miércoles, agosto 16, 2023

GODLAND

 

 

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Que en los tiempos de las series de las plataformas, las repetitivas cintas de superhéroes Marvel/DC y en general el consumo compulsivo y sin pasión de lo audiovisual aún existan intentos de hacer cine con mayúsculas y fuera de cualquier registro comercial y además arriesgando es una formidable noticia. Y es que Godland, coproducción entre Dinamarca e Islandia basada lejanamente en hechos reales es una película peculiar y fascinante que recurriendo a manierismos cinematográficos (y fotográficos) a una puesta en escena deslumbrante sustentada en gélidos paisajes de la costa islandesa -escenarios naturales que son casi los verdaderos protagonistas del filme- y con una historia en apariencia minimalista y sin desarrollo claro desde el punto de vista narrativo tradicional, ofrece todo un recital de séptimo arte. Vista en Cannes y el Zinemaldi donostiarra donde no pasó desapercibida, Godland es de lo mejor de lo que llevamos de año.

Dirigida con clase y enorme sentido artístico por el danés Hlynir Palmason (también autor del guión) en un actualmente inusual formato de 1.33:1 (cuadrado con esquinas redondeadas) la película pretende asemejarse a un docudrama o a una fijación clásica (pero en color) sin perder ningún atisbo de rigor histórico (esta ambientada a principios del siglo XX) ni de realismo antropológico (su escenario es una Islandia rural, primitiva y en cierto modo salvaje con unos habitantes entre la templanza y el deseo más desatado) y aún recurriendo en casi todo su metraje a una imaginería poética ofreciendo en definitiva una narración aparentemente costumbrista y realista que encierra una intencionalidad metafísica, un elemento muy adecuado para la clave de una extraña pero al tiempo sugestiva  historia de lucha contra los elementos externos y contra uno mismo, que es lo que vive su protagonista, el joven pastor protestante Lucas (Elliot Crosset Hove) un hombre que lo deja todo para vivir la que el cree la
experiencia humana y religiosa de su vida pero que se encuentra con una realidad kafkiana que le supera, le aterra y finalmente la rechaza.

Rodada en islandés y danés mostrando el conflicto lingüístico y cultural entre ambos países (Islandia fue colonia de Dinamarca) por ese motivo la película debe ser vista en VOS, además de poder así apreciar el naturalismo de las interpretaciones. El viaje de un religioso danés que llega a una aldea de la volcánica e inhóspita Islandia salvaje para construir una iglesia de la que el será su pastor, armado con una cámara fotográfica pionera con la que registra todo aquello que le produce curiosidad y significación (paisajes, lugares y gentes) tiene mucho de historia iniciática y de crónica de viaje -Lucas para llegar al pueblo recorre media isla con otros acompañantes en unas secuencias que funden la aventura con el drama interno intimista y siempre desde un prisma más o menos lírico y simbólico- pero pronto, cuando se alcanza el fin del viaje digamos físico, que es la llegada a la aldea, comenzará el viaje interno, psicológico y emocional del protagonista, algo que para el resultará dramático por lo extraño y desconocido que es todo lo que le rodea -los lugareños resultan ambigüos y desconcertantes ante su presencia- y en donde el elemento religioso tiene un enorme peso. Las fotografías que el toma (existentes en la vida real) son una muestra de esa rara realidad y de lo cada vez más torturado de su conciencia. No faltan elementos de western y referencias a Ingmar Bergman en esta pequeña obra de arte que requiere de entrega y de paciencia por parte del espectador por su ritmo mortecino y sinuoso, pero que resulta una absoluta experiencia sensorial e intelectual. Muy, muy recomendable.      

jueves, agosto 10, 2023

EL REGESO DE LAS GOLONDRINAS (YIN YU CHEN RAN)

 

