jueves, mayo 18, 2023

LAS OCHO MONTAÑAS (LE OTTO MONTAGNE)

 

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Se ha logrado narrar una bonita y sugerente película tomando como partida una especie de fábula en donde la vida libre en el entorno natural, en este caso los Alpes italianos, se enfrenta a la vida urbana con ambos ámbitos representados por dos entrañables amigos cuyas existencias están intrínsicamente unidas precisamente por sus vivencias alpinas: para el narrador de la historia, Pietro (Luca Marinelli) la montaña siempre ha sido un lugar fascinante y un tanto lejano en el que este turinés pasaba las vacaciones junto a su familia mientras que para Bruno (Alesandro Borghi) es su hogar, su vida y lo único que ha conocido. Esta es la historia de una hermosa amistad con un  elemento de unión-separación (la vida en la montaña) y de cómo este elemento afecta a la percepción del mundo y de la vida, a la relación con los demás y en definitiva a la propia experiencia vital y la manera de contarla en un marco temporal de más de 30 años y prácticamente en el mismo espacio como es el de la cordillera de los Alpes Dolomitas (salvo una cierta porción del filme ambientado en el Himalaya) es sencillamente deslumbrante. Estamos ante un  esforzado y sentido trabajo dramático en donde los hermosos y espectaculares paisajes alpinos, tercer protagonista del filme, sirven para intensificar la narración y los momentos más intensos de una historia más introspectiva e intimista que melodramática. Un estupendo trabajo del matrimonio de cineastas belgas formado por Felix Van Groeningen y Charlotte Vandermeersch quienes con su filme (coproducción entre Italia, Bélgica y Francia) transmiten un hondo humanismo y un mensaje claro: las decisiones que se toman con el corazón no son siempre las más acertadas, y sin olvidar por supuesto trazar un canto a la amistad y la naturaleza.

Pietro y Bruno se conocen en una aldea alpina a mediados de los 80 siendo niños, el primero es un chaval de ciudad fascinado por las montañas pero temeroso de ellas mientras que el segundo, casi sin escolarizar, se ha criado en el monte prácticamente sin padres al cuidado de familiares y vive el entorno natural intensamente. El pequeño Pietro encuentra la vida de Bruno fascinante pero también incomprensible y cierto resquemor empieza a producirse cuando su padre, gran aficionado a la montaña, empieza a “preferir” a Bruno por tener el carácter fuerte y decidido que el carece. La decisión de la familia de Pietro de llevarse a Bruno a Turín para que asista a la escuela y tenga un futuro mejor no es bien recibida por Pietro pese a su amistad con el y ambos amigos se distanciarán durante un tiempo hasta reencontrarse y reestablecer su amistad siendo ya veinteañeros inaugurando un periodo de varios años en el que Bruno se establecerá definitivamente en un refugio en la montaña con Pietro pasando largas temporadas con su amigo y descubriendo su modo de vida y el por qué de su amor al entorno natural. Toda la historia está manejada con sutileza y realismo, sin concesiones al melodrama fácil y con inteligentes y  esclarecedores diálogos. La relación entre los dos amigos, a veces enormemente cómplice y otras más difícil por sus diferentes concepciones de la vida va evolucionando y modelándose ante nuestros ojos haciéndonos partícipes de todo lo que les acontece. Algo más que un filme de montaña, donde la metáfora vital de las ocho montañas del Himalaya actúa como bello leiv motiv, esta película pone de relieve la enorme fuerza dramática de simbiosis entre la naturaleza y la narración de una historia.  


