jueves, enero 17, 2019

COMO LA VIDA MISMA (LIFE ITSELF)




** y 1/2


Guión esforzado, buenas interpretaciones, interesante fotografía, un mensaje humanista curioso, pero falta algo. La verdad es que es poco reprochable el esfuerzo creativo en este drama estadounidense con una pequeña participación económica española (y rodaje de parte del filme en Andalucía) dirigido con solvencia pero de una manera mas bien previsible por Dan Folgelman, un director del montón que se inició con el cine de animación (Cars) y que demuestra en no pocos momentos que la película le viene grande en su condición de drama inusual con ciertas pretensiones estilísticas de cine independiente: tal vez otro director hubiese obtenido un resultado mucho mejor. Con todo, Life Itself es una película que se deja ver y se sigue con interés pese a su torpe pretenciosidad y algún que otro fallo de concepto, ya que el trabajo actoral es impecable (reparto yanki y español)  y sabe manejar bien el los elementos dramáticos.

Estructurada en cinco partes o episodios, la historia juega con el tiempo y el azar con un relato que abarca varios años y tres generaciones pero que paradójicamente  parece anclado en tiempo actual en cuanto a vestuario y ambientación en la época actual pese que puede transcurrir medio siglo. Tal vez este irreal recurso del tiempo estancado este concebido premeditadamente para otorgar un carácter de fábula o cuento de hadas a la historia donde tampoco faltan moralejas. Se empieza y termina en Nueva York, con un comienzo prometedor (la mejor parte del la película) donde un joven despechado, Will Dempsey (un excelente Oscar Isaac) acude a sesiones de psicoterapia con la doctora Morris (Annette Bening) por el aparente abandono de su mujer, Abby (Olivia Wilde) el cual le ha dejado literalmente al borde de la locura, pero en la historia de Will y Abby, aparentemente idílica, hay en realidad mucho más. Poco después la historia se trasladará a un cortijo en Andalucía, en donde viven los González, cuyo cabeza de familia Javier (Sergio Peris-Mencheta), se encuentra celoso por la influencia e su antiguo jefe y amigo Saccione (Antonio Banderas) sobre su mujer Isabel (Laia Costa) y su hijo Rodrigo (Alex Monner, en la etapa mayor del personaje). Las historias llegan a conectar pero curiosamente se percibe que de manera independiente tal vez pudiesen haber funcionado mejor como películas de pleno derecho, especialmente el primer segmento neoyorquino: posteriormente a este la película cae en intensidad de forma progresiva. Samuel L. Jackson, Mandy Patinkin y Olivia Cooke completan el reparto. Podía haber sido una película más brillante pero tampoco se puede objetar demasiado su interesante resultado final

domingo, enero 13, 2019

SOBRE RUEDAS (TOUT LE MONDE DEBOUT)



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Ha sido una de las películas francesas más taquilleras en su país en 2018 esta esforzada comedia romántica que juega inteligentemente con lo políticamente correcto y con ciertos estereotipos, tomando como punto de partida la realidad de personas con discapacidad física, en este caso en silla de ruedas, de un modo natural y desdramatizador. El cortejo de un egocéntrico, vanidoso y mujeriego ejecutivo parisino en la cincuentena, Jocelyn (Frank Dubosc, director del filme) con una atractiva e inteligente violinista y deportista cuarentañera, Florence (Alexandra Lamy) que está confinada en una silla de ruedas y que por un malentendido obliga a Jocelyn a ahcerse pasar también por discapacitado, es el punto de partida de una película que sin renunciar totalmente a los tics de la comedia francesa parece preferir los estándares de la comedia americana incluidos gags simples y diálogos y situaciones previsibles, aunque sería injusto no reconocer un buen desarrollo de la historia- que al final flojea irremediablemente- y una buena presentación de su mensaje. Los dos protagonistas son los que llevan el filme a buen puerto y se agradece su esfuerzo interpretativo y su comicidad (sobre todo en el caso de Dubosc) a la hora de hacer creíble la historia, ya que con unas interpretaciones del montón la película hubiese sido inevitablemente un bodrio.

