domingo, septiembre 12, 2010

MI PRIMER GRAN LIBRO DE RICHARD SCARRY



¿Quién es el autor de libros infantiles con mayores ventas en toda la historia? Richard Scarry (1919-1994), escritor e ilustrador estadounidense con más de 300 libros publicados y más de 100 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Scarry es recordado por especialmente por sus libros didácticos dirigidos a preescolares protagonizados por toda suerte de animales antropomorfos, en especial los correspondientes a la mítica serie conocida como Best Ever o Busytown, que en España solía llevar el prefijo “Mi Primer Libro de…”. Estos libros se publicaron originalmente entre 1963 y 1981, aunque Scarry no dejó de publicar nuevos títulos de otras colecciones hasta su muerte en 1994. Aquel mundo de animales que se comportaban como humanos en la vida cotidiana y que enseñó a varias generaciones de niños a leer y contar además de todo tipo de palabras y conceptos merece ser recordado y no caer en el olvido. Este es el homenaje que Rayos C realiza a Richard Scarry



De paseo por Busytown



En la década de los 70 se vendían como rosquillas los libors infantiles de un tal Richard Scarry, un norteamericano autor e ilustrador de los mismos cuyo inconfundible estilo gráfico y el hecho de que sus libros estuviesen exclusivamente protagonizados por animales hicieron que sus libros fuesen inequívocamente reconocibles e identificables por sus pequeños lectores. La vasta obra de Richard Scarry abarca 45 años (de 1949 a 1994) y mas de 300 títulos, la mayor parte escritos e ilustrados por él aunque también hay bastantes libros en los que el era únicamente el ilustrador. Casi toda su producción cien por cien propia estuvo dirigida a los niños y niñas en edad preescolar (de 2 a 6 años) y su intención era claramente pedagógica. Fue un pionero en los libros conceptuales para niños o si se quiere, en las “primeras enciclopedias” rudimentarias: diccionarios de imágenes, libros sobre países, oficios, vehículos, máquinas, números, edificios, además de libros con cuentos tradicionales o historietas inventadas, todos ellos con los entrañables animales habitantes de la ficticia localidad de Busytown (Ciudad Atareada; en traducción literal). Combinando las narraciones con las descripciones y las exposiciones didácticas, según fuese el concepto del libro, Scarry logró una enorme popularidad entre los niños todo el mundo especialmente en los años 60 y 70, época del auge de su serie Best Ever que comenzó en 1963 con Best Word Book Ever (Mi Primer Libro de Palabras, como se titulo en el Estado Español). En España precisamente Richard Scarry gozó de una enorme popularidad en la década de los 70 con sus libros de los animales de Busytown retitulados todos como Mi Primer Libro y editados por la mítica Editorial Molino. Todo un referente generacional para gente nacida entre 1968 y 1976 ya que fueron muchos, muchísimos los que aprendimos a leer con los libros de Richard Scarry y conocimos muchos aspectos, objetos y cosas varias de la vida de cada día gracias a los Mi Primer Libro. En España, el relevo generacional a principios de los 80 hicieron languidecer los libros del autor, que serian publicados por Plaza y Janés en dicha década pero ya sin el éxito de antes. No obstante, diferentes reediciones de los libros de Richard Scarry en todo el mundo en las décadas de los 80, 90 y 2000 confirman la intemporalidad de la propuesta de un auténtico visionario. En los últimos 25 años, los libros de Scarry han sido llevados en forma de dibujos animados al vídeo (década de los 80 y 90), televisión (años 90) y DVD (90).



Traducidos a más de 30 idiomas, a la larga los libros de Richard Scarry han sido de los más vendidos en la historia de la literatura infantil y las ventas en su conjunto a lo largo del tiempo convierten al autor en el escritor de libros infantiles que más libros ha vendido. ¿La clave de su éxito? Sería muy difícil de averiguar, tal vez por lo atractivo de su mundo de animales que vestían y se comportaban como humanos (la traslación del mundo real a otro imaginario en donde los animales eran la “especie dominante”, el sueño de muchos niños) y por lo bien que el autor sabía captar el interés de los infantes de corta edad mostrando todas las cosas que estos podían ver en la vida real: diferentes tipos de edificios, los diferentes oficios, tipos de ropa, vehículos, utensilios, herramientas y un sinfín de objetos. En realidad sus libros estaban dirigidos a críos de diferentes subespectros de edad, por ejemplo títulos como Mi Primer Libro de Palabras eran para niños de 2 a 5 años (para que se lo leyesen sus padres o aprendiesen a leer, mientras que otros como Busy, Busy World (creo recordar que en castellano se título Mi Primer Libro de los Países del Mundo) o Best Storybook Ever (Mi Primer Libro de Cuentos), con más texto y con narraciones en el sentido estricto estaban más dirigidos a chavales hasta los 6 o 7 años.




