jueves, marzo 11, 2021

Y LLOVIERON PÁJAROS (IL PLEUVAIT DES OISEAUX)

 


 

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A causa de la pandemia ha llegado con un año de retraso con respecto a su estreno previsto en las pantallas españolas este curioso drama canadiense (de Quebec, concretamente)  que sin ser ninguna gran película cumple con creces su función de conmover al espectador con una historia sobre el paso del tiempo y la búsqueda de la felicidad y un lugar en una vida que no siempre responde a nuestras expectativas. Basada en una novela de Jocelyne Saucier y dirigida por otra mujer, Louise Archambault, aunque al principio pueda parecer una película dirigida al target de público de la tercera edad (un nicho que últimamente está bastante explotado en el cine) en realidad es una historia transgeneracional con un mensaje tan universal como es el del canto a la vida. Tampoco se olvida el filme de tocar temas más o menos derivados como el de las segundas oportunidades, la reivindicación de la experiencia, la intolerancia hacia los diferentes o la lucha sin cuartel por unos propósitos, todo ello principalmente bajo el prisma de tres de sus protagonistas: por una parte dos viejos ermitaños modernos, huidos de la ciudad y retirados en cabañas en pleno bosque donde pasan los días pescando, cazando y desarrollando algunas de sus aficiones; y por otra una octogenaria con largos antecedentes psiquiátricos que recién sacada por su familia  de la residencia donde llevaba años recluida para asistir a un funeral no desea volver a la institución. Los setentones Charlie (Gilbert Sicotte) y Tom (Remy Girárd) terminarán acogiendo a regañadientes Marie (Andrée Lachapelle) en su “comunidad” a instancias de su sobrino Steve (Éric Robidoux), el nexo de unión entre Charlie y Tom y el mundo exterior, y pese a las reticencias iniciales la experiencia resultará inesperadamente fascinante para todos, especialmente desde el momento en que irrumpe Raf (Éve Landry) una fotógrafa que fotografía y entrevista a mayores de la zona para rememorar un mítico gran incendio en aquellos bosques tiempo atrás. Decir que en este filme el bello paisaje de los bosques quebequenses es un personaje más, recordándonos la importancia de relación del ser humano con la naturaleza y su función redentora en el ocaso de la vida.

Aunque el filme atesora muy bien presentados y emotivos elementos dramáticos servidos principalmente por sus intérpretes más veteranos, la tensión dramática no es muy constante y en ocasiones se pierde por lagunas y recursos narrativos prescindibles, algo de lo que sin embargo no es causante el buen uso de no pocos elementos de comedia estos si bien insertados. Como también resulta de recibo el mensaje de reivindicación de la vejez como una época no sólo de sabiduría sino de actividad y de sentimientos ennoblecidos por el paso del tiempo; en ese sentido escenas tan insólitas en el cine de hoy como las de sexo entre personas ancianas brindada aquí por los personajes de Charlie y Marie se agradecen bastante por todo lo que tratan de transmitir además de estar muy bien rodada.  Andrée Lachapelle, que por cierto falleció poco después del rodaje del filme, realiza un muy buen trabajo como una mujer que oprimida y encerrada durante toda su vida por su supuesta enfermedad mental quiere vivir y amar por fin. También es mencionable la labor de los otros dos veteranos intérpretes dentro de un conjunto que no deja de recordar que la vida puede darnos grandes oportunidades cuando menos lo esperamos.

jueves, marzo 04, 2021

DATING AMBER

 


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¿Esta llegando el cine de nostalgia noventera? Posiblemente. Pero no hay que olvidar que muchas veces filmes enmarcados en un marco temporal más o menos próximo a la fecha de producción de la película en cuestión son capaces de ofrecer grandes historias donde el ejercicio retro, si bien no necesario para la trama, constituye un elemento de valor añadido en términos narrativos y cinematográficos. Esto es lo que le ocurre a esta pequeña producción irlandesa que fluctuando entre la comedia teen, el realismo de las islas, la comedia, el drama y la reivindicación LGTB se alza como un trabajo agradable y delicioso rodado con pulso firme por David Freyne. En su condición de comedia-drama tal vez resulte un tanto incoherentes sus a veces un tanto forzados contrastes cuando se pasa de la caricatura a lo realista – en ese sentido hay bastantes influencias dispares que van desde Wes Anderson al Neil Jordan más proletario pasando por el Danny Boyle de Trainspotting o los hermanos Coen-  pero todo funciona perfectamente en Dating Amber, incluidas sus referencias a la cultura pop de al década de los 90 del siglo XX, aunque sean simples apuntes para una historia de tolerancia y amistad que gustará a público de diferentes edades.