Todo el quid de la historia reside en el engaño que el embaucador Jocelyn urde para hacer que Florence crea que el tampoco puede andar, poniendo en relieve que el pudiente hombre de negocios desconoce todo lo relacionado con las personas con discapacidad física con unos esfuerzos por integrarse en ese mundo y la vida de Florence verdaderamente tragicómicos. La historia de amor no está nada mal desarrollada aunque en los compases finales caiga en lo banal y previsible con algún exceso de almíbar arruinando lo que hasta el momento era un relato salvable. Es de recibo también su trasfondo social y su esfuerzo por hacer un retrato amable y sin tópicos de la discapacidad y su inserción en la sociedad, aunque al final unos u otros elementos no consigan conformar una gran película.           

martes, enero 08, 2019

VIAJE A NARA (VISION)





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La extrañeza que provoca el nuevo filme de la japonesa Naomi Kawase (Una pastelería en Tokio) es compensada por la fascinación que sus imágenes irradian, por su impecable puesta en escena y por la habilidad con la que da con un tono narrativo extraño y desconcertante pero al fin de cuentas totalmente adecuado con una historia poética y fantástica, un cuento de hadas metafísico que a veces cae en la autocomplacencia y el hermetismo pero que en ningún caso se imbuye en la pedantería. Esta coproducción franco-japonesa tiene tal vez como principal pero el tratar de atraer de manera un tanto tramposa tanto al público habituado al cine oriental más simbólico como a los seguidores del cine europeo más sesudo ya que el resultado final es algo así como un producto de laboratorio que pese a sus buenos momentos deja una sensación un tanto artificiosa que encontrará tantos admiradores como detractores y que no convencerá plenamente a sus públicos target   

Juliette Binoche, siempre eficiente, echa mano de su indudable magnetismo y de sus incontables recursos magistrales interpretativos para adueñarse de la película y sólo por eso la película funciona correctamente. La actriz francesa interpreta a Jeanne, una periodista y escritora gala que llega a la bella región japonesa de Nara (sublimemente captada por la preciosa fotografía de Arata Dodo) con el fin de encontrar la vision, una planta legendaria que cada mil años se reproduce mediante esporas y de la que se dice que quien la haya encontrará la felicidad más absoluta. Jeanne se hospeda en pleno bosque en la cabaña de Aki (Masatoshi Nagase), un taciturno hombre que vive allí retirado desde un tiempo indeterminado y cuya única compañía antes de la llegada de la Jeanne ha sido la de una anciana ciega (Mari Nakutsi) que parece vivir en plena simbiosis con un bosque que resulta bello y misterioso: para Jeanne precisamente el bosque esconde secretos y sorpresas, y tanto el bosque como sus habitantes no tardarán en influir en su estancia en el paraje. Desde prácticamente el primer momento la película apuesta por la poesía visual con sus ventajas e inconvenientes y esta supedita un desconcertante tono narrativo que trata de reflexionar sobre los deseos, el tiempo, la felicidad con una estructura temporal aparentemente circular en donde licencias fantásticas permiten la coexistencia de solapamientos de personajes en distintas épocas, vaivenes temporales y digresiones varias que pueden provocar la perplejidad del espectador y en el peor de los casos su desconcierto e incomprensión: es muy difícil captar la esencia de la historia, todo son enigmas y suposiciones. No obstante, es injusto no reconocer la enorme habilidad de esta película para lograr una belleza formal de diez especialmente en sus momentos más simbolistas y oníricos y con la naturaleza como protagonista principal, asunto este último que la película ha logrado captar de manera magistral. Se requiere esfuerzo para ver este filme, pero si alguien se rinde a mitad de metraje, siempre queda contemplar el brillante espectáculo visual que ofrece.
 




jueves, enero 03, 2019

TIEMPO DESPUÉS


 
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Ha tardado 30 años en realizarse una secuela de una cinta española tan mítica como Amanece que no es poco (1988) aquella comedia surrealista-esperpéntica española que se ha convertido en un filme de culto. Sin ser una continuación en su sentido estricto, este nuevo filme de el veterano y hábil José Luis Cuerda - que regresa al registro de la comedia después de Así en el cielo como en la tierra (1995) y un puñado de excelentes películas dramáticas- es más bien un pastiche de Amanece (basado en una novela del director) en donde eso si vuelve a aparecer el esperpento puramente ibérico, un reparto coral, ambientación costumbrista y cierta crítica social, elementos estos no obstante ya presentes en otras comedias del director. Y la sensación con respecto a aquella película es que Tiempo Después es claramente inferior: diálogos poco geniales, personajes cómicos no tan logrados como en otros filmes de Cuerda y sobre todo un cierto desdén en todo el conjunto en general, casi como que el realizador ha dirigido con pocas ganas una película de la que tal vez se haya pensado que su sola condición de segunda parte de Amanece que no es poco iba a hacer que funcionase con piloto automático en cuanto a la aceptación de crítica y de público, aún ha costa de incluir guiños y situaciones metarreferenciales en esta película que evocan decididamente a aquel clásico. Pues nada de eso, por desgracia.

