sábado, octubre 08, 2016

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS






**

Es una pena que el cine español basado en hechos reales- que tradicionalmente desde que comenzó a proliferar a partir de la Transición ha tendido al sensacionalismo y a cierto tremendismo- siga sin dar un buen número de películas de calidad. Y no será porque en la reciente historia española falten acontecimientos de variada índole con enorme potencial dramático y cinematográfico, como lo era a priori la historia del controvertido espía y agente del CESID Francisco Paesa y sus rocambolescas tribulaciones en las décadas de los 80 y 90, el asunto va más bien por la falta de ambición real de los proyectos y su proyección más allá de la comercialidad. En ese sentido, se esperaba más de un director como Alberto Rodríguez que ya demostró ser uno de los valores más interesantes del cine español de los últimos años con filmes como Grupo Siete (2012) o la excelente La Isla Mínima (2014), películas en las que el realizador andaluz demostraba tener un lenguaje cinematográfico original y con proyección internacional, pero parece que ante lo siempre goloso de un material más o menos polémico en un país en donde el morbo resulta un espectáculo de primer orden ha terminado por hacer que Rodríguez se escore más bien a un poco definido pastiche entre el cine político, el thriller de espionaje y el drama de personajes que resulta bastante poco convincente pese algún que otro momento aislado.

Eduard Fernández, actor camaleónico y eficaz, hace una buena interpretación de Paesa, en realidad un mercenario de inexistente catadura moral que lo mismo vendía armas a ETA que se dedicaba a organizar golpes contra dicha banda y que planeó y ejecutó no pocos trabajos sucios para el gobierno del PSOE en la época de mayor apogeo del GAL. Su momento estelar -la “protección” al más que corrupto director de la Guardia Civil Luís Roldán- es en lo que se centra principalmente este filme, que termina siendo a veces una suerte de buddy movie con Paesa y Roldán (Carlos Santos) imbuida de concesiones comerciales y hollywoodienses salvadas por momentos de buen thriller en un conjunto irregular con un guión desaliñado y poco cincelado. El hecho de que la película esté narrada (con voz en off) bajo el punto de vista del fiel colaborador de Paesa Jesús Camoes (José Coronado) es otra concesión de cara al cine de intriga barato que hace flaco favor al filme. Rodada en diversos países- por donde se movieron el bueno de Paesa y sus satélites-, se aprecia un enorme esfuerzo de producción que si que brilla en determinados momentos aunque cosas como la deficiente caracterización de Carlos Santos como Luís Roldán hacen que la película siga anclada en la mediocridad. Se espera con impaciencia al mejor Alberto Rodríguez.

domingo, septiembre 25, 2016

THE BEATLES: EIGHT DAYS A WEEK- THE TOURING YEARS





***

Durante una semana ha permanecido en pantallas (por orden expresa de la distribuidora) este documental que como multitud de libros, películas, documentales, programas de televisión o productos varios desde finales del siglo XX se acerca a la figura de la más grande banda de la historia del rock: The Beatles. A estas alturas muchos se preguntarán si de verdad queda algo por contar, escrito, narrado o en imágenes, sobre el legendario cuarteto liverpooliano: pues por increíble que parezca aún se sigue hallando abundante material gráfico o sonoro de los Beatles y aunque este filme no es que utilice demasiado nuevo archivo sobre la banda ni tampoco cuente mucha novedad sobre su conocida biografía, la verdad es que se agradece por diferentes motivos: por acercarnos a la faceta más auténtica de los Beatles de la primera etapa (1962-1966) que era la sus giras por todo el mundo durante esos años- y que cesaron abruptamente en 1966 ya que aquello era una auténtica locura a todos los niveles- , por dejarnos uno de los mejores testimonios en imagen (tal vez el mejor y más completo hasta el momento) de la beatlemania y de la histeria de sus fans, y por ofrecernos una vez más la oportunidad de ver y oír a los Beatles en todo su apogeo en filmaciones de diferentes conciertos y actuaciones televisivas en el ya comentado periodo. Y es que es filme documental sobre las giras de los Beatles, que nadie espera una biografía exhaustiva sobre el grupo ni nada parecido, aunque también se hable de la grabación de sus primeros discos y de su trabajo en estudio    


