miércoles, abril 26, 2023

LIBRES

 


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Por sus propias características se da la bienvenida a este esforzado largometraje documental obra del debutante Santos Blanco, un retrato de la vida monacal de clausura filmada en varios monasterios y conventos españolas de diferentes órdenes religiosas cristianas, y en donde en lugar de ilustrar el transcurrir cotidiano de la vida en los conventos (que sería lo más fácil) se opta decididamente en tratar de plasmar el sentimiento vivido dentro de los muros: espiritualidad, introspección, concienciación y por que no, libertad. Las razones por las que los monjes y monjas tomaron los hábitos y se aislaron en monasterios de clausura y la vivencia actual de su situación es lo que guía el discurso de esta película, una exposición psicológica esforzadamente retratada en cada uno de sus diferentes testimonios (muchas de los entrevistados entraron en el convento siendo ya mayores y habiendo tenido cónyuge e incluso familia en el momento de ordenarse) y en donde se percibe una tendencia a ciertos enfoques digamos espirituales o íntimos, pero sin dejar en ningún momento los pies en tierra ni entregándose a una retórica fácil ni de buenrrollismo ya que preside sobre todo una óptica humanista estupendamente tratada.

Puede que la querencia al aspecto religioso provoque suspicacias sobre los propósitos del filme; si bien el tono cristiano es indudable no lo es menos que este aparece de una manera tan espontánea por parte de los intervinientes que realmente lo justifica como leiv motiv del filme: el mensaje de Jesús como guía vital. Y además la película sabe sacar jugo a su propio formato en donde las personas entrevistadas ofrecen sus razones y su sentir de una manera coloquial y concisa con algunos casos curiosos e incluso entrañables. Puede que la parquedad de medias haga que el documental se quede a veces corto pero algunas bellas imágenes de los monasterios y sus paisajes compensan y mucho, así como un montaje inteligente y sin clichés dentro del género del docucine de nuevo hace ampliar enteros. Para amantes de documentos con mensaje.   

miércoles, abril 19, 2023

LOS TRES MOSQUETEROS: D´ARTAGNAN (LES TROIS MOSQUETAIRES: D´ARTAGNAN )

 


*** y 1/2

Aunque es ya habitual que cada cierto tiempo se asome en las salas de cine una nueva adaptación de la inmortal novela de Alejandro Dumas o de sus secuelas la verdad es que cuando esto sucede la expectación sigue siendo bastante alta: estamos hablando de uno de los relatos quintaesenciales de la ficción de aventuras de todos los tiempos y pese a que la calidad, la fidelidad y el tono de las traslaciones al celuloide de la historia de D’Artagnan, Athos, Porthos, Aramis, Milady y Richeliu ha sido rico y variado se sigue prefiriendo la mayor fidelidad posible a la novela. Esta ambiciosa producción francesa parece partir del propósito de realizar la adaptación , si no definitiva, casi, de Los Tres Mosqueteros reivindicando un chauvinista orgullo galo de ser poseedores de una de las historias más conocidas en todos lugares y en todas épocas y de paso presumir una vez más de ser una industria cinematográfica altamente competente. Los Tres Mosqueteros: D’Artagnan es la primera de las dos partes que se han rodado adaptando la obra y dentro de varios meses llegará la continuación del díptico, Milady: esto conlleva que estemos ante una historia sin desenlace, aunque sorprendentemente la trama central de los herretes de la Reina se culmina en este filme, suponiendo así que la segunda parte estará centrada en el secuestro de Constance (no se sigue la cronología de la novela) y en la inminente irrupción de una guerra civil en Francia entre franceses y católicos. Martin Bourbolulon dirige con clase una revisión que trata de aunar una visión contemporánea del mito con varios ajustes mas atractivos a la mentalidad del siglo XXI y la fidelidad a la fuente original y su espíritu, tarea difícil en la que de hecho en ocasiones se comenten errores pero que finalmente se consigue culminar una excelente película de acción, aventuras e intrigas palaciegas y políticas.

