viernes, septiembre 22, 2006

LOS FORRENTA AÑOS (1977) DE FORGES: LA PRIMERA CRÓNICA HUMORÍSTICA DEL FRANQUISMO


Era septiembre de 1977. En primavera de aquel año se habían celebrado las primeras elecciones democráticas en España en más de 40 años. Se esta llevando a cabo una transición democrática que quería acabar con cualquier vestigio del régimen franquista, una vez fallecido Franco en noviembre de 1975. Política y socialmente, aún tenían que producirse bastantes cambios para que la sociedad española alcanzase una completa normalización, pero al menos se iba en ese camino.

Antonio Fraguas, "Forges” (Madrid, 1942) era en ese momento uno de los mas conocidos y exitosos humoristas gráficos de España. Aunque en esa época transicional florecieron muchos dibujantes de viñetas de humor en la prensa que gracias a la desaparición de la dictadura y su censura pudieron agudizar su ingenio y cultivar la sátira política y la crítica social (El Perich, Andrés Rábago -conocido alternativamente como OPS y El Roto- Martinmorales, Ramón), Forges, que había comenzado su carrera como dibujante a principios de los 60 en la mítica revista La Codorniz era tal vez el más brillante. Sus dibujos aparecían en revistas señeras de la época como Hermano Lobo, Por Favor, Triunfo y otras publicaciones con una gran acogida pro parte de los lectores, quienes le pusieron en cabeza del humor gráfico en aquella España cambiante. Lo suyo no era el chiste político directo aunque muchas veces hacía punzantes alusiones a la actualidad política del momento; tampoco era un revolucionario renovador del concepto del humor y técnicamente ni siquiera era un gran dibujante de estilo caricaturesco, como otros compañeros de su disciplina.
Forges cultivaba -y los sigue haciendo- un universo humorístico propio en donde primaba la vida y costumbres del español de a pie (representado por señores narigones, con gafas, calvos y con bigote) vista de manera esperpénticamente expresiva, tierna y mordaz. Un humor agresivo y punzante disfrazado de un naif humor blanco en donde los personajes se expresan con un lenguaje imposible entre coloquial y pomposo, acuñando términos y expresiones que ya forman parte del acervo de la cultura popular ibérica: talmente, se los juro, ¡País!, ¡ayvé!, ¡lo hise!, etc. Como dibujante, Forges ya había consolidado y popularizado su estilo de figuras y objetos de trazo muy grueso, personajes con narices prominentes, ausencia de volúmenes y sombras y líneas muy simples. Eran gags de una sola viñeta, generalmente con texto y en boca de sus personajes en forma de bocadillos, lo que emparentaba a Forges con los recursos del cómic, de hecho siempre se ha ejemplarizado su obra como el puente perfecto entre el cómic y el chiste gráfico, mundos ambos donde el dibujante es aceptado como propio y admirado.


En aquella España transicional y recién democrática, a Forges- cuya posición en el mundo editorial y en la prensa era ya relevante- se le ocurrió un ejercicio de exorcismo colectivo para todos aquellos ciudadanos que con esperanza comenzaban a vivir un cambio en su vida cotidiana y que trataban de superar el mal trago del régimen de Franco. Se propuso narrar los años del franquismo, de 1936 a 1975, como recordatorio y como testimonio del pasado reciente, combinando texto periodístico y sus dibujos. Hasta entonces (otoño del 77), existían muy pocas crónicas del Franquismo, algo lógico ya que el régimen había desaparecido hacía relativamente poco tiempo en una España que aún tenía miedo, algunas de ellas serán utilizadas como bibliografía para narrar los hechos lo mas exactamente posible, lo mismo que el autor tirará de hemeroteca de la época para dar con las noticias mas significativas de esos casi 40 años.

Esta crónica humorística del franquismo pretendía ser exhaustiva y concisa, y claro está, resultar polémica y desmitificadora de unos años que fueron considerados por algunos de gloriosos pero para la mayoría de los españoles fueron una de las mayores vergüenzas que jamás nadie había podido vivir. Por primera vez alguien se iba a reír del franquismo, e iba a ser uno de los ejercicios más sanos desde la desaparición del régimen. Forges llamó a su proyecto Los Forrenta años, en relación a los cuarenta años de dictadura que había vivido España.

Antonio Fraguas desde principios de los 70 había publicado otros libros y recopilaciones de dibujos, como Historiciclos, que gozaron de gran éxito. La desparecida editorial Sedmay, que ya realizó algunas otras publicaciones del dibujante, publicó la obra, en formato de fascículos semanales encuadernables con tapas incluidas en el último fascículo. En total la obra constó de 10 fascículos de 20 páginas lo que hacía que el volumen final constase de 200 páginas. El fascículo nº 1 de Los Forrenta años aparece en septiembre de 1977 y la colección en general adquiere gran éxito por lo novedosos del tema y encumbra a Forges como uno de los principales humoristas españoles de todos los ámbitos y medios. Como era de suponer, los problemas, las presiones y las amenazas de muerte se sucedieron durante aquellas 10 semanas, pero al final la cosa salió adelante.


