domingo, diciembre 22, 2024

¿ES EL ENEMIGO? LA PELÍCULA DE GILA

 


*** y 1/2

Fue Miguel Gila (1919-2001) uno de los más grandes humoristas de la historia de España y un personaje dotado de una biografía peculiar que abarcaba casi todas las vicisitudes y acontecimientos de nuestro país en el siglo XX, incluidas la Guerra Civil, en la cual tomó parte siendo poco más que un adolescente y el régimen franquista en el cual comenzó su trayectoria profesional como dibujante humorístico, humorista teatral y actor; su vida, marcada precisamente por su participación en la infausta contienda bélica en la cual se libró milagrosamente de la muerte por fusilamiento y que le dejó una peculiar visión tragicómica de lo absurdo de la guerra, pedía alguna adaptación a la ficción que en 2024 se ha llevado a cabo en forma de este largometraje que centrado en las vivencias del joven Gila en la guerra trata de reflejar y de una manera que podemos calificar como exitosa la influencia de aquel trágico episodio de la historia de España en la personalidad y el humor de Miguel Gila (el ya estandarizado concepto en España de “la guerra de Gila”). Un biopic comedia-drama con tonos a veces esperpénticos, otros más realistas y costumbristas y algunas pinceladas fantasioso-alegórico-poéticas que resulta muy grato de ver en su deconstrucción del cine bélico y el drama puesta al servicio de todos los matices de la visión del personaje no solo sobre los conflictos, las guerras, la relación vida-muerte y el odio sino también las ansias de vivir, la felicidad, la amistad, la familia y las relaciones humanas. Puede que tal amplitud de temas no haya sido abarcada con mucho detalle en esta cinta pero el resultado final como película es muy convincente.

Rodada con mimo y con sumo respeto hacia el sujeto de esta biografía (o mejor dicho memorias de juventud) y una cuidada ambientación de finales de los años 30, el director Alexis Morante ha debutado en el largo de ficción de una manera bastante brillante gracias en buena medida a un guion muy eficaz firmado junto con Raúl Santos que trata de aunar los diferentes datos biográficos con un retrato de la personalidad de Gila (más acorde e identificable con el Gila maduro humorista que todos conocidos) tierna, irónica e ingeniosa y un claro mensaje antibelicista. La denuncia de los injustos horrores de la guerra, retratados aquí con elaboradas escenas de batallas cuerpo a cuerpo, capturas de prisioneros y barrabasadas varias, es lo que vertebra el sentido de este filme en donde la figura de Gila se erige como un heraldo antiguerra, algo que él siempre fue. El joven actor valenciano Oscar Ledesma está inmenso como Gila, notándose que se ha preparado su personaje a conciencia con un modo de hablar y un acento castellano-madrileño calcado,) además de gestos y manierismos, vislumbrándose un enorme futuro para este intérprete. Brilla también el resto del reparto, con Carlos cuevas como su entrañable amigo caído Pedro Tabares, Salva Reina como un cabo y posteriormente sargento chusquero andaluz, Natalia de Molina como una fanática miliciana o Vicente Romero como un teniente de armas tomar -todos ellos compañeros de armas socialistas en las filas republicanas de Gila- además de Adelfa Calvo e Iván Villanueva como los abuelos del cómico. Interesante banda sonora de Miguel Santos, logrados efectos visuales incluyendo alguna animación que homenajea los dibujos de Gila (su faceta de dibujante, menos conocida, es reivindicable) y en definitiva esforzado e interesante trabajo repleto de humor, humanismo y ternura no exentos de momentos amargos que cumple con creces su objetivo de homenajear merecidamente a Gila y de lanzar a los cuatro vientos un grito de lo injusta y cruel que es la guerra.

lunes, diciembre 09, 2024

HERE

 


