domingo, junio 07, 2009

El aparatito de Lumiere - TERMINATOR SALVATION


* y 1/2


25 años después de que James Cameron firmase Terminator, pequeño clásico de la ciencia-ficción serie B y que inauguró toda una serie de filmes, llega la cuarta entrega de la franquicia, la cual, al igual que la tercera, Terminator: Rise of The machines (2003), no interviene su creador, ni tan siquiera en funciones de productor. Y, por supuesto, tampoco aparece el que fuese protagonista absoluto y principal atracción de las anteriores entregas, el excelentísimo gobernador de California Arnold Schwarzenegger, retirado desde hace de la interpretación, aunque curiosamente una virtual y rejuvenecida figura suya por obra y gracia de los efectos digitales y la infografía hace un significativo cameo. Ni la ausencia de Arnie ha sido impedimento para que la exitosa serie continuase (y, ojo, que se vislumbran posteriores entregas), lo que confirma el gran atractivo que el universo Terminator atesora para los seguidores de la ciencia ficción y del cine de acción: Sarah Connor, su hijo John Connor, los diferentes terminator, la Skynet Corporation y la guerra contra las máquinas sustentan la mitología de unas películas que, para que engañarse, hasta el momento básicamente ofrecían lo mismo. Esta Terminator Salvation, librada del cada vez más cargante personaje del Cyborg encarnado por Schwarzenegger, trata de ofrecer algo diferente; aunque el intento no colma en absoluto las expectativas. Por primera vez ambientada en la tan mencionada en los filmes anteriores guerra contra las máquinas de la Corporación Skynet, en el año 2018, era una buena oportunidad para mostrar el intríngulis de la historia, pero la película es floja y sin emoción.


McG, responsable de la adaptación cinematográfica de Los Angeles de Charlie, dirige de manera irregular una película excesivamente sustentada en aparatosas escenas de acción y multitud de maquinas, robots, naves y cachivaches que explotan y se destrozan cada dos por tres. La presencia de Christian Bale, encarnado a John Connor, el líder de la resistencia humana contra las máquinas y elemento a eliminar por los terminators en las anteriores pelis, cuando era niño, joven o simplemente un bebé aún no nacido, añade un toque de interés a una película que resultará incapaz de gustar a los no seguidores de la saga, ya que todo su argumento sienta su sustrato en torno a lo visto y oído en las otras películas. La historia intenta ser más épica y rica que el resto de la serie, con nuevos escenarios, nuevo planteamiento temporal y situacional y nuevos personajes, pero al final, el repetido y manido esquema del robot queriendo exterminar a un humano, vuelve a aparecer. A parte de con un treintañero Connor, nos volvemos a encontrar con su amada Kate, esta vez su esposa embarazada e interpretada por Bryce Dallas Howard, y con Kyle Reese, el transtemporal padre de John en la primera y mítica entrega que interpretaba en aquella Michael Biehn y en esta Anton Yelchin. El misterioso Marcus Wright (Sam Worthington), un joven que llega al Los Angeels del 2018 aparentemente “resucitado” de la muerte, es junto con Connor y Reese el otro personaje central del filme y de lo más potable de toda la función, aunque su personaje no da todo lo que pudiera dar de sí.


La película tiene una primera parte bastante tediosa en donde un cúmulo de situaciones forzadas y pésimamente resueltas enmarañadas con momentos de acción muy rutinariamente planteados no logran centrar al espectador. La segunda parte al principio promete, pero no tarda en pufar. Algún homenaje a momentos estelares de los otros filmes de la saga y leves despliegues de adrenalina consiguen divertir de vez en cuando, pero el guión tiene demasiados agujeros para ofrecer un buen entretenimiento.

sábado, junio 06, 2009

Mitos y Leyendas del Rey Arturo (y IV) - LA BÚSQUEDA DEL GRIAL


Para mayor información sobre el tema arturiano en este blog:

http://rayosc.blogspot.com/search?q=rey+arturo+construcci%C3%B3n




El que actualmente se conoce como leiv motiv de las crónicas del Rey Arturo y los Caballeros de la mesa Redonda ha terminado por trascender el universo arturiano y ha generado una mitología propia, tan sugerente como muchas veces exagerada, de enorme atractivo imaginativo. La consecución del Cáliz de Cristo, la reliquia de las reliquias, fue el fin último de las andanzas de Arturo y sus huestes, aunque esto solo hizo su aparición al final de la construcción del ciclo artúrico. Mitos paganos e influencia de otras leyendas y tradiciones forjaron la leyenda del Santo Grial.



El Mito del Santo Grial, identificado o no con el Rey Arturo, es uno de los más evocadores de la cultura occidental y fuente de numerosas teorías, la mayor parte de ellas fantasiosas, de contenido grandilocuente. El Santo Grial, como es sabido, tuvo su origen en las leyendas del rey Arturo, a las cuales se incorporó de manera bastante tardía ya cuando prácticamente todos los elementos centrales artúricos (La Mesa Redonda, Merlín,el adulterio de Lancelot y Ginebra, la traición de Mordred, las 12 batallas), estaban ya establecidos. Hoy en día por el nombre de Santo Grial conocemos al cáliz que Jesús de Nazareth utilizó en la última el cena y el cual según la leyenda llegó a Inglaterra en el Siglo I de manos de San José de Arimiatea, discípulo no apóstol de Jesús. Muchas copas-reliquia en muchos lugares del mundo se disputan ser el verdadero Santo Grial, en realidad con escaso fundamento histórico. Siendo lo más posible que la copa de la Última Cena no este ya entre nosotros, lo que en realidad importa es su leyenda, conectada con el mundo del Rey Arturo, y que a pesar de que esta conexión haya originado una pomposamitología, cristiana en la mayoría de los casos pero últimamente cargada de imaginería esotérico-mística pagana, el mito del Grial en el ciclo legendario de Arturo ocupa un papel mucho más sencillo y con carácter más épico que metafísico y trascendental, aunque con un indudable toque religioso. Lo más extraordinario, sin embargo, es el hecho es que la historia del Grial en un principio no guardaba relación con ninguna leyenda de la Copa de Cristo y que su fin fue otro que el de añadir un elemento cristianizador en la leyenda de Arturo.