El resultado final es sin duda una de las mejores obras publicadas por Forges a lo largo de su carrera. Solo los tres tomos de Historia de aquí (1980-81), sobre la historia de España, superan en calidad y ambición a Los Forrenta. El formato consistía en tres viñetas por página, compuestas cada una por un texto de un número variable de 60-120 palabras (a veces con letra tipografía de diferentes tamaños dependiendo de la viñeta y su cantidad de texto), en donde cronológicamente daban cuenta de acontecimientos, noticias o hechos con el fin de narrar históricamente el devenir de la España franquista, con una ilustración- gag debajo del texto interpretando el mismo (o parte de el). En algunas páginas se opta por un dibujo que ocupa toda la página o por dos viñetas una con el dibujo del tamaño doble. La parte del dibujo, de tamaño rectangular al igual que la parte del texto, tiene un idéntico tamaño en las tres viñetas de cada página.


Forges quiso hacer un exhaustivo recuento por la historia del franquismo no exento de crítica a la política, las atrocidades, las prohibiciones y el absurdo de aquella época, y sus ilustraciones humorísticas cumplieron con creces con la misión. El tipo de humor de Forges de culto al nonsense casaba perfectamente con una época surreal en donde se describen algunas situaciones de la vida cotidiana casi imposibles de creer, fruto del nacionalcatolicismo y la censura. Forges se ensaña y se divierte parodiando esos episodios, dando su punto de vista sarcástico tanto en los dibujos como en los textos, que combinan la seriedad periodística y la crónica con la ironía y la chanza en un estilo ameno, jovial y divertido.


Recorriendo un espacio de tiempo tan amplio, el dibujante se esforzó por plasmar los vestuarios, mobiliario y arquitectura de cada década, lo que confiere a las viñetas un cierto valor carícato-sociológico. Posiblemente asistido por ayudantes no acreditados en el libro (de estos si aparecen en otras obras posteriores) Forges dio a sus dibujos una minuciosidad de detalles hasta entonces poco vista en el, que con la ayuda de un vistoso coloreado y un elaborado entintado conferían a sus ilustraciones una buena calidad cercana al cómic francobelga (admirado por el autor, por cierto).


Forges echó mano en algunas viñetas de sus personajes fijos que ya gozaban de cierta popularidad entre los lectores y que aún siguen existiendo en al actualidad, caso de Blasillo y Cosme- que como siempre actúan como voz de la conciencia- o el matrimonio formado por Mariano y Concha. No todo es risa en las viñetas, ya que siempre habrá momentos de emotividad, poesía, o alegoría, típicos en Forges.


La temática de los textos y de las viñetas es en realidad muy variada: la crónica política española, la vida cotidiana y las costumbres de los ciudadanos en los diferentes años, los fenómenos sociales, anécdotas mas o menos curiosas y extravagantes o algún apunte de la política internacional de la época y acontecimientos internacionalmente relevantes. También se lleva a cabo una serie de denuncias sobre la represión, el hambre de al postguerra, las ejecuciones, la intransigencia de algunos políticos, las detenciones, etc., que al parecer le ocasionaron no pocos problemas al creador.

Mención a parte merece la aparición de un gran número de personajes de la vida política y social española e internacional, Franco entre ellos. Hay que recordar que las caricaturas de políticos habían sido permitidas hacía relativamente poco (finales de los 60), y por ello resultaba bastante llamativo en aquel ver las caricaturas del dictador apareciendo tan a menudo, en diferentes estadíos de su vida. Las viñetas en donde interviene Franco, son particularmente divertidas. Otros personajes famosos que hacen su aparición en Los Forrenta son Fraga, El Cordobés, Sanchez-Bella, Cristóbal Martinez-Bordiu, Carmen Polo, Eisenhower, Nixon, Kruschev, Hitler, Eva Perón, Julio Rodríguez, Serrano Suñer, Idi Amín Dadá, Urtain, etc. Bien es sabido que Forges nunca ha sido un gran caricaturista de personas reales, pero en algunas ocasiones sus personajes famosos son identificables, pese a no ser a veces carcaturas en el sentido estricto de la palabra.

En la página 200 de Los Forrenta años, Forges escribe una nota de agradecimiento a los lectores por la acogida de los 10 fascículos en donde finaliza diciendo:
“…y quiero agradecer especialmente a todos los lectores que supieron anteponer su sentido del humor a sus ideas políticas, porque el día que los españoles sepamos ríirnos de nosotros mismos seremos hermanos”


Hoy en día Los Forrenta Años es un monumento al humor y un esclarecedor testimonio de una infausta época, pero sobre todo supuso un cambio cualitativo y una catarsis que anunciaba el nacimiento de una nueva conciencia histórica.

jueves, septiembre 21, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE: SALVADOR

