jueves, marzo 27, 2008

JUAN PIQUER SIMÓN, FANTASÍA MÁS ALLÁ DEL CINE ESPAÑOL

Perteneciente al club de los malditos que en un momento dado quisieron salirse de la norma intrínseca obligatoria en la cultura española, Juan Piquer Simón (Valencia, 1935), no pasará a la historia como un gran director de cine, pero sin duda alguna su impronta siempre será advertida en el cine español. Director de cine fantástico y de terror, rodó en la España postfranquista de los 70 y 80 con el ajustado presupuesto disponible en la industria cinematográfica española de aquel entonces títulos fantásticos (algunos en coproducción con pequeñas compañías británicas o americanas) que pese a sus defectos muchas de ellas son consideradas películas de culto por parte de cinéfilos y amantes del género fantástico. Un incomprendido y maltratado artesano del séptimo arte que luchó contra viento y marea por hacer cine de género en un momento del cine ibérico en que ni había medios ni voluntad de llevar a cabo semejante cosa. Antes de De La Iglesia, Plaza, Balagueró o Fresnadillo, el estuvo allí, y su legado al mando del fantástico español nunca será reconocido lo suficiente.


Cuando en los 90 y los 2000 el género cinematográfico fantástico parece haber alcanzado un status casi de normalidad en cuanto a producción, distribución e incluso en la calidad del producto, merece la pena recordar que no siempre fue así. En décadas pasadas, era prácticamente una misión imposible hacer cine de este tipo en nuestro país debido a razones de presupuesto (se necesitaban efectos especiales con que el cine europeo no podía contar), comerciales (las películas españolas mas taquilleras eran siempre las comedias, que competían con producciones americanas comerciales como podrían ser filmes fantásticos) y culturales (en España este género era un tabú y había por delante otros intereses temáticos). En los primeros años del franquismo algún loco maravilloso como Edgar Neville se atrevió (La torre de los siete jorobados, ), sin que su esfuerzo cundiese; ya en el tradofranquismo, a finales de los 60, directores transgresores quisieron despojarse de los prejuicios temáticos del cine en el régimen y dirigieron su mirada -con distancias- al modus operandi anglosajón a la hora de manufacturar cine de género fantástico de bajo presupuesto, y así osados personajes como los primeros Vicente Aranda y Javier Aguirre, León Klimovsky, y sobre todo Jesús Franco, ofrecieron raciones de licántropos, posesiones, zombies y vampiros no pocas veces introduciendo de tapadillo señoras en cueros, por aquello del fin de la censura. No obstante, esa tendencia a fusionar lo fantaterrorífico con el erotismo aperturista y de ofrecer productos similares a los del terror anglosajón con la Hammer como principal referencia, no contribuía precisamente a la producción de filmes fantásticos para todos los públicos. A mediados los 70, con la explosión de la ciencia ficción y del terror para todos los públicos con filmes tan taquilleros como La Guerra de las Galaxias y Tiburón, muchos se preguntaban ¿por qué en España no se hacen películas así?, y la respuesta ya emergía espontáneamente: es que no valemos para esto. Mejor dicho, no teníamos los medios. Pero alguien a mediados de los 70 se atrevió, y con lo puesto y con muy poca ayuda, pudo hacer lo que quería.

Juan Piquer Simón fue ese hombre, un cineasta de debut tardío en el largometraje que apostó por el fantástico producido en España con una precariedad absoluta de medios pero con una voluntad de hierro que logró superar dificultades artísticas y presupuestarias para ofrecer películas de no demasiada valía cinematográfica pero, que duda cabe, verdaderamente innovadoras y transgresoras pare el cine hispano de los 70 y 80. En los 90, la evolución de la industria cinematográfica española y la crisis de la modesta productora que fundó en 1972 hicieron que su ritmo de trabajo decayese hasta retirarse prácticamente del mundo de la dirección. No obstante, su figura sigue provocando admiración entre los amantes del cine fantástico en España y continúa recibiendo homenajes y reconocimientos por lo ancho y largo de la geografía española, y es que no es para menos: Juan Piquer Simón representa el instinto de supervivencia del artesano en medio de la industrialización, el director español que pretendió imitar los parámetros del cine de género anglosajón utilizando sus modestos materiales, no consiguiendo ni con mucho los mismos resultados, pero ofreciendo ejemplares productos de voluntariosa artesanía, que incluso llegaron a traspasar las fronteras ibéricas, corroborando que el género fantástico es cinematográficamente un lenguaje internacional

Nacido en Valencia en 1935, tras estudiar Bellas Artes y Decoración, en 1957 se inscribe en el instituto de Investigaciones y experiencias Cinematográficas de Madrid. En 1958 se convierte en unos de los primeros cámaras de la recién nacida TVE y un año después crea la productora de anuncios publicitarios Cinedinter, cuya producción estaba totalmente circunscrita al mundo del cine, ya que al publicidad en televisión era prácticamente inexistente. Tras varios anuncios para el medio y una formación en cinematografía publicitaria en diversas ciudades europeas, Piquer quiso dirigir a principios de los 60 un primer largometraje, pero no conseguiría hasta años después el carné de director. En 1964 rueda su primer documental, España Violenta, sobre diversos acontecimientos trágicos par la población civil en la Guerra Civil española, pero la censura franquista prohibió su distribución. Ese mismo año rodará un segundo documental, Vida y Paz.


Hasta principios de los 70, no se tiene demasiada constancia de la actividad profesional de Piquer Simón (al margen de la publicidad), por lo que es de suponer que el realizador tuvo muchas dificultades para consolidar su carrera durante mucho tiempo. 1972 será un año clave ya que crea la Productora Almena Films y los Estudios Piquér, decidido a pasar a la producción de ficción cinematografica en un momento en el que el cine español vivía una situación de incertidumbre ante el esperado e inminente cambio de régimen y como eso afectaría al devenir de la industria cinematográfica. El deseo de Piquer Simón como director era insólito: quería dirigir películas fantásticas y de aventuras en España. En mente de todos estaban los cutres intentos de cine de género hispánico con el western rodado en Almería o Esplugues con capital español, italiano o alemán o los esforzados intentos de Jesús (Jess) Franco por manufacturar terror perfectamente exportable al mercado anglosajón pero que no pasaba de la serie B mas indigente. La industria cinematográfica española, en la transición a la democracia, tenía otras aspiraciones mas ambiciosas que hacer pelis de aventuras, como eran filmes de contenido político y social acordes con al nueva situación política o de adecentar su producción con las ambiciosas obras de los directores españoles mas dotados (Saura, Erice, las producciones de Querejeta, o nuevas caras como Garci o Colomo). Había nuevas ideas y un nuevo enfoque artístico y comercial que podía superar la época de la españolada, y naturalmente, un género como el fantástico, que nunca había pintado nada en el cine español y que no era nada relevante en el europeo en aquel momento en cuanto a calidad se refería, no tenía absolutamente nada que hacer.

Almena Films no nació solo como productora de películas, sino como una empresa de efectos especiales para el séptimo arte, siendo una de las pioneras en ese campo. No obstante, lo primero que hizo la compañía fue meterse en la arriesgada tarea de producir una película de aventuras y efectos especiales, algo como ya hemos visto muy poco habitual en la España de 1976. Piquer simón quiso hacer una película para todos los públicos, al estilo de los filmes con muñequillos de Ray Harryhaussen como Simbad y la princesa o Jasón y Los Argonautas, y para ello tomó como punto de partida, al igual que aquellas producciones, una historia de dominio público, como podía ser cualquier obra de Julio Verne. Que mejor novela del maestro francés de la literatura de evasión para llevara a cabo un muestrario de efectos especiales que Viaje al centro de la tierra.