***

Es cierto que Robert Zemeckis nunca ha sido un director fuera de serie, lo suyo más bien siempre fue ser un hábil realizador de cine comercial -un discípulo aplicado de Spielberg, su amigo y mentor en los inicios de su carrera a finales de los 70 y en su despegue a mediados de los 80- con su momento de gloria (Forrest Gump, 1994) pero ya decididamente bastante perdido desde hace 20 años con una buena lista de filmes mediocres bastantes de ellos de animación motion capture. Ha sido precisamnte ese cierto afán de innovación tecnológica que ha mostrado el veterano director durante buena parte de su carrera lo que le ha llevado a dirigir este formalmente arriesgado filme desarrollado casi en su totalidad mediante una toma y que parte en cuanto su argumento de una premisa muy sugerente, la de contar una historia durante un larguísimo periodo de tiempo- pretende tener una perspectiva histórica de cientos de años pero la narración básica comienza poco después del fil de la II Guerra Mundial- siempre desde el mismo mismísimo espacio, que es la habitación de una gran vivienda en el estado de New Jesey construida a principios del siglo XX y ocupada por diversas familias. Here es en realidad una adaptación de un cómic de culto obra de Richard McGuire que mediante la potencialidad del lenguaje viñetero y de la yuxtaposición visual que permite el noveno arte trazó una curioso retrato de la historia estadounidense y la evolución de la vida doméstica y urbana en USA, y Robert Zemeckis ha querido demostrar que el cine también puede sacar potencialidad a los mismos recursos estético-narrativos: lo ha conseguido, si, y ha hecho un filme muy interesante que sin embargo no llega a tener un despegue absoluto ni termina de ser enteramente convincente tal vez por lo demasiado ambicioso de su propuesta. El director ha convertido a este Here cinematográfico en una sugerente historia familiar llena de honestidad y de muy agradable visión pese a sus irregularidades. Puede que se trate de la mejor película de Zemeckis en lo que va de siglo, un filme mucho más honesto que trabajos pretéritos del realizador aunque tal vez con cierta premeditación el creador de Marty McFly y Doc Brown haya cogido prestado el Delorean de su criaturas y haya regresado al pasado para reencontrarse con el cine familiar de los 80-90… y con Tom Hanks, Robin Wright y el guionista Eric Roth (los tres de Forrest Gump)

La enésima colaboración Hanks-Zemeckis ha resultado ser de nuevo efectiva con un intérprete que consigue credibilidad como el personaje central del filme, Richard Young, al que encarno de los 18 a los 78 años, en sus primeros años y al igual que una entonada Wright, luciendo un “maquillaje” digital rejuvenecedor, un recurso de efectos muy logrado que junto con otras audacias visuales (multipantallas superpuestas para señalar los cambios en el tiempo de la casa, reconstrucción digital del espacio pre-casa incluso en la época prehistórica con dinosaurios incluidos) constituyen algunos de los mayores atractivos del filme. Es precisamente la crónica de la familia Young, desde 1945 hasta la actualidad, la que es realmente la esencia narrativa del filme aún contando una historia mínima y sin especial relevancia como es el de una familia media americana con dificultades de diversa índole -matrimonio y paternidad tempranera del hijo mayor, una joven pareja que por diferentes dificultades no puede abandonar la vivienda de los padres de él, enfermedad de la matriarca, un abuelo pesimista y lleno de preocupaciones, la frustración laboral y vital de Richard- pero precisamente está en su sencillez el encanto de la narración de la película, reforzada por la cuasi teatral unidad espacial; no obstante las historias de los ocupantes anteriores y posteriores de la vivienda (la película no sigue una narración temporal lineal) y los momentos de contexto histórico con una pareja de indígenas americanos y el mismísimo Benjamin Franklin y su descendencia en realidad no aportan mucho en la historia propiamente dicha más que aveces una anécdota un poco estrambótica pero, eso si, ilustran con cierto encanto y originalidad el influjo de la historia americana en todo acontecimiento, situación y época en EEUU.

