lunes, julio 28, 2025

JURASSIC WORLD: EL RENACER (JURASSIC WORLD: REBIRTH)

 


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El declive total de una saga. Fue una idea no muy afortunada el revivir la franquicia en los 2010 y peor aún querer inflarla de secuelas: ya vamos por la cuarta en lo que va de siglo (la séptima en global) y ya nada sorprende ni entusiasma, ni siquiera unos vistosos efectos especiales y buenos momentos de cine de acción y catástrofe. Gareth Edwards, director de Godzilla (2014) y Rogue One es el encarguero de turno en esta nueva entrega en donde únicamente pone oficio mientras que David Koepp, otrora guionista comercial de fuste y cierto prestigio (es el responsable del libreto de las dos primeras entregas, dirigidas por Steven Spielberg) firma un guión totalmente flojo y tópico. Y llegados a este punto hay una cosa que llama cada vez más la atención: ¿por que los dinosaurios y sus diferentes especies cada vez tiene menos protagonismo en esta saga? ¿donde quedó aquella oda a los seres que una vez dominaron la tierra y que inauguraron en los 90 del siglo XX una sana y curiosa dinomanía? ¿que pensaría el autor de la nivela original, Michael Crichton (1942-2008) de lo que estan haciendo con su creación y con sus “dinos”?. Spielberg en su faceta de productor ejecutivo tiene claro que el resurgimiento de la saga Jurásica es muy rentable en estos tiempos de blockbuster y franquicias que corren, pero los seguidores de aquellas películas y los que admiraron el Jurassic Park original de 1993, aún con sus (muchos ) defectos empiezan a cansarse de una operación comercial que hace aguas y va de mal en peor

La presencia en el reparto de Scarlett Johansson y Mahershala Ali parece querer otorgar algo de prestigio, pero ellos -como todo el reparto- se encuentran francamente perdidos e incómodos. Aquí las intrigas médico-genéticas (otra vez) son la base de la trama y una jauría de irreales dinosaurios genéticamente modificados (y alguno originario) son los bichos- en su mayoría malos- de la historia, sueltos como están en una isla desierta del pacífico donde se encuentran los restos de un laboratorio genético sonde se creaban los nuevos dinosaurios para el clausurado parque Jurassic World. A la trama de la búsqueda por parte de un equipo de guías, inversores y expertos del ADN de las especies mas grandes de dinosaurio que hayan sobrevivido en esa isla para su uso farmacéutico, se une la de una familia que ha naufragado al ser atacada por un nuevo dinosaurio marino y que llega a la isla al margen del resto del grupo: las dos historias que parecen querer tener autonomía propia estan enganchadas muy forzosamente en una historia con muchos agujeros. Referencias spielbergianas a Tiburón o incluso ET parecen autohomenajes tontos y obvios, en una película que está mas cerca de el cien actual de monstruos gigantes y catástrofes increíbles que de la saga de los años 90. Esperemos que ya no hayan más entregas o que la cosa cambie drásticamente, si es que a estas alturas puede cambiar.

miércoles, julio 23, 2025

UN LIKE DE BOB TREVINO (BOB TREVINO LIKES IT)

 


