viernes, noviembre 14, 2014

LAS AVENTURAS DE LOS HARLEM GLOBETROTTERS, EL SHOW DEL BASKET (y II)




Globetrotters hasta en la sopa (y hasta la cocina) (1969- 1981)

Tras el fallecimiento de Abe Saperstein en 1966, varios propietarios y empresas se sucedieron en la gestión de los Harlem Globetrotters hasta principios de los 90. Leon Hillard se convierte en entrenador de los Harlem Globetrotters permaneciendo varios años en el puesto. En la década de los 70 el número de partidos de los Harlem Globetrotters se dispara hasta el punto de tener que formar una extensa plantilla de cerca de una treintena de jugadores para disputar incluso dos partidos en un mismo día. Son años de máxima popularidad de los Trotters en EEUU y en todo el mundo con viajes y giras en los cinco continentes e impresionantes llenazos en casi todas las ciudades donde actuaban. Incluso gente que no le gustaba el baloncesto terminaba maravillada ante el espectáculo de los Trotters, una tónica que se ha mantenido hasta la actualidad. Si bien el equipo aún tenía sus detractores entre aficionados puristas al basket por la banalización que para ellos hacía del deporte del baloncesto lo cierto es que los Globetrotters no solo estaban ayudando a popularizar el deporte de la canasta en todo el mundo sino que además habían ayudado a hacer evolucionar el baloncesto: los mates, los tiros de tres puntos (creados no olvidemos por Saperstein), las defensas espectaculares, los tiros de gancho y los tapones eran prácticamente invenciones de los Globetrotters que la NBA ya había adoptado en los 70 y pronto llegarán al baloncesto internacional

Los jugadores de los Globetrotters de los años 70 fueron los más carismáticos y conocidos por el gran público. Si bien los Trotters ya venían haciendo apariciones televisivas en shows, especiales y concursos desde la década de los 50, en los 70 explotaron mediáticamente con varios proyectos. Desde los 60 los Trotters no aspiraban ya a tener los mejores jugadores afroamericanos del momento, ya que estos se iban a al NBA e incluso a otros países, pero siguieron contando con talentosos atletas-comediantes. En los 70 continuaban jugadores veteranos y legendarios como Marques Haynes (que regresó al equipo en 1972 con 46 años y permaneció ocasionalmente como jugador hasta 1992 con ¡66 años!), Robert “Showboat” Hall- entrenador-jugador entre 1968 y 1974-, Meadowlark Lemon, Geese Ausbie y Curly Neal (Hall, Lemon y Ausbie seguían jugando con los Trotters con mas de 40 años) a los que se unieron a partir de finales de los 60 otros como Lois “Sweet Lou” Dunbar, Paul “Pablo” Robertson, James “Twiggy” Sanders o Billy Ray Hobley. Una época dorada hasta aproximadamente 1980 en donde los Trotters entusiasmaron a medio mundo con sus shows y en el que los jugadores se convirtieron en auténticas celebridades en EEUU. Meadowlark Lemon y Curly Neal tuvieron durante sus muchos años de estancia en los Trotters el preciado rol en el equipo del “Clown Prince”, es decir, el que más gracia hacía. 

Curly Neal

A partir de mediados de los 60, los Trotters abandonaron sus partidos ocasionales en USA contra equipos de competición (universitarios en su mayoría) y se centraron en sus encuentros de exhibición ante los Washington Generals de Red Klotz. Durante el periodo de 1971 a 1972, los Generals utilizaron otros nombres en algunas giras y otros uniformes en lugar del verde habitual del equipo para dar la impresión de que los Trotters jugaban contra más equipos, así, se hicieron llamar Boston Shamrocks, New Jersey Reds, Baltimore Rockets y Atlantic City Seagulls. Como New Jersey Reds lograron batir a los Globetrotters en enero de 1971 en Tennesse por 100-99 en un partido que precisó de prorroga, después de 2.495 partidos consecutivos ganados por parte de los Trotters dentro de su increíble agenda de multipartitos desde mediados de los 60

Dibujos animados Harlem Globetrotters


En la primera mitad de los 70 los Harlem Globetrotters fueron unos asiduos de la pequeña pantalla y no solo en las retransmisiones de sus encuentros; de 1970 a 1972 se emitió en la cadena CBS una serie de dibujos animados producida por Hanna Barbera, Harlem Globetrotters en la que aparecían versiones animadas de Lemon, Ausbie, Neal, J.C “Gip” Gibson, Bobby Joe Mason y Pablo Robertson viviendo aventuras a lo largo de Norteamérica resolviendo entuertos y luchando contra los malos mediante partidos de basket, en compañía de su ficticia ancianita entrenadora Granny y su perro mascota Dribbles y abordo de su autobús. La serie fue un éxito y ayudó a popularizar más al equipo, generando versiones en cómic (como casi todos los cartoons producidos por Hanna Barbera), muñecos, juegos de mesa y otros juguetes. Fue además una de las primeras series televisivas de dibujos animados protagonizadas por personajes afroamericanos. Los Globetrotters animados también aparecieron en otra serie contemporánea de Hanna Barbera, The New Sccoby- Doo Movies y en 1979 la mítica compañía productora lanzó una nueva serie con los Globetrotters, The Super Globetrotters  en la que figuraban Curly Neal, Nate Branch, Twiggy Sanders, Gesse Ausbie y Lou Dunbar y en donde los jugadores luchaban contra supervillanos trasformándose en superhéroes. En 1974 los Trotters tuvieron también su propio programa infantil de imagen real The Harlem Globetrotters Popcorn Machine en donde había sketches, canciones y contenido educativo. Un total  de nueve jugadores de la plantilla intervinieron en esta serie, entre los que se encontraban Meadowlark, Geese Ausbie, Neal, Branch y el retornado Marques Haynes, a la sazón jugador-entrenador y que continuó regularmente en su faceta de jugador- ya con más de 50 años- hasta 1979. Los Trotters siguieron y han seguido a pareciendo como invitados en varias series y programas de televisión desde Vacaciones en el Mar hasta Barrio Sésamo.


Los Trotters coleccionaron reconocimientos sociales durante la década de los 70: el presidente Gerald Ford nombró al equipo Embajadores de Buena Voluntad de América; a principios de los 80 se les otorgó una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y el Museo Nacional de Historia Social de América inauguró una exposición permanente sobre los Harlem Globetrotters. Toda una exitosa empresa, Harlem Globetrotters Internacional inc llega a la década de los 80 como una de las compañías de entretenimiento más legendarias de EEUU. No obstante, en una época en la que el baloncesto profesional comienza a arrasar en todo el mundo y en donde la NBA y sus equipos y estrellas alcanzan reconocimiento mundial global, el papel de los Harlem Globetrotters a partir de finales del siglo XX comienza a ser incierto por su fusión de deporte y espectáculo de entretenimiento y una vez de que todas sus innovaciones técnicas dentro del deporte de la canasta habían sido ya asumidas por el basket de competición. En 1980 el gran Medowlark Lemon, que ya había hecho sus pinitos como actor y presentador en varios programas televisivos y andaba interesado en convertirse en pastor protestante, abandona los Trotters con 47 años para unirse a un equipo de exhibición creado como imitación a los de Harlem, los Bucketeers. Lemon jugará con otros clubes de show en los 80 como los Shootting Stars o los creados por él Medowlark Lemon´s Harlem All Stars con los que continuó hasta bien entrada la década de los 90.  


