viernes, noviembre 19, 2010

Mis 50 discos que te cagas (12): THE WHO – TOMMY (1969)


The Who ya eran en 1969 la tercera banda británica más prestigiosa.  Bajo la genial batuta del hacha y compositor principal Pete Townshend, The Who había ganado desde su debut en 1965 millones de fans preferentemente entre el público adolescente, estudiantes de arte y diseño y el colectivo mod, grupillo del que se estaban desmarcando musical y estilísticamente. Creadores a su manera del Art Rock, si ya en su tercer LP The Who Sell Out (1967) quisieron hacer un inusual disco conceptual (la emisión ficticia de una inexistente estación de radio musical) en 1969 se desmelenaron y publicaron la primera “Opera Rock” con todas las de la ley de la historia: Tommy. El hecho de que la historia-concepto del álbum se siga considerando hoy en día un gran relato de la era pop unido al hecho de que las partituras del álbum se hayan convertido en clásicas, muestran que pese a lo desmedidamente ambicioso del proyecto, la cosa salió sencillamente perfecta.

Lanzado como un álbum doble, Tommy incluía 24 temas en total en su mayor parte compuestos por Townsed, el cerebro del disco. Era una ópera, una historia cantada en donde las voces del grupo (la de Roger Daltrey y ocasionalmente las de Townshend y John Entwistle) interpretaban los diferentes papeles y narraban la historia. El LP en sí no podía resultar mas esclarecedor y oportuno en aquel momento de finales de los 60 en donde la emancipación cultural juvenil era ya un hecho y en donde el mesianismo social-cultural-político-místico estaba en plena ebullición entre la mocedad de entonces: la historia de un muchacho, Tommy, que tras quedarse a causa de un trauma sordo, mudo y ciego se convierte por su habilidad innata en las maquinas de petacos en un ídolo de masas, en una mezcla de gurú y estrella del rock. Una curiosa parábola que además venía envuelta en verdaderos cañonazos de buen rock melodramático con unos Who dispuestos a dar lo mejor de si mismo para transmitir al oyente todas las sensaciones dramatizables de la historia que trataban de contar.

Tommy es uno de los discos más viscerales e inmediatos de la historia, una montaña rusa musical con la suficiente adrenalina para sentir fuertes emociones y hacer enganchar su escucha miles y miles de veces. Desde la célebre Overture instrumental que abre el álbum con un impresionante guitarreo de Townshend (la muy efectiva conexión del grupo con el primitivo hard con un poso melódico progresivo)  hasta el finale afectado de We´re Noy Gonna Take it todo es espectacular y apasionante, tal vez algo desmedido, pero sin duda alguna la primera gran experiencia megalómanamente exitosa de la historia del rock. Psicodelia, ramalazos soul, blues-rock, momentos más soft y calmados…todo funcionando como un perfecto mecanismo de relojería. Sparks técnicamente es uno de los mejores instrumentales de la historia del rock, mientras que temas como Pinball Wizard, I´m Free o Go to the Mirror sin ya musts dentro del repertorio clásico de The Who. La primera fue el hit del álbum y es sin duda una cima inmortal de la historia del rock y un tema altamente influyente para la década siguiente, tanto en el glam, en el rock urbano y en el punk. Sally Simpson pone la nota simpática pre-glam y Fiddle About es una muestra más del poderío y la robustez sonora del grupo con un perfecto tratamiento vocal.      

Tommy fue un éxito, creo el concepto de opera rock que tanto proliferó en los 70 (Jesus Christ Super Star, Evita, The Lamb Lies Down on Broadway, Joe´s Garage) y no tardó en converirse en un fenómeno del show Business: representaciones teatrales, versión orquestal con la participación de varias estrellas, una versión cinematográfica a cargo de Ken Russell considerada en la actualidad film de culto (y con la participación de los Who con Roger Daltrey en el papel de Tommy)…Los Who no volvieron nunca a grabar un disco de estudio del calibre de Tommy , que siempre será recordado como el LP de los Who por excelencia y una obra magna en la historia de la música popular 
 

FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock, Art Rock, Hard Rock, Psicodelia, Pop Rock
Publicación: mayo 1969
Sello original: Polydor
Producción: Kit Lambert
Duración: 74:00 (dos álbumes)
Músicos:
Roger Daltrey: voz l, harmónica, pandereta
Pete Townshend: guitarras, banjo, teclados, voz, coros.
John Entwistle: bajo, cuerno francés, voz
Keith Moon: batería, percusión, voces
Paul Townshend: coros
Simon Townshend: coros
 
Track listing

1- Overture
2- It´s a Boy
3- 1921
4- Amazing Journey
5- Sparks
6- The Hawker
7- Christmas
8- Cousin Kevin
9- The Acid Queen
10- Underture
11- Do You Think It´s Alright?
12- Fiddle About
13- Pinball Wizard
14- There´s a Doctor
15- Go to The Mirror!
16- Tommy Can You hear Me?
17- Smash The Mirror
18- Sensation
19- Miracle Cure
20- Sally Simpson
21- I´m Free
22- Welcome
23- Tommy´s Holiday camp
24- We´re Gonna Take It!

lunes, noviembre 15, 2010

El aparatito de Lumiere (programa doble)- PAN NEGRO (PA NEGRE) / COPIA CERTIFICADA (COPIE CONFORME)

PAN NEGRO




***
Curiosa película del no menos curioso realizador catalán Agustí Villaronga, un cineasta no muy prolífico pese a su veteranía (6 películas en 23 años), pero que siempre ha demostrado ser un fuera de serie con películas bastante turbadoras e inquietantes y en géneros tan poco cultivados en el cine español como el thriller o el terror psicológico y en donde destaca Tras el cristal (1987), todo un film de culto a nivel internacional y una película desde luego que de muy, muy incómoda visión. Este último filme suyo, Pan negro,  no abandona la impronta Villaronga: poesía siniestra, estudio de lo más oscuro de la mente humana, suspense inusual, momentos inquietantes al máximo…pero no se trata de ningún thriller, sino de una crónica costumbrista y naturalista en la guerra civil española, concretamente en una remota aldea del pirineo catalán. Una historia de mentiras, venganzas y traiciones en un marco temporal en donde los más bajos instintos humanos afloraron a todos los niveles y en todo escenario: solo basta ver el infierno grotesco y macabro en que se convierte una apacible aldea de payeses catalanes por efecto del odio más visceral. En ese sentido, los niños protagonistas de este relato, se terminarán acostumbrando a tanta barbarie hasta convertirse, al igual que sus adultos, en otras máquinas de hacer el mal al terminar aceptando con resignación  todo lo que ven. Un mensaje muy desesperanzador el de esta película (la inocencia destruida y arrancada de cuajo de la manera más bestia posible), pero que no impide que merezca la pena verse por lo sugerente y sorprendente de la historia. Por cierto, el que niños sean sus principales protagonistas no significa que esta sea una película apta para el público infantil; es más, a muchos adultos les parecerá dura y desagradable (al estilo Villaronga, vamos), por lo que a nadie se le ocurra llevar a niños a ver esta película.  

Pan negro trata de combinar el realismo con cierto tono poético y fantástico con el fondo de un malsano aire de falso cine de terror, y esa combinación resulta un poco desconcertante y muchas veces impide que la película alcance el interés deseado, aunque sería injusto negar que hay momentos muy bien conseguidos. Todo esta visto a los ojos de un niño, Andreu (Francesc Colomer) testigo de una muerte truculenta al principio de la película (otro sello Villaronga, el del comienzo impactante-bestial) y completamente desconcertado por los acontecimientos que se van sucediendo a partir de ese momento, principalmente el de la huida de su padre (Roger Casamajor), buscado por “rojo”. Lo que viene a continuación es un festín de situaciones al límite en propias del dramático marco de la contienda bélica española pero en un plano bastante inédito, todo ello bajo al sonbra de una inquietante leyenda existente en al aldea, la de Pitorliua, un fugitivo de guerra recluido en una cueva y del que nadie sabe a ciencia cierta si esta vivo o muerto o incluso se a convertido en un ser inhumano y monstruoso.