Paul Bettany (excepcional) y Kelly Reilly como los padres de Richard, David Fynn y Ophelia Lovivond como la liberal pareja de inventor y modelo que vivían en la casa a principios de los 40 y Gwilym Lee y Michelle Dockery como el matrimonio habitante a principios del siglo XX completan un reparto eficaz aunque algunos personajes parezcan un poco forzados. Cine de entretenimiento entre la comedia y el drama, con pocas pretensiones pero con ganas de dejar un cierto mensaje vital de calado -aunque a veces de abuse del almíbar, todo hay que decirlo- que el público agradecerá y que demuestra la habilidad de un director que nunca ha sido un grande pero que siempre ha tenido oficio y profesionalidad.

lunes, diciembre 02, 2024

GLADIATOR II

 



**

Las razones mercadotécnicas son las principales que se intuyen sobre la existencia de esta tardía secuela de Gladiator (2000), la película que recuperó para el mundo del cine y para el gran público el drama épico histórico y el peplum cinematográfico con gran éxito de crítica y taquilla, siendo además la última gran película de Ridley Scott. El propio realizador británico de 87 años, excesivamente prolífico en los últimos años, es quien está de nuevo tras la cámara en esta continuación francamente menor y orientada sin remilgos a obtener una importante recaudación a base de la utilización de recursos del cine-espectáculo actual (batallas rebuscadas montadas con ordenador, sangre a raudales, épica facilona a los Star Wars o ESDLA, héroes engolados y poco creíbles, villanos histriónicos, apabullamiento visual) posiblemente para atraer un público más joven (que incluso no había nacido cuando se estrenó el Gladiator original) aunque este filme no olvida - por supuesto- otros targets incluidos admiradores de la primera entrega, en este último caso con pseudohomenajes totalmente estériles. Scott sigue demostrando oficio y una buena capacidad de trabajo pese a su avanzada edad, pero en los últimos coletazos de su extensa carrera se está proyectando como un mero director destajista y comercial más con muchas películas mediocres y malamente pretenciosas, lo cual no hace justicia a su significación en la historia del cine aunque sea básicamente con las dos películas que todos estamos pensando. Porque este Gladiator II es un espectáculo puede que a veces vistoso y entretenido pero principalmente reiterativo, vacuo, sin novedad y con muy poca emoción y épica, algo esencial en una película de estas características.

La credibilidad también brilla por su ausencia con insertos anacrónicos, un total desdén por los acontecimientos históricos y el contexto de la época concreta del Imperio Romano en que se enmarca y una muy mala y forzada conexión con la película anterior. La acción se desarrolla dieciséis años después de los acontecimientos de Gladiator con Roma gobernada por los co-emperadores Geta (Joseph Quinn) y Caracalla (Fred Hechinger), caracterizados en esta película como dos histriónicos y enloquecidos gobernantes (aunque fueron déspotas no parece que fueran los jokers que figuran en el filme), quienes parecen conspirar el uno contra el otro mientras que Macrino (Denzel Washington) un militar de origen africano antiguo esclavo- personaje ficticio con base histórica - también tiene sus propios planes para acceder al poder de Roma. En medio de esto, como no, emerge la figura del nuevo gladiador-esclavo protagonista, Hanno (Paul Mescal), supuesto soldado numidio en realidad romano hijo de Máximo y llegado a Numidia de niño) prisionero de guerra y hecho esclavo que también podría estar emparentado con la estirpe de Marco Aurelio. Se repiten esquemas del anterior filme de manera previsible con intrigas políticas y palaciegas esta vez mediocremente llevadas y escenas en el circo romano que a veces pueden resultar sorprendentes pero que terminan provocando fatiga- curiosa la recreación de la batalla naval en el Coliseo (si, se hicieron espectáculos de ese tipo en la antigua Roma) pero totalmente ridícula y bizarra la lucha de los gladiadores contra unos supuestos babuinos que asemejan grotescos monstruos fantásticos- por no hablar de un climax pastiche de el anterior filme que termina por rematar el desaguisado. No es cuestión de echar pestes sobre el reparto, que hace lo que puede y muy bien- incluyendo al siempre eficiente Pedro Pascal como el general Acacio y la nueva aparición de Connie Nielsen y la institución de la interpretación británica Derek Jacobi reptiendo sus roles de Gladiator- pero los personajes son planos y estereotipados. No obstante, una más que interesante fotografía y de nuevo un diseño de producción perfecto salvan del naufragio a una película que puede que encuentre su público si no se es demasiado exigente y se va al cine con ganas de disfrutar. Pero este Gladiator II sobraba a todas luces.

