanidad que el director explota como elemento clave de la historia con especial lucidez o al menos de manera mas inspirada que otros aspectos centrales.

La historia gira en torno a Ana (Manuela Vellés) una joven de 20 años que ha crecido en Ibiza recibiendo una educación Hippie y liberal por parte de su padre alemán viudo, con el que vive en una gruta-vivienda frente al famoso islote de la costa ibicenca que tanto aparece en postales y portadas de discos. Justine (Charlotte Rampling), una francesa de mediana edad residente en Madrid y que se encuentra de vacaciones en la isla, descubre que la chica hace unas pinturas naïf realmente sorprendentes en su cueva y la propone que se traslade a la capital a la residencia de jóvenes creadores que ella regenta. Ana acepta, y pronto se encontrará en un entorno que pese a sus intentos de adaptación, lograra superarla, tal es su vitalista, impulsivo e indomable temperamento. Su caos comienza realmente cuando averigua que la verdadera naturaleza de su carácter creativo y sublimador procede de algo que ella no sospechaba y que no puede controlar: ella lleva inconscientemente el recuerdo de la vida de otras mujeres que fallecieron jóvenes de manera brutal en diversas épocas de la historia y en diferentes partes del planeta. La hipnosis se encargará de recoger las diversas vidas anteriores de Ana, que se resumen en una sola: mujeres a las que sus parejas, en un momento dado, quisieron destruir.

El tema de la reencarnación o el recuerdo de vidas anteriores parece tan solo una excusa para mostrarnos lo determinado que puede encontrarse el destino de una persona por el pasado. El viaje de Ana es mostrado en una especie de pasaje hipnótico en cuenta atrás - tema que la película explota como recurso narrativo esencial- en la que la finalidad será despertarse tras el trance hipnótico para descubrir quien es ella en realidad. Los diferentes escenarios en donde se ha rodado el filme- Ibiza, Madrid, Nueva York, el desierto de Arizona- son las etapas de una viaje que solo resulta medemianamente apasionante para el espectador en la segunda mitad del metraje, cuando nuestra protagonista se instala en EEUU; hasta entonces poca de la capacidad de deslumbrar de Medem se puede ver. Ha sido un acierto dotar de un carácter internacional a este filme (aún rodándose en su mayor parte en castellano), con varios escenarios de rodaje muy bien plasmados, desde la urbe de NYC hasta un Wimwenderiano desierto de Arizona. Hasta la isla de Lanzarote cumple con creces y credibilidad su papel de desierto del Sahara. Esta correctamente conseguido el carácter antropológico en el homenaje que Medem hace a los indígenas americanos (aunque hay alguna pedantería maniquea y turística) y a la comunidad saharaui. El reparto también es multinacional: a parte de las citadas, esta el francés de origen magrebí Nicolas Cazalé como el primer gran amor de Ana (un personaje clave), el británico de origen vasco Asier Newman como Anglo, el hipnotizador de Ana, la cantante Bebe y el alemán Matthias Habich, como el padre de la protagonista. Todo el reparto cumple, y en el caso de los extranjeros se manejan con soltura con el castellano. Bebe demuestra que puede ser mejor actriz que cantante, Rampling aporta veteranía y saber estar, y mención aparte merece la jovencísima Manuela Vellés, debutante que lleva con aplomo el peso de una película en la que ella es el epicentro total, solventando escenas complicadas con soltura y demostrando que es una gran promesa, además de ser una auténtica preciosidad. Su personaje de pintora vitalista esta inspirado en al propia hermana del director, llamada también Ana, y que falleció a finales de los 90 en un accidente de coche. De ella también se han inspirado las curiosas pinturas de la ficticia Ana, ejecutadas para la peli por Sofía, otra hermana del cineasta. Sobra decir que este filme esta dedicado a ella.