La inercia del peso de la leyenda (1982-1992)   



En los años 80 los Harlem Globetrotters continuaron con sus tours alrededor del mundo con notable éxito, pero su popularidad iba menguando en su propio país en la medida que el baloncesto de competición iba adquiriendo auge mediático en EEUU y en todo el mundo. De hecho, fue la década de los 80 la época de explosión del baloncesto en muchos países como deporte de masas y del boom de la NBA. Ya a finales de la década las noticias de la mayor liga de basket del mundo llegaban a todos los rincones del planeta y todo el mundo conocía los resultados de las diferentes jornadas, a todos los equipos que competían y admiraba a sus principales estrellas (Larry Bird, Magic Jonson, Michael Jordan, Dominique Wilkins, Charles Barkley, Pat Ewing…). Los Trotters, como un colectivo de espectáculo cómico más que un equipo de baloncesto, comienzan a ser minusvalorados en EEUU y se podía decir que estaban empezando a obtener más éxito en el resto del mundo que en su propio país. Tampoco sus nuevos shows pese a contar con un importante éxito de público resultan tan innovadores y espectaculares técnicamente como antaño debido a la evolución del espectáculo en el basket convencional por lo que el equipo apostará cada vez más por el elemento teatral y cómico, algo que no es del gusto de los buenos aficionados al baloncesto y esto hace caer a Harlem Globetrotters en la categoría de empresa de espectáculos, con una inevitable disociación para el público respecto a los Trotters con el mundo del baloncesto “de fuste”. Sea como fuere los Globetrotters lograban sobrevivir gracias a su éxito en el extranjero, pero a finales de los 80 empiezan a surgir problemas económicos para Harlem Globetrotters Internacional inc.

La popularidad mediática de los Trotters también empezó a declinar en USA aproximadamente a partir de 1982: aunque los Trotters continuaron apareciendo en campañas publicitarias y programas de televisión y se seguía manufacturando merchandising sus jugadores ya no gozaban de la fama que llegaron a tener en los 60 o 70: el público prefería a las stars de la canasta "de verdad" de la NBA o la FIBA. En 1985 se da por terminada una era cuando se retiran Geese Ausbie y Curly Neal, dos de los últimos  grandes mitos de los Trotters. En años posteriores, ningún otro miembro del colectivo ha llegado al status de popularidad legendaria al que llegaron ellos y otros muchos Globetrotters.

Lynette Woodard
En 1985, con el fin de remozar su atractivo hacia el público, los Globetrotters contratan por primera vez a una mujer, Lynette Woodard (1959) estrella del equipo olímpico femenino americano de basket que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. La prima de Geese Ausbie permaneció en los Trotters hasta 1987. Muy poco después de fichar a Woodard (una de las principales atracciones de Trotters a finales de los 80) el equipo contrató a dos mujeres más, Jackie White y Joyce Walker. Woodard jugó después en las ligas italiana y japonesa. Hasta hoy en día, varias jugadoras han formado parte de plantillas anuales de los Globetrotters, uno de los pocos equipos de cualquier deporte compuesto por hombres y mujeres, aunque de 1993 a 2012 no hubo ninguna chica Trotter. Hay que decir que en esos años ya era francamente difícil reclutar jugadores para los Globetrotters ya que la mayor parte de los baloncestistas universitarios cuando terminaban su etapa estudiantil preferían ir a la NBA o a ligas europeas en lugar de participar en un simple espectáculo circense por muy bien remunerado que estuviese.


A principios de los 90 las cosas se ponen muy mal económicamente. Las ganancias por publicidad del club ya no son suficientes para sufragar sus costosísimas giras y empieza a haber un declive de asistencia de público en sus partidos. La amenaza de quiebra se hace patente en 1992 y los propietarios de los Trotters empiezan a barajar diferentes soluciones, como inscribirse como franquicia en la NBA abandonando el baloncesto show, pero finalmente se descarta la idea. El futuro de los Globetrotters está en bonus y se pide tiempo muerto y cambios.



Reinvención y futuro  (1993-2014)


Cuando en 1993 Harlem Globetrotters está a punto de desaparecer surge la figura de Mannie Jackson (1939) un exitoso empresario afroamericano que fue jugador de los Globetrotters entre 1962 y 1964. Jackson compra la compañía por 6 millones de dólares de entonces con el fin de relanzarla y se convierte en el primer ciudadano afroamericano propietario de una gran compañía deportiva. Jackson decidió renovar drásticamente la plantilla y comenzó a aplicar una política de contratación de jugadores durante un tiempo más limitado, en contra de la tendencia imperante en el equipo de que muchos jugadores- los más carismáticos generalmente- permaneciesen en el por espacio de casi 30 años o más llegando a la mediana edad o incluso a la edad de jubilación laboral (Marques Haynes, que en los 80 y hasta 1992 participó en no pocos partidos siendo un sexagenario, es un caso paradigmático) Mannie Jackson trató de potenciar aún más el componente cómico y de espectáculo de los Trotters- pero sin abandonar en absoluto el trasfondo deportivo- al tiempo que restituyó los partidos amistosos contra equipos de competición (generalmente de la NCAA) o contra combinados de baloncestistas profesionales. Ambas operaciones fueron un éxito y los Harlem Globetrotters recuperaron dinero, prestigio y credibilidad en la década de los 90. El equipo continua a día de hoy disputando una media de más de 365 partidos al año, gracias a su plantilla múltiple que el permite incluso jugar dos encuentros al día.  


Durante sus giras por Europa en los 90, además de enfrentarse a sus habituales Washington Generals (rebautizados de 1995 a 2006 New York Nationals) los Trotters jugaron contra combinados All Star de jugadores norteamericanos como el Kareem Abdul-Jabbar´s All Star Team. Este equipo gestionado por el mítico ex pívot de Milwakee Bucks y Los Angeles Lakers consiguió vencer a los Trotters en Viena en septiembre de 1995 después de casi 25 años de su última derrota (hasta la fecha habían vencido 8.829  veces consecutivas). Hasta hoy los Trotters han perdido cinco partidos más, todos ellos entre 2000 y 2006 y ante equipos de la NCAA ya que a partir de la década de 2000 las giras de Harlem por universidades estadounidenses para jugar contra sus equipos (entre ellos campeones de la liga universitaria) han sido cada vez más frecuentes. En estos encuentros los Trotters “mutan” en un equipo de competición convencional, un rol que no es tan efectivo para ellos como el equipo de show, como puede verse, aunque han conseguido ganar en la mayor parte de las veces y ante equipos que eran vigentes campeones de la NCAA como Syracuse. La última derrota de los Harlem Globetrotters se registró el 31 de marzo de 2006 ante un combinado de jugadores y entrenadores universitarios por 87-83. En 1993 el club creó su primera mascota oficial, Globie.