La mayoría de los personajes de los libros de Richard Scarry a partir de principios de los 60 eran, como hemos dicho los habitantes de la ficticia localidad de Busytown (no recuerdo como se tradujo en castellano) y había una serie de personajes mas o menos fijos o recurrentes: la familia Gato, el sargento de policía (un perro), el gorila Bananas, el alcalde (un zorro), los cerditos bomberos (Smokey, Sparkey y Snozzle). La Familia Cerdo, la maestra osa (Miss Honey), Gorgojo (Goldbug) el bicho motorizado, etc. Predominaban los mamíferos (cerdos, gatos, hipopótamos, osos, tigre, perros…) pero también había algún insecto, crustáceo, gusano (la mítica lombriz Lowly) o reptil y muy pocas aves. Todos con sus ropas, hábitos y comportamientos humanas



La vida de Mr. Scarry


Richard Scarry nació en Boston el 5 de junio de 1919, en el seno de una familia de exitosos comerciantes. En 1937, el joven Scarry, que ya había demostrado talento apra el dibujo, decide matricularse en la facultad de Empresariales, pero pronto dejaría esa carrera para cursar en la Escuela del museo de Bellas Artes de Boston. Debido a su participación en el ejército norteamericano durante la II Guerra Mundial, no terminó la carrera hasta el fin de la guerra, momento a partir del cual comienza a trabajar de ilustrador paria varias editoriales y publicaciones. Durante su estancia en la contienda bélica, Scarry pasó la mayor parte del tiempo en Europa y en Africa y se responsabilizó de la edición y redacción de algunos boletines informativos para el ejército norteamericano



En 1949 se mete de lleno en la ilustración de libros infantiles al ser contratado para hacer dibujos e inventar cuentos para Little Golden Books, famosa colección de libros infantiles en EEUU. Two Little Miners (Dos Pequeños Mineros) fue su primer libro, publicado en 1949, un año después de casarse con Patricia Patsy Murphy, escritora de cuentos infantiles que introducirá a Richard aún más en el mundo de la literatura para niños. Sacarry trabajó durante los años 50 casi en exclusiva para la editorial Simon and Schuster, la cual editaba los Little Golden Books, con libros en ocasiones coescritos junto con su esposa y casi siempre protagonizados por animales cada vez más antropomórficos.



1963 fue, como dijimos, el año en el cual Richard Scarry creó el primer número de la serie Best Ever y desde entonces decidió centrar sus principales esfuerzos creativos en el universo que había creado para aquel libro, el de Busytown y sus habitantes, así como optó por dedicarse en cuerpo y alma a una línea de libros didácticos para preescolares dejando un tato de lado (aunque no completamente) la narrativa tradicional. No siempre todos los títulos que Scarry publicará centrados en su mundo de animales tendrán el mismo formato inaugurado por Best Word Book Ever ni tampoco llevarán en su título las palabras Best Ever, pero estaba claro que desde principios de los 60, Scarry había dado forma a una serie de publicaciones infantiles con el mismo concepto (animales y pedagogía) que de alguna manera centraron su producción hasta su muerte, aunque el autor también ilustre en la década de los 70 y 80 libros ajenos o haga spin offs narrativos de algunos de los personajes de sus libros didácticos (y que por lo tanto pertenecen a la misma “serie”). Mi Primer Libro de Palabras fue en 1963 un superventas en EEUU y en todo el mundo en años sucesivos (7 millones de copias vendidas), mientras que Mi Primer Libro de los Países del Mundo (Busy, Busy World, 1965) no le fue a la zaga, ni tampoco Storybooks´s Dictionary, novedoso diccionario infantil ilustrado.





En 1966, Richard Scarry deja Golden Books y se pasa a Random House, donde además de nuevos títulos reeditará los primeros números de Best Ever. En 1968, Scarry se traslada con su familia a Lusana, en Suiza, donde continuará dibujando y escribiendo. Sus libros se reeditan (y con cada edición se modifican y mejoran) constantemente, muchas veces con títulos diferentes, y se traducen a multitud de idiomas, hasta el punto de que a mediados de los 70, Richard Scarry es un autor internacionalmente reconocido y su libros y su estilo de dibujo son ya populares entre todos los niños del mundo. En 1972 los Scarry se establecieron en una localidad suiza llamada Gstaad, donde Richard instalaría su estudio en el chalet que habían comprado allí. A medidos de los 80, Scarry comienza a perder visión pero no deja de trabajar. Fallece el 30 de abril de 1994 debido a un cáncer de esófago, a la edad de 74 años. Su hijo Richard Junior, Huck, también es escritor e ilustrador de libros infantiles.



