martes, marzo 26, 2019

MULA (MULE)



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Tiene Casi 90 años y aún sigue en activo haciendo buenas películas. Clint Eastwood ha afirmado varias veces en los últimos años que su retiro esta cerca, pero con periodicidad casi anual sigue citándose con la cartelera demostrando que su momento más dulce le ha llegado en la vejez, aunque sus últimos filmes ya no lleguen a la categoría de obra maestra tal como lo consiguió con joyas filmadas en este siglo  como Million Dolllar Baby (2004) o Gran Torino (2008). Esta sugerente Mule es en ese sentido un filme más que correcto y hecho con oficio pero que no será especialmente memorable en la filmografía del director-actor. Clint vuelve además a ponerse delante de la cámara sin ocultar las evidencias de su avanzada edad haciendo una reflexión sobre el rol de los mayores en una sociedad con cada vez menos valores y sin olvidar una regañina a todos aquellos (mayores o no) que anteponen sus intereses a los de los demás. En definitiva, un Clint Eastwood nuevamente crepuscular y ahora con plena consciencia de su senectud con una interesante aunque poco sorprendente historia bajo el brazo.



De nuevo con estructura de western, la historia nos presenta a Earl, un octogenario laborioso y apreciado en su comunidad pero también arrogante y distante con su familia, al que una precaria situación económica le lleva a aceptar el empleo de transportista (mula) de narcotraficantes del Cartel de Sinaloa. Earl cumple con dedicación su trabajo demostrando que aún puede ser útil y pese a ser consciente de lo ilegal y poco ético de su cometido; pronto los problemas aparecerán. Un buen reparto de secundarios que incluye a Bradley Cooper, Michael Peña, Laurence Fishburne, Andy Garcia y una excelente Dianne Wiest en el papel de la descreída exmujer del protagonista, arropa a Eastwood en un filme con buenas intenciones pero resultados irregulares, lo que no impide que una vez más el realizador californiano haya vuelto a demostrar su profesionalidad y buen hacer totalmente inalterados por el paso del tiempo   






jueves, marzo 21, 2019

MAYA






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Mia Hansen-Love es una joven directora francesa de origen nórdico que pese a ser aún no muy conocida fiera de su país ha firmado ya unas cuantas películas interesantes (se estrenó como directora en 2007 con 26 años tras estar inicialmente dedicada a la interpretación) en donde destaca El padre de mis hijos (2009) y tiene una pequeña legión de seguidores en Francia. Su último filme Maya sin embargo no ha supuesto su consagración definitiva ya que este esforzado drama intercultural localizado en su mayor parte en la región de Goa en la India pese a su interesante premisa y su acierto a la hora de plasmar el choque emocional del regreso al pasado con encuentro inesperado de un elemento de esperanza no consigue dar forma a una historia memorable dejándose por el camino intentos de progresión dramática solamente esbozados que desarrollados hubiesen dado más empaque al relato.

Gabriel (Roman Kolinka) un joven periodista francés regresa a Francia tras ser liberado del secuestro que sufrió por parte un grupo terrorista en Siria. Sin conseguir adaptarse en sus primeros meses de libertad y viendo como todo lo de su vida anterior se derrumba (algo que estaba a punto de ocurrir antes de su cautiverio), decide viajar a la India, país donde pasó gran parte de su infancia, en donde se reencuentra con amigos de su pasado en un nuevo entorno radicalmente diferente al París que le estaba provocando tanta ansiedad. Con varios propósitos fallidos y una nueva sensación de desarraigo, la estancia en Goa encontrará una dimensión para Gabriel cuando entabla amistad con Maya (Aarshi Banerje) la hija veinteañera de unos conocidos que también desea mejorar su existencia. Pese a lo sugerente de la historia, el plano psicológico de los personajes flojea y es muy difícil encontrar empatía en un personaje tan complejo y a priori goloso como el de Gabriel pese al buen trabajo interpretativo de Roman Kolinka, del mismo modo que el personaje de Maya, interpretado con madurez y aplomo por la joven Aarshi Banerje, consigue transmitir toda la humanidad deseada. Sin embargo, la química entre los dos protagonistas funciona muy bien y su dialéctica en muchos momentos es brillante, aunque la resolución de al historia, bastante desmañada, no consiga culminarla. Se nota que la directora también pasó parte de su vida en la India por el tratamiento nada turístico que hace de Goa- bonitas imágenes de la zona- y su sensibilidad para captar el curioso exotismo de algunas imágenes, pero se hecha en falta un enfoque más verista y testimonial. Pero si nos quedamos con el esfuerzo que se hace por contar una historia de relaciones humanas en situación límite, la película funciona perfectamente.     