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Una interesante y esforzada aunque inofensiva dramedia que pone de manifiesto una vez más que los meses estivales son proclives para historias intimistas con mensaje, efectivas y sin complicaciones y que además pueden resultar buenas películas. Esta producción independiente norteamericana basada en una historia real al parecer vivida por su directora y guionista, Tracie Laymon, tiene su base argumental en el tema de las redes sociales por una parte y en la soledad del ser humano de hoy por otra, con la inevitable relación de ambos aspectos por medio . La incomunicación, la necesidad de afecto y las relaciones familiares deficientes hacen acto de presencia en esta historia entre tierna, cálida y a veces cruel siempre con un curioso sentido del humor que la enaltece y la hace no caer en la ñoñería, aunque eso sí los compases finales decepcionen un poco. Lily Trevino (Barbie Ferrereira, un joven descubrimiento) una muchacha de 25 años de un pequeño pueblo estadounidense, tiene una vida social pobre, se esfuerza en su trabajo de cuidadora (y compañera de piso) de Daphne una joven con movilidad reducida pero de armas tomar (Lolo Spencer) y la relación con su padre, Bob (French Stewart), un ser egoísta y que apenas se preocupa por su hija, va de mal en peor. Tampoco las visitas a una psicoterapeuta ayudan mucho y tras un desencuentro con su progenitor quiere volver a establecer el contacto con este y en facebook encuentra a otra persona llamada Bob Trevino al cual en primera instancia le confunde con su padre. Este Bob Trevino (John Legizamo) sin embargo resulta ser un hombre casado cincuentón, amable y atento, con el que tras conocerse Lily establecerá una relación de amistad o más bien paterno-filial cumpliendo el nuevo Bob el rol del padre que la joven añoraba.

Hay buenos momentos de buen melodrama en este modesto filme que descansa en sus sólidas interpretaciones y en especial en el (muy) buen hacer de Barbie Ferreira, encantadora y con solvencia de registros que otorga gran credibilidad al personaje y a la historia como una mujer desubicada pero dispuesta a encontrar un nuevo sentido ene su vida con su nueva amistad, mientras que John Legizamo está más que correcto encarnando a un hombre con una trágica circunstancia que también ha encontrado una nueva vida en su relación de amistad con Becky. Un bonito mensaje de esperanza el que desprende el filme que además viene a ensalzar el aldo positivo de las redes sociales como una nueva manera de reestablecer relaciones humanas siempre que sean bien utilizadas y no se pierda lo más importante: el contacto personal.

jueves, julio 17, 2025

BLACK DOG (GOU ZHEN)

 


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El último gran logro del cine chino es esta estupenda película premiada en el Festival de Cannes 2024 con el Un Certain Regard, dirigida con mucha case y pulso autoral por Guan Hu. En Francia, este filme entre poético e hiperrealista ha conseguido unas taquillas asombrosas, todo un triunfo para un filme fuera de la comercialidad dentro de una cinematografía, la china, que va creciendo cada vez más en un contexto en que todo lo producido en dicho país cada vez está más presente en la vida occidental. Guan Hu ha querido mostrar el cambio económico de China y sus ciertos cambios sociales a principios del siglo XXI centrándose en un momento histórico concreto (2008, año en que se celebraron los Juegos Olímpicos de Pekin) utilizando una sugestiva metáfora. El desmantelamiento de pequeños pueblos y el traslado de sus habitantes en aquella época para la construcción de industria y nuevas ciudades se muestra aquí con una de sus más curiosas consecuencias: el abandono de los animales domésticos, dejados a su suerte (a no ser que se registren) y con unos humanos que tampoco tenían mejores perspectivas. Un perro galgo es la clave de esta historia desde el momento en el que se amista con el protagonista humano del filme, el taciturno y enigmático ex convicto Lang (Eddie Peng), estableciéndose entre el can- buscado por las autoridades por su agresividad- y el joven un vínculo entre outsiders de diferente especie bastante curioso y que al final resultará emotivo.

Rodada en los áridos paisajes del desierto del Gobi, la película parece beber del western, las buddy movies y el drama más intimista para hacer una película curiosa y de ritmo pausado y osiclante que fascina en no pocos momentos. No hacen falta muchos diálogos (Lang habla muy poco) para sentirse atrapado por una historia en aparente mínima pero que encierra una fábula muy interesante sobre la condición humana y las relaciones de amistad y de fidelidad pero también cierta crítica histórico-social sobre la situación china actual, vista aquí como algo sin rumbo, al igual que su protagonistas. Se perciben las sombras de Wim Wenders, David Lynch o Martin Scorsese sin dejar en ningún momento las señas de identidad del cine oriental (que de todas formas cada vez se está occidentalizando más) y en ese sentido esta es una película que puede gustar a públicos variopintos. Muy recomendable para amantes del cine que contenga algo más.