Película pese a ser no muy agradable en cuanto a su historia y sus imágenes se deja ver, Pan negro tiene como principal defecto parecer una película que todo lo que empieza (en cuanto a historias, situaciones) no lo acaba correctamente, pero resulta un filme esforzado, original y sobre todo muy bien interpretado.


 
COPIA CERTIFICADA (COPIE CONFORME)
 

 
***
 
Interesante drama franco italiano de corte un tanto experimental  si nos atenemos q que esta basado casi exclusivamente en el diálogo continuo entre sus dos protagonistas. Una película de estas características bien puede resultar una obra maestra si el material de patida se trata con mimo y cuidado, pero por desgracia este no es el caso, aunque se trate de una buena película. Abbas Kiarostami, tal vez el más grande cineasta iraní de la historia, hace una inspirada incursión en el cine europeo contando con el concurso de la siempre sólida Juliette Binoche y del cantante de ópera británico William Shimmell, quien demuestra ser un actor interesante. La premisa: una editora francesa mantiene un encuentro profesional con un intelectual inglés autor de un libro que acaba de presentarse en la Toscana Italiana, y lo que comienza como un afable y amistoso acercamiento entre ambos termina en un improvisado role-playing en el cual el escritor adoptará el papel del marido ausente de la mujer, situación que le servirá a ella para expresar todas su frustraciones relacionadas con el fracaso de su matrimonio.   

La verdad es que Kiarostami se esfuerza en dar cuerpo a una más compleja  d e lo que parece dentro de una película bien inusual y que tal vez peca de algo pedante y torpemente intelectual. No obstante, Binoche esta realmente magnífica y Shimmell tampoco le va a la zaga, con lo cual la película, un ejercicio bastante arriesgado, no naufraga en ningún momento. Una película tal vez algo artificiosa y forzada y exasperadamente lenta, pero con un discurso sobre el matrimonio, las relaciones de pareja y el amor que tiene su intríngulis.

sábado, noviembre 13, 2010

MERCADER DEL TIEMPO (y III): EL DESVÍO. Relato de ficción


Él había nacido en aquel mismo pueblo, aquel año, solamente hacía unos cinco meses. Rafael, el hijo pequeño de Eutiquio y Amalia, el séptimo hijo, había visto la luz accidentalmente en la torre de la iglesia, junto a los mecanismos del reloj que se construyó a principios del siglo XX con el dinero de un vecino indiano y que desde entonces nadie se había ocupado en demasía por mantener. Amalia estaba sola en casa aquella tarde en compañía de sus hijos pequeños, ya que Eutiquio había salido al campo, se puso parturienta y cuando salió de la casa sujetándose el vientre y entre gritos solo fue vista por el sacristán, al que no se le ocurrió mejor cosa que llevarla a la iglesia. Pero Don Cesáreo estaba dando la misa de las siete, y entonces Servando, que era así como se llamaba el sacristán, avisó a una niña que estaba oyendo la misa para que avisase a la comadrona mientras trataba de llevar a Amalia a la sacristía, pero con el nerviosismo se equivocó de puerta y entraron en la torre de la iglesia. Una vez allí, no había marcha atrás, el niño estaba a punto de salir, y Servando se llevó a Amalia a lo alto de la torre, junto al reloj. La comadrona no tardó en llegar, y el pequeño Rafael tampoco. Ahora, meses después la misma persona estaba aquella madrugada en el pueblo duplicada, durmiendo como bebe en una cuna y también hablando con las autoridades del lugar como adulto.
     
En sus viajes en el tiempo, en el tiempo futuro a su “muerte”, Rafael había visto como su nombre se había borrado: nadie le recordaba, nadie sabía del habilidoso y genial español que diseñaba relojes para una firma suiza y ni tan siquiera había noticia alguna de que sus relojes hubiesen existido nunca. Ni él había existido. Sí en cambio su familia, la mayor parte de ella muerta en la guerra civil a causa de un pelotón de fusilamiento que entró en la aldea como simple represalia para ajustar las cuentas con un joven alcalde socialista que procedente de otra aldea había llegado a  la alcaldía en 1933, después de una sucesión de fugaces alcaldes que comenzó cuando el que fuera durante 5 años alcalde de la localidad, un hombre más bien conservador, dimitiese de su cargo y se trasladase a otra aldea tras la desgraciada muerte por tuberculosis de su esposa a finales de 1930. Rafael, el relojero mercader del tiempo, sabía que con un alcalde escorado a ideas no muy progresistas, el ejercito nacional nunca hubiese entrado en el pueblo en 1937 buscando a ningún alcalde rojo que, sin ellos saberlo, había huido días antes, y que ante su ausencia, los soldados decidiesen dar muerte en el paredón a varios vecinos como si de una vulgar pataleta se tratase. Aquel día, el pequeño  Rafael, con siete años de edad, perdió a su casi toda su familia salvo, entre otros, a su hermano mayor Tomás, que se encontraba de aprendiz de bolsero en la capital.   


Eran ya las cinco de la mañana, y el médico Don Marcial Núñez había administrado la extraña inyección de aquel supuesto medicamento prodigioso a la mujer enferma del alcalde, siguiendo las indicaciones del mercader del tiempo. Según Rafael, la mujer mejoraría en unos días y se libraría de una muerte segura que ocurrió en su pasado y ocurriría en el futuro de no ser por su intervención.  Cuando el médico se trasladó a casa del alcalde, le acompañaban todos los que estaban reunidos en la sacristía unos instantes antes. El alcalde estaba sumamente agradecido a aquel ser que ahora volvía a tener su cabello y barba blancos y que al principio todos pensaban que se trataba de un loco. La comitiva volvió a la sacristía de la iglesia. Estaban todos menos Tomás, que se había quedado a ayudar a los hijos del alcalde a restablecer el orden en la casa.   
- Ahora me imagino que ya con esto se ha solucionado el asunto- dijo el doctor Núñez-  ¿Así nuestro pueblos e encuentra ya a salvo?   
Rafael, que se encontraba sentado sobre un taburete, con el rostro serio e impasible y sin mediar palabra, se levantó y se dirigió hacia un gran espejo que se encontraba al fondo de la estancia. Se puso frente a el, se quitó el gorro y se levantó la parte de la melena que le caía por su hombro izquierdo y que ahora tenía un tono grisáceo, descubriendo una mutilada en la parte superior de su pabellón. Rafael no pudo contener una expresión de sorpresa e incredulidad que convirtió su rostro en una grotesca máscara de desesperación que no atinaba a articular palabra. El resto de concurrentes se asustó al ver como aquel hombre que se había mostrado sereno, fuerte, decidido e impasible durante todo el día ahora parecía un ser asustado e indefenso, tocándose tembloroso su deformada oreja ante el espejo. Se volvió encolerizado ante el resto 
- Esta herida la he tenido durante años y años- dijo con una mezcla de ira y tristeza- me la hicieron unos compañeros cuando yo tenía 10 años en un hospicio de Auxilio Social, en 1940. Con el pasado cambiado, yo no debería haber estado incluso y nunca me hubieran hecho esa herida - el resto de asistentes miraba sin saber que decir- no se ha alterado el pasado, por lo que veo… y el futuro seguirá igual ¿que ha pasado?
Unas voces se oyeron en la calle. Asemejaban gritos, pero al oírlos mejor era evidente que se trataba de una mezcla de gritos, lamentos y llanto. Todos salieron de la iglesia y se encaminaron a donde venían los gritos, observando como a medida que se aproximaban a donde los lamentos eran más audibles las calles tenían más y más gente que habían salido súbitamente de sus casas para averiguar que era lo pasaba.  Un nutrido corro se encontraba a las puertas de la casa del alcalde, rodeando a una de sus hijas, sentada, llorando en el suelo, sujetando el cuerpo inerte y con la camisa cubierta de sangre de un niño de unos nueve años, el hijo pequeño del alcalde. Otro  adolescente y una niña lloraban desconsolados ante la escena, los cuerpos contra la fachada de la casa. Todos los que les observaban tenían expresiones de asombro y de tristeza, llorando, cuchicheando, dirigiendo a ratos su mirada a una figura que se encontraba unos pasos atrás, en una esquina envuelta en penumbra, llorando sentada  con la cabeza metida entre las piernas. Era Tomás.