domingo, marzo 17, 2019

EL GORDO Y EL FLACO (STAN & OLLIE)






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Aunque no arriesga mucho, hace justicia a la figura de los irrepetibles cómicos cinematográficos Stan Laurel y Oliver Hardy este biopic centrado en sus últimos años como pareja artística, ya que el propósito de la película no era otro que el de mostrar el fin de los días gloriosos de el Gordo y el Flaco tratando de reflejar como (esquemáticamente) después del éxito es muy difícil gestionar el legado que se deja y por otro lado el deterioro de una exitosa relación profesional y personal que pese a todo logró mantenerse con el paso del tiempo y hasta que la muerte separó a la entrañable pareja. Y es que este filme partía con una enorme responsabilidad al versar sobre un tándem que lo ha sido todo en el mundo de la comedia y que no ha dejado de inspirar a humoristas de todas las generaciones, un dúo casi mitológico en el mundo del cine que era preciso tratar con reverencia, con honestidad y también con honestidad y que resucita en esta película de la mano de dos actores que se han esforzado en ser unos auténticos clones de Laurel y Hardy en todos los aspectos: Steve Coogan (Stan) y John C. Reilly (Oliver) no solamente están clavados física y gestualmente sino que realizan unas soberbias interpretaciones en donde tratan de imbuir a unos personajes que siempre han aparecido como bufos y risibles toda una ristra de matices comportamentales- los que tenían en su vida real- que tocan la admiración mutua, los celos, la sensación de fracaso, el cansancio, el peso de la edad, la ternura, la desconfianza y en definitiva todo sentimiento y experiencia tanto individual y sobre todo de relación derivada de largo tiempo de convivencias y aventuras conjuntas.  

La focalización de la historia en la gira que en 1953 realizó el ya maduro dúo -ya casi inactivo desde el fin de la II Guerra Mundial y lejos de su estrellato en los años 30- en el Reino Unido e Irlanda es el mejor escenario para mostrar un momento clave como es el de la valoración de toda una vida profesional, algo que Laurel y Hardy  hicieron en una tourné que pese a un comienzo titubeante se convirtió en un gran éxito pero que al mismo tiempo hizo salir a la superficie las rencillas entre ambos actores. Especialmente en la segunda parte del filme vemos como los dos luchan por la reivindicación de su propio papel en una larga carrera artística tratando de resaltar su individualidad pero al mismo tiempo llegan a la conclusión de que cada uno sin el otro no hubiesen conseguido llegar a ser lo que fueron y en ese sentido los mejores momentos dramáticos son en esa parte de la película, culminando todo con una contenida emotividad aunque a lo largo de al película se caiga a veces en el sentimentalismo. Mención especial para la recreación del ambiente teatral de la época (el Gordo y el Flaco actuaron en todo tipo de teatros en aquel 1953) así como de los gags de la pareja, magistralmente interpretados por Coogan y Reilly. De todas formas, la mejor sensación que uno se queda con la película es captar el verdadero propósito de la misma, que no es otro que hacer un canto a la amistad.

jueves, marzo 07, 2019

PÁJAROS DE VERANO



 ****  y 1/2

En medio una moda de ficciones audiovisuales sobre el narcotráfico, la irrupción de este filme en la cartelera internacional no debe ser vista de modo alguno como una muestra más de esa tendencia: esta cuidada y sorprendente producción colombiana va mucho más allá en su propósito de contar una crónica histórica del tráfico de marihuana desde Colombia durante las décadas de los 60,70 y 80 y usando la metáfora y un planteamiento tan realista como poético ofrece un relato poderoso y que se sigue con enorme interés y en donde la abundancia de matices, sugerencias, referencias veladas y sobre todo un planteamiento humanista de los personajes que roza la perfección terminan por modelar una película deslumbrante e imponente que desde luego que es de lo mejorcito que hay en la actualidad en cartelera. El tándem de directores formado por Ciro Guerra y Cristina Gallego, juntos o por separado, puede dar en el futuro muy buenos momentos cinematográficos en un panorama -tanto comercial como artístico- con un séptimo arte geográficamente globalizado.

