martes, mayo 27, 2014

El Aparatito Lumiere ANTONIO VEGA, TU VOZ ENTRE OTRAS MIL



 
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El documental cinematográfico, tan exitoso últimamente, parece querer consolidarse dentro del cine español y la verdad es que trabajos como este Antonio Vega, tu voz entre otras mil, ayudan mucho a este propósito ofreciendo una obra más que interesante y que conjuga bien valores artísticos e informativos, dentro de uno de los subgéneros documentales preferidos por los hacedores de este tipo de cine (y por el público): el documental musical. La figura del músico, cantante y compositor  madrileño Antonio Vega (1957-2009) era una perita en dulce que no podía ser desaprovechada en tanto que la historia de una de las mayores leyendas del rock español marcada por su descenso personal a las drogas y su peculiar personalidad influida por sus curiosos intereses técnico-intelectuales (astronomía, física, mecánica) y su carácter retraído pero tierno e ingenioso dibujan el retrato de un artista irrepetible y genial más allá de los detalles trágicos y morbosos de su intensa vida, bien reflejados (a veces en exceso)  en este documental.  Autor de algunas de las más maravillosas canciones del pop y el rock en castellano, el creador de Cada uno su razón, Una décima de segundo, Atrás, Tesoros, Lucha de gigantes o Chica de ayer merecía un filme documental biográfico que le hiciese justicia y la realizadora Paloma Concejero, proveniente de la televisión, sin grandes alardes lo ha conseguido pese a algún error.


Hay que señalar que a la familia de Antonio Vega, participante activa en este proyecto, esta película no le ha gustado nada en su resultado final ya que según ellos se recrea demasiado en el lado oscuro del músico haciendo hincapié en exceso en sus problemas con las drogas (constantes en Antonio) y en las excentricidades negativas de su carácter especialmente en los últimos años de vida cuando su deterioro físico y psíquico era imparable. Tal vez tengan su parte de razón, pero también son críticas injustas ya que la dimensión del Antonio Vega músico y creador singular es la que vertebra el espíritu del filme sí bien sus adicciones están demasiado presentes hasta tal punto que su constante reseña a veces corta de mala manera la progresión explicativa del filme y todo lo referente al lado humano de Antonio Vega, que da la impresión de que no está lo suficientemente desarrollado. Con todo, Tu voz entre otras mil,  es una película muy trabajada y degustable que hará las delicias de los fans de Antonio Vega y de su no menos mítico grupo Nacha Pop, de los seguidores del rock español de los 80  y de los amantes de documentos biográficos audiovisuales de primera magnitud. Hecha con un pulso entre contemporáneo y nostálgico y trufada de animaciones en diferentes técnicas (oportunas e ingeniosas, nada de pegote), escenas de El Gabinete del Dr. Caligari, Metrópolis o Arrebato, montajes que crean nuevos videoclips a través de diferentes imágenes “de biblioteca”  y multitud de material de archivo sobre Vega, Nacha Pop y la Movida Madrileña de los 80, tal vez peque de poco honesta en algunos momentos pero cumple su función con creces: mostrar la esencia vital, filosófica y creativa de Antonio Vega (algo que por otro lado no es nada sencillo). Además de diferentes declaraciones y entrevistas a Antonio Vega (en su inmensa mayoría material solo de audio poco antes de su muerte) se entrevista a su madre Marilúz Talles -una señora con un aplomo admirable- a tres de sus hermanos/as, a sus compañeros de Nacha Pop, productores, músicos de su etapa y solitario y a su ex esposa Teresa Lloret. Resulta toda una sorpresa cinéfila y periodística de primer orden la intervención de una enigmática leyenda del cine español como Will More (Joaquín Alonso Colmenares Navascués) el mítico Pedro del filme Arrebato  y de su hermana la no menos legendaria musa extraviada de la movida Carmen, a quien se le ha atribuido el meter a Antonio en el mundo de la droga: un momento histórico y kafkiano. Y al final de la película, la sensación de haber asistido a la semblanza de alguien tan irrepetible como su música

martes, mayo 20, 2014

El Aparatito Lumiere NUEVA VIDA EN NUEVA YORK (CASSE-TÈTE CHINOIS)