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Aunque es cierto que muchos aspectos de la cultura china aún nos resultan extraños no es menos verdadero que películas como esta, ambientada en la China rural actual con sus circunstancias y costumbres (matrimonios concertados, trabajo agrario casi a destajo, políticas de vivienda, cultivo y tierras muy estrictas) mantiene un mensaje universal válido para cualquier parte del mundo, en este caso los cambios  a lo largo del tiempo en las relaciones interpersonales, en este casi en una relación de pareja forzada que termina pasando de un clima de desconfianza e inseguridad a una total complicidad, que pasando por una amistad lleva al amor. Rodada de manera realista y con incierto  tono antropológico, El Regreso de las Golondrinas  resulta un filme bonito y conmovedor pero de una peculiar manera, más apelando a la complicidad del espectador, que ve como el matrimonio concertado entre Ma (Chistina Hai) y Cao (Wu Renlin) se va amoldando como puede a las vicisitudes de la vida en el campo y como expresan mediante silencios, actitudes y pocas palabras unos sentimientos y una postura ante la vida que les harán cómplices y les llevarán a amarse el uno al otro de una manera un tanto extraña para el público occidental pero que está condicionada por la propia situación y circunstancias de la pareja en un entorno casi de otro tiempo.

Los símbolismos poéticos también están presentes en este filme pero de una manera templada y nada engolada. Diríase además que la película trata de alejarse en ese sentido de los clichés simbológicos y filosóficos orientales para apostar por el realismo europeo, una opción cada vez más común en el cine chino que en este caso ha traído como resultado un costumbrismo veraz y crudo pero al mismo tiempo entrañable y sin hipérboles. Las interpretaciones de la pareja protagonista, dos seres apocados y casi denostados por su familia y comunidad pero que aprenden a quererse y a sobrevivir, es sencillamente sensacional y la mitad del mérito de la película. Un film de obligaa visión este verano más allá de los taquillazas de turno.

martes, agosto 01, 2023

MÁS QUE NUNCA (PLUS QUE JAMAIS)

 

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La espera de la muerte y el duelo son temas nada agradables de los que el cine se ha ocupado varias veces, pero no están de más nuevas películas sobre el tema sobre todo si resultan tan honestas y nada artificiosas como este Plus que jamais un canto a la vida que sin caer en el drama puro y duro ni en la feel good movie impostada ofrece tanto una visión realista y desdramatizadora de los últimos días de una persona joven como un nada cómodo debate sobre la decisión personal de que hacer cada uno con su cuerpo frente a la lucha por uno mismo. Es este el enfoque ético y psicológico sobre el que descansa esta película gala en donde sus protagonistas ejercen una dialéctica incómoda y sinuosa: Hélène (Vicky Krieps), una treintañera con una rara fibrosis pulmonar a la que quedan pocos meses de vida que decide viajar a Noruega para conocer a un maduro bloguero enfermo de cancer (Bjorn Floberg) responsable de una página sobre como llevar las últimas etapas de una enfermedad terminal, y su marido Mathieu (Gaspard Ulliel), desolado pero empeñado que Hélène viva lo mejor posible lo que le queda de vida y reticente a que su esposa se marche tan lejos y decida quedarse en el país nórdico una larga temporada (allí ha encontrado un entorno totalmente  nuevo y una cierta felicidad), sobre todo cuando un inminente transplante de pulmones se vislumbra como una esperanza. Los anhelos de él por poder estar con su mujer el mayor tiempo posible y los deseos de ella por disfrutar como quiere sus últimos momentos  y su rechazo a una operación muy complicada y sin garantías chocarán sin remedio y llevarán a ambos a un conflicto vital y de sentimientos bastante enrevesado.

El tema esta tratado con realismo y sutileza pero también con asperezas y no huye de momentos incómodos, reflejados en los diálogos de la pareja y en los momentos en los que Hélène muestra mayor debilidad física y psicológica. No obstante, el mensaje de esperanza y sobre todo del de la fuerza del diálogo predomina como aspecto central en un filme austero pero muy hábil a la hora de combinar escenarios/realidades (la Noruega rural y bucólica de los Fiordos que se presenta como un descubrimiento para Hélène, la vida doméstica de la pareja en su apartamento abocada irremediablemente al drama) y en donde las interpretaciones, sobre todo el de la luxemburguesa Vicky Krieps (vista en Tiempo de M. Night Shyamalan) son de categoría.    

domingo, julio 30, 2023

OPPENHEIMER

 


