lunes, julio 20, 2020

¿DONDE ESTÁS, BERNARDETTE? (WHERE´D YOU GO, BERNARDETTE? )



 
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Entre la feel good movie, la comedia-drama y algún liviano ejercicio de experimentación en el docudrama se mueve la última película del prolífico Richard Linklater cuya extensa y variada filmografía siempre tiene más altos que bajos y ene esta ocasión sin hacer ni mucho menos un filme deficiente el realizador tejano se queda algo corto a la hora de firmar una pieza redonda. Basada en una novela de María Semple, de nuevo estamos ante un filme original y que se deja ver pero sin excesivas sorpresas ni riesgo. El peso del filme reside en una sólida y eficaz Cate Blanchett en el papel de una exitosa arquitecta ya retirada prematuramente que al principio de la película ha huido a la Antartida dejando a su marido y su hija adolescente con los que formaba una sólida unidad familiar en la que ella con su personalidad arrolladora y su éxito profesional era el pilar fundamental. Pero Bernardette Fox, como vamos viendo en la película, no es para ella misma y para otras muchas personas esa supermujer que aparenta ser y zambullida en un océano de dudas comienza a cometer serios errores consecutivos que van minando su otrora ideal existencia. En definitiva, es una historia psicológica en donde el tono amable de comedia lima los momentos más dramáticos y en donde un tono positivo- el emanado principalmente por su personaje principal, al mismo tiempo desesperado y confuso pero enormemente voluntarioso- añade dosis de esperanza a una historia tragicómica.

Linklater se afana por insertar algún hallazgo más o menos original desde el punto de vista narrativo (insertos de entrevistas en plan documental, una curiosa y completa exposición de la obra de Bernardette como si de una arquitecta real se tratara) pero el grueso de la película es curiosa historia, muy agradable la mayoría de las veces pero en ocasiones parece perder el hilo. Es la crónica de un cambio personal (¿a mejor, a peor?) con la que muchos espectadores puede que se identifiquen pero a otros es posible que no les diga nada y les recuerde a otras historias parecidas. Con todo, resulta un filme honesto, muy bien dirigido y con abundancia de matices. A Blanchett le secundan de manera más que aceptable Billy Cudrup como Elgin, el amrido de Bernardette y la prometedora debutante Emma Nelson como su inteligente y sufrida hija Bee. Y como en la mayoría de los filmes de Richard Linklater la música cobra su protagonismo, en esta ocasión el clásico de Cindy Lauper Time After Time, bellísima balada, suena en un momento crucial. Puede que se espere más de Linklater, pero lo cierto es que no defrauda nunca.  

domingo, julio 12, 2020

LA CANDIDATA PERFECTA (THE PERFECT CANDIDATE)



 
*** y 1/2

Haifaa Al-Mansour no sólo tiene el mérito de poder hacer su cine proveniente de un entorno en donde los derechos de la mujer son prácticamente inexistentes como es Arabia Saudí, sino el de ser una excepcional cineasta y sobre todo un gran narradora que consigue maravillar con sus películas y sin necesidad de excesos dramáticos ni de convenciones del cine comercial, simplemente con historiales reales y con mensaje, casi siempre n el propio entorno donde ha crecido la realizadora como es Arabia Saudí y preferentemente (como en el caso de esta película) contando las difíciles vivencias de la mujer saudí. La lucha del género femenino en el mundo islámico por los asuntos que a ojos occidentales nos parecen más obvios es el eje que vertebra La Candidata Perfecta, contando la historia de Maryam (Mila Al Zaahrni) una joven médica ambiciosa y excelente profesional que pese a todo tiene que soportar la discriminación en su trabajo por ser mujer. La mayor de tres hermanas e hija de un padre viudo de profesión músico que esta de gira constantemente, Maryam se revela definitivamente cuando no puede asistir a un congreso médico por no tener la firma de un tutor masculino, momento en el cula decide ser algo más: presentarse como alcaldesa de su pequeña ciudad.