lunes, noviembre 25, 2024

TODA UNA VIDA (EIN GANZES LEBEN)

 


**** y 1/2

Una grata sorpresa en forma de pequeña gema europea, merecedora de estar en pantallas un tiempo más prolongado de lo que en un principio estaría destinada. Esta producción austriaca, basada en una novela homónima de Robert Seethaler, es un filme curioso, sensible, contado desde el corazón y con una enorme fuerza visual y narrativa que consigue hacer una epopeya total de la sencilla pero dificultosa vida a lo largo del siglo XX de Andreas Egger, un habitante de una remota aldea en plenos Alpes austriacos que sin apenas salir de su entorno acumula vivencias, buenas y malas, de todo tipo: es víctima en su infancia y adolescencia de un padre déspota, a trancas y barrancas consigue un trabajo aparentemente digno pero peligroso con la llegada de la electricidad a los Alpes, conoce y pierde al gran amor de su vida, lucha contra las inclemencias fatales de la naturaleza, lucha a su manera contra las injusticias de los patronos con los obreros,participa activamente en la Segunda Guerra Mundial lo que le permite brevemente salir de Austria y observa a cierta distancia los cambios en su entorno. Interpretado en su juventud por Stefan Gorski y en su madurez por August Zirner, Andreas es el retrato de muchas personas de la Austria alpina de su generación - la historia se desarrolla desde 1900 hasta los años 70 del siglo XX- y esta película y la novela en al que se basa pretenden ser más que un homenaje, la loa a todos aquellos no solamente en Austria sino en cualquier parte del mundo que vivieron, amaron y sufrieron en épocas y/o entornos problemáticos o difíciles y como Andreas Egger, siempre salieron adelante. El filme, estructurado casi como un cuento para adultos con momentos poéticos y filosóficos, cumple magistralmente su función contando una historia a lo largo del tiempo llena de instantes de todo tipo (crueles, amargos, divertidos, amorosos, trágicos, inquietantes, violentos, alegres, emotivos) siempre con un trasfondo humanista y a veces antropológico sin perder en ningún momento la emotividad. Las excelentes interpretaciones tanto de Goeski como de Zirner hacen que nos enamoremos de Egger y que seamos aprtícipes de todas sus circunstancias vitales hasta un final catárquico que hace de esta película una experiencia muy hermosa y agradable.

Los paisajes de los Alpes, perfectamente captados, son un personaje más del filme y nos recuerda que en la naturaleza esta la esencia de la libertad del ser humano. En ese sentido, esta película es una visión aumentada de un clásico como Tasio pero además supone una reflexión sobre la conservación de la pureza de la condición humana en medio de los cambios políticos, económicos, sociales y tecnológicos que acontecieron en el siglo XX , algo que al humilde protagonista apenas parece afectarle en su visión del mundo, de la vida y de la muerte, ya que su visión siempre permanece pura y sencilla pero también cargada de reflexión. Escasos diálogos y con una banda sonora y fotografía excelentes, Toda una vida se postula como de lo mejorcito del cine europeo de 2024. Una joyita oculta que merece ser vista.

lunes, noviembre 18, 2024

LOS ÚLTIMOS ROMÁNTICOS

 


****

Hacer un drama realista de tintes psicológicos no es cosa sencilla, como tampoco lo es hacer una adaptación al cine de una novela de esas características, pero David Pérez Sañudo, responsable de aquella pequeña grata sorpresa que fue Ane (2020), ha llevado todo a buen puerto en este filme intenso pero sencillo además de conmovedor pese a su parquedad y su escasa explicitud. Los últimos románticos, basada en la novela homónima de Txani Rodríguez, explora la situación interior de alguien que quiere ayudar a los demás y colaborar en todo lo que rodea- en realidad, lo más próximo- desde una condición de aparentemente escasas habilidades sociales y no demasiada integración en el entorno circundante. La protagonista, Irune (una Miren Gaztañaga soberbia) es una mujer de cuarentaytantos, soltera, con sus padres fallecidos y un tanto solitaria y taciturna que parece arrastrar una cierta silenciosa desdicha por su fracaso personal y por sus inciertas perspectivas de futuro. Pese a todo, Irune trata de ser lo más útil y solidaria posible con sus compañeros en una huelga en la empresa papelera donde ella trabaja y no duda en advertir a su madura vecina de los riesgos vivir con su hijo déspota y demente. No obstante, la mujer sueña con marcharse algún día de su pueblo en Euskadi aunque sea temporalmente y esto solo parece saberlo un teleoperador de la RENFE llamado Miguel María, su amor platónico, el cual Irune se imagina cada vez de forma diferente tomando en el filme los rasgos de tres actores. Pero todo puede tomar un nuevo y desagradable cariz cuando Miren se descubre un bulto en el pecho, algo que le mantendrá lógicamente preocupada influyendo en sus circunstancias.