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Un poco sorpresivamente Oppenheimer, filme biográfico sobre el físico nortemaricano J.Robert Oppenheimer (1904-1967) padre teórico de la bomba atómica y por ende de todo el armamento nuclear, está batiendo récords de taquilla en todo el mundo a la hora de escribirse estas líneas, compitiendo con el Blockbuster veraniego Barbie: tal vez la ausencia de estrenos de tirón estos meses y una campaña de marketing eficaz hayan posibilitado que una película de más de tres horas a priori poco comercial -aunque trate de equilibrar inteligentemente entre lo autoral y las concesiones para un público amplio-  llegue a alcanzar una considerable venta de entradas. Cristopher Nolan, hábil director caracterizado por imbuir al cine de acción y de genero una impronta más sesuda y alternativa, tal vez haya filmado su mejor película, poniéndose más serio y afrontando una historia real de indudable significación histórica que él mismo guioniza de manera magistral superponiendo tiempos narrativos en diferentes estratos con una buena interconexión e imbuyendo a la narración cierto ritmo ultrarrápido que más que para evitar las acusaciones de “cine lento” que se hacen para este tipo de películas parece querer experimentar con la narración y la vida y  personalidad del personaje biografiado con un resultado global desde el mismo plano narrativo que tampoco será plato para todos los gustos.  

Cillian Murphy, reivindicable actor irlandés que no ha tenido excesiva suerte pese a su talento, incorpora un Oppenheimer que se nos presenta como un ser contradictorio, más débil de lo que parece por su posición y enormemente afectado por su involucración en la creación de la bomba atómica en plena II Guerra Mundial: este aspecto psicológico esta bien reflejado en la película mediante el uso de imágenes metáforicas y otros recursos cinematográficos más arriesgados además de en los diálogos  y en la presentación de diferentes situaciones centradas en el científico (profesionales y sobre todo personales). Obviamente, el excelente trabajo de Cillian Murphy hace que esto funcione a las mil maravillas, pero sin embargo no resulta muy oportuno que el perfil del personaje no aparezca presentado en toda su complejidad eludiendo varios detalles de su biografía que también poseían interés dramático.

El filme trata de ser el reflejo del nacimiento de la guerra fría y de la paranoia nuclear de la segunda mitad del siglo XX y lo consigue al mismo tiempo que logra reflejar las maquinaciones internas para la creación del arma nuclear a principio de los años 40 del XX y todas sus contradicciones morales y hace un buen retrato del mundo de la política y la ciencia en esa época con el temor al desastre y a la muerte sobrevolando en todo momento. Los primeros encuentros de Oppenheimer con luminarias de la física, su triunfo profesional y científico en el mundo universitario, sus simpatías comunistas,  su reclutamiento por el gobierno estadounidense, su liderazgo en la comunidad de Los Álamos creando la bomba atómica par ganar definitivamente la guerra y su caída los años inmediatamente siguientes  con desagradables juicios y acusaciones aparecen magistralmente reflejados -aunque con alguna irregularidad principalmente en su ritmo narrativo- con momentos muchas veces excepcionales como el primer ensayo de al bomba en Los Álamos (la única vez que vemos la bomba explosionada) o todo lo concerniente a los juicios, que en un principio se inserta como flashbacks para luego adueñarse de la narración principal (aquí el uso de un elegante blanco y negro en dichas escenas cumple su función metacinematográfica). Un reparto de nombres de postín, casi coral, no se limita a cumplir el expediente y así podemos disfrutar de la profesionalidad de Robert Downey Jr. Como el empresario y político Lewis Strauss – en cierto modo la Némesis de Oppenheimer- o de Emily Blunt como Kitty, la sufrida esposa de Oppenheimer, además de Matt Damon, Kenneth Branagh, Casey Affleck, Florence Plugh,  Rami Malek, Mathew Modine, Josh Harnett, Tom Conti como Einstein o Gary Oldman como el presidente Truman. Una película eficaz y honesta que pese a tocar muchos palos (cine político, drama psicológico, cine de juicios, género bélico, biopic) y a veces de manera un tanto farragosa termina siedo un trabajo magistral.

jueves, julio 20, 2023

ENTRE LAS HIGUERAS (TAHT ALSHAJRA)