La primera vez que el concepto del Grial aparece en las leyendas arturianas fue en el Conte dul Graal, de Chrétien de Troyes, en el siglo XII, en el cual aparecía por primera vez el personaje de Perceval. Este relato estaba inspirado en la leyenda galesa (posteriormente extendida a toda Gran Bretaña y Francia) de Peredur también del siglo XII, de la cual aparecen casi todos los elementos del relato de Chrétien a excepción del objeto maravilloso que deberá conseguir el héroe, Perceval: el Graal. En el relato de Chrétien de Troyes, el Graal (aún no llamado Santo), aún no tiene carácter de reliquia ni de objeto sagrado. El autor no señala de qué se trata, y tampoco pudo concluir la historia de Perceval en el castillo del Rey Pescador ya que murió repentinamente sin terminar su escrito. El origen del Grial en el ciclo de Arturo tiene pues un origen alejado del cristianismo y de cualquier alusión a la copa de la Última Cena. Ya existía sin embargo en Inglaterra la leyenda de San José de Arimatea y el Cáliz de Cristo, pero como se ve ambas historias no tiene ninguna relación. Su “fusión” tuvo lugar a partir del siglo XIII, incorporándose la búsqueda de la sagrada copa por parte de los caballeros de Arturo a la historia del mítico rey. Hasta entonces, a la copa de José de Arimatea no se le denominaba Grial, aunque a partir de la incorporación de la leyenda arturiana a este mito cristiano, el término “Santo Grial” será por el que se conozca universalmente a la reliquia.


No se sabe muy bien que es a lo que se quiso referir Chrétien con su Graal ni de donde tomó dicho término. Se dice que puede venir del vocablo latino graaus, que hace referencia a un objeto resplandeciente o de gradalis, palabra también latina que hace referencia a un plato de metal. También se afirma que viene de cratella, cuenco o vasija en latín. Es muy probable, no obstante, que el término venga de una antigua palabra bretona que indica algo agradable de poseer. El hecho de que Graal recordase a las denominaciones latinas de plato, cuenco o utensilios parecidos es lo que sin duda llevó a los continuadores de Chrétien a considerar que el Graal era la copa de San José de Arimatea. Por supuesto, no hay fundamento alguno de teorías etimológicas que consideran el término Santo Grial en su conjunto derivado de formas comunes como sang réal (sangre real). La historia de Peredur, de la que Chrétien tomo su Cuento del Grial, guarda relación con algunas tradiciones orales célticas, tanto galesas como irlandesas, en las que figuran conceptos muy recurridos en la mitología celta como el del Caldero de la Abundancia. Si bien la leyenda de Peredur no hace referencia a ningún caldero ni objeto parecido, si que se cita el tema de la restauración de la vida (que ya aparecía en el Mabinogi galés Bran el Bendecido) y es muy posible que Chrétien y su continuadores diesen por sentado que la historia del joven Peredur o Percival guardase correlación con el hecho bastante común en las leyendas celtas de la existencia de calderos o platos con poderes regenerativos y curativos. Esta claro que los autores artúricos aplicaron atribuciones prodigiosas procedentes de la tradición mágica celta al Graal, que cuando se identificó con el cáliz de Cristo se tornaron en poderes divinos. La leyenda de San José de Arimatea no narra ninguna atribución prodigiosa para la copa de Cristo (se dice también que el santo recogió sangre de jesús crucificado en ella), pero son varios los autores que sostiene que la historia del Grial tal y como la contó Chrétien de Troyes tenía un origen puramente cristiano y no pagano, basado en una supuesta concepción premedieval del cáliz de cristo como un objeto brillante y prodigioso, algo sustentado en pocas pruebas.


El origen pagano del Grial o Graal es pues el más probable, ya que en todas las versiones de la historia el objeto tiene poder talismánico y puede proporcionar la salud y el rejuvenecimiento, algo que ya aparecía en diversos objetos y talismanes de los cuentos célticos. También hay que señalar que no siempre el Graal se identificó como el sagrado cáliz y que esto no ocurrió hasta el siglo XIII; anteriormente los diferentes autores consideraron al objeto como una piedra o una copa ordinaria, aunque prodigiosos, como elcaldero de la abundancia céltico. La historia de Peredur no cita ningún objeto maravilloso, pero autores que desarrollaron esta historia desde Chrétien tuvieron en cuenta el mito del caldero y pronto se convertiría, por asociación de ideas (un recipiente milagroso y preciado) en el cáliz de San José de Arimatea, un objeto más que mágico, divino.


En el Cuento del Graal (finales del siglo XII), Chrétien de Troyes cuenta la historia de Perceval y el Grial desprovista de cualquier significación religiosa: Perceval, recién nombrado caballero, se ausentó de Caerleon en busca de aventuras que demostrasen sus meritos ante su nuevo señor, Arturo, llegando a un fabuloso castillo,el castillo de las Maravillas. El joven guerrero, que se crió rústicamente pese a ser hijo de un rey, fue advertido por Gonemans, su maestro de armas, de que nunca preguntase mucho. Su anfitrión en el castillo es el herido Rey Pescador, quien doliéndose de su males y en medio de un clima de total silencio hace desfilar ante el caballero una serie de objetos durante la cena, entre ellos un indefinido Graal portado por una doncella el cual irradiaba una luz prodigiosa. Perceval no dice nada ante los objetos (un candelabro, una espada la cual se le entrega). A la mañana siguiente y una vez fuera del castillo, Perceval, recriminado por varios misteriosos personajes, se da cuenta que si hubiese preguntado algo sobre al naturaleza de los objetos, el Rey Pescador hubiese sanado y su reino hubiese prosperado. En este relato, no se cuenta el origen ni la naturaleza de los objetos que vio Perceval durante la cena y el Graal no vuelve a aparecer ya más una vez terminada la aventura del castillo.



