jueves, enero 03, 2019

TIEMPO DESPUÉS


 
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Ha tardado 30 años en realizarse una secuela de una cinta española tan mítica como Amanece que no es poco (1988) aquella comedia surrealista-esperpéntica española que se ha convertido en un filme de culto. Sin ser una continuación en su sentido estricto, este nuevo filme de el veterano y hábil José Luis Cuerda - que regresa al registro de la comedia después de Así en el cielo como en la tierra (1995) y un puñado de excelentes películas dramáticas- es más bien un pastiche de Amanece (basado en una novela del director) en donde eso si vuelve a aparecer el esperpento puramente ibérico, un reparto coral, ambientación costumbrista y cierta crítica social, elementos estos no obstante ya presentes en otras comedias del director. Y la sensación con respecto a aquella película es que Tiempo Después es claramente inferior: diálogos poco geniales, personajes cómicos no tan logrados como en otros filmes de Cuerda y sobre todo un cierto desdén en todo el conjunto en general, casi como que el realizador ha dirigido con pocas ganas una película de la que tal vez se haya pensado que su sola condición de segunda parte de Amanece que no es poco iba a hacer que funcionase con piloto automático en cuanto a la aceptación de crítica y de público, aún ha costa de incluir guiños y situaciones metarreferenciales en esta película que evocan decididamente a aquel clásico. Pues nada de eso, por desgracia.

La historia, ambientada en un lugar indeterminado (España, casi seguramente) en el año 9177 parte de una divertida premisa propia de la ficción de anticipación postapocalíptica en donde en el planeta tierra solo queda un (vasto) edificio en pie en donde viven las élites gobernantes y varios comerciantes y profesionales más bien sacados del siglo XX, rodeado de algunos poblados en donde viven en condiciones casi primitivas los desempleados y más desfavorecidos. La decisión de uno de los habitantes del poblado de vender de forma ambulante limonada empezará a hacer tambalear el supuesto orden establecido de esa descacharrante nueva sociedad derivando en un conflicto casi bélico. Así, entre gags algunos bastante afortunados y otros insípidos y momentos del consabido y esperado humor surrealista presentado de manera rutinaria y ya sin aquel factor novedoso que hizo de Amanece todo un clásico, la película trata de arrancar la risa en el espectador sin apenas conseguirlo. La revisión del componente Azcona-Berlanga y del esperpento hispánico ya no funciona como hace treinta años y todo suena gastado y repetitivo. La legión de actores que intervienen se encuentra un tanto deslavazada y errática pese a exhibir bastante oficio en la mayoría de los casos. La combinación de nombres con recorrido (Miguel Rellán, Saturnino García, Gabino Diego, Darío Adanti, Joan Pera), con valores de la interpretación española más recientes (Roberto Álamo, Manolo Solo, Blanca Suárez, Antonio de la Torre, Secun de la Rosa, César Sarachu), cómicos del momento (Joaquín Reyes, Arturo Valls, Berto Romero, Eva Hache, Carlos Areces, Andreu Buenafuente) y alguna joven promesa (Nerea Camacho, Estefanía de los Santos) no termina de funcionar pese a la voluntad puesta. Una pequeña decepción que no quedará en ningún anal del cien español.

lunes, diciembre 24, 2018

DANTZA



 *** y 1/2                                                                                             

El baile en el cine documental (muy diferente su planteamiento en el cine de ficción) ha dado buenos momentos en las escasas ocasiones en las que este maridaje se ha efectuado -la serie de largometrajes de Carlos Saura, como ejemplo más paradigmático- y siempre que en lugar de los convencionalismos del largometraje tradicional se ha optado por el experimento y la utilización de la imagen y el sonido- esencia precisamente del baile- como elemento sublimador del trabajo fílmico en cuestión. Esta vertiente más o menos experimental es por la que ha optado Telmo Esnal a la hora de filmar este más que interesante fresco sobre la danza vasca, una obra que pese a su presentación documental esta casi planteada como una ficción y solo provista de bailes y música y rodada en sugerentes localizaciones de Euskal Herria de las que ha extraído una visualidad entre manierista y pictórica más allá del localismo fácil, todo en concordancia con la singular e innovativa manera en la que presenta los diferentes bailes vascos ejecutados por un buen número de dantzaris que se suceden a lo largo de los diferentes segmentos del filme, cada uno con un tipo de baile diferente.   