- ¡Lo ha matado, lo ha disparado!- la hija mayor del alcalde, de unos quince años, gemía ante el cadáver de su hermanito- ¡con esa pistola rara!
  Tomás, entre sollozos, se levantó y se dirigió ante la escena. Llevaba algo en la mano.  Los lugareños miraban al joven, rabiosos y compungidos. El alcalde se había precipitado ante su hijo muerto, sobre el cual comenzó a llorar. Rafael introdujo su mano en la bolsa, como tratando de buscar algo. Su rostro no tardó en palidecer.
- ¡Ha sido sin querer!- gritó Tomás- ¡yo solo les estaba enseñando la pistola de este señor, que es mi hermano pequeño, y se me disparó!
- Es cierto lo que dice. Ha debido de coger la pistola cuando estábamos atendiendo a la esposa del alcalde. Por favor, no le hagan nada…puede que haya sido una irresponsabilidad de su parte coger el arma, pero en realidad  todo es culpa mía.
Eran más de las seis de la mañana y todo el pueblo estaba ahora en la calle. Dentro de menos de dos horas, la iglesia volvería a reanudar las campanadas.  El cura y el médico se miraron entre sí, ya sabían lo que iba a ocurrir. La desolación solo se había alejado de la familia del alcalde durante unas horas, ahora había vuelto y el futuro la había traído. El alcalde se iría desolado del pueblo y entonces el transcurso del tiempo seguiría el camino trazado. Ya no había salvación, Rafael, el hijo menor de Eutiquio nacido hacía apenas unos meses, había fracasado. El mercader del tiempo, el viajero de los años, no había conseguido salvar a nadie, ni a si mismo, y su propio hermano, el hombre que le había fabricado una herramienta que le iba a ser  muy útil, tenía parte de culpa.   
- La única esperanza es una alteración caótica. - los aldeanos no entendieron las para ellos extrañas palabras de Rafael- Por favor, maten al bebé. Al hijo pequeño de Eutiquio. Mátenme


El susto, el miedo y la sorpresa impidieron a los lugareños articular palabra alguna durante un tiempo. Amalia, la esposa de Eutiquio se había llevado las manos a la boca al oír esto.
- No podemos hacer eso- dijo Don Cesáreo- No podemos matar a un niño indefenso. Lo mejor que puede hacer usted ahora es marcharse, abandonarnos.
- Eso no arreglará nada. Vayan a donde el niño y ahóguenle con una almohada. Así yo no existiré nunca. Esto puede que no sirva para nada y no altere un ápice del futuro, pero quien sabe. Es el caos, y es imprevisible. Por lo menos, así terminará mi sufrimiento, de lo contrario tendré que seguir vagando por el tiempo hasta encontrar una solución que cada vez es más difícil.  
Tomás se acercó a su hermano y le entregó la pistola. 
- No te vamos a matar, tú y yo vamos a sobrevivir, pero te prometo que yo voy a hacer todo lo posible por salvar a padre, a madre, a los hermanos y a este pueblo.
Un hijo del alcalde intervino:
- No vamos a decir nada a nadie, no vamos a decir que usted estuvo aquí y que Tomás mató a mi hermano por accidente.
Los lugareños asintieron al oír esto. Rafael negó con la cabeza.
- No va a ser suficiente. Si no lo hace ninguno de vosotros, entonces lo haré yo. A mí como mercader del tiempo no se me puede matar. 
- Ni se te ocurra…- Eutiquio miró desafiadamente a su hijo
Rafael, el mercader del tiempo, miró con tristeza a su familia, a l resto de habientes del pueblo, a las casas de la aldea, a la iglesia con su reloj.
-  Puede que yo cometiese un error. O que el tiempo no se pueda controlar en ningún caso. Puede que sea imposible burlar y  controlar el tiempo, incluso para aquellos que ya no vivimos conforme a sus normas. Las manecillas vuelven a moverse a descontroladas, el viaje continúa
Dicho esto, la figura de Rafael se volatilizó

 

Eran ya las seis y media de la tarde, cuando por fin encontraron una gasolinera tras muchos kilómetros recorridos. El GPS estaba desactualizado e hizo perderse durante un buen rato a los tres ocupantes del coche, bastante perdidos ya de por si en unas carreteras que no conocían prácticamente nada. En la gasolinera, preguntaron donde se encontraba aquel pueblo sumergido por un pantano, y les respondieron que estaría a unos 10 km, aunque tendrían que coger un desvío por una carretera comarcal. La obsesión de Raquel era ver de nuevo el pueblo natal de su abuelo Tomás, o mejor dicho, lo que quedaba de él. Ella lo había visto de niña un par de veces, pero ahora quería enseñárselo a su marido y a su hija de cuatro años. Raquel nunca conoció a su abuelo, que falleció cuando su padre era aún muy joven, y tenía de él una imagen muy mitificada, ya que sabía que fue el único superviviente de una familia fusilada en la guerra y que se hizo a si mismo como fabricante de bolsas, carteras y otros objetos de cuero.
- Mira, Manu, esa es la comarcal, el pantano estará ya cerca. Ya me parece que estoy viendo el campanario de la iglesia. ¡Mira, Joana, una iglesia en el agua! ¡Qué guay!, ¿verdad?   

Se iban aproximando al pantano en medio de un paraje agreste y silencioso. Avanzaron por la descuidada carretera en donde no transitaba ningún otro vehículo. Tampoco se veía a ninguna persona cerca, hasta que vieron caminando por la carretera a alguien.

El caminante iba vestido con una larga chaqueta de tono pardo que llevaba prácticamente abrochada pese al calor que hacía. Sobre la cabeza llevaba un sombrero pequeño y extraño de color ocre, casi como una capucha, aunque no formaba parte del abrigo. Aquel hombre parecía un anciano ya que su barba era blanca y su pelo también lo era. Caminaba ayudado por un bastón y cuando lel coche pasó delante de él Raquel y Manu contemplaron como su mirada permanecía perdida mirando a algún punto indeterminado con el rostro serio y preocupado. Pararon el coche y se dirigieron al caminante.
- ¡Oiga!, ¿A dónde se dirige?