20.000 ESPECIES DE ABEJAS

 


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Triunfadora en el Festival de Málaga y con el Oso de Plata de la Berlinale a la mejor interpretación protagonista para la debutante de 8 años Sofía Otero, 20.000 Especies de Abejas esta siendo la más agradable sorpresa del cine español en lo que llevamos de año. Una historia basada en la mirada infantil dentro de un entorno de adultos que pululan alrededor de los niños en un principio casi ajenos a su visión del mundo o de alguna situación concreta es algo que bien tratado suele devenir en un relato maravilloso y en eso como bien es sabido el mundo del cine no ha sido ajeno: serían muchas las referencias pero si tuviésemos que quedarnos con una como referencia más o menos inmediata a este filme ahí está El Espíritu de la Colmena (1973) de Víctor Erice. En 20.000 Especies de Abejas además de recurrir a la metáfora del mundo de estos insectos (y esta vez no solamente en el título) no son pocas las concomitancias con aquella obra maestra de los 70, empezando por el intimismo casi poético de la visión de una niña, aunque aquí el elemento costumbrista tiene un papel mayor; pero lo más importante es que este es un excelente filme con personalidad propia y que además toca de forma muy convincente la situación y problemática de los niños y niñas transgénero desde el antes comentado prisma lírico e intimista pero sin despegar los pies del suelo.

El debut en el largo de Estíbaliz Urresola Solaguren no ha podido ser mejor y confirma el momento de gracia en el que se encuentran las realizadoras dentro del cine ibérico y también el extraordinario momento del cine vasco. El guión firmado por la propia Urresola es inteligente, deslumbrante y sólido no dejando prácticamente ninguna puntada sin hilo dentro de un contexto realista y costumbrista presentado con un realismo exorbitante que refuerza los momentos de mayor intensidad dramática, dispuestos en la historia de manera muy meditada y siempre teniendo como epicentro a su pequeña protagonista. Aitor junto con sus dos hermanos y su madre Ane (Patricia López Arnaiz, una vez más excelente) pasa el verano en el pueblo de la madre de Ane (Itziar Lazkano), pero lo que en un principio debiera ser un verano feliz no lo esta siendo para él ya que no se siente niño: en realidad es una niña, que comienza rechazando su nombre de nacimiento para ponerse primero el más neutro y ambiguo Cocó y posteriormente el nombre por el que quiere que la llamen: Lucía. Lógicamente no serán días fáciles para ella por la incomprensión de amigos, vecinos e incluso de su propia abuela, que ve en ella una obra fracasada más de su poco apreciada hija, una mujer también llena de dudas y contradicciones.  La apicultura, el arte de la escultura en cera y todo lo relacionado con las abejas en general es un elemento simbólico que sobrevuela el filme y que tiene en el personaje de la tía abuela, interpretada por Ane Gabarain, su catalizador.

Y obviamente hay que referirse al grandísimo trabajo interpretativo de Sofía Otero, quien borda su complicado papel (es una niña que interpreta a una niña que ha nacido con cuerpo de niño) y que consigue adueñarse con su encanto de la película irradiando la mezcla perfecta de inocencia, melancolía y miedo infantil con momentos dramáticamente casi perfectos.

domingo, mayo 14, 2023

LAS BUENAS COMPAÑÍAS

 


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Un nuevo viaje a la transición española de la segunda mitad de los años 70 del siglo XX tomando de partida una historia real que se ha saldado con resultados más que positivos.  Lo cierto es que escenarios como el de Euskadi en esa época se antojan más que jugosos por el complejo trasfondo políticosocial que se vivía entonces (más que en cualquier otra parte del estado español) y por la profusión de historias y acontecimientos significativos acaecidos entonces. La veterana actriz catalana metida a directora hace algunos años Silvia Munt muestra su vinculación con el cine vasco y con su historia reciente (hace 40 años protagonizó Akelarre de Pedro Olea y se ha dejado ver desde entonces en varias producciones rodadas en el País Vasco) con esta atinada y sugestiva historia de lucha reivindicativa y de maduración personal situada en Errenteria, Gipuzkoa en 1977 que nos retrotrae a la lucha a favor de la legalización del aborto en la España postfranquista en un contexto en que las mujeres aún eran ciudadanas de segunda fila. Un grupo de mujeres jóvenes de la localidad luchan por legalización de la práctica abortiva y por los derechos de las mujeres al tiempo que trtan de facilitar abortos clandestinos (en Reino Unido o Francia) entre la población femenina del entorno. Una de esas chicas, Bea (Alicia Falcó) a penas una adolescente, vive con una mezcla de ilusión y miedo esos días, inquietada por lo incierto de esa lucha dentro de un entorno patriarcal y con la propia angustiosa situación de su familia con una padre (Iván Massagué) encarcelado y con una madre (Itziar Ituño) superada por los acontecimientos al tiempo que la tía de Bea (Ainhoa Santamaría) quiere someterse desesperadamente a una aborto. Miren (Elena Tarrats), otra muchacha del pueblo con la que irá congeniando, añadirá a la vida de Bea aún más confusión.