Es elogiable el esfuerzo de esta superproducción en dotar al filme de un poderoso aspecto visual gracias a la tenue, terrosa y pictórica fotografía de Nicolas Bolduc que brillas obre todo en escenas multitudinarias y al aire libre. La intención de que cada imagen recuerde a pinturas del siglo XVII es notable y se consigue muchas veces ese curioso efecto, como también es impresionante la puesta en escena de secuencias como la boda del hermano del rey, con una iluminación aparentemente natural que parece llevar a la época o unos combates a espada rodados de una manera tan poco convencional y dinámica como a veces agobiante. La decisión de presentar a los personajes variando y/o actualizando directamente los arquetipos a los que están tradicionalmente asociados puede ser discutible pero pone en bandeja ninguna perogrullada o inconsistencia. Fraçois Civil es un D’Artagnan muy digno y creíble que va más allá del héroe pulcro y algo ingenuo presentado en casi todas las adaptaciones y aparece como un heroico buscavidas leal y noble pero dubitativo; Athos parece aquí hecho a la medida de Vincent Cassel como un héroe trágico y firme aunque tal vez demasiado maduro (en edad) de lo que estamos acostumbrados; Porthos (Pio Marmaï) da también otra imagen del fornido mosquetero (bisexual en esta adaptación) pero sin perder aquella divertida arrogancia que siempre caracterizó al personaje y Aramis (Romain Duris) se acerca a la visión más ambigua e inquietante del espadachín que el propio Dumas exploró en las novelas secuela, jugando con su dualidad religiosa/libertina. Además de una bastante esforzada Eva Green captando de maravilla la enorme complejidad de la pérfida Milady de Winter aunque con un poso demasiado cargante, también destaca Louis Garrel como el inepto rey Luis XII y en menor medida Eric Ruf como el Cardenal Richelieu, con una caracterización menos de villano vil que en otras adaptaciones pero con sorprendentemente no mucha presencia. Aunque para poca presencia, al del personaje del Conde de Rochefort, reducido a un brevísimo papel sin diálogo: una injustita para uno de los villanos principales y más carismáticos de la obra.   

¿La mejor adaptación al cine de Los Tres Mosqueteros? Puede que no, pero se agradece que aún se rueden películas así y que lo hagan adaptándose a la evolución  del público sin caer en el snobismo y la comercialidad. Veremos si al seguna entrega sigue con el mismo alto nivel.  

viernes, abril 14, 2023

EL IMPERIO DE LA LUZ (EMPIRE OF LIGHT)

 


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Sam Mendes parece haber enderezado su trayectoria tras una década de 2010 titubeante (con dos poco estimulantes filmes de la serie 007) y tras la agradable sorpresa que supuso la innovadora cinta de cine bélico 1917 (2019) el realizador británico dirige por primera vez en casi 25 años de carrera una película íntegramente producida en su país y con bastante más que aceptables resultados. Empire of Light es un drama social y psicológico con regusto vintage y nostálgico (ambientada a principios de los 80) que consigue hacerse querer y conmover utilizando muy bien el costumbrismo y sobre todo la dialéctica entre sus dos protagonistas principales, dos seres muy diferentes que llegan a coincidir en un momento de sus vidas -por razones meramente laborales- pero que llegan a complementarse y a ayudarse mutuamente y, a su manera, a amarse. Y no es nada baladí que el entorno y contexto principal  del filme sea próspero complejo de salas de cine de provincias, ya que el homenaje al mundo de los exhibidores tradicionales de películas, a parte de estar presentado con mimo y cuidado, actúa como impulsor de la relación entre los protagonistas y de los cambios que estos experimentan: una declaración de amor al cine que además cumple función metabolizadora del relato.

