martes, mayo 08, 2012

El Aparatito Lumiere LOS VENGADORES (THE AVENGERS)




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Está visto que la cosa ya no da más de si. Lo de las adaptaciones cinematográficas de los superhéroes de la mítica editorial Marvel, me refiero. Cuando hace más de diez años todo empezó con Spider-Man la cosa parecía prometer, pero tras todo este tiempo y unas más que discutibles películas con casi todo el catálogo de personajes Marvel convertidos en seres de carne y hueso y traspasados a la pantalla grande (Hulk, X Men, Daredevil, Ghost Rider, Iron Man, 4 Fantásticos, etc.) da la impresión de que ya no hay mucho más (o nada) que contar. Pocos personajes o series importantes quedaban ya de Marvel Cómics a la espera de ser adaptados, y entre ellos una de las series estrella: Los Vengadores, un dream team de los superhéroes de la casa que se publica desde principios de los 60 y que desde entonces ha cambiado frecuentemente de formación con personajes preexistentes y otros creados expresamente para dicha serie. La adaptación de The Avengers estaba claro que iba a ser uno de los proyectos cumbre de la división cinematográfica de Marvel (ahora adquirida por Walt Disney Productions) y se ha querido tirar la casa por la ventana con el mayor presupuesto para uno de sus  filmes y la participación de varios  de los personajes que ya habían hacho su aparición en el celuloide cine interpretados casi todos por los actores que les dieron vida en sus respectivas películas. Así, tenemos a Robert Downey Jr. de nuevo como Iron Man, en cuya saga ya aparecía Scarlett Johansson como Viuda Negra y Samuel L. Jackson como Nick Furia (además de cameos en otros los filmes Marvel); Steve Rogers como Capitán América; y el chorvo de Elsa Pataki Chris Hemsworth como Thor (estos dos últimos filmes fueron una especie de precuelas de la presente película). Por su parte, Mark Ruffallo es el tercer David Banner cinematográfico mientras que su verde y gigantesco alter ego Hulk vuelve a ser una creación digital bastante lograda por cierto pero igual de cansina que el resto de actores reales. Porque Los Vengadores es un grandgiñol de acción, fantasía y efectos grandilocuentes tan previsible, reiterativo, simplón y tontaina que el contar con un reparto casi de lujo (con Stellan Skarsgard y Gwyneth Paltrow incluidos) es totalmente intrascendente.

Esta claro que resulta imposible tomarse con realismo y credibilidad el peculiar universo Marvel y que es necesario entregarse a su épica y a su acción sin devanarse mucho los sesos para poder disfrutar de las aventuras de unos personajes cuyo calado ha traspasado las fronteras del cómic y muchos son ya todo unos iconos de al cultura occidental, pero el lenguaje cinematográfico no es tan estricto y delimitado como el del cómic y siempre exige más a cualquier historia, narración o manera de contar en imágenes. Así, Los Vengadores, atada a todos los clichés imaginables del género de superhéroes y rodada rutinariamente por Joss Whedon, es aburrida y escasamente emocionante. Sus espectaculares escenas de acción, aunque vistosas, son pura pirotecnia visual para 3D y su estética, a veces atrayente, esta totalmente supeditada a la naturaleza infográfica de la mayor parte de las imágenes del filme. Para fans irredentos de los superhéroes y poco más.       

domingo, mayo 06, 2012

Mis 50 discos que te cagas (49): RADIOHEAD – THE BENDS (1995)


 

La aparición del segundo álbum de Radiohead demostró que el rock alternativo de los 90 tenía un margen de evolución musical mucho mas amplio de los que se creía, a parte de los esquemas del Indie americano, el grunge, el rock industrial y el noise. Y es que ya en la segunda mitad de la década los británicos habían vuelto a tomar la iniciativa en la creatividad musical consiguiendo además remozar el pop rock de una manera mucho más refrescante de la que eran capaces los muchas veces repetitivos yankis gracias a eso que se dio en llamar el Brit Pop, el regreso al Pop rock british de toda la vida partiendo de premisas alternativas y con innovaciones musicales inspiradas en el legado estadounidense de los primeros 90. Radiohead, que con su primer álbum Pablo Honey (1993) se había convertido en la banda alternativa británica del momento especialmente por el éxito de su tema Creep, se vio agobiada por las presiones de la industria musical y del público y ellos mismo terminaron cansándose de su sonido Indie aún demasiado filoamericano y grunge viéndose en la necesidad de renovar con urgencia su sonido. The Bends  fue la respuesta inglesa, tan innovadora y creativa como chovinista ante el cada vez más rutinario rock independiente americano, aunque aún era perceptible el influjo de bandas como Smashing Pumkins o Soundgarden y carecía de la inmediatez comercial de los primeros grupos etiquetados como Brit Pop, tales eran Oasis, Blur o The Verve. Sonaba extraño, híbrido, heterógéneo y en ocasiones marciano, pero poco a poco crítica y público acabaron adorando The Bends y tras la tibia acogida inicial pasó a convertirse en un LP de culto que desde luego resultó decisivo en la música popular de los 90. Y claro está, Radiohead lograron auparse como uno de los mejores grupos del planeta por derecho propio con una nutrida legión de seguidores.  La banda de Thom Yorke, aplicados investigadores y currelas musicales de enorme valía artística, en lo sucesivo no ha dejado ni un momento de evolucionar y de renovar drásticamente su sonido  y ahí sigue, ofreciendo discos sorprendentes, innovadores y competentes. Pero vayamos a lo que íbamos.