El gran acierto del filme y la base desde la cual Los últimos románticos consigue ser una gran película es lo magistralmente que está presentado el personaje central de Irune, un ser solitario que busca el sentido a una existencia que ella percibe anodina mediante la entrega a diversas causas aunque no siempre salga bien y con una amenaza que podría dar al traste con una vida a la que ella quiere aferrarse pese a todo. Los silencios, la mirada y el rostro de Miren Gaztañaga se adueñan de la película y trazan una historia que combinando lo interior y lo exterior resulta enorme y deslumbrante. Detalles curiosos con tono de comedia (esa curiosa obsesión de la prota con los viejos videos de gimnasia ochentera de Eva Nasarre) y el aliento romántico-amoroso de la extraña relación a distancia de Irune con Miguel María - que brinda inteligentes insertos más o menos fantásticos en la historia- hacen de esta película una bonita experiencia en lo que es ya una de las mejores cintas españolas del año.

domingo, noviembre 17, 2024

MARCO

 


***

Sigue con paso firme el triunvirato cineasta formado por Aitor Arregi, Jon Garañano y Jose Mari Goenaga, demostrando su oficio como directores y su habilidad narrativa aunque esta vez no estén tan brillares como en Handía o La Trinchera Infinita. Ocupando la silla directorial esta vez los dos primeros- siguiendo su política de dirigir en tandem alternamente- y como siempre con guion de los tres en esta ocasión junto con Jorge Gil Munárriz, Marco nos cuenta la insólita historia real de Enric Marco (1921-2022) aquel sindicalista catalán que durante más de cuarenta años aseguró haber estado internado durante la II Guerra Mundial en el campo de concentración alemán de Flossenbürg y llegando a ser incluso presidente de la Asociación Amical de Mathaussen hasta que en 2005 se descubrió que era una engañufla. Esta controvertida figura ya había sido objeto de un filme documental Ich bin Enric Marco (2009) y de una novela de Javier Cercas, El impostor (2014), ambas repudiadas por el propio Marco (y mencionadas significativamente en este filme), pero por primera vez se hace una película de ficción sobre el tema, con un importante esfuerzo a la hora de estructurar un guion que trata de ser ilustrativo y conciso sin necesidad de seguir una estructura lineal y un eficiente trabajo de ambientación pero con resultados aunque bastante dignos, faltos de emoción y de cierto dinamismo.

Aunque el trío realizador en su intento de mimetizar la invención vital de Enric Marco en esta película con aparentes trampantojos y recursos metacinematográficos (la claqueta vista al principio de la película, escenarios a veces intencionadamente impostados e irreales, la aparición del verdadero Marco en unas imágenes deIch bin Enric Marco vistas en el cine por el marco de ficción, material de archivo de la presentación de El impostor con el auténtico Javier Cercas mezclado con escenas rodadas con Eduard Fernández) logra ciertos momentos de genial e inteligente cine de recursos, gran parte del metraje tiene más bien tono telefílmico contrarrestando los momentos mas logrados de la película. Claro está que gran o tal vez la mayor parte de la responsabilidad del buen hacer de la película y de que el público logre conectar con sentimientos encontrados con una figura tan patética-antipática-contradictoria-esquiva como la de Enric Marco se debe al magistral trabajo de ese descomunal actor que es Eduard Fernández: totalmente mimetizado con el personaje al que encarna desde los 48 a los 93 años y explorando todos sus inquietantes matices. Los mejores momentos son los que tienen como epicentro los intentos de Marco por extender y tratar de convencer de la verdad de sus falsedades así como el momento en que todo se descubre, con un hombre dispuesto pese a todo a mantener su dignidad a toda costa aunque ya casi carezca de argumentos. Eduard Fernández puede tener su Goya por esta película.