El punto de arranque es el personaje de Hillary, interpretado por una sensacional (una vez más) Olivia Colman, una mujer de mediana edad que trabaja en el Cine Empire de su Margate natal (en la costa norte inglesa) como encargada de taquilleros. Hillary tiene un comportamiento extraño y excéntrico y parece tener problemas psicológicos aunque es respetada por sus compañeros y por su jefe Donald Ellis (Colin Firth) con el que mantiene encuentros sexuales pese a estar el casado. La llegada de un nuevo taquillero, un joven de raza negra llamado Stephen (Micheal Ward) abre para ella un mundo nuevo desde el momento que empiezan a compartir secretos y empiezan a comprender mutuamente las circunstancias especiales de cada uno. Hillary experimenta un viaje a lo mejor y lo peor de si misma con momentos álgidos pero también con peligrosas regresiones mientras que Stephen trata de ayudarla pero se ve muy limitado por muchos factores. La extraordinaria interpretación de Colman dirige y manda la película y la lleva por espectaculares derroteros con sublimes momentos dramáticos cargados de credibilidad, aunque no es menor el trabajo del prometedor Micheal Ward encarnando a un joven que simboliza muchos aspectos del nuevo Reino Unido de comienzos de los 80, aquel que plantó cara al tatcherismo con multirracialidad, liberación de las costumbres y un enfoque vital ante el encorsetamiento social británico, expresado por  la preeminencia musical de la New Wave. Una fotografía fastuosa y clasicista, una inteligente utilización de la banda sonora donde abundan hits de diferentes épocas y por supuesto, una mención constante a películas del periodo de las que vemos varios fragmentos componen un fresco inteligente y delicioso. Como también es una delicia ver todos los entresijos de una sala de cine “de toda la vida” de y los profesionales que hicieron posible que muchos nos aficionásemos al cine, convenientemente homenajeados; ya solo por eso este filme merecería la pena.


lunes, marzo 27, 2023

LOS REYES DEL MUNDO

 


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La Concha de Oro del Zinemaldia de Donostia de 2022 se la llevó esta cinta colombiana, un esforzado trabajo cinematográfico y narrativo que desde la cónica social trata de presentar una cruel fábula sobre el destino de los más desfavorecidos y la imposibilidad de librarse del estigma de la marginalidad. No es la primera vez que un país como Colombia lega una película como esta, filmada con jóvenes actores no profesionales casi interpretándose a ellos mismos en el cruel entorno de la pobreza de los barrios colombianos donde la subsistencia es casi una aventura, pero tal vez este sea hasta el momento el mejor filme de este tipo que se haya hecho jamás hasta la fecha; no solo se queda en el realismo sino que avanza en un simbolismo formal  de tono poético mediante el cual traza un mensaje global aplicable a realidades similares en diferentes partes del globo (no solo en Latinoamérica) y convierte una historia aparentemente anecdótica en toda una epopeya y sobre todo un viaje de maduración (y desencanto). Un magistral trabajo el de la directora y coguionista Laura Mora que sin duda será recordado en años venideros como un clásico del cine hispanoamericano.