La historia, ambientada en un lugar indeterminado (España, casi seguramente) en el año 9177 parte de una divertida premisa propia de la ficción de anticipación postapocalíptica en donde en el planeta tierra solo queda un (vasto) edificio en pie en donde viven las élites gobernantes y varios comerciantes y profesionales más bien sacados del siglo XX, rodeado de algunos poblados en donde viven en condiciones casi primitivas los desempleados y más desfavorecidos. La decisión de uno de los habitantes del poblado de vender de forma ambulante limonada empezará a hacer tambalear el supuesto orden establecido de esa descacharrante nueva sociedad derivando en un conflicto casi bélico. Así, entre gags algunos bastante afortunados y otros insípidos y momentos del consabido y esperado humor surrealista presentado de manera rutinaria y ya sin aquel factor novedoso que hizo de Amanece todo un clásico, la película trata de arrancar la risa en el espectador sin apenas conseguirlo. La revisión del componente Azcona-Berlanga y del esperpento hispánico ya no funciona como hace treinta años y todo suena gastado y repetitivo. La legión de actores que intervienen se encuentra un tanto deslavazada y errática pese a exhibir bastante oficio en la mayoría de los casos. La combinación de nombres con recorrido (Miguel Rellán, Saturnino García, Gabino Diego, Darío Adanti, Joan Pera), con valores de la interpretación española más recientes (Roberto Álamo, Manolo Solo, Blanca Suárez, Antonio de la Torre, Secun de la Rosa, César Sarachu), cómicos del momento (Joaquín Reyes, Arturo Valls, Berto Romero, Eva Hache, Carlos Areces, Andreu Buenafuente) y alguna joven promesa (Nerea Camacho, Estefanía de los Santos) no termina de funcionar pese a la voluntad puesta. Una pequeña decepción que no quedará en ningún anal del cien español.

lunes, diciembre 24, 2018

DANTZA



 *** y 1/2                                                                                             

El baile en el cine documental (muy diferente su planteamiento en el cine de ficción) ha dado buenos momentos en las escasas ocasiones en las que este maridaje se ha efectuado -la serie de largometrajes de Carlos Saura, como ejemplo más paradigmático- y siempre que en lugar de los convencionalismos del largometraje tradicional se ha optado por el experimento y la utilización de la imagen y el sonido- esencia precisamente del baile- como elemento sublimador del trabajo fílmico en cuestión. Esta vertiente más o menos experimental es por la que ha optado Telmo Esnal a la hora de filmar este más que interesante fresco sobre la danza vasca, una obra que pese a su presentación documental esta casi planteada como una ficción y solo provista de bailes y música y rodada en sugerentes localizaciones de Euskal Herria de las que ha extraído una visualidad entre manierista y pictórica más allá del localismo fácil, todo en concordancia con la singular e innovativa manera en la que presenta los diferentes bailes vascos ejecutados por un buen número de dantzaris que se suceden a lo largo de los diferentes segmentos del filme, cada uno con un tipo de baile diferente.   

La película ha tardado varios años en rodarse y ha pasado por dificultades económicas y por ello ha supuesto un esfuerzo técnico bastante grande que al final se ha visto compensado con una excelente película. Telmo Esnal no ha caído en tentaciones antropologístas o folklorístas y ha optado por un punto de vista universal y humanista a la hora de plantear la metáfora central de la película, que es el de la evolución humana a lo largo del tiempo: su relación con los elementos (tierra, fuego, agua y aire), el transcurrir del tiempo a través de las estaciones, el descubrimiento del dominio de la tierra a través del trabajo, y los momentos vitales más significativos como pueden ser el enamoramiento y la boda. La espatadantza, la kaixarranka, el aurresku, e incluso bailes de origen no vasco pero adaptados a la cultura euskalduna como la polka desfilan ante nosotros al acorde de una excelente banda sonora de música tradicional perfectamente casada con unas imágenes poderosas y absorbentes que fluyen con el ritmo de la música y las danzas conformando un todo con poso narrativo en los parámetros que antes hemos descrito. Las Bardenas Reales, Leitza, Zarautz, son algunas de las localizaciones del filme que tampoco desdeña en rodarse en interiores y en lugares que teóricamente podrían chirriar para el espectáculo de la danza pero nada de esto ocurre, si bien al contrario refuerzan el discurso simbólico de lo que estamos viendo. La estética de la puesta en escena-diseño de producción y el vestuario son sencillamente sensacionales con increíbles atuendos de los bailarines y una imaginería que a veces remite a la iconografía de Vicente Ameztoy y otras a los símbolos freudianos pasados por el tamiz surrealista. Un importante número de grupos de baile de Euskal Herria a tomado parte en este proyecto singular y fascinante que conseguirá cautivar incluso a espectadores reticentes al espectáculo de la danza y al cine musical.