Producida por Apple Corps, la propia empresa de los Beatles y por Imagine Entertainment, la productora del director de la cinta que no estro que el ínclito Ron Howard en su primera incursión en el documental para la pantalla grande, Eight Days a Week cumple con creces su objetivo de captar la esencia de los conciertos de The Beatles- en los cuales a penas se oía anda por los gritos de la gente y lo rudimentario de los equipos de amplificación de entonces- y de mostrar las relaciones entre John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (siempre se escriben por ese orden, esto parece que nunca cambiará) con ellos mismos, con la prensa y con el público. Y, claro está, mostrar paralelamente lo que ocurría en un mundo en mundo en cambio en aquella primera mitad de los 60, algo de lo que los Beatles tuvieron su influencia como fenómeno sociológico de la década que fueron. Tal vez demasiado centrado en la visión norteamericana y en las giras por EEUU (Ron Howard ha querido jugar en casa), el documental obvia citar actuaciones en algunos países y no reseña hechos significativos y de interés como el hecho de que en 1964 el grupo utilizase a un batería sustituto, Jimmy Nicol, como sustituto de Ringo por enfermedad para sus conciertos en Dinamarca, Países Bajos y Australia. Con todo, ver muchos conciertos de The Beatles con un público plagado de quinceañeras con lipotimias y gente corriendo cual galgos hacia el escenario no tiene precio, así como resultan un primor los propios testimonios de McCartney y Starr entrevistados para la ocasión junto a periodistas de la época, colaboradores supervivientes del grupo (incluyendo testimonio grabado de Brian Epstein y George Martin, manager y productor respectivamente, ya fallecidos) y fans como Woopie Goldberg o Elvis Costello, además del director de los míticos filmes de los Beatles, el ya retirado Richard Lester. Y de propina, después de los créditos media hora del mítico concierto el Shea Stadium de Nueva Cork de 1965.en Puede que a la hora de leer estas líneas el filme ya no esté en pantallas, pero siempre quedará el recurso del DVD  

miércoles, septiembre 21, 2016

EL PRINCIPITO (THE LITTLE PRINCE)




***

¿Es una adaptación de El Principito de Antoine de Saint-Exupery meterse en un embolado de no te menees? Si que lo es teóricamente si nos atenemos a que se trata de una novela singular y peculiar en su elemento poético-filosófico y en su juego de ser una obra dirigida a los adultos disfrazado de cuento para niños. Pero esta producción de animación francesa con participación norteamericana dirigida por el hábil Mark Osborne (Kung Fu Panda) ha sabido afrontar la empresa con solvencia deconstruyendo la historia original inventándose una nueva subtrama en lo que algo así como una adaptación “explicada y comentada” (aunque sin florituras) del inmortal y precioso texto original que desde 1944 lleva fascinando a multitud de adultos que buscan incesantemente el niño interior que todos por desgracia tenemos el peligro de perder para siempre. Una historia inventada para la película (hecha por animación informática) con una niña protagonista agobiada por la presión de sus progenitores para planificar su vida dejándola casi ningún resquicio para desarrollar su niñez  y diversos pasajes- no todos- de la novela de Saint-Exupery rodados en animación tradicional stop-motion que la pequeña protagonista descubre de la mano de su anciano vecino, un viejo y aparentemente demente aviador que no es otro que un trasunto del aviador que se amista profundamente con el protagonista del libro (alter ego a su vez del propio autor de El Principito), conforman la trama de una adaptación que si bien dista bastante de ser idónea o definitiva, no defraudará a los seguidores de la novela ya que pese a su carácter de versión más o menos libre contiene toda la esencia lírica y filosófica de la obra, aunque tal vez de forma demasiado esquematizada. 
 