Otras innovaciones significativas que se introdujeron en Harlem Globetrotters de los 90 fue la contratación de jugadores no afroamericanos después de Bob Karstens en los años 40: en 1995 llegó al equipo el dominicano Orlando Antigua procedente de la Universidad de Pittsburgh. El actual seleccionador de la República Dominicana jugó en los Trotters hasta 2002 en las giras por Sudamérica y Sudáfrica -compaginándolo durante los primeros años con su carrera en equipos de Puerto Rico y la selección de su país- abriendo el camino a otros jugadores de raza caucásica, de origen amerindio o incluso extranjeros que jugarán en los Trotters en los años sucesivos, como Jacob Tucker o el británico Paul “Tiny” Sturgess que en 2011 con sus 2,34 se convirtió en el Trotter mas alto de la historia. Además, viejas glorias de la NBA, como Magic Jonson en 2003, participaron en algún bolo del equipo. 

Durante la mandato de Mannie Jackson, que se extendió hasta 2005, regresaron algunos nombres míticos como Gesse Ausbie que en 1995 se convirtió en entrenador (uno de los varios que suele haber en el equipo) y manager de operaciones de la entidad. En 1994 también volvió Medowlark Lemon para jugar algunos partidos con 62 años después de haber jugado más de diez años en diferentes equipos de exhibición y giras. El equipo, además de estar presente en multitud de campañas publicitarias y actos promocionales en directo o en los medios, reforzó sus actividades benéficas donando más de once millones de dólares en el periodo 1993-2005. Entre 1996 y 1997 contribuyeron con 2 millones de dólares a la Nelson Mandela African Children´s Foundation. Otras muchas entidades y fundaciones se beneficiaron de las donaciones de los Harlem Globetrotters durante esa época, tal era la preocupación de Mannie Jackson por la justicia social. En 2000, el equipo organiza un acto en la Plaza San Pedro de Roma ante el Papa Juan Pablo II, nombrado Globetrotter de honor. Otros Globetrotters honoríficos (nombrados a partir de 1976) son Henry Kissinger, Bob Hope, Karren Abdul-Jabbar, Nelson Mandela, Woopy Goldberg, Jackie Joyner-Kersee y Jesse Jackson.


En 2005, con una situación económica de bonanza, Jackson vendió el 80% de sus acciones del equipo a la compañía de inversión Sahmrock Capital Advisors aunque continuó como director ejecutivo de los Harlem Globetrotters, cargo que abandonará dos años más tarde permaneciendo hasta como presidente hasta 2013. Kurt Schneider se convierte en el nuevo director ejecutivo de los Trotters en la nueva etapa. En octubre de 2013 Sahmrock decidió vender el equipo por una cantidad indeterminada de dinero (se dice que entre 50 y 100 millones de dólares) a la empresa de parques temáticos y entretenimiento Herschend Family Entertaiment y hasta día de hoy esta compañía es la propietaria de la franquicia con sede en Phoenix, Arizona (los Globetrotters casi nunca han tenido su sede empresarial en Nueva York) y bajo la presidencia de Schneider. A partir de 2007 lo Trotters llevan a  cabo un draft especial para elegir a sus jugadores, llegando a sondear a profesionales y ex profesionales de otros deportes (en los 60 y 70 leyendas negras del béisbol como Ferguson Jenkis o Bob Gibson jugaron en el equipo) como Lionel Messi. Mariano Rivera o Tim Howard.


En la actualidad la plantilla de Harlem Globetrotters la conforman 29 jugadores, 26 hombres y 3 mujeres, bajo la dirección deportiva de Jimmy Blacklock, Lou Dunbar y Barry Hardy. El equipo, patrocinado por Wonderful Pistachios, Howard Jonson Hotels y Greyhound Line, goza de buena salud y ahí siguen los chicos de la camiseta azul y los pantalones rojos y blancos con sus simulacros de partidos de baloncesto llenos de juegos con el balón, guiños al público, gags humorísticos y números y acrobacias más propias del circo o del teatro que del deporte. Toda una institución en el mundo del entretenimiento USA y una de las empresas de espectáculos más antiguas del mundo, los Globetrotters hacen honor a su nombre y continúan recorriendo el globo terráqueo llevando humor, diversión y espectáculo y recordando que el deporte también sirve para pasárselo bien. Muchas generaciones desde 1926 han disfrutado de los Harlem Globetrotters, el equipo de baloncesto por excelencia aunque en realidad nunca fue tal en el sentido estricto de la palabra; la primera compañía mundialmente famosa con todos sus miembros de raza negra. Tras un sin fin de canastas y canastas, el entrañable silbido de la melodía  de Sweet Georgia Brown sigue sonando en la cancha de baloncesto de algún lugar del mundo. It´s showtime!





jueves, noviembre 13, 2014

El Aparatito Lumiere INTERESTELLAR




**** y 1/2



Las pretensiones de esta película ya las definió su director, el hábil orfebre de la imagen pero irregular narrador Christopher Nolan: hacer una película para todos los públicos que recuperase el espíritu del cine espectáculo de evasión de los años 80. Pero ha ido mucho más allá: Interestellar es un filme de ciencia ficción de muchos kilates que si bien apuesta por el espectáculo entendido como un despliegue de imágenes poderosas y secuencias perfectamente conseguidas gracias a un despliegue de imaginación inconmensurable, no desdeña ni mucho menos un componente dramático-filosófico que sin desproporcionadas y absurdas pretensiones (que podían haber echado por la borda la película) solidifica un relato futurista-espacial sugerente y conseguido. Nolan, ha echado el resto técnicamente para lograr una película con un total poder atracción gracias a unas imágenes perfectas servidas por la espectacular fotografía de Hoyte Van Hoytema y una trama clara y concisa que no se anda con artificiosidades, fantasmadas ni tópicos propios del género de ci-fi dentro de su vertiente de viajes espaciales. Entre la distopía y el mensaje de esperanza filosófico-humanista, Interestellar tiene como principal virtud el haber recuperado, efectivamente, el cine de ciencia ficción dirigido al gran público (aunque ahora las preferencias de las gentes en este género vayan por otros derroteros mucho más comerciales) pero con una base de máximo respeto y amor tanto por el cine como por el arte de contar historias, historias como en este caso que ofrecen algo más de lo que habitualmente se estila en las salas cinematográficas



La película nos traslada a un futuro indeterminado e inmediato donde escasean los alimentos y al población mundial se ha empobrecido practicando una economía de subsistencia basada en la agricultura mientras que la tecnología solo ha logrado avanzar muy lentamente y unos extraños cambios meteorológicos ponen en peligro la supervivencia humana en la tierra. Un antiguo astronauta, Cooper (Mathew McConaughey) es seleccionado por una decadente NASA como uno de los miembros de una misión consistente en viajar hacia otros planetas para calibrar las posibilidades de establecimiento de colonias terrestres, misión en la que también se encuentra Brand (Anne Hathaway), la hija del promotor de la misión (Michael Caine). Un viaje no solo espacial  sino transtemporal que llevará a situaciones alucinantes. Una sabia combinación entre efectos especiales tradicionales y digitales y unos momentos antológicos con secuencias que quitan el hipo tanto de escenarios como de acciones consiguen una factura visual única totalmente compenetrada con el devenir y el sentido de la historia en su intento de plasmar visualmente complicados conceptos de espacio-tiempo claves en el relato.