domingo, julio 13, 2025

SUPERMAN

 


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Los continuos reboots de las franquicias de superhéroes- independientemente de su empresa creadora- resultan cansinos y poco útiles bajo cualquier punto de vista salvo tal vez el comercial (digo tal vez ya que esto de volver a repensar una saga en poco espacio de tiempo era algo impensable hace unos años) y la verdad es que da algo de pereza el aproximarse de nuevo a tal o cual superhéroe u a otro personaje surgido del mundo del cómic sabiendo de antemano que en realidad las posibilidades de que haya algo bueno o verdaderamente novedoso son mínimas. Superman, el héroe superdotado por excelencia, después de varias películas dentro de la productora de la editorial DC (DC Studios) en donde fue encarnado con cierta propiedad por Henry Cavill regresa en un nuevo reboot diseñado obviamente para atraer a una nueva generación de público y para tratar de poner al día el mito del hombre de acero, con unos resultados bastante discutibles. Vendida como un regreso al tono evasivo de las películas de los 70 y 80 protagonizadas por Cristopher Reeve, en realidad esto es otra cosa: si, se apuesta por el tono ligero y la aventura y la acción pero fijándose mucho (demasiado) en proyectos cinematográficos de sus rivales de Marvel y orientando a este nuevo Superman a una sucesión de escenas de catástrofe y acción muy estandarizadas que podían ir fácilmente inconexas, personajes muy cliché y sin carisma empezando por un Superman que según palabras de los responsables de este reboot pretendía librarse del tono afectado del de Henry Cavill (si, ya ves tu que afectación tenía aquel) y un guion deslabazado, simple y previsible. Si, se ha recuperado el tono de evasión del mítico personaje, pero eso no era óbice para un Superman tan previsible y con tan poco relieve. James Gunn, que ya dirigió el último Escuadrón Suicida y encandiló a un sector del público con Los Guardianes de la Galaxia no es ninguna lumbrera como director y solo puede elevar a este nuevo Superman a un entretenido divertimento y poco más.

El nuevo Hombre de Acero es David Coreswet, actor de escaso currículo que muestra ciertas dotes pese a lo limitado de su personaje. Un Superman/Klark Kent cuya caracterización mezclando elementos más o menos serios como el de su problemática implicación (no deseada por muchos) en la política internacional y en conflictos bélicos o sus dudas en cuanto a su verdadera misión en la tierra, con elementos de comedia muy tontos en cuanto a diálogos y supuestos gags – y no solo por la intervención del superperro Krypto, la primera en un producto de imagen real- , no resulta ni oportuna ni efectiva siempre dando la sensación de que todo iría mejor en esa peli si se hubiese aportado más decididamente por el primer elemento. Aparecen los personajes habituales del universo Superman con un Jimmy Olssen con eso sí más fundamento que en otras adaptaciones (encarnado por Skyler Gisondo), un intrascendente Perry Blake (Wendell Pierce), una interesante Lois Lane (Rachel Brosnahal) que teiene unos primeros compases de filme muy prometedores pero que termina diluyéndose y sobre todo un genial aunque irregular Lex Luthor al que da vida muy dignamente Nicholas Hoult y que es de lo mejor del filme: con gente en la política mundial como Donald Trump o Elon Musk es fácil pensar por donde tira este villano - del que parece haberse inspirado esa gente- un magnate de la tecnología en este filme cuya obsesión por destruir a Superman le lleva a poner en peligro toda la ciudad de Metropolis, utilizando además de imposibles y aparatosos medios tecnológicos fake newa en redes y manipulaciones varias. Algún otro momento aislado de lucidez, como los diálogos entre Kent y sus progenitores terrestres con Lois Lane retrotraen a algunos momentos del Superman de Richard Donner (homenajeado levemente en la grafía de los títulos de crédito y en la banda sonora) pero al final todo se empantana con momentos simplones y algunos de vergüenza ajena. La aparición estelar de varios superhéroes del universo DC como Linterna Verde (Nathan Filion), Hawkgirl (Isabela Merced), Mr. Terrific (Edi Gathegi) o Metamorpho (Anthony Carrigan) son pura pirotecnia mercadotécnica para atraer al público más joven en un filme que pese a la calidad de su efectos especiales y su buena factura técnica no llega al aprobado. Es cine de verano, tampoco podemos pedir más.