Eddie (Fionn O’Shea), un adolescente gay que reprime su homosexualidad -ya rumoreada por sus compañeros de instituto- especialmente dentro de su tradicional familia católica irlandesa de los noventa (principalmente por que su padre militar quiere que siga su oficio), se alía con la rebelde e independiente Amber (Lola Petticrew), una chica de su centro etiquetada como lesbiana (y realmente lo es) para superar ambos el ninguneo y el bulling al que son sometidos haciéndose pasar por pareja hetero. Ese desesperado y forzado juego les traerá situaciones extravagantes que Amber trata de campear dignamente con su desparpajo y arrolladora personalidad pero que definitivamente superan al apocado e indeciso Eddie. Más que una buddy movie esta es una comedia dramática de sentimientos y de denuncia de injusticias sociales que utiliza sus a veces un tanto desmadrados momentos de comedia como expositores de la injusticia y la incoherencia de una sociedad como la irlandesa de finales del siglo XX  a la que le costó mucho entrar en la modernidad social a causa de su tradicionalismo católico que aún miraba con recelo la homosexualidad, sin olvidar tal y como nos muestra la película que el divorcio allí no se aprobó hasta mediados de los 90. No obstante lo más emotivo del filme es la relación entre sus dos jóvenes protagonistas, dos inadaptados que partiendo de una pantomima aprenderán a respetarse y a quererse como grandes amigos -chapó por Petticrew y  O’Shea, ambos magníficos- Más que una comedia y más que nostalgia, sin levantar la voz pero con total efectividad.

domingo, febrero 28, 2021

ANTON, SU AMIGO Y LA REVOLUCIÓN RUSA (ANTON)

 

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Nos ha llegado póstumamente el último filme del realizador georgiano Zaza Urushadze (1965-2019) quien en 2013 obtuvo un amplio reconocimiento internacional por la conmovedora Mandarinas y que poco antes de su muerte dirigió esta efectiva y emotiva historia de amistad y supervivencia con trasfondo histórico basada en la novela del canadiense Dale Eisler. Una coproducción entre Georgia, Ucrania y Lituania que jugando con la crónica real y la fabulación y en un tono más intimista contenido que épico o efectista llega a sublimes momentos en un ritmo de narración muy bien estructurado. Aunque la guerra y los conflictos políticos y militares vistos desde la óptica de la infancia no es un tema precisamente nuevo así como también es bastante vieja la crónica de amistad entre teóricos miembros de diferentes bandos, no se haya nada reiterativo en esta película que demuestra que desde la sencillez narrativa y los medios técnicos ajustados se puede hacer una excelente película.

 La historia comienza en 1919 en una remota aldea ucraniana cerca del Mar Negro donde una comunidad de refugiados alemanes que llegaron allí con la recién terminada Gran Guerra rata de sobrevivir a las vicisitudes de la Revolución Rusa, cada vez más cruda y que comienza a amenazar a varias minorías que no apoyan o son indiferentes a la revolución y sus dogmáticos y cada vez más totalitarios postulados. Anton (Nikita Shlanchak), un chaval alemán de siete años de familia católica tiene en el pequeño judío alemán Yasha (Mykyta Dziad) su mejor amigo y ambos no entienden todo el odio que contemplan con asesinatos por parte de los bolcheviques, traiciones, rencores..Las dos familias de los niños se ven afectadas por esa vorágine de un modo u otro y pronto las tragedias se suceden, pero ambos siguen siendo amigos aún más si cabe para vencer a las adversidades. La crueldad de los adultos se contrapone con la inocencia de los pequeños y para ello el filme utiliza la contraposición de la violencia y la crueldad de muchas situaciones y escenas (violencia verista y racional y nada gratuita ni exagerada) con la vivencia de la situación por parte de los niños, especialmente de Anton. Es cierto que en muchas ocasiones el filme utiliza un homenaje al cine de género: el argumento, la escenografía y muchas de las situaciones recuerdan a un western clásico así como también se aprecian ciertos elementos del cine bélico (aunque no hay batallas), pero su apuesta por ser una película principalmente con discurso hace que dichos recursos sean solo accesorios y lúdica e inteligentemente estilísticos. El mensaje de tolerancia y amistad frente al odio no solo es claro sino que además la propia película se esmera en mostrar como funciona la afinidad humana como instrumento superador de dramas. A veces tan cruda como ligera -hay bastantes elementos próximos a la comedia-y tan realista como caricaturesca - la oficial bolchevique Dora (Tetana Grachik) es una Femme Fatal de opereta pero espeluznante y el Trotski que encarna Oleg Symonenko cae en ocasiones en lo bizarro pero también está genialmente tratado en lo concerniente a su historia-  Anton es una película genial y muy agradable de ver que supone un más que digno testamento cinematográfico para Zaza Urushadze   