La sombra de 2001 de Stanley Kubrick es perceptible en Interestellar, pero este film no pretende tener tantas pretensiones como aquel aunque no escatima en ofrecer preguntas al espectador y en tratar de responderlas de la manera más convincente posible aunque sea principalmente desde el punto de vista artístico. Aventura, intriga, melodrama, reflexión, filosofía, humanismo y épica en casi tres horas de metraje que se llevan estupendamente. El mejor filme de Nolan hasta la fecha.

miércoles, noviembre 12, 2014

UN PAÍS DE MIERDA



YA SOMOS EL HAZMERREIR DE MEDIO MUNDO.DINERO QUE DESAPARECE, POLÍTICOS QUE ROBAN Y UNA JUSTICIA INOPERANTE Y PERMISIVA CON LOS PODEROSOS. MIENTRAS GRAN PARTE DE LA POBALCIÓN ESPAÑOLA LAS PASA CANUTAS, HAY OTROS QUE NOS HAN MANGADO Y SE HAN ENRIQUECIDO

HIJOS DE P...!


jueves, noviembre 06, 2014

El Aparatito Lumiere LOREAK




***



Una buena muestra de que desde un planteamiento modesto y con medios no muy rutilantes el cine hecho en la península puede parir obras interesantes, siempre que-como en este caso- haya una historia bien contada y emotiva aunque sencilla y muchas ganas de hacer buen cine conmoviendo y tratando de no dejar indiferente ale espectador aunque no siempre se atine con las dosis necesarias para conseguir la mezcla para realizar un buen producto. Es este el segundo largometraje conjunto de los jóvenes directores guipuzcoanos Jon Garañano y Jose Mari Goenaga (En 80 días) quienes han optado por rodar en euskera este drama universal que nos viene a decir lo importante que es la comunicación en la vida de las personas y nos recuerda el valor de los símbolos y del lenguaje sin palabras, representado en la historia por las flores de obsequio a las que hace referencia el título (flores en castellano). Un filme que no pasará a los anales pero que si que demuestra que para ser un buen cineasta no hace falta ni altos presupuesto, ni golpes de efecto, ni tan siquiera comercialidad algo que en el cine español se esta dando mucho últimamente tal vez como un intento desesperado de reconciliar al público con el cine de aquí en un divorcio debido principalmente a prejuicios infundados.



Loreak cuenta las tribulaciones de Ane (Nagore Aramburu) una mujer en la cuarentena cuyo matrimonio hace aguas por la incomunicación y la falat de atención de su marido que un día comienza a recibir un ramo de flores de un remitente anónimo y así todas las semanas. Por otra parte, Beñat (Joxean Bengoetxea) un compañero de trabajo se esfuerza últimamente en asesorarla sobre las propiedades de las plantas recibidas que ella expone en su lugar de trabajo dando que pensar a Ane. Un trágico e inesperado giro del destino –la muerte de Beñat-  terminará uniendo el destino de Ane con el de su compañero de trabajo y su familia, en donde su viuda Lourdes (Itziar Ituño) y su madre Tere (Itziar Aizpuru) intentarán por separado averiguar el secreto que Beñat parece haberse llevado a la tumba. Con relaciones personales, conyugales y familiares muy bien descritas y un admirable pulso para llevar el drama con buen puerto sin caer en artificios, además de ciertos insertos de thriller, Loreak resulta una película interesante y nada aburrida enaltecida por el calor humano de su puesta en escena -unas interpretaciones en general muy buenas, especialmente la de Itziar Aizpuru como etxekoandre vasca todo aplomo y determinación- y un estilo cuidado y preciso aunque tal vez algo televisivo en ocasiones. No obstante, la  utilización de recursos dramáticos muy vistos (la enfermedad de la madre) y  unos agujeros nada convincentes en un guión que descuida algunos personajes y ambientes que podían ser importantes (el marido de Ane y la situación familiar de estos) impiden que esta película sea excelente y al final nos quedemos cinematográficamente a medio gas aunque eso sí con el mensaje perfectamente captado. Y es que en los tiempos que corremos este tipo de películas se agradecen.

martes, noviembre 04, 2014

LAS AVENTURAS DE LOS HARLEM GLOBETROTTERS, EL SHOW DEL BASKET (I)




Los entretainers de la canasta

Es un equipo de baloncesto, pero rara vez ha competido. Parece deporte, pero en realidad es entretenimiento y espectáculo. Es un entrañable e imperecedero show hecho a partir del deporte del baloncesto, con casi 90 años de existencia recorriendo el mundo con sus partidos de basket-comedia. Son los Harlem Globetrotters, el equipo de deporte-exhibición más famoso del mundo y el máximo exponente del deporte (en este caso el baloncesto) aplicado al espectáculo. Pese a ser más una troupe teatral que un equipo de basket en el sentido estricto -sus partidos contra sus habituales equipos sparring contienen todo tipo de juegos con el balón, malabarismos y actos de comedia por parte de sus jugadores no admitidos en el baloncesto”real” - y estar fuera del mundo del baloncesto de competición oficial, este equipo estadounidense a su manera ha sido fundamental a la hora de hacer evolucionar el deporte de la canasta a lo largo de la historia: los mates, los tapones, las asistencias espectaculares, los rebotes y las recuperaciones imposibles, y en definitiva, todos los conceptos del basket contemporáneo que se fueron extendiendo por todo el mundo a partir de la década de los 80 (vía NBA) fueron de un modo u otro invención suya. Desde 1926, una multitud de jugadores legendarios casi todos ellos afroamericanos han vestido la camiseta azul y el pantalón a rayas verticales rojas y blancas de los Globetrotters (un uniforme inspirado como fácil puede deducirse en la bandera de EEUU), muchos jugando antes o después en la NBA o en otras ligas profesionales del mundo. Una de las primeras “empresas” norteamericanas con mayoría de trabajadores de raza negra, los Harlem Globetrotters han sido históricamente además un exponente del orgullo negro y un elemento fundamental en la aceptación de la ciudadanía afroamericana en el deporte profesional.