Mansour sabe lo que cuenta y toda la realidad circundante de las mujeres saudies: en ese sentido, el personaje de Maryam como un a mujer que se rebela presentándose a un cargo casi reservado a los hombres en su país es el retrato de la opinión y actitud de muchas jóvenes en el mundo árabe. En ese sentido, La Candidata Perfecta es una historia de lucha y de denuncia contando con todos los matices realistas posibles y una gran honestidad: No se trata de una película perfecta pero tampoco pretende serlo, pero está claro que Haifaa Al-Mansour sigue ganando enteros como realizadora.

lunes, julio 06, 2020

DIVINO AMOR



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Es significativo que llegue desde Brasil (país que en este momento tiene un gobierno ultraconservador) esta historia distópica de anticipación en donde se imagina un Brasil de 2027 en donde la religiosidad y espiritualidad domina las vidas a todos los niveles de los cariocas. Puede que no pretenda ser una fabulación de del devenir de la evolución sociopolítica del país sudaméricano (es difícil discernir si este Brasil futuro se daría como aceptación o rechazo de la situación actual), pero precisamente su sustrato espiritual y new age en realidad trufado del cristianismo tradicional y todos sus valores se puede ver como una parábola de la búsqueda de un nuevo humanismo en al sociedad occidental actual. De todas formas, estas buenas intenciones y esta interesante premisa al final se quedan muy frías en este interesante pero irregular filme dirigido con clase por Gabriel Mascaro, quien ha logrado dar un tono internacional a esta original cinta que se pierde irremediablemente por vericuetos un tanto pretenciosos y malamente melodramáticos.      

Una sociedad en donde desde una incierta religión monoteísta (escorada al cristianismo) se enaltece el amor incondicional en la pareja, la fidelidad y la concepción de hijos y en donde la obsesión de toda persona es  alcanzar el contacto con Dios es en donde se mueven los personajes de esta historia. Joana (Dira Paes), una joven que trabaja como asesora de parejas a punto de separarse para que vuelvan (algo que normalmente consigue) vive un feliz matrimonio con Danilo (Julio Machado) aunque no consiguen tener hijos- prácticamente el fin último de esa sociedad- y pese a participar en unos curiosos rituales sexuales-místicos (imágenes de sexo muy explícitas). Esa situación produce en ella una crisis espiritual que parece mitigarse cuando se entera que está embarazada, pero no todo será lo que debería parecer. El tono entre psicodélico, lynchiano y costumbrista funciona bien en su finalidad de dar un empaque diferente a una historia más o menos futurista, pero el guión es tan impreciso y el desarrollo de su protagonista tan sinuoso que al final todo se queda a medias. El final se acelera demasiado y el empacho de pretensiones termina en cierta pedantería lo que termina lastrando todo el filme. Con todo, un buen intento del cine latinoamericano en cuanto a lograr obras originales y de cierta calidad.

lunes, junio 29, 2020

LOS PROFESORES DE SAINT DENNIS (LA VIE SCOLAIRE)







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Cine docente (sobre docencia, se entiende) y con vocación de verismo que resulta honesto y creíble en su vocación de retratar las bondades y deficiencias del sistema escolar francés en lo concerniente a los alumnos de entornos más desfavorecidos y/o con pobre aprovechamiento académico (alumnado de adaptación). Sus directores, Mendi Ihr y Grand Corps Malade saben de lo que hablan sobre todo por la condición de Mendi Ihr de miembro de una minoría étnica dentro de Francia ya que en las aulas galas como es sabido la multiculturalidad es enorme. Esta multiplicidad de orígenes étnicos aparece reflejada en este filme como una situación que tanto de manera positiva como negativa condiciona el ambiente escolar pero cada claro que la cinta pone su punto de mira más en la extracción economicosocial de los alumnos y de cómo todo su entorno les condiciona y termina influyendo decisivamente en profesores y asesores de los centros. El instituto Sant Dennis donde se desarrolla esta historia se postulo como un microcosmos que trata de ser catalizado por la figura de una nueva jefa de estudios, la joven de origen árabe-antillano Samia (Zita Hanrot), una chica idealista y con ideas claras que en su condición de descendiente de inmigrantes esta segura de conectar con el conflictivo alumnado de un centro de extrarradio pero las cosas no son tan fáciles y además la docente arrastra problemas personales que complican aún más su equilibrio emocional.
 