El contenido de The Bends muestra de alguna manera el bajo estado de ánimo que vivía el líder, cantante y guitarrista Thom Yorke, con un sonido en ocasiones oscuro y deprimente e incluso fantasmagórico, unas voces melodramáticamente quejosas y en semi falsete y letras enigmáticas de poesía urbana postmoderna sobre las miserias y avatares de la sociedad contemporánea. Pero la oscura belleza de gran parte de los temas del álbum es innegable, así como su apabullante variedad y versatilidad incluso en un mismo tema. Con todo, The Bends puede ser visto como un disco de  total homogeneidad, servida sobre todo por su sonido imponente servido por su ubicua instrumentación . El primer single, High and Dry ya demostraba la habilidad del quinteto de Oxford para conjugar delicadeza melódica con fuerza guitarrera, rítmica potente y un tono oscura sin renunciar a bases acústicas; era más o menos lo que habían anticipado con el single de 1994 My Iron Lung, que se incluye también en The Bends, una alucinante combinación de medio tiempo rockista de regusto brit con marasmo guitarrero semi grunge en un tema cuya instrumentación fue grabada en directo para más tarde añadir la voz de Yorke grabada en estudio: el cambio rítmico fortuito será una marca de al casa en Radiohead en la segunda mitad de los 90. La perfecta emocionante versatilidad y la variedad es la tónica en este LP, con momentos de rock de estadios casi hard como Bones y pasajes de intensidad casi progresiva y tono arty como la sublime Street Spirit (Fade Out), el último single (y tema) del álbum y uno de los mayores hits del mismo, una maravilla semi acústica que pone los pelos como escarpias con la afectada y sentida interpretación vocal de Thom Yorke; uno de los temas más valiosos y emocionantes del pop-rock de los 90   

Just, muestra la fluidez instrumental y la conjunción de la banda para crear sonidos casi experimentales e hipnóticos, gracias muchas veces a la versátil guitarra de Johnny Greenwood. Planet Telex sonaba dream pop pero también pendenciero y envolvente sin casi ninguna pista de sonido sin cubrir. Y la preciosa balada Fake Plastic Trees sigue enamorando y sonando en directo tan imponente y emocionante como siempre aunque a la banda al principio no le gustaba mucho. En definitiva, unos argumentos musicales de primer orden para una banda que demostraba que estaba llamada a hacer grandes cosas y a estar entre los mejores. Porque tras una obra maestra como The Bends, el grupo, lejos de acomodarse, demostró su grandeza y ofreció un LP aún mejor: entonces la gloria llegó. 


FICHA TÉCNICA

Géneros: Pop Rock Alternativo, Noise, Art Rock, Rock Experimental, Brit Pop, Dream Pop
Publicación: marzo 1995
Sello original: Parlophone
Producción: John Leckie
Duración: 48:37
Músicos:
Thom Yorke: voz,  guitarra, piano, arreglos de cuerda
Johnny Greenwood: guitarra, órgano, teclados, piano, flauta, arreglos de cuerda
Colin Greenwood: bajo
Ed O´Brien: guitarra, coros
Phil Selway: batería, percusión
Caroline Lavelle: violonchelo
John Matthias: violín, viola

Track listing

1- Planet Telex
2- The Bends
3- High and Dry
4- Fake Plastic Trees
5- Bones
6- (Nice Dream)
7- Just
8- My Iron Lung
9- Bullet Proof. I Wish I Was
10- Black Star
11- Sulk
12- Street Spirit (Fade Out)

viernes, mayo 04, 2012

El aparatito Lumiere KISEKI / EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD (THE BEST EXOTIC MARIGOLD HOTEL)


KISEKI (EL MILAGRO)


 *** y 1/2

Esta bien echar una mirada de vez en cuando al cine japonés, que pese a todo sigue siendo un gran desconocido para occidente, especialmente cuando se trata de películas tan sugerentes y con tanto gusto como Kiseki, nueva película de Hirokazu Kore-eda (Caminando), precisamente uno de los cineastas más admirados en el mundo occidental. No es muy sencillo clasificar este filme de aparente sencillez argumental pero extraña complejidad escénica en donde se mezcla el melodrama, el costumbrismo y la comedia todo ello bajo un punto de vista más o menos poético y reflexivo. Kiseki, es la típica película que es preciso verla más de una vez para admirarla en toda su oferta, ya que entre otras cosas su larga duración y su ritmo lento no sean los más adecuados para seguir una historia muy simple y presentada casi en su totalidad bajo el punto de vista infantil, ya que son niños los protagonistas de esta cinta. No se puede decir que Kiseki sea una película para el público infantil, ya que su desarrollo resultará aburridísimo para los críos, pero esta claro que está impregnada de un espíritu infante e inocente y es allí en donde reside su atractivo.        

La búsqueda de un milagro. Eso es lo que desean ante todo los dos hermanos protagonistas de la cinta, interpretados por los pequeños Koichi y Ryunosuke, interpretados por Koki y Oshiro Maeda, hermanos en la vida real: los dos críos, de doce y diez años respectivamente viven separados en ciudades diferentes por el divorcio de sus padres, Koichi vive con su Madre y sus abuelos y Ryu con su padre. Koichi es feliz con su madre, una mujer luchadora pero desnortada y superaa por los acontecimientos y prefiere tener como principal referencia adulta a su abuelo, un confitero jubilado al que admira. Ryu por su parte está bastante desorientado con un padre músico que no dedica a su hijo el tiempo necesario. Los dos hermanos solo pueden establecer contacto por teléfono y urden un plan para reencontrarse y conseguir de paso la reunión de sus padres, inspirados en una leyenda que dice que si dos trenes se encuentran en un punto se puede pedir un deseo imposible que se hará realidad. Es ese el motor argumental de la película, una especie de road movie infantil con chavales a la fuga y que resulta un retrato muy sugerente y reconocible del universo infantil desde el punto de vista de sus propios protagonistas, salvando las distancias culturales entre Japón y el mundo occidental (que a veces resultan notables). Como resultado una película inteligente, hábil y sensible que pese a alargarse demasiado y resultar muchas veces redundante, posee un innegable encanto al que no es ajeno su trabajada puesta en escena y la efectividad de sus intérpretes infantiles, realmente entrañables.

No obstante, uno de los aspectos que hacen que al película se complejice tal vez algo innecesariamente es la sensación de que dentro de la misma hay dos películas: la primera parte, en donde se nos presenta la situación familiar y todo lo que rodea a los protagonistas, y la segunda, en donde los dos hermanos y sus amigos se embarcan en una inocente aventura idealista (la búsqueda del milagro al que hace referencia el título) que parece tratar de alejarse del espíritu y de muchos de los personajes de la primera parte, aunque todo tiene coherencia al final. Puede que Kiseki a algunos les resulte un poco muermo por su ritmo lento hasta decir basta y que algunos aspectos de la vida cotidiana japonesa aún resulten verdaderamente extraños a nuestros ojos marcado con ello una distancia con el público, pero el mensaje de la película es claramente universal. Una muestra del buen momento que parece estar viviendo el cine japonés y que puede dar más sorpresas en el futuro.




EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD (THE BEST EXOTIC MARIGOLD HOTEL)



 
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Publicitada como una entrañable comedia romántica británica de actores y sustentada en un elenco de carismáticos veteranos de la interpretación en las islas, The Best Exotic Marigold Hotel tiene en realidad poco de buena película y mucho de simple producto comercial. John Madden, que rompió taquillas con Shakespeare in Love (1998) pero cuya filmografía se ha mostrado algo irregular, ya había sorprendido a  todos con su anterior película La Deuda (2011), su mejor filme, pero en esta ocasión no ha sido capaz más que de ofrecer una liviana comedieta rodada y ambientada en la India  en donde a juntado a un eficaz grupo de actores u actrices británicos ya de cierta edad en donde se encuentran Maggie Smith, Judy Dench, Tom Wilkinson o Billy Nighy entre otros para dar vida a un grupo de jubilados ingleses que coinciden casualmente en unas vacaciones en la India, concretamente en un hotel llamado Marigold. Las diferentes motivaciones y personalidades de estos hombres y mujeres en este viaje es lo que va moviendo- muy torpemente- las diferentes tramas y subtramas de esta película sin que ninguna tenga interés o trascendencia especial. Como fondo, la lucha de Sonny, el joven gerente del hotel (Dev Patel, Slumdog Millionaire) por darle todo el lustre del mundo a su un tanto decadente y casposo negocio, torpemente dirigido a los aparentemente impresionables turistas occidentales  

Si lo que se trataba de hacer es un retrato del otoño de la vida en un entorno descontextualizado y extraño, se ha fracasado estrepitosamente ya que todo está malamente dibujado. Y si lo que se pretendía era una comedia coral en donde los eficaces intérpretes luciesen sus enormes cualidades interpretativas, pues nada de nada ya que la película solo es capaz de ofrecer anécdotas y situaciones olvidables, pese al irreprochable esfuerzo del reparto. Ni tan siquiera se atina en sacar un retrato creíble de la India en donde apenas se nos muestran escenarios más allá del hotel y alrededores. Para colmo, nos meten una historia romántica entre el joven gerente del hotel y su imposible amada que suena a deja vu total. Se podía esperar algo mejor de John Madden, aunque sea tan solo para aprovechar el excelente reparto.     

lunes, abril 30, 2012

DEMOSTENES, EL PODER DE LA PALABRA



El griego Demóstenes (Atenas 384 AC – Calauria 322 AC) fue uno de los mayores animales políticos de la historia y prácticamente el padre de la oratoria moderna. Su vida, historia y trayectoria han traspasado las fronteras del tiempo y su figura quedará como la de un auténtico modelo clásico del político profesional, dotado en cantidades excelsas del manejo maestro un arma que a lo largo de los siglos será una de los principales fundamentos y herramientas de la actividad política: la oratoria. Su apasionante vida y obra estuvo marcada por no solo por su singular triple condición de político-redactor de discursos-jurista, sino por estar enmarcada en una época tan convulsa en la antigua Grecia como fue la violenta expansión macedónica y las guerras que acarreó, que llevó a cabo el que fue su gran antagonista, Filipo II de Macedonia. Siempre ha llamado la atención como un poderoso rey con ínfulas imperiales y habilidoso estratega militar de enorme ambición estuvo en jaque por obra y gracia de un “simple” estadista y hombre de leyes que poco entendía de campañas militares pero que tenía sobrada sapiencia en leyes, política y humanismo y que sobre todo poseía un arma poderosísima: el sentido común. Una muestra de cómo la razón puede luchar e imponerse contra la fuerza bruta, aunque al final nuestro personaje sucumbió ante las acciones del sucesor de Filipo en el trono macedónico, Alejandro Magno. Esta es la historia de uno de los políticos más influyentes de todos los tiempos, Demóstenes.             

Demóstenes nació en Atenas el 834 antes de Cristo. Siempre amó a su ciudad, amor que motivo toda su carrera profesional y le llevó al objetivo vital de defenderla en tiempos de zozobra política y militar y ante la amenaza de la expansión de Macedonia. Era hijo de un rico armero también llamado Demóstenes. Cuando Demóstenes tenía siete años ya era huérfano de padre y madre aunque había heredado la fortuna de estos. Tres tutores se encargaron de su educación posterior, Áfobo, Demofonte y Terípides, quienes intentaron robar al pequeño Demóstenes todo lo que podían de la herencia. En 366 AC, a los 18 años, Demóstenes demandó a sus tutores por apropiación ilegal de su patrimonio (le habían dejado la casa familiar y poco más), pero tras varios años y varios juicios solo pudo recuperar una pequeña parte de este. No obstante, en ese periodo de tiempo (hasta 362 AC) pudo escribir sus primeros discursos de defensa y esto hizo que empezase a interesarse por las leyes además de debutar como preparador de discursos (contra sus oponentes) y fomentar en los tribunales su carácter de orador de cara. Se dice que en su infancia Demóstenes padeció tartamudeo y problemas de pronunciación de algunos fonemas, pero lo pudo corregir. Ese dato históricamente no está comprobado. Lo que si es cierto es que pese a todo y gracias a sus tres tutores, Demóstenes recibió  una rica educación en diferentes materias. Parece ser que por aquella época, el adolescente Demóstenes admiraba al orador y militar ateniense Calístrato y también que contrató a Iseo, otro gran orador, como maestro de retórica. No se sabe si el maestro de Iseo, Isócrates, lo fue también de Demóstenes. Pese a todo, al principio Demóstenes no se sentía satisfecho de sus habilidades oratorias ni tampoco sus oyentes encontraban atractivo el estilo del joven orador, lleno de frases largas, pero un tal Eunomo, en la Academia de Atenas, le dijo que su estilo discursivo se parecía al de Pericles. Con todo, Demóstenes tal vez decidió contar con los servicios del magisterio de Isaeo y otros para mejorar su técnica oratoria.

El joven Demóstenes, como consecuencia del largo pleito contra sus tres tutores, encontró su vocación en las leyes y en la política ya que no fueron pocas las veces en las que el ateniense se pasó por la Academia de Atenas. Así mismo, empezó a interesarse por la vida política y por la defensa de los ciudadanos de Atenas. Con poco más de 20 años comenzó su trayectoria como logógrafo (redactor de discursos de defensa de los acusados en los juicios, que en Atenas eran leídos por estos pero escritos por juristas) y synergoros (abogado) Las defensas de Demóstenes, tanto las escritas como las declamadas, se empiezan a hacer famosas en Atenas por su claridad de ideas y su habilidad en al utilización de argumentos de una manera humanista y con un completo estudio de la psicología del defendido. Demóstenes sabía adaptarse magistralmente al status personal, jurídico y económico de su defendido, algo que también suscitó muchas admiraciones y poco a poco se ganó un nombre dentro del género casi literario de la oratoria judicial, que en Atenas era casi un arte debido a las peculiares características de los juicios atenienses.  El hecho de que como logógrafo Demóstenes trabajase de manera anónima le permitía defender los intereses de clientes con intereses contrapuestos e incluso rivales, lo que muchas veces le llevó a acusaciones de traición y chivatazos. Demóstenes posiblemente también diese esos primeros años como jurista clases de retórica a varios pupilos para ganarse la vida, pero eso no está demostrado.       

