miércoles, octubre 11, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE: LOS BORGIA


No esta pero que nada mal esta lujosa superproducción histórica hispanoitalaina (mas lo primero que lo segundo) sobre una de las familias más influyentes del Cinquecento renacentista en Italia, los Borgia. Compartiendo las mismas ansias de poder que otras familias italianas de la época como los Medici o los Sforza, los Borgia, una familia noble de origen valenciano cuyo Patriarca, Rodrigo, llegó a ser Papa, no dudaron en utilizar la fuerza bruta y la crueldad sin límites para conseguir sus propósitos. La película se centra en los 12 cruentos años de pontificado de Rodrigo Borgia (Lluis Homar) como Alejandro VI, a principios del XVI. Este noble valenciano, aún teniendo una esposa y 4 hijos llegó a cardenal y fue nombrado Papa. En Roma, puso a sus hijos en importantes cargos nombrando a su primogénto César (Sergio Peris-Mencheta) cardenal. Depravación, corrupción, violencia e incesto marcaron el gobierno caciquil de los Borgia en Roma, cuya ambición era unificar Italia y por medio del poder de la iglesia “ser los amos del mundo”, así como suena.

Tal saga de renacentistas supervillanos ha dado para varias novelas y ensayos históricos a lo largo de los siglos, como el thriller escrito por Mario Puzo (autor de la novela El Padrino), puesto que su historia es verdaderamente apasionante. Esta película, dirigida por Antonio Hernández y coproducida por Antena 3 es la primera gran aproximación cinematográfica sobre el tema, con resultados muy dignos a pesar de que no se trate de una gran película y tenga algún que otro fallo. Rodada en su mayor parte en Italia, tiene una cuidada ambientación y vestuario, aunque tal vez demasiado televisiva, mas propia de minisere que de peli de cine. Su fotografía es interesante pero a veces da la impresión de estar poco currada. Pese a estar casi íntegramente ambientada en la Roma renacentista y ser un coproducción entre España e Italia, la mayor parte del peso económico de la producción se la lleva España (por parte de Italia producen sorprendentemente los músicos hermanos de Angelis, autores en los 70 y 80 de bandas sonoras de series de TV europeas y de dibujos animados) y los papeles principales, aunque sean italianos, están reservados a actores españoles, mientras que los del país de la bota se tienen que conformar con roles secundarios. La jovencísima María Valverde, como una dulcificada Lucrecia Borgia, Eloy Azorín y Angela Molina completan la terna española de la familia. También interviene Paz Vega como la belicosa duquesa de Sforza.

La película en sí esta muy bien contada y se hace interesante en todo momento. Trata de ser fiel a la historia y su tiempo y lo consigue. Tal vez hubiese faltado algo más de dinero, ya que como superproducción se queda a medio camino, no llegando a los niveles de Alatriste, por ejemplo. No obstante, es una muy disfrutable película.

lunes, octubre 09, 2006

EL REY ARTURO: LA CONSTRUCCIÓN DE UN MITO (II)


En el siglo XII, las leyendas del Rey y Arturo de Inglaterra eran inmensamente populares en Gran Bretaña y Francia, y gracias a la difusión de los romances escritos en francés por Wace y en anglosajón por Layamon no tardarían en penetrar en el resto de Europa como modélicas historias de caballerías, siguiendo el modelo que, como vimos en el capítulo anterior, trazó Geoffrey de Monmouth. Ya entonces no se sabía a ciencia cierta si Arturo existió o no, pues mito y fantasía estaban totalmente fusionados, pero la leyenda de Arturo iba creciendo y ganando en fantasía y épica merced a las aportaciones que sucesivos autores iban haciendo sobre el tema arturiano.



La decisiva aportación francobretona a la leyenda artúrica: romance y fantasía


Aunque Monmouth fue el autor que estableció las bases del mito del Rey Arturo, fue el francés Chrétien de Troyes el autor que dio cuerpo y configuración literaria de calidad a dichos mitos, hacia 1165, 10 años después de que Wace escribiese la primera aproximación escrita en lengua francesa de la que se tiene constancia escrita. Troyes tomó todos los elementos de los Roman de Brut de Wace (que eran los manejados por Monmouth mas la Mesa Redonda) e introdujo nuevos elementos provenientes de las narraciones bretonas sobre la saga artúrica, ya que la leyenda de Arturo gozaba de una gran popularidad en la región francesa que a nivel de romances y temas recurridos por juglares y trovadores –la cultura del romance cortés era mayor en Francia que en las islas- superando incluso a Gran Bretaña.


En Bretaña, en la Alta Edad Media existían los llamados Lais bretones, cuentos escritos en la lengua madre de Bretaña, el bretón, de origen céltico, sobre temas heroicos, fantásticos o de fábula moral. Aunque no se ha conservado ningún Lai en bretón, si se conservan traducciones francesas efectuadas en el S.XII, como las de la poetisa anglonormanda María de Francia, que pese a residir en Inglaterra, como buena normanda escribía en francés. En los Lais bretones traducidos de esta autora y de otros poetas franceses que tradujeron estas narraciones de tipo popular no se narra ninguna leyenda arturiana pero si se hacen alusiones del tipo “En tiempos de Arturo”, lo que indica que en toda Francia las leyendas de Arturo eran sobradamente conocidas a mediados del XII, y no solo en Bretaña. Sin ir mas lejos, los primeros escritos de María de Francia datan de 1150 (cinco años antes de la versión de Wace) y ya se hace mención a Arturo y, según algunos autores, se deja de entrever la existencia de la Mesa Redonda, que oficialmente hizo su aparición en el Roman de Brut de Wace. Es evidente que tanto la Mesa Redonda, la orden de los caballeros de Arturo, la caracterización individual de muchos de sus caballeros y muchos de los que autores posteriores franceses como Troyes harán mención (Tristán, Lancelot), fueron creaciones de la tradición oral de los Lais bretones. Es fácil de deducir que estos Lais provenían de las leyendas británicas que emigrantes galeses y escoceses introdujeron en Bretaña, como vimos ene. capítulo anterior. En Bretaña estas historias, entre los siglos VIII-X tomaron una nueva dimensión al introducirse el concepto caballeresco y de amor cortés que una vez entrando en la Baja Edad Media se fue reforzando. Lo más curioso es que la nueva configuración bretona “rebotó” a las islas británicas y ya antes de La Historia Regnum Britaniae de Monmouth la idea que se tenía de la leyenda de Arturo era la francobretona. De esa idea, como ya vimos, tomó el eclesiástico inglés su Arturo, si bien es muy posible que el le “hiciese” Rey, ya que en las escasas narraciones británicas (galesas) sobre Arturo, en su mayoría influidas por la reinvención francesa no se menciona la condición de realeza del personaje. Lo que es mas dudoso es el origen bretón de la Mesa Redonda, muy posiblemente inventada por Wace.

