martes, octubre 05, 2010

Mís 50 discos que te cagas (8): PINK FLOYD – THE PIPER AT THE GATES OF DAWN (1967)




Cuando en el Reino Unido la fiebre psicodélica- proveniente del otro lado del atlántico- se extendió, nada parecía ser lo mismo en la escena musical juvenil británica. Había multitud de grupos, preferentemente de universitarios, que montaban en clubs como el UFO o el Marquee sorprendentes conciertos de sonido efervescente y lunático en medio de innovadoras puestas en escena, rodeados de luces y efectos de colores. Una de estas bandas, Pink Floyd, era la comidilla en el Swinging London antes de publicar en aquel 1967 sus dos primeros singles y tras eso sus ya nutridos seguidores esperaban con ansia la grabación de un primer LP. No defraudaron, y The Piper at the Gates of Dawn se convirtió no solo en el inicio de la leyenda de una de las más grandes bandas de rock de la historia, sino en un disco verdaderamente excepcional que con el paso del tiempo ya es considerado uno de los mejores álbumes de todos los tiempos y, por que no, en la obra maestra de Pink Floyd.
 
Este primer álbum de Pink Floyd constituye una rareza por  lo alejado que está del rock progresivo y sinfónico con el que la banda se convirtió en una leyenda en la década de los 70. En 1967, los Pink Floyd no eran los hippies intelectualizados de la década del siete y el cero, sino tres estudiantes de arquitectura y uno de arte, los cuatro con chaqueas mod y camisas de paramecios y ganas de hacer algo muy diferente.  Syd Barret era el líder en aquella primerísima etapa, cantante, guitarrista y compositor principal, un auténtico superdotado en cuanto a creación musical y un muy imaginativo letrista que sin embargo tenía un carácter infantil, inestable y egocéntrico,  acentuando por su afición desmedida al LSD. El solito creó la estrategia del grupo en sus inicios y fue el padre principal de este LP, un inusual disco de pop-rock psicodélico que creó a su manera el art rock y puso las bases del rock progresivo al elevar hasta el paroxismo el plano instrumental con guitarras sin melodía desquiciadas, órganos retumbantes, varias guitarras y teclados tocando al unísono, efectos de sonido varios…el viaje definitivo en el mundo del rock hasta ese momento.

TPGD constaba de 9 temas vocales, casi todos cantados por Barret y con letras de este salvo uno compuesto e interpretado por el del bajista Roger Waters (dos de los temas escritos por  Barret son duetos entre Barret y el teclista Richard Wright) y dos piezas instrumentales compuestas por los cuatro miembros del grupo en sesiones prácticamente improvisadas. No solo la instrumentación iba más allá de la psicodelia, también las letras de Syd Barret eran  puro delirio: surrealistas, oníricas, extrañas, irónicas, divertidas, poéticas, simbolistas, inquietantes; solo este genio maldito y desequilibrado fue capaz de convocar en un mismo disco a  Rimbaud, Lewis Carroll, la filosofía oriental, la ciencia-ficción, la mitología indoeuropea, la lisergia ácida y los cuentos de hadas en un trabajo precisamente con un título tomado de un capítulo de un clásico de la literatura infantil, Viento en los sauces, de Kenneth Grahame. Y en cuanto al plano estrictamente instrumental y técnico, TPGD fue toda una revolución con cintas superpuestas, efectos estereofónicos y mil y un juegos de voces y de sonidos. Norman Smith, antiguo ingeniero, de los Beatles fue el productor del álbum, grabado al mismo tiempo y en mismo estudio que el Sgt. Pepper.

TPGD va desde el que se llegó a llamar rock espacial psicodélico (Astronomy Domine, con sus crescendos de sonido y sus juegos de stereo), el rock barroco y clasicísta pre-progresivo (Mathilda Mother), el folk psicodélico (Flaming, Scarecraw), el jazz rock experimental (Pow R. Toc H), el anuncio de un primigenio rock progresivo (Take Up the Stethoscope and Walk, Interestelar Overdrive), o el cabaret bañado en LSD (Bike). En TPGD se tomaron elementos del blues, el jazz, el folk y la música clásica para crear algo nuevo y diferente dentro de la misma psicodelia, con guitarras que a veces suenan como violines, bajos que a veces suenan como guitarras, cacofonías de ruidos varios (como la que se oye al final de Bike), instrumentos sonando distorsionados, juegos de voces y ecos por todos los lados, pero sin olvidar ni mucho menos poderosas melodías muy bien ejecutadas. A fin de cuentas, un disco que dejaba claro que Pink Floyd estaban destinados a hacer grandísimas cosas. Pero lo que nadie esperaba es que su principal artífice iba a abandonar la nave muy poco después, en la primavera de 1968, cuando su deterioro mental era ya inevitable. A partir de ese momento, y con Dave Gilmour (quien ya había entrado en el grupo como quinto miembro unos meses antes) como su sustituto en la guitarra, Pink Floyd se fueron desprendiendo de la psicodelia y se dedicaron a desarrollar el rock progresivo que prácticamente ellos habían inventado, con una estructura de grupo inicialmente sin un cabeza visible, aunque poco después encontraría en Roger Waters su gran jefe.        

Puede que TPGD no suene como los  Pink Floyd “de siempre” y que por ello incluso muchos fans de los Floyd lo pongan en un segundo plano, pero el tiempo ha terminado colocando al disco en el lugar donde se merece. Fue al mismo tiempo el canto de cisne de los fugaces Pink Floyd psicodélicos y el del Syd Barret más genial, pese a que a principios de los 70 editase dos discos en solitario. Un disco de gran valor y extraña belleza que siempre lleva a pensar que hubiese podido hacer Syd Barret en el mundo de la música si no hubiese caído en desgracia tan pronto.  



FICHA TÉCNICA

Géneros: Psicodelia, Art Rock, Rock Experimental, Space Rock, Rock Protoprogresivo
Publicación: agosto 1967
Producción: Norman Smith
Duración: 41:57
Músicos:
Syd Barret: voz, guitarra, efectos vocales
Roger Waters: bajo, voz, efectos vocales
Richard Wright: farfisa, Hammond, piano, sintetizador, vibráfono, voz.
Nick Mason: batería, percusión
Peter Jenner: diálogo introductorio en Astronomy Dominé

Track listing
 
1- Astronomy Dominé
2- Lucifer Sam
3- Matilda Mother
4- Flaming
5- Pow R. Toc H.
6- Take Up The Stethoscope and Walk
7- Interestellar Overdrive
8- The Gnome
9- Chapter 24
10- The Scarecrow
11- Bike

martes, septiembre 28, 2010

El aparatito de Lumiere - EL GRAN VAZQUEZ


** 

Una película simpática esta biografía del legendario dibujante de la Editorial Bruguera Manolo Vázquez, creador de personajes como Anacleto, la Abuelita Paz, la Familia Cebolleta o las Hermanas Gilda, excelentemente interpretado por Santiago Segura- el personaje le va como anillo al dedo- aunque como filme sea un tanto irregular. La idea de llevar al cine la vida de este dibujante, uno de los más grandes de la mítica Bruguera y de la historia del cómic humorístico español pero también un personaje francamente caradura y amoral, ha sido realmente buena; fueron innumerables las vivencias y anécdotas que produjo Vázquez en toda su vida profesional, desde finales de los años 50 hasta su muerte a mediados de los 90: moroso impenitente, timador a más no poder, famoso en Bruguera por entregar sus tiras fuera de plazo, creador de excusas, coartadas y timos de órdago, bígamo, mujeriego, putero…pero apreciado por sus colegas por su perfil de granuja encantador, además de por su valor como imaginativo dibujante y gran humorista. El problema de esta película es que su director y guionista Oscar Aibar no logra atinar con el tono de la película y pese a que claramente se trata de una comedia se echa en falta un mayor componente de drama, un mayor distanciamiento con el respecto al personaje protagonista y mayor verosimilitud. Es palpable que gran parte de lo que se nos cuenta en esta película esta caricaturizado al máximo o incluso inventado y además la Barcelona de mediados de los 60 que nos presenta esta película esta más cercana al surrealista universo de los tebeos de Bruguera que a la realidad: sin duda alguna, esta película ha optado por presentarse así misma como un cómic, a pesar de estar basada en una historia real (recordemos que el propio Vázquez se convirtió a sí mismo en personaje en Los Cuentos del Tío Vázquez), pero esto solo en algunos momentos parece tener justificación, en otros sencillamente resulta excesivo y poco oportuno.
 
