domingo, abril 13, 2014

CONGO 1885-1908: EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS




El colonialismo europeo en el continente africano en los siglos XIX y XX ha resultado un capítulo en la historia de la humanidad más bien infame. Pero dentro de este fenómeno histórico hay un caso que siempre ha resultado paradigmático como ejemplo de los extremos hasta los que la civilización occidental prácticamente recién inaugurada la edad contemporánea ha sido capaz de llegar en aras del imperialismo, el ansia de poder, la codicia y la ambición. Fue en el llamado Estado Libre del Congo, territorio que en su mayor parte ocupa ahora la actual República del Congo, en donde se dieron el mayor número de atrocidades e injusticia por parte de la población europea colonizadora sobre la indígena: matanzas, esclavismo, amputaciones y todo ello con un total sometimiento del colonizador- en este caso una solo persona, el rey Leopoldo II de Bélgica- sobre los recursos naturales y humanos de un territorio que a mediados del siglo XIX como otras zonas del África negra apenas había sido explorado por la población blanco. La fiebre del caucho y el marfil tiñó de rojo las selvas del Congo a finales del siglo XIX y principios del XX y por primera vez mostró al mundo la cara más salvaje y despiadada del colonialismo. El horror, el horror…


La más negra crónica en el continente negro

El hombre blanco en la selva. A su alrededor, tribus de indígenas negros, salvajes a ojos europeos. Que nada se interponga en su camino de ambición. Era finales del siglo XIX y África era una deliciosa tarta que varios países “civilizados”  trataban de repartirse con el Reino Unido y Francia, dos de las mayores potencias mundiales en aquel tiempo, casi siempre con las mejores partes. Prusia, Bélgica, Portugal o España obtuvieron trozos menores aunque productivos algunos, pero no fueron solo los países los que colonizaron diferentes porciones territoriales del África en pos del progreso, la civilización y el avance de la población autóctona (aunque lo que en realidad impulsó la colonización fueron los motivos económicos y un ansia de poder de corte imperial). Hubo incluso un monarca europeo, el rey Leopoldo II de Bélgica que durante 23 años, de 1885 a 1908 poseyó a título personal un territorio africano de más de 2000 km cuadrados, el Congo.             

El Estado Libre del Congo, tal y como el rey belga bautizó a su basta posesión africana- la cual llegó a contar con unas fronteras coincidentes con la actual República Democrática del Congo-  es uno de los más infaustos episodios de la historia de la humanidad y el ejemplo más crudo de los desastres de la era del colonialismo (segunda mitad del S.XIX- primera mitad del S.XX), aquella época en que las flamantes naciones desarrolladas de Europa y América tenían que entrar sí o sí en zonas “atrasadas”, “incivilizadas” o casi inexploradas de África, Asia y Oceanía (y no pocas veces en Centroamérica y Sudamérica) y alardear ante los otros países de sus posesiones de ultramar convirtiendo a  estados como Gran Bretaña o Francia en grandes imperios con posesiones más allá de las fronteras europeas. Una auténtica catástrofe humanitaria ocasionada por la ambición, el despotismo y el desprecio por “razas inferiores” como la negra, que se cobró la vida de más de diez millones de vidas.

      
La codicia de un rey

Leopoldo II Rey de los Belgas (1835-1909, reinando en Bélgica desde 1965 hasta su muerte), monarca ambicioso y déspota, aunque no tomó bajo su mandato personal al territorio conocido como “el Congo” hasta 1885, fue en 1876 cuando dejó patente su interés en conseguir posesiones territoriales en el continente africano. Gran parte de la zona que se apropió había sido conocida desde finales del siglo XIV como el reino del Kongo -uno de los muchos reinos prefeudales del África medieval y de la edad moderna  anteriores al colonialismo- e incluía la zona occidental de la actual RD del Congo, la República del Congo (no confundir con la República Democrática) o Congo-Brazzaville, algunas regiones de Angola y una pequeña porción de Gabon. Formada por población de la tribu bakongo o kongo, de la etnia bantú, el reino establecido a orillas del río Congo estaba regido por un soberano que llevaba el título de Manikongo. Relativamente adquirieron prosperidad gracias al comercio de trueque y los tratos con los exploradores portugueses convirtiéndose en una de las regiones del África negra más ricas. Precisamente fueron los exploradores portugueses los primeros europeos en penetrar en al zona al explorar el Río Congo, descubierto en 1482. Los portugueses ejercieron su influencia en la zona del Reino del Kongo o Congo hasta prácticamente comienzos del siglo XX, pero solo pudieron hacerse ya en plena expansión colonial con el territorio que hoy pertenece a la actual Angola.  Ya a mediados-finales del SXIX el Congo permanecía independiente con respecto a cualquier país europeo gracias a la resistencia de sus habitantes y a lo caótico y peligroso de un entorno con lluvias torrenciales y zonas pantanosas y en  donde los europeos contraían fácilmente enfermedades como la malaria o la enfermedad del sueño. En 1876 Leopoldo II, fascinado por la posibilidad de hacerse con el control de territorios aún no colonizados de África -aunque fuese a título personal y como un mero método de lucro particular y de sus allegados, dadas las riquezas que estaba revirtiendo el colonialismo entre los países metrópoli colonizadores- convocó la Conferencia Geográfica de Bruselas, inicialmente para  promover “labores humanitarias” en África central y extender la civilización en el África negra sacando a su población del salvajismo. Esta conferencia fue recibida con entusiasmo tanto por la comunidad científica como por la geográfica, como una vía para extender el progreso en África así como para impulsar nuevas exploraciones en un continente que ya estaba literalmente invadido por el hombre blanco. Leopoldo convocó a exploradores, filántropos y geógrafos que apoyaron en la conferencia la creación a instancias del rey de los belgas de la Asociación Internacional Africana (Assotiation Internationale Africaine), junto con varios gobiernos europeos. El Objetivo principal de al Asociación era llevar a cabo su teórica labor filantrópica y caritativa en el África central aún independiente, una zona muy golosa para todos los países colonizadores. Leopoldo, como presidente de la AIA veía en todo esto una oportunidad de tomar el control de la rica zona conocida como el Congo.