El tono un tanto infantil de las secuencias filmadas por ordenador- demasiado atadas en guión y en estética a los usos comerciales del cine de animación de los últimos años aunque con algún detalle singular e interesante- puede al principio no parecer procedente a los seguidores de la novela pero a medida que la historia avanza los temores se disipan gracias a unos últimos veinte minutos sugerentes y poderosos en donde se justifica de modo brillante el significado y el por que de la inmortal historia de aquel niño rubio que vivía en un diminuto asteroide preocupado por su bella pero egoísta rosa y atribulado por el absurdo comportamiento de los adultos que conoció en su viaje a otras estrellas. Las bonitas y logradas escenas basadas en el texto original son de lo más destacable del filme, fielmente basadas en los inmortales dibujos de su autor-ilustrador y hechas con suma delicadeza y cierto encanto retro que dan que pensar que un filme únicamente basado en el argumento original hubiese sido posible y con buen resultado. Y aún hay más, ya que también hay escenas de animación de dibujos en donde las ilustraciones de siempre cobran vida situadas en estratégicos momentos del metraje. Aunque lastrada por las características de una historia bastante difícil de adaptar y con las consabidas concesiones a la comercialidad, este El Principito- y no siendo la primera vez que la obra llega a la pantalla grande- no será recordado como un clásico, pero ha conseguido homenajear con dignidad a una obra irrepetible de la cultura y del pensamiento universal y eso solo ya es motivo de elogios.

jueves, septiembre 15, 2016

GERNIKA





** y 1/2

Al fin el bombardeo de Gernika de 1937, uno de los episodios de la Guerra Civil española más cinematográficos y también de mayor proyección internacional, se ha llevado al cine tras años de falta de medios técnicos y artísticos para plasmar como dios manda una historia de tales dimensiones por parte del cine español. Pero lamentablemente, y aunque el resultado final no ha sido nada desdeñable, esta cara coproducción entre España, Reino Unido y Estados Unidos (estos dos últimos con participación económica testimonial) por sus demasiadas lagunas termina no estando a la altura de las circunstancias. Aunque Koldo Serra (Bosque de Sombras), un director que a trancas y barrancas después de diez años ha conseguido embarcarse en un nuevo largometraje (el segundo) tras infinidad de encargos televisivos, le ha puesto toda la carne en el asador y demuestra tener una enorme pericia técnica, Gernika solo consigue ser una correcta e interesante película bélica que, eso si, consigue avanzar muchos metros con respecto a los ya cansinos tópicos de los filmes sobre la Guerra Civil española, pero que no logra dar con el tono dramático requerido a causa de una historia deficientemente llevada dentro de las coordenadas del melodrama. Es notorio el afán de esta película por mostrarse como un producto exportable internacionalmente y que no desentone en el cine sobre la II Guerra Mundial (no olvidemos que aquí hay alemanes e italianos probando armas para una futura guerra y rusos en plena era estalinista) especialmente el hecho en los últimos años y mientras que lo segundo lo consigue lo primero puede que no lo logre por sus comentadas deficiencias.              