martes, julio 08, 2025

F1

 


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Desde hace tiempo uno de los deportes más seguidos del mundo -pese a no ser precisamente nuevo- el automovilismo y más concretamente la Fórmula 1 ha cogido un espectacular auge con una considerable magnitud de dinero moviéndose alrededor de el por lo que no ha sido raro que se produjese una película que aspirase a ser el filme definitivo sobre la F1, y así ha sido: el propio mundo de la Fórmula 1 ha sido quien ha dado el espaldarazo a este proyecto, una esforzada superproducción que trata de mostrar los entresijos del mundillo de este deporte (en el plano del negocio y en el de la competición) con el veterano cuasi legendario Jerry Buckenheimer en labores de producción y la participación también en esta faceta del campeón Lewis Hamilton, en un filme muy correcto, efectista y comercial que aúna drama e historia de superación, algo muy típico del cine deportivo y por supuesto no se priva de grandes estrellas como protagonistas: Brad Pitt y Javier Bardem encabezan el reparto. Dirige el especialista en acción Joseph Kosinski quien realiza un trabajo muy esforzado e interesante desde el punto de vista técnico -carreras rodadas en algunos circuitos reales (otros no), GPs auténticos como escenario de diferentes escenas, imágenes de carrera trepidantes con cámara desde el monoplaza- en una película que no pasará a la historia pero que tendrá su público y no solo entre los seguidores de la F1- que gozarán de lo lindo- sino entre los entusiastas del cine épico pero con cierta chicha, los degustadores de dramas de superación y, en fin, los consumidores habituales del género de acción.

La aparición de cameos de diferentes automovilistas y personalidades del negocio del automovilismo interpretándose así mismos (Hamilton, Max Verstaapen, Fernando Alonso, Jack Doohan, Lawrence Stroll, Frank Brown y así hasta un sin fin) es un curioso aliciente que indica por supuesto que este es el filme oficial sobre la Fórmula 1 y en ese sentido con la presencia de todas las escuderías existentes, sus esponsors, y las diferentes carreras, da la sensación de que estamos ante un publirreportaje ficcionado del deporte. Y en realidad, así es: no se puede decir que el contexto- que se nos muestra hasta el más mínimo detalle- se coma a al historia pero al fin de cuentas es lo que más brilla teniendo en cuenta además que el guión de et filme es flojo y previsible. Como también es muy tópico el personaje protagonista que encarna Brad Pitt, Sonny Hayes, un ex conductor de F1 cincuentón caído en desgracia tras un prometedora carrera a principios de los 90 y que vuelve a alta competición por petición de un viejo amigo del alma para lanzar a una modesta escudería propiedad de este, Rubén Cervantes (Javier Bardem) y de paso servir de mentor a un prometedor piloto, el joven británico Joshua Pierce (Damson Idris). La relación entre estos tres personajes, con Hayes como vértice, a ratos funciona desde el punto de vista dramático pero no supera lo tópico y lo previsible, y es que la figura del perdedor redimido esta ya muy sobeteada. Hay muy buenos momentos de adrenalina pura en unas careras veristas y emocionantes (no hace falta ser forofo de la F1 Para disfrutar de ellas) y tras una primera parte tediosa la peli va retomando el vuelo aunque al final todo termine según lo esperable. Candidata a hacer buena taquilla en verano y en realidad poco más.

jueves, julio 03, 2025

JULIETTE EN PRIMAVERA (JULIETTE AU PRINTEMS)

 