Entre las aportaciones francobretonas más significativas, que fueron recogidas también por Chrétien de Troyes en sus escritos artúricos (comenzados a escribir hacia 1165), figuran dos de los caballeros más importantes de ciclos según la concepción popular, Lancelot y Tristán. Existen Lais conservadas de origen anterior al Siglo XII sobre estos personajes, aunque en el primer caso este caballero es llamado Lanval por María de Francia (el nombre de Lancelot fue otorgado por Troyes, galizando un nombre de origen celticobretón), quien protagoniza un Lai romántico-fantástico que tiene lugar en un bosque en donde Lanval se encuentra con un hada, recordando ciertos pasajes de narraciones artúricas posteriores. Lanval es protagonista de otro Lai en donde tiene un idilio con la esposa de Arturo, pero finalmente la rechaza por que tenía un asunto con una ninfa en la isla de Avalon. Nótese como los Lais habían introducido el elemento mágico en la saga arturiana, algo que no estaba presente en la saga galesa sobre el personaje. Lo fantástico es pues la otra gran aportación bretona a la saga, en conexión con el mundo fantástico celta. Lo celta y mitológico, pues obtuvo mayor aceptación en Bretaña que en Gran Bretaña, incluida la concepción mágica de la mujer con profusión de hadas y etéreas doncellas. Se transgreden las leyes de la naturaleza y entra en juego lo prodigioso y maravilloso. No obstante, es muy curioso que Monmouth, que construyó su Aruro de las fuentes galesas y bretonas existentes (ya practicamente fusionadas en el siglo XII), reduzca lo fantástico a la existencia de la isla mágica de Avalon, ya mencionada en algunos Lais.



Poco más se dice de Lanval-Lancelot en los Lais traducidos por María de Francia. Muy posiblemente este personaje nació de la imaginación bretona. De Tristán, en cambio, es el Lai de Chevrefol, la primera fuente escrita de la inmortal historia de Tristán e Isolda. Aunque, como en todos los cuentos bretones, la acción y los personajes de indudable origen británico son trasladaos al continente, la mención a reino de Cornualles nos señala un origen en las islas de la historia muy antiguo, que autores posteriores recogerán con mayor detalle. Tanto en las historias de Lanval como Tristán no se tiene lugar la aparición física de Arturo; en el primero este se menciona ya aparece su esposa (sin nombre) y en el segundo el mítico monarca ni se cita, aunque es posible que a juzgar por la inclusión que hizo Troyes de este personaje en el mundo artúrico, si que estuviese conectado en dicho mundo en la mente de literatos, juglares y el pueblo llano.

Por último, es evidente que las traducciones al francés de nombres de personajes y lugares han influido totalmente en al terminología anglosajona del universo artúrico. Ya Wace llamaba a Guanhumara Guinevere y a Caerleon Camelot, convirtiendo el lugar galés real en un lugar fantástico situado indeterminadamente en el sur de Inglaterra. No obstante, Chrétien de Troyes aún introduciría nuevas traducciones que hoy son comúnmente aceptadas en el mundo anglosajón.


La conexión mitológica en Gales

Aunque el S.XII, la saga artúrica era ya un romance caballeresco situado en la Edad Media y que guarda no pocas conexiones con las leyendas carolingias (obtenidas en Francia), es cierto que, como hemos dicho antes todo el espíritu de las aventuras, aunque de una forma muy poco desarrollada, estaba ya en las leyendas de origen galés, pertencientes al Cíclo de la Cymri, que circulaban por toda la isla de Gran Bretaña y que pasaron a Bretaña (en Irlanda no entraron). También es cierto que la propia saga en Gales, en los siglos VIII, IX se enriqueció de aportaciones bretonas muchas también de origen céltico, pero muchos investigadores confirman la existencia de un ciclo de leyendas sobre Arturo caudillo guerrero y no rey que son en muchos casos una derivación de deidades y héroes de la mitología galesa de la época celta anterior a Jesucristo. Así pues, es muy difícil a veces discernir el Arturo personaje real con el Arturo mítico reinventado en Gales y que dio origen a la leyenda literaria.

Según el indólogo Heinrich Zimmer en el S.XI en Gales ya se conocía la Mesa Redonda, venida de la tradición bretona, un siglo antes de que Wace la mencionase por primera vez. La deidad celta Artaius se confundiría además con el dux bellorum Arturo en una mezcla de mito y escaso conocimiento de la realidad que dio como origen las primitivas leyendas artúricas galesas, aceptadas como parte de la mitología de este país británico, aunque, en las pocas historias que se conservan escritas, hay escasos elementos fantásticos y estos no se repetirán en versiones futuras.

En concordancia con la historia de Arturo, se conserva una genealogía de su familia y cinco relatos en Gales. Arturo-Artaius procedía de una casa liderada por liderada por un tal Anlawdd cuya nieta era Igerna, que desposó con Uther Ben, futuro Uther Pendragon. Parece ser que hay documentación histórica de un guerrero britón llamado Uther, pero no tendría ninguna relación con el verdadero Arturo. Arturo, según la tradición galesa que tomaría Monmouth, fue el hijo de Igerna y Uther. Una hermana de Arturo, Gwyar, de la que solo se conoce el nombre ya que no hay narraciones obre ella, fue la madre de tres sobrinos y servidores guerreros de Arturo: Gwalchmai (Halcón de Mayo, en galés) futuro Gawain, Medrawt (futuro Mordred) y Gawlchaved (Halcón de Verano, Galahad). Estos personajes serían tomados por Monmouth como caballeros de Arturo y Layamon posteriormente anglizaría sus nombres, además de cambiase parentescos en versiones posteriores. Los personajes de la casa de Arturo galesa según expertos tienen equivalencias con deidades irlandesas (algo habitual en la mitología galesa) y en ocasiones se confunden y mezclan con otros personajes de las leyendas del país.

Las historias -traducidas al inglés en épocas posteriores- que quedan del Artaius-Arturo galés en la mayor parte de las veces no vuelven a aparecer en versiones posteriores. En estas historias se citan gran número de personajes sin equivalencia en tratamientos posteriores (Kilhwich, Olwen), pero otros muchos serían retomados de Monmouth o Troyes: a parte de los tres citados antes, Kai, Bedwyr (Bedivere) y Gwrhyr (Gareth), descritos como criados de Arturo algunos con poderes sobrenaturales. Hay mas guerreros al servicio de Arturo, entre ellos Owain, cuya historia es el origen de la conocida de Gawain y el Caballero Verde, fundiéndose entonces dos personajes galeses en uno para da origen al legendario caballero, aunque también hay ciertas conexiones de su historia con la de Lancelot según Maria de Francia (La Dama de la Fuente). A Owain en esta historia se le menciona como “El Caballero del León”. Otros personajes artúricos galeses que no tuvieron continuidad en las versiones posteriores son Kymon, Yspaddaden, Kilhwich, Olwen. Solo Gawain aparece en algún Lai de Bretaña, con el nombre de Gauvain, como en el de Tristán e Isolda.