Pájaros de Verano no esconde su propósito de trazar un relato arquetípico y mítico planteado como un cuento (cada temporalidad del filme, que transcurre durante más de 10 años esta dividida en secuencias-capítulo con su respectivo título) y en donde la influencia de la literatura iberoamericana (Gabriel García Márquez principalmente) es notable, de allí cierta presencia de un realismo mágico bastante contenido y de su condición de relato histórico de saga familiar. Al mismo tiempo, hay un notable elemento western en la estructura de la historia (concretamente el spaghetti western) e incluso una curiosa influencia del universo de Alejandro Jodorowsky en alguna secuencia onírica y en cierto pulso esotérico-chamanista. Y es que el recurso narrativo principal de esta película es precisamente el conflicto entre el universo mágico espiritual de los indígenas sudamericanos y el sentido práctico capitalista de la ciudadanía “civilizada”, encarnada en los negocios con droga de miembros de la tribu Wayuu y sus tratos con los “Alijuna”, nombre que los indígenas dan a los colonizados. Los Wayuu descubren a finales de los 60 los enormes beneficios que puede dar la venta y tráfico internacional de maría (inicialmente para los hippies misioneros “gringos”), pero mientras los principales tratantes y capos se enriquecen a marchas forzadas todas las creencias ancestrales y la cultura de paz indígenas van destruyéndose poco a poco a medida que la delincuencia, la destrucción y en definitiva la muerte van adueñándose de sus vidas trazando finas grietas sobre el ya de pos si tambaleante equilibrio entre el bien y el mal.

La película atesora un tono antropológico que logra sobresalir con brillantez dentro del enfoque general de fábula y que de alguna manera explica el nacimiento y desarrollo de todo el imperio que se levantó en Colombia con el tráfico de dogas (y sin olvidar que buena parte de la película es en idioma indígena). Pero sería injusto omitir que esta es, por encima de todo, una historia de personajes y son ellos los que llegan a conmover al espectador. Rapayet (José Acosta), el personaje central, encarna el ascenso y conversión del aborigen inmaculado en un señor del crimen por el poder corruptor del dinero, mientras que su suegra Úrsula (Carmiña Martinez) es un poder matriarcal de misticismo indígena que pese a sus principios termina sucumbiendo a la vorágine sin darse cuenta. La puesta en escena plástica, manierista y a veces irreal enaltece en tono general de la película, una buena experiencia para todos los amantes del cine y de las historias más que sólidas.               


martes, febrero 26, 2019

MARIA REINA DE ESCOCIA (MARY QUEEN OF THE SCOTS)



 **** 

Últimamente se hace difícil poder ver películas históricas repletas de buen cine y con amplitud de miras y en este sentido esta solemne producción británico-estadounidense sobre un personaje tan sugerente como María Estuardo las tiene todas para entusiasmar a los amantes del cine histórico y del buen cine en general. Coincidiendo en nuestras pantallas con otro excelente filme sobre la monarquía británica en el pasado, The Favourite, esta Mary Queen of the Scots es una película totalmente diferente a aquella en cuanto a que aquí se pretende contar de una manera rigurosa no exenta de dramatismo y de épica, claro está, un hecho histórico significativo con la pulcritud que la ocasión requería. La tumultuosa y azarosa vida de María Estuardo (1542-1587), reina de Escocia prima de Isabel I que después de haberse criado en Francia regresó a Gran Bretaña para ocupar el vacante trono escoto y de paso aspirar a convertirse en la sucesora de Isabel ante los recelos de la monarca y los nobles, ya había sido objeto de películas, series de televisión y novelas pero este filme dirigido con una sorprendente precisión y oficio por una directora teatral debutante en el cine, Josie Rourke, bien puede considerarse como la película definitiva sobre el personaje. Una puesta en escena cuidada y sorprendentemente naturalista fruto sin duda de la filiación teatral de la directora, una ambientación histórica de diez con una atmósfera sobrecogedora y pictórica (inspirada en las pinturas de la época), un vestuario apabullante y unas interpretaciones esforzadas y notables a cago de Saoirse Ronan (María) y Margot Robbie (Isabel) consiguen una película brillante que anuncia que Josie Rourke puede ser una gran directora cinematográfica. Tal vez un cierto hieratismo formal y un peso específico de algunos personajes secundarios no conseguido- y a pesar de que la dirección de actores en general y las interpretaciones son inmejorables-  lastran de cierto modo las bondades de la película, pero en ningún momento desnivelan decisivamente la balanza.

