domingo, enero 28, 2024

LA ZONA DE INTERÉS (THE ZONE OF INTEREST)

 


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Ya hace más de diez años que Jonathan Glazer rodó Under the Skin una turbadora cinta de ciencia ficción-terror que rompía no sólo con los convencionalismos de dichos géneros sino con los del lenguaje del cine, y en ese tiempo este sorprendente y dotado director proveniente del campo del videoclip no ha rodado nada pero la espera ha merecido la pena ya que el cineasta británico la ha vuelto a hacer con una película tan fascinante como extraña e incómoda (como lo era de otra manera Under the Skin) pero esta vez con una temática tomada de la historia contemporánea real - partiendo de una novela de Martin Amis- como es el holocausto judío llevado a cabo por el nazismo. El propósito del filme es claro: mostrar el terrorífico contraste entre la vida cotidiana y familiar del responsable del tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz Rudolf Höss (Cristian Friedel en la película) con la propia existencia de dicho campo, contiguo a la residencia de los Höss y del que prácticamente no vemos su interior (ni nada de lo que sucede en él) en toda la película, tan sólo se contemplan sus límites y se oyen los siniestros sonidos (gritos, disparos, sirenas, ruidos de maquinaria) provenientes del complejo. El juego perverso de la película es evidente, y se vale de él para mostrar un espectacular trampantojo en donde se juega con la sugestión, la omisión de escenas, una cierta puesta en escena teatralizada y manierista que en realidad quiere apuntalar el verismo de la historia deconstruyendo lo que puede ser una filmación doméstica veraz y natural, actuaciones gélidas (y por ello tal vez más naturales), fotografía granulosa-amateur a la manera antigua y el ehcho de narrar una historia mínima o casi inexistente, donde sólo el ascenso profesional del comandante Höss en Berlín (que propicia las únicas imágenes filmadas fuera de la casa y Auschwitz) y las repercusiones que esto trae con su familia es lo único que puede considerarse como narrativo. Un peculiar filme de terror psicológico en resumidas cuentas que intencionadamente disfrazado de melodrama familiar Jonathan Glazer nos cuenta, también premeditadamente, sin pasión ni esperables recursos dramáticos cinematográficos. Digamos que formalmente el cine de Glazer se está convirtiendo casi la traslación al cine de aquel Duque Blanco que David Bowie creó en su música a mediados de los 70, algo que es notable en esta película.


Aunque paradojicamente lo que pretenda presentar sea una especie de documental sobre la vida de una familia, The Zone of Interest en su huida de los convencionalismos apuesta por el concepto arty del cine e invoca en dicho propósito a Alejandro Jodorowsky o David Lynch: los efectos de sonido turbadores y desagradables - que en la eplícula se antojan clave-; largas secuencias sin imagen solo con banda sonora, planos fijos; secuencias extrañas , inexplicables e inquietantes (esas escenas con luz nocturna, tan fascinantes como desconcertantes) otorgan un tono tan irrespirable como cautivador al filme. Pero lo más inquietante es desde luego mostrarnos el día a día de los Höss, él tratando de ser un padre modélico (cuatro hijos) y marido ejemplar volcado con su familia -las escenas con los niños, donde apreciamos una extraña mezcla de frialdad y amor entre la convicción y la impostura, son desde luego que reveladoras- cuya ocupación le convierte en un ser en realidad amoral e hipócrita y ella (la eficiente Sandra Hüller, vista recientemente en Anatomía de una caída) típica esposa del nacionalsocialismo devota de su esposo con un turbador lado déspota que muestra en inesperados momentos. La idílica vida familiar es la gran fachada de algo aterrador que nos vemos. Un gran ejercicio cinematográfico el de Jonathan Glazer que pese a que puede que no sea plato para todos los gustos, merece la pena ser visto.


martes, enero 23, 2024

PERFECT DAYS

 