La adaptación del inmortal clásico verniano (la primera de las tres que Simón realizó sobre el escritor galo) será la primera loca aventura de las muchas que a lo largo de más de 20 años emprenderá el director valenciano. Con un equipo técnico voluntarioso y dispuesto a hacer lo mejor que podía unos efectos especiales artesanales y rudimentarios, Viaje al centro de la tierra fue hasta la fecha la película española con más efectos especiales y la producción de aventuras mas costosa del cine español, aunque claro está, su vocación era ser no una superproducción a lo yanki, sino un filme familiar escapista y entretenido sin grandes ambiciones de taquilla. No era la primera vez que esa obra de Julio Verne se llevaba a la gran pantalla, ya antes había habido versiones como la de 1959 de Henry Levin, sin duda la mejor. Piquer Simón estaba convencido que este tipo de películas debían de tener distribución internacional, y se esforzó por que VCT y el resto de sus filmes la tuviesen gracias a al distribuidora que creó en 1977, Internacional Film Distribución, rodándose en inglés y con un reparto internacional. Estos último aspectos se solventarían ya bien mediante la contratación de figuras internacionales (aunque era difícil que intérpretes con status de estrellas accediesen a tomar parte en un filme de relativamente escaso presupuesto) o actores españoles con dominio o que se defendiesen en al lengua de Shakespeare. Para VCT, el papel protagonista del Profesor Otto Linderbrock fue para el versátil actor británico Kenneth More, un secundario de lujo de la escena inglesa y cuya participación en el film podía ser un atractivo para el público. El resto del reparto, por temas de presupuesto, hubo que buscarlo en casa, con la dificultad añadida de que debían de rodar en inglés. Dos jóvenes actores y un mercenario de los repartos de los spaghetti western completaban la terna protagonista: la sex symbol habitual del cine del destape Ivonne Sentís (Grauben), un jovencísimo y desconocido Pep Munné (Axel), y el pistolero de Almería City Frank Braña (Hans). Un habitual del cine de cutreterror rodado en inglés con Jesús Franco o Klimovsy, el norteamericano afincado en España Jack Taylor, también intervenía en la película.

Esta versión de VCT, estrenada en 1977, se tomaba bastantes libertades con el texto original, aunque en general trataba de conservar su espíritu. A parte de incluir un personaje femenino en el equipo de exploración que viajaba al interior de nuestro planeta, tal y como había hecho la versión de Levin de 1959, se añadieron varias aventuras y monstruos prehistóricos a los que presentaba el libro; de esa manera pudimos ver una jauría de monstruosas tortugas gigantes o incluso un gigantesco simio que recordaba al mítico King Kong. Las criaturas fueron rodadas con muñecos stop motion o con personas disfrazadas, como en el caso del gorila. Otra variación significativa con respecto a la fuente original fue la aparición de unos científicos clónicos procedentes del siglo XX interpretados por Jack Taylor en las runas de la Atlántida a las que llegan los protagonistas. Aunque el filme se lanzó con una relativamente fuerte campaña de marketing para ser una película española, aunque su éxito fue discreto entre el público y la crítica la dilapidó acusándola de pretender hacer cine americano con presupuestos típicos españoles. No se valoró en la justa medida el esfuerzo por crear escenarios espectaculares, como el de las setas gigantes y de muchos paisajes subterráneos, o los adelantos en los efectos especiales de animación de los monstruos. De todas formas, nada quita a Viaje al Centro de la Tierra de Juan Piquer Simón de ser la primera producción fantástica de serie B digna del cine español capaz de competir con cintas similares de otros países europeos (otra cosa era EEUU). Logró estrenarse en diferentes países a finales de los 70, entre ellos USA (con el título de Where time began) y en 1979 se repuso en las salas comerciales españolas con el fin de paliar la no muy suficiente distribución que la película tuvo en su estreno, logrando más éxito que dos años antes.


En 1979 Almena Films produce el primer filme no dirigido por Piquér Simón, Escalofrío, cinta de terror dirigida por Carlos Puerto con un pequeñísimo presupuesto. Esta película, sobre el tema de los ritos satánicos, tuvo secuencias dirigidas por sin acreditar por Piquer Simón. En 1979, el valenciano vuelve a la dirección con un proyecto aún más ambicioso que su anterior filme: ni más ni menos que una película de ciencia ficción y superhéroes con una total orientación al mercado internacional. Era la época del triunfo en taquilla de Superman de Richard Donner, y Piquer Simón quiso aprovechar el tirón del tema de los superhéroes y también el de la ciencia ficción, que ya tenía un seguimiento masivo merced al fenómeno Star Wars (1977). Supersonic Man fue el superhéroe creado para la ocasión por Piquér Simón, un alienígena enviado a al tierra y enfundado en un traje muy similar al de Superman, solo que con los colores de la malla y la capa invertidos (roja y azul, respectivamente), y con una máscara azul de luchador libre mexicano. La película se concibió como una coproducción con Italia y USA, pero al final todo el capital fue español, aunque logró rodarse parte en Nueva York, además de en Alicante y en Madrid.

Supersonic Man contaba la historia de Kronos, también conocido como Supersonic Man, un extraterrestre con superpoderes similares a los de Superman (vuelo incluido) que llega a al tierra para protegerla de un científico, el Dr. Guilk, que quiere dominar el mundo. En la película, un compendio d elementos de Star Wars y Superman, figuran naves surcando el espacio bastante bien rodadas para ser una producción española de finales de los 70. Tampoco salieron mal las escenas del vuelo del héroe, aunque el hecho de que se hiciesen sobre fotografías panorámicas de la ciudad de Nueva York resultase, visto hoy día un tanto cantoso. En ese sentido, como era de esperar, este filme estaba en las antípodas de Superman, aunque se utilizase el innovador sistema Front Projection, insólito en el cine español de entonces. Supersonic Man, fue la película con mas caros efectos especiales del cine español de al época y resultó una experiencia bastante difícil para Piquer Simón. Al final el resultado fue una película de ciencia ficción bastante cutre con unos efectos especiales que pese al esfuerzo no estaban a la altura de las mejores producciones que se habían hecho hasta la época en el género. Decididamente, la industria cinematográfica española aún no estaba capacitada para hacer películas de ese tipo. Tampoco ayudó demasiado un infantil argumento y algunos efectos especiales de poco fuste como el ridículo malvado robot. El reparto fue circunstancial ya que estaba condicionado por las restricciones presupuestarias y por el hecho de estar el filme rodado en inglés: esto será una constante el los restantes filmes de Piquer que se irá acrecentando con el tiempo. El papel del superhéroe lo interpretaron dos actores, el italiano Antonio Cantafora (acreditado como Michael Coby) como Paul, la personalidad secreta del héroe, y el norteamericano Richard Yesteran, que encarnó a Tarzán en olvidables subtítulos, como Supersonic Man. El resto del reparto era en su mayoría español y sin ningún actor de valía contrastada, a excepción de Jose María Caffarell, o el norteamericano Cameron Mitchell. Supersonic Man se estrenó sin demasiado éxito en España en verano de 1979, y en enero de 1980 llegó al circuito de los cines de Serie B norteamericanos. Afortunadamente, su horrorosa banda sonora Disco Music no tuvo mucha difusión.


Juan Piquer Simón, aunque no salió decepcionado de la costosa aventura superheróica, quiso volver a las aventuras exóticas de Viaje al centro de la tierra, más fáciles y gratificantes de rodar, y en 1980 prepara una nueva adaptación de Julio Verne, concretamente de Escuela de Robinsones, una novela no de las mas conocidas del escritor pero perfecta para el tipo de cine que le gustaba hacer, llena de criaturas prehistóricas y paisajes salvajes y sugerentes. Este filme consiguió dotarse de un presupuesto relativamente elevado (82 millones de pesetas) merced al régimen de coproducción con Reino unido y EEUU, países donde el director había conseguido un status de director de culto en la serie B. La versión se tituló Misterio en la Isla de los Monstruos, y el director se aseguró de que la película tuviese una distribución de película española con ambiciones y fuese, por fin, un éxito en taquilla. Lo primero, lo consiguió con creces, los segundo, ya no tanto. La película se rodó en Asturias, Canarias, Zaragoza, Madrid y Puerto Rico y contó con el reparto mas atractivo de la filmografía del director hasta la fecha, encabezado por estrellas británicas del calibre de Peter Cushing y Terence Stamp, aunque sus roles en realidad fuesen secundarios (si hubiesen actuado mas tiempo, el presupuesto se hubiera disparado). El resto del reparto era realmente curioso: una joven Ana Obregón, por entonces una de las actrices españolas más prometedoras del momento (y con bastante crédito en el panorama internacional), el actor británico de reparto especializado en comedia David Hatton, Frank Braña, Paul Naschy, Blanca Estrada, y en el papel protagonista el mayor error en la carrera de Piquer Simón: el inepto aspirante a actor angloespañol Ian Sera, que intervendrá otras cuatro películas del director y cuya carrera interpretativa se interrumpió a mediados de los 80. Este inexpresivo jovenzuelo galán fue uno de los muchos actores primerizos o semiamateurs que en los 80 Piquér introducirá en sus filmes, y cuya trayectoria artística no se extenderá más allá de estos, como el caso del guineano Gasphar Ipua.