El caso de Perceval, uno de los caballeros más importantes del Rey Arturo según la imaginación popular, merece ser considerado a parte. Su origen es también galés, pero muy posterior a las leyendas que emparentan a Artús con el dios Artaius, concretamente su historia surgió en el XII y es por ese motivo que su primera aparición posterior a la tradición exclusiva de Gales fuese a finales de ese siglo en la obra de Chrétien de Troyes. Existió en Gales el Cuento de Peredur, personaje este claro antecedente del joven Perceval: un campesino adolescente huérfano de padre que se unirá a Arturo y sus caballeros progresando desde su estado rústico y semisalvaje a la flor y nata de la caballería. Todo eso aparece ya en el Peredur, así como toda la historia que popularmente se atribuye al héroe, la del Santo Grial, aunque no parece ningún Grial o cosa parecida. Si aparece en cambio el castillo maravilloso, el Rey pescador y la prueba de las preguntas que el joven debía realizar. Y claro esta, Arturo (ya considerado en el XII como rey) y alguno de sus caballeros.

Y, finalmente, hay que mencionar que desde muy antiguo en Gran Bretaña existía la leyenda celta de Myrddin el loco (el futuro Merlín), deidad que en Gales fue objeto de culto lo mismo que en Inglaterra y a la que se atribuía en el ciclo artúrico primitivo el papel de el Dios sol, aunque escamente mencionado. Más rica es su aparición en poemas de códices galeses del siglo VI, que hablan de un humano profeta, no relacionado con Artús o personajes de su ciclo galés. De Merlín profundizaremos en capítulos posteriores


Chértien de Troyes: la leyenda del Graal

Troyes fue el poeta francés que popularizó en todo el mundo la leyenda del Rey Arturo. El autor, recogiendo principalmente la tradición bretona sobre el personaje y su mundo mas otras fuentes y además de algún añadido propio. Sus poemas sobre Arturo datan de entre 1165 y 1180 y en obras suyas como Erec se recoge algún pasaje arturiano. Troyes consolidó los nombres y caracteres de Lancelot y Perceval (Peredur), omite a Merlín (que en esa época estaba totalmente asociado a los mitos del Rey Arturo) pese a que el elemento fantástico es reforzado, crea fabulosas aventuras para los caballeros (Lancelot, Yvain (Gawain-Owain), Bedivere, Tristán) aunque no menciona el total de 12 que componían, refuerza el concepto de amor cortés especialmente en el tema del adulterio de Lancelot con Guinevere, narra la caída de Camelot, llama a la espada Caliburn Excalibur y sobre todo creará el mito artúrico por excelencia: El Graal (Grial).

El Comte del Graal, es el poema donde aparece este objeto, que las versiones posteriores cambiarían de significado hasta desnaturalizar totalmente la historia artúrica en un contexto cristiano que presidirá la saga. El autor francés toma casi al pie de la letra el cuento de Peredur introduciendo un “objeto maravilloso”, el “Graal “, que Chrétien no llega a describir lo que es ya que dejó el poema inacabado por su repentina muerte. Este “Graal” junto con varias armas y candelabros son presentados a Perceval quien no debe preguntar por ellos. El Graal no es descrito en ningún momento como el cáliz de Cristo en la Ultima Cena. Según estudiosos, la misteriosa palabra proviene del vocablo celta graaus, objeto maravilloso.

Los poemas de Troyes fueron traducidos rápidamente al inglés, popularizándose una nueva concepción de los caballeros de la Mesa Redonda. La descripción de la muerte del rey parece situarla, como ya se percibía en al tradición, en la localidad de Glastonbury, aunque a lo largo de la historia muchos lugares de Inglaterra, Escocia, Gales e incluso Bretaña se disputarán ser escenarios artúricos. De hecho, ya en el siglo XIII se aseguraba haber descubierto las (falsas) tumbas de Arturo y Ginebra en Glastonbury .

Autores franceses (Boron) e ingleses prosiguieron el tema artúrico en el siglo XIII, sin excesivas aportaciones y siguiendo los ídeales caballerescos y trovadorescos. No obstante la culminación de los mitos y leyendas del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda estaba aún por llegar.

CONTINUARÁ

miércoles, octubre 04, 2006

EL INCREÍBLE PODER DE INTERNET

Parece mentira pero otra vez se la han dado a mucha gente (medios de comunicación incluidos) por medio de este diabólico invento. Cada vez que a alguien se le ocurre parir algo con mas o menos vocación de irrupción mediática fulminante ya hay tema de conversación y noticias para varias semanas. Y es que el marketing por internet, aunque a estas alturas los mas consumados cibernatas conozcan y sepan captar todas sus triquiñuelas, se muestra no se sabe por que extraña razón tan y tan creible que siempre consigue dar el pego aunque sea durante menos de 24 horas o incluso menos. Ultima muestra: el video de el falso robo del escaño de Zapatero en el Congreso de los Diputados, obra de la compañía de publicidad de turno trabajando para la campaña contra la pobreza de la ONU "Levantate"

A estas alturas de la película, todo el mundo sabra la falsedad del video, rodado por unos actores en el interior del mismo Congreso, con con los exteriores de Palacio de Linares en el papel de la cámara (la del congreso) , y del puro que le va a caer al funcionario merluzo de turno por dejar a los chavales que jugueteen en los hemiciclos, si total, estaban entreteniendose con el cinexin y hasta igual la peli era para verla ellos en su casita. Desde luego que la campaña publicitaria ha cumplido su objetivo, que era estar en boca de le gente y montar cierto revuelo, aunque a los pobres actores les van a fichar (policialmente) por su happening en el palacio del congreso.

Es que internet tiene un poder que pa qué, que diría el otro: en solo un dia hecho cagarse patas abajo al PSOE y a las instituciones ante tamaña acción del hurto del escaño del presidente, ha hecho mearse de gusto a los peperos que con poco disimulada alegría han visto como a su odiado supervillano se le subían a al chepa posiblemente algunos de sus correligionarios derechosos combatientes por la unidad de España para poco después sufrir un infarto con triple By Pass al ver que no eran de sus engominados camaradas sino unos rojos execrables que quieren llamar la atención sobre algo tan abominable y horrendo como la lucha contra la pobreza, ha tranquilizado a los socialistas momentos despues al enterarse que esto era el circo de turno montado por algunos nerds aspirantes a estrella de youtube, ha puesto en entredicho al seguridad del Congreso de los Diputados, ha puesto de patitas en la calle al señor conserje y ha conseguido que toda España sepa de la existencia de esta loable campaña.