La peli tiene muy buenos momentos, y resulta emocionante en no pocos pasajes, con un estilo visual digital extraordinario. Hay incluso alguna interesante escena de animación en la que las pinturas de Ana cobran vida. Pero la historia no llega alcanzar nunca el climax que promete y en los últimos minutos se roza la mediocridad con una escena poco propia del director. Sin embargo, la película en si es perfectamente recomendable y resulta una opción muy válida para ir al cine estos últimos días de verano.

domingo, agosto 26, 2007

El aparatito de Lumiere - PLANET TERROR


** y 1/2


Esta nueva película del prolífico Robert Rodríguez fue concebida dentro del proyecto Grindhouse, compartido con su amigo y coproductor de esta y otras películas suyas Quentin Tarantino, proyecto mediante el cual se pretendía recuperar el espíritu de los programas dobles en los cines norteamericanos en los años 60 y 70, en donde por el precio de una se exhibían dos películas seguidas a un público en su mayoría infantil o adolescente, siendo las cintas proyectadas generalmente de terror, artes marciales, aventuras, etc. El asunto era que, producidas por ambos, Rodríguez dirigiría una película y Tarantino otra, las cuales serían exhibidas en todo el mundo en el vetusto formato de la sesión doble, ambas con la casposa temática fantástica y violenta de los filmes de serie Z de los 70 y principios de los 80 y deliberadamente filmadas con presupuesto escaso, guión delirante e infantiloide y con efectos de imagen que hagen creer a los espectadores que están ante cintas raídas y decoloradas debido al paso del tiempo y a proyecciones continuadas. Pues bien, la experiencia ha sido un fracaso de taquilla en los States, por el tema de estar tiempo en al sal de cine, lo que ha llevado a que ambos filmes, este y Death Proof, de Tarantino, sean exhibidos de manera independiente en el resto del mundo.

Planet Terror es una película cortita (87 minutos) y que da lo que promete: una orgía sisnsentido de sangre, vísceras, mutilaciones, efectos de maquillaje truculentos, diálogos premeditadamente sinsorgos, violencia, explosiones…en fin, todo un divertimento gore para su director y para el largo reparto, quienes seguro que se lo han pasado pipa durante el rodaje de esta simpática gamberrada de género fanta-terrorífico, pero que desgraciadamente no se puede decir lo mismo de el público, que solo a ratos consigue entretenerse de verdad.

l mexicano Robert Rodríguez, fue en su día, a principios de los 90, un director realmente prometedor (El Mariachi), al que Tarantino abrió las puertas del cine independiente norteamericano. Pero tras su primer filme americano (Desperado, 1995), han sido muchas las películas que ha hecho y ninguna memorable. Su obcecación por eludir el cine independiente y su incursión en el cine comercial, ya bien sea de acción, terror o familiar ha minado totalmente su credibilidad y tampoco el regreso a la colaboración con Tarantino parece que vaya a cambiar su suerte. Planet Terror, una comedia gamberra terrorífica paródica sobre un virus químico que convierte a las personas en zombies asesinos mientras produce en su cuerpo horrendas mutaciones y que atacan a los no infectados (que por supuesto de defenderán con uñas y dientes), es una película irregular que ni siquiera sabe sacar todo el partido posible a su condición de parodia de género cinematográfico. Es cierto que hay momentos de ingenio tanto en gags como en chistes metacinematográficos sobre las cintas de la serie B, pero realmente poco resulta perfectamente logrado. No apta para estómagos sensibles, cuenta con buenos efectos especiales y un reparto interesante, con la televisiva Rose McGowan (la Paige de Embrujadas) en el sensual papael de una gogó de armas tomar, Bruce Willis, Freddy Rodríguez, Michael Biehn y Josh Brolin, entre otros. También aparece Tarantino en el cameo con diálogo tarantiniano de turno, y algunos elementos de su universo, como la ficticia marca de cigarrillos Red Apple.

La primera parte es un absoluto peñazo, aunque luego adquiere un interés que pese a todo se antoja insuficiente. Lo mejor es el “trailer” de la película inexistente Machete, que se ve al principio del metraje, que es genial. A esperar a Death Proof, y que sea mejor.


viernes, agosto 24, 2007

THE PIPER AT THE GATES OF DAWN: 40 AÑOS DE LA OBRA MAESTRA DE PINK FLOYD


En agosto de 1967 se publicó en el Reino Unido el primer LP de Pink Floyd, una banda de Rock Psicodélico que había asombrado en sus primeras actuaciones londinenses con su sonido imprevisible y “cósmico” y su vistosa puesta en escena. Fue el primer acto de una banda legendaria en la historia del rock que 40 años después es recordado como tal vez el mejor LP de debut de un grupo y uno de los mejores discos de la historia de la música popular. Una reedición de lujo conmemora la efeméride de un disco bastante diferente en cuanto a sonido y concepto de lo que Pink Floyd desarrollaría en los años siguientes de su dilatada carrera como marca de la casa, pero que es comúnmente aceptado por la crítica como el mejor trabajo de la banda en su historia. Hubo un factor que influyó decisivamente en que esto fuese así: la presencia del gran Syd Barret.