SALVADOR

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Seguimos en racha en cuanto a calidad de películas españolas. Si Alatriste ha resultado ser la mejor producción española del año, Salvador, de Manuel Huerga, tampoco se queda a la zaga, aunque no alcance las excelencias formales de la película de Agustín Díaz Yanes. Este excelente filme narra un escalofriante y enormemente cargado de simbolismo capítulo de la historia reciente española con resultados auténticamente deslumbrantes: la detención, prisión y ejecución del joven militante anarquista barcelonés Salvador Puig Antich, que en Marzo de 1974 con solo 21 años fue condenado a muerte en el garrote vil por su militancia y por el asesinato de un policía en defensa propia, en una de las últimas ejecuciones del régimen fascista de Franco. Una historia cargada de emotividad y emoción que comienza con la detención en 1973 de Salvador Puig y que a través de flashbacks hace un recorrido por la trayectoria militante antifranquista del joven catalán desde finales de los 60, para luego volver al momento de la narración en primera persona de su historia (su estancia en la prisión a al espera de juicio militar) y luego sumergirnos en los agónicos últimos meses en su vida, con una sentencia de muerte sobrevolando sobre su cabeza ante el pánico y la desesperación de su familia y sus amigos y camaradas de militancia.

Salvador es una película muy inteligente, humana y dura. Huye de la típica batallita del abuelo a la hora de describir la vida y los vaivenes políticos del tardofranquismo (aunque caiga en algún error que luego comentaremos) y se adentra en los personajes y en sus sentimientos ante los acontecimientos terribles que se van sucediendo hasta que llega el definitivo, la catarsis que hace desmoronarse a todos y que cambia radicalmente el curso y el tono de la narración de la película, en un ejercicio de guión cinematográfico impresionante. El corazón de la película esta en sus personajes, como no podía ser de otra manera al tratarse de una historia real que además ha contado con el visto bueno de la familia de Puig Antich (sus hermanas) y se ha basado en un riguroso ejercicio de documentación para mostrar las cosas tal y como sucedieron. Por que así sucedieron, por increíble que parezca. Ese Salvador Puig, un chaval valiente y carismático dispuesto a sacrificar su cómoda vida familiar para vivir en la clandestinidad en una organización anarquista, el MIL, dedicada a concienciar al trabajador, editar pasquines y atracar bancos para entregar el dinero a los obreros en un ejercicio de combate político contra un régimen sanguinario y fariseo. El actor germano-catalán Daniel Brühl, quien recibiera hace tres años el premio del cine europeo por su interpretación en la comedia alemana Good Bye , Lenin! borda su papel de Salvador Puig, rebelde y tierno, luchador y valiente, viltalista y enormemente entero ante una situación tremendamente agónica. La misma entereza que al parecer tenía el auténtico Salvador ante la lucha desesperada de su abogado, Oriol Arau (interpretado por Tristán Ulloa) por lograr que le quitasen la pena de muerte moviendo cielo y tierra, es la que transmite Daniel Brühl en su interpretación: realmente conmovedora, impresionante. Una genial actuación de un nuevo firme valor de la interpretación europea que brinda bastantes escenas emotivas y simbólicas, como la correspondencia y la relación con su familia, tanto en la cárcel como en la clandestinidad (especialmente con su padre, un ser atemorizado) o con Jesús, el funcionario de prisiones encarnado por Leonardo Sbaraglia, quien se despojará de sus necios prejuicios a través de la relación con el joven preso político.

Formalmente, la película es perfecta en cuanto el montaje y el ritmo de la narración. Esta fuera todo cliché del cine político y sobre la transición, optando en su primera parte por una estética de fotografía de colores chillones y de puesta en escena de cómic de aventuras para contarnos una serie de acontecimientos rápidos en el tiempo (narrados como recuerdos del propio Salvador) filmados con un claro tono de western, en donde los militantes del MIL son una especie de honrados forajidos y las fuerzas de seguridad franquistas unos despiadados y crueles sheriffs. Escenas de persecuciones y de atracos a bancos dan fe de la inspiración del mundo del oeste americano, además de mostrarnos con total realismo y escalofriante precisión las escenas de tiros y violencia, en un claro homenaje al gran Sam Peckimpah. Tras la explosión de adrenalina inicial, la segunda parte de la peli se convierte en un drama humano e intimista puro y duro, en donde la emoción e incluso las lágrimas están a flor de piel. Se ha conseguido plasmar toda la angustia de unos momentos terriblemente agónicos en donde una vida estaba en juego en imágenes y momentos de tremendo realismo en donde no faltan los detalles minuciosos, incluidos los propios de la España del esperpento y la chapuza. Las interpretaciones en general son de recibo, a parte de los citados actores merecen especial mención las jóvenes y desconocidas actrices que interpretan a las tres hermanas de Salvador, catalizadoras del sentimiento humano ante la situación de su hermano. Gran parte del diálogo es en catalán (subtitulado), hablado también por actores y actrices no catalanes que intervienen como Leonor Watling, en el papel de al primera novia de Salvador. También merecen especial mención Joaquín Climent y Antonio Dechent como los policías de la brigada político social, unos auténticos hijos de puta.