 


 *** y 1/2

Otra pequeña muestra del cine social que llega procedente de latitudes cuya industria cinematográfica trata de florecer pese a las limitaciones económicas (y también las culturales) Entre las Higueras es un filme tunecino dirigido por una realizadora, Erige Sehiri, que muestra en su primer largo de ficción una habilidad enorme para convertir una sencilla crónica realista circunscrita en un espacio restringido en una muy interesante y conseguida mezcla de testimonio social y retrato de sentimientos, un logro nada sencillo ya que se necesita minuciosidad y tenacidad para entretejer diferentes madejas de denuncia, retrato de la realidad de la sociedad de un país, sentimientos, aspectos psicológicos y un acabado formal en donde una excelente fotografía luminosa, natural y veraniega luce como ella sola más allá de artificios. Orfebrería cinematográfica de primer orden en un filme cuya modestia le coloca en un plano no se puede decir que magistral aunque si de cierto brillo.

Un grupo de personas dedicadas a la recolección del higo trabajan durante un verano en algún lugar de Tunez. Hay hombres mayores, mujeres también ancianas, mujeres de mediana edad, chicos y chicas jóvenes (muchos en la adolescencia) que tratan como pueden de aguantar un trabajo de sol a sol y no muy bien pagado aunque tienen bastante tiempo para convivir y relacionarse. La historia se centra precisamnte en las trabajadoras más jóvenes, un grupo de muchachas entre 16 y 23 años aproximadamente en donde muchas de ellas anhelan una situación mejor para más allá de los convencionalismos y las restricciones para las mujeres en el mundo árabe: algunas muestran rebeldía plasmada en diferentes maneras (exigiendo mejoras laborales o un mejor trato para las mujeres o tratando de mostrar libertad amorosa, algo bastante restringido en su sociedad) mientras que otras se muestran más temerosas o prudentes aunque sus deseos sean los mismos que los de aquellas. Los chicos jóvenes recolectores,que también se ven entre el tradicionalismo y los cambios, parecen en cambio tender a mantener el status social actual en cuanto a géneros ya que les beneficia como hombres, algo que terminará provocando todo tipo de situaciones durante las horas de trabajo con los más mayores como testigos de algo que parece que está evolucionando  dentro de su sociedad. Actores y actrices no profesionales conforman el reapto coral de una película en donde los diálogos, als relaciones y las situaciones que se generan (intentos de filtreo, discusiones laborales riñas entre amigas, acoso sexual) forman una fresco sugerente y dinámico en dodne predomina la espontaneidad y lo natural. El final de al película lanza un mensaje de esperanza que justifica todo lo visto antes. Que bien que lleguen estas películas a nuestros cines.       

miércoles, julio 12, 2023

EL PRIMER DÍA DE MI VIDA (IL PRIMO GIORNO DELLA MIA VITA)

 

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Ángeles y personas mágicas dispuestas a ayudar a gente en apuros han dado mucho de sí en la historia del cine, pero ya a estas alturas historias similares teóricamente poco ya pueden aportar en un filme con pretensiones. Eso si, si se aplica algún enfoque si no novedoso por lo menos sugestivo y no mil veces visto la cosa puede funcionar medianamente bien tal y como lo demuestra esta película italiana cuya efectividad reside principalmente en el buen hacer y el carisma de su actor protagonista, Toni Servillo, desde hace unos años el intérprete transalpino más reconocido internacionalmente (su éxito le llegó en la madurez) y sin duda uno de los solicitados en dicho país. Servillo encarga a un misterioso personaje sin nombre que ofrece a cuatro personas a punto de suicidarse ver como sería la vida si llevan a cabo su trágico propósito (hummm. ¿a que suena esto?) en una especie de comunidad terapéutica con un “programa de actividades” que dura una semana. Huelga decir que las buenas intenciones y el discurso de reflexiones psicológicas sobre el individuo  y su relación con la vida guía buen parte de el desarrollo de la historia con consabidos momentos más o menos melodramáticos y elocuentes frases existenciales, pero el hecho de no escorarse decididamente a lo edulcorado (solo en instantes puntuales) y la solidez de una historia más de relato urbano costumbrista que cuento de hadas consiguen que esta película sea una obra interesante y con bastantes buenos momentos.