Con un reparto de intérpretes españoles, norteamericanos, alemanes y británicos, y rodada en su mayor parte en Bilbao, Gernika y otros escenarios de Bizkaia, el filme apuesta por la -aparentemente efectiva en el mundo del cine- crónica de tragedia real de proporciones épicas atravesada por el melodrama romántico de rigor, en este caso todo con un más que correcto trasfondo de cine bélico y sin desdeñar el rigor histórico aunque algunas licencias que se ha tomado la película sobre la historia real del bombardeo y del contexto del Bilbao de 1937 y los avatares del bando republicano y sus apoyos extranjeros en plena contienda bélica sea más que dudosas. Si bien por fortuna no se ha caído en la ñoñería a la hora de ilustrar el romance entre el escéptico y desaliñado reportero de guerra norteamericano Henry (James D´Arcy), inspirado en George Steer, el primer periodista que cronificó el cruel bombardeo de Gernika, y la censora republicana gernikarra Teresa (María Valverde), los vaivenes de dicha sub-historia son planos y desdibujados a causa de un guión un tanto presuroso y pese a que ambos intérpretes le ponen un más que correcto buen hacer. Y es que en general, todos los personajes no llegan a un nivel dramático acorde con las circunstancias y se antojan desdibujados: Jack Davenport, Alex García, Ingrid García Jonson, Bárbara Goenaga o Joachim Paul Assböck  consiguen buenas actuaciones que sin embargo se pierden por las limitaciones de sus roles y además en un conjunto con altibajos. No obstante, hay algunos buenos momentos: alguna intriga política (aunque deficientemente resuelta), todo lo concerniente a la preparación del ataque por parte de la Legión Condor alemana (pero con un estilo demasiado facilón y comiquero), las tiranteces político-profesionales-afectivas entre los periodistas de diferentes países  y sobre todo las escenas del bombardeo, veristas y espectaculares pero un tanto carentes del dramatismo requerido. La ambientación y la fotografía también son de recibo aunque la plasmación del elemento costumbrista no sea la adecuada. Una oportunidad perdida para hacer una gran película  

jueves, septiembre 08, 2016

CAFÉ SOCIETY




***

Efectivamente, el viejo Woody Allen ya no hace las obras maestras de antaño, pero muchos cineastas ya desearían con más de 80 años y siguiendo el tradicional ritmo incesante de una película por año realizar películas -como siempre- tan bien realizadas, más que correctamente escritas y en definitiva tan solventes como las que va filmando Woody en los últimos años y aunque estén lejos de sus mejores momentos (e incluso aunque de vez en cuando entregue algún pequeño pestiño…pero eso ya son cosas de la edad). En esta ocasión Allen vuelve a la comedia con regusto nostálgico (algo bastante recurrente en su extensa filmografía) fijando sus ojos en los tejemanejes del Hollywood de los años 30 con una historia de amor, enredos y crónica de (tópica pero engañosa) superación personal en un trasfondo de apariencias falsas, corrupción, enredos amorosos, conflictos familiares y el mensaje de que tomar la decisión acertada es algo a veces casi imposible en determinadas circunstancias. Para ello Woody, que aquí solo ejerce de narrador de la historia, recurre con su siempre genial registro de humor costumbrista con su punto caricaturesco a un curioso relato de ascenso social y económico visto desde el punto de vista más humanista que no termina de ser efectivo al cien por cien. La elección de Jesse Eisenberg como joven alter ego de Allen en el papel de Bobby, un muchacho judío neoyorquino que llega a Hollywood para emplearse en el mundo del cine y de la farándula con la ayuda de su tío Phil (Steve Carrell) un influyente pero desastrado personalmente representante de actores, puede que no resulta acertada al cien por cien: si en la primera parte del filme Eisenberg resulta creíble como un joven socialmente torpe pero decidido, en la segunda parte el Bobby integrado en el galmouroso mundo hollywoodiense resulta tópico y plano, aunque esto sea principalmente por que tanto el papel como la historia en ese tramo del filme flojean considerablemente.


El curioso triangulo amoroso ente Bobby, Phil y la secretaria Vonnie (Kirsten Stewart) es el elemento que marca el peso de la trama y en el se encuentran los mejores momentos del filme. No obstante, en su afán por mostrar con todo lujo de detalle visual varios ambientes retro (el glamour de la industria del cine, el Nueva York de los años 30 y sus clubs de la época de entreguerras, el mundo del crimen organizado) Allen se olvida muchas veces del discurrir de la trama e incluso de los personajes: aquí los secundarios resultan a veces un poco tópicos y demasiado caricaturescos, tal es el caso de la familia de Bobby- en donde aparecen algunos estereotipos típicos del director que ya ha explotado hasta la saciedad en otras ocasiones- y sobre todo en el personaje de su hermano gangster. En ese sentido puede que el espectador en ocasiones se vea más atraído por la suntuosa recreación del glamour de las clases más pudientes de los años 30 y por la estupenda fotografía del eterno Vittorio Storaro que por la historia. Pero Woody Allen es mucho Woody Allen y pese a todo, lo sigue demostrando año tras año para disfrute de sus incondicionales.    

