lunes, febrero 06, 2012

El aparatio Lumiere J. EDGAR




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Clint Eastwood, en racha desde hace varios años en su vejez y madurez como director, no solo continua con un ritmo admirable en sus películas (prácticamente a una por año), sino que sigue deleitándonos con nuevas maravillas que demuestran su más que indiscutible su profesionalidad y su estatus como uno de los más grandes directores norteamericanos vivos. En esta ocasión, Eastwood, ya retirado de su faceta de actor, nos ofrece una más que convincente biografía cinematográfica del mítico director fundador del FBI, John Edgar Hoover (1895-1972), el hombre que desde 1924 hasta su muerte en 1972 sustentó un poder en algunos aspectos mayor que el del presidente de EEUU. Esta película se nos presenta desde la perspectiva del propio Hoover, interpretado por un inconmensurable Leonardo Di Caprio, quien en su vejez en los años 60 dicta a diversos colaboradores sus memorias que se detienen significativamente en los años 30, la época en la que Hoover, el FBI y todas sus “heróicas” actuaciones alcanzaron mayor notoriedad.  Eastwood, ayudado por un gran guión de Dustin Lance Black, plantea el inteligente jugo de realizar una visión desmitificadora de un personaje oscuro y ciertamente siniestro pero dejando que sea el propio Hoover quien se desmitifique y se descalifique a si mismo en una crónica más humana y psicológica que histórica o épica. Aquí J. Edgar Hoover aparece como un hombre inflexible, fanático, fiel a sus ideales y a su país pero con una humanidad torturada y atormentada que el llevaron a ser un personaje tan cruel como egocéntrico, contradictorio y por increíble que parezca, altamente inseguro. Es un cuadro el Hoover que nos pintan (valga también el juego de palabras) Eastwood y Black, un sujeto del que incluso el espectador llega a sentir lástima a pesar de ser un hombre poderoso y una especie de héroe autocreado por las circunstancias. En definitiva, que por amor a EEUU un hombre oportunista, inteligente y hábil pudo superar sus demonios internos (al menos externamente) y manejar los entresijos y secretos de la nación más poderosa del mundo durante casi medio siglo aunque eso sí, proyectando sus propias paranoias y su extraña personalidad. Un planteamiento más que apasionante este que nos presenta Clint Eastwood pero que no se queda en el estudio psicológico sin más, ya que J. Edgar es también la crónica histórica de los cambios de un país durante casi 50 años y como el FBI influyó en ellos y en la configuración política de EEUU, aunque estos últimos aspectos sirvan solo como mero telón de fondo.

Es de agradecer que la película no sea el cronicón continuo de la vida y “obra” de Hoover sino que temporalmente se centre en dos momentos concretos: 1919-1935 y 1962-1972 con además varias elipsis en esos dos periodos. La carrera de Hoover dentro del FBI no se nos cuenta con excesivo detalle pero si que aparecen sus  principales “greatest hits”  desde la fundación del FBI con un jovencísimo Hoover al frente -y que además fue su principal ideólogo- y pasando por diferentes momentos clave: las innovaciones introducidas en el organismo por él como el refuerzo de la investigación de carácter científico, la lucha en los años 20 contra la “amenaza comunista” y los “radicales” , la introducción del sistema de clasificación y archivo de la ciudadanía, la investigación del célebre caso del secuestro del bebé de Charles Lindbergh y las tensas relaciones con el clan Kennedy. También aparecen aunque de forma más desdibujada su guerra particular contra el hampa en los 30 y su tirria en los 60 hacia Martin Luther King y todos los movimientos por los Derechos Civiles en Norteamérica en aquella época. Precisamente es el caso Lindbergh el que aparece como la piedra angular para bien o para mal en al carrera de Hoover: muy bien contado ese episodio (que da para una película aparte) desde la esquiva y viciada perspectiva de Hoover, un hombre menos brillante y apreciado de lo que el mismo quería. Verdaderamente, el trabajo de Di Caprio es excelente en todos los sentidos ya que la credibilidad que transmite con este difícil personaje es absoluta, especialmente cuando nos muestra su cara más esperpéntica, la del Hoover patéticamente limitado por su total falta de habilidades sociales y su absoluta dependencia a una madre posesiva e intrigante (genial Judy Dench), así como el tormento personal de su presunta y nunca aceptada por él mismo homosexualidad (dada por hecho en este filme) y la influencia de esto en las relaciones con sus más estrechos colaboradores y posiblemente sus únicos amigos: su eterna secretaria Miss Gandy (Naomi Watts) y su brazo derecho en el FBI Clyde Tolson (Armie Hammer), los dos actores por cierto que también estupendos. Mención aparte merece el maquillaje de esta película sobre todo el de un envejecido Leonardo Di Caprio y un diseño de producción cuidado y sólido, como le gusta a Clint Eastwood.  Una película muy recomendable que viene a reafirmar - una vez más- que Clint Eastwood como director es un buen vino que mejora a medida que envejece.        

domingo, febrero 05, 2012

OLAMAYIO. Relato de ficción

 

 Sus antepasados le enseñaron que vivir con miedo no era propio de su raza, que se suponía que debía ser la mas valerosa y poderosa de la Sabana, pero a lo que más temía Jiwemguu era el miedo con el que todos los de su especie habían crecido; que algún día los seres de dos patas le dieran muerte de una amanera cruel. De producirse ese momento - que muchos de los suyos habían tendido la desgracia de padecer- ocurriría  inesperadamente y en cualquier lugar. Y pese a que ellos siempre creyeron ser los reyes de la Sabana, contra los seres de dos patas no había nada que hacer: ninguna defensa aguerrida, ningún ataque despiadado, ningún poderoso golpe de garra, ningún intento de atrapar y morder con las fauces era suficiente contra unas criaturas que portaban palos afilados y que pese a su debilidad se bastaban de su inteligencia, de sus armas artificiales y de su habilidad para cazar en pequeñas manadas de  varios miembros. Pero él sabía que era muy raro que eso ocurriese, ni su padre ni el padre de su padre se enfrentaron con la muerte en manos de los seres de dos piernas y todas las historias que conocía sobre eso procedían de miembros de otras manadas que a su vez puede que tampoco conociesen aquellas cacerías de primera mano.  

El sol surgió en el cielo alumbrando la llanura, lentamente primero, después en su plenitud. Jiwemguu ya se había despertado con los primeros rayos. Como otros tantos días, abandono silenciosamente la manada ante la indiferencia de las hembras, que se preparaban para ir en busca de presas. Comenzó a caminar por la llanura durante un tiempo indeterminado hasta que se cansó y decidió tumbarse en mitad de la hierba. Tras caer dormido de nuevo, cuando se despertó no logró averiguar cuanto tiempo había estado dormido, pero supuso que las hembras y los cachorros le estarían esperando en el corazón de la área del clan, pero no veía a nadie cerca. Jiwemguu supuso que la caza aún no había concluido y optó por permanecer casi inmóvil en el mismo lugar donde había despertado, únicamente contemplando la inmensidad de la llanura y esperando que las hembras llegasen con la caza del día. No tardaron en llegar tres de ellas, con gacelas descuartizadas colgando de sus fauces. Era hora de comer.  