 

lunes, febrero 22, 2021

NUEVO ORDEN

 

 

 


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Curiosa distopía mexicana la que nos presenta esta película, un esforzado ejercicio de thriller políticosocial que plantea un inquietante what if en parte inspirado por la situación actual en México pero extrapolable a otros países ya que parte de su premisa recuerda mucho al extremismo ideológico que se esta viviendo en muchas partes del mundo. Así, partiendo de la política-ficción y utilizando el recurso estilístico de la intriga y el belicismo, un director tan hábil como Michel Franco (la última gran esperanza del cine azteca) firma una cinta sobrecogedora y más que sugerente en estos tiempos que corren por desgracia demasiado condicionada por lo confuso de su nudo y resolución y por las limitaciones de un guión que pretende ser dinámico y cambiante a la par que sorprendente (y lo consigue) pero que se torna desbarroso cuando trata de tomar atajos narrativos y elipsis confusas. Franco demuestra ser un director de alto nivel aunque en esta película no logra exhibir sus máximas capacidades.

Gracias al régimen de coproducción con Francia Michel Franco ha podido contar con enormes medios técnicos en lo concerniente al número de extras y una puesta en escena  propia de gran producción pse a que la película esta enmarcada en espacios muy concretos. La historia arranca con la celebración de una boda civil de dos jóvenes de buenas familias en el chalet de los padres de la novia, Marianne (Naian González Norvind) al tiempo que en la ciudad se lleva a cabo una violenta manifestación de miembros de las clases desfavorecidas. Los acontecimientos comienzan a precipitarse cuando unos de los manifestantes irrumpen en la celebración con la complicidad de los criados y trabajadores de la familia de Marianne, desatándose una barbarie (en la casa y sobre todo en las calles) a la que el espectador asiste asombrado no ya solo por el verismo de cómo esta filmada sino por como van evolucionando los acontecimientos.

La película no parece querer distinguir entre buenos y malos y aunque su mensaje es más o menos antimilitarista hay bastante desdibujamiento intencionado en el desarrollo lo cual además de confuso puede resultar a veces demasiado tramposo y poco arriesgado. El tono de fábula distópica también lastra en cierto modo al credibilidad de este filme, que en sus compases finales no termina de explotar recursos que parecía tener en la mango como elementos sorpresa y en cambio recurre a relativas obviedades. Con todo, Nuevo Orden es una buena película en donde además su escasa duración consigue evitar el empacho visual al espectador por lo frenético muchas veces de su ritmo.

sábado, febrero 13, 2021

LA CHICA DEL BRAZALETE (LE FILLE AU BRACELET)


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Sin recurrir a los tópicos del cine judicial y apostando por el drama psicológico y familiar, este curioso filme galo sin levantar mucho el tono termina siendo una obra sólida que realizada con enorme esmero ofrece una novedosa y sensible visión de un juicio por supuesto asesinato. Tanto desde la perspectiva de la acusada -una menor de edad- como de la de su familia, la película se focaliza en una amplia gama de sentimientos, actitudes y sensaciones vividos por sus protagonistas, que van desde la desconcertante frialdad de la adolescente de 16 años Lise (Melissa Guers) acusada de asesinar a cuchillazos a su mejor amiga, a la desesperada y un tanto resignada vivencia de la situación de sus progenitores (Chiara Mastroiani y Roschdy Zem) quienes pese a creer en la inocencia de su hija en el juicio comenzarán a dudar en el momento que descubren con sorpresa secretos en la vida de Liz.  El director Stéphane Demoustier realiza un buen trabajo con un film que juega con el minimalismo espacial (la mayor parte de la película se desarrolla en la sala del tribunal) y la importancia de los diálogos para conseguir que el espectador sea literalmente un asistente al juicio de la muchacha y valore en sí mismo todas las pruebas y argumentos presentados así como las reacciones de sus protagonistas, tanto dentro como fuera del juicio. Realmente es difícil que una película centrada en un proceso judicial resulte estimulante para el espectador, pero La chica del brazalete, gracias a los recursos antes citados, lo consigue. Lo que no quiere decir que este filme tenga sus fallos, principalmente por su cierta parquedad y morosidad narrativa.