Misterio en la isla de los Monstruos fue concebida como una producción de aventuras con un fuerte componente de comedia (servido principalmente por el histriónico David Hatton) dirigida al público infantil y adolescente. La historia contaba las tribulaciones del joven rico e irresponsable Jeff Morgan (Ian Sera), y su preceptor Mr. Artelett (David Hatton), que naufragan en una isla africana comprada por el tío de Jeff, William Kolderup (Peter Cushing). Allí salvan de una tribu caníbal a otro nativo, Carefinatu (Gasphar Ipua) y conocen a una atractiva naufraga francesa que reside allí desde hace tiempo, Dominique (Blanca Estrada), mientras se enfrentan a monstruos antediluvianos que residen en la isla. Piquer trabajo con el mago español de los efectos especiales Emilio Ruiz del Río, y dotó a la película de vistosos ingenios mecánicos (catapultas, trampas) utilizados por los protagonistas y creíbles criaturas, algunas de ellas muy logradas como los hombres-pez, aunque otras, como el tiranosaurio (encarando por una persona en su interior) no tanto. También es de recibo la pegadiza musiquilla de Alfonso Agullo, Alejandro Monroy y Carlos Villa, cuyo tema principal tuvo su versión con letra (aunque no aparece en el filme) orientada al público infantil e interpretada por el grupo Regaliz. MEIM fue hasta la fecha la mejor película de Piquer Simón, y aunque no fuese más que una cinta barata de aventuras con efectos pobres e interpretaciones desiguales, resulta una película simpática de ver incluso mas de 25 años después. Fue la primera película de Piquer Simón servidor vio en el cine, en 1981, con 6 años. Tuvo una importante difusión internacional gracias a que la 20th Century Fox adquirió los derechos para su distribución y logró la mejor taquilla del director hasta la fecha, pero no fue suficiente para rentabilizar la fuerte inversión económica y supuso un nuevo fiasco económico. La crítica se dividió, siendo mayoría los que opinaban que los intentos de Piquer Simón por emular el cine de aventuras anglosajón seguían siendo ridículos. Pese a todo, el director siempre se ha sentido satisfecho de esta película.


Piquer Simón, a trancas y barrancas, se estaba ganado crédito en el cine español y en varios países sus cintas eran conocidas, pero principalmente entre seguidores acérrimos del género fantástico. Pero la industria cinematográfica y la crítica española no acababan ver del todo ese “empecinamiento” en el cine de efectos especiales en un panorama tan limitado entonces como el cine español, aunque en aquellos primeros ochenta el género fantástico arrasaba en taquillas en cuanto a producciones hollywoodienses se refería. En 1982, el realizador decide seguir las adaptaciones de Julio Verne que relativamente tan buenos resultados le estaban dando y acomete una versión Un capitán de quince años que se titularía Los Diablos del mar. Sin monstruos ni efectos especiales complicados pero con al misma esencia verniana de aventuras marinas y en parajes exóticos, el filme fue bastante mas barato que su antecesor, pero el resultado, desgraciadamente, no cumplió las expectativas ni artística ni comercialmente.

Aunque contó básicamente con el mismo equipo técnico que en MEIM, se nota el menor presupuesto y sobre todo el contar con un reparto de poca enjundia, en gran parte semiprofesional y lleno de nombres fantasma que realmente resulta imposible de seguir la pista e identificar quien era quien en el filme en la mayoría de los casos. Repetían con el director Ian Sera, Frank Braña y Gasphar Ipua; como caras conocidas encontramos a la norteamericana afincada en España Patty Shepard, el icono del cine de género español de los 70 Aldo Sambrell y una joven Flavia Zarzo. El argumento se toma algunas libertades con la novela de Julio Verne, principalmente minimizando el protagonismo del joven grumete metido a capitán de navío Dick Sands en favor de una mayor importancia de todo el reparto. Así mismo, se cambió el grupo de esclavos africanos huidos que son recogidos y auxiliados en la goleta Pilgrim por una premisa también típicamente verniana: seis jóvenes náufragos de diferentes países europeos. Se conservaba la trama del barco en donde toda la tripulación había fallecido atacada por una ballena, obligando al adolescente grumete a llevar las riendas del navío, cuya nueva tripulación se compone ahora de los náufragos rescatados, la familia del armador que viajaba en el barco y el inquietante cocinero, único superviviente de la tripulación inicial. La aventura llega a su culminación cuando en tierra firme africana, los protagonistas tienen que huir de las maquinaciones de unos cazadores de esclavos y sortear los peligros de la jungla. Con bastantes aportaciones en cuanto a escenas de acción con respecto al texto orinal y un esfuerzo de diseño de producción para que las Azores pareciesen una isla africana, al película adolece de interpretaciones mediocres y muy poco fuste general para ser un filme de aventuras exóticas (no olvidemos que estamos en al época de En busca del Arca Perdida, cuya influencia se percibe también en este filme). Fue un fracaso de taquilla, aunque también hay que tener en cuenta que se distribuyó bastante mal. Internacionalmente apenas tuvo repercusión en su estreno


Con Los Diablos del Mar, Piquer cerró su trilogía de Julio Verne. Ese mismo 1982, trata de resarcirse del fracaso de su última película y rueda su primer trabajo de terror y también su primer film no apto para todos los públicos: Mil gritos tiene la noche. Hay que señalar que por entonces la credibilidad del director estaba bastante en entre dicho por parte de la crítica. El nuevo filme de Piquer se inscribía dentro de la línea del gore basto a lo Viernes 13, estilo que ya había aparecido en una cinta producida por el director,Mas allá del terror (1980) de Tomás Aznar. Mil gritos tiene la noche contaba la historia de una serie de macabros asesinatos cometidos en una comunidad norteamericana, cuyos autores pretenden confeccionar un puzzle humano con las víctimas. El prestigio del valenciano en el mundo de las pequeñas compañías cinematográficas americanas de cine de género era tal que logro que el filme fuese una coproducción con EEUU y Puerto Rico rodada en gran aprte Boston y con actores norteamericanos en sus papeles principales, aunque ninguno fuese una gran estrella del momento (Linda Day George, Christopher George y Paul L. Smith son los mas conocidos). Entre los Intérpretes españoles que intervinieron en la cinta en roles secundarios se encintraban los habituales Fran Braña y Ian Sera. MGTN apenas tuvo éxito en España, pero en otros países hizo buenas taquillas y en USA, con el título de Pieces, se estrenó en 97 salas, con 720.000 dólares de la época de recaudación.

Aunque como película de terror es irregular, MGTN no defrauda en absoluto a los amantes del terror de vísceras y esta tan bien dirigida o incluso mejor que muchas películas americanas del género. No se escatimó en imágenes espeluznantes ni en momentos de verdadero espanto. El éxito internacional del filme hacía presagiar que el futuro del director (de ya cerca de 50 años) estaba en USA y en su circuito de pequeñas productoras independientes de cine de terror, pero tal vez por pillarle ya maduro, Juan Piquer prefirió seguir en España, decisión desacertada. Con todo, MGTN, con el tiempo se ha convertido en un filme gore de culto internacional. Es para muchos el mejor trabajo de Juan Piquer Simón.