FIN

martes, noviembre 09, 2010

El aparatito de Lumiere- HÉROES



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La sorpresa agradable del año en lo que al cine español se refiere. Porque esta modesta y pequeña producción catalana, que en la primavera de este año tenía problemas para encontrar distribuidora, es un filme sentido, entrañable y hecho con sumo cariño y entusiasmo. Un filme que trata de recuperar el espíritu del cine infantil y preadolescente de los años ochenta con una historia precisamente enmarcada en esa década y un claro componente nostálgico y revivalista que trata de lanzar un guiño a la generación de nacidos y nacidas en la década de los 70 y que en los 80 fueron niños o adolescentes, una generación que creció con películas como E.T, Los Goonies, La Historia Interminable, Indiana Jones o Cazafantasmas, con series de televisión como El Coche Fantástico, El Equipo A o V y con las bicicletas BMX, los videojuegos digitales de bolsillo, las zapatillas nike o las calcamonías. El director Pau Freixas, de la quinta del 73, se marca un esplendido y muy personal melodrama-comedia teóricamente dirigido al público infantil pero que será más apreciado en toda su intensidad por los treintañeros, que seguro que verán reflejada alguna parte de su infancia o pubertad en este bonito filme. Tomando como sujeto central de la historia un grupo de chavales de entre 11 y 13 años y con la referencia engañosa de filmes ochentenos de pandillas de críos como Los Goonies o Cuenta Conmigo  (y por que no, la serie Verano Azul) la película se estructura a través de una sencilla historia transtemporal que termina por enganchar y entusiasmar al espectador más exigente hasta llegar en los minutos finales a un torrente de emociones sencillamente espectacular.

Héroes comienza en la época actual con el casual encuentro en la carretera entre un ejecutivo (Alex Brendemühl)  que se dirige con su coche a una importante reunión y una mochilera extrovertida y buenrrollista (Eva Santolaria) que esta haciendo un trayecto a pata, ambos de treintaitantos años y a los que la cara del otro les recuerda a alguien que conocieron tiempo atrás. Comienzan los recuerdos y estos nos llevan a 1986 en una pequeña localidad de veraneo en la costa catalana en donde se encuentran cuatro chavales y una chavala, conocidos la mayoría desde veranos atrás (casi todos visitantes estivales en el pueblo) y que se disponen a participar en una carrera de vehículos caseros  entre cuadrillas de chavales, cuyo premio es quedarse durante un tiempo con una vieja cabaña en lo alto de un árbol, que según dicen en el pueblo, tiene la propiedad de hacer los deseos realidad. Las ilusiones de los niños para ganar la cabaña y asuntos como los primeros amoríos contrastarán con la cruda realidad circundante, ejemplificada en el drama de Javi, que desea que su padre recién divorciado vuelva junto a él, su madre y su hermano, al tiempo que no sabe que actitud tomar ante el novio de su madre, que por vez primera acompaña a la familia en sus vacaciones y que para él es todo un extraño. Presente y pasado, recuerdos y lecciones aprendidas se entrecruzarán en las dos historias que nos presenta este filme, en donde si bien se hecha de menos un componente dramático más trabajado y menos edulcorado, la unión de todas piezas se antoja efectiva.

Es cierto que se podían eludir ciertos tópicos manidos (primeros amores, el siempre recurrente personaje del chaval rechazado) y que sobra cierto tono de homenaje un tanto evidente y simplón (el cine del primer Spielberg, algunos clásicos generacionales del cine y la tele), pero la película es algo más que un filme nostálgico, es un canto a la amistad y dentro de esta, a aquella que se forja en la inocencia, en la infancia y que a la postre crea algunas de las amistades más duraderas y eternas. “No os deis prisa por crecer” se dice al principio de la película: no puede ser más claro el mensaje que Freixas lanza, que su generación (la mia también), siempre tendrá una deuda con su infancia feliz y todos sus tótems (pelis, cómics, música, objetos de consumo) que de alguna manera han forjado su carácter en la edad adulta. Todo es creíble en Héroes  gracias a una perfecta ambientación de los ochenta en donde no faltan los donuts, ni los tigretones, los chicles Cheiw, las BMX, las cintas de Cassette y la música tecno (se pueden oír dos entrañables temas de Alphaville, uno de ellos en un momento crucial de la película). Los intérpretes infantiles Ferrán Rull, Alex Monner, Mireia Vilapuig, Marc Balaguer, Nerea Camacho y Joan Sorribes (este último afectado por el síndrome de Down) están que se salen, aunque sus voces en la versión castellana - la peli esta rodada en catalán- en la mayor parte de los casos no sean las suyas.  Los adultos (Lluis Homar, Alex Brendemühl, Eva Santolaria y una excelente Emma Suarez) hacen también un estupendo trabajo, y el director, Pau Freixas, demuestra ser un nombre a tener en cuenta en el futuro. Una película muy agradable, emocionante y conmovedora como pocas se pueden ver últimamente.  

domingo, noviembre 07, 2010

Mis 50 discos que te cagas (11): THE BEATLES – THE BEATLES (THE WHITE ALBUM) (1968)


Un año más, The Beatles seguían en la cima del mundo. Eran los últimos compases de los sesenta, y libres de las ataduras de las giras, se permitían estirar su creatividad al máximo, como habían demostrado en 1967 en Sgt. Pepper y Magical Mistery Tour su proyecto de telefilme y disco. A principios de 1968, el cuarteto estuvo en su famoso retiro espiritual en la India periodo en el cual comenzaron a escribir algunas de las canciones que conformaron este álbum. La época más psicodélica parecía haber pasado y ahora los Fab Four deseaban hacer canciones instrumentalmente no muy complejas pero experimentando con toda clase de ritmos (muchas veces novedosos) y estilos, siempre siguiendo un patrón de inmediatez sonora y en ocasiones de timón  acústico. De vuelta al Reino Unido, los chicos fundaron su compañía de comunicación Apple Corps y entre mayo y octubre anduvieron yendo y viniendo de Abbey Road tratando de dar cuerpo a un LP que al fin resultó largo, larguísimo: 30 canciones en total que serían divididas en dos discos en lo que iba a ser uno de los primeros álbumes dobles de la historia del rock, tras el Blonde on Blonde (1966) de Bob Dylan, el primer gran LP doble de la historia. Las sesiones de grabación fueron eternas además de tensas y accidentadas, principalmente por la presencia de la novia del ya divorciado  John, la artista multidisciplinar japonesa Yoko Ono. Los malos rollos comienzan a aparecer entre John, Paul, George y Ringo, de hecho Ringo de abandonó brevemente la banda (sin la opinión pública enterarse de ello) en mitad de la grabación del álbum debido a que no se sentía a la misma altura creativa de sus compañeros.

En prácticamente todas las canciones del disco el formato cuarteto no existe, casi todas fueron grabadas por los miembros por separado y muchas veces con solo un  Beatle en la versión final de la canción –en otras ocasiones se mezclaron las aportaciones grabadas por separado- o con dos o tres, pero muy pocas veces los cuatro juntos.  Además, por vez primera, músicos ajenos a la banda hicieron contribuciones instrumentales significativas en algunas canciones. El disco no tuvo título por deseo de la banda, ya que el resultado final fue tan espectacularmente variado, completo y al fin y al cabo grandioso, que ponerlo un título que condensase su esencia era harto difícil. El inusual color blanco de su voluminosa carpeta doble bautizará oficiosamente al disco como “El álbum blanco” o El Doble Blanco”

Los Beatles pese a sus emergentes problemas internos, se encontraban en un momento creativo realmente dulce y ya por separado cada uno de ellos (con Ringo en una bastante menor medida) eran compositores e intérpretes con marcada personalidad. Parieron para el álbum canciones como churros que además eran grandes canciones y todas ellas siguiendo todos los estilos del rock existentes hasta el momento. A fin de cuentas un álbum ambicioso y que mostraba la grandeza de un grupo en la cumbre de su madurez artística. El White Album es un fanta´stico cajón de sastre beatleliano en que se puede encontrar de todo, desde rock and roll semiclásico (Birthday) hasta hard rock pre metálico mucho más avanzado que lo que podían hacer grupos como The Who (Helter Skelter) y que se anticipaban a Black Sabbath o Led Zeppelin, pasando por momentos folk, bluesisticos, cabareteros, infantiles o incluso experimentales. Al haber compuesto y grabado el disco de manera casi individual y fragmentada, los cuatro Beatles fueron más multinstrumentistas que nunca y en ese sentido se lucieron como músicos más que en ningún LP anterior. John mostró  preferencia por temas instrospectivos y medios tiempos (apuntes de su futura carrera en solitario) y Paul enseñó su enorme eclecticismo y versatilidad, desde la balada acústica al pop naïf pasando por el Pop- Rock californano hippie, como en Back in the USSR, el pegadizo tema rockista con armonías vocales a lo Beach Boys que abre el disco. Los dos líderes de la banda se repartieron la tarta prácticamente a partes iguales y por separado, con alguna confluencia ocasional (la divertida Birthday), mientras que George aportó cuatro composiciones de alto calibre ye incluso Ringo Starr se estrenó en solitario como compositor con la semi country Don´t Pass Me By y no lo hizo nada mal.       
 
