viernes, noviembre 06, 2026

ESTA SOLEDAD

 


*** y 1/2

Muy buen debut en la dirección de largometraje del vizcaino David Giner, un realizador forjado en la televisión (Yo adicto) que ha escogido el drama psicológico como punto de partida de su ópera prima pero sin que este sea ningún drama convencional ya que se estamos ante una obra muy áspera y puesta al límite con dos protagonistas ambos tal vez en el momento más bajo de sus vidas (en pequeña parte debido a su fallida relación sentimental) indecisos y desnortados ante la toma de unas decisiones trascendentales que podrían cambiar (para mejor o para peor) sus situaciones. Se recupera el drama suburbano en su vertiente más naturalista y un tanto desagradable con el escenario de la margen izquierda del Nervión en Bizkaia (y el Gran Bilbao en general) como telón de fondo aprovechando las zonas más degradadas de dicha comarca- que aún quedan- y convirtiéndose en una metáfora de la vida y de las cuitas de Leo (Oriol Plá) y Lorea (Marina Salas), dos treintañeros a los que la suerte les ha esquivado.

En realidad las historias de Leo y Lorea se cuentan por separado con escasas concomitancias entre ambas, aunque queda claro que se trata de un mismo relato o mejor dicho dos avatares de una misma historia, que tal vez comenzó en su manera más acentuada por su fracaso como pareja. Como buena historia psicológica el espectador llega a meterse en la piel de los protagonistas y empatiza con ellos. El factor familiar es clave en ambos y sus historias en ese aspecto están muy bien narradas y presentadas y sus respectivas disfuncionalidades constituyen lo más jugoso y logrado a nivel dramático de la historia: un actor que trabaja en un supermercado que tiene que ocuparse intermitentemente de su padre enfermo con una madre ausente y que de repente recibe una inesperada noticia relacionada con su progenitora y una mujer joven ambiciosa aspirante a escritora y ensayista con un largo recorrido de crisis personales y marcada también por el divorcio de sus padres. El intento por retomar el vuelo será difícil por la mochila emocional de ambos, pero tanto él como ella lo intentan. Las interpretaciones de Plá y Salas están a la altura de las circunstancias y les secunda un reparto solvente donde destaca el descubrimiento de la en realidad ya veterana y forjada en el teatro Gemma Martínez como Irati, la nueva amiga de Lorea en su renovada andadura vital, una ex reclusa que recuerda a la j joven que siempre se puede estar peor y el músico navarro transgénero Kai Etxaniz en su interesante debut interpretativo. Para todos aquellos que quieran ver un drama emocional competente e inteligente.


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