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El cómic no solo surte de superhéroes al cine: en toda la historia del séptimo arte se han adaptado géneros y temáticas variadísimas de hecho. La escuela francesa de la historieta, de las mejores de siempre y muy heterogénea y variada, también ha tenido sus adaptaciones fílmicas como en esta ocasión, en el que una novela gráfica de la reputada autora Camille Jourdy (cuyo célebre Rosalie Blum también conoció versión fílmica) Juliette, los fantasmas regresan en primavera es la base de esta comedia con tientes dramáticos que sin grandes pretensiones y con una buena pizca de sensibilidad y buen hacer toca correctamente los temas de las relaciones familiares y la realización personal, material intimista que en este filme trata de concentrarse en su protagonista, la joven ilustradora de literatura infantil Juliette, interpretada con soltura por Izïa Higelin. El entorno rural galo parece propicio para este tipo de historias y es allí donde nuestra protagonista inicia inesperadamente un proceso de autodescubrimiento pasando unos días con su un tanto disfuncional familia, la cual parece haber hecho de la ocultación de secretos una vía para superar dificultades y supuestamente alcanzar la felicidad, algo que Juliette no tarda en descubrir cuestionándose su propio lugar en su familia y en la vida.

Aunque son muchos los gags más o menos cómicos y las situaciones graciosas, esta no es una película en la que todo suponga broma o chanza en absoluto. Los intentos de Juliette por tratar de comprender a sus allegados y el por que de ciertos aspectos de su propia vida y de su comportamiento es un viaje que para ella no siempre resultará grato. La directora, Blandine Lenoir, se muestra segura en una historia que trata de tener miga aunque todo al fin de cuesta se toque sin demasiada profundidad. Tal vez demasiado teatral por sus escasos escenarios, la película no deja de ser algo de visión muy agradable demostrando como una historia a priori no muy amable puede ser algo grato y edificante.

sábado, junio 28, 2025

THE LAST SHOWGIRL

 


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Todo ha sido una sorpresa con esta película: la confirmación de la benjamina del clan Coppola como directora (Gia Coppola), el excelente aprovechamiento de un tema poco tocado en el cine como es el del envejecimiento de la mujer relacionado con el edadismo y los cánones de belleza, y de manera significativa el un tanto tardío descubrimiento como actriz de la estrella televisiva de los 90 (y sex simbol) Pamela Anderson. Si, la que fuera reina de la pequeña pantalla en la mítica serie Baywatch y carne de la prensa rosa americana se reivindica como una intérprete sólida a sus 58 años haciendo un papel casi autobiográfico en una historia que podía ser una parábola de su vida: la caída de una bella estrella del espectáculo despreciada tras haber llegado a una edad. La protagonista de la historia, Shelly Gardner, es una bailarina de espectáculo de cabaret-variedades en un casino-teatro de los alrededores de Las Vegas que vivió épocas mejores. El cierre del complejo dejará sin trabajo a las showgirls, algunas aún jovencitas y otras muy veteranas como Shelly, otrora una joven despampanante y ahora una cincuentona que encontrará muchas dificultades en encontrar un trabajo similar, circunstancia que se unirá a otras también bastante desfavorables para la mujer como su ya de por si precaria situación económica y su mala relación con su hija de 22 años.

