sábado, mayo 23, 2009

Mitos y Leyendas del Rey Arturo (III) – ANDANZAS Y AVENTURAS DE LOS CABALLEROS DE LA MESA REDONDA


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Algunos de los más bravos héroes de la historia de la imaginación son los caballeros de la Mesa Redonda, los guerreros, compañeros de armas y amigos del Rey Arturo; según las leyendas muchos de ellos nobles, hijos de reyes, o simplemente aventureros. Valor, romance, fantasía y lealtad a su señor. Todos sentados alrededor de una mesa en la que ni tan siquiera el propio rey debía destacar. Lancelot, Gawain, Tristán, Perceval, Bedivere, Galahad, Kay… brillo de acero a través de los tiempos.



El legendario Arturo no estuvo solo en su reinado. En su corte en Caerleon (más popularmente conocida como Camelot) estaba al mando de un cuerpo de élite militar que no solo ejercía labores de liderar ejércitos, sino que además sus miembros eran consejeros y hombres de confianza del monarca, pero sobre todo amigos. Eran los bravos Caballeros de la Tabla Redonda, los cuales se reunían con el Rey Arturo sentados en una tabla circular, de modo que ninguno destacase sobre el resto, ni tan siquiera el propio Arturo, primun inter pares. No era de extrañar que la Mesa Redonda, según algunas fuentes de las leyendas artúricas, fuese concebida como un elemento pacificador, ya que trataba de unir bajo una misma responsabilidad y situación a diferentes jefes militares y aspirantes a monarcas de las islas británicas, los cuales de esta manera dejaron de luchar entre si y se unieron en el servicio a un único rey, Arturo.


Los caballeros del Rey Arturo han pasado a la historia de la literatura como ejemplo de caballería, valentía, nobleza y lealtad. Prototipos del caballero medieval (aunque el origen legendario de muchos se sitúa antes de la Edad Media, como el propio Arturo), nos han quedado sus nombres y las magníficas aventuras de muchos de ellos, que ya individual e independientemente se han convertido en auténticos mitos que han inspirado la imaginación de diferentes generaciones: Lancelot el Caballero de la Carreta, Tristán de Cornualles y su ilícito romance con Iseo, Perceval y su búsqueda del Grial, Galahad el caballero perfecto. Ninguno existió o al menos no se tiene noticia de que existiese, pero esto en el mundo del Rey Arturo es totalmente irrelevante.



El origen de los caballeros


¿Cómo surgieron los caballeros del Rey Arturo, desde el plano literario? En realidad, no surgieron todos al tiempo (se han llegado a registrar a lo largo de al historia de la literatura hasta 100 nombres, aunque algunas fuentes incluso citan que Arturo tuvo un número mayor de caballeros de la Mesa Redonda), ya que autor a autor, obra a obra, se han hecho aportaciones de caballeros, aventuras y atribuciones de los mismos.


Aunque la Mesa redonda no aparecerá por escrito en el universo del Rey Arturo hasta la segunda mitad del siglo XII, algunos de sus caballeros ya figuran en las remotas leyendas del Mabinogion galés, de los siglos VIII y IX; estos tienen nombres galeses de los que derivarían sus posteriores nombres anglosajones o franceses. Se mencionan en varios relatos dos de los sobrinos de Artús-Arturo, Gwalchmai (Gawain), Medwart (Mordred) y Gwalchaved (Galahad), además de Bedwyr (Bedivere), Cai (Kay) y Gwrhyr (Gareth). Estos eran definidos como guerreros- al servicio de Arturo (no considerado en esos relatos galeses aún como monarca) y con habilidades sobrehumanas muchos de ellos, que desaparecerán en versiones posteriores. Estos guerreros cumplen un papel fundamental en la leyenda de Kilhwch y Olwen, una de las mas conocidas leyendas del ciclo galés de la Cymri y el cuento protoartúrico por excelencia. Protagonista de un sugestivo relato galés del Mabinogion es Owain, el Caballero del León, hijo de Urien, cuya historia inspiró las andanzas de Gawain más que el personaje del que parece tomarse su nombre, Gwalchmai. Owain, al parecer, tuvo existencia real y fue un bravo guerrero galés, pero sin relación con el Arturo histórico. Los súbditos guerreros de Arturo, por otra parte, guardan cierta relación con deidades mitológicas irlandesas, ya que la mitología de la Cymri (galesa) adapta no pocos pasajes legendarios irlandeses de época inmemorial, por lo que tenemos un claro origen mitológico de los caballeros del Rey Arturo, de los que solo Gawain parece tener una filiación histórica.


Geoffrey de Monmouth, en la primera mitad del siglo XII, apenas cita a los caballeros (ya llamados así) del rey Arturo de las leyendas galesas, y habrá que irse hasta Francia para encontrar el origen de la caracterización de los caballeros del rey Arturo más o menos tal ycomo ha quedado registrada en la historia de la literatura. Efectivamente, en Francia la mitología artúrica obtuvo una gran aceptación, penetrando en el continente gracias a emigrantes galeses y escoceses establecidos en Bretaña, hacia el siglo VIII. Arturo y su mundo fueron tema central de muchos lais (relatos) bretones, escritos en bretón y de los que no se conserva ninguno original salvo algunas traducciones en francés que datan del siglo XII. De Bretaña, Arturo se extendió a toda Francia y se hizo protagonista de romances trovadorescos de los que solo nos han llegado fragmentos y citas. Aquí se produce un hecho importante para la construcción del mito de los Caballeros de la Mesa Redonda, ya que se introduce el concepto del amor cortés y del romance de caballerías, propio de la literatura de la Europa continental del Medioevo. Entre los siglos VIII y XI la concepción del Rey Arturo y sus caballeros en las islas británicas era la que los franceses y sus romances y lais habían creado y de ella tomó cuenta Geoffrey: Arturo y sus hombres eran unos caballeros nobles, corteses, leales y valientes, la flor y nata de la caballería.


Aunque el Roman de Brut (1155) de Robert de Wace es el primer romance completo arturiano que se conserva, los lais bretones que tradujo al francés hacia 1150 la anglonormanda maría de Francia, ya cuentan diferentes aventuras de caballeros al servicio de Arturo (curiosamente no se cuenta ninguna narración directa sobre el monarca): aparecen Lancelot (llamado en los lais traducidos Lanval), Tristán y Gauvain (Gawain). La conversión de los guerreros de Arturo en caballeros andantes fue oportuna en la cultura del amor cortés y los libros de caballerías. Robert de Wace toma toda esta tradición francobretona y convierte a los caballeros de Aruro en miembros de una orden: Los caballeros de la Mesa Redonda.



Primun Inter Pares: alrededor de la Mesa Redonda


Aunque se atribuye a Robert de Wace la creación de la Mesa Redonda, en los lais traducidos por María de Francia se alude de forma velada a que los caballeros a las ordenes de Arturo pertenecían a una orden creada por el monarca e incluso se hace mención a una “mesa redonda”, imposible de identificar como el mítico objeto. Con todo, la Mesa Redonda como tal parece una creación de los lais bretones, que se extenderá por toda Francia y Gran Bretaña. Según Wace, en al mesa Redonda se sentaban los mas valientes héroes de Europa, congregados por Arturo, al que rendían pleitesía y obediencia. Eran reyes, príncipes y señores y diferentes reinos británicos y franceses que habían dejado de luchar entre ellos por el poder en la Gran Bretaña y ahora reconocían a un solo señor: Arturo. Ninguno en la mesa destacaba sobre el resto- si bien Wace estableció inicialmente que Arturo se sentaba en una mesa aparte, posteriores autores le situaron en la Mesa Redonda- aunque Arturo, lógicamente era el Primun Inter Pares. Se evitaba entonces la envidia entre los diferentes barones y nobles. El carácter “democrático” e igualitario de de la Mesa redonda sorprende en una sociedad como la feudal, en donde se gestó el mito.