Los Reyes del Mundo se estructura como una road movie que ilustra un viaje a la ilusión, el de cinco adolescentes de la calle que abandonan Medellín en busca de un “tesoro” en forma de las tierras que ha heredado en una aldea de la Colombia profunda el líder del quinteto, Rá (Carlos Andrés Castañeda). A este le acompañan Sere (Davidson Flores), Nano (Brahian Acevedo), Winny (Cristian Campaña) y Culebro (Cristian David Duque), todos chavales huérfanos criados en un entorno callejero hostil y violento que ven en la huida al campo una adquisición de libertad que en la ciudad llena de peligros les era negada pero no tardarán en darse cuenta de que las cosas será, igual de difíciles o incluso peores en un retrato bastante pesimista de la Colombia actual, a lo que se une que su condición de marginales y perdedores siempre es para  ellos un prejuicio, una condición o c una necesidad de la que les es imposible librarse por diferentes razones. Un excepcional trabajo interpretativo el de estos muchachos cuya naturalidad y espontaneidad esta fuera de toda duda- el filme está hablado mayormente en el argot callejero medellinense, casi incomprensible y por ello el filme está subtitulado- regalando además momentos dramáticos de primer orden. Movidos siempre por ideales de camaradería y lealtad y relación casi familiar pero al mismo tiempo marcados por la violencia y la amenaza siempre persistente de la muerte, los chicos intentan encontrar el mejor lado posible en los lugares y con la gente que se topan y lo cierto es que en ocasiones acaban encontrándolo, pero la tragedia, el odio y la codicia que rodean otros muchos de los ambientes  a los que acceden termina dando al traste esa búsqueda de la felicidad y de la esperanza, esto último representado en el filme con un curioso símbolo.

Cruel, conmovedora, pero también alegre a su modo esta película muestra que la realidad también puede ser apasionante y épica pese a que muestre su lado más trágico. Un peliculón con mayúsculas que pone de manifiesto que las realidades sociales más desfavorecidas y en lugares históricamente menos afortunados pueden ser un hervidero de maravillosas historias.    

martes, marzo 21, 2023

TODO A LA VEZ EN TODAS PARTES (EVERYTHING EVERYWHERE ALL AT ONCE)

 

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Contra todo pronóstico esta modesta producción independiente fantástica con tintes surrealistas ha sido la triunfadora de los Oscar 2022 (incluido el de mejor película), algo bastante inmerecido y excesivo habida cuenta no ya solo de los filmes con los que competía sino de que sin ser una película mediocre no se trata de una gran película que pueda clasificarse como de las mejores del año pasado. Estrenada en EEUU en abril de 2022 y en España en verano del mismo año el filme pasó por taquillas bastante discretamente y tuvo una acogida de la crítica en general positiva pero para nada entusiasta; su éxito en los Premios de la Academia ha propiciado su reestreno internacional y esta segunda oportunidad puede que haga aumentar su rentabilidad económica más allá del status de culto que ya ha alcanzado como el original filme de fantasía y ciencia ficción (con tono de comedia esperpéntica) que es. Un loable esfuerzo creativo y técnico de sus directores, Daniel Kwan y Daniel Scheinert - que ya sorprendieron con su primera película Swiss Army Man (2016)- que ha supuesto un filme bizarro e impredecible destinado a impactar y a desconcertar en donde se mezcla, centrifuga, bate, superpone y regurgita  todo lo que se pone por delante, incluida la comedia mezclada con el melodrama. Difícil a veces de seguir- y en ocasiones de comprender- conviene no solo liberarse de prejuicios para disfrutar de ella  sino ser además un tanto fricki de  la ciencia ficción y/o con tolerancia al Manga, el cine de artes marciales oriental, la ci-fi tipo Matrix y entender más o menos el rollo de los multiversos.

Un reparto protagonista de origen oriental se esfuerza en dotar de credibilidad y cierta hondura dramática (aunque sea paródica) a una historia extravagante y de imaginación desbordada: la hongkonesa Michelle Yeoh, el rostro más conocido del filme encarna a Evelyn, una emigrante china en EEUU propietaria de una lavandería junto con su inepto marido Waymond (Ke Huy Quan) que a punto de pasar una decisiva auditoria para su negocio es sorprendida por una “versión alternativa” de su marido procedente de otro universo quien la da instrucciones para salvar los múltiples universos de una amenaza global. A partir de allí Evelyn “viajará” por diferentes multiversos con otras versiones de si misma, de  Waymond, de la implacable auditora Deidre Beaurbeidre (Jamie Lee Curtis), de su hija Joy (Stephanie Hsu) y de otras personas conocidas en display de montaje adrenalínitico, acción desbocada, humor de brocha gorda, escatología, gore, delirio visual, surrealismo y un sinfín de ítems. Como es de esperar los efectos visuales y el montaje se llevan la palma, pero tampoco deben caer en saco roto un guión trabajado en su propósito de crear multihistorias y diferentes nichos narrativos (a veces en el estilo de aquellos libros de “Elige tu propia aventura”)y hecho para sorprender y unas buenas interpretaciones con Oscars para Yeoh como actriz principal (si buena interpretación pero bastante excesivo el premio), Curtis (que esta muy bien, pero tiene otras interpretaciones mejores) y Quan, aquel niño Spielberg de Indiana Jones en el Templo Maldito y Los Goonies que vuelve a la interpretación tras varios años como coordinador de especialitas de escenas de acción y que si que realiza una interpretación realmente memorable.