domingo, noviembre 10, 2024

LA HABITACIÓN DE AL LADO

 


***

A sus 75 años y tras varios coqueteos largo tiempo atrás, Pedro Almodovar dirige por fin un largometraje en inglés y en EEUU (aunque esta producción sigue siendo española) y con un resultado que pese a estar alejado- una vez más- de sus mejores momentos no resulta nada desdeñable. El manchego desde principios de lo 90 y sin necesidad de cambiar sustancialmente su idiosincrasia de eminente componente hispánico se iba internacionalizando cada vez más en sus películas -algo perceptible principalmente en lo universal de sus temáticas- pero sin atreverse a dar el gran salto de rodar en el extranjero; con esta La Habitación de al Lado se permite enviar un mensaje lo más global posible sobre una temática tan controvertida como es la de eutanasia con, lógicamente, una preeminencia como telón de fondo y verdadero tema motor del filme de la muerte y la manera de enfrentarse a ella. Un cineasta veterano y además brillante como él parece el adecuado para dirigir una película de estas características (veánse acometidas anteriores como las de Clint Eastwood) pero pese a no ser ni mucho menos una obra deficiente La Habitación de al Lado peca de cierto conservadurismo y falta de riesgo real a la hora de plantear la historia además de no logar transmitir la emocionalidad de un tema de tal calibre. Eso si, Almodóvar demuestra una vez más su total maestría del guión cinematográfico (aunque últimamente se le nota bastante acomodaticio y formuláico) y su dominio de la dirección de actores, sea cual sea el idioma en el que ruede. Rodada en Nueva York y La Mancha (haciéndose pasar esta última por un pueblo de noreste USA), la cinta logra en todo momento y pese a algunas irregularidad mostrar el drama puro y duro en la relación de amistad de dos mujeres maduras: una, Martha (Tilda Swinton),reputada reportera de guerra con un cáncer terminal que sabe que le queda poco ya de vida, y otra, su amiga Ingrid (Juliane Moore), una exitosa escritora que distanciada años atrás de Martha se reencuentra con ella en tal situación suponiendo esto un total vuelco a su vida y a su percepción de si misma y de todo lo que le rodea. Ambas mujeres además de reestablecer su vieja amistad se verán condicionadas totalmente entre ellas cuando Martha le comunica a Ingrid que quiere quitarse la vida antes de que su enfermedad empeore y que sólo ella lo sabrá, con toda la carga emocional que supone esto para ingrid.

Había que acertar con las intérpretes y el cineasta de Calzada de Calatrava lo ha hecho de lleno: Tilda Swinton, que ya había trabajado con Almodóvar en el corto La Voz Humana- precisamente su primer trabajo en la lengua de Shakespeare- realiza un trabajo muy intenso y abrumador que resulta lo más conmovedor de la película aunque falte un punto de emocionalidad además de hacer también un sugerente doble papel mientras que Juliane Moore está muy resuelta y convincente como una mujer totalmente desorientada por una situación inesperada que le hace plantearse y replantearse muchas cosas. Como era de esperar, los mejores momentos son los que comparten ambas actrices y sus interacciones, con Swinton eso si acaparando con su carisma e imagen lo más llamativo del metraje. Como suele ser habitual en el cine de Almodóvar, los secundarios hacen intervenciones de carácter corta-pega pero con mensaje y significación, aunque esta vez lo que aportan es más bien poco: John Turturro y Juan Diego Botto cada uno se encuentran desiguales, el primero da prestancia a un personaje especie de consciencia de la situación socio política actual pero sin salir de lo previsible y el segundo manda un mensaje antibelicista que se irá desarrollando a lo largo del filme pero ni su papel ni su discurso llegan a ser preeminentes en la película.