La obra arturiana escrita por Chrétien de Troyes, entre 1165 y 1180, refuerza el protagonismo de los Caballeros de la mesa Redonda que el Roman de Brut había otorgado año antes. Muchas de las obras que componen su ciclo, son monográficas de diferentes caballeros, en donde se nos narran su vida ya venturas con abundantes elementos fantásticos propios de la literatura de caballerías, además de propios del amor cortés. Lancelot –nombre que Wace puso al personaje inspirado en el Lanval bretón- aparece como la flor y anta de la caballería, y no son menos las hazañas que se nos narra de Yvain (el Gauvain bretón, llamado Gauen por Layamon en su traducción anglosajona de Wace), Bedivere o Kay. Los nombres de la mayor parte caballeros, de origen celta bretón, fueron galizados e incluso en la sociedad anglosajona se les conocerá por estos nombres, aunque a veces adaptados. Chrétien pone por primera vez en juego a uno de los caballeros mas conocidos del ciclo artúrico, Percival (Perceval), protagonista del Comte del Graal, la primera mención al mito del Grial, creado por el propio Chrétien de Troyes. Al autor normando le debemos la consolidación del mito de los Caballeros de la Mesa Redonda (establecidos como 12, aunque sin nombrarlos a todos) y la construcción de los arquetipos de los más importantes, Como Lancelot o Perceval. Chrétien también imaginó el fin de la Mesa Redonda, originado por la traición y la codicia, personificada en el adulterio de Lancelot con la reina, la arrogancia de Gawain y la traición cainita de Mordrede (Mordred).


El francés Robert de Boron, hacia 1200, continuó la visión de Chrétien y ligó a al mesa redonda con la búsqueda de un aún indefinido Grial. En el Ciclo de la Vulgata (1227-1235) se atribuye a Merlín la creación de la Mesa para Uther Pendragon, el padre de Arturo. Boron estableció en 50 el número de los caballeros de la Mesa Redonda, mientras que en diferentes partes de la Vulgata el número oscila entre 150 (en el Lancelot) y 250 (en el Merlín). Layamon, a finales del XII, ya llegó a intuir que la Mesa Redonda se conformaba por ¡1.600 caballeros! Las diferentes obras de la Vulgata añadirán nombres de nuevos caballeros, llegando a mencionar hasta 50, algunos de ellos reyes de antiguos reinos. También hay que mencionar que la Vulgata conectó a la mesa Redonda con el Grial, ya que el fin último de los caballeros de Arturo se convirtió en la consecución de la reliquia de las reliquias, el cáliz de Cristo. Por lo demás, las aventuras de los caballeros serán elaboraciones mas detalladas de crónicas anteriores, que perdurarán en versiones posteriores. También se otorga cierto origen místico a al mesa Redonda (circular como la tierra), ya que se cuenta como merlín se inspiró en la Mesa de San José de Arimatea para crearla. Esta conexión de la mesa con el concepto del universo explicará la caída de la Mesa Redonda, que conllevó el final mismo del reino de Arturo: un orbe que no llegó a ser perfecto, mancillado por la traición y la codicia.



Código de caballería


Thomas Mallory, en su Muerte de Arturo, puso a los caballeros el título de Sir, y así es nos llegado hasta nuestros días. Mallory estableció una larguísima lista de caballeros, en donde a parte de 50 más o menos principales, citó por primera vez a unos 100 más, la gran mayoría de ellos de su propia invención. De toda la lista de los caballeros de la Mesa Redonda, solo unos cuantos han pasado a la historia de la literatura.


¿Cual era el código de los Caballeros de la mesa Redonda? Existen muchas versiones, pero amalgamándolas, se podría resumir en el siguiente:

  • Nunca cometer ultraje ni crimen
  • Huir siempre de la traición
  • Nunca bajar las armas
  • Dar piedad a quienes la piden
  • Acudir al socorro de las damas
  • Defender y proteger a los débiles
  • No atacar nunca
  • Luchar y dar la vida por el país de uno
  • No forzar a las damas
  • Nunca ir a la batalla por disputas por amor o bienes
  • No perder nunca la fe.


Ahora vamos a centrarnos en los cinco caballeros más legendarios: Lancelot, Tristán, Galahad, Gawain y Perceval; pero no sin antes citar a algunos otros de significatividad en el ciclo arturiano:


  • Bors, rey de Gannes
  • Kay, senescal y hermanastro de Arturo
  • Erec o Geraint
  • Bedivere
  • Palamedes el Sarraceno
  • Griflet
  • Gareth, El De Las Buenas Manos, hermano de Gawain y Mordred
  • Lucan el Carnicero
  • Lamorak
  • Lionel
  • Ector, padrastro de Arturo y padre de Kay
  • Mordred, el sobrino o sobrino-hijo de Arturo. El caballero traidor y destructor de la Mesa Redonda.



Lancelot del Lago, la gloria y la traición


Lancelot es sin duda el caballero de la Mesa Redonda más conocido y el que más ha inspirado a al imaginación de la humanidad durante siglos. Es descrito como el más grande caballero a las órdenes de Arturo, pero con una grave falta que le apartó de ser considerado el caballero perfecto: su idilio con la reina Ginebra. Siendo el mejor amigo y confidente de Arturo, este adulterio no tardó en desembocar un enfrentamiento no solo entre rey y vasallo, sino entro dos fracciones de al Mesa redonda, lo que provocó al caída de la orden, y de todo el reino de Arturo.


Chrétien de Troyes le cita como Lancelot du Lac (Lánzarote del lago, como fue traducido por primera vez en castellano), en algunas de sus obras sobre Arturo y termina haciéndole protagonista de una, Le Chevalier de la Charette (el Caballero de la Carreta). Ya vimos como existió previamente un lai bretón sobre un Lanval, pero su historia esta más emparentada con la que más tarde se atribuirá a Gawain. El origen de Lancelot es pues incierto y pese a que algunas teorías lo emparentan con algún personaje del ciclo galés de la Cymri, parece más bien una creación de Chrétien tomando como referencia el universo del romance medieval bretón y ciertos lugares comunes de la mitología europea. En Le Chevalier de la Charette, Lancelot es descrito como un perfecto caballero, todo valor y nobleza, pero su romance con Ginebra emponzoña seriamente su pureza y su abundancia de valores.


El Lancelot del ciclo de la Vulgata (siglo XIII) embarca al héroe en al búsqueda del Santo Grial, el cual no puede tomar debido al pecado de su adulterio, lo cual le hará caer en desgracia como caballero. Según este texto y las visiones posteriores sobre el personaje, Lancelot era hijo del rey Ban y de Elaine. Al morir sus progenitores siendo un bebe, es recogido por la Dama del Lago, quien le cría en el fondo del lago como un hijo. Llegado a al adolescencia, su mágica madrastra le envía a al corte de Camelot donde se convierte en caballero a las ordenes de Gawain. Una de sus primeras venturas fue el rescate de la reina Ginebra de las garras de Maleagant, enamorándose de ella. Una serie de pruebas y aventuras convierten a Lancelot en el más bravo guerrero a las órdenes de Arturo y en miembro de la Mesa Redonda. Pese a que Lancelot, debido a su estrecha colaboración con Arturo en la guerra contra Galehaut se había convertido en su mejor amigo y había olvidado su idilio con Ginebra, pronto volverá a ella cuando esta se lo pide. Pese a que su fidelidad a Arturo es grande (aún habiendo rechazado regresar al reino de su padre para reinarlo) continua su asunto con la reina.