El hecho de que el personaje del incorregible dibujante tienda también a la caricatura impide que la caracterización moral del personaje, un hombre que a veces (aunque pocas) sufrió las consecuencias de sus barrabasadas, no sea todo lo profunda que se desease. En definitiva, se ha apostado más por el divertimento que por el rigor o el drama, y si bien esto se agradece -los momentos divertidos se suceden uno tras otro gracias a un guión muy dinámico y bien estructurado- observando el irregular resultado final, da que pensar si este era el camino adecuado. También hay una clara incoherencia temporal al dar a entender que Ibáñez, el aún más genial creador de Mortadelo y Filemón, entro a trabajar en Bruguera en 1964 cuando en realidad ingresó en la editorial en 1958 o cuando se menciona  en la década de los 60 a la revista Mortadelo cuando esta vio la luz en 1970. Así mismo, se echa en falta que a parte de Ibañez, interpretado por Manolo Soto, no aparezcan como personajes con peso otros de los míticos dibujantes de Bruguera, aunque en algún momento se mencione a Escobar y este aparezca encarnado por un actor de figuración. De hecho, los jefes de la editorial que aparecen en esta peli (Enrique Villén y Alex Angulo) son personajes ficticios, y en general todo el ambiente laboral de Bruguera que se nos presenta tiende a la caricatura, aunque el carácter negrero de la empresa y política de quedarse con los derechos de los personajes dejando a sus creadores sin nada, sean reales. Lo dicho, una película divertida y chispeante que gustará a los amantes del cómic especialmente a los de los tebeos ibéricos de toda la vida, pero que seguramente no convencerá a la mayor parte del público.
   

lunes, septiembre 27, 2010

Mis 50 discos que te cagas (7): THE BEATLES – SARGEANT PEPPER´S LONELY HEARTS CLUB BAND (1967)


En 1967 la sociedad estaba cambiando, la música pop estaba cambiando y los Beatles también estaban cambiando. Los fabulosos de Liverpool habían decidido dejar de tocar en directo y centrarse en la elaboración y grabación de sus álbumes, algo que cada vez se estilaba más entre los grupos y solistas de rock. En aquel 1967estalló en todo el mundo una explosión de vitalidad, de culto a la felicidad y al pacifismo, de ansia de espiritualidad de corte hindú-budista y también de consumo de sustancias alucinógenas del que los Beatles no tardarían en hacerse eco: era la época hippie, que venía de EEUU y que no dejaba indiferente a ningún joven de cualquier parte del mundo occidental.  En aquel tiempo, los Beatles se dejaron bigotes y se dejaron crecer el pelo, sin ellos mismos saber la razón exacta, pero lo cierto es que al poco tiempo todos los jóvenes de sexo masculino les imitaron. John, Paul, George y Ringo quisieron aprovechar el tiempo pleno que ibana disponer en el estudio de grabación para hacer un LP aún más elaborado que Revolver y que estuviese en la línea de Pet Sounds el disco de Beach Boys de 1966 que tanto había gustado a Paul McCartney. Buscabon algo tan o más innovador que aquel disco y se les encendió la bombilla: ¿por que no hacemos un disco como si fuésemos otro grupo, y así podemos experimentar con sonidos y temas sin que parezcamos los Beatles? Dicho y hecho, se inventaron un grupo alter ego, La Banda de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta, una especie de banda militar en versión pop y psicodélica, aprovechando la nueva imagen bigotuda del grupo que les daba un aire serio y engañosamente anticuado. Y es que la idea de  Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band era hacer canciones que dicho grupo apócrifo se supone que estaba interpretando en un concierto y que todo giraría en torno al ficticio Sargento Pepper y los cuatro miembros de su banda, pero compuestas y grabadas las primeras canciones, el grupo comenzó a idear otras no relacionadas con el concepto de la Banda del Sargento y entonces la idea inicial se abandonó o al menos quedó a medias. No importaba: todas las 13 canciones del disco eran piezas grabadas e interpretadas como los Beatles jamás lo habían hecho antes, las letras eran delirantes, fantasiosas y psicodélicas al fin y al cabo, y el disco de principio a fin sonaba insólito con la mayor parte de los temas entrelazados y sin silencio y con complejos arreglos de todo tipo que lo hacían irreproducible en directo. Con las letras de las canciones en la contraportada, la espectacular portada con los Beatles-la Banda del Sargento Pepper fotografiados con una gran cantidad de siluetas de sus héroes e inspiradores, la estructura desplegable de la carpeta y unos recortables en el interior de ella, hasta la factura física del disco era lo nunca visto hasta entonces.

Y es que Sargent Pepper fue el LP más innovador hasta el momento y no solo eso; resultó toda una obra maestra que hasta hoy en día resulta espectacular oírlo las veces que haga falta y sigue siendo considerado en multitud de encuestas y listas de diferentes medios el mejor disco de la historia. Exacto esto o no (todavía la crítica y aficionados no se aclara en decidir cual es la obra maestra Beatle, si este disco Revolver, The Beatles o Abbey Road ), no cabe duda que el legado del Sgt. Pepper es impresionante: fue el primer disco conceptual de la historia, creó las bases del rock sinfónico, popularizó la psicodelia en la música y fue pionero en la alta conceptualización de los LPs. A partir de ese momento, todo grupo y artista pondrá gran esmero en el estudio a la hora de grabar sus discos, muchas veces con el propio estudio como un instrumento más. La era del single había terminado, bienvenidos a la era del Long Play   

Los Beatles y George Martin seguían evolucionando a la hora de llevar a cabo las sesiones de grabación y en este disco, fruto sin duda del extendido consumo de LSD en el grupo en aquella época, habían más instrumentos que nunca, muchas mas orquestaciones, y todo tipo de avances tecnológicos, en especial el efecto ADT que por primera vez podía grabar doblemente un sonido produciendo un efecto de eco. La música en si era una especie de revisión psicodélica de un cancionero a veces pop, otras veces místico orientalista, otras rockista, con baladas y temas propios de cabaret, además de otros descontextualizados y “retalizados” elementos de diversas músicas populares como el foxtrot, el blues o el jazz. Un impresionante collages con 13 delicioso  temas que se abre con la canción que da título al disco, un experimento de tempranero rock duro al estilo de Kinks o Who que envuelto en enlatados aplausos y gritos de un público virtual presentaba a la banda del sargento con Paul en el rol del maestro de ceremonias. Esta canción se repite en el penúltimo corte con otra letra en forma de despedida, siendo estos temas junto con el segundo tema, With a Little Help for My Friends los únicos que quedaron del concepto primigenio. With a Little Help for My Friends, interpretada por Ringo y compuesta a pachas por John y Paul (una de sus últimas composiciones en comandita) es más famosa por la versión que Joe Cocker  grabó ese mismo año (y que además la mejora), pero su cirioso aire entre pop naïf y music hall resulta enormemente encantador. Lucy In The Sky With Diamonds, uno de los mejores temas jamás compuestos por Lennon, es psicodelia en estado puro con envolventes efectos de voz e hipnóticos riffs de teclado y guitarras. Getting Better y Fixing A Hole muestran la evolución de Paul como sesudo orfebre de melodías (en este disco la mayor parte del material esta compuesto por él, algo que no había ocurrido antes en ningún disco de la banda) con un pop astral y elaborado, mientras que She´s Leaving Home es una estupenda balada agridulce con los efectos de voces entre Paul y John y con muy clasicistas arreglos orquestales de Mike Leander, quien ocupó en este el rol arreglista que habitualmente hacía George Martin.

