lunes, marzo 12, 2012

Mis 50 discos que te cagas (45): REM – OUT OF TIME (1991)

 
 
Lo que les pasó a REM en 1991 con Out of Time fue algo que muy pocos se esperaban, aunque ellos mismos sabían que tarde o temprano iba a ocurrir: por primera vez, REM, la principal banda alternativa norteamericana consiguió un álbum superventas después de diez años de carrera. Y a partir de se momento, REM entró en la primera división del rock mainstream y hasta su disolución en 2011 y pese a algunos altibajos, no se bajó jamás de ella. Tal vez Out of Time no sea el mejor LP de Michael Stipe y lo suyos y trabajos como su anterior Green (1988) y su posterior Automatic for The People (1992) sean más brillantes, pero con este álbum REM demostraron ser un grupo veterano de los ochenta que supo adaptarse y con envidiable solvencia a los cambios musicales de los noventa: había sido la banda puntera del llamado New American Rock, la respuesta USA al rock alternativo británico de los 80 basada en recuperación de la herencia del rock americano vía Byrds o CSNY o de cosas como el rock sureño o el folk rock dylaniano del mismo modo que los alternativos british recuperaron el culto a los Beatles, Kinks o Who, pero había llegado la hora de renovar el armario ropero musical con algunas pinceladas de ritmos mas o menos bailables, un poco de la nueva y oscura tendencia alternativa rockista americana (Sonic Yoth, Pixies) que desembocaría en el grunge, algún ramalazo del nuevo R&B o incluso del triunfante Hip Hop, y sin perder de vista lo más rompedor que se cocía en las islas británicas. Y lo más cojonudo es que REM siguieron siendo REM con sus fans de siempre más entregados que nunca y con una legión de nuevos seguidores en todo el mundo.

Out of Time es un trabajo cautivador e inteligente propio de una banda que había llegado a la madurez. Es siempre citado como el disco que contiene el tema tal vez mas popular de la banda, Losing My Religion, todo un himno de los 90 y su primer nº 1 en singles, una canción que combina a la perfección el ritmo pegadizo (esa antológica introducción de mandolina) con la afectación melodramática, mayormente servida por la versátil garganta de Michael Stipe y los aires folky-alternativos: sin duda el tema que expandió el fenómeno REM. El resto del álbum desde luego que no va a la zaga en cuanto a calidad de temas. Low muestra la vertiente más sombría pero certera del grupo en un tema casi desnudo, oscuro, grave y con el tono de letanía que la banda le suele imprimir a este tipo de temas habituales de su repertorio. Nada que ver con otro de los hits del LP, Shiny Happy People, alegre pop saltarín de intrascendente letra que no gustó demasiado a la banda pero si al público cuando toca botar un poco; los juegos de voces en los que interviene la B´52 y vecina también de Athens Kate Pierson junto con Stipe y Mike Mills es lo mejor de un tema apañadito pero agradable.

Radio Song, con incursiones en el rap (a cargo de KRS-One), el hip hop y ritmo bailable es otro de los mejores momentos del álbum gracias sobre todo a su combinación de fuerza rítmica con un planteamiento melódico. En Country Feedback nos encontramos de nuevo con un lúgubre medio tiempo de pesada rítmica, letra cruda y melodramática interpretación de Michel Stipe que sin embargo resulta una auténtica delicia con su sonido cavernoso y desgarrado. Pero Stipe no tuvo todo el protagonismo vocal en este álbum, el bajista Mike Mills ejerció de voz principal (solamente lo había hecho antes una vez) en dos estupendos  temas, el rock emocional y melódico de Texarkana y el bucólico pop folky de Near Wild Heaven , que además fue single. Incomprensiblemente, Mills no volvió a ejercer de voz solista en los discos posteriores. Una producción cuidada y perfeccionista a cargo de Scott Litt y los propios REM, pura delicatessen electroacústica y unos soberbios arreglos de cuerda enaltecieron un disco delicioso y emocionante que demostraba que el rock alternativo podía ser comercial sin que se le cayesen los anillos por ello. Michael Stipe llegó a su punto más alto hasta el momento como cantante y letrista, Peter Buck demostró lo gran guitarrista que era y la banda se fue reconocida por fin como un colectivo de grandes músicos y compositores y en definitiva, uno de los mejores grupos del mundo. La Rem-manía se extendió por el ancho mundo después de casi 10 años de debut discográfico y el grupo aún tendría bastante que decir porque con su trabajo siguiente llegó a superar Out of Time y ya fue la leche.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Alternativo, Nuevo Rock Americano, Folk Rock
Publicación: marzo 1991
Sello original: Warner
Producción: Scott Litt y REM
Duración: 44:10
Músicos:
Michel Stipe: voz principal, melódica, coros
Peter Buck: guitarra eléctrica y acústica, mandolina, arreglos
Mike Mills: bajo, coros, órgano, piano, clavicordio, voz principal en Texarcana y Near Wild Heaven, teclados, arreglos
Bill Berry: batería, percusión, congas, bajo, piano, coros
Mark Bingham: arreglos de cuerda
Peter Holsapple: bajo, guitarras
Kate Pierson:  voz en Shiny Happy People y Me in Honey, coros en Country Feedback
Kidd Jordan: saxos, clarinete
Ralph Jones: doble bajo
KRS-One: rap en Radio Song
David Arenz, Ellie Arenz, David Braitberg, Andrew Cox, Reid Harris, Dave Kempers, Paul Murphy: cuerdas
John Keane: pedal steel guitar
Cecil Welch: corneta
Jay Weigel: director de orquesta

 Track listing

1- Radio Song
2- Losing My Religion
3- Low
4- Near Wild Heaven
5- Endgame
6- Shiny Happy People
7- Belong
8- Half a World Away
9- Texarkana
10- Country Feedback
11- Me in Honey

domingo, marzo 11, 2012

LO LLAMABAN TONTIPOP



En el panorama pop rock español, en el periodo 1997-2003 un curioso fenómeno tuvo lugar: grupos de universitarios y postuniversitarios en la mayor parte de los casos mixtos (osease, de tíos y tías) con una instrumentación basada en teclados, cajas de ritmo y sintetizadores rudimentarios y/o desfasados que solían tener chicas cantantes de voces infantiles, estética naïf y horteramente colorista  y una temática de sus canciones ídem de lo anterior que proclamaba la exultante alegría de vivir por medio de alegatos al consumismo pop y una actitud entre la parodia y el un curioso y a veces desconcertante desdibujamiento entre la personalidad real de sus protagonistas y unos pretendidos alter egos artísticos que a fin de cuentas eran los que daban la (muchas veces ridícula) cara en los discos y en el escenario. Parecía el resurgir del pop más cándido y ñoñi de los primeros años de la  famosa Movida musical española propagado por gente  como los Alaska y los Pegamoides más poperos, las Chinas, los Trastos o Los Nikis y también del pop ye-ye de consumo de los 60 especialmente en su vertiente hispana: todo desde una óptica de homenaje manierista y facilón o de una  relajada reverencia a una época dorada del pop hispánico, pero al final terminó siendo un estilo con personalidad propia y característico del pop rock español a finales de los 90 y principios de los 2000 principalmente por su ingeniosa regurgitación de la cultura pop (música, cine, TV, cómic, dibujos animados, publicidad, tótems de la sociedad del consumo de finales del siglo XX) en productos musicales con numeroso guiños y referencias que hicieron las delicias de frikis y nerds. Y en lo estrictamente formal, era pop naïf a veces eléctrico pero la mayoría de las veces tecno y electrónico, hecho con discutible conocimiento musical, con una instrumentación sencilla, letras absurdas e infantiles y  una clara voluntad lúdica y desenfadada; en resumidas cuentas total despreocupación hedonista en un pop que paradójicamente debía de ser rabiosamente comercial (lo hubiera sido en los 80) pero que en los 90 y 2000 fue una rama más del rock independiente español, y sus grupos, solo conocidos por cuatro gatos.  
     