Pese a que Gia Coppola por su filiación familiar pertenece a una“realeza” de la cinematografía estadounidense ha seguido los pasos de su abuelo Francis Ford y de su tía Sofia iniciándose en el cine independiente y los resultados en este su tercer largometraje no distan mucho del mejor cine indie estadounidense de principios del siglo XXI con una impronta que remite a Sean Baker o yendo más atrás en el tiempo a los Hermanos Coen. The Last Showgirl es una película centrada en su protagonista y sus circunstancias y como todo le va afectando mientras trata de aceptar el paso del tiempo, las nuevas situaciones y un futuro que amenaza con ser caótico mientras se culpa de decisiones pasadas y del rumbo (equivocado) que tomó en su vida. Pero su afán de lucha contra viento y marea es el mensaje más positivista de un filme que quiere dejar claro que siempre hay esperanza pese a que vivimos en una sociedad que desprecia a las personas mayores y que no acepta los cambios inevitables por el discurrir de los años. Una fotografía imperfecta y granulosa intenta ser realista y nada agradecida con las mujeres protagonistas, seres metidos en un mundo un tanto cutre y decadente que choca con el sex appeal y el aparente glamour que ellas tratan de representar en su trabajo. Pamela Anderson está excelente como una mujer desesperada, desprovista de maquillaje en la mayor parte de las escenas del filme y dejando una doble patina de fortaleza-desvalidez que hacen de su personaje un auténtico hallazgo. Personajes como la veterana camarera que interpreta Jamie Lee Curtis, una mujer modelada en su pasota histrionismo por sus años de trabajo en el un tanto sórdido mundillo de los casinos de Las Vegas, el conciliador pero desnortado propietario del complejo encarnado por un Dave Bautista que demuestra que es buen actor o las jóvenes vedettes compañeras de Shelly dan contrapuntos muy interesantes a esta película. No es ninguna obra maestra pero supone un buena bocanada de aire freso para el cine americano.

martes, junio 17, 2025

LA RECETA PERFECTA (VINGT DIEUX)

 


*** y 1/2

Con planteamiento modesto, una historia sencilla y sin ningún actor profesional esta consigue ser una estupenda película que deja palpable que el cine costumbrista aún tiene vigencia y que cualquier entorno puede ser el escenario de una interesante historia. Un pequeño pueblo de Borgoña es la localización y el contexto es algo tan inusual como la elaboración del preciado queso de la zona, algo en lo que gira la cultura de esta región francesa de donde procede la directora de este filme, la joven Louise Courvoisier, una debutante que además cofirma el guión y cuya familia ha intervenido en diferentes aspectos del mismo (su madre y su hermano han compuesto la curiosa banda sonora, otro hermano es diseñador de producción); en esta ambientación rural discurre una historia de maduración y de paso fortuito de la adolescencia a la vida adulta, la que vive su protagonista el chaval de 18 años Totone (Clément Faveau) quien tras perder a sus padres tiene que lidiar con múltiples responsabilidades y hacerse cargo de su hermana de siete años, él precisamente que era un joven despreocupado y cabezaloca. La fabricación de un queso Comté para presentarlo en un concurso (y que gane) se plantea como una meta para Totone ya que con el dinero del premio podrá hacer frente a las dificultades económicas. A ello se dedicará con ahínco con la ayuda de sus (descerebrados) colegas del pueblo y la inesperada complicidad de una joven ganadera, Marie-Lise (Maïwène Barthèlemy) con la que vivirá una relación más allá de la instrumentalización sexual con las chicas a la que el muchacho está acostumbrado.

Totone es un inicialmente un antihéroe en esta historia, un chaval sin oficio ni beneficio y alocado cuya bravuconería y carisma le hace ser una de las personas más populares de su pueblo, pero pronto torna en un héroe a la usanza cuando una desgracia golpea su vida y entonces asume que debe luchar por el futuro de su hermanita y conseguir finalidades y objetivos, por una vez en la vida, nobles, que en esta película toman la forma de un tipo de queso del que Totone se propone elaborar la mejor versión posible. A ratos con tono de comedia, otros de melodrama, muchos de estudio psicológico de la adolescencia y siempre con la maduración como telón de fondo, Vingt Dieux es una película sencilla pero elegante -no todos los entornos rurales son capaces de alcanzar una estilización y un encanto similares al del campo francés- y que deja un buen sabor de boca a públicos variopintos por lo universal de su mensaje. Siempre se espera mucho del cine francés y sus mejores películas siempre cumplen.

lunes, junio 09, 2025

SIRAT

 