El ritmo narrativo del filme es conciso y matizado como corresponde a una película histórica que trata de narrar unos hechos a lo largo de más de 25 años, aunque por eso mismo a veces acontecimientos y situaciones se fuerzan demasiado. Pero en lo que en realidad se centra el libreto es en la ambición justificada de una mujer, María, que sencillamente reclamaba lo que a ella le pertenecía en un mundo de ambición y desconfianza en medio de un contexto en donde los conflictos religiosos (protestantes presbiteranos escoceses por un lado, anglicanos ingleses por otro y finalmente católicos de toda Gran Bretaña como ella) luchaban por alcanzar cotas de poder mientras que diferentes intrigas palaciegas trataban de utilizar para su beneficio a la reina Isabel I, una mujer ya de por si codiciosa pero que ante la inesperada e indeseada competencia de su prima se mostró vulnerable y confusa: un mundo violento y casi salvaje en el que dos mujeres con poder -en un mundo en donde los hombres eran los que eran realmente poderosos- entablan una extraña relación de odio-respeto-celos que acabará en tragedia debido a la enconada rivalidad entre ambas. Para ilustrar todo esto, desde luego que el duelo interpretativo entre Robbie y Ronan está totalmente a la altura con esta última demostrando lo grandísima actriz  que es a pesar de su joven edad. Una injusticia que no haya estado nominada a los Oscar.    

domingo, febrero 24, 2019

CAFARNAÚM (CAPHARNAUM)



**** y 1/2  

Una de las funciones del medio cinematográfico- entre otras tantas- es la de servir de testimonio de la realidad, ya bien sea de forma ficcionada o documental, a la que se puede añadir el de poder ser un impulsor de cambio: esto último, siempre difícil, cada vez se hace necesario en un mundo tan globalizado como injusto y son testimonios como el que ofrece esta soberbia película los que pueden añadir su granito de arena. Con un presupuesto ajustado, sin actores profesionales y con protagonistas tanto infantiles como adultos sacados de los mismos entornos reales donde se ha rodado, esta producción libanesa nos enseña que otro tipo de cine es posible sobre todo a la hora de contar historias inspiradas en hechos reales que por desgracia ocurren frecuentemente en países del oriente medio (y en otras altitudes) con en Líbano. La directora y actriz Nadine Labaki muestra un pulso narrativo encomiable y una habilidad cinematográfica innata para conseguir que la angustiosa epopeya de supervivencia de un niño libanés de 12 años huido de casa y solo ante una realidad urbana angustiosa no solo conmueva sino que guste, haga reir, llorar, y en definitiva sea una historia poderosa y convincente. 

Zain, el pequeño protagonista, está interpretado casi de manera autobiográfica por el joven Zain Al Rafea, un niño refugiado sirio en Beirut que aquí encarna a un chaval libanés que tras un angustioso periplo tras huir de casa (que conforma casi toda la película en forma de flashback) decide demandar judicialmente a sus padres- dos seres que explotan y maltratan a sus hijos-  por haberle traído a un mundo deshumanizado y cruel. Este premisa inicial casi de cuento moral es solo un pequeño despiste para mostrarnos durante toda la película una historia de supervivencia en donde Zaim, sin referentes paternos y sin haber recibido cariño alguno, aprende a valerse por si mismo a través del mundo de los adultos, unos seres que le parecen crueles y destructivos. El encuentro con una joven emigrante ilegal etiope, Rahil   (Yordanos Shiferaw) y su hijito de un año, Jonas (Boluwatife Trasure Bankole), añadirá esperanza pero será muy efímero. La fortuita marcha de su casi madre adoptiva llevará a Zaim a comportarse casi como uno de sus denostados adultos teniendo que emplear no ya solo la picaresca sino casi el delito para subsistir aunque por otro lado su madurez adquirirá una dimensión positiva al hacerse cargo del pequeño Jonas en ausencia de su madre, siendo para él casi como un hijo.