domingo, diciembre 23, 2018

RALPH ROMPE INTERNET (RALPH BREAKS THE INTERNET: WREACK-IT -RALPH 2)




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Esta secuela de la exitosa y resultona película de animación de 2013 Wreack- it-Ralph (Rompe Ralph) solo consigue ser un producto del montón viciado por las idénticas tendencias y clichés seguidos por el cine animado en los últimos años, especialmente del norteamericano y sea de la productora que sea. Walt Disney Pictures, dejando claro que ya el cine de animación tradicional prácticamente ha quedado atrás, vuelve a estar en esta segunda parte claramente inferior a la primera película y de nuevo dirigida por Rich Moore esta vez acompañado por Phil Johnston. Si aquella fue una cinta que sin ser nada del otro jueves ni ser excesivamente original tenía emoción, humor, acción razonable y moderada y un mensaje pedagógico positivo para los más pequeños además de contener dos personajes protagonistas entrañables (el gigante Ralph y la pequeña piloto Vanellope Von Schweet) y con enjundia y poca tontería, esta en cambio es una rutina en donde todos los tics de la entrega anterior se repiten, y no estamos hablando del homenaje al mundo de los videojuegos de todos los tiempos aquí por cierto más razonablemente atenuado debido al empacho de la primera película, sino a lo más cansino de aquella: torpes referencias semiadultas a la cultura popular, parodias predecibles de otras películas, diálogos que tratan de ser ingeniosos y guais pero que resultan pedantes…más o menos todo lo que se repite una y otra vez en el cine de animación actual y que Disney también se empeña en repetir. Es una pena que una compañía como la que nos ocupa haya caído en el consumismo Fast Food que está malogrando muchos entretenimientos audiovisuales infantiles pese a lo muchas veces loable de las premisas e intenciones.        

No obstante, Ralph Rompe Internet tiene sus virtudes, más allá de una vez más un buen acabado técnico con imaginativa iconografía visual infográfica especialmente en los personajes originales de la historia y un montaje repleto de escenas vistosas y situaciones con poso de espectacularidad, y es que sabe mantener el interés del espectador de cualquier edad con una historia sencilla y su oda a la amistad en la relación de los personajes del bueno pero brutote de Ralph y la encantadora y espabilada Vanellope, cala y emociona. Pero la película naufraga relativamente tratando de hacer un torpe homenaje a Internet- el leiv motiv del filme- con una traslación escenográfica tontorrona y predecible de todo lo concerniente a la red (Google, eBay, los videos de Youtube, los buscadores, los pop ups, Wikipedia e incluso los virus informáticas) y termina siendo un enorme anuncio de estas y otras plataformas y compañías llegando a provocar fatiga en el espectador. A esto tenemos que añadir innumerables cameos de personajes reales y ficticios de la cultura popular que en la película pululan por el mundo de Internet en el cual se meten sus protagonistas para conseguir comprar por eBay el mando de un videojuego de máquina mítico, el Macguffin de la historia. Mención especial merece, por lo significativo y fallido, el intento auorreferencial y paródico de Disney con la incursión en algunos momentos del metraje de personajes de la casa como las hiperexplotadas Princesas Disney: al final todo se queda en el autobombo y la complacencia. Pese a todo, este filme una opción razonable a la hora de llevar a los peques al cine en estas fiestas que empiezan.           

jueves, diciembre 13, 2018

VIUDAS (WIDOWS)