La circense y cabaretera Being For The Benefit Of Mr. Kite contiene unos efectos de sonidos y grabaciones superpuestas de sonidos y melodías que la convertían irremediablemente en una pieza psicodélica. George Harrison solo logró incluir una composición suya, Within You Without You, una espectacular letanía mística hindú con sitar, lo más arriesgadamente ortiental  y étnico que jamás había hecho. En When I´m Sixty-Four, Paul inauguró su tendencia a incluir  en los discos de los Beatles algún tema con inspiración en la música popular de principios del siglo XX y el resultado fue una deliciosa y célebre melodía con revivalistas arreglos de metal entre  banda municipal y el jazz. En Lovely Rita, McCartney la borda con pop-rock psicodélico pegadizo y high energy y en Good Morning Good Morning Lennon nos mete en una delirante granja con sonidos de animales incluidos. Excelentes arreglos de guitarras, piano y metales en ambos temas. El disco se cierra con una de las mejores baladas de los Beatles, A Day In The Life bello tema puramente Lennon con inquietante letra y un espectacular cambio de tempo (con inserto de un pedacito de canción de Paul incluido) y aparatosos arreglos de cuerda que dejó con la boca abierta al personal y hoy en día sigue resultando una delicia.

Sgt. Pepper se grabó en muchos temas con el grupo en formación parcial o por separado, evidentemente algo estaba cambiando en la música de los Beatles. Más allá de las casacas de colorines de el grupo en la portada y sus celebres recortables con la efigie del Sargento Pepper, el contenido del álbum habla por si solo. Sin duda alguna, un disco patrimonio de la humanidad.



FICHA TÉCNICA

Géneros: Pop, Psicodelia, Art Rock, Rock Sinfónico, Pop Experimental, Cabaret Pop, Hard Rock
Publicación: junio 1967
Producción: George Martin
Duración: 39:42
Músicos:
John Lennon: voz, guitarras, piano, hammond, bajo, harmónica, loops de cinta, efectos de sonido, percusión manual, kazoo, percusión, arreglos
Paul McCartney: voz, guitarras, bajo, piano, hammond, vocalizaciones, loops de cinta, efectos de sonido, kazoo, percusión manual, arreglos, dirección de orquestas
George Harrison: guitarras, sitar, voz, tambura, harmónica, kazoo, percusión manual, percusión, arreglos, dirección de orquestas
Ringo Starr: batería, percusión, percusión manual, voz, harmónica, kazoo, piano
George Martin: efectos de cinta y de sonido, harmonium, órgano, piano, Hammond, xilófono, arreglos y orquestaciones, dirección de orquestas
Neil Aspinall: tambura y harmónica
Geoff Emerick: loops, efectos de sonido
Mike Leander: arreglos de cuerda en She´s Leaving Home


Track listing
 
1- Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band
2- With a Little Help For My Friends
3- Lucy in the Sky With Diamonds
4- Getting Better
5- Fixing a Hole
6- She´s Leaving Home
7- Being For The Benefit of Mr. Kite
8- Within You Without You
9- When I´m Sixty-Four
10- Lovely Rita
11- Good Morning Good Morning
12- Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band (reprise)
13- A Day in the Life

domingo, septiembre 26, 2010

LA ETERNA SOMBRA DE VILLA DIODATI



 
Fue en mayo de 1816. Era una era de incertidumbre tras un oscuro periodo de guerras en el cual un pequeño corso estuvo a punto de dinamitar con su soberbia y codicia los pilares de la vieja Europa. El antiguo contiene trataba de recuperarse de sus heridas intentando volver a la normalidad y mientras tanto, toda una nueva generación de hijos de la guerra y descreídos herederos de una revolución que parecía fracasada había decidido dejar de lado los principios de la razón ilustrada de sus mayores y sin renunciar a los ideales del triunfo de lo humano y de la justicia, la libertad, la igualdad y la fraternidad, se lanzaron a soñar y a actuar principalmente bajo los auspicios del corazón, con el amor por lo irracional, lo pasional y lo clásico (Roma, Grecia, el medioevo) como bandera: eran los románticos. De Inglaterra, que a principios del siglo XIX parecía un lugar propicio para que el movimiento artístico y literario conocido como romanticismo, llegaron a Suiza cuatro jóvenes intelectuales acompañados de un séquito de parientes, doncellas y criados que aunque por separado dejaron cada uno y a su manera su impronta en el mundo del arte y la cultura, juntos crearon a partir de aquel momento una extraña y hermosa atmósfera, un mundo brumoso, incierto y de extraña belleza que estalló en aquel encuentro en la lujosa Villa Diodati a orillas del Lago Ginebra y que aún sigue perdurando, flotando a través del tiempo y el espacio e inspirando y emocionando a todo el que de un modo u otro tiene acceso a él.



De aquel grupo, dos jóvenes amantes fueron los que vivieron la historia más intensa y apasionante, juntos o por separado. No fueron nunca tan celebres y ni serán tan recordados como el elemento catalizador de aquel encuentro, el anfitrión fascinante, altivo y lleno de vida y de fuerza, el hombre que mejor definió el romanticismo inglés. Junto a ellos, en un tanto oscuro segundo plano estaba un jovenzuelo práctico y tímido, un científico que jamás se sintió en corral ajeno en aquel mundo de literatos ya que él, a trancas y barrancas y de manera un poco ingrata, también lo fue. Y también había una amante despechada, a la que solo el amor por su hermanastra, incierta amiga del anfitrión que fue precisamente antiguo amante suyo, pudo llevarla a un poco gratificante reencuentro con un hombre que la había hecho desgraciada. Todos y cada uno de ellos eran fuerzas desatadas de una época irrepetible capaces de crear orden y caos, belleza y destrucción, esperanza y desesperación, vida y muerte. Desde el principio hasta el final de sus días. No resulta nada extraño que en aquel encuentro, aún con hijos fruto de amores traicionados y no correspondidos y con no poca sensación de desarraigo e incertidumbre por parte de sus protagonistas, surgiese uno de los mitos literarios que al mismo tiempo más pavor ha suscitado pero tambie´n conmovido en los últimos siglos: el monstruo creado con piezas de muertos que cobra vida gracias a la mano humana, la criatura de Victor Frankenstein. 


