miércoles, septiembre 07, 2016

STAR TREK: MÁS ALLA (STAR TREK BEYOND)






**

El hecho de que la saga Star Trek continúe existiendo cada vez se explica más por la inercia y por la incondicionalidad de su nutrido grupo de fans. Porque en lo que respecta a frescura, ideas nuevas e interés sobra decir que desde finales de los 80, cuando se empezaron a crear series de TV continuación de la original de lo 60 y la saga cinematográfica iniciada en 1979 estaba ya a punto de finiquitarse, la mítica franquicia de ciencia ficción no ha hecho más que girar sobre si misma y sobre su propio mito, con un último intento de establecer una nueva serie cinematográfica con  sus míticos personajes originales que más que un reboot ha resultado un nuevo universo paralelo, como lo confirma el desdoblamiento en dos personajes en tiempos-universos paralelos de Spock, a cuyo intérprete de toda la vida, Leonard Nimoy, fallecido hace  el año pasado se homenajea en esta tercera entrega de la nueva Star Treck. Por lo demás, muy poquito que añadir a lo visto en las dos anteriores películas: efectos especiales a mansalva, acción excesivamente desatada en un guión plano y previsible, intérpretes que se esfuerzan en estar a la altura del mito pero que en ocasiones caen en el manierismo y una buena voluntad de entretener al público pero con lo mínimo.

No obstante a los seguidores de la saga poco les preocupa la no excesiva calidad de las nuevas entregas trekkies, lo poco coherente que resulta esa nueva reinvención temporal de la serie y la proliferación de situaciones manidas, villanos de muy poco fuste como el que interpreta Idris Elba y nuevos personajes más bien planos (Jaylah, la alienígena que interpreta Sofia Boutela es de lo peor visto en el nuevo Star Trek): siempre seguirán fieles al Enterprise y su tripulación, que en esta ocasión se las ven con un aguerrido tirano, Krall, que pretende retar a la Ferderación y destruir Yorktown. Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Simon Pegg, Kart Urban, John Cho y Anton Yelchin en su última película antes de su temprana muerte vuelven a protagonizar un vuelo un Enterprise que cada vez vuela más bajo.   

lunes, agosto 29, 2016

REGRESO A CASA (GUI LAI)




 ****

El pasado de un país en la actualidad tan peculiar como es China no es algo que a los propios chinos les sea especialmente cómodo, es por ello que esta nueva cinta de Zhang Yimou solo hurgue de manera un tanto superficial pero clara y evocadora en las miserias del pasado régimen comunista de la Revolución Cultural china, concretamente en sus últimos y tumultuosos años en la década de los 80 del siglo XX. Basada en una novela de Geling Yan, Regreso a Casa habla de forma metafórica de la imposibilidad de afrontar los dolorosos recuerdos de una injusticia, en un país que queriendo alcanzar la libertad individual para sus habitantes y la justicia social llegó al fanatismo y a la opresión cebándose en los disidentes al Partido Comunista, muchos encarcelados en los años 60 y 70. Así, lo que en un principio podría considerarse como un drama familiar es en realidad una historia política con una evidente denuncia a la política represiva en la China maoísta que trajo entre otras muchas consecuencias la indefinición moral de muchos de sus habitantes, el miedo, y la imposibilidad de establecer unas relaciones personales normales incluso en el seno de una familia. Esto es lo que le ocurre a mediados-finales de los 80 a la joven bailarina Dan Dan (Huiwen Zhang) y a su madre la profesora Feng Wanyu (Gong Li) cuando el padre, Lu Yanshi (Chen Daoming), después de huir de la cárcel donde se encontraba por “delito político” y tras un breve encuentro con su familia es detenido es puesto en libertad pocos años después tras el fin del régimen revolucionario y no es reconocido por su esposa, quien padece un extraño tipo de amnesia selectiva. Dan Dan, desconcertada ante el hecho de tener que volver a convivir con un padre ausente que el régimen parecía insistir que olvidase y por lidiar con un madre enferma que también parece rechazarle a ella por motivos que ella no entiende, es el símbolo de la proyección de futuro de un país que trataba de superar una injusticias difícilmente superables y que terminaron lastrando a sus habitantes inevitablemente.