Lancelot engendró en Elaine, la hija del Rey Pescador- quien el hizo creer mediante magia que era Ginebra- al caballero Galahad, el campeón del Grial según algunas versiones. Lancelot no pudo conseguir el Grial por su adulterio. De vuelta a Camelot, Lancelot huyó con Ginebra con Arturo tras el y originando una disputa entro los caballeros de la Mesa Redonda. Poco antes Lancelot había matado a Gareth y otros hermanos de Gawain, y por ello se había enemistado con este último. Mordred, el cual siendo descendiente de Arturo gobernó durante su ausencia, estableció el caos aprovechando el desconcierto en el seno de al Mesa redonda, ya tanto Arturo como Lancelot, regresarán a Camelot a restaurar el orden, pero poco se podía hacer ya. Tras la muerte de Arturo a manos de Mordred, el Caballero de la Carreta decide retirarse a vivir el final de sus días como un ermitaño en penitencia por sus faltas, que propiciaron la desolación en Camelot, mientras que Ginebra se convierte en monja.



Gawain, el Caballero del León


Gawain es otro de los más formidables caballeros de la Mesa Redonda. Gran guerrero, fiel soldado, seductor y defensor del débil, Gawain es sobrino de Arturo - hijo de su hermana Morgause o Anna- y hermano en la mayoría de las versiones de Mordred, Agravain, Gaheris y Gareth. Su figura viene de los Mabinogi de Gales, concretamente del personaje de Gwalchmei o Gwalchmai (Halcón de Mayo, según algunos autores), también sobrino de Arturo según esas leyendas. Geoffrey de Monmouth ya le cita en su Historia como Gwalchmai. Las leyendas del Magiboni también hablan de un personaje que inspiró buena parte de las andanzas de nuestro caballero, Owain, quien también se le identifica como sirviente al servicio de Arturo. Este Owain estaba inspirado en un personaje real, Owain Gwynedd. Aunque Owain y Gwalchmai son considerados como personajes diferentes en estas leyendas galesas, caracterizarán a un solo personaje, Gawain. No obstante, en narraciones del siglo XII sobre Arturo Owain, hijo de Urien, aparece mencionado también como cabalero de la Mesa Redonda, a parte de Gawain.


Desde la Historia Regnum Britaniae de Monmouth, se narra siempre un destino trágico para el caballero, aunque siempre es ensalzado como uno de los más grandes guerreros que jamás hayan vivido. Chrétien de Troyes le llama Yvain (nombre que recuerda más al de Owain), cuando los roamances franceses anteriores ya le denominaban Gauvain, nombre más similar al de Gwalchmei y del que derivará el anglosajón Gawain. A partir del ciclo de la Vulgata, la figura de Gawain se oscurece y ni pocas veces pasa a ser un caballero torpe aunque noble, que cae en infinidad de errores, cuando no un villano, como en algunas obras del ciclo post Vulgata. No obstante, su integridad es subrrayada cuando la Vulgata cuenta como rechazó tomar parte en la ejecución de la adultera Ginebra a petición del mismísimo Arturo o cuando trata de detener las maquinaciones de su hermano Mordred contra Lancelot y Ginebra. Tras la muerte de Agravain, Gaheris y Gareth a manos de Lancelot al intentar rescatar a Ginebra, Gawain se vuelve a unir a Arturo para luchar contra Lancelot en Francia. Al enterarse que en ausencia de Arturo, Mordred, al quien su tío el monarca había nombrado regente, se había autonombrado rey, Arturo, Gawain y otros caballeros leales vuelven a Inglaterra a luchar contra el joven usurpador en una cruenta guerra en donde Gawain muere.


La popularidad de Gawain fue mayúscula en las letras inglesas durante la baja edad media, protagonizando narraciones independientes al ciclo arturiano, como el romance Sir Gawain y el Caballero Verde (finales del siglo XIV y la primera vez que un caballero de Arturo aparece como sir) o Sir Gawain y la Abominable Dama. El primero esta inspirado en la historia de Owain y el Caballero Negro que a su vez inspiró también el Caballero del León de Chrétrien sobre las aventuras de Yvain. En el siglo XV Thomas Mallory realizó un retrato un tanto negativo y burlesco de Gawain, inspirado en obras anteriores, que en cierto modo es responsable del legado una imagen del caballero un tanto oscura.



Tristán, el Caballero de la Lira


Tristan es una de las figuras arturianas más sugerentes de cuantas existen. Protagonista de una de las más legendarias historias de amor de todos los tiempos, este personaje tal vez sea más conocido por su romance con Isault (Isolda o Iseo) que por su rol como caballero de la Mesa Redonda. La verdad es que los orígen de este personaje son bastante inciertos, haciendo su primera aparición en algunos romances franceses de la primera mitad del XII y en lais bretones traducidos al francés. Poco se conserva de este personaje antes de Robert de Wace lo mencione de pasada en su Roman, pero parece evidente que en los romances franceses este personaje era de sobra conocido aunque hayan desaparecido aquellos en los que era el protagonista. En Francia antes del siglo XII nació sin duda la historia de Tristán e Isolda, que a buen seguro fue tema de multitud de romances trovadorescos. Del siglo XII datan algunos romances franceses y alemanes sobre el personaje, lo que indica que la fama de Tristán era ya grande en toda Europa más que la de ningún otro caballero de Arturo. Los trabajos de autores como Tomás de Bretaña, Gottfried von Strassburg o Béroul son los primeros que nos cuentan la historia de Tristán, desligada del rey Arturo. Chrétien de Troyes, que cita vagamente al caballero, escribió una versión de este relato, pero se ha perdido.


En realidad, en los ciclos artúricos posteriores a Chrétrien poco se dice de este personaje, pero el extenso romance en prosa Tristán, del siglo XIII, se vincula Tristán con el rey Arturo, tomando Mallory cuenta de esto al convertirle en unos de los caballeros principales de la Mesa Redonda en La Muerte de Arturo.


Según las crónicas, Tristán procedía de Cornualles y era hijo de Blancheflor o Isabelle y Rivalen o Melodias, además de sobrino del rey Mark de Cornualles. El joven y galán caballero debía custodiar la joven y bella Iseo desde Irlanda a Cornualles para desposarse con su tío, el rey, pero al beber por accidente una poción mágica, la joven cae enamorada de Tristán. Ambos amantes deberán entonces mantener su amor en secreto, viviendo diversas tribulaciones. El tema de Tristán e Isolda será en siglos posteriores objeto de numerosísimas adaptaciones y versiones, siendo célebre la ópera de Wagner Tristán e Isolda (1859).



Galahad, el casto perfecto caballero


El hijo de Sir Lancelot tiene también un lugar principal en la Mesa Redonda. El personaje que inspiró a Galahad, Gwalchaved, ya aparecía en el Mabinongon galés escasamente desarrollado, aunque se decía que era sobrino de Arturo y hermano de Gawain y Mordred, parentesco que desaparecerá en el ciclo artúrico (¿tiene el personaje realmente origen galés?). No se le cita en los romances franceses, ni tampoco es mencionado por Robert de Wace ni por Chrétien de Troyes. Galahad aparece con todas las de la ley en el siglo XIII, en el Ciclo de la Vulgata.