La ambientación tardofranquista esta muy, muy bien, mucho mejor que en otras producciones ambientadas en la misma época. En la banda sonora se recurre a los consabidos temas de la época (aunque es de agradecer que en lugar de los típicos cantoautores españoles de entonces se utilicen temas en inglés de Leonard Cohen o Jethro Tull) con una muy breve partitura original firmada por Lluis Llach. Los principales fallos son unos títulos de crédito finales muy a lo “cuéntame” con imágenes de acontecimientos significativos posteriores en el tiempo de la película, además de algún detalle autocomplaciente. En definitiva, Salvador, es una película que debe verse ya que es no solo es un recordatorio de una época oscura y no tan lejana si no un canto a la vida y contra la injusticia, hecho de una manera angustiosa pero espectacular.













miércoles, septiembre 20, 2006

GUERRA DE RELIGIONES (LO QUE NOS FALTABA)

Parece que en este nuevo milenio vamos a volver al tiempo de las cruzadas, las guerras santas y, por decirlo en un tono mas chusco, las luchas entre moros y cristianos. Al Papa le ha dado por citar un texto medieval para ilustrar una didactica exposición de los peligros del fanatismo religioso (también podia haber puesto algun ejemplo del cristianismo en la antiguedad) y ese texto, pues básicamnte hablando de infieles y de invasiones árabes, pues tal y como era de suponer, ha cabreado bastante al mundo musulman más radical. Y esque últimamente las cosas estan muy susceptibles en el mundo árabe como para que encima el máximo mandatario del cristianismo escoja un texto precisamnte no muy conciliador y ecuménico. Resultado:Iglesias quemadas, curas muertos. El papa se ha disculpado, pero, ojo, que por ahi dicen que Al Qaida amenaza con atentar en el Vaticano.

En fin, la guerra entre dos grandes religiones monoteistas; ¿la guerra definitiva?. Por cierto, Jesucristo y Mahoma, ¿que dirán de todo esto?.

sábado, septiembre 16, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE: DESAYUNO EN PLUTÓN

DESAYUNO EN PLUTON

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Estrenada sin gran publicidad, la última película del gran cineasta irlandés Neil Jordan (Juego de lágrimas, En compañía de lobos, The butcher boy) ha resultado ser una buenísima cinta, de lo mejorcito que se encuentra en este momento en la cartelera, además de ser tal vez la mejor película de Neil Jordan en mucho tiempo, tal vez su obra maestra. En realidad, nos volvemos a encontrar con dos temas ya antes recurridos por el director irlandés: el IRA y la ambigüedad sexual, una mezcla imposible que ya aparecían de manera alucinante en una de sus mejores obras, Juego de lágrimas (The crying game) (1992). En esta ocasión tal mezcla esta servida de manera diferente, ya que el problema de la violencia en Irlanda del Norte no tiene un carácter tan principal como en aquella película, sino mas de trasfondo (aunque como condicionamiento total e inevitable), mientras que la confusión de la identidad de género y el canto a la libertad de opción sexual es la columna vertebral de la peli, una deliciosa comedia excéntrica y colorista, ambientada en los años 70, que nos cuenta la surrealista y alucinante historia de Paddy, llamado “Kitten” (gatita) o Patricia, un joven de una pequeña ciudad Eire cuyos mayores deseos son llegar a ser un día una mujer (de hecho se viste y se comporta como tal desde su adolescencia) y conocer a su verdadera madre, quien lo abandono siendo un bebe en la puerta de la casa del sacerdote del pueblo, el Padre Liam (Liam Neeson), quien a su vez lo entrego para ser adoptado a una desagradable viuda. Con una visión bastante distorsionada de la realidad Paddy “Gatita”, crece oyendo baladas melódicas, inventándose extravagantes historias sobre su verdadera madre (a quien identifica con la starlett Mitzi Gaynor), oyendo día si y día también crónicas de los héroes luchadores por Irlanda y provocando escándalos en su entorno por su pluma y su tendencia al travestismo.

El actor Cillian Murphy borda el encantador personaje de Paddy: una “loca” excéntrica, sin prejuicios, y sobre todo muy valiente, que con su arrolladora y fantasiosa personalidad desmonta los esquemas de una sociedad gris, tenebrosa y marcada por el drama y la tragedia como era la Irlanda los años 70. Con una caracterización increíble (a ratos parece una chica de verdad), Murphy se postula como un más que prometedor actor gracias a esta antológica interpretación: suena a Oscar. Con una acción que abarca varios años, Desayuno en Plutón es la historia de una búsqueda desesperada, la de Paddy-Patricia por encontrar a su madre, lo que le llevará a hacer un accidentado y surrealista viaje de Irlanda a Londres para conocer a su progenitora, pero que tendrá otros efectos, uno de ellos el de la reafirmación de la identidad sexual del/la joven haciendo frente a todo tipo de prejuicios a base de evasión de la realidad. Un suceso trágico, la muerte de su amigo de la infancia Lawrence, afectado por el síndrome de Down, a causa de un error en la desactivación de una bomba, será la “explosión” que precipite los acontecimientos y sumerja a nuestro protagonista en diversos mundos (el del espectáculo del vodevil, el de los soplones del IRA, el voyeurismo) en los que increíblemnte todo esta relacionado y el es el hilo conductor. Una alocada road movie, en fin, donde el destino le jugará alguna mala pasada de la que saldrá victorioso, y en donde la imaginación se transformará en realidad.