Con una ambientación setentera muy lograda la película cumple con creces su propósito de ser al mismo tiempo un drama intimista centrado en su protagonista y de ser una crónica histórica con ribetes costumbristas. Alicia Falcó se muestra segura y con mucho empaque en un papel con muchas aristas consiguiendo reflejar la lucha interior de una joven que se mueve entre sus convicciones, sus anhelos de libertad para ella y para los suyos y sus propios sentimientos. Es cierto que lal película muchas veces se queda corta en determinadas situaciones, tanto descriptivas como de intensidad dramática, pero su buen manejo narrativo y el esforzado trabajo actoral consiguen un filme intenso e interesante en donde su homenaje a unas mujeres que con su lucha propiciaron un cambio importante en la sociedad española resalta con la dignidad que requería el propósito mostrándonos más las tribulaciones de esas mujeres y de su vivencia de la situación que la propia crónica de acontecimientos. Siempre se agradecen filmes de este tipo.


jueves, mayo 04, 2023

LOS BUENOS MODALES

 

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Aunque el intento por hacer una comedia-drama con amable y con mensaje trascendente dentro de un identificable costumbrismo ibérico es loable, lo cierto es que el tercer largometraje de Marta Díaz se queda corto en varias cosas. Con una narración que avanza muy torpemente y unas situaciones a veces presentadas de manera forzada, esquemática o ambas cosas a la vez es muy difícil manufacturar una  buena comedia de estas características. Si bien es cierto de que se trata de una película de actores (bueno, más bien de actrices ya que las mujeres copan prácticamente todo el plano interpretativo del filme) y en ese sentido el trabajo de dirección es encomiable y todo el reparto, en especial sus dos protagonistas, tratan de echar el resto, no es menos cierto que se descuida mucho otros elementos empezando por un guión irregular: sólo al final del metraje la película adquiere cierto sentido y se puede decir que toma cierta altura en cuanto consistencia general. Los Buenos Modales no termina de convencer pese a esforzado afán por presentar las múltiples caras (dramáticas y a veces absurdas) de un tema tan correoso como son las rencillas familiares y sus consecuencias. 

Elena Irureta y Gloria Muñoz, dos actrices veteranas que han conocido más (merecido) éxito en su etapa madura que hace años, interpretan a dos hermanas, Rosario y Manuela que llevan años sin hablase lo mismo que el hijo de Rosario (Ricard Farré) y la hija de Manuela (Inma Cuesta), ya casados y padres de hijos pequeños. Precisamente es el hecho de que la nieta de Rosario y el nieto de Manuela llegan a conocerse casualmente lo que llevará a un inesperado e indeseado reencuentro entre las dos hermanas. Milagros (Carmen Flores)  y Trini (Pepa Aniorte), las respectivas asistentas de las familias de sus hijos cumplirán un papel central para tratar de deshacer el entuerto y procurar la reconciliación entre ambas familias, línea argumental esta que retrotrae inevitablemente a los sirvientes listillos y pícaros del teatro clásico que en esta ocasión se reviste de un facilón costumbrismo contemporáneo adobado con tontorronas subtramas de enredo  que suponen con diferencia lo más flojo de la película; con todo, el buen hacer de ambas actrices hace llegar a buen puerto sus intervenciones, que es de lo más destacable del filme, algo que no se puede decir de sus intérpretes más jóvenes (Cuesta, Farré y  Bárbara Santa Cruz) que están despistados y perdidos. No obstante hay buenos momentos y apuntes ingeniosamente divertidos (esa crítica al rol de los abuelos como cuidadores de nietos) y el tono más dramático esta muy bien presentado (aunque de manera tal vez algo insuficiente) y no desentona en ningún momento con el elemento comediático. Esta película no pasará a los anales del cine español, pero se deja ver.      