Según la obra Lancelot, de la Vulgata, siendo hijo ilegítimo de Lancelot y de Elaine, hija del Rey Pelles o el Rey Pescador, se crió en un convento de monjas del que una tía suya por parte de madre era abadesa. Allí aprendió la piedad y la caridad cristiana e hizo voto de castidad. Enviado a al corte de Arturo para reunirse con su padre siendo niño, Merlín profetizó que superaría a su progenitor en valor y que podría hallar el Santo Grial. Entrenado por su padre, el joven Galahad, sin ser aún caballero, se sienta en el “sitio peligroso” de la Mesa Redonda, el asiento reservado al descubridor del Grial, que mataría inmediatamente al no elegido para ello. Al no morir, Arturo le nombra el mejor caballero del mundo y le acepta en la Mesa Redonda.


La visión cristiana, piadosa y célibe del personaje debe mucho a la influencia cisterciense, ya que esta orden monástica se encargó al parecer de transcribir las obras que conforman la Vulgata. Su figura, casi de santidad, se ha comparado en numerosas ocasiones con la de Jesucristo. Según la Vulgata, La Muerte de Arturo, y otras obras posteriores, Sir Galahad será el caballero que finalmente consiga el Santo Grial, debido a su santidad y pureza, algo de lo que carecía su padre. No obstante, en el siglo XII Chrétien estableció que el Grial fue conquistado por Percival, visión que otros autores posteriores compartirán.



Perceval, el héroe del Grial


Percival es otro de los más famosos caballeros de Arturo, identificado con al consecución del Santo Grial, cuando no es Galahad en otras versiones, y con el arquetipo de la redención y la maduración personal. Este personaje es mencionado por vez primera por Chrétien en su Comte del Graal y no aparece en ningún romance francés ni bretón previo, aunque si en un relato galés del siglo XII, con el nombre de Peredur (el Cuento de Peredur). Chrétien tomó este personaje y su historia, relacionado con las leyendas de Arturo para convertirlo en uno de los caballeros más importantes de Arturo. Se desconoce como pudo surgir en Gales el personaje arturiano de Peredur, tan tardiamente en comparación con Gawain o Mordred. Lo cierto es que la historia de Peredur es prácticamente la misma que al del Grial, pero sin el Grial.


Chrétien dejó incompleto su Comte del Graal y no prosiguió las aventuras de Percival (nombre derivado de Peredur galizado según los cánones del romance), pero ya se consta que el fue el que consiguió un objeto llamado graal, que no se llega a decir lo que es. Según la narración de Chrétien, Perceval era hijo del Rey Pellinore y se quedó huérfano muy niño. Su madre se retiró con el a un bosque de Gales donde prácticamente sin contacto con el mundo exterior. A los 15 años, Perceval vio a unos caballeros del Rey Arturo pasar por el biosque y maravillado, decide viajar a Camelot para unirse a las tropas de Arturo. Aunque inocente y rústico, una vez llegado a la corte de Arturo mostrará su valor y se unirá a la Mesa Redonda.


Perceval, en el relato de Chrétien, falla la primera vez al tratar de conseguir el Grial, que él ve por vez primera en el castillo del herido Rey pescador. Más tarde, con al lección aprendida, retorna al castillo y consigue el misterioso Graal, aún no definido como el cáliz de la última cena, sino como un objeto preciado que el autor no pudo describir ni definir por su repentina muerte. Perceval en las versiones de la Vulgata aparece como acompañante de Galahad en su consecución del Grial, junto con Bors. La historia de Perceval es al del caballero que evoluciona y madura y aprende de sus propios errores, para llegar a ser el perfecto caballero. Al igual que muchos caballeros de Arturo, el personaje Perceval atravesará fronteras y será fuente de inspiración de numerosas adaptaciones, como la alemana de Wolfram von Eschenbasch, Parzifal, o la ópera Parsifal, de Wagner.

martes, mayo 19, 2009

El aparatito de Lumiere - LA SOMBRA DEL PODER (STATE OF PLAY)


**

El cine de Hollywood, tan imaginativo y ocurrente últimamente, se ha tenido que fijar en una miniserie de la BBC en clave de thriller para firmar un supuestamente ambicioso filme de intriga política-periodística, que pese a la voluntad y a la presencia de un nutrido reparto de campanillas, no termina de cuajar y se pierde en la rutina y la mediocridad. Planteado como una crítica a las grandes compañías que pretenden privatizar los mas variopintos (y esenciales) asuntos y a los gobiernos que lo permiten, ye incidiendo en el tema de la seguridad y el mundo armamentístico, La Sombra del Poder no consigue transmitir un mensaje muy nítido ni una crítica clara al mundo de los mezquinos intereses de las mas altas esferas, ya que tal vez ese no sea su propósito, pero es que ni tan siquiera consigue sustentar un thriller sólido y/o apasionante, pese a algún destello puntual.


El desarrollo de la trama es a partir de la investigación periodística que el personaje de Carl McAffey (Russel Crowe), el avispado plumilla de un diario de Washington, realiza sobre la muerte de una joven colaboradora del congresista Stephen Collins (Ben Affleck), en un asunto que parece apuntar a esferas muy altas y con bastantes recovecos e implicaciones de todo tipo. El desarrollo de la película es irregular, aunque es de agradecer que en lugar de la investigación policial predecible en este tipo de películas, se nos presente todo fundamentalmente desde la óptica periodística, evitando rutinas narrativas poco estimulantes. Sin embargo, el resultado final es poco convincente, en al medida en que el resultado final ni sorprende ni suponen ningún gran golpe de efecto, algo que podría haber salvado a la película. Buenos secundarios, un guión interesante, pero todo sin el mayor relieve.

lunes, mayo 18, 2009

ESKERRIK ASKO, ATHLETIC!

CADA MINUTO QUE PASA, UNO SE ENORGULLECE MÁS DE SER DEL ATHLETIC.




ES UNA EXPERIENCIA ÚNICA. DE VERAS.




AUPA ATHLETIC!

lunes, mayo 11, 2009

El aparatito de Lumiere (Programa doble) - EN EL SÉPTIMO CIELO / STAR TREK

EN EL SÉPTIMO CIELO (WOLKE NEUN)


***


No esta nada mal este drama alemán, tan crudo como minimalista, pero que insólitamente no desprenda excesiva amargura. Es una historia doméstica muy sencilla, sobre el adulterio que comete una sesentona felizmente casada desde hace 30 años con su segundo marido, que sin comerlo ni beberlo, comienza a tener una relación extramatrimonial con un hombre de 76 años vecino suyo. Puede parecer una historia simple y anecdótica, y lo es, pero lo que en realidad trata de expresar esta película es la dificultad de algunas personas para dar sentido a su vida, sin que esto este reñido ni con su trayectoria ni con su felicidad vivida. Muy poquitos actores y escenarios principalmente del hogar en una película que trata el drama con realismo y sin artificios melodramáticos. Para poder disfrutar bien de la película, conviene meterse en al piel de su protagonista, Inge, interpretada magníficamente por Ursula Wegner, a lo que a los que somos más jóvenes se nos hace difícil, pero para los que ya tiene cierta edad posiblemente no.


En el Séptimo cielo es un drama crepuscular, protagonizado por personas en el otoño o invierno de su existencia y que no saben a ciencia cierta si tiene algo que perder o no. Es al mismo tiempo una película bastante valiente por multitud de razones, ya que otorga protagonismo a gente que en otro contexto malamente funcionaría como motor de una historia y además plantea preguntas de difícil respuesta. Eso si, puede que no sea plato para todos los gustos una película tan gélida y en cierto modo áspera. Lo cual no quita razones para dejar de verla.