Multitud de giras mundiales, más 22.500 partidos disputados en 120 países (la mayoría frente a su equipo de exhibición sparring habitual, los Washington Generals) y una presencia casi constante en diversas manifestaciones de la cultura popular norteamericana (cine, series de televisión, publicidad, merchandisig), los Harlem Globetrotters siguen año tras año entreteniendo al público con sus juegos malabares con el balón, sus bufonadas, sus sketchs humorístico-teatrales, sus excentricidades entre los jugadores y sus “ballets” baloncestísticos, saltándose las reglas del baloncesto de competición para crear un espectáculo deportivo-circense-comediante que ha funcionado y triunfado durante casi un siglo. Esta es brevemente contada su historia, la de un símbolo americano.  


Los chicos de Abe (1926-1929)

Equipo de 1927
Este equipo, que lleva el nombre del barrio negro neoyorquino por excelencia, nació oficialmente en 1929 en Nueva York con el nombre de New York Harlem Globetrotters pero parece ser que tres años antes comenzó a gestarse en Chicago, Illinois, aunque los datos son inciertos. Se cuenta que en 1926 (el año no está muy claro) varios jóvenes negros del sur Chicago aficionados al basket (por entonces en pañales- fue inventado en 1891 en Springfield Massachussets por James Naismith-  y solo practicado como competición a cierta escala en USA) crearon un equipo de baloncesto cuyo nombre no consta. Se cree que este equipo está relacionado con un equipo de baloncesto que hacía exhibiciones de este deporte que actúo en la inauguración del Savoy Ballroom de Chicago bajo la denominación de Savoy Big Five y cuyo promotor era Abe Saperstein, el fundador oficial de los Globetrotters. Sea como fuere, el equipo que formaron los muchachos de color del sur de Chicago según algunas fuentes no jugó su primer partido hasta el 7 de enero de 1927 y un año más tarde se disolvería. A finales de 1928 el jugador Tommy Brookins reunió a varios de los exjugadores de aquel equipo embrión y Saperstein los convirtió en un equipo profesional -en EEUU y en contraposición con muchos países europeos en los años 20 prácticamente cualquier deporte podía ser profesional tanto individual como de equipos siempre que mediante partidos, ligas y apuestas se pudiesen garantizar unos ingresos- bajo el nombre de Chicago Globetrotters (trotamundos) con la idea de hacer una gira por el sur del estado de Illinois. En 1929 se fueron de gira por otros estados y adoptaron el nombre de New York Harlem Globetrotters pese a que los jugadores eran de Chicago. La razón era que al ser todos los jugadores afroamericanos la referencia al barrio neoyorquino de Harlem -epicentro del renacimiento de la cultura afroamericana en el primer tercio del siglo XX- era oportuna y atractiva para el público blanco estadounidense ya que pese a que en EEUU la  población negra aún estaba segregada y el racismo era todavía furibundo se miraba con curiosidad y admiración la ebullición de la cultura negra de Harlem -relacionada con el Jazz y el swing y otras manifestaciones- por parte de algunos sectores de la población blanca, especialmente los más jóvenes. Más tarde en aquel año 1929 el equipo pasa a llamarse definitivamente Harlem Globetrotters.       

Abe Saperstein
Hay que hacer un inciso en la figura del fundador y primer propietario y entrenador de los Harlem Globetrotters. Abraham M. Saperstein (1902-1966) era un inglés de Londres de origen judío que de niño emigró con su familia a Chicago. Además de fundar los Globetrotters a los 27 años fue una figura fundamental para la expansión y el desarrollo del deporte del baloncesto: fundador en 1961 de la efímera American Baske League (ABL), una liga que trataba de complementar a la NBA creada en 1949 y a otras ligas menores, instauró en la ABL el tiro de tres puntos que pronto se extendió por todas las ligas norteamericanas y fue aceptado finalmente por la FIBA (Federación Internacional de Baloncesto). Sapestein también fundó un equipo en la ABL, los Chicago Majors, pero la desaparición de dicha liga a comienzos de su segunda temporada en 1962 hizo que se volviese a centrar en los Globetrotters hasta su muerte en 1966. A el se le ocurrió el patriótico uniforme de los “Trotters” y, pro supuesto, la adopción de su equipo del tiro de tres puntos a comienzos de los 60. El atrevimiento de Saperstein de formar un equipo de afroamericanos a finales de los años 20 fue total ya que el deporte profesional prácticamente estaba vetado a la población afroamericana: en 1923 se fundó el primer equipo exclusivamente con jugadores negros, New York Renaissance –los Rens, que tampoco formaron parte de ninguna liga o asociación- y en la NBA sin ir mas lejos no hubo jugadores negros hasta 1950; en ese sentido los Globetrotters fueron durante varios años un oasis en el mundo del baloncesto norteamericano, aunque no se tratase de basket de competición. En el baloncesto en aquella época solo existía cierta estructura de equipos, partidos y competiciones (la mayor parte universitarias) en su cuna, EEUU, mientras que era inexistente en el resto del mundo (en los años 20 se estaba introduciendo en el resto del continente americano y en Europa). Precisamente en la década de los 20 surgieron en USA equipos profesionales a parte de los universitarios y de enseñanza secundaria. Estos equipos tenían en lo general vida corta y no había apenas competición oficial propiamente dicha hasta que en 1925 se conformó la primera liga profesional de baloncesto del mundo, la American Basket League (ABL) una liga diferente a la ABL de los 60 y que duró hasta 1953, cuando ya existía la NBA fruto de la fusión de la National Basket League (NBL) fundada en 1937 –y que fue la primera liga de baloncesto americana que contrató jugadores negros a principios de los 40- y la Basketball Assotiation of America (BAA). Saperstein no pretendió en ningún momento que los Trotters tomasen parte en ninguna liga profesional ya que desde el principio vio la potencialidad comercial y de entretenimiento de las exhibiciones de baloncesto en términos de espectáculo, en los primeros años ante un público que aún no se había familiarizado con el basket a nivel popular – y para el que las acrobacias y saltos baloncestísticos era algo enormemente vistoso-y después con el baloncesto ya popularizado ante una audiencia con ganas de encontrarse con un espectáculo diferente mezclando deporte de alto rendimiento y comedia.     


Revolucionarios del basket (1930-1950)