La creadora de uno de los mitos del terror más célebres de la historia fue la joven enamorada que llegó en mayo de 1816 al Lago Ginebra. Figura fascinante y eminente del romanticismo universal, injustamente infravalorada durante y bastantes años después de su muerte, Mary Shelley (nacida Mary Wollstonecraft Godwin) (1767- 1851) fue una mujer enormemente ecléctica en el mundo de las letras y ya desde su mas tierna juventud dejó patente su interés por la literatura, la política y la filosofía, algo bastante inusual en un jovencita de aquella época previctoriana, aunque a decir verdad aquello no fue sino consecuencia lógica de haber nacido en el seno de una familia de intelectuales. Su amor desde la adolescencia y que más tarde se convertiría en su esposo,  fue otro personaje tan lleno de vialidad y de fuerza como ella, más aún si cabe. Percy Bisshey Shelley (1792-1822), el hombre que dio a la escritora el apellido por el que ha quedado en la posteridad, poeta, dramaturgo, ensayista y novelista como su esposa, es un personaje sin el cual no se podría entender el romanticismo inglés. De gran brillantez literaria y enorme temperamento, Shelley como buen romántico falleció joven dejando atrás una vida rápida, intensa y contradictoria. Mary y Percy marcharon de Inglaterra muy jóvenes, huyendo de una tragedia de bebés perdidos, amores con maldición paterna, penurias económicas, depresiones y en definitiva un entorno desasosegante para una joven pareja. Desde entonces, los Shelley llevarían una vida bohemia por la Europa continental con puntuales regresos a la Gran Bretaña y siempre encontrando una razón de peso para volver a huir de la isla.
 
 Mary Shelley
Mary Shelley cuando llegó al Lago Ginebra tenía solo 19 años, pero había pasado por lo que perfectamente podía haber vivido una mujer mucho mayor. Su padre William Godwing, era un eminente pensador, escritor y político liberal, y su madre Mary Wollstonecraft, una filósofa feminista que falleció poco después de dar a luz a Mary.  William Godwing se esmeró por dar una exquisita educación a su hija y también a su hijastra Fanny, hija de una relación anterior de su esposa Mary de la cual el escritor se hizo cargo tras la muerte de su esposa. La pequeña Mary fue instruida por su padre en diversas materias, tuvo un tutor particular y en su casa era habitual recibir las visitas de ilustres intelectuales amigos de Mr.Godwing, quienes regalaban a Mary libros. No obstante, las cosas económicamente no iban bien para los Godwing (su padre se volvió a casar en 1801), ya que en 1809, cuando Mary contaba con 12 años, William Godwing tuvo que clausurar su otrora próspero negocio, una editorial de libros y material didáctico y lúdico para niños, cargado de deudas y a punto de entrar en la cárcel si no fuese por la intervención de algunos amigos que le prestaron dinero


 Percy Bysse Shelley

En 1812, con 15 años, Mary Shelley era una joven inteligente, inquieta y perspicaz pero siempre con la losa de vivir en un hogar económicamente arruinado. Por ese motivo disfrutaba cuando se alejaba de su un tanto gris panorama familiar en las frecuentes estancias en Escocia a instancias de su padre, quien la mandaba  pasar temporadas con los Baxter. En 1813, tras volver de Escocia, conocería a Percy Shelley, por entonces un muchacho de 21 años, repudiado por su familia de aristócratas a causa de sus ideas políticas radicales presocialistas…y casado. Percy Bysshe Shelley fue desde su infancia un rebelde sin causa. Hijo de un noble Whig ya bastante liberal para la época, el joven Percy supero a su progenitor en cuanto a la radicalidad de sus ideas izquierdistas y poco importó que ingresase en Eton a los 12 años, ya que no aguantó mucho tiempo allí y pese a su más que evidente inteligencia fracasó escolarmente no solo debido a su carácter impetuoso y anárquico, sino a las burlas a las que le sometían sus compañeros debido a su voz aflautada. Eso no impidió que ingresase en Oxford en 1810 donde pronto se hizo popular por sus ideas ateas y subversivas y por los libros de poemas satíricos y los panfletos que editaba casi clandestinamente junto con su hermana o con amigos como Thomas Jefferson Hogg.  En 1811 fue expulsado de Oxford por su panfleto La necesidad del ateismo lo que le valió el desprecio de padre, Sir Timothy, que pese a liberal era aristócrata por encima de todo.  Se marchó a Escocia  y se casó allí con Harriet Westbrook, una adolescente de 16 años a la rara vez hizo algún caso, hasta el punto de recluirla en una aldea del Lake District mientras él se marchaba a Irlanda a ejercer de panfletista pro secesionista. De nuevo en Inglaterra, Percy frecuentó la casa de su admirado William Godwing, donde conoció a Mary. La joven de 16 años, aunque madura,  era demasiado frágil emocionalmente, con su hermanastra Claire Clairmont, hija de la segunda esposa de su padre como confidente principal, y con su progenitor tan endiosado que sus ideas políticas y filosóficas eran para ella la biblia. El encontrar a otra persona, esta vez un joven apuesto, que defendiese esos mismos ideales fue para ella como una auténtica revelación, la llegada de un mensajero divino que materializaba todo lo que ella quería amar   


Aunque en principio Percy cayó en gracia a Mr. Godwing, ya que el joven prometió ayudarle con el pago de sus eternas deudas, no tardo mucho en ser mal recibido con los Godwing cuando estos se dieron cuenta de que Shelley no podía ni por asomo ayudar económicamente a nadie ya que esta estaba también arruinado debido a que su familia se negaba a otorgarle ningún dinero y de hecho ya le había desheredado. Pero Mary estaba locamente enamorada de aquel joven rebelde, locuaz y carismático, que representaba todo lo que su padre había defendido (aunque en aquel momento se retractase de algunas de esas ideas) y que además era capaz de componer extraordinarios poemas. Aún a sabiendas de que estaba casado y de que esperaba un hijo, se vio en secreto con él varias veces con la tumba de su madre cerca de la iglesia de St. Pancras como testigo. Estas citas clandestinas, representadas hasta la saciedad en cuadros, dibujos y grabados,  han quedado a la posteridad como un ejemplo universal de un ilícito amor del romanticismo: anochecer, penumbra, una campiña, una iglesia, una tumba, dos amantes incomprendidos. En 1814, Percy y Mary, ante la ira desatada por Mr. Godwing al descubrir la relación de su hija con el joven casado charlatán y altanero, deciden huir a Francia junto con Claire Clairmont, de tan solo 15 años. Recorrieron gran parte del país en diferentes medios y después marcharon a Suiza. Fue una época de aventura, rebeldía juvenil y también de formación intelectual, ya que los tres jóvenes no dejaron de leer durante el camino, incluida la obra de Mary Wollstonecraft, la madre de la joven Mary a la que nunca conoció. Los dos jóvenes amantes y su amiga Claire conocieron mundo y retaron a las convicciones de la época, incluyendo el abandono del hogar paterno por parte de las dos chicas (aunque Mary Jane Godwing, la madrastra de Mary  terminó sprovando la loca aventura de las muchachas) y el repudio a la embarazada esposa de Percy por parte de este. A finales del año, exhaustaos y sin un céntimo, deciden regresar a Inglaterra. Al descubrir poco después que Mary estaba embarazada, William Gowing se desentiende de su hija y de su hijastra y entonces los dos jóvenes, pese a no tener precisamente una situación económica boyante, deciden establecerse por su cuenta junto con Claire. Allí continuarán leyendo, riendo, amando y aprendiendo lecciones de la vida, como cuando nació el hijo de Percy con Harriet y este volvió frecuentar a su esposa o como cuando Percy- muchas veces ausente para huir de sus acreedores- comenzó a flirtear con Claire ante los ojos de Mary. Este incluso barajó la idea de unirse a Claire y dejar a Mary, no sin antes esta se enamorase de su gran amigo Thomas Jefferson Hogg: era el amor libre, algo que los dos jóvenes apoyaban, pero no cabía ambigüedad alguna, Mary amaba a Percy  y este así lo entendió. El 22 de febrero de 1815, con 17 años, Mary dio a luz una niña que no sobrevivió, lo que sumió a la muchacha en una enorme depresión. Totalmente desquiciada, Mary veía a su bebé en todas partes, como si de una espectral visión se tratase. Era tal vez la sombra de su conciencia, el recordatorio de que algo incorrecto había hecho en aquellos años. La joven se recuperó no obstante y con la herencia del recientemente fallecido abuelo de Percy, ambos se trasladaron a Torquay donde alquilaron una casita en la cual vivieron entre mayo de 1815 y julio de 1816. En enero, Percy y Mary tuvieron su primer hijo superviviente, William, un heraldo de que las cosas a partir de ese momento podían ir mejor.    