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A sus casi 80 años Wim Wenders no solo sigue aún firmando grandes películas sino que es capaz de seguir evolucionando e incluso experimentando, si bien esto último de una manera más bien contenida. Cierto que el mítico realizador alemán autor de El Amigo Americano, El Estado de las Cosas, Paris,Texas o El Cielo sobre Berlín ya no es aquel sorprendente artesano-filósofo de la imagen que tanto influyó en el cine europeo e internacional independiente de los 80 y 90, pero aún se muestra inquieto y con ganas de aprender de la cultura y cinematografía de otros países, como es en este caso el cine nipón aunque nos ea la primera vez que el cineasta se imbuye en el mundo japonés. Perfect Days es, efectivamente, una película japonesa (aunque en coproducción con Alemania) rodada en japonés con reparto de ese país y que a través del drama-comedia con tintes intimistas y el protagonismo de personajes extraños y solitarios marca de la casa Wenders explora la temática de la rutina de la existencia humana y de como una actitud más o menos entusiasta y dispuesta hacer todo lo mejor posible disfrutando de pequeños placeres de la vida aunque estos solo puedan ser nimios o incluso insignificantes puede llevar a la felicidad pese a que, en resumidas cuentas, todo sea una mierda. Una casi inapreciable e inconsciente rebelión contra la mediocridad y lo anodino de la vida llevada a cabo por un personaje, Hirayama (Koji Yakusho), que con su existencia solitaria, silenciosa y rutinaria consigue vivir su vida de un modo para él satisfactorio.

El curioso elemento que centra el devenir del filme es la ocupación profesional de Hirayama, que es la de limpiador de los sorprendentes y un tanto bizarros aseos públicos japoneses, atrea a la que se entrega en cuerpo y alma y que es la que principalemente le depara su más bien pobre contacto con la gente. Asistimos a diferentes días en la vida del protagonista en donde repite todo de manera ritual (su empleo por la mañana, su costumbre de recoger ramas y esquejes y guardalos en su apartamento, su gusto por oír todas las mañanas en su coche viajas cintas de cassette de clásicos del rock de los 70 y 80) haciéndola variar mínimamente. Naturalmente para que una historia así lleguea (muy) buen puerto se necesita un guion sólido y una puesta en escena impecable, elemntos que esta película cumple con creces y es que, claro está, detrás está todo un Wim Wenders. Un filme que presenta la cualidad más atmosférica e hipnótica de parte de su filmografía remozada con los tropos habituales del cine oriental actual -parquedad descriptiva, ritmo más bien pausado- en los que el veterano cineasta obviamente se desenvuelve con soltura. Como también es característico en el cine de Wim Wenders el uso prácticamente narrativo de la banda sonora, en este caso con clásicos de Lou Reed (como el temazo que da título al filme), Velvet Underground, Patti Smith, Van Morrison y otros. Otra gloriosa muesca más en la extensa filmografía de un mito viviente del cine.

domingo, enero 21, 2024

VALLE DE SOMBRAS

 


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Un nuevo buen intento de consolidar el cine de género en España, esta vez sin logros extraordinarios pero cumpliendo más que dignamente propósitos. Salvador Calvo, responsable que fue de Los Últimos de Filipinas (2016) parece empeñado en dotar de una patina internacional a sus producciones rodándolas en escenarios no ya solo no españoles sino alejados de Europa, en este caso presentando una historia (inspirada vagamente en un hecho real) que se desarrolla casi exclusivamente en la zona indio-afganesa del Himalaya. Mezclando una sugerente (pero algo forzada) historia de maduración personal con el drama y el cine de aventuras, Valle de Sombras es una película muy esforzada desde el punto de vista técnico y también bastante efectiva en cuanto a su argumento, pese a algunas irregularidades y el recursos a diversos tópicos. El rodar con gran parte del reparto procedente de la India, Pakisitán o Afganistan, en los idiomas locales y con localizaciones en (muy bellos) lugares reales de la cordillera Himalaya es otro reto que el filme ha superado con admirable eficiencia, con una fotografía obra de Alex Catalán verdaderamente de recibo y a la altura de las circunstancias. No obstante, es en gran parte de soberbia interpretación de Miguel Herrán lo que consigue que esta película posea credibilidad desde la vertiente humanística y dramática de su argumento pese a que la cinta en sí carezca de un clímax acorde a sus propósitos y que en algunas ocasiones se pierda por vericuetos que podían haberse evitado.