Pronto comenzaron expediciones geográficas ambiciosas en el territorio del antiguo Reino del Congo y en 1877 bajo los auspicios de la AIA el explorador y periodista británico Henry Morton Stanley, famoso por su mítica expedición de 1871 para encontrar al Dr. Livingstone en la actual Tanzania, inició una exploración por la región del Congo que concluyó al año siguiente. Gran Bretaña, el país de Stanley, sin embargo no tenía interés en incluir la región entre sus conquistas coloniales por su difícil entorno y su vasta extensión que haría costosísimo introducir allí una colonia y tratar de desarrollar el área. Leopoldo sin embargo contrató en 1979 a Stanley para que construyese carreteras y viese la posibilidad de hacer al río Congo navegable, todo ello bajo la supervisión de un nuevo organismo, el Comité de Estudios del Alto Congo. Esta cara empresa fue llevada a cabo por el explorador británico entre 1879 y 1884, periodo en el que el Congo aún era territorio independiente. En esos años, Stanley logró construir una carretera desde el sur de la zona hasta el lago que fue conocido después como Lago Stanley (hoy Lago Malebo) y a petición del monarca hizo firmar a jefes tribales  tratados mediante los cuales cedían tierras al rey belga (los jefes, engañados, no tenían ni idea  lo que “firmaban”, lo cual equivalía a ver sus tierras robadas) En 1884, tras el fin de la expedición de Stanley, Leopoldo poseía personalmente una importante área del Congo, donde instaló bases militares. El Reino Unido, Francia y otros países vieron con recelo estas apropiaciones del rey belga, pero el siempre aseguraba que en las zonas que se había tomado como propiedad suya se iba a llevar a cabo una actividad filantrópica. Es aquí donde empiezan las sibilinas estratagemas de Leopoldo para tratar de convencer a las potencias europeas de lo legítimo de su modus operandi, que bajo el disfraz de una misión humanitaria y caritativa escondía sencillamente un afán de poder y de riqueza. Leopoldo aseguró que trataría de evitar y llegado el caso erradicar la trata de esclavos y el esclavismo en sus territorios- lo cual estaba siendo un grave problema para el colonialismo europeo en África-  y por separado y en secreto garantizó a diferentes países un trato preferente en sus zonas a cambio de que no obstaculizasen ulteriores anexiones en el área congoleña.

Bandera del Estado Libre del Congo (1884-1908)

Aunque la AIA primero y el Comité de Estudios del Alto Congo después se disolvieron de facto durante la etapa de exploraciones de Stanley (1779-1884), Leopoldo consiguió mantener el nombre del Comité, aunque virtualmente ya no existiese, para justificar sus actuaciones en los años siguientes. El Comité originalmente estaba patrocinado por empresarios de diversos países que esperaban conseguir beneficios del nuevo territorio colonizado, pero Leopoldo se arregló para que fuesen abandonando el barco poco a poco hasta que el solo quedó como principal beneficiario del invento. No obstante, durante esos años consiguió el apoyo para el Comité de Estudios del Alto Congo de geógrafos y personalidades políticas que no eran más que meros peones que hacían el trabajo sucio al rey de los belgas. Francia fue uno de los principales aliados de Leopoldo en su expansión por el Congo, ya que el rey prometió al país galo la propiedad del norte del Congo (la actual República del Congo) y la posibilidad de hacerse con el control toda la zona si “la salud personal del monarca fuese insuficiente para manejar toda la zona” Todos los países, incluido Estados Unidos, estaban convencidos de la labor filantrópica del rey de los belgas en África central.    


El Estado Libre del Congo: el patio de juegos de Leopoldo

El marfíl se convirtió en fuente de riqueza para Leopoldo II
En 1884 Leopoldo creó la Asociación Internacional del Congo como ente jurídico para ostentar el poder político sobre la zona. Las potencias europeas reconocieron la Asociación Internacional del Congo como un estado soberano, lo mismo que EEUU. De esta manera, Leopoldo pudo seguir reclamando territorios en la zona en nombre de la Asociación, territorios que eran arrebatados a los jefes locales. En noviembre de 1884 tuvo lugar la Conferencia de Berlín, en la que cual se trataba de regular la colonización en África mediante una serie de leyes y códigos. Allí se reconoció oficialmente a la Asociación Internacional del Congo como una entidad bajo control personal  del rey Leopoldo II pero sin ninguna conexión con Bélgica u otro país (una “unión personal”), algo que resultaba insólito en el reparto colonial africano por parte de los países europeos. Leopoldo suprimió cualquier tarifa para otros países a la hora de comerciar con el Congo y abolió definitivamente la esclavitud en el territorio. Cedió relativamente pequeñas porciones a Francia (el ya mencionado territorio actual de Congo-Brazzaville) y a Portugal (la actual Angola). Leopoldo se quedó finalmente con 2.334.000 km cuadrados y tres millones de habitantes. El Reino Unido, que no tenía intereses en el Congo, no veía con buenos ojos una nueva expansión de su encarnizado colonial Francia y en ese sentido apoyó a Portugal en una eventual reclamación de todo el territorio del Congo basándose en las primeras exploraciones portuguesas en el territorio, pero diferentes pactos comerciales de Leopoldo con Portugal (y Francia) terminaron haciendo que el país luso se conformase con su territorio del sur. Leopoldo, con todo, había conseguido que el Reino Unido y Francia por primera vez estuviesen ausentes de un vasto territorio colonial africano, un hecho desde luego que significativo.



La Asociación Internacional del Congo dio paso inmediatamente al Estado Libre del Congo, nombre oficial territorio colonial propiedad del rey Leopoldo e inicialmente regido por una comisión de funcionarios belgas al servicio del monarca. 14 distritos administrativos dividían el nuevo “país”, a su vez divididos en diferentes zonas, que a su vez se subdividían en sectores y los sectores en puestos. La mayor parte del Congo estaba conformado por tierras y junglas deshabitadas sin explotar que eran inmediatamente apropiadas por el Estado Libre para su explotación por parte de población indígena que se encontraba ahora al servicio del monarca (sirvientes del Estado). El hecho de que la mayor parte del Congo fuese jungla ofrecía un serio problema para el desarrollo y el transcurso del comercio en la zona, lo que impidió al Congo ser obtener ingresos considerables con el comercio con otros países africanos. Sin embargo, la producción de marfil y caucho, principales riquezas congoleñas,  supuso una gran rentabilidad para Leopoldo. Todo lo producido en las tierras apropiadas por el Estado pertenecía al propio Estado (casi todo el territorio del Congo era propiedad estatal ya hacia 1889) y la población indígena terminó por conseguir esos productos únicamente por vía estatal. Como fuente de ingresos, Leopoldo estimuló que varias empresas de diferentes países se asentasen el territorio congoleño para extraer caucho y marfil gracias a una permisiva política de impuestos que violaba el acuerdo de libre mercado firmado en el Tratado de Berlín de 1884. En 1885 se creó la Force Publique (FP), un cuerpo policial-militar para garantizar el orden en la colonia, compuesto por soldados congoleños muchos de ellos en años posteriores secuestrados de tribus en su infancia y educados en misiones católicas, bajo el mando de oficiales europeo en su mayoría belgas.


Una tierra de caucho, marfil y sangre

En 1891, Leopoldo y el Estado Libre del Congo se enfrentaron con su primer gran problema cuando se propuso conseguir el control del Reino de Yeke (hoy provincia de Katanga, en la RD del Congo) un pequeño y rico territorio independiente al sur del EL del Congo rico en cobre que ya había resistido las embestidas británicas cuyo notable interés en el reino podía poner en aprietos a la integridad territorial del sur del Congo. Leopoldo mandó allí una expedición militar de mercenarios europeos y africanos al mando del británico William Grant Stairs para tomar por la fuerza Katanga y así asegurarse eliminar cualquier intromisión británica. El rey Msiri, quien se opuso a ceder su territorio al Estado Libre, fue hecho muerto de manera cruel y su cabeza cortada exhibida para impresionar a la población nativa hasta que se firmó el tratado de adhesión de Yeke-Katanga al Estado Libre del Congo. 