La película esta planteada más bien como una historia coral en donde en torno al personaje de Samia giran diferentes alumnos con problemas diversos y voluntariosos profesores muchas veces superados por la situación. Yanis (Liam Pierron), típico caso de alumno inteligente pero sin mucha  fuerza de voluntad se convierte en la lucha de Samia para lograr el objetivo de ella y de sus compañeros: que los chavales encuentren un futuro pero todo (el entorno social y familiar de alumnado, la presión de la sociedad actual y su culto al éxito con la ley del mínimo esfuerzo y sobre todolas deficiencias y contradicciones del sistema educativo) parece poner obstáculos. Sin utilizar artificios y con el estupendo trabajo de los jovencísimos actores adolescentes la película funciona correctamente en su vocación de cine crítico y social, pero su indefinición a veces y su cabezonería por mostrarse como una película comercialmente atractiva impiden mayores logros. Con todo, muy recomendable sobre todo para docentes y amantes de la mejor vertiente naturalista de sierre del cine francés.           

martes, junio 16, 2020

EL HOYO




**** y 1/2

La revelación del cine español en la entrada de 2020 ha sido sin duda esta sorprendente ópera prima que tras ser estrenada en Netflix ha finales de 2019 y ver su estreno en salas en febrero del año siguiente goza de nuevo de una oportunidad de ser degustada por el público en lo reestrenos tras el confinamiento por el Covid 19. Un debut mucho más que prometedor el del bilbaino Galder Gaztelu-Urrutia que ha conseguido un inquietante y absorbente filme fantástico que lleva al espectador a una inquietante pero tangible pesadilla en donde el terror de lo absurdo y los miedos humanos son la base de una extraña e hiperbólica pero sugerente parábola sobre nuestra sociedad y sobre la condición humana. Tiene todos los visos de convertirse en un filme de culto y de tener ante si una brillante carrera internacional, merced sobre todo al deslumbrante buen hacer de su director que logra una obra con excelente factura, degustable por público amante de los géneros fantástico, terrorífico, o thriller de cualquier procedencia. Sin ser una obra maestra, El Hoyo resulta un filme que pese a su tono visual ligeramente incómodo y sus raciones de violencia y de cierto gore (eso si, bien dispuestas y presentadas) es totalmente recomendable para los amantes del buen cine     

Planteada como una fábula irreal en un lugar-país indeterminado, la historia nos presenta a un hombre de cuarentaitantos llamado Goreng (Ivan Massagué) que despierta en una sucia celda situada en el piso de lo que parece un inmenso edificio  de más de 100 pisos, concretamente en el piso 48. Goreng accedió a entrar al edificio a cambio de un “título  homologado”  y se dispone a pasar allí seis meses. Su compañero de celda-nivel (cada nivel tiene dos ocupantes) es Trimagasi (Zorion Egileor), un hombre maduro que está allí como castigo, cumpliendo condena por un homicidio accidental. Trimagasi alecciona su nuevo compañero sobre los entresijos de “El Hoyo”, en donde se cambia de celda (por arriba y por abajo) cada cierto tiempo sin ningún criterio aparente y en donde los recluidos tienen como actividad principal comer la comida que les llega por medio de una enorme mesa en una plataforma descendiente desde el nivel más alto, el nivel 0, comida que tras ser consumida durante una ligera fracción de tiempo a de descender a los niveles inferiores para ser comidos los restos por los sucesivos recluidos hasta un punto en que lógicamente no quede nada para los niveles más bajos que obviamente se morirán de hambre. Goreng no ve lógica esa condición ante la perspectiva de que le tocará ocupar en algún momento niveles bajos y se comienza a revelarse contra la lógica de la inquietante pseudoprisión al tiempo que desconfía de su compañero, quien parece jugar con una carta a su favor. A partir de ese momento, la locura y desesperación de Goreng a parece como el motor de la historia al tiempo que se suceden inesperados y bizarros acontecimientos y surgen personajes en medio de una atmósfera pesadillesca y malsana. Pero más que un retrato psicológico de supervivencia ante lo extremo estamos ante una feroz y marga crítica socioantropológica que da que pensar en su apariencia de cuento fantástico perverso