Ejerciendo aún sus profesiones relacionadas con las leyes, Demóstenes en 363 AC asumió el mando de un trirreme, como todos los ciudadanos atenienses de cierta condición social, y eso le obligaba a armar y mantener dicha embarcación y enrolar a la tripulación e instruirla. Su condición de armador le dio bastante publicidad en su polis y esto le ayudó a  entrar en la arena política. No se tiene excesiva certeza, pero al parecer Demóstenes se casó una al menos una vez, con una mujer cuyo nombre se desconoce y tuvo una hija que murió joven y sin casarse. Así mismo, muchos de sus rivales en años posteriores (como Esquines) le acusaron de pederastia y de amores ilícitos con adolescentes o supuestos discípulos como Aristarco, que fue acusado del asesinato de un rival de Demóstenes, con lo cual el orador se vio además implicado, pero todo este asunto aún permanece dudoso para la Historia.  En el periodo 355-351 AC comenzó a implicarse seriamente en la vida pública y en la política, aunque no abandonó su oficio de abogado (si bien dejó de redactar discursos de defensa). Comenzó a escribir textos contra personalidades que actuaban contra la ley, como los discursos Contra Andotrión y Contra Leptines en los cuales atacó a dos evasores de impuestos, o como Contra Timocrátes y Contra Aristócrates en los cuales denunció prácticas de corrupción. En aquella época la vida política de la polis ateniense estaba viciada por las a menudo burdas e infundadas acusaciones de corrupción que se lanzaban los rivales políticos, lo cual irritaba a Demóstenes y le llevó a la defensa de una práctica judicial en su ciudad más justa y menos burda, ya que el procedimiento judicial ateniense, donde un jurado emitía veredicto sin apenas conocer pruebas, se había convertido poco más que en un espectáculo popular en donde en la práctica toda la ciudadanía ostentaba el poder judicial mediante los jurados y sentenciaba según su apetencia y según las falsedades de los acusadores. Esto obviamente se mostraba como algo totalmente ineficaz sobre todo en los casos de corrupción real, lo que llevó a Demóstenes a la defensa del Aerópago como el más alto tribunal en los casos de responsabilidad civil criminal. Así mismo, se dio cuenta de que Atenas dependía mucho de las alianzas con otras ciudades-estado griegas y del poder de su armada, momento en el cual escribió y dio su primer discurso político, Sobre la armada  (354 AC) en el que defendió el refuerzo de la flota ateniense. Años más tarde, defendió la alianza de Atenas con Megalopolis contra Esparta y Tebas y el apoyo de Atenas a demócratas de Rodas,  en respuesta a la agresiva política ateniense sobre ciudades más o menos pacíficas como Megalópolis o Rodas. Para los Megalopolitas (352 AC) y  Sobre la Libertad de los Rodenses (351 AC) son los discursos que ilustran ese ideario y se oponen abiertamente a la política exterior propagada por el estadista Eubulo, con el cual nuestro jurista y política se encontraba inicialmente alineado. Demóstenes en consecuencia se distanció de la fracción de Eubulo y empezó a tener sus primeros apoyos políticos a sus ideas, si bien en aquellos años no habían conseguido calar en la sociedad ateniense.   

Filipo II
Clave en la trayectoria de Demóstenes, como hemos dicho, fue su encarnizada enemistad con Filipo II (382 AC-336 AC), rey de Macedonia. Filipo era un gran estadista y estratega cuyo sueño era reinar sobre todo el mundo helénico. Para ello hizo inicialmente que Macedonia se inmiscuyese en las rivalidades entre las diferentes ciudades-estado, como Atenas y Tebas, esperando que la rivalidad entre ellas creciese y así atacarlas más fácilmente. Demóstenes advirtió esto pronto y postuló que   si el mundo helenístico debía unirse  Atenas debía estar a la cabeza dada su superioridad política, intelectual y artística demostrada a lo largo del los siglos. Los atenienses no parecían darle excesiva importancia al intervencionismo macedonio hasta que ya fue demasiado tarde y pese a que Atenas se encontraba en guerra con macedonia desde 357 AC, cuando Filipo pretendió conquistar Anfípolis y Pidna. Cinco años mas tarde, Demóstenes declaró que Filipo era un auténtico peligro para Atenas y para todas las ciudades griegas. Filipo iba ganando batallas y conquistando territorios a lo largo y ancho de Grecia y esto según Demóstenes era algo alarmante para Atenas: la victoria de los macedonios frente a Focis en la batalla de los campos de azafrán en 352 AC encendió en Demóstenes todas las alarmas por el temor de que Atenas fuese conquistada por Filipo. Es entonces cuando Demóstenes escribe lal primera de sus famosas diatribas contra Filipo, las Filípicas. En la Primera Filípica (351-350 AC) exhortó a sus compatriotas atenienses a la resistencia ante Filipo y a la defensa de su propia libertad y autonomía (“Para un pueblo libre no puede haber mayor coacción que la vergüenza de su propia posición) El político y orador se convirtió durante varios años en el mayor azote verbal de Filipo en Atenas, pero pese a tener apoyos no todos en su ciudad compartían su opinión. En 349 AC Demóstenes compuso las Olintíacas, en las cuales criticó a los atenienses su falta de apoyo a Olinto, ciudad que estaba siendo sitiada por Filipo y posteriormente conquistada (348 AC) sin que Atenas prestase ayuda alguna. Filipo además instó a un levantamiento contra Atenas por parte de la isla de Eubea, cercana a Atenas. Cuando Atenas, muy debilitada y asustada ante las victorias militares macedonias, decidió firmar la paz con Filipo en Pela, la capital de Macedona, enviando a una embajada en la que se encontraba Demóstenes, el monarca macedonio había marchado para atacar a los aliados de Atenas. Demóstenes propuso a sus compañeros de embajada ir a buscar a Filipo done se encontrase, pero estos prefirieron quedarse a esperar en Pela. La firma de la paz fue finalmente y en consecuencia muy favorable para los intereses de Filipo, para indignación de Demóstenes y sus partidarios, ya que entre otras cosas había logrado conquistar Tracia. El orador acusó a sus colaboradores en la misión diplomática, Esquines y Filócrates de poco más que bajarse los pantalones con la firma del tratado que dio origen a la llamada Paz de Filócrates (347-345 AC). Filipo puso fin a ese periodo de paz con campañas y subsiguiente conquista de Focis, ciudad que nuevamente no encontró apoyo de Atenas. Los Macedonios aumentaron considerablemente su poder en consecuencia de esto y Demóstenes escribió su discurso Sobre la Paz (346 AC), en el cual aceptaba la nueva situación como postura pragmática para evitar la indeseada guerra.          