En su segunda mitad el filme parece encaminarse a sus mejores momentos pero por una cosa u otra no termina de despegar, lo que no impide que allí encontremos el drama con mensaje propiamente dicho en todo su esplendor, lo cual el espectador agradecerá aunque se quede al final con la miel en los labios. Buenos diálogos, intimismo muy bien llevado, imágenes poderosas, Almodóvar sigue manteniendo y en su madurez reforzando sus ya estandarizadas señas de identidad aunque los resultados no alcancen del todo propósitos ambiciosos y honestos sobre todo en la temática. La Habitación de al Lado no estará entre lo mejor del director pero debes ser valorado en su justa medida un esfuerzo tardío pero sugerente y lúcido.

domingo, noviembre 03, 2024

ANORA

 



****

La Palma de Oro del último Cannes se la llevó este curioso y estimulante filme independiente estadounidense cuyas principales cartas de presentación son su honestidad y su inteligencia a la hora de plantear una historia. Sean Baker, director que ya entusiasmó con su The Florida Project (2017) se está revelando como un excelente cronista del lado oscuro del sueño americano y de sus protagonistas demás claro está de un muy hábil y excelente cineasta que al memos por ahora no piensa en renunciar de su condición de director indie con producciones como esta llenas de nombres desconocidos para el gran público pero al fin que y al cabo resultan películas extraordinarias que por si fuera poco pueden congregar a un amplio contingente de público más allá de los consumidores habituales de cine independiente americano. Este octavo filme suyo probablemente marque un antes y un después en su ya dilatada y poco conocida carrera, no en vano se trata de su mejor trabajo: una especie de retorcido y engañoso cuento de hadas que desde el más estricto realismo social empieza como un drama amoroso (vamos, romántico, como siempre se dice) para tornarse después en una comedia alocada y terminar siendo ya un dramón de categoría. Sólo un director muy dotado puede permitirse filigranas estilístico-narrativas de ese calibre y en ese sentido Sean Baker demuestra ser un magnífico narrador que a su modo “engaña” y despista al espectador pero al mismo tiempo mantiene con él una total complicidad haciéndole participe de una historia que con su sustrato amargo y socialmente marginal puede desesperar y entristecer pero muy al contrario lo que hace en ciertos momentos es divertir y también conmover a base de un punto de ternura, aportado principalmente por la situación y las circunstancias a las que se enfrenta su protagonista.

Tratar temas como la prostitución en clubes de Nueva York o el poder de las peligrosas mafias rusas en EEUU es algo que resulta áspero, pero su genial tratamiento en este filme consigue disipar cualquier polémica o sensacionalismo impostado al tiempo que la patina de realismo social (que ya imbuyó el director en cines anteriores suyos) hace que lejos de tomarse a chirigota muchos momentos de comedia (a veces con un tono engañosamente gamberro) todo lo que se nos muestra resulta serio o incluso inquietante. Anora “Annie” (Mikey Madison) es una chica de 23 años que ejerce la prostitución en un club de Brighton Beach, un barrio neoyorquino con una alta cifra de población de origen ruso; poco sabemos de ella y de su familia a parte que ella se muere por salir de su modesta condición económica y de la prostitución; una noche la muchacha conoce a Vanya (Mark Eydelshtein) un joven cliente de 21 años que resulta ser el hijo de una importante familia de capos de la mafia rusa, ambos sienten fascinación el uno por el otro, él le incorpora en su irresponsable y politoxicómano círculo de amistades juveniles hasta que poco después un día en Las Vegas llegan a casarse. Lo que para Annie parecía el comienzo de una nueva vida de lujo en en una enorme mansión además de permitirle abandonar su anterior ocupación pronto se tornará en una pesadilla cuando sepa que la familia de Vanya no aprueba el enlace y que los socios, matones y hentchmen de su padre, rusos y armenios, harán todo lo posible para apartar al inmaduro, consentido e irresponsable niño rico de Anora, sobrepasada por la situación.