miércoles, septiembre 07, 2016

STAR TREK: MÁS ALLA (STAR TREK BEYOND)






**

El hecho de que la saga Star Trek continúe existiendo cada vez se explica más por la inercia y por la incondicionalidad de su nutrido grupo de fans. Porque en lo que respecta a frescura, ideas nuevas e interés sobra decir que desde finales de los 80, cuando se empezaron a crear series de TV continuación de la original de lo 60 y la saga cinematográfica iniciada en 1979 estaba ya a punto de finiquitarse, la mítica franquicia de ciencia ficción no ha hecho más que girar sobre si misma y sobre su propio mito, con un último intento de establecer una nueva serie cinematográfica con  sus míticos personajes originales que más que un reboot ha resultado un nuevo universo paralelo, como lo confirma el desdoblamiento en dos personajes en tiempos-universos paralelos de Spock, a cuyo intérprete de toda la vida, Leonard Nimoy, fallecido hace  el año pasado se homenajea en esta tercera entrega de la nueva Star Treck. Por lo demás, muy poquito que añadir a lo visto en las dos anteriores películas: efectos especiales a mansalva, acción excesivamente desatada en un guión plano y previsible, intérpretes que se esfuerzan en estar a la altura del mito pero que en ocasiones caen en el manierismo y una buena voluntad de entretener al público pero con lo mínimo.

No obstante a los seguidores de la saga poco les preocupa la no excesiva calidad de las nuevas entregas trekkies, lo poco coherente que resulta esa nueva reinvención temporal de la serie y la proliferación de situaciones manidas, villanos de muy poco fuste como el que interpreta Idris Elba y nuevos personajes más bien planos (Jaylah, la alienígena que interpreta Sofia Boutela es de lo peor visto en el nuevo Star Trek): siempre seguirán fieles al Enterprise y su tripulación, que en esta ocasión se las ven con un aguerrido tirano, Krall, que pretende retar a la Ferderación y destruir Yorktown. Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Simon Pegg, Kart Urban, John Cho y Anton Yelchin en su última película antes de su temprana muerte vuelven a protagonizar un vuelo un Enterprise que cada vez vuela más bajo.   

lunes, agosto 29, 2016

REGRESO A CASA (GUI LAI)




 ****

El pasado de un país en la actualidad tan peculiar como es China no es algo que a los propios chinos les sea especialmente cómodo, es por ello que esta nueva cinta de Zhang Yimou solo hurgue de manera un tanto superficial pero clara y evocadora en las miserias del pasado régimen comunista de la Revolución Cultural china, concretamente en sus últimos y tumultuosos años en la década de los 80 del siglo XX. Basada en una novela de Geling Yan, Regreso a Casa habla de forma metafórica de la imposibilidad de afrontar los dolorosos recuerdos de una injusticia, en un país que queriendo alcanzar la libertad individual para sus habitantes y la justicia social llegó al fanatismo y a la opresión cebándose en los disidentes al Partido Comunista, muchos encarcelados en los años 60 y 70. Así, lo que en un principio podría considerarse como un drama familiar es en realidad una historia política con una evidente denuncia a la política represiva en la China maoísta que trajo entre otras muchas consecuencias la indefinición moral de muchos de sus habitantes, el miedo, y la imposibilidad de establecer unas relaciones personales normales incluso en el seno de una familia. Esto es lo que le ocurre a mediados-finales de los 80 a la joven bailarina Dan Dan (Huiwen Zhang) y a su madre la profesora Feng Wanyu (Gong Li) cuando el padre, Lu Yanshi (Chen Daoming), después de huir de la cárcel donde se encontraba por “delito político” y tras un breve encuentro con su familia es detenido es puesto en libertad pocos años después tras el fin del régimen revolucionario y no es reconocido por su esposa, quien padece un extraño tipo de amnesia selectiva. Dan Dan, desconcertada ante el hecho de tener que volver a convivir con un padre ausente que el régimen parecía insistir que olvidase y por lidiar con un madre enferma que también parece rechazarle a ella por motivos que ella no entiende, es el símbolo de la proyección de futuro de un país que trataba de superar una injusticias difícilmente superables y que terminaron lastrando a sus habitantes inevitablemente.

