miércoles, julio 12, 2023

EL PRIMER DÍA DE MI VIDA (IL PRIMO GIORNO DELLA MIA VITA)

 

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Ángeles y personas mágicas dispuestas a ayudar a gente en apuros han dado mucho de sí en la historia del cine, pero ya a estas alturas historias similares teóricamente poco ya pueden aportar en un filme con pretensiones. Eso si, si se aplica algún enfoque si no novedoso por lo menos sugestivo y no mil veces visto la cosa puede funcionar medianamente bien tal y como lo demuestra esta película italiana cuya efectividad reside principalmente en el buen hacer y el carisma de su actor protagonista, Toni Servillo, desde hace unos años el intérprete transalpino más reconocido internacionalmente (su éxito le llegó en la madurez) y sin duda uno de los solicitados en dicho país. Servillo encarga a un misterioso personaje sin nombre que ofrece a cuatro personas a punto de suicidarse ver como sería la vida si llevan a cabo su trágico propósito (hummm. ¿a que suena esto?) en una especie de comunidad terapéutica con un “programa de actividades” que dura una semana. Huelga decir que las buenas intenciones y el discurso de reflexiones psicológicas sobre el individuo  y su relación con la vida guía buen parte de el desarrollo de la historia con consabidos momentos más o menos melodramáticos y elocuentes frases existenciales, pero el hecho de no escorarse decididamente a lo edulcorado (solo en instantes puntuales) y la solidez de una historia más de relato urbano costumbrista que cuento de hadas consiguen que esta película sea una obra interesante y con bastantes buenos momentos.

Además del personaje central que interpreta Servillo, los otros cuatro caracteres también se antojan sólidos y con poca tontería: un comunicador de autoayuda de éxito pero que se siente infeliz (Valerio Mastandrea), una policía de mediana edad que ha perdido a su hija adolescente (Margherita Buy), una veinteañera exgimnasta confinada en una silla de ruedas por una lesión que ya no encuentra sentido a su existencia (Sara Serraiocco), y un niño de 11 años victima de bulling que se ha metido a youtuber por presión de sus padres (Giorgio Tirabassi) son los cuatro suicidas a los que se les ofrece reflexionar y dar marcha atrás en su decisión. Sus historias aparecen trazadas lo justo pero lo suficiente aunque la resolución de algunas de ellas se antoje desdibujada. Lógicamente hay elementos fantásticos en este filme y una estructura narrativa de saltos en el tiempo (hacia atrás y hacia delante) de la que por fortuna no se abusa. El Primer Día de tu Vida es una película con interesantes matices que no hará historia pero que se deja ver y hace reflexionar.    


sábado, julio 01, 2023

INDIANA JONES Y EL DIAL DEL DESTINO (INDIANA JONES AND THE DIAL OF DESTINY)

 



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Indiana Jones vuelve otra vez a pesar de los 81 años de Harrison Ford, de los  15 años que han pasado desde el anterior filme de la saga y de que Steven Spielberg ya no sea el director de una nueva aventura de Indy, de cuyo universo ahora es dueña la Disney, propietaria actual de Lucasfilm Ltd.(tanto Spielberg como George Lucas figuran ahora como productores ejecutivos aqunque sin ningún input en el guión).  No obstante, el legado que el personaje y su mundo han dejado al imaginario colectivo es tan enorme y sugestivo que si está en buenas y respetuosas manos el producto final no tiene por que ser malo y puede seguir teniendo ese encanto de la aventura clásica, las historias emocionantes, la sensación de subidón de adrenalina y la mezcla perfecta de fantasía, guiños históricos, héroes con encanto, lucha del bien contra el mal, imaginería exótica demodé, humor, drama, intriga detectivesca… todo lo que Lucas y Spielberg imbuyeron al personaje de Indiana Jones y sus aventuras hasta elevarlo al status de icono. Indiana Jones y el Dial del Destino podía haber sido un pastiche como muchas parodias o copias sobre la serie o peor aún un esperpento en donde la avanzada edad de Harrison Ford interpretando a un héroe de acción sería lógicamente el principal elemento que jugase en su contra, pero con la esforzada batuta del otras veces irregular James Mangold es una película que no solo responde perfectamente al universo Indy sino que lo homenajea con mimo y se adapta correctamente a los gustos del público actual en lo que respecta al cine de acción y aventura (y en esto sin caer en ninguna concesión). No llega al nivel de los tres primeros filmes (ni siquiera al de La Última Cruzada) pero supera la un tanto decepcionante El Reino de la Calavera de Cristal.  Más de lo mismo, si, pero ¿qué importa eso?