El nacimiento de un nuevo concepto de Long Play


The Piper at the Gates of Dawn se publicó en el Reino Unido el 5 de Agosto de 1967. Era el año en que la psicodelia se había instalado en el viejo reino y había conseguido reinventar la música pop. Las drogas, especialmente el LSD, habían hecho acto de presencia entre la juventud británica y Londres se convirtió en la tierra de promisión de la lisergia. Mientras en EEUU el movimiento hippie realizaba sus viajes principalmente mediante el cannabis, los hippies ingleses planeaban en el espacio con la ayuda del LSD, pronto extendido al otro lado del Atlántico. Eran sensaciones coloristas, luminosas, de exaltación de los sentidos del oído y la vista. El pop y el rock no tardaron en intentar transmitir la experiencia de la psicodelia.


La fiebre psicodélica se había plasmado en clubs (el UFO de Londres), y en nuevos grupos de lo que se había dado en llamar rock psicodélico, como Soft Machine (con Kevin Ayers y Robert Wyatt), Wilde Flowers, o Pink Floyd, con una aceptación inicial mas bien minoritaria. Curiosamente, en EEUU, la psicodelia caló mas fuerte y mantuvo una mayor vigencia en el tiempo gracias a su fusión con el Blues, al tiempo que Jefferson Airplane o Grateful Dead se convertían en bandas de referencia para los jóvenes músicos británicos. Era cierto que la cultura británica parecía muy proclive a consolidar un movimiento con bastantes connotaciones intelectuales, pero la tendencia al alargamiento en la duración de los temas que se daba en las bandas psicodélicas americanas no era del gusto de las discográficas británicas de aquel entonces, y se desaconsejaba a los grupos británicos grabar temas largos, lo que de alguna manera castró antes de tiempo al Rock Psicodélico británico. No obstante, se pusieron las bases de lo que pronto será conocido como Rock Progresivo o Rock Sinfónico, un sonido gestado en la psicodelia británica.

Rick Wright, Roger Waters, Nick Mason y Syd Barret


Sin duda alguna, ni Pink Floyd, nacidos en 1965, ni los otros grupos psicodélicos y pre progresivos británicos hubiese cultivado ese tipo de sonido sin la influencia del primer gran álbum de pop psicodélico de la historia: El Sgt. Pepper, de The Beatles, publicado en mayo de 1967. El hecho de que el mejor grupo del momento adoptase el sonido psicodélico fue decisivo para el Pop-Rock británico. Y si además el disco en cuestión fue enormemente innovador por su estructura y concepto, eso inevitablemente iba a dar pie a una nueva forma de concebir los LPs del que The Piper at the Gates of Dawn no iba a ser ajeno. Efectivamente, The Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band era un LP en donde las canciones pretendían tener un espíritu y un orden coherente, en una especie de suite-rock en donde incluso había temas entrelazados. Esto no hubiese sido posible sin la influencia de la psicodelia, por no hablar de la temática de las canciones, las letras y la atmósfera: puro delirio lisérgico. Los nuevos grupos ingleses tomaron nota.

Curiosamente, la grabación de TPGD comenzó un 21 de febrero en los estudios Abbey Road, donde la banda de Liverpool grababa al mismo tiempo el Sgt. Pepper. Puede que Pink Floyd estuviese al tanto de esas sesiones; aunque TPGD es un LP bastante diferente al espíritu del Sargeant, sus similitudes con una de las obras maestras de los Beatles en cuanto al concepto del disco grande como una obra unitaria, central y mas importante que el single en cuanto a vía de expresión del Rock son evidentes: ambos trabajos son pioneros. Si Sgt.Pepper inauguró la era del Long Play, TPGD dio la puntilla inmediatamente, tres meses después de la publicación del disco de los Beatles.

TPGD fue grabado entre el 21 de febrero y el 5 de julio de 1967, en total 4 meses, un tiempo bastante amplio para la grabación de un LP en aquella época. Su productor, Norman Smith, de la platilla fija de EMI, el sello multinacional que editó el disco, ya conocía el trabajo con los mas grupos punteros del momento, no en vano había sido ingeniero de los Beatles en Rubber Soul (1965) y discípulo aventajado de George Martin. El primer LP de Pink Floyd, tras la publicación de dos singles previos aquel año 67 no presentes en la edición británica del álbum, se componía de 11 canciones. Algunas de ellas estaban unidas entre sí, al estilo de varias de Sgt.Pepper´s .