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Viudas fue una serie de televisión británica de culto de la década de los 80 escrita por la autora de thrillers literarios Lynda La Plante que fascinó en su adolescencia al realizador británico Steve McQueen (12 años de esclavitud). Más de 30 años después, él mismo ha transformado aquella serie de intriga y golpes criminales maestros con un por entonces inusual protagonismo femenino en el género en un interesante largometraje que va incluso más allá en el mensaje feminista de la historia y consigue tener además una identidad propia aunque también sea cierto que cae en algunas concesiones de thriller comercial para atraer a un público amplio. Con todo, lo más notable es que Steve McQueen se revela como un realizador todo terreno y aunque este trabajo sea bastante inferior a la magistral 12 años de esclavitud lo cierto es que el realizador afrobritánico consigue dejar su impronta reivindicativa de minorías (la protagonista principal pasa de ser caucásica como en al serie original a ser de raza negra con una historia de fondo de desencuentros raciales) y social (crítica a la corrupción política), además de impregnar cierto aire británico e Indie a una producción mayormente norteamericana y en donde la acción, en otro de los cambios con respecto a la fuente original, pasa de Londres a Chicago.     

La oscarizada Viola Davies es Verónica Rowlins, la lideresa de la banda de mujeres que decide culminar el atraco que sus fallecidos maridos, unos delincuentes comunes, trataron de llevar a cabo antes de ser abatidos por la policía. Amenazada por altas y corruptas instancias de poder por un chanchullo previo de su marido Harry (Liam Neeson), la decidida Verónica no dudará en dejar los remordimientos morales a un lado y hacer frente a la deuda que ahora tiene robando el dinero con la ayuda de las otras viudas de los atracadores Linda (Michelle Rodríguez) y Alice (Elizabeth Debicki), y de Belle (Cynthia Erivo), una peluquera que actúa miembro de apoyo. Con un buen equilibrio entre el drama, el thriller, la acción y el comentario social, la película tiene mantiene interés en todo momento aunque en no pocos momentos el desarrollo flaquee. El reparto resulta más que eficaz, incluyendo también a Colin Farrell y Robert Duvall como las dos generaciones de una saga de políticos municipales sin escrúpulos y a Bryan Tyree Henry y Daniel Kaluuya como dos hermanos que se mueven entre la política y el crimen organizado. Sin ser nada del otro jueves, se pasa el rato y se disfruta, pero esta claro que Steve Moqueen puede hacer películas mucho mejores que esta.      

domingo, diciembre 09, 2018

EL AMOR MENOS PENSADO



 
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Entre la comedia y el drama se mueve este filme argentino que vuelve a ser un nueva muestra del buen hacer interpretativo de Ricardo Darín, sobre el que descansa el peso del filme compartiéndolo fifty-fifty con Mercedes Morán, otra intérprete argentina experimentada y menos conocida aquí que resulta una más que  estupenda actriz. Película tal vez pensada prioritariamente para un target de público entre 50-65 años pero potencialmente degustable por espectadores de todas las edades, especialmente por amantes de las películas de relaciones humanas cotidianas tratadas con verismo y credibilidad. Darín y Morán intepretan a Marcos y Ana, una pareja de cincuentañeros con un hijo universitario que tras 25 años de aparente feliz matrimonio y coincidiendo con la marcha de su hijo a España  deciden divorciarse al darse cuenta de que el amor ya no existe entre ellos y de que las cosas no pueden ir ya mejor para cada uno si siguen juntos. Ambos empezarán nuevas relaciones sentimentales por su cuenta pero sin que ninguna parezca tener estabilidad: ni solos consiguen encontrar la felicidad, al menos en un primer momento.

Aunque la desdramatización de las rupturas y todo el embolado de la liberalización de los divorciados suene a manido y mil veces visto la película se las arregla para ofrecer una historia fresca y cercana en donde el trabajo del reparto resulta fundamental. La química entre los dos protagonistas es inmejorable y las escenas y diálogos entre ambos son de lo más logrado del filme. Entre la amargura, la esperanza y la ironía y con el sempiterno tono dialéctico “psicoanalista” argentino (incluida cierta influencia de Woody Allen), El amor menos pensado pese a no ser ninguna película redonda funciona correctamente como melodrama-comedia romántica aunque sea principalmente por la omnipresencia de sus dos estupendos protagonistas.   