Resulta una simplificación bastante burda el tratar de reducir este filme a una comedia de enredos o un filme sobre mafias, Anora es una película que ofreciendo un anti Pretty Woman trata de reflejar algunas realidades poco edificantes de la actualidad (las contradicciones de la prostitución, el consumo de drogas, la falta de perspectiva y valores de un sector de la juventud, la cultura del dinero fácil, la hipocresía social) tratando de hacer pensar al espectador además de conmoverle en algunos momentos, especialmente en lo más amargos tragos (aunque algunos a primera vista resulten más bien cómicos) de Annie, una joven que en su inocencia cree haber salido de la mediocridad y se ha metido en realidad en un buen berenjenal por confiar en la persona equivocada: Mikey Madison es un descubrimiento total, mueva ella sola gran parte de la película y desde luego que esta chavala puede llegar a ser una gran actriz. El resto del reparto también está estupendo, con una buena nómina de actores rusos y armenios que se adueñan del segmento más de comedia de la cinta, destacando Karren Karagulian, Vache Tovmasyan y Yura Borisov. Mark Eydelshtein, una especie de Timothée Chalamet ruso, también está sensacional en su descacharrante rol de cabezaloca y detestable joven heredero. Todo funciona como un tiro en esta película que no debería pasar desapercibida en cartelera y de hecho tengo el convencimiento particular de que no lo va a hacer.


domingo, octubre 27, 2024

RITA

 


***

El debut en la dirección de la actriz Paz Vega no solo ha sido satisfactorio si no que también podría decirse que la intérprete andaluza puede tener un interesante futuro detrás de las cámaras. Rita es un interesante ejercicio que plantea el cine denuncia desde el recuerdo nostálgico que atraviesa la crónica histórica española situando la narración en 1984, una época en la que la aún joven nueva democracia española seguía arrastrando males endémicos de la sociedad de la dictadura y en la que la emancipación real de la mujer daba sus primeros pasos reales en el contexto de una recién aprobada ley de divorcio. Pero el principal atractivo (y acierto) del filme es situar esta historia de vejación y maltrato a una mujer en un barrio obrero sevillano bajo el punto de vista de una niña, la Rita del título, una pequeña de siete años que trata de vivir feliz el comienzo del verano del 84 junto con sus padres y Lolo, su hermanito de 5 años mientras con su inocencia es testigo del maltrato psicológico de su padre hacia su madre. Sofía Allepuz, pequeña gran actriz, está excelente como una cría que vive, disfruta, sufre y observa todo con meticulosidad en un barrio cuya modestia parece lastrar definitivamente las vidas y aspiraciones de su habitantes: un enorme trabajo el de la chiquilla, lleno de vitalidad y de ternura, que entronca con algunas memorables interpretaciones infantiles del cine español como la Ana Torrent de El Espíritu de la Colmena o Cría Cuervos y que consigue una total credibilidad como foco de la película y narradora indirecta, un metáfora de lo que era entonces una aún inocente sociedad española postfranquista y el estatus de la mujer en aquellos primeros 80 con aún muchas cosas por hacer. En general, las interpretaciones infantiles en esta película son para quitarse el sombrero, con un Alejandro Escamilla de cinco años también excepcional.

El rol de la madre, encarnado por la propia Paz Vega (que es además guionista de la película) es sin embargo el rol clave, un ama de casa que trata de sacar adelante su familia cuya libertad y felicidad se ven condicionas por un marido irascible y despótico (Roberto Álamo) que la desprecia y la pone en ridículo continuamente mientras que Rita y Lolo, que sienten cariño por los dos y que ese verano sueñan con pasarlo en la playa, lo observan todo extrañados y consternados, aunque Rita trata de evadirse de cualquier forma que su curiosidad e imaginación le permita dentro de su barrio y con sus vecinos. Paz Vega demuestra tener buena mano para el cine costumbrista y se le nota que trata con mimo y cuidado todo lo concerniente al mundo de aquel barrio Sevillano similar al que ella creció trazando historias para personajes secundarios, por mínimas que sean y tratando de recrear lo más fielmente posible aquella atmósfera urbana y obrera de la vida de muchos barrios españoles en la primera mitad de los 80. Puede que en ocasiones el guion de pasos en falso o que haya algunos elementos o detalles innecesarios pero en general Rita es una película sugerente y honesta que sabe conjugar diversos propósitos y que consigue transmitir claramente su denuncia la poderosa perspectiva de la mirada infantil.