Cara A

  1. "Astronomy Domine" (Syd Barret) – 4:12
  2. "Lucifer Sam" (Syd Barret) – 3:07
  3. "Matilda Mother" (Syd Barret) – 3:08
  4. "Flaming" (Syd Barret) – 2:46
  5. "Pow R. Toc H." (Syd Barrett, Roger Waters, Rick Wright, Nick Mason) – 4:26
  6. "Take Up Thy Stethoscope and Walk" (Roger Waters) – 3:05

Cara B

  1. "Interstellar Overdrive" (Syd Barrett, Roger Waters, Rick Wright, Nick Mason) – 9:41
    • Instrumental
  2. "The Gnome" (Syd Barret) – 2:13
  3. "Chapter 24" (Syd Barret) – 3:42
  4. "The Scarecrow" (Syd Barret) – 2:11
  5. "Bike" (Syd Barret) 3:21

Músicos

  • Syd Barret- Guitarra principal, guitarra rítmica.

  • Roger Waters- Bajo

  • Rick Wright- Farfisa Compact Duo, hammond, piano, sintetizador, vibráfono.

  • Nick Mason- Batería, percusión.

Resto de personal

Norman Smith - Productor.

Peter Brown - Ingeniero.

Peter Jenner –Diálogo introductorio en “Astronomy Domine”

Vic Singh – Fotografía y diseño de la portada

Syd Barret – Diseño de la contraportada

La edición norteamericana y al japonesa difieren en cuanto a canciones. De ellas hablaremos mas adelante. La edición británica es la internacional.


El mundo ante los ojos de Syd Barret


Como dijimos antes, Pink Floyd nació en 1965, inaugurando una de las carreras mas gloriosas de un grupo en al historia del Rock. La verdad es que pocas o ninguna presentación hace falta para una de las bandas más influyentes de la música popular del siglo XX, con una impresionante trayectoria de grandes discos a sus espaldas que concluyó a mediados de los 90, aunque el grupo nunca ha hecho pública su definitiva separación (en 2005 se reunieron en un escenario 11 años después de al última vez). Aunque el nombre Pink Floyd se asocia al Rock progresivo de los 70, estilo del que fueron unos de sus precursores, sus comienzos a mediados de la década de los 60 estaban enmarcados en el Pop y más tarde en el nacimiento del Rock Psicodélico, género en el que se enmarca TPGD, poco que ver con su producción siguiente

El grupo no adaptó su nombre final hasta 1966. Durante 1965 funcionaron con el nombre de Tea Set. En la primerísimo formación de la banda se encontraban Roger Waters (1944), guitarra y voz, Richard Wright (1943) teclados y voz (en grupos anteriores había tocado instrumentos de viento), Nick Mason (1944) batería, y Bob Klose, guitarrista. Los cuatro habían coincidido en varios grupos previos. Eran estudiantes de arquitectura que no tardarían en trasladar sus matemáticos y espaciales conocimientos en la “construcción” de sus discos, aunque fuese en etapas posteriores a TPGD. A principios de 1966, un estudiante de arte llamado Syd Barret (1946) entra en el grupo como quinto miembro, haciéndose cargo de la guitarra y compartiendo tareas vocales con Waters y Wright, aunque no tardará en convertirse en el cantante principal. Waters se convierte en bajista (puesto vacante). El grupo debe cambiar su nombre ya que coincide en una actuación con una banda tocaya, y Barret propone The Pink Floyd Sound, en homenaje a los bluesmen ingleses Pink Anderson y Floyd Council. Meses después acortan su nombre a The Pink Floyd, con el “The” con el nombre oficial hasta 1968 (año de la salida de Barret del grupo), aunque tanto en TPGD y en otras fuentes aparecerá acreditado simplemente como Pink Floyd.

Barret era un chaval imaginativo, inteligente, con un gran amor por la música y con bastantes ideas que se hizo enseguida con el liderato del grupo. Era además un guapito que las volvía locas en sus actuaciones en directo, pero era emocionalmente inestable e irresponsable. Ya cuando entró en la banda era un consumidor masivo de LSD, lo cual aumentaba su inestabilidad mental, pero el grupo no lo notó durante 1966, en donde la banda se convirtió en la sensación de al temporada con sus puestas en escena puramente psicodélicas y alucinantes, con filminas de colorines proyectadas sobre la banda, además de imágenes en movimiento. Barret componía la mayor parte de los temas, de clara influencia psicodélica. Clubs como el UFO, el Marquee y Rondhouse, templos de la balbuceante psicodelia londinense fueron los escenarios en donde el grupo se convirtió en una referencia obligada en la primera escena en el tiempo de Rock Underground europea. Klose termina por abandonar la banda, que se convierte en cuarteto.