Aunque al historia de por si es en realidad simple y tontaina los directores-guionistas han conseguido un trampantojo de complejidad que extendido a casi todos los aspectos de la película termina por dignificarla, pero también hay que señalar que no son pocos los momentos chorras sobrantes, incluso dentro de la comedia, que dan la sensación de estar ante una cierta tomadura de pelo. Un inteligente divertimento  que solo el tiempo dirá si efectivamente seguirá siendo una obra de culto o caerá en el olvido.   

martes, marzo 14, 2023

THE QUIET GIRL

 

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Hay muchas maneras de contar dramas y muchos tipos de drama pero sin duda uno de los más ricos y fructíferos es el drama desde la perspectiva infantil. Pueden ser historias más trágicas o simplemente relatos intimistas, pero cuando el resultado es casi siempre extraordinario cuando la historia dramática en cuestión está bien contada. Estoe s lo que le sucede a The Quiet Girl, un pequeño filme irlandés que presenta de amanera desnuda y realista la difícil existencia de una niña hija de una familia desestructurada y criada en un ambiente rural muy modesto. La pequeña de 9 años, Cáit (Catherine Clinch), no conoce el afecto por parte de una madre ocupada con las tareas de la granja y en atender a sus numerosos hijos, ni de sus hermanos y hermanas ni de su padre, un sujeto egoísta que dejó a su familia tiempo a tras.  Afectada por todo esto, su carácter reservado y encerrado en si mismo. Cuando su madre va a dar a luz un nuevo hijo es enviada durante la temporada veraniega a vivir con unos primos de su madre, un matrimonio de mediana edad que vive en otro pueblo dedicados a la ganadería: con ellos Cáit experimentará por primera vez las atenciones que se deben de dar a una niña de su edad, ciertas enseñanzas educativas y cariño, iniciándose para ella una nueva e insólita experiencia.

La película esta dirigida aun público de cualquier edad pese a no ser una película infantil. La combinación de  tristeza, intimismo, inocencia y esperanza que desprende la película -y sin ningún tipo de edulcoramiento- es su principal baza dramática, manejada con sensibilidad y contundencia al mismo tiempo. El descubrimiento de un mundo nuevo en donde pese a todo no faltan obstáculos, mezquindades por parte de algunas personas, complicaciones emocionales y secretos guardados es la epopeya que vive la pequeña protagonista. Ambientada en el oeste de Irlanda a principios de los 80 y con interpretaciones realistas y creíbles (la película está rodada en gaélico, aún muy común en esa zona de Eire en aquella época)  no se cae en tentaciones turísticas (mostrar paisajes de la isla o un display del folk irlandés, aunque se poye una canción cantada por una de las protagonistas) ni tampoco se exploran lugares muy transitados del drama con niño. The Quiet Girl es un filme delicioso, emocionante y sensible que hace de su sencillez su mejor virtud cinematográfica.   

jueves, marzo 02, 2023

IRATI

 