El catálogo de situaciones desagradables en la película es amplio, un muestrario de la realidad de muchos países en Oriente Medio: tráfico de drogas, pobreza infantil, mendicidad, delincuencia juvenil, abusos sexuales, explotación de menores, mafias de trata de inmigrantes, matrimonios concertados en edad infantil…todo ante los ojos de un niño de 12 años en el límite de la pérdida de la inocencia y de su conservación como mecanismo de defensa ante una realidad cruel. Con un mensaje final que abre una pequeña puerta a la esperanza, Cafarnaún no se recrea ni en la truculencia ni en el sensacionalismo y busca la complicidad del espectador. Un merecido premio del jurado en el pasado festival de Cannes y su nominación al Oscar de mejor película en habla no inglesa de este año avalan las virtudes de una película necesaria y convincente.

martes, febrero 19, 2019

LA CLASE DE PIANO (AU BOUF DES DOIGTS)



 
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Sin grandes alardes cinematográficos pero con una total efectividad, este melodrama social francés cumple su propósito de conmover al espectador con una historia de superación que si bien no es demasiado original logra transmitir con nitidez su mensaje: la pasión por algo rompe cualquier barrera. Es la música la base de la historia, que nos habla de la lucha del adolescente parisino Mathieu (Jules Benchetrit) por salir de una condición de pobreza, marginalidad y delincuencia por medio de su amor por tocar el piano. El chaval, un virtuoso que mantiene en secreto su habilidad musical ante sus compañeros de correrías y con la indiferencia de su apurada familia, encuentra su vacación gracias a la insistencia de Pierre Geitner (Lambert Wilson), el director del Conservatorio Nacional al que Mathieu llega como trabajador comunitario como pena a un robo. Con la ayuda de Pierre y de una exigente profesora de piano inglesa (Kistin Scott Thomas), el muchacho consigue encontrar su verdadera pasión y sensibilidad pero por uno u otros motivos esto no será un camino de rosas.

La película está bien planteada y se sujeta en unas buenas interpretaciones, pero en ocasiones cae en tópicos melodramáticos y de historias de desarrollo personal que pueden mermar algo su credibilidad; pese a todo el filme juega bien sus cartas y gracias a unos buenos momentos finales no cae en lo predecible. Un acierto ha sido apostar por el entorno urbano como marco principal en donde se desarrolla la película para dejar patente que len cualquier contexto la belleza de la música puede desarrollar toda su universalidad más allá de contextos sociales, culturales, o étnicos: unas interesantes imágenes nocturnas parisinas acompañan a sugerentes momentos del filme dejando esto patente. Una película modesta pero esforzada.  

martes, febrero 12, 2019

LA FAVORITA (THE FAVOURITE)





 ****  

No supone ninguna novedad una película histórica presentada bajo ropajes de cine independiente, con revisionismo contemporáneo- alguna licencia anacrónica incluida- o con otras audacias experimentales, pero The Favourite sabe aprovechar inteligentemente estos elementos siempre ajenos a una escenificación de época para ofrecer una película soberbia aunque extraña -sin caer en el esperpento- y que no tiene por que ser plato para todos los gustos. La historia de rivalidad entre Sarah Churchill, la Duquesa de Marlborough, y su prima Abigail Hill por ganarse la protección de la reina Ana de Gran Bretaña a principios del siglo XVIII en medio de una época incierta para Inglaterra-  que devendrá en la unión entre Inglaterra y Escocia que dio lugar a la Gran Bretaña- y un sinfín de intrigas palaciegas retratadas en esta película con estilo grandguiñolesco y bizarro, es un relato que da para una interesante película pero que por su intimismo y falta de acontecimientos realmente épicos podía ofrecer un filme confuso y aburrido. Pese a todo, la habilidad del curioso realizador griego Yorgos Lanthimos (La Langosta, El sacrificio de un ciervo sagrado) ha conseguido una película muy vívida y sorprendente apoyada por un reparto eficaz y un enfoque de la historia entre el alegato feminista, la desmitificación y la crítica a los mecanismos del poder, todo pasado por un tamiz cuasi atemporal pero respetuoso con la ambientación histórica (muy al estilo del Barry Lyndon de Kubrick pero con licencias atemporales) y una orientación comediática que rozando la parodia caricaturesca mantiene su amarga seriedad en todo momento.      