Un blog de Blogger, levantateZP, es el artificio creado paar difundir dicho video, por parte de un colectivo (ficticio) llamado 4 gatos. Nunca , en la historia de la comunicación de masas, la ficción ha tenido tanta credibilidad como desde que irrumpió internet y sus niks, personalidades falsas, anonimato, etc. Y esto de lo de levantateZP, es solo una mierdilla, no nos vamos a engañar. Que vendrá, en el futuro, dios mio, que vendrá.


p.d: Enhorabuena a la campaña del milenio y a esta iniciativa inernetmediática

martes, octubre 03, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE:WORLD TRADE CENTER


WORLD TRADE CENTER

**

Tras Vuelo 93 llega una nueva película sobre los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de Septiembre de 1993, aunque esta vez de manera mucho mas comercial y convencional que la excelente película de Paul Greengrass. El ínclito Oliver Stone es el responsable de este drama que se centra en la historia real de de dos policías neoyorquinos, el sargento John McLoughin (interpretado por Nicholas Cage) y el agente Will Jimeno (Michael Peña), quienes se vieron atrapados varios días en los escombros de la derrumbada torre uno. En fin, la típica historia de supervivencia y superación con el plus del componente emocional del 11 S. La historia de estos dos hombres, que no hay que negarlo, es conmovedora y tremenda, daba para una película, de acuerdo, pero quizás no haya pasado el tiempo suficiente para que no se pueda concebir la típica película efectista y oportunista, y Oliver Stone, pese a su tradicional imagen de director concienciado, contestatario y tal y tal ha sucumbido haciendo una película plana y previsible llena de ramalazos sensibleros, aunque también es cierto que esta excelentemente realizada y se esfuerza por no caer en el tremendismo y el efectismo. De todas formas, esto no resulta suficiente y World Trade Center, pese a sus innegables buenas intenciones y su honestidad (otro director hubiese hecho un bodrio aún mayor) es un nuevo fiasco de un director, antes eficiente y ahora en horas bajas, que de ir de azote de la conciencia americana en temas como la guerra de Vietnam, el mundo de las finanzas o presidentes USA corruptos, se dedica ahora a engañar al público y alimentar su desbordante ego (el suyo propio).

En este proyecto se involucraron los verdaderos McLoughin y Jimeno y sus familias, y al parecer han quedado bastante satisfechos por la fidelidad de cómo se describen los hechos. Puede; la verdad es que el trabajo de producción es encomiable, con unos tremendamente realistas escombros de las torres, todo oscuridad y polvo donde los dos policías protagonistas y otros tres agentes de su unidad que finalmente fallecieron pasan la mayor parte de la película, mientras asistimos a la desesperada situación de sus familias que ignoran sobre cual ha sido su suerte sabiendo que están atrapados y a algún que otro flashback de los dos polis con sus familias. Las escenas de los escombros son de lo mejor de la peli, más que nada por su dificultad técnica y por el esfuerzo de los actores por dar credibilidad como puede vivir el ser humano esa angustiosa situación. También resultan espectaculares las escenas de los derrumbes de los edificios por dentro (no se ven por fuera) y se ve que esta bastante currada la reconstrucción del caos que se vivía en la Zona 0 aquellos angustiosos días. Pero claro, luego esta el discurso made in USA de turno (básicamente, “lo fuertes que creíamos que éramos y lo débiles que somos realmente”), el tópico del drama familiar y algún momento lacrimógeno facilón indigno de un director de la talla de Stone.

No se puede decir que sea una decepción por que ya se veía lo que iba a ofrecer esta película. Esperemos que sobre este tema en el futuro se hagan películas con un poco mas de brío.

domingo, octubre 01, 2006

EL REY ARTURO: LA CONSTRUCCIÓN DE UN MITO (I)

El buen monarca, justo y piadoso. El más bravo y noble guerrero. Cabeza de una orden de defensores de la justicia y de los débiles. Encarnación de los ideales de la caballería. Esta es la imagen que ha llegado hasta nuestros días del Rey Arturo de Inglaterra, todo un mito de la cultura occidental. ¿Fue un personaje real, existió realmente? Así parece, aunque no se tratase de un monarca. ¿Existieron también los caballeros de la Mesa Redonda, el mago Merlín, la Reina Ginebra, la espada Excalibur? Tan solo se tiene certeza de la existencia de un personaje llamado Arthur o Artorius, de cuya vida se sabe muy poco. Todo lo demás entra en el terreno de la leyenda.

¿Cómo se convirtió el misterioso Arturo real en un personaje legendario y literario cuyo mito, universo e historias, sumamente conocidas por todo el mundo le han conferido un carácter de mito universal muy pocas veces alcanzado por otras figuras legendarias? Es un recorrido apasionante a lo largo de varios siglos que comienza con la existencia documentada de un bravo guerrero britano en la Inglaterra del S.VI, aún bajo el yugo del agonizante imperio romano.


El verdadero Arturo: el Dux Bellorum

En el S. VI de nuestra era, la isla de Gran Bretaña consolidada como parte del Imperio Romano en época de Claudio (S.I), vivía unas época de gran turbulencia (que comenzaron dos siglos atras) debido a las invasiones de Sajones procedentes de Europa del Noroeste, los jutos del norte de Europa además de otros pueblos de la isla no romanizados como los pictos, que procedían de lo que hoy es Escocia. Los britanos o britones, ciudadanos de Roma, eran celtas romanizados a los que el imperio había dejado a su suerte hacia el siglo IV, cuando las legiones romanas se marcharon en masa a itálica para defender la península de los ataques bárbaros. Parece ser que en esa lucha (victoriosa) de britones contra los invasores hubo un caudillo militar que se convirtió en el cabeza de los nativos de Gran Bretaña, mas militar que política: Arturus, jefe de batalla o dux bellorum, según la terminología latina.

El documento escrito más antiguo donde se menciona a Arturo con este nombre (llamado en el Arturus), es la Historia Britonum del historiador británico Nennius, escrita en latín hacia el año 800. La mención de Arturo es muy breve en dicho libro, y habla de un jefe tribal del siglo VI que gracias a su talento militar fue elegido líder en las guerras contra los sajones, derrotados en 12 batallas. No menciona cuando y como murió Arturus.