Era ya la hora. Su levantó sigilosamente para no despertar a su madre y a sus hermanos y hermanas. Mientras se colocaba la túnica roja podía oír pasos fuera de la cabaña. No se oían voces, solo los pasos sobre la hierba. Buscó su lanza y salió del enkaj. Aún no había salido el sol y no se podía ver casi nada en una noche en donde prácticamente no había habido luna, pero era capaz de apreciar los contornos de los arbustos, las siluetas de los árboles y poco a poco pudo ver muy borrosamente mientras caminaba los enkaji, las chozas del ganado, el cercado del enkang que albergaba las diferentes cabañas y también a los guerreros caminantes que como él se disponían a abandonar el enkang. Al igual que ellos, Lemasolai se dirigía al punto de encuentro que habían establecido jornadas antes los ancianos guerreros de la aldea. Solo veinte hombres de la aldea sabían lo que iba a ocurrir hoy. El joven Lemasolai apenas había podido dormir durante varias noches pensando en el día que comenzaba. Iba a tener la posibilidad de demostrar que él era un guerrero como su padre y sus tíos, los más valerosos de la aldea. Dentro de poco iba a ser su rito de iniciación y ya se preparaba para llevar las ropas negras de joven Moran una vez fuese circuncidado. El y otros cinco muchachos de más o menos su edad y que como él se iban a convertir Morans en la misma ceremonia  habían sido llamados en secreto por los guerreros que habían planeado la cacería del león. Como era usual, nadie que no fuese guerrero sabía de esto.  Lemasolai estaba convencido de que él era un joven valeroso y un digno sucesor de la estirpe de grandes guerreros de su familia. Contaban que su abuelo mucho tiempo atrás cazó el solo un león cuando el era ya un ilmorijo, un viejo guerrero. Hasta entonces, ningún guerrero de la aldea había ni tan siquiera intentado cazar un león en solitario, ya que era algo muy arriesgado y además, ya no quedaban tantos leones en la zona como para que todos los guerreros de una aldea los matasen individualmente. De hecho, era difícil verlos. Lemasolai sabía que muy posiblemente el no clavaría la lanza que diese muerte al león, pero tan solo el hecho de pudiese ser elegido en el grupo de los diez cazadores era algo que le llenaba de felicidad. Pero el quería  quedarse con la melena del león, al igual que su abuelo hacía mucho tiempo. Matar a un león, ese era uno de los grandes momentos en la vida de un guerrero Masai.

Los veinte hombres ya se encontraban en el punto de encuentro. Los claros del día comenzaba a aparecer y el viejo Korinko echó un vistazo primero a los catorce guerreros de mayor edad y escogió a los siete más fuertes y bravos, entre ellos el padre y los tíos de Lemasolai. Quedaban dos para completar los diez Ilmeluaya, los guerreros sin miedo. Finalmente, Lemasolai fue uno de ellos. Había llegado su momento, el de demostrar que era ya un Moran. Los diez guerreros rechazados volvieron al enkang de la aldea y los diez restantes se encaminaron hacia la llanura con sus lanzas al hombro y sus escudos en la mano. El sol estaba saliendo.  

Lemasolai nunca había visto un león de cerca. A lo sumo los había visto de lejos cuando iba caminando de niño con su familia y los otros miembros de la aldea en busca de un nuevo asentamiento. Desde edad muy temprana a los niños Masai les decían que estar cerca de los dominios de un león era algo muy peligroso y que solo se podía estar cerca de un león convenientemente armado. Los leones no eran comestibles y su caza no era útil, de hecho un león solo podía ser muerto por un Masai solo bajo tres supuestos: por cuestión de supervivencia, por distinción social o en el rito iniciación de la caza. Un Masai que mata a un león aún sin necesidad aparente es un héroe y será honrado por el resto de la comunidad hasta el final de sus días. En esta ocasión el león no iba a ser muerto para proteger la vida de nadie, pero el honor para los guerreros era algo muy importante. Lemasolai ya se sabía un guerrero al haber sido elegido entre los diez Ilmeluaya que iban a participar en la olamayio, la cacería conjunta. A los masai, como a  otras gentes de la Sabana, no les gustaba matar por placer, y Lemasolai se encontró preguntándose mientras caminaban en busca de un león que necesidad había entonces de matar un león. Estuvo tentado en preguntárselo a su padre, a sus tíos o a alguno de los otros guerreros, pero desistió al darse cuenta de que sería inútil, no obtendría respuesta alguna porque simplemente las cosas se habían hecho simplemente así. Los de su pueblo siempre habían criticado a los hombres blancos su depredación simplemente por placer, pero ¿qué diferencia había ahora entre su  gente y aquellos? Ellos no eran tan despiadados como los blancos pero cada vez entendía menos como se podía dar muerte a una criatura que no les había provocado       


La gacela fresca era un manjar exquisito. A Jiwemguu le gustaba saborear su almuerzo alejado de las leonas de su clan, sin ser molestado. A lo lejos podía oír los rugidos de las hembras que posiblemente se estuviesen disputando la comida. No le costó mucho hacerse con un clan una vez hubiese abandonado el clan materno  ya que él siempre fue un macho valeroso y fuerte, decidido y orgulloso. Nunca tuvo ningún problema con otros clanes de su especie y pese a su bravura, nunca fue propenso a grandes conflictos. Pocas veces había visto de cerca de un ser de dos patas, criaturas que tenían muy mala fama entre los suyos: cuando van de uno en uno, son completamente indefensos lleven o no palos afilados, pero cuando van en grupo, puede ser letales. También oyó hablar a sus ascendientes de seres de dos patas que mataban a los suyos y a otros seres con palos que lanzaban fuego mortal desde lejos. Vaya seres cobardes, que se valen de otras cosas que no forman parte de ellos para luchar y matar y encima rehuyendo de la lucha. Para ellos, los que no luchaban eran los que perdían, pero por desgracia eso no siempre era así.  


Los diez guerreros conforme avanzaron se dividieron tres diferentes zonas de ataque que habían sido preestablecidas por la sabiduría de Korinko, el hombre que había participado más veces en olamayios. Lemasolai iba con uno de sus tíos, Meitikini, y otro guerrero, casi reptando cerca de unos arbustos. Alguien del grupo de Korinko alzó el brazo en señal de que habían avistado un león y avanzaron estos avanzaron unos metros. El grupo de Lemasolai hizo lo mismo y enseguida vieron a un enorme león de melena marrón oscuro comiendo una presa, ajeno a la presencia de los cazadores. Los tres grupos de guerreros iban a atacar a la fiera al unísono, con el grupo de Korinko de vanguardia y por ello estaban esperando su aviso. Este se produjo y los diez guerreros corrieron con las lanzas por delante y cubiertos por los escudos hacia el entretenido león.


Un grupo de seres de dos patas apareció repentinamente. Jiwemguu no fue capaz de advertir su proximidad y ahora se veía rodeado de palos afilados que se movían frenéticamente hacia él pinchándole. Quiso  levantar las garras pero las lanzas comenzaron a herirle por todo el cuerpo: la cabeza, las patas, el abdomen. El dolor aumentaba y los pinchazos se sucedían.


Los cazadores no podían haber sorprendido mejor al león. Su capacidad de reacción era hora muy limitada y apenas podía poner resistencia a los certeros lanzazos propinados. El joven Lemasolai casi no era consciente de si llegó o no a tocar con su lanza al animal; seguramente sí, pero todo le parecía un sueño. Jamás llegó a imaginar como una bestia tan imponente podía estar sucumbiendo a unos hombres. Le pareció un ser verdaderamente majestuoso e impresionante con esa corpulencia y esas enormes garras en unas patas duras como piedras. El león sangraba a borbotones pero no se rendía. Unas cuantas embestidas pusieron en guardia a los guerreros protegiéndose con sus escudos. La bestia aún tenía fuerzas para golpear y arañar la madera de los escudos y a punto estuvo de destrozar uno. Sin duda alguna, el león luchaba por su supervivencia y eso era una señal de valor que tal vez ningún ser humano llegaría a tener nunca. Ningún hombre tenía la fuerza de un león,  y aunque llegado el momento de luchar por su vida combatiría lo indecible, no se encontraría en la misma circunstancia que este animal, que sería capaz de poner resistencia a los que tratasen de arrebatarle la vida aunque fuese su última acción. Lemasolai repentinamente sintió lástima del león; él no les había hecho nada, ni les había atacado ni les habían infringido daño alguno. Pero el joven guerrero seguía atacando a un animal que se resistía a morir. Alguien propinó una lanzada en la cabeza de la fiera y este emitió un fuerte rugido de dolor. Lemasolai se aproximó para dar una lanzada aún más mortal al animal pero apenas pudo levantar el arma sintió como unas fauces agarraban su pierna fuertemente.      


A Jiwemguu la vida se le estaba acabando. Pero su propia naturaleza le decía que nada estaba perdido aún. Podía seguir viviendo si luchaba lo suficiente, aunque el dolor era insoportable. Notaba como su cuerpo todo se tornaba borroso a su alrededor y no acertaba a coordinar su movimientos. Aún así pudo abalanzarse sobre la pata de uno de los seres y morderla fuertemente. Quiso utilizar sus fauces y sus garras aún con más fuerza pero le era imposible, se estaba muriendo. Con un último y sobrehumano esfuerzo notó como lograba arrancar la extremidad  de aquel ser de dos patas, momento en el cual notó un último y fuerte golpe en el cuello. Su pesado cuerpo cayó inerte.