En 344 AC Demóstenes fracasó en una gira diplomática ateniense por el Peloponeso tratando de convencer a sus habitantes sobre la inconveniencia de aliarse con Macedonia. Demóstenes escribió su Segunda Filípica (344 AC) contra el rey macedonio y se despachó contra Esquines (partidario de las alianzas con Macedonia) y su acusación de alta traición en Sobre la Falsa Embajada (343 AC). En 342 AC, ante el imparable avance macedonio, Atenas quiso reanudar la paz pero una intrusión militar ateniense en aguas de Tracia dirigiéndose a Quersoneso, conquistada por Macedonia, enojó a Filipo pero Demóstenes en su Sobre Quersoneso  pidió prudencia a los atenienses. No obstante, en la Tercera Filípica (342 AC) y aún no habiendo ninguna agresión grave a Atenas cercana en el tiempo Demóstenes dejó claro que Atenas debía parar a Filipo (“es mejor morir mil veces que pagar tributo a Filipo”) en el que es considerado su mejor discurso. En toda Atenas empezó a crecer el sentimiento antifilípico y Demóstenes, gracias a esta filípica, pudo convertir a su ciudad en el principal enemigo del rey de Macedonia. Algo había cambiado en Atenas y Demóstenes tenía mucha culpa de ello.  

Comienza entonces un periodo de alianzas contra Macedonia. Demóstenes consigue que Bizancio y Abidos se vuelvan contra Filipo y el monarca consigue que la Asamblea de los Estados, controlada por Macedonia, denuncie la situación. Esto lleva a la declaración de guerra entre las facciones por ateniense y pro macedonia en el 340 AC, que estalló a todos los efectos en el 339 AC con la campaña de los miembros del Congreso Anfitriónico (entre los cuales no se encontraba Atenas) frente a Locris que aunque fracasó en un primer momento en 338 AC consiguió conquistar gran parte de lo que le quedaba de Grecia, derrotando a los locrianos y entrando en varias ciudades. Demóstenes, no obstante, no tardó en conseguir la alianza de Atenas con otras ciudades, incluida la poderosa Tebas. La alianza  Atenas-Tebas puso nervioso a Filipo en la medida en que empezaron a conseguir victorias en batallas menores. No obstante, la victoria de Filipo en la batalla de Queronea envalentonó de nuevo al monarca macedonio por la conquista de ambas ciudades, siendo su odio hacia Demóstenes-que combatió en aquella batalla- proverbial, aunque las hostilidades entre Macedonia y Atenas cesaron durante un tiempo ya que Filipo prefirió centrarse en su campaña contra los persas. Esquines y los partidarios atenienses de Macedonia aprovecharon esta derrota para atacar a Demóstenes pese a que su popularidad en su ciudad era ya muy grande. En 336 AC Filipo fue asesinado en la boda de su hija y el trono de Macedonia pasó a su hijo Alejandro, de 20 años de edad y para la historia será Alejandro Magno. Atenas y Tebas pensaron que el cambio de poder podría propiciar liberarse del yugo macedonio. El estadista se burló del fallecido rey ante una estatua suya lo que encendió la cólera de Alejandro, que ahora tenía hacia Demóstenes el mismo odio que profesaba su padre y dirigió sus miradas al sojuzgamiento de cualquier bastión de resistencia antimacedónica en Atenas o Tebas.. El nuevo rey de Macedonia además reforzó el ejército de su padre y volvió a intensificar las campañas militares: al poco de llegar al trono logró entrar en Tebas y avanzaba con paso decidido hacia Atenas con intención de sofocar a los anti macedónicos, que eran mayoría en ambas ciudades. En Atenas sus habitantes pidieron clemencia y Alejandro decidió no castigarles. En 335 AC con la ayuda de Darío III de Persia, Atenas y Tebas se vuelven a rebelar, y Alejandro responde atacando Tebas y pese a no hacer lo mismo en Atenas, obligó a los atenienses anti macedónicos a abandonar la ciudad, aunque al final el monarca reconsideró su decisión. 

Aquellos años, aunque la popularidad y la admiración que Demóstenes suscitaba en Atenas era grande, sus detractores pro macedónicos con Esquines a la cabeza no dejaron ni un momento de atacarle. Fue significativo el caso de la corona de oro con la que se pretendió honrar en 336 AC a Demóstenes por sus servicios a Atenas por iniciativa del orador Cesifonte. Esquines, celoso de Demóstenes, acusó a Cesifonte de irregularidades legales y  Demóstenes respondió con el discurso Sobre la Corona en el cual atacó a los defensores de Macedonia en Atenas y justificó todas sus acciones públicas hasta el momento, además proclamar su lealtad hacia Atenas y defender a Cesifonte. Este discurso es uno de los más imponentes y estudiados del autor. En 324 AC Demóstenes se vio involucrado en el caso  de Arpalos, que puso seriamente en entredicho la honorabilidad de su figura. Arpalos, ministro de finanzas de Alejandro, desertó de Macedonia y pidió asilo político en Atenas, que le fue concedido pese a las reticencias de Demóstenes. Arpalos llevó a Atenas una importante parte del tesoro macedonio y Demóstenes y otros decidieron encarcelar a Arpalos haciendo que el tesoro estuviese bajo control de la Acrópolis ateniense por medio de un comité presidido por el propio Demóstenes. Al contar al suma, solo había la mitad del dinero declarado por Arpalos, pero el comité decidió no hacerlo público. Arpalos consiguió huir y el Aerópago acuso a varias personalidades de haber robado el dinero faltante, entre ellos Demóstenes, a quien se acusaba de apropiarse de 20 talentos. Demóstenes fue encarcelado por esto (no se sabe si en realidad se apropió o no del dinero) pero no tardó en escapar. Se exilió y mas tarde regresó a Atenas en loor de multitudes, aunque sus enemigos pro macedónicos aún trataban de diezmar su credibilidad.