No obstante, el propio nombre de Artorius, Arthur en anglosajón o Artús en britón, tiene un origen incierto que incluso va más atrás del S.VI. Varios historiadores (J.D. Bruce entre ellos) afirman que Arturus proviene del celta artos viros (hombre oso), también, manteniendo el término gaélico arth (oso), T.R. Davies, mantiene que viene del galés arth gwyr. En línea con estos nombres, varios historiadores proponen que el hombre que Nennius bautiza como Arturus posiblemente se trate de del capitán celta Owain Dantgwyn, que luchó contra pictos, jutos y sajones, ya que este era apodado “Arth” (oso). También hay varias teorías que identifican al caudillo Arturo con militares romanos afincados en Britania como Lucius Artorius Castus, del que solo tomaría el nombre ya que este comandante romano vivió en el S.II D.C. Mas enrevesada es la identificación con un personaje que parece ser que fue también origen de la leyenda de merlín, Ambrosius Aurelianus, del que hablaremos cuando tratemos la figura del mago. Solo diremos que en el S.VI el monje e historiador Gildas mencionó a este militar romano como vencedor de la batalla de Mons Badonicus contra los sajones, exactamente la misma batalla de Nennius atribuye a Arturus como su último combate. Muy posiblemente este último autor hizo una amalgama de dichos acontecimientos y atribuyó a Arturo una batalla en al que al menos, no fue él el jefe militar.

Del S.X es el siguiente documento donde aparece Arturo, los Annales Cambriae, en donde se narra como Arturo y el guerrero Medrawt (Mordred) se matan mutuamente en la batalla de Camlann (534). La aparición de este personaje con este nombre conecta el personaje histórico con un corpus de leyendas galesas, surgidas hacia el siglo VII y que hablan del dux bellorum Arturo y sus caballeros (sin Mesa Redonda). Estas leyendas tienen una curiosa equivalencia con otras también galesas, del llamado Ciclo de la Cymry, que hablan la deidad celta Artaius. Muchos de los personajes (familia, hijos) asociados con Artaius fueron descritos en narraciones de siglos posteriores, en Gales y la Bretaña francesa, como Arturo y sus caballeros, entre ellos su sobrino Medrwat. Es decir, surgió un ciclo de las leyendas orales donde se aunó la historia con la leyenda celta. El hecho de que ese Medrawt (no se indica ningún parentesco en los Annales) existiese o no, puesto que se pudo tomar ese nombre de la tradición popular, es una incógnita que se inclina mas a la ficción, lo que lleva a ver como leyenda y realidad se confunden y como antes entre los siglos VI y X Arturo se había convertido en el mundo britano en un personaje muy conocido y legendario admirado por su valor. De la confusión mito-realidad profundizaremos mas adelante.

Parece cierto solamente que existió un Dux Bellorum llamado Artús que venció en 12 batallas, pereciendo en la última. No era rey ni se menciona a ninguno de sus caballeros ni a la corte de Carleon (Camelot).


Sir Geoffrey de Monmouth: Arturo se mitifica

El monje e historiador (aunque mas que dudoso) Sir Geoffrey de Monmouth escribió su Historia Regnum Britanniae (Historia de los reyes de Britania) entre 1135 y 1139. Vivió y escribió esta obra en Gales por lo que es más que probable que conociese las leyendas artúricas que pululaban. Por aquel entonces, la Gran Bretaña estaba bajo dominio de los normandos. Monmouth en dicha obra latina conmemora las hazañas de Arturo, que por vez primera aparece como rey, hijo de Uther Pendragon y de Igerna, personaje estos existentes en Mabinogi (cuentos) galeses, aunque solo se conocen su genealogías (prácticamente las mismas que en las sagas artúricas tal y como las conocemos) ya que apenas se conservan cuentos galeses sobre Artús. Aparece también el hechicero Merlín quien con sus artes consigue que Uther se transforme en el esposo de Igerna, el duque de Cornualles, y conciba a Arturo. Para todos los historiadores, en la HRB Geoffrey se inventa casi todo, por lo que los nuevos datos sobre la figura de Arturo son ficticios: con 15 años Arturo extrae la espada Caliburn y es elegido rey, posteriormente unifica Britania y vence a los sajones en las doce batallas. Conquista Inglaterra, Irlanda, Noruega, la Galia y Dacia (obviamente esto históricamente es falso). Parte a Roma para enfrentarse a los romanos y en su ausencia su sobrino Mordred (el céltico Medrawt) le usurpa la corona tomando a la esposa de su tío, Guanhumara (protonombre de Ginebra). La última batalla tiene lugar en Cornualles, en 542 según Monmourth, y Arturo mata a Mordred, pero queda malherido siendo llevado mas tarde a la isla mágica de Avalon para curar sus heridas.

Parece claro que para tales atractivas historias inventadas que el autor intentó hacer pasar como reales se tomaron como referencia las leyendas sobre el caudillo Arturo, tanto las galesas como sobre todo las de la Bretaña francesa, llevadas allí por galeses exiliados que comenzaron a llegar allí incluso en tiempos en que nuestro personaje vivía. En esta referencia artúrica ya aparecen casi todos los elementos básicos del mítico Rey Arturo: Merlín, los caballeros, Caliburn (del galés Caladvwlch) aún no llamada Excaliburn, y la corte de Arturo situada por el autor en la real localidad de Caerleon-On -Usk (País de Gales), del que posteriormente derivaría el mítico Camelot. Todos esos elementos en su mayoría estaban tomados de las ya mencionadas leyendas célticas galesas y bretonas. No aparecen aún la Mesa Redonda, el Santo Grial ni los nombres de muchos de los caballeros, tan solo el mencionado, Galahad y Gawain, ya aparecidos en el ciclo protoartúrico céltico. No se tiene ninguna noticia histórica de la existencia real de los caballeros.

El Rey Arturo literario ya ha nacido. Pero aún queda su popularización a nivel universal, no solo en Gran Bretaña y en Francia.



El Rey Arturo y la leyenda de la caballería

La Historia de los Reyes de Bretaña fue traducida al francés en 1155 por De Wace (Roman de Brut), quien añadió nuevas fuentes bretonas sobre el asunto.A De Wace se debe la aportación de la Mesa Redonda, concebida para que los 12 reyes de los reinos de Britania dejasen de combatir entre ellos y rindiesen obediencia a Arturo, sin que ninguno de ellos destacase sobre los demás, solo Arturo (Primun inter pares). Hay que decir que en esta versión de De Wace Arturo no se sentaba en la Mesa Redonda ya que estaba por encima de sus caballeros. El autor francés escribe en versos (romance) y asienta las bases de Arturo y su mundo como romance caballeresco, forma en al cual sería famosa la historia en todo el mundo. Layamon tradujo el romance de De Wace al anglosajón (inglés antiguo) con lo que tenemos la primera crónica artúrica en inglés y por lo tanto mas susceptible de llegara otras capas sociales que no fuesen la iglesia.En ese siglo XII, la mayoría de la gente tomaba la historia de Arturo como verdadera, incluidos los reyes de la dinastía Plantagenet, que gobernaban Inglaterra en ese tiempo, quienes se decían ser descendientes de Arturo.

Monmourth ya anacronizó la historia de Arturo situándola en la edad media de las armaduras y los caballeros, motivo por el cual popularmente se situa el ciclo artúrico incorrectamente en la edad media.