La película, con guión de Mangold, los hermanos Jez y John-Henry Butterworth y David Koepp nos presenta a un octogenario Dr. Jones en 1969 recién jubilado, recién divorciado de Marion y con su hijo Mutt fallecido en Vietnam: Este crepuscular Indiana vuelve inesperadamente a la acción a requerimiento de Helena Shaw (Phoebe Ealler-Bridge), una mujer treintañera con dudosas actividades hija de su fallecido colega Basil Shaw (Toby Jones), quien pretende hallar un fragmento del Dial de Destino, un artefacto inventado por Arquímedes en la antigua Grecia que podría ser capaz de cambiar el curso de de la historia y del que Indy y Basil llegaron a hacerse con el  antes de perderlo en los Alpes franceses en una lucha con los nazis (que por supuesto, también lo querían) en 1944. Huelga decir que el McGuffin recuerda horrores a otros de la saga y que de nuevo la presencia de nazis como villanos constituye un deja vu, pero el hecho de ambientar la trama en una época tan significativa históricamente como los finales de los 60 imbuye de una novedosa patina al mundo de Indiana Jones incluso cuando sus rivales son nostálgicos del nazismo que pretenden alterar la historia y ganar la II Guerra Mundial (algo que puede recordar a no pocos elementos actuales en la derecha más recalcitrante) o cuando volvemos a ver al viejo Jones transitar cuevas, escalar, huir en vehículos motorizados a todo mecha o entrar en combate eso si mostrando siempre sus achaques (buena aportación esta última, aunque a veces algo involuntariamente risible e impostada): es la aventura y acción de siempre, pero con el espíritu más descreído de los 60 y con un héroe entrado en años, gruñón y con problemas personales, como protagonista. En relación a todo esto, el inevitable prólogo de toda película de Indiana Jones- más largo de lo habitual- nos lleva a 1944 con una imagen rejuvenecida por ordenador de Harrison Ford (y con bastantes dobles y recreaciones digitales) luchando por la posesión del Dial del Destino en una emocionante y adrenalinítica escena a bordo de un tren, una estupenda idea para unir al Indy más clásico con el actual y mostrarnos los cambios en su carácter y sus motivaciones.

En el nuevo filme Indiana Jones hay muy buenas escenas de acción (aunque la del prólogo se lleva la palma), efectos especiales que por fortuna aún tienen el regusto clásico de los 80, logrados escenarios exóticos de turno (esta vez la historia se desarrolla en Francia, EEUU, Marruecos, Grecia y Sicilia) y no muchas sorpresas salvo los consabidos giros de guión marca de la casa- que en esta ocasión puede resultar discutible su resolución aunque no tan desmañada como en La Calavera de Cristal- y algún Cameo en realidad previsible. Harrison Ford sigue siendo el Indiana Jones perfecto porque ya no es aquel intrépido aventurero de hace 40 años sino un héroe jubilado y por ello logra mantener su encanto. Además de una esforzada robaescenas como Phoebe Ealler-Bridge, una antiheroína que sabe meterse al espectador en el bolsillo con su aparente ambigua moral y que resulta una perfecta sidequick paranuestro protagonista, brillan Mads Mikklesen como el villano principal de turno, el científico nazi reconvertido en hombre de la NASA Jurgen Voeller, Boyd Holbrook como el matón de este y el retorno de John Rhys-Davies como el entrañable Sallah: También interviene Antonio Banderas en un breve papel como el capitán de barco español Renaldo y es necesario mencionar al jovencísimo Ethann Isidore como Teddy, un adolescente marroquí que ayuda a Indiana y Helena en su aventura: no tanto carisma como Tapón, pero se agradece un personaje así. Con toda seguridad se tratará de la última película de Indiana Jones (o al menos con Harrison Ford como protagonista). no es una coda perfecta ni mucho menos pero es más que digna. Y lo mas importante es que, una vez más, uno vuelve a disfrutar como un enano.    