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En 2002 el director francés Cedric Kaplisch convenció a media Europa con su comedia Una casa de locos  (L`auberge spagnole ) simpática visión de las dudas vitales de los universitarios en un entorno tan peculiar y revelador por sus connotaciones de globalidad socio-cultural y humana (y todo lo que implica) como el de una residencia con estudiantes de Erasmus. Aquella película ambientada en Barcelona y protagonizada por jóvenes actores y actrices de diferentes nacionalidades descubrió a un nuevo valor como era entonces Romain Duris, que hacía suyo el personaje de Xavier Rousseau, una mezcla entre el Dustin Hoffmann de El Graduado, Michael J. Fox y Marcelo Mastroianni y en definitiva una interpretación y un personaje encantador. Así, las peripecias vitales de este joven parisino han tenido continuación, primero en la también efectiva aunque mas melodramática Las muñecas rusas (Les poupées russes) (2005) y ahora en esta Casse-tète chinois, un filme al igual que el anterior de la trilogía bastante diferente en tono y pretensiones que L`auberge spagnole pero tal vez el mejor de los tres. Queda patente que la saga ha devinido en un correcto y efectivo retrato del proceso de maduración personal y emocional de un hombre de la quinta del 74 con un contexto globalmente internacional en cuanto a lugares y personas en su vida. Así, esta tercera entrega se encuentra ambientada entre París y Nueva York (en las anteriores Barcelona, Londres y San Petesburgo cumplieron papeles centrales) y el mensaje a grandes rasgos vuelve a ser el mismo: todos los humanos de cualquier parte somos iguales, igual de brillantes, negados, imperfectos, hábiles, románticos, imprecisos, etc. Y todos nos encontramos con los mismos problemas a la hora de encontrar la felicidad. Este es el dilema ante el que se encuntra el ahora cuarentón Xavier, divorciado de su esposa inglesa y ex compañera de Erasmus Wendy (Kelly Reilly) y dispuesto a “resetearse” en Nueva York, a donde se ha trasladado para estar en contacto con sus hijos ya que Wendy y los chavales se han ido a vivir allí, y de paso a consolidar su carrera como escritor.


Un tono woodyallenesco preside el filme, para bien o para mal, en una historia entretenida y sugerente aunque irregular en su afán de mezclar drama y comedia. Más allá de una nueva chapuza con el doblaje en castellano (solo se oye prácticamente la lengua de Cervantes cuando en la VO se habla inglés y francés y algo de castellano) y en el título de la película en España (que nada tiene que ver con el original),  Casse-tète chinois cumple aunque sea raspadamente en plasmar sus intenciones de retrato humano generacional y en mostrar lo complicado de las relaciones interpersonales de cualquier tipo gracias a unos personajes a cercanos y creíbles que luchan denodadamente por conseguir el equilibrio emocional en su vida. Audrey Tautou (como Martine, la ex de Xavier) y Cecile De France (como Isabelle, la íntima amiga lesbiana del protagonista) son otras de las actrices que repiten con respecto a los títulos anteriores de la trilogía, cada uno con su papel básico en la historia y con significativas sorpresas incluidas. Nueva vida en Nueva York no pasará a la historia del cine europeo, pero es un filme agradable y bonito de ver, algo que muchas veces se echa en falta en bastantes comedias actuales.

sábado, mayo 17, 2014

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XXVI)

Bruma de Urriellu (2013)

Montón de madera (2013)

Orilla (2013)

Último esfuerzo (2013)

Bilbao amanece (2013)

Esperando (2013)

lunes, mayo 12, 2014

El Aparatito Lumiere THE LUNCHBOX (DABBA)




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Dada la poca abundante muestra del cine indio que llega a nuestras pantallas (la principal industria cinematográfica mundial por número de películas producidas anualmente) siempre es una buena noticia el estreno un filme de la India y además de calidad, rompiendo además los últimamente implantados con fuerza estereotipos occidentales sobre las características del cine de este país: no todo o casi todo son filmes musicales. Aunque se trata de una coproducción de India con Francia, Alemania y EEUU, The Lunchbox  pese a su tono occidentalista y su evidente afán por llegar al mercado internacional es una buena muestro de cine realista con tintes sociológicos y costumbristas hecho en el país asiático, aunque principalmente se trate de un filme intimista y romántico con sugerente mensaje. Una curiosa estructura epistolar (más propia de la literatura que del cine) refuerza el atractivo de una película modesta pero sugerente que entre otras cosas nos muestra el estado actual de la sociedad india y su afán por salir adelante en un entorno sociopolítico y económico aún empobrecido pero con voluntad de prosperar. Así, no debe extrañar el aspecto occidental de la película (del que no es ajeno el hecho de que se trata de una coproducción con países “del primer mundo”) que es casi una declaración de principios sobre adonde quiere dirigirse la sociedad india.            