La película ha tardado varios años en rodarse y ha pasado por dificultades económicas y por ello ha supuesto un esfuerzo técnico bastante grande que al final se ha visto compensado con una excelente película. Telmo Esnal no ha caído en tentaciones antropologístas o folklorístas y ha optado por un punto de vista universal y humanista a la hora de plantear la metáfora central de la película, que es el de la evolución humana a lo largo del tiempo: su relación con los elementos (tierra, fuego, agua y aire), el transcurrir del tiempo a través de las estaciones, el descubrimiento del dominio de la tierra a través del trabajo, y los momentos vitales más significativos como pueden ser el enamoramiento y la boda. La espatadantza, la kaixarranka, el aurresku, e incluso bailes de origen no vasco pero adaptados a la cultura euskalduna como la polka desfilan ante nosotros al acorde de una excelente banda sonora de música tradicional perfectamente casada con unas imágenes poderosas y absorbentes que fluyen con el ritmo de la música y las danzas conformando un todo con poso narrativo en los parámetros que antes hemos descrito. Las Bardenas Reales, Leitza, Zarautz, son algunas de las localizaciones del filme que tampoco desdeña en rodarse en interiores y en lugares que teóricamente podrían chirriar para el espectáculo de la danza pero nada de esto ocurre, si bien al contrario refuerzan el discurso simbólico de lo que estamos viendo. La estética de la puesta en escena-diseño de producción y el vestuario son sencillamente sensacionales con increíbles atuendos de los bailarines y una imaginería que a veces remite a la iconografía de Vicente Ameztoy y otras a los símbolos freudianos pasados por el tamiz surrealista. Un importante número de grupos de baile de Euskal Herria a tomado parte en este proyecto singular y fascinante que conseguirá cautivar incluso a espectadores reticentes al espectáculo de la danza y al cine musical.

domingo, diciembre 23, 2018

RALPH ROMPE INTERNET (RALPH BREAKS THE INTERNET: WREACK-IT -RALPH 2)




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Esta secuela de la exitosa y resultona película de animación de 2013 Wreack- it-Ralph (Rompe Ralph) solo consigue ser un producto del montón viciado por las idénticas tendencias y clichés seguidos por el cine animado en los últimos años, especialmente del norteamericano y sea de la productora que sea. Walt Disney Pictures, dejando claro que ya el cine de animación tradicional prácticamente ha quedado atrás, vuelve a estar en esta segunda parte claramente inferior a la primera película y de nuevo dirigida por Rich Moore esta vez acompañado por Phil Johnston. Si aquella fue una cinta que sin ser nada del otro jueves ni ser excesivamente original tenía emoción, humor, acción razonable y moderada y un mensaje pedagógico positivo para los más pequeños además de contener dos personajes protagonistas entrañables (el gigante Ralph y la pequeña piloto Vanellope Von Schweet) y con enjundia y poca tontería, esta en cambio es una rutina en donde todos los tics de la entrega anterior se repiten, y no estamos hablando del homenaje al mundo de los videojuegos de todos los tiempos aquí por cierto más razonablemente atenuado debido al empacho de la primera película, sino a lo más cansino de aquella: torpes referencias semiadultas a la cultura popular, parodias predecibles de otras películas, diálogos que tratan de ser ingeniosos y guais pero que resultan pedantes…más o menos todo lo que se repite una y otra vez en el cine de animación actual y que Disney también se empeña en repetir. Es una pena que una compañía como la que nos ocupa haya caído en el consumismo Fast Food que está malogrando muchos entretenimientos audiovisuales infantiles pese a lo muchas veces loable de las premisas e intenciones.        