Herrán encarna a Quique, un joven que en mitad de un ambicioso viaje aventurero por la zona india del Himalaya junto con su novia, Clara (Susana Abaitua) y el hijo de esta, Lucas (Iván Renedo) ve como estos son atacados y asesinados por unos individuos cuando los tres pernoctaban en una tienda de campaña. Horrorizado, traumatizado y malherido, Quique corre a buscar ayuda por el remoto paraje hasta que es recogido y llevado a una pequeña aldea entre las montañas cercana a un monasterio budista. Los monjes le someten a su disciplina y a sus normas y le comunican que deberá esperar al invierno para salir de la ladea y denunciar en la ciudad el crimen, pero para ello deberá realizar un peligroso trayecto del que puede que no esté preparado. Una joven y enigmática monja budista, Prana (Alexandra Masangkay, un descubrimiento el de esta actriz de origen filipino) y un muchacho del pueblo, Hara (Stazin Gonbo), serán sus mentores en esos extraños días. Rodada con mucha precisión y oficio, Valle de Sombras constituye una nueva muestra de la positiva evolución del cine español en los que a grandes producciones se refiere. Y mencionar también que la música del gran Roque Baños es excelente. Salvador Calvo se postula cada vez más como un director excepcional.

lunes, enero 15, 2024

YO CAPITÁN (IO CAPITANO)

 


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Un drama social de triste actualidad (la inmigración desde el áfrica subsahariana) contado por un cineasta total como Matteo Garrone. Y de una manera espectacular y efectiva, como él sabe. Sin filtros dulcificadores, sin excesivas dramatizaciones pero curiosamente sin renunciar al cine como espectáculo dotándose de un nada desdeñable presupuesto para rodar en diferentes localizaciones africanas desde Senegal hasta Libia pasando por el desierto del Sahara. Efectivamente, parece este un filme de aventuras y en realidad eso es lo que cuenta: la aventura de dos adolescentes senegaleses, Seydou (Seydou Sarr) y Moussa (Moustapha Fall) por llegar a Europa y huir de la pobreza labrándose un futuro como estrellas mediáticas en la sociedad occidental de tiktokers y youtubers .Obviamente el viaje será duro y dramático casi desde el primer momento: concesiones a las mafias de inmigración, difíciles controles de fronteras, detenciones, secuestros, amenazas de las mafias y de militares, torturas, dramáticos viajes a pie por el desierto...y todo esto antes de llegar a Libia, donde tampoco la cosa será fácil en el propósito de viajar por mar hasta Italia. Toda una visión hiperrealista, cruda y cruel de la experiencia migratoria de aquellos que son capaces de jugarse todo por una vida supuestamente mejor y aunque muchos se queden en el camino. Rodada con actores africanos no profesionales, escenarios reales, con situaciones presumiblemente extraídas de experiencias auténticas (es notorio que ha habido un enorme trabajo de documentación y entrevistas previo) y sin en ningún momento abandonar el realismo pese a mostrar viñetas fantásticas extraídas de los sueños de Seydou -en concomitancia con una suerte de realismo mágico onírico- se puede decir que Io Capitano es la mejor película sobre la inmigración de Africa-Europa que se ha hecho hasta el momento. Mateo Garrone demuestra que domina los tempos cinematográficos y que sabe narrar una historia enormemente dramática como nadie sin dejar de ser atractiva y sobre todo tocando al conciencia del espectador, el fin último de este filme, tal vez la obra maestra del director trasalpino.