La joven actriz Melissa Guers lleva a cabo una más que encomiable interpretación como una adolescente que se encuentra al borde de la tragedia y cuya integridad ética ha quedado lógicamente en entre dicho para gran parte de la opinión pública y que además se tiene que batir con al desconfianza y el sufrimiento de su familia. Recién salida de prisión después de dos años y recluida en el domicilio de sus padres con un brazalete de vigilancia en el pie, Liz en el juicio luchará contra la acusación y contra ella misma, algo que no somos capaces de ver pero que intuimos gracias a sus silencios y su actitud gélida en el juicio. Puede que el espectador saque sus propias conclusiones sobre la joven y sobre el caso, pero la película no se decanta en ningún momento por nada y allí reside el principal logro de esta película: el ofrecer un relato que pese a mostrar todas las visiones subjetivas habidas y por haber deja una tábula rasa interpretable de muchas maneras. Y en lo que al puro drama familiar se refiere la  película anda también bastante firme pese a que se echa en falta una mayor emotividad (el personaje de la madre, que tenía el mayor potencial en este sentido, no termina de explotar) que en cierto modo lastra la solidez de la historia. El cine de juicios no tiene por que ser aburrido si dentro de una película de este tipo hay algo más. 

sábado, febrero 06, 2021

EL PROFESOR DE PERSA (PERSISCHSTUNDEN)


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Los campos de concentración nazis siguen siendo un filón temático de primer orden en el cine y a estas alturas cualquier película sobre su infausto recuerdo ya poco nos puede sorprender aunque estén basadas en tristes acontecimientos reales, tal y como lo ocurre a esta producción ucraniana con reparto internacional (los roles principales son interpretados preferentemente por actores alemanes) y rodada hasta en cinco idiomas diferentes. Supuestamente basada en un hecho real, lo que podía haber sido- una vez más- un brillante canto a la supervivencia se queda en una historia bien contada y muy interesante de seguir pero con escaso poder de atracción y en realidad poca originalidad de recursos pese a lo insólito e increíble de su premisa. Vadim Perelman, en otro tiempo prometedor cineasta ucraniano-canadiense (La Casa de Arena y Niebla, 1998) residente desde hace tiempo en EEUU ha regresado a su país de origen con un filme interesante y muy bien construido pero que no consigue elevarse más allá de su tono de testimonio-denuncia por formulario ni tampoco logra momentos especialmente emotivos, algo que siempre se agradece en este tipo de cintas.      

Las tribulaciones de Gilles (Nahuel Pérez Biscayart) un joven belga judío que en la Francia ocupada de 1942 se libra del fusilamiento asegurando que es persa y logrando así sobrevivir en el campo de concentración es el punto de partida del filme, cuya trama principal es la insólita función del muchacho (que se hace llamar Reza) dentro del campo: enseñar farsi (el idioma persa), idioma que lógicamente desconoce, a uno de los oficiales alemanes del campo, Koch (Lars Eidinger) quien desea mudarse a Irán cuando acabe la guerra y poner allí un restaurante alemán. Gilles-Reza se inventará entonces un idioma de la manera más insólita convirtiéndose en profesor particular de farsi del oficial nazi (además de cocinero dentro del campo) sorteando así una ejecución segura y ganándose la confianza e incluso la amistad de Koch pese a las continuas sospechas de este y de muchos de los soldados alemanes. La relación entre Koch y Reza es el eje vertebral de la película y ayudan bastante las buenas interpretaciones de Eidinger y de Pérez Biscayart, un actor argentino que se está labrando una prometedora carrera internacional: una relación basada en la utilidad y la necesidad (de supervivencia por parte del falso persa) y que pone de manifiesto la hipocresía y doble vara de medir del odio en tiempo de guerra. Por desgracia el filme no aprovecha la máxima potencialidad de este elemento y se conforma con llevar a buen puerto un drama humanista de alcance medio. La estupenda puesta en escena donde prácticamente el único escenario es el campo de concentración, y una más que correcta ambientación elevan el argumentario de un filme que no será plato para todos los gustos pese a sus esforzadas intenciones. También se demuestra una vez más que el futuro del cine europeo para bien o para mal está en la internacionalización de sus temáticas.  