Hasta la II Guerra Mundial, los Globetrotters jugaron gran número partidos de exhibición a lo largo y ancho de la geografía estadounidense aunque sus partidos aún no eran tan numerosos como en décadas siguientes. El hecho de ser un equipo de niggers en una sociedad norteamericana aún con una política de segregación racial añadía una nota exótica que enseguida les otorgó fama y admiración a partir de los años 30. Los Trotters  durante los años 30 y 40 solían enfrentarse en las giras con equipos universitarios o amateurs y ocasionalmente ante equipos profesionales en partidos amistosos en los que el resultado era lo de menos y lo importante el display de acrobacias aéreas y saltos de los miembros del equipo, anticipándose así al basket más espectacular que a partir de la II Guerra Mundial se fue desarrollando en Estados Unidos y que terminará por hacer evolucionar al baloncesto de manera notable en cuanto la calidad de su competición. Aún sin sus números de malabarismos con el balón y sus rutinas humorísticas, los Trotters de los 30 y 40 se centraban en las asistencias imposibles, los mates (fueron los primeros jugadores en ejecutarlos) y los tiros desde la lejanía. Al igual que los equipos de las ligas profesionales norteamericanas, los Harlem Globetrotters de la etapa 1929-1949 trataban de captar a sus jugadores de entre las más firmes promesas de las High School, entre deportistas de otras disciplinas deportivas (béisbol, principalmente) y ocasionalmente de las universidades, algo más difícil ya que aún no había muchos alumnos afroamericanos en los colleges USA.  No obstante, al no jugar apenas baloncestistas de raza negra en la ABL, la NBL o la NBA en aquellos años los Globetrotters lograron contratar a los mejores jugadores afromericanos del momento y en general a atletas de raza negra que demostraron su valía en varios deportes: Nathaniel “Sweetwater” Clifton (1922-1990) fue uno de los primeros genuinos ejemplos; este pívot de 2,03 que también fue jugador de béisbol a finales de los 50, llegó en 1947 a los Globetrotters procedente del otro equipo de exhibición y giras de negros, los New York Rens y en 1950 fichó por los New York Knicks de la NBA convirtiéndose en el primer jugador afroamericano de la historia de esa liga. Otro Globetrotter notable de los años 40 fue  Reece “Goose” Tatum (1921-1967), también jugador de béisbol y creador del “gancho” en el baloncesto años antes de que lo popularizase Kareen Abdul Jabbar y el primer Trotter en hacer payasadas en cancha. Tatum abandonó el equipo en 1955 cuando ya los chicos de Abe Saperstein se habían convertido en un mundialmente famosísimo equipo de exhibición.

Sweetwater Clifton
En los años 40, paralelamente a sus giras, los Harlem Globetrotters tomaron parte en el baloncesto de competición, concretamente en el World Proffesional Basket Tourmanet, un torneo anual que entre 1939 y 1948 se disputó en Chicago y en el que tomaban parte equipos de la NBL y otras ligas además de los dos equipos profesionales de exhibición por excelencia, los Globetrotters y los New York Rens. Los Trotters participaron en siete ocasiones ganando la edición de 1940 ante Oshkosh All-Stars. Los Trotters en total disputaron 20 partidos de ese campeonato de los que ganaron 13. En 1948 los Trotters jugaron el llamado "partido del siglo" frente a los Minneapolis Lakers, campeón de la NBL y embrión de Los Angeles Lakers, ganando los de Harlem por 61-59 en un encuentro que tuvo mucho de orgullo racial. El equipo si bien ganaba casi todos sus partidos amistosos parecía encontrarse menos brillante en competición con otros equipos profesionales tal vez por lo poco habituados que estaban los Trotters a competir. Será por esta razón que en los 50 los Trotters se centren ya definitivamente en el basket como espectáculo circense y sin modificar su política de contratar casi exclusivamente a afroamericanos, siendo Bob Karstens el primer jugador no negro del equipo en su historia y el único durante muchos años. 


Trotando por el mundo (1951-1968)

Equipo de 1954

En 1952 Saperstein propuso a su amigo, el ex jugador y ex entrenador de Philadelphia Sphas de la ABL  Louis “Red”Klotz  formar un equipo de baloncesto para servir de rival de los Globetrotters en sus giras, creando a si a los Washington Generals, el no menos entrañable equipo sparring de los Trotters que aún existe a día de hoy como equipo de exhibición. En los 50 la llegada de jugadores afroamericanos a la NBA devaluó ligeramente el valor de los Trotters como rareza deportiva al estar compuesto únicamente por jugadores de raza negra, situación que se fue acentuando a partir de los años 60 cuando la mayor parte de los equipos de la NBA estaban compuestos por afroamericanos y muchos jugadores de esta raza jugaban ya en otros países, por lo que Saperstein decidió potenciar el componte de espectáculo y comediático del equipo: en el mas puro estilo de Goose Tatum, los partidos de los Trotters comenzaron a incluir paradas de partidos en los que los jugadores “protestaban” falsamente, jugadores que se subían al tablero de la canasta, bromas a los rivales (los Generals), celebraciones histriónicas de canastas o de jugadas vistosas y un sin fin de bufonadas más que se incrementarían en el tiempo, además de los consabidos malabarismos con el balón (el celebre balón girando sobre el dedo índice) y mates y tiros espectaculares. El equipo ya no solo jugaba en EEUU sino que empezó a viajar por todo el mundo: Canadá, Alemania, Italia, Francia, México, Holanda, Suecia. Siempre acompañados por los Washington Generals en sus tours, los Globetrotters ayudaron mucho a difundir internacionalmente el baloncesto y su potencialidad como espectáculo en todo el mundo durante los 50 y 60, cuando en muchos países europeos el baloncesto era despreciado por ser considerado un deporte muy técnico y “femenino” -la manera de jugar en Europa era muy diferente a al de EEUU principalmente por la diferente preparación física y el enfoque del baloncesto como un deporte de bastante trabajo en equipo y solidario, algo que no se valoraba tanto en Norteamérica- , al mismo tiempo que el equipo jugaba en su país algún partido amistoso frente a equipos universitarios.


En 1951 el equipo llega a juagr en Roma ante el papa Pio XII, el primero de los partidos que jugará ante un Sumo Pontífice. El número de partidos-exhibición de los Globetrotters comienza a aumentar con la proliferación de giras nacionales e internacionales tras la creación de los Generals en 1952. En el periodo de 1952 a 1962 los Trotters acumularon un número escandaloso de victorias ante los Generals y otros rivales universitarios ocasionales, algo que no es de extrañar ya que el “guión” de los espectáculos de los Trotters siempre ha prefijado que los Generals han de tratar de jugar un partido normal mientras que a los de Harlem les está permitido todo tipo de “trampas” (posesiones imposibles, balones que se quedan sin juego durante largo tiempo)  e infracciones reglamentarias con el fin de entretener al público. En los 50 solo perdieron una vez, frente a los Chieftains de la Universidad de Seattle en 1952. Debido a que en dicha década casi se enfrentaron exclusivamente a los Washington Generals  y apenas jugaron frente a equipos de competición los Globetrottres no se encontraron con la derrota hasta principios de los 60 ante equipos de la liga universitaria (en 1961 llegaron a perder dos partidos consecutivos). En 1962 perdieron por primera vez frente a los Generals, que solo les ganarían en tres ocasiones más hasta 2014, algo harto difícil en los partidos show de los Globetrotters.

