lunes, junio 06, 2011

El aparatito de Lumiere PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA (LES PETIS MOUCHOIRS)


***

El éxito autóctono en las taquillas francesas de los últimos meses trata de repetir repercusión en el resto de Europa. Sus ingredientes suelen ser los efectivos para lograr una considerable afluencia de público: mezcla de melodrama y comedia, realismo costumbrista y protagonismo coral, sin huir de algunas trampas en forma de cine romántico. En otras palabras, se ha tratado de hacer una película en algunos aspectos próxima a los cánones hollywoodienses del drama-comedia, aunque no se haya renunciado al genuino sello galo, algo que el cine francés, sea cual sea el género abordado, jamás pierde ni esforzándose en ello. Y al final, Pequeñas mentiras sin importancia es una película inteligente, sobria y que se deja ver con sumo interés, aunque también es cierto que es algo irregular -hasta la mitad de la película la cosa se mantiene en niveles muy discretos y farragosos- y también algo tramposa y embaucadora. Un producto que trata de ser una mezcla de retrato generacional (de gente entre 35-45 años), crónica realista y estudio psicológico, aunque solo consigue sus propósitos de conmover y hacer pensar al público de manera tibia.

En realidad, es difícil saber porque esta película, dirigida con tino por el realizador y actor Guillaume Canet (ausente en esta segunda faceta en la película), se muestra veces como un quiero y no puedo si cuenta con un argumento y premisa bastante sólidas y unas actuaciones excelentes por parte de un largo reparto con algunos de los mejores intérpretes del cine francés. Tal vez sea lo confuso del rumbo de las diferentes historias que se cuentan lo que hace que esta película solo se a capaz de mostrar sus excelentes cartas ya casi al final de la misma. Un marco espacial prácticamente único - una localidad costera donde Max, el mayor y virtual líder de un grupo de amigos tiene una vivienda- un grupo de personajes que interactúan exclusivamente entre ellos en dicho marco a la manera teatral – una pandilla de tardotreintañeros, cuarentones y algún cincuentón, algunos casados, otros en situación complicada, y alguno con críos - y una premisa: un amigo del grupo que se debate entre la vida y la muerte en parís tras haber sufrido un grave accidente, mientras sus camaradas tratan de pasar el verano como siempre lo han pasado y centrados únicamente en sus problemas, ya que cada uno tiene o arrastra un vicisitud propia que de alguna manera termina afectando a los demás de manera indeseada. La imposibilidad de separar y abstraerse de los intereses y problemas personales en un entorno en donde se vive una tensa calma presidida por el fantasma del amigo moribundo  y la sensación de que todos están llevando a  cabo una comedia para no herir ni desconcertar a los demás ni tampoco para fastidiar un momento que tradicionalmente ha sido de felicidad para ellos, es lo que presida esta historia en realidad  formada de pequeñas historias que algunas veces se antojan un tanto maniqueas e impostadas pero que son fácilmente reconocibles y a priori creíbles.  No obstante el pretendido  realismo de esta película de la impresión de no haberse conseguido por la sumisión de al historia a algún artificio sentimental o de comedia fácil perfectamente prescindible.

Como ya se ha indicado antes, es digno de mencionar el enorme trabajo interpretativo del largo reparto coral de esta película pese a que la galería de personajes sea desigual en cuanto a peso, algunos no se exploten como es debido y muchos de los intérpretes sean meros comparsas.  François Cluzet, Benoit Magimel, Gilles Lelouche, Valérie Bonneton, Jean Dujardin, y la últimamente omnipresente Marion Cotillard (compañera sentimental del director), entre otros,  están muy, muy  bien. Muchos de los intérpretes tienen su momento para lucirse y realmente lo aprovechan. Aunque el carácter y costumbres francesas puedan resultar algo peculiares para nosotros en algunos aspectos, es fácil identificarse en algunos momentos con situaciones y problemas descritos en esta película. Es una pena que no se haya logrado una matización más acertada en este filme y se hayan recurrido a tantos artificios, porque su interés es indudable.    

viernes, junio 03, 2011

Mís 50 discos que te cagas (26): BOB DYLAN –BLOOD ON THE TRACKS (1975)


 
 
En 1975 Bob Dylan consiguió cerrar muchas bocazas que afirmaban que estaba acabado. Era cierto que el cambio de década había afectado negativamente a la creatividad y constancia en la carrera del que una vez se llamó Robert Allen Zimmerman, pero con Blood on The Tracks Dylan demostró que era aún el más  grande cantante compositor sobre la tierra con un álbum magistral, tal vez el mejor de su carrera: un Dylan de 34 años, maduro, cuerdo, sabio, descreído y seguro de si mismo, con un poso aún más  cínico que otras veces desgranó un cancionero emocional de altos vuelos. Todo vino a enderezar su un tanto irregular y errática carrera en la primera mitad de los 70, una época donde un Dylan con problemas personales (fracaso matrimonial) y demasiado ocupado en terrenos ajenos a la música (literatura, interpretación, cine, vida social) publicó discos - de manera un tanto espaciada- que aunque aceptables estaban muy por debajo de su gloriosa producción en los 60.   

Blood on The Tracks se concibió como un regreso a las raíces acústicas, pero no es solo un disco de folk, ya que pese a predominar el formato acústico hay blues, rock adulto (Adult Contemporary, que se llamaba entonces), y, por supuesto, folk rock. Dylan grabó el disco en Nueva York,  pero no contento con el resultado en algunos temas, los regrabó en Minneapolis con nuevos músicos poco antes de la publicación del LP en enero de 1975. Blood on The Tracks se convirtió fue un nuevo nº 1 en álbumes para Dylan y obtuvo las mejores críticas para un disco suyo en muchos años. Piezas emocionantes y líricas como Simple Twist of Fate (un Dylan en su faceta más melódica) o Shelter from the Storm (impresionante y desnuda, hecha para poder nudos en la garganta, con sus tañidos de guitarra) se han convertido en temas clásicos dylanianos que todo amante de la música debe oír. Por no hablar de un temazo con mayúsculas, la maravillosa Tangled Up in Blue, una de las mejores canciones de siempre de Bob Dylan y todo un estándar: una letra alucinante con varias historias contadas desde diferentes perspectivas, una melodía poderosa y una impecable interpretación del maestro, el Bob Dylan maduro en estado puro, un modelo para las nuevas generaciones de cantautores; que gran canción, Dios mío.      

Hay alguna referencia en plan venganza a su fracaso matrimonial como en la irónica Idiot Wind, un tema estilísticamente pone los patrones de las creaciones gente como Bruce Springsteen, Dire Straits o Tom Petty. You´re a Big Girl Now  es otro highligt del disco en forma de balada acústica que remite al Dylan de la época de Blonde on Blonde, mientras que Lily, Rosemary and the Jack of Hearts ofrece una nueva y hermosa narración dylaniana naturalista como en sus mejores tiempos de trovador contemporáneo: el de Duluth seguía siendo el literato del rock por excelencia.