Una extraña e imposible historia de amor inesperado es lo que nos cuenta The Lunchbox, entre Saajan Fernandes (Irrfan Kahn), el trabajador de una aparentemente próspera empresa viudo y a punto de jubilarse y Ila, una joven casada con un matrimonio infeliz (Nimrat Kaur) que se conocen por medio de las cartas que se intercambian tras mandarle Ida una primera carta de disculpa por equivocarse al enviarle por error la fiambrera con la comida para su marido, que Saajan consumió con entusiasmo. Así, se establecerá una relación sin contacto que poco a poco cambiará a los dos personajes, especialmente a Saajan. Bien contada y muy bien interpretada su ritmo a veces mortecino puede resultar poco inadecuado, pero su inteligente combinación entre comedia y melodrama consigue limar aristas y algunas imperfecciones de bulto. Para espectadores que deseen comprobar como los sentimientos son transculturales.

martes, mayo 06, 2014

El Aparatito Lumiere TREN DE NOCHE A LISBOA (NIGHT TRAIN TO LISBON)





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Modesta y esforzada coproducción europea basada en un best seller del suizo Pascal Mercier y dirigida con oficio pero con algo de desgana por Bille August, un director danés en su día interesante (Pelle el Conquistador, Las Mejores Intencionas, Smila: Misterio en la Nieve) pero que ahora solo es un director de encargo más aunque eso si con clase y sapiencia cinematográfica. Este drama histórico que rememora una época infausta en la historia de Portugal como fueron los últimos años de la dictadura de Salazar previos a la Revolución de los Claveles de 1974 mediante la historia de un influyente y olvidado escritor ficticio muerto en su juventud llamado Amadeu (Jack Huston) y las indagaciones que de esta historia hace en el siglo XXI un viejo profesor de instituto suizo (Jeremy Irons) que llega a Portugal buscando a la propietaria de un libro autobiográfico de Amadeu, desaparecida tras intentar llevar a cabo un suicidio evitado por el profesor.  Así, en un intento de combinar las dos historias- la peripecia vital de Amadeu en un Portugal de los 70 en donde la lucha contra el régimen y por la propia supervivencia lo era todo por un lado, y el aparente resurgir vital del profesor Raimund Gregorius gracias al contacto con el legado del escritor y médico muerto en su juventud por otro- la película sabe mantener el interés del espectador con una historia bien contada especialmente en los diversos flashbacks de la historia de Amadeu pero que en cuanto asoma al presente en el forzado y casual proceso de investigación de Raimund, hace aguas por culpa de tópicos, situaciones esperables y un escasamente convincente manejo de la emoción.


Aunque el reparto internacional funciona adecuadamente (intervienen también Charlotte Rampling, Bruno Ganz, August Diehl, Melanie Laurent, Cristopher Lee, Lena Olin pero sobre todo bastantes intérpretes portugueses en papeles secundarios) la puesta en escena se antoja insuficiente e imprecisa en un tono general que trata de funcionar como un reloj pero se ve lastrado por lo poco precisa que es la historia en el momento actual con escenas y giros poco creíbles y una sensación de esbozo permanente. Pese a todo, la película al final termina dejando buen sabor de boca gracias a su voluntariosa factura y su dinamismo a al hora de acometer un fresco histórico sugerente que por desgracia no llega a transmitir el mensaje que debiera.



viernes, mayo 02, 2014

SHERPAS, EL PUEBLO DE LAS CUMBRES (y II)





Un mantra en las montañas

Mientras la mayoría de los habitantes de Nepal son de religión hindú la religión de los sherpas es una secta (rama) del budismo tibetano, concretamente la más antigua, el Nyingmapa (la Secta del Gorro Rojo) que data del siglo VIII. Esta rama rinde culto a las deidades locales y tiene un marcado carácter místico y chamánico. Los sherpas suelen practicar rituales para honrar a las deidades; muchas según ellos habitan en todas las montañas, las cuevas y los bosques. Es por ese motivo que los sherpas consideran sagradas a las montañas del Himalaya, como el Everest (Chomolungma en su idioma) al que veneran como “Madre del Mundo”. En el Nyingmapa existen también comunidades monásticas de monjes y monjas célibes pero estas han sido introducidas a posteriori, además de lamas como guías espirituales y autoridades religiosas locales, que pueden ser bien monásticos o residentes en la aldea. Existen en la región de Solukhumbu varios monasterios o gompa respetados por los habitantes de las aldeas limítrofes, siendo el de Tengboche el más antiguo, visitado y venerado. Aunque los monjes o monjas viven una vida de aislamiento con respecto al mundo exterior suelen celebrar festivales anuales en los que invitan al público en general. Además de estos elementos del budismo “estándar”, el Nyingmapa tiene figuras chamánicas y espirituales como curanderas y visionarios. Hay que decir que una minoría de sherpas practica el hinduismo y el catolicismo.         


En los hogares sherpa hay multitud de reliquias y objetos religiosos a los que rezan y entregan ofrendas. En el exterior, se pueden ver otros símbolos religiosos como los Muros Mani, piedras grabadas con mantras y oraciones,  y los Chodens, mojones en los caminos adornados con banderas tibetanas de oración. Como todas las ramas del budismo, el Nyingmapa proclama el trabajo y la ayuda para los demás además de la compasión y es por ello que los sherpas dedican su actividad como guías en ayudar en cuerpo y alma a los escaladores en su objetivo de alcanzar una cima, desinteresándose ellos mismos de alcanzar dicho propósito y sin ningún deseo de alcanzar la gloria personal, algo contrario a su religión. Es normal que una vez alcancen una cima, lo sherpas entreguen ofrendas a las deidades. El estrecho vínculo de los sherpas con la montaña y con el Everest especialmente como vemos tiene un marcado componente religioso.          