Zhang Yimou se esfuerza esta vez por dar un estilo realista y conciso a una historia ciertamente amarga en el que el espectador parece sufrir con la joven protagonista y con su padre, un hombre empeñado en recuperar a su mujer en una misión que se va antojando desesperadamente imposible. El equilibrio entre la calidez humana y la denuncia política es el pilar en el que se sustenta un filme sobrio pero muy sugerente que no da tregua emocional al espectador. Gong Li está impresionante como una mujer que va deteriorándose física y mentalmente esperando algo que en realidad ya pasó, que no es otra cosa que el regreso de su marido, símbolo del tibio cambio de una situación desesperante. Otro nuevo acierto del mejor director asiático vivo.  

jueves, agosto 25, 2016

PASTEL DE PERA CON LAVANDA (LE GOÙT DES MERVEILLES)


    


*** y 1/2

Siempre es difícil hacer un melodrama romántico sin caer en el cliché y la sensiblería pero cuando un cineasta se esfuerza por hacer un filme honesto e inteligente bajo esas coordenadas la cosa puede salir muy bien. Este es el caso de este melodrama-comedia de Eric Besnard, una película que si bien puede resultar un tanto maniquea y previsible en su condición de filme romántico sobre encuentros inesperados que ponen una situación de partida patas arriba, resulta además de agradable de ver muy inteligente y con un muy bien llevado toque costumbrista francés que trata de huir de los convencionalismos de Hollywood en este tipo de cine aunque al final lleve a cabo alguna que otra concesión y el final del  la historia sea tópica y poco creíble. La relación entre Louise (Virginia Efra) un joven viuda madre de familia que trata de sacar adelante a trancas y barrancas su negocio de repostería y alimentación ecológica, y Pierre (Benjamin Lahverne), un misterioso joven al que atropella sin mayores consecuencias y que se instala con ella y su familia en su casa de campo durante un tiempo es el punto de partida de una historia curiosa y bien contada que nos acerca la poco conocida realidad de las personas que carecen la derivación del autismo conocida como Síndrome de Asperger, como es el caso de Pierre, un hombre incapaz de mostrar los sentimientos como nosotros los conocemos y que expresa todos sus pensamientos sin importarle las reacciones de los demás.


Con una bonita fotografía y una esforzada puesta en escena, la película se deja ver en todo momento atesorando muy buenos instantes principalmente gracias a sus más que eficaz reparto, pero también es cierto que la trama resulta irregular en no pocos momentos y que se hecha en falta una mayor profundidad dramática, sacrificada aquí por los elementos de comedia, que pese a todo están muy bien logrados e insertos en el momento oportuno. Lo peor de todo no obstante es que la resolución de la historia se antoja previsible y la sensación final es de que la película ha sucumbido a lo previsible, pero no por ello Le Goût des Marveilles es una película que deba dejar de verse ya que la sensación que deja en el espectador es de total placidez.            

lunes, agosto 22, 2016

CAZAFANTASMAS (GHOSTBUSTERS)





**

Que Hollywood anda totalmente falto de ideas no es ninguna novedad y que se ha sumado al carro de la explotación del negocio de la nostalgia- algo que resulta últimamente más que cansino en los múltiples contextos en los que esto está sucediendo en todo el mundo- es evidente. Por ello a nadie a estas alturas le ha extrañado que se recupere el clásico de la comedia fantástica de los 80 Ghostbusters (1984) para hacer un remake después de marear la perdiz con una nueva entrega (sería la tercera) y con la verdadera naturaleza de este nuevo filme que finalmente no es más que una nueva versión con elementos que lo adecuen al cine de entretenimiento de hoy y con un significativo cambio en su planteamiento ya que los Cazafantasmas esta vez son cuatro mujeres en lugar de aquellos muchachos del Saturday Night Live que lograron como actores, guionistas y productores un inesperado taquillaza fusionando la comedia yanki gamberra de los 80 con el cine fantástico y de efectos especiales para el público de todas las edades que tan en boga estaba hace tres décadas. Con el también actor Paul Feig como director y Ivan Reitman- director de los Ghostbusters de los 80- y Dan Aykroyd- actor y guionista de los Cazafantasmas originales- en el staff de productores no es de extrañar que este remake sea un continuo homenaje al filme original con un guión prácticamente idéntico- un grupo de científicos (as) frikis y más bien torpes que repentinamente unen sus fuerzas para aplacar una oleada de apariciones fantasmales en Nueva York provocadas en realidad por un inesperado e inquietante acontecimiento sobrenatural (que esta vez es diferente al del film original)- imágenes calcadas de la película de 1984, situaciones más o menos equivalentes a las de aquel filme, y cameos de prácticamente todo el reparto principal del la peli de Reitman en nuevos papeles: Bill Murray (en un papel algo más largo y significativo que el resto), Sigourney Weaver, Dan Aykroyd, Ernie Hudson y Annie Potts se dejan ver por allí, solo faltan el fallecido Harold Ramis (que aparece en forma de busto) y el retirado Rick Moranis 