Wilt Chamberlain
En los años 50 debutaron o se consolidaron algunos de los mejores Globetrotters de la historia, encabezados por uno de los más grandes jugadores de basket de todos los tiempos, Wilt Chamberlain (1936-1999) Chamberlain, que terminó siendo una de las más legendarias estrellas de la NBA en las filas de Philadelphia, San Francisco Warriors y Los Angeles Lakers, llegó al equipo en 1958 tras unos increíbles años en los Jayhawks de la Universidad de Kansas en los que se convirtió en una celebridad nacional por su increíble habilidad en el juego, hasta el punto de que los equipos contrincantes tenían que desarrollar tácticas muchas veces al límite del reglamento para pararle. El pívot de 2,16 dejó la universidad antes de tiempo en 1958 y por ello no pudo fichar por ningún equipo NBA ya que el organismo no admitía a jugadores que no habían completado sus estudios. Pese a que solo estuvo un año en los Trotters, Chamberlain dejó huella con su juego (un portento físico como no se había visto nunca en ningún deporte de equipo) y sus números cómicos en los que demostraba su increíble fuerza levantando a compañeros desde el suelo y lanzándolos al aire. Otros jugadores que dejaron huella aquellos años fueron Marques Haynes (1926), que introdujo el manejo artístico del balón y rechazó una suculenta oferta de los Philadelphia Warriors en 1953, año en el que formaría el equipo de exhibición Harlem Magicians -que le valió una demanda de Saperstein por uso de una marca basada en  el nombre y el slogan del equipo (los magos del baloncesto) -  volviendo en los 70 como jugador-entrenador con casi 50 años y el polifacético Meadow “Meadowlark” Lemon (1932), que permaneció en los Trotters de 1955 a 1980 en una primera etapa y tras jugar en varios equipos de exhibición y combinados all star en los 80 y principios de los 90 se retiró en los Trotters en 1994 con 62 años. Los Globetrotters comenzaron a contratar a jugadores no solo con enormes habilidades baloncestísticas y atléticas sino también con habilidades interpretetativas y comediantes; en ese sentido Haynes y Lemon fueron globetrotters que se llevaron la palma con sus gracietas y payasadas sobre la cancha que les serviría para convertirse en auténticos showman y estrellas mediáticas en los 60 y 70. El que muchos de sus jugadores llegasen a superar los 40, los 50 o incluso los 60 años indica la peculiar naturaleza del equipo.   

En 1959 Harlem Globetrotters fue el primer equipo de baloncesto norteamericano que jugó en la URSS, invitado  por el director del Estadio Central Lenin de Moscú. El Premier soviético Nikita Khrushchev les otorgó la medalla de la Orden de Lenin y el equipo sorprendió a la fría audiencia soviética con nueve de sus habituales partidos show esta vez ante un equipo sparring formado para la ocasión llamado San Francisco Chinese Basketers. En la URSS de finales de los 50 –enfrentada a USA en plena guerra fría- el baloncesto se estaba convirtiendo en un deporte popular y el país ya era la primera potencia del basket europeo. A los rusos les pareció extraño aquel espectáculo que para ellos no era baloncesto sino circo y comedia, pero se deleitaron con las habilidades atléticas de los Trotters que podían ser aplicadas al basker soviético y al de la FIBA en general. Muchos vieron aquella estancia en Moscú de los Globetrotters como el inicio de una mejora de las relaciones entre EEUU y la URSS, algo que fue una realidad durante el mandato de Khrushchev.

Meadowlark Lemon
En los años 60 las giras internacionales se hicieron cada vez más frecuentes así como el número de partidos anuales, llegando a superar los 200 por año. Los Globetrotters llegaron en esa década a varios países de Sudamérica, Reino Unido, Grecia, España, Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Japón… El equipo era además una empresa muy rentable que iba obteniendo cada vez mayores ganancias. Ya a finales de los 60, en una época en la que el baloncesto había cogido un gran impulso en Europa continental aunque sin llegar a la popularidad que adquiriría en los 80,  los Harlem Globetrotters era el equipo de basket nortemericano más conocido en todo el mundo -merced a sus giras-, más que cualquier equipo NBA ya que  por entonces no existía fuera de USA el interés en la liga profesional americana que comenzó a explotar a finales de los 80. Durante esos años, además de veteranos como Meadowlark Lemon, alcanzaron notoriedad dentro del equipo gente como Connie Hawkins (1942), ala-pivot que jugó entre 1963 y 1967 y que en los 70 triunfó en la NBA en los Suns, los Lakers y los Hawks; Hubert “Geese” Ausbie (1938) que jugó 24 años entre 1961 y 1985 y que se convirtió en uno de sus jugadores franquicia más carismáticos; y el gran showman Fred “Curly” Neal (1942) pionero en afeitarse la cabeza en el basket afroamericano (se el apodaba “ricitos” con sorna) y el gran malabarista del equipo entre 1963 y 1985. No solo Saperstein llegó a sentarse en el banquillo, durante algunos años en los 50 y 60 gente como Henry "Dutch" Dehnert o Elmer Ripley dirigieron el equipo. Los Harlem Globetrotters habían ayudado además a normalizar la presencia de la población afroamericana dentro del deporte profesional y desde luego que fueron los grandes pioneros en demostrar la innata habilidad de las personas de raza negra en el basket. No obstante, debido a la comicidad a veces infantil de sus espectáculos obtuvieron muchas críticas entre la población afroamericana que les acusaba de entretener a la población blanca con gracias propias de las minstrel comedies y comportamientos estúpidos que ridiculizaban a la población negra. Así, los defensores de los Derechos Civiles en EEUU en los 60 se dividieron, por un lado algunos pensaban que los Trotters eran un grupo de negros que trabajaba para un amo blanco como Abe Saperstein, y por otro se consideraba al equipo como una buena muestra de la lucha por la integración y la equiparación de los derechos de la población afroamericana con los de la caucásica. Con todo, a finales de los 60 y principios de los 70 los Globetrotters se habían convertido en un referente para los jóvenes norteamericanos de raza negra más allá de todo aspecto deportivo o de entretenimiento.   

El 15 de mayo de 1966 fallece Abe Saperstein. El equipo continua su andadura siguiendo el legado de Abe. Los Globetrotters terminan la década de los 60 con el status de un símbolo norteamericano. Desde los 50, se produjo un fuerte merchandising del equipo que incluía posters, balones o juguetes además de rodarse dos películas sobre el equipo The Harlem Globetrotters (1951) en el que intervenían los miembros del equipo en aquella época entre ellos Haynes y Tatum y su secuela Go Man Go!  en donde aparece un joven Sidney Poitier (en ambos filmes Saperstein es interpretado por actores profesionales). Una versión silbada de 1949 de Sweet Georgia Brown, un tema clásico jazz se convierte desde los 50 en la música que acompaña las presentaciones del equipo y hasta día de hoy es el entrañable “tema de los Globetrotters”.