A principios del 67 el grupo fue filmado en unas actuaciones por el cineasta Pete whitehead para su filme Tonite Let's All Make Love in London, estrenado en 1968. Tras fundar una pequeña compañía independiente junto a sus dos managers de entonces, Peter Jenner y Andrew King, Blackhill Enterprises, editan en Marzo del 67 su primer single, Arnold Layne, pop psicodélico que llega al número 20 de las listas. En Junio editan el segundo, See Emiliy Play número 6 y su primer gran éxito. A principios de año habían firmado un contrato con EMI para la grabación de un LP, que tardarán varios meses en grabar.


Ácido en el estudio de grabación


Norman Smith, el productor, quiso un LP más pop y asequible, y aunque no consiguió su objetivo al cien por cien, si influyó en el resultado final del álbum, que, con todo, no era muy comercial para la época. No existe unanimidad en las fuentes sobre como fue la grabación: Smith llegó a señalar mas tarde que el proceso degrabación de un álbum que al final resulto enormemente complejo y freak fue tedioso, ya que tuvieron que hacerse tomas y tomas. No obstante, hay canciones que se grabaron en una sola toma, como The Gnome y Scarecrow, debido al deseo de Barret de captar la esencia excéntrica del momento. El batería Nick Mason, al contrario, recalca la eficiencia del proceso de grabación, en donde se hicieron varias tomas para una sola canción; Interestellar Overdrive, es un ejemplo. El grupo se dosificó en las sesiones y demostró su pericia instrumental, con un Barret cada vez mas toxicómano, lo que no impidió que fuese el el auténtico padre del grupo y el compositor de la mayor parte de los temas. El concepto y las letras del álbum, fueron idea totalmente suya.

La cabeza de Syd Barret estaba repleta de historias de gnomos, hadas y mitología céltico-germánica que trató de reflejar en las letras del disco, así como su inclinación por los temas fantásticos y propios de cuentos infantiles (el mismo nombre del disco, como veremos luego, esta inspirado en un clásico de la literatura infantil). Una inspiración literaria Lewiscarrolliana que fusionaba el delirio psicodélico con un universo absurdo propio del autor de Alicia en el país de las Maravillas. No todo eran viñetas de fábula, también había sitio para textos típicos del viaje lisérgico, haciendo referencia al cosmos y a lo onírico. El carácter enigmático de las letras de este álbum le confiere un atractivo que no ha decrecido con el paso de los años y que ha sido enormemente influyente en muchos grupos y solistas en las décadas sucesivas que han pretendido insuflar delirio y surrealismo y su música y sus letras. Sobra decir que el LSD tenía bastante culpa en esto.

Musicalmente, el disco se lanzó de cabeza a la experimentación rompiendo incluso las barreras de la psicodelia de entonces a ambos lados del atlántico. Temas instrumentales como Interestellar Overdrive o Pow R. Toc H son pura excentricidad sonora que anuncia la inminente llegada del Rock Sinfónico. El grupo, con la ayuda de Norman Smith, dispuso de la más avanzada tecnología del momento para dar forma a sus avanzados conceptos musicales: cintas editadas y superpuestas, efectos estereofónicos, ecos, sonidos solapados, juegos en las voces. Richard Wright contó con sintetizadores de última generación y el estudio de grabación se puso a al altura de las exigencias musicales del grupo. Tras este disco, Pink Floyd fue considerada la mejor banda de Rock Psicodélico inglesa del momento y la creadora del Rock de vanguardia británico, germen del Rock progresivo.

El título del disco fue tomado del título séptimo capitulo de la inmortal novela infantil Viento en los Sauces de Kenneth Grahame. En dicho capítulo se hace referencia a la música, en boca de uno de los protagonistas, el Sr. Rata, quien experimenta una especie de trace místico: “Este es el lugar de mi sueño hecho canción, el lugar donde la música sonaba para mi”. Ese flautista a las puertas del amanecer no es otro que Pan, el dios griego de la música.