Hay que tener en cuenta que esta no es una visión paternalista ni buenista del fenómeno migratorio, sino que trata ser una crónica lo más honestamente contada. Seydou, un chaval idealista y animoso que sueña con ser una celibrity en Europa se irá encontrando en su epopeya hasta Libia junto con su primo Moussa y otros emigrantes de Senegal y otros países del África negra con todo tipo de penalidades que ponen en juego su fe en conseguir su objetivo y que le separarán de Moussa sin que sepa cual ha sido el destino de su primo. Los dos chicos son dos héroes trágicos a su pesar, personajes inocentes y con pájaros en al cabeza a causa de su edad y de su entorno que no tardarán en madurar. El momento culminante del relato es cuando Seydou tendrá que comandar una destartalada embarcación cargada con medio centenar de personas desde Trípoli hasta el sur de Italia: la prueba definitiva para un niño de 16 años que busca ser algo más de lo que estaba destinado a ser en su país. Con momentos sublimes y destellos deslumbrantes de buen cine, su crudeza y dramatismo no debe impedir apreciar y disfrutar con una película de muchísimos kilates.

domingo, enero 07, 2024

LOS QUE SE QUEDAN (THE HOLDOVERS)

 


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Otro excelente ejemplo de que el cine norteamericano cuando trata de rendir homenaje a algunas de sus épocas más gloriosas -como en este caso el Nuevo Hollywood de finales de los 60 y principios de los 70- consigue películas de sublimes niveles más allá de pretensiones comerciales y búsqueda de éxitos en taquilla. Aunque también es cierto que para que ocurra esto hace falta que tras la cámara se encuntren directores talentosos, como lo es el hasta hace poco irregular Alexander Payne que con The Holdovers firma su mejor película con una comedia-drama ambientada a principios de los 70 en donde la historia de maduración personal juvenil de uno de los personajes se funde con la crónica de sujetos fracasados en el otro protagonista para dar en una suerte de historias personales paralelas que convergen en un relato común en donde coexisten la sátira, la crítica social y personal, la ternura, el drama personal más intenso, la chanza y la enseñanza moral en un tono que fluctúa efectivamente entre lo agridulce y lo optimista. Un guiño a las películas setenteras de Hal Ashby como los Harold y Maude o The Last Detail en donde la relación entre personajes muy diferentes llevaba a una historia sorprendente y espectacular, tal y como ocurre en Los que se quedan en donde el tributo a aquella época se extiende también a la presentación y los títulos de crédito con logos corporativos vintage, grafía setentista e incluso ya dentro de la película en una imagen que emula el grano del filme en los setenta llevando a cabo todo un metahomenaje que evidentemente tampoco se queda en eso.

El mundo académico es por otra parte el entorno donde se centra esta película, un elemento que ha dado muy buenos momentos a la historia del cine y que Payne ha sabido explotar especialmente en la caracterización de los personajes. Paul Hunham (Paul Giamatti) es el inflexible, un tanto excéntrico y huraño profesor de historia antigua en un elitista instituto-internado de educación secundaria en Nueva Inglaterra: en las navidades de 1970 tendrá que hacerse cargo de cinco algunos que por diversos mitivos no pueden pasar las fiestas con sus familias, cometido que le desagrada. Cuatro terminarán yéndose a los pocos días gracias a la intervención de la familia de uno de los chavales quedándose unicamente el rebelde, indeciso, inmaduro, tramposo pero inteligente Angus Tully (Dominic Sessa), que además es un caso claro de niño rico desacreditado por su familia. La relación entre el profesor y el pupilo esos días- con la presencia de la cocinera Mary (Da´Vine Joy Randolph) como poderoso y significativo testigo- no será fácil por las extrañas y desafiantes personalidades de ambos, pero diversos acontecimientos harán establecerse entre ellos una curiosa alianza. Puede que la historia no suene demasiado original ni en su planteamiento, ni en su nudo ni tampoco en su desenlace, pero el guión está salpicado de momentos más que geniales y de todo tipo (cómicos, dramáticos, esperpénticos, sentimentales) que elevan el tono de la película, un relato que hecho a partir de sketches, líneas de diálogo elaborados y momentos inesperados consigue ser una auténtica delicia. Merece mención especial la interpretación de Paul Giamatti que da total credibilidad a un personaje contradictorio y con secretos del que al principio no se sabe si sentir simpatía, compasión, desprecio o comprensión pero que termina siendo una especie de héroe inesperado, sin olvidar lo bien que está el joven Dominic Sessa como otro patético outsider que encontrará su camino en al figura de una improbable pero honesto mentor y sobre todo Da´Vine Joy Randolph como una mujer que revierte su sufrimiento y amargura en una honesta esperanza. Una película que puede tener su momento en los próximos Oscar.