domingo, abril 30, 2023

LA IMPACIENCIA DEL CORAZÓN (KYSSET)

 

 

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El danés Bille August, una vez un director con prometedora carrera internacional  con premios en Cannes con Pelle el conquistador (1987) y Las mejores intenciones (1992) y que muchos comparaban con Ingmar Bergman (autor del guión de la segunda película citada), parecía haber apagado su estrella con el nuevo siglo sin ningún filme memorable, y en realidad en esas sigue pero, eso si, demostrando ser un director con oficio y - cuando firma los guiones de sus filmes, algo que no ocurre con mucha frecuencia en los últimos años-  con una característica sensibilidad nórdica. Esta adaptación de la novela de Stefan Zweig cumple el propósito de ser una traslación digna y de transmitir toda la hondura psicológica de la historia, envuelta en suntuosas imágenes, una estupenda ambientación de 1914 y unas interpretaciones a la altura de las circunstancias para poner en imágenes como es debido a un autor como Zweig. Pero falta tal vez más convicción en un filme cuyo acabado final en algunos aspectos es casi más de miniserie de televisión. Pero no estamos ante una película deficiente ni mucho menos  

La complejidad de una historia en donde los sentimientos del amor y de la compasión aparecen fatalmente entremezclados en su confuso protagonista masculino el joven oficial de caballería Anton Hofmiller (Esbem Smed Jensen) brilla con luz propia gracias al buen hacer de la pareja de actores principales con una Clara Rosager sobrecogedoramente convincentemente como Edith, la joven hija de un barón que postrada en una silla de ruedas como consecuencia de un accidente lucha por el amor de Anton, quien no sabe si su verdadero sentimiento es el de compasión hacia la muchacha o es amor realmente, al tiempo que recibe el desprecio de sus colegas militares y de la sociedad en general por cortejar a un “lisiada”. Rodada con énfasis en los diálogos y también los silencios, La impaciencia del corazón resulta una película interesante y con buenas hechuras que puede que no arriesgue demasiado pero muestra con creces la solvencia el oficio de un veterano como Bille August.           


miércoles, abril 26, 2023

LIBRES

 


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Por sus propias características se da la bienvenida a este esforzado largometraje documental obra del debutante Santos Blanco, un retrato de la vida monacal de clausura filmada en varios monasterios y conventos españolas de diferentes órdenes religiosas cristianas, y en donde en lugar de ilustrar el transcurrir cotidiano de la vida en los conventos (que sería lo más fácil) se opta decididamente en tratar de plasmar el sentimiento vivido dentro de los muros: espiritualidad, introspección, concienciación y por que no, libertad. Las razones por las que los monjes y monjas tomaron los hábitos y se aislaron en monasterios de clausura y la vivencia actual de su situación es lo que guía el discurso de esta película, una exposición psicológica esforzadamente retratada en cada uno de sus diferentes testimonios (muchas de los entrevistados entraron en el convento siendo ya mayores y habiendo tenido cónyuge e incluso familia en el momento de ordenarse) y en donde se percibe una tendencia a ciertos enfoques digamos espirituales o íntimos, pero sin dejar en ningún momento los pies en tierra ni entregándose a una retórica fácil ni de buenrrollismo ya que preside sobre todo una óptica humanista estupendamente tratada.