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Un mayor atrevimiento, el desprendimiento de complejos, la disponibilidad de mayores presupuestos y en definitiva una sana ambición por romper con los encorsetamientos en cuanto a temáticas recurrentes han conseguido que el crecimiento de la calidad del cine de género en la cinematografía ibérica alcance ya cotas homologables a las mejores producciones internacionales del ramo. Irati, segundo largometraje del gasteizarra Paul Urkijo (Errementari, 2017) lo ejemplifica y ya se postula como una de las mejores películas fantásticas de la historia del cine español. Basada en la novela gráfica El Ciclo de Irati de Jon Muñoz Otaegi y Juan Luis Landa, la película parte de la sugerente y rica mitología ancestral vasca y de la Historia medieval con elementos legendarios para ofrecernos un deslumbrante y excelso espectáculo visual trufado de hermosas imágenes provistas de un halo de irrealidad de cuento antiguo y de iconografía pictórica medieval enmarcadas en preciosos parajes naturales que brillan con luz propia (el filme ha sido rodado en Álava, Navarra y el pirineo oscense) que sirven de marco para una historia de aventuras, romance, batallas y fantasía con cierto leve trasfondo ecologista y filosófico. Una película que podríamos situar en el subgénero de la Dark Fantasy y que pese a tomar un punto de partida histórico (el surgimiento del Reino de Pamplona en el siglo IX DC, la segunda batalla de Roncesvalles) es decididamente una cinta de fantasía épica pero calibrando sus referentes literarios: más Tolkien que Robert E. Howard, más Lord Dunsany que Thomas Malory, o más James MacPherson que Navarro Villoslada. Así mismo parecen claras sus referencias cinematográficas, percibidas en Excalibur de John Boorman (en general lo artúrico parece guiar este filme) y la saga adaptadora de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson. La siempre apasionante mezcla entre lo histórico real y lo legendario esta tratada con una sutilidad de orfebre que hace que un guión-cuento en realidad simple se convierta en una epopeya, algo que es lo que siempre se le pide a una leyenda épica. Con todo, el  principal logro artístico de esta película reside indudablemente en su acabado formal, el cual supera a la historia y hace que Irati- sin desdeñar en absoluto esta última, una golosina para los amantes de la fantasía épica- sea una arrebatadora experiencia.

El hecho de que haya muy pocos decorados y que la gran mayoría de las imágenes sean tomadas en medios en plena naturaleza es insólito y es de agradecer: paisajes de Eskal Herria tan hermosos como las cuevas de Leze o Arrikrutz, el Valle de Aralar, la Selva de Irati (como no), o de Huesca como el Castillo de Loarre, lucen magnos y de leyenda, como lo que son en realidad, captados por la extraordinaria lente de Gorka Gómez Andreu. La historia nos presenta el viaje iniciático de Eneko (Eneko Sagardoy), el futuro Iñigo arista, el joven hijo y heredero del líder de un clan vascón de un valle pirenaico en lo que es hoy Navarra que debe restaurar la memoria de su padre, Eneko Ximénez (Iñigo Aranbarri) recuperando su cuerpo, aparentemente enterrado en una cueva en la que también se encuentra el fabuloso tesoro de los francos de Carlomagno, derrotados años atrás por su tribu la cual contó con la ayuda de Mari (Itziar Ituño), la mujer inmortal que es la encarnación de la Madre Tierra, por mediación del padre de Eneko. Eneko, que como muchos en su familia ha abrazado el cristianismo recién implantado en los Pirineos, es guiado hacia su misión por una muchacha pagana, Irati (Edurne Azkarate), la cual parece tener habilidades extraordinarias y secretos, mientras que algunos de los más destacados miembros de su clan y que repudian a la familia de Eneko pretenden hacerse también con el tesoro.