Alejandro Magno
Alejandro Magno fallece en 323 AC y Demóstenes vuelve a animar a los atenienses a rebelarse contra Macedonia. Atenas se confrontará militarmente contra las tropas de Antípatro, el sucesor de Alejandro, sufriendo una severa derrota. Antípatro entonces exigió la entrega de todos los atenienses que habían participado o instigado la sublevación, y la ecclesia ateniense condenó a muerte a los principales ideólogos anti macedonios entre los que lógicamente se encontraba Demóstenes. El estadista huyó en 322 AC a la isla de Calauria y allí se refugió en el templo de Poseidón. Un agente de Antípatro le descubrió y tras declarar que iba a escribir una carta de despedida a su familia y amigos, aspiro el veneno que había ocultado en su pluma y murió ante el altar (Arquias, el enviado de Antípatro, no se atrevió a violar el templo). Los restos del orador, político y estadista descansaron durante cuarenta años en Calauria y después fueron trasladados a Atenas, donde se le erigió una estatua  

Demóstenes, además de ser considerado a lo largo de la historia como un animal político (pese a las críticas por su supuesta falta de pragmatismo y sus predicciones un tanto erradas de los acontecimientos)  fue tanto para sus contemporáneos como para los estudiosos de su vida y obra un auténtico maestro de la oratoria: tanto hablando como escribiendo era preciso, sobrio y sin ambages, sabía seleccionar y omitir los hechos (sobre todo en los textos judiciales), estructuraba bien los argumentos otorgándoles un ritmo adecuado y sobre todo confiaba en el triunfo de su propio punto de vista frente al de su rival.  Su influencia en todos los oradores posteriores será sencillamente total. Pese a la sobriedad y falta de efectismos retóricos de su estilo, sus discursos siempre tuvieren enorme valor literario y artístico por su prosa imponente. Además, Demóstenes introdujo en al oratoria varias técnicas de lo que llamamos ahora comunicación no verbal, como el movimiento de las manos. Su obra, recogida en gran parte (se conservan 61 textos atribuidos a él), influyó en autores clásicos como Cicerón y fue estudiada con ahínco en la Edad Media y el Renacimiento, siendo admirada por autores de diferentes épocas como Nietzsche, cuya influencia en el estilo literario de su obra ensayística es notable.  

Fue Demóstenes el más brillante orador de la antigua Grecia y uno de los más grandes estadistas de la historia. Su visión de la justicia y la política, pese a las diferencias temporales, debería ser revisada por los políticos actuales para ver si aprenden de una vez algo, algo tan básico como el sentido humanístico y pragmático en la vida política y en la visión de estado. Una figura indispensable. 

miércoles, abril 25, 2012

El Aparatito Lumiere LA PESCA DEL SALMÓN EN YEMEN (SALMON FISHING IN YEMEN)


 

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Da la impresión de que cada vez resulta menos productivo mezclar la comedia con el melodrama, ni tan siquiera bajo premisas que a priori suenan originales: esto es lo que le pasa al nuevo filme del sueco Lasse Halstöm (¿A quien ama Gilbert Grape?, Las normas de la casa de la sidra), una producción británica basada en una novela de Paul Torday que pese a su elegante puesta escena y algún momento melodramático más que interesante finalmente se convierte en un filme romántico del montón. Y es una pena porque pese a la adecuada dirección de Halstöm, la buena interpretación de Ewan McGregor como protagonista y una exótica y divertida premisa (un científico del gobierno británico especializado en la cría de salmón que intenta llevar a cargo por encargo de un jeque el proyecto de poblar ríos de Yemen con salmón británico para que dicho jeque pueda pescar allí), un guión débil, irregular y que va desinflándose por momentos lo manda todo al garete.

La película esta en realidad centrada en la relación del Dr. Jones (McGregor), escéptico ante tal disparatado proyecto, con Harriet (Emily Blunt), la joven ejecutiva de le empresa que intermedia entre el jeque Seikh Muhammed (Amr Waked) y el Gobierno, relación que evoluciona desde lo tensamente profesional hasta la atracción mutua. Y pivotando la película en torno a eso -a partir sobre todo de la segunda mitad del metraje- es cuando la historia comienza a hacer aguas, algo a lo que ayudan unos personajes muy poco trabajados y unas situaciones escasamente creíbles. A veces divertida, otras interesante, pero en su mayor parte tediosa y repetitiva Salmon Fishing in Yemen no consigue salirse de las coordenadas del cine romántico de siempre pese a su supuesta altura de midas y tan solo el primer cuarto de la película y algunos apuntes irónicos y ácidos (y muy british) a lo largo de la misma resultan salvables. Otra ocasión perdida para dignificar la comedia melodramática.  

sábado, abril 21, 2012

Mis 50 discos que te cagas (48): THE SMASHING PUMPKINS – SIAMESE DREAM (1993)



La cultura pop y juvenil de la primera mitad de los 90 estuvo marcada por la irrupción de la llamada Generación X, el cine independiente de Tarantino, el desaliño estético de muchos mozos y mozas y los sonidos sucios, retumbantes y distorsionados reciclados del hard rock y del neo punk de la enorme multitud de bandas independientes y alternativas surgidas en EEUU aquellos años y que encandilaron y marcaron a toda una generación. Pero más allá de la significación de la marca de fábrica del Grunge americano de bandas de Seattle como Pearl Jam, Soundgarden o Nirvana, lo que supuso una verdadera y genuina renovación del rock fue la irrupción de gente con miras musicales más elevadas y menos monocordes como Smashing Pumpkins, con el ambicioso y un tanto pedante cantante y guitarrista Billy Corgan a la cabeza. Y su segundo LP, Siamese Dream retrata a la banda de Chicago en su mejor y más glorioso momento: una oportuna colección de temas que navegaban sabiamente por diferentes géneros musicales, la mayoría relativamente recién nacidos (Noise, Dream Pop, Grunge, Hard, Rock Progresivo renovado) y que resultaron enormemente influyentes en el desarrollo del Indie Rock americano a lo largo de toda la década de los 90. El grupo, con James Iha a la guitarra, D´Arcy al bajo y Jimmy Chamberlin a los tambores secundando a Corgan, se convirtió en una superbanda de la década y aumentó su prestigio con un LP fundamental para entender la evolución del rock de hace dos décadas, un disco apasionante y sublime que se cotiza ya como uno de los mejores de los últimos 20 años además de vender más de seis millones de copias en todo el mundo.     