Robert de Boron, a principios del XIII, retoma la historia de Perceval y el Graal, y este ya es llamado Santo Graal, y aunque sigue sin indicarse lo que es, se intuye que el susodicho es un recipiente de algo, además de una reliquia santa. No obstante, Boron termina en 1202 su romance en francés sobre José de Arimatea, en donde cuenta la leyenda del discípulo de Cristo que recoge en el cáliz de la Última Cena la sangre de Jesús y peregrina hacia las islas donde esconde el cáliz y funda una dinastía de guardianes de la Copa Sagrada. Gautier, otro de los continuadores franceses de Chrétien de Troyes de finales del XII y principios del XIII, entendió- como posiblemente lo hizo Boron aunque no lo explicitó- que el Graal y el cáliz eran el mismo objeto y entonces el Santo Grial aparece por primera vez como el cáliz de San José de Arimatea, que según la tradición se encontraba escondida en un lugar indeterminado de Glastonbury, donde José fundó un monasterio. También sobre 1200 Wolfran von Eschenbach escribió la primera aproximación arturiana no escrita ni en anglosajón ni en francés de la que se tiene noticia, su Parzival, un compendio libre, en alemán, de los relatos sobre Perceval de Chrétien y Robert, en donde incide en el carácter sagrado del objeto, aquí descrito como una piedra caída del cielo.


En el siglo XIII, el Ciclo de la Vulgata introduce con fuerza el elemento cristiano en al saga artúrica y narra la historia del Holy Grial, el cáliz de Cristo que los caballeros de Rey Arturo deben hallar como prueba definitiva de su valor y nobleza de espíritu, una vez concluido el periodo de guerras en las islas británicas. Aquí el Santo Grial aparece descrito por primera vez como el objeto más maravilloso y prodigioso sobre la tierra, debido a su naturaleza divina, que espera ser conquistado por el alma más pura del universo. Esta cristianización definitiva del universo artúrico es debida a fueron los monjes cistercienses los compiladores de las historias que conformaban el ciclo de la Vulgata escrito en inglés vulgar. A partir de ese momento, el Santo Grial pasa a ocupar un lugar fundamental en la saga artúrica, como el culmen de las aventuras de Arturo y sus caballeros. Las obras Lancelot y la Búsqueda del Santo Grial son en las partes de la Vulgata en las que se narra este asunto. Aquí será Galahad en lugar de Perceval quien conseguirá el Grial, mientras que Lancelot, el a priori mejor caballero de la Mesa Redonda no lo conseguirá debido a su pecado de adulterio con la esposa del rey, Ginebra.


En el siglo XV, Thomas Mallory en la Muerte de Arturo, concibe la búsqueda del Grial como una de las pruebas creadas por Merlín para los caballeros de la Mesa Redonda en el periodo posterior a las 12 batallas, concretamente la última y definitiva. Galahad, Perceval y Bors son los tres caballeros que hallan finalmente el Santo Grial, conquistado por el primero tras el fracaso de Lancelot. La leyenda del Grial, en siglos posteriores seguirá estimulando la imaginación de literatos, vinculado o no con los mitos del rey Arturo. Su existencia real encienda las más intensas pasiones de historiadores, arqueólogos o estudiosos y amantes de lo esotérico, con un enorme muestrario de copas sitas en iglesias, santuarios y monasterios a lo largo y ancho del mundo que se disputan ser el verdadero Cáliz de Cristo, siguiendo más la tradición cristiana de José de Arimatea que al propia crónica artúrica. Novelas, óperas, películas o ensayos han tratado del tema del Grial y casi siempre lo hacen desde una perspectiva altamente mitificadora, considerando al objeto (a veces no considerado el cáliz de la Última Cena) como el más maravilloso y prodigioso de los elementos poseedor de un poder inenarrable. Más allá de estas concepciones, el Grial dentro de los ciclos artúricos simboliza la gloria por el logro del bien, y la pureza del alma de los que consiguen encontrar el recto camino, así como el premio final al doloroso proceso de maduración del hombre. Con un sustrato religioso un tanto impostado, el mito del Grial consiguió dotar a las leyendas del rey Arturo de su elemento más trascendente: la metáfora de la búsqueda última, que no es otra que la búsqueda del sentido de la vida (la gloria, la eternidad, el bien), aquella que el ser humano lleva a cabo para conseguir completar su misión en la vida.

domingo, mayo 31, 2009

El aparatito de Lumiere - PONYO EN EL ACANTILADO (GAKE NO UE NO PONYO)


****y 1/2



Muy bonita película japonesa de animación (Anime, vamos) realizada por el gran Hayao Miyazaki, una leyenda en al animación nipona y responsable de filmes clásico del dibujo animado japonés como Porco Rosso (1992), La Princesa Mononoke (1997) y El viaje de Chihiro (2001), auténticas obras maestras. Y también lo es este Ponyo en el acantilado, una bella fábula infantil pero con un mensaje adulto y universal, con reminiscencias mitológicas y simbología poética de claro regusto oriental.


Ponyo es una película que trata de ofrecer el mensaje de lo importante que es cuidar nuestro planeta (el fondo marino, en este caso) y de afirmar el poder de la inocencia como la vía de solución para todos los problemas y desmanes ocasionados por el poder destructivo del ser humano: el poder del amor es lo que mueve todo y es omnipotente, y más si es un amor entre dos niños. Eso es lo que experimentarán el pequeño Susuke, un niño que vive en una casa-faro junto a un acantilado, y Ponyo, una criatura marina, un diminuto pez humanoide con la facultad de convertirse en niña, algo que consigue con el contacto con el ser humano. Representantes de dos mundos en lucha -un fabuloso mundo submarino poblado de asombrosas criaturas marinas, personajes inquietantes, y olas y aguas que cobran vida, y el mundo de los humanos- tratarán de sellar la paz definitiva entre el hombre y el mar. Con unas bellas y espectaculares imágenes y escenarios y una enorme riqueza expresiva, la película es todo un regalo para los ojos y además no deja de interesar ni un solo momento, sorprendiendo a cada instante con la siempre evocadora y desconcertante imaginería fantástica nipona.