lunes, junio 26, 2023

UNA VIDA NO TAN SIMPLE

 


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No se sabe si es difícil o sencillo o ambas cosas hacer una buena película desde planteamientos netamente costumbristas: tal vez la explicación resida en la enorme variedad de enfoques que se pueden dar (como en la vida misma, claro) y las múltiples aproximaciones desde el punto de vista cinematográfico las cuales pueden originar resultados dispares entre unas y otras películas. Sea como sea dentro del cine español siempre resulta grato encontrarnos con historias cotidianas y reconocibles con las que nos podemos sentir identificados y esto es lo que ocurre con el filme de Félix Viscarret, una dramedia sobre las dificultades de lograr un lugar en la vida y de alcanzar cierta estabilidad en todos los niveles, muchas veces persiguiendo un éxito que puede ser esquivo por imposible o ambicioso y que no siempre lleva consigo la felicidad. Un grupo de cuarentañeros que pese a su aparente estabilidad laboral y familiar se encuentran inesperadamente en una serie de encrucijadas entrelazadas que ponen en jaque su presente y su futuro es el punto de arranque de una película sencilla y honesta en donde el error humano, a veces llegando hasta el ridículo, es el elemento común entre los diferentes personajes y sus relaciones: un matrimonio aparentemente feliz formado por Isaías (Miki Esparbé) un prestigioso joven arquitecto  que pese a recibir premios se encuentra en crisis profesional y Ainhoa (Olaya Caldera) profesora universitaria que esta agotada de cargar con la crianza de sus dos hijos pequeños,m Nico (Alex García), el socio de Isaías quien encuentra alivio a su desazón sentimental con Ainhoa; y Sonia (Ana Polvorosa) la madre de un compañero del cole de la niña de Isaías y Ainhoa y que inesperadamente se convierte en interés amoroso de este, con sentimientos al parecer recíprocos.     

La película sabe combinar bien los diferentes registros situacionales de comedia y de drama y sobre todo saca partido de sus protagonistas, que se esfuerzan en hacer cercanos sus diferentes personajes dentro de un guión que triunfa en su intención de mostrar los sentimientos y contradicciones vivenciales y psicológicas de sus personajes. Ganar o perder, triunfar o fracasar, vida familiar feliz y éxito profesional son coordenadas que aparecen muy bien expresadas dentro de un conjunto al que tal vez haya que reprocharle que arriesgue muy poco, lo cual no debe impedir que sea considerado un filme más que correcto.   

lunes, junio 19, 2023

KEPLER SEXTO B

 


*** y 1/2

Un más que prometedor debut el de Alejandro Suárez Lozano con este drama-comedia que consigue su propósito de conmover y al mismo tiempo hacer crítica social humanista, todo ello con un tono homenaje (al mundo de la ciencia ficción) y renovando el mito de Don Quijote en su personaje central con los rasgos del gran Karra Elejalde. El actor vasco encarna a un hombre en torno a los setenta años que en su demencia senil cree ser un astronauta de la NASA que lleva años en una misión en el ficticio planeta Kepler, convirtiendo su piso en una nave especial. Jonás Martínez, un encargado del mantenimiento de un  planetario jubilado y aparentemente sin familia parece vivir feliz en su propio mundo con su “misión” mientras los vecinos del inmueble, ajenos a todo lo que hay en si piso, están hartos de su reclusión y el impago del alquiler al tiempo de que pende sobre él una inmediata orden de desahucio. A su vida demencial llega inesperadamente su vecina Zaida (Daniela Pezzoti), una adolescente absentista escolar y solitaria que huye de los maltratos de su padrastro y de sus recuerdos que establece una alianza con el “comandante” al tiempo que intenta ayudarle en la reconstrucción de su memoria y sus recuerdos reales.