Tras Gish (1991) todo el mundo tenía puestos los ojos en el prometedor cuarteto de Chicago, un combo que elevaba el grunge de Nirvana y el Noise Rock de Sonic Youth a niveles mucho más exigentes casi rayanos con el art rock. Convertido en algo más que en grupo de culto, Smashing Pumpkins acometió la grabación de su segundo álbum en un clima de tensión: Billy Corgan, obsesionado con mejorar su anterior trabajo, sufría stress y depresión que el llevó a varios bloqueos creativos durante la composición y grabación del disco siendo el compositor de casi todos los temas, Iha y D´Arcy ya no eran novios y Chamberlin comenzó a adiccionarse a la heroína. A trancas y barrancas terminaron el LP con Corgan – que incluso consideró el suicidio y estaba en tratamiento psiquiátrico-  trabajando obsesivamente a destajo y tocando el bajo y la guitarra en muchas partes que debían de ser interpretadas por James Iha y D´Arcy Wretzky. La grabación se concluyó más tarde que lo que la discográfica Virgin había estimado con un Corgan exhausto y un Chamberlin directo a rehabilitación. Pero el resultado final fue espectacular: temas como Disarm, Cherub Rock y sobre todo Today se han convertido en auténticos clásicos y ya son piezas inmortales. Escuchar el espectacular crescendo y cambio rítmico de Today, todo un himno del rock alternativo de los 90 con la genuina marca de la casa de sus guitarras distorsionadas ejecutando el inmortal riff noise que da paso a la voz peculiar y ululante de Corgan narrando en realidad los avatares de su época depresiva. El planteamiento pop de este tema enmarcado en otro tipo de contextos musicales (rock, grunge, punk o el etéreo pop de distorsión) se repite en otras canciones como Soma, un atrayente medio tiempo de regusto acústico y cierto halo progresivo -tendente al hard rock al final del tema-  que demostraba el eclecticismo de Corgan y sus muchachos incluso en una sola canción o Mayonaise, otro momento de noise pop ambiental virtuosista y filoprogresivo que casa el grunge con la airada distorsión del rock alternativo de la época. Francamente, los Pumkins demostraron el grupo estadounidense con más argumentos musicales del momento.          

Cherub Rock es otro de los temas preferidos por los fans del grupo, un efectivo tsunami sonoro de guitarras potentes y la siempre sugerente melodía vocal marca de la casa SP, realzada por un cautivador estribillo dispuesto a levantar estadios enteros. También fundamentalmente melódicos son los argumentos de otro de los mejores temas del álbum, Rocket, apasionante momento de grunge light en clave popera casi bailable pero sin renunciar al crudo muro guitarrero. El grupo se pone su careta más áspera en los casi 9 minutos de Silverfuck, momento de rock progresivo casi Metal que demuestra el enorme virtuosismo del grupo, especialmente de Corgan, que parece mirar con ojos noventeros a los viejos sonidos de King Crimson o Pink Floyd. El un tanto excesivo engolamiento melodramático de este tema puede resultar cansino y pedante, pero ese componente dramatizable (por otra parte, omnipresente en este disco y en casi toda la obra del grupo) también se encuentra de una manera más contenida y efectiva en la sobrecogedora Disarm, tal vez el mejor tema de Siamese Dream, un medio tiempo preciosista y apasionante envuelto en oportunos arreglos de cuerda y con un espeluznante, enigmático y memorable estribillo: el asesino que hay en mí es el asesino que hay en ti. Tampoco hay que olvidarse de temas como el rotundo hard rock alternativo de Geek USA, otro momento culmen del grupo en directo.       

Smashing Pumpkins ya estaban en al cresta de la ola con Siamese Dream y siguieron siendo grandes con su posterior Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995), pero los varios problemas internos del grupo (incluida la breve marcha de Chamberlin a finales de los 90), el carácter despótico y arrogante de Corgan y el no menor divismo del resto impidieron que la banda pudiese dar todo lo que podía y tras Mellon Collie empezó a repetir tediosamente la jugada y tras la primera disolución de la banda en 2002 dio la sensación de que  Smashing Pumpkins debían de haber sido mucho más grandes. Reunidos en 2007 tras infructuosas aventuras de Corgan con el supergrupo Zwan y en solitario, hoy su existencia es una mera anécdota de discos mediocres con el frontman y líder como único miembro original de aquel grupo que fascinó a toda una generación. Siamese Dream, disco indispensable de extraña belleza, ilustra a la perfección aquel mundo de sonidos viscerales y tremebundos que hicieron de los de Chicago una banda ya legendaria.  


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Alternativo, Indie Rock, Grunge, Noise Rock, Noise Pop, Dream Pop, Rock Neoprogresivo, Hard Rock, Nu Metal  
Publicación: julio 1993
Sello original: Virgin
Producción: Butch Vig y Billy Corgan
Duración: 62:17
Músicos:
Billy Corgan: voz,  guitarra principal, bajo, melotrón, arreglos de cuerda
James Iha: guitarra rítmica, coros
D’Àrcy Wretzky: bajo, coros
Jimmy Chamberlin: batería
Mike Mills: piano en Soma
Erec Remschneider: arreglos de cuerda y violonchelo
David Rangsdale: arreglos de cuerda y violín
Butch Vig : arreglos de cuerda

Track listing

1- Rocket
2- Quiet
3- Today
4- Hummer
5- Rocket
6- Disarm
7- Soma
8- Geek USA
9- Mayonaise
10- Spaceboy
11- Silverfuck
12- Sweet Sweet
13- Luna

lunes, abril 16, 2012

El aparatito Lumiere GRUPO 7


 