Bob Dylan puso al día su música con Blood on The Tracks y adaptó sus letras a un nuevo marco de decepción generacional tras los felices sesenta en una época en crisis que afectaba tanto a las vidas personales como al entorno social occidental que había renunciado a la fuerza a muchos ideales. Dylan continuó siendo con este disco el gran cronista del rock, pero a medida que los años iban pasando su estrella se apagaba y Blood on The Tracks por esto es considerada la última obra maestra de Bob Dylan. Ya nada volvió a ser como antes con un Dylan más mito que nunca pero artísticamente muy irregular. Por ello, el valor de Blood on The Tracks ha de cotizarse aún más si cabe. 


FICHA TÉCNICA

Géneros: Folk Rock, Cantautor, Rock Acústico, Folk, Rock Adulto
Publicación: enero 1975
Sello original: Columbia
Producción: Bob Dylan
Duración: 51:42
Músicos:
Bob Dylan: voz, guitarra, harmónica, órgano, mandolina
Billy Peterson: bajo
Eric Weissberg: banjo, guitarra
Charles Brown III: guitarra
Tony Brown: bajo
Buddy Cage: steel guitar
Billy Berg: batería
Barry Kornfeld: guitarra
Paul Griffin: órgano, teclados
Richard Crooks: batería
Greg Inhofer: teclados
Thomas McFaul: teclados
Chris Weber: guitarras
Kevin Odegard: guitarra
Peter Ostroushko: mandolina
  
Track listing

1- Tangled Up in Blue
2- Simple Twist of Fate
3- You´re a Big Girl Now
4- Idiot Wind
5- You´re Gonna Make Me Lonesome When You Go
6- Meet Me in the Morning
7- Lily, Rosemary and the Jack of Hearts
8- If You See Her, Say Hello
9- Shelter from the Storm
10- Buckets of Rain

jueves, junio 02, 2011

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XI)

 Agua y luz (reflejo) (2008)


 Mirada de avestruz (2010)


 Ruedas sobre el acantilado (2010)


Vista al mar sin aumentar (2009)

martes, mayo 31, 2011

El aparatito de Lumiere- MEDIANOCHE EN PARÍS (MIDNIGHT IN PARIS)


 


****

Salvo en la un tanto discreta Vicky Cristina Barcelona (2008), no le va mal a Woody Allen cada vez que rueda en Europa y se adentra en el cine del viejo continente, como ya demostrase en sus dos películas británicas Match Point (2005) y Scoop (2006). Solo que en esta ocasión la cosa ha salido mejor aún que en su díptico british  y ha firmado una estupenda película rodada en Francia que sin ser una obra maestra se trata su mejor filme tal vez en los últimos 10 años.  Quizás porque Allen siempre ha tenido cierta afinidad y feeling con el país galo, en donde ha obtenido un reconocimiento en muchos aspectos mayor que en su propio país, en esta ocasión se ha imbuido totalmente del espíritu y encanto de la capital parisina y ha conseguido hacer una comedia con apuntes románticos y fantásticos que es todo un homenaje a al ciudad de al luz y a su influencia en el imaginario colectivo y en la cultura y el arte del siglo XX, con un mensaje claro: París fue y ha sido siempre una celebración de la vida y de la imaginación.  Una vez más, Allen saca su talento de gran comunicador cinematográfico y hace partícipe al público de un espectáculo verdaderamente optimista, genial y sobre todo muy divertido.

París es la protagonista real y transtemporal de esta película en donde sitúa las tribulaciones de sus siempre atribulados personajes de la burguesía norteamericana, en esta ocasión tomando como eje al personaje de un joven aspirante a escritor de (en realidad corrector de guiones cinematográficos y dueño de una tienda de memorabilia en California) que viaja a la capital francesa junto con su futura esposa y los padres de esta. Este personaje, interpretado con convicción por Owen Wilson, no deja de ser un trasunto mas joven del propio Allen actor, como ya ocurrió con John Cusack en Balas sobre Broadway, y en ese sentido, Wilson cumple perfectamente como alter ego de Woody. Lo que al principio parece la típica comedia conyugal-psicológica alleniana con el encuentre sorpresivo de los dos prometidos con otra pareja americana de conocidos (y los consabidos recelos y malentendidos) pronto torna en otra cosa cuando Gil, el protagonista una medianoche se adentra sin saber como en el París bohemio de los años 20, la época parisina que el ama, en un extraño viaje en el tiempo que se repite cada noche a las 12 y en el que tiene la oportunidad de conocer, departir, charlar e incluso disfrutar de la noche Parisina con Scott Ftizgerald y su mujer Zelda, Hemingway, Picasso, Gertrude Stein, Cole Porter, Dalí, Buñuel, el torero Juan Belmonte…que incluso le ayudaran con su atascada novela que él trata de escribir con ahínco. La presencia de una joven parisina musa de los artistas llamada Gabrielle (una Marion Cotillard francamente encantadora) se convertirá en el acicate creativo y vitsal definitivo del alucinado -pero feliz con sus curiosas experiencias extratemporales- Gil

Woody Allen se marca una película apasionante en donde todo el ambiente del París de los años 20 esta retratado a la perfección: los cafés, el mundo de los dandys y las flappers, la bohemia de los escritores bañados en absenta, la música en gramófonos y pianos de bar la decoración, el vestuario…Un retrato tal vez un tanto tópico e idealizado, pero que se corresponde fielmente con la imagen mental del París años 20 de su mitómano protagonista. Junto con Owen Wilson y Marion Cotillard  aparecen Rachel McAdams como la sufrida novia del protagonista, Michael Sheen como él pedante  amigo intelectualillo, y ya dentro del elenco de los personajes históricos, Tom Hiddleston como F. Scott Fitzgerald, Kathy Bates como Gertrude Stein,  Corey Stoll como Hemingway y un descacharrante Adrien Brody como Salvado Dalí, entre otros. Y sin olvidar a Carla Bruni, como una guía de museo. Una película divertida, optimista y encantadora que deja un buenísimo sabor de boca y que sin duda hará las delicias tanto de los amantes del Allen más genuino como de los degustadores del arte y la cultura de principios del siglo XX.      

martes, mayo 24, 2011

El aparatito de Lumiere - AGUA PARA ELEFANTES (WATER FOR ELEPHANTS)



