lunes, septiembre 17, 2018

LA GAVIOTA (THE SEAGULL)




** y 1/2

Resulta una mezcla extraña de sentimientos ver como obras maestras de la literatura universal se convierten en películas que aunque correctas no dejan de ser rutinarias. El síndrome de las miniseries televisivas- un formato muy habitual para adaptar clásicos literarios- parece haber inoculado una querencia desde la gran pantalla por hacer filmes más bien rutinarios, con medios justos y metraje modeado que a la alrga no hacen justicia a la fuente original, tal es el caso de La Gaviota, la obra teatral que Anton Chejov escribió en 1895 y que ya ha sido llevada a la pantalla en varias ocasiones convertida aquí en una apañada aunque esforzada producción norteamericana dirigida por un hombre de teatro como Michael Mayer que, eso si, se ha esmerado por plasmar lo más fielmente posible la filiación teatral de la historia con una puesta en escena esmerada y un buen trabajo de un interesante reparto. Pero la´s grandezas de aquella historia sobre amores imposibles y el a veces baldío esfuerzo humano ante los avatares del destino aparece aquí apocada y desnaturalizada.

No hay nada reprochable ante una Annette Bening que está más que creíble como la ambiciosa e irresponsable actriz Irina Arkadina, el desencadenante de la historia, o una Saoirse Ronan (¿se esta encasillando esta chica en papeles de época?) que sin estar tan deslumbrante como en otras ocasiones resulta muy apropiada como la joven e inocente pero decidida Nina, incluso el joven y casi desconocido Billy Howle convence aunque con reservas por su inexpresividad como el aspirante a dramaturgo y amante despechado Konstantin Treplyov, pero la trama avanza a trompicones  y la prominencia de diálogos frente el desarrollo de la acción- rasgo puramente teatral- lastran el resultado final. Con todo, es posible que guste a los amantes del teatro y de los clásicos universales.

martes, septiembre 04, 2018

ALPHA





***

Sin muchas pretensiones artísticas pero con ganas de contar de la mejor manera posible una historia tanto épica como enormemente sugerente se presenta esta película que combinando entretenimiento y mensaje con el cine de aventuras en tiempos remotos (la prehistoria) como telón de fondo ofrece un curios relato pseudohistórico del origen de la simbiótica relación entre el perro y el ser humano. El realizador Albert Hugues (Desde el infierno, El libro de Eli) no ha pretendido una película meticulosamente fiel a lo que se supone que vino a ser la vida del hombre prehistórico al estilo de En Busca del Fuego, sino una bonita fábula idealizada con una historia sencilla que pueda cautivar a todos los públicos (incluido el infantil). En medio de un derroche de efectos y escenarios digitales para recrear el paleolítico superior cercano a la glaciación se consigue una película naturalista trufada de bellos paisajes (reales o artificiales) realzada por una espectacular fotografía panorámica: lástima que a veces la imagen sea un poco plana y que tampoco ayuden los insertos digitales, por lo que la vistosidad de los escenarios a veces se queda corta.   
                                                                                                              
El hecho de que la historia se ambiente en la prehistoria sirve de perfecta excusa para trazar una historia muy sencilla pero con todo el emotivo aliento épico de tratar de contar un descubrimiento fundamental para la humanidad, si bien de una manera un tanto simplona: Keda (Kodi Smit-McPee) el adolescente hijo de una tribu de Homo Sapiens dedicados principalmente a la caza es dado por muerto tras despeñarse cazando bisontes. Superviviente y tratando de curar sus heridas conoce a un lobo extraviado de su manada con el que al principio rivalizará por la comida pero que en poco tiempo se convertirá en compañero inseparable. Entre el muchacho y el lobo se establece así un vínculo afectivo que hace que el animal se amanse pero sin dejar de proteger a Keda mientras que este madura en su experiencia lejos de los suyos. Pese a que en la descripción de la relación entre el chaval y el lobo hay demasiados lugares comunes mil veces vistos, la película sabe como mantener interés con un diálogo mínimo gracias a unas imágenes evocadoras, pero su inapropiado ritmo y su a veces poco convincente retrato del paleolítico unido a otros anacronismos (el propio nombre del bicho, una palabra griega que una lengua preindoeropea no hubiese conocido, pero claro aquí no está asesorando Anthony Burgess) a veces hacen caer en el tedio y lo estrambótico. Pero no importa, Alpha es un bonito relato que demuestra como desde el cine de evasión se pueden hacer cosas más que interesantes.  

martes, agosto 28, 2018

EL VIAJE DE NISHA (HVA VIL FOLK SI)