 
Lord Byron

El destino de Percy y Mary se cruzó en 1816 con el de una persona de cualidades aún más excepcionales que cada uno de ellos y que influyó decisivamente en los acontecimientos vitales de la pareja y en su futuro. Él fue fugaz amante de Claire en abril de 1816 dejándola embarazada, una de las numerosas conquistas de un ser ingenioso, altanero, libertino y como le describió Lady Caroline Lamb, una de sus innumerables amantes “loco, malo y peligroso de conocer”. Era George Gordon Noel Byron, el sexto barón de Byron, más conocido como Lord Byron (1788-1824), uno de los más aclamados poetas en lengua inglesa de la historia y sin duda alguna cabeza visible del romanticismo lírico inglés. En aquel tiempo, Byron ya tenía 28 años, había publicado varias obras de poemas líricos o épicos como La peregrinación de Childe Harlod (1812), El corsario (1814) o Lara (1814), había viajado por numerosos países de Europa y había tenido innumerables amoríos con mujeres o hombres, algunos tan escandalosos como el que tuvo con la casada Lady Caroline Lamb o con su medio hermana Augusta Leigh, con la cual tuvo su tercera hija. En el mes de enero había abandonado a su esposa Annabella Milbanke, al darle una hija en lugar de un hijo. En toda Inglaterra era conocida su fama de mujeriego y de sodomita, pero a él no le importaba lo más mínimo. Un romántico libertino como el sabía que debía vivir a su antojo, sin importarla nada ni nadie, aunque tal vez se tomase eso demasiado estrictamente ya que no mostró ninguna compasión con Annbella ni con su hija Ada cuando las abandonó en Londres. Llegó a Suiza y se alojó en la lujosa Villa Diodati, junto al Lago Ginebra, con la intención de pasar allí una larga temporada. Con él también viajó su médico personal, el joven John William Polidori (1795-1821), que con tan solo 21 años era ya un brillante médico y físico que acababa de entrar al servicio de Lord Byron; apuesto y avispado, pero al mismo tiempo tímido y con tendencia a la melancolía, parecía destinado a ser el mero escudero de Lord Byron, una especie de sombra de la que nadie esperaría nada, pero no fue así. Poco antes aquel mes de mayo habían llegado a Ginebra Percy y Mary junto con Claire, con el fin de ocasionar allí un reencuentro entre la joven embarazada y el poeta, pero Lord Byron no quería saber ya nada de Claire ni de su futuro retoño. Eso no fue obstáculo para que cuando la joven pareja y su hermanastra alquilaron una casa justo en Villa Diodati, Byron se hospedase en otra  al lado de la de los Shelley, ya que finalmente convencieron al arrogante literato a que aceptase la presencia de Claire, siempre y cuando ella estuviese en compañía de la pareja.      

Los Shelley (Mary entró en suiza como Mary Shelley pese a no estar aún casada con Percy), Claire Clairmont, Lord Byron y Polidori se hicieron muy amigos en aquellos días en Villa Diodati, en los cuales se leían historias y fragmentos de libros, navegaban en el lago, y mantenían tertulias hasta altas horas de la noche. Byron pese a todo no llegó a reanudar su relación con Claire, lo cual dejó a la joven enormemente confusa y con la sensación de que ella sobraba allí aunque Byron decidió encargarse económicamente de ella y de su futuro hijo. Las conversaciones literarias de los Shelley con Byron influyeron decisivamente en la obra posterior de Percy Shelley y también en Mary. Ambos llegaron a amar a aquel sujeto pomposo y egoísta que pese a todo gozaba entreteniendo a sus amigos y haciendo que se sintiesen felices a su lado. Durante esos días, la comitiva hizo viajes y excursiones a diversos lugares como a los Alpes franceses (que inspiraría a Percy Shelley su poema Mont Blanc), además de sus célebres y largos paseos en barca, que también sirvieron de importante fuente de inspiración a Percy.


 Polidori y el vampiro. La criatura y Mary Shelley


Los días eran lluviosos pero agradables a orillas del Lago Ginebra. En las largas jornadas de lluvia, los jóvenes intelectuales debatían en el salón de la casa a luz de las velas sobre asuntos como poesía, filosofía política, pero también sobre sus compartidos y extraños intereses sobre las ciencias naturales, en especial sobre la obra de Paracelso y sus postulados sobre la creación de vida natural  y la del filósofo naturalista y poeta Erasmus Darwin (no confundir con el posterior Charles Darwin) y sus ideas sobre la devolución del movimiento a los cuerpos muertos. Polidori, que era un científico con intereses literarios, aportó muchos de sus conocimientos sobre aquellos temas sobre los que sus amigos estaban enormemente interesados, algunos con tintes tan macabros que llegaban a ser aterradores. Tal vez por ese motivo, los jóvenes decidiesen pasar algunas de esas veladas nocturnas leyendo escalofriantes historias de fantasmas y ánimas, como Fantasmagoriana (también conocida como Cuentos de los muertos) a la luz del fuego en noches de tormenta. Un día, Lord Byron propuso a Mary, Percy y Polidori que cada uno escribiese el relato más aterrador que pudiese. Solo Mary y el propio Byron tomaron parte finalmente en aquel pintoresco certamen, aunque Lord Byron no llegó a terminar su relato y solo Mary Shelley se tomó en serio el desafío hasta tal punto que decidió expander lo que iba a ser un relato breve en toda una novela, su primera novela. Era la historia de un científico que obsesionado con teorías galvanistas y con la posibilidad de devolver vida a la materia viva muerta, decide crear un hombre artificial fabricado con huesos y carne de cadáveres que sea superior a cualquier mortal, pero lo único que creará es una criatura que aun no consigue aprender a aceptar y vivir su humanidad y por lo tanto será desgraciada, no tardando en volverse contra su creador. Tal vez la muerte de su primera hija inspiró también en parte una historia en la que el regreso (simbólico) de los muertos a la vida es el principal leiv motiv. Sea como fuere, la vida frente a la muerte y la creación de algo trascendente (como es la vida), parecía una preocupación bastante constante en la joven Mary Shelley. Frankenstein or The Modern Prometheus (Frankenstein o el Moderno Prometeo), que no fue concluida hasta 1817 en Inglaterra, fue publicada finalmente en 1818, y hoy es considerada la primera gran muestra de la novela Gótica en su vertiente romántica.  Byron por su parte solo llegó a escribir el fragmento de un relato sobre el mito vampírico, en la que más tarde su fiel John William Polidori se basaría para  escribir su única novela El Vampiro, la primera novela moderna sobre chupasangres, publicada finalmente en 1819 y erróneamente firmada como obra de Lord Byron. Lord Ruthven, el vampiro protagonista de esta obra, estaba claramente inspirado en la figura de Lord Byron.
 