Una película de visión obligada para a peques y muy recomendable para mayores que quieran disfrutar de una historia preciosa y sorprendente. La verdad es que Hayao Miyazaki nunca defrauda.


sábado, mayo 23, 2009

Mitos y Leyendas del Rey Arturo (III) – ANDANZAS Y AVENTURAS DE LOS CABALLEROS DE LA MESA REDONDA


Para mayor información sobre el tema arturiano en este blog:

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Algunos de los más bravos héroes de la historia de la imaginación son los caballeros de la Mesa Redonda, los guerreros, compañeros de armas y amigos del Rey Arturo; según las leyendas muchos de ellos nobles, hijos de reyes, o simplemente aventureros. Valor, romance, fantasía y lealtad a su señor. Todos sentados alrededor de una mesa en la que ni tan siquiera el propio rey debía destacar. Lancelot, Gawain, Tristán, Perceval, Bedivere, Galahad, Kay… brillo de acero a través de los tiempos.



El legendario Arturo no estuvo solo en su reinado. En su corte en Caerleon (más popularmente conocida como Camelot) estaba al mando de un cuerpo de élite militar que no solo ejercía labores de liderar ejércitos, sino que además sus miembros eran consejeros y hombres de confianza del monarca, pero sobre todo amigos. Eran los bravos Caballeros de la Tabla Redonda, los cuales se reunían con el Rey Arturo sentados en una tabla circular, de modo que ninguno destacase sobre el resto, ni tan siquiera el propio Arturo, primun inter pares. No era de extrañar que la Mesa Redonda, según algunas fuentes de las leyendas artúricas, fuese concebida como un elemento pacificador, ya que trataba de unir bajo una misma responsabilidad y situación a diferentes jefes militares y aspirantes a monarcas de las islas británicas, los cuales de esta manera dejaron de luchar entre si y se unieron en el servicio a un único rey, Arturo.


Los caballeros del Rey Arturo han pasado a la historia de la literatura como ejemplo de caballería, valentía, nobleza y lealtad. Prototipos del caballero medieval (aunque el origen legendario de muchos se sitúa antes de la Edad Media, como el propio Arturo), nos han quedado sus nombres y las magníficas aventuras de muchos de ellos, que ya individual e independientemente se han convertido en auténticos mitos que han inspirado la imaginación de diferentes generaciones: Lancelot el Caballero de la Carreta, Tristán de Cornualles y su ilícito romance con Iseo, Perceval y su búsqueda del Grial, Galahad el caballero perfecto. Ninguno existió o al menos no se tiene noticia de que existiese, pero esto en el mundo del Rey Arturo es totalmente irrelevante.



El origen de los caballeros


¿Cómo surgieron los caballeros del Rey Arturo, desde el plano literario? En realidad, no surgieron todos al tiempo (se han llegado a registrar a lo largo de al historia de la literatura hasta 100 nombres, aunque algunas fuentes incluso citan que Arturo tuvo un número mayor de caballeros de la Mesa Redonda), ya que autor a autor, obra a obra, se han hecho aportaciones de caballeros, aventuras y atribuciones de los mismos.


Aunque la Mesa redonda no aparecerá por escrito en el universo del Rey Arturo hasta la segunda mitad del siglo XII, algunos de sus caballeros ya figuran en las remotas leyendas del Mabinogion galés, de los siglos VIII y IX; estos tienen nombres galeses de los que derivarían sus posteriores nombres anglosajones o franceses. Se mencionan en varios relatos dos de los sobrinos de Artús-Arturo, Gwalchmai (Gawain), Medwart (Mordred) y Gwalchaved (Galahad), además de Bedwyr (Bedivere), Cai (Kay) y Gwrhyr (Gareth). Estos eran definidos como guerreros- al servicio de Arturo (no considerado en esos relatos galeses aún como monarca) y con habilidades sobrehumanas muchos de ellos, que desaparecerán en versiones posteriores. Estos guerreros cumplen un papel fundamental en la leyenda de Kilhwch y Olwen, una de las mas conocidas leyendas del ciclo galés de la Cymri y el cuento protoartúrico por excelencia. Protagonista de un sugestivo relato galés del Mabinogion es Owain, el Caballero del León, hijo de Urien, cuya historia inspiró las andanzas de Gawain más que el personaje del que parece tomarse su nombre, Gwalchmai. Owain, al parecer, tuvo existencia real y fue un bravo guerrero galés, pero sin relación con el Arturo histórico. Los súbditos guerreros de Arturo, por otra parte, guardan cierta relación con deidades mitológicas irlandesas, ya que la mitología de la Cymri (galesa) adapta no pocos pasajes legendarios irlandeses de época inmemorial, por lo que tenemos un claro origen mitológico de los caballeros del Rey Arturo, de los que solo Gawain parece tener una filiación histórica.