No obstante, Ralph Rompe Internet tiene sus virtudes, más allá de una vez más un buen acabado técnico con imaginativa iconografía visual infográfica especialmente en los personajes originales de la historia y un montaje repleto de escenas vistosas y situaciones con poso de espectacularidad, y es que sabe mantener el interés del espectador de cualquier edad con una historia sencilla y su oda a la amistad en la relación de los personajes del bueno pero brutote de Ralph y la encantadora y espabilada Vanellope, cala y emociona. Pero la película naufraga relativamente tratando de hacer un torpe homenaje a Internet- el leiv motiv del filme- con una traslación escenográfica tontorrona y predecible de todo lo concerniente a la red (Google, eBay, los videos de Youtube, los buscadores, los pop ups, Wikipedia e incluso los virus informáticas) y termina siendo un enorme anuncio de estas y otras plataformas y compañías llegando a provocar fatiga en el espectador. A esto tenemos que añadir innumerables cameos de personajes reales y ficticios de la cultura popular que en la película pululan por el mundo de Internet en el cual se meten sus protagonistas para conseguir comprar por eBay el mando de un videojuego de máquina mítico, el Macguffin de la historia. Mención especial merece, por lo significativo y fallido, el intento auorreferencial y paródico de Disney con la incursión en algunos momentos del metraje de personajes de la casa como las hiperexplotadas Princesas Disney: al final todo se queda en el autobombo y la complacencia. Pese a todo, este filme una opción razonable a la hora de llevar a los peques al cine en estas fiestas que empiezan.           

jueves, diciembre 13, 2018

VIUDAS (WIDOWS)




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Viudas fue una serie de televisión británica de culto de la década de los 80 escrita por la autora de thrillers literarios Lynda La Plante que fascinó en su adolescencia al realizador británico Steve McQueen (12 años de esclavitud). Más de 30 años después, él mismo ha transformado aquella serie de intriga y golpes criminales maestros con un por entonces inusual protagonismo femenino en el género en un interesante largometraje que va incluso más allá en el mensaje feminista de la historia y consigue tener además una identidad propia aunque también sea cierto que cae en algunas concesiones de thriller comercial para atraer a un público amplio. Con todo, lo más notable es que Steve McQueen se revela como un realizador todo terreno y aunque este trabajo sea bastante inferior a la magistral 12 años de esclavitud lo cierto es que el realizador afrobritánico consigue dejar su impronta reivindicativa de minorías (la protagonista principal pasa de ser caucásica como en al serie original a ser de raza negra con una historia de fondo de desencuentros raciales) y social (crítica a la corrupción política), además de impregnar cierto aire británico e Indie a una producción mayormente norteamericana y en donde la acción, en otro de los cambios con respecto a la fuente original, pasa de Londres a Chicago.     

La oscarizada Viola Davies es Verónica Rowlins, la lideresa de la banda de mujeres que decide culminar el atraco que sus fallecidos maridos, unos delincuentes comunes, trataron de llevar a cabo antes de ser abatidos por la policía. Amenazada por altas y corruptas instancias de poder por un chanchullo previo de su marido Harry (Liam Neeson), la decidida Verónica no dudará en dejar los remordimientos morales a un lado y hacer frente a la deuda que ahora tiene robando el dinero con la ayuda de las otras viudas de los atracadores Linda (Michelle Rodríguez) y Alice (Elizabeth Debicki), y de Belle (Cynthia Erivo), una peluquera que actúa miembro de apoyo. Con un buen equilibrio entre el drama, el thriller, la acción y el comentario social, la película tiene mantiene interés en todo momento aunque en no pocos momentos el desarrollo flaquee. El reparto resulta más que eficaz, incluyendo también a Colin Farrell y Robert Duvall como las dos generaciones de una saga de políticos municipales sin escrúpulos y a Bryan Tyree Henry y Daniel Kaluuya como dos hermanos que se mueven entre la política y el crimen organizado. Sin ser nada del otro jueves, se pasa el rato y se disfruta, pero esta claro que Steve Moqueen puede hacer películas mucho mejores que esta.      