Los Fresones Rebeldes, los pioneros

Era lo que llamaron Tontipop (no se sabe a ciencia cierta quien acuñó el término, de claras connotaciones despectivas): un universo poblado por grupos o proyectos fantasma tales como La Casa Azul, Meteosat, L-Kan, La Monja Enana, Niza, La Pequeña Suiza o los Fresones Rebeldes. Es cierto que añadieron unas gotitas de frescura, inmediatez y desenfado pop postadolescente en la un tanto inaccesible y a  veces un tanto sobrevalorada escena independiente-alternativa del rock español de finales de los 90, dominada por gente como Los Planetas Sr. Chinarro, Mercromina, Migala, El Niño Gusano o grupos del omnipresente sello Subterfuge como Dover y toda el ejercito de bandas que cantaban en inglés rudimentario que surgieron comos setas desde mediados de los 90, pero sus logros no fueron todo lo que se deseaba para crear una creíble y consistente escena de pop alternativo de calidad, principalmente porque salvo excepciones faltaban ideas realmente originales, buena formación como músicos por parte de sus protagonistas y ambiciones artísticas que les llevase  a estos a concebir discos realmente competentes. Por el contrario, grupos de diferentes inspiración y naturaleza que también tenían un enfoque de pop electrónico alternativo como Astrud o Ellos- y que no se adscribirían dentro del tontipop- lograron hacer trabajos de verdadero interés a principios de los 2000.     
 Blas y Las Astrales, tontipop bizarro

El nacimiento oficial del tontipop se suele situar en 1998 en la ciudad de Madrid, concretamente en el barrio de Malasaña y con universitarios y pijos veinteañeros admiradores de la movida de los 80 como padres y madres del invento, pero no hay que olvidar que en otras ciudades como Barcelona o Gijón, incluso antes en el tiempo,  ya se habían gestado grupos que interpretaban sencillitas canciones pop de melodía facilona y memorizable, actitud y estética naïf y un manierista y cuasiparódico canto a la alegría de vivir, los amores juveniles y la diversión post-teen sin fin, tales eran los catalanes Los Fresones Rebeldes, el primer grupo de tontipop de cierta repercusión, o las asturianas  Nosoträsh, grupo femenino que llegó inconscientemente al tontipop en 1997 partiendo de un pop alternativo juvenil inspirado en grupos y ritmos de los 60. Pero en Madrid empezó a existir en aquel 1998 Meteostat, otro grupo mixto de cantantes femeninas con vocecillas infantiles y melodías machaconas y minimalistas que no obstante tenía su gracia. Pero si Los Fresones Rebeldes era un grupo eléctrico con guitarras como elemento musical predominante, Meteosat en cambio era un combo basado en principalmente en los teclados (que no en la electrónica)…aunque fuesen de un casiotone. Pero, ¿Qué estaba uniendo a estos catalanes y a estos madrileños para que desde ese alejamiento geográfico sus propuestas musicales gozasen de cierta convergencia? Pues cierta retrofascinación por la cultura pop de los 60,70 y 80 (especialmente de la de esta última década) pero siempre desde la óptica nostálgico-revivalista de la generación nacida entre 1972 y 1978 que vivió en su infancia cosas como las canciones de Parchis y Enrique y Ana, Mazinger Z, D’ Artacan y lo Tres Mosqueperros, el Cinexin, el Scalextric, los Clicks de Famobil  y las chucherías tipo caramelos Chimos o Peta-Zetas y que pretendía reciclarlas en un lenguaje musical nuevo que retrotrajese a una infancia feliz que, no olvidemos, fue característica por poseer unas serie de tótems comunes (los antes mencionados, por ejemplo) independientemente de la procedencia geográfica, la formación académica o las circunstancias particulares vividas por los niños y niñas de entonces, manofacturadores del tontipop ahora. Pero el tontipop no vivió exclusivamente de ese recuerdo ni mucho menos, solo utilizó ese culto a los objetos de consumo infantil-juvenil de décadas pasadas como trasfondo para desarrollar proyectos musicales de distinta calidad, pretensiones y logros finales con la reivindicación de lo naïf e infantil como bandera. El revivalismo en los 90 de toda la parafernalia memorabílica de los 80 (incluida la nostálgica de los objetos de consumo infantil) tuvo que acarrear tarde o temprano la creación de una corriente musical que reivindicase la simplicidad de algunas propuestas de la nueva ola española de principios de los 80 (Los Nikis, Mamá, Luna, Los Trastos o ya rizando el rizo engendros como Goma de Mascar) y por que no, los ídolos generacionales de la música infantil de la época con Parchís a la cabeza y las sintonías de los programas infantiles en una escena musical que a nivel comercial y mainstream navegaba en la indigencia (y lo hace todavía) y que a nivel alternativo estaba totalmente falta de la improvisación, frescura y sentido lúdico del pop de los 80 en medio de toda una pléyade de grupos que cantaban en inglés (Dover, Australian Blonde, Undershakers, Fromheadtotoe) y propuestas bastante distantes de ser himnos generacionales. Así, el tontipop tuvo como uno de sus aspectos positivos la reivindicación del castellano como idioma utilizable en el pop rock alternativo de la época aunque las letras precisamente no eran el fuerte de estos proyectos. Por otra parte, visto esto es lógico pensar que cosas como el programa de TVE La Bola de Cristal (1984-1988) fueron un evidente referente estético e ideológico en muchas de estas bandas, ya que la fusión del pop rock con lo infantil era una de las señas de identidad del mítico programa y de eso dará cuenta el tontipop