En 1892, dado que la política violadora del libre mercado en África estaba ocasionando airadas protestas por parte de la comunidad internacional, Leopoldo decidió modificar su táctica empresarial admitiendo concesiones industriales a dos compañías de nueva creación dedicadas a la extracción y exportación de marfil y caucho, ambas regidas por amigos y colaboradores del monarca y con control sobre sendas bastas regiones. A esta zona, gran parte de ella antes propiedad del Estado, se le denominó la Zona de Libre Comercio (compañías de Kasai, al suroeste, y de Katanga, al sureste) y no solo controlaba la producción y comercio de marfil y caucho en dicha región sino que podía apropiarse de cualquier producto que allí creciese o existiese. Leopoldo controlaba indirectamente la Zona de Libre Comercio y se apropiaba de sus diferentes productos así como los beneficios de las dos compañías revertían en su persona, ya que en realidad eran propiedad suya. La mayor parte del resto del país (dos tercios del país) era el denominado Domaine Privé (Dominio privado) propiedad del estado al que en 1893 se añadió una zona ganada a la Zona de Libre Comercio en el centro del Congo y denominada Domaine de la Couronne. Leopoldo se iba lucrando cada vez más y más ya que todo el Congo producía directa o indirectamente para él, al tiempo que la población indígena se veía desposeída de sus tierras y productos así como estaba imposibilitada a realizar comercio alguno ya que debían de ceder toda su producción al Estado. Para colmo, tanto las compañías como los Dominios les explotaban hábilmente para poder conseguir la mayor parte de recursos nacionales (el caucho principalmente) posibles.        

La Force Publique, torturando
Entre 1892-1894  la guerra congo-árabe puso en serios aprietos a Leopoldo. Tratantes de esclavos árabe-swahilis como Tippu Tip operaban en Zanzíbar en la frontera oriental con el Congo y los conflictos territoriales y logísticos con un país que a priori rechazaba la esclavitud no tardaron en aparecer con los árabes dispuestos a penetrar en tierras congolesas para hacerse con marfil y esclavos. Para evitar conflictos de calado el rey decidió otorgar a Tippu Tip el gobierno del distrito de las Cataratas Stanley, pero el carismático tratante aprovechó dicha concesión para penetrar a su antojo por varios territorios del Congo en busca de marfil para comerciar y establecer trata de esclavos en las Cataratas Stanley. Tras varios encontronazos, se llegó a una guerra de dos años en la que Leopoldo movilizó por el Congo a nativos congoleses que también fueron reclutados por el ejército de los sultanatos árabe-swahilis fronterizos. Aunque a la luz de la opinión pública internacional parecía una guerra de cristianos antiesclavistas contra pérfidos árabes infieles, lo cierto es que el EL del Congo estaba desembocando en el esclavismo a la hora de tratar a los nativos congoleños, generalmente forzados a trabajar, sin derechos ni posesiones y que ya empezaban a sufrir torturas, mutilaciones y asesinatos por parte de las compañías y de los funcionarios al servicio de Leopoldo. Pese a la victoria en la guerra, esta supuso un enorme gasto que afectó a la economía de la colonia. Además de que los funcionarios vieron reducidos sus salarios, los oficiales blancos de distrito comenzaron a pagar cada vez más comisiones por su producción a Leopoldo. Posteriormente el pago se restringiría a funcionarios y agentes cuya conducta fuese juzgada como satisfactoria por sus superiores. La población indígena, empleada para mano de obra y para labores militares como el la guerra congo-árabe, hacia 1892 ya no cobraba nada en la gran mayoría de los casos y el único “comercio” que se les permitía directamente era el que debían de establecer en el Dominio Privado con las fuerzas del Estado, presentando una cuota determinada de caucho y marfil para los oficiales vendida a precio fijo y alimentos para los puestos: el esclavismo había terminado de llegar al Estado Libre del Congo 


Manos cortadas

A principios de la década de 1890 la extracción de caucho comenzó a convertirse en una obsesión para el EL del Congo con la población nativa congoleña trabajando  en inhumanas condiciones muchas veces lesionándose o impregnándose del caucho reseco que debía despegarse de la piel de una manera harto dolorosa. Para incrementar la producción del lucrativo caucho se estableció un sistema de cuotas mínimas cuyo incumplimiento estaba penado con la muerte de los recolectores que no alcanzasen la cuota. La Force Publique- que en su mayoría había sido recluida a la fuerza y había recibido instrucción militar en condiciones de semi esclavitud-  comenzó a tener orden de reclutar por la fuerza a trabajadores nativos y a castigar a aquellos que no cumpliesen las cuotas de recolección de caucho y pronto hizo de la tortura, la violación, la devastación de aldeas e incluso el canibalismo su salvaje modus operandi para castigar a los “vagos” e infractores, siempre cumpliendo órdenes de sus superiores blancos. Para mostrar a sus oficiales que no habían gastado balas cazando animales, los miembros de las FP debían de mostrarles las manos cortadas de las personas que habían asesinado en sus expediciones a aldeas poco dispuestas a colaborar. Estaba claro que los funcionarios coloniales de Leopoldo y el monarca mismo habían interiorizado lo rentable que salía el esclavismo y lo poco que valían las vidas de los negros salvajes, cuya única razón de ser en al colonia del Congo era la de conseguir la mayor cantidad de caucho posible.

Así mismo, la abundancia manos cortadas pronto se convirtieron en un sinónimo de incumplimiento de las cuotas de recolección. También se cortaban las manos de las esposas y los hijos de los trabajadores- sin matarlos-  que incumpliesen la cuota. Considerados muchas veces en rebeldía solo por protestar contra cuotas de recolección poco realistas, muchos poblados y aldeas fueron devastados con las cabezas de sus habitantes cortadas y colgadas. Los soldados de la FP veían el número de manos cortadas que ofrecían a sus superiores pagadas en cantidades de caucho o en una reducción de su servicio y pronto la amputación de manos pasó a ser un fin en si mismo para muchos soldados. Varias personas lograron sobrevivir a haciéndose las muertas antes de las amputaciones, pero no evitaron las mismas. 


El mundo contra Leopoldo

Ya entrado el siglo XX, el precio del caucho, merced a las nuevas aplicaciones encontradas en el nuevo siglo, se disparó y las compañías concesionarias consiguieron sus mayores beneficios hacia 1903, pero el alto coste de producción en comparación con los cultivos de caucho en Latinoamérica y Asia comenzó a afectar negativamente a la producción congoleña quien pese a aumentar aún más la mano de obra forzada y técnicamente esclava  ya no obtenía beneficios a partir de 1904. Con una situación económica más vulnerable, el Estado Libre del Congo empezó a ser foco de denuncias internacionales por esclavismo, matanzas y actos bárbaros. La población de la colonia descendió dramáticamente desde 1884 debido a las matanzas, las hambrunas por falta de alimento (sustraído por el Estado a la población local), la guerra y enfermedades como la Enfermedad del Sueño. Debido al hecho que nunca se hizo un censo general de población en el EL del Congo, no se sabe a ciencia ciertas en que términos de cifras fue esa reducción de población, pero se cree que entre cinco y diez millones de personas perdieron la vida entre 1884 y 1908.            