En 1983-1984, Piquer Simón dirigió dos títulos, dos de los más flojos de su carrera y que pasaron por los salas fugazmente: Los nuevos extraterrestres (1983) y Guerra Sucia (1984). La primera producida íntegramente en nuestro país y la segunda en coproducción con Francia, evidenciaban que el cine fantástico ya no era viable en España y menos para una productora tan pequeña como Almena Films. Los nuevos extraterrestres era una especie de mezcla entre E.T y Alien, con un niño que “adopta”, aun extraterrestre perdido con pinta de oso hormiguero, al que pone de nombre Trompy. Malamente ternurista y rodada a salto de mata con un presupuesto bajísimo, es la película menos querida por el propio Piquer Simón, quien quiso hacer un filme de terror pero la delegación francesa de la producción se lo impidió imponiendo el tratamiento a lo E.T. Según el propio director la película estuvo de lider de ventas de vídeo en varios países europeos, pese a todo. La mayoría de los actores del reparto anglosajonizaron sus nombres para la (deficiente) distribución internacional, entre ellos la excelente actriz Concha Cuetos, que firmó como Connie Cheston.

Posteriormente, comenzarán años difíciles para el director, en parte por la cancelación de varios proyectos, bastante ambiciosos a priori. Juan Piquer Simón iba a ser el primer director en llevar al cine a El Capitán Trueno, el más famoso héroe de cómic español. En 1985 Víctor Mora ya había escrito un guión adaptando su propio cómic y Piquer tenía apalabrada la colaboración con una pequeña productora norteamericana para llevar a cabo una coproducción hispanoestadounidense, que iba a ser rodada en Galicia y Marruecos. No obstante, al ver que el presupuesto iba a ser prohibitivo, el proyecto se suspendió. Michael Paré, el insulso protagonista de Calles de Fuego y El Experimento Philadelphia, iba a encarnar al capitán. Menos mal. También se frustraron por esas fechas otras adaptaciones de clásicos de al ficción ibérica como el Guerrero del antifaz o La Saga de los Aznar.


Los años 1985-1987 se encuentran en blanco en al carrera de Juan Piquer Simón, quien comienza a ser consciente de la escasa la viabilidad de realizar cine fantástico y de terror en España. Tal vez por ello, en 1988 se traslada a EEUU para su primera aventura americana seria, aunque eso si, con bastante participación española y un presupuesto modesto. Slugs, muerte viscosa era una cinta de terror sobre unas babosas asesinas que atacan a los habitantes de una población norteamericana. Estaba basada en una novela de Shawn Hudson y en su producción se encontraba Francesca De Laurentiis, hija de Dino De Laurentiis. En el reparto estaba encabezado por actores norteamericanos, aunque también había españoles como Concha Cuetos, Alicia Moro o Emilio Linder, antiguo modelo publicitario y actor habitual del cine de Piquer Simón. El filme ganó el Goya a los mejores efectos especiales, pero obtuvo una taquilla muy discreta.


En los 90, Piquer Simón, ya con más pena que gloria, siguió con el género fantaterrorífico, aunque ya sus películas no aguantasen más de dos semanas en cartel o directamente fuesen al videoclub. Internacionalmente su estrella se apaga, pero comienza a ser venerado por los amantes del cine fantástico y de terror y sus viejas películas se convierten estrella de videoclubes y de cine televisivo de tarde. En 1990 el valenciano se atreve con al obra del mismísimo H.P Lovecraft, con La Mansión de los Cthulhu , una coproducción con el reino unido cuyo reparto encabeza el gran actor británico Frank Finlay. Aunque no es una gran película, tuvo una cierta aceptación en el extranjero, mientras que en España, estrenada un año mas tarde que en el resto del mundo, pasó desapercibida en parte por una mínima distribución. Piquer Simón siempre se ha quejado y con razón de que los distribuidores en España han hecho lo que han querido con sus películas. En ese mismo 1990, rueda La Grieta película de fantasía submarina en la línea de la exitosa por aquellos días Abyss. La trama presentaba a una expedición de de marineros de la OTAN dispuesta a rescatar un submarino perdido en el mar de Noruega, pero al llegar a una cueva submarina se encontraran con seres monstruosos obra de la experimentación genética. Los efectos especiales y criaturas del británico residente en Andalucía Colin Arthur, creador de los seres de La Historia Interminable de Wolgfang Paterson, recibieron un Goya. El nortemericano Jack Scalia encabezaba el reparto, en donde se encontraban Ray Wise, Emilio Linder, Tony Isbert y el mismísimo Pocholo Martinez Bordiu. Como película fantástica, hay que decir que La Grieta no funciona en ningún momento

En 1994, tras participar en el guión del filme de ciencia ficción Nexus 2431, del veterano José María Forqué (coproducción europea que iba a ser dirigida por el propio Simón), dirige La Isla del Diablo, muy pobre film de aventuras que pone de relieve la pérdida de facultades cinematográficas del director. En 1996, rueda Manoa, la ciudad del oro, basada en una obra de Emilio Salgari. Piquer Seguía empeñado en rodar cine de aventuras artesanalmente y con actores de medio pelo, y el resultado es una producción francamente ridícula. Este es su último filme como director hasta la fecha.

En los últimos 10 años sus incursiones en el séptimo arte no han sido muy numerosas, estando circunscritas al ámbito del guión como El escarabajo de oro (1997), o en el diseño de producción de películas como Bracula Condemor (con el inefable Chiquito de la Calzada) o la serie de televisión Arroz y Tartana (2003) basada en la novela de Blasco Ibáñez. Tal vez Juan Piquer Simón haya sido un adelantado a su tiempo, si hubiese nacido 20 o 30 años después hubiese tenido sus comienzos en un panorama cinematográfico español más avanzado y su carrera hubiese transitado por otros derroteros mas exitosos. El culto que su obra recibe, imperfecta y artísticamente deficitaria pero en no pocas ocasiones apasionada y encantadora; quijotesca y osada en un entorno hostil; y sobre todo, tan increiblemente orientada como la propia temática fantástica de sus filmes; es totalmente merecido

lunes, marzo 24, 2008

LOS VIDEOCLIPS DE TU VIDA (18). DIRE STRAITS: MONEY FOR NOTHING (1985). I WANT MY MTV…

En 1985 Dire Straits vendieron un despiporre de copias de su álbum Brothers in Arms, su disco mas vendido aunque no el mejor. Los exitosos hit singles extraídos del mismo sonaban constantemente en las radios y, naturalmente, tenían que tener su versión videoclipera aunque a Mark Knopfler y sus muchachos esto de los vídeos como que no les iba mucho. Con todo, los videoclips de los temas de Brothers In Arms se recuerdan como unos estupendos y atractivos trabajos en aquella época aunque no hayan envejecido del todo bien. Y eso que las tomas de la banda de Knopfler estaban sacadas en su mayoría de conciertos ya que el guitarrista no veía claro eso de actuar o de rodar directamente para un videoclip (el guitarrista es anti videos declarado). Money For Nothing, el segundo o tercer single del álbum (dependiendo de en que países), era la jocosa historia de un currela de mudanzas o de alguna empresa de electrodomésticos que ponía a parir a los grupos de rock y a la MTV. La canción, rock adulto pegadizo y cuyo atractivo intro con su espectacular solo de batería es uno de los mas famosos de la historia del rock, contó con la participación de Sting, que compuso varias estrofas (alguna sacada directamente del Don´t stand so close to me de su banda Police), hizo los coros y cantó una parte del tema. Llegó al número 1 de las listas USA.