Las once canciones


Astronomy Domine

Una de las piezas mas célebres del disco que con el tiempo se ha convertido en un clásico de Pink Floyd, incluso interpretado por la banda en los 90 en directo, cuando llevaba mas de 25 años sin ejecutar el repertorio de la era Barret. Se ha convertido también en un clásico modélico del Rock psicodélico. Suele estar presente en discos en directo y recopilaciones de la banda.

Una turbación sonora basada en un por entonces innovador uso del stereo y unos teclados repetitivos y compulsivos que se dan paso a través de una batería omnipresente y poderosa. Típico ejemplo de la psicodelia “espacial” en donde una cobertura instrumental psicodélica y escapista arropa una especia de letanía vocal de connotaciones casi de música sacra, a cargo de Barret y Wright, cada uno en un altavoz diferente. La guitarra de Barret protagoniza un solo lisérgico muy inspirado sobre la enérgicamente aporreada batería de Mason. Las voces y los efectos de cinta del principio de la canción (con la voz del manager Peter Jenner), fue totalmente revolucionario, y con el paso del tiempo este tipo de efectos serán marca de la casa Pink Floyd.

La letra es la típica descripción del viaje ácido con logradas referencias a la sensación de fluido e ingravidez, el sistema solar, Sueño de una Noche de Veranode Shakespeare y el personaje de cómic Dan Dare.


Lucifer Sam

Pop psicodélico guatequero bastante asequible y bailable, tal y como lo era también See Emily Play. Juego rítmico de bajo y batería con diferentes variaciones estereofónicas y muy buenos cambios de ritmo. Barret consiguió en el solo sacar a su guitarra un sonido casi de violín tocado rápidamente. La voz del guitarrista suena imponente.


Mathilda Mother

Otra de las mejores piezas del álbum. Barret sacó a relucir su gusto por la literatura infantil y los cuentos en una especie de diálogo entre un libro que cuenta la historia de un rey justo y fabuloso y su lector, quien proclama la influencia que los cuentos hantenido en su concepción optimista y escapista de la vida.

Hay dos tipos de estrofas: una especie de canto de trovador medieval que se repite tres veces (las dos primeras cantado por Rick Wright y la ultima por Barret) y un falso estribillo pop que Barret interpreta con un curioso falsete coreado por Waters al final. Los juegos vocales están muy bien conseguidos, incluyendo efectos y ruidos salidos de la garganta de Barret en el momento del barroco solo de órgano; aunque no son menos los falsetes y sensaciones corales a cargo de Barret, Wright y Barret. El grupo demostraba que también podía ser una banda vocal al margen de sus indudables cualidades instrumentales.


Flaming

Otro de los clásicos del disco. Un poema romántico-simbolista de Syd Barret musicado en un, por entonces, turbador e insólito tema entre folk, pop y experimental. Tras un breve comienzo de onomatopeyas vocales surge una inspirada melodía arropada por vibráfonos e instrumentación mínima, que va evolucionando hasta un crescendo que luego desaparece para dar paso a la siguiente estrofa, que repite al misma estructura.

Las guitarras acústicas al final de varias de las estrofas son preciosas. Un piano minimalista y repetitivo en el solo instrumental y que va marcando además los clímax, y que, junto con el órgano, ayuda a engrandecer la canción. Muy insólitos efectos sonoros y de guitarra en aquella época. (“No puedes oírme, pero yo si”). Decir que fue el único single cara A específico del álbum, si bien solo en USA (noviembre 1967) y sin ningún éxito, en una versión diferente a la del álbum.


Pow R. Toc H.

Este tema instrumental con excentricidades vocales a cargo de Waters y Barret en forma de efectos tiene una clara inspiración jazz, especialmente en el piano de Wright en la primera mitad del tema, aunque pronto muta en un sonido gutural y áspero merced al potente bajo y a la retumbante batería, con Syd y Roger riendo como lunáticos. Posteriormente el tema se hace mas tranquilo y reposado pero con evidente poso psicodélico. Los instantes finales de anárquica orgía instrumental mostraban a un grupo con evidentes ganas de sorprender. Típico tema de composición improvisada, que en esta ocasión fue de todo el grupo en comandita.


Take the Stethoscope and walk

La única canción escrita en solitario (además de cantada) por Roger Waters se hace notar y mucho. Es proto rock progresivo con todas las de la ley, y junto con Interstellar Overdrive es la canción que más se aproxima a aquel sonido que el grupo estaba creando.