Puede que la querencia al aspecto religioso provoque suspicacias sobre los propósitos del filme; si bien el tono cristiano es indudable no lo es menos que este aparece de una manera tan espontánea por parte de los intervinientes que realmente lo justifica como leiv motiv del filme: el mensaje de Jesús como guía vital. Y además la película sabe sacar jugo a su propio formato en donde las personas entrevistadas ofrecen sus razones y su sentir de una manera coloquial y concisa con algunos casos curiosos e incluso entrañables. Puede que la parquedad de medias haga que el documental se quede a veces corto pero algunas bellas imágenes de los monasterios y sus paisajes compensan y mucho, así como un montaje inteligente y sin clichés dentro del género del docucine de nuevo hace ampliar enteros. Para amantes de documentos con mensaje.   

miércoles, abril 19, 2023

LOS TRES MOSQUETEROS: D´ARTAGNAN (LES TROIS MOSQUETAIRES: D´ARTAGNAN )

 


*** y 1/2

Aunque es ya habitual que cada cierto tiempo se asome en las salas de cine una nueva adaptación de la inmortal novela de Alejandro Dumas o de sus secuelas la verdad es que cuando esto sucede la expectación sigue siendo bastante alta: estamos hablando de uno de los relatos quintaesenciales de la ficción de aventuras de todos los tiempos y pese a que la calidad, la fidelidad y el tono de las traslaciones al celuloide de la historia de D’Artagnan, Athos, Porthos, Aramis, Milady y Richeliu ha sido rico y variado se sigue prefiriendo la mayor fidelidad posible a la novela. Esta ambiciosa producción francesa parece partir del propósito de realizar la adaptación , si no definitiva, casi, de Los Tres Mosqueteros reivindicando un chauvinista orgullo galo de ser poseedores de una de las historias más conocidas en todos lugares y en todas épocas y de paso presumir una vez más de ser una industria cinematográfica altamente competente. Los Tres Mosqueteros: D’Artagnan es la primera de las dos partes que se han rodado adaptando la obra y dentro de varios meses llegará la continuación del díptico, Milady: esto conlleva que estemos ante una historia sin desenlace, aunque sorprendentemente la trama central de los herretes de la Reina se culmina en este filme, suponiendo así que la segunda parte estará centrada en el secuestro de Constance (no se sigue la cronología de la novela) y en la inminente irrupción de una guerra civil en Francia entre franceses y católicos. Martin Bourbolulon dirige con clase una revisión que trata de aunar una visión contemporánea del mito con varios ajustes mas atractivos a la mentalidad del siglo XXI y la fidelidad a la fuente original y su espíritu, tarea difícil en la que de hecho en ocasiones se comenten errores pero que finalmente se consigue culminar una excelente película de acción, aventuras e intrigas palaciegas y políticas.