Geoffrey de Monmouth, en la primera mitad del siglo XII, apenas cita a los caballeros (ya llamados así) del rey Arturo de las leyendas galesas, y habrá que irse hasta Francia para encontrar el origen de la caracterización de los caballeros del rey Arturo más o menos tal ycomo ha quedado registrada en la historia de la literatura. Efectivamente, en Francia la mitología artúrica obtuvo una gran aceptación, penetrando en el continente gracias a emigrantes galeses y escoceses establecidos en Bretaña, hacia el siglo VIII. Arturo y su mundo fueron tema central de muchos lais (relatos) bretones, escritos en bretón y de los que no se conserva ninguno original salvo algunas traducciones en francés que datan del siglo XII. De Bretaña, Arturo se extendió a toda Francia y se hizo protagonista de romances trovadorescos de los que solo nos han llegado fragmentos y citas. Aquí se produce un hecho importante para la construcción del mito de los Caballeros de la Mesa Redonda, ya que se introduce el concepto del amor cortés y del romance de caballerías, propio de la literatura de la Europa continental del Medioevo. Entre los siglos VIII y XI la concepción del Rey Arturo y sus caballeros en las islas británicas era la que los franceses y sus romances y lais habían creado y de ella tomó cuenta Geoffrey: Arturo y sus hombres eran unos caballeros nobles, corteses, leales y valientes, la flor y nata de la caballería.


Aunque el Roman de Brut (1155) de Robert de Wace es el primer romance completo arturiano que se conserva, los lais bretones que tradujo al francés hacia 1150 la anglonormanda maría de Francia, ya cuentan diferentes aventuras de caballeros al servicio de Arturo (curiosamente no se cuenta ninguna narración directa sobre el monarca): aparecen Lancelot (llamado en los lais traducidos Lanval), Tristán y Gauvain (Gawain). La conversión de los guerreros de Arturo en caballeros andantes fue oportuna en la cultura del amor cortés y los libros de caballerías. Robert de Wace toma toda esta tradición francobretona y convierte a los caballeros de Aruro en miembros de una orden: Los caballeros de la Mesa Redonda.



Primun Inter Pares: alrededor de la Mesa Redonda


Aunque se atribuye a Robert de Wace la creación de la Mesa Redonda, en los lais traducidos por María de Francia se alude de forma velada a que los caballeros a las ordenes de Arturo pertenecían a una orden creada por el monarca e incluso se hace mención a una “mesa redonda”, imposible de identificar como el mítico objeto. Con todo, la Mesa Redonda como tal parece una creación de los lais bretones, que se extenderá por toda Francia y Gran Bretaña. Según Wace, en al mesa Redonda se sentaban los mas valientes héroes de Europa, congregados por Arturo, al que rendían pleitesía y obediencia. Eran reyes, príncipes y señores y diferentes reinos británicos y franceses que habían dejado de luchar entre ellos por el poder en la Gran Bretaña y ahora reconocían a un solo señor: Arturo. Ninguno en la mesa destacaba sobre el resto- si bien Wace estableció inicialmente que Arturo se sentaba en una mesa aparte, posteriores autores le situaron en la Mesa Redonda- aunque Arturo, lógicamente era el Primun Inter Pares. Se evitaba entonces la envidia entre los diferentes barones y nobles. El carácter “democrático” e igualitario de de la Mesa redonda sorprende en una sociedad como la feudal, en donde se gestó el mito.


La obra arturiana escrita por Chrétien de Troyes, entre 1165 y 1180, refuerza el protagonismo de los Caballeros de la mesa Redonda que el Roman de Brut había otorgado año antes. Muchas de las obras que componen su ciclo, son monográficas de diferentes caballeros, en donde se nos narran su vida ya venturas con abundantes elementos fantásticos propios de la literatura de caballerías, además de propios del amor cortés. Lancelot –nombre que Wace puso al personaje inspirado en el Lanval bretón- aparece como la flor y anta de la caballería, y no son menos las hazañas que se nos narra de Yvain (el Gauvain bretón, llamado Gauen por Layamon en su traducción anglosajona de Wace), Bedivere o Kay. Los nombres de la mayor parte caballeros, de origen celta bretón, fueron galizados e incluso en la sociedad anglosajona se les conocerá por estos nombres, aunque a veces adaptados. Chrétien pone por primera vez en juego a uno de los caballeros mas conocidos del ciclo artúrico, Percival (Perceval), protagonista del Comte del Graal, la primera mención al mito del Grial, creado por el propio Chrétien de Troyes. Al autor normando le debemos la consolidación del mito de los Caballeros de la Mesa Redonda (establecidos como 12, aunque sin nombrarlos a todos) y la construcción de los arquetipos de los más importantes, Como Lancelot o Perceval. Chrétien también imaginó el fin de la Mesa Redonda, originado por la traición y la codicia, personificada en el adulterio de Lancelot con la reina, la arrogancia de Gawain y la traición cainita de Mordrede (Mordred).


El francés Robert de Boron, hacia 1200, continuó la visión de Chrétien y ligó a al mesa redonda con la búsqueda de un aún indefinido Grial. En el Ciclo de la Vulgata (1227-1235) se atribuye a Merlín la creación de la Mesa para Uther Pendragon, el padre de Arturo. Boron estableció en 50 el número de los caballeros de la Mesa Redonda, mientras que en diferentes partes de la Vulgata el número oscila entre 150 (en el Lancelot) y 250 (en el Merlín). Layamon, a finales del XII, ya llegó a intuir que la Mesa Redonda se conformaba por ¡1.600 caballeros! Las diferentes obras de la Vulgata añadirán nombres de nuevos caballeros, llegando a mencionar hasta 50, algunos de ellos reyes de antiguos reinos. También hay que mencionar que la Vulgata conectó a la mesa Redonda con el Grial, ya que el fin último de los caballeros de Arturo se convirtió en la consecución de la reliquia de las reliquias, el cáliz de Cristo. Por lo demás, las aventuras de los caballeros serán elaboraciones mas detalladas de crónicas anteriores, que perdurarán en versiones posteriores. También se otorga cierto origen místico a al mesa Redonda (circular como la tierra), ya que se cuenta como merlín se inspiró en la Mesa de San José de Arimatea para crearla. Esta conexión de la mesa con el concepto del universo explicará la caída de la Mesa Redonda, que conllevó el final mismo del reino de Arturo: un orbe que no llegó a ser perfecto, mancillado por la traición y la codicia.