Un juego entre la percusión y la voz de Waters (con un doctor, doctor repetido de forma casi onomatopéyica) es el espectacular y directo arranque de un tema en donde el teclado de Wright pronto se hace dueño, con ritmos puramente psicodélicos y sesenteros. Waters toca el bajo como si fuese una guitarra y Barret trata de insertar sus alocadas pinceladas guitarrísticas en el largo solo instrumental. Se notaba que el grupo había encontrada una inspiración en al música clásica y en el jazz.


Interestellar Overdrive

Al igual que Pow R. Toc H.es un tema instrumental escrito en comandita. Su duración (casi 10 minutos), insólita para el pop de la época, anuncia que estamos ante el nacimiento del Rock Sinfónico. Este tema es el que mejor se identifica con al obra del grupo posterior a Barret, por lo menos hasta Mother Athom Herart (1970), por ello el grupo lo interpreto en directo hasta ese año.

La canción tiene un comienzo de Rithm and Blues pasado de vueltas lisérgicas que pronto cambia en sonidos mas ambiéntales y excéntricos, para luego llegar a un clímax delirante y experimental, con los instrumentos interpretando riffs distorsionados prácticamente inconexos entre si. Un momento cumbre con juego estereofónico, que sorprendió a los oídos de entonces, devuelve una variación de la melodía inicial.

Barret en el pasaje mas lisérgico distorsiona su guitarra al máximo, mientras el teclado de Wright llega a registros atronadores. Son varios los movimientos que tiene este tema, que buscaba sobre todo sorprender al oyente en una experiencia sonora inspirada en la por entonces recurrente ficción científica. Un tema muy avanzado para la época.


The Gnome

Sin ningún silencio respecto al tema anterior, irrumpe casi sorpresivamente esta especie de broma en forma de canción tradicional y una letra realmente muy divertida, puramente Barretiana. La historia de un gnomo que busca su lugar en al vida es una metáfora sobre la condición de las personas aquejadas de enanismo, que fascinaban a Barret.

La voz de Barret destaca sobre manera en una instrumentación bastante menos prominente que en otros temas. Tal vez sea una de sus mejores interpretaciones vocales, teatral y afectada. Guitarras acústicas folkies y vibráfonos para una cancioncilla que se ha convertido en una de las tonadas mas recordadas del repertorio de Syd Barret.


Chapter 24

Una letra poética muy bonita para una especie de balada inquietante y turbadora. Es clara la influencia Beatle en este tema, aunque Barret se tomó la libertad de insertar un estribillo musicalmente descontextualizado para reforzar el efecto lunático. Buenos juegos de voces y cierto aroma hindú-oriental al gusto de los Fab Four en aquella época.


Scarecrow

Otro de los temas más logrados. Una letanía folk (Barret comenzó con este estilo de música y se nota en todo el disco) sui géneris que habla del destino y de la imposibilidad de huir de él, a través del espantapájaros negro y verde de la canción.

Las rítmicas percusiones de crótalos del inicio son de lo mas recordado del tema, así como la preciosa melodía de órgano de Wright, cuya voz en los coros en este tema se compenetra perfectamente con la de Barret. Las guitarras acústicas finales también son un primor en esta pequeña cancioncilla, que fue la primera canción del álbum publicada ya que fue la cara B de See Emily Play, cuando TPGD aún no había aparecido.


The Bike

La canción que cierra el disco se ha convertido con el paso del tiempo en una de las más queridas por los fans del grupo. Una letra infantil y vacilona con un Barret que, además de cantarla de maravilla, ve como su voz es arropada por unos sugerentes efectos de eco y de repetición en varias pistas. Casi una canción de cabaret, sin apenas batería y con preeminencia del piano. Cuando termina el tema comienza uno de los momentos clave del disco: un coitus interruptus de campanas, cascabeles, arrastre de objetos y chirridos varios coronado por unas supuestas voces humanas distorsionadas que suenan como bocinas.


El fotógrafo Vic Singh, realizó la conocida foto caleidoscópica de los cuatro miembros del grupo. Al igual que muchos otros discos de finales de los 60, no aparece el título del mismo en la portada sino en la contraportada. Esta fue diseñada y ejecutada por Syd Barret, gran dibujante. En algunos países hubo variaciones en el diseño de la portada; en Italia, donde el disco se editó en 1968 cuando Barret había abandonado el grupo y David Gilmour (1946) ya había llegado, aparece incomprensiblemente una fotografía de la nueva formación con Gilmour, quien no tomó parte en el álbum, aunque conservaba la contraportada original.