Con un guión muy ágil y dinámico, la película se apoya en un excelente reparto en donde a parte de Murphy y Nelson, se encuentran otros actores irlandeses de fama internacional como Stephen Rea, actor fetiche de Neil Jordan quien interpreta a un caradura ilusionista que establece una sorprendente alianza con “Kitten” o Brendan Gleeson como un simpático actorcillo buscavidas. Ian Hart y los músicos Bryan Ferry y Gavin Friday (una institución en el rock irlandes, íntimo de Bono), quien interpreta a un descacharrante líder de una banda de Glam rock que se lleva a Kitten de groupie, complementan una curiosísima galería de excéntricos personajes secundarios, entre los que se encuentran los amigos del alma de Paddy-Kitten, metidos en diversas problemáticas y quienes en última instancia agradecerán todo al protagonista.

La ambientación de los 70 (que incluye el rollo disco, el Glam) esta perfectamente conseguida. La banda sonora es un curioso y bizarro cajón de sastre donde se encuentran temas discotequeros de entonces como el Sugar Baby Love de The Rubbettes, baladas de Morris Albert o Bobby Golsboro, un par de magníficos temas del el primer LP de Van Morrison, T-Rex o incluso la sintonía de la mítica serie infantil de la BBC Los Wombles, que en castellano interpretaban Enrique y Ana. Una película muy divertida, agradable y que deja un magnífico sabor de boca. Una opción totalmente recomendable.

viernes, septiembre 15, 2006

BILBAO, ¿UNA CIUDAD QUE MARCA TENDENCIAS?



Fue el llamado “Efecto Guggenheim”, ese del que se hablaba en 1997 cuando en la capital vizaina se inauguró aquel psicotrónico edificio diseñado pro el vanguardista arquitecto Frank Gehry y que iba a albergar un museo de arte moderno propiedad de la Fundación Guggenheim, aquella que ya tenía aquel otro famoso obra de Frank Lloyd Wright en NYC y que aparece en todos los libros de arquitectura y de arte moderno Pero lo fue también esa increíble transformación, esta mutación salvaje que desde finales de los 90 y bajo la sinuosa sombra de la galería experimentó la ciudad de Bilbao, dispuesta a despojarse de los escasos restos de su pasado industrial que aún persistían no ya en su economía o en su imagen sino en la mente colectiva y en la cultura de sus habitantes. Ya no había acero, ya no había barcos, ya no había humo, desde principios de los 90. El “cielo metalúrgico” de Zunzunegi que se extendía hasta la margen izquierda del rio Nervión había dejado paso a un cielo cantábrico neutro, tan gris y nuboso como el de Gijón, Donosti, Santander. También lo era así antes, solo que ahora era menos rojizo y abrasado. Lo cierto que en los últimos 10 años Bilbao, nueva ciudad de servicios, ha ido transformándose, limpiando su cara, reverdeciéndose. Ya es una ciudad elegante, contemporánea, provista de todos los minuciosos detalles necesarios (esculturas urbanas, parques de diseño, lujosos hoteles modernos, espacios de respiro, puentes sobre la ría) para convertirla en una ciudad de indudable tirón turístico y de lujosa factura estética. Porque la reinvención de Bilbao, por bastante intrascendente y desapercibida que pase para muchos de sus habitantes, es toda una metáfora de la regeneración, y además sin romper absoluto con el pasado y con la tradición, esa cosa que por suerte o desgracia nos gusta mucho (demasiado) a los vascos.

Sin obviar lo mucho que aún queda pro hacer para que Bilbao tenga una óptima calidad de vida y sin olvidar que la gestión de la ciudad y de su nueva encarnación es mejorable (y dando tiempo a que se desarrollen los nuevos proyectos que se pretenden hacer), es evidente que Bilbao se ha encontrado a si misma como una ciudad ¿moderna? ¿europea?, ¿mas europea, ejem, que española?. Publicaciones y páginas web de todo el mundo ya bien sea sobre turismo, moda, gastronomía, ocio, arte, cultura ya parecen haber dictado una sentencia: Bilbao marca tendencias en el arte, en las costumbres, en la moda. ¿Es esto así? ¿En que se basan?