El verano terminó y los tres miembros del clan Shelley-Godwing regresaron a Inglaterra. Mary Shelley describió aquellos dos meses en villa Donati como el paso de la niñez a la vida. Definitivamente, Mary a sus 19 años había llegado ya a la adultez tras haber alumbrado una novela completa, su primera creación, pero aunque ella no los sospechaba, aún no se había cerrado dicho tránsito a la madurez: la vida le iba a deparar situaciones aún más intensas. Su relación con Percy era todo lo que ella había soñado, pero no sentía aún su lugar en la vida. Viviendo en Bath junto con su aún no marido, las malas noticias se sucedieron: Fanny Imlay, medio hermana de Mary se suicidó en Gales, y Harriet, la mujer de Percy también se quitó al vida ahogándose en el lago Serpentine en Hyde Park.  Percy y Mary se casaron el 30 de diciembre de 1816 poco después de la muerte de Harriet, en la iglesia de St. Mildred. Mary estaba embarazada de nuevo, pero Percy no pudo hacerse con la custodia de sus dos hijos con Harriet, lo cual le produjo una enorme desesperación.  En enero de 1817, Claire dio a luz a la hija de Lord Byron, Alba (más tarde llamada Allegra), mientras el padre de la pequeña se encontraba viviendo en Venecia. Pese a las desdichas iniciales, la felicidad parecía reinar ahora en el recién estrenado matrimonio: volvían a ser padres, los Godwing se reconciliaron con Mary y Percy, la joven pareja retomó su actividad literaria, publicaron varias obras y su nueva residencia de Marlow  se había convertido en un foco de la intelectualidad romántica inglesa y de las ideas liberales, con continuas tertulias y encuentros con Leigh Hunt, John Keats y otros. No obstante, Percy aún tenía deudas y tanto su salud como la de su esposa eran algo delicadas. Decidieron abandonar Inglaterra y encaminarse a Italia, junto con sus hijos, Claire y su pequeña Alba.   
Mary y su monstruo
En Italia el matrimonio Shelley volvió a hacer vida social y a escribir, pero ya nada era como antes. Todo se repetía de una manera tan rutinaria (tertulias, actos, encuentros sociales) que es difícil pensar que los Shelley fuesen felices así. Tal vez por ello decidieron vivir en varias ciudades convencidos de que el mayor aprendizaje vital se producía viajando. Pero nada pudo impedir la muerte de sus dos niños: Clara muere en septiembre de 1818 y William en junio de 1819. Estas dos muertes sumieron a Mary en un enorme dolor y en un casi total aislamiento, en el medio del cual la joven literata solo encontraba consuelo en la escritura.  Fue ese el comienzo de una fecunda productividad para ambos escritores, encerrados ya prácticamente en su torre de marfil y pululando como almas errantes en diversas ciudades italianas. En aquellos años hizo acto de aparición una supuesta hija ilegítima de Percy (¿y de Claire Clairmont?) que al parecer el matrimonio decidió criar pero que murió a los 17 meses en 1820. Ya ene se tiempo había nacido un nuevo hijo del matrimonio, Percy Florence, en noviembre de 1819, quien devolvió la energía vital a la desesperada Mary. A partir de ese momento, los Shelley pudieron disfrutar de todo lo que el país italiano podía ofrecerles: tranquilidad, diversión y una libertad de creación que no tenían en un país tan rígido y puritano como Inglaterra. Mary sin embargo seguía teniendo frecuentes depresiones periódicas y tuvo que soportar algunas infidelidades de su marido, un ser demasiado cabezota e irresponsable siempre descentrado y desbordado por los acontecimientos.       

 
Mary Shelley amaba a su marido, pero tal vez no le llegó a conocer nunca realmente. Ella estaba totalmente sumida a su voluntad y en el veía una figura similar a la de su padre, al que admiraba, pero pese a todos los desmanes que provocó su relación ella siempre siguió fiel a él. Ese era el espíritu romántico, un monstruo con muchas cabezas que ambos seguían fielmente y que tras sus lados luminosos había inquietantes pasadizos oscuros que ninguno de los dos llegó a atisbar. Incluso lo más oscuro, melancólico e incluso aterrador del movimiento romántico parecía ejercer sobre ellos una total fascinación a la hora de planificar sus propias vidas y su propia relación amorosa, tal y como demostraron en su estancia en el Lago Ginebra.  Fue en verano de 1822 cuando el destino incierto y desmedido que se habían inventado ellos mismos para su propia existencia, se volvió contra ellos. Los Shelley se encontraban en Villa Magni, cerca de  Lerici, un lugar que a Mary le parecía una celda, cuando se enteraron de la muerte por tifus o malaria de Allegra, la hija de Claire de casi cinco años, quien a los 15 meses fue devuelta a su padre Lord Byron, el cual poco después la envió a un convento de monjas donde murió sin que su progenitor apenas mostrase interés por ella. Mary empezaba a tener problemas de salud que casi acaban con su vida, al tiempo que su marido comienza a perder interés en ella y vuelve a tener amantes. Era un hecho que Percy Shelley prefería pasar el tiempo con sus queridas, con sus amigos, y con sus aficiones que con su enferma mujer. A principios de verano se hizo construir una pequeña embarcación llamada Don Juan con la que realizaba numerosas travesías, en ocasiones a otras ciudades, en compañía de amigos como Edward Williams. El 1 de julio de 1822, Percy y otros dos amigos viajaron a Livorno para encontrarse con su viejo camarada Leigh Hunt y siete días mas tarde Shelley emprendió regreso a Lerici junto con Williams y un grumete pero una tempestad hizo naufragar la embarcación y los tres murieron. Mary sospechó del fatal destino de su marido cuando recibió una carta de Hunt dirigida a Percy en donde  este le pide que escriba si ha llegado bien a su destino, debido a las noticias de un fuerte temporal en la costa que habían llegado a oídos de Hunt.  Los tres cuerpos de los ocupantes del braco fueron hallados más tarde en Viareggio. El cuerpo de Percy Shelley fue incinerado en la playa de esa localidad, con la presencia de Lord Byron.

 
El funeral de Shelley de Louis Eduard Fournier

 
Mucho se ha especulado sobre las verdaderas causas de la muerte de Shelley (un complot por motivos políticos) pero nada parece cierto. El corazón del escritor fue extraído en la pira funeraria y le fue regalado a Mary, quien lo conservó hasta su muerte, posteriormente sería enterrado con el cuerpo de su hijo Percy Florence.  Mary Shelley decidió vivir durante un año más en Italia, en Génova, junto con Leigh Hunt y su familia recibiendo continuas visitas de Byron. En 1823 vuelve a Inglaterra junto con su hijo y allí prosigue su carrera de escritora hasta su muerte el 1 de febrero de 1851. Lord Byron, que desde su llegada a Italia jamás regresó a Inglaterra, en 1823 decidió trasladarse a Grecia para apoyar in situ el movimiento de la Guerra de Independencia de Grecia sobre el imperio Otomano, una guerra romántica donde las haya en al historia. Byron participó activamente en el frente y falleció en 1824 a los 36 años a consecuencia de las heridas sufridas en el ataque a una fortaleza turca en Messolonghi. John William Polidori, que fue despedido por Byron en 1819 y que vio como el que creía su amigo y maestro se quedaba con la autoría bastarda de su novela, se suicidó en 1821 en Londres a los 25 años, acogotado por las deudas de juego. Claire Clairmont tras la muerte de Shelley y el regreso de su hermanastra a Inglaterra vivió un tiempo en Italia y en Rusia y en 1836 regresó a Inglaterra donde ejerció de profesora de música. Falleció en 1879.
 