domingo, diciembre 09, 2018

EL AMOR MENOS PENSADO



 
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Entre la comedia y el drama se mueve este filme argentino que vuelve a ser un nueva muestra del buen hacer interpretativo de Ricardo Darín, sobre el que descansa el peso del filme compartiéndolo fifty-fifty con Mercedes Morán, otra intérprete argentina experimentada y menos conocida aquí que resulta una más que  estupenda actriz. Película tal vez pensada prioritariamente para un target de público entre 50-65 años pero potencialmente degustable por espectadores de todas las edades, especialmente por amantes de las películas de relaciones humanas cotidianas tratadas con verismo y credibilidad. Darín y Morán intepretan a Marcos y Ana, una pareja de cincuentañeros con un hijo universitario que tras 25 años de aparente feliz matrimonio y coincidiendo con la marcha de su hijo a España  deciden divorciarse al darse cuenta de que el amor ya no existe entre ellos y de que las cosas no pueden ir ya mejor para cada uno si siguen juntos. Ambos empezarán nuevas relaciones sentimentales por su cuenta pero sin que ninguna parezca tener estabilidad: ni solos consiguen encontrar la felicidad, al menos en un primer momento.

Aunque la desdramatización de las rupturas y todo el embolado de la liberalización de los divorciados suene a manido y mil veces visto la película se las arregla para ofrecer una historia fresca y cercana en donde el trabajo del reparto resulta fundamental. La química entre los dos protagonistas es inmejorable y las escenas y diálogos entre ambos son de lo más logrado del filme. Entre la amargura, la esperanza y la ironía y con el sempiterno tono dialéctico “psicoanalista” argentino (incluida cierta influencia de Woody Allen), El amor menos pensado pese a no ser ninguna película redonda funciona correctamente como melodrama-comedia romántica aunque sea principalmente por la omnipresencia de sus dos estupendos protagonistas.   

martes, noviembre 27, 2018

SUPERLOPEZ



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Esta claro que el cine español tiene varias limitaciones a la hora de hacer adaptaciones de cómics patrios; más que de presupuesto (circunstancia que hace tiempo era insalvable) se trata ahora de adaptabilidad, ya que sin ir más lejos la histórica escuela del cómic humorístico español con las creaciones de la mítica editorial Bruguera a la cabeza, por sus propias características muy difícilmente se podría trasladar al cine de acción real con exactitud y credibilidad. Pero desde hace unos años varios personajes de Bruguera han visto adaptaciones al cine con personajes de carne y hueso con mayor y menor fortuna -aunque muchas veces saliéndose bastante de la premisa original de los cómics en cuestión- y solo era cuestión de tiempo que una historieta tan sugerente y con cierto seguimiento de culto como Superlópez, de Jan (Juan López Fernández) tuviese su película. Especialmente ahora con una evidente sobresaturación de cine de superhéroes en donde esta parodia de Superman con característicos elementos de humor del absurdo y crítica social a priori debería aportar sano humor, ironía y esperpento a la española tal y como las geniales viñetas originales del personaje hacían. Jesús Caldera, que ya había llevado al celuloide a otro personaje de la factoría Bruguera, Anacleto agente secreto (2015) con olvidables resultados es quien se encarga con habilidad y oficio de llevar a buen puerto esta difícil empresa con interesantes resultados que sin embargo puede que no convenzan a muchos fans del cómic creado en 1973 (aunque se impulsó en 1979) por las ciertas licencias que se toma con la fuente original.



Se puede decir que pese a todo la fidelidad con respecto al cómic original es esforzada; es cierto que no se adapta la historia de ninguno de los álbumes de Superlópez, pero se consigue mantener el espíritu estrafalario y de surrealismo de tinta china mezclado con el costumbrismo ibérico en la estética de la película, en donde unos más que correctos efectos especiales y un pintoresco diseño de producción que en no pocos casos remite al universo de Jan consiguen que esta sea una película disfrutable y muy digna en su doble vertiente de comedia y filme de acción fantástico con la parodia de los superhéores (y de Superman concretamente) como telón de fondo sin olvidar el trasfondo de crítica social de las viñetas que aquí aparece eso si algo desdibujado. Un eficaz y divertido Dani Rovira encarna a Juan López / Superlópez, un gris contable treiantañero barcelonés que descubre que en realidad es un extraterrestre con poderes sobrehumanos enviado a la tierra cuando era un bebé desde el planeta Chitón y adaptado en Cataluña por los López (Pedro Casablanc, omnipresente últimamente y Gracia Olayo), un modesto matrimonio de currelas, y pese a los problemas que sus superpoderes le dan a lo largo de su vida evitándole ser una persona normal y tratando de ocultarlos, no tardará en recibir un mensaje de su verdadero progenitor alienígena (Enrique Villén) en el que le indica que debe luchar contra la amenaza que supone Ágatha (Maribel Verdú) otra chitoniana que camuflada como una poderosa empresaria de la tecnología doméstica pretende dominar la tierra y alcanzar el poder en Chitón. Luisa Lanas (Alexandra Jiménez) la temperamental novia de Juan y Jaime González (Julián López), su cretino pero vulnerable compañero de trabajo, acompañarán a  nuestro confundido y a su pesar héroe en esta aventura iniciática que cubre con tino un episodio, el de la conversión heróica de Superlópez, que los tebeos de Jan no recogían.