Un acierto de la nueva Ghostbusters es que sus nuevas protagonistas asumen roles que no son equivalentes a los de los cuatro cazafantasmas de los 80. Así, Melissa McCarthy como la un tanto alocada pero meticulosa simpática lideresa del equipo de exterminadoras de fantasmas Abby Yates, Kristen Wiig como la aparentemente escéptica y remilgada Erin Gilbert, Kate McKinnon como la experta en gadgets parpasicológicos Jillian Holtzmann y Leslie Jones como la taquillera de metro metida a cazadora de ectoplasmas Patty Tolan, componen nuevos personajes con momentos desiguales en cada uno de ellos que si bien a nivel individual funcionan la relación entre ellos en esta historia se antoja totalmente incompleta, en especial la relación de amor-odio entre Abby y Erin que en realidad funciona como elemento de relleno. Con unos efectos especiales obviamente mejores que los de la fuente original- sustituyendo a los fantasmas marionetas y animatrónicos por espectros creados por ordenador- y una presencia de escenas de acción y lucha más del gusto del público juvenil actual que la primera versión carecía y que muchas veces sobran, el filme solo resulta verdaderamente disfrutable en su primera parte con la presentación de los personajes y el planteamiento de la premisa desencadenante -bastante poco estimulante y con el error de mostrarla prácticamente en los primeros compases del metraje además de estar sustentada en un villano nada carismático- ya en la segunda parte nos encontramos con un reiterativo festival-homenaje con referencias por un tubo y la aparición de personajes y momentos reconocibles por los fans de Cazafantasmas. Si el repartod e protagonistas se limita a cumplir el casting de secundarios esta bastante perdido con un Chrish Hermsworth que trata de explotar malamente su vena cómica como Kevin, el apolíneo recepcionista de las Cazafantasmas y algunas caras de prestigio como Charles Dance y Andy García que se limitan a pasar el rato. Parece ser que vendrá una secuela, y es que en el cine como negocio la nostalgia no es un error.

jueves, agosto 18, 2016

MASCOTAS (THE SECRET LIFE OF PETS)




 ***

Una nueva muestra de lo interesante que esta resultando el cine de animación USA en los últimos años también en películas con no excesivas pretensiones. En esta ocasión nos encontramos ante otra nueva producción de Universal Pictures a través de  Illumination Entertainment, creadora de los ya ultrapopulares Minions que por cierto abren este filme con un cortometraje, y que consigue ser una película divertida, técnicamente lograda aunque sin grandes alardes y con un adecuado mensaje para el público infantil sobre el valor del compañerismo y la aceptación de las personas. Aunque no hemos descubierto nada nuevo diciendo que los animales parlantes fascinan a los más pequeños, no es menos cierto que en los últimos años la ficción dirigida a niños y niñas ha demostrado que los animales solo ligeramente antropomorfizados (con el habla y el razonamiento de un ser humano y poco más) y que cumplen su rol de animales salvajes o domésticos de toda la vida resultan más atractivos al público infantil por aquello que reúnen todas las características y comportamientos que se esperan de un animal de verdad, especialmente en lo concerniente a las mascotas. Y esto es lo que ha hecho este filme, dar protagonismo a los animales domésticos de toda la vida (perros preferentemente pero también gatos, pájaros, hamsters, conejos y cualquier animal que pueda ser domesticado) en una historia que siempre en clave de comedia ofrece cine de aventura perfectamente adecuado a la mentalidad infantil.