Algo ha cambiado en los bilbainos y bilbainas, en sus últimas generaciones, especialmente, algo que les ha hecho conscientes de ser habitantes de una nueva ciudad, donde la ría ya no es marrón y en sus orillas paseos y parques de tiralíneca belleza reemplazan a grises muelles y abandonados astilleros y en donde los visitantes de toda procedencia vienen atraídos por el brillo metalizado de ese imponente edificio, tal vez convencidos de que es una señal inequívoca de que se encontrarán con una vanguardista y estéticamente transgresora eurocity a la altura de Berlín, Ámsterdam, Barcelona, París, Milán. Muchos ciudadanos de Bilbao ya saben que, al menos por el momento, Bilbao esta bastante lejos de dichas ciudades, estética y ecológicamente hablando, pero ya existe la conciencia mas o menos generalizada de que su ciudad es capaz de brindar oportunidades de ocio, económicas y de calidad de vida que en el pasado no tenía y de las que muchas otras grandes urbes del Estado Español carecen en la actualidad. Cada vez afloran más “razas” cuya existencia anterior en Bilbao era minoritaria, invisible o sencillamente inexistente: clubbers, DJs de élite, diseñadores, artistas conceptuales, hosteleros con ideas innovadoras…la vida de ocio, un indicador bastante (por no decir totalmente) fiable del grado de modernidad de una ciudad parece que corrobora el nuevo status de la ciudad vizcaina como espacio de nuevas tendencias. Pero no nos engañemos, cualquiera puede darse cuenta de que este nuevo ocio contemporáneo en Bilbao no ha hecho si no nacer y que a la criatura aún le queda crecer. Pero por el momento, sus primeros pasos parecen prometedores. Cafeterías, pubs y bares de novedosos diseños y decoraciones ya se han consolidado, y estos y locales de actuaciones, galerías de arte y espacios culturales experimentales (no voy a decir nombres) figuran en las guías de ocio, culturales y artísticas de todo el mundo.

El nuevo Bilbao ya esta en el mapamundi. En las guías turísticas. Y citado como una de las ciudades más importantes de la geografía ibérica. Con el Efecto Guggenheim como detonador de un miniboom turístico que ha sido el origen del boca a boca que ha convertido a Bilbao a ojos del resto de la humanidad (y no de los propios bilbainos) en una ciudad asociada a la palabra modernidad. Lo es, la verdad, aunque aún tenga que convivir –como no podía ser de otra manera- con su poderosa imagen del pasado. Es curioso como incluso el Casco Viejo bilbaino (las siete calles de toda la vida) ha experimentado también cierto cambio en su atmósfera, en sus rincones, en sus aceras. Persisten los bares de toda la vida, los de los txikiteros; pero algo nuevo se observa en muchos bares y restaurantes (la gastronomía tenía que verse afectada en esta transformación, de una u otra manera) una veta de modernidad que torpemente intenta introducirse en un dificilmente renovable monolito totémico de la vida diaria. Insisto, los cambios aún no han hecho más que empezar: Veremos como transcurren.


Increíble, Bilbao hoy es vanguardia. Tiene al Guggenheim como punta de lanza, como nuevo icono y como su símbolo, algo de lo que carecía en el pasado; porque si Barcelona tenía la Sagrada Familia, Madrid la Cibeles, París la Torre Eiffel, Londres el Big Ben, Sydney el Teatro de la Opera, Buenos Aires el obelisco, Bruselas el Atomiun, ¿Qué tenía Bilbao? Bilbao es precisamente, en todo el mundo, la ciudad del Museo Guggenheim. Un museo de Arte Moderno en una ciudad moderna. Pero, ¿Bilbao llega a marcar tendencias en todo el mundo, como se ha llegado a decir desde algún medio de comunicación? (y no de Bilbao). Ya se ha comparado a la capital vizcaina con otras urbes que si que constituyen una probada influencia estética: Ámsterdam, Nueva York, Londres, Hong Kong, París. Uno, que no esta metido en este mundo de las páginas de estilo de periódicos y revistas no en las revistas de moda, no llega a apreciar ninguna difusión internacional de un “Bilbao Style” de repercusión internacional, y la verdad es tampoco se hasta que punto el estilo Ámsterdam o Venecia impregna la moda, el arte o la música (¿por que no?) de todo el mundo. Otra cosa es lo de la influencia de Viena, París o Londres, de larga trayectoria a lo largo del tiempo y con influencias fácilmente citables incluso por el menos lego en diversas manifestaciones de la cultura que van desde la literatura hasta los modos de vida. Sin ir mas lejos, Londres, si en otras épocas exporto su Swinging London y su pop, sus Angry Young Men o el punk, y hoy hace lo propio con su “club culture” o si Viena ha tenido al influencia secular de Gustave Klimt como renovador artístico a principios del XX, pro no hablar la revolución científica, intelectual y social que supuso el psicoanálisis, ¿que es lo que esta ofreciendo ahora Bilbao, estéticamente hablando, a la cultura occidental?


Se habla del “look de titanio”, en referencia al material externo con el que esta construido el museo, tal vez esto es evidente en la imagen de la ciudad, pero ¿en el de la gente? También de un tipo de vestir “étnico” en las nuevas generaciones, cosa que puede ser cierta si nos centramos en algunos colectivos mas alternativos, aunque yo mas bien me fijaría en toda esa amalgama estética efectivamente alternativa tanto masculina o femenina (porque Bilbao por múltiples razones sociales, culturales políticas y estéticas debe ser una ciudad alternativa y digámoslo, culturalmente “indie”) con múltiples ramificaciones muchas veces inconexas que pasan por el punk, el afterpunk, el movimiento okupa, el frikismo, la contestación radical, y últimamente la estética DJ Culture, Clubber y techno. Y sin olvidar la mezcolanza cultural que la inmigración esta provocando en Bilbao con las miradas puestas en el africanismo y el indigenismo americano, principalmente (de ahí lo étnico, posiblemente, pero ¿mas que en otras ciudades?) Dejemos a un lado a los buenrollistas (puaj!), que en Bilbao siempre han tratado de demostrar las (inexistentes) bondades de su imaginario estético e ideológico cuando en realidad no podrán nunca integrase en la dinámica de los cambios de una ciudad de los que son fervientes enemigos por motivos de puro ombliguismo.