Antecedentes musicales del tontipop se pueden encontrar- a parte de en las bandas de los ochenta que hemos mencionado antes- en otros proyectos de aquella década como los gallegos Aerolíneas Federales, que publicaron su primer disco en 1986 y que contaban con dos cantantes postadolescentes, Rosa y Coral, de voz infantil, y temas juveniles, alegres y desenfadados aunque con el poso irónico y gamberro que le imbuía su líder, Miguel Costas de Siniestro Total. Otro grupo con chica de voz  e imagen ingenua, ya a principios de los 90, fue Los Romeos, aunque era más bien una (torpe) versión hispánica de Transvision Vamp. Tampoco hay que olvidar que en los 60 existían grupos como Formula V de pop empalagosa y abrumadoramente comercial que en no pocas cosas recuerdan al tontipop, y es que su sonido estaba basado en el Bubblegum Pop americano de finales de los 60, la primera manifestación en la historia de un pop mas o menos infantil (muchos han calificado al tontipo de neo bubblegum). Algunos citan como influencia decisiva en el estilo el Donosti Sound de los 90 propagado por Family, Las Aventuras de Kirlian y sus herederos Le Mans y La Buena Vida (esto era el Donosti Sound, y no la puta mierda de Alex Ubago y La Oreja de Van Gogh), pero en ninguno de estos grupos está la actitud intrascendente y ramplona de la mayor parte de los tontipoperos, aunque es cierto que en cierta medida instauraron el pop liviano y cristalino de calidad en el panorama alternativo español a base entre otras cosas de cierto regusto por referentes de la cultura pop (ciencia ficción, cine, televisión, libros juveniles) sometidos a una semi infantilización.  Lo cierto es que a finales de los 90 los seguidores del rock alternativo español (generalmente oyentes de Radio 3 y lectores de Rock de Luxe y un tanto culturetas y a veces cools) descubrieron que era posible hacer pop alternativo que gustase a la peña después de comprobar como proyectos ignorados por el mainstream y los grandes circuitos de distribución como Fangoria, proyecto de Dance electrónico lanzado a principios de los 90 por Alaska y Nacho Canut, se convertían en los reyes de las noches en garitos de Malasaña o Chueca. Además, el antes comentado redescubrimiento de las propuestas más naïf de los 80 y el culto a la cultura pop más de andar por casa (juguetes, cómics, discos infantiles, publicidad, televisión, marcas comerciales míticas) propagado por fanzines popófilos (tales como  Fanzine de las Extupendas, De Colores, Flanzine,  Yo-Yo, El Pijama de Ursula, Le Touriste,) y artículos en la prensa musical y ampliamente seguido por los mas alternativos del lugar, animó a muchos y muchas, más allá de tener conocimiento musical o no, a embarcarse en locas aventuras musicales con un afán entre lo cachondo y lo lúdico pero que al final se lo tomaban en muy en serio. La reivindicación de lo hedonista, de los helados, las chuches y las piruletas en una especie de regresión impostada a la infancia para manifestar una felicidad vital un tanto retroactiva fue un elemento común en esos primeros compases del tontipop.       


Los Fresones Rebeldes tuvieron en 1998 el primer hit del tontipop, Al amanecer, que con el tiempo se ha convertido en uno de los temas más conocidos del rock español de los 90 y todo un auténtico himno generacional para los treintañeros actuales que cuando aquello eran veinteañeros gafapastas e indies pero con un poso moñas y por ello es todo un must en los bailoteos de los banquetes de bodas. Su fundador fue curiosamente un treintañero, Miguel Lopez Blanco, profesor de geología y veterano teclista de oscuros grupos de le escena barcelonesa de los 80 que se alío con otro coetáneo, Felipe Fresón Spada, un funcionario de la Diputación de Barcelona que como Miguel fue miembro de olvidados combos en tiempos pasados, y con cuatro chiquillas veinteañeras que en el nuevo grupo que ambos deciden fundar vendrían a  ser  un trasunto actualizado de un combo ye-ye español o francés de los 60 de las actuaciones en matinés estudiantiles, aunque con no pocos elementos del pop ochenteno español más comercial. Al amanecer, su primer sencillo publicado en 1997 por el pequeño sello Spicnic, se empieza oír en emisoras como Radio 3 de la mano de Juan de Pablos a quien les recuerda mucho a los grupos de lo 60 y pronto fichan por Subterfuge, la meca del pop rock alternativo español a finales de los 90. La canción comienza a pincharse en emisoras más comerciales como Los 40 Principales y un realmente tontaina vídeo rodado en el parque de atracciones de Madrid consigue hacer llamar aún más la atención del público. Al amanecer se convierte en un miniéxito de culto entre universitarios a finales de 1997 y pone a Los Fresones Rebeldes en una buena posición dentro de la escena alternativa española, algo insólito tratándose de un grupo que canta en castellano cuando todo alternativo noventero español que se preciase debía cantar en inglés. Publican su primer LP ¡Es que no hay manera! (1997) y sus actuaciones y bolos tienen cierta percusión entre 1997-1998 Tras algunos EPs y cambios en sus filas - pero siempre con el casiotone omnipresente de Miguel Fresón, también guitarrista- el grupo hace un nuevo LP Exitos 99 (1999) y dos años después se disuelve para dar lugar poco mas tarde a un nuevo proyecto heredero, Cola Jet Set. Fueron prácticamente el primer muestrario del infantilismo del tontipop y como tal gran parte de la prensa musical les puso a caldo por su ñoñería e intrascendencia, pero ellos a lo suyo mientras duraron. Más al norte, en Gijón, Nosoträsh, se presentaron al público en 1996 como un quinteto femenino de veinteañeras que cultivaban power pop juvenil, fresco y con letras imaginativas pero ingenuas. A lo largo de 1997, Jesús Ordovás puso en su programa de Radio 3 Diario Pop sus sencillos Voy a aterrizar y Mis muñecas, pop eléctrico divertido con guiños yeyeses y ochentenos más convincente que creaciones posteriores del tontipop; no obstante la voz adolescente de su cantante Natalia y referencias a la infancia en las canciones sitúan a Nosoträsh como una primer precedente del tontipop. Su primer álbum Nadie hablará de… Nosoträsh (1998) contenía significativamente una versión de un tema de Serge Gainsbourg de los 60 Poupeé de cire, Poupeé de son, que ponía en evidencia el gusto de algunos de estos grupos por los referentes más populares de los 60 aunque fuesen cosas tan “domésticas” como el ye-ye de la Europa continental y en concreto la vertiente gala más ingenua (Francoise Hardy, France Gall). Por desgracia esta referencia, que podía haber dado mucho juego aunque fuese un simple homenaje, no aparecerá muy a menudo. 