El filme es la crónica de la relación dos personajes, a priori muy diferentes, que huyen de la negatividad de su presente y de su pasado, una relación marcada por el engaño piadoso, la comprensión y la ternura en donde una joven llena de problemas trata de redimirse a si misma ayudando a un ser tan insólito como Jonás siguiendo su juego de existencia “intergaláctica”. El guión, pese a algunas irregularidades perdonables en un director y guionista novel, es una pequeña delicia modelando excelentemente lo crudo, la anécdota costumbrista, la melancolía, la emotividad y la ternura en una historia muy bien construida, obra del director junto con Grete Suárez.  La combinación entre lo cotidiano (el inmueble y el barrio donde viven los protagonistas y la fauna de vecinos- algunos indeseables- que pulula alrededor; los diferentes conflictos que se presentan en la historia como los desahucios, la situación de las personas mayores, el consumo de drogas o el maltrato a menores ) y el elemento de space-opera y ficción científica en el pequeño mundo del protagonista con una curiosa escenografía de la “nave Orión” casera y algunos insertos con efectos especiales provenientes de la imaginación de J. Martínez, no puede estar mejor conseguida. Elejalde y el descubrimiento de Daniela Pezzoti realizan un tandem interpretativo magistral con momentos de mucha emotividad que no resultan ni  excesivos ni forzados. Múltiples homenajes al cine, la literatura y la televisión sci-fi (ese ordenador “Super” que resulta una versión home made del Hal de 2001) así como a “El Pirincipito” en una película  a la que tal vez le haya faltado más de metraje y situaciones para ser redonda. Pero casi todo lo que aparece en los 97 minutos de filme es sencillamente oro líquido.   

lunes, junio 12, 2023

EL MAESTRO JARDINERO (MASTER GARDENER)

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La reactivación como cineasta que el ya casi mítico Paul Schrader experimentó hace dos años con El Contador de Cartas al menos no ha sido flor de un día: su nuevo filme, un drama thriller introspectivo con la oscuridad marca de la casa, resulta un trabajo más que correcto y con mayor atrevimiento que el que un cineasta más joven podría tener ante una historia similar. Eso si, no es un filme redondo y se sitúa bastantes peldaños debajo de aquella pequeña sorpresa que fue su anterior cinta, pero aún así resulta todo un pequeño regalo para los amantes de aquellos thrillers de los 70 y 80 con profundidad psicológica y personajes atormentados (aunque prácticamente sin las prescriptivas dosis de violencia desatada).

La película se centra en un personaje, Narvel Roth, interpretado por un Joel Edgerton que firma el mejor papel de su carrera, un taciturno y enigmático pero entregado jardinero jefe del personal que trabaja de los jardines de una rica propietaria, Norma Haverhill (Sigouney Weaver), una mujer madura también inquietante además de posesiva y con la que Narvel mantiene una extraña relación. A petición de Norma, el maestro jardinero aleccionará en el arte de la horticultura a la sobrina nieta de esta, Maya (Quintessa  Sindel), una jovencita que parece vivir una situación límite y que es contratada dentro de la plantilla de jardineros para que pueda huir de sus problemas. Claro que el propio Narvel también esconce secretos procedentes de su muy turbio pasado y al final todo terminará confluyendo en una diabólica maraña. Ciertamente, Paul Schrader sigue demostrando no solo que sigue siendo un gran guionista si no también  que el cine de hoy no le es extraño para nada y que sabe amoldarse a algunos de los nuevos recursos del thriller (personajes que aparecen y desaparecen, situaciones fortuitas resultas en un pis pas, enigmas argumentales más sugeridos que explícitos). En ese sentido Master Gardener funciona estupendamente como un drama psicológico disfrazado de intriga, el único inconveniente es que no se cuenta nada nuevo y que no hay en realidad ningún elemento sorpresa. Por lo demás, resulta cautivadora su atmósfera crepuscular pero sin manierismos ni irrealidades (aunque alguna secuencia de tono poético no desentona en absoluta y refuerza incluso el empaque de la historia) y lo bien que están tratados  los personajes y su complejas y extrañas relaciones, especialmente la que se establece entre Narvel y Maya, algo más que maestro y discípula tanto en jardinería como en otras facetas (curiosas las analogías basadas en el mundo del jardín, remitiendo irremediablemente y salvando las distancias a Bienvenido Mr. Chance). En fin, el cine según Paul Schrader.

jueves, junio 08, 2023

LOS OSOS NO EXISTEN (KHERS NIST)