***
 
Sin grandes alardes y sin necesidad de contar historias ambiciosas, una película puede funcionar muy bien en cualquier género, y eso es lo que le ocurre a esta cuidada y atractiva cinta, una adaptación de novela de Sara Gruen que consigue ser un melodrama original y convincente pese a lo manido de su planteamiento (historia de un amor imposible) y un cierto inadecuado manierismo que remite a títulos exitosos del género en los últimos 15 años como Titanic. Esta no obstante es una película exenta de grandes ambiciones dirigida con clase y gusto por Francis Lawrence, quien nos transporta al mundo del circo en su época dorada, los años 30, cuando en EEUU el espectáculo circense era un negocio y entretenimiento de primer orden que atraía a grandes masas de público en una época difícil inmediatamente posterior al desplome de la bolsa en 1929. Una ambientación muy elaborada hace creíble el encanto retro y camp de este filme en donde destaca una soberbia recreación del circo de la época

Robert Pattinson, estrella gracia a los filmes de la saga Crepúsculo interpreta a Jacob Jankowsky, el protagonista de la historia, un joven estudiante de veterinaria que en 1931, desnortado y sin un duro, por azar se enrola en un exitoso circo ambulante en donde a trancas y barrancas consigue colocarse como veterinario ante la falta de atenciones que están viviendo los animales del espectáculo. Su buen hacer y su honestidad  consiguen vencer los recelos iniciales de sus compañeros faranduleros, pero la presencia de la mujer del jefe de pista (interpretado por el alemán Cristoph Waltz, al revelación de Malditos Bastardos), una bella domadora de animales (Resse Witherspoon), despertará el amor en él, y claro está, esto traerá consecuencias imprevisibles. La película sabe fluctuar bien entre el melodrama y la crónica social de una época además de retratar con cierta efectividad cosas tan sugerentes como la dificultad de aceptación del extraño o el poder del cariño como superador de barreras, aunque todo de una manera esquemática más que nada por el guión se centra más en los personajes y en sus un tanto repetitivas cuitas internas y lo demás digamos que sirve de fondo a veces de manera demasiado desdibujada. Sin embargo, son abundantes los momentos emocionantes y al final la película no cae en la ñoñería ni en la lagrimita aunque en algún momento se atisbe cierto peligro a que esto ocurra. Una película elegante y sugerente para olvidar los problemas durante dos horas.      

lunes, mayo 23, 2011

INDIGNADOS ES POCO

Hace unos días que surgió en toda al geografía española un movimiento ciudadano de los de siempre, de los de a al antigua usanza, de aquellos que aprecían ya olvidados en una época de idotización, acomodaminto y pasotismo social. Es el movimiento Indignados o 15 M, que viene a leer la cartilla a la clase política española, lerda, inoperante, autocimplciente e ineficaz en una época de grave crisis que  ha sabido incapaz de resolverla y más aún, la ha agrabado todo lo que ha podido.

Numerosas concentraciones en diferentes ciudades vienen a recordarno que hay que movilizarse para recordar a los dirigentes que lo priemro qeu tieen que ahcer es solucioner nuestros problemas, especialemnte los de la gente jóven cuyo futuro se antoja muy negro: una generación al borde del abismo y los de la poltrona, como si nada.

Por eso rayos C en la oscuridad da su apoyo incondicional a Indignados. Que siga la indiganción 


domingo, mayo 22, 2011

MAFALDA VS. CHARLIE BROWN: HUMANIDADES EN TIRA CÓMICA




Si nos pidiesen citar dos cómics en formato de la llamada tira cómica (sea uno aficionado a los tebeos o no) enseguida nos vendrían a la cabeza dos nombres: Mafalda y Peanuts/Charlie Brown (o Carlitos, como se le conoce en los países de habla hispana), Peanuts/Charlie Brown y Mafalda. Dos de los mejores cómics de la historia, dicho sea de paso, y con una enorme influencia no solo en el noveno arte, sino en diversos campos de la cultura y de la sociedad, y por que no, en la  consciencia colectiva,  cado uno en su respectivo ámbito sociogeográfico (que en el caso de Charlie Brown (creado por Charles Schultz en EEUU) abarcaría a toda la sociedad occidental y en el de Mafalda (creada por Joaquín Salvador Lavado, Quino en Argentina) esencialmente a los países de habla hispana y a Latinoamérica en general). Ambos cómics, además, comparten un importante y significativo rasgo común, a parte del hecho de tratarse de “tiras” que fueron originalmente publicadas en periódicos y revistas: están protagonizados por niños pero su de temática es claramente adulta. Por ese motivo fueron dos tebeos cuya importancia universal se antoja inconmensurable ya que cada uno a su manera ayudaron a dar un tono adulto y trascendente al cómic humorístico. Y tanto Carlitos como Mafalda, más allá de lo concerniente al mundo de la viñeta, se han convertido en todo un fenómeno cultural e intelectual cuya significación puede extenderse a materias que los dos cómics tocaron, como son la política, los problemas sociales, las relaciones internacionales y la denuncia ante las injusticias, en el caso de Mafalda, o las miserias y contradicciones de la condición humana, la lucha por los ideales y por el éxito, y las ansias de superación ante las barreras y la frustración que produce el no lograrlo, en el caso de Charlie Brown y sus Peanuts. 


Charlie Brown en sus viñetas se ocupó de la filosofía, la psicología y la antropología, mientras que Mafalda tocó fundamentalmente la sociología, la política y también la psicología. En ambos casos, como se ve, el elemento humanístico era el tema fundamental de estos tebeos; esa fue su gran aportación temática al mundo del cómic y de la cultura popular y la razón del porque de su importancia y de su enorme trascendencia. Es comúnmente aceptado que la serie argentina Mafalda, creada en 1964, estaba inspirada en las tiras de los Peanuts, creadas por Schultz en 1950, pero pese a las similitudes, tomó prácticamente desde el principio derroteros temáticos diferentes, aunque ambos cómics siempre mantuvieron sus paralelismos y su temática para mayores aún cuando los protagonistas fuesen críos de corta edad. Pero vayamos por partes.


