martes, octubre 05, 2010
Mís 50 discos que te cagas (8): PINK FLOYD – THE PIPER AT THE GATES OF DAWN (1967)
martes, septiembre 28, 2010
El aparatito de Lumiere - EL GRAN VAZQUEZ
lunes, septiembre 27, 2010
Mis 50 discos que te cagas (7): THE BEATLES – SARGEANT PEPPER´S LONELY HEARTS CLUB BAND (1967)
domingo, septiembre 26, 2010
LA ETERNA SOMBRA DE VILLA DIODATI
Mary Shelley cuando llegó al Lago Ginebra tenía solo 19 años, pero había pasado por lo que perfectamente podía haber vivido una mujer mucho mayor. Su padre William Godwing, era un eminente pensador, escritor y político liberal, y su madre Mary Wollstonecraft, una filósofa feminista que falleció poco después de dar a luz a Mary. William Godwing se esmeró por dar una exquisita educación a su hija y también a su hijastra Fanny, hija de una relación anterior de su esposa Mary de la cual el escritor se hizo cargo tras la muerte de su esposa. La pequeña Mary fue instruida por su padre en diversas materias, tuvo un tutor particular y en su casa era habitual recibir las visitas de ilustres intelectuales amigos de Mr.Godwing, quienes regalaban a Mary libros. No obstante, las cosas económicamente no iban bien para los Godwing (su padre se volvió a casar en 1801), ya que en 1809, cuando Mary contaba con 12 años, William Godwing tuvo que clausurar su otrora próspero negocio, una editorial de libros y material didáctico y lúdico para niños, cargado de deudas y a punto de entrar en la cárcel si no fuese por la intervención de algunos amigos que le prestaron dinero
Aunque en principio Percy cayó en gracia a Mr. Godwing, ya que el joven prometió ayudarle con el pago de sus eternas deudas, no tardo mucho en ser mal recibido con los Godwing cuando estos se dieron cuenta de que Shelley no podía ni por asomo ayudar económicamente a nadie ya que esta estaba también arruinado debido a que su familia se negaba a otorgarle ningún dinero y de hecho ya le había desheredado. Pero Mary estaba locamente enamorada de aquel joven rebelde, locuaz y carismático, que representaba todo lo que su padre había defendido (aunque en aquel momento se retractase de algunas de esas ideas) y que además era capaz de componer extraordinarios poemas. Aún a sabiendas de que estaba casado y de que esperaba un hijo, se vio en secreto con él varias veces con la tumba de su madre cerca de la iglesia de St. Pancras como testigo. Estas citas clandestinas, representadas hasta la saciedad en cuadros, dibujos y grabados, han quedado a la posteridad como un ejemplo universal de un ilícito amor del romanticismo: anochecer, penumbra, una campiña, una iglesia, una tumba, dos amantes incomprendidos. En 1814, Percy y Mary, ante la ira desatada por Mr. Godwing al descubrir la relación de su hija con el joven casado charlatán y altanero, deciden huir a Francia junto con Claire Clairmont, de tan solo 15 años. Recorrieron gran parte del país en diferentes medios y después marcharon a Suiza. Fue una época de aventura, rebeldía juvenil y también de formación intelectual, ya que los tres jóvenes no dejaron de leer durante el camino, incluida la obra de Mary Wollstonecraft, la madre de la joven Mary a la que nunca conoció. Los dos jóvenes amantes y su amiga Claire conocieron mundo y retaron a las convicciones de la época, incluyendo el abandono del hogar paterno por parte de las dos chicas (aunque Mary Jane Godwing, la madrastra de Mary terminó sprovando la loca aventura de las muchachas) y el repudio a la embarazada esposa de Percy por parte de este. A finales del año, exhaustaos y sin un céntimo, deciden regresar a Inglaterra. Al descubrir poco después que Mary estaba embarazada, William Gowing se desentiende de su hija y de su hijastra y entonces los dos jóvenes, pese a no tener precisamente una situación económica boyante, deciden establecerse por su cuenta junto con