Además del personaje central que interpreta Servillo, los otros cuatro caracteres también se antojan sólidos y con poca tontería: un comunicador de autoayuda de éxito pero que se siente infeliz (Valerio Mastandrea), una policía de mediana edad que ha perdido a su hija adolescente (Margherita Buy), una veinteañera exgimnasta confinada en una silla de ruedas por una lesión que ya no encuentra sentido a su existencia (Sara Serraiocco), y un niño de 11 años victima de bulling que se ha metido a youtuber por presión de sus padres (Giorgio Tirabassi) son los cuatro suicidas a los que se les ofrece reflexionar y dar marcha atrás en su decisión. Sus historias aparecen trazadas lo justo pero lo suficiente aunque la resolución de algunas de ellas se antoje desdibujada. Lógicamente hay elementos fantásticos en este filme y una estructura narrativa de saltos en el tiempo (hacia atrás y hacia delante) de la que por fortuna no se abusa. El Primer Día de tu Vida es una película con interesantes matices que no hará historia pero que se deja ver y hace reflexionar.    


sábado, julio 01, 2023

INDIANA JONES Y EL DIAL DEL DESTINO (INDIANA JONES AND THE DIAL OF DESTINY)

 



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Indiana Jones vuelve otra vez a pesar de los 81 años de Harrison Ford, de los  15 años que han pasado desde el anterior filme de la saga y de que Steven Spielberg ya no sea el director de una nueva aventura de Indy, de cuyo universo ahora es dueña la Disney, propietaria actual de Lucasfilm Ltd.(tanto Spielberg como George Lucas figuran ahora como productores ejecutivos aqunque sin ningún input en el guión).  No obstante, el legado que el personaje y su mundo han dejado al imaginario colectivo es tan enorme y sugestivo que si está en buenas y respetuosas manos el producto final no tiene por que ser malo y puede seguir teniendo ese encanto de la aventura clásica, las historias emocionantes, la sensación de subidón de adrenalina y la mezcla perfecta de fantasía, guiños históricos, héroes con encanto, lucha del bien contra el mal, imaginería exótica demodé, humor, drama, intriga detectivesca… todo lo que Lucas y Spielberg imbuyeron al personaje de Indiana Jones y sus aventuras hasta elevarlo al status de icono. Indiana Jones y el Dial del Destino podía haber sido un pastiche como muchas parodias o copias sobre la serie o peor aún un esperpento en donde la avanzada edad de Harrison Ford interpretando a un héroe de acción sería lógicamente el principal elemento que jugase en su contra, pero con la esforzada batuta del otras veces irregular James Mangold es una película que no solo responde perfectamente al universo Indy sino que lo homenajea con mimo y se adapta correctamente a los gustos del público actual en lo que respecta al cine de acción y aventura (y en esto sin caer en ninguna concesión). No llega al nivel de los tres primeros filmes (ni siquiera al de La Última Cruzada) pero supera la un tanto decepcionante El Reino de la Calavera de Cristal.  Más de lo mismo, si, pero ¿qué importa eso?