martes, noviembre 27, 2018

SUPERLOPEZ



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Esta claro que el cine español tiene varias limitaciones a la hora de hacer adaptaciones de cómics patrios; más que de presupuesto (circunstancia que hace tiempo era insalvable) se trata ahora de adaptabilidad, ya que sin ir más lejos la histórica escuela del cómic humorístico español con las creaciones de la mítica editorial Bruguera a la cabeza, por sus propias características muy difícilmente se podría trasladar al cine de acción real con exactitud y credibilidad. Pero desde hace unos años varios personajes de Bruguera han visto adaptaciones al cine con personajes de carne y hueso con mayor y menor fortuna -aunque muchas veces saliéndose bastante de la premisa original de los cómics en cuestión- y solo era cuestión de tiempo que una historieta tan sugerente y con cierto seguimiento de culto como Superlópez, de Jan (Juan López Fernández) tuviese su película. Especialmente ahora con una evidente sobresaturación de cine de superhéroes en donde esta parodia de Superman con característicos elementos de humor del absurdo y crítica social a priori debería aportar sano humor, ironía y esperpento a la española tal y como las geniales viñetas originales del personaje hacían. Jesús Caldera, que ya había llevado al celuloide a otro personaje de la factoría Bruguera, Anacleto agente secreto (2015) con olvidables resultados es quien se encarga con habilidad y oficio de llevar a buen puerto esta difícil empresa con interesantes resultados que sin embargo puede que no convenzan a muchos fans del cómic creado en 1973 (aunque se impulsó en 1979) por las ciertas licencias que se toma con la fuente original.



Se puede decir que pese a todo la fidelidad con respecto al cómic original es esforzada; es cierto que no se adapta la historia de ninguno de los álbumes de Superlópez, pero se consigue mantener el espíritu estrafalario y de surrealismo de tinta china mezclado con el costumbrismo ibérico en la estética de la película, en donde unos más que correctos efectos especiales y un pintoresco diseño de producción que en no pocos casos remite al universo de Jan consiguen que esta sea una película disfrutable y muy digna en su doble vertiente de comedia y filme de acción fantástico con la parodia de los superhéores (y de Superman concretamente) como telón de fondo sin olvidar el trasfondo de crítica social de las viñetas que aquí aparece eso si algo desdibujado. Un eficaz y divertido Dani Rovira encarna a Juan López / Superlópez, un gris contable treiantañero barcelonés que descubre que en realidad es un extraterrestre con poderes sobrehumanos enviado a la tierra cuando era un bebé desde el planeta Chitón y adaptado en Cataluña por los López (Pedro Casablanc, omnipresente últimamente y Gracia Olayo), un modesto matrimonio de currelas, y pese a los problemas que sus superpoderes le dan a lo largo de su vida evitándole ser una persona normal y tratando de ocultarlos, no tardará en recibir un mensaje de su verdadero progenitor alienígena (Enrique Villén) en el que le indica que debe luchar contra la amenaza que supone Ágatha (Maribel Verdú) otra chitoniana que camuflada como una poderosa empresaria de la tecnología doméstica pretende dominar la tierra y alcanzar el poder en Chitón. Luisa Lanas (Alexandra Jiménez) la temperamental novia de Juan y Jaime González (Julián López), su cretino pero vulnerable compañero de trabajo, acompañarán a  nuestro confundido y a su pesar héroe en esta aventura iniciática que cubre con tino un episodio, el de la conversión heróica de Superlópez, que los tebeos de Jan no recogían.



Con divertidos aunque desiguales gags y diálogos hilarantes, la película en definitiva toma en cierto modo otros caminos diferentes del cómic sin perder su esencia, así como cambios significativos (Superlópez no es una personalidad secreta para el resto de ciudadanos, desaparece aquel personaje del jefe calvo y de negro y ahora Jaime es el jefe directo de Juan) se antojan lógicos y reforzadores de coherencia a la historia. Puede que falte más acción y aventura y que se echen en falta más homenajes- aunque los hay- del tebeo original, pero en si la película cumple a pies juntillas su propósito de entretener, divertir y rendir pleitesía a un cómic histórico español. El reparto cumple en general - Alexandra Jiménez está muy bien pero Maribel Verdú no termina de funcionar como una manida villana tebeística paródica y las referencias bufas a filmes como el Superman de Richard Donner, el Flash Gordon de Mike Hodges o el Dune de David Lynch resultan muy acertadas. Y el mensaje que se da en el filme no puede resultar más oportuno y demoledor: en España no hay que destacar en nada porque si no, te dilapidan.