Código de caballería


Thomas Mallory, en su Muerte de Arturo, puso a los caballeros el título de Sir, y así es nos llegado hasta nuestros días. Mallory estableció una larguísima lista de caballeros, en donde a parte de 50 más o menos principales, citó por primera vez a unos 100 más, la gran mayoría de ellos de su propia invención. De toda la lista de los caballeros de la Mesa Redonda, solo unos cuantos han pasado a la historia de la literatura.


¿Cual era el código de los Caballeros de la mesa Redonda? Existen muchas versiones, pero amalgamándolas, se podría resumir en el siguiente:

  • Nunca cometer ultraje ni crimen
  • Huir siempre de la traición
  • Nunca bajar las armas
  • Dar piedad a quienes la piden
  • Acudir al socorro de las damas
  • Defender y proteger a los débiles
  • No atacar nunca
  • Luchar y dar la vida por el país de uno
  • No forzar a las damas
  • Nunca ir a la batalla por disputas por amor o bienes
  • No perder nunca la fe.


Ahora vamos a centrarnos en los cinco caballeros más legendarios: Lancelot, Tristán, Galahad, Gawain y Perceval; pero no sin antes citar a algunos otros de significatividad en el ciclo arturiano:


  • Bors, rey de Gannes
  • Kay, senescal y hermanastro de Arturo
  • Erec o Geraint
  • Bedivere
  • Palamedes el Sarraceno
  • Griflet
  • Gareth, El De Las Buenas Manos, hermano de Gawain y Mordred
  • Lucan el Carnicero
  • Lamorak
  • Lionel
  • Ector, padrastro de Arturo y padre de Kay
  • Mordred, el sobrino o sobrino-hijo de Arturo. El caballero traidor y destructor de la Mesa Redonda.



Lancelot del Lago, la gloria y la traición


Lancelot es sin duda el caballero de la Mesa Redonda más conocido y el que más ha inspirado a al imaginación de la humanidad durante siglos. Es descrito como el más grande caballero a las órdenes de Arturo, pero con una grave falta que le apartó de ser considerado el caballero perfecto: su idilio con la reina Ginebra. Siendo el mejor amigo y confidente de Arturo, este adulterio no tardó en desembocar un enfrentamiento no solo entre rey y vasallo, sino entro dos fracciones de al Mesa redonda, lo que provocó al caída de la orden, y de todo el reino de Arturo.


Chrétien de Troyes le cita como Lancelot du Lac (Lánzarote del lago, como fue traducido por primera vez en castellano), en algunas de sus obras sobre Arturo y termina haciéndole protagonista de una, Le Chevalier de la Charette (el Caballero de la Carreta). Ya vimos como existió previamente un lai bretón sobre un Lanval, pero su historia esta más emparentada con la que más tarde se atribuirá a Gawain. El origen de Lancelot es pues incierto y pese a que algunas teorías lo emparentan con algún personaje del ciclo galés de la Cymri, parece más bien una creación de Chrétien tomando como referencia el universo del romance medieval bretón y ciertos lugares comunes de la mitología europea. En Le Chevalier de la Charette, Lancelot es descrito como un perfecto caballero, todo valor y nobleza, pero su romance con Ginebra emponzoña seriamente su pureza y su abundancia de valores.


El Lancelot del ciclo de la Vulgata (siglo XIII) embarca al héroe en al búsqueda del Santo Grial, el cual no puede tomar debido al pecado de su adulterio, lo cual le hará caer en desgracia como caballero. Según este texto y las visiones posteriores sobre el personaje, Lancelot era hijo del rey Ban y de Elaine. Al morir sus progenitores siendo un bebe, es recogido por la Dama del Lago, quien le cría en el fondo del lago como un hijo. Llegado a al adolescencia, su mágica madrastra le envía a al corte de Camelot donde se convierte en caballero a las ordenes de Gawain. Una de sus primeras venturas fue el rescate de la reina Ginebra de las garras de Maleagant, enamorándose de ella. Una serie de pruebas y aventuras convierten a Lancelot en el más bravo guerrero a las órdenes de Arturo y en miembro de la Mesa Redonda. Pese a que Lancelot, debido a su estrecha colaboración con Arturo en la guerra contra Galehaut se había convertido en su mejor amigo y había olvidado su idilio con Ginebra, pronto volverá a ella cuando esta se lo pide. Pese a que su fidelidad a Arturo es grande (aún habiendo rechazado regresar al reino de su padre para reinarlo) continua su asunto con la reina.


Lancelot engendró en Elaine, la hija del Rey Pescador- quien el hizo creer mediante magia que era Ginebra- al caballero Galahad, el campeón del Grial según algunas versiones. Lancelot no pudo conseguir el Grial por su adulterio. De vuelta a Camelot, Lancelot huyó con Ginebra con Arturo tras el y originando una disputa entro los caballeros de la Mesa Redonda. Poco antes Lancelot había matado a Gareth y otros hermanos de Gawain, y por ello se había enemistado con este último. Mordred, el cual siendo descendiente de Arturo gobernó durante su ausencia, estableció el caos aprovechando el desconcierto en el seno de al Mesa redonda, ya tanto Arturo como Lancelot, regresarán a Camelot a restaurar el orden, pero poco se podía hacer ya. Tras la muerte de Arturo a manos de Mordred, el Caballero de la Carreta decide retirarse a vivir el final de sus días como un ermitaño en penitencia por sus faltas, que propiciaron la desolación en Camelot, mientras que Ginebra se convierte en monja.