La vida según Charlie Brown


 Como ya hemos dicho la serie de tiras Peanuts nació en 1950, concretamente un 2 de octubre publicada en 8 diarios norteamericanos de gran tirada por medio de la distribuidora de cómics a la prensa United Feature Syndicate. Charles M. Schultz (1922-2000), su creador, posiblemente no sabía aquel día que había publicado la primera tira de uno de los cómics más importantes de la historia y cuya  vida llegaría a 50 años, puesto que se dejó de publicar muy poco antes de la muerte de su dibujante y guionista en el año 2000. Las historietas de los Peanuts -este nombre, impuesto por la United Feature, nunca le gustó a Schultz y de de hecho él mismo y  los seguidores del cómic  preferían denominarla Charlie Brown, como pasó a titularse en algunos periódicos y como es mas conocida en todo el mundo- pronto consiguieron enorme éxito aunque nadie sabía a ciencia cierta si estaban dirigidas a los niños y a los adultos debido a su extraño humor entre sesudo, filosófico, existencialista y absurdo. Lo cierto es que la doble lectura de estas historietas siempre fue una constante en esta historieta, por un lado los niños disfrutaban de las desventuras y ocurrencias de Carlitos, su larga pandilla de amigos y su incorregible perro Snoopy (que pronto pasó a compartir protagonismo con Charlie e incluso se convirtió en el personaje central a partir de los70), mientras que el público adulto encontraba gran interés en estas tiras en donde se retrataban todas las frustraciones e imperfecciones del ser humano en el siglo XX: la ambición, la envidia, la lucha contra las barreras, la influencia de las injusticias, la dificultad de organizar grupos organizados, el acomodamiento y el hedonismo de la sociedad, la insuficiencia del estado de bienestar y la poca satisfacción que producen los avances de la ciencia…y así hasta completar una larga lista de ítems. El psicoanálisis, el desarrollo personal, la ética, el sistema educativo, son algunos de los temas que también trataron estas maravillosas tiras cómicas. Muy pronto Charlie Brown, Snoopy y el resto de los Peanuts (Linus, Lucy, Sally, Pig Pen, Peppermint Patty…) se convirtieron en un fenómenos social en EEUU y en todo el mundo: especiales y series de televisión en dibujos animados desde la década de los 60, obras de teatro, merchandising…incluso hoy en día la imagen de Carlitos y Snoopy es ampliamente conocida (aunque no se haya leído ni una sola historieta suya) y son ya todo un icono, además de símbolos de cultura popular norteamericana.



Charlie Brown a lo largo de sus 50 años de historia como cómica atesoró toda un amplia galería de personajes, aunque los personajes centrales y con mayor aparición se reducen a aproximadamente una decena. Se da la circunstancia de que en Peanuts solo aparecen niños y niñas, nada de adultos. Ni tan siquiera se puede “oír” adultos en off mediante bocadillos en off, simplemente Carlitos y sus amigos se limitan a repetir las frases y preguntas de padres, profesores y otra gente mayor cuando estos “aparecen” en alguna historieta (algo que tampoco ocurre muy a menudo). Charlie, el personaje central, es un niño de unos 8 años (tenía 4 cuando empezó la tira) neciamente idealista y persistente, pretende formar un equipo de béisbol y nunca lo consigue, cuando consigue jugar a este deporte no da pie con bolo y el insiste en ser el mejor cuando es una nulidad y fracasa cada vez que intenta volar una cometa, pero el, inmune al desaliento, vuelve otra vez: es un entrañable cabezota y un fracasado profesional que pese a todo es el más carismático de su pandilla de amiguitos aún cuando en esta hay personalidades más fuertes y con mayor sentido de la realidad (Lucy y su hermano Linus, por ejemplo, pero sobre todo su propio perro “humanizado” Snoopy).  El can de los Peanuts, como hemos dicho, es junto a Carlitos el personaje prominente de la serie especialmente a partir de los 70 cuando la mayoría de las historietas comenzaron a  centrarse en sus curiosas andanzas. Capaz de pensar y actuar como un humano, además de andar a dos patas (aunque no habla se expresa al lector mediante pensamientos que muchas veces son captados por los niños de la banda), es un personaje cuerdo y racionalista, un filósofo irónico y cínico aunque bastante excéntrico y con un punto de histrionismo, siempre crítico con los humanos y sus defectos. Su desbordante imaginación, su voluntad por convertirse en un humano intelectual (en escritor, principalmente)  y su desdoblamiento en diferentes alter egos (el As de la Aviación y Joe Cool (Joe el Pasota) son los más notables) hacen de Snoopy un personaje verdaderamente descacharrante y rico en matices. Del resto de personajes merecen ser mencionados varios de ellos; así nos encontramos con Sally, la hermana pequeña de Charlie, inocente y dependiente de su hermano; Lucy Van Pelt, una niña inteligente, agresiva, mandona y posesiva, psiquiatra vocacional; Linus, el hermano de Lucy, un crío con profundos razonamientos filosóficos y una total dependencia a su “sábana de la seguridad” a la cual se agarra frecuentemente mientras se chupa el dedo; Schroeder, un pequeño pianista prodigio del que Lucy esta enamorado aunque él ni caso; “Peppermint” Patty, una niña auténtico caos de la naturaleza, locuaz, atolondrada, ignorante, impulsiva y capaz de sacar de sus casillas a todo el mundo; Marcie, la amiga (y sufridora) gafosa de Patty; Pig Pen, el niño eternamente mugriento; el pajarillo amarillo Woodstock (Emilio en versiones hispanas), el surrealista aliado de Snoopy. Existen otros muchos más personajes, pero es imposible nombrarlos a todos.


El mundo de Mafalda


Mafalda es un personaje creado posteriormente a los Peanuts (14 años después) en un contexto (Argentina) en donde la industria del cómic no estaba (ni ha estado nunca) tan desarrollada como USA y otros países europeos, aunque la república argentina siempre ha sido una de las principales potencias latinoamericanas en lo que al noveno arte se refiere, con grandes dibujantes y creaciones. Precisamente, Mafalda se trata del cómic argentino y también latinoamericano más popular de todos los tiempos. No es exagerado decir que su influencia en la cultura y la sociedad latinoamericana en general y Argentina en particular ha sido enorme. Este entrañable e irrepetible personaje infantil y todo su mundo circundante vieron la luz un 29 de septiembre de 1964 en la revista semanal Primera Plana, publicada en Buenos Aires. Años después, las tiras de Mafalda eran publicadas y muy conocidas en diferentes países de habla hispana, además de en España - donde se hizo muy popular a partir de la época de la transición a al democracia entre 1975 y 1980-  y otros países europeos, siendo aclamados por al crítica como uno de los mejores cómics de humor que se habían hecho jamás. Su creador, Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino (1932) creó al personaje para una campaña publicitaria de electrodomésticos que no llegó a materializarse, aunque un tiempo después de que hiciese las primeras viñetas inéditas, decidió publicarlas. A Quino le propusieron hacer para esa campaña publicitaria unas tiras similares a las de los Peanuts de Schultz, con un grupo de niños como protagonistas y él decidió centrarse en un personaje concreto, Mafalda, una niña de unos cinco años bastante madura y con tendencia a cuestionarse cuestiones de adultos como la situación política internacional. Una se comenzaron a publicar las tiras de Mafalda en Primera Plana quedaba claro que esta serie, pese a sus similitudes evidentes, era diferente a los Peanuts en cuanto que estaba focalizada en un personaje (mucho más que Charlie Brown en las tiras americanas), aparecían más entornos y personajes adultos y huía del humor nonsense, existencialista y a veces harto complicado  de Carlitos para adentrare en un humor más directo y de crítica social. Mafalda dejó de publicarse en 1973 (Quino seguirá en activo), pero su popularidad no ha decrecido nunca y sigue siendo uno de los mejores y más queridos cómics en habla hispana: en España y Latinoamérica su popularidad es mayor que la de Charlie Brown.  Al igual que su inspirador estadounidense, Mafalda ha sido objeto de numerosos volúmenes, cuadernos y álbumes recopilatorios y también ha tenido adaptaciones animadas en forma de largometraje o cortos televisivos. No obstante, su repercusión a nivel mundial ha sido claramente inferior al de Charlie Brown y Snoopy, debido a su condición de cómic no anglosajón y más concretamente su filiación como una historieta surgida en país escasamente desarrollado en los últimos años como Argentina.