Claire. Allí continuarán leyendo, riendo, amando y aprendiendo lecciones de la vida, como cuando nació el hijo de Percy con Harriet y este volvió frecuentar a su esposa o como cuando Percy- muchas veces ausente para huir de sus acreedores- comenzó a flirtear con Claire ante los ojos de Mary. Este incluso barajó la idea de unirse a Claire y dejar a Mary, no sin antes esta se enamorase de su gran amigo Thomas Jefferson Hogg: era el amor libre, algo que los dos jóvenes apoyaban, pero no cabía ambigüedad alguna, Mary amaba a Percy y este así lo entendió. El 22 de febrero de 1815, con 17 años, Mary dio a luz una niña que no sobrevivió, lo que sumió a la muchacha en una enorme depresión. Totalmente desquiciada, Mary veía a su bebé en todas partes, como si de una espectral visión se tratase. Era tal vez la sombra de su conciencia, el recordatorio de que algo incorrecto había hecho en aquellos años. La joven se recuperó no obstante y con la herencia del recientemente fallecido abuelo de Percy, ambos se trasladaron a Torquay donde alquilaron una casita en la cual vivieron entre mayo de 1815 y julio de 1816. En enero, Percy y Mary tuvieron su primer hijo superviviente, William, un heraldo de que las cosas a partir de ese momento podían ir mejor.
En Italia el matrimonio Shelley volvió a hacer vida social y a escribir, pero ya nada era como antes. Todo se repetía de una manera tan rutinaria (tertulias, actos, encuentros sociales) que es difícil pensar que los Shelley fuesen felices así. Tal vez por ello decidieron vivir en varias ciudades convencidos de que el mayor aprendizaje vital se producía viajando. Pero nada pudo impedir la muerte de sus dos niños: Clara muere en septiembre de 1818 y William en junio de 1819. Estas dos muertes sumieron a Mary en un enorme dolor y en un casi total aislamiento, en el medio del cual la joven literata solo encontraba consuelo en la escritura. Fue ese el comienzo de una fecunda productividad para ambos escritores, encerrados ya prácticamente en su torre de marfil y pululando como almas errantes en diversas ciudades italianas. En aquellos años hizo acto de aparición una supuesta hija ilegítima de Percy (¿y de Claire Clairmont?) que al parecer el matrimonio decidió criar pero que murió a los 17 meses en 1820. Ya ene se tiempo había nacido un nuevo hijo del matrimonio, Percy Florence, en noviembre de 1819, quien devolvió la energía vital a la desesperada Mary. A partir de ese momento, los Shelley pudieron disfrutar de todo lo que el país italiano podía ofrecerles: tranquilidad, diversión y una libertad de creación que no tenían en un país tan rígido y puritano como Inglaterra. Mary sin embargo seguía teniendo frecuentes depresiones periódicas y tuvo que soportar algunas infidelidades de su marido, un ser demasiado cabezota e irresponsable siempre descentrado y desbordado por los acontecimientos. jueves, septiembre 23, 2010
NOS PLAGIAN!
Esta es el enlace de la entrada dentro de Terra noticias:
http://noticias.terra.es/2010/genteycultura/0914/actualidad/mascotas-eventos-deporte-mundial-futbol-juegos-olimpicos-polemica-cobi-naranjito-curro-expo.aspx
Y este es nuestro artículo:
http://rayosc.blogspot.com/2010/02/la-carpetovetonica-cronica-de-las.html
Concretamente, esta frase en el artículo de Terra esta prácticamente copiada literalmente de este blog:
incluso algunos columnistas de diferentes medios clamaron contra el muñeco tildándole de feo, hortera y esperpento
Otros parrafos del artículo estan claramente sacados de rayosc en cuanto a ideas y palabras empeladas, en concreto fragmentos referentes a las mascotas Cobi y Fluvi
En fín, se ve que, al menos, Rayos C en la Oscuridad de esta convirtiendo en un blog de referencia hasta para poderosos buscadores de internet. Pero que no lo hagan tan evidente y no copien cosas casi al pie de la letra, pardiez.