En The Beatles predomina el tono rockista, crudo y eléctrico en favor del popero, resultando igual de rockeramente evocadores temas ejecutados de manera acústica como Revolution 1- que tuvo un previa versión single eléctrica-  como los marasmos de guitarra y batería de Helter Skelter, con Paul gritando cual chillador negroide.  El poso Blues Rock (ritmo muy en boga en la época) esta casi omnipresente ya bien sea en Paul (Why Don´t We Do It in The Road? ) como en John (Yer Blues, Happiness is a Warm Gun). Hay baladas y medios tiempos para todos los gustos, desde el intimismo minimalista lennoniano (Julia, Dear Prudence, Cry Baby Cry) hasta la vertiente folkie acústica (Mother Nature Sun, la primera canción ecologista de la historia o Blackbird, ambas con un sentido e inspiradísimo Paul McCartney), pasando por aciertos de George Harrison como la delicada Long, Long, Long o la ya clásica While my Guitar Gently Weeps con el mismísimo Eric Clapton haciendo el solo de guitarra. Y no se vayan todavía aún hay más: proto funk (Savoy Truffle), pop naïf infantil (Ob-La-Di, Ob-La-Da), folk imitando a Bob Dylan (Rocky Racoon, con Paul en el papel de un trasunto del de Minnesotta), pop-rock enérgico (Glass Onion), pop melodramático (Sexy Sadie) o las cada vez más habituales conexiones de Paul con el music hall y las músicas populares antiguas (que tan poco gustaban a John) en piezas inspiradas como Martha My Dear o la gramolística Honey Pie.   

La presencia de Yoko Ono en el estudio (intervino en las sesiones) y el creciente interés de John Lennon en las vanguardias musicales del momento (minimalismo, John Cage) por influencia de la nipona hicieron que como penúltimo corte del LP se grabase Revolution 9 , una extravagante pieza de música concreta construida a través de un collage de diferentes sonidos. Y cerrando el álbum, la entrañable Good Night, un tema a lo crooner de los 40 coros y orquestaciones incluidos compuesto por John como nana para su retoño Julian y estupendamente cantado por Ringo.

El White Album es toda una pasada. Los Beatles parecían no tener límite, pero estaba claro que algo estaba pasando entre ellos. Aunque en su relación comenzó la cuesta abajo, aún les quedó tiempo para seguir haciendo obras maestras en el año siguiente y para seguir siendo el mejor grupo del mundo. Si a alguien tiene alguna duda de la grandeza de los Beatles, que escuche este disco.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Pop Rock, Blues Rock, Folk Rock, Pop, Rock and Roll, Hard Rock, Cabaret, Música Concreta, Crooner
Publicación: noviembre 1968
Sello original: Apple
Producción: George Martin
Duración: 93:35 (dos álbumes)
Músicos:
John Lennon: voz, coros, guitarras, bajos, piano eléctrico, piano acústico, Hammond, harmonium, melotrón, batería, percusión, harmónica, saxo, cintas, loops de cinta, efectos de sonido, efectos electrónicos
Paul McCartney: voz, coros, guitarras, bajos, piano eléctrico, piano acústico, Hammond, cascabeles, pandereta, palmas, batería, percusión vocal, flautín, cuerno, efectos de sonido.
George Harrison: voz, coros, guitarras, bajos, Hammond, batería, percusión, efectos de sonido
Ringo Starr: batería, percusión, piano eléctrico, cascabeles, voz, coros.
George Martin: arreglos de orquesta, cuerda, metal y clarinete, dirección de orquesta
Eric Clapton: guitarra principal en While my Guitar Gently Weeps
Mal Evans: coros y palmas en Dear Prudence, palmas en Birthday, trompeta en Helter Skelter
Yoko Ono: coros y palmas en The Continuing Story of Bungalow Bill, voz hablada, cintas y efectos de sonido en Revolution 9, coros en Birthday
Ted Barker, Leon Calvert, Bernard Miller, Alf Reece, Stanley Reynolds y Tony Tunstall: metales en Martha My Dear
Leo Birnbaun y Henry Mierscough: viola en Martha My Dear
Fred Alexander: violoncello en Martha My Dear
Bernard Miller, Dennis McConell, Lou Surfier y Les Madox: violines en Martha My Dear
Jack Fallon: violín en Don´t Pass me By
Reginald Kilby: violoncello
Henry Datyner, Eric Bowie, Norman Lederman y Ronald Thomas: violines en Glass Onion
Eldon Fox: violoncello en Glass Onion
Jon Underwood y Keih Cummings: violas en Glass Onion
Harry Klein: saxo
Dennis Walton, Ron Chamberlain, Jim Chest y Rex Morris: saxos en Honey Pie
Raymond Newman y Morris Smith: clarinete en Honey Pie
Art Elefson, Danny Moss, Derek Collins, Ronnie Ross y Bernard George: saxos en Savoy Truffle
Pattie Harrison, Jackie Lomax, Maureen Starkey: coros
The Mike Sammes Singers: coro en Goodnight
Chris Thomas: melotrón, clavicordio, piano


Track listing

1- Back in the USSR
2- Dear Prudence
3- Glass Onion
4- Ob-La-Di, Ob-La-Da
5- Wild Honey Pie
6- The Continuing Story of Bungalow Bill
7- While My Guitar Gently Weeps
8- Happinnes is a Warm Gun
9- Martha My Dear
10- I´m So Tired
11- Blackbird
12- Piggies
13- Rocky Racoon
14- Don´t Pass Me By
15- Why Don´t We Do It In The Road?
16- I Will
17- Julia
18- Birthday
19- Yer Blues
20- Mother Nature´s Son
21- Everybody´s Got Something to Hide except Me and My Monkey  
22- Sexy Sadie
23- Helter Skelter
24- Long, Long, Long
25- Revolution 1
26- Honey Pie
27- Savoy Truffle
28- Cry Baby Cry
29- Revolution 9
30- Good Night

miércoles, noviembre 03, 2010

El aparatito de Lumiere - LA RED SOCIAL (THE SOCIAL NETWORK)





***

Se esperaba con curiosidad este filme sobre el nacimiento de la famosa red social Facebook y las andanzas de su controvertido creador, Mark Zuckerberg, más que anda por el poso de amarillismo y de rabiosa actualidad que desprendía el susodicho tema (el del “feisbuk”, of course), en boca y ala alcance de todo el mundo. La cosa no inspiraba a priori confianza debido a lo (demasiado) reciente de los acontecimientos que retrata, y como todo el mundo sabe un hecho real relativamente próximo en el tiempo es más bien materia prima de telefilms que de un filme cinematográfico serio. Pero, por fortuna, dicha desconfianza es infundada ya que su director, el experimentado y hábil David Fincher (Seven, The Game, El Club de la Lucha, El curioso caso de Benjamin Button) se esfuerza porque su película no caiga en el telefimismo ni en el sensacionalismo barato. Un también inteligente guión de Aaron Sorkin consigue una película interesante pero con varios peros, el principal resultar casi ininteligible para gente no puesta en el mundo de las redes sociales y de internet en general, y ya de manera más secundaria, las limitaciones que acarrea trabajar con un material argumental totalmente centrado en temas legales, demandas y contrademandas: casi una película de juicios (subgénero tedioso donde los halla) salvada por un guión bien cimentado y que tiende más la drama de personajes que a la parafernalia judicial y al thriller, y en donde aparece retratado con esmero y credibilidad el mundo universitario elitista norteamericano, ambientación central del filme,  con sus fraternidades, sus alumnos trepas y pedantes, sus pisos compartidos y sus fiestorros desenfrenados.