El video, fue totalmente innovador en 1985 ya que fue uno de los primeros en realizarse en su mayor parte mediante animación por ordenador. Su director fue Steve Barron, uno de los principales creadores de videoclips de los 80, quien contó con la ayuda de los animadores Ian Pearson y Gavin Blair. El video hizo famosos a los dos simpáticos trabajadores infográficos que aparecen en él (un “encargao” puro en boca y un joven pinche alelado, bautizados Sal y Harv), cuya imagen y animación parecen hoy día totalmente rudimentarios, aunque cuando aquello era el súmun. Mientras los currelas cumplen su trabajo, contemplan la MTV en compañía de un chucho. Por el canal aparecen Dire Straits, un grupo ficticio llamado Ian Pearson Band y una banda real húngara, Elso Emelet (First Floor, en inglés). El video aún resulta simpático y desde luego que no deja de verse.

lunes, marzo 17, 2008

El aparatito de Lumiere - BUDA EXPLOTÓ POR VERGÜENZA

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Si la semana anterior nos ocupábamos de una película ambientada en Afganistán, seguimos sin movernos del conflictivo país asiático. Esta vez no estamos ante una producción norteamericana como The Kite Runner, sino ante una película de nacionalidad iraní aunque rodada íntegramente en Afganistán y con reparto de ese país. Su directora, Hana Makhmalbaf, hija y hermana de prestigiosos directores iraníes (en este país existe una pequeña industria cinematográfica que trata de lidiar con no pocos problemas), que ha dirigido este filme con ¡18 años!, aunque esto es una menudencia si tenemos en cuenta que dirigió su primer cortometraje con 8 años y su primer documental con 15. La película, pese a todo, no muestra ninguna inmadurez por parte de la directora; al contrario, es una muestra de profesionalidad tras la cámara, de habilidad en el trabajo con los actores infantiles (la mayoría en este filme), y sobre todo de una innata habilidad narrativa, contando una historia simple y sencilla de la manera mas sugerentemente metafórica posible.

Rodada en vídeo de manera casi documental, esta película de bastante corta duración (poco mas de 80 minutos), nos adentra en al región montañosa de Afganistán donde los talibanes volaron la gigantesca estatua de Buda hace unos años para eliminar cualquier vestigio de otras religiones diferentes al Islam. Cerca de allí se encuentra una poblada comunidad (y no lejos del pueblo mas cercano al destruido monumento) en donde sus habitantes, dedicados en su mayoría al pastoreo de cabras, residen en viviendas-cueva. Baktay (Nikbakht Noruz), una niña de 6 años, envidia a su vecinito Abbas (Abbas Alijome), porque este va a al escuela y sabe leer. Baktay sabe que aún le queda un año para ir a al escuela, pero ante la ausencia de su madre, ni corta ni perezosa decide también ir a al escuela y para ello pretende comprar un lápiz y un cuaderno en un tenderete de la aldea. Sin dinero, se las ingeniará de todas las maneras imaginables para comprar el material y después, para ir a la escuela. Con estructura propia de cuento infantil o fábula simbólica moralizante, lo que se nos presenta, en realidad, es una especie de metáfora infantil de la situación dramática que vive el Afganistán de los talibanes, en donde las mujeres se están llevando al peor parte: las innumerables dificultades que tiene Baktay para asistir a la escuela nos son sino una un pequeño reflejo de las dificultades cotidianas de la mujer afgana. El carácter rebelde y decidido de la pequeña, no resulta suficiente para llevar con éxito su empresa: el encuentro con un grupo de niños que juegan a ser talibanes y que pretenden “dilapidar” Baktay por “pagana” no es más que la traslación de un grave conflicto a la mentalidad infantil.

El simbolismo de muchas escenas y situaciones, donde el juego infantil esconde la influencia de la intolerancia, resulta bastante emotivo. Los pequeños protagonistas están geniales y llenan ellos solos la historia. Una película muy sencillita pero que da mucho que pensar y que es de lo mejorcito que se encuentra ahora mismo en cartelera.

domingo, marzo 16, 2008

UNA APROXIMACIÓN A LA MASONERÍA (Y II)

El Gran Arquitecto del Universo

El concepto del Gran Arquitecto del Universo (GADU), el símbolo masónico por excelencia y uno de los más conocidos de este mundo, en realidad tiene bastantes interpretaciones, en concordancia con el libre pensamiento masónico, aunque según la corriente algunas de ellas reciben carácter de dogma. De ese modo, según al corriente regular, el GADU es el ser supremo, Dios, y en el que todo masón debe creer, siendo invocado en los ritos. En la corriente liberal o adogmática no es obligatoria la creencia en el Ser Supremo ya que relativiza entonces la libertad de conciencia y pensamiento de sus miembros. La interpretación del GADU es, en todo caso, personal: puede ser el Dios creador y providente, el concepto de la creación, el origen de universo o el ideal de perfección masónico.

Esta claro, por otra parte, que la Francmasonería tiene en estos conceptos una inspiración claramente religiosa, aunque tanto el catolicismo como el protestantismo han sido y fueron furibundos enemigos de la Masonería, principalmente y según ambas doctrinas cristianas por su carácter “anticristiano”. Prácticamente, se puede decir que toda la antimasonería que en los últimos siglos se ha venido desarrollando en círculos conservadores esta basada principalmente en ese supuesto carácter anticristiano. De allí ha surgido la interpretación de la masonería como conspirativa y enemiga de la civilización cristiana, y partiendo de esta última, la paranoica visión de las ansias dominativas mundiales de la masonería y la obsesiva identificación de figuras de la política internacional y de corrientes políticas progresistas con la masonería. Nos centraremos mas adelante en los argumentos antimasones, pero diremos de momento que todas estas son histéricas y burdas interpretaciones sin fundamento alguno y las cuales la historia y la evidencia han negado una y otra vez.


La Iglesia contra la Masonería

La argumentación antimasónica cristiana, inspiradora de la antimasonería de ciertas corrientes conservadoras, tiene que ver también con argumentaciones políticas que emparentan de modo un tanto forzado a la masonería con el marxismo. Es cierto que la masonería se nutrió en el siglo XIX de por entonces importantes figuras de ideología por entonces catalogada de progresista, pero hay que tener en cuenta que la masonería atraía en aquel tiempo a un vanguardia intelectual preocupada por los cambios fundamentales de pensamiento y política que fueron aconteciendo a lo largo de ese siglo, y que incluían conceptos tan democráticamente básicos como el sufragio universal o el parlamentarismo. Es decir, que al masonería fue vivero de pensamiento de gente de ideologías muy diferentes, tanto de derechas como de izquierdas, por lo que la identificación de la “progresía” con la masonería no es sino una manipulación que en realidad escondía el temor de la iglesia de perder su poder, algo que por cierto la masonería no llevo a cabo de modo alguno porque sencillamente estaba para otras cosas. Y, en fin, como si hoy un día no hubiese masones conservadores. Por cierto, el marxismo, por razones vinculadas también por el miedo a perdida de influencia entre al población ante otro ideario digamos que dogmático, también se opuso a la masonería.

La argumentación cristiana de la antimasonería tiene argumentaciones también en el cambio de contenido de conceptos y dogmas cristianos (Dios, Jesús) y de algunos aspectos de los ritos y ceremonias que resultarían blasfemos, pero que más bien suenan a cuento: alusiones a castigos de pena de muerte (cuando en el masón aprendiz nada mas entrar en la logia jura no revelar los secretos de al masonería so pena de que el corten el cuello o cuando se jura no revelar los secretos de la masonería bajo pena que su corazón “sea arrancado y el cuero arrojado a los cuervos”) o el culto a Lucifer. En lo último Lucifer no es visto como “el ángel caído” y la personificación del mal, como pretende la iglesia, sino como una encarnación de la luz; esta y otras concepciones rituales simbólicas son mas bien formales y sin contenido trascendental alguno, herederas de la primera concepción esotérica de las logias; en otras palabras, simples rituales que en el caso de la mención a Lucifer no tienen ningún pretendido carácter satanista. Por otro lado, resultan bastante burdas las acusaciones de que en ritos se escupen crucifijos, algo que posiblemente se hiciese en los primeros tiempos de la Masonería por parte de logias más anticlericales. Y en cuanto a los juramentos bajo pena de muerte violenta, poco hay que decir más que, en todo caso, son simples formulas de juramento ancestral (aunque bastante burras): no hay mas que ver “cuantos casos” de gente a la que han arrancado el corazón, que han aparecido con el cuello cortado, o que han sido pasto de cuervos se han dado en todos estos años.


Deberes y ritos

En base a las constituciones de la masonería, podemos saber los aspectos básicos de la organización y de la actuación masónica. En las Constituciones de Anderson se establece el reglamento de las logias y un concepto tan fundamental como es el de los “deberes”, o lo que es lo mismo, los “mandamientos” de la Masonería. En estos hay aspectos tan significativos como el rechazo al ateismo, la adhesión al poder estatal y el secreto de la masonería. La Masonería contiene diferentes grados por los que sus miembros van pasando y en ellos se les va revelando diferentes “secretos”. ¿Cuál es el contenido de estos secretos? Ese es precisamente uno de elementos semidesconocidos que otorgan a la Masonería un carácter semisecreto, aunque esta institución no posea hoy en día el carácter de organización secreta. Y en todo caso, esos “secretos”, no guardan (al menos práctica y realmente) ningún plan de dominación del mundo, como pretenden muchos críticos con la masonería.