 El personaje de Mafalda funciona como elemento central y catalizador; es una niña casi con mentalidad de adulta que cuestiona constantemente la sociedad, la situación mundial y de su país en la época en al que vive (años 60 y 70) en medio de una sociedad occidental que en aquella época estaba experimentando grandes cambios sociales, políticos, culturales y económicos, y en un país concreto, Argentina, que era en los primeros 60 de los más ricos y desarrollados de Sudamérica pero que año tras año se iba empobreciendo por la ineptitud de la clase política y su tendencia a “venderse” a potencias extranjeras y a empresas multinacionales…por no hablar del negro futuro que le esperaba al país después de la desaparición de Mafalda como historieta en 1973, con la dictadura de la junta militar. No obstante, Mafalda y sus amigos siempre se centrarán en un aspecto más internacional y global a lo hora de hacer sus afiladas críticas sociopolíticas: la guerra fría y la política de bloques, el papel de la clase política, la distribución de la riqueza mundial, la inoperancia de la burocracia, las aspiraciones de las clases populares, la importancia de la cultura y la educación, el mundo de los niños frente a los adultos…pero también se tocan aspectos más humanos, cotidianos y psicológicos  como la codicia, el egoísmo, las relaciones familiares, la amistad. En cierto modo se trata de un cómic más cercano y realista que Charlie Brown, donde las situaciones son más reconocibles, reales y concretas. Mafalda parece actuar como una voz de la conciencia de una sociedad que quería aspirar al estado de bienestar como era la argentina de los años 60 y que en ese aspecto no lo tenía nada fácil. Mafalda, mediante la dialéctica con sus progenitores, con su grupito de amigos y con otros personajes ocasionales, pone en relieve su opinión sobre lo mal que andan las cosas pero al mismo tiempo muestra sus ansias por una sociedad mejor. Simpática pero malhumorada y malencarada a veces, dueña de un florido verbo impropio a su edad y con un enorme sentido de la responsabilidad y con una cordura mayor que la de sus padres, Mafalda, inconformista y rebelde, no deja indiferente a nadie que la oye.     
                 
  
  El contrapunto a Mafalda lo ponen su padre y su madre,  un matrimonio convencional de clase media incapaz de ponerse a la altura intelectual de su hija e incapaz de dar una respuesta satisfactoria a sus complicadas preguntas que se siente como pez en el agua en un mundo mediocre (salvo las preocupaciones del padre por el trabajo), así mismo, resulta revelador el acomodamiento de la madre a su rol de ama de casa, algo que a Mafalda le repatea. La galería de amigos de Mafalda – más reducida y concreta que los Peanuts- es junto con el personaje principal lo que da vida a esta serie: Así, tenemos a Felipe, el mejor amigo y confidente de Mafalda, un año mayor que ella y con un carácter fantasioso e idealista que choca con el realismo y sentido práctico de Mafalda (es también proverbial su odio al colegio); Manolito, un niño hijo de emigrantes gallegos dueños de una tienda de comestibles (el Almacén Don Manolo) y muy preocupado por el dinero y la riqueza, aunque es bastante brutote, basto y exegerado; Susanita, una niña rubia superficial y repipi, aunque muy cínica y retorcida, preocupada únicamente por sus futuros hijitos y por fundar un familia; Miguelito, un niño muy ingenuo aparentemente pero capaz de soltar perlas de lo más profundo aunque provistas de un peculiar sentido del razonamiento (el personaje de Mafalda que más cerca está de los Peanuts); Guille, el hermanito de Mafalda (nace en el transcurso de la serie y llega a los 2 años de edad), inconformista y rebelde pese a su tierna edad; y Libertad, una diminuta chiquilla de ideas izquierditas radicales que saca a relucir en el momento más inoportuno. Mafalda y sus amigos tratan de representar la visión limpia e inocente (infantil) de los niños ante el mundo y la sociedad, aunque su posicionamiento sea más propio de la mente de adultos, aunque eso sí, con un carácter bastante esquemático.                 


Norteamérica y Sudamérica


 ¿Responde Mafalda al carácter rebelde e inconformista de muchos ciudadanos del tercer mundo, especialmente en Latinoamérica? ¿Reflejan Charlie Brown y Snoopy la situación personal y social del nortemericano medio o es más bien un retrato más universal y general del ser humano en su conjunto, más antropológico y psicológico que sociológico? La conclusión a la que siempre se llega cuando se ha leído con detenimiento varias de estas historietas es que las de Mafalda tienen un carácter más social y político, y por lo tanto de acción y reivindicación, y las de Carlitos un matiz más psicológico y filosófico, y por así decirlo, intelectual, por lo que a pesar del eminente carácter humanista y trascendentemente adultos de ambas, son dos cómics de pretensiones diferentes. Pero en todo caso resulta incorrecto decir que cada una de las series refleja a grandes rasgos la situación, la sociedad y la mentalidad de ambos países  (USA y Argentina), de dos subcontinentes (Norteamerica y Sudamerica) o de dos situaciones de desarrollo socieconómico marcadas por la situación geoestratégica (el norte y el sur)