Con divertidos aunque desiguales gags y diálogos hilarantes, la película en definitiva toma en cierto modo otros caminos diferentes del cómic sin perder su esencia, así como cambios significativos (Superlópez no es una personalidad secreta para el resto de ciudadanos, desaparece aquel personaje del jefe calvo y de negro y ahora Jaime es el jefe directo de Juan) se antojan lógicos y reforzadores de coherencia a la historia. Puede que falte más acción y aventura y que se echen en falta más homenajes- aunque los hay- del tebeo original, pero en si la película cumple a pies juntillas su propósito de entretener, divertir y rendir pleitesía a un cómic histórico español. El reparto cumple en general - Alexandra Jiménez está muy bien pero Maribel Verdú no termina de funcionar como una manida villana tebeística paródica y las referencias bufas a filmes como el Superman de Richard Donner, el Flash Gordon de Mike Hodges o el Dune de David Lynch resultan muy acertadas. Y el mensaje que se da en el filme no puede resultar más oportuno y demoledor: en España no hay que destacar en nada porque si no, te dilapidan.   

sábado, noviembre 24, 2018

ALEGRIA TRISTEZA


 
*** y 1/2                                                                                             
         
Lo que hace bueno a un drama muchas veces es la sencillez con que se plantea y se resuelve, y en ese sentido este filme español realizado con pulso y sensibilidad por Ibon Cormenzana triunfa no solamente por llevar a buen puerta la premisa anteriormente mencionada sino por conseguir una historia sólida y conmovedora a partir de un difícil material de partida. Ayudado por un reparto espléndido, el realizador (y también productor de otros filmes) vizcaino realiza un trabajo esplendido con los ropajes de película modesta, un drama de sentimientos surcado por la inestabilidad psicológica y el amor por los seres queridos. Un enorme actor como Roberto Álamo fascina con su composición de Marcos, un bombero que tras el shock postraumático de la pérdida de su mujer Sandra (Maggie Civantos) es incapaz de reconocer sus propios sentimientos y los de los demás llegando a poner en serio peligro no sólo su propia estabilidad mental sino su relación con su hija Lola (Claudia Placer), al convivencia con sus amigos y su trabajo. Precisamente un desdichado suceso cumpliendo su cometido como bombero llevará a la decisión judicial de internarla en un psiquiátrico, donde una joven psicóloga (Manuela Vellés) intentará reconducir su situación con cariño y dedicación mientras que el director del hospital (Pedro Casablanc) parece tener una especial inquina con Marcos, quien no se explica ni que hace allí ni parece encontrar la mejor manera de volver a ser el que era.   
 
Este es un dramón puro y duro, sin cortapisas ni concesiones, centrado en la vivencia del sufrimiento personal a bastantes niveles. La película no cae en ningún momento ni en lo fácilmente lacrimógeno ni en momentos impostados pero deja sin aliento al espectador. El mundo de los sentimientos y lo difícil que es realmente canalizarlos y que sean útiles es lo que desgrana una película inteligente y muy sólida en donde se demuestra lo desvíos que son los buenos intérpretes para empresas cinemtográficas complicadas.   