Gawain, el Caballero del León


Gawain es otro de los más formidables caballeros de la Mesa Redonda. Gran guerrero, fiel soldado, seductor y defensor del débil, Gawain es sobrino de Arturo - hijo de su hermana Morgause o Anna- y hermano en la mayoría de las versiones de Mordred, Agravain, Gaheris y Gareth. Su figura viene de los Mabinogi de Gales, concretamente del personaje de Gwalchmei o Gwalchmai (Halcón de Mayo, según algunos autores), también sobrino de Arturo según esas leyendas. Geoffrey de Monmouth ya le cita en su Historia como Gwalchmai. Las leyendas del Magiboni también hablan de un personaje que inspiró buena parte de las andanzas de nuestro caballero, Owain, quien también se le identifica como sirviente al servicio de Arturo. Este Owain estaba inspirado en un personaje real, Owain Gwynedd. Aunque Owain y Gwalchmai son considerados como personajes diferentes en estas leyendas galesas, caracterizarán a un solo personaje, Gawain. No obstante, en narraciones del siglo XII sobre Arturo Owain, hijo de Urien, aparece mencionado también como cabalero de la Mesa Redonda, a parte de Gawain.


Desde la Historia Regnum Britaniae de Monmouth, se narra siempre un destino trágico para el caballero, aunque siempre es ensalzado como uno de los más grandes guerreros que jamás hayan vivido. Chrétien de Troyes le llama Yvain (nombre que recuerda más al de Owain), cuando los roamances franceses anteriores ya le denominaban Gauvain, nombre más similar al de Gwalchmei y del que derivará el anglosajón Gawain. A partir del ciclo de la Vulgata, la figura de Gawain se oscurece y ni pocas veces pasa a ser un caballero torpe aunque noble, que cae en infinidad de errores, cuando no un villano, como en algunas obras del ciclo post Vulgata. No obstante, su integridad es subrrayada cuando la Vulgata cuenta como rechazó tomar parte en la ejecución de la adultera Ginebra a petición del mismísimo Arturo o cuando trata de detener las maquinaciones de su hermano Mordred contra Lancelot y Ginebra. Tras la muerte de Agravain, Gaheris y Gareth a manos de Lancelot al intentar rescatar a Ginebra, Gawain se vuelve a unir a Arturo para luchar contra Lancelot en Francia. Al enterarse que en ausencia de Arturo, Mordred, al quien su tío el monarca había nombrado regente, se había autonombrado rey, Arturo, Gawain y otros caballeros leales vuelven a Inglaterra a luchar contra el joven usurpador en una cruenta guerra en donde Gawain muere.


La popularidad de Gawain fue mayúscula en las letras inglesas durante la baja edad media, protagonizando narraciones independientes al ciclo arturiano, como el romance Sir Gawain y el Caballero Verde (finales del siglo XIV y la primera vez que un caballero de Arturo aparece como sir) o Sir Gawain y la Abominable Dama. El primero esta inspirado en la historia de Owain y el Caballero Negro que a su vez inspiró también el Caballero del León de Chrétrien sobre las aventuras de Yvain. En el siglo XV Thomas Mallory realizó un retrato un tanto negativo y burlesco de Gawain, inspirado en obras anteriores, que en cierto modo es responsable del legado una imagen del caballero un tanto oscura.



Tristán, el Caballero de la Lira


Tristan es una de las figuras arturianas más sugerentes de cuantas existen. Protagonista de una de las más legendarias historias de amor de todos los tiempos, este personaje tal vez sea más conocido por su romance con Isault (Isolda o Iseo) que por su rol como caballero de la Mesa Redonda. La verdad es que los orígen de este personaje son bastante inciertos, haciendo su primera aparición en algunos romances franceses de la primera mitad del XII y en lais bretones traducidos al francés. Poco se conserva de este personaje antes de Robert de Wace lo mencione de pasada en su Roman, pero parece evidente que en los romances franceses este personaje era de sobra conocido aunque hayan desaparecido aquellos en los que era el protagonista. En Francia antes del siglo XII nació sin duda la historia de Tristán e Isolda, que a buen seguro fue tema de multitud de romances trovadorescos. Del siglo XII datan algunos romances franceses y alemanes sobre el personaje, lo que indica que la fama de Tristán era ya grande en toda Europa más que la de ningún otro caballero de Arturo. Los trabajos de autores como Tomás de Bretaña, Gottfried von Strassburg o Béroul son los primeros que nos cuentan la historia de Tristán, desligada del rey Arturo. Chrétien de Troyes, que cita vagamente al caballero, escribió una versión de este relato, pero se ha perdido.


En realidad, en los ciclos artúricos posteriores a Chrétrien poco se dice de este personaje, pero el extenso romance en prosa Tristán, del siglo XIII, se vincula Tristán con el rey Arturo, tomando Mallory cuenta de esto al convertirle en unos de los caballeros principales de la Mesa Redonda en La Muerte de Arturo.


Según las crónicas, Tristán procedía de Cornualles y era hijo de Blancheflor o Isabelle y Rivalen o Melodias, además de sobrino del rey Mark de Cornualles. El joven y galán caballero debía custodiar la joven y bella Iseo desde Irlanda a Cornualles para desposarse con su tío, el rey, pero al beber por accidente una poción mágica, la joven cae enamorada de Tristán. Ambos amantes deberán entonces mantener su amor en secreto, viviendo diversas tribulaciones. El tema de Tristán e Isolda será en siglos posteriores objeto de numerosísimas adaptaciones y versiones, siendo célebre la ópera de Wagner Tristán e Isolda (1859).



Galahad, el casto perfecto caballero


El hijo de Sir Lancelot tiene también un lugar principal en la Mesa Redonda. El personaje que inspiró a Galahad, Gwalchaved, ya aparecía en el Mabinongon galés escasamente desarrollado, aunque se decía que era sobrino de Arturo y hermano de Gawain y Mordred, parentesco que desaparecerá en el ciclo artúrico (¿tiene el personaje realmente origen galés?). No se le cita en los romances franceses, ni tampoco es mencionado por Robert de Wace ni por Chrétien de Troyes. Galahad aparece con todas las de la ley en el siglo XIII, en el Ciclo de la Vulgata.