Hay que decir que los deberes masónicos han sido la causa principal, por su aceptación o rechazo, de los cismas más importantes de la historia de la Masonería. Volviendo a los grados de la masonería, resulta evidente que guardan relación con el mundo caballeresco medieval y- como hemos visto antes- con los templarios. No obstante, fueron introducidos como parafernalia estética y ritual por André Michel de Ramsay, para hacer mas atractiva la masonería entre la nobleza francesa.

En cuanto a los ritos, el sistema de ritos no es universal en la masonería: podemos encontrar diversos ritos en una misma obediencia o corriente, o ritos que se repiten distintas obediencias. Dentro de un casi centenar de ritos y de sistemas de grados destacan:

Rito de Emulation, el principal y mas difundido con tres grados básicos, aprendiz, peón y maestro, y es el más difundido en el mundo. Cada grado tiene jerarquías propias, aunque también pueden existir en algunas logias grados complementarios superiores, como los “Caballeros Templarios”, el “Arco Real” (despues del maestro) o el “Mark Master” (después del peón)

Rito de York, muy difundido en EEUU y que reúne los grados del "Arco Real", (derivación del Emulation en la que se añadía el grado de este nombre), mas el "Marco" (grados del cuarto al séptimo), los "crípticos" (del octavo al décimo) y cuatro últimos, llamados "templarios".

Rito Escocés Antiguo y Aceptado, con 33 grados.

Rito francés, con escasos grados

Ritos egipcios, con cerca de 90 grados

Doctrina masónica

Si en definitiva tuviésemos que extraer unos rasgos comunes de la “doctrina” masónica (en el caso de que esta existiera) estos serían:

· Referencia a una ley moral de corte iusnaturalista

· Deísmo; inspiración religiosa teísta aunque sin dogmatismo claro y de carácter personal (Dios concebido como uno lo desee)

· Existencia de un método de discusión de problemas según lo que parece justo y verdadero para la mayoría de los miembros (hermanos), en donde entrarían en juego las diferentes opiniones individuales. Este método sería de corte realista, además de antropocentrista (basado en la libertad del hombre) y espiritualista (existencia de “algo mas” que lo material).

· ¿Relativismo intelectual?; sobre esto habría muchas discusiones, pero parece claro que no se busca la verdad absoluta, ya que pueden influir muchas variables independientes.


Masonería femenina

La presencia de la mujer en la masonería no fue en un principio aceptada y su incorporación nunca ha sido normalizada. En esto hay que remitirse a los orígenes de la masonería, ya que en la edad media las mujeres no solían ejercer labores de arquitectura o construcción, y por lo tanto no eran susceptibles de entrar en las logias. No obstante, se tiene constancia de que algunas escultoras de catedrales con grado de maestras pudieron haber formado parte de logias en el siglo XVII. En las Constituciones de Anderson, ya con la masonería especulativa, no se contemplaba la entrada de mujeres en las logias, pero en 1730 hubo mujeres que reclamaron su entrada en la masonería. En 1774, bajo la tutela del Gran Oriente de Francia surge la Masonería de Adopción, logias de mujeres bajo la tutela de varones. Un año después se funda la logia “El candor”, mixta y que fue presidida como Gran Maestra por varias mujeres, siendo la primera de ellas (y la primera en la logia), la duquesa de Bourbon. Posteriormente, a lo largo del XIX, otras logias fueron incorporando mujeres, pero fue en pequeña medida y la mayoría se oponían aún a la admisión de mujeres. En 1893 se crea la Gran Logia Simbólica Escocesa de Francia, por parte de Marie Deraismes, que dará origen a laOrden Masónica Mixta internacional “El Derecho Humano”. En 1952 se crea la Gran Logia Femenina de Francia, ya que la masonería de adopción desaparecería. En los años sucesivos irán surgiendo logias exclusivamente femeninas en todo el mundo. Hoy en día la incorporación de la mujer a la masonería esta comúnmente aceptada, pero aún hay reticencias y es tachada como “irregular”.


Los enemigos de la Masonería

Las diferentes tendencias antimasónicas no religiosas se han basado en argumentos que van desde el exceso de secretismo hasta el sectarismo, pasando por la promoción del ocultismo. Estos tres argumentos, son tal vez los que mejor sintetizan los elementos poco claros o cuestionables de la masonería en u aspecto formal. Efectivamente, una institución antiquísima padece de ritos y escenografía tal vez extravagantes y rimbombantes, pero son solo eso, ritos, a los que se uniría su legendario secretismo, que no parece esconder ninguna realidad trascendental a la luz de lo que nos ha mostrado la historia. Lo del ocultismo, aunque en un primer visionado (obsérvese la inquietante simbología masónica), pueda parecer de que existe en realidad, una aproximación al mundo de la masonería y sobre todo el hecho de constatar la pertenencia a la masonería de personas a los que lo esotérico no parece preocuparles lo mas mínimo, deja a esa crítica sin argumentación, siendo evidente que el ocultismo es una vez mas un aspecto formal. Esta denuncia fue fundamentalmente promovida pro la iglesia católica.

La Masonería, en general, nunca se ha llevado bien con los regímenes totalitarios, sean del signo que sean, lo que invalida el últimamente recurrente argumento que identifica la masonería con la izquierda o incluso con las dictaduras. En los regimenes socialistas se tachaba a la masonería de conservadora y promovedora de los valores burgueses, además de originadora de corrupción política, siendo perseguida en la mayoría de países socialistas. Precisamente el catolicismo acusó a la masonería de ser el germen del socialismo. No terminan ahí las contradicciones, ya que desde sectores del cristianismo protestante se acusa a la masonería de tener una inspiración ritual y deísta de corte católico (algo que es objetivamente cierto). Sea como fuere, si es cierto que la masonería más liberal y adoctrinal mantuvo una postura anticlerical, pero como también la han podido mantener diferentes corrientes de izquierda talmente ajenas a la masonería. Fue el tono secreto y digamos que solemne lo que alarmó a la iglesia, ya que veían en ellos unos rivales en la “atracción” espiritual.

La iglesia católica, en su argumentación antimasónica, ha incluido argumentos que alertan sobre las intenciones de la toma del poder político de la masonería, aunque, como hemos dicho antes, su argumentación fundamental se basa en al contradicción de la “doctrina” masónica con dogmas cristianos y en su relativismo intelectual. Varias encíclicas en el XIX alertaban a al comunidad católica de los “peligros” de al masonería, extendiendo entre al población llana un infundado terror a “los masones”, a los que prácticamente no conocían. De ese antimasonismo católico tomó el régimen de Franco en España su furibunda persecución a al masonería, elevándolo a “problema nacional”. Y de la masonfobia franquista parecen haber heredado los aláteres de la nueva derecha española su cómico sentimiento antimasón, basado en argumentos falaces y manipulados que traen el mensaje complementario de “la masonería ha sido al causante de los males de al humanidad a lo largo de al historia” y “cuidado, el gobierno socialista es masón”, sentencias tan megalómanas como falsas y propias de una mente retorcida.

¿Masonería al poder?