 

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Jafar Panahi ha seguido dirigiendo contra viento y marea en total y estado de clandestinidad en los últimos años, codirigiendo a veces (Esto no es una película (2011), Pardé (2011)) o por su cuenta y riesgo (Taxi (2015)) mientras entraba y salía de la cárcel y trataba de sortear de estranjis la prohibición que su país, Irám, le impuso de no rodar ninguna película. Tienen enorme mérito por sus más que negativos condicionantes  los últimos filmes dentro de la filmografía del director, que en ningún momento ha dejado de ser el mejor exponente del nuevo cine iraní y que, de nuevo en prisión, sigue luchando por los despreciados derechos humanos dentro de su país por medio de su cine. Y tiene mucho más mérito que puede seguir dirigiendo obras maestras como su último filme, Los oso no existen, en donde se perite experimentar con el lenguaje cinematográfico, la metaficción y el docudrama… con el de protagonista e interpretándose a si mismo.

Esta película nos muestra dos películas: una, la frame story donde Jafar Panahi en una versión digamos que ficcionalizada o no tanto se encuentra en una remota  aldea iraní en frontera con Turquía conviviendo con sus habitantes (estableció un pacto con su anfitrión, Ghanbar (Vahid Mobasheri) y en un principió la convivencia con los demás lugareños no es problemática) y dirigiendo de manera clandestina - por la prohibición gubernamental de dirigir filmes- y telemáticamente una película de docudrama por medio de su asistente Reza (Reza Heydari), que es la segunda historia (aunque con menos metraje en el total del filme): en Teherán una pareja iraní, Bakhtiar (Bakhtiar Panjeei) y Zara (Mina Kavani) quiere huir a toda costa del país persa aunque sea con pasaportes falsos. Así, mientras  Panahi se encuentra de bruces con una inesperada  situación el pueblo que termina por afectarle y condicionarle  y que  además repercute a la convivencia del pueblo y en especial a una joven pareja cuyo matrimonio había sido concertado según las tradiciones locales (y que pronto devendrá en una desagradable situación en donde la situación políticosocial iraní cumple un papel fundamental) los protagonistas de su filme rodado a distancia retarán al cineasta a definir y posicionarse sobre los límites entre la realidad y la ficción cuando todo el embrollo de los pasaportes falsos empiece a complicarse sobremanera para ellos. La responsabilidad moral del narrador y el director de cine en particular es lo que Jafar Panahi trata de plantear en este magistral filme en donde lógicamente la autointroinspección y el apunte autobiográfico cumplen un papel fundamental en un inteligente y más que eficaz juego narrativo y metacinematográfico. El resultado es inmejorable y se peude decir que ha sido debido en gran parte a la propia situación y circunstancia de director.

Panahi se esmera en no solo mostrar su difícil situación y la situación de los ciudadanos de su país (tanto los del entorno rural como los de la capital) si no en enseñarnos como las dificultades aparecen por doquier como algo consustancial del ser humano y como las diversas mezquindades y la intolerancia no ayudan en nada. ¿Hay mensaje de esperanza? Aunque pueda parecer que no, el cineasta apela a la creación como motor de cambio, sea exitoso o no. Realmente, resulta muy complicado establecer un listado con todos los aciertos del filme ya que serían innumerables, pero el espectador se tiene que quedar con que está ante un filme magistral y que debe ser saboreado con entrega y paciencia, así es como se puede disfrutar más.    

miércoles, mayo 31, 2023

UNA BUENA PERSONA (A GOOD PERSON)

 


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El actor metido a director Zach Braff intenta ganar enteros en esta última faceta con este drama costumbrista que pese a alguna irregularidad consigue ser un filme sólido. Mucha de la culpa la tienen sus dos protagonistas quienes otorgan credibilidad y emotividad a una historia no excesivamente original pero que de la mano de la cada vez más realidad que promesa Florence Pugh y del veterano Morgan Freeman el componente emotivo consigue brillar con un nada desdeñable fulgor. El sentimiento de culpa y la lucha por sobrevivir en la tragedia y todo lo que esto puede conllevar de manera negativa es lo que toca el filme, más centrado en la relación entre los personajes y su intercambio de vivencias, sensaciones y en definitiva su evolución emocional que en mostrar un gran drama con todas sus aristas, lo que a veces conlleva la sensación de que todo está tratado de una manera poco ambiciosa y más bien reiterativa, pero la lucidez en una historia más bien agria y a ratos desesperanzada se impone finalmente.