Max, un foxterrier neoyorquino propiedad de una joven soltera ve su feliz vida patas arriba ante la llegada de un segundo perro, Duke, un gigantesco chucho que pese a su apacible carácter no consigue ser del agrado de Max. Enfrascados en una inevitable disputa, Max y Duke pierden sus collares, son tomados por perros vagabundos y van a para en un núcleo de resistencia de mascotas abandonadas que odian a lso humanos cuya sede se encuentra en las alcantarillas de Nueva York y cuyo líder es el belicoso conejo Snowball. Mientras tanto, mascotas vecinas de los dos perros deciden ir a buscarles por todo Nueva York aunque Max y Duke terminan metiéndose en una disparatada aventura. Con momentos hilarantes y gagas muy bien conseguidos, Mascotas cumple perfectamente su función y aunque no será un clásico del cine de animación logra arrancar una sonrisa al público de todas las edades

martes, agosto 09, 2016

LA LEYENDA DE TARZAN (THE LEGEND OF TARZAN)



 


**

Muy optimista había que ser para esperar que una nueva resurrección cinematográfica del personaje de Tarzan resultase un filme con cierto relieve y en ese sentido pocos se sentirán decepcionados con esta nueva revisión del mítico rey de los monos creado como personaje literario por Edgar Rice Borroughs en 1912 y llevado al cine infinidad de ocasiones, y es que no se podía esperar gran cosa en un filme de verano por mucho intento de fidelidad a las esencias del personaje. El británico David Yates (últimas entregas de la saga Harry Potter) dirige de manera hábil pero rutinaria una superproducción excesivamente supeditada a los efectos especiales (una fauna africana completa creada por ordenador) y con una historia de lealtad, venganza y búsqueda personal poco original. Aunque trata de ser entre otras cosas un homenaje a África con claro mensaje anticolonial y un canto al entendimiento de los pueblos, The Legend of Tarzan no alcanza el  nivel dramático exigible para ser más que un mero filme de aventuras. Una segunda parte del filme embarullada y con un guión con bastantes agujeros no ayudan a conceder credibilidad a una película que pese a todo atesora buenos momentos y que cuenta con una interesante fotografía obra de Henry Brahan con tendencia a mostrar cierto manierismo irreal en los paisajes africanos recordándonos que las aventuras de Tarzan tienen más de una África idealizada que de una real.

El sueco Alexander Skarsgard (hijo de Stellan Skarsgard) interpreta a un Tarzan ya asentado en la civilización y casado con Jane (Margot Robbie) que con su verdadero nombre, John Clayton, ha recuperado su título de Conde de Greystoke pero aún añora la selva. Una misión diplomática encargada por el gobierno británico y en la que está involucrada un inquietante militar belga, Leon Rom (Cristoph Waltz) -basado en un personaje real- le devolverá a la jungla del Congo junto con Jane donde se reencontrará con su pasado y con una nueva realidad que amenaza al futuro de los habitantes del Congo y de África en general. Luchas contra animales, matanzas y combates entre humanos y algún momento de thriller facilón desfilan a veces poca consistencia y eclipsando algún elemento dramático que podía ser interesante pero que se encuentra muy poco explotado. Evasión veraniega y poco más   

domingo, julio 17, 2016

MI AMIGO EL GIGANTE (THE BFG)





***

Ha sido una buena idea celebrar cinematográficamente hablando el centenario del nacimiento del escritor Roald Dahl con una adaptación de uno de sus clásicos infantiles dirigida por Steven Spielberg, un director que podría haber dirigido más de una adaptación del escritor británico creador de obras como Charlie y la Fábrica de Chocolate, Mathilda o James y el Melocotón Gigante. Pese a que gran parte de la obra de Dahl ya había sido llevada al cine (Charlie y la Fábrica en dos ocasiones con la primera de ellas - Un Mundo de Fantasía (1971)- convertida en un clásico del cine familiar) la novela conocida en castellano como El Gran Gigante Bonachón (The BFG) nunca antes había tenido una adaptación para la pantalla grande. Spielberg, que últimamente atraviesa la etapa hiperactiva que le toca cada x tiempo, ha encontrado una buena excusa para volver a adentrarse en el cine para todos los públicos -especialmente dirigido a los más pequeños- y lo ha hecho si bien de una manera no excesivamente brillante ni memorable si enormemente sutil y efectiva. Aquí lo importante no era presentar una grande -aunque sencilla- historia al estilo E.T, sino tratar de recuperar ese espíritu infantil, emotivo e inocentemente humano no exento de sentido de la épica y el espectáculo que caracterizó su cine en sus comienzos: se puede decir que lo ha conseguido en parte aunque sin aquel elemento entrañable y artesano de antaño, tal vez por que el director ya es casi un septagenario curtido en mil batallas que dirige con los ojos cerrados y se cuenta con el apoyo de los más modernos efectos especiales digitales impensables hace unas décadas, a parte de que pese a lo adecuado del material de partida para estos menesteres creado por Roald Dahl la historia, tan bizarra, hiperbólica y con su punto cruel como casi toda la obra infantil del autor, no es para tirar cohetes. Es, eso si, un bello canto a la amistad y un himno al poder de los sueños y de la ilusión frente a aquellos que tratan de destruirla, que Spielberg ha entendido a la perfección. Con escenarios generados en su mayoría por ordenador y algunos personajes mixtura entre imagen real motion capture y recreación digital, Mi Amigo el Gigante sabe plasmar en imágenes la esencia de un cuento de hadas contemporáneo- el libro original fue escrito en 1982- deudor de los cuentos clásicos de los Grimm o Perraul, tal y como le gustaba a Dahl, y consigue avanzar en todo momento como historia infantil, pero su un tanto excesiva supeditación al aspecto formal- las imágenes son realmente bellas- y la simplicidad de la historia pueden resultar algo insuficiente y cansino el público adulto.