Había pasado un año desde la olamayio. Lemasolai desde entonces vivía con una sola pierna, apoyado en un bastón hecho de al rama de un árbol. Ya había pasado desde hacía casi un año la ceremonia de iniciación y ya no vestía las perceptivas ropas negras de joven guerrero circuncidado. Aunque él no mató al león, le fue permitido llevar su melena en las ceremonias como si él fuese el verdadero ejecutor de la fiera, tal fue su heroísmo en una olamayio  en la cual perdió una pierna y a punto estuvo de perder su vida. Pero él rechazó tal honor, no solamente por que él no fue quien mató al león, sino porque él no se consideraba ningún héroe. Para Lemasolai el héroe fue el león, que luchó por su vida en todo momento. Ël por el contrario obtuvo su merecido por haber atacada a alguien que no le había hecho daño alguno. Lemasolai decidió que jamás volvería a participar en ninguna olamayio y que tampoco lo harían ni sus hijos ni los hijos de sus hijos. Lemasolai nunca lució en público la melena cortada al león, pero la guardo como el preciado legado de alguien que simplemente luchó por su vida.    




martes, enero 31, 2012

El aparatito Lumiere LOS DESCENDIENTES (THE DESCENDANTS)




**** y 1/2

El que una película esté estructurada en torno a la labor y carisma de un actor  de relumbrón determinado no tiene por que significar que esa película sea mediocre o comercial. Esto lo demuestra con creces Los Descendientes, excelente mixtura de drama y comedia protagonizada por una de las estrellas interpretativas más celebres de los últimos años, George Clooney, quien consigue con su espectacular composición del perdedor de mediana edad Matt King  tal vez el mejor trabajo de su carrera. Precisamente el tema de los perdedores americanos que no son conscientes de su condición por vivir en un entorno o circunstancias que les reporta una ligero aunque impostado optimismo y un mínimo espíritu de lucha ya fue tocado por Alexander Payne, el hábil y más que interesante director de esta cinta, en su anterior Entre Copas (Sideways, 2004) película que le reportó el aplauso de la crítica y le postuló como un cineasta a tener en cuenta aunque desde esa película hasta ahora no haya dirigido ningún título. Con The Descendants Payne demuestra ser un gran cineasta y Clooney un actor como la copa de un pino por su enorme flexibilidad y su habilidad por hacer creíble un personaje tan humano y creíblemente imperfecto como el de Matt. Y en fin, The Descendants es un filme delicioso, sutil, mordaz, inteligente y cargado de ternura y diversos mensajes que no hacen más que poner en relieve lo poco consistente que es el ser humano cuando diversos problemas le ahogan y cuando entran en contradicción y colisión los sentimientos puramente humanos y los materiales.

El archipiélago hawaiano es el marco en donde se desarrolla esta historia en la que nuestro protagonista, un abogado de posición acomodada gracias a las herencias de su rica familia, se encuentra en un momento decisivo y delicado de su vida con su mujer hospitalizada en coma a causa de un accidente de lancha y ante la perspectiva  de hacer un gran negocio familiar con la vente de unas tierras. Pero la cosa, ya complicada de por si, se tuerce aún más cuando se entera que su mujer (con la que tiene dos hijas) le estaba siendo infiel durante y que veía a su matrimonio como irremediablemente roto. En ese momento, Matt intentará recuperar la unidad familiar asegurándose a trancas y barrancas el afecto de sus hijas- una adolescente rebelde y una niña bastante inteligente- y viendo como puede reconducir a toro pasado esa desagradable situación mientras trata que todo eso no afecta a un negocio que puede mejorar aún más su vida. Una especie de reafirmación personal es lo que busca Matt tratando de autoconvencerse de que hace y ha hecho las cosas de manera correcta, pero en esa búsqueda numerosas circunstancias pondrán en relieve que su vida no ha sido tan maravillosa como él creía. Una historia entre patética, divertida, tierna, cruel y melodramática que pone en evidencia que una gran historia puede ser una historia sencilla o cotidiana. Momentos muy naturalistas y creíbles realzan un guión verdaderamente encantador que además muestra al público internacional algo tan poco conocido fuera de EEUU como es la vida cotidiana en Hawai fuera de los tópicos turísticos. Una fotografía sencilla pero muy luminosa y colorista al mismo tiempo (un aire libre captado en su plenitud) y una puesta en escena magistral con interpretaciones de 10 y una excelente utilización del elemento anecdótico y el gaga de comedia realzan una película que roza la obra maestra y que sin duda gustará a un público muy amplio. Merece la pena.

viernes, enero 27, 2012

Mis 50 discos que te cagas (42): THE SMITHS – THE QUEEN IS DEAD (1986)


Aunque The Smiths más que un grupo de LPs era un grupo de canciones y singles toda su discografía merece ser reseñada en los anales de la música popular con letras de oro. Y de sus cuatro discos de estudio, The Queen is Dead es el más grande e inspirado, una pequeña obra maestra que demostró que eso del rock alternativo que acababa de surgir con todas las de la ley a mediados de los 80 era algo que merecía ser más que tomado en cuenta por que, básicamente, estaba dinamizando el rock mucho más que los solistas y  grupos mainstream. La banda que dirigían Steven Patrick Morrissey  (conocido artísticamente solo por su apellido) y Johnny Marr con Mike Joyce y Andy Rourke como talentudos comparsas se había convertido ya en la punta de lanza del pop rock alternativo británico, un estilo (o mejor dicho, una actitud ante el negocio)  que se postuló en las segunda mitad de los 80 como la continuación natural del College Rock independiente de la primera mitad de esa década y que en las postrimerías de los 80 llenó el panorama musical de autenticidad, una visión más artística que comercial y una actitud alternativa y diferente ante la industria, todo basado en el arduo trabajo de las compañías independientes y que es algo que seguirá perdurando hasta hoy día en multitud de artistas y sellos discográficos. Estos cuatro chicos de Manchester no duraron mucho (1983-1987) pero legaron un buen puñado de grandes e irrepetibles canciones muchas de ellas editadas en singles no incluidos en LPs (aunque si en recopilatorios y discos de rarezas que iban editando) y momentos de auténtico éxtasis musical por su exquisitez compositiva y su enorme talento en el estudio y en el escenario. Y The Queen is Dead, su tercer disco de estudio, es tal vez la mejor muestra de lo grandes que llegaron a ser The Smiths ,ya que es un disco que no ha dejado de influir a diferentes grupos alternativos de distintas épocas     

Cuando el álbum se publicó el cuarteto tenía serios problemas con su discográfica, Rough Trade, una pequeña compañía surgida a partir de una tienda de discos, y pese a completar la grabación del álbum a finales de 1985 no apareció en las tiendas hasta junio de 1986. El cantante, letrista y frontman Morrissey, ególatra y listillo pero carismático y con cierto encanto de locuaz alborotador vocacional con sus declaraciones polémicas sobre la Familia Real inglesa y su defensa a ultranza del vegetarianismo e incluso del celibato (y ya de paso, haciendo guiños a  una aún no socialmente aceptada en aquel tiempo homosexualidad y hasta a la pederastia), tenía un carácter demasiado fuerte para llevarse bien con los ejecutivos de las compañías de discos y con managers (de hecho el grupo nunca tuvo representante) y eso le dio pista libre a él y al genial guitarrista y maravilloso compositor de las melodías Johnny Marr para dirigir con insólita libertad las riendas del grupo, que ya en 1986 estaba muy quemado debido a su frenético ritmo de trabajo. The Queen is Dead fue producido por los dos líderes de la banda con la ayuda del ingeniero Stephen Street con un resultado final inmejorable. En los diez cortes del álbum se resumen todos enormes argumentos musicales del grupo: pop rock electroacústico de exuberante textura, melodías marcadas e inspiradas, ecléctica inspiración en ritmos como el rockabilly, la new wave, el postpunk o el pop acústico, letras entre irónicas, paródicas, críticas, poéticas y costumbristas con un poso culto, la voz imprevisible y con personalidad de Morrissey y los preciosos juegos guitarrísticos melódicos (acústicos y eléctricos) de Johnny Marr, uno de los guitarristas con mejor gusto de la historia del rock. El disco comienza con un tema tan rápido y enérgico como el que da título al LP y que no se corresponde con el tono más plácido del mismo, pero es una buena entrada para preparar al oyente para un viaje musical de primera categoría. Y así nos encontramos con maravillas como The Boy With the Thorn in His Side el primer single del álbum, precioso pop electro-acústico de arrebatadora melodía, espectaculares juegos de dibujo de guitarra y arreglos de cuerda además de una original interpretación vocal de Morrissey; y Cemetry Gates, maravilla semi acústica cuyo legado se podrá encontrar en creaciones posteriores de REM, Del Amitri, The Rembrandts o Texas (encantadora letra con “Keats y Yates están a tu lado / mientras Wilde está en el mío”). El marasmo continúa con Bigmouth Strikes Again (casi una autoconfesión de Morrissey), single estrella del LP que demostró como se podía hacer rock de guitarras desde un planteamiento cuasi pop algo bizarro pero sumamente sugerente: un tema de bandera.         

I Know it´s Over, medio tiempo con reminiscencias blues, es otro hito vocal de Morrissey con su peculiar voz arropada por una instrumentación efectiva: el grupo en una de sus mejores vertientes, la emocional, sensible y afectada aunque todo visto con el desden marca de la casa. Frankly Mr. Shankly muestra otra de las caras genuinas de The Smiths, la irónica con esta carta de dimisión de un trabajador ante su jefe que era en realidad un ataque encubierto al director de Rough Trade con una esclarecedora línea final (“danos dinero”) en medio de un pop cabaretero genuinamente british. Ya terminando el álbum, There Is a Light That Never Goes Out, uno de los temas más celebres de The Smiths lleva al oyente al séptimo cielo emocional-musical con un pop rock Indie de enorme gusto e inspirado estribillo y majestuosos arreglos de cuerda que sigue entusiasmando al personal año tras año hasta el punto de haberse convertido ya en todo un clásico atemporal. Cerrando, Some Girls are Bigger Than Others, uno de los temas más rítmicos de TQID enaltecido por los hermosos y sincopados punteos guitarrísticos de Marr que además crearon escuela en el rock alternativo y no tan alternativo de los años siguientes: realmente Johnny Marr era un fuera de serie, lástima que después del grupo se prodigase tan poco. Pocos discos resultan tan deliciosos como The Queen is Dead  y es que pocos grupos hubo como The Smiths, capaces de crear todo un mundo de perfectos sonidos y canciones sin fisuras paridas por dos luminarias como Morrissey y Johnny Marr y sin apenas videoclips y zarandajas promocionales a parte de las salidas de tono de Morrissey y las vistosas portadas de LPs y singles con fotos de iconos reales de la cultura pop británica y americana. En 1987 con la publicación de Strangeways, Here We Come  el cuarteto cerró la persiana y atrás quedaron varios años de fuertes emociones musicales, de las más intensas de la década de los 80 y probablemente de la historia del rock. Cualquier disco de The Smiths resulta maravilloso, pero The Queen is Dead es sencillamente una obra de arte, la obra maestra de un grupo irrepetible.

FICHA TÉCNICA

Géneros: Pop Rock Alternativo
Publicación: junio 1986
Sello original: Rough Trade
Producción: Morrissey y Johnny Marr
Duración: 37:07
Músicos:
Morrissey: voz, voces (acreditado como Ann Coates)
Johnny Marr: guitarras, harmonium,  instrumentos de cuerda sintetizados, arreglos de cuerda y flauta
Andy Rourke: bajo
Mike Joyce: batería

Track listing

1- The Queen is Dead
2- Frankly Mr. Shankly
3- I Know It´s Over
4- Never Had No One Ever
5- Cemetry Gates
6- The Boy with the Thorn in His Side
7- Bigmouth Strikes Again
8- Vicar in a Tutu
9- There is a Light That Never Goes Out
10- Some Girls are Bigger Than Others

miércoles, enero 25, 2012

El aparatito Limiere MILLENIUM: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES (MILLENIUM: THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO)



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Sigue la imparable tendencia hollywoodiense de hacer remakes de filmes europeos (y de otros países) con éxito de crítica y/o público. Y cada vez se espera menos tiempo, como es el caso de esta nueva versión de la primera parte de la afamada trilogía literaria sueca Milleniu, uno de los fenómenos editoriales mundiales de los últimos años. The Girl With the Dragon Tattoo (yo no se como se traduce el título de la novela en sueco pero desde luego el título inglés no tiene nada que ver con el castellano) será la primera entrega de la segunda trilogía cinematográfica que adapta las tres noveles de Larsson, que en su primera versión autóctona sueca fueron rodadas en 2009 con dos directores diferentes y Naomi Rapace y Michel Nysquit como protagonistas.  El ínclito David Fincher (Seven, El Club de la Lucha, Zodicac, La Red Social) parecía el director idóneo para un thriller europeo lleno de crímenes, personajes oscuros, juegos de pistas y tecnología y no ha defraudado a las expectativas. Yo personalmente ni me he leido los libros ni he visto ninguna de las tres películas suecas de la saga y no puedo por ello hacer una comparación de este Los Hombres… con la versión original cinematográfica ni con el libro, pero  bien se puede ver que Fincher ha tratado de poner su impronta a  medio camino entre el thriller de autor y el cine comercial más efectivo y ha conseguido un más que correcto filme de intriga que se sigue con enorme interés gracias a una narración inmejorable y a una estupenda puesta en escena, algo de lo que no es ajeno su reparto encabezado por el británico Daniel Craig en el papel del persistente periodista de investigación de la revista Millenium Mikael Blomvist y la norteamericana Rooney Mara como la joven y habilidosa hacker, vengadora profesional e implacable justiciera casi ciberpunk Lisbeth Salander, un personaje realmente fascinante.

The Girl With the Dragon Tattoo es una película que no se detiene en detalles sin importancia y va al grano en todo momento conformando una narración ágil y dinámica. Fincher se ah currado una puesta en escena imponente en donde respeta en todo momento el origen sueco de la historia gracias en parte al hecho de seguir ambientando la historia en Suecia, aunque la mayor parte de los actores principales sean anglosajones y todos los textos que vemos escritos estén en inglés. Una atmósfera entre teatral y de pesadilla preside visualmente el devenir de la historia con una excelente fotografía a cargo  de Jeff Cronenweth apagada y grisácea y momentos de enorme tensión así como impactantes escenas lindantes con el slasher, algo característico del cine de David Fincher lo mismo que sus impresionantes títulos de crédito. No obstante, que nadie espere un peliculón ni una obra maestra del thriller: esta primera entrega americana de Millenium en realidad no hace más que seguir coordenadas mil veces vistas y no llega a un total climax en ningún momento con un guión interesante pero con relieve de mediano alcance centrado en las pesquisas de los protagonistas - una pareja profesional forzosa y al principio un tanto contrapuesta- por resolver una serie de crímenes ocurridos casi cincuenta años atrás y que de un modo u otro representan para ellos diferentes motivaciones y sentimientos y por que no, recuerdos. Rooney Mara, espléndida como Lisbeth Salander, esta por cierto nominada al Oscar a  mejor actriz principal; es cierto que tiene importantes rivales entre el resto de nominadas, pero esta interpretación será sin duda un acicate en su ascendente y prometedora carrera. Un thriller muy interesante que confirma que el a veces difícil maridaje entre el cine europeo y americano a veces puede dar productos más que estimulantes.     

lunes, enero 23, 2012

RALPH BAKSHI: SEXO, DROGA, FANTASÍA Y DIBUJOS ANIMADOS (y II)

 
 

The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos) (1978), ya está aquí la Tierra Media 

Ralph Bakshi pese a la tibia acogida de Wizards seguía firme a finales de los 70 en su propósito de llevar a la pantalla de forma animada The Lord of the Rings, la ya por entonces inmortal obra fantástica de J.R.R Tolkien publicada en tres libros entre 1954 y 1955. Se daba la circunstancia que la novela a finales de los 60 y principios de los de los 70 fue venerada por el colectivo hippy, al cual Bakshi tenía bastantes simpatías (y que era además seguidor de sus filmes), y este hecho junto al amor de Bakshi por el género literario de fantasía épica y por Tolkien en particular hace comprensible que el realizador de animación neoyorquino se pirrase por hacer su propio El Señor de los Anillos. Ya se había intentado llevar la trilogía de 3 novelas a finales de los 50  en una adaptación que iba a mezclar animación, miniaturas y acción real y que contó con el beneplácito del propio Tolkien, pero el proyecto se desmanteló cuando el escritor sudafricano desaprobó el guión. United Artists se hizo con los derechos de la obra en 1969 (siempre se ha rumoreado de un primer proyecto de la compañía con Kubrick y los Beatles)  y un año después encargó a John Boorman una adaptación de los tres libros en un solo filme, pero el proyecto progresaba poco aunque ya existía un guión y a mediados de los 70 se encontraba estancado. Bakshi se enteró de la idea y se dirigió a UA para solicitar comprar los derechos de la obra, finalmente adquiridos por el productor independiente Saul Zaentz por petición de Bakshi en 1976. Zaentz, antiguo empresario discográfico (había producido precisamente la BSO de Fritz The Cat), era en realidad un recién llegado en el mundo del cine pero tenía ideas muy claras sobre el negocio cinematográfico como ya demostrara con el filme de Milos Forman Alguien Voló Sobre el nido del Cuco, la película del año en 1975. Zaentz y Bakshi acordaron hacer una superproducción animada de 8 millones de dólares en dos películas: la primera abarcaría el primer libro La Comunidad del Anillo y parte de Las Dos Torres y la segunda parte de este segundo libro y la totalidad del tercero, El Retorno del Rey.

Desde el inicio Ralph Bakshi prometió ser fiel a la novela original y así se lo hizo saber a la hija del escritor, fallecido en 1973. LOTR iba a ser el reto más ambicioso y apasionante de toda su carrera y su intención era clara: hacer una obra maestra del cine de dibujos animados. Toda la producción comenzó a centrarse en la primera parte de la serie de dos películas, cuyo estreno Bakshi quería para verano de 1978, aunque finalmente se retrasó. El cineasta decidió rodar la película combinando animación e imagen real, aunque los personajes animados principales iban a estar enteramente filmados en rotoscopio utilizando actores y figurantes sobre los que iba a dibujar los personajes una vez estos fuesen filmados. Es decir, que básicamente lo que iba a hacer Bakshi era un filme en imagen real aunque en su mayor parte se iba a convertir en “animado” gracias al rotoscopio salvo algunas escenas. También se incorporó alguna secuencia en animación tradicional y varias escenas de imagen fija. El guión (en este caso adaptación) por primera vez no fue escrito por Ralph Bakshi, quien delegó esta tarea en Crish Conkling, cuyo guión fue revisado más tarde por el escritor Peter S. Beagle. Bakshi pretendió que la estética del filme estuviese inspirada en las ilustraciones clásicas de Howard Pyle y N.C Wyeth especialmente en cuanto a los personajes animados: prácticamente todos los personajes principales y con personalidad propia (Frodo, Gandalf, Aragorn, Legolas, Gollum, Saruman y toda la comunidad del anillo) iban a ser de dibujo animado (rotoscopiados sobre actores reales) salvo otros más incidenciales o grandes contingentes de extras (los jinetes de Rohan, los ejércitos de Orcos) que aparecieron directamente en imagen real. Era la primera vez que el rotoscopio se utilizó de manera tan extendida en un largometraje, y desde que el propio Bakshi anunció dicho propósito la expectación por la película, tanto durante su rodaje como a la hora del estreno, fue mayúscula entre la crítica y los aficionados al cine de animación, así como los fans de Tokien también esperaban con emoción esta primera adaptación a la pantalla grande de su totem literario. Bakshi pretendía un realismo acentuado en su adaptación animada y lo consiguió gracias al rotoscopio, ya que los personajes ejecutan movimientos sumamente realistas y sus gestos y  expresiones faciales exhibían un nivel de detalle hasta entonces nunca conseguido en una película de dibujos animados. LOTR fue de hecho el primer filme en el cual Bakshi se enfrentaba a un diseño realista de los personajes y la aventura se saldó con éxito ya que tanto la animación como la apariencia de los personajes fueron estéticamente inmejorables (excepcional paleta de colores), aunque con el tiempo aquel display de bellos dibujos no haya envejecido todo lo bien que se hubiese deseado.  Por otra parte, el hecho de que gran parte del filme estuviese filmado en acción real redujo los costes de manera notable.


Muchas de las escenas rotoscopiadas o reales se rodaron en parajes naturales, concretamente en España (en La Mancha) en 1977, en donde se reprodujeron las aparatosas batallas entre orcos y guerreros (que en el filme resultaron fascinantes) imposibles en aquel tiempo de ser filmadas de forma cien por cien animada. Algunas de esas secuencias de batalla se rotoscopiaron y otras se dejaron en imagen real pero al igual que las demás de ese último tipo, con una nueva peculiaridad técnica: la imagen fue recoloreada posteriormente (personajes, objetos y fondos) para que no desentonase con el look de la película, dando un efecto realmente vistoso y curioso que sorprendió a propios y extraños, especialmente en las últimas escenas de la película en la batalla del Abismo de Helm. Este tipo de técnica fue vendida en el estreno del filme como una totall innovación en el cine de animación, pero en realidad no fue tal: en 1968 el cineasta de animación español Francisco Macián rodó la escena final del filme pop Dame un Poco de Amoooor dirigido por José María Forqué y protagonizado por el grupo los Bravos y en ella retocó y pintó en psicodélicos tonos filmaciones de imagen real sobreponiéndolas en fondos dibujados e interactuando con algún elemento animado patentando una nueva técnica a la que llamó “M- Tecnofantasy”. Básicamente, Bakshi hizo lo mismo diez años después pero nadie advirtió de tal precedente. Como diferencia, las imágenes reales transformadas en cartoons del filme de Bakshi tenían unas tonalidades más pastel y concretas que las del clip de Macián. Si bien es cierto que Ralph Bakshi no inventó ni el Rotoscopio (creado en los inicios del cine de dibujos animados en los años 10 por Max Fleischer) ni el M-Tecnofantasy, ambas técnicas nunca habían estado tan desarrolladas como lo había hecho Bakshi con esta película. Bakshi además pudo eliminar varios defectos de la filmación en imagen real (se veían cables de la luz en la imagen) y depurar los detalles de cada fotograma en una laboriosa postproducción. Los efectos especiales se hicieron en el set de filmación real y no hubo ninguno directamente animado, para reforzar la sensación de realismo.

Dos ejemplos de imagen real "posterizada"
          
Aunque la mayoría de los personajes fueron interpretados en cuanto a interpretación corporal por actores y figurantes anónimos a los que después doblaron la voz, varios actores hicieron doblete de “cuerpo” y voz, como en el caso de William Squire (Gandalf) o Anthony Daniels (Legolas). El veterano actor enano Billy Barty  prestó su cuerpo a Bilbo Bolsón y a Sam, mientras que la actriz y bailarina Sharon Baird fue el modelo a partir del cual se animó a Frodo, cuya voz fue doblada por Cristopher Guard. El reparto de voces fue fundamentalmente británico y contó con varios intérpretes conocidos como William Squire o  Anthony Daniels (el C3PO de la saga Star Wars) además de John Hurt que prestó su voz a Aragorn y fue la estrella de la función aunque aún no era muy conocido fuera del Reino Unido. The Lord of the  Rings se estrenó el 15 de noviembre de 1978 en EEUU en medio de cierta expectación- que en realidad había comenzado ya durante su rodaje- tanto entre los seguidores de Tolkien como entre los amantes del cine de animación, deseosos de ver un espectáculo que se presumía novedoso; y como no, entre los fans de Ralph Bakshi, quien por fin estrenaba un filme para todos los públicos. En el momento de su estreno, Bakshi seguía con la idea de rodar la segunda parte, pero la distribuidora United Artists le aconsejó que no añadiese al título la coletilla Primera parte ya que el público no querría ver una película partida por la mitad. Lo cierto es que aunque la película trata de tener un final conclusivo (la épica victoria de la batalla de Helm) es visible que esto no ocurre incluso para quienes no conocen el libro ya que el desarrollo de la historia de los personajes queda interrumpido de cuajo así como el McGuffin de la historia, la destrucción del anillo único, queda sin resolver. En definitiva, los seguidores del libro se quedaron un tanto decepcionados por que la película se trataba de una adaptación de la mitad de la historia (luego se supo de la intención de hacer una segunda parte, finalmente desechada) y los que nunca habían leído la novela no entendieron ese final algo abrupto e incompleto.

La crítica en general alabó la pericia técnica del LOTR de Bakshi y su aspecto visual. Desde el Newsday se afirmaba que la película principalmente era “una experiencia visual incomparable con cualquier otra cosa hecha en otro filme animado hasta el momento”. No obstante también hubo críticas que censuraban lo hermético de una historia que muy posiblemente no dijese nada a quienes no habían leído el libro y de hecho así fue. Las impresionantes escenas de las batallas (rotoscopiadas o en imagen real pintada), las bellas imágenes y el bonito diseño de los personajes fue de lo más comentado por crítica y público. No obstante, los seguidores más acérrimos de la saga, a parte de no perdonar el hecho de desconcertarles con la no aclaración de si se trataba de una primera parte o de una adaptación unitaria de la trilogía, no aprobaron algunos hechos más o menos anecdóticos como la escasa relevancia de las criaturas arbóreas ents, el color rojo de las ropas del malvado hechicero Saruman el Blanco (blancas en la novela) o la caracterización del guerrero Boromir como un bárbaro wagneriano con casco de cuernos. La película, pese a todo, fue considerada por la crítica en líneas generales como la obra maestra de Ralph Bakshi hasta el momento y su recaudación fue bastante buena. Su distribución internacional fue la mayor de un film de Bakshi hasta el momento, aunque llegase con retraso de un año o más  a algunos países. En España, estrenada en navidades de 1979, se exhibió de forma bastante reducida para tratarse de una película de dibujos de fechas festivas pero disfrutó de cierto mini éxito y ayudó a popularizar El Señor de los Anillos en España, que había sido traducido y publicado en España solo hacía un año.  En general, el filme supuso un acicate para la revalorización y popularización del mundo de Tolkien en los 80      


La adaptación de The Lord of the  Rings puede ser considerada como la obra maestra de Ralph Bakshi y no ha envejecido del todo mal pese a que todas sus innovaciones técnicas y su estética estén hoy superadas. La imagen de algunos personajes como Gandalf o los hobbits pese a estar inspirada en le trabajo de ilustradores precedentes de la obra Tolkien resultó muy influyente en la imagen que en lo sucesivo se ha tenido de estos personajes. Las escenas los ejércitos de orcos y de la batalla de Helm continúan resultando fascinantes sobre todo por sus audacias cromáticas y además en general  se puede decir que la película respeta en todo momento la esencia del libro con su deliciosa estética entre cuento de hadas y filme de aventuras medievales. Por su larga duración para una película animada (más de dos horas) en no pocas ocasiones se hizo bastante aburrida para el público infantil y por ello y por su a veces tono lúgubre y la presencia de aparatosas batallas rodadas en imagen real a decir verdad no se sabe muy bien si se trata en realidad en una película para niños. Se puede decir también que ésta película influyó bastante en el aspecto estético de la magistral y multitaquillera adaptación a imagen real que Peter Jackson realizó con tres películas entre 2001 y 2003 y que ha quedado como la adaptación genuina de la trilogía de El Señor de los Anillos. Bakshi y su equipo se divirtieron bastante rodándola, pero una vez estrenada, el director no se sintió satisfecho especialmente por la decepción de parte del público con una historia inacabada debido a una falta de aclaración (el que se trataba de una primera parte) debida a una decisión impuesta por la distribuidora y con la que Bakshi discrepaba. Tampoco le convencieron muchos de los cambios (mínimos) que tuvo que hacer para acelerar la historia y esto le llevó a al decisión de no rodar la segunda parte y tampoco a adaptar en lo sucesivo obras y trabajos de otros autores en cualquier medio. The Lord of the Rings de Bakshi estuvo nominada a los premios de ciencia ficción y fantasía Hugo y Saturn y al Globo de Oro a al mejor banda sonora para Leonard Rosenman. Hoy en día este filme está considerado como una de las mejores películas de dibujos animados de la historia.    


American Pop (1981), un viaje musical

Posteriormente a LOTR, Bakshi quiso embarcarse en un proyecto más personal y decidió volver su mirada al aún impopular cine de animación para adultos pero ya dejando a un lado los excesos de violencia y sexo de los 70. A principios de la década de los 80 se estaba poniendo de moda el cine con banda sonora con multitud de canciones pop y rock (Fame, Quadrophenia, Saturday Night Fever) y el videoclip estaba pegando con fuerza en el mundo audiovisual y musical. Bakshi quiso hacer un filme de animación basada en canciones conocidas preexistentes orientado al público adulto en el que se contase una historia más o menos ilustrada por las canciones. Así nació la idea de American Pop, la historia de cuatro generaciones de una familia de músicos judíos rusos en EEUU desde finales del siglo XIX hasta principios de los 80 del siglo XX todo con música popular americana de diferentes épocas del siglo XX como fondo y casi hilo argumental.  El filme fue distribuido por Columbia Pictures y contó con un guión de Ronnie Kern basado en un argumento del propio Bakshi. El cineasta pretendía realizar una pequeña crónica de la historia americana en donde quedase palpable la influencia de la música popular estadounidense (jazz, blues, gospel, pop, rock, country) en el día a día del devenir histórico de EEUU. La historia de los Belinsky, que atravesaba la Gran Guerra, la Depresión, la II Guerra Mundial, el estallido del rock and roll de los 50, los años hippies y así hasta una gran número de acontecimientos es oscura y trágica (muertes varias, desamor, drogas) pero con un mensaje de cierta positividad brindado por la música, auténtica estrella de una  película nuevamente ambiciosa
 

Al igual que en LOTR, Bakshi utilizó extensivamente el rotoscopio rodando toda la película en este sistema pero de una manera aún más perfeccionada que en la adaptación de la obra de JRR Tolkien, ya que los dibujos se hicieron casi “de tiralíneas” respetando todos y cada uno de los perfiles de personas y objetos rodados previamente en imagen real. Un trabajo de chinos que además incluyó escenas con imágenes creadas por ordenador, acuarelas, imágenes en acción real y  elementos extraídos de posters, cuadros, fotos o dibujos preexistentes. El reparto de actores rotoscopiados y “dibujados” que además prestaban voz a los personajes era de rostros prácticamente desconocidos destacando Ron Thomson como los rockeros padre e hijo Tony y Pete.  American Pop contó con la participación de diseñadores como Barry E. Jackson quienes trataron de dar un look con personalidad a la película. En la banda sonora de este primer intento casi de cine musical de Ralph Bakshi se encontraban grandes temas de los Gershwin, Bob Dylan, Janis Joplin, Jimi Hendrix, The Doors o Lou Reed mientras que la partitura estaba firmada por Lee Holdrige. El estreno del filme tuvo lugar en febrero de 1981 y el filme tuvo en general buenas críticas y fue un éxito en taquilla que demostraba que Ralph Bakshi se encontraba en un buen momento de forma y además logró por fin consolidar comercialmente el subgénero de animación para adultos. American Pop resulta un filme de muy vistosa factura visual y un excelente ejemplo de cómo se pueden hacer excelentes películas de cartoons para adultos. Su cuidada y completísima selección musical en la BSO, como corresponde a un filme en donde las canciones son un elemento central, es un valor añadido. La película sin embargo no obtuvo tanta repercusión en otros países como en EEUU, y muchas veces quedó relegado al circuito de las salas de arte y ensayo debido a que una película de dibujos animados para el público adulto era una cosa aún muy extraña. American Pop es junto con el Señor de los Anillos la mejor película de Ralph Bakshi. Es una pena que por el tema de los derechos de las canciones su distribución en video haya sido tan deficiente   


Hey Good Lookin’ (1982), greasers animados

Entre 1977 y  1981, mientras trabajaba en The Lord of the Rings y American Pop, Bakshi trató de ir recuperando el aplazado proyecto de Hey Good Lookin’ el filme sobre pandilleros de los 50 que había concluido sin estrenarse en 1975 y que era uno de los proyectos más personales del cineasta. Bakshi, que había rodado el filme como una mezcla de animación e imagen real, eliminó casi todas las escenas en imagen real y las remplazó por secuencias animadas por lo que Hey Good Lookin’ terminó siendo una película cien por cien de dibujos animados, estrenada finalmente en octubre de 1982. Bakshi echó en falta secuencias de imagen real en las que intervino el grupo New York Dolls y el actor afroamericano Yaphet Kotto y tan solo algunas escenas de imagen real (rotoscopiadas) permanecieron en el montaje final, concretamente unas en las que los miembros de una banda ejecutaban un baile similar al breackdance.    

La película era una surrealista y absurda crónica de cine negro, bandas callejeras, crímenes y rock and roll que remitía a las primeras películas de Bakshi - no en vano la película fue ideada y rodada en su mayor parte en la primera mitad de los 70- aunque eso sí con una mayor corrección política y menor carga de violencia. Bastantes líneas del diálogo fueron improvisadas por los actores Richard Romanus y David Proval, que doblaban a los dos greasers protagonistas, Vinnie y Crazy.  La película fue exhibida con muy pcoas copias en EEUU y pasó desapercibida, aunque logró una relativamente buena distribución internacional durante años sucesivos. Pese a que se trata de uno de los filmes más flojos de Ralph Bakshi con un guión pobre y una estética menos cuidada que en otras películas del director, a la larga se ha convertido en un filme de culto admirado incluso por Quentin Tarantino.


Fire and Ice (1983) (Tygra: Hielo y Fuego), conexión Frazetta; espada y guerreros


Pese al fracaso artístico y comercial de Hey Good Lookin’ Ralph Bakshi era aún una autoridad entre los cineastas de animación estadounidenses y sus seguidores esperaban con impaciencia un nuevo trabajo en la onda de The Lord of The Rings o American Pop. En ese sentido, Bakshi también deseaba hacer una  nueva superproducción animada y para ello convenció en 1982 a los inversores de   American Pop para que le financiasen una nueva película con presupuesto de 1,2 millones de dólares que iba rodar de nuevo con el rotoscopio como estrella absoluta. Bakshi decidió además que era hora de volver al género fantástico y/o aventurero que en 1982 estaba de moda y rompía taquillas con filmes como En Busca del Arca Perdida. Se daba la circunstancia que en aquel año resultaba comercialmente muy atractivo el subgénero fantástico de “sword and sorcery” (espada y brujería), no solamente en cine sino en cómics y en literatura merced sobre todo al éxito de filmes como Conan el Bárbaro (1982) y a la que le salieron varios imitadores todos ellos con guerreros musculados y en taparrabos, áridos y violentos mundos de fantasía de una era antigua imposible, hechiceros malignos, aparatosas espadas, criaturas monstruosas, luchas a tutiplén y nobles reinos con todopoderosos soberanos (en resumidas cuentas, fantasía épica en una especie de edad de bronce inventada). Bakshi decidió apuntarse a la moda del momento y se dirigió a su amigo el gran dibujante Frank Frazetta, especializado en temas de ciencia ficción y de fantasía épica, para trabajar juntos en una película de aventura y espada en eras remotas. Ambos artistas habían mostrado en reiteradas ocasiones el deseo de trabajar juntos y ahora Frazetta iba a tener la oportunidad de coproducir y concebir una película junto con su amigo Ralph Bakshi. Frazetta se iba a encargar del aspecto visual y del diseño de la producción de una película en la que iba a precisar de un especial cuidado en las escenas de imagen real que posteriormente se iban a “animar” ya que iba a ser la película de Bakshi con mayor número de escenas de acción. El guión de Fire and Ice lo firmaron Gerry Conway y Roy Thomas, dos guionistas de Marvel Comics que habían escrito los guiones de algunas historietas de Conan para la mítica editorial

Bakshi de nuevo pretendió hacer un filme para todos los públicos, aunque como en casos anteriores estaba más dirigido a los adolescentes- consumidores principales del género de espada y brujería en aquel tiempo-  que a los niños. La historia nos lleva a una era pasada (o futura) en donde Juliana, la reina del hielo pretende congelar toda la tierra y devastar el reino del fuego además de secuestrar a Tygra, la hija del rey del fuego, mientras en su ayuda acudirá el joven Lam. Combates, luchas a espada, romance y filosofía guerrera se dan cita en una película visualmente atrayente pero menos impactante que otros filmes de Bakshi y con un guión flojo y totalmente encorsetado en los tópicos más fáciles de la fantasía épica. La mano de Frank Frazetta se nota eso sí en el acabado final del filme sobre todo en paisajes y en el diseño de los personajes. En Fire and Ice, estrenada en agosto de 1983, intervinieron además artistas e ilustradores de renombre (James Gurney, Peter Chung) cuya impronta se ve en la factura formal del filme. Bakshu y Frazetta utilizaron por una parte modelos y figurantes que encarnaron a los macizos personajes en imagen real (Cynthia Lake prestó su cuerpo como base de la buenorra Tygra embutida en un pequeño bikini en toda la película) y por otra parte otros actores y actrices pusieron sus voces a los personajes en el doblaje. La película, además  de ser uno de los filmes más flojos de Bakshi obtuvo no muy buenas críticas y funciono discretamente en taquilla. De todos modos, sería injusto no reconocer lo bien trabajado que está todo lo relacionado con el rotoscopiado de los personajes (especialmente el de Tygra y Lobo Negro) y la realista animación de estos. En los últimos años Tygra: Hielo y Fuego esta siendo objeto de culto por parte de los amantes de lo fantástico y los cómics de Frazetta (su impronta es lo mejor del filme) pero no parece ser uno de los filmes mas queridos por el propio Ralph Bakshi, que años mas tarde se arrepentiría del abusivo uso del rotoscopio en sus películas de finales de los 70 y principios de los 80. 


Crisis, parón forzoso y exilio televisivo

En los años inmediatamente siguientes a 1983 Ralph Bakshi intentó llevar a cabo varios proyectos de películas de animación que fracasaron. Realmente era difícil producir largometrajes de dibujos en EEUU teniendo que competir con los todopoderosos estudios Disney. Además, las cosas no iban económicamente bien para los estudios de Bakshi. Entre algunos de los muchos de los proyectos irrealizados entre 1983 y 1986 se encuentran adaptaciones de Miedo y Asco en La Vegas o incluso El guardián entre el centeno, de J.D Salinger  que Bakshi pretendía dirigir mayormente en imagen real con algunas secuencias animadas, pero Salinger se negó en rotundo alegando que su novela no podía ser adaptada de ningún modo audiovisual. Nótese como Bakshi se había retractado ya de su intención de no dirigir ninguna adaptación. El cineasta tampoco encontró financiación para materializar un proyecto de película de imagen real que llevaba desarrollando desde su juventud en los 60,  la comedia If I Catch Her, I´ll Kill Her. En 1986 sale de su forzado paro para dirigir el videoclip de los Rolling Stones Harlem Shuffle que incluía imagen real y animales antropomórficos animados, un auto homenaje a sus tiempos de Fritz the Cat y Coonski . En este excelente video, que obtuvo bastante buena acogida, intervino como animador John Kricfalusi, futuro creador de Ren & Stimpy y discípulo aventajado de Bakshi. Bakshi y Kricfalusi escribieron en 1987 el guión de una película de animación para adolescentes, Bobby´s Girl, protagonizada por chavales en plena ebullición hormonal (el monotema de las comedias teen de finales de los 80) pero tanto este proyecto como otros de los estudios del cineasta fueron rechazados por las compañías de Hollywood.     

Bakshi a finales de los 80, semirretirado, se había convertido en una leyenda de culto pero nadie esperaba que hiciese nada nuevo. Los dibujos animados para adultos ya no interesaban (aún no habían llegado ni The Simpsons ni otros productos similares de los 90) y nadie se tomaba en serio aquello del rotoscopio ni todo el rollo hippy de los gatos drogatas y salidos y las macizas tetudas cartoon. Un aparentemente desahuciado Ralph Bakshi aterriza a principios de 1987 en la CBS con la intención de realizar una nueva serie sobre Mighty Mouse (Super Ratón) personaje cuyos derechos como todos los de Terrytoons pertenecían ahora a la mentada cadena.  El primer capítulo de Mighty Mouse: The New Adventures (Las Nuevas Aventuras de Super Ratón) se emitió en septiembre de 1987. John Kricfalusi fue el director supervisor de la serie, producida por Bakshi y emitida hasta octubre de 1988. Bakshi dejó su impronta en el trabajo más orientado al público infantil de los que había hecho hasta la fecha con un Super Ratón de peculiar diseño, pero muchos se preguntaban si el cineasta imprimiría su polémico sello de algún otro modo. Y aunque en la serie no había aparentemente  nada inadecuado para el público infantil la polémica no tardó en surgir: en un episodio,  Super Ratón “esnifa” una flor y la American Family Assotiation alegó que esa imagen hacía una velada alusión al consumo de cocaína, algo que ya había sido sugerido por algunos ejecutivos de la CBS antes de emitirse el capítulo y que Bakshi desmintió rotundamente. Aunque la polémica estalló meses después de que el capítulo fuese emitido, la controversia hizo cancelar la serie. Esto enturbió las relaciones de Nakshi con CBS que canceló un proyecto de serie inspirado en sus cómics de Junktown, aunque el episodio piloto se emitió en diciembre de 1988 con el título de Chistmas in Tattertown. Poco después, a principios de 1989, estrena un nuevo telefilme animado This ain´t Bebop una crónica de la generación Beat especialmente querida por el propio director. También en 1989  dirigió una adaptación televisiva del Dr. Seuss The Butter Battle Book y un olvidado Hound Town. Pero el ya cincuentón Ralph Bakshi quería volver al cine, la televisión no le resultaba satisfactoria.


Cool World (1992), Kim Bassinger a lapiz

En 1990 Bakshi concibió un guión titulado Cool World para una película de terror en donde se iban a mezclar dibujos animados y animación real. La historia se iba a centrar en un inquietante y vengativo híbrido femenino humano-toon fruto de la relación entre un hombre y una mujer de dibujos animados. Paramount Pictues dio luz verde en 1991 a un proyecto  que iba a suponer el regreso de Ralph Bakshi a la gran pantalla después de casi diez años. Pero mientras se preparaba la producción, la productora encargo en secreto a los guionistas Michael Grais y Mark Victor reescribir el guión y estos lo cambiaron radicalmente convirtiendo una original película de terror en una comedia. Bakshi tuvo que aceptar a regañadientes la nueva historia y la decisión de Paramount de contratar a una estrella taquillera para dar vida al personaje de una sex symbol que a ratos es una mujer de carne y hueso y a ratos es un cartoon: Kim Bassinger. No obstante conforme avanzaba el rodaje, Bakshi puso todo su empeño en que esa inédita mezcla entre dibujos e imagen real con tono sexy y de cine negro fuese una película exitosa. Los diferentes animadores que trabajaron en la película tuvieron libertad absoluta para concebir y dar vida a sus personajes y no se les entregó guión alguno. Ralph Bakshi prometía un filme alocado y tronchante en donde surrealistas, alocados y manieristas personajes animados inspirados en las creaciones de Max Fleischer o Terrytoons viajaban desde un universo paralelo de dibujos animados hasta el mundo real poniendo en aprietos a los seres de carne y hueso. Kim Bassinger, que encarnó a la rubia mitad dibujo-mitad humana Holly Would iba a ser el principal reclamo de una película en donde también intervenía Gabriel Bryne y un joven y desconocido Brad Pitt.

Cool World (Cool World, Una Rubia Entre Dos Mundos) se estrenó en EEUU en julio de 1992 con una gran expectación por parte de los fans de Bakshi. El cineasta prometió que iba a hacer un filme bastante más políticamente correcto que su producción de los 70, pero no exento de sus dosis de sexo y erotismo. Sin embargo, la sombra de Quien Engañó a Roger Rabbit (1988) dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg era bastante alargada ya que aquel filme ofrecía algunas similitudes con Cool World pese a tratarse de un filme familiar: un mundo paralelo de dibujos animados, un personaje femenino sexy cartoon, una leve trama policial parodia del cine negro. Se publicitó erróneamente a Cool World como una versión adulta de Roger Rabbit y esto influyó de forma negativa en la recepción de la película. La historia nos presenta a Jack, un dibujante de cómics (Gabriel Bryne) que accede un buen día al surrealista Cool World un mundo de dibujos animados en donde se encuentra a Holly (Kim Bassinger) una curvilínea rubia que él había creado en sus cómics que quiere viajar al mundo real. Jack transgrede la prohibición del sexo entre humanos y toons y tras tener relaciones con Holly esta se convierte en humana y viajan al mundo real perseguidos por el detective Frank Harris (Brad Pitt), un humano que quedó atrapado en Cool World en los 40, y un pintoresco grupo de personajes animados. La película contó con un elaborado diseño de producción animado y unas escenas reales con una estética toon en los escorados consiguiendo un acabado visual bastante vistoso. No obstante, el guión es rutinario y flojo y el humor demasiado previsible y sin sentido sobre todo cuando se entremezclan las situaciones animadas y la imagen real. Eso si, el diseño de la Kim Bassinger animada realmente “mejoró” a la de carne y hueso (además de rejuvenecerla) y Holly Would se convirtió en uno de los personajes dibujados más sexys de cuantos habían existido.    

Cool World fracasó en taquilla y recibió malas críticas por su escasez argumental, sus pobres interpretaciones y su torpeza a la hora de ofrecer un filme de animación para adultos convincente. No obstante, hubo unanimidad en reconocer que en las secuencias animadas Ralph Bakshi había conseguido un importante hito al conjuntar perfectamente animación e imagen real. La banda sonora, que incluía temas de Moby, Ministry o incluso una canción nueva de David Bowie (Real Cool World) que fue el tema central de la película además de la partitura de Mark Isham, eso si, era de enorme calidad.


El genio retirado

El fracaso de Cool World provocó un alejamiento de Ralph Bakshi del mundo del cine y a mediados de los 90 se dedicará en cuerpo y alma a la pintura con trabajos audiovisuales esporádicos. En 1994 regresa para dirigir su primer trabajo cien por cien en imagen real Cool and the Crazy, telefilme inspirado en su ya viejo guión de If I Catch Her, I´ll Kill Her, un drama juvenil ambientado en los 50 con unos desconocidos Alicia Silverstone y Jared Leto.  En 1995 dirigió dos cortos de animación para el programa What a Cartoon! que se emitieron en televisión con bastantes cortes por parte de la productora Hanna Barbera y en 1997 en plena efervescencia de las series de dibujos animados irreverentes (South Park) crea Spicy City serie de capítulos independientes ambientada en un sucio y violento mundo futuro que fue la primera serie de dibujos exclusivamente dirigida al público adulto. Solo se hizo una temporada con seis capítulos que obtuvo una tibia acogida.    

Desde finales de los 90 Ralph Bakshi se encuentra prácticamente retirado con ocupaciones como profesor de animación de la Escuela de Artes Visuales de Nueva York . En 2000 llevó a cabo un intento de regreso con un filme inacabado, Last Days of Coney Island, una historia de cine negro descrita por Bakshi como su filme más personal; Bakshi nunca ha podido acabarlo. En la década de 2000, numerosos libros, retrospectivas, ediciones en DVD de sus películas y homenajes tratan de hacer justicia al legado de Ralph Bakshi, el hombre que anticipó cosas como Family Guy o South Park y ofreció un gran número de momentos memorables e innovaciones técncias en la historia del cine de animación. Un genio iconoclasta y maldito que demostró que los dibujos animados podían ser una cosa no solo de niños.


 
FILMOGRAFÍA (LARGOMETRAJES)

Fritz the Cat (El Gato caliente) (1972)
Heavy Traffic (1973)
Coonskin (1975)
Wizards (Los Hechiceros de la Guerra) (1977)
The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos) (1978)
American Pop (1981)
Hey Good Lookin’ (1982)
Fire and Ice (Tygra, Hielo y Fuego) (1983)
Christmas in Tattertown (1988) (TV)
This Ain´t Bebop (1989) (TV)
The Butter Battle Book (1989)  (TV)
Cool World (Cool World, Una Rubia Entre Dos Mundos) (1992)
Cool and the Crazy (1994) (TV)