Los sherpas, el Everest, y las cumbres: la escalada espiritual


La relación especial del pueblo sherpa con la montaña si bien siempre ha tenido ese componente espiritual si que es cierto que en los últimos tiempos se ha entremezclado con la lucrativa colaboración (ya tradicional) con los occidentales en su afán por conquistar las cimas del Himalaya, especialmente la del Everest. Aunque los sherpas respetan esa obsesión competitiva y de gloria personal de los escaladores, muchos consideran que la práctica deportiva y turística en las cimas supone un desprestigio y e incluso un sacrilegio para sus montañas sagradas, en especial para el Everest, su Madre del Mundo. Pero precisamente por sus creencias religiosas antes comentadas, el hecho de que los sherpas se vean eclipsados en sus conquistas a la cumbre del Everest por los escaladores del mundo occidental no parece importarles demasiado: el propósito de sus ascensiones sigue siendo puramente espiritual.  

Pese a su pericia en la alta montaña, es evidente que tantas ascensiones anuales acompañando a escaladores occidentales a la más complicada montaña del mundo (se estima que desde la primera ascensión exitosa al Everest en 1953 más de 2.200 personas lo han escalado ya) ponen en peligro la vida de los sherpas. De hecho, se estima que un tercio de los accidentes sucedidos en el Everest han tenido como protagonistas a los sherpas y muchos son los que han perecido en las frías laderas del Everest. Un cruel destino para una etnia que acepta sin rechistar su rol secundario en el deporte de la montaña, siempre en la sombra y con un total espíritu de sacrificio. Tenzing Norgay (1914-1986), uno de los dos primeros hombres en la historia que coronaron el Everest el 29 de mayo de 1953, el primer sherpa de la historia que se convirtió en una celebridad, es el vivo ejemplo del espíritu montañista sherpa. Tenzing, que llevaba ya casi 20 años de experiencia como porteador y guía antes de la expedición, fue el hombre que mostró al mundo la habilidad del pueblo sherpa en la montaña y desde entonces es inevitable asocial al los sherpas al Everest y viceversa.

En la actualidad, muchos sherpas han interiorizado la guía de montaña como su modo de vida y de hecho es ya su principal fuente de ingresos; muchos sherpas también han constituido sus propios negocios de trekking y montaña y sus propios hoteles para turistas. Todo esto ha supuesto una cierta recuperación económica para la región de Solokhumbu dentro de la pobreza reinante en Nepal, uno de los países más pobres del mundo y gracias al auge del turismo y el montañismo en la zona, la región va modernizándose en pequeña escala (plantas eléctricas, comercios de diferente tipo, internet), pero el futuro para los sherpas en su hogar aún no es nada halagüeño. La pobreza sigue siendo grande (la economía de subsistencia para muchas familias de campesinos y granjeros sigue siendo notoria) y la abrupta y accidentada geografía del territorio impide futuros desarrollos en las villas y aldeas. Es por ello que la población en Solokhumbu está decreciendo con los jóvenes sherpas emigrando en los últimos años a poblaciones con altitud más baja de Nepal o áreas urbanas como su capital Katmandú, además de algunos incluso al extranjero (EEUU) dadas las pocas perspectivas que hay para sus hijos, incluido en el aún deficiente aspecto educativo. Por otra parte, la afluencia turística a la zona y especialmente al Parque Nacional de Sagarmatha ha hecho que aumente la deforestación de muchas áreas para adecuarlas a la construcción de equipamientos para los turistas así como la contaminación; mientras, el Gobierno de Nepal trata de proteger el medio ambiente de la zona. 


Héroes sherpas

Edmund Hillary y Tenzing Norgay

Además de Tenzing Norgay, otros sherpas han entrado en la historia del deporte del montañismo: Pemba Dorije y Lhakpa Gelu, que compitieron en 2003 para la lograr ascensión más rápida al Everest desde el campo base venciendo Gelu con un tiempo de 10 horas y 46 minutos; Chhurim Sherpa, la primera mujer que consiguió ascender dos veces en un mismo año a la cima del Everest (en 2012) siguiendo los pasos de otras sherpas como  Pasang Lhamu Sherpa, la primera mujer nepalí en coronar el Everest falleciendo en el descenso (1993) y Pemba Doma Sherpa, que falleció en una caída en el Lhotse en 2007; Apa Sherpa que en mayo de 2011 batió el record de ascensiones al Everest- 22 en total- algo que llevaba haciendo desde 1990; Jamling Tenzing Norgay, el hijo de Tenzing Norgay que ascendió en 1996 en la famosa expedición de David Breashears, Ed Viesturs y Araceli Segarra. El mundo de los sherpas está repleto de héroes anónimos- a estos nombres habría que unir otros muchos- que muchas veces han dejado su vida en la montaña sin ninguna repercusión mediática, algo que si ocurre cuando fallecen o tienen accidentes montañistas occidentales.          