 Umberto Eco fue el primer intelectual que realizó un (breve) análisis conjunto de ambos cómics. El por entonces  ensayista y semiólogo italiano escribió un prólogo (sin firma) en la recopilación italiana Mafalda, la contestataria de 1969. En dicho prólogo, Eco afirma: “Charlie Brown es norteamericano; Mafalda es sudamericana. Charlie Brown pertenece a un país próspero, a una sociedad opulenta a la que busca desesperadamente integrarse mendigando bienestar y solidaridad. Mafalda pertenece a un país lleno de contrastes sociales que, sin embargo, quiere integrarla y hacerla feliz. Pero Mafalda resiste y rechaza todas las tentativas. Charlie Brown vive en un universo infantil del que, en sentido estricto, los adultos están excluidos (aunque los chicos aspiren a comportarse como adultos). Mafalda vive en una relación dialéctica continúa con el mundo adulto que ella no estima ni respeta, al cual se opone, ridiculiza y repudia, reivindicando su derecho de continuar siendo una nena que no se quiere incorporar al universo adulto de los padres”. No se sabe hasta que punto Charlie y sus amigos quieren integrarse en el mundo de los adultos, como sostiene Eco, más bien da la impresión de que su mundo es un mundo formado únicamente por niños que por ellos son los únicos arquetipos humanos que hay (el inseguro, la dominadora, la ingenua, el fracasado, el impasible) y por tanto, son como adultos. No parece que Charlie Brown busque la solidaridad como norteamericano más que ningún otro ciudadano del mundo. Si que, en cambio, es bastante acertado el análisis que se hace de Mafalda, el mismo Umberto eco llega a afirmar que Mafalda es más comprensible para el público latino (italiano, francés, hispanohablante) que los personajes de cómic norteamericanos, así como que este personaje es hijo de su tiempo (finales del siglo XX) - siempre teniendo en cuenta que  muchas de las protestas y reivindicaciones expresadas en las tiras del personaje argentino continúan con plena vigencia en la actualidad.


Sus parecidos razonables

En definitiva, las similitudes entre los cómics de Charlie Brown y Mafalda son varias:
- Ambos están centrados en un grupo de niños de bastante corta edad (de entre 5 y 8 años, más o menos) que viven y discuten sobre temas propios del mundo de los adultos o que son del interés casi exclusivo  de la gente mayor.
- Estos diferentes personajes infantiles tienen cada uno personalidades individuales muy definidas y marcadas que de alguna manera representan varios arquetipos humanos. En las historietas siempre se comportan conforme a ellos y esto hace que la historieta o tira en cuestión se desarrolle de un modo determinado
- Se trata en ambos casos de historietas humorísticas ambiguamente dirigidas tanto al público adulto como al infantil, pero solo los adultos pueden entender el alcance total de su humor 
- El aspecto humanista es básico en ambos cómics, como hemos visto antes.
- Son muy importantes en los dos los diálogos y las frases de los personajes sobre todo a la hora de conformar el gag humorístico final de la última viñeta, aunque en momentos dados se utiliza puede utilizarse un desarrollo mudo 
- Los personajes viven situaciones que en muchos casos son desagradables o problemáticas, vistas siempre desde una óptica desdramatizadota (en apariencia) e irónica. No obstante, en numerosas ocasiones las conclusiones que se sacan son bien pesimistas.
- Ambas tiras cómicas recogen el espíritu de cambios que se experimentó en todo el mundo en las décadas de los 60 y 70 en el siglo XX. En el caso de la historieta argentina, vivió precisamente en esas dos décadas, en el caso del cómic estadounidense, pese a que fue creado a principios de los 50, vivió una época de esplendor y desarrollo notable a partir de la segunda mitad de los 60 llegando a su cénit en la década siguiente. En las viñetas del personaje de Quino,  es fácil discernir que se trata de un cómic sixties por sus referencias a la guerra de Vietnam, a los Beatles, a la guerra fría, las revueltas sociales tipo de mayo del 68, etc. En los Peanuts no existen esas referencias político sociales o históricas tan claras, pero se contempla claramente que el comportamiento de los personajes bebe de esa liberalización que supuso en muchos aspectos los 60 (el carácter feminista de Lucy, la liberalidad de comportamiento de Patty, personajes afroamericanos como Franklin, los intereses intelectuales de Lucy, Linus o Snoopy inspirados en intelectuales como Marcuse, o el mismo nombre del pájaro Woodstock, bautizado en honor al mítico festival de rock de 1969)
- En ambos casos hay leiv motivs que sin ser del todo importantes funcionan como filones inagotables de situaciones y gags recurrentes: el odio de Mafalda a la sopa, la obsesión de manolito por el dinero, las fantasías escapistas de Felipe o las ansias de maternidad de Susanita en el caso de Mafalda; y el lado de Charlie Brown, el pintoresco puesto de psiquiatría de Lucy, la violencia de esta practicando deportes, la sábana con vida propia de Linus, los inútiles flirteos de Lucy hacia Schroeder  o la obsesión de Snoopy con convertirse en escritor trabajando con su máquina de escribir sobre el techo de la caseta 





Diferencias irreconciliables

Las diferencias que existen entre ambos cómics se pueden resumir de la siguiente manera:
- En Mafalda el universo de personajes y escenarios es enormemente más rico que en Charlie Brown: en el cómic argentino además de los personajes centrales (Mafalda, sus amigos, y sus padres) aparecen muchos más personajes, ya bien sean recurrentes, ocasionales, puntuales o meras figuras de fondo, mientras que en Carlitos los únicos personajes con presencia física propia son la pandilla de los Peanuts (formada por personajes centrales, otros más secundarios y otras algo más ocasionales pero con apariciones repetidas), el perro Snoopy, el pájaro Woodstock, y a partir de los 80, los parientes caninos de Snoopy. No existe apariciones de personajes “figurantes” en Charlie Brown y ni un solo personaje aparece solo una vez, ya que cada nuevo personaje en estas tiras siempre supuso cierta continuidad, aunque al final solo fuese limitada en el tiempo. Ya se ha comentado que en Peanuts no aparecen personajes adultos, mientras que en Mafalda estos gozan de significación y protagonismo (y no solamente los padres de Mafalda). En las tiras de los Peanuts los escenarios siempre fueron simples y nada elaborados, mientras que en Mafalda todo (casas, habitaciones, apartamentos, calles, jardines, tiendas, el colegio, etc) aparecía dibujado con todo lujo de detalles). Esto es debido a que en Peanuts se trata siempre de enfatizar sobre manera a los personajes y a las acciones visuales, algo que en Mafalda es más subsidiario. 
- En Charlie Brown durante 50 años surgieron infinidad de personajes nuevos más o menos importantes. En Mafalda la pandilla estaba ya configurada en 1966, sin apenas cambios en los años siguientes salvo las incorporaciones de Guille (1968) y Libertad (1970), quienes gozaron de menor presencia en comparación con los otros cinco personajes infantiles a lo largo de la historia de las tiras.  La pandilla de los Peanuts solo en sus personajes más o menos principales se acerca a la veintena, pero ha habido Peanuts a lo largo de los años para dar y regalar. Muchos de los principales amigos de Charle surgieron con bastantes años de diferencia con respecto a la publicación de la primera tira de Peanuts en 1950, y hasta principios de los 70 la principal “alineación” de los “Rabanitos” (Charlie, Linus, Schroeder, Patty, Sally, Franklin, Marcia, Frieda, etc.) no se consolidó.
- Es eminente el carácter intelectual y reflexivo de los cómics de Charlie Brown (muchas veces demasiado sesudo), algo que no ocurre en las tiras de Mafalda. En Mafalda los personajes discurren y hablan de cosas más “terrenas” como la política y los problemas del mundo y la sociedad, mientras que los Peanuts se meten (de manera a veces inesperada) en debates y sentencias de cierto contenido psicológico, filosófico y existencial. El análisis sociopolítico por otra parte apenas aparece en las tiras de Charlie Brown salvo en alguna reflexión de Snoopy.
- Charlie Brown es un cómic de carácter más coral, mientras que Mafalda esta muy centrado en su personaje protagonista. No se puede decir que Charlie Brown- salvo en los primeros años- haya sido el personaje principal de Peanuts, aunque si el más importante y carismático (como líder de la pandilla) y a la postre el más iconográficamente conocido por el público. En todo caso, ha compartido protagonismo principal (y liderazgo) con el perro Snoopy, para muchos el personaje más importante de este cómic por su (paradójica) humanidad y poso simbólico (como imagen es incluso más conocido que Carlitos y cualquier Peanut). Aunque los personajes de Mafalda están muy bien elaborados, los de Peanuts no solo no se quedan atrás sino que son capaces de superar a Carlitos y Snoopy en protagonismo en bastantes momentos y en un buen número de tiras o running gags.    
- El tipo de humor de ambos cómics es algo diferente: en Mafalda se usa el humor directo, la ironía, la sátira y el comentario sarcástico, mientras que en Peanuts predomina un humor absurdo y nonsense (verbal y visual) que a la larga precisa de cierta complicidad del lector con el pequeño universo de estas historietas, así como de una familiaridad con los personajes y su carácter. Es por ello a veces bastante frecuente que el nuevo elctor de las andanzas de Charlie, Snoopy y compañía no entienda muchos chistes, frases y gags de los personajes. Además, Peanuts recurre numerosas veces a elementos surrealistas y absurdos (la sábana viviente de Linus, las facultades humanas de Snoopy y Woodstock, el supuesto enorme tamaño interior de la diminuta caseta de Snoopy, el hecho de que el perro opte por estar más en el tejado de al caseta que en el interior de la misma) que dan un tono fantasioso,  extravagante e irreal prácticamente inexistente en Mafalda.     