 
Ninguno pudo controlar todo lo que ellos  mismos producían. El peor final fue para Shelley, Byron y Polidori, pero Mary fue sin duda alguna quien sufrió mas intensamente el tortuoso camino que ella y su amado habían creado y que el encuentro con Lord Byron hizo detonar en infinitos pequeños fragmentos de múltiples consecuencias. Dos fuerzas de la naturaleza en pleno auge, en un mundo de sentimientos, de alma, y de corazón y en un momento de la historia en el cual se debía soñar y aspirar a alcanzar los sueños. Mary Shelley sabía cuales eran los suyos, y sus amigos de Villa Donati también, pero el corazón no siempre da respuestas exactas, y cuando las da, muchas veces no sirven de nada en un entorno hostil a todo sueño. El monstruo de Frankenstein se volvió contra su creador, y los sueños del romanticismo también. Lo que se soñaba en Villa Diodati era libertad, justicia, amor y vida, un monstruo demasiado perfecto y bello para existir. 

jueves, septiembre 23, 2010

NOS PLAGIAN!

Efectivamente, Rayos C en la Oscuridad ya ha localizado su primer plagio. Es en la página de Terra Noticias, y allí, en un artículo publicado el 14 de septiembre de 2010 con el título "Las mascotas de eventos más polémicas...y las que nunca lo llegaron a ser" se calcan al pie de la letra algunas frases de un post de rayosc del 27 de febrero de 2010 La carpetovetónica crónica de las mascotas ibéricas de eventos: una historia de amor y odio.

Esta es el enlace de la entrada dentro de Terra noticias:


http://noticias.terra.es/2010/genteycultura/0914/actualidad/mascotas-eventos-deporte-mundial-futbol-juegos-olimpicos-polemica-cobi-naranjito-curro-expo.aspx

Y este es nuestro artículo:

http://rayosc.blogspot.com/2010/02/la-carpetovetonica-cronica-de-las.html
Concretamente, esta  frase en el artículo de Terra  esta prácticamente copiada literalmente de este blog:
incluso algunos columnistas de diferentes medios clamaron contra el muñeco tildándole de feo, hortera y esperpento

Otros parrafos del artículo estan claramente sacados de rayosc en cuanto a ideas y palabras empeladas, en concreto fragmentos referentes a las mascotas Cobi y  Fluvi


En fín, se ve que, al menos, Rayos C en la Oscuridad de esta convirtiendo en un blog de referencia hasta para poderosos buscadores de internet. Pero que no lo hagan tan evidente y no copien cosas casi al pie de la letra, pardiez.

martes, septiembre 21, 2010

El aparatito de Lumiere - EL AMERICANO (THE AMERICAN)


**** y 1/2


Todavía se pueden ver más que estupendas películas en las pantallas, plenas de historias emocionantes y sugerentes como la que nos ofrece El Americano, excelente filme del realizador y fotógrafo holandés Anton Corbijn, basada en una novela de Martin Booth. Una inquietante y espectacular mezcla de drama y thriller que apuesta por no ser demasiado explícita y dejar que el espectador vaya “degustando” y percibiendo el brillante espectáculo narrativo que constituyen las circunstancias y la lucha interior de su protagonista, un asesino a sueldo norteamericano que cumple una importante (y última) misión en una remota aldea italiana en los Abruzzos. Un filme con escuetos diálogos y una acción parsimoniosa en bastantes ocasiones “cortada” por ramalazos de violencia explícita, verbal o intuida. Una película poco usual que hará las delicias de espectadores exigentes y sin duda alguna entusiasmará a nostálgicos del cine negro y amantes del suspense Hitchckoniano. Porque El Americano no es cine negro al uso, ni tampoco es un thrillercon todas las de la ley, ni tan siquiera sus muy logrados elementos de drama melodrama llegan a destacar indiscutiblemente por encima del conjunto: sencillamente, se trata de algo diferente.


La presencia de George Clooney como protagonista posiblemente inducirá al despiste y muchos creerán que se trata de un thriller al uso o, peor aún, una película de acción: nada de eso, The American, es una película norteamericana que en realidad bebe del cine europeo, y con elementos de spaghetti western y de drama intimista logra ser un filme muy del viejo continente que retrotrae a los filmes de gente tan dispar como Sergio Leone, Wim Wenders y Truffat. Que nadie busque aquí una peli de acción y tiros. Mención a parte merece el carácter de la moral de los personajes que presenta esta película, ya que es el elemento central para comprender el filme: los remordimientos y la lucha interior de un sicario, experto y fabricante de armas, cuyo pasado prácticamente desconocemos, pero cuyo futuro él mismo desconoce como prisionero que es de un mundo en el que hay que cumplir una serie de crueles normas a rajatabla para poder sobrevivir, lo cual le impide comportarse como el realmente desearía, es decir, como un ser humano normal y corriente.


La fotografía y el montaje son sencillamente espectaculares, y se nota como las imágenes están pensadas y conceptualizadas con esmero: el realizador Anton Corbijn hace notar su experiencia como director de videoclips tan memorables como One de U2 o Enjoy The Silence de Depeche Mode y su maestría como fotógrafo a la hora de ofrecer una película visualmente impactante, ayudado también por el pintoresco paisaje rural italiano que retrata el filme el cual además es tratado con realismo y pasión. Lo gélido de la acción tal vez impida que esta película sea una obra maestra en toda regla, pero en los diferentes personajes, en cada una de las acciones y en todas las imágenes se percibe un total sabor a gran historia con mayúsculas.

sábado, septiembre 18, 2010

Mis 50 discos que te cagas (6): THE BEATLES – REVOLVER (1966)


En 1966 los Beatles se estaban cansando de tocar en directo. Las giras eran agotadoras y los gritos del públicos muchas veces hacían imposible oír las canciones incluso a ellos. Después de la experiencia de Rubber Soul (1965) a los de Liverpool les quedó claro que el futuro del pop estaba en sacar el máximo partido al estudio de grabación, y entonces se tomó le decisión: los Beatles no volverían a tocar en vivo y se concentrarían en la elaboración musical. Se propusieron entonces grabar un disco usando innovadoras técnicas instrumentales y de grabación (aún más revolucionarias que en Rubber Soul) y en donde siguiese teniendo cabida instrumentos exóticos como el sitar o la tabla hindú, y, por que no, se incorporasen cosas por entonces tan tecnológicamente avanzadas como los loops (de cinta de cassette) o las voces procesadas electrónicamente. El resultado fue un disco que sorprendió a propios y extraños y que marcó un nuevo hito en el grupo, convirtiéndose en su mejor disco hasta la fecha. Y más de 40 después Revolver sigue considerándose unos de los mejores discos de todos los tiempos


En Revolver había efectos sonoros a tutiplén, cintas al revés, distorsión de guitarras y unas ganas enormes por hacer un disco de bandera. En realidad, musicalmente tampoco se había avanzado mucho respecto al disco anterior, pero el tono del álbum era claramente diferente: una atmósfera de cierta trascendencia y perfeccionismo y un deseo por hacer las cosas de una manera bastante enigmática (algunas letras pelín desconcertantes): Revolver era ya el primer disco psicodélico (o prepsicodélico) de los Beatles y con el iba a comenzar una nueva era para el grupo, el cual ya había empezado a experimentar con marihuana y LSD. El disco en sí rezuma variedad, en una especie de cruce de camino entre los antiguos Beatles de la era Beat y los que vendrán en la era Hippy. Hay baladas tan melosas como Here, There and Everywhere con un McCartney en su vertiente más pastelonamente romántica (pero, para que engañarse, efectiva), orientalismos psicodélicos de diverso pelaje como el sinusoso pop exótico de She Said She Said, que marcaría la futura tendencia psicodélica de John o el viaje místico hindú de George en Love You To, dos canciones que dejaron con la boca abierta al público, aunque no tanto como con Tomorrow Never Knows una auténtica revolución de tema con guitarras revertidas, cintas de cassette a todo trapo y la voz de John convertida en una etérea salmodia…y la letra, inspirada en Timothy Leary el Libro de los Muertos tibetano.