martes, noviembre 13, 2018

BOHEMIAN RHAPSODY


 
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Se avecina una oleada de biopics de grandes figuras de la música popular del que esta semblanza de la banda de rock Queen (1970-1991, pese a que dos de sus miembros están empeñados en seguir con el negocio malamente) aunque para ser exactos más de su líder, Fredy Mercury (1946-1991), esta llamada a ser uno de sus reclamos más comerciales a la espera de otras como la de Elton John, que llegará a principios de 2019.Y el resultado de esta Bohemian Rhapsody, se puede decir que ha sido satisfactorio obviando su escaso sentido del riesgo como biografía fílmica convencional (formalmente se limite a ofrecer lo que se esperaba de un filme sobre un grupo de Pop Rock) y las múltiples licencias que se toma con la historia real de los acontecimientos. En realidad, como hemos dicho antes, la película está más centrada en la figura de Fredy Mercury que en la propia banda, y es que Queen, excelente grupo de hard rock y art rock que en los 70 se embarcó todo tipo de experimentaciones con la ópera y otros sonidos y que en los 80 bajó considerablemente la calidad de su obra- cultivando eso si todos los estilos del rock y el pop habidos y por haber- aunque no su enorme tirón comercial, no tenía una biografía demasiado excitante que digamos salvo los avatares y circunstancias de su lider, un personaje contradictorio, esquivo detrás del escenario por rey del mismo una vez salía a escena y cuya existencia se vio marcada por su bisexualidad y la tortuosa relación con muchos de sus seres más cercanos. La vida de Mercury- y su personalidad y la influencia en su obra- era la baza que debía jugar la película y la aj jugado magistralmente aunque tanto cambio forzado de fechas y orden de los acontecimientos en el guión lastran la credibilidad de esta biografía en donde el actor angloegipcio Ramy Malek calca un Fredy Mercury con continuos cambios de imagen en diferentes épocas y siempre tratando de emular el magnetismo de showman del personaje en un tour de force interpetativo en donde Malek actúa, se mueve sobre un escenario, canta en algún momento (aunque la mayor parte de lo que oímos en las canciones es la verdadera voz de Mercury) y conmueve dramáticamente. El resto de los miembros de Queen Brian May, Roger Taylor y John Deacon (interpretados respectivamente por Gwilym Lee, Ben Hardy y Joseph Mazzello) son meras comparsas en la historia, aunque nada debe hacer estar méritos al joven y talentoso (aunque experimentado en algunos casos) elenco de actores.

Los problemas con el primer director del filme Bryan Singer, que finalmente abandonó el rodaje y fue sustituido por Dexter Fletcher, quien pese al parecer haber dirigido la mayor parte de al cinta no la ha firmado, puede que haya influido en el resultado final aunque no sabemos hasta que punto. El ritmo de la película es ágil y envolvente aunque la velocidad con al que narra los acontecimientos no parezca la más adecuada para describir una carrera musical ya que son bastantes los agujeros que el guión tiene. La inserción de canciones de Queen y sobre todo la magistral reproducción de los conciertos de la banda (desde sus primeros bolos en los 70 hasta el multitudinario Live Aid, que es el momento más emotivo y espectacular de la película) es más que correcta y constituye el fuerte de una película que si bien se desenvuelve con soltura describiendo las circunstancias vitales de Mercury y todas sus concomitancias dramáticas, falla algo en la coherencia del conjunto, lastrada principalmente por la perenne sensación de que muchas cosas que se nos cuentan no han sido así realmente (el caso más evidente el exagerado en este filme distanciamiento de Fredy con el resto del grupo a mediados de los 80). Con todo la peli gustará tanto a fans del grupo como a no iniciados y sobre todo hará las delicias de los amantes de la música, con dos horas por delante de un muy bien presentado trabajo cinematográfico y musical.