Roger Casement, denunciante de las atrocidades del  Congo, durante una exploración

El comienzo del nuevo siglo también marcó el inicio del descrédito de la política de Leopoldo II en el Estado Libre del Congo. Aunque desde la creación del Estado las misiones católicas que restringidamente se permitieron establecer comenzaron a denunciar tímidamente las atrocidades contra la población nativa, pronto Leopoldo se las ingenió para silenciarlas lo más posible. Así mismo, y pese a que era evidente a ojos de los gobiernos de los países que se estaban violando muchos puntos del Tratado de Berlín, apenas hubo durante ese periodo informes al exterior lo que originó numerosas críticas de otros países hacia el secretismo del estado colonial propiedad personal de Leopoldo II. El monarca belga creó algunas instituciones-cortina de humo para supuestamente defender a la población nativa de abusos, pero poco a poco las matanzas y las amputaciones fueron saliendo a la luz internacional gracias al testimonio de militares, misioneros y  diplomáticos de diferentes países europeos y la Asociación para la Protección de los Aborígenes. Fue el relato del periodista y político británico E.D Morel, que trabajó para una firma naviera, el primero que expuso con claridad los abusos de la Force Publique en 1900  tras investigar por qué los barcos que llegaban del Congo con cargamentos de caucho volvían a este país con armamento, munición y cadenas para la FP. Una vez hecho público el informe de Morel, la opinión pública internacional y especialmente la clase política y la comunidad intelectual se movilizaron contra el reino negro de Leopoldo. Se fundó en Londres la Congo Reform Association como punta de lanza del Movimiento Reformista del Congo en  contra de los abusos en ese país. El escritor polaco-británico Joseph Conrad, antiguo marino mercante, publicó en 1902 su celebre novela corta Heart of Darkness (El Corazón de las Tinieblas), basada en su experiencia en 1890 como capitán de un vapor en el Congo y en donde se expone como el hombre blanco estaba cometiendo todo tipo de abusos en el país africano. Bertrand Russell, Mark Twain y Brooker T. Washington también fueron miembros prominentes del Movimiento Reformista del Congo.    


El final del Estado Libre del Congo


En 1903, a instancias de Morel, la Cámara de los Comunes británica aprobó una resolución en la cual el gobierno británico se comprometía a investigar las violaciones del Tratado de Berlín por parte del EL del Congo. En 1904 Roger Casement, el cónsul británico en Boma, envió un detallado informe sobre la flagrante situación en el Congo. Varios países europeos y EEUU se unieron a los británicos a la hora de apoyar una revisión del cumplimiento de los puntos del tratado de Berlín en el Congo. En Bélgica, el parlamento logró formar una comisión independiente de investigación pese a los esfuerzos de Leopoldo por evitarlo. La comisión confirmó que se estaban violando los diferentes puntos del Tratado de Berlín y se verificó el informe de Casement. Humillado por el enojo de los países y expuestas a la luz sus mentiras y ocultaciones así como sus crímenes, Leopoldo no tuvo más remedio que acceder a reformar su política en el Congo para principalmente amoldarla al Tratado de Berlín (a principios del siglo XX nadie se atrevía a acusar, juzgar y mucho menos condenar a un rey por delitos contra la humanidad), dejando una puerta abierta a su salida como “propietario” de la colonia, algo que no le iba a quedar más remedio que hacer. Bélgica, país candidato natural a hacerse con la soberanía del Congo, debatió durante dos años el hecho de tomar control sobre la colonia. El 15 de noviembre de 1908, Bélgica se anexionó el Estado Libre del Congo, que a partir de ese momento pasa a llamarse Congo Belga. El estado se hace con el control de las propiedades y explotaciones de los dominios particulares de Leopoldo II aunque el boom del caucho en África ya había remitido definitivamente y las compañías concesionarias que allí operaban a instancias del monarca se habían disuelto. Bélgica ostentó su soberanía en el congo hasta 1960, año en que el país africano proclamó su independencia convirtiéndose en la República del Congo (no confundir con al actual República del Congo o Congo-Brazzaville, antes Congo Francés) (1960-1971), Zaire (1971-1997) y en la actualidad República Democrática del Congo.      

El ser humano aprendió mucho de la experiencia del Estado libre del Congo, pero por desgracia no ha sido suficiente para que algunas cosas (matanzas indiscriminadas, explotación inhumana, supremacía del interés económico sobre el factor humano) hayan dejado de darse, así como tampoco aceleró el fin del colonialismo. Pero la historia esta allí, mostrándonos una de las caras más amargas del ser humano y aleccionándonos sobre lo injusto del sentimiento de superioridad.   

lunes, abril 07, 2014

El Aparatito Lumiere GILLAUME Y LOS CHICOS ¡A LA MESA! (LES GARÇONS ET GUILLAUME, À TABLE)




*** y 1/2

Un curioso y bien saldado ejercicio cinematográfico el que se marca el actor de comedia francés Guillaume Gallienne en su debut en la dirección. Un película autobiográfica, si, pero curiosa y desde luego que valiente desde la premisa misma de que el mejor autoexorcismo y la mejor autocrítica son reírse de uno mismo. Basada en un espectáculo teatral one man show creado e interpretado por este eficiente actor nacido en 1972, es esta una comedia que usando la ternura, la acidez y la ironía siempre con un punto tragicómico y un sentido del humor mas anglosajón que francés a medio camino entre Woody Allen y Monty Python (aunque aquí hay rollo Jacques Tati e incluso Louis de Funes) va consiguiendo que el espectador consiga mimetizarse con su protagonista, un adolescente y veinteañero Guillaume Galliene interpretado  por el mismo que vive una confusa existencia a causa sobre sus dudas sobre su sexualidad e incluso sobre su género en medio de una crónica evidentemente exagerada y caricaturizada que muestra cómicamente los vaivenes existenciales de un joven de clase media-alta que con un sentimiento de singularidad en su propia persona parece tener un objetivo fundamental en su vida: agradar a su posesiva y peculiar madre, interpretada de nuevo por Galliene que demuestra que lo ha echado todo para recrear en la pantalla a su influyente progenitora.
  