STAR TREK


*** y 1/2




Parecía que la mítica saga creada a finales de los 60 por Gene Roddenberry ya no tenía nada que decir tras más de 40 años de éxito y millones de adeptos en todo el mundo, pero la rentabilidad de esta franquicia de ci-fi sigue siendo tan, tan grande, que pese al agotamiento al que parecía haberse sometido en los últimos tiempos con sus últimos productos cinematográficos y televisivos mas bien mediocres, se vuelto a retomar aunque esta vez contándolo todo desde el principio; es decir, reiniciando la saga tal y como fue concebida en la serie de televisión que comenzó a emitirse en 1966.


Tras la serie de televisión original (1966-1969) y otras tres más desde finales de los 80 y diez entregas cinematográficas que reactivaron el espíritu Trekkie desde 1979 recuperando aquella impronta pacifista y diplomática en la ciencia ficción pleno apogeo de la saga Star Wars, llega una especie de precuela de toda la franquicia, dirigida por un pope de la nueva ficción televisiva, J.J. Abrams (Alias, Perdidos) y cuyos protagonistas son, obviamente, la mítica primera tripulación del Enterprise, aquella que figuró en la serie de los 60 y en las 6 primeras entregas cinematográficas, es decir, la tripulación del Enterprise por excelencia: el capitán Kirk, Mr. Spock, McCoy, Uhura, Sulu, Scotty y Chekov. Este nuevo Star Trek puede considerarse el reinicio de una saga que ya no daba más de sí como mostraban las últimas entregas con la tripulación del capitán Picard. Había que insuflar de sangre nueva a la franquicia y esto se ha hecho, paradójicamente, volviendo al pasado, a los inicios. Curiosamente esta onceava entrega cinematográfica también plantea digresiones temporales de este tipo.


Abrams no es fan ni entusiasta de la saga: se ha pretendido hacer un producto que guste y entusiasme tanto a trekies como a no trekies, y esto a algunos fanaticos de la franquicia puede que no les guste, por aquello de que la propiedad privada de un friki no se comparte con no frikis. Pero hay que admitir que la jugada con esta película ha salido estupendamente: Star Trek de 2009 es una estupenda película de ciencia ficción que funciona correctamente como episodio iniciador (¿de un nueva saga con la primera tripulación?), además de mostrar una historia con todos los ingredientes de una buena película de ficción científica o aventuras. Con mayor presupuesto y ambiciones que cualquiera de sus predecesoras, esta entrega puede que no ofrezca nada realmente nuevo (a estas alturas…), pero si que renueva el espíritu Star Trek más allá de auto homenaje complaciente y el inevitable guiño a los fanáticos. Se nos cuenta la historia de una de las primeras misiones de la USS Enterprise, con una tripulación más joven que nunca y recién graduada en la academia, y un díscolo James T. Kirk que accede por vez primera al mando de la nave tras entrar en ella de extranjis y ser considerado un joven indisciplinado y rebelde. Se inicia así la amistad entre Kirk y Spock, el personaje trekie más carismático. La amenaza de los romulanos, violento pueblo sediento de venganza y que pretenden destruir cualquier planeta que se les ponga por delante con su diabólico invento perforador, es lo que une a los por entonces mozalbetes del Enterprise en su primera misión de envergadura, dispuestos a salvar la tierra en una aventura intertemporal que pondrá a prueba el proceso de maduración del joven Kirk y el equilibrio emocional del vulcaniano Spock, debatido por su condición de hijo de vulcaniano y terrestre.


Para el papel de un rebelde sin causa Jim Kirk se ha escogido a Chris Pine, quien pone carisma y buena disposición y no trata de imitar mucho a William Shatner, mientras que Spock es Zachary Quinto, clavadito a Leonard Nimoy y que compone un Spock bastante más “humano” de lo estamos acostumbrados. Por cierto, Nimoy también interviene interpretando al anciano Spock en un genial encuentro intertemporal con el joven Kirk, en lo que se perfila como al última vez que el actor encarna al mítico alienígena de puntiagudas orejas. No esta anda mal el resto del reparto, quienes intrpretan a un staff del Enterprise bastante más natural y cercano de los muchas veces pomposos personajes originales. Destaca una encantadora Uhura interpretada por la atractiva Zoe Saldana y un convincente McCoy a cargod e Karl Urban. Eric Bana interpreta al imponen villano romuliano Nero, y Ben Cross y Winona Ryder son los padres de Spock. Resultan muy curiosas algunas escenas de Kirk en la tierra, comportándose como un chulito de barrio y en especial la desarrollada en una discoteca, entrando a la mismísima Uhura. Una película muy entretenida, con espectaculares escenarios, efectos especiales y escenas de acción que hará las delicias de todo aquel que busque una buena película de evasión pero con mensaje, lo que no esta nada mal en los tiempos que corren.

domingo, mayo 10, 2009

Mitos y Leyendas del Rey Arturo (II) – MERLÍN Y LA MAGIA

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En el ciclo artúrico existe un personaje que se ha convertido en uno de los personajes de ficción más importantes de todos los tiempos, tan importante como el propio Arturo: el Mago Merlín, el mentor, valedor y consejero del monarca. Junto con Merlín aparecen en las leyendas de Arturo otros personajes, escenarios y situaciones que remiten al mundo de la magia, lo sobrenatural y lo prodigioso, confluencia de mitología celta y tradición de los libros de caballerías. Morgana Le Fay, La Dama del Lago, Avalón…Druidas, hadas, magos y demás prodigios. Y por encima de todos ellos, la venerable e imponente imagen del más legendario mago de la historia de la humanidad: Merlín

Magia arturiana



Las leyendas del Rey Arturo revisten de carácter fantástico y eso siempre ha hecho pensar al público que ni Arturo, ni sus caballeros, ni Ginebra, ni el mago Merlín existieron realmente. Se sabe que el personaje que inspiró al mítico rey (descrito como monarca por primera vez por Geoffrey de Monmouth) existió realmente, aunque nada se cuenta en las crónicas históricas de magos, islas mágicas de Avalon, la mayor parte de las aventuras prodigiosas de los caballeros y mucho menos de santos griales. Las leyendas galesas de los Mabinogi sobre Artús (nombre céltico del personaje) introdujeron elementos sobrenaturales y exagerados como los prodigios que eran capaces de realizar los sirvientes (caballeros en versiones posteriores) de Arturo, pero no fue hasta la aportación bretona sobre los relatos de Arturo, que se dio sobre los siglos VIII y IX introducida por los galeses, en donde elemento mágico se consolida el la saga arturiana. Aunque la cultura de la Bretaña francesa en aquellos primeros siglos del medioevo era ya la del Sacro Imperio Germánico, aún quedaban bastantes elementos de su pasado celta (compartido por los habitantes de las islas británicas) en tradiciones y leyendas, los cuales incluían leyendas fantásticas en donde se transgredían las leyes de la naturaleza. Este elemento maravilloso era un oasis pagano en un mundo cristianizado donde lo prodigioso (milagroso) solo podía ser obra de Dios. Los Lais (cuentos) bretones, de los que no se conserva ninguno escrito en bretón salvo las traducciones en francés posteriores, incluían ya presencia de mujeres con poderes mágicos (hadas, ninfas) y mágicas aventuras de caballeros de la Mesa Redonda (otra posible aportación francesa a la leyenda), como la que vivió Lanval, el que luego se conocerá como Lancelot. Sin embargo, aún no se hace mención de Merlín en los lais bretones, aunque no sobran, eso si, bastantes personajes femeninos que guardan evidente conexión con el mundo mágico céltico, donde la mujer como generadora de magia era un elemento central. El hada de Lanval en Bretaña, la Dama de la Fuente de Owain en Gales (inspiradora de la anterior), son ejemplos de la importancia de las mujeres mágicas en la mitología artúrica de los romances caballerescos anteriores a Chrétien de Troyes, el popularizador de los mitos del Rey Arturo en toda Europa.