Los sherpas, un pueblo íntimamente unido al Everest y al Himalaya y a la conquista de retos que en un tiempo fueron inconcebibles para la humanidad. Hombres y mujeres de una etnia sencilla y humilde que se han ganado el aprecio y la admiración mundial por derecho propio. Modestos superhéroes que aman y veneran con fervor religioso el Everest y todo lo que representa, consiguiendo que su vivencia espiritual y religiosa y su vida diaria sean una continua y apasionante aventura a ojos occidentales, aunque ellos lo vean de otra mucho más sencilla manera. Porque como dijo alguien, donde el mundo ve un obstáculo geográfico que salvar, los sherpas ven un modo de vida

miércoles, abril 30, 2014

El Aparatito Lumiere THE AMAZING SPIDER MAN 2: EL PODER DE ELECTRO (THE AMAZING SPIDER MAN 2: RISE OF ELECTRO)




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Con la saturación de filmes de superhéroes Marvel (y no de Marvel) que desde hace más de diez años campea por la salas de cine ya nada en nuevas películas basadas en los personajes de la famosa editorial americana parece resultar a priori entusiasmante y desde hace tiempo rara vez suscitan estos filmes interés fuera del círculo de los fans de los superhéroes. Esta segunda entrega del “reboot” del personaje de Spider-Man, que como la anterior de 2010 está dirigida por Marc Webb y protagonizado por el poco convincente Andrew Garfield como Spidwer-Man / Peter Parker, si bien resulta mejor que aquella primera parte (tampoco era demasiado difícil), resulta un filme repetitivo y poco estimulante pese a algunos momentos aislados de lucidez de buen cine de acción. Una película que tiene como principal fallo en su credibilidad el no saber culminar la trama que se dejó a medias en la anterior película como efecto dramático y que se antojaba clave desde el punto de vista narrativo no puede funcionar nunca como una secuela como Dios manda. Es por ello que pese a los esfuerzos por dotar a este nuevo Spider-Man interpretado por Andrew Garfield de un guión aparentemente más sólido y más acorde con el espíritu del personaje que el de la primera entrega Rise of Electro sea solo un filme de entretenimiento que se limita únicamente a cumplir el expediente desaprovechando buenos enfoques dados en esta ocasión.


Aunque en un principio la película parece explorar las consecuencias de la condición de superhéroe del joven Peter Parker en su vida personal de una manera entre irónica y dramática y su relación con diferentes personas desde su novia Gwen Stacy (Emma Stone) hasta su tía May (Sally Field) pasando por la multitud de fans neoyorquinos del héroe arácnido -entre los que se encuentra el ingeniero electricista Max Dillon (Jamie Foxx), un seguidor enfermizo que se convertirá tras un accidente en el alucinante hombre eléctrico Electro- y su amigo millonario Harry Osborn (Dane DeHaan), la película tarde mucho en arrancar en cuanto a interés y pronto se zambulle en un maremagnum de efectos especiales y situaciones demasiado forzadas y rápidas que tratan de ser (torpemente) files a los cómics originales. Es cierto que hay un par de secuencias de acción que son de lo mejor que se ha visto en las adaptaciones de los superhéroes Marvel, que los efectos visuales están hechos con cerebro y sentido del espectáculo y que Jamie Foxx está excelente como Electro, pero una vez más la nada convincente presentación del personaje central -demasiado bocazas, facilón y graciosillo-  echa cualquier intento por tierra. Esto no gustará nada a los fans del personaje, pero por otra parte se verán complacidos con la aparición de un villano legendario del mundo de Spider-Man como es Harry Osborn / Duende Verde (DeHaan está muy bien, ojo con este joven actor), la irrupción en cameos de otros no menos míticos y sobre todo el hecho de que parte del guión este basado en una de las historietas más legendarias de Spider-Man (tal vez la más querida por sus seguidores). Por lo demás, poquito hay en las nuevas aventuras del Hombre Araña.

sábado, abril 26, 2014

SHERPAS, EL PUEBLO DE LAS CUMBRES (I)




Conocidos mundialmente por ser la etnia nepalí de origen tibetano que ayuda a los escaladores de las altas cumbres de la cordillera del Himalaya en sus ascensiones (Lhotse, Kanchenjunga, Annapurna, Everest) y en cuya región de Solukhumbu residen, los sherpas son algo más que un pueblo de escaladores increíblemente habituado a la estancia y la resistencia en grandes alturas montañosas y con especial habilidad para la escalada. Aunque el término sherpa en el habla popular de cualquier idioma ha terminado asociado al ayudante o guía de los escaladores (generalmente en el Himalaya), sea cual sea su etnia, lo cierto es que el pueblo Sherpa es mucho más que eso. Con una cultura peculiar de raíces tibetanas (pero diferente dentro de la nepalí o la chino-tibetana) estrechamente asociada a la montaña y a su religión rama del budismo, los sherpas son una raza fascinante y peculiar que no deja indiferentes a etnólogos, geógrafos, historiadores, deportistas y turistas. 