CONTINUARÁ

jueves, septiembre 28, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE: EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA


***

Esta última película del británico Ken Loach, cabeza visible del cine social y de denuncia europeo, ganó la Palma de Oro en último festival de Cannes. La verdad es que no es para tanto, aunque se trate de una buena e interesante película. En esta ocasión Loach no ha hecho un filme tan excelente como otros suyos de los 90 (Riff Raff, Lloviendo piedras, Tierra y Libertad), constatando su actual estado de cierto declive en su filmografía en los últimos años aunque no haya filmado ninguna película que pueda calificarse directamente de mediocre. En esta ocasión Loach vuelve a tocar el tema del conflicto irlandés, como ya lo hiciera a finales de los 80 en La agenda oculta, trasladándonos en el tiempo hasta los años 20, con una Irlanda aún perteneciente a la corona británica y en donde el IRA daba sus primeros pasos pretendiendo la liberación de Irlanda del Reino Unido por medio de grupos paramilitares que trataban de combatir la salvaje presión militar británica. Esta peli ha causado cierta polémica en las islas ya que la han acusado de “pro-IRA” y ha caldeado bastante el ambiente en el momento de su estreno. Estas acusaciones, visto el filme, son bastante infundadas: como mucho, trata bastante despiadadamente a los militares británicos, pero ese parece ser que era en realidad el comportamiento de los soldados ingleses; también es cierto que los militantes del IRA de los años 20 aparecen con cierta aureola heroica, pero esto es mas bien como se veían ellos mismos, no tiene por que ser la opinión del director. Además en la segunda parte de la película, tras haber hecho una feroz crítica a la política británica en la Irlanda de principios del siglo XX, se adopta un tono claramente crítico con el IRA, que de ser un movimiento guerrillero de carácter mas o menos romántico se convirtió en una fuerza paramilitar uniformada que comenzaba a cometer las mismas tropelías y canalladas que criticaban a los británicos. Por no hablar de lo que vino después.

La película no es redonda pero tiene su punto: un guión bastante solvente- como suele ser casi siempre en el cine de Ken Loach- que cuenta muy bien como era la vida de población rural en Irlanda en la época anterior la firma del tratado de autonomía y su situación de permanente miedo, condicionada por la ocupación británica, y como se vivió la firma de dicho tratado en 1921, que dotó a Eire de parlamento propio y de mayor autonomía pero que no concedía la independencia de la isla con respecto a Gran Bretaña, lo que enojó bastante a los irlandeses, que no verían a una Irlanda soberana hasta dos años mas tarde. El estilo pseudocumental propio de Loach, una minuciosa ambientación de la época y una realista descripción de enfrentamientos (físicos y verbales), combates, misiones paramilitares y aspectos costumbristas de la antigua Irlanda ayudan a solidificar una película que tampoco se corta a la hora de mostrar torturas y situaciones extremas, algunas tal vez un tanto exageradas. El personaje central de la historia es Damián, un joven médico residente en una pequeña localidad que renuncia a irse a trabajar a un hospital de Londres por integrase en el IRA junto con su hermano Teddy. La historia esta vista con sus ojos, un personaje valiente pero contradictorio y en ocasiones débil que ve como la lucha por Irlanda es mas compleja de lo que el creía en un principio. Cillian Murphy, del que hace pocas semanas hablábamos como protagonista de Desayuno en Plutón encarna a Damián con soltura aunque su interpretación no sea tan magnífica como en la película de Neil Jordan. Como pegas, a este film le sobra palabrería, mucha más concreción y un ritmo más constante, ya que a veces es algo aburrida. En fin, Ken Loach últimamente se repite más que los pepinillos

miércoles, septiembre 27, 2006

LA DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DE UN CLUB DE FUTBOL DIFERENTE

El futbol no es un deporte cualquiera, es un espectáculo, un negocio, y un fenómeno social. Esas son cosas que todos sabemos. Y por eso, llevar un club de fútbol se ha convertido una tarea muy, muy relevante. Cuando las cosas salen mal en un club de futbol importante (de máxima categoría) en cuanto a su gestión las noticias se suceden en los medios de comunciación como si de una crisis de gobierno se tratase. Y si ese club es en una ciudad y en un entorno geográfico mucho mas que una institución, veáse, una voz colectiva, un alma, pues es algo que se vive tremendamente.
En el Athletic Club, con una crisis deportiva y espero que ya conclusa institucional ha habido hoy un relevo en la presidencia tras la dimisión del hasta hoy presidente. Lo hizo mal y pidió disculpas. Se las aceptaron y se marchó entre apalusos. Al final, cuando tienes entre manos algo especial y diferente todo lo que ocurre alrededor suyo por muy normal y común que parezca termina siendo diferente y gratificante. Hasta en los momentos mas difíciles.

viernes, septiembre 22, 2006

LOS FORRENTA AÑOS (1977) DE FORGES: LA PRIMERA CRÓNICA HUMORÍSTICA DEL FRANQUISMO


Era septiembre de 1977. En primavera de aquel año se habían celebrado las primeras elecciones democráticas en España en más de 40 años. Se esta llevando a cabo una transición democrática que quería acabar con cualquier vestigio del régimen franquista, una vez fallecido Franco en noviembre de 1975. Política y socialmente, aún tenían que producirse bastantes cambios para que la sociedad española alcanzase una completa normalización, pero al menos se iba en ese camino.

Antonio Fraguas, "Forges” (Madrid, 1942) era en ese momento uno de los mas conocidos y exitosos humoristas gráficos de España. Aunque en esa época transicional florecieron muchos dibujantes de viñetas de humor en la prensa que gracias a la desaparición de la dictadura y su censura pudieron agudizar su ingenio y cultivar la sátira política y la crítica social (El Perich, Andrés Rábago -conocido alternativamente como OPS y El Roto- Martinmorales, Ramón), Forges, que había comenzado su carrera como dibujante a principios de los 60 en la mítica revista La Codorniz era tal vez el más brillante. Sus dibujos aparecían en revistas señeras de la época como Hermano Lobo, Por Favor, Triunfo y otras publicaciones con una gran acogida pro parte de los lectores, quienes le pusieron en cabeza del humor gráfico en aquella España cambiante. Lo suyo no era el chiste político directo aunque muchas veces hacía punzantes alusiones a la actualidad política del momento; tampoco era un revolucionario renovador del concepto del humor y técnicamente ni siquiera era un gran dibujante de estilo caricaturesco, como otros compañeros de su disciplina.
Forges cultivaba -y los sigue haciendo- un universo humorístico propio en donde primaba la vida y costumbres del español de a pie (representado por señores narigones, con gafas, calvos y con bigote) vista de manera esperpénticamente expresiva, tierna y mordaz. Un humor agresivo y punzante disfrazado de un naif humor blanco en donde los personajes se expresan con un lenguaje imposible entre coloquial y pomposo, acuñando términos y expresiones que ya forman parte del acervo de la cultura popular ibérica: talmente, se los juro, ¡País!, ¡ayvé!, ¡lo hise!, etc. Como dibujante, Forges ya había consolidado y popularizado su estilo de figuras y objetos de trazo muy grueso, personajes con narices prominentes, ausencia de volúmenes y sombras y líneas muy simples. Eran gags de una sola viñeta, generalmente con texto y en boca de sus personajes en forma de bocadillos, lo que emparentaba a Forges con los recursos del cómic, de hecho siempre se ha ejemplarizado su obra como el puente perfecto entre el cómic y el chiste gráfico, mundos ambos donde el dibujante es aceptado como propio y admirado.