domingo, noviembre 04, 2018

EL ARBOL DE LA SANGRE




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Algo más que una vuelta a las raíces. Julio Medem vuelve a ser un cineasta desbordante, narrador más que excepcional y con un discurso que no deja a nadie indiferente con su nuevo largometraje en donde recupera el cine poético-simbolista centrado en los sentimientos y en las relaciones humanas de sus inicios. Y es que tras las relativas decepciones consecutivas de Caótica Ana, Una Habitación en Roma y Ma Ma parecía que le habíamos perdido, pero El Arbol de la Sangre redime al mejor Medem desde Los Amantes del Círculo Polar aunque sea a costa de autoplagio y remezcla de momentos, temas e incluso escenas de filmes anteriores como Vacas, Tierra, La Ardilla Roja o Los Amantes. Un proyecto que ya llevaba varios años en la cabeza del director donostiarra planteado inicialmente como una plasmación de la lucha cainita entre las dos Españas (la progresista y la conservadora) pero que finalmente se ha desprendido de todo componente ideológico y político (sus protagonistas lo recuerdan a lo largo de la película) manteniendo eso si un fresco deslumbrante sobre el odio, los conflictos entre clanes y la rivalidad injustificada en general con un escenario que abarca diferentes puntos de la geografía ibérica desde la Andalucía señorial y de cortijos hasta la Euskadi campestre y de caserío pasando por la luminosidad de la costa levantina y la magna presencia capitalina madrileña más referencias a la magia del pirineo aragonés como lugar de retiro. Un reparto nutrido y más que competente escenifica un complejo drama de enfrentamiento familiar con varias  difíciles historias de amor de fondo con una que vertebra la historia, la de sus narradores, la pareja formada por Marc (Álvaro Cervantes) y Rebeca (Úrsula Corberó), los jóvenes descendientes de las familias que retirados en un caserío cercano al Anboto- en el que algunos de los personajes de la historia pasaron allí parte de su vida- se disponen a escribir conjuntamente la historia de sus vidas y de sus familiares, con la imponente presencia de un árbol que fue testigo de algunos de los episodios que se cuentan.

Así, con un estilo metanarrativo, la película va tejiendo una indudablemente hispánica pero también universalmente humana saga-crónica intergeneracional, trufada de pasiones, amoralidades, situaciones límite y sobre todo de un desdibujamiento de los límites entre el bien y el mal que las últimas generaciones se esfuerzan en combatir decantándose decididamente por el amor y la concordia. Son los diferentes personajes de la historia, cada uno con sus traumas y vicisitudes heredadas del pasado, los que van tejiendo el sentido de la narración mediante actitudes, diálogos, silencios y cartasis. Se arranca con la historia de la catalana Nuria (María Molins) la madre de Marc, cuya fugaz relación con Olmo (Joaquín Furriel) un valenciano de origen ruso todo testosterona y con demasiados secretos marca el devenir trágico de la narración; mientras tanto, la vertiente mediterránea de la historia no tardará en encontrarse con otra mesetaria a partir de la persona de la madre de Rebeca, Macarena (Najwa Nimri) una antigua de cantante punk rock madrileña de origen andaluz de buena familia que lo deja todo por Víctor (Daniel Grao) un enigmático joven que resulta ser el hermano de Olmo. Actuando como vértice, Amaia (Patricia López Arnáiz) una escritora vasca hija de caseros que termina impulsando (o mejor dicho, catalizando) la relación entre la familia de “Maca” y la de Víctor y Olmo, ambas unidas por un oscuro secreto.
                                                                                               
En palabras del director, la película versa sobre la culpa y los errores y faltas del pasado y la necesidad de redimirlos. No es casual que el sentido de la historias hunda sus raíces en algunos episodios de la historia de España -las consecuencias de la Guerra Civil en los personajes de los padres de Olmo y Víctor o que toque aunque sea de soslayo el terrorismo de ETA – o que el tema de la memoria individual tenga una importancia significativa en la historia, ejemplarizada en el personaje de Macarena, al que una recuerdo en un principio estar llevando a la más absoluta locura  o en el de su suegra Julia (Ángela Molina), que lo ha olvidado todo no se sabe si a consecuencia de una enfermedad o voluntariamente: todo está entrelazado cuando los destinos se cruzan a través del tiempo y se establecen lazos de sangre. Rebeca y Marc descubren precisamente el sentido de sus vidas y su destino cuando desgrana y entienden la historia de sus familias. Como siempre espectacular fotografía, preciosa puesta en  escena y una increíble habilidad para presentar momentos emotivos y dramáticos trufados con un halo poético que esta vez se presenta con una madurez no antes vista ene l cine de Medem. Del trabajo del reparto simplemente diré que es soberbio. Puede que no se trate de la obra maestra del director, pero será sin duda uno de sus clásicos.