martes, septiembre 21, 2010
El aparatito de Lumiere - EL AMERICANO (THE AMERICAN)

**** y 1/2
Todavía se pueden ver más que estupendas películas en las pantallas, plenas de historias emocionantes y sugerentes como la que nos ofrece El Americano, excelente filme del realizador y fotógrafo holandés Anton Corbijn, basada en una novela de Martin Booth. Una inquietante y espectacular mezcla de drama y thriller que apuesta por no ser demasiado explícita y dejar que el espectador vaya “degustando” y percibiendo el brillante espectáculo narrativo que constituyen las circunstancias y la lucha interior de su protagonista, un asesino a sueldo norteamericano que cumple una importante (y última) misión en una remota aldea italiana en los Abruzzos. Un filme con escuetos diálogos y una acción parsimoniosa en bastantes ocasiones “cortada” por ramalazos de violencia explícita, verbal o intuida. Una película poco usual que hará las delicias de espectadores exigentes y sin duda alguna entusiasmará a nostálgicos del cine negro y amantes del suspense Hitchckoniano. Porque El Americano no es cine negro al uso, ni tampoco es un thrillercon todas las de la ley, ni tan siquiera sus muy logrados elementos de drama melodrama llegan a destacar indiscutiblemente por encima del conjunto: sencillamente, se trata de algo diferente.
La presencia de George Clooney como protagonista posiblemente inducirá al despiste y muchos creerán que se trata de un thriller al uso o, peor aún, una película de acción: nada de eso, The American, es una película norteamericana que en realidad bebe del cine europeo, y con elementos de spaghetti western y de drama intimista logra ser un filme muy del viejo continente que retrotrae a los filmes de gente tan dispar como Sergio Leone, Wim Wenders y Truffat. Que nadie busque aquí una peli de acción y tiros. Mención a parte merece el carácter de la moral de los personajes que presenta esta película, ya que es el elemento central para comprender el filme: los remordimientos y la lucha interior de un sicario, experto y fabricante de armas, cuyo pasado prácticamente desconocemos, pero cuyo futuro él mismo desconoce como prisionero que es de un mundo en el que hay que cumplir una serie de crueles normas a rajatabla para poder sobrevivir, lo cual le impide comportarse como el realmente desearía, es decir, como un ser humano normal y corriente.
La fotografía y el montaje son sencillamente espectaculares, y se nota como las imágenes están pensadas y conceptualizadas con esmero: el realizador Anton Corbijn hace notar su experiencia como director de videoclips tan memorables como One de U2 o Enjoy The Silence de Depeche Mode y su maestría como fotógrafo a la hora de ofrecer una película visualmente impactante, ayudado también por el pintoresco paisaje rural italiano que retrata el filme el cual además es tratado con realismo y pasión. Lo gélido de la acción tal vez impida que esta película sea una obra maestra en toda regla, pero en los diferentes personajes, en cada una de las acciones y en todas las imágenes se percibe un total sabor a gran historia con mayúsculas.