¿Qué otras supuestas tendencias exportables hay en Bilbao?¿¿Esta el rollo arty? Esto es muy deducible en ciudades donde existen museos importantes especialmente si son de arte moderno (caso de Bilbao): Ahí tenemos NY, Venecia (lado moderno y clásico), Berlín, Viena. No se puede decir que Bilbao sea una ciudad mayormente arty, hace falta una mayor cultura artística por parte de sus habitantes (aunque ojo, la que se tiene actualmente en Bilbao no es moco de pavo), pero bien es cierto que, por influencia, algo se esta moviendo. Y si no, ¿qué hace tanta escultura y arquitectura moderna en las calles de Bilbao, ¿y que decir de los nuevos parques y plazas? Los nombres de Norman Foster, Akira Isozaki, Calatrava, Pelli o Mariscal ya son casi tan populares en el “botxo” como los de Don Diego, Casilda Iturrizar, Mari Jaia, Don Celes…No obstante, Bilbao será realmente una ciudad arty cuando encuentre su propia estética, algo que esta en vías de conseguir.

En definitiva, tal vez sea demasiado pronto para hablar de Bilbao como de una ciudad que marca tendencias. Se trata de ir por ese camino, eso si, pero este no es tan sencillo. Y es que las tendencias dentro de una ciudad pueden ser infinitas. Un paseo pro la calle Somera, en el caso Viejo, nos pone en contacto con el underground Bilbaino: Tiendas de ropa de segunda mano, posthippy o étnica; tiendas de rarísimos CDs de importación, establecimientos de tattoos; souvenirs de pop culture; articulos frikis; tiendas de cómic underground. Unas calles más cerca, los bares de txikitos y las tiendas de toda la vida. Todas las subculturas de la ciudad que van emergiendo y floreciendo tendrán algo que decir en progresiva transformación de Bilbao en una ciudad de vanguardia que marca tendencias, una transformación que esta en marcha y cuya encarnación definitiva aún no es exacta. Tal vez, sin la lacra que ha venido lacerando en los últimos tiempos este proceso adquiera una nueva y revitalizante dimensión.

domingo, septiembre 10, 2006

EL APARATITO DE LOUMIERE

Con este epígrafe comenzamos una seción que será habitual en este blog que es el de las críticas de cine. Podeís opinar sobre la peli si la habeis visto.

saludos!

Dr. Liet Kynes


ALATRISTE

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La esperada adaptación a la pantalla de la serie de novelas creadas por el escritor superventas español Arturo Perez-Reverte llegó por fin. Hasta el momento es la superproducción más cara del cine español y la ocasión lo merecía: llevar a la pantalla una historia ambientada en el convulso siglo XVII español, trufada de batallas, épica y una minuciosa descripción de los usos y costumbres de la época precisaba de un amplio despliegue técnico que por cierto, se ha llevado bastante bien, sin tener que envidiar nada a las superproducciones de Hollywood. Y por otra parte, el éxito de ventas que desde mediados de los 90 han venido obteniendo las cinco novelas de la serie era también otro reto ya que se trata además de adaptar una historia muy leída y gustada. Perez-Reverte, un buen escritor centrado en inteligentes best-sellers de intriga, aventuras o de novela histórica ya ha visto parte de su bien conocida obra en las pantallas con resultados más bien descritos. Esta, con mucho, es la mejor adaptación que se ha hecho de sus historias, de la que no ha echado pestes en ningún momento, algo habitual en el polifacético periodista-escritor-columnista de a veces pesadísima y presencia mediática y, por que no decirlo, de excesiva soberbia. Esto, en parte porque se ha involucrado estrechamente con el proyecto desde el inicio.


El capitán Diego Alatriste, espadachín a sueldo en el Madrid de la España de Felipe IV, se ha convertido en un personaje literario bastante popular por derecho propio. Surgido en 1996, en su primera novela El Capitán Alatriste, el personaje y sus aventuras pretendían ser un homenaje a los folletines de espadachines e intrigas palaciegas ambientados en los siglos XVII y XVIII y escritos en el siglo XIX que tanto éxito tuvieron en su época y han continuando cosechando con el paso de los años: las obras de Dumas como Los Tres Mosqueteros o El Conde de Montecristo u otras de Walter Scott , o menos conocidas como Las aventuras de Dick Turpin , se han convertido en inmortales y han acompañado la infancia y adolescencia de muchos lectores a lo largo de los años, entre los que se encontraba el propio Perez-Reverte, admirador confeso del género de capa y espada desde su niñez. Dicho homenaje a resultado ser un importante éxito editorial para la literatura española, generando además adaptaciones al cómic, juegos de rol, y versiones didácticas para escolares. Y es que las aventuras de Alatriste nacieron además con clara vocación de lección de historia, con una minuciosa documentación en acontecimientos, sucesos, vestimentas, costumbre, etc., pese a que la mayor parte de los acontecimientos que narra sean ficticios o reales fantaseados. Personajes inventados, como el propio capitán, conviven con personajes reales con acción novelesca propia (el escritor Francisco de Quevedo, el Conde-Duque de Olivares…) en unas aventuras inteligentes, tal vez poco originales, cuyo fin real es describir lo mas minuciosamente posible la decadencia de el Imperio Español en su llamado siglo de oro mediante el entretenimiento.