Es notable la cierta influencia de E.T en esta película y no en vano el guión adaptado lo firma Melissa Mathisson, que se reencontró 13 años después con Spielberg tras  haber escrito el libreto de la inmortal historia del extraterrestre perdido en la tierra aunque poco después del rodaje la guionista falleciese: la amistad entre un niño (en este caso una niña) y una criatura monstruosa pero bondadosa (en este caso un viejo gigante) es un canto al entendimiento y a la eliminación de barreras cuyo mensaje debe calar en los más pequeños. El británico Mark Rylance (oscarizado por El Puente de los Espías a las ordenes de Spielberg) convenientemente modificado por ordenador hace una conmovedora composición del gigante del título mientras que la pequeña Ruby Barnhill está excelente como Sofía, una huérfana británica que encuentra en el gigante vegetariano recolector de sueños que almacena en botes de cristal un aliado inesperado en un mundo devorado por la falta de ilusión y la mediocridad y ante la amenaza del miedo exterior, representado por la horda de gigantes comeniños que habitan el País de los Gigantes junto con el protagonista al cual maltratan por ser diferente a ellos. Momentos divertidos (curiosas las escenas en el palacio de Buckingham) e inteligentemente logrados aunque faltos de cierta emotividad abundan en una película que es una buena opción para llevar a las criaturas esta verano

martes, julio 12, 2016

ESPERANDO AL REY ( A HOLOGRAM FOR THE KING)





 ***

La presencia de Tom Hanks tal vez haga pensar a muchos que estamos ante una ambiciosa producción, pero este drama con trasfondo psicológico es en realidad un filme que inspirado en una novela de éxito (Un holograma para el rey, de Dave Eggers) persigue plasmar con fidelidad una historia que refleja de manera sintetizada y casi simbólica las miserias de la sociedad actual desde el punto de vista social, cultural (en este caso los consabidos contrastes culturales entre el mundo occidental y el mundo árabe)  y especialmente económico, fijándose en este punto en el mundo de las grandes corporaciones. En fin, una cierta crítica al globalismo pero sobre todo a su nefasta influencia en las personas, con un personaje central que vive una profunda crisis personal que de algún modo es un reflejo de la crisis de valores actuales. El alemán Tom Tykwer, un director especializado en adaptaciones de novelas de escasamente fácil adaptación, se esfuerza notablemente en este filme pero no evita una sensación de irregularidad. 

Tom Hanks vuelve a interpretar con su consabida solvencia el papel que todo el mundo espera de él, el de un hombre normal y corriente, en este caso el comercial de una importante compañía informática que  trata de cerrar un muy ambicioso negocio en Arabia Saudí tratando de vender al monarca de dicho país un sistema de comunicación por hologramas. Tras de sí arrastra también un divorcio, una difícil relación con su hija universitaria, problemas de salud, un fracaso en una anterior compañía y en general una sensación de ser un hombre acabado. No parece un desértico país un entorno propicio para enderezar las cosas, al menos a priori. La historia, interesente en su mayor parte tiene demasiados altibajos especialmente a partir de la segunda mitad, cuando un tono romántico mil veces visto empieza a aparecer provocando grietas en unos cimientos cinematográficos que más o menos se habían mostrado sólidos hasta el momento. En efecto, la película logra muy bien esa sensación de forzada interculturalidad abocada en realidad (a tenor de lo que vemos) al desencuentro mediante la presentación de escenarios rebuscados, situaciones al borde del absurdo pero en realidad dramáticas y una creíble proliferación de personajes significativos, ayudado todo por un inteligente recurso al flash back y ciertos elementos propios de narraciones fantásticas en donde los sueños del protagonista se confunden con la realidad. La sombra de Kafka esta presente en esta película (especialmente su cierta similitud en algunos aspectos con El Castillo) pero también es cierto que se ve que Tom Tykwer, un director arriesgado, en esta ocasión peca de conservador y termina aplanando la película hasta caer en lo predecible. Tal vez esta haya sido una ocasión perdida de hacer una gran película, pero tal y como no desmerece nada la pena.     