Merlín el Loco


Resulta significativo que en los lais de Bretaña no se mencione a Merlín (puede que los relatos sobre el mago se perdiesen) aunque los romances franceses (procedentes de las fuentes bretonas) del siglo XII sobre Arturo, como los de Robert de Wace a mediados de la centuria, ya mencionaban al hechicero. Estaba claro que Merlín, creación literaria de Geoffrey de Monmouth, que como tal data de la primera mitad del S. XII, había conseguido penetrar en la tradición oral sobre Arturo, tanto en Gran Bretaña como en Francia. Geoffrey en su Historia de los reyes de Britania quiso hacer pasar como reales muchas cosas que nunca existieron, como fue la presencia de un consejero del Rey Uther Pendargon llamado Merlinus. Normalmente se cree que el escritor y religioso inglés se inspiró en dos fuentes para crear al personaje; una la de la leyenda de Myrdinn Wyllt (Myrdinn el Loco), y otra la de el general britano romano Ambrosio Aureliano, quien vivió en el siglo VI. Con todo, Geoffrey mencionó por primera vez a Merlinus en una obra anterior, Prophetiae Merlini (Las Profrecías de Merlín)


Poemas sobre Myrdinn Wyllt aparecen en los códices del Libro Negro de Carmathen y el Libro Rojo de Hergest. Se dice allí que Myrdinn fue un guerrero britón de origen céltico que luchó en el 573 en la batalla de Aryderydd, en la cual, consternado por los horrores de la guerra, perdió la razón y se refugió durante muchos años en bosque de Celydonn, en el sudoeste de Escocia, donde vivió como un eremita aislado de todo contacto con al humanidad. Es posible, que de existir, Myrdinn hubiese sido picto, por este autodestierro en la Escocia profunda. Parece ser que incluso el personaje tuvo en realidad el nombre de Lailoken, de origen picto, pero más tarde se lo cambiaría por Myrdinn, nombre de supuestas reminiscencias anglosajonas provenientes del influjo de las invasiones de este pueblo a la isla británica a finales del siglo XVI. Myrdinn nunca hubiese conocido a Arturo, ya que la batalla de Aryderydd tuvo lugar casi 60 años después de la época en la que se cree que murió el verdadero Arturo. Myrdinn el Loco según los primeros códices en los que aparece mencionado ejerció de bardo tras decidir salir de su retiro, y Geoffrey le atribuyó una serie de poemas proféticos que supuestamente recitó y que recogió en su Prophetiae Merlini; siendo según el autor las propias palabras del bardo enloquecido. ¿Dónde esta el elemento mágico en este Merlín-Myrdinn?, ¿En las profecías?, ¿Cómo se llegó a concebir al personaje como un mago?



La profecía de Ambrosio


Como hemos dicho antes, Myrdin El Loco no fue la única figura en la que Geoffrey se inspiró para caracterizar a su Merlín, al que para latinizar el nombre lo modificó en una letra para que no sonase como merde (mierda), ya que el otro personaje inspirador de Merlín, Ambrosio Aureliano, de existencia histórica comprobada, es tal vez el que más atribuciones aporta al mago de Monmouth, incluido un poder profético y de adivinación del futuro del que se decía que este militar britano romano era poseedor. Esto, que entraría en el terreno de lo prodigioso y por lo tanto legendario más que de lo real, estaba recogido por el historiador Nennius en su Historia Brittonum, la primera fuente escrita que mencionaba a un caudillo militar llamado Arturus. Como Myrdinn, este personaje, según Nennius, no tenía ninguna relación con Arturo. Este autor no específica cuando vivió este general, pero señala que existió en los últimos años del Imperio Romano (¿fue contemporáneo de Arturus?). Su hazaña sobrenatural tuvo lugar siendo un niño, cuando profetizó ante el rey de la Gran Bretaña Vortinger, en realidad un sajón invasor usurpador del trono, la futura guerra que le quitaría del trono terminaría con su vida. Según Nennius, Ambrosio era un hijo de padre desconocido y esto le convertía en un apestado. Entre las atribuciones de los hijos sin padre en la superstición latino-germana estaba el de tener una sangre purificadora, que Vortinger pretendía utilizar para salpicar los cimientos de una torre que estaba construyendo y que siempre se derrumbaba. El pequeño Ambrosio el reveló que la causa de este hecho era que bajo los cimientos había un lago en el cual dos dragones liberaban un fiero combate, metáfora de los violentos acontecimientos futuros. Ambrosio salvó así su vida. Hay que señalar que existió en el siglo VI un militar britano del mismo nombre (Ambrosio Aureliano) que luchó contra los sajones y que muchos historiadores aseguran que es en realidad el propio Arturo histórico, pero no parece que el también militar britano que citó Nennius se trate de la misma persona.


En las Profecías, Geoffrey de Monmouth no cuenta nada de la vida de Merlín ni de sus atribuciones, pero en la Historia de los Reyes de Britania (1135-39) recoge el relato de Nennius sobre Ambrosio y se lo atribuye a Merlín. Geoffrey cita también a un Ambrosio Aureliano, pero es un personaje diferente, según este autor hermano de Uther Pendragon, el padre de Arturo (hecho históricamente improbable). No obstante, Geoffrey señala que a Merlín también se le conocía con el nombre de Ambrosio, para no entrar en contradicción con la crónica de Nennius. Merlín, en la Historia de los Reyes de Britania, es ya considerado un profeta, un mago de enorme sabiduría y cuya historia estará conectada con al del linaje de Arturo. Es evidente que la historia del profeta niño Ambrosio y la del bardo loco Myrddin (¿también profeta?) tenían elementos que estaban en consonancia con el universo mágico de la mitología celta y también con la religión de los celtas, recordaba al mundo de los druidas, los curanderos, jefes y sacerdotes las antiguas tribus célticas. No fue extraño que el escritor medieval concibiese a su Merlinus como un hechicero druídico, un sacerdote pagano de sumo poder cuyo origen por cierto describió como sobrenatural. Esto en una sociedad antigua precristiana como la celta británica podía ser aceptado, aunque en el siglo XII esto estuviese tachado de magia anticristiana. Geoffrey de Monmouth no dudó en incluir en su imaginada historia de Inglaterra a un mago como sujeto importante de la historia de la Gran bretaña, aunque solo fuese por reminiscencias del pasado y de las leyendas ancestrales. En una tercera obra, Vita Merlni, Geoffrey cerrará su visión del hechicero Merlín.