No obstante, la pregunta de si la masonería busca el poder político o el hecho de si lo ha ostentado alguna vez, unido a la hipótesis de la corrupción política supuestamente practicada por el mundo masónico, es lo que mas encendidos debates sigue generando. Efectivamente, muchos gobernantes de diverso signo han sido masones: varios en Francia, como Napoleón, Carlos X, Luís Felipe de Orleáns; también en EEUU como Washington, Andrew Johnson, Roosevelt; paladines de la independencia latinoamericana como San Martín y Bolivar; otros en España, como Castelar, Sagasta; en Italia (Cavour), además de miembros destacados de diferentes gobiernos, especialmente en el siglo XIX. Analizando la historia, es cierto que hace dos siglos muchos políticos eminentes y estadistas eran masones, unos mejores y otros peores, lo que señala que en el XIX la masonería era toda una escuela de pensamiento político, además de estar bastante “de moda” entre notables y personajes con ambición de poder. En el siglo XX la atracción de la masonería en la clase política (y militar) se fue atenuando cada vez más, hasta el punto de que el número de altos políticos masones descendería hasta lo anecdótico en países donde su influencia fue enorme, como en Francia. En definitiva, la influencia de la masonería en la política del siglo XIX fue total, pero no esta nada claro que la masonería en ningún país formase un núcleo en busca del poder político, ni que una vez supuestamente conseguido este (en gobiernos en donde había masones y no masones) se dedicase a mantenerlo a toda costa usando la corrupción: mas bien es evidente que gran parte de los avances de la democracia y de las libertades en el siglo XIX (dentro del estrecho espacio en el que se podía avanzar en aquella época) se deben a políticos masones, que en ningún momento se plegaron a la obediencia total a la masonería ni instauraron permisivos principios de radicalismo que desembocarían en lo totalitario como sostienen los nuevos críticos derechosos de la masonería. Ya en el siglo XX la pérdida de influencia de la masonería en la política se hace evidente, aunque los diversos pensamientos antimasónicos seguirán viendo fantasmas donde no los hay y no pocos gobiernos irán a al caza del masón, amparados en el efecto de las secuelas de una supuesta megalomanía política masónica en el XIX que no fue tal, sino el hecho de que la mayor parte de los políticos - lo decimos así de claro- eran masones, tanto los mas progresistas, como, posteriormente, los mas conservadores. Ya en el XX, líneas de pensamiento conservadoras verán en la masonería el origen de todos los males del mundo, basándose en la supuesta (y totalmnte manipulada) de la Masonería con rebeliones sangrientas y sistemas políticos totalitarios.


Los nuevos antimasones en España o la paranoia de la derecha

Conviene detenerse en el pensamiento antimasónico de la nueva derecha española, esa que hasta hace poco ostentó el gobierno en España y que combina no pocos tics totalitarios con total intolerancia y muchas veces mala uva sin escrúpulo alguno. Según algún autor, al masonería ha sido al causa de todos los males políticos de este mundo desde principios del siglo XIX, con relación de causa directa con la revolución rusa, la revolución méxicana o el desencadenamiento de la guerra civil méxicana. Según este pensamiento, el poder masón se obtuvo en la mayoría de las veces de forma violenta, algo totalmente falso ya que en los ejemplos revolucionarios que se ponen (enumerados antes), la masonería solo ocupó un papel residual o prácticamnte incluso inexiste, como en el caso de Rusia: ¿Qué interés hubiese habido en el comunismo de aliarse con una corriente de pensamiento tan diferente a sus ideales o modus operandi? Por que hay que recordar que en al época de la URSS la masonería fue perseguida y aplastada, aun cuando muchos miembros del PCUS fueron inicialmente masones, argumento esgrimido por estos paladines de la nueva derecha como prueba irrefutable de la relación comunismo-totalitarismo-masonería, cuando en realidad esto obedecía a el enorme éxito de al masonería en toda Europa hasta principios del siglo XX: casi toda persona que se preciase era o aspiraba a ser masón. Más forzada aún si cabe es la relación del incicio de la Guerra Civil Española con la masonería, que según algún autor cumplió en la II República el papel de inspirador ideológico de todos los movimientos revolucionarios que se vivían en España en los años 30 (la revolución de 1934) y del anticlericalismo furibundo, conexión esta totalmente falsa, ya que, como hemos dicho antes, cualquier ideología anticlerical no podía ser circunscrita solo a la masonería ni tan siquiera indirectamente. En general, se busca una conexión de la masonería con todos los “males” que vivió España en el siglo XX (menos el Franquismo), llegando a desvergüenzas del calibre de afirmar que al masonería “aniquiló” el “imperio español”, en el siglo XIX, refiriéndose a la independencia de las colonias ultramarinas de América Latina y Filipinas, y añorando de ese modo en pleno siglo XXI al “imperio”, en el mas puro estilo de imperialismo rancio, anacrónico y negrero. Tampoco faltan por parte de estos autores afirmaciones que tratando de reforzar la falsa conexión de la masonería con el totalitarismo hablan de un trato “suave” del nazismo y del fascismo italiano con la masonería (si hubo nazis masones, ¿y que?), lo cual no es cierto del todo, solamente tal vez por el hecho de que la militancia masona de algunos nazis o fascistas frenó cualquier represión salvaje frente a ellos, como ocurrió en la URSS con antiguos masones que llegaron a cargos de importancia, sin que hubiese habido en absoluto relación alguna entre los principios de la revolución rusa y la masonería y estando además los masones en el punto de mira.

Los críticos de la nueva derecha española completan su colección de manipulaciones buscando conexiones entre las sectas mas importantes de la historia (los Mormones, la Ciencia Cristiana, los Testigos de Jehová.); si que es cierto de que fundadores de esas sectas fueron masones, pero la concepción totalmente intolerante hacia estos movimientos por muy dudosos que sean y lo anecdótico muchas veces de la militancia masónica de estos fundadores, revelan que en realidad lo que se desea hacer es hacer una descarada defensa del cristianismo como “religión verdadera”. También resulta revelador lo poco que estos autores citan del papel de la masonería en la independencia de EEUU, país del que estos mismos autores no dudan en deshacerse en elogios y en describir siempre que pueden sus supuestas virtudes de iluminación de progreso y libertad hacia toda la humanidad. En fin…

Y concluyendo…

Seguimos sabiendo poco sobre la masonería, es cierto. Pero no cabe duda que sus supuestos males se han exagerado pretendidamente y de que la paranoia de algunos parece verlos en loso más insospechados lugares, planeando la “conquista del mundo”. Sea como fuere, se esta demostrando de que la masonería, o mejor dichos, muchos masones cumplieron un papel fundamental en el progreso de la historia: Washington, Sanmartín, Bolivar, Luther King, sin que podamos hablar, ojo, de una relación causa efecto con su pertenencia masónica. La Masonería ah de ser considerada como lo que es, una institución de origen muy antiguo que trata de discutir y de buscar la buena manera de obrar del ser humano, aunque sus ritos y parafernalia resulten extraños para muchos. Masonería ha habido, hay y puede que haya siempre. Otras cosas hay en este mundo que son mas preocupantes.

miércoles, marzo 12, 2008

LOS VIDEOCLIPS DE TU VIDA (16). SOUL ASYLUM: RUNAWAY TRAIN (1993). ¿EL VIDEO QUE LO EMPEZÓ TODO?

En 1993, en pleno apogeo del Grunge, la MTV no hacía más que mostrar pavos con camisas de cuadros, pantalones cortos, camisetas anchas, melenas descuidadas y perillas desarregladas. Soul Asylum, grupo de Minnessota que llevaba en activo desde 1983 fue una de las muchas bandas de rock alternativo norteamericanas que en los 80 solo eran advertidos por la crítica y por cuatro gatos, pero que en los 90, con la consolidación artística y comercial del Indie Rock yanki y del Grunge se convertieron en artistas superventas y/o de culto. Ahí esta el caso de Sonic Youth y de este grupo de Rock Alternativo que en los 90 devino en un sonido de rock mas light y para todos los públicos pero sin perder calidad. Se dijo de ellos que hacían la música que Bon Jovi debería de estar haciendo en aquella época si el grupo de New Jersey no se hubiese vuelto tan comercial. La fotogénica imagen de su cantante y líder, Dave Pirner, fue decisiva para que Soul Asylum fuese a mediados de los 90 una de las bandas mimadas de la MTV. De su álbum de 1992 Grave Dancers Union procede este tema, sin duda su mayor éxito y su tema más conocido… sobre todo gracias al videoclip.