El verdadero Mark Zuckerberg, interpretado aquí por Jesse Eisenberg, no quiso tomar parte en el asesoramiento de esta película, cosa que si hicieron algunos de sus colaboradores en el emporio Facebook. El Zuckeberg que aparece en esta peli es caracterizado como un chaval egoísta, obsesionado con destacar y con montar líos que estén en boca de todo del mundo y sediento de dinero una vez su invento de Facebook (¿o no fue  suyo?) comienza a ser rentable. En ese sentido, no es muy amable la semblanza que se nos hace del millonario más joven del mundo, aquel muchacho que desde las aulas de Harvard creo en 2003 una web con los datos de los alumnos de la uni para paliar las ansias de esta sociedad moderna de conocerlo todo de todo el mundo. Pero tampoco se dilapida a Zuckerberg, ya que al fin de cuentas su inteligencia consiguió superar no pocas dificultades legales y demandas por robo de idea, aunque todo eso le hizo gabarse indeseadas enemistades como la de su antiguo socio y mejor amigo Eduardo Saverin (Andrew Garfield). De todas formas, que nadie se lleve a engaño, esta película no hace ningún retrato psicológico mínimamente riguroso del personaje central ni de su mundo. Da la impresión de que Fincher y  Sorkin se conforman con un filme dramático basado en una historia real correcto pero apañadito…y es que la premisa inicial tampoco daba para mucho más, para que engañarnos. 

¿Efectismo? Afortunadamente muy poco en esta película. ¿Oportunismo? Tal vez sí. Pero a fin de cuentas La Red Social es una buena película y de bastante recomendable visión para todos aquellos interesados en los daños colaterales del auge de la comunicación por internet y de sus redes sociales en el mundo contemporáneo. Excesivamente larga (dos horas) para el tema tan cerrado dentro de si mismo  que toca y proclive a hacer perder al espectador el hilo con tiras y afloja argumentales continuos, pero muy efectiva y degustable.  

lunes, noviembre 01, 2010

MERCADER DEL TIEMPO (II): EL RELOJERO (Relato de ficción)


Casi a medianoche llegó el médico con dos de los hijos de Eutiquio, el labrador.  Algunos lugareños habían salido de sus casas a plena noche y cuchicheaban a las puertas de las casas de las calles cercanas a la vivienda de Eutiquio y su familia. Evidentemente, algún alboroto acaecido hacía relativamente poco tiempo les había despertado, o bien estando aún despiertos habían dirigido su curiosidad a la casa de su vecino por cierto trajín de personas entrando y saliendo de la casa, entre ellos el cura Don Cesáreo. Cuando el médico junto con los hijos de Eutiquio, Tomás y Genaro, se adentraron en la casa pintada de blanco se oía la voz monocorde pero enérgica de Don Cesáreo desde el cobertizo, aunque prácticamente no se podía oír lo que decía. Los tres subieron silenciosamente las escaleras y cuando llegaron al cobertizo allí estaban Eutiquio, su mujer Petra, otra hija y otro hijo, el cura, otros dos vecinos, un alguacil que por su ademán de extrañeza presumiblemente había llegado poco antes, y el mendigo recogido. 

Excepto Don Cesáreo, que acababa de interrumpir su discurso ante la llegada de los nuevos visitantes y mostraba un rostro entre enfurecido y ansioso, el resto de concurrentes que rodeaban al forastero tenían todos expresiones de perplejidad. El cura saludó al médico fríamente y dirigió una mirada inquisitorial al viejo caminante, que sentado en el suelo tenía ante el su zurrón abierto. Don Marcial ante lo extraño de la escena y el silencio que se había producido con su llegada solo fue capaz de preguntar que era exactamente lo que sucedía. Inmediatamente, antes de que nadie pronunciara una sola palabra, el forastero comenzó a hablar 
- Esto que aquí guardo y he mostrado antes no pertenece a este tiempo, al tiempo presente. Proviene de un tiempo futuro que yo he vivido en parte. Todo esto son señales del futuro que vendrá- miró al cura y después al médico- Supongo que todo esto querrá verlo usted- dijo dirigiéndose a Don Marcial Nuñez-  pero lo cierto es que aún no han visto todo como es debido, solo he enseñado las cosas por su aspecto
Don Cesáreo miraba fijamente al forastero con el semblante confuso:
- No sabemos todavía quien es usted y donde viene. Más vale que nos lo diga cuanto antes, y nos diga también por que ha venido aquí y que pretende.
            El forastero de barba y largo cabello blanco estaba sacando de su enorme bolsa de cuero marrón unas extrañas cajas y frascos que depositó en el suelo ante la vista de toda la gente que se encontraba en la estancia. Estos objetos despertaron la curiosidad del doctor Núñez en tanto que el galeno se dio cuenta que todo aquello podían ser medicamentos, aunque el no había visto nunca antes cajas de tanto colorido (aunque predominaba el blanco), ni frascos de cristal tan raros. El resto de concurrentes no mostraba especial sorpresa ante aquel insólito muestrario de cosas que una vez acercadas al centro se podía apreciar que algunas eran algún tipo de píldoras o pastillas. El medicó intuyó entonces que el forastero ya había enseñado eso antes al resto  
- Es medicina de un tiempo futuro, doctor. Podría curar enfermedades que para ustedes ahora son incurables. Para que se convenzan que todo lo que digo es cierto, puede usted utilizar el contenido de este bote, contiene un medicamento que se descubrirá dentro de más de 20 años. Se que hay una vecina de este pueblo que padece tuberculosis, adminístrele la dosis que pone en este papel- el forastero sacó de su zurrón una jeringuilla que parecía de goma- y puede utilizar esto, yo le diré como
El cura decidió volver a intervenir:
- ¿Como sabe usted que la mujer del alcalde tiene tuberculosis? ¿Y que es todo esto? Esto o bien es un engaño o sino, puede que sea algo peor. Este hombre si no es un farsante blasfemo que se cree capaz de curar a los demás…puede que sea un enviado del infierno.
Eutiquio, su mujer, sus hijos y el resto de personas en el cobertizo se turbaron al oír las inquietantes palabras de Don Cesáreo. El médico prefirió en lugar de tomar el frasco acercarse a donde se encontraba el forastero, sentado en el suelo, y examinar las cajas, hechas de un cartón casi tan pulcro como una lámina de plata.  Miró las pastillas de contenían alguna de esas cajas y se contemplando largo rato unas que parecían como perlas alargadas de dos colores. Clavó luego su mirada al desconocido.
- ¿De donde ha sacado esto?
El forastero suspiró y se aguardó un largo silencio