Merlín el hechicero


Según Geoffrey de Monmouth, que mitifica aún más la historia de Ambrosio Aureliano contada por Nennius, Merlín Ambrosio nació en Camarthen, en Gales. Era hijo de una doncella y un íncubo -un demonio con forma humana masculina que según la tradición antigua buscaba yacer con mujeres para engendrar hijos diabólicos- y de su localidad natal fue llevado ante Vortinger, pronunciando allí su profecía de los dragones. No es la única profecía que Geoffrey atribuye al hechicero, ya que en la Historia también se narran los vaticinios que parecieron en las Profecías. No obstante, pocos acontecimientos vitales del personaje se narran en esta obra, y solo uno vinculado a las leyendas artúricas posteriores; de hecho en esta obra Merlín no es ni consejero ni mentor de Arturo sino de su padre, Uther Pendragon. Se cuenta el célebre episodio de el hechizo de Merlín para transformar a Uther en su enemigo y así pasar la noche con al mujer de este, Igraine, quien engendrará a Arturo. Geoffrey también cuenta la constricción de Stonehenge por parte del mago, como mausoleo funerario para Ambrosio Aureliano, para la cual utilizó la magia como medio de transporte de las piedras desde Irlanda a Inglaterra. Estaba claro que el autor veía una clara conexión del personaje con la cultura de los druidas celtas, que en la Gran Bretaña del siglo XII estaba identificada con el paganismo antiguo en general.


Aunque Merlín intervino en romances caballerescos franceses (como el Roman de Brut de Wace) sobre Arturo, Chrétien de Troyes omite al mago en sus diversos escritos artúricos, inspirados principalmente en fuentes francesas y bretonas, aunque este autor reforzase ele elemento mágico y sobrenatural en la crónica del Rey Arturo. Robert de Boron, también francés del S.XII y fiel continuador de la obra de Troyes, retoma a Merlín en obras como Roman d lhistorie du graal´ y Merlín donde establece lo que podemos considerar al caracterización definitiva del personaje. Boron sigue el la idea del hijo del íncubo y la doncella, aunque el bebé es bautizado inmediatamente para no heredar el poder maligno de su padre. El origen sobrenatural de Merlín (ya Wace establecío el nombre definitivo del personaje, galizado, y conocido en el mundo anglosajón a partir de Layamon, traductor de Wace, como Merlin), le otorgó el poder de poseer todos los conocimientos existentes en la tierra, además de los que sucedieron en épocas lejanas. Dios le concederá el don de la profecía futura, con lo que el poder y la sabiduría de Merlín serán infinitos. Merlín se convierte así en el mago más fabuloso de la literatura medieval de caballerías, y esto le convertirá en modelo de creaciones literarias posteriores. Boron ya hace al personaje mentor, maestro y consejero de Arturo, de quien predijo su gran poder antes de haber nacido.


Una adaptación francesa anónima en prosa del XII del Merlín de Boron, conocida como el Merlín en prosa narra con detalle la apariencia de Merlín y su poder para presentarse en varias formas (cinco antes de establecer su apariencia definitiva): antes de encontrarse con Arturo, Merlín tendrá la apariencia de un barbudo y humilde leñador, un ser deforme, un apuesto joven, y un hermoso niño, para luego conocer a Arturo adulto (tras dejarlo siendo un lactante al cuidado de Ector tras la muerte de su padre) en la forma de un fiero ogro, para luego pasar a ser un venerable anciano de larga barba blanca, jorobado, apoyado en un bastón, vestido con andrajos de lana y con varios animales salvajes que le rodean por doquier. Un aspecto que recordaba al de los druidas celtas y que será reforzado en iconografías posteriores, inspirándose sobre todo en los druidas del ciclo irlandés, como el mítico Cathbad.



El crepúsculo de Merlín


En el ciclo anglosajón de La Vulgata (donde precisamente se narra por primera vez completa la historia del Santo Grial, apenas esbozada por Chrétien) se continua la historia de Merlín en relación con Arturo con más detalle. Versiones posteriores inglesas y francesas sobre la vida de Merlín (y Arturo) continuarán con los cánones sobre el personaje que estableció La Vulgata, salvo lo concerniente a su supuesta maldad (según ese ciclo, Merlín no fue bautizado nunca), que quedará mitigada a favor de un gran poder dedicado a hacer el bien. Merlín pasará a partir de ese momento en la historia de la literatura como autor de la insertación de la espada en la piedra, creador de las aventuras de los caballeros e instigador de la búsqueda del Grial. En estas versiones anteriores a la Muerrte de Arturo (1470) de Thomas Mallory, Merlín será autor de muchos prodigios, como los de cambiar de forma. En la Vulgata se cuenta por vez primera la caída de Merlín; el mago se enamora de Niviane (futura Viviane), una nueva cortesana hija del rey de Northumberland, quien le pide que la instruya en la magia. No muy convencida con los ardides que el encantador puede hacer sobre ella para conseguir su amor de forma ilícita, la mujer, mientras ambos descansaban en una cueva en medio de un viaje en el cual el mago escoltaba a la doncella, utiliza sus nuevos poderes mágicos para encerrarle de por vida en la cueva y provocando así su muerte. En versiones posteriores donde se recoge la muerte de Merlín su prisión será una casa invisible o el interior de un árbol.


El mito de Merlín trascenderá al del propio Rey Arturo y se convertirá, tras el fin de la Edad Media, en el prototipo del mago o encantador, tanto en su indiemntaria y apariencia de venerable anciano como en sus atribuciones. Muchas obras literarias en varios idiomas le citarán o le incorporarán como personaje, muchas veces sin relación con Arturo. Basta recordar el papel esencial que cumple en la segunda parte del Quijote, de Miguel de Cervantes, en donde una de las despiadadas bromas de los duques hacia Don Quijote y Sancho Panza incluía la aparición de un falso Merlín quien se atribuía el encantamiento de dulcinea convertida en campesina y la creación de Clavileño, el fabuloso caballo de madera volador, y por lo tanto el mítico mago será el “villano” invisible en esta parte del Quijote. Y como no, no olvidar el papel también de villano que el hechicero tenía en Un Yanki en la corte del rey Arturo (1889) de Mark Twain, famosa parodia del universo artúrico. Sin Merlín no sería posible concebir a Gandalf y los demás magos de la Tierra Media de Tolkien. El Mago Merlín ha quedado en la historia de la literatura como la encarnación de la magia y tal vez le debamos a esta figura una grandísima parte del devenir de la historia de la literatura fantástica.



Morgan Le Fay


Otro de los personajes con enormes atribuciones mágicas dentro del mundo artúrico, es el de Morgan le Fay, el Hada Morgana. Morgana aparece por primera vez en las crónicas de Arturo como un hada, rol vestigio de la mitología celta. A partir de la Vulgata, Morgana, será considerada hermanastra de Arturo y antagonista del Rey, pasando a ser la villana oficial de la saga, tal y como se la conoce hoy día. Según la leyenda, Morgan era hija de la madre de Arturo, Igraine (Igerna) y de su primer esposo Garlois Duque de Cornualles. Tras la boda de su madre con Uther Pendragon, la pequeña Morgana es recluida en un convento, pero se siente atraída por la magia pagana que empieza a estudiar. Uther, su padrastro le concierta con un matrimonio con su hombre de confianza Urien; ella no tiene más remedio que aceptarlo pero se venga teniendo una legión de amantes durante varios años. Ya con su hermanastro Arturo como rey, la Reina Ginebra descubre sus aventuras amorosas y es expulsada de la corte. Resentida contra su cuñada y su hermano, Morgana se convierte en discípula de Merlín en las artes mágicas y logra convertirse en hechicera. Morgana usará su magia para conseguir la ruina de su hermano y de la Mesa Redonda. Trata de seducir a varios caballeros, conspira continuamente contra Ginebra y finalmente llega a engatusar amorosamente a su propio hermano, con el que tendrá a Mordred, el futuro caballero traidor causante de la caída de la Mesa Redonda. En otras versiones anteriores a Thoams Mallory, que fue quien estableció el forzado incesto Arturo-Morgana, Mordred es hijo de Morgause, una de las hermanas mayores de Morgana, y la hechicera sería madre del caballero Gawain, tradicionalmente considerado como el sobrino (y pariente predilecto) de Arturo. Morgana también descubrió e hizo público el adulterio entre Ginebra y Lancelot, el mejor amigo de Arturo, lo cual ocasionó la guerra que terminaría con Camelot, la Mesa Redonda y el Rey Arturo, tal y como ella deseaba. No obstante, en La Morte d´Arthur de Mallory, tras la publicación del adulterio, Morgana se reconcilia con su hermano.