Aquellos libros grandes



Como en el resto de países, en España la época de mayor éxito de Richard Scarry fue a finales de los 70, cuando Editorial Molino publicaba los libros de la serie Busytown y aledaños. Calculo que fue aproximadamente hacia 1972 cuando los libros de Scarry comenzaron a editarse en la península, conocidos como los Mi Primer Libro. Yo me acuerdo de haber tenido al menos cinco libros de Richard Scarry, editados entre 1974 y 1980, además de haber leído otros dos o tres títulos en la biblioteca escolar y de haber avistado más títulos en los escaparates de las librerías. Los Mi Primer Libro estaban editados en un formato relativamente grande lo cual los hacía inmensos para los críos más pequeños. El primer libro de Richard Scarry que tuve fue uno que me compraron cuando aún no sabía leer (con dos años), y creo recordar que se trataba de la célebre opera prima del universo Busytown Mi Primer Libro de Palabras, algo que no puedo corroborar ya que tanto ese libro como el resto los de Scarry que tuve terminaron en la papelera (cuando aún no existía el reciclaje). Aquel libro era mucho más infantil y “de bebés” que muchos que posteriormente leí del mismo autor y, como ya se ha indicado en líneas anteriores, estaba compuesto por imágenes y palabras, explicando de lo que era cada cosa: tipos de casas, colores, objetos de la escuela, cosas que te puedes encontrar por la calle, etc. Se puede decir que era un prólogo temático de muchos de los libros que después publicaría Scarry, en los cuales desarrollaría más a fondo diferentes conceptos determinados. Otros libros de Scarry que recuerdo son Mi Primer Libro de Números (Richard Scarry´s Best Count Book Ever), otro libro muy elemental, para aprender a contar; Mi Primer Libro de Cuentos, en donde se recogían cuentos tradicionales de toda la vida (Caperucita Roja, los Siete Cabritillos, Ricitos de Oro y los Tres Osos, los Tres Cabritos Gruff)con los animales Scarry de protagonistas; o un libro de vehículos (en inglés al parecer tenía el título original de Cars and Trucks and Things that go) compuesto por diferentes “paneles” de 2 páginas continuas en donde aparecían todo tipo de vehículos existentes (bicicletas, tipos de motos, bólidos, limousinas, camiones de bomberos, autocaravanas) o fantasiosos: una auténtica delicia en donde recuerdo especialmente los diminutos vehículos del insecto Gorgojo y su familia y el deportivo que en diferentes paneles conducía Dingo, un dingo australiano sombrero down under incluido.



Es especialmente mencionable Mi Primer Libro de Países del Mundo por su comicidad y su simpatía para mostrar a diferentes tópicos y aspectos típico-turísticos de diferentes países del orbe por medio de personajes que representaban a dichos países y que vivían cada uno de ellos su correspondiente aventura narrativa: el sargento Yukon, un mapache de la Policía Montada del Canadá, el panda chino Ah-Chu, Manuel el leopardo mexicano y sus problemas con las tinajas o el cerdito irlandés Patrick, que para curar su problema de falta de habla besó la legendaria piedra de Blarney con inesperados resultados. En similar línea cuentahistorias se situaba Mi Primer Libro de Cuentos , otro de los libros más deliciosos de Scarry que recuerdo, con historias poco conocidas en aquel entonces para el público meditrráneo como El hombrecillo de Pan quemado (The Gingerbread Man) o La mujer pequeña pequeña.





Los dibujos de Scarry no eran ningún prodigio técnico pero estaban sumamente cuidados y detalladas a la hora de explicar todo lo que podía haber en un hospital, en una escuela, en un tren y en un barco, en cuanto a objetos, personas, habitaciones, estancias, etc. Toda una primeriza enciclopedia visual que sin duda ayudó a agudizarnos los sentidos y la atención a muchos niños y niñas que enseguida identificábamos en la vida real muchas de las cosas que aparecían en los libros de Scarry. Aunque culturalmente el universo animal Scarry tendía ligeramente a ser norteamericano, el autor, que viajó durante su vida por muchos países de los cinco continentes y residió en Suiza, se esforzó por crear un mundo lo más asépticamente occidental posible y de hecho no dudó en otorgar a algunos de sus personajes vestimentas típicas europeas (suizas, holandesas). Según el mismo afirmaba, se basaba en la observación para captar el mayor número de elementos susceptibles de ser plasmados en sus ilustraciones: “Allá donde voy estoy observando. Incluso de vacaciones, cuando estoy en el aeropuerto o en una estación de tren, miro alrededor, tomo fotografías y descubro como la gente hace las cosas. Algún dia todo se enseñará en un libro”