sábado, septiembre 18, 2010
Mis 50 discos que te cagas (6): THE BEATLES – REVOLVER (1966)

En 1966 los Beatles se estaban cansando de tocar en directo. Las giras eran agotadoras y los gritos del públicos muchas veces hacían imposible oír las canciones incluso a ellos. Después de la experiencia de Rubber Soul (1965) a los de Liverpool les quedó claro que el futuro del pop estaba en sacar el máximo partido al estudio de grabación, y entonces se tomó le decisión: los Beatles no volverían a tocar en vivo y se concentrarían en la elaboración musical. Se propusieron entonces grabar un disco usando innovadoras técnicas instrumentales y de grabación (aún más revolucionarias que en Rubber Soul) y en donde siguiese teniendo cabida instrumentos exóticos como el sitar o la tabla hindú, y, por que no, se incorporasen cosas por entonces tan tecnológicamente avanzadas como los loops (de cinta de cassette) o las voces procesadas electrónicamente. El resultado fue un disco que sorprendió a propios y extraños y que marcó un nuevo hito en el grupo, convirtiéndose en su mejor disco hasta la fecha. Y más de 40 después Revolver sigue considerándose unos de los mejores discos de todos los tiempos
En Revolver había efectos sonoros a tutiplén, cintas al revés, distorsión de guitarras y unas ganas enormes por hacer un disco de bandera. En realidad, musicalmente tampoco se había avanzado mucho respecto al disco anterior, pero el tono del álbum era claramente diferente: una atmósfera de cierta trascendencia y perfeccionismo y un deseo por hacer las cosas de una manera bastante enigmática (algunas letras pelín desconcertantes): Revolver era ya el primer disco psicodélico (o prepsicodélico) de los Beatles y con el iba a comenzar una nueva era para el grupo, el cual ya había empezado a experimentar con marihuana y LSD. El disco en sí rezuma variedad, en una especie de cruce de camino entre los antiguos Beatles de la era Beat y los que vendrán en la era Hippy. Hay baladas tan melosas como Here, There and Everywhere con un McCartney en su vertiente más pastelonamente romántica (pero, para que engañarse, efectiva), orientalismos psicodélicos de diverso pelaje como el sinusoso pop exótico de She Said She Said, que marcaría la futura tendencia psicodélica de John o el viaje místico hindú de George en Love You To, dos canciones que dejaron con la boca abierta al público, aunque no tanto como con Tomorrow Never Knows una auténtica revolución de tema con guitarras revertidas, cintas de cassette a todo trapo y la voz de John convertida en una etérea salmodia…y la letra, inspirada en Timothy Leary el Libro de los Muertos tibetano.
Además del megarriesgo musical había también momentos algo menos experimentales pero que no dejaban de ser innovadores. El disco se habría con un certero rock semibailable de George, Taxman, un tema irónico y delicioso con contundente riff guitarrero que hasta el momento era lo mejor que había hecho Harrison. Paul tiene su mejor momento dentro del disco con la inolvidable Eleanor Rigby, un tan entrañable como inquietante canto a las personas solas envuelto en excelentes arreglos de cuerda de George Martin. Good Day Sunshine es un tema pop que comienza a mostrar el gusto de McCartney por el Music Hall cruzado con el pop eléctrico, algo que es aún más notable en For No One. John por su parte enseña tan pronto cartas de pop-rock desenfadado (And You Bird Can Sing) como de baladas acústicas semifolkies al estilo de Rubber Soul (I´m Only Sleeping). En definitiva, todo un glorioso juego de contrastes.
Por vez primera, las fuerzas creativas de John y Paul se equilibraron dentro de un disco, y Lennon dejó de ser el miembro “ligeramente destacado” de los Fab Four, en un LP en donde por vez primera George aportó tres composiciones: proporcionalmente, la mayor contribución del guitarrista en un LP de los Beatles. Y bueno, ¿qué decir de uno de los himnos de la música popular de todos los tiempos, Yellow Submarine?. Solo los Beatles podían incluir una canción infantil en un LP serio sin que nada chirríe; Paul se encargó de componerla y Ringo de cantarla.
La portada de Klaus Voorman, los efectos del submarino en Yellow Submarine, los coros no acreditados de Brian Jones y Marianne Faithfull entre otros, los arreglos de cuerda y viento, el sonido de las guitarras distorsionadas en algunos temas…todo el Revolver sueña Beatle y entrañable. Fue su tour de Force y les salió tan complejo que rehusaron a tocarlo en directo en su gira de despedida de 1966. Ya en casita, oyeron el Pet Sounds de los Beach Boys, se picaron, empezaron a consumir LSD a granel y planearon hacer un LP que superase al de los norteamericanos y a Revolver.