jueves, enero 28, 2021

HASTA EL CIELO

 

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Siempre dispuesto a tocar los temas y ambientes más turbios, Daniel Calparsoro ha conseguido con este filme una curiosa mixtura entre los códigos contemporáneos del Cine Negro y una indudable impronta ibérica que ha originado un trabajo de relieve aunque sin demasiados puntos álgidos. Para ello no ha dudado en usar como cierta referencia el llamado “cine quinqui”, aquel subgénero español que en los 70 y 80 nos mostraba las andanzas de navajeros callejeros del extrarradio, hoy traducibles en jóvenes poligoneros y barrieros que van más allá y se dedican al robo de coches, atracos a joyerías y golpes más bien sonados más escorados a la alta delincuencia. Pero lo que principalmente se nos propone es un relato de evolución personal y por así decirlo maduración negativa en la persona de su personaje principal, Ángel (Miguel Herrán), un chico que de participar casi por accidente en el alunizaje a una joyería (y ser detenido por ello) se irá convirtiendo poco a poco un ambicioso capo criminal cuyos deseos no tendrán límite. Puede que el enfoque moral de este tema en el filme no esté muy bien matizado ni explotado, pero todo lo concerniente a las tribulaciones de Ángel a lo largo del tiempo y la evolución de su persona están más que correctamente presentadas en el interesante guión firmado por el prolífico Jorge Guerricaechevarría.

Planteado más como cine de género que de crítica social (que también está presente), Hasta el cielo muestra muy bien los ambientes de las periferias urbanas y de sus habitantes más jóvenes, chicos y chicas humildes y sin esperanza que no dudan en utilizar la delincuencia como modo de vida sin ningún remordimiento moral. La cierta sordidez del ambiente y el paisanaje está muy bien encarnado por actores en su mayoría primerizos, en donde destacan el propio Miguel Herrán (mucho más que una presencia Mariocasesca) y Carolina Yuste (Goya a actriz de reparto en 2018 por Carmen y Lola) como Estrella, la joven que condicionará involuntariamente muchas de las decisiones de Ángel; sin olvidar a Richard Holmes, Asia Ortega o Dollar Selmuoni. Es bastante significativo el momento en que el crimen organizado por parte de sujetos aparentemente respetables (encarnado esto por el personaje del capo Rogelio encarnado por Luis Tosar) entra en escena recordando que el crimen esta presente en muchas capas de esta sociedad, además de la referencia a al blanqueo de capitales como culmen del mundo delictivo y aparente señal de distinción social y económica para el que lo perpetra. No se trata de una película perfecta, pero películas así en el cine español son bienvenidas.

lunes, enero 25, 2021

LA MALDICIÓN DE LAKE MANOR (IL NIDO)

 

*** y 1/2

Antes de nada, hay que señalar que el absurdo título español que se ha asignado a esta película no solo ignora la buena ocurrencia del título en italiano y su traducción al inglés en lo que esta siendo su título internacional (The Nest), sino que pone un frontispicio comercial, manido y de chichinabo que ni hace justicia a lo que se ve y además anglosajoniza sin venir a cuanto. Y ya en lo que nos ocupa, este brillante filme de terror italiano tiene no solo elementos de sobra para entusiasmar a los amantes del terror psicológico bien hecho y sin los golpes efectistas del mediocre género de horror de la actualidad, sino para gustar y mucho a todo cinéfilo. Otra cosa es que su propuesta no se captada en su plenitud ya que esta es una película que tratando de hacer diversos aunque sutiles homenajes al género se pierde a veces en la vaguedad y francamente llega a despistar, pero su excelente desenvoltura narrativa y el manejo del suspense impiden que el espectador en ningún momento abandone la atención y en cambio hacen que siga con tensión el transcurso de esta curiosa historia.

Aunque el cine de terror italiano dio pequeñas joyas en los 70 y 80 en realidad el  realizador Roberto De Feo no se postula como continuador estilístico de Mario Bava o Dario Argento sino que opta por un tono más ecléctico (y anglosajón) recurriendo a diferentes  elementos del género (la mansión gótica, los personajes siniestros, el niño inocente en peligro, la amenaza latente) que lejos de conformar ningún pastiche constituyen un deslumbrante e inquietante puzzle que juega con el espectador y ofrece al final una coda relativamente inesperada que aunque puede dejar con dudas un visionado atento puede aclararlas. El relato nos muestra a una extraña comunidad de adultos que reside en una enorme mansión de la que tienen autoprohibido el salir y que parece estar muy preocupada en el bienestar del miembro más joven del clan, el pequeño de once años Samuel (Justin Korvkin), un niño que sufre parálisis en sus piernas y que ha crecido aislado en la casa tras un accidente de coche en el que murió su padre al intentar salir de la aislada finca. Elena (Francesca Cavallin), la madre de Samuel sobreprotege a su retoño al que también le da una exquisita educación mientras exhibe un gélido comportamiento. La llegada de una nueva criada, la adolescente Denise (Ginevra Francesconi) supondrá una pequeña revolución para Samuel y las cosas para él y para el resto de ocupantes de la casa comenzarán a cambiar.   