Aunque en los 80 y en los 90 la obra de Scarry llegaría al formato audiovisual por medio el video y la televisión, la popularidad del autor en las nuevas generaciones irá remitiendo hasta caer en el olvido. Las reediciones de los libros del autor han sido constantes sobre todo en EEUU - con algunas modificaciones sustanciales para hacerlos más políticamente correctos, como la eliminación de roles típicos femeninos en cuanto a profesiones o un retrato de los ciudadanos de diferentes países menos simplista en Busy, Busy World- pero no se han alcanzado las ventas de otras épocas. En España la cosa esta bastante peor, ya que editorialmente no parece haber ya interés en la obra de Richard Scarry, aunque se hallan hacho algunas interesantes ediciones bilingües de sus libros (en inglés y en castellano), publicadas por Luna Rising.


Richard Scarry fue alguien muy importante para varias generaciones de ciudadanos de este mundo. Nunca recibió un premio o un reconocimiento por su obra, algo imperdonable. Dedicó su vida a enseñarnos, de una manera bastante inocente, bastantes cosas de la vida y a mostrarnos lo divertido que podía ser el mundo…si estuviese poblado por animales. El mundo de Richard Scarry no era más que una arcadia ideal, un mundo en donde todos eran felices y eso, aunque se veía que la vida real no era así, al menos daba una visión esperanzada de la existencia, algo que siempre es necesario a edades tempranas. Cerdos bomberos, perros policías, zorros alcaldes, osas maestras o conejitas bibliotecarias, poblaban unas páginas que enseñaban mucho, divertían aún más y desde luego que siempre se quedarán en la memoria de mucha gente.

martes, septiembre 07, 2010

El aparatito de Lumiere - LOPE



***

Interesante producción de época española con una premisa poco usual en estos tiempos que corren: llevar a la pantalla una pequeña pero apasionante parte de la vida del insigne dramaturgo y poeta del Siglo de Oro español Lope de Vega (1562-1635). El resultado, una película que con ciertas concesiones a la biografía adornada y enriquecida para hacerla atractiva al pública (véase ejemplos tan geniales como Amadeus, o en menor medida la más reciente Shakespeare In Love, la cual toma en parte como referencia) consigue ser pese a todo un filme sólido, honesto, inteligente y además entretenido. Un Lope de Vega pre treinteañero mujeriego, romántico y rebelde a partes iguales es lo que nos presenta esta película, la crónica de un hombre tan talentoso como de personalidad arrolladora y desordenada, lo que ponía en serio peligro sus pretensiones artísticas y vitales. Un buen guión (tal vez demasiado sencillo) firmado por Jordi Gasull e Ignacio Del Moral guía el no menos excelente trabajo en la dirección del brasileño Andrucha Waddington en su primera incursión en el cine español. Imágenes y escenografías muy elaboradas, excelente vestuario, cuidada ambientación, sugerente fotografía de Ricardo Della Rosa y nada desdeñable música de Fernando Velázquez, que entusiasmarán a los amantes del cine de época.


El joven poeta Lope de Vega, interpretado excelentemente por Alberto Amann, la revelación el año pasado con Celda 211 vive un gran dilema al tener que elegir entre dos mujeres: Elena Osorio (Pilar López de Ayala) la hija de el hombre que puede lanzarle como dramaturgo, y Isabel de Urbina (Leonor Watling) un antiguo amor al que le ha dedicado varios poemas. Intrigas, adulterio, corrupción y duelos a espada sazonan el filme con diversas gotas de cine de género, aunque en ningún momento se cae en lo comercial. Buenas interpretaciones en general, donde a parte de la Amann cabe destacar la de Juan Diego como el mecenas teatral Jerónimo Velázquez, por el contrario, la presencia de Miguel Angel Muñoz como un nada creíble Tomás de Perrenot, rival de Lope, no es acertada. Otro pero que se puede poner al Lope es lo poco cuidado que esta el castellano del siglo XVI (prácticamente utilizando el del siglo XXI) y una insuficiente explotación de la obra poética de Lope, que en el filme se oye pero esta regularmente recitada (es interesante el momento en el cual el joven literato improvisa aquello de “Un soneto me manda ser violante…”, pero podía estar mejor logrado). Por lo demás la película tiene de todo, aunque en pequeñas y fragmentadas dosis: acción, intrigas, amor, drama, comedia y también algo de sexo. Nada del otro jueves, desde luego, pero al fin de cuentas una película oportuna y recomendable.