sábado, diciembre 30, 2023

FALLEN LEAVES

 




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Destrozando las convencionalidades de la comedia romántica. Si, el nuevo filme de Aki Kaurismäki además de situarse insólitamente (dentro de la filmografía del director) en dicho género obviamente no se queda solo allí y entre el esperpento, la sátira y la caricatura traza un filme sorprendente y lleno de momentos geniales que tampoco se aleja de las temáticas (miserias de la vida proletaria) y estéticas (parquedad de diálogos, puesta en escena gélida y minimalista) de Kaurismäki. El responsable de La chica de la fábrica de cerillas o Un hombre sin pasado vuelve a encandilar en su larga carrera con una nueva obra maestra de poco más de 80 minutos de duración, los necesarios para contar con todo lujo de detalle las idas y venidas de esta peculiar historia de amor entre dos perdedores de Helsinki con un tono y final sorprendentemente feliz pese a que toda la historia esta cruzada con un tono de ironía y cierta amargura que en realidad esta dispuesta para dar un tono manierista y en cierto modo burlesco.

Ansa (Alma Pöysti) una mujer de cuarentaitantos soltera pierde su trabajo en un supermercado y mientras prueba suerte con otros trabajos más o menos sacrificados y peor remunerados conoce en un karaoke a Holappa (Jussi Vatanen) un trabajador alcohólico, desaliñado y sin ilusión con el que comenzará una bizarra relación amorosa con intercambio de escasas frases, anodinas cenas, visionado en el cine de pelis de zombies, pérdida de numeros de teléfono...lo que se dice un antirromance. Pero la cosa pese a todo va saliendo, sin que ambos sujetos cambien sustancialmente su comportamiento (salvo que Holappa va dejando el alcohol) y dentro de un absurdo mundo donde todos los personajes parecen comportarse sin sentimiento mediante patrones preestablecidos y muestren cierto tono de amargura. La habilidad de Kaurismäki reside precisamente en que con tales mimbres- los dos protagonistas además están geniales no, lo siguiente- esta resulte una película entrañable, muy agradable de ver y con derroche de buen cine en todo momento. Escenarios urbanos y domésticos casi de decorado por su frialdad iconográfica, una fotografía entre luminosa y grisácea que da un aire más surreal que hiperrealista y en definitiva un realismo que de nuevo trata de retratar las vida de las clases trabajadoras pero esta vez vista desde una forma diferente todo dando cuerpo a una película con momentos muy divertidos, homenajes cinéfilos y toda la genialidad que se le supone a un gran cineasta como Aki Kaurismäki

martes, diciembre 26, 2023

ANATOMÍA DE UNA CAÍDA (ANATOMIE D’UNE CHUTE)

 