No obstante, como hemos dicho antes, fueron grupos madrileños como Meteosat los que encendieron la mecha allá por 1998-99. Si al menos los dos grupos antes reseñados tenían conocimiento y habilidades musicales, Meteosat contrario no tenía en sus inicios ni puñetera idea de hacer música o tocar un instrumento correctamente, por ello se puede definir a Meteosat como lo quintaesencial del tontipop: amateurista, limitado, aparentemente pachanguero y lúdico y con más cara que espalda a la hora de presentar creaciones musicales de discutible calidad. La cosa empezó en 1996 cuando el cuarteto Skylab formado en 1996 por Nacho Escolar, Diana Aller, Eduardo Carrasco y Violeta Alcocer se presentó al concurso de maquetas de la revista Rock de Luxe armado con casiotone (al igual que Miguel Fresón) con el que ejecutaba tonadas instrumentales. Poco después pasan a llamarse Meteosat y añaden la voz de Diana para una maqueta que mandan a Diario Pop de Jesús Ordovás y a este le hace gracia, lo mismo que a Elefant Records, otra de las principales escuderías indies patrias de la época que los ficha pensando en que han hallado al grupo alternativo más comercial del momento. Ya no esta Violeta y entran Borja Prieto y Pablo Dopico.  A principios de  1998 publican un EP de tres temas, Los idiomas vivientes en donde muestran su gusto por la imaginería de la ci-fi desde un punto de visto un tanto pueril, algo bastante adecuado a su sonido Casio, chicloso y blando. Además de en Radio 3 los ponen frecuentemente en el programa Viaje a los Sueños Polares, de la Cadena 40 dirigido y presentado por Luis Calvo y Joaco Ezpeleta, para quienes Metosat son ya un grupo de referencia dentro de una incipiente movida pop Indie en castellano.  A finales de año fichan por la multinacional RCA y publican un nuevo EP Mundo de metal., ya sin Pablo que pese a todo seguirá como compositor. Temas como Mi novio es bakala,  banda sonora de un cortometraje de 1999, tienen cierta popularidad a pequeña escala y les hace consiguen actuaciones para el grupo y un contrato con Universal con quines graban su único LP Espunk! (2000), después de despedirse de RCA compañía que no supo como situar su repertorio (si en el circuito comercial o el alternativo). Para entonces, Meteosat se había convertido en un grupo de power pop o punk pop eléctrico y cultivaba una imagen hortera y colorista más manierista que otra cosa. Temas como Vilma, ábreme la puerta demostraban que el grupo no podía ser otra cosa que un producto adolescente o infantil por mucho que ellos intentasen ganar una respetabilidad que en realidad no se esforzaron en merecer. Un año después, Meteosat ya son historia. Posteriormente, Borja y Diana (alias Pin y Pon) terminaron casándose mientras que Nacho Escolar fue director del Diario Público.

Uno de los grupos más representativos del tontipop surgido a la estela de Meteosat fueron La Monja Enana, barceloneses aún más naïves y casiotoneros que estos, lo que no impidió que fuesen radiados continuamente en Viaje a los Sueños Polares y que sus conciertos en diversas salas tuviesen cierto éxito, lo que les convirtió hacia 1999 en un grupo de culto y en un nuevo exponente del Indie pop patrio en castellano (pero ¿realmente existió el Indie pop español más allá del Donosti Sound?). Ana (Anita Dinamita), chica de vocecilla de niña y carita de muñeca barriguitas y su compi Juan, teclista dentro de lo que cabe debutan como teloneros precisamente de Meteosat y en 1999 publican con Elefant el EP Pídeme un deseo  que también es radiado por Diario Pop. El tema estrella es La Monja Enana ya esta aquí que demuestra a las claras la filosofía del grupo: saltitos infantiles, felicidad a lo Pequeño Pony, y torpes referencias al universo de la ciencia ficción más propias de décadas pasadas. Nadie sabe como ni por que, pero Pídeme un deseo  llegó a ser  single del mes en Melody Maker. No obstante, aquella posible proyección internacional del grupo más cargante del movimiento tontipop (superaron con creces el rollo plastidecor de Meteosat) no fue tal y el grupo se disuelve en 2001 tras un bizarro LP bajo el pseudónimo Que Mutada!, proyecto semi humorístico-paródico-autorreferencial con los históricos del tecno pop español Aviador DRO y otros tontipoperos de pro, L-Kan. Pero no importa, Anita Dinamita y Juan vuelven a intentarlo en el periodo 2005-2008 (con el tontipop ya difunto) con dos nuevos LPs y con un sonido algo más “maduro” y elaborado dentro de un electropop ochentero revivalista que  oye, no esta mal del todo. Y triunfaron en esta segunda etapa en México y Sudamerica y todo.  Y en el entretanto, Ana formará parte del supergrupo revivalístico del tontipop, Cola Jet Set, junto con Felipe Fresón. Títulos de las canciones de La Monja: Amor cuántico, La cocinita mágica, Trucos de Salón…Aunque no se puede hablar de evolución propiamente dicha en La Monja Enana ni tampoco han sido gran grupo, lo cierto es que a la larga es de lo más salvable del Tontipop, sobre todo si lo complementamos con Cola Jet Set.        

Tiempo ahora precisamente de hablar de Cola Jet Set, como hemos dicho antes, “supergrupo” con gente de los dos grupos catalanes del género por excelencia, como fueron Los Fresones Rebeldes y los recién citados La Monja Enana: Ana de La Monja, voz principal y Felipe de Los Fresones, voz y guitarra, son los líderes de este grupo fundado en 2004 - paralelo a la segunda etapa de La Monja- y que recupera el pop eléctrico y lúdico de Los Fresones con dos LPs y  un EP hasta la fecha, el primero editado por Subterfuge y producido por el gran Guille Milkyway, del que hablaremos luego y los trabajos posteriores por Elefant. Al igual que la Monja Enana, una propuesta mucho más elaborada (y con cierto encanto) que dignifica el tontipop dentro de lo que cabe y señala la supervivencia del género dentro de un seguimiento, eso si, muy reducido (y es que el panorama Indie español ya no es lo que era) Agradable pop alternativo electroacústico de calculada e inteligente inocencia: poca tontería conceptual y mayor autocredibildiad en la ya treintañera banda, quien homenajea la historia del pop y sus lugares comunes de una manera que el tontipop de finales de los 90 debía haber hecho. Y junto a estos grupos más o menos punteros, un buen puñado de bandas que dejaron su impronta en el estilo: Niza (1998-2003), parejita de frikis que intentaron ser los más afectados y culturetas de todo el movimiento y que trataban aunar Le Mans con las chicas pop los 60 (Sandie Shaw, Claudine Longet)- y por ello le molaban a Luis de Pablos en Radio 3- ; TCR (1998-2002), el grupo paralelo de Felipe Fresón que aguantó durante la existencia del grupo matriz y que poco aportaba en comparación al sonido Fresones; Vacaciones, L-Kan, La Pequeña Suiza… Por no hablar de los bizarrísmos Blas y las Astrales, proyecto que era casi una parodia superlativa del tontipop, donde el frikismo y la cultura nerd se apropiaban del género y lo reciclaban en una divertida broma que resultaba algo así- intelectualmente hablando- como una suerte de tontipop punk, dodne se canta a la telebasura o al detergente Dixan. El misterioso Blas Chinchilla y sus chicas, todos ellos convenientemente encapuchados cual Residents tontipop, solo publicaron un LP Blas y Las Astrales son fenomenales en 2000 y dejaron temas como Drogas Duras, Somos de Saturno  o Me satura tanta cultura. Una broma frikaza y chorra con cajas de ritmo cutres propias del género que resultó enormemente divertida.   