lunes, septiembre 06, 2010

Mis 50 discos que te cagas (5): THE BEACH BOYS – PET SOUNDS (1966)



Beach Boys siempre son recordados como aquel grupo de perfectas armonías vocales y gorgoritos en falsete o nasales que con sus instrumentación eléctrica pulcra cantaron en la década de los 60 a las playas californianas con su sol, sus chicas y sus mozalbetes surfeando. Pero fueron mucho más que eso: la banda familiar capitaneada por el gran Brian Wilson fue un grupo enormemente competente tanto en el estudio como en directo que bien pudo alcanzar cotas musicales mayores (especialmente a partir de la segunda mitad de los 60) si no fuese por la inestabilidad mental y profesional de Brian Wilson, el cerebro musical y el genio detrás de este Pet Sounds, uno de los mejores álbumes de la historia. Tras esta joya de 1966, Beach Boys, jamás volverán a hacer nada parecido.


En 1966 el cálido pop californiano o el surf pop parecían haber remitido en la Costa Este norteamericana a favor de un nuevo sonido que también venía de California: la psicodelia. Los tres hermanos Wilson, su primo Mike Love y Alan Jardine empezaron a tomar nota y se quedaron anonadados cuando escucharon el Rubber Soul de los Beatles. La fiestuqui playera terminó, ahora comenzaba la expansión mental y musical. Pet Sounds fue el primer LP superambicioso de la historia del rock, algo así como la primera gran superproducción del estilo musical, superada tan solo un año después por el Sargent Pepper de The Beatles. Una por entonces revolucionaria grabadora de ocho pistas, una descomunal legión de músicos apoyando a los cinco miembros oficiales de la banda y algunas dosis de LSD consumidas por el inestable Brian configuraron la primera opus magna pop de la historia. Brian concibió prácticamente todo el álbum, arrinconando a sus compañeros y convirtiendo casi el disco en un proyecto en solitario, al menos desde el punto de vista intelectual. Tony Asher, un creativo de sloganes publicitarios, fue el letrista de casi todos los temas.


En Pet Sounds, hasta los instrumentales supuestamente surf de toda la vida sonaban a lisergia, como la canción que da título al disco, pero lo más atractivo del disco es sin duda el precisosismo barroco, psicodélico y preprogresivo de baladas como I Just Wasn´t Made For These Times, que en la célebre God Only Knows llega a su momento más álgido. En general, el disco mantiene un equilibrio entro lo lúdico y lo ambicioso, como ilustra uno de los hits del álbum Sloop John B, preciosa adaptación de un tema tradicional con el grupo en todo su esplendor en cuanto a interpretación vocal o la imprescindible Wouldn´t It Be Nice, otro de los himnos de la banda, una canción que anticipó el concepto de minisinfonía pop, que el grupo explorará mas tarde en el single Good Vibrations (y del que los Beatles tomarán cuenta). Baladas como You Still Believe in Me señalaban que el grupo habia dejado de ser una banda teen y que se aferraba a la madurez para encandilar a un público ansioso de nuevas experiencias y emociones.


En fin, toda una gozada que no obtuvo continuidad: Brian Wilson convirtió el siguiente proyecto del grupo en una enfermiza obsesión que quedó inacabada, pese a contar con la ayuda del compositor Van Dyke Parks: Smiley Smile fue un LP inacabado. Alejado del directo (Bruce Jonhston, su sustituto en los bolos, tomó parte activa en el estudio en PS, como sexto miembro), el distanciamiento de Brian del resto del grupo originó el declive de los Beach Boys. Se recordarán muchas canciones alegres y hedonistas de tal vez el mejor grupo norteamericano de la historia, pero Pet Sounds merece ser considerado (y de hecho lo es) como uno de los mejores discos de pop que se han hecho jamás.



FICHA TÉCNICA


Géneros: Pop Californiano, Psicodelia, Pop-Rock, Art Pop

Publicación: mayo 1966

Producción: Brian Wilson

Duración: 35:58

Músicos:

Brian Wilson: voz, órgano, piano

Mike Love: voz

Carl Wilson: voz, guitarra

Al Jardine: voz, pandereta

Dennis Wilson: voz, batería

Bruce Johnston: voz

Glen Campbell: guitarra

Hal Blaine: percusión

Carol Kaye: bajos

Jim Gordon: batería, percusión

Jim Horn: saxo, flauta

Frank Capp: percusión

Larry Knetchel: órgano

Ray Caton: trompeta

Jerry Cole: guitarra

Steve Douglas: viento

Billy Strange: guitarras

Y hasta 46 músicos más



Track listing

1- Wouldn´t It Be Nice

2- You Still Believe In Me

3- That´s Not Me

4- Don´t Talk (Put Your Head On My Shoulder)