A principios de los 90, cuando en las televisiones de todo el mundo comenzaba a ponerse de moda la realidad televisiva y se barajaba realizar supuestos programas de colaboración ciudadana en busca de personas desaparecidas (muy poco después surgió el inefable programa de TVE ¿Quién sabe donde?), se quiso incluir en el negocio musical tal “altruista” empresa, y el video de Runaway Train se convirtió en el primer Reality Music Video de la historia. Su emisión coincidió con la llegada a al televisión americana de los programas de búsqueda de desaparecidos, pero este vídeo fue pionero en mostrar las fotografías de niños y adolescentes en paradero desconocido en EEUU desde tiempo atrás, cumpliendo una especie de función de servicio público al indicar el propio Dave Pirner a la audiencia al final del video “si has visto a alguno de estos chavales, o eres uno de ellos, por favor llama a este número”, mostrando sobreimpresionado en la pantalla un número de teléfono (la MTV decidió omitir posteriormente este mensaje).

El vídeo fue dirigido por Tony Kaye, futuro director de películas como American History X, y obtuvo muy buenas y justificadas críticas, tanto por la factura técnica del video en si como en su carácter de ayuda pública. A parte de las imágenes de los niños desaparecidos con la fecha desde la cual se les echaba en falta, aparecen imágenes de la banda interpretando el tema y dramatizaciones sobre un maltratador y una secuestradora de bebes. Se logró incluso que algunas de las personas que aparecían en el video se reuniesen con sus familias, aunque en algún caso hubo detrás situaciones forzadas y algunas de esas reuniones terminasen trágicamente en homicidio. Se hicieron diferentes versiones del video para varios países con fotografías de personas autóctonas desaparecidas; en España la versión local del vídeo fue emitida por TVE varias veces como anuncio de ¿Quién sabe donde?, en 1994.

El tema fue todo un éxito internacional, aunque a decir verdad no se sabe si lo hubiese sido tanto en algunos países si no existiese el video de Tony Kate. No obstante, la canción, afectada, melódica y muy sugerente, es ya un clásico de los 90 por derecho propio. Si algo hay que reprocharle a este video es que, a su manera, fue el pistoletazo de salida del telemorbo y de programas de propósito a priori muy loable pero fatalmente llevados.

LOS VIDEOCLIPS DE TU VIDA (17). BJÖRK: ALL IS FULL OF LOVE (1998). PASIONES DE METAL

La cantante islandesa Björk fue uno de los fenómenos musicales más sugerentes de los 90. Amada y odiada, sin posibilidad de término medio, la menuda ex vocalista de los bizarros Sugarcubes ha mantenido una carrera sorprendente y totalmente original en donde la imagen posee un papel fundamental. Por ello no es extraño que los videoclips de esta mujer se caractericen por su cuidada y trabajada factura, además de por su afán de sorprender y ser en todo momento un referente vanguardista en la cultura de al imagen contemporánea, tal y como en cierto modo es la propia Björk.

Si hay que quedarse con un vídeo de la artista, dentro de su amplio muestrario de trabajos videográficos de suma calidad, ese es el del tema All is full of love de su álbum Homogenic (1997). El tema salió como último single del LP en junio de 1999, con un revolucioanrio videclip dirigido por el reputado Chris Cunningham. Su mérito reside en sus innovadores efectos visuales en su mayoría infográficos y de animación 3D. Los dos robots clónicos de Björk en plena pasión ego-lésbica amorosa son ya un standar del mundo de la imagen de los 90 y el look del video sigue inspirando no pocos anuncios, videoclips, videojuegos e incluso películas (I Robot). El video se eshibe permanentemente en el Museo de Arte Moderno de NY. Una auténtica delicia y uno de los mejores videos de los 90. ¿Por qué Chris Cunningham esta tardando tanto en dirigir un largometraje?

martes, marzo 11, 2008

El aparatito de Lumiere - COMETAS EN EL CIELO (THE KITE RUNNER)


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Resulta una grata sorpresa la genial adaptación de la novela de Khaled Hosseini The Kite Runner (titulada en castellano Cometas en el cielo), un best seller internacional con la convulsa historia de Afganistán en sus últimos 30 años como telón de fondo. Esta producción norteamericana, dirigida con convicción y pulso perfecto por el cada vez mas valioso Marc Foster (Monster´s Ball, Descubriendo nunca Jamás), tiene un reparto casi íntegramente árabe, aunque a penas se ha podido rodar en Afganistán y en su lugar muchas escenas han sido filmadas en China. Eso sí, al parecer gran parte del filme ha sido rodado en el dialecto dari, especialmente en las escenas protagonizadas por los dos niños protagonistas, aunque otra parte de la acción (la transcurrida en EEUU) es hablada en Inglés. De todas formas, en al versión doblada en España no vamos a poder apreciar esas diferencias lingüísticas ya que todo ha sido doblado al castellano, cometiendo al misma torpeza que en Babel. La verdad es que deberían cambiar de criterio de doblaje las distribuidoras en filmes multilingües como este.

Cometas en el cielo es una esforzada adaptación cinematográfica que ha conseguido una versión cinematográfica con (mucha) personalidad en si misma. Un drama histórico contado durante 30 años de una manera metaliteraria (su protagonista principal, Amir, es escritor) que mientras trata de reflexionar de los mecanismos del arte de contar historias y del papel del narrador-protagonista, nos va desgranado de una manera muy clara e ilustrativa el drama de un país, Afganistán, humillado por la ocupación soviética desde finales de los 70 y tras el fin de esta, caído totalmente en desgracia por el régimen de los talibanes. La huída, al mismo tiempo de la realidad y del país, es la decisión que toman sus protagonistas, pero dejando atrás engaños y errores. La historia comienza en el Kabul de 1978 con los pequeños Amir (Zekeria Ebrahimi) y Hassan (Ahmad Khan Mahmidzada), dispuestos a participar en el concurso de cometas de la capital afgana, todo un acontecimiento en la ciudad. El primero es el hijo de un rico personaje de la ciudad (Houmadin Ershadi), viudo desde el nacimiento del chaval, y el segundo, el mejor amigo de Amir, es el hijo del el criado de toda la vida de la familia. Amir, un crio sensible y con aficiones literarias, muchas veces es increpado por su apdre pros u cobardía y por su ineptitud para defenderse, mientras que el pequeño Hassan muchas veces es alabado por el padre de Amir por su carácter decidido, lo cual no gusta a su hijo pese a ser su mejor amigo. La peculiar relación entre los dos niños tiene mucho de amo y sirviente debido a que Hassan ha nacido del servicio de la familia, pero la fidelidad de Hassan por Amir tiene mas que ver con la amistad, aunque la condición de servidumbre de la familia de Hassan haga que muchas veces el niño confunda la amistad con la obediencia ciega. Precisamente esos sentimientos de Amir hacia Hassan (entre la envidia y la admiración y la amistad) hacen que Amir cometa el error de eludir al ayuda a su amigo primero, y después el de propiciar su decadencia, confinándole al encierro en el infierno de Afganistán mientras el y su padre se exilian en California ante la llegada de los soviéticos. 20 años después, un Amir (Khalid Abdalla) convertido en escritor sobre la realidad de su país movido por un tremendo sentimiento de culpa tratará de regresar a Afganistán, en busca de al redención y del perdón de su amigo en un viaje lleno de drama interior.
La película juega de forma maestra con material muy sensible y resulta realista en todo momento, con un Afganistán fielmente retratado durante sus 30 años de historia, consiguiendo palmar el drama del país en casi todos sus aspectos. Hay escenas duras y crudas y momentos especialmente dramáticos, que aunque no resultan muy indigestos, si consiguen hacer un nudo en al garganta. No parece una producción hollywoodiense, y esta es tal vez su principal virtud: no hay ñoñería, ni tópicos culturales (que se prestaban muchos) y si existe una elogiable voluntad por ser fieles a la historia real de un país y pro imbuír a la película de un total realismo. Puede que haya algún desliz sensiblero y que la historia se narre de manera un tanto forzada, pero nos e empaña el resultado final. La fotografía de Robert Shaefer, limpia y documentalista, es totalmente apropiada para una historia de estas características, lo mismo que la filmación de muchas escenas en donde destacan los aéreos planos del vistoso concurso de cometas. La música del donostiarra Alberto Iglesias es magistral y muy variada, combinando elementos árabes con otros más líricos y algunos acústico-ambientales: nominación merecida al oscar y el mejor trabajo de Iglesias hasta la fecha. Una película en definitiva espectacularmente emotiva y altamente recomendable.