La ambientación sucia y minimalista del prácticamente único escenario resulta tan sugerente como desasosegante y en general la visualidad de la película juega con lo desagradable en diferentes aspectos y lo deslumbrante. Aquí los momentos de  violencia desatada cumple una función metafórica (siguiendo el tono de la historia) e ilustrativa y en nada gratuita, lo mismo que los insertos de body horror y canibalismo van más allá de las convenciones del género terrorífico. Una puesta en escena que bebe irremediablemente en lo teatral (es además perceptible la sombra un tanto distorsionada de Beckett y Ionesco) requiere unos diálogos jugosos e inteligentes y unas interpretaciones esforzadas como las de Massagué y Egileor (una agradable sorpresa el redescubriemiento de este veterano actor vasco) y con otros intérpretes que no les van a la zaga en alucinantes papeles dignos de la mejor ficción fantástica: Antonia San Juán, Emilio Buale, Alexandra Masangkay, Mario Pardo. Con ecos también de Kafka, Borges, David Lynch, Terry Gillian, Kubrick, Clive  Barker o David Cronemberg, El Hoyo resulta una película espectacularmente sugerente que terminará haciendo historia.     

domingo, marzo 08, 2020

INVISIBLES



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Gracia Querejeta continúa demostrando que es una cineasta excepcional tanto como narradora cinematográfica como en la dirección de actores, talentos ambos que sustentan una buena película y con esta Invisibles pese a que no se trata de una película redonda vuelve a manifestar sus ganas por contar historias poderosas y atrayentes y esta vez con medios más bien poco convencionales. Un filme sustentado casi únicamente por tres actrices y con una inusual estructura espacial (prácticamente solo se desarrolla en un parque) consigue atrapar y convencer al espectador y sin que haya tampoco ninguna historia convencional en su estructura tradicional de planteamiento-nudo-desenlace: son los naturales y cotidianos (pero enormemente reveladores) diálogos entre las tres cincuentañeras protagonistas los que van tejiendo tres historias historia, las de cada una estas tres mujeres, sin que veamos una sola imagen de los hechos que acontecen y que son narrados por ellas. Pero ante todo, este es un filme reflexivo y reivindicativo sobre la posición en la sociedad de las mujeres en la cincuentena y los diferentes dilemas en los que se pueden encontrar como fruto de su bagaje, experiencias pasadas, situación actual y perspectivas futuras condicionadas por su edad (ni jóvenes ni mayores) y sobre todo por su condición femenina. Esta claro que Querejeta ha querido realizar un retrato generacional, entre tierno y amargo, en donde queda claro que las mujeres de dicha franja de edad se encuentran de partida en una situación incómoda: su invisibilidad. La rebelión de estas tres amigas, consciente o no, ante tal situación es lo que marca el devenir de lo que se nos describe. En ese sentido, el guión que firma la propia directora junto a su habitual colaborador Antonio Mercero (hijo) pese a que veces sea algo impreciso y caiga en convencionalismos de más resulta muy bien elaborado dentro de su disposición inusual y excelentemente dispuesto para el buen hacer de esas tres grandes actrices que son Adriana Ozores (Julia), Emma Suarez (Elsa) y Nathalie Poza (Amelia): un trabajo esforzado y deslumbrante.


Julia, una profesora de secundaria irónica pesimista y amargada decepcionada por su matrimonio y cansada de su trabajo; Elsa una profesional de éxito soltera convencida, atractiva y recelosa de todo lo que le rodea; y Amelia, aparentemente más frágil que sus amigas, recién divorciada y en una nueva relación donde el principal handicap es el rechazo de la hija de su pareja, quedan cada jueves por la mañana dar una vuelta por el parque, momento en el cual se cuentan su vida y sus preocupaciones;  se sienten cada vez menos convencidas de la idoneidad de sus vidas y ven como todo es cada vez más difícil al tiempo que al relación entre ellas parece entrar en una extraña crisis. La diferencia de caracteres entre las tres y sus distintos puntos de vista de las situaciones son en realidad lo que mueven el devenir de los acontecimientos que ellas nos cuentan y nosotros no vemos y que muestran unos retratos personales que literalmente llegan a estallar. El estudio psicológico está aquí íntimamente ligado con el pulso narrativo, que oscila entre el drama y la comedia con momentos de bastante pulsión emotiva. Una pena que en ocasiones la película no mantenga su intensidad y que esta precisamente vaya perdiendo fuelle en momentos que se antojan cruciales. Pero lo fundamental es que Gracia Querejeta vuelve a demostrar su gran talento en películas difíciles y constitutivas de reto.  


martes, marzo 03, 2020

LA LLAMADA DE LOS SALVAJE (THE CALL OF THE WILD)