5- I´m Waiting For The Day

6- Let´s Go Away For a While

7- Sloop John B

8- God Only Knows

9- I Know There´s an Answer

10- Here Today

11- I Just Wasn´t Made For These Times

12- Pet Sounds

13- Caroline, No



miércoles, septiembre 01, 2010

El aparatito de Lumiere - CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS (YOU WILL MEET A TALL DARK STRANGER)


** y 1/2


Lo último de Woody Allen no será de sus trabajos más recordados. Siguiendo el tono un tanto menor de su cine en los últimos años (algo que sin duda atiende a razones biológicas, ya que el entrañable realizador neoyorquino tiene ya 75 años), Conocerás al hombre de tu vida es una comedia de personajes amable y entretenida, con toques muy característicos de Allen pero bastante poco novedosa y nada sorprendente. En esta ocasión, Woody la toma con el afán de las gentes de encontrar su media naranja cueste lo que cueste y uniendo esto con otra serie metas que tiene que ver con el éxito. Varios personajes unidos por nexos comunes presentan una serie de historias en donde el denominador común es la búsqueda de algo a toda costa (ya sea el amor, el éxito, y en definitiva la felicidad) en unas circunstancias que se tuercen por los errores cometidos en el intento. Un loable punto de partida el de esta película, pero escasamente aprovechado. En otro tiempo, Woody Allen podría haber hecho una gran película utilizando este mismo material.


Pese a que el multi reparto es eficaz (con Naomi Watts, Josh Brolin, Anthony Hopkins, Antonio Banderas o Gemma Jones) una historia algo superficial y unos personajes previsibles (cada vez más arquetípicos del universo Allen) no ayudan demasiado al lucimiento actoral. Momentos muy divertidos y francamente logrados logran apuntalar in extremis el producto final aunque sin grandes alardes. Una película tan divertida de ver como de olvidar.

lunes, agosto 30, 2010

Mis 50 discos que te cagas (4): THE ROLLING STONES – AFTERMATH (1966)


Los Rolling Stones ya habían publicado tres de LPs los cuales constituyeron los evangelios del Rythm & Blues británico y el Blues Rock proto hard. Pero con Aftermath, el primer vinilo de los Stones con material cien por cien escrito por la banda (por Jagger y Richards), se reivindicaron como un grupo de álbumes dejando atrás la cierta heterogeneidad de su discos anteriores para dar forma a un LP de 14 temas bien robustos y sin fisuras. En Aftermath hay medios tiempos de irónicas letras y exótica atmosfera como Mother´s Little Helper, delicioso pop ricamente orquestado como Out Of Time, R&B pendenciero pasado de vueltas de New orleans como Flight 505, baladas barrocas como Lady Jane, momentos acústicos pero con fuerza como Take It Or Leave It o rock burlón y vehemente (marca de los primeros Stones) como Stupid Girl: todo sonando como los Rolling Stones no lo habían hecho nunca. Pero si hay un tema que se lleva la palma en este disco es el ya clásico Under My Thumb, todo una demostración de por qué Mick Jagger y sus muchachos eran ya considerados la segunda mejor banda de rock del mundo. En este- y en casi todo el resto de temas del disco- la banda demostrará su dominio de la rítmica, con un Bill Wyman sencillamente prodigioso en las cuatro cuerdas, aunque tampoco hay que olvidar el altísimo nivel al que había llegado Jagger como vocalista y la aportación del Rolling Stone más genial, incomprendido y maldito, Brian Jones, multi instrumentista étnico de primer nivel sin el que los discos de los 60 de los Stones no serían los mismos.


Aftermath es un LP sin fecha de caducidad y sin duda la obra maestra de los Rolling Stones. La escucha de este disco es un compendio de todas las virtudes de los Stones, que en discos sucesivos irán trabajando (e incluso mejorando en algunos aspectos, tal y como sucedió a principios de los 70) aunque a mediados de los 70 se les agotaron las ideas originales. Pero Aftermath siempre será el LP por excelencia de The Rolling Stones.