El trío protagonista femenino es en el que se sustenta toda la estructura dramática de la historia, con la figura de la joven Abigail Hill (Emma Stone) como el eje central impulsor de la misma; una mujer dispuesta a aprovechar de todas las maneras posibles su oportunidad de mejorar su condición social desde la doncella que llegó a la corte que era hasta convertirse en la favorita de una reina excéntrica, enferma y desequilibrada (Olivia Colman) pero preocupada por su reino aunque sea incapaz de separar sus problemas emocionales de su decisivo papel político en el momento histórica. Frente a Abigail, su rival la codiciosa Lady Sarah (Rachel Weisz) la favorita original de la reina Ana y la mujer que parecía marcar en realidad el destino de Inglaterra con sus manejos  e influencias, además de ser amante de la reina: ambas mujeres llevarán a cabo una titánica lucha en un entorno decadente y marcado por las pasiones. No faltan elementos psicológicos e interpretaciones asaz pero ingeniosamente absurdas de ciertos acontecimientos así como una perfecta plasmación más o menos alegórica de la influencia del sexo en el poder, y por supuesto de los condicionamientos de la condición femenina en el acceso a las cotas más altas de decisión, todo un genial ejercicio narrativo que hace subir enteros los valores como director de Yorgos Lanthimos.       

jueves, febrero 07, 2019

GREEN BOOK





****  y 1/2

Ha sido un gran acierto el mezclar el drama con la comedia para contar un hecho real que de por sí contiene potencialmente bastantes matices para no situarse en uno u otro lado. Porque una historia puede estar llena de diferentes historias y de anécdotas de todo tipo y esto es lo que se ha interiorizado a la hora de plasmar en imágenes este relato del origen de la amistad entre dos personas contrapuestas como eran el pianista y afroamericano Don Shirley (interpretado con mucho tino por el oscarizado Mahershala Ali), un músico talentoso y singular, y su chofer y asistente personal el italoamericano exportero de clubs y metido en turbios negocios (y posteriormente actor) Tony Lip Vallelonga (un Viggo Mortensen impecable), en un contexto tan decisivo y cambiante en la historia de EEUU como eran los comienzos de la década de los 60 del siglo XX. Precisamente planteada como una metáfora de la historia reciente americana marcada por el influjo de los distintos grupos étnicos al margen de los WASP y lo difícil de su integración en un país que siempre ha presumido de democrático y abierto, Green Book es en realidad un inteligente tirón de orejas a todas las dificultades que USA como país puso a comunidades como la negra y en fechas no tan lejanas; la odisea de Shirley de gira a finales de 1962 por el racista sur estadounidense es el agrio documento de cómo incluso un artista tan talentoso como Don Shirley tuvo que sufrir en carne viva las injusticias de los prejuicios raciales y de la aún existente en aquellos años segregación a la población afroamericana en los estados del sur, todo ello visto con los ojos de un chófer y guardaespaldas eventual básico, rudo y criado en un ambiente pobre que no tardará en cambiar sus prejuicios y su visión sobre la realidad de su país.

La película juega con un género típico del cine comercial americano como es la Buddy Movie y otro no siempre comercial pero suministrador de grandes películas e historias como es la Road Movie; en ese sentido, el filme va más allá de ambos géneros y termina siendo una historia épica y de desarrollo personal en donde eso si no faltan diferentes localizaciones a los que los protagonistas acuden a bordo de su automóvil y en donde ocurren diversos sucesos entre el apunte cómico y el drama y curiosos desencuentros entre ambos hombres. La incompatibilidad entre el engolado y meticuloso pero solitario y atormentado Shirley y el brutote y granuja pero encantador Tony Lip -un interacción con mucho de dicotomía Quijote-Sancho- es el recurso dramático en el que se sustenta al película en su vertiente comediática, pero el influjo que el artista tendrá sobre su ayudante es lo que realmente trata de resaltarse en la película llegando a excelsos momentos de melodrama. Peter Farrely, otrora director de comedias alocadas -la mayor parte olvidables- junto con su hermano Bobby, presenta su candidatura a ser un director serio y con talento y en este primer intento lo ha logrado con creces. Y hablando de candidaturas, esta película tiene cinco nominaciones a los Oscar incluido el de mejor película.