La adaptación que ha filmado y escrito Agustín Diaz-Yanes, director madrileño de escasa pero interesante filmografía, es digna con respecto a al fuente original y cinematográficamente soberbia. Los millones de su presupuesto han conseguido una ambientación del Madrid del siglo XVII visualmente perfecta, transmitiendo todo ese esplendor decadente de un imperio a punto de derrumbarse por la ineptitud de sus gobernantes y por la salvaje agresividad de su política exterior. Sus personajes, escenarios y atmósferas parecen sacados de pinturas del barroco español (Velázquez, profusamente homenajeado en los libros y en esta película) y decorados y vestuario son excepcionales (esos barrios de Madrid hediondos…casi se pueden oler). Hay muy buenas escenas de “suspense” y las de acción estan muy bien filmadas, especialmente los duelos a espada. Las batallas en Flandes tal vez no tanto, pero su realismo y como trata la crudeza de la guerra y de la batalla es espectacular.

Diaz-Yanes se ha rodeado de un reparto de lujo plagado de “estrellas” hispánicas pero encabezado por el norteamericano-argentino-danés Viggo Mortensen en el papel de Diego Alatriste quien ha cumplido con mas que creces su reto interpretativo de dar vida a un español del siglo XVII; y lo hace con total credibilidad, esforzándose por hablar con acento castellano aunque al final el resultado no sea digamos que perfecto y esas eses finales de cada frase o palabra suene forzadas y marcadas. Juan Echanove esta sobrerbio como Quevedo, amigo de Alatriste, Javier Cámara esta muy bien como el pérfido y falso Olivares, Ariadna Gil cumple como María de Castro, actriz amante del capitán, Elena Anaya esta irregular como Angélica de Alquezar, una especie de Milady de Winter a la española que no transmite la perfidia descrita por Perez-Reverte, yel jóven gasteizarra Unax Ugalde logra su mejor interpretación como Iñigo Balboa, discípulo díscolo de Alatriste que al final se convertirá en un espadachín de fortuna como su mentor, pese a su principios iniciales. El italiano Enrico Lo Verso, como el inquietante mercenario Malatesta, Eduardo Noriega, mediocre como el marques de Guadalmedina y Pilar Lopez de Ayala también intervienen, como Blanca Portillo (7 vidas) en un papel masculino: el inquisidor Padre Bocanegra; a ratos creíble pero otras veces no tanto. Hay también cameos de otras luminarias de la interpretación española, como parte del clan Bardem.

Alatriste, como las novelas originales, no es una película de aventuras y de batallas al uso, sino el retrato de una sociedad y una política que del esplendor ha pasado a la decadencia. Las historias originales utilizaban las aventuras y las intrigas como pretexto para mostrar a una sociedad corrompida y excesivamente belicosa que había terminado por convertir a sus antiguos y potenciales héroes en poco fiables seres movidos por la codicia, el odio, el dinero y la soberbia, tal y como le sucede a Altriste y al resto de mercenarios a sueldo. El propio Mortensen en su visita a España en la promoción del filme ha establecido un curioso paralelismo con la actual primera potencia mundial (como lo era hasta mediados del XVII España), Estados Unidos. De todas formas, lo malo que tiene el guión es que es una adaptación muy forzada de cinco novelas donde se narraban hechos y aventuras poco conexas entre si y por eso la película ha resultado un batiburrillo de situaciones que se suceden a la velocidad de la luz y donde muchas tramas pasan tan rápido que parecen inacabadas. La verdad es que era difícil adaptar estos textos y esa inconcreción del guión ha hecho que la película no sea redonda. Puede también que le falte emoción y pasión, algo muy importante para el cine épico. Sin embargo, Alatriste es una película cien por cien recomendable y el mejor film español del año.







viernes, septiembre 08, 2006

COSAS QUE VOSOTROS NO CRERÍAIS

Ciudadanos del Imperio:


Hoy, 8 de Septiembre de 2006 es un día histórico para la humanidad: Nace el blog Rayos C en la oscuridad, por obra y gracia del Dr. Kynes, personalidad esta que encubre otra que ya revelaré en sucesivas actualizaciones.

Este es un blog de reflexiones sobre todo lo que esta inserto en la cabeza de su propietario, que es mucho: cultura, política, sociedad, espectáculos, deportes... artículos sobre cine, TV, cultura popular, música, y alguna rayada de vez en cuando.

Dado que esto no ha hecho sino acabar de nacer, vamos a ver lo que se me va ocurriendo en los próximos dias. ¡Dios mio, que verde estoy!

Me voy sigilosamente...