La Casa Azul, en su versión "virtual"

Pero si hay un proyecto que realmente dignifica el tontipop ese es La Casa Azul.  Lo más genial refrescante e inteligente no solo del tontipop, sino del pop alternativo español de los últimos 15 años. Porque La Casa Azul es un proyecto (que no un grupo) que ha sabido plasmar perfectamente en sus canciones y en su concepto el espíritu mas simbólico (e intrascendente) de la cultura pop desde la década de los 60 hasta los 90, jugueteando con diversos iconos y standars sociológicos lúdicos de finales del siglo XX y principios del siglo XXI  que de un modo u otro homenajea el feliz y alegre  background anímico que hizo posible cosas como el Sonido California de los Beach Boys, el pop español de “los conjuntos”, el Bubblegum Pop, The Monkees, las bandas sonoras de filmes comerciales, las alegres sintonías de la tele, la era pop de los 60, la Movida madrileña y por que no, la música infantil española de principios de los 80 con Parchís, Regaliz, Enrique y Ana, etc. Y en la temática amor, desamor, felicidad, anhelos y también frustraciones. En definitiva, todas las premisas tradicionales del tontipop solo que esta vez sublimadas en un concepto verdaderamente inteligente y letras ingeniosas. Su artífice, la única persona responsable de la marca La Casa Azul, Gillem Vilella, mas conocido como Guille Milkyway (Barcelona, 1974) es un compositor, productor y cantante tal vez musicalmente limitado pero de enorme visión conceptual que tras unos comienzos a mediados de los 90 como Milkyway en Barcelona, a finales de la década decide trasladarse a Madrid y se integra en el ambiente juvenil Indie de Malasaña. Allí concibe su proyecto fantasma La Casa Azul con el que graba tres maquetas entre 1998 y 1999 presentándolas como temas de un grupo (en realidad inexistente) del mismo nombre. Una de las maquetas, Galletas se pincha continuamente en Radio 3 y Los Sueños Polares (que novedad) y como era de esperar, Luis Calvo, presentador del programa de Cadena 40 y ejecutivo de Elefant  contrata a La Casa Azul para dicho sello y es entonces cuando Milkyway desvela que como grupo La Casa Azul no existe y que pretende que un grupo de actores y modelos adolescentes actúen en playback en videos y programas de televisión y pongan su imagen en los discos, aunque en un principio son solo unos dibujos en las portadas de estos. Una idea poco frecuente en el pop español a lo largo de la historia pero que estaba claramente tomada de casos como el de The Archies en EEUU a finales de los 60, unos personajes de una famosa serie de dibujos animados que editaron singles interpretados por músicos y cantantes de estudio (su mayor éxito la célebre Sugar Sugar) convirtiéndose en el primer grupo virtual de la historia. Los “Archies” españoles de Guille Milkiway a partir de 2002 serán de carne y hueso: unos monos chicos y chicas postadolescentes vestidos con ropa demodé de vistosos colorines, blancas y premeditadamente estúpidas sonrisas,  actitud vitalista y desenfadada y de (falsos) nombres David, Clara, Oscar, Sergio y Virginia. Tras ser grupo revelación en Viaje a los Sueños Polares, en 2000 llega el primer EP del grupo, El sonido efervescente de la Casa Azul y se empieza a saber todo el embolado (ya sospechado por muchos), con Guille actuando el solito con sus teclados en escasos pero selectos conciertos y la peña se maravilla y con razón ante la ocurrencia del grupo de juguete. Y desde el punto de vista musical,  el primer EP de La Casa Azul es pop electrónico-eléctrico alegre, pueril e intrascendente pero más encantador que cualquier otro producto del tontipop coetáneo y temas como Galletas, todo un himno del desenfado, se oyen y gustan a públicos bien variopintos. En 2003 se publica el primer LP Tan simple como el amor  con los chavales elegidos en un casting por institutos por Milkyway y al casa Elefant comienzando a actuar en programas de la tele y a dar conciertos en playback.  La imagen inmaculada y casi de cómic de los miembros-actores del grupo consigue además atraer la atención del público de espectacular manera.

  Guille Milkyway= La Casa Azul
Temas tan refrescantes como Superguay o En noches como las de hoy, del primer disco del grupo, se convierten en temas de culto entre amantes del pop alternativo y Milkyway comienza a actuar asiduamente en salas y festivales como el FIB de Benicassim mientras que los cinco rostros del grupo hacen lo propio en programas de TV. Guille Milkyway demostró un enorme talento para construir melodías pegadizas que le abrió puertas para componer sintonías de televisión (Zona Disney, Golosinas) o bandas sonoras de cine (El asombroso mundo de Pocholo y Borja Mari). La Casa Azul como proyecto estrictamente musical de Guille Milkyway va ganado terreno algrupo virtual, y por ello las apariciones de los cinco chicos menguan con el paso del tiempo. Si en el periodo 2005-2007 Guille se recorre España de gira, el grupo virtual realiza sus últimas apariciones como las del single Como un fan (2005), apoyado por un ingenioso video. A partir de 2007, Guille Milkyway se convierte en el protagonista visual principal de su proyecto y dará luz a dos nuevos LPs de La Casa Azul La Revolución Sexual (2007), que contiene la canción que da título al disco y que fue candidata para el festival de Eurovisión, y La Polinesia Meridonal (2011): ahora el sonido del proyecto es más bailable y electrónico y los cinco miembros virtuales aparecerán en videoclips en el rol de androides. Convertido ya en un artista reconocido por el público y la crítica, Guille Milkyway ha demostrado como el tontipop puede evolucionar y ser además un producto vendible y respetable por puristas de la música. Cosas como la canción publicitaria Amo a Laura (2006) -interpretada por nuevo un grupo fantasma, los Happinnes-  ponen en relieve el dominio de Guille de todo el entramado de la música popular contemporánea y sus trampantojos. La producción de discos de La Monja Enana o Colajet Set, varios EPs y singles sueltos con La Casa y colaboraciones varias completan el perfil profesional de este curioso orfebre de lo engañosamente intrascendente y apologista de lo banal pero encantador que en sus directos acomete temas de Rapahel, Pedro Marín o Jackson Five. La Casa Azul, dicho sea de paso, fue el único proyecto tontipop que resistió y sobrevivió como dios manda al paso del tiempo.   

Así, pese que a partir de 2003 se vio que la cosa no daba para más y el tontipop, piruleta pop o ñoñipop desapareció con sus piniponescos protagonistas -a excepción de los casos comentados de Cola Jet Set y La Casa Azul, mas sólidos y de más fuste y que poco tenían del concepto ramplón primigenio del tonti- y el resto de la década de 2000 el género cayó en el olvido, algún fenómeno reciente reivindica el resurgimiento del tontipop: Papa Topo, dúo balear mixto formado por dos teenagers, Adriá y Paulita que en 2010 irrumpen en la escena musical del megaupload, itunes y las canciones descargadas a tutiplén con temas tan deleznable y premeditadamente frikimoñas como Oso Panda o Lo que me gusta del verano,  una revisitación del tontipop hecha de manera manierista y  cuasi paródica (lo cual es rizar el rizo) pero como era de esperar tomada en serio por sus artífices (lo cual es rizar el rizo aún mas si cabe). Elefant Records, tal vez con nostalgia, estaba apoyándoles discográficamente. Hoy en día, en 2012, el tontipop se ve como un divertido y curioso juego que duró lo que tuvo que durar y dio algún que otro momento de diversión musical que era de agradecer especialmente dentro de la muchas veces demasiado cerrada y limitada escena alternativa española de finales de los 90 y principios de los 2000. No pudo (y ni quiso) hacer resurgir a nivel comercial el pop lúdico en castellano, pero sus artífices y sus seguidores e lo pasaron pipa y eso tampoco es algo reprochable. Al fin de cuentas, ese era su objetivo real y lo consiguieron

domingo, marzo 04, 2012

El aparatito Lumiere MI SEMANA CON MARILYN (MY WEEK WITH MARILYN)