***

Por desgracia no es nada inusual la historia que nos cuenta esta película, basada en parte en la propia experiencia de su directora y guionista la cineasta noruego-pakistaní Iram Haq que dirige su segundo filme. El fundamentalismo y la intolerancia de cierto sector de la religión musulmana en algunos países especialmente hacia las mujeres es lo que retrata con crudeza y sin ambages este decidido filme en donde una sensación de incomodidad para el espectador aparece en no pocos momentos. Esta producción noruega, rodada de manera verista y honesta y sin excesivos adornos melodramáticos supone un interesante intento de cine denuncia contemporáneo que en su vertiente de lucha por los derechos de la mujer en países de religión islámica cumple con creces. Una historia sobrecogedora en donde la esperanza y la tragedia plantean una encarnizada lucha con el trasfondo del muchas veces irreparable conflicto cultural.

Noshia, una adolescente de 16 años que vive en Oslo hija de pakistaníes emigrados a Noruega, vive feliz como una joven occidental con sus amigos mientras que con su familia se ciñe a las tradiciones de su país y a los obstáculos que su religión impone a las mujeres. Será precisamente el seguir una pauta comportamental occidental lo que le llevará a un enorme conflicto con su familia cuando su padre la descubre en su habitación con un chico. Siguiendo códigos del honor familiar musulmán, la familia de Nishia decide enviarla a la fuerza y contra su total voluntad con sus tíos y primos a Pakistán. Con consciencia de ser una prisionera, Nishia no obstante tratará de adaptarse a su nuevo entorno pero la experiencia pronto volverá a ponerse en su contra. Con duros momentos dramáticos y una buena plasmación del choque cultural en la frágil mentalidad de una adolescente, la película consigue convencer en la consecución de su finalidad aunque también es cierto que se hecha en falta un ritmo narrativo más concreto. Una buena muestra de cine social apto para un público amplio.

viernes, agosto 24, 2018

SIEMPRE JUNTOS (BENZINHO)



 ***

No necesita mucho esta película para cumplir su objetivo, que es el de ofrecer un melodrama social-costumbrista en donde la conciencia de estar en una situación social y económica desfavorable con respecto a otros contextos y condicionada estructuralmente por la circunstancia socieconómica de un país, es lo que mueve los sentimientos y actuaciones de su protagonista, una mujer brasileña treintañera cuya existencia como miembro de una familia de escasos recursos (como la mayor parte en el país carioca) comienza a cuestionarse a causa de un acontecimiento inesperado y fortuito. El miedo al cambio, acentuado además por un sinfín de condicionantes desfavorables, es lo que comienza a perturbar a Irene (Karine Teles) cuando su hijo adolescente Fernando (Konstantinos Sarris) es contratado por un club alemán de balonmano como una gran promesa en este deporte. Con un marido bastante mayor que ella, cuatro hijos (los mayores tenidos en la adolescencia) y varios problemas económicos y familiares, tanto de ella como de seres queridos, Irene afronta la inminente marcha de su hijo priemero esperanzada por la gratificación económica que esto supondrá a su familia y después desencantada ante la evidencia de que en realidad las cosas no cambiarán mucho

La película es una parábola de la situación de muchos países latinoamericanos donde supuestos cambios a mejor económicos y sociales al final se quedan en nada por los problemas estrcuturales de muchos de estos países (corrupción, abuso de las clases más poderosas, aprovechamiento por parte de las compañías multinacionales y de muchos países). Karine Teles está espléndida como una mujer que representa el desencanto de una generación en Latinoamérica (sobre todo del sexo femenino) cuya situación muy difícilmente pueda mejorar. Momentos dramáticos intensos descritos de manera realista y costumbrista sin concesiones a la galería y con lo justo que refuerzan la credibilidad de un film pequeño pero con personalidad. Muy buena muestra del cine brasileño que seguramente nos dará otras pequeñas y grandes sorpresas.

lunes, agosto 20, 2018

SOLO






** y 1/2

Un esfuerzo técnico muy bien llevado, que añadido al propósito de mostrar una tremenda historia real de superación con difícil plasmación cinematográfica- algo de lo que sale airoso este filme- fuerza las pretensiones del cine español, aunque por desgracia los propósitos al final se quedan algo lejos del resultado final. Y es que la odisea del surfista canario Álvaro Vizcaíno, que sufrió un accidente en Fuerteventura que le mantuvo dos noches en un inaccesible acantilado de la isla con varias fracturas y heridas y nada de alimento y logró sobrevivir pese a las penurias era un material de primer orden para una interesante película, pero las limitaciones espacio-temporales de la historia y su difícil sustrato dramático al final no han ayudado a hacer un gran trabajo pese a todo el esfuerzo invertido.