El poder del paganismo y las fuerzas de la tierra, representados por Mari y por otros seres legendarios vascos como el cíclope Tartalo, el dragón Sugaar, o las lamias, frente a la novedad que supuso la introducción del cristianismo y otras creencias es el leiv motiv subyacente de la historia, que en realidad pretende reflejar la prevalencia de lo ancestral, lo sobrenatural y lo feérico frente al pragmatismo y la imperfección humana. La emocionante música de Miren Arrotajauregi y Aranzazu Calleja y unos soberbios efectos especiales y de maquillaje añaden más que un plus a una película hecha con mimo, cuidado y profesionalidad. Decepcionará a los que esperen un espectáculo de acción puesto que esta solo aparece en contadas ocasiones (aunque las escenas de batalla son también de lo mejorcito del filme) y a los que ansíen algún mensaje ideológico claro; pero entusiasmará a los amantes del buen cine-espectáculo (es decir, con chicha y fundamento), a los degustadores de cine de género y a los amantes de las leyendas y las  mitologías indoeuropeas. El hecho de estar rodad en euskera antiguo y el hecho de que en la mayor parte de las salas de España se esté exhibiendo en VO es todo un acierto que le añade un plus de autenticidad al filme. Y también habrá que seguir con detenimiento la carrera de Paul Urkijo porque se antoja que nos va a dar muy buenos momentos.       

lunes, febrero 27, 2023

TILL, EL CRIMEN QUE LO CAMBIÓ TODO (TILL)

 

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Sin ser una gran película, Till es un filme histórico que cumple su propósito (retratar adecuadamente un suceso decisivo en la historia contemporánea de EEUU) y logra ser un buen drama. No se había hecho ningún filme de ficción hasta el momento sobre el desgraciado caso de Emmet Till, un adolescente negro de 14 años que  en 1955 fue torturado hasta la muerte por dos blancos en Mississippi por motivos de odio racial habiendo supuestamente cortejado a la esposa de uno de los sujetos, y por ello es bienvenida en la pantalla grande esta historia, contada principalmente desde la perspectiva de Mamie (Danielle Deadwyler), la madre de “Bo”  Till (Jalyn Hall), y en donde la crónica inteligentemente  dramática  y psicológica prevalece sobre lo sensacionalista y lo lacrimógeno fácil. Aquí la emoción  está tratada de manera directa, cruda y sin tontería poniendo un nudo en la garganta. Tampoco se abusa del tópico y aburrido del cine de juicios (el de los culpables del secuestro y asesinato del chaval no ocupa demasiado metraje y en el aparece lo justo y necesario) y pese a que la película mucha veces no pueda dar más de si por su autolimitación de mostrar solo los hechos durante un periodo que apenas llega a un año resulta en todo momento efectiva y recomendable. 

La exposición de una época en la que los ciudadanos afroamericanos aún tenían recortados sus derechos y en los estados del sur como Missisipi recibían un tratamiento totalmente discriminatorio y vejatorio esta perfectamente conseguida con una ambientación casi perfecta y una caracterización de los personajes que trata de huir de los tópicos. Es notorio que desde el primer momento la película quiere que sintamos empatía y nos encariñemos con Mamie y con el joven Bo y su relación de amor maternofilial; se consigue,si, aunque con trampillas sentimentales de telefilme, pero nos prepara para la catarsis emocional que viene después. Emmet Till, un niño que en Chicago vivió todo lo cómodamente que un adolescente negro puede vivir en los USA de los 50 se encontró en sus vacaciones visitando a unos parientes en el Sur una realidad de total odio hacia le gente de su raza que culminó con su secuestro y posterior asesinato, algo que en su inocencia el no pudo preveer. Su madre, tras su muerte, pretenderá por encima de todo que la muerte de su hijo no haya sido en vano y se convertirá en una llamada de atención de la verdadera situación de los afroamericanos a mediados del siglo XX; precisamente esta parte de la historia aparece más desdibujada -que no minimizada su importancia ni mucho menos- dado que lo que se trata de resaltar es el drama familiar y humano, un acierto por otra parte aunque tal vez falte la intensidad de un gran drama. El trabajo directorial de la realizadora Chinonye Chuwku es más que correcto y la interpretación de Danielle Deadwyler es sentida y de enorme fuerza: muy, muy bien. Una película para tener presentes pasajes históricos con peligro de caer en el olvido.