***
 
Una interesante y más que entretenida película británica que  resucita, una vez más el mito de la inolvidable Mariyin Monroe por medio de una historia real que más allá de su propia trascendencia como tal -no hay un planteamiento, nudo y desenlace claros y si la descripción detallada de una serie de acontecimientos- resulta estimulante y a veces francamente deliciosa. Basada en dos libros memorias de Colin Clarck, escritor inglés que en su juventud estuvo involucrado en la industria del cine, la película, dentro del cada vez más habitual subgénero de “cine dentro del cine”, recrea el encuentro a lo largo de una semana del joven de 23 años Colin, tercer ayudante de dirección del mismísimo Laurence Olivier, con Marilyin Monroe en el rodaje de El Príncipe y la Corista (1956) en Inglaterra, dirigida e interpretada por Olivier. Colin Clarck (Eddie Redmayne), un chico de clase alta mitómano y enamorado del cine y de Marilyin (Michelle Williams) narra como percibió el lado humano de la star, un mujer mucho mas vulnerable e inestable de lo que aparentaba en la pantalla y cuya inseguridad trajo de cabeza a todo el equipo de rodaja de  El Príncipe y la Corista, empezando por su director, el enérgico e impetuoso pero práctico Laurence Olivier (Kenneth Branagh). Pero ni la “imperfección” de la actriz y ni  sus continuas meteduras de pata fueron suficientes para que Colin dejase de amara a Marilyn durante aquella intensa semana de rodaje. Una mezcla de cine intimista y crónica biográfica que transcurre con soltura y que agrada en casi todo momento pese a que en al segunda mitad del metraje la cosa pierde fuerza. Esta muy bien conseguida la recreación del rodaje de la mítica película (que supuso un nuevo éxito para la Monroe aunque a punto estuvo de echarlo todo a `perder por su comportamiento, cada vez más errático) así como el filme cumple con creces su propósito, que es el de mostrar a una Marylin devorada por el propio personaje que su condición de mujer mas famosa del mundo le había creado y casi al borde del abismo, aunque su sencillez y su afán de superación - tal y como lo capta Colin- le harán salir airosa de toda situación incómoda. Michelle Williams, nominada al Oscar este alo, esta espléndida como una Marylin Monroe multidimensional y encantadora y además está clavadita a ella. Hasta el  momento. Y con mucha diferencia- la interpretación más digna que se ha hecho de MM.

Además de Michelle Williams, también es destacable la interpretación de Kenneth Branagh como Laurence Olivier y la presencia de otras  figuras  británicas como Judi Dench, Julia Ormond o Derek Jacob, a parte del buen hacer del prometedor Eddie Redmayne. Una película sencilla y agradable para recordar a todo un mito inmortal que aún sigue fascinando pese al paso del tiempo.
 

martes, febrero 28, 2012

El aparatito Lumiere LA INVENCIÓN DE HUGO (HUGO)



*****
 
Parece un milagro que exista una película así tal y como están las cosas en una industria del cine mercantilizada al máximo y especialmente cuando se trata de caras producciones hollywoodienses teóricamente dirigidas al público infantil, como es el caso de esta maravillosa Hugo. Este nuevo esfuerzo creativo de esa gran leyenda del cine que es Martin Scorsese se ha saldado con un resultado inmejorable: en su primera incursión en el cine familiar con todas las de la ley, el realizador neoyorquino ha hecho una auténtica declaración de amor al cine por medio de una historia en la que el séptimo arte es el principal protagonista y que a buen seguro servirá para picar el gusanillo del celuloide y su mágico mundo a los más pequeños, los destinatarios principales de una película que sin embargo es disfrutable por el público de cualquier edad, ya que el espectador adulto (especialmente cuando se es cinéfilo) es quien en realidad captará en toda su plenitud y matices el hermoso mensaje de esta película, que no es otro que el que los sueños pueden hacerse realidad si uno los persigue con ahínco; y en ese sentido el cine desde comienzos del siglo XX ha ayudado a que los sueños de mucha gente se vuelvan realidad. De este modo, la historia que se nos narra es en realidad un homenaje a uno de los primeros fabricantes de sueños y pinero del cine: Georges Méliès (1861-1938), el hombre que inventó el concepto de cine de evasión y creo los primeros efectos especiales cinematográficos de la historia, un visionario incomprendido al que Scorsese rinde tributo con un nada disimulado cariño y rendición total

Basada en la novela La Invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick, la película es una especie de manual de historia del cine en sus primeros estadíos (principios del siglo XX) para críos entre 9 y 13 años, inserto en un bello y poético relato: la búsqueda desesperada del pequeño huérfano Hugo (Asa Butterfield) por cumplir el encargo de su difunto padre, que le legará un objeto extraordinario que solo algo parecido la fuerza de los sueños podría poner en funcionamiento. La historia de Hugo, un huérfano de 12 años que vive en 1931 en la estación parisina de Montparnasse trabajando casi clandestinamente de mantenedor de los relojes de dicha estación y siguiendo así los pasos de su padre y su tío, se entrecruza con la historia real de Georges Méliès (Ben Kingsley), el genio olvidado que en su vejez y casi en la ruina subsiste como vendedor de juguetes en la estación. El autómata estropeado que el padre de Hugo encontró olvidado en un museo  y que no le dio tiempo a arreglar antes de morir será el elemento que una al niño relojero obsesionado con arreglar el muñeco y al amargado cineasta e ilusionista caído en desgracia con un casi mágico telón de fondo: el cine y su capacidad de crear maravillas y de tornar lo imposible en real. Con un magistral equilibrio entre lo poético, lo cómico, lo dramático, lo mágico y lo épico, la película pronto muestra una exhibición de maravillas conceptuales y visuales apoyadas por una narración ágil, perfecta  y concisa: sumándolo todo, llega a conmover al espectador esta historia vista no solo desde la mirada inocente de un niño (como podía serlo la del cine en sus inicios), sino desde la un personaje como Méliès cuya principal obsesión y objetivo vital fue sencillamente maravillar a la gente con el nuevo invento. Y Scorsese consigue transmitir perfectamente ambas miradas; esta claro que solo un director como él podía llevar a buen puerto una historia tan ambiciosa pese a su engañosa sencillez.