Además del megarriesgo musical había también momentos algo menos experimentales pero que no dejaban de ser innovadores. El disco se habría con un certero rock semibailable de George, Taxman, un tema irónico y delicioso con contundente riff guitarrero que hasta el momento era lo mejor que había hecho Harrison. Paul tiene su mejor momento dentro del disco con la inolvidable Eleanor Rigby, un tan entrañable como inquietante canto a las personas solas envuelto en excelentes arreglos de cuerda de George Martin. Good Day Sunshine es un tema pop que comienza a mostrar el gusto de McCartney por el Music Hall cruzado con el pop eléctrico, algo que es aún más notable en For No One. John por su parte enseña tan pronto cartas de pop-rock desenfadado (And You Bird Can Sing) como de baladas acústicas semifolkies al estilo de Rubber Soul (I´m Only Sleeping). En definitiva, todo un glorioso juego de contrastes.


Por vez primera, las fuerzas creativas de John y Paul se equilibraron dentro de un disco, y Lennon dejó de ser el miembro “ligeramente destacado” de los Fab Four, en un LP en donde por vez primera George aportó tres composiciones: proporcionalmente, la mayor contribución del guitarrista en un LP de los Beatles. Y bueno, ¿qué decir de uno de los himnos de la música popular de todos los tiempos, Yellow Submarine?. Solo los Beatles podían incluir una canción infantil en un LP serio sin que nada chirríe; Paul se encargó de componerla y Ringo de cantarla.


La portada de Klaus Voorman, los efectos del submarino en Yellow Submarine, los coros no acreditados de Brian Jones y Marianne Faithfull entre otros, los arreglos de cuerda y viento, el sonido de las guitarras distorsionadas en algunos temas…todo el Revolver sueña Beatle y entrañable. Fue su tour de Force y les salió tan complejo que rehusaron a tocarlo en directo en su gira de despedida de 1966. Ya en casita, oyeron el Pet Sounds de los Beach Boys, se picaron, empezaron a consumir LSD a granel y planearon hacer un LP que superase al de los norteamericanos y a Revolver.



FICHA TÉCNICA


Géneros: Pop, Pop-Rock, Psicodelia, Etnopop

Publicación: agosto 1966

Producción: George Martin

Duración: 34:59

Músicos:

John Lennon: voz, guitarra eléctrica y acústica, piano, hammond, harmonium, loops de cinta, efectos de cinta y de sonido, percusión

Paul McCartney: voz, guitarra eléctrica y acústica, bajo, piano, clavicordio, loops de cinta, efectos de sonido, percusión, dirección de orquesta

George Harrison: voz, guitarra eléctrica y acústica, sitar, efectos de sonido, percusión

Ringo Starr: batería, percusión, voz

George Martin: piano, Hammond, efectos de cinta, orquestaciones, dirección de orquesta

Alan Civil: cuerno francés

Anil Bhagwat: tablas

Tony Gilbert, Sidney Sax, John Sharpe, Jurgen Hess, Stephen Shingles, John Underwood: Octeto de cuerda en Eleanor Rigby

Eddie Thornton, Ian Hamer, Les Condon, Peter Coe, Alan Brascombe: metales en Got To Get You Into My Life

Geoff Emerick: loops de cinta

Mal Evans: bombo, coros en Yellow submarine

Brian Jones, Donovan, Marianne Faithfull, Neil Aspinall, Pattie Boyd: coros en Yellow submarine



Track listing


1- Taxman

2- Eleanor Rigby

3- I´m Only Sleeping

4- Love You To

5- Here, There, And Everywhere

6- Yellow Submarine

7- She Said She Said

8- Good Day Sunshine

9- And Your Bird Can Sing

10- For No One

11- Doctor Robert

12- I Want To Tell You

13- Got To Get You Into My Life

14- Tomorrow Never Knows

martes, septiembre 14, 2010

El aparatito de Lumiere - ADELE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA (LES AVENTURES EXTRAORDINAIRES DE ADÈLE BLANC-SEC)


* y 1/2


El cine francés últimamente también se apunta a la moda de la adaptación de cómics, porque, entre otras cosas, tiene una materia prima que en nada tienen que envidiar a los norteamericanos. Hasta hace unos años el asunto de los efectos especiales era bastante complicado para el cine europeo, pero, tal y como demuestra este filme, la cosa se ha homogeneizado bastante en cuanto a recursos tecnológicos para el cine europeo, y los argumentos propios del cine fantástico pueden ser acometidos- con mayor o menor fortuna- por países del viejo mundo. Precisamente lo que nos propone el ya veterano Luc Besson - uno de los directores galos más internaciones y autor de películas como Subway, Nikita, El Profesional o El Quinto Elemento, amén de otros éxitos comerciales como productor- es un filme de aventuras con elementos fantásticos y de comedia basado en uno de los álbumes protagonizados por la heroína del cómic francés Adèle Blanc-Sec, una reportera - aventurera de los años 10 creada por Jaques Tardi, un personaje popular en Francia. El resultado ha sido una película muy discreta, que aunque hace muy bien en no tomarse en serio a si misma (curioso sentido del humor) no logra los mínimos que se requieren para una interesante película de aventuras y entretenimiento. Todo esta muy poco trabajado en una peli de andar por casa que defraudará tanto a los amantes del cine de aventuras exóticas como a los seguidores del noveno arte en su vertiente más fantasiosa.


Pese a que el filme apuesta por la fidelidad al cómic original (con un espíritu de la acción cercano a Tintín) en lugar de irse por el camino más fácil y tomar la senda de Indiana Jones, la plasmación de las aventuras de viñeta en imágenes en movimiento es poco efectiva y espesa. Pocos momentos de emoción y de acción en medio de un universo de los años 10 entre realista y caricaturesco (muy interesantes las caracterizaciones extremas de gran parte del reparto) que al final resulta insulso y ramplón. Tampoco es que la premisa argumental del filme sea un prodigio de la coherencia narrativa (los intentos de la intrépida Adèle por resucitar la momia de un famoso médico real hallada en Egipto y la resurrección accidental paralela de un pterodáctilo en el museo del Louvre el cual causa el caos en París) pero esto en cómic resulta mucho más interesante y entretenido que las sinsorgadas en las que muchas veces cae esta peli. El personaje de Adèle, interpretado por la bella Louise Bourgoin, puede resultar interesante por lo que tiene de mujer adelantada a su tiempo, independiente y otros mil tópicos, pero no se le saca prácticamente nada de verdadero provecho. El clímax final de la película esta fatal, y ojo que anuncia una secuela. Una película con muy poquita chicha que desatiende a la función por la que fue concebida: la de entretener y divertir.