La película no es una crónica sobre la identidad homosexual en un adolescente y que nadie se espere en ese sentido un filme denuncia, ni tampoco una comedia-sátira familiar trufada de gags, aunque varios en  este filme son realmente antológicos: es un relato personal, una manera de contar las cosas con la que su director, protagonista y guionista parece sentirse enormemente a gusto saldando cuentas con un periodo fundamental en su vida y con aquellos que le ayudaron a realizarse como persona. Detalles cómicamente crueles, salidas de tono originales, diálogos sencillamente perfectos y una total maestría para hacer una comedia original e insólita pero capaz de ser degustada por un espectro amplio de público avalan la grandeza del debut en la dirección de Galliene, quien siempre utilizando trampantojos varios (la narración del propio protagonista en la película es la recreación de parte de su espectáculo-monólogo) y manejando como nadie momentos humorísticos clave consigue mantener todo el tiempo la sonrisa y la complicidad del espectador. Lo habré dicho más de una vez, pero el cine español tiene que aprender mucho del francés

lunes, marzo 31, 2014

El Aparatito Lumiere EL GRAN HOTEL BUDAPEST (THE GRAND BUDAPEST HOTEL)





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La virtud de conseguir una filmografía deslumbrante, sugestiva y más que original sin  necesidad de ser tomada demasiado en serio es algo muy difícil de conseguir y el director Wes Anderson lo lleva haciendo desde hace 18 con títulos como Academia Rushmore (1996), Los Tenebaums (2001), Life Aquatic (2004) o su última y magistral Moonrise Kingdom (2012) y con esta El Gran Hotel Budapest demuestra sencillamente ser un cineasta genial. Basada libremente en diferentes obras del escritor austriaco Stefan Zweig (1881-1942), la película resulta una inteligente deconstrucción y reinterpretación satírica tanto de la historia europea durante el advenimiento de la II Guerra Mundial como de la idiosincrasia cultural y social del continente durante el periodo de entreguerras todo siguiendo según deseo de su director y guionista  el estilo narrativo de Zweig y siempre bajo la óptica irónica y burlona de Anderson, hoy por hoy el mejor exponente del humor y la comedia inteligente en el cine. Porque esta película no es más que un aparatoso y engolado divertimento, una historia anecdótica envuelta en un rimbombante envoltorio tan exagerado como fascinante. Un ejercicio de poderío visual en donde todos y cada uno de los fotogramas, toda la escenografía, la iluminación, el atrezzo, el vestuario y el movimiento de los actores está milimétricamente calculado hasta conseguir que todas las imágenes sean un tanto caricaturescos frescos manieristas dentro de un delirio visual y conceptual más propio del cómic y los dibujos animados, algo que por otra parte ya ensayó Anderson (con otro tono) en Moonrise Kingdom. 

Con un interminable reparto de rostros conocidos en donde se encuentran Ralph Fiennes, Jude Law, Tom Wilkinson, Tilda Swinton, F. Murray Abraham, Harvey Keitel, Adrien Brody, Mathieu Almaric, Edward Norton, Willem Dafoe, Saoirse Ronan, Bill Murray, Jeff Goldblum, Lea Seydoux, Owen Wilson y Jason Schwartzman (muchos ya colaboradores habituales de Anderson) más la revelación del joven debutante Tony Revolori El Gran Hotel Budapest nos ofrece un maravilloso espectáculo visual de imaginería caricaturesca varia en donde hay sitio para lo vistoso aunque para ello se utilice lo bizarro y esperpéntico. Una maleable e imprevisible stravaganzza  en forma de entrañable pero mínima historia de crecimiento personal, fidelidad, lealtad, amor e intriga atravesada por deliberadamente inconstantes e imprecisos ramalazos de aventura, humor negro y fantasía histórica que convierten a esta historietilla en una obra fascinante y disfrutable. Ambientada en el ficticio país centroeuropeo de Zubrowka (allí germanófonos y francófonos conviven en un entorno con elementos culturales, geográficos e históricos austriacos y suizos) en donde se levanta el Hotel Budapest, el alma de la historia es la curiosa relación casi paternofilial entre el primerizo e inocente botones adolescente de origen árabe Zero Mustapha (Tony Revolori) –personaje hilo conductor de la historia- y su maestro el presuntuoso, mujeriego pero noble gerente del hotel Monsieur Gustave (Ralph Fiennes). Dentro de un delirante proceso de aprendizaje, la figura de antihéroe de Gustave ejercerá una total influencia en la concepción vital del joven Zero, en medio de un entorno extravagante, caótico y contradictorio típico previo a un gran cambio histórico (a peor). No deja de admirarse ni un solo momento una extraordinaria fotografía con una cuidada paleta de colores chillones y matizados y una iconografía historiada y detallada que evoca a los comics francobelgas de la llamada Línea Clara, en especial a los de Tintín cuya impronta además se percibe en la caracterización de los personajes y en no pocas situaciones y escenas (y aunque el director haya asegurado que no ha leído nunca ningún cómic de Tintín). Un nuevo gran acierto de Wes Anderson, un cineasta que no defrauda.

viernes, marzo 28, 2014

MERCHANDISE 7X: CRÓNICAS DE LA FÓRMULA SECRETA DE LA COCA-COLA




Uno de los más grandes enigmas de la humanidad: ¿Cuál es la fórmula de los  ingredientes secretos de la bebida Coca-Cola? Desde 1886 año en que se creó la famosa bebida refrescante carbónica que dio origen a una de las compañías multinacionales más poderosas, la fórmula patentada- que ha sufrido algunas variaciones a lo largo del tiempo- se ha mantenido en el mas total de los secretos hasta hoy día dando origen a especulaciones, leyendas urbanas y mitos varios algunos fundamentados, otros no tanto y varios pelín esperpénticos. Pero tal secretismo industrial- la compañía Coca-Cola tiene guardada la fórmula escrita en una caja fuerte y según se reza la leyenda solo dos personas de su compañía la conocen-nunca ha servido para mucho: de un modo u otro a lo largo de los 128 años de vida de la bebida de cola su supuesta receta se ha ido filtrando por parte de diferentes fuentes basándose en hallazgos de libros de notas, entrevistas con personas (supuestamente), análisis y alguna noticia o filtración que se dio en su día. Todas las supuestas fórmulas de la Coca-Cola que han visto la luz mantienen como veremos bastantes ingredientes en común que hacen pensar que efectivamente dichos ingredientes- independientemente de las cantidades exactas- están incluidos. Al final, como dijo aquel tanto misterio para nada, aunque eso sí, la compañía Coca-Cola siempre se apresura a decir que tal o cual fórmula hecha pública es incorrecta.