domingo, febrero 19, 2023

LOS FABELMAN (THE FABELMANS)

 


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Steven Spielberg, según sus propias palabras, ha filmado su película más personal; no en vano se trata de sus propias memorias de infancia y adolescencia, su propia historia: un muchacho loco por el cine cuya obsesión por el séptimo arte, por las cámaras y por filmarlo todo estuvo condicionada por su entorno familiar, al principio feliz y después tornado en dramático culminando con el divorcio de sus padres. Sobre el papel parece una especie de confesión vital y una manera de sacudirse demonios interiores y en realidad lo es. Puede que de una manera un tanto melodramática pero sin nada de tontería, ni de lágrima fácil ni de exageración, algo que a los detractores de toda la vida de Spielberg puede extrañarles pero hay que tener en cuenta que desde hace ya bastantes años el maduro y veterano cineasta ya no es tan efectista como antaño y esto se agradece ante películas como esta que podía haber sido un dramón en toda regla y se trata de un filme entretenido, a veces alegre y vital y otras veces intenso y sobre todo muy honesto, como debiera corresponderse a toda obra autobiográfica. Pero sobre todo The Fabelmans (apellido en el cual el director ha “disfrazado” a la familia Spielberg) es una declaración de amor al cine, la confesión de por que Steven Spielberg se hizo cineasta y en ese sentido son muchos los homenajes al séptimo arte que se trazan en este filme.

Tal vez lo a veces poco arriesgado de una historia en donde la linealidad de la narración se antoja como previsible ha hecho que la cinta no llegue a cotas mayores, pero como narración The Fabelmans entretiene, conmueve y apasiona, algo en lo que Spielberg- cuando se encuentra más que inspirado- es un consumado maestro. Sammy Fabelman, encarnado en sus años adolescentes con dedicación y buen hacer por una joven promesa llamada Gabriel LaBelle, es un muchacho sensible, apasionado y tenaz cuyo amor por el cine y su intención de ser cineasta le hace percibir la realidad de otra manera y le convierte en un observador nato de todo su entorno, especialmente de su familia. Su evolución y maduración será evidente con el paso del tiempo y también la relación con sus padres y con sus hermanas. El padre, Burt (Paul Dano), es un ingeniero apocado pero volcado con su familia y su trabajo y entre estos dos elementos se debate en una lucha titánica que hace que los Spielberg/Fabelman cambien de domicilio varias veces instalándose finalmente en California, donde Steven/Sam encontrará la horma de su trabajo en cuanto a su afición al cine, poco comprendida por su progenitor. La madre, Mitzi (Michelle Williams) es una mujer cuya pasión por la música tampoco es comprendida por su marido y pese al amor que siente por él y por sus hijos terminará distanciándose emocionalmente de su familia. Sammy, ya con su rol de observador y creador interiorizado, recibirá una lección vital de todos estos acontecimientos que le marcará para siempre.  

Muy bien ambientada en los Estados Unidos de los 50 y 60 la película sabe también ser algo más que un ejercicio de nostalgia y llega a ser un relato transtemporal aplicable a cualquier época. Son una gozada los momentos en los que vemos a Sammy rodar y exhibir sus películas amateurs- aquí se nota que Spielberg ha echado el resto para recrear algo tan importante en su formación como cineasta- como también resultan entrañables las viñetas familiares y todos los momentos del muchacho en su instituto californiano, con su curioso primer amor y a otro nivel, la descripción del cruel bulling al que era sometido por los matones de turno. Pero si hay que quedarse con un momento, este está al final del filme en el encuentro del joven Spielberg con John Ford, interpretado por David Lynch. Una magnífica coda para una película esforzada y emotiva.