La gente del este

Solokhumbu y el Everest
El término tibetano Sherpa significa “gente del este”: aunque siempre se ha pensado que esto es debido a que la mayor parte de los sherpas de Nepal se encuentran en el este del país en la región de Solukhumbu (Shar en idioma sherpa es este y pa pueblo o gente) lo cierto es que este nombre, como veremos luego, pudo tener otro origen. Se estima que hoy en día hay aproximadamente 180.000 sherpas, cuya mayoría (unos 155.000) se encuentran en Nepal. En la zona oriental de Nepal, en el distrito de Solukhumbu o Solu Khumbu y en el de Parak, es donde se encuentran la mayoría de sherpas nepalíes aunque también hay minorías sherpas al oeste de Nepal en el valle de Rolwaling y en la región de Helambu al norte de Katmandú. Fuera de Nepal hay población sherpa en la India, en su mayor parte en el distrito de Darjeeling (unas 20.000 personas) y en China, concretamente en la Región Autónoma del Tíbet (poco más de 2.000 Sherpas) Muchos sherpas, sin embargo, han emigrado a occidente en años recientes: en Nueva York reside la comunidad sherpa occidental más numerosa  con 2500 personas.  El idioma original de los sherpa es el sherpa, que pertenece al grupo lingüístico tibetano-birmano dentro de la familia de idiomas chinotibetanos (al que también pertenecen los idiomas chinos y tai) y es hablado aproximadamente por el 80% de la población Sherpa de Nepal -el resto solo habla nepalí, idioma oficial de Nepal de origen indoeuropeo y del grupo indo-iranio-.  El idioma sherpa, no obstante, resulta incomprensible para los hablantes de otros idiomas tibetanos ya que no se considera un dialecto del tibetano como el U-Sang de Lhasa o el Kham, ambos de la región de Tíbet en China, sino un idioma aparte, aunque por otro lado la mayoría de las lenguas tibetano-birmanas son totalmente ininteligibles entre sí. Los propios sherpas no escriben su lengua.    

El pueblo sherpa llegó a Nepal hacia el siglo XV procedente de Kham, una región histórica que por entonces aglutinaba a la provincia china de Sichuan (de donde se cree que partió la mayoría de los sherpas) y la Región Autónoma del Tíbet, perteneciente hoy también a la República Popular China, estableciéndose tras atravesar el Paso de Nangpala en las regiones montañosas del Himalaya en el noreste del actual Nepal, concretamente en las zonas central y sur himalayenses en la región conocida hoy como distrito de Solukhumbu. Los sherpas que llegaron al Himalaya eran un pueblo nómada de origen étnico tibetano que aunque lograron asentarse en Khumbu (la región más oriental de Solukhumbu, entre 3.300 y 4.000 metros de altitud) donde fundaron un enorme número de aldeas a los pies del sur del Everest continuaron expandiéndose hacia el oeste del actual Nepal hasta el siglo XVIII. Se dice que antes del siglo XV, las tribus de Kham que emigraron hacia el Himalaya eran llamados Shyar Khamba (gente del este de Kham en tibetano) y que de allí pudo venir el término sherpa una vez se asentaron en Khumbu. Convertida en una de las muchas tribus más o menos aclimatadas en el territorio que ya existían antes de la unificación del Reino de Nepal en 1768, los sherpa vivieron antes de la unificación durante largo tiempo de forma nómada dedicados al pastoreo de yaks y el comercio de trueque por toda la cordillera del Himalaya, aunque después se fueron dedicando a la agricultura (trigo principalmente) dentro de las fronteras de Solukhumbu, por entonces una región mucho más forestal de lo que es en la actualidad. No se conocen muy bien las causas del movimiento migratorio desde Kham, pero este prosiguió hasta el siglo XVI y se cree que en esa época pudieron influir conflictos religiosos relacionados con el Budismo Mahayana. En la actualidad existen más de 20 clanes sherpas según la tradición oral descendientes de cuatro subtribus que migraron en épocas diferentes. Desde el siglo XIX los sherpa de Khumbu mantuvieron cierta autonomía dentro del Reino de Nepal, pero desde la segunda mitad del siglo XX el gobierno nepalí ha ido ampliando sus competencias en el distrito de Solukhumbu debido al interés turístico de la zona.      