En aquella España transicional y recién democrática, a Forges- cuya posición en el mundo editorial y en la prensa era ya relevante- se le ocurrió un ejercicio de exorcismo colectivo para todos aquellos ciudadanos que con esperanza comenzaban a vivir un cambio en su vida cotidiana y que trataban de superar el mal trago del régimen de Franco. Se propuso narrar los años del franquismo, de 1936 a 1975, como recordatorio y como testimonio del pasado reciente, combinando texto periodístico y sus dibujos. Hasta entonces (otoño del 77), existían muy pocas crónicas del Franquismo, algo lógico ya que el régimen había desaparecido hacía relativamente poco tiempo en una España que aún tenía miedo, algunas de ellas serán utilizadas como bibliografía para narrar los hechos lo mas exactamente posible, lo mismo que el autor tirará de hemeroteca de la época para dar con las noticias mas significativas de esos casi 40 años.

Esta crónica humorística del franquismo pretendía ser exhaustiva y concisa, y claro está, resultar polémica y desmitificadora de unos años que fueron considerados por algunos de gloriosos pero para la mayoría de los españoles fueron una de las mayores vergüenzas que jamás nadie había podido vivir. Por primera vez alguien se iba a reír del franquismo, e iba a ser uno de los ejercicios más sanos desde la desaparición del régimen. Forges llamó a su proyecto Los Forrenta años, en relación a los cuarenta años de dictadura que había vivido España.

Antonio Fraguas desde principios de los 70 había publicado otros libros y recopilaciones de dibujos, como Historiciclos, que gozaron de gran éxito. La desparecida editorial Sedmay, que ya realizó algunas otras publicaciones del dibujante, publicó la obra, en formato de fascículos semanales encuadernables con tapas incluidas en el último fascículo. En total la obra constó de 10 fascículos de 20 páginas lo que hacía que el volumen final constase de 200 páginas. El fascículo nº 1 de Los Forrenta años aparece en septiembre de 1977 y la colección en general adquiere gran éxito por lo novedosos del tema y encumbra a Forges como uno de los principales humoristas españoles de todos los ámbitos y medios. Como era de suponer, los problemas, las presiones y las amenazas de muerte se sucedieron durante aquellas 10 semanas, pero al final la cosa salió adelante.


El resultado final es sin duda una de las mejores obras publicadas por Forges a lo largo de su carrera. Solo los tres tomos de Historia de aquí (1980-81), sobre la historia de España, superan en calidad y ambición a Los Forrenta. El formato consistía en tres viñetas por página, compuestas cada una por un texto de un número variable de 60-120 palabras (a veces con letra tipografía de diferentes tamaños dependiendo de la viñeta y su cantidad de texto), en donde cronológicamente daban cuenta de acontecimientos, noticias o hechos con el fin de narrar históricamente el devenir de la España franquista, con una ilustración- gag debajo del texto interpretando el mismo (o parte de el). En algunas páginas se opta por un dibujo que ocupa toda la página o por dos viñetas una con el dibujo del tamaño doble. La parte del dibujo, de tamaño rectangular al igual que la parte del texto, tiene un idéntico tamaño en las tres viñetas de cada página.


Forges quiso hacer un exhaustivo recuento por la historia del franquismo no exento de crítica a la política, las atrocidades, las prohibiciones y el absurdo de aquella época, y sus ilustraciones humorísticas cumplieron con creces con la misión. El tipo de humor de Forges de culto al nonsense casaba perfectamente con una época surreal en donde se describen algunas situaciones de la vida cotidiana casi imposibles de creer, fruto del nacionalcatolicismo y la censura. Forges se ensaña y se divierte parodiando esos episodios, dando su punto de vista sarcástico tanto en los dibujos como en los textos, que combinan la seriedad periodística y la crónica con la ironía y la chanza en un estilo ameno, jovial y divertido.


Recorriendo un espacio de tiempo tan amplio, el dibujante se esforzó por plasmar los vestuarios, mobiliario y arquitectura de cada década, lo que confiere a las viñetas un cierto valor carícato-sociológico. Posiblemente asistido por ayudantes no acreditados en el libro (de estos si aparecen en otras obras posteriores) Forges dio a sus dibujos una minuciosidad de detalles hasta entonces poco vista en el, que con la ayuda de un vistoso coloreado y un elaborado entintado conferían a sus ilustraciones una buena calidad cercana al cómic francobelga (admirado por el autor, por cierto).


Forges echó mano en algunas viñetas de sus personajes fijos que ya gozaban de cierta popularidad entre los lectores y que aún siguen existiendo en al actualidad, caso de Blasillo y Cosme- que como siempre actúan como voz de la conciencia- o el matrimonio formado por Mariano y Concha. No todo es risa en las viñetas, ya que siempre habrá momentos de emotividad, poesía, o alegoría, típicos en Forges.


La temática de los textos y de las viñetas es en realidad muy variada: la crónica política española, la vida cotidiana y las costumbres de los ciudadanos en los diferentes años, los fenómenos sociales, anécdotas mas o menos curiosas y extravagantes o algún apunte de la política internacional de la época y acontecimientos internacionalmente relevantes. También se lleva a cabo una serie de denuncias sobre la represión, el hambre de al postguerra, las ejecuciones, la intransigencia de algunos políticos, las detenciones, etc., que al parecer le ocasionaron no pocos problemas al creador.

Mención a parte merece la aparición de un gran número de personajes de la vida política y social española e internacional, Franco entre ellos. Hay que recordar que las caricaturas de políticos habían sido permitidas hacía relativamente poco (finales de los 60), y por ello resultaba bastante llamativo en aquel ver las caricaturas del dictador apareciendo tan a menudo, en diferentes estadíos de su vida. Las viñetas en donde interviene Franco, son particularmente divertidas. Otros personajes famosos que hacen su aparición en Los Forrenta son Fraga, El Cordobés, Sanchez-Bella, Cristóbal Martinez-Bordiu, Carmen Polo, Eisenhower, Nixon, Kruschev, Hitler, Eva Perón, Julio Rodríguez, Serrano Suñer, Idi Amín Dadá, Urtain, etc. Bien es sabido que Forges nunca ha sido un gran caricaturista de personas reales, pero en algunas ocasiones sus personajes famosos son identificables, pese a no ser a veces carcaturas en el sentido estricto de la palabra.