CONTINUARÁ

miércoles, octubre 29, 2014

El Aparatito Lumiere RELATOS SALVAJES






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Es verdaderamente elogiable el buen hacer en el cine argentino en los últimos 15 años sobre todo teniendo en cuenta las perennes dificultades económicas de este país, que de modo alguno han lastrado su creatividad cinematográfica. Pariendo todos los años títulos interesantes y que son degustados por un público fiel en la península ibérica, la cinematografía argentina no deja de sorprendernos con estupendos directores, intérpretes e historias que sin ser necesariamente obras maestras si transmiten una inmediatez y una facilidad narrativa que pronto conecta con el espectador. En este caso concreto de Relatos Salvajes no nos encontramos con una película de diez ni con una obra memorable, pero si con una cinta que al igual que con muchas otras argentinas de los últimos tiempos debería de aprender el cine español, aunque si que es cierto que en esta ocasión hay dinero español de por medio ya que Pedro Almodóvar coproduce esta película a través de su productora El Deseo. Dirigida por Damián Szifrón, director, productor y guionista que ha firmado importantes éxitos del cine y la televisión argentina en lo que llevamos de siglo (Los Simuladores, Tiempo de Valientes, Hermanos & Detectives) Relatos Salvajes es un filme de segmentos independientes, concretamente seis episodios (el primero bastante mas corto que el resto) cuyo denominador común es el humor negro y el desenlace grotesco y absurdo. Comedia negra con insertos gore, violencia, intriga y sobre una total mala uva en su faceta crítica social, ya que todas las historias son impulsadas por una nada disimulada crítica a las miserias de una sociedad occidental actual marcada por la crisis –que en el caso de Argentina es más flagrante- y con un tirón de orejas a sus responsables (políticos, empresarios, ricos) así como los aspectos más oscuros, irracionales y absurdos de la condición humana emergen en toda su (salvaje) plenitud en esta película en donde los protagonistas de cada episodio terminan por perder -en la mayoría de los casos fortuita y/o fugazmente- toda cortapisa moral para acometer auténticas barbaridades. Planteada desde el entretenimiento y desde una inocente provocación Relatos Salvajes se ve en todo momento con una sonrisa aunque lo que en realidad nos muestra es una colección de vilezas perfectamente reconocibles  llevadas a la caricatura y al extremo.



Un vuelo comercial en el que todos los pasajeros descubren tener algo en común; un bar de carretera que recibe la visita de un corrupto candidato a intendente (alcalde); dos conductores a la greña en una carretera; un ciudadano ejemplar enojado por una multa por aparcamiento y por la burocracia circundante; un adolescente de buena familia que mata a una mujer con su coche ante la desesperación de sus padres; y una boda en la que la novia descubre el secreto de su futuro esposo. Venganzas, chantajes, explosiones, planes maquiavélicos, muertes, sangre… pero sin perder el sentido del humor y el apunte costumbrista. Con bastantes elementos del cine de Tarantino y alguna inspiración en los dibujos animados (en el episodio de los conductores, principalmente), los Relatos de los inesperado de Roald Dahl  y todos las series televisivas de episodios independientes de autor que en la historia del entretenimiento han sido desde Alfred Hitchcock presenta hasta Cuentos asombrosos de Steven Spielberg, Relatos Salvajes sin ser nada del otro jueves es una película entretenida, sólida, divertida y con un inteligente mensaje. Muy buenos intérpretes con la creme de la escena argentina, ya bien sea gente sobradamente conocida por estos lares (Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Diego Peretti, Darío Grandinetti) y otros que aún no lo son tanto (Nancy Duplaá, Julieta Zylberberg, Oscar Martínez, Erica Rivas, Diego Velázquez, Rita Cortese) Un trabajo inteligente y efectivo.     


martes, octubre 21, 2014

El Aparatito Lumiere MAGICAL GIRL





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Una historia que aparece y otra que no. Una película que cuenta algo que es consecuencia de algo que no cuenta. Una historia de situaciones límite llevadas al extremo y de casualidades fatales que tejen un alucinante laberinto en donde la no explicación es lo más fascinante del devenir de una narración magistral. Magical Girl, segundo filme del madrileño Carlos Vermut, un hombre forjado en el mundo del cómic, y primer premio en el Zinemaldi de Donostia-San Sebastián ya se ha postulado como la mejor película española del año. No recaudará ni lo de Torrente 5, ni lo El Niño ni mucho menos lo de 8 Apellidos Vascos, pero a Carlos Vermut nadie le va a quitar ni el honor ni el orgullo de haber dirigido una película que será considerada todo un clásico del cine español. Así como suena. Un filme enigmático e intrigante que deconstruye el género del thriller para ofrecer una narración alucinante de engañosa simpleza pero provista de extraños e inusuales recursos conceptuales para modelar un trampantojo perverso basado en diferentes personajes cada uno en la más cruel de las derivas por diferentes circunstancias que de forma fortuita terminan abocándose en una espiral de situaciones que van desde lo dramático hasta lo inexplicable pasando por lo violento, lo enigmático, lo bizarro o lo terroríficamente percibido por el espectador. Porque este es un filme que necesita de la intuición y la imaginación del espectador para rellenar los muchos huecos que faltan (casi siempre en forma de hechos pretéritos a la narración) y así encontrar el sentido a la historia: en un momento del filme uno de los personajes no puede completar un puzzle porque le falta una última pieza, inteligente metáfora de la naturaleza de esta magistral Magical Girl.    



Sin ninguna concesión comercial y jugando genialmente con lo experimental desde el punto de vista narrativo y con un poder de atracción de las imágenes (perfectamente fotografiadas) que resulta sencillamente magistral en su intento y logro de convertir estampas domésticas, familiares y cotidianas en escenas inquietantes y provistas de cierto horror metafísico, Magical Girl no será pese a todo un film que guste y convenza a todo el mundo e incluso a muchos su visión se les hará incómoda, pero su solo existencia ya resulta una empresa loable y excepcional. La premisa argumental nos lleva a la extraña y desasosegante situación de sus dos protagonistas centrales: por un lado Luís (Luís Bermejo) un profesor de literatura en paro cuya hija de doce años, Alicia (Lucía Pollán) amante del manga y el anime japonés agoniza a consecuencia de la leucemia y que desea casi como última voluntad conseguir un exclusivo vestido cosplay de un personaje manga llamado Magical Girl, decide llevar a cabo cueste lo que cueste y a al desesperada el anhelo de su retoña; por otro lado Bárbara (Bárbara Lennie) una treintañera con evidentes desequilibrios mentales cuto matrimonio con un psiquiatra comienza ir a la deriva. El fortuito encuentro entre ambos les llevará a cotas inimaginables para ellos dos saltándose cualquier norma moral o social en una lucha encarnizada y animal tanto por la supervivencia como por los seres queridos. A partir de ese momento ya todo se mete en un confuso túnel donde parecen estar presentes Borges, Iván Zulueta, Godard o David Lynch (curioso que últimamente los cineastas españoles con pretensiones se miren tanto en Lynch) y en donde la cosa se ve a punto de estallar con la irrupción del personaje de Damián (José Sacristán, aportando todo su gran hacer de legendario veterano) el antiguo profesor de Bárbara en su etapa escolar que se antoja como la clave de muchos interrogantes. Una película de exquisita factura técnica, excelentes interpretaciones, sublime tempo narrativo y momentos memorables con excepcional manejo de lo inquietante y de la omisión. Carlos Vermut esta llamado  ser un gran cineasta, capaz de dar mil vueltas a  Amenabar y otros pseudoestetas del cine de género español. Imprescindible para todos los amantes del cine.