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Puede que no resulte muy fácil sumergirse en esta nueva demostración de la maestría fílmica de Oliver Laxe (Mimosas, O que arde), al menos al principio, pero conforme va transcurriendo el metraje uno, de un modo u otro, se va sintiendo más y más atrapado por un trabajo excelso, extraño, sugerente y poliédrico que según su director -un autor que no ha necesitado mucho ni tan siquiera pretenciosidad para alcanzar ese restringido título- pasa por ser su filme más político y poético de su aún no muy extensa filmografía. Pero más que esos dos adjetivos, que en realidad parecen cumplir una función muy contextual y simbólica, Sirat resulta una película onírica, social y con carácter de cuento-fábula. Si, es el mejor trabajo de Oliver Laxe hasta la fecha y por el momento la mejor película española del año, pero más allá de cualquier contexto espacio-temporal, Sirat resulta un filme poderoso e impactante con un mensaje universal que de nuevo nos pone en frente de las contradicciones de nuestra sociedad occidental. El Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2025 es un galardón más que merecido para esta inusual obra.

La zona desértica del sur de Marruecos es el escenario íntegro de la historia (aunque además del país norteafricano parte haya sido rodada en Teruel y Zaragoza), todo en exterior, todo en parajes naturales y con estilo casi de documental geográfico, porque aquí el paisaje, el terreno cumplen el papel fundamental. Actores aficionados -en su mayoría de nacionalidad francesa- conforman el reparto donde un descomunal Sergi López- intérprete de hecho con bastantes vinculaciones con Francia- es el único intérprete profesional dando vida a Luis, el personaje central de la historia. El protagonista acude junto con su hijo menor, Esteban (Bruno Nuñez, pequeño gran actor) a una aislada rave en el desierto poblada de la consabida fauna pastillera y colgada bailando al son de una hipnótica música electrónica; su finalidad es encontrar a al hija mayor, una adolescente que se fue de casa un día sin decir nada y de la qque su familia piensa que tal vez se encuentre. El entorno al principio es extraño, marciano e inquietante para Luis y Esteban y también para el espectador, que asiste desde el comienzo a una sucesión de imágenes y sonidos (electrónicos) sin apenas diálogos que dicen bastante claro que va a comenzar un viaje alucinante. La búsqueda de la muchacha parece infructuosa pero Luis no se rinde y termina aliándose con un quinteto de ravers franchutes que se desenvuelven bastante bien en castellano: Stefania Gadda, Richard “Bigui” Bellamy, Jade Oukid, Joshua Liam Henderson y Tonin Janvier, todos ellos (excelentes) actores no profesionales que se interpretan a si mismos: una extraña troupe de outsiders que en si misma representa en el relato el lado más oculto, freak y alternativo de una sociedad que se nos presenta como fracasada. Junto con padre e hijo, conforman una especie de “seis magníficos” contemporáneos que irán en busca de una persona extraviada en una película cuya estructura y estética le debe mucho al western, pero también a William Borroughs, David Lynch, Alejandro Jodorowsky y Lars Von Trier. Hasta hay alguna traza del Bergman del El Séptimo Sello y la saga Mad Max. Pronto lo que parece la trama central del filme se revelará como un McGuffin tramposo mientras la película proseguirá con su carácter visual y simbólico mientras los personajes llevan a cabo su viaje hacia ninguna parte encontrándose en medio con la tragedia y el caos.

Es este un filme que fluctúa con mucha maestría entre lo mágico (en apariencia) y cálidamente humano y lo social y realista: la guerra de Marruecos con el Sahara aparece de refilón y también el tema de los refugiados, siempre con la visión generalista de los desastres de la guerra que poco a poco se va adueñándose de la historia hasta extenderse y engrandecerse con el mal producido por el ser humano en general. El dolor, la pérdida, la desesperación se irán apoderando de los personajes en un viaje espiritual que no sabemos muy bien a donde lleva y de hecho cuando finaliza la película seguimos sin saberlo. La crudeza de muchos momentos azota literalmente la película y nos hace partícipes de ese extraño viaje que cada vez es más hipnótico y también más desesperado, captado por una poderosa fotografía y un sonido alucinante -más allá de la machacona y a veces desagradable pero a ratos fascinante música trance electrónica que se oye- que convierten a esta película en un muy grata experiencia cinéfila. Totalmente recomendable.