En la página 200 de Los Forrenta años, Forges escribe una nota de agradecimiento a los lectores por la acogida de los 10 fascículos en donde finaliza diciendo:
“…y quiero agradecer especialmente a todos los lectores que supieron anteponer su sentido del humor a sus ideas políticas, porque el día que los españoles sepamos ríirnos de nosotros mismos seremos hermanos”


Hoy en día Los Forrenta Años es un monumento al humor y un esclarecedor testimonio de una infausta época, pero sobre todo supuso un cambio cualitativo y una catarsis que anunciaba el nacimiento de una nueva conciencia histórica.

jueves, septiembre 21, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE: SALVADOR

SALVADOR

****

Seguimos en racha en cuanto a calidad de películas españolas. Si Alatriste ha resultado ser la mejor producción española del año, Salvador, de Manuel Huerga, tampoco se queda a la zaga, aunque no alcance las excelencias formales de la película de Agustín Díaz Yanes. Este excelente filme narra un escalofriante y enormemente cargado de simbolismo capítulo de la historia reciente española con resultados auténticamente deslumbrantes: la detención, prisión y ejecución del joven militante anarquista barcelonés Salvador Puig Antich, que en Marzo de 1974 con solo 21 años fue condenado a muerte en el garrote vil por su militancia y por el asesinato de un policía en defensa propia, en una de las últimas ejecuciones del régimen fascista de Franco. Una historia cargada de emotividad y emoción que comienza con la detención en 1973 de Salvador Puig y que a través de flashbacks hace un recorrido por la trayectoria militante antifranquista del joven catalán desde finales de los 60, para luego volver al momento de la narración en primera persona de su historia (su estancia en la prisión a al espera de juicio militar) y luego sumergirnos en los agónicos últimos meses en su vida, con una sentencia de muerte sobrevolando sobre su cabeza ante el pánico y la desesperación de su familia y sus amigos y camaradas de militancia.

Salvador es una película muy inteligente, humana y dura. Huye de la típica batallita del abuelo a la hora de describir la vida y los vaivenes políticos del tardofranquismo (aunque caiga en algún error que luego comentaremos) y se adentra en los personajes y en sus sentimientos ante los acontecimientos terribles que se van sucediendo hasta que llega el definitivo, la catarsis que hace desmoronarse a todos y que cambia radicalmente el curso y el tono de la narración de la película, en un ejercicio de guión cinematográfico impresionante. El corazón de la película esta en sus personajes, como no podía ser de otra manera al tratarse de una historia real que además ha contado con el visto bueno de la familia de Puig Antich (sus hermanas) y se ha basado en un riguroso ejercicio de documentación para mostrar las cosas tal y como sucedieron. Por que así sucedieron, por increíble que parezca. Ese Salvador Puig, un chaval valiente y carismático dispuesto a sacrificar su cómoda vida familiar para vivir en la clandestinidad en una organización anarquista, el MIL, dedicada a concienciar al trabajador, editar pasquines y atracar bancos para entregar el dinero a los obreros en un ejercicio de combate político contra un régimen sanguinario y fariseo. El actor germano-catalán Daniel Brühl, quien recibiera hace tres años el premio del cine europeo por su interpretación en la comedia alemana Good Bye , Lenin! borda su papel de Salvador Puig, rebelde y tierno, luchador y valiente, viltalista y enormemente entero ante una situación tremendamente agónica. La misma entereza que al parecer tenía el auténtico Salvador ante la lucha desesperada de su abogado, Oriol Arau (interpretado por Tristán Ulloa) por lograr que le quitasen la pena de muerte moviendo cielo y tierra, es la que transmite Daniel Brühl en su interpretación: realmente conmovedora, impresionante. Una genial actuación de un nuevo firme valor de la interpretación europea que brinda bastantes escenas emotivas y simbólicas, como la correspondencia y la relación con su familia, tanto en la cárcel como en la clandestinidad (especialmente con su padre, un ser atemorizado) o con Jesús, el funcionario de prisiones encarnado por Leonardo Sbaraglia, quien se despojará de sus necios prejuicios a través de la relación con el joven preso político.

Formalmente, la película es perfecta en cuanto el montaje y el ritmo de la narración. Esta fuera todo cliché del cine político y sobre la transición, optando en su primera parte por una estética de fotografía de colores chillones y de puesta en escena de cómic de aventuras para contarnos una serie de acontecimientos rápidos en el tiempo (narrados como recuerdos del propio Salvador) filmados con un claro tono de western, en donde los militantes del MIL son una especie de honrados forajidos y las fuerzas de seguridad franquistas unos despiadados y crueles sheriffs. Escenas de persecuciones y de atracos a bancos dan fe de la inspiración del mundo del oeste americano, además de mostrarnos con total realismo y escalofriante precisión las escenas de tiros y violencia, en un claro homenaje al gran Sam Peckimpah. Tras la explosión de adrenalina inicial, la segunda parte de la peli se convierte en un drama humano e intimista puro y duro, en donde la emoción e incluso las lágrimas están a flor de piel. Se ha conseguido plasmar toda la angustia de unos momentos terriblemente agónicos en donde una vida estaba en juego en imágenes y momentos de tremendo realismo en donde no faltan los detalles minuciosos, incluidos los propios de la España del esperpento y la chapuza. Las interpretaciones en general son de recibo, a parte de los citados actores merecen especial mención las jóvenes y desconocidas actrices que interpretan a las tres hermanas de Salvador, catalizadoras del sentimiento humano ante la situación de su hermano. Gran parte del diálogo es en catalán (subtitulado), hablado también por actores y actrices no catalanes que intervienen como Leonor Watling, en el papel de al primera novia de Salvador. También merecen especial mención Joaquín Climent y Antonio Dechent como los policías de la brigada político social, unos auténticos hijos de puta.

La ambientación tardofranquista esta muy, muy bien, mucho mejor que en otras producciones ambientadas en la misma época. En la banda sonora se recurre a los consabidos temas de la época (aunque es de agradecer que en lugar de los típicos cantoautores españoles de entonces se utilicen temas en inglés de Leonard Cohen o Jethro Tull) con una muy breve partitura original firmada por Lluis Llach. Los principales fallos son unos títulos de crédito finales muy a lo “cuéntame” con imágenes de acontecimientos significativos posteriores en el tiempo de la película, además de algún detalle autocomplaciente. En definitiva, Salvador, es una película que debe verse ya que es no solo es un recordatorio de una época oscura y no tan lejana si no un canto a la vida y contra la injusticia, hecho de una manera angustiosa pero espectacular.