Es elogiable el esfuerzo de esta superproducción en dotar al filme de un poderoso aspecto visual gracias a la tenue, terrosa y pictórica fotografía de Nicolas Bolduc que brillas obre todo en escenas multitudinarias y al aire libre. La intención de que cada imagen recuerde a pinturas del siglo XVII es notable y se consigue muchas veces ese curioso efecto, como también es impresionante la puesta en escena de secuencias como la boda del hermano del rey, con una iluminación aparentemente natural que parece llevar a la época o unos combates a espada rodados de una manera tan poco convencional y dinámica como a veces agobiante. La decisión de presentar a los personajes variando y/o actualizando directamente los arquetipos a los que están tradicionalmente asociados puede ser discutible pero pone en bandeja ninguna perogrullada o inconsistencia. Fraçois Civil es un D’Artagnan muy digno y creíble que va más allá del héroe pulcro y algo ingenuo presentado en casi todas las adaptaciones y aparece como un heroico buscavidas leal y noble pero dubitativo; Athos parece aquí hecho a la medida de Vincent Cassel como un héroe trágico y firme aunque tal vez demasiado maduro (en edad) de lo que estamos acostumbrados; Porthos (Pio Marmaï) da también otra imagen del fornido mosquetero (bisexual en esta adaptación) pero sin perder aquella divertida arrogancia que siempre caracterizó al personaje y Aramis (Romain Duris) se acerca a la visión más ambigua e inquietante del espadachín que el propio Dumas exploró en las novelas secuela, jugando con su dualidad religiosa/libertina. Además de una bastante esforzada Eva Green captando de maravilla la enorme complejidad de la pérfida Milady de Winter aunque con un poso demasiado cargante, también destaca Louis Garrel como el inepto rey Luis XII y en menor medida Eric Ruf como el Cardenal Richelieu, con una caracterización menos de villano vil que en otras adaptaciones pero con sorprendentemente no mucha presencia. Aunque para poca presencia, al del personaje del Conde de Rochefort, reducido a un brevísimo papel sin diálogo: una injustita para uno de los villanos principales y más carismáticos de la obra.   

¿La mejor adaptación al cine de Los Tres Mosqueteros? Puede que no, pero se agradece que aún se rueden películas así y que lo hagan adaptándose a la evolución  del público sin caer en el snobismo y la comercialidad. Veremos si al seguna entrega sigue con el mismo alto nivel.  

viernes, abril 14, 2023

EL IMPERIO DE LA LUZ (EMPIRE OF LIGHT)

 


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Sam Mendes parece haber enderezado su trayectoria tras una década de 2010 titubeante (con dos poco estimulantes filmes de la serie 007) y tras la agradable sorpresa que supuso la innovadora cinta de cine bélico 1917 (2019) el realizador británico dirige por primera vez en casi 25 años de carrera una película íntegramente producida en su país y con bastante más que aceptables resultados. Empire of Light es un drama social y psicológico con regusto vintage y nostálgico (ambientada a principios de los 80) que consigue hacerse querer y conmover utilizando muy bien el costumbrismo y sobre todo la dialéctica entre sus dos protagonistas principales, dos seres muy diferentes que llegan a coincidir en un momento de sus vidas -por razones meramente laborales- pero que llegan a complementarse y a ayudarse mutuamente y, a su manera, a amarse. Y no es nada baladí que el entorno y contexto principal  del filme sea próspero complejo de salas de cine de provincias, ya que el homenaje al mundo de los exhibidores tradicionales de películas, a parte de estar presentado con mimo y cuidado, actúa como impulsor de la relación entre los protagonistas y de los cambios que estos experimentan: una declaración de amor al cine que además cumple función metabolizadora del relato.

El punto de arranque es el personaje de Hillary, interpretado por una sensacional (una vez más) Olivia Colman, una mujer de mediana edad que trabaja en el Cine Empire de su Margate natal (en la costa norte inglesa) como encargada de taquilleros. Hillary tiene un comportamiento extraño y excéntrico y parece tener problemas psicológicos aunque es respetada por sus compañeros y por su jefe Donald Ellis (Colin Firth) con el que mantiene encuentros sexuales pese a estar el casado. La llegada de un nuevo taquillero, un joven de raza negra llamado Stephen (Micheal Ward) abre para ella un mundo nuevo desde el momento que empiezan a compartir secretos y empiezan a comprender mutuamente las circunstancias especiales de cada uno. Hillary experimenta un viaje a lo mejor y lo peor de si misma con momentos álgidos pero también con peligrosas regresiones mientras que Stephen trata de ayudarla pero se ve muy limitado por muchos factores. La extraordinaria interpretación de Colman dirige y manda la película y la lleva por espectaculares derroteros con sublimes momentos dramáticos cargados de credibilidad, aunque no es menor el trabajo del prometedor Micheal Ward encarnando a un joven que simboliza muchos aspectos del nuevo Reino Unido de comienzos de los 80, aquel que plantó cara al tatcherismo con multirracialidad, liberación de las costumbres y un enfoque vital ante el encorsetamiento social británico, expresado por  la preeminencia musical de la New Wave. Una fotografía fastuosa y clasicista, una inteligente utilización de la banda sonora donde abundan hits de diferentes épocas y por supuesto, una mención constante a películas del periodo de las que vemos varios fragmentos componen un fresco inteligente y delicioso. Como también es una delicia ver todos los entresijos de una sala de cine “de toda la vida” de y los profesionales que hicieron posible que muchos nos aficionásemos al cine, convenientemente homenajeados; ya solo por eso este filme merecería la pena.