De granjeros nómadas a escaladores

En 1880 se introdujo la patata en la comunidad sherpa y desde entonces el cultivo de esta ha sido uno de los modos principales de vida de los sherpas junto con la cría de yaks, bóvidos productores de carne y leche cuyo comercio ha sido desde tiempos antiguos una fuente de ganancias para los sherpas, además de servirles para el consumo interno. Aparte de la agricultura y la ganadería, la recaudación de impuestos fue otra forma de ganarse la vida para los sherpas, a la que por supuesto hay que añadir desde mediados del siglo XX  la guía de montaña, la labor por la que es más conocido en todo el mundo el pueblo sherpa. Los comienzos de los sherpas como guías y porteadores de montaña para los extranjeros en la cordillera del Himalaya datan de principios del siglo XX y están relacionados con los primeros contactos con población occidental (hasta entonces los sherpa fueron un pueblo prácticamente desconocido y aislado en las montañas y de hecho hasta 1949 Nepal tenía cerradas sus fronteras): los colonos ingleses de la limítrofe India británica precisaban de mano de obra para sus obras y construcciones en zonas como Darjeeling y muchos sherpas emigraron a dicha región India. A los británicos no tardaron en entrarles ganas de escalar el que ya era considerado (desde 1865) el monte más alto del mundo, el Everest encontrando en los sherpas a su servicio los guías perfectos como naturales y totales conocedores de la zona.


Hasta 1949 numerosos sherpas trabajaron de guías y porteadores para las expediciones inglesas al Everest y a otras cumbres del Himalaya, que por entonces se hacían desde el Tíbet debido al cierre de fronteras de Nepal. El químico y explorador escocés Alexander Kellas fue la primera persona que dio cuenta de un hecho singular: la fortaleza y resistencia de los sherpas escalando el Everest, así como otro elemento que ha acompañado siempre la caracterización del pueblo sherpa, el de su carácter afable, animoso y amistoso. Los aislados sherpas comenzaban a ser conocidos en todo el mundo. A partir de los años 50, la apertura de las fronteras en Nepal convirtió al territorio de Solukhumbu en el lugar de paso por excelencia para ascender a las cumbres del Himalaya y muchos sherpas comenzaron vivir de la guía y de la ayuda de montaña y del transporte de objetos como porteadores, algo que iba en aumento año tras año especialmente tras el punto de inflexión que supuso la conquista de la cima del Everest por primera vez en la historia en 1953 por parte del neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay, el primer sherpa mundialmente conocido. De ello hablaremos más adelante; pero simplemente decir que desde ese momento los sherpas se convirtieron en los guías de montaña por excelencia, los más hábiles y animosos en un entorno especialmente difícil por sus bajas temperaturas a altas alturas como es el Himalaya.


La vida de los sherpas

Aldea sherpa

Desde la apertura de Nepal y hasta hoy día Solukhumbu fue cobrando enorme importancia como destino turístico en gran medida por el auge de las expediciones de montaña al Everest y a otras cumbres, a lo que hay que añadir desde 1976 la designación de la zona del Himalaya en Solukhumbu como Parque Nacional de Sagarmatha (el nombre nepalí del Everest), un destino turístico de primer orden – Patrimonio de la Humanidad desde 1979- en donde viven 3.500 sherpas dedicados al turismo de montaña. Los sherpas, aunque se han visto históricamente beneficiados por el turismo y la actividad montañista en su territorio- desde hace tiempo su principal fuente de ingresos- aún conservan su ancestral modo de vida de subsistencia basado en la agricultura y la ganadería (yaks). Solukhumbu, el hogar de los sherpas, es un territorio rocoso y con escasa vegetación en la actualidad, reducida a especies propias de paisaje rocoso como el junípero y el rododendro en la zona de Khumbu, aunque Solu es algo más fértil con pinos y cicutas. Desde sus primeros tiempos en Solukhumbu los sherpas comenzaron a dominar la montaña y a adaptarla a sus necesidades al establecer huertos en terrazas excavadas de forma de escalón en la roca de las laderas: es un hecho que allí los viven a mayor altitud que cualquier otro ser humano en el planeta y eso ha condicionado totalmente su cultura y su modo de vida. Cuando se dedican a trasladar el ganado o a desplazarse para intercambiar bienes para su comercio de trueque y subsistencia pernoctan en cabañas de piedra.


La rueda no existe en la cultura sherpa, en parte debido a lo extremadamente irregular del terreno en Solukhumbu. Los carros, consecuentemente, no existen y por ello el desplazamiento de personas se hace a pie y el transporte de objetos se efectúa mediante bestias de carga (yaks) o incluso personas por senderos. Acostumbrados muchos sherpas a llevar pesados cargamentos (leña, material de construcción) desde temprana edad a veces recorriendo distancias kilométricas, estos han desarrollado una increíble habilidad como porteadores que históricamente les ha servido para desempeñar ese cometido en el mundo del montañismo. Los porteadores sherpas llevan una enorme cesta en su espalda sujeta a la cabeza mediante una cuerda en la frente que está atada a la cesta. Las mujeres sherpas tradicionalmente no se habían dedicado a la montaña o al porteo hasta fechas más bien recientes en que esto ha comenzado a cambiar; se ocupaban principalmente a las labores de granja y a cuidar de la casa y de la familia.