Lo irrefutable es que alrededor de la fórmula de la Coca-Cola, llamada por la empresa  Merchandise 7x, se ha construido toda una mitología que es ya casi un estándar universal. El llegarla a conocer, se ha llegado a convertir en uno de los fines últimos de la humanidad y consciente de ello, The Coca Cola Company ha hecho circular todo tipo de rumores y pistas falsas con más orientación de marketing que otra cosa. Todo un imperio económico y el secreto del característico sabor de una bebida consumida por doquier a lo largo de más de un siglo parecen supeditados a una simple lista de ingredientes para preparar un brebaje cuyo conocimiento por parte del consumidor siempre se ha antojado imposible. Esto comenzó, como ya dijimos, en 1886 cuando el farmacéutico y químico John Pemberton (1831-1888) creó Coca-Cola, una bebida no alcohólica basada en el tónico French Wine Coca, un vino de coca que creó el año anterior (el vino de coca era un reconstituyente  alcohólico del siglo XIX). Pemberton quería una bebida que fuese un tónico reconstituyente con efectos similares a la morfina - de la que él era adicto- pero la Coca-Cola de 1886 pronto se vio que difícilmente podía ser un medicamento en el sentido estricto de la palabra y aunque se creyese en el siglo XIX que el agua carbonatada era altamente beneficiosa para la salud. Al igual que el vino de coca, la coca fue el ingrediente esencial en la primitiva bebida y de allí su nombre. En 1888, año en que falleció Pemberton, el producto  Coca-Cola se fabricaba por tres compañías diferentes regidas por varios empresarios  de Atlanta (Georgia) aunque Charley Pemberton, el hijo de John, era el propietario del nombre de la marca. En todas las compañías, que más tarde convergieron, se utilizaba la misma fórmula ideada por John Pemberton.  A finales de 1888, nacía oficialmente The Coca-Cola Company con Charles Howard Candler como presidente y fundador y en muy poco tiempo después Coca-Cola se distribuía por todo EEUU.

John Pemberton
La fórmula original de John Pemberton ha ido modificándose con el paso del tiempo a la vez que diferentes marcas de refrescos de Cola han ido surgiendo en todo el mundo (Pepsi, el mayor competidor internacional de Coca-Cola, sin ir más lejos). Pese a que todos  los refrescos de Cola saben similar- comparten siempre ingredientes como la cafeína-  su sabor siempre presenta matices y en ese sentido la Coca-Cola tiene y ha tenido siempre su propia fórmula para dar su sabor particular. La primera Coca-Cola (el primer refresco de cola que existió) tenía como ingredientes fundamentales por un lado la cocaína extraída de las hojas de cola y por otro la cafeína que originalmente se obtenía de la nuez de kola, dando origen ambos productos al nombre de la bebida. Junto a ellos, una lista secreta de ingredientes naturales con los que se elaboraba el sirope o jarabe que daba el sabor peculiar al brebaje. En 1891, Charles Howard Candler modificó la fórmula de la Coca-Cola reduciendo la cantidad de cocaína. A partir de comienzos del siglo XX se empezaron a emplear hojas gastadas del proceso de extracción de cocaína con bajos niveles de esa sustancia y hoy en día se sabe que la Coca-Cola lleva extracto de coca sin cocaína, producido en Perú y Bolivia. Desde entonces, la cafeína ha actuado como el principal ingrediente estimulante de la bebida, si bien varias fuentes aseguran que la cafeína no era un ingrediente original sino que se introdujo en la bebida una vez suprimida la cocaína en 1903. La fórmula de la Coca-Cola (se supone que la segunda) fue patentada por vez primera el 21 de enero de 1893.  

Anuncio con las supuestas propiedades medicinales de la bebida
En la actualidad, el jarabe elaborado con la fórmula secreta aparece etiquetado en los ingredientes de la bebida como “aromas naturales” junto con ingredientes catalogados como públicos: Agua carbonatada, azúcar, cafeína, ácido fosfórico y colorante caramelizado E150d. El concentrado o jarabe es el segundo elemento dentro del proceso de producción de Coca-Cola. Este concentrado llega a las fábricas de las sedes centrales de cada país supuestamente procedente de la sede central de la compañía en Atlanta. El lugar donde ha sido mezclado y elaborado no parece nada claro. El concentrado llega en tambores de acero inoxidable y después se mezcla con azúcar y agua tratada dando lugar al conocido como “jarabe terminado” que una vez mezclado con el gas carbónico origina el producto final. Además de los cuatro ingredientes conocidos básicos que aparecen en las etiquetas, Coca-Cola también incluye jarabe de maíz con fructosa (sacarosa de caña de azúcar en su lugar durante un tiempo en los 80), extracto de coca, extracto de lima, vainilla y glicerina. El hecho de que la Coca-Cola incluya coca entre sus ingredientes (en el pasado, como vimos, llevó cocaína) siempre ha generado multitud de bulos y rumores - la cantidad actual de coca no supone ninguna propiedad narcótica- entre ellos el de el hecho de que la fórmula secreta aún sigue llevando cocaína, algo que es falso: con todo la empresa siempre ha declinado comentar si utiliza o no hojas de coca en la elaboración de la bebida dando a entender que el producto se encuentra entre los componentes del la fórmula secreta y aunque su empleo es un secreto a voces. Desde principios del siglo XX, Coca-Cola no utiliza la cafeína del extracto de la nuez de Kola, que en el pasado era el ingrediente principal que le daba sabor. La Coca-Cola actual debe su sabor principalmente a la vainilla y a la lima y a algunos ingredientes del jarabe secreto, posiblemente naranja, limón y algún fruto seco (se dice que la nuez moscada).  


La receta Pemberton

El supuesto dietario de Pemberton con la fórmula

La primera fórmula de John Pemberton ha sido una de las más “pirateadas” y codiciadas de conocer. Una página de un dietario escrito poco antes de su muerte al parecer reproducía una receta que incluía diversos ingredientes la mayor parte corroborados después y hechos públicos,  más el contenido de la misteriosa fórmula Merchandise 7X. Esta fórmula completa fue hecha pública en una revista local de Atlanta The Atlanta Journal-Constitution en 1979 pasando desapercibida y después apareció en otros medios escritos de ámbito local en diversas ciudades de EEUU. Alcanzó notoriedad al aparecer reproducida en 1993 en un estudio sobre Coca-Cola y otros refrescos de cola escrito por Mark Pendergrast, For God Country and Coca-Cola y desde entonces ha aparecido en diferentes publicaciones y páginas web con algunas matizaciones y suposiciones:     

·         1 onza de citrato de cafeína.
·         3 onzas de ácido cítrico
·         1 onza de extracto de vainilla
·         1 cuarto de galón de zumo de lima.
·         2 ½  (0,059 l) onzas de “aroma” (Merchandise 7x)
·         30 libras (14 kg) de azúcar. (se supone que se trata de libras, no se especifica la medida)
·         4 onzas de extracto fluido de coca
·         2 ½ galones de agua.
·         Caramelo colorante (algunas fuentes señalan que media onza)

Merchandise 7X:
·         80 aceite de naranja
·         40 aceite de canela
·         120 aceite de limón
·         20 aceite de cilantro
·         40 aceite de nuez moscada
·         40 aceite de neroli
·         1/4 alcohol

Aunque en esta receta no se especifica el momento de las mezclas, se cree que la cafeína, el zumo de lima, la vainilla y el aroma (Merchandise 7X) se mezclaban juntos, pero no se sabe cuando se añadían el azúcar, la coca, el caramelo y la mayor parte del agua. Se supone que el M7X había sido mezclado y preparado previamente a la mezcla junto a los otros ingredientes. Como se ve en la receta, no se conoce que unidades de medida se utilizaban para los ingredientes del M7X, pero según varias fuentes podría tratarse de gotas.  

Pese a que esta se trata de la fórmula “descubierta” más conocida, tal y como reconoce la propia compañía ya no se usa desde hace más de 100 años. Como veremos después, Coca-Cola Company la hizo pública en 2011.   