Zhang Yimou se esfuerza esta vez por dar un estilo realista y conciso a una historia ciertamente amarga en el que el espectador parece sufrir con la joven protagonista y con su padre, un hombre empeñado en recuperar a su mujer en una misión que se va antojando desesperadamente imposible. El equilibrio entre la calidez humana y la denuncia política es el pilar en el que se sustenta un filme sobrio pero muy sugerente que no da tregua emocional al espectador. Gong Li está impresionante como una mujer que va deteriorándose física y mentalmente esperando algo que en realidad ya pasó, que no es otra cosa que el regreso de su marido, símbolo del tibio cambio de una situación desesperante. Otro nuevo acierto del mejor director asiático vivo.  

jueves, agosto 25, 2016

PASTEL DE PERA CON LAVANDA (LE GOÙT DES MERVEILLES)


    


*** y 1/2

Siempre es difícil hacer un melodrama romántico sin caer en el cliché y la sensiblería pero cuando un cineasta se esfuerza por hacer un filme honesto e inteligente bajo esas coordenadas la cosa puede salir muy bien. Este es el caso de este melodrama-comedia de Eric Besnard, una película que si bien puede resultar un tanto maniquea y previsible en su condición de filme romántico sobre encuentros inesperados que ponen una situación de partida patas arriba, resulta además de agradable de ver muy inteligente y con un muy bien llevado toque costumbrista francés que trata de huir de los convencionalismos de Hollywood en este tipo de cine aunque al final lleve a cabo alguna que otra concesión y el final del  la historia sea tópica y poco creíble. La relación entre Louise (Virginia Efra) un joven viuda madre de familia que trata de sacar adelante a trancas y barrancas su negocio de repostería y alimentación ecológica, y Pierre (Benjamin Lahverne), un misterioso joven al que atropella sin mayores consecuencias y que se instala con ella y su familia en su casa de campo durante un tiempo es el punto de partida de una historia curiosa y bien contada que nos acerca la poco conocida realidad de las personas que carecen la derivación del autismo conocida como Síndrome de Asperger, como es el caso de Pierre, un hombre incapaz de mostrar los sentimientos como nosotros los conocemos y que expresa todos sus pensamientos sin importarle las reacciones de los demás.


Con una bonita fotografía y una esforzada puesta en escena, la película se deja ver en todo momento atesorando muy buenos instantes principalmente gracias a sus más que eficaz reparto, pero también es cierto que la trama resulta irregular en no pocos momentos y que se hecha en falta una mayor profundidad dramática, sacrificada aquí por los elementos de comedia, que pese a todo están muy bien logrados e insertos en el momento oportuno. Lo peor de todo no obstante es que la resolución de la historia se antoja previsible y la sensación final es de que la película ha sucumbido a lo previsible, pero no por ello Le Goût des Marveilles es una película que deba dejar de verse ya que la sensación que deja en el espectador es de total placidez.            

lunes, agosto 22, 2016

CAZAFANTASMAS (GHOSTBUSTERS)





