lunes, junio 29, 2026

DREAMS

 


** y1/2

Michel Franco se esfuerza por es el más internacional de los directores mexicanos surgidos en este siglo, pero en sus últimas películas, rodadas en inglés y con repartos internacionales, no se le ve tan cómodo y este último filme suyo, Dreams, que trata de ser una denuncia a la política migratoria de EEUU en clave de melodrama psicológico, no termina de ser convincente pese a sus buenas intenciones argumentales y su fuerza dramática servida principalmente por la estrella de la función, Jessica Chastain, que repite con el cineasta tras la interesante Memory. Rondada en USA y en México,la película presenta la relación imposible entre una rica empresaria y filántropa de san Francisco, Jennifer (Chastain) y Fernando (Isaac Rodríguez) un joven bailarín mexicano que vuelve a EEUU ilegalmente tras haber sido deportado años atrás y devuelto a Mexico, reencontrándose con Jessica. Una estadounidense rica y con aspiraciones de un aún mayor ascenso social y un latinoamericano pobre, sin apenas recursos pero que desea triunfar en lo suyo, la danza, buscando también a su manera ascenso social parecen y realmente son dos personas contrapuestas, pero la extraña relación entre ellos, más pasional y sexual que amorosa, parece querer derribar todas las barreras, pero el asunto no llega a ser como parece: Obviamente Jennifer no se encuentra cómoda ayudando y dando cobijo al emigrante ilegal Fernando por todos los problemas que puede causarla y por mantener su estatus dentro de la América del MAGA y ciertos acontecimientos no tardarán en producirse.

Aunque la película plantea bien el dilema moral de un personaje como el de Jennifer dentro de un universo mental bastante caótico en lo que a su relación con Fernando se refiere, y en esto ayuda el estupendo trabajo de una Jessica Chastain que demuestra que sabe hacer suyos los papeles de mujeres desconcertantes y contradictorias, el estilo narrativo es muy poco claro y parsimonioso haciendo imposible que lleguemos a captar el verdadero drama de su protagonistas, en especial el del bailarín, que pase al buen trabajo de Isaac Rodríguez podemos decir que el personaje no se encuntra aprovechado al cien por cien. El drama migratorio en EEUU aparece también de manera muy esquemática pero clara en su denuncia, aunque aquí en realidad importe más el drama personal que una historia con tinte social. Con bastante sexo más o menos explícito y unos momentos finales que parecen querer meterse en el thriller de una manera muy poco convincente, el filme termina siendo en ocasiones una pequeña mezcla no muy bien llevada de géneros. Una ocasión desaprovechada para hacer una buena película sobre un tema candente.

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