La receta Memory


La primera supuesta fórmula secreta completa de la Coca-Cola apareció en 1968, propuesta por el farmacéutico James Memory en su libro divulgativo Flood Flavourings: Composition, Manofature and Use. Enormemente detallada y compleja (no solo señalaba los ingredientes sino el proceso de elaboración de la receta completa) no se sabe como la consiguió pero en su época no obtuvo demasiada credibilidad y la propia Coca-Cola Company desmintió que esa fuera la Merchandise 7X auténtica. Con todo, ha tenido y sigue teniendo muchos defensores aunque la fórmula actual, al igual que la de Pemberton, sea ya diferente. Esta receta sería la de la Coca-Cola de los años 60 y es para un galón de jarabe (3,8 litros)     

·         Mezclar 2,4 kg de azúcar con suficiente agua para disolver el jarabe de maíz (puede ser sustituido por la mitad del azúcar).
·         Añadir 37 g de caramelo; 3,1 g de cafeína, y 11 g de ácido fosfórico
·         Extraer la coca de 1,1 g de hoja de coca (Truxillo, hoja crecida preferiblemente) con tolueno; extracto seco de coca.
·         Remoje las hojas de coca y las nueces de cola (tanto en polvo finamente; 0,37 g de nueces de cola), en 22 g de 20 % de alcohol (La coca no es usada en Latinoamérica y Europa).
·         Vino blanco fortificado al 20 % (ingrediente original que ya habría desaparecido en 1968).
·         Después del remojo y tras descartar la coca y las nueces de cola, agregar el jarabe líquido.
·         Añadir 30 g de jugo de limón o un sustituto del agua, como una solución de ácido cítrico y citrato de sodio en el jugo de lima.
·        Mezclar 0,88 g de aceite de limón; 0,47 g de aceite de naranja, 0,2 g de cassia (canela china) en aceite, 0,07 g de aceite de nuez moscada, y, si lo desea, los rastros de cilantro, lavanda y aceites de neroli, y añade 4,9 g de alcohol de 95 %.
·         Agitar.
·        Añadir 2,7 g de alcohol con agua / mezcle el aceite y deje reposar por 24 h a unos 15,5 ºC Observará capas de nubes que se separan.
·         Quite la parte clara del líquido y sólo añadir el jarabe.
·         Añadir 19 g de glicerina  y 1,5 g de extracto de vainilla.
·         Agregar agua (tratada con cloro) para hacer un galón de jarabe.

Como se ve, existe una coincidencia en ingredientes de la fórmula secreta como los aceites de naranja, limón, neroli, nuez moscada y canela además del cilantro (aquí rastros en lugar de aceite) y alcohol; a ellos se sumarían la lavanda, que bien pudiera ser un nuevo ingrediente en la nueva fórmula con respecto a la de Pemberton. Así, comparando ambas recetas veríamos que Memory no andaba demasiado desencaminado: independientemente de las cantidades, pueden haber sido esos los ingredientes del los primeros Merchandise 7X durante varios años.


La receta Reed

El farmacéutico John Reed publicó en 2005 una nueva versión de la formula secreta de la Coca-Cola ciñéndose en teoría casi únicamente a la composición del Merchandise 7X. Apareció en el libro A Rich Deliciously Satisfying Collection of Breakfast Recipe y esta formula correspondería al actual M7X

·         30 lb (14 kg) de azúcar.
·         2 US gal (7,6 l; 1,7 imp gal) de agua.
·         1 US qt (950 ml; 33 imp fl oz) de jugo de lima.
·         4 oz (110 g) de citrato de cafeína.
·         2 oz (57 g) de ácido cítrico.
·         1 US fl oz (30 ml; 1,0 imp fl oz) de extracto de vainilla.
·         3/4 US fl oz (22,18 ml; 0,78 imp fl oz) de extracto de nuez de cola
·         3/4 US fl oz (22,18 ml; 0,78 imp fl oz) de extracto de coca.

Según Reed, la cafeína sería uno de los ingredientes de la M7X o mejor dicho, su cantidad. Con respecto a las recetas de Pemberton y Memory desaparecen las frutas cítricas (sustituidas por el ácido cítrico) así como los frutos secos de nuez moscada y neroli. Tanto la hoja de coca como la nuez de cola permanecen como ingredientes de la fórmula a pesar que siempre se ha dicho que la nuez de cola ya no se emplea en al elaboración del producto.


La receta Beal

¿Una última fórmula descubierta?

 En febrero de 2011 el presentador radiofónico Ira Glass afirmó en su exitoso programa This American Life el hecho casi olvidado de que el diario The Atlanta Journal-Constitution reprodujo en 1979 la fórmula de la Coca-Cola. Glass, pero sin tener  en cuenta el redescubrimiento que hizo Mark Pendergrast en 1993 de la Receta Pemberton que apareció en dicho diario. Fue incluso más allá al citar el título del artículo y su autor: Everett Beal´s Recipe Book, siendo Beal un amigo y colaborador de Pemberton que transcribió la fórmula directamente del diario de Pemberton para anotarla en un libro de recetas. Lo particular es que esta receta, aunque muy similar al la publicada por Pendergrast en los 90, tenía algunas leves diferencias que serían atribuibles a las transcripciones.

·         Extracto de coca: 3 drams USP (11,09 ml)  
·         Ácido cítrico: 3 onzas (88,7 ml)       
·         Cafeína: 1 onza (29,5 ml)    
·         Azúcar: 30 #          
·         Agua: 2,5 galones (7,5 l)     
·         Zumo de lima:  2 pintas (0,94 l)       
·         Vainilla: 1 onza (29,5 ml)    
·         Caramelo colorante: 1,5 onzas (0.029 l) o más        

Merchandise 7X (2 onzas (59 ml) de M7X o 5 galones (18,9l) de sirope    
·         Alcohol: 8 onzas (236,4 ml)
·         Aceite de naranja: 20 gotas
·         Aceite de limón: 30 gotas   
·         Aceite de nuez moscada: 10 gotas 
·         Aceite de cilantro: 5 gotas  
·         Aceite de neroli: 10 gotas   
·         Aceite de canela: 10 gotas 

Hay alguna leve variación en las cantidades de coca o caramelo colorante en los ingredientes ajenos al M7X así como en las gotas de los componentes de la fórmula secreta, con todo podemos decir que es la misma fórmula primitiva. Obviamente, al estar en desuso desde más de un siglo no es muy relevante y más si se tienen en cuenta fórmulas más recientes como la propuesta por Reed que difieren significativamente. La compañía, que vio como la receta también se publicó en la página web del programa, se apresuró a desmentir que esa fuese la receta de la bebida, ya que durante el siglo XX a la propia empresa registró y archivó supuestas fórmulas apócrifas del refresco todas ellas incorrectas.  Con todo, la fórmula original de Pemberton, tal y como fue dada a conocer en 1979 se exhibe desde 2011 en la exposición permanente El Mundo de Coca-Cola en Atlanta, sede de la compañía, corroborando  las filtraciones de 1979.  