El veterano Hugo Stuven, un viejo zorro de la televisión con una carrera fundamentalmente en TVE que arranca a finales de los 60 en varios programas de todo tipo y que sólo había dirigido un largometraje hasta la fech,a Anomalous (2012), consigue momentos sobrecogedores gracias a una espectacular puesta en escena y un hilo narrativo coherente, todo ello ayudado por un montaje dinámico aunque a veces demasiado “estilo DJ” y una fotografía pulcra que capta magistralmente mar y playa sn obviar momentos submarinos. El pero se encuentra en una cadencia demasiado televisiva y en una insuficiente y algo confusa conjugación entre lo real y lo que le pasa por la cabeza al atribulado protagonista con momentos oníricos mediocremente insertados y con empacho de pretensiones: una pena, por que los momentos más veristas, filmados al estilo casi documental logran atraer al espectador desbaratando todo por unos añadidos de dudosa conveniencia. Con todo, el drama psicológico-filosófico del protagonista ente una situación límite se esfuerza por aparecer poderoso- y lo consigue- con momentos de cierta poesía aunque tal vez algo rutinaria. Alain Hernández está más que correcto como Álvaro Vizcaíno y sabe sustentar todo el filme con una interpretación de chapó convenientemente preparada. Aura Garrido le secunda como su pareja, Ona, en un papel demasiado simbólico. Una lástima que tal esfuerzo técnico y humano al final le haya faltado tan poco para ser una estupenda película.    

martes, agosto 07, 2018

HAPPY END


                  

***

El veterano Michael Haneke sigue queriendo demostrar que está en buena forma aunque en esta ocasión y tras una ristra de buenos filmes ofrezca una película simplemente aceptable e irregular en su apuesta. De nuevo con el drama social de tintes casi negros por bandera, con un tono de crítica aún mordaz pero demasiado obvio y vago y con un pesimismo antropológico que en esta ocasión carece de la inspiración de otras ocasiones, el director austriaco afincado en Francia no llega a sorprender como en otras ocasiones pero seguramente convencerá a sus seguidores más fieles con una película que trata de limar su tono amargo con insertos de comedia dudosamente oportunos. Isabelle Huppert de nuevo se encuentra en el reparto de un film de Haneke repitiendo una vez más su papel de mujer ambiciosa, fría y pelín desagradable en el que el director austriaco se empeña en encasillarla.

Aunque el filme toca temas tan tremendos como el odio familiar, el suicidio o la angustia de los menores ante el mundo de los adultos, la crudeza siempre asociada a Michael Haneke aquí se encuentra con un punto de dulcificación que hace que muchas veces se caiga en lo estrambótico, no obstante algún momento puntual (la paliza en un portal, la bizarra sesión de karaoke, el no audible diálogo del anciano de la familia con un grupo de inmigrantes africanos) nos recupera al mejor Haneke. Son la hipocresía en las relaciones familiares y la prepotencia de las clases más favorecidas los temas de este filme en donde se recurre a la cultura de las nuevas tecnologías de la comunicación (teléfono móvil, chat de Internet) como vehículo en algunas ocasiones tanto para mostrar imágenes y momentos más o menos significativos como para realizar una metáfora de la vacuidad impostada en las relaciones contemporáneas. Son los ojos de una niña de 12 años, Eve (Fantine Harduin) los que ven la decadencia de una rica familia de la Costa Azul cuando su padre, Thomas (Mathieu Kassovitz) la lleva a vivir con el y con el resto de los Laurent en su lujosa mansión familiar de millonarios tras la hospitalización de su madre, la primera esposa de Thomas. Eve, ante el desconocimiento de todos, intentó matar a su odiada madre con pastillas y el nuevo panorama vital que se le presenta es totalmente desalentador con una familia codiciosa y malamente relacionada en donde su tia Anne (Huppert) parece cortar todo el bacalao del clan además de la empresa de construcción de la que al familia es propietaria y que se enfrenta a una situación bien embarazosa. El veterano Jean-Lois Trintignat, como el desconcertarte patriarca de los Laurent (el personaje más significativo del filme), Franz Rogowski como Pierre el hijo rebelde de Anne y el norteamericano Toby Jones como el abogado y prometido de esta completan un reparto eficaz en una película que pese a puntuales momentos excelsos va perdiendo fuelle conforme avanza.       

jueves, julio 26, 2018

LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA (DAS SCHWEIGENDE KLASSENZIMMER)