Los hijos del campesino miraban con fascinación a aquel hombre y a aquellas cosas que decía que venían del futuro y que algunas de ellas podían curar enfermedades que ellos creían que te podían mandar al otro barrio en menos de nada.  El visitante se tomó su tiempo antes de volver a sacar algo más de su bolsa. Se trataba de unas fotografías, una fotografías que antes había enseñado a los habitantes de la casa y al Don Cesáreo. A simple vista tenían la particularidad de que eran en color. El forastero se levantó y fue mostrando las fotografías a los aldeanos.
- Esto es la capital dentro de 40 años. Y esto es un cohete, un artilugio que viajará a la luna también dentro de 40 años. Aquí tiene ustedes en esta otro fotografía a  la superficie de la luna- los lugareños agarraban y contemplaban las fotografías temerosos y con reparos, como quien ve algo que le turba o inquieta y decide volver la mirada. Posiblemente fuese tanto el hecho de que las fotografías tuviesen tanto color como la vida real y que pareciesen como cachos de realidad empequeñecidos y pegados en un pele, como el hecho de que se podía ver en ellas cosas increíbles tales como edificios de cristal, automóviles que jamás habían visto, gente con ropa indescriptible, el paisaje del valle atravesado por un basto camino liso. El forastero también sacó de la bolsa calendarios de diferentes formas y tamaños con fechas de años tales como 1944, 1958, 1974, 1989, 2005, para extraer finalmente lo que aprecía otro taco de fotografías, pero estas eran en blanco en negro.
- Vuelvo a enseñar lo antes mostré. Son fotografías de este pueblo dentro de unos cuantos años.
Las fotografías mostraban a batallones de soldados en la plaza del pueblo, a casas de la localidad casi derruidas, más soldados, y una que dejó con la boca abierta a los asistentes, en donde se veía a  una serie de cadáveres tendidos en el suelo de la plaza y alrededor de ellos una mancha oscura, posiblemente sangre. A los cadáveres alguien les había borrado la cara, en el lugar donde debería parecer esta, se veía una mancha blanca.
- Esto es lo que va a suceder dentro de menos de lo que ustedes suponen. Va a haber una cruenta guerra entre hermanos. Aunque no llegarán a utilizar cosas como estas. 

El forastero mostró una pistola de aspecto extraño. Esto pareció dejar anonadado al alguacil, obviamente nunca había visto un arma de fuego así. Los asistentes dieron un paso atrás en cuanto el hombre de barba blanca extrajo el arma de su bolsa. Los cuatro hijos de Eutiquio que asistían a la alucinante reunión parecían bastante consternados en su corta edad de adolescentes o infantes por todo lo que estaban teniendo ocasión de contemplar. El cura Don Cesáreo ya no podía ocultar más su ira.
- ¡Basta ya! Esta claro que estamos ante una especie de demonio o de magia pagana. Debo de avisar al obispo, y si es preciso que él de aviso a la Santa Sede 
El hombre extraño  ignoró con sorprendente aplomo las palabras del sacerdote y mostró otra fotografía en blanco y negro, esta de mayor tamaño que las otras. Aparecía el paisaje del pueblo pero una profunda maleza parecía envolver el entorno y muchas de las casas estaban casi en ruina. 
- Aquí ven ustedes que será el pueblo dentro de unos 30 años. Desierto. Inexistente. Solo quedarán los edificios, la iglesia incluida, y todo será cubierto por las aguas de un pantano. Porque después de la guerra, de la extensión del virus del mal, el pueblo estará roto, dividido, muerto. La gente se irá marchando y entonces este entorno se verá preferible que sirva para otros menesteres. Pero yo puedo salvar a este pueblo, para eso he venido aquí. Yo he venido aquí para salvarles.
  
Fuera de la casa, se oía un murmullo de gente que iba creciendo. Eran ya altas horas de la madrugada, pero los vecinos de la aldea, sabedores de que algo sucedía en la casa de Eutiquio relacionado con el extraño caminante que acogieron esa misma tarde, no pudieron resistir a la tentación de tratar de averiguar que era exactamente lo que se cocía dentro de aquellos muros. El doctor Núñez daba vueltas alrededor de la estancia mientras escuchaba las últimas palabras del visitante
- Se que puede parecer increíble pero puede que este hombre se trate realmente de alguien que viene del porvenir. Pienso administrar a la esposa del señor alcalde el medicamento que nos ha dado.- el cura y uno de los lugareños que había en el cobertizo, que era secretario del ayuntamiento, hicieron un ostensible gesto de sorpresa- pero tiene usted que contárnoslo todo. Pero será mejor que lo haga solo ante mí y las autoridades del pueblo- miró a Don Cesáreo y al secretario-  usted puede asustar a la gente sencilla con sus fábulas
El hombre de la barba blanca asintió

 
Los alguaciles tardaron lo suyo en devolver a la gente a las casas. En la sacristía de la iglesia, a las tres de la mañana, el alcalde, el cura, el médico, varios representantes del ayuntamiento, un abogado de un pueblo cercano que solía defender los intereses de los habitantes de al aldea y por extraño deseo de forastero,   Tomás, el hijo mayor de Eutiquio, se reunieron con el recién llegado, quien les contó lo siguiente:
- Yo he vivido en el futuro, en su futuro, pero ya no pertenezco a él. Desde hace tiempo, en un momento dado de mi existencia, abandoné el transcurrir del tiempo normal para viajar y caminar a través de él,  pudiendo ir cien años hacia atrás y cien años hacia delante tomando como referencia el año en el cual me convertí en un viajero intemporal, que fue en 1970, dentro de cuarenta años. Desde entonces, mi envejecimiento es anormal e irregular, en momentos dados puedo encanecer como un anciano de setenta años pero conservando una piel de hombre de cuarenta, y en poco tiempo mi pelo puede volverse a su color original, moreno, y asemejarme más a un hombre de mediana edad.
Mientras decía esas palabras, el pelo y la barba del hombre intemporal se estaban volviendo castaños, ante la sorpresa del resto. No cabía duda que estaba dicendo la verdad. Don Cesáreo se santiguó.
- Se preguntarán como soy capaz de estos prodigios. Yo desde hace tiempo, desde un equivalente de unos cuarenta años vitales, calculo, era un hombre normal. Yo nací en un pueblo como este, en este año de 1930, y me quedé huérfano muy niño. Hasta los catorce años estuve en una institución para huérfanos que existirá cuando acabe la guerra que tendrá lugar dentro de seis años y que traerá un largo periodo de fanatismo y tiranía. A esa edad terminé en Madrid de aprendiz de relojero, aprendí el oficio y años después puse mi propia relojería en la villa y corte. No sé por qué, pero desde niño siempre me fascinaron los relojes y el tiempo.  Diseñé e inventé relojes que se hicieron muy famosos en toda Europa en la segunda mitad de este siglo y por mi habilidad tuve una oferta para trabajar en Suiza, la cuna de los mejores relojes del mundo. Allí me fui a una importante casa relojera, en 1957, con 27 años. Me casé en Ginebra con una suiza, con la que no tuve hijos y pronto destaqué creando relojes que tuvieron gran éxito- el forastero hizo una pausa- les estoy hablando en pasado, ya que este fue mi pasado, pero ustedes es su futuro- prosiguió- Durante unos años me obsesioné con crear algo único, un reloj que en lugar de avanzar hacia delante lo hiciese hacia atrás, con sus manecillas retrocediendo en la esfera. Me dí cuenta que por increíble que parezca el tiempo en realidad está en manos de los hombres, desde que se inventaron los relojes pues, se han hecho tantos y tantos durante años que han terminado por atrapar el tiempo dentro ellos, quitándoselo a la naturaleza. Pero todos los relojes se han dispuesto para que vayan hacia delante, aunque una cosa es cierta: No todos los relojes concuerdan siempre, hay al menos diferencias en muchos de ellos de un segundo, por eso el tiempo muchas veces se nos escapa a los hombres y se vuelve contra nosotros, huye. Pero aunque lo podamos controlar es imposible dominarlo, ya que los que hacemos relojes no nos ponemos de acuerdo en ajustarlos siempre, y entonces el tiempo siempre será caprichoso y pondrá ante nosotros, los hombres, todas las cosas malas que nos ocurran. Pero hay cosas que se pueden evitar y cambiar viajando hacia atrás en el tiempo.      