**

Que Hollywood anda totalmente falto de ideas no es ninguna novedad y que se ha sumado al carro de la explotación del negocio de la nostalgia- algo que resulta últimamente más que cansino en los múltiples contextos en los que esto está sucediendo en todo el mundo- es evidente. Por ello a nadie a estas alturas le ha extrañado que se recupere el clásico de la comedia fantástica de los 80 Ghostbusters (1984) para hacer un remake después de marear la perdiz con una nueva entrega (sería la tercera) y con la verdadera naturaleza de este nuevo filme que finalmente no es más que una nueva versión con elementos que lo adecuen al cine de entretenimiento de hoy y con un significativo cambio en su planteamiento ya que los Cazafantasmas esta vez son cuatro mujeres en lugar de aquellos muchachos del Saturday Night Live que lograron como actores, guionistas y productores un inesperado taquillaza fusionando la comedia yanki gamberra de los 80 con el cine fantástico y de efectos especiales para el público de todas las edades que tan en boga estaba hace tres décadas. Con el también actor Paul Feig como director y Ivan Reitman- director de los Ghostbusters de los 80- y Dan Aykroyd- actor y guionista de los Cazafantasmas originales- en el staff de productores no es de extrañar que este remake sea un continuo homenaje al filme original con un guión prácticamente idéntico- un grupo de científicos (as) frikis y más bien torpes que repentinamente unen sus fuerzas para aplacar una oleada de apariciones fantasmales en Nueva York provocadas en realidad por un inesperado e inquietante acontecimiento sobrenatural (que esta vez es diferente al del film original)- imágenes calcadas de la película de 1984, situaciones más o menos equivalentes a las de aquel filme, y cameos de prácticamente todo el reparto principal del la peli de Reitman en nuevos papeles: Bill Murray (en un papel algo más largo y significativo que el resto), Sigourney Weaver, Dan Aykroyd, Ernie Hudson y Annie Potts se dejan ver por allí, solo faltan el fallecido Harold Ramis (que aparece en forma de busto) y el retirado Rick Moranis 


Un acierto de la nueva Ghostbusters es que sus nuevas protagonistas asumen roles que no son equivalentes a los de los cuatro cazafantasmas de los 80. Así, Melissa McCarthy como la un tanto alocada pero meticulosa simpática lideresa del equipo de exterminadoras de fantasmas Abby Yates, Kristen Wiig como la aparentemente escéptica y remilgada Erin Gilbert, Kate McKinnon como la experta en gadgets parpasicológicos Jillian Holtzmann y Leslie Jones como la taquillera de metro metida a cazadora de ectoplasmas Patty Tolan, componen nuevos personajes con momentos desiguales en cada uno de ellos que si bien a nivel individual funcionan la relación entre ellos en esta historia se antoja totalmente incompleta, en especial la relación de amor-odio entre Abby y Erin que en realidad funciona como elemento de relleno. Con unos efectos especiales obviamente mejores que los de la fuente original- sustituyendo a los fantasmas marionetas y animatrónicos por espectros creados por ordenador- y una presencia de escenas de acción y lucha más del gusto del público juvenil actual que la primera versión carecía y que muchas veces sobran, el filme solo resulta verdaderamente disfrutable en su primera parte con la presentación de los personajes y el planteamiento de la premisa desencadenante -bastante poco estimulante y con el error de mostrarla prácticamente en los primeros compases del metraje además de estar sustentada en un villano nada carismático- ya en la segunda parte nos encontramos con un reiterativo festival-homenaje con referencias por un tubo y la aparición de personajes y momentos reconocibles por los fans de Cazafantasmas. Si el repartod e protagonistas se limita a cumplir el casting de secundarios esta bastante perdido con un Chrish Hermsworth que trata de explotar malamente su vena cómica como Kevin, el apolíneo recepcionista de las Cazafantasmas y algunas caras de prestigio como Charles Dance y Andy García que se limitan a pasar el rato. Parece ser que vendrá una secuela, y es que en el cine como negocio la nostalgia no es un error.