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Últimamente el cine español ha descubierto un filón en el cine negro realista como ya lo demostró uno de los éxitos de crítica y público del pasado año, No habrá paz para los malvados de Imanol Uribe y cada vez con mayor convicción se adentra en terrenos del género policial más que correctamente ambientados en la idiosincrasia social española y en el turbio mundo delictivo hispánico y su respuesta desde las siempre en entredicho instancias policiales de esta península. Grupo 7 es otra buena muestra del nuevo cine policial español, una película cuerda, verista y también bastante tremebunda que fija su atención en las actuaciones de un cuerpo policial más o menos de élite en la Sevilla pre Expo 92 a finales de los 80 y principios de los 90, cuando la policía trató de acabar a marchas forzadas con el tráfico de droga en los barrios suburbiales hispalenses y así dotar de mejor cara a la capital andaluza ante tal magno evento. Con un planteamiento muy naturalista, casi de cine verité (esta rodado en auténticos barrios marginales de Sevilla y presumiblemente con varios de sus habitantes en roles de figurantes) y una estética sucia y nada glamourosa a lo que no es ajena el más bien desaliñado look de los cuatro polis miembros del Grupo 7, la película descansa en un argumento nada lineal y más bien minimalista (esta sustentada casi exclusivamente en el McGuffin de la peculiar guerra del Grupo 7 contra la droga) aunque varios pequeños matices argumentales que aumentan el interés narrativo del filme y ayudan a reforzar un guión interesante e inteligente pese algún que otro artificio del cine negro más comercial y lugares comunes del género bastante manidos.
  
El director Alberto Rodríguez ha sabido manejar con mucha precisión – pese a algún fallo- materiales muy golosos y delicados y ha logrado un filme de fuertes emociones que evoluciona como una montaña rusa y que en muchos momentos no da respiro al espectador. La consabida dosis de violencia física y verbal que se le presupone a este tipo de cine está muy bien dosificada y si bien en Grupo 7 la violencia esta tan omnipresente que da la constante impresión de que en cualquier momento va ocurrir algo fortuitamente (una explosión, un disparo, una hostia, una huida) no se puede decir que se trate de una película de visión incómoda. El reparto, además, cumple con creces y las interpretaciones son más que notables aunque a fin de cuentas solo haya dos actores con papeles bastante destacadas: Antonio de la Torre (Gordos, Muertos de Risa) como Rafael, poli veterano amargado y desencantado que cumple su misión con abrumadora visceralidad, y Mario Casas (El camino de los ingleses, la serie de tv Los hombres de Paco) como Ángel, el policía joven, trepa e inicialmente idealista que se toma la misión del Grupo 7 como un elemento básico en su vida mientras toma como ambigua referencia a la figura de su compañero Rafael, con el que parece mantener una relación de amor-odio. El resto del reparto, a parte de la cada vez más en alza Inma Cuesta y un Julián Villagrán (Extraterrestre) que se sale en el papel de un peculiar yonki confidente, esta conformado por actores desconocidos y prácticamente debutantes que lo bordan. Al final de la película, quedan claras las verdaderas intenciones de esta: mostrar la incierta línea que separa a los héroes de los villanos y lo difícil que es en algunos casos distinguir entre lo que está bien y lo que está mal si se atiende únicamente a la finalidad de la acción. Y en ese sentido, y en muchos otros, Grupo 7 cumple con sus objetivos y muestra que en el cine español hacer una buena película es más fácil de los que se piensa si se parte de buenas historias. 

viernes, abril 13, 2012

AGUR IÑIGO

El pasado dia 8 de abril falleció en Bilbao Iñigo Cabacas, un joven de 28 años, como consecuencia del impacto sufrido por una pelota de goma lanzada por la policía autónoma vasca, la Ertzantza, el dia 5 de abril cuando esta trataba de disolver un tumulto cerca del cual Iñigo se encontraba casualmente, celebrando la victoria del Athletic Club en la Europa League

Que se haga justicia por el bien de la sociedad y que los culpables y responsables de esta negligencia pagen 

Goain Bego Iñigo Cabacas



 

miércoles, abril 11, 2012

El aparatito Lumiere REDENCIÓN (TYRANOSAUR)



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No es muy habitual ver cine británico más o menos independiente en nuestras pantallas -al margen de los filmes de Ken Loach- pero siempre que se estrenan pequeñas producciones de las islas en las pantallas ibéricas, rara vez defraudan. Es más, muchas veces llegan a entusiasmar como esta Tyranosaur (el un tanto desconcertante título original tiene su por que, y la verdad no se porque se han empeñado en cambiarlo en la versión doblada en castellano por otro más “estándar” ya que así se elimina el cierto misterio que infunde) un drama humano y realista lleno de calor, dureza, ternura, crudeza, amargura, esperanza y todo un amplio catálogo de emociones humanas de todo tipo -aunque más tendente a las negativas que a las positivas- que sirve para ilustrarnos una historia áspera y un tanto cruel pero contada con delicadeza y con la clara voluntad de transmitir el sentir de sus  protagonistas, dos seres al borde del abismo humano y emocional. Paddy Considine, actor metido a director, firma una más soberbia opera prima que convencerá y mucho a los amantes de dramas sociales bien contados y a lo seguidores del realismo cinematográfico británico en una película que remite mucho al ya citado Ken Loach aunque su tono sea mucho más psicológico que social. 

El escocés Peter Mullan borda el papel de Joseph, un cincuentón viudo y alcohólico y con visibles problemas económicos que en su proceso de autodestrucción se rebela contra la sociedad y contra si mismo con un comportamiento muy violento y una forma de ser desagradable y airada. En su vida se cruza casi por azar Hannah (Olivia Colman), una treintañera que parece vivir en un mundo aparte en su tienda de objetos religiosos y con su visión un tanto exageradamente cristiana y piadosa de la vida. La situación personal de Hannah, tampoco es demasiado feliz, como va descubriendo Joseph y es entonces cuando el desaliñado sujeto decide que es hora de aplicar las enseñanzas que a regañadientes va recibiendo de la mujer. La dialéctica relacional y psicológica entre ambos personajes es lo que sustenta la película y la verdad es que es todo un espectáculo el ver como ambos personajes pretenden salir del atolladero en que se han metido sus vidas tratando de vencer sus prejuicios e ideas preconcebidas a base de aceptar tímidamente y sin mucha convicción la ayuda mutua. Los dos actores principales están espléndidos dentro de un conjunto gélido y muy naturalista que no deja indiferente y tratando de dar profundidad a unos personajes muy pero que muy complejos y llenos de matices. El desenlace de la película termina por provocar una catarsis que desde luego da que pensar y en ello reside una de las principales virtudes de este excelente filme que conviene verlo cuanto antes ya que – ya se sabe- puede que no dure mucho en las carteleras.