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El clásico de Jack London escrito en 1903 recibe una enésima versión cinematográfica ahora que están tan de moda los filmes con animales…generados por ordenador.  En efecto, el legendario Buck, el perro doméstico mimado que aprende mediante el sacrificio y la interacción con el hombre a ser un can leal y heroico en las frías tierras del norte de EEUU, Canadá y Alaska (además de entablar contacto por vez primera con la olvidada naturaleza salvaje de los de su especie) es ahora un animal obra de la infografía (como prácticamente todo el resto de perros y animales que aparecen) y por primera vez y a diferencia de otras adaptaciones es igual que como se describe en la novela: un cruce de San Bernardo y Collie. Tanto Buck como el resto de cuadrúpedos están perfectamente conseguidos en una película que se apoya principalmente, además de en al fuerza de una historia que siempre será bellísima, en los hermosos paisajes y en su vistosa fotografía, con los falsos perros tratando de robar escenas con convicción pero delatando por lo poco creíble del estilo visual de sus acciones - y aunque en la propia novela de London apareciesen un tanto humanizados-su origen artifical. Y es que esta nueva versión dirigida con oficio pero de manera muy rutinaria por Chris Sanders no pasará a la historia por ser de las mejores. Muy abreviada con respecto a la fuente original y con bastantes cambios significativos en su mayoría dispuestos para dar mayor protagonismo al personaje de John Thorton, el último y mas devoto dueño de Buck, encarnado por Harrison Ford con su buen hacer habitual. Eso si, el mensaje y clímax final se mantienen en su esplendor: el regreso del perro doméstica a su condición de animal en equilibrio con el hombre y la naturaleza, más que dependiente del ser humano.

Aunque técnicamente el filme es impecable, las escenas de los trineos están muy bien rodadas y la ambientación histórica es más que correcta, falta más épica y más credibilidad en unos personajes presentados a todo correr (en la historia hay que tener en cuenta que hay bastantes, tanto humanos como perros) y en donde se han eliminado muchos con respecto al libro y los que quedan algunos presentan cambios bastante notables: no se trata ya del hecho de que en pos de la diversidad se haya cambiado de sexo o etnia a algunos (los mensajeros quebequeses, el ejemplo más notable) sino a que otros se les ha asignado ridículamente subtramas que nada aportan. Con todo, el mensaje no se resiente y la película se deja ver haciendo las delicias de los amantes de la naturaleza.

sábado, febrero 29, 2020

MONOS





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Entre la fábula, el cine bélico, el drama social y la historia de maduración navega este sorprendente y crudo filme, una coproducción entre Colombia y otros países europeos y sudamericanos rodada en el primer territorio por un cineasta que puede dar cosas muy interesantes, Alejandro Landes. Sin apostar por el tremendismo, el sensacionalismo o por los clichés del cine comercial estadounidense la película es capaz de adentrarse en sórdidos terrenos con convicción y consiguiendo narrar una historia fascinante, sólida y poderosa. La crónica de un grupo de ocho adolescentes miembros de una guerrilla paramilitar en una recóndita e indeterminada jungla latinoamericana (probablemente queriendo representar a Colombia pero en realidad no se específica el marco geográfico de la historia como tampoco el móvil exacto de la guerrilla) que lidian con el fanatismo, la confusión mental de la pubertad y la adolescencia, la obediencia militar y sus propios sentimientos es algo más que un relato sobre la pérdida de la inocencia, es una disección de los sentimientos humanos y la maduración personal en un entorno algo más que extremo, casi mortal e infernal. Unas criaturas que han interiorizado que la violencia es su único modo de vida y su forma de actuar tratan a duras penas de ser niños humanos en un ambiente salvaje y fanático. En ese sentido, los muy jóvenes intérpretes resultan totalmente creíbles en este imponente fresco que entre el naturalismo y el simbolismo con pinceladas equívocas de realismo mágico atrapa al espectador enfrentándole con sentimientos extremos. Con elementos cinematográficos y literarios de Akira Kurosawa, Joseph Conrad, Perez-Reverte, Coppola, el binomio Jodorowsky-Arrabal y sobre todo William Golding a cuyo Lord of the Flies se homenajea, pese a irregularidades varias la película resulta una pequeña gema que puede convertirse en filme de culto.