Los asistentes al discurso del relojero podían haber mostrado muchos sentimientos ante sus palabras: incredulidad, escepticismo, hastío. Pero lo que tenían en realidad era miedo, miedo de aquel extraño que cambiaba de apariencia física y contaba cosas alucinantes. A medida que avanzaba su relato, fueron recordando todas las cosas extrañas que les había mostrado y que guardaba en su zurrón de cuero. Iban convenciéndose de que decía la verdad, de que era un hombre que había vivido el futuro. El Joven Tomás, por su parte, no sabia muy bien que pintaba ahí ni sabía por que aquel hombre había querido que estuviese allí. Tampoco entendía muy bien las últimas palabras del relojero, demasiado abstractas para su ingenio de mozo de aldea, pero intuía que lo que decía al menos era muy trascendente. Le parecía gracioso aquello del reloj que iba para atrás
- En mil  novecientos sesenta y nueve comencé a trabajar por mi cuenta en el reloj que  avanza hacia atrás, sin conocimiento de mi empresa, que se burlaba de mis ideas. Yo quería poder viajar atrás en el tiempo para cambiar el destino de mi familia, al cual acabó muerta en la guerra, salvo un hermano que pudo sobrevivir, y de paso salvar a mi pueblo natal el cual tuvo un cruel destino.
Don Marcial se estremeció al oír esto.
- Cuando terminé el primer prototipo, efectivamente, las manecillas avanzaban hacia atrás y como yo había deseado, lo hacían a velocidad anormalmente rápida para que el tiempo además transcurriese más rápidamente- podían girar como las hojas de un ventilador-   pero el tiempo no experimentaba cambio alguno. Me llevé una gran decepción Entonces me recluí en mi estudio durante largo tiempo tratando de pensar en algo que me permitiese retroceder en el tiempo. Estuve semanas, meses, sin comer, ni dormir, pero para mí, misteriosamente, no pareció más de un día. No permitía que mi mujer en el estudio y la tuve completamente desatendida hasta que se suicidó lanzándose desde la ventana. Yo lo oí desde mi estudio y ví desde mi ventana su cuerpo inerte tendido en  el jardín. Habían pasado más de seis meses desde mi reclusión de la que sobreviví milagrosamente. Me quise quitar la vida también, desesperado por la muerte de mi  esposa y por no haber logrado inventar un reloj que hiciese retroceder el tiempo, y entonces no se me ocurrió otra cosa que poner las manecillas a máxima potencia y golpearme en el corazón con el reloj. Debo decir que tuve éxito en mi propósito de desaparecer de la vida en este mundo ya que así fue, el reloj se clavo en mi corazón atravesando mi piel y aún lo tengo aquí metido funcionado, avanzando hacia atrás o hacia delante según mi propia voluntad expresada mediante el pensamiento; lo cierto es que  efectivamente desaparecí, pero nadie encontró mi cuerpo en mi casa de Ginebra. No había muerto en el sentido estricto de la palabra, había pasado a otro estado. Lo siguiente que recuerdo a mi impacto con el reloj fue una especie de infarto seguido de un desvanecimiento, pero después, no puedo precisar cuanto tiempo, me desperté en un paisaje desolado de casas en ruinas y con una gran iglesia idéntica a la de este pueblo, un paisaje de bruma azul como de fondo de mar, con una niebla que transcurría continuamente, casi líquida pero que no  era agua. El cielo, o lo que sea que se encuentra en las  alturas de ese paisaje que es ahora mi hogar cuando no viajo en el tiempo, es negro completamente, pero a veces se puede ver como las ondas de la superficie de un lago. La iglesia, que es idéntica a la de aquí, no tiene manecillas. Entendí que estaba en un lugar donde no transcurría el tiempo, en una atemporalidad. Ahora tenía el reloj dentro de mí, era mi corazón. Probé a pensar en segundos, horas, días, meses y años que iban transcurriendo en mi cerebro a gran velocidad, hacia atrás o hacia delante, y en pocos instantes me veía en diferentes épocas, antes o después de mil novecientos setenta. Nunca en el mi lugar, en este lugar, en esta aldea, en un tiempo pasado o futuro, sino en otros lugares. Mi sino era ahora vagar en el tiempo y ofrecer a la gente cambiar su destino con cosas aún no inventadas que voy recogiendo en viajes a mi futuro. Esto lo ha venido haciendo durante muchísimo tiempo vital para mí, unos cuarenta años, que era la edad que tenía cuando desaparecí en Suiza. Mis viajes hacia adelante o hacia atrás en el tiempo en un margen de cien años tomando como referencia el momento de mi conversión en mercader del tiempo. Eso es lo que soy ahora, pero durante todos estos años no he tenido ningún éxito, no he conseguido cambiar nada. He tardado mucho tiempo en comprender que primero tenía que salvarme a mi mismo y al destino de la gente a la que le debo la vida; solo así por fin moriré de verdad.

Los lugareños escuchaban alucinados el relato del relojero, del mercader del tiempo. No cabía duda que lo que decía podía ser verdad. Don Cesáreo intervino:
- La sabiduría del Señor es grande. Solo él sabe por qué le ha ofrecido este destino sobrenatural. Pero, ¿Quién es usted? Dice que nació en este año
- Yo lo único que sé es que les voy a salvar y voy a salvar a este pueblo. Primero de un destino de guerra y destrucción y después de un destino de abandono y desaparición bajo las aguas de un pantano. Por si se lo preguntaban, mis ropas las he recogido de diferentes años. Y la bolsa, la encargué en la capital de esta provincia poco antes de viajar a Suiza, para poder llevar mis materiales del taller a casa y trabar allí en mis horas muertas. Quise una bolsa muy peculiar y única y se la encargué al mejor trabajador en cuero de mi región de origen, el cual dicho sea de paso  trabajó con probado esmero. Desde entonces esta bolsa me acompañó siempre y supe tiempo después que su fabricante había nacido en el pueblo donde yo nací. Averigüé como se llamaba y al comprobar que su apellido era el mismo que el mió, intuí que podíamos ser parientes, o hermanos. Quise ponerme en contacto con él en un viaje de regresa a España, pero había fallecido un año antes, hacia 1965. Al averiguar esto, mi cariño hacia al bolsa creció, tale es así que me la llevé en el retiro en mi taller particular y decidí ponérmela al intentar suicidarme, iba a morir conmigo. Pero cuando accedí a mi limbo intemporal, vi que había cambiado prodigiosamente, podía almacenar gran cantidad de cosas en número peso y tamaño superiores al de la propia bolsa. En ella puedo guardar ahora prácticamente todo lo que quiera, salvo objetos que nos sean excesivamente grandes ni pesados


Todos los asistentes se estremecieron ante las últimas palabras del mercader del tiempo y permanecieron en silencio durante largo tiempo. Tomás tenía los ojos abiertos como platos y no se atrevía a pronunciar palabra. Fue el médico quien rompió el silencio.
- Usted ha venido para salvar a sus padres, a su familia, ya todos los habitantes del pueblo. Ahora mismo, a unos metros, usted esta durmiendo en su cuna en la casa de Eutiquio. Díganos, Rafael, que es lo que tenemos que hacer.   

Continuará