jueves, julio 19, 2018

MARY SHELLEY




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Un esforzado y efectivo biopic de una de las figuras literarias más inusuales y sugerentes del siglo XIX, la de Mary Shelley (1797-1851) creadora de una de los relatos más inmortales de la literatura gótica (y romántica): Frankenstein o el Moderno Prometeo (1818), novela que publicó inicialmente de forma anónima y que sobra decir que ha sido fuente de inspiración de clásicos y obras maestras del séptimo arte. La misma historia real de la creación del personaje y todo el entorno y circunstancias que lo envolvieron - eterno paradigma de la era del romanticismo- también han sido por su indudable significación dramática objeto de atención de no pocos filmes: desde el prólogo de La Novia de Frankenstein (1935) donde se recreaba brevemente el reto que Lord Byron lanzó a sus amigos para escribir la historia más aterradora que fuesen capaces, otras películas se han ocupado de la historia de Mary y Percy Shelley y su estancia junto a Byron, Claire Clairmont y John William Polidori en Ginebra en el verano de 1816 bajo diferentes prismas: Gothic (1986) de Ken Russell, Haunted Summer (1988) y por supuesto esa joya que es Remando al Viento (1988) de Gonzalo Suarez, una de las obras maestras del cine español de todos los tiempos. Es cierto que muchos cinéfilos se apresurarán a comparar aquella película con esta Mary Shelley y dicha comparación hará salir a este filme mal parado, pero hay que señalar que esta suntuosa coproducción entre Reino Unido, Irlanda y Luxemburgo es la primera película que se centra principalmente en la figura de Mary Shelley y en la mayor parte de sus circunstancias vitales- algo que ya hacía la cinta de Gonzalo Suárez pero tomándose licencias poético-fantásticas- y por lo tanto puede considerarse por fin como la biografía cinematográfica definitiva de Mary Shelley, que aún tomándose bastantes licencias en cuanto a cronología o acontecimientos  y abarcando un periodo de tiempo incompleto y más bien breve resulta un trabajo cinematográfico esmerado y atrayente pero algo falto de pasión además de estar demasiado encorsetado a tics hollywoodienses.

La directora saudí Haifaa al-Mansour, responsable de La Bicicleta Verde (2012) debuta en el cine occidental de manera más que convincente y muestra cualidades para dirigir un filme de época ambientado en un entorno cultural que le es ajeno pero en el que se desenvuelve con soltura. La elección de Elle Fanning, una actriz norteamericana para el rol de Mary Goodwin-Shelley, parecía poco adecuada en un principio pero la joven intérprete está más que convincente y tiene momentos sublimes en el complejo papel de la muchacha rebelde, desde el punto de vista intelectual y emocional, que osó a desmarcarse a principios del siglo XIX de la autoridad paterna y familiar y de las convicciones morales de la época y se unió a Percy Bysshe Shelley (Douglas Booth en el filme), un personaje tan embaucador, contradictorio y altanero como fascinante con el que vivió una extraña y tortuosa historia de amor al más puro estilo romántico. En ese sentido, la película acierta en la presentación de los diferentes prismas de la escritora inglesa (inocente, feminista, rebelde, ilusionada, desgraciada) y ello se fundamenta principalmente en el excelente trabajo actoral de la más joven de las Fanning, una actriz con enorme futuro. La cuidada ambientación con diferentes ambientes de principios del XIX es de recibo con una fotografía pictórica muy adecuada al contexto a cargo de David Ungaro así como debe mencionarse la estupenda banda sonora de Amelia Warner, pero la película falla cuando trata de sumergirse en todo el entramado romántico de la historia de Shellley y resulta insuficiente cuando trata de ser poética. Tampoco ayuda un casting desigual de secundarios con Tom Sturridge que no convence en un rol tan goloso como el de Lord Byron y un Douglas Booth demasiado irregular, aunque Bel Powley como Claire Clairmont aporte buenos momentos. La historia a veces parece demasiado forzada al suprimir bastantes pasajes de la historia real, pero los momentos finales, que llevan a la verdadera confrontación de Mary con Percy y que resume el espíritu de la más famosa creación literaria de la escritora, justifican las razones para hacer esta película. Para amantes de las historias con verdadera enjudia, y por supuesto, de los libros.

domingo, julio 15, 2018

NO TE PREOCUPES NO LLEGARÁ LEJOS A PIE (DON´T WORRY HE WON´T GET FAR ON FOOT)