El personaje del hada Morgana es mencionado por primera vez por Geoffrey de Monmouth en su Vita Merlini (1150) pero no será hasta con la Vulgata, también conocida como el ciclo Lancelot-Grial, en el cual el personaje del hada hermanastra de Arturo no tendrá el protagonismo principal y las atribuciones que terminará teniendo en los mitos artúricos. Un personaje de escasa importancia en versiones anteriores se convierte pues en un rol clave y junto con su sobrino (o hijo en otras versiones) Mordred en la villana de la historia del Rey Arturo; esto tal vez sea debido al origen monástico y cristiano del ciclo Lancelot-Grial/Vulgata, en donde los monjes cistercienses que retomaron las fuentes anteriores trataron de satanizar el uso de la magia en la persona de un personaje que podía ser el reverso maligno de Merlín. Morgan tiene su origen en al mitología céltica galesa, donde su personaje ya estaba ligado a la figura de Artús, aunque es posible que su origen remoto sea la diosa celta Modron. Es seguro por tanto que Morgana, tuviera existencia real aunque se cita en las primitivas leyendas artúricas galesas que la hermana de Arturo se llamaba Gwyar y era madre de los guerreros que mas tarde se conocerán como Mordred, Gawain y Galahad. Pero no parecen el mismo personaje; el hecho de que la hermana de Arturo fuese un hada hechicera, fue mencionado por primera vez por Chrétien en su romance arturiano Erec y Enide, haciéndose una fusión entre la hermana de Arturo de las leyendas galesas y el hada mágica que menciono por primera vez Geoffrey, personaje de la invención del autor inglés. Según él, Morgen (así la llama) era la principal de las nueve doncellas hermanas mágicas que vivían en la isla fabulosa de Avalon y en donde se sanó a Arturo, herido en su última batalla. La isla de Avalon, uno de los elementos mágicos más sugerentes que añadió Geoffrey al mito de Arturo, vino de la mitología galesa ancestral y de la leyenda de Mordron, personaje que al parecer tenía en mente a al hora de concebir a las nueve hadas, concepto este el de la doncella mágica proveniente de la mitología druídica. Es posible además que el nombre de Morgen proviniese de la diosa maligna Morrigan irlandesa, un personaje del que tomaría Morgana algunas atribuciones (su maldad) aunque la conexión no parece segura. En el Erec, Chrétien no menciona mucho a Morgane, pero señala su parentesco con Arturo y que es un hada sanadora, como al concibió Geoffrey de Monmouth. En otra de las partes del ciclo artúrico de Chrétien, Yvain el caballero del león, Morgane lanzó un hechizó a Yvain (futuro Gawain), por el cual sin mencionarse que era su madre, tal y como se decía en las leyendas de Gales, aunque autores posteriores retomarán este parentesco. Thomas Mallory en el siglo XV fue quien culminó el personaje literario de Morgana y lo convirtió en el personaje femenino más fascinante del universo artúrico, el cual reaparecerá en siglos posteriores con frecuencia en otras obras literarias desvinculadas a Arturo para encarnar la idea occidental de la hechicera maligna hermosa pero cruel. El personaje, ya creación literaria de corte universal, traspasará las líneas del espacio y tiempo y se contextualizará incluso en las leyendas sobre Carlomagno. Benéfica (sanadora en Avalon) o maligna, la figura de Morgana también se ha convertido en un símbolo del poder femenino.



La Dama del Lago


El otro personaje femenino mágico del mundo arturiano es de La Dama del Lago o Viviane (Viviana). Su aparición y concretización es relativamente tardía dentro de la literatura artúrica; en el ciclo de la Vulgata o Lancelot-Grial, la joven llamada Niviane aprendió la magia de Merlín de manea casi coactiva ya que los primeros poderes que usó fueron para retenerle en una cueva (en otros lugares en otras versiones) para después confinarle allí eternamente, como ya hemos indicado antes al hablar de Merlín. El episodio se repite en versiones posteriores y es el central en la historia del personaje que se conocerá por varios nombres: Nmue, Nimue, Niniane, Nyneue,y Niviane. En la Suite Du Merlin (siglo XIII), obra posterior a la Vulgata se recoge la historia de Nivaine, la maga de la que Merlín se había enamorado. El personaje era una muchacha mortal a la que el mago le enseñó las artes mágicas las cuales utilizó para evitar que el hechicero siguiese pretendiéndola, encerrándole de por vida en un cautiverio mágico (un refugio invisible). La relación que este personaje guarda con un lago es muy vaga, solo referida en esta última fuente a una leyenda sobre la diosa Diana que Merlín le relata a su amada y sobre cual al joven basará su ira contra Merlín. Los relatos posteriores que hacen referencia a la Dama del Lago se basarán en el personaje de Nivaine y en romances arturianos franceses de los siglos XI-XII en donde aparecen ninfas acuáticas que mantienen encuentros con caballeros de Arturo; de hecho Chrétien de Troyes señalaba que Lancelot había sido criado con una ninfa acuática, identificada como la Dama del Lago. Las doncellas acuáticas (ondinas) estaban tomadas de la mitología grecolatina clásica y no eran extrañas en la mitología céltica. Tmbién es posible que este personaje tenga su origen en Tetis, la madre de Aquiles en la Iliada por su rol protector y otorgador de invulnerabilidad hacia su hijastro Lancelot.

Es un debate encendido si Viviane o Niniane es una heroína o una villana, ya que la leyenda la muestra como un ser egoísta que solo busca su propio provecho y como una especia de femme fatale que engatusa a Merlín, aunque, por otra parte, al igual que Morgana, su mágica condición esta vinculada en versiones posteriores con el triunfo de Arturo y la creación de Excalibur. Y en todo caso, siempre vinculada a Avalon, donde según muchas versiones se forjo la mítica espada de Arturo. Viviane se convierte en la Dama del Lago en relatos del ciclo post-Vulgata, en donde el personaje entrega desde las aguas del lago la espada Excalibur a Arturo. No tiene allí nombre propio, pero el personaje se divide en dos al aparecer una mujer llamada Ninianne cuya historia es la misma que la que cuenta el Lancelot-Grial. El La muerte de Arturo, de Mallory, el personaje, con la misma división que en la versión antes mencionada, cobra en ambas partes gran importancia, en donde la anónima Dama del Lago ayudará con sus artes mágicas en las aventuras de varios de los caballeros de Arturo. Personaje etéreo, prerrafaelita y con gran carga romántica, la dama del lago ha sido fuente de inspiración en siglos posteriores para escritores y artistas y es uno de los mitos mas bellos de la saga arturiana.



La magia en los mitos del Rey Arturo: algo que llegó desde el mundo de los druidas celtas y creó gran parte de la concepción clásica europea de la magia y la hechicería, blanca o negra. Merlín, el más grande mago y sabio y las hechiceras, las mujeres más poderosas de los mitos y leyendas de Arturo. Un mundo fantástico nació y traspasó la esencia misma de la leyenda del Rey Arturo. Por arte de magia.