Por otra parte, además de algunos cambios públicos introducidos de manera episódica a lo largo de la historia de la bebida (como Coca-Cola sin jarabe de maíz para la población judía durante la Pascua) es famoso el fugaz cambio de fórmula que se produjo en 1985 cuando se lanzó la New Coke sustituyendo el componente edulcorante principal: la fructosa del jarabe de maíz por la sacarosa. El cambio fue empresarialmente muy controvertido y la respuesta del público negativa. Tras una enorme polémica a todos los niveles se volvió a la Coca-Cola clásica.

Muhtar Kent, presidente de CC, con la fórmula en la caja fuerte

Es difícil dar por buenas las diferentes fórmulas presentadas aunque la coincidencia de diversos componentes en varias de ellas (frutos cítricos, canela, alcohol, coca, nuez moscada, vainilla) hacen ver por donde van los tiros.  La fórmula detallada y actual del Merchandise 7X parece imposible de conocer si nos atenemos a la historia oficial de de dicha receta. Hasta 1919 la fórmula no fue escrita, ya que en sus primeros años fue conocida de memoria por Pemberton y un pequeño grupo de colaboradores, pasando después al segundo presidente de la historia de la compañía Asa Candler y a sus hombres de confianza. En 1919, el nuevo propietario de la empresa, Ernest Woodruff mandó escribir al hijo de Candler la fórmula en un papel que hasta 1925 fue guardada en una caja fuerte del Guaranty Bank de Nueva York y después en otro banco de Atlanta. En 2011 la fórmula escrita en 1919 (¿original?, ¿modificada respecto a al de Pemberton?) se traslada a Atlanta para ser exhibida en un habitáculo interactivo. Esta fórmula es en realidad la de Pemberton, lo que añade más confusión e incertidumbre a la naturaleza de la fórmula escrita y guardada en 1919 y sus modificaciones posteriores. Además, es de suponer que debido a los diferentes cambios en la fórmula, se establecieron otras fórmulas escritas que hayan podido estar custodiadas en cajas fuertes o lugares de alta seguridad La fórmula actual supuestamente se encuentra en una cámara acorazada en la sede de Coca-Cola con vigilancia las 24 horas.

Se desconoce cuantas personas conocen de memoria la fórmula, como llega la información de los ingredientes para su producción, como se hace la distribución de los mismos y donde y como se produce el jarabe del M7X, todo ello tendiendo en cuenta el celo con que la receta está guardada y el hecho a que teóricamente muy pocas personas conocen la Merchandise 7X. Siempre se ha dicho que en todo el embolado del Merchandise 7X hay mucho de mercadotecnia (¿solo dos personas conocen la fórmula de memoria?, ¿viajan siempre separadamente?, ¿esta realmente la fórmula en una caja fuerte?, ¿lo ha estado siempre?) y bastante leyenda. Sea como fuere, no pasa nada por que no conozcamos exactamente la fórmula de la Coca-Cola (aunque como se ha visto, en realidad se sabe bastante de ella). Cosas hay que son mas importantes. Mientras tanto, disfrutemos de un trago.

domingo, marzo 23, 2014

El Aparatito Lumiere OCHO APELLIDOS VASCOS






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Nadie se esperaba que el nuevo filme del Emilio Martínez-Lázaro consiguiese ser la película española de mayor taquilla en su primer fin de semana en mucho tiempo y una semana después de su estreno en el momento de escribir estas líneas ya lleva camino de ser uno de los filmes ibéricos más taquilleros de los últimos años, algo a lo que ha ayudado decisivamente una esforzada campaña de marketing. A priori, la comedia Ocho apellidos vascos plantea un curioso reto temático como es el de la visión en clave de comedia de los tópicos del mal llamado abertzalismo de izquierdas vasco (es decir, todo lo ligado con la antigua HB y sus herederos políticos actuales Bildu, Sortu, etc) en una nueva etapa en que para Euskadi se abre una horizonte de esperanza sin lacra de la violencia. El donostiarra Borja Cobeaga, director de Pagafantas (2009) y No controles (2013) ejerce de guionista junto con Diego San José tratando de aplicar el humor desmitificador de los desvelos políticos vasco (la violencia de ETA, las reivindicaciones nacionalistas, el conflicto entre constitucionalistas y vasquistas) y de los tópicos costumbristas que ya cultivase como guionista en el programa de sketches humorísticos de ETB Vaya Semanita, pero no ha podido sustraerse a una concatenación de gags desiguales y una línea argumental pobre basada en las premisas mas simples de la comedia romántica yanki. El choque cultural entre dos zonas de la península ibérica tan diferentes entre sí como Euskadi y Andalucía es lo que ha querido reflejar esta película por medio de una sana y oportuna risa a los tópicos de ambas comunidades, especialmente de la primera ya que es allí donde se desarrolla la mayor parte de esta simpática pero insuficiente comedieta satírico-romántica. Es de agradecer la visión burlesca e irónica de los omnipresentes estándares sociopolíticos vascos al estilo del programa antes mencionado (aquí sin embargo más ácidos) pero los clichés tanto vascos como sureños caen muchas veces en la caricatura pueril y previsible en un conjunto que ya de por si funciona muy mal en cuanto al interés de su historia fruto de un guión vago, desdibujado y supeditado a los gags puntuales.    

Rafa (Dani Rovira) un joven sevillano que se gana la vida como monologuista en el restaurante de unos amigos haciendo entre otras cosas chistes sobre vascos se deja aterrizar en una localidad costera vasca en busca de Amaia (Clara Lago), la chica que conoció en Sevilla y de la que contra todo pronosticó se ha enamorado. Rafa no ha salido de Andalucía y no siente especial afecto por los vascos, pero ante la petición de Amaia deberá de hacerse pasar por Antxon, su futuro marido ante una boda inminente que esta tuvo que cancelar poco antes por plantón de su antiguo novio. Es cierto que el reparto funciona muy bien tanto en sus dos protagonistas - Dani Rovira descacharrante en su evolución de pijo andaluz en caricatura (o no tanto) de prototípico borroka vasquito y Clara Lago esforzada en su rol de borde muchacha abertzale) – como en la pareja secundaria madura que forman Karra Elejalde como Koldo, el padre marino de Amaia (tal vez algo forzado) y sobre todo Carmen Machi como Merche, una viuda residente del pueblo vecino que accede a participar en el vodevil ideado por Amaia, pero los personajes no dan mucho de sí, están garabateados con cuatro líneas y se desenvuelven como pueden en un pequeño caos de puesta en escena desmañada y  guión plano. Muchos momentos desternillantes, sin embargo, y diálogos ingeniosos que se echan a perder conforme la película avanza hacia lo previsible. Se esperaba más de un director como Martínez Lázaro (El otro lado de la cama, 13 Rosas Rojas) y de un guionista como Borja Cobeaga que ya demostró su dotación para la comedia en Pagafantas, pero eso no impedirá que esta película siga triunfando en taquilla ya que el efecto boca-oreja en estos casos es imparable.