 ***  y 1/2
 


Últimamente los boipics sobre personajes inusuales y/o controvertidos, independientemente del grado de fama que llegaron a adquirir, son bastante habituales en el cine, hasta tal punto que esa explotación mainstream en el caso de las semblazas de arquetípicos rebeldes, malditos o transgresores muchas veces hace que ciertas historias pierdan encanto. Pero la virtud de esta cinta dirigida por Gus Vas Sant es que además de acercarnos a la figura de un curioso personaje prácticamente desconocido fuera de EEUU nos presenta una historia que huye de la catalogación y que no se queda con ningún registro fácil navegando entre el drama, la comedia gamberra, al nostalgia de los 70 y 80, la crónica de superación y la crítica social y todo ello de una manera lo suficientemente distante para no resultar nada sentimental en sus momentos teóricamente melodramáticos  y si enormemente ácida e irónica. John Callahan (1951-2010), un dibujante y caricaturista tretrapléjico con pasado alcohólico y difícil que además de superar sus adicciones y limitaciones se convirtió en un referente del cómic y del humor gráfico más políticamente incorrecto en los EEUU de los 80, es el sujeto de este brillante biopic, un proyecto que Van Sant alumbró en los 90 junto con el fallecido Robin Williams- quien iba a interpretar a Callahan- y que ve por fin la luz con un Joaquin Phoenix una vez más pletórico y demostrando lo buen actor que es más allá de sus rarezas personales y su errático comportamiento público.

Con una perfecta ambientación en los 70 y 80 y un estilo narrativo no lineal pero efectivo y adecuado, la historia personal de John Callahan se nos presenta como la usual crónica del perdedor del sueño americano, en este caso redimido a última hora, pero sin caer en lo fácilmente melodramático ni en la autocomplacencia. La ironía se agradece en la distensión del drama y en ese sentido la interpretación de Phoenix es fundamental para llegar con credibilidad y por que no, una sonrisa, a momentos más bien crudos. Callahan, un personaje contradictorio y oscuro del que en todo el filme se nos cuenta con cuentagotas su pasado- por que lo que importa es el momento presente narrativo-  resulta en la piel del actor algo sencillamente sobrecogedor, apabullante y carismático siendo casi imposible que el espectador no simpatice con él. Con secundarios como Rooney Mara, Jack Black o un irreconocible Jonah Hill, el filme es una perfecta contracrónica americana  donde tal vez sobra una tendencia a la glorificación de la autoayuda y algún momento demasiado convencional sobre el alcoholismo del protagonista. Un acierto que se nos muestre- de forma animada la mayoría de las veces- los chistes de Callahan para la comprensión del alcance del personaje.  

jueves, julio 12, 2018

TULLY



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Se agradece que en periodo estival existan estas películas que sin demasiadas pretensiones ofrecen historias estimulantes y bien contadas. Esta comedia dramática que cuenta una cosa tan cotidiana como la maternidad y como es percibida- en este caso en su vertiente más problemática- por algunas mujeres podría ser un testimonio realista más con todos los elementos dramáticos y de comedia que se quieran insertar- y que aquí se encuentran excelentemente integrados en la historia- pero la película apuesta por ser algo más, la vivencia psicológica de una cuarentañera que tras su segundo parto se encuentra superada en todo y con la ayuda de una niñera más joven vuelve a encontrarse a si misma y vuelve a encontrar sentido a una vida rutinaria, aunque en realidad puede que nada sea lo que parece empezando por Tully, la babysitter de 26 años que se convierte inesperadamente en el complemento ideal de Marlo, nuestra protagonista 

Este filme de nuevo reúne al tandem formado por el director Jason Reitman y la hábil guionista Diablo Cody quienes ya convencieron a crítica y público con Juno (2007) y Young Adult (2011) y que en esta ocasión reinciden en la inclusión de elementos melodramáticos  en un contexto tragicómico realista con aceptables resultados. Charlize Tzeron, engordada para la ocasión, realiza un notable tour de force interpretativo como Marlo, una madre descreída y en crisis de los cuarenta, con más que notables momentos, mientras que Mackenzie Davies da vida a Tully, además de su niñera su nueva amiga y confidente, una especie de Mary Poppins urbana que parece ser todo lo que marlo hubiese querido ser en su juventud y por que no, ene se momento.  El costumbrismo marca de la casa Cody aparece aquí con exultante madurez en situaciones perfectamente reconocibles en medio de una historia que sólo en apariencia parece que no cuenta nada pero que en realidad termina siendo la crónica de la existencia de la propia Marlo narrada desde su percepción y desde un juego mental y de apariencias. Con ternura, ironía y cierto sentido de la esperanza se nos presenta una película que se degusta una película con las pretensiones justas pero que termina siendo una pequeña delicia. 