martes, julio 05, 2016

TODOS QUEREMOS ALGO (EVERYBODY WANTS SOME!)






****

Richard Linklater es un director que sabe ofrecer películas cada una de temática variada que ya bien desde una vertiente independiente (como en este caso) o con el respaldo de grandes estudios siempre tienen una impronta dentro de tal o cual género que las hace extrañamente singlares. Después de haber firmado con Boyhood (2014) su obra maestra, el realizador, ya un cineasta en estado de madurez, sorprende con una comedia con tintes dramáticos que como ya hiciera con Movida del 76 (Dazed and Confused) (1993) uno de sus primeros filmes, plantea un ejercicio de nostalgia ambientando la historia en el pasado reciente y haciendo de esto el espíritu del filme , en esta ocasión en septiembre de 1980, aunque, eso si, sin quedarse en la mera recreación retro apta principalmente para quienes vivieron dichas épocas que tanto se estila últimamente en la ficción audiovisual. Everybody Wants Some! Al igual que Dazed and Confused plantea la influencia de los usos, costumbres y sobre todo los ideales de una década concreta en la consciencia de la juventud de dicho momento, en este filme personificada en un grupo de universitarios masculinos a tres días de comenzar el curso académico. Con la circunstancia de que estos muchachos son los miembros del equipo de béisbol de su universidad- no olvidemos que ser deportista en las universidades yankis confiere un estatus especial a los estudiantes ya que se puede decir que ni tan siquiera están obligados a estudiar- y de que al testosterona fluye por los cuatro costados en su chalet compartido no lejano al campus, lo más fácil sería pensar en que el filme estuviese centrado en avatares amoroso-sexuales del grupete, pero si bien esto aparece (ligoteos varios en diferentes ambientes filmados por cierto con una veracidad y un cierto poso simbólico que es la bomba) aquí lo más importante es el proceso de búsqueda de si mismo del personaje destacado dentro de un reparto coral, el novato Jake (Blake Jenner) un chaval que al principio se esfuerza por integrarse con sus nuevos compañeros de equipo-uni y amigos tratándose de adaptar más bien torpemente (aunque finalmente con éxito) a todo un universo comportamental y más o menos cultural y después decidiendo que lo mejor es expandir ese un tanto desmañado y simple universo en el preciso momento que cree encontrar a la mujer de su vida, aún  a costa de temer perder su recién ganada posición y reputación dentro del colectivo. Es este filme por ello una historia de maduración a pequeña escala que no obstante no se queda solo en ello e indaga de una manera curiosa las relaciones interpersonales y los anhelos de la juventud, universales e inamovibles en todas las épocas.

La película combina magistralmente todos los elementos esperables en una comedia coral (gags ingeniosos, diálogos muy trabajados, situaciones desternillantes, algunos personajes muy cómicos) con un poso descreído y amargo que pone énfasis en lo lerda que aún era la peña a principios de los 80 sobre todo en el tema de las relaciones de pareja y en el reparto de roles masculinos y femeninos, haciendo por ello un ejercicio de curiosa presentación de amor-odio a una época del siglo XX  donde la necesidad de encasillamiento (tribus urbanas) era fundamental en el proceso de encontrarse a uno mismo aunque sea solo de cara al exterior. Una curiosa fotografía más videoclipera que ochentera firmada por Shane F. Kelly (el mismo de Boyhood) y una banda sonora con temas históricos de The Knack, Blondie, Devo, Queen y varios hits de la era Disco realzan esta perfectamente ambientada cinta que una vez más señala que la nostalgia en el cine puede ser viable si es bien trabajada.