Pensada para ser exhibida en 3 D, la película recrea con suma perfección el París de principios de los años 30 aunque la práctica totalidad de la película esta ambientada en la estación de Montparnasse, casi un personaje más de esta película. La verdad es que solo por ver fragmentos reales de míticos filmes de Méliès como Viaje a la Luna (1902) - incluso en su versión coloreada a mano- y otras de sus películas , ya merece la pena para cualquier cinéfilo ir a ver esta cinta. Es especialmente espectacular y delicioso el flashback de la historia del mítico cineasta- interpretado de manera magistral por Ben Kingsley-  y sobre todo la recreación de los rodajes de sus filmes, así como la delicia sube cuando vemos escenas míticas como el cohete en el ojo del “hombre de la luna” (convenientemente homenajeada en esta historia). Otros homenajes, la mayor parte de las veces mediante fragmentos de cine mudo también aparecen: Buster Keaton, Harold Lloyd, Louise Brooks. Y es de agradecer además que a parte de el mensaje de que “ir al cine es bueno” también se transmite a la chavalería cosas como leer es bueno, nunca te rindas ante nada y lucha por tus ideales. En definitiva una delicia de historia. El joven Asa Butterfield (El niño con el pijama de rayas) esta muy, muy bien y tampoco le va a la zaga otra jovencísima actriz Chloë Grace Moretz, como Isabelle, la hija adoptiva de los Méliès y aliada de Hugo en su aventura. Un reparto de secundarios lujo en donde se encuentran Cristopher Lee, Helen Macrory, Richard Griffiths, Jude Law, Ray Winstone y el cómico inglés Sacha Baron Cohen (Borat) como un cómicamente villano inspector de la estación, ayuda a dar empaque a esta extraordinaria película. Scorsese ya tiene otra nueva obra maestra en su impresionante currículum y la película cinco merecidos Oscar. Al igual que con The Artist la triunfadora de 2011 ha sido una película de cine dentro del cine y ambientada a principios del siglo XX ¿casualidad? Puede que si, pero nadie puede negar que este es un peliculón en toda regla.

domingo, febrero 26, 2012

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XIV)

 Bilbao Night (2012)


 Como un pájaro (2010)


 Rayos sobre el valle (2011)


 Techo marino (2010)


Irlak (2011)

miércoles, febrero 22, 2012

El aparatito Lumiere WAR HORSE, CABALLO DE BATALLA


 
 
*** y 1/2

Steven Sìelberg no ha tardado mucho en ofrecer una nueva película tras Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio, aunque si aquello fue un experimento en el campo de la animación en esta ocasión vuelve con una película de imagen real ya con  todas las de la ley cuatro años después de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. El material de partida es una novela de Michael Morpurgo sobre la historia más o menos épica de un caballo inglés en la I Guerra Mundial y su amistad con su joven propietario Albert, un granjero de Devonshire. Y el resultado es una película de muy agradable visión, filmada con gusto y con una soberbia puesta en escena como corresponde a un director con las tablas y recorrido de Spielberg, pero que sin embargo tiene como principal pega estar sustentada en una historia muy minimalista y previsible y a veces un tanto sensiblera, aunque al final las emociones en esta película se manejan magistralmente su nada desdeñable aliento épico consiguen convertir lo que podía ser una nueva cagada del director como en Always, Hook o Amistad (y a otro nivel en Jurassic Park) en un sólido melodrama con insertos de cine bélico y de aventuras aunque por desgracia no exento de altibajos a causa de un arranque tardío y ciertas concesiones a la vertiente más populista y comercial del director.

Se nota una barbaridad que Spielberg ha disfrutado dando forma a esta superproducción rodada con tino en escenarios de Ingalterra con un eficaz reparto internacional sin estrellas de relumbrón, con multitud de extras y con más de 100 caballos reales que protagonizan espectaculares escenas bélicas que son de lo mejorcito del filme. La verdad es que debe resultar difícil no, dificilísimo rodar escenas de ese tipo. Jeremy Irvine, joven actor británico debutante incorpora con cierta sultura pero escasa expresividad  Albert, el muchacho propietario de “Joey” su “caballo  milagroso”  quien en la típica historia iniciática del paso de la adolescencia en la edad adulta encontrará en Joey un fiel aliado al mismo tiempo que el estallido de la Gran Guerra también influirá lo suyo ene se proceso, como es de suponer. La difícil relación del chico con su padre (Perer Mullan), dispuesto a deshacerse del cuadrúpedo para poder pagar las deudas de su granja ante el acoso de un desagradable terrateniente (David Thewlis) marca también el destino de Joey, víctima inocente de la precaria situación de la familia y de la codicio de los humanos, convirtiéndose en un “caballo soldado” cuando es vendido al ejército británico una vez estallada la guerra. Así, en Francia el caballo será propiedad primero de los ingleses, después de los alemanes, más tarde de un granjero francés y su nieta, luego de los austriacos  y de nuevo otra vez se encontrará “sirviendo” a Su Graciosa Majestad. Una epopeya muy bien contada pese a que en la primera hora la película da preocupantes síntomas de ser un melodrama sensiblero y fallido, pero en el momento en el cual entra en escena la guerra el filme retoma el vuelo y consigue ser algo más que convincente. Buena música del viejo John Williams, espléndida escenografía (las escenas de batalla son de lo mejorcito en un filme que pese a todo no resulta muy familiar) e interpretaciones correctas como puntos fuertes. Como aspectos flojos, una fotografía un tanto engolada y  manierista que además da la sensación de que se ha abusado de la luz y los focos una exageración, además de un guión muy irregular y un tanto infantil. Pero en definitiva, una película muy agradable.    

domingo, febrero 19, 2012

Mis 50 discos que te cagas (44): U2 – THE JOSHUA TREE (1987)


 

En marzo de 2012 se cumplirán 25 años de la publicación de The Joshua Tree, uno de los discos más grandes e influyentes de todos los tiempos. Parece que fue ayer. U2 consiguió convertirse gracias a este álbum en la mejor banda de rock del mundo y un cuarto de siglo después podría decirse que ha sabido mantener esta condición. La verdad es que The Joshua Tree es un disco que envejece estupendamente y que supuso un antes y un después en la historia de la música ya que demostró que una banda con mensaje social y humano, con ambiciones artísticas bien definidas y con unos códigos bastante alejados de la moda imperante y de las fórmulas tradicionales del éxito podía ser sencillamente lo más grande, tanto a nivel artístico y comercial. U2 pasaron en 1987 de ser un grupo de culto de éxito popular moderado a ser todo un fenómeno social y unos auténticos ídolos de masas. Si en su anterior The Unforgettable Fire (1984) el grupo no atinó al cien por cien en la apertura de su sonido postpunk  a los cánones del rock americano en un trabajo que pretendía ser su visión entre idílica y desmitificadora de la cultura americana (influenciada por la curiosa relación de amor-odio que Bono y sus muchachos han tenido siempre con EEUU), en su disco siguiente se pulieron todas las deficiencias, el grupo se aplicó en el estudio del Blues, el rock con raíces americano, el gospel, el country rock y otras músicas yankis blancas o negras (aproximándose inconscientemente al nuevo sonido alternativo americano que nacía en aquellos años bajo la etiqueta de Nuevo Rock Americano con gente como REM, Violent Femmes, Long Riders o Lone Justice) y contactaron con Bob Dylan o Van Morrison quienes les prestaron su propia inspiración para elaborar un disco que pretendía ser el homenaje definitivo de unos irlandeses católicos a la América de las contradicciones, en donde el grupo había estado de gira en 1985 con su disco anterior. Brian Eno y Daniel Lanois, ambos en estado de gracia, fueron los productores al igual que en el álbum anterior y el sonido ampuloso, espacioso, épico y emocionante de The Joshua Tree no puede concebirse sin el trabajo de estos dos profesionales. Al final, el disco resultó la obra maestra de U2 y una piedra angular en toda su carrera con más de 25 millones de copias vendidas en todo el mundo a día de hoy, número uno en las listas de albums de medio mundo y la consideración de la crítica como uno de los mejores LPs de la historia del rock.  Se puede decir que tras ese éxito formalmente U2 dejaron de ser un grupo “alternativo” para meterse en el mainstream, pero el etiquetaje siempre ha sido algo bastante poco adecuado con este grupo.      