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La Palma de Oro del Festival de Cannes 2023 no consigue ser la gran película que se presupone que es a juzgar por dicho galardón obtenido y se queda en una buena mezcolanza entre thriller, cine de juicios y drama familiar, siendo este último elemento el principal en la película y el que mejores momentos depara. Esta claro que su directora Justine Triet no ha querido en absoluto ceñirse en el cine de género y lo que pretende es presentar un drama novedoso en donde la intriga tradicional - en este caso a partir del mcguffin de la resolución de la causa de una muerte entre el suicidio o el asesinato- es una excusa para mostrar items intimistas como el deterioro de las relaciones de pareja, el dilema entre la responsabilidad con los demás y la libertad individual y los prejuicios personales y sociales. El resultado de todas formas no ha alcanzado sus altos propósitos de una manera clara y magistral pero sigue siendo un filme interesante y con algún momento de excelencia.

El gran acierto de Anatomía de una caída es la elección de su protagonista, Sandra Hüller, que encarna con una enorme fuerza a Sandra, una escritora alemana afincada junto con su familia en una casia aislada cabaña en los alpes franceses que tendrá que demostrar su inocencia en la muerte de su marido Samuel (Samuel Theis), el cual una mañana se cae desde el último piso de la vivienda matándose al instante, sin testigos ya que la caída no es vista ni por su mujer y por supuesto ni tampoco por su hijo de 11 años ciego Daniel (Milo Machado Graner).Las extrañas circunstancias de la muerte convertirán a Sandra en sospechosa y junto con su abogado y amigo Vincent Swann Arlaud)  tratará de llevar a cabo una defensa que por diversos e intrincados motivos no será tarea fácil. Sandra es un mujer ambiciosa y gélida a la que su marido Samuel, también escritor pero sin posibilidad de desarrollar su carrera por tener que anteponer la felicidad familiar a su carrera, llevando todo a una cruenta crisis matrimonial. A partir de allí la historia va desarrollándose entre el whodonnit, el drama judicial y los momentos más intensos de drama convencional psicológico y familiar, de manera generalmente bien alambicada pero falta de momentos de intensidad y de gran dramatismo, algo que la historia pedía a gritos pero que aparece solamente de forma muy atenuada. El recital interpretativo de Sandra Hüller es lo que consigie en realidad levantar la película junto con el oficio de la directora Justine Triet, de lo contrario podríamos estar hablando de una película del montón. También es digno de mencionar el rol del chaval ciego (en realidad con una deficiencia visual) que al final con su inocencia y su papel de testigo de la degradación de la relación de sus padres tiene la clave del caso: muy buena la interpretación del jovencísimo Milo Machado Graner. Una buena película, en definitiva, pero sus premios y el prestigio de su directora hacían caber esperar algo mejor.    

domingo, diciembre 17, 2023

LA SOCIEDAD DE LA NIEVE

 

**** y 1/2

Ya se ha contado otras veces la historia de la llamada tragedia de los Andes en el cine y pocos esperaban ya que se hiciese el filme definitivo sobre el tema pero se ha hecho y esta vez casi imposible será ya superarlo. JA Bayona, por ahora el director español más internacional, ha conseguido con La Sociedad de la Nieve no solo una historia de supervivencia conmovedora, tensa y emocionante sino un trabajo cinematográfico superlativo desde principio a fin con el que el realizador catalán demuestra que es un narrador eminente y un realizador superdotado que necesitaría películas de pretensiones mayores de las que ha venido filmando hasta ahora- salvo esta última que debería marcar para él un punto de inflexión- y dejarse de impersonales encargos hollywoodienses para demostrar su verdadera y enorme valía. Aquel accidente aéreo acaecido a finales de 1972 con un grupo de jóvenes jugadores de rugby uruguayos y amigos y familiares en el que quedaron al final dieciséis supervientes de 45 personas sobreviviendo durante dos meses al frío, avalanchas y especialmente la falta de alimento que solucionaron comiendo los restos de los otros viajeros fallecidos es uno de los relatos reales más increíbles apasionantes -y también controvertidos por su recurso a la antropofagia- del siglo XX y Bayona, tomando como punto de partida el libro homónimo del periodista uruguayo Pablo Vierci, ha logrado un filme que verdaderamente ha captado magistralmente todos los matices y aristas de aquella epopeya que demostró que el espíritu y la voluntad humana sencillamente no tienen limites, rehusando a centrarse en protagonistas concretos y otorgando al colectivo de supervivientes un protagonismo global que concuerda más con el alma de aquella epopeya en donde los jóvenes formaron efectivamente una especie de sociedad, comunidad en donde alimentarse con los cuerpos de otros que eran amigos o familiares fue casi un ritual en donde los fallecidos ayudaron en la supervivencia de los otros. 