FICHA TÉCNICA



Géneros: Rythm & Blues, Rock and Roll, Pop-Rock, Psicodelia, Etnorock

Publicación: abril 1966

Producción: Andrew Loog Oldham

Duración: 53:38

Músicos:

Mick Jagger: voz, percusión

Keith Richards: guitarras, coros

Brian Jones: guitarras, percusión, teclados, sitar, dulcimera, koto, harmónica

Bill Wyman: bajo, percusión, órgano

Charlie Watts: batería, percusión

Jack Nitzsche: precision, piano, órgano, clavicordio

Ian Stewart: piano, órgano



Track listing


1- Mother´s Little Helper

2- Stupid Girl

3- Lady Jane

4- Under My Thumb

5- Doncha Bother Me

6- Goin´Home

7- Flight 505

8- High And Dry

9- Out Of Time

10- It´s Not Easy

11- I Am Waiting

12- Take It Or Leave It

13- Think

14- What To Do




sábado, agosto 28, 2010

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (IX)

Luz Final sobre el mar III (2007)



Galea (2010)





Cielo sobre Azkorri (2010)




La marca de la Nereida II (variación) (2009-10)

jueves, agosto 26, 2010

CENTURIÓN (CENTURION)



**


Nuevo fiasco (y van) a la hora de hacer un Peplum (cine de historia antigua) contemporáneo de calidad. 10 años después de que Gladiator de Ridley Scott devolviese la esperanza de que el género de las “pelis de romanos” (y de griegos, egipcios, etc.) resurgiese y aportase nuevos aspectos gracias al uso de las nuevas tecnologías- tal y como hizo con éxito el filme de Scott- la verdad es que los filmes de este género a parte de sucederse con cuentagotas (algo que de todas formas ya se esperaba ya que hoy en día todo lo que tiene que ver con la Historia como que no) ninguno se ha hecho no con convicción ni con seriedad y apostando totalmente por el la épica barata, el espectáculo de medio pelo y las batallitas, con mayor o menor utilización de acertados recursos estéticos copiados entre ellos hasta la saciedad. En la película que nos ocupa, una producción británica dirigida sin pasión por Neil Marshall (Dog Soldiers), no se puede hablar de espectáculo vacuo (algo de lo que pecaban los peplum clásicos) ni de pomposos argumentos propios del cine de acción más comercial, pero de nuevo hay una total sensación de deja vu de cosas mil veces vistas en filmes similares de los últimos años: fotografía en tonos grises, estética sucia y carente de glamour (no como en las películas de romanos de toda la vida), combates sanguinolentos…y alguna que otra pifia histórica. Rodada con no demasiados medios, Centurión trata de ser una especie de western del siglo II o un filme bélico ambientado en el imperio romano, con un protagonista, el centurión Quinto Dias (el alemán Michael Fassbender, visto en Malditos Bastardos) que recuerda más a John Rambo a al coronel Bradock que a Marco Vinicio. Al final, esta película no deja de ser un filme de persecuciones y batallas que no convencerá a los amantes del cine histórico ni tampoco entusiasmará a los seguidores del cine de acción.


Desarrollada en los días del emperador Adriano (principios del siglo II) y situada exclusivamente en Britania, la película trata de ofrecer un espectáculo calculadamente original con respecto al peplum tradicional, y pese a que consigue esto, la película en sí es farragosa, con un guión mínimo y unos intérpretes acartonados dentro de unos personajes prácticamente de tebeo. Pese a que resulta interesante mostrar las luchas entre los conquistadores romanos y los “bárbaros” pictos del norte de Britania (en la actual Escocia) y las tácticas guerreras de estos últimos, el resultado es el de un guiñol tan voluntarioso como basto. Por si fuera poco, la casquería y el despiporre de hemoglobina en las batallas y combates tampoco ayudan mucho a aumentar la credibilidad de un filme con tantos claroscuros. De todas formas, no sería justo obviar el esfuerzo en mostrar una estética salvaje pero perfectamente creíble y acertada filmada en medio de unos bellos paisajes escoceses. Pero al fin de cuentas, un entretenimiento a medio gas.





domingo, agosto 22, 2010

Mis 50 discos que te cagas (3): BOB DYLAN – HIGHWAY 61 REVISITED


En 1965 Bob Dylan era en cuanto a solistas de rock el puto amo. Así de claro. En agosto de aquel año lanzó su sexto LP, el primer trabajo eléctrico cien por cien del rey del folk contemporáneo en los 60 importándole un bledo las sañudas críticas de los puristas folksters por haber empuñado una guitarra eléctrica y la histérica reacción de su maestro Pete Seeger en el festival de Newport del verano del 65 cuando intentó en plena actuación del de Minnesota cortar con un hacha los cables de los amplificadores. Highway 61Revisited supuso por fin el nacimiento con todas las de la ley del Folk Rock y un punto de inflexión en la carrera de Dylan; a partir de ese momento en sus discos el acompañamiento musical tendrá siempre tanta importancia como las letras. Y ahora, echando mano del blues y el rock, el mensaje inconformista de Bob Dylan pasó a tener dimensionas mucho más globales y épicas que antaño.