 ** y 1/2

                                                                                  

Sin ser nada del otro jueves, resulta honesta e interesante esta película basada en una historia real de la Alemania dividida de la guerra fría dirigida por Lars Kraume, responsable de El caso Fritz Bauer. Estamos en 1956 en la antigua RDA y un grupo de estudiantes de secundaria de último año están consternados por los sucesos acaecidos aquel año en Hungría con la brutal invasión de la URSS hasta tal punto que comienzan a cuestionarse todas las bondades de los regímenes socialistas y del tutelaje de los países del este de Europa por parte de la Unión Soviética. Solidarizados con el pueblo húngaro, que planta cara al invasor, deciden guardar un minuto de silencia al comienzo de una jornada escolar y como es lógico su osadía no les saldrá gratis. Con un reparto muy joven y una cuidada ambientación de la época, la película se enmarca dentro de la denuncia histórica y con un estilo narrativo ágil y unos diálogos con sustancia logra mantener una tensión dramática adecuada  para contar la crónica de una injusticia y sin escatimar en mostrar momentos más o menos anecdóticos que se suponen que ocurrieron en realidad.



La película cumple su función cuando muestra la lucha inocente e idealista de unos adolescentes criados en la Alemania del Este prácticamente recién separada de la República Federal contra un sistema que para ellos comenzaba a tener demasiadas fisuras y contradicciones y un sesgo totalitario que entraba en conflicto con la esencia teórica del socialismo. No obstante, resulta vaga en lograr insertar tramas dramáticas paralelas de peso u originalidad- el romance frustrado entre Kurt (Tom Gramenz) y Lena (Lena Klenke), las tumultuosas historias personales de Kurt y Erik (Jonas Dassler)- todo demasiado tocado de manera obvia pese al indudable atractivo dramático de dichas situaciones. Pese a todo, el interés pedagógico de esta película, no sólo desde el aspecto histórico, puede resultar interesante para el público adolescente y por ello es una opción acertada para padres/madres que quieran llevar a sus hijos a ver una película que les haga reflexionar.     

jueves, julio 19, 2018

MARY SHELLEY




 ***  
                                                                                  
Un esforzado y efectivo biopic de una de las figuras literarias más inusuales y sugerentes del siglo XIX, la de Mary Shelley (1797-1851) creadora de una de los relatos más inmortales de la literatura gótica (y romántica): Frankenstein o el Moderno Prometeo (1818), novela que publicó inicialmente de forma anónima y que sobra decir que ha sido fuente de inspiración de clásicos y obras maestras del séptimo arte. La misma historia real de la creación del personaje y todo el entorno y circunstancias que lo envolvieron - eterno paradigma de la era del romanticismo- también han sido por su indudable significación dramática objeto de atención de no pocos filmes: desde el prólogo de La Novia de Frankenstein (1935) donde se recreaba brevemente el reto que Lord Byron lanzó a sus amigos para escribir la historia más aterradora que fuesen capaces, otras películas se han ocupado de la historia de Mary y Percy Shelley y su estancia junto a Byron, Claire Clairmont y John William Polidori en Ginebra en el verano de 1816 bajo diferentes prismas: Gothic (1986) de Ken Russell, Haunted Summer (1988) y por supuesto esa joya que es Remando al Viento (1988) de Gonzalo Suarez, una de las obras maestras del cine español de todos los tiempos. Es cierto que muchos cinéfilos se apresurarán a comparar aquella película con esta Mary Shelley y dicha comparación hará salir a este filme mal parado, pero hay que señalar que esta suntuosa coproducción entre Reino Unido, Irlanda y Luxemburgo es la primera película que se centra principalmente en la figura de Mary Shelley y en la mayor parte de sus circunstancias vitales- algo que ya hacía la cinta de Gonzalo Suárez pero tomándose licencias poético-fantásticas- y por lo tanto puede considerarse por fin como la biografía cinematográfica definitiva de Mary Shelley, que aún tomándose bastantes licencias en cuanto a cronología o acontecimientos  y abarcando un periodo de tiempo incompleto y más bien breve resulta un trabajo cinematográfico esmerado y atrayente pero algo falto de pasión además de estar demasiado encorsetado a tics hollywoodienses.