Con una fotografía brillante y pictórica y una atmósfera muy opresiva y telúrica, Il Nido apuesta desde el primer momento por el horror elaborado de corte psicológico aunque eso si con incursiones estilísticas de otras ramas del género que aunque bien insertadas puede pecar de concesivas a la comercialidad. No obstante la película evoluciona muy bien en  su inquietante relato con unas interpretaciones de relieve en donde destacan sus los jóvenes Korvkin y Francesconi como los pilares de un relato lleno de señales inquietantes que muestra elementos del mundo de los ritos y sectas, referencias a la obra del Edgar Allan Poe más fantasmagórico y alguna conexión con títulos tan variados como Los Otros, Los Inmortales, Otra vuelta de Tuerca o El Resplandor. También hay que destacar dentro del reparto a una soberbia Francesca Cavallin como una abnegada pero terrorífica madre y Maurizio Lombardi como un siniestro médico con momentos verdaderamente sublimes. El cine de terror aún puede ofrecer buenas experiencias.   


jueves, enero 21, 2021

MANUAL DE LA BUENA ESPOSA (LE BONE ÉPOUSE)

 


 

** y 1/2

No se ha manejado muy bien la mezcla de crítica social histórica y comedia más o menos surrealista en este filme francés, un trabajo de agradable visión que cumple las expectativas de ofrecer una visión crítica del machismo en la Europa (en Francia más concretamente) de mediados-finales del siglo XX utilizando la comedia pero cuya irregularidad e inconsistencia le lastra sobremanera. El realizador Martin Provost se ha esforzado en ofrecer un filme original y visualmente atractivo especialmente en el curioso tratamiento del momento histórico en el que se desarrolla la historia (el año 1968 en los momentos previos a los célebres acontecimientos del mes de mayo en París) escorándose a la caricatura y un manierismo cuasi teatral que bebe precisamente tanto del medio escénico como del cómic humorístico (con su impronta francoblega, claro) o el cine de Wes Anderson, pero pese a algún momento más o menos logrado e delicioso al final el conjunto es un tanto estrambótico a lo que no ayudan mucho unos momentos finales en donde utilizando el recurso de la ruptura de la cuarta pared el elenco del filme se marca un número musical que puede que tenga su lógica e incluso componente emotivo, pero chirría bastante con el tono del resto del filme.

Juliette Binoche vuelve a demostrar su solvencia y profesionalidad como actriz protagonista y ella es claramente la que hace mover el filme metida en la piel de la directora de un internado para chicas adolescentes dedicado a enseñar las “tareas de una buena esposa y ama de casa”, un tipo de centros que realmente existían en Francai en los años posteriores a la II Guerra Mundial. Las chavalas, casi todas ellas obligadas por sus familias a asistir por la fuerza a semejante bizarrada, aunque tratan de aprender las ya por entonces trasnochadas enseñanzas sin apenas rechistar, en realidad se lo toman todo a rechifla e intentan sortear la autoridad de su abnegada y un tanto neurótica directora madame Van Der Breck y el resto del personal del centro, y observan con curiosidad los cambios sociales que perciben (aunque solo sea a través de los medios de comunicación) en la sociedad occidental en aquellos decisivos finales de la década de los 60 del siglo XX los cuales chocan con lo que se les inculca en el internado. Las buenas interpretaciones de las jovencísimas actrices que dan vida a las alumnas también son dignas de mencionar dentro de un filme que se ve casi siempre con una sonrisa pero que no termina de ser plenamente convincente. Buena ambientación de la época, ingeniosos puntazos paródicos (ese programa de televisión) y una brillante y fotografía que trata de homenajear al colorismo sesentero son algunas de las mujeres armas de una película reivindicativa aunque de una manera un tanto simple y que puede fascinar más por la forma que por el fondo.