jueves, julio 05, 2018

SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO (SICARIO: DAY OF THE SOLDADO)



*** y 1/2

De acuerdo, puede que la película en sí no aporte nada realmente nuevo al más o menos nuevo género del “narco-thriller”, que sus recursos western no sean excesivamente novedosos o que el retrato que se hace de del México fronterizo con EEUU y su complejo y agrio contexto políticosocial condicionado por la corrupción sea tópico y cargado de clichés, pero la secuela de la interesante Sicario (2015) que dirigió Denis Villeneuve, no sólo es un filme sólido, hábil e impactante sino que supera a la primera parte. El realizador italiano Stefano Solima realiza un estupendo trabajo siguiendo un potente guión de Taylor Sheridan que juega con varias cartas y niveles de narración tratando de explorar aún más en la personalidad torturada de su protagonista, Alejandro Gillick, de nuevo interpretado por Benicio del Toro.  

En esta ocasión nos encontramos ante una trama enrevesada en donde además de la corrupción y el mundo del narcotráfico en México se hace una descarnada crítica a la política exterior estadounidense y sus maniobras conspirativas al límite con la criminalidad, aspecto este encarnado por el personaje del agente de la CIA Matt Graver (Josh Brolin), el protector y “patrón” del sicario Alejandro. La intervención de USA en la guerra de cárteles de droga mexicanos para en teoría luchar contra el narcotráfico y la supuesta intervención de estos grupos en la introducción de terroristas islámicos en Norteamérica, lleva a secuestrar a la hija adolescente de un capo de la droga haciéndose pasar por miembros del cártel rival con el fin de provocar un enfrentamiento entre los bandos, pero la operación llevada a cabo por la CIA con la colaboración de Gillick, pronto se verá viciada y llena de contratiempos. Se combina en este filme de manera muy convincente el drama de personajes encarnado en varios de ellos- la relación de la joven Isabel con sus desconcertantes secuestradores, el siniestro recorrido de un adolescente mexicano, Miguel, por convertirse en un sicario- con escenas sobrecogedoras como la explosión en el centro comercial del comienzo del filme o los diversos asesinatos. Cargada de la consabida violencia que rodea a estas temáticas, El Día del Soldado resulta una película que pese a su dureza merece la pena verse ya sólo sea por su acierto para retratar la perversa y ambigua moralidad de (todos) los personajes: algo que no resulta muy reconfortante pero que por desgracia es lo que hay en este mundo que vivimos.  

miércoles, junio 27, 2018

HEREDITARY



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Es el comentario cinéfilo de las últimas semanas: Hereditary es posiblemente el mejor filme de terror en varios años. Personalmente, se suscribe esa opinión, aunque el panorama actual del cine de horror por mucho que digan no sea como para tirar cohetes casi siempre repitiendo el mismo esquema de sustos fáciles e imágenes efectistas. Poco o nada de esto sin embargo ocurra en la ópera prima del joven Ari Aster, que además de postularse como un director para tener en cuenta en el futuro, ha sido capaz de firmar una magistral obra de terror centrada en el elemento sobrenatural psicológico con un curioso y oportuno trasfondo de crudo drama familiar que ofrece memorables momentos más allá de lo fantástico o terrorífico. La yuxtaposición argumental entre un identificable drama de la vida real y un relato paranormal e irreal altamente inquietante es la principal virtud de este filme y una baza que se juega espectacularmente logrando que el espectador se sienta abrumado entre las dos vertientes y sea partícipe de los sentimientos de angustia a todos los niveles de sus protagonistas. Las referencias expresas y confesas por el director son, entre otras, obras maestras del terror como La Semilla del Diablo o Carrie además de dramas como Gente Corriente, pero también se perciben elementos de clásicos como El Exorcista o Pesadilla en Elm Street, aunque el propósito de esta película sea muy diferente al de estas últimas.    