Tal vez el acierto definitivo haya sido cambiar la fuente de la crónica, ya que tanto en la primera aproximación cinematográfica al tema la mexicana  Supervivientes en los  Andes (1976)- un truño olvidable- de René Vardona como la estadounidense Alive (1993) de Frank Marshall- puro Hollywood-  toman como punto de partida el libro ¡Viven! que escribió Piers Paul Read en 1974 y en dicho trabajo no hay una investigación tan perfeccionada como en la obra de Vierci; no obstante claro está que la propia habilidad de Bayona ha hecho el resto. Un reparto de jóvenes intérpretes uruguayos y argentinos realiza un esforzado trabajo dando dramatismo, humanismo y todo el catálogo se situaciones humanas que puedan vivirse en una situación límite no solo con total credibilidad sino haciendo que captemos todo el dramatismo de la situación. Rodada en los auténticos andes argentinos y chilenos (en Chile del punto donde se produjo el accidente real), en Uruguay en la Sierra Nevada española para otras escenas en loa helada cordillera andina, la película muestra un esfuerzo técnico pocas veces visto en el cine español incluyendo magníficos efectos de maquillaje y unos efectos especiales mucho más que de recibo donde destaca la espectacularidad y credibilidad  de la escena del accidente del Vuelo 571: los pelos como escarpias. Pero esta no es una película de catástrofes y la espectacularidad está más bien centrada en la suntuosa fotografía de Pedro Luque - paisajes, tomas aéreas- y en una puesta en escena que se esfuerza y logra en ser todo lo real que peude cuidando hasta el más mínimo detalle en cuanto a atrezzo, decorados (muy buena reconstrucción del avión siniestrado), vestuario, maquillaje, efectos digitales…hasta se recrean las célebres fotos que los supervivientes hicieron durante sus más de dos meses de calvario.

Si, la historia de Roberto Canessa (Matías Recalt), Nando Parrado (Agustín Pardella), Arturo Nogueira (Fernando Contigiani), Numa Turcatti (Enzo Vogrinic), Gustavo Zerbino (Tomás Wlf), Marcelo Perez (Diego Vegezzi), Carlitos Paéz  (Felipe González Otaño), Coco Nicolich (Blas Polidori) y otros más ya es conocida por mucha gente, pero con esta película ya se puede decir que se ha reflejado el verdadero sentido de esa historia: sufrimiento, lucha, fe en uno mismo, amistad. Una crónica épica y humanista, curiosamente vista desde el punto de vista de uno de los primeros fallecidos quien realiza una poética narración, que en manos de Bayona es cine con mayúsculas.        

domingo, diciembre 10, 2023

ROBOT DREAMS

 