La directora saudí Haifaa al-Mansour, responsable de La Bicicleta Verde (2012) debuta en el cine occidental de manera más que convincente y muestra cualidades para dirigir un filme de época ambientado en un entorno cultural que le es ajeno pero en el que se desenvuelve con soltura. La elección de Elle Fanning, una actriz norteamericana para el rol de Mary Goodwin-Shelley, parecía poco adecuada en un principio pero la joven intérprete está más que convincente y tiene momentos sublimes en el complejo papel de la muchacha rebelde, desde el punto de vista intelectual y emocional, que osó a desmarcarse a principios del siglo XIX de la autoridad paterna y familiar y de las convicciones morales de la época y se unió a Percy Bysshe Shelley (Douglas Booth en el filme), un personaje tan embaucador, contradictorio y altanero como fascinante con el que vivió una extraña y tortuosa historia de amor al más puro estilo romántico. En ese sentido, la película acierta en la presentación de los diferentes prismas de la escritora inglesa (inocente, feminista, rebelde, ilusionada, desgraciada) y ello se fundamenta principalmente en el excelente trabajo actoral de la más joven de las Fanning, una actriz con enorme futuro. La cuidada ambientación con diferentes ambientes de principios del XIX es de recibo con una fotografía pictórica muy adecuada al contexto a cargo de David Ungaro así como debe mencionarse la estupenda banda sonora de Amelia Warner, pero la película falla cuando trata de sumergirse en todo el entramado romántico de la historia de Shellley y resulta insuficiente cuando trata de ser poética. Tampoco ayuda un casting desigual de secundarios con Tom Sturridge que no convence en un rol tan goloso como el de Lord Byron y un Douglas Booth demasiado irregular, aunque Bel Powley como Claire Clairmont aporte buenos momentos. La historia a veces parece demasiado forzada al suprimir bastantes pasajes de la historia real, pero los momentos finales, que llevan a la verdadera confrontación de Mary con Percy y que resume el espíritu de la más famosa creación literaria de la escritora, justifican las razones para hacer esta película. Para amantes de las historias con verdadera enjudia, y por supuesto, de los libros.

domingo, julio 15, 2018

NO TE PREOCUPES NO LLEGARÁ LEJOS A PIE (DON´T WORRY HE WON´T GET FAR ON FOOT)



 ***  y 1/2
 


Últimamente los boipics sobre personajes inusuales y/o controvertidos, independientemente del grado de fama que llegaron a adquirir, son bastante habituales en el cine, hasta tal punto que esa explotación mainstream en el caso de las semblazas de arquetípicos rebeldes, malditos o transgresores muchas veces hace que ciertas historias pierdan encanto. Pero la virtud de esta cinta dirigida por Gus Vas Sant es que además de acercarnos a la figura de un curioso personaje prácticamente desconocido fuera de EEUU nos presenta una historia que huye de la catalogación y que no se queda con ningún registro fácil navegando entre el drama, la comedia gamberra, al nostalgia de los 70 y 80, la crónica de superación y la crítica social y todo ello de una manera lo suficientemente distante para no resultar nada sentimental en sus momentos teóricamente melodramáticos  y si enormemente ácida e irónica. John Callahan (1951-2010), un dibujante y caricaturista tretrapléjico con pasado alcohólico y difícil que además de superar sus adicciones y limitaciones se convirtió en un referente del cómic y del humor gráfico más políticamente incorrecto en los EEUU de los 80, es el sujeto de este brillante biopic, un proyecto que Van Sant alumbró en los 90 junto con el fallecido Robin Williams- quien iba a interpretar a Callahan- y que ve por fin la luz con un Joaquin Phoenix una vez más pletórico y demostrando lo buen actor que es más allá de sus rarezas personales y su errático comportamiento público.

Con una perfecta ambientación en los 70 y 80 y un estilo narrativo no lineal pero efectivo y adecuado, la historia personal de John Callahan se nos presenta como la usual crónica del perdedor del sueño americano, en este caso redimido a última hora, pero sin caer en lo fácilmente melodramático ni en la autocomplacencia. La ironía se agradece en la distensión del drama y en ese sentido la interpretación de Phoenix es fundamental para llegar con credibilidad y por que no, una sonrisa, a momentos más bien crudos. Callahan, un personaje contradictorio y oscuro del que en todo el filme se nos cuenta con cuentagotas su pasado- por que lo que importa es el momento presente narrativo-  resulta en la piel del actor algo sencillamente sobrecogedor, apabullante y carismático siendo casi imposible que el espectador no simpatice con él. Con secundarios como Rooney Mara, Jack Black o un irreconocible Jonah Hill, el filme es una perfecta contracrónica americana  donde tal vez sobra una tendencia a la glorificación de la autoayuda y algún momento demasiado convencional sobre el alcoholismo del protagonista. Un acierto que se nos muestre- de forma animada la mayoría de las veces- los chistes de Callahan para la comprensión del alcance del personaje.