Según la obra Lancelot, de la Vulgata, siendo hijo ilegítimo de Lancelot y de Elaine, hija del Rey Pelles o el Rey Pescador, se crió en un convento de monjas del que una tía suya por parte de madre era abadesa. Allí aprendió la piedad y la caridad cristiana e hizo voto de castidad. Enviado a al corte de Arturo para reunirse con su padre siendo niño, Merlín profetizó que superaría a su progenitor en valor y que podría hallar el Santo Grial. Entrenado por su padre, el joven Galahad, sin ser aún caballero, se sienta en el “sitio peligroso” de la Mesa Redonda, el asiento reservado al descubridor del Grial, que mataría inmediatamente al no elegido para ello. Al no morir, Arturo le nombra el mejor caballero del mundo y le acepta en la Mesa Redonda.


La visión cristiana, piadosa y célibe del personaje debe mucho a la influencia cisterciense, ya que esta orden monástica se encargó al parecer de transcribir las obras que conforman la Vulgata. Su figura, casi de santidad, se ha comparado en numerosas ocasiones con la de Jesucristo. Según la Vulgata, La Muerte de Arturo, y otras obras posteriores, Sir Galahad será el caballero que finalmente consiga el Santo Grial, debido a su santidad y pureza, algo de lo que carecía su padre. No obstante, en el siglo XII Chrétien estableció que el Grial fue conquistado por Percival, visión que otros autores posteriores compartirán.



Perceval, el héroe del Grial


Percival es otro de los más famosos caballeros de Arturo, identificado con al consecución del Santo Grial, cuando no es Galahad en otras versiones, y con el arquetipo de la redención y la maduración personal. Este personaje es mencionado por vez primera por Chrétien en su Comte del Graal y no aparece en ningún romance francés ni bretón previo, aunque si en un relato galés del siglo XII, con el nombre de Peredur (el Cuento de Peredur). Chrétien tomó este personaje y su historia, relacionado con las leyendas de Arturo para convertirlo en uno de los caballeros más importantes de Arturo. Se desconoce como pudo surgir en Gales el personaje arturiano de Peredur, tan tardiamente en comparación con Gawain o Mordred. Lo cierto es que la historia de Peredur es prácticamente la misma que al del Grial, pero sin el Grial.


Chrétien dejó incompleto su Comte del Graal y no prosiguió las aventuras de Percival (nombre derivado de Peredur galizado según los cánones del romance), pero ya se consta que el fue el que consiguió un objeto llamado graal, que no se llega a decir lo que es. Según la narración de Chrétien, Perceval era hijo del Rey Pellinore y se quedó huérfano muy niño. Su madre se retiró con el a un bosque de Gales donde prácticamente sin contacto con el mundo exterior. A los 15 años, Perceval vio a unos caballeros del Rey Arturo pasar por el biosque y maravillado, decide viajar a Camelot para unirse a las tropas de Arturo. Aunque inocente y rústico, una vez llegado a la corte de Arturo mostrará su valor y se unirá a la Mesa Redonda.


Perceval, en el relato de Chrétien, falla la primera vez al tratar de conseguir el Grial, que él ve por vez primera en el castillo del herido Rey pescador. Más tarde, con al lección aprendida, retorna al castillo y consigue el misterioso Graal, aún no definido como el cáliz de la última cena, sino como un objeto preciado que el autor no pudo describir ni definir por su repentina muerte. Perceval en las versiones de la Vulgata aparece como acompañante de Galahad en su consecución del Grial, junto con Bors. La historia de Perceval es al del caballero que evoluciona y madura y aprende de sus propios errores, para llegar a ser el perfecto caballero. Al igual que muchos caballeros de Arturo, el personaje Perceval atravesará fronteras y será fuente de inspiración de numerosas adaptaciones, como la alemana de Wolfram von Eschenbasch, Parzifal, o la ópera Parsifal, de Wagner.

martes, mayo 19, 2009

El aparatito de Lumiere - LA SOMBRA DEL PODER (STATE OF PLAY)


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El cine de Hollywood, tan imaginativo y ocurrente últimamente, se ha tenido que fijar en una miniserie de la BBC en clave de thriller para firmar un supuestamente ambicioso filme de intriga política-periodística, que pese a la voluntad y a la presencia de un nutrido reparto de campanillas, no termina de cuajar y se pierde en la rutina y la mediocridad. Planteado como una crítica a las grandes compañías que pretenden privatizar los mas variopintos (y esenciales) asuntos y a los gobiernos que lo permiten, ye incidiendo en el tema de la seguridad y el mundo armamentístico, La Sombra del Poder no consigue transmitir un mensaje muy nítido ni una crítica clara al mundo de los mezquinos intereses de las mas altas esferas, ya que tal vez ese no sea su propósito, pero es que ni tan siquiera consigue sustentar un thriller sólido y/o apasionante, pese a algún destello puntual.


El desarrollo de la trama es a partir de la investigación periodística que el personaje de Carl McAffey (Russel Crowe), el avispado plumilla de un diario de Washington, realiza sobre la muerte de una joven colaboradora del congresista Stephen Collins (Ben Affleck), en un asunto que parece apuntar a esferas muy altas y con bastantes recovecos e implicaciones de todo tipo. El desarrollo de la película es irregular, aunque es de agradecer que en lugar de la investigación policial predecible en este tipo de películas, se nos presente todo fundamentalmente desde la óptica periodística, evitando rutinas narrativas poco estimulantes. Sin embargo, el resultado final es poco convincente, en al medida en que el resultado final ni sorprende ni suponen ningún gran golpe de efecto, algo que podría haber salvado a la película. Buenos secundarios, un guión interesante, pero todo sin el mayor relieve.

lunes, mayo 18, 2009

ESKERRIK ASKO, ATHLETIC!

CADA MINUTO QUE PASA, UNO SE ENORGULLECE MÁS DE SER DEL ATHLETIC.




ES UNA EXPERIENCIA ÚNICA. DE VERAS.




AUPA ATHLETIC!