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La sorpresa del cine español del año 2023 ha llegado al final del mismo y es un más que notable trabajo de cine de animación cuyo responsable es una de las figuras más curiosas de la cinematografía ibérica por lo insólito de su carrera: Pablo Berger. El cineasta bilbaino, cuyo Blancanieves (2012) ya es todo un clásico del cine hispano y no cuenta con una filmografía no precisamente demasiado extensa pese a comenzar su carrera a finales de los 80, ha firmado un encantador y conmovedor cuento animado (animación tradicional) que puede suponer un antes y un después para el cine de este tipo en España: puede que no se trate de una obra maestra redonda, pero su enorme calidad visual, su sencillo pero extraordinario guión y sobre todo su universal y cálido mensaje hacen de Robot Dreams un trabajo fácilmente exportable y  globalmente aclamable. Esta adaptación de una sensacional novela gráfica de la norteamericana Sara Varon- el cómic una vez más origen de grandes películas-  es un canto a la amistad y a todo aquello que la rodea así como una reflexión sobre su surgimiento y sobre su final, tocando aspectos como el olvido de los amigos pasados, la sensación de soledad, la necesidad de ser querido, el reemplazo en la amistad, el olvido, los buenos recuerdos, la falsa amistad, la lucha sin cuartel por los seres queridos…todo ello contado a través de una fábula aparentemente dirigida al público infantil pero que puede ser perfectamente degustada (mejor dicho, debe ser) por el público adulto: tanto unos como otros reirán, llorarán, se emocionarán y se verán también reflejados en este filme, realizado con mimo y esmero con un gran esfuerzo técnico pese la aparentemente simplicidad del dibujo (el mismo de su autora) y de la animación en esta coproducción hispanofrancesa. Ambientada en un Nueva York de los años 80 poblado de animales antropomórficos y repleto de escenarios reales reconocibles de la Gran Manzana, asistimos a la historia de amistad de un perro que atiende simplemente al nombre de Dog y un robot llamado simplemente Robot en el transcurso de prácticamente un año en el que ocurre de todo entre los dos personajes llegando a un final del filme curioso, sugerente y que termina mostrando toda la intencionalidad del filme.

Dog es un can solitario que suspira por tener compañía; un día de septiembre en la televisión ve el anuncio de un robot sentiente diseñado para hacer de amigo y acompañante, lo pide por correo y en pocos días la pareja se hace inseparable compartiendo buenos momentos por NY. Un día en la playa a última hora de la tarde en el último día de temporada de baños Robot se avería a causa del agua y no se puede levantar de la toalla. Su amigo va a buscar ayuda pero en su ausencia las autoridades cierran la playa hasta el verano que viene: un maltrecho Robot se queda allí atrapado pero Dog se propone recuperarlo por todos los medios; esto será misión imposible y ambos amigos se hacen a la idea de que tendrán que esperar cerca de nueve meses para reunirse gestionando a partir de ese momento la situación como pueden y dando lugar dentro de la película a sugerentes, deliciosos, sesudos y conmovedores momentos. El guión adaptado firmado por los propios Berger y Varon es un cúmulo de maravillas narrativas en un filme mudo sin ningún diálogo y solo con efectos sonoros y una estupenda banda sonora obra de Alfonso de Villalonga que incluye además temas conocidos como el September de Earth, Wind and Fire canción que cumple un papel fundamental en la trama. La segunda mitad del filme, con los personajes principales prácticamente desubicados encierra instantes emocionantes e introspectivos como los que ilustran los sueños de Robot y Dog, marcados por la ausencia de al persona querida y el deseo por recuperarla, preciosas viñetas de inspiración onírica con marcada emotividad y explicaciones freudianas presentada con sublimes experimentaciones conceptuales dentro de la animación tradicional.

Merece reseñarse el trabajo de Benoit Féroumont como director de animación en un filme con una escenografía por supuesto muy de cómic y un estilo de dibujo muy claro y conciso con una paleta de colores muy concreta y vistosa influencia sin duda de la escuela ilustrativa franco belga y en especial la línea clara. Es muy fácil empatizar con unos personajes que pese a ser dibujos y ser animales o robots muestran emociones, situaciones y sentimientos muy humanos que todos en alguna medida hemos vivido. No se trata de un filme redondo pero resulta un pequeño-enorme peliculón. Es estupendo se hagan películas de este tipo y que además sean de animación y preferentemente dirigidas al público más joven aunque este sea un realidad un filme recomendable para todas las edades.