domingo, mayo 15, 2011

El aparatito de Lumiere - THE COMPANY MEN




** y 1/2


Tiene su aquel este drama centrado en las consecuencias de la crisis económica internacional en el mundo de las grandes empresas, aunque las un tanto ambiciosas intenciones del filme al final no se correspondan con la idoneidad del resultado final, ya que The Company Men, encabezado con un plantel de estrellas como Ben Affleck, Kevin Costner, Tommy Lee Jones o Chris Cooper, resulta un a película bastante irregular pero con sus puntos de interés.

La cosa va de un joven alto ejecutivo de una próspera compañía naviera de Boston que de la noche a la mañana se encuentra en la calle debido a la repentina crisis de la empresa: No será el único damnificado de una compañía que jamás se hubiese imaginado en semejante situación y cuya decadencia se llevará por delante a otros mandamases, pero la circunstancia será demasiado para un hombre ambicioso ye idealista como Bobby Walker y a partir de ese momento las situaciones de angustia se sucederán en medio de una especie de intento de reconquista de todo aquello que se ha ido perdiendo, algo que resulta mas difícil de lo que parece. La verdad es que esta película como drama funciona con cierta eficacia y a ello contribuyen unas buenas interpretaciones y un cierto realismo en los planteamientos (los envíos infructuosos de curriculums, los frustrantes encuentros con trabajos potenciales, las promesas e ilusiones que se quedan en nada, las empresas de recolocación) pero en la segunda parte del metraje comienza a aparecer una cierta moralina y un tufillo un poco impostado, servido principalmente por la trama del nuevo y desesperado empleo de Bobby (Ben Affleck) gracias a su cuñado capataz de construcción (Kevin Costner, tal vez algo poco creíble).        

Se critica con tino en esta película la falta de previsión de las grandes empresas, los excesos en las políticas de personal y lo complicado que resulta mantener un equilibrio en la relación profesional. No obstante, el final de la historia, demasiado idílico y optimista, resulta muy poco creíble y termina por reblandecer y almibarar una crónica que no tiene por que resultar tan amable y en ese sentido es posible que el espectador se vea engañado. Pese a todo y aunque su valor cinematográfico sea relativo, resulta una película interesante de ver.

lunes, mayo 09, 2011

Mís 50 discos que te cagas (25): GENESIS –THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY (1974)



 
Pocas veces puede salir un disco tan genial y redondo cuando las ambiciones son máximas, y en ese sentido The Lamb Lies Down on Broadway de Genesis es una rara muestra de un disco desmedidamente ambicioso que llegó a ser una obra maestra. Planteado como una ópera rock al estilo de Tommy o Berlin de formato doble álbum, con todo tipo de ideas musicales y con un tema universal de corte intelectual (la búsqueda de la identidad propia a través de un viaje por los sentimientos humanos), TLLDOB es considerado como uno de los momentos cumbres del rock progresivo y uno de los mejores discos conceptuales de la historia. Sus artífices, una banda de magistrales músicos y compositores que además de firmar su obra maestra demostraron toda su maestría musical que les irá acompañando durante muchos años, ya bien dentro de la longeva banda Genesis como en sus proyectos por separado.

TLLDOB fue el sexto disco de estudio de Genesis, ya en 1974 uno de los mejores grupos del mundo y uno de los nombres imprescindibles del rock progresivo de la época junto a gente como Yes, EL&P, King Crimson, o los únicos que podían hacerles sombra, los todopoderosos Pink Floyd. Solo tres de los miembros originales del primer LP de 1969 quedaban ya, el versátil cantante y carismático showman Peter Gabriel, el bajista y guitarrista Mike Rutherford y el teclista y guitarrista Tony Banks. En 1971 se unieron el sensacional guitarrista Steve Hacket y el superdotado baterista y cantante Phil Collins, la sensación en las baquetas en el mundo del Pop y el Rock. Con una edad media mas joven que sus congéneres del Prog Rock y una habilidad como instrumentistas más compensada que cualquier otro grupo, Genesis aportaron en al primera mitad de los 70 un mundo de sorprendentes partituras, juegos instrumentales de enorme gusto, temas de corte fantasioso con ambiciosas letras que jugaban con el simbolismo, la poesía, las sensaciones y los mitos occidentales y la apabullante presencia escénica de Peter Gabriel, casi siempre caracterizado en los conciertos como los alucinantes personajes de sus canciones. Si con Selling England by The Pound (1973), Genesis demostraron ser unos fuera de serie, con su siguiente TLLDOB demostraron ser sencillamente un grupo irrepetible. Para ello, el grupo rompió con el esquema de los discos anteriores -combinación de piezas cortas y largas bien diferentes unas de otras en un mismo álbum- y decidió hacer un disco doble con multitud de canciones de duración generalmente cortas unidas a modo de suite, ya que el LP iba a ser una historia, una ópera rock sobre un joven marginal neoyorquino, Rael, que un buen día es atrapado por una nube en Times Square y viaja a un extraño mundo adimensional repleto de extraños y fantásticos personajes y en donde pasa por unas pruebas que examinan su propia identidad y su lugar en el mundo. Gabriel concibió la historia (reproducida como narración en la carpeta del disco) y escribió prácticamente todas las letras del LP (en trabajos anteriores Banks y Rutherford también habían sido letristas prominentes). Al contrario que en los discos anteriores, el frontman de la banda decidió intervenir solo residualmente en la composición musical (todos los Genesis eran compositores) y el grueso del álbum fue compuesto por Banks, Collins y Rutherford, y Hackett en menor medida. Las tensiones empezaban a aparecer en la banda, pero el resultado fue un disco sencillamente magistral.       