The Joshua Tree siempre evoca en los seguidores de la música el triunfo a la perseverancia de un grupo que quería reivindicarse desde hacía siete años cuando publicó su primer LP con sus cuatro miembros recién salidos de la adolescencia. Y evoca también un giro en los gustos masivos del público con el triunfo de un grupo concienciado y comprometido social y políticamente que hablaba de los desmanes del IRA y del ejército británico en Irlanda del Norte, de la agresividad de la política exterior estadounidense en la era Reagan o de la incertidumbre ante la guerra fría. En este su quinto LP añadió además la crítica hacia la actuación de USA en Centroamérica, las huelgas de mineros en UK y un mensaje antimiltarista, sin olvidar el sempiterno tono religioso y espiritual de muchas de sus letras. Desde el punto de vista estrictamente musical, las texturas de rock americano con raíces o de blues rock se hicieron presentes con un grupo dispuesto a mejorar instrumentalmente (The Edge depuró aún más su singular estilo guitarrero) y a dotar al disco de una atmósfera en sus palabras “casi desértica” y que evocase agrestes paisajes americanos. Y lo consiguieron. The Josua Tree son once maravillosos temas paridos por un grupo en su mejor momento que había demostrado que sencillamente era el mejor grupo del momento. Solo ellos fueron capaces de incluir tres auténticos himnos de estadio en un mismo álbum como son los tres temas más recordados de TJT: I Still Haven´t Found What I´m Looking For, Where the Stree Have No Name y sobre todo With or Without You, la tripleta de oro que abre el álbum y simplemente tres temas magistrales. Pocos discos tienen un comienzo más impactante con un tema como Where the Stree Have No Name con su intro de sintetizador seguido del inolvidable solo-riff de guitarra a cargo de The Edge que oído al principio y al final de la canción pone la carne de gallina con sus preciosos ecos y reverberaciones mientras que el resto del tema mantiene ese tono épico y levanta estadios que preside muchos de los temas del disco, en esta ocasión utilizando como vehículo un rock épico y efectivo con una increíble interpretación vocal de Bono. I Still Haven´t Found What I´m Looking For es ya una balada clásica con una letra entre espiritual y relativa al status de estrellas de una banda que pese a todo “aún no había encontrado lo que estaba buscando”. El tono entre rock americano y de gospel de esta canción le da una hipermatización y amplitud emocional que resulta una enorme delicia.

El climax de TJT llega con el tercer corte, With or Without You, espectacularmente hermosa balada de estadios que se ha convertido en todo un estándar de la música popular: certera, entrañable, vibrante. La garganta de Bono demostró ser prodigiosa con los crescendos de tono de un tema sencillamente magistral que a partir de ese momento se  convertirá en el momento estelar de los directos de la banda; el bajo poderoso de Adam Clayton, la guitarra entre líquida y afilada de The Edge (“guitarra infinita” se llamó en este tema), los sincopados tañidos de batería de Larry Mullen, más la voz carismática de Bono: todo perfecto. Pese a que lo mejor de The Joshua Tree esta al principio, el resto del disco no decae ni muchísimo menos. Red Hill Mining Town combina magistralmente el country rock con un pop rock aguerrido de tono puramente yanki aunque el tema trate de las huelgas mineras británicas (porque no todo es América en las letras de este LP). Trip Through Your Wires es rock americano pendenciero con aires bluesys con harmónica de Bono incluida pero sin renunciar a la magnificente épica rítmica del álbum. Y si hay un tema sobrecogedor ese es Bullet the Blue Sky una denuncia a la política exterior estadounidense con un inquietante ritmo, tenebrosa interpretación vocal de Bono (incluido speech hablado al final del tema) y extrañamente poética letra todo ello tamizado con un arrebato guitarrero lindante con el hard rock; un  tema que literalmente ponía en trance y éxtasis (con bastante dosis de teatro) a una gran parte del público en los conciertos de la gira del álbum. 

Hay más: baladas con resabio blues como Running to Stand Still; vibrante pop rock de guitarras como In God´s Country con su letra de desmitificación del sueño americano o ejercicios casi experimentales como Exit. El calor humano sube con Mothers of the Disapeared, melódica letanía homenaje a las Madres de la Plaza Mayo de Argentina y las COMADRES de los desaparecido de El Salvador, con una excelente interpretación de Bono y un suave tono ambiental; y One Tree Hil, obituario a Greg Carroll, roadie neozelandes de la banda de origen maorí que falleció en 1986. Con todos lso temas concebidos para encandilar en directo,  U2 se comieron literalmente el mundo en la gira de 1987 con llenos absolutos a ambos lados del atlántico y momentos de auténtico delirio ante el mejor directo que se podía contemplar. Multitud de entrevistas a lo largo del año, infinidad de reportajes en los medios, colas de escándalo para comprar las entradas a sus recitales: U2, ya megaestellas, era el grupo del momento y ante ellos se presentaba un brillante futuro. No defraudaron a las expectativas, la verdad. Las fotos del álbum tomadas por Anton Corbjin en el desierto de Mojave en California con la banda mirando hieráticamente con rictus serio y la casi icónica yuca de Josué representando la esencia del espíritu americano para U2 son una imagen más que entrañable, como también lo es un álbum que aunque parezca exagerado cambió la vida de mucha gente.        


FICHA TÉCNICA

Géneros: Pop Rock, Rock Americano, Rock Alternativo, Rock con Raíces
Publicación: marzo 1987
Sello original: Island
Producción: Brian Eno y Daniel Lanois
Duración: 50:11
Músicos:
Bono: voz, guitarra, harmónica
The Edge: guitarras, coros, piano
Adam Clayton: bajo
Larry Mullen Jr: batería
Brian Eno: teclados, programaciones DX7, coros
Daniel Lanois: pandereta, omnichord, guitarra, coros
The Armin family:  cuerdas en One Tree Hill
The Arklow Silver Band: metal en Red Hill Minning Town

Track listing

1- Where the Streets Have No Name
2- I Stll haven´t Found What I´m Looking For
3- With or Without You
4- Bullet the Blur Sky
5- Running to Stand Still
6- Red Hill Mining Town
7- In God´s Country
8- Trip Through Your Wires
9- One Tree Hill
10- Exit
11- Mothers of the Disappeared