Los ocho chavales guerrilleros mantienen secuestrada a una ingeniera norteamericana, la doctora (Julianne Nicholson) mientras esperan pacientemente las órdenes de sus superiores, se entrenan militarmente, luchan cainitamente entre ellos, se odian, se enamoran y en definitiva viven un sórdido y forzado crecimiento personal aunque algunos se resisten a perder la inocencia y la bondad. El reparto funciona a las mil maravillas con sus jóvenes intérpretes más que brillantes y muchos enfrentándose a difíciles escenas de drama, muerte y violencia. El más conocido de los Monos del comando es Moisés Arias (que encarna al líder Patagrande), establecido en USA y conocido por sus intervenciones en Disney Chanel, pero el resto del reparto teenager -en total cinco chicos y tres chicas-  hace también interpretaciones memorables, en especial el más pequeño Deiby Rueda como Pitufo, un crío que es el primero en sentir remordimientos sobre sus acciones, Karen Quintero como Leidy, que encarna uno de los dos puntos de vista femeninos y con un papel significativo, y Sofía Buenaventura encarnando magistralmente un papel masculino, Rambo, otro de los chavales más pequeños. Escenas Impactantes, momentos oníricos y ambigüos que muestran lo irreal pero cierto de la situación y secuencias de alta tensión dramática - en especial las relativas a los avatares de la gringa secuestrada, quien llega a ejercer de inesperada catalizadora moral de los chicos- engrandecen una película con muchísimos matices y que ha supuesto una garata sorpresa para nuestras pantallas.

lunes, febrero 24, 2020

VIDA OCULTA (A HIDDEN LIFE)




**** y 1/2

Ha sido toda una bendición para cualquier cinéfilo el regreso de Terrence Malick a la dirección - de eso hace ahora más de 20 años con La Delgada Línea Roja (1998)- y su decisión de convertirse en un realizador con periodicidad de rodajes más regular en comparación con su primera etapa en donde las sublimes Malas Tierras (1973) y Días del Cielo (1978) fueron las dos únicas películas que precedieron a la mencionada al principio. Porque con A Hidden Life, Malik ha demostrado una vez más su completo dominio del medio cinematográfico, su condición de autor con mayúsculas y lo que resulta más llamativo, el hecho de que sigue siendo uno de los mejores directores vivos del mundo. Capaz de saltar en sus películas a cualquier coordenada en el continuo espacio-tiempo y con total credibilidad, en esta ocasión Malick se asoma a Europa y concretamente a la Austria de la II Guerra Mundial (anexionada en aquel entonces a la convulsa Alemania nazi) para contar una historia de conciencia y lucha por las convicciones personales desde el prisma introspectivo e intimista imbuido de cierto halo poético que el cineasta acostumbra a usar en sus filmes del siglo XXI. El resultado es una película muy bella y deslumbrante en donde los sentimientos, explicados o intuidos, son los protagonistas y en donde se sujeta toda la trama, la del conflicto interior del campesino austriaco Franz Jägerstätter (August Diehl) que firme en sus convicciones éticas y religiosas decide no alistarse en el ejército nazi alemán y por ello es encarcelado mientras que su familia sufre el hipócrita rechazo del resto de habitantes de la aldea en la montaña y él se enfrenta a un futuro muy negro por desertor.  


Rodada en Austria en coproducción con Alemania, con un reparto de intérpretes germanohablantes y hablado en inglés y en la lengua de Goethe (en la versión doblada en España sólo se dobla la parte inglesa) A Hidden Life es una película tanto de sentimientos como de ideas y en donde el elemento espiritual y religioso ya explotado por Terrence Malick en otras ocasiones está omnipresente, esta vez en su vertiente cristiana católica y con un tono antropológico que el director aplica con maestría: la aldea y el paisaje montañoso austriaco están retratados con una supina belleza pictórica y un cuidado realismo que hace que nos traslademos allí de cuerpo presente, algo en lo que también colaboran el vestuario y dirección artística.  Los silencios, las secuencias ralentizadas, los peculiares flashbacks, todo está dispuesto con perfección relojera y a disposición de la emotividad y la voluntad de conmover al espectador con un drama más que psicológico. La simbiosis entre un soberbio August Diehl y Valerie Pachner, que interpreta a Fani la mujer de Franz, es total y regala elementos dramáticos deslumbrantes. Puede que su excesiva duración- 3 horas- y su lento desarrollo se hagan incómodos para el espectador, pero como experiencia cinematográfica merece completamente la pena. Que grande es Terrence Malick.