Allison, una joven con un futuro brillante como cantante y compositora a punto de casarse con Nathan (Chinaza Uche) sufre un accidente automovilístico por una negligencia suya junto con sus futuros cuñados (la hermana de Nathan y su marido) en la que estos mueren. Un año después, con la relación con su novio rota Allison vive prácticamente recluida en su casa y es adicta a pastillas y antidepresivos empezando a coquetear con drogas más duras. Desesperada, se inscribe en un grupo terapéutico en el que coincide inesperadamente con Daniel, el padre de Nathan, quien se ha quedado con la custodia de Ryan (Celeste O´Connor) su nieta adolescente huérfana. Daniel parece dispuesto a perdonar e inicia una difícil relación de amistad con Allison mientras que a Ryan inicialmente la llegada a su vida de su fallida futura tía y responsable de la muerte de sus padres no le hace mucha gracia. Todo será una dura prueba tanto para Alison como para Daniel. Lo mejor del filme son varias tensas escenas entre Plugh y Freeman que ambos resuelven con más que solvencia y lo en serio que se toman ambos sus papeles. Es cierto que el filme avanza por la senda previsible en cuanto el argumento, pero también se esfuerza en ofrecer hábiles ejercicios de imagen en algunas escenas y recursos de cine independiente que nos indican que Braff no pretende ser un cineasta del montón. Un film para degustadores de dramas cotidianos y creíbles. 

jueves, mayo 18, 2023

LAS OCHO MONTAÑAS (LE OTTO MONTAGNE)

 

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Se ha logrado narrar una bonita y sugerente película tomando como partida una especie de fábula en donde la vida libre en el entorno natural, en este caso los Alpes italianos, se enfrenta a la vida urbana con ambos ámbitos representados por dos entrañables amigos cuyas existencias están intrínsicamente unidas precisamente por sus vivencias alpinas: para el narrador de la historia, Pietro (Luca Marinelli) la montaña siempre ha sido un lugar fascinante y un tanto lejano en el que este turinés pasaba las vacaciones junto a su familia mientras que para Bruno (Alesandro Borghi) es su hogar, su vida y lo único que ha conocido. Esta es la historia de una hermosa amistad con un  elemento de unión-separación (la vida en la montaña) y de cómo este elemento afecta a la percepción del mundo y de la vida, a la relación con los demás y en definitiva a la propia experiencia vital y la manera de contarla en un marco temporal de más de 30 años y prácticamente en el mismo espacio como es el de la cordillera de los Alpes Dolomitas (salvo una cierta porción del filme ambientado en el Himalaya) es sencillamente deslumbrante. Estamos ante un  esforzado y sentido trabajo dramático en donde los hermosos y espectaculares paisajes alpinos, tercer protagonista del filme, sirven para intensificar la narración y los momentos más intensos de una historia más introspectiva e intimista que melodramática. Un estupendo trabajo del matrimonio de cineastas belgas formado por Felix Van Groeningen y Charlotte Vandermeersch quienes con su filme (coproducción entre Italia, Bélgica y Francia) transmiten un hondo humanismo y un mensaje claro: las decisiones que se toman con el corazón no son siempre las más acertadas, y sin olvidar por supuesto trazar un canto a la amistad y la naturaleza.