Highway 61Revisited condensa de alguna manera el mejor Dylan de la primera mitad de los 60 y lo proyecta a la segunda etapa de su obra, esa que comenzó con la segunda mitad de la década y que tenía unas aristas mas maduras y de alto contenido emocional, que por otra parte ya aparecían en este disco. Like a Rolling Stone, la mejor canción de Bob Dylan y una de las mejores piezas de la historia del Rock abre imponentemente el álbum con más de 6 minutos de airada y ácida fábula musicada sobre la pérdida de la opulencia, una canción que sigue entusiasmando y emocionando con un Dylan totalmente entregado en su interpretación. Tombstone Blues es la enérgica revisión Country & Western de un sureño blues de letra surreal y estrafalaria, mucho más salvaje que Ballad of a Thin Man bluesero tema que demostraba que todas las expresiones populares de la música moderna del siglo XX eran aptas para el universo personal de Dylan. La vehemencia Dylaniana ahora envuelta en certeros acompañamientos rockistas aparece en la prepsicodélica canción que da título al disco. El LP lo cierran dos temas de bandera: Just Like Tom Thumb´s Blues un tema sin estribillo con referencias tanto literario-naturalistas como lisérgicas, y la larga Desolation Row, una vuelta a la introspección acústica y la melódica con una inquietante historia de nómadas en la América profunda.


Tal vez sea este el mejor LP de Bob Dylan, aunque solo Like a Rolling Stone puede ser considerado como un tema clásico de su repertorio. Sigue siendo toda una referencia para solistas y bandas con ganas de contar algo y sigue siendo una biblia de la fusión de la poesía social con la música rock, algo en lo que Dylan fue el gran (por no decir el único) gran maestro.



FICHA TÉCNICA


Géneros: Folk Rock, Folk, Blues Rock

Publicación: agosto 1965

Producción: Tom Wilson

Duración: 51:34

Músicos:

Bob Dylan: voz, guitarra, piano, harmónica

Mike Bloomfield: guitarra

Harvey Brooks: bajo

Bobby Gregg: batería

Al Kooper: órgano, piano

Paul Griffin: órgano, piano

Sam Lay: batería

Charlie McCoy: guitarra

Frank Owens: piano

Russ Savakus: bajo



Track listing


1- Like a Rolling Stone

2- Tombstone Blues

3- It´s Take A Lot To Laugh, It Takes A Train To City

4- From A Buick 6

5- Ballad Of A Thin Man

6- Queen Jane Aproximately

7- Highway 61 Revisited

8- Just Like Tom Thumb´s Blues

9- Desolation Way

miércoles, agosto 18, 2010

El aparatito de Lumiere - EL SILENCIO DE LORNA (LE SILENCE DE LORNA)

*** y 1/2


Interesente filme belga realizado por los cineastas más relevantes ahora mismo en el país de Tintín, los hermanos Luc y Jean Pierre Dardenne, quienes fueron premiados en Cannes en 2009 al mejor guión por esta película. Los Dardenne, practicantes de un cine social y realista de carácter muy cercano y centrado en sus protagonistas, sorprenden esta vez con una película que toca de manera muy áspera el tema de los trejemanejes de los inmigrantes para conseguir la nacionalidad en los países de acogida y las mafias que se lucran con ellos para “facilitarles” los trámites. Esta tensa historia tiene como protagonista a la Lorna del título, una joven albanesa que ha llegado hace poco a Lieja y que trabaja en una lavandería. Lorna ha conseguido la nacionalidad belga gracias la intervención de las mafias, quienes le consiguieron un matrimonio de conveniencia con un joven yonki terminal. Ahora Lorna tiene que “deshacerse” de su molesto marido para contraer un nuevo matrimonio con un ruso, para que este obtenga también la nacionalidad. En fin, un embolao en el que la joven deberá mostrar lo peor de si misma por mero instinto de supervivencia.


La película trata de jugar con el cine negro y con algún el melodrama pero sin implicarse emocionalmente. La narración esta estructurada excelentemente y se permite algunos juegos como omisión de pasajes y desconcertantes pistas falsas, todo ello como si estuviese siguiendo las dudas de su desperada protagonista, toda una antiheroína a su pesar. El mensaje de la película parece claro: vivimos en una sociedad salvaje donde todo vale y donde a veces nos obcecamos con conseguir fines que al final no sabemos bien si nos van a servir de mucho. Todo esto en una historia en donde que muestra una interesada relación entre los personajes tan nauseabunda como existente en la realidad.


El inconveniente de El Silencio de Lorna es que resulta tan falta de emotividad que es muy difícil encontrar identificación con los personajes, por lo demás cumple con muchas creces su función de filme denuncia y de gran historia más allá de cualquier moralina barata y de falsos finales esperanzadores.