También hubo variaciones en el Track Listing en algunos países. En USA, Tower Records publicó una versión de 9 canciones genéricamente titulada Pink Floyd (aunque TPGD apareciese también en la contraportada), donde se eliminaron Astronomy Domine, Flaming y Bike (tres de las mejores canciones), y se añadió el single previo See Emily Play. Razones: desconocidas. En publicaciones posteriores, en vinilo y CD, se recurrió al listado de canciones original. See Emily Play también se puede encontrar al final de la edición japonesa en CD.


El comienzo de la leyenda


The Piper at the Gates of Dawn tuvo un importante éxito de crítica tras su publicación, el cual situó a Pink Floyd como uno de los grupos nuevos con mas futuro. Se recalcó bastante la creación de un nuevo sonido psicodélico y lo innovador de un sonido técnicamente abrumador y sorprendente para la época. Las innovaciones en el estudio de grabación fue lo que mas sorprendió a crítica y público. Estrellas consolidadas como Pete Townsehend y Paul McCartney elogiaron el álbum y a la nueva banda.

Editado en dos versiones (monoaural y estereofónica, esta en el mes de septiembre), TPGD logró el número 6 en las listas británicas de LPs. En EEUU, en cambio, su impacto inicial fue testimonial, ya que no superó el 131 del Billboard.

Una vez que Syd Barret, ya completamente enfermo mental por sus abusos con las drogas, abandona el grupo en abril de 1968, el grupo, con el cantante, guitarrista y compositor David Gilmour, amigo desde la infancia de Barret que había entrado a principios de año para a ver si el bueno de Syd se centraba y espabilaba, el grupo irá paulatinamente abandonando la psicodelia (cada vez mas demodé) para adentrarse en terrenos de experimentación sonora inspirados en la música clásica y el blues-rock. A Saurceful of Secrets (1968), con Gilmour integrado en la banda, contiene aportaciones testimoniales de Barret con solo una canción compuesta por el: Jugband Blues. Esta y el single Apples and Oranges de noviembre de 1967 serán las últimas composiciones de Syd con el grupo, quien en 1970 grabó dos sorprendentes discos para años después enclaustrarse en su Cambridge natal, deteriorando su salud mental durante mas de 30 años. Fallece en 2006.

Durante los 70, TPGD, al ser un disco alejado del sonido que Pink Floyd cultivaba con éxito masivo en aquel entonces y tener como protagonista a alguien que ya no formaba parte del grupo, no fue un disco que importase mucho a los fans que la banda iba ganando. Pero sus primeros seguidores y al crítica seguían manteniendo al álbum en un lugar principal entre sus preferencias, y a partir de los 80, TPGD se convierte en un LP de referencia obligada para muchos nuevos grupos y solistas.

Si bien la minigira que Pink Floyd llevo a cabo por Irlanda, Escandinavia y USA presentando el LP fue un relativo fracaso por el estado de Syd Barret, la siguiente formación mantuvo hasta 1970 en su repertorio en vivo los temas Flaming, Pow R. Toc H. (estos hasta 1968) Interstellar Overdrive y Astronomy Domine, con la parte de Barret cantada por Gilmour. Una versión de este tema en directo aparece en Unmagumma (1969). El cambio de sonido del grupo en los 70 suprimió cualquier tema de la era Barret durante varios lustros, lo que mantuvo al disco en una especie de malditismo que no se superará por el público hasta finales de los 70. La revalorización que experimenta este disco en los años sucesivos le hace justicia: varias reediciones en CD y nuevas mezclas y masterizaciones en los 80 y 90 terminan volando de las estanterías de las tiendas de discos. En la última gira de al banda de 1994, se recuperó tras 24 años Astronomy Domine como homenaje al enfermo Syd Barret. El álbum se encuentra casi siempre en cualquier lista de los mejores discos de Rock de la historia y para muchos sigue siendo la obra maestra de Pink Floyd.

En 2007, con motivo del 40 aniversario del álbum, se ha editado una edición de lujo de TPGD de 3 CDs, con la versión stereo, la mono, y un tercer CD con rarezas que incluye los singles y caras B del 67 y versiones alternativas de canciones del discos sacadas de las sesiones de grabación. El flautista a las puertas del amanecer sigue tocando. Y Syd Barret desde ahí arriba, con el rey de los ojos plateados, el gato Lucifer, el gnomo Grimble Gromble, el unicornio, el ratón Gerald, la bici y el espantapájaros, le aplaudirán.