Pietro y Bruno se conocen en una aldea alpina a mediados de los 80 siendo niños, el primero es un chaval de ciudad fascinado por las montañas pero temeroso de ellas mientras que el segundo, casi sin escolarizar, se ha criado en el monte prácticamente sin padres al cuidado de familiares y vive el entorno natural intensamente. El pequeño Pietro encuentra la vida de Bruno fascinante pero también incomprensible y cierto resquemor empieza a producirse cuando su padre, gran aficionado a la montaña, empieza a “preferir” a Bruno por tener el carácter fuerte y decidido que el carece. La decisión de la familia de Pietro de llevarse a Bruno a Turín para que asista a la escuela y tenga un futuro mejor no es bien recibida por Pietro pese a su amistad con el y ambos amigos se distanciarán durante un tiempo hasta reencontrarse y reestablecer su amistad siendo ya veinteañeros inaugurando un periodo de varios años en el que Bruno se establecerá definitivamente en un refugio en la montaña con Pietro pasando largas temporadas con su amigo y descubriendo su modo de vida y el por qué de su amor al entorno natural. Toda la historia está manejada con sutileza y realismo, sin concesiones al melodrama fácil y con inteligentes y  esclarecedores diálogos. La relación entre los dos amigos, a veces enormemente cómplice y otras más difícil por sus diferentes concepciones de la vida va evolucionando y modelándose ante nuestros ojos haciéndonos partícipes de todo lo que les acontece. Algo más que un filme de montaña, donde la metáfora vital de las ocho montañas del Himalaya actúa como bello leiv motiv, esta película pone de relieve la enorme fuerza dramática de simbiosis entre la naturaleza y la narración de una historia.  


20.000 ESPECIES DE ABEJAS

 


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Triunfadora en el Festival de Málaga y con el Oso de Plata de la Berlinale a la mejor interpretación protagonista para la debutante de 8 años Sofía Otero, 20.000 Especies de Abejas esta siendo la más agradable sorpresa del cine español en lo que llevamos de año. Una historia basada en la mirada infantil dentro de un entorno de adultos que pululan alrededor de los niños en un principio casi ajenos a su visión del mundo o de alguna situación concreta es algo que bien tratado suele devenir en un relato maravilloso y en eso como bien es sabido el mundo del cine no ha sido ajeno: serían muchas las referencias pero si tuviésemos que quedarnos con una como referencia más o menos inmediata a este filme ahí está El Espíritu de la Colmena (1973) de Víctor Erice. En 20.000 Especies de Abejas además de recurrir a la metáfora del mundo de estos insectos (y esta vez no solamente en el título) no son pocas las concomitancias con aquella obra maestra de los 70, empezando por el intimismo casi poético de la visión de una niña, aunque aquí el elemento costumbrista tiene un papel mayor; pero lo más importante es que este es un excelente filme con personalidad propia y que además toca de forma muy convincente la situación y problemática de los niños y niñas transgénero desde el antes comentado prisma lírico e intimista pero sin despegar los pies del suelo.

El debut en el largo de Estíbaliz Urresola Solaguren no ha podido ser mejor y confirma el momento de gracia en el que se encuentran las realizadoras dentro del cine ibérico y también el extraordinario momento del cine vasco. El guión firmado por la propia Urresola es inteligente, deslumbrante y sólido no dejando prácticamente ninguna puntada sin hilo dentro de un contexto realista y costumbrista presentado con un realismo exorbitante que refuerza los momentos de mayor intensidad dramática, dispuestos en la historia de manera muy meditada y siempre teniendo como epicentro a su pequeña protagonista. Aitor junto con sus dos hermanos y su madre Ane (Patricia López Arnaiz, una vez más excelente) pasa el verano en el pueblo de la madre de Ane (Itziar Lazkano), pero lo que en un principio debiera ser un verano feliz no lo esta siendo para él ya que no se siente niño: en realidad es una niña, que comienza rechazando su nombre de nacimiento para ponerse primero el más neutro y ambiguo Cocó y posteriormente el nombre por el que quiere que la llamen: Lucía. Lógicamente no serán días fáciles para ella por la incomprensión de amigos, vecinos e incluso de su propia abuela, que ve en ella una obra fracasada más de su poco apreciada hija, una mujer también llena de dudas y contradicciones.  La apicultura, el arte de la escultura en cera y todo lo relacionado con las abejas en general es un elemento simbólico que sobrevuela el filme y que tiene en el personaje de la tía abuela, interpretada por Ane Gabarain, su catalizador.

Y obviamente hay que referirse al grandísimo trabajo interpretativo de Sofía Otero, quien borda su complicado papel (es una niña que interpreta a una niña que ha nacido con cuerpo de niño) y que consigue adueñarse con su encanto de la película irradiando la mezcla perfecta de inocencia, melancolía y miedo infantil con momentos dramáticamente casi perfectos.