 La historia empieza con el fallecimiento de una anciana viuda, Ellen, que pasó enferma sus últimos días junto con su hija Annie (Toni Collette), una artista abricante de casas en miniatura y dioramas, su yerno Steve (Gabriel Byrne) y sus nietos  Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Saphiro), de 16 y 13 años. Su demencia y extraño comportamiento previo a su muerte parece haber afectado a su familia, especialmente a Annie que además vivió desde su infancia una tortuosa e inquietante situación familiar. Annie, que además padece de sonambulismo, comienza a percibir la presencia de su difunta made en casa y advierte como el comportamiento de sus hijos, especialmente el de la pequeña Charlie, se va tornando cada vez más extraño. Así, viendo todo con los ojos de Annie dentro de una mente que cada vez se va tornando más inestable y aterrorizada (¿es la realidad, es su imaginación?), somos testigos de espeluznantes situaciones, tensiones familiares al límite, horrores inexplicables y casi imposibles conexiones entre lo cotidiano y lo sobrenatural. Cada escena y situación está insertada en la película de manera perfectamente estratégica consiguiendo una sensación de puzzle perverso donde las razones de lo que vemos van encontrando explicación por muy increíble que sea. Una excelente fotografía en tonos lúgubres dentro del entorno de una vivienda unifamiliar que parece perseguida por una maldición familiar realza el aspecto formal de la película, a la que tal vez le sobra música típica de estas producciones en determinados momentos. Puede que estemos ante una futura obra de culto, pero de momento quedémonos con sus disfrutables excelencias y con su mensaje de que el peso del legado familiar puede ser una carga letal y casi diabólica.  

jueves, junio 21, 2018

CORPORATE



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Dos años ha tardado en estrenarse entre nosotros esta película gala, un drama enmarcado en el mundo laboral con un pesimista tono humanista que da que pensar y que no deja indiferente al espectador pese a que a fin de cuentas sea una historia llena de trampantojos y con un desarrollo al final más previsible de lo que se esperaba en un conjunto que va perdiendo fuelle tras su prometedor arranque. Con elementos casi de thriller enmarcados en un drama social y psicológico totalmente contemporáneo, Corporate parece inspirada aunque sea parcialmente por el tristemente célebre Caso Enron, todo un ejemplo ilustrativo de las miserias del mundo laboral de hoy en día. Este filme nos presenta a Emilie (Célline Sallete), una joven directiva de Recursos Humanos en una importante empresa con sede en París que hasta la fecha ha cumplido excelentemente su cometido, que es principalmente plantear a los trabajadores sus despidos usando tácticas un tanto tramposas y sibilinas dictadas por la empresa, lo que genera la admiración del director de la compañía, Stephane (Lambert Wilson). El suicidio de un trabajador recién despedido por Emilie amenazará con afectar decisivamente a la carrera, el sistema personal de valores y en definitiva a la propia persona de Emilie y a partir de se momento llevará a cabo una agria y extravagante lucha por reafirmarse a si misma aunque en ese proceso se verá forzada a experimentar cambios en su percepción de las cosas.

La buena interpretación de Célline Sallete guía las virtudes de un filme que aunque irregular sabe como mantener el interés del espectador. El drama moral de su protagonista es lo mejor presentado de toda la historia, haciendo que sintamos una mezcla de odio y compasión por ella, un producto de la deshumanización del mundo empresarial a la que ella contribuye orgullosamente. Con buenos momentos y diálogos más que interesantes (no exentos de trampas y tics fáciles), Corporate es un film más que interesante de ver y que además anuncia un director novel que puede llegar a ser un grande, Nicolas Silhol.   

martes, junio 12, 2018

JURASSIC WORLD: EL REINO CAIDO (JURASSIC WORLD: FALLEN KINGDOM)



 * y 1/2
 
Las operaciones de los reboots y de las resurrecciones tardías de franquicias a mi por lo menos no terminan de convencerme. Ya fue totalmente innecesario continuar la exitosa saga de los 90 Jurassic Park, creada literariamente por el desparecido Michael Crichton  y cinematográficamente desarrollada y ampliada por Steven Spielberg, y su estiramiento poco favor hace a aquel curioso pero un tanto simple relato de los peligros de la manipulación genética y de la resurrección de especies extinguidas, algo de lo que Spielberg y su productora Amblin parecen por cