domingo, noviembre 08, 2026

RUEGA POR NOSOTRAS

 



**** y 1/2


Daniel Monzón es uno de los directores que hoy en día marca la diferencia en el cine español y con este Ruega por Nosotras vuelve a firmar una gran película a la estela de Celda 211 (2009) o El Niño (2014), sus obras maestras. El acercamiento a un oscuro episodio de la historia española contemporánea como es el de la existencia del Patronato de Protección de la Mujer, institución creada en 1941 bajo el régimen franquista a partir de una institución similar previa nacida a principios del siglo XX (y que duró increíblemente hasta 1985 una década después de la muerte de Franco), sirve para mostrar la crueldad extrema con la que aquél régimen dictatorial actuó contra ciertos colectivos- en este caso mujeres jóvenes supuestamente “descarriadas” y con “malos hábitos” y en realidad muchas ellas con pocos o ningún recurso y/o provenientes de familias desestructuradas- y el papel sumiso a la dictadura y represor que ejerció muchas veces la iglesia católica española en aquella época, además de, en definitiva, mostrar el difícil status y papel de la mujer aquellos años. Cine de denuncia histórica pero también,y claro está, un drama crudo y sin cuartel que el cineasta mallorquín logra elevar al máximo gracias a su pericia tanto en la recreación de ambientes como en la narración (guionazo total coescrito una vez más con Jorge Guerricaechevarría) y como en la dirección de actores. Uno de los mejores filmes españoles del año que casi seguramente tendrá su recompensa en los próximos Goya.

Este filme esta planteado prácticamente como un drama carcelario, con muchos elementos reconocibles de este tipo de cine (internos que se quieren fugar, diferentes tipologías de reclusos, guardianes indeseables, conflictos violentos, castigos salvajes) que Monzón ya toco de otra manera en Celda 211 pero que aquí aparecen de otra manera muy diferente con muchachas de entre 15 y 21 años encerradas en un reformatorio del patronato, regido por monjas, casi todas ellas en realidad víctimas de la incomprensión y de la falsa moral de la época. La protagonista de nuestra historia, Ana (Zoe Bonafonte, vista en El 47) es una chica de 19 años de buena familia barcelonesa que en 1974 es enviada por su rígido padre (Xavi Saéz) a un centro del Patronato de la Mujer por sus salidas nocturnas y por haber tenido relaciones sexuales con su novio. Su fuga a los pocos días y su regreso al hogar familiar aumentarán en sus católicos progenitores la vergüenza al que dirán y se verá de nuevo interna en un centro de la provincia de Madrid de reclusión aún más severa donde se reencontrará con Sole (Manuela Calle) una chavala que conoció en el centro de Barcelona con más calle y vivacidad, y entablará amistad con otras adolescentes y veinteañeras. Durante dos años -de 1974 a 1976, es decir desde el ocaso del franquismo hasta el comienzo de la transición- Ana y sus compañeras vivirán un infierno kafkiano en un ambiente opresor y malsano y no muy cristiano en sus valores precisamente, pese a estar regido por religiosas: aquí la figura de las ordenes religiosas dedicadas a ese tipo de cometidos no sale muy mal parada y el retrato es despiadado pero por desgracia históricamente certero. Aquí conviene destacar el espectacular papel que encarna esa estupenda actriz que es Adelfa Calvo en el papel de una desagradable y déspota madre superiora que se convierte en la némesis de Ana: una auténtica robaescenas que ene este filme tiene escenas memorables- especialmente en las que interactúa con Zoe Bonafonte o en las que el personaje trata de imponer su autoridad- que puede que se lleve su (segundo) Goya a mejor actriz de reparto.

Una ambientación de época de diez en donde destaca un vestuario muy elaborado y una puesta en escena muy cuidada en donde las escenas del reformatorio y ss estancias están representadas de manera tan funcional y palpable -casi uno se puede hacer un mapa del edificio- como inquietante gracias a un excelente manejo de la atmósfera entre cercana al thriller, conforman que esta es un película de muchos kilates cuyo regusto amargo, no exento de esperanza, que le queda al espectador es señal inequívoca de que el filme ha logrado su objetivo. Las jóvenes actrices, las cuales llevan el peso del filme, hacen un trabajo excelente en donde Zoe Bonafonte destaca con su personaje central paradigmático de todo lo que podía representar ser una joven de 19 años con un mínimo de rebeldía aún en los compases finales del régimen franquista y del castigo que le podía llegar a suponer y cuya evolución en la institución se antojaba clave para su supervivencia. Una excelente película áltamente recomendable que bien podría ser vista por muchos/as jóvenes para que conozcan lo que ocurrió en un pasado no tan lejano y para que no se vuelva a repetir.



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