En general, la vestimenta tradicional sherpa recuerda a la tibetana. Los hombres visten una camisa larga llamada kitycow o el típico traje sencillo de faldón llamado chhuba, vestida sobre una camisa o raatuk y pantalones (kanam), además de una chaqueta ocasional llamada tetung. Las mujeres visten tongkok, vestidos largos, complementados en ocasiones con delantales delanteros y traseros. La mayoría de las ropas sherpas están hechas a mano con lana, aunque últimamente se utilizan prendas sherpas fabricadas en Nepal, lo mismo que ropa occidental. Las casas son de piedra, de uno o dos pisos y  presentan un amplio espacio alrededor. Todas ellas deben tener en su interior espacio (establos) para los animales domésticos y lugares de oración o lugar para las deidades. Los tejados son de dos aguas y están hechos de materiales naturales locales o de metal importado. El estilo arquitectónico de las casas es sencillo con base rectangular, pero con variaciones en sus dimensiones o disposición dependiendo de donde se encuentren: laderas de las montañas o antiguos asentamientos de ríos o lagos. Las casas se construyen como nueva vivienda cuando un hijo contrae matrimonio y en la construcción colabora toda la comunidad. Las casas pueden heredarse a la descendencia cuando son desocupadas y no pueden ser vendidas. La alimentación de los sherpas esta mayormente conformada mayormente por la patata, el trigo y los productos del yak: la carne, la leche y la mantequilla.

No hubo prácticamente educación formal en Solokhumbu hasta la década de los 60 del siglo XX cuando se fundó la Fundación del Himalaya de Edmund Hillary, que construyó 30 escuelas en la región. No obstante, aún hoy día existe un alto absentismo escolar debido a que los alumnos deben recorrer largas distancias para desplazarse a la escuela. El sistema sanitario está también pendiente de  desarrollarse completamente en el área aunque existen varios hospitales creados por la Fundación Hillary.


La legendaria habilidad de los sherpas en la montaña tiene una insólita explicación: su extraordinaria habilidad para soportar grandes altitudes sin un contingente de oxígeno adicional y sin padecer mal de altura, fenómeno que sigue fascinando a la comunidad científica. Aunque no se sabe a ciencia cierta la razón de este fenómeno, algunos estudios señalan que esto puede deberse a que los sherpas tienen más hemoglobina que transporta oxígeno en su sangre que otras personas, además de que esta etnia absorbe el oxígeno en su sangre de una manera más eficiente.  


CONTINUARÁ

martes, abril 22, 2014

El Aparatito Lumiere IDA




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Esta logrando mantenerse en las pantallas y con espectadores esta interesante y cuidada producción polaca que con escasos medios y una historia da calculada parquedad escénica y dramática consigue conmover y perturbar aunque eso sí, sin  ninguna emoción explícita. Ambientada en los 60 en plena etapa del régimen comunista en Polonia, la Ida del título (Agata Trzebuchowska) es una joven de unos 20 años criada en un convento de monjas que ejerce ahora como novicia a punto de tomar los votos. Antes de eso, ha de conocer a su única pariente viva, su tía Wanda (Agata Kulesza) una jueza alcohólica y desnortada pero admirada en el Partido Socialista por su trayectoria intachable en el pasado, que revela a la muchacha su condición de judía hija de un matrimonio ejecutado durante la II guerra Mundial. La búsqueda de el paradero del los cadáveres de los progenitores de Ida llevará a tía y sobrina a una extraña e inesperada alianza de tintes imposibles en donde Ida observa el mundo exterior alejado del convento con estupor y miedo, siempre con la figura de sus desquiciada tía como omnipresente y desagradable presencia-influencia. La indagación en el pasado empeorará las cosas para ambas mujeres, especialmente para Wanda, que verá como ¿olvidados? fantasmas reaparecerán clarificando a Ida el por qué del comportamiento de su tía.


Rodada en un bellísimo blanco y negro, esta película trata de saldar cuentas con el pasado más o menos reciente de Polonia y las múltiples contradicciones que vivió ese país especialmente durante la II Guerra Mundial, algo que el comunismo no fue capaz de mitigar. Más un drama intimista que un filme denuncia, las dos protagonistas están espléndidas cada una con momentos más que interesantes e incluso sobrecogedores. Con muchos espacios en blanco y sugerencias, el espectador debe en muchas ocasiones ir reconstruyendo la historia para terminar situando todo el contexto, sin que esto lastre en absoluto los logros de un filme muy recomendable.