La película, con guión de Mangold, los hermanos Jez y John-Henry Butterworth y David Koepp nos presenta a un octogenario Dr. Jones en 1969 recién jubilado, recién divorciado de Marion y con su hijo Mutt fallecido en Vietnam: Este crepuscular Indiana vuelve inesperadamente a la acción a requerimiento de Helena Shaw (Phoebe Ealler-Bridge), una mujer treintañera con dudosas actividades hija de su fallecido colega Basil Shaw (Toby Jones), quien pretende hallar un fragmento del Dial de Destino, un artefacto inventado por Arquímedes en la antigua Grecia que podría ser capaz de cambiar el curso de de la historia y del que Indy y Basil llegaron a hacerse con el  antes de perderlo en los Alpes franceses en una lucha con los nazis (que por supuesto, también lo querían) en 1944. Huelga decir que el McGuffin recuerda horrores a otros de la saga y que de nuevo la presencia de nazis como villanos constituye un deja vu, pero el hecho de ambientar la trama en una época tan significativa históricamente como los finales de los 60 imbuye de una novedosa patina al mundo de Indiana Jones incluso cuando sus rivales son nostálgicos del nazismo que pretenden alterar la historia y ganar la II Guerra Mundial (algo que puede recordar a no pocos elementos actuales en la derecha más recalcitrante) o cuando volvemos a ver al viejo Jones transitar cuevas, escalar, huir en vehículos motorizados a todo mecha o entrar en combate eso si mostrando siempre sus achaques (buena aportación esta última, aunque a veces algo involuntariamente risible e impostada): es la aventura y acción de siempre, pero con el espíritu más descreído de los 60 y con un héroe entrado en años, gruñón y con problemas personales, como protagonista. En relación a todo esto, el inevitable prólogo de toda película de Indiana Jones- más largo de lo habitual- nos lleva a 1944 con una imagen rejuvenecida por ordenador de Harrison Ford (y con bastantes dobles y recreaciones digitales) luchando por la posesión del Dial del Destino en una emocionante y adrenalinítica escena a bordo de un tren, una estupenda idea para unir al Indy más clásico con el actual y mostrarnos los cambios en su carácter y sus motivaciones.

En el nuevo filme Indiana Jones hay muy buenas escenas de acción (aunque la del prólogo se lleva la palma), efectos especiales que por fortuna aún tienen el regusto clásico de los 80, logrados escenarios exóticos de turno (esta vez la historia se desarrolla en Francia, EEUU, Marruecos, Grecia y Sicilia) y no muchas sorpresas salvo los consabidos giros de guión marca de la casa- que en esta ocasión puede resultar discutible su resolución aunque no tan desmañada como en La Calavera de Cristal- y algún Cameo en realidad previsible. Harrison Ford sigue siendo el Indiana Jones perfecto porque ya no es aquel intrépido aventurero de hace 40 años sino un héroe jubilado y por ello logra mantener su encanto. Además de una esforzada robaescenas como Phoebe Ealler-Bridge, una antiheroína que sabe meterse al espectador en el bolsillo con su aparente ambigua moral y que resulta una perfecta sidequick paranuestro protagonista, brillan Mads Mikklesen como el villano principal de turno, el científico nazi reconvertido en hombre de la NASA Jurgen Voeller, Boyd Holbrook como el matón de este y el retorno de John Rhys-Davies como el entrañable Sallah: También interviene Antonio Banderas en un breve papel como el capitán de barco español Renaldo y es necesario mencionar al jovencísimo Ethann Isidore como Teddy, un adolescente marroquí que ayuda a Indiana y Helena en su aventura: no tanto carisma como Tapón, pero se agradece un personaje así. Con toda seguridad se tratará de la última película de Indiana Jones (o al menos con Harrison Ford como protagonista). no es una coda perfecta ni mucho menos pero es más que digna. Y lo mas importante es que, una vez más, uno vuelve a disfrutar como un enano.    

lunes, junio 26, 2023

UNA VIDA NO TAN SIMPLE

 


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No se sabe si es difícil o sencillo o ambas cosas hacer una buena película desde planteamientos netamente costumbristas: tal vez la explicación resida en la enorme variedad de enfoques que se pueden dar (como en la vida misma, claro) y las múltiples aproximaciones desde el punto de vista cinematográfico las cuales pueden originar resultados dispares entre unas y otras películas. Sea como sea dentro del cine español siempre resulta grato encontrarnos con historias cotidianas y reconocibles con las que nos podemos sentir identificados y esto es lo que ocurre con el filme de Félix Viscarret, una dramedia sobre las dificultades de lograr un lugar en la vida y de alcanzar cierta estabilidad en todos los niveles, muchas veces persiguiendo un éxito que puede ser esquivo por imposible o ambicioso y que no siempre lleva consigo la felicidad. Un grupo de cuarentañeros que pese a su aparente estabilidad laboral y familiar se encuentran inesperadamente en una serie de encrucijadas entrelazadas que ponen en jaque su presente y su futuro es el punto de arranque de una película sencilla y honesta en donde el error humano, a veces llegando hasta el ridículo, es el elemento común entre los diferentes personajes y sus relaciones: un matrimonio aparentemente feliz formado por Isaías (Miki Esparbé) un prestigioso joven arquitecto  que pese a recibir premios se encuentra en crisis profesional y Ainhoa (Olaya Caldera) profesora universitaria que esta agotada de cargar con la crianza de sus dos hijos pequeños,m Nico (Alex García), el socio de Isaías quien encuentra alivio a su desazón sentimental con Ainhoa; y Sonia (Ana Polvorosa) la madre de un compañero del cole de la niña de Isaías y Ainhoa y que inesperadamente se convierte en interés amoroso de este, con sentimientos al parecer recíprocos.     