Con su ambición de gran opus, The Lamb Lies Down on Broadway es un disco cuya extraña colosidad impide atrapar al oyente desde la primera escucha y por ellos es necesario oír unas cuantas más veces más este álbum para sentirse atrapado por él, sea uno o no seguidor del rock progresivo. Rock melodramático de primera calidad desde el tema que abre el LP y da título al álbum, un ráfaga de prog rock comercial, visceral y apasionado como solo Genesis sabían hacerlo, hasta el último corte del disco 2, It , extraño epílogo falsamente vitalista de la historia de Rael. Hay temas de excelsa monumentalidad instrumental como Fly on a Windshield  y su faraónica rítmica a base de la retumbante batería de Collins y los fluidos teclados de Tony Banks o In the Cage, uno de los mejores temas de Genesis de siempre en donde la banda demuestra su buen hacer y su perfecta conjunción en un rock progresivo de enorme amplitud sonora. Pasajes de regusto acústico pero experimental como Cockoo Cocoon (con la voz de Peter Gabriel sonando como si cantase, efectivamente, desde el interior de un gigantesco capullo) se combinan con excentricidades como The Grand Parade of Lifeless Packaging o baladas trascendentales como Anyway, muy válidas para expresar las profundas reflexiones del protagonista del concept album. Hay pop desenfadado como Counting Out Time, guiños soul como The Chamber of 32 Doors (algo que influirá mucho en las carreras en solitario tanto de Gabriel como de Collins) y hard rock con poso “espacial” como Back in NYC. Y todo instrumentalmente en presentación de auténtico lujo: ni un fallo, ninguna fisura, todo perfecto.

Ciertamente temas como The Carpet Crawlers, tal vez la pieza más emblemática del disco (y una de las escasas en donde intervino Gabriel como compositor) son reveladores de la grandeza del disco: exquisitismo instrumental, experimentación melódica y la voz de Peter Gabriel como nunca antes había sonado. The Carpet.., tema alegórico y de letra imponente,  además pasa por ser una de las mejores baladas de los setenta. Y no habría que olvidar temas instrumentales como la espectacular improvisación de The Waiting Room  o la preciosa Hairless Heart, tema de regusto ambient con unos espectaculares Hackett y Banks cada uno en su instrumento. Un análisis de TLLLDOB tampoco puede obviar maravillas como la sensual y épica al mismo tiempo The Lamia y la minisuite The Colony of Slippermen que ilustra uno de los momentos para divertidamente extravagantes de la historia de Rael: su encuentro con unas criaturas deformes por culpa de su lujuria. Genesis se pasaron gran parte de 1975 en al gira de presentación del álbum, una de las más caras de un grupo hasta el momento y con un montaje escénico teatral y muy aparatoso para escenificar la ópera rock en donde los problemas técnicos estuvieron a la orden del día además de que a Gabriel no se le entendía nada cuando cantaba bajo la máscara del disfraz de slipperman

La gira pese a todo fue un éxito pero pasó factura en al relación de Peter Gabriel con el resto de Genesis: ya había sido bastante frustrante que Steve Hackett interviniese muy poco en la composición del disco o que Phil Collins no cantase ningún tema en solitario como había ocurrido en discos anteriores (Peter quería una total homogeneidad en el aspecto formal del disco), como para que encima pareciese que Gabriel era el total artífice, padre y rostro de The Lamb Lies Down on Broadway, tal y como asumía el público y parte de la crítica. A fianles del 1975 Gabriel anuncia su salida de Genesis y a principios del año siguiente, Collins se convierte en el vocalista principal de la banda hasta su marcha de la misma a mediados de los 90. Y en medio de todos esos años, Genesis evolucionó hacia un pop rock adulto más comercial pero aún con impronta art rock y progresiva que les hará vender más discos que nunca. Peter Gabriel por su parte se convierte en solitario en uno de los músicos mas influyentes de finales del siglo XX y el resto de músicos, y aún en el seno de la banda, se dedicarán a materializar múltiples e interesantes proyectos en solitario, llevándose Phil Collins la palma en cuanto a éxito y popularidad. Pero eso es otra historia; la historia de la grandeza de Genesis se escribió con un álbum,  The Lamb Lies Down on Broadway, un disco que merece la pena ser reivindicado una y otra vez: realmente inconmensurable.  


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Progresivo, Art Rock
Publicación: noviembre 1974
Sello original: Charisma
Producción: John Burns y Genesis
Duración: 94:22 (doble LP)
Músicos:
Tony Banks: teclados, piano
Phil Collins: batería, percusión, vibráfono, voces
Peter Gabriel: voz, flauta, oboe
Steve Hackett: guitarra eléctrica, acústica y de 12 cuerdas
Mike Rutherford: bajo, guitarra de 12 cuerdas, bajo de pedal
Brian Eno: efectos electrónicos, efectos electrónicos de voz  (“enossification”)


Track listing

1- The Lamb lies Down on Broadway
2- Fly on a Windshield
3- Broadway Melody of 1974
4- Cockoo Cocoon
5- In the Cage
6- The Grand Parade of Lifeless Packaging
7- Back in NYC
8- Hairless heart
9- Counting Out Time
10- The Carpet Crawlers
11- The Chamber of 32 Doors
12- Lilywhite Lilith
13- The Waiting Room
14- Anyway
15- Here Comes the Supernatural Anaesthetist
16- The Lamia
17- The Colony of Slippermen
18- Ravine
19- The Light lies Down on Broadway
20- Riding the Scree
21- In the Rapids
22- It