FICHA TÉCNICA
Géneros: Pop, Pop-Rock, Psicodelia, Etnopop
Publicación: agosto 1966
Producción: George Martin
Duración: 34:59
Músicos:
John Lennon: voz, guitarra eléctrica y acústica, piano, hammond, harmonium, loops de cinta, efectos de cinta y de sonido, percusión
Paul McCartney: voz, guitarra eléctrica y acústica, bajo, piano, clavicordio, loops de cinta, efectos de sonido, percusión, dirección de orquesta
George Harrison: voz, guitarra eléctrica y acústica, sitar, efectos de sonido, percusión
Ringo Starr: batería, percusión, voz
George Martin: piano, Hammond, efectos de cinta, orquestaciones, dirección de orquesta
Alan Civil: cuerno francés
Anil Bhagwat: tablas
Tony Gilbert, Sidney Sax, John Sharpe, Jurgen Hess, Stephen Shingles, John Underwood: Octeto de cuerda en Eleanor Rigby
Eddie Thornton, Ian Hamer, Les Condon, Peter Coe, Alan Brascombe: metales en Got To Get You Into My Life
Geoff Emerick: loops de cinta
Mal Evans: bombo, coros en Yellow submarine
Brian Jones, Donovan, Marianne Faithfull, Neil Aspinall, Pattie Boyd: coros en Yellow submarine
Track listing
1- Taxman
2- Eleanor Rigby
3- I´m Only Sleeping
4- Love You To
5- Here, There, And Everywhere
6- Yellow Submarine
7- She Said She Said
8- Good Day Sunshine
9- And Your Bird Can Sing
10- For No One
11- Doctor Robert
12- I Want To Tell You
13- Got To Get You Into My Life
14- Tomorrow Never Knows
martes, septiembre 14, 2010
El aparatito de Lumiere - ADELE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA (LES AVENTURES EXTRAORDINAIRES DE ADÈLE BLANC-SEC)

* y 1/2
El cine francés últimamente también se apunta a la moda de la adaptación de cómics, porque, entre otras cosas, tiene una materia prima que en nada tienen que envidiar a los norteamericanos. Hasta hace unos años el asunto de los efectos especiales era bastante complicado para el cine europeo, pero, tal y como demuestra este filme, la cosa se ha homogeneizado bastante en cuanto a recursos tecnológicos para el cine europeo, y los argumentos propios del cine fantástico pueden ser acometidos- con mayor o menor fortuna- por países del viejo mundo. Precisamente lo que nos propone el ya veterano Luc Besson - uno de los directores galos más internaciones y autor de películas como Subway, Nikita, El Profesional o El Quinto Elemento, amén de otros éxitos comerciales como productor- es un filme de aventuras con elementos fantásticos y de comedia basado en uno de los álbumes protagonizados por la heroína del cómic francés Adèle Blanc-Sec, una reportera - aventurera de los años 10 creada por Jaques Tardi, un personaje popular en Francia. El resultado ha sido una película muy discreta, que aunque hace muy bien en no tomarse en serio a si misma (curioso sentido del humor) no logra los mínimos que se requieren para una interesante película de aventuras y entretenimiento. Todo esta muy poco trabajado en una peli de andar por casa que defraudará tanto a los amantes del cine de aventuras exóticas como a los seguidores del noveno arte en su vertiente más fantasiosa.
Pese a que el filme apuesta por la fidelidad al cómic original (con un espíritu de la acción cercano a Tintín) en lugar de irse por el camino más fácil y tomar la senda de Indiana Jones, la plasmación de las aventuras de viñeta en imágenes en movimiento es poco efectiva y espesa. Pocos momentos de emoción y de acción en medio de un universo de los años 10 entre realista y caricaturesco (muy interesantes las caracterizaciones extremas de gran parte del reparto) que al final resulta insulso y ramplón. Tampoco es que la premisa argumental del filme sea un prodigio de la coherencia narrativa (los intentos de la intrépida Adèle por resucitar la momia de un famoso médico real hallada en Egipto y la resurrección accidental paralela de un pterodáctilo en el museo del Louvre el cual causa el caos en París) pero esto en cómic resulta mucho más interesante y entretenido que las sinsorgadas en las que muchas veces cae esta peli. El personaje de Adèle, interpretado por la bella Louise Bourgoin, puede resultar interesante por lo que tiene de mujer adelantada a su tiempo, independiente y otros mil tópicos, pero no se le saca prácticamente nada de verdadero provecho. El clímax final de la película esta fatal, y ojo que anuncia una secuela. Una película con muy poquita chicha que desatiende a la función por la que fue concebida: la de entretener y divertir.