lunes, marzo 27, 2023

LOS REYES DEL MUNDO

 


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La Concha de Oro del Zinemaldia de Donostia de 2022 se la llevó esta cinta colombiana, un esforzado trabajo cinematográfico y narrativo que desde la cónica social trata de presentar una cruel fábula sobre el destino de los más desfavorecidos y la imposibilidad de librarse del estigma de la marginalidad. No es la primera vez que un país como Colombia lega una película como esta, filmada con jóvenes actores no profesionales casi interpretándose a ellos mismos en el cruel entorno de la pobreza de los barrios colombianos donde la subsistencia es casi una aventura, pero tal vez este sea hasta el momento el mejor filme de este tipo que se haya hecho jamás hasta la fecha; no solo se queda en el realismo sino que avanza en un simbolismo formal  de tono poético mediante el cual traza un mensaje global aplicable a realidades similares en diferentes partes del globo (no solo en Latinoamérica) y convierte una historia aparentemente anecdótica en toda una epopeya y sobre todo un viaje de maduración (y desencanto). Un magistral trabajo el de la directora y coguionista Laura Mora que sin duda será recordado en años venideros como un clásico del cine hispanoamericano.

Los Reyes del Mundo se estructura como una road movie que ilustra un viaje a la ilusión, el de cinco adolescentes de la calle que abandonan Medellín en busca de un “tesoro” en forma de las tierras que ha heredado en una aldea de la Colombia profunda el líder del quinteto, Rá (Carlos Andrés Castañeda). A este le acompañan Sere (Davidson Flores), Nano (Brahian Acevedo), Winny (Cristian Campaña) y Culebro (Cristian David Duque), todos chavales huérfanos criados en un entorno callejero hostil y violento que ven en la huida al campo una adquisición de libertad que en la ciudad llena de peligros les era negada pero no tardarán en darse cuenta de que las cosas será, igual de difíciles o incluso peores en un retrato bastante pesimista de la Colombia actual, a lo que se une que su condición de marginales y perdedores siempre es para  ellos un prejuicio, una condición o c una necesidad de la que les es imposible librarse por diferentes razones. Un excepcional trabajo interpretativo el de estos muchachos cuya naturalidad y espontaneidad esta fuera de toda duda- el filme está hablado mayormente en el argot callejero medellinense, casi incomprensible y por ello el filme está subtitulado- regalando además momentos dramáticos de primer orden. Movidos siempre por ideales de camaradería y lealtad y relación casi familiar pero al mismo tiempo marcados por la violencia y la amenaza siempre persistente de la muerte, los chicos intentan encontrar el mejor lado posible en los lugares y con la gente que se topan y lo cierto es que en ocasiones acaban encontrándolo, pero la tragedia, el odio y la codicia que rodean otros muchos de los ambientes  a los que acceden termina dando al traste esa búsqueda de la felicidad y de la esperanza, esto último representado en el filme con un curioso símbolo.

Cruel, conmovedora, pero también alegre a su modo esta película muestra que la realidad también puede ser apasionante y épica pese a que muestre su lado más trágico. Un peliculón con mayúsculas que pone de manifiesto que las realidades sociales más desfavorecidas y en lugares históricamente menos afortunados pueden ser un hervidero de maravillosas historias.