domingo, noviembre 01, 2026

TIEMPOS DE ILUSIÓN (JUSTE UNE ILLUSION)


 

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La nostalgia sigue funcionando muy bien en el cine, pero al ser a veces un material tan maleable y tramposo conviene aproximarse a él dentro del séptimo arte y la ficción audiovisual en general desde la honestidad, el bien hacer y el talento. Y de esto último tiene bastante el tandem de directores francés formado por Oliver Nakache y Eric Toledano, cineastas que manejan muy inteligentemente la comedia comercial - como ya demostraron en la ya clásica Intocable (2011)- y que ahora ofrecen una estimulante cinta dentro del género que desde la perspectiva de una historia de maduración ambientada en 1986 consiguen un trabajo estimulante, divertido, con diferentes capas (crítica sociohistórica, historia adolescente, costumbrismo genuinamente francés) que funciona como un genial todo y siempre desde la perspectiva de homenaje a una época, la década de los 80 del siglo XX, en la que el auge del estado de bienestar y los cambios sociales y políticos en occidente marcaron a una generación nacida a finales de los 60 y principios de los 70, en la cual los dos cineastas se encuentran.

Juste une Illusion posiblemente diga más al espectador francés que al de otros países por su realismo costumbrista muy centrado en la realidad del país galo en los 80, pero muchos elementos resultan familiares a cualquier espectador europeo (los conflictos familiares, el desempleo de la época, los cambios en el rol de la mujer, el principio del aceleramiento a la aproximación a la sexualidad que supuso al industria del cine porno) además de fijar ciertos planteamientos de historia en el cine juvenil norteamericano de los 80 (John Hugues, algunas producciones de Spielberg) que llevarán al recuerdo de un público de cierta edad. El protagonista, Vincent (Simon Bouhbill) un chaval a punto de cumplir 13 años comienza a hacerse las preguntas propias de la llegada a la adolescencia, empieza a ver a sus padres (los siempre eficientes Luis Garrell y Camille Cottin encarnando a una pareja entrañablemente descacharrante) como dos seres más vulnerables e inseguros de lo que él creía, empieza a tener tiene conflictos con su hermano mayor (Alexis Rosenthiel) yy descubre el amor de una manera más bien torpe con su compañera de clase Karinne (Jeanne Lamartine): parecen tópicos de este tipo de comedia pero aquí todo funciona de una manera lúcida y original con abundantes momentos hilarantes, otros más bien serios y no pocos instantes de ternura. El origen judío de la familia protagonista (enmarcado dentro de un subrrayado de la multiculturalidad francesa en aquella época empezaba a florecer) funciona aquí como dispensador de momentos hilarantes donde la sombra de Woody Allen es veces perceptible.

La ambientación en los ochenta esta muy bien conseguida, con todo cuidado al mínimo sobre todo en lo tocante al ambiente y la decoración doméstica- en realidad pocos exteriores aparecen en este filme- y como era de esperar en filmes de este tipo la música cumple un papel fundamental con una BSO que incluye temas de Joy Division, Alan Parson´s Project, Toto, The Cure o Imagination (su hit más recordado da título original a la película). Y además a un homenaje a todo un clásico popular del cine francés como Un homme et une femme (1966) y a su entrañable banda sonora obra de Francis Lai. Película bonita de ver que sin muchas pretensiones consigue hcer pasar un rato más que agradable.