La película sabe combinar bien los diferentes registros situacionales de comedia y de drama y sobre todo saca partido de sus protagonistas, que se esfuerzan en hacer cercanos sus diferentes personajes dentro de un guión que triunfa en su intención de mostrar los sentimientos y contradicciones vivenciales y psicológicas de sus personajes. Ganar o perder, triunfar o fracasar, vida familiar feliz y éxito profesional son coordenadas que aparecen muy bien expresadas dentro de un conjunto al que tal vez haya que reprocharle que arriesgue muy poco, lo cual no debe impedir que sea considerado un filme más que correcto.   

lunes, junio 19, 2023

KEPLER SEXTO B

 


*** y 1/2

Un más que prometedor debut el de Alejandro Suárez Lozano con este drama-comedia que consigue su propósito de conmover y al mismo tiempo hacer crítica social humanista, todo ello con un tono homenaje (al mundo de la ciencia ficción) y renovando el mito de Don Quijote en su personaje central con los rasgos del gran Karra Elejalde. El actor vasco encarna a un hombre en torno a los setenta años que en su demencia senil cree ser un astronauta de la NASA que lleva años en una misión en el ficticio planeta Kepler, convirtiendo su piso en una nave especial. Jonás Martínez, un encargado del mantenimiento de un  planetario jubilado y aparentemente sin familia parece vivir feliz en su propio mundo con su “misión” mientras los vecinos del inmueble, ajenos a todo lo que hay en si piso, están hartos de su reclusión y el impago del alquiler al tiempo de que pende sobre él una inmediata orden de desahucio. A su vida demencial llega inesperadamente su vecina Zaida (Daniela Pezzoti), una adolescente absentista escolar y solitaria que huye de los maltratos de su padrastro y de sus recuerdos que establece una alianza con el “comandante” al tiempo que intenta ayudarle en la reconstrucción de su memoria y sus recuerdos reales.

El filme es la crónica de la relación dos personajes, a priori muy diferentes, que huyen de la negatividad de su presente y de su pasado, una relación marcada por el engaño piadoso, la comprensión y la ternura en donde una joven llena de problemas trata de redimirse a si misma ayudando a un ser tan insólito como Jonás siguiendo su juego de existencia “intergaláctica”. El guión, pese a algunas irregularidades perdonables en un director y guionista novel, es una pequeña delicia modelando excelentemente lo crudo, la anécdota costumbrista, la melancolía, la emotividad y la ternura en una historia muy bien construida, obra del director junto con Grete Suárez.  La combinación entre lo cotidiano (el inmueble y el barrio donde viven los protagonistas y la fauna de vecinos- algunos indeseables- que pulula alrededor; los diferentes conflictos que se presentan en la historia como los desahucios, la situación de las personas mayores, el consumo de drogas o el maltrato a menores ) y el elemento de space-opera y ficción científica en el pequeño mundo del protagonista con una curiosa escenografía de la “nave Orión” casera y algunos insertos con efectos especiales provenientes de la imaginación de J. Martínez, no puede estar mejor conseguida. Elejalde y el descubrimiento de Daniela Pezzoti realizan un tandem interpretativo magistral con momentos de mucha emotividad que no resultan ni  excesivos ni forzados. Múltiples homenajes al cine, la literatura y la televisión sci-fi (ese ordenador “Super” que resulta una versión home made del Hal de 2001) así como a “El Pirincipito” en una película  a la que tal vez le haya faltado más de metraje y situaciones para ser redonda. Pero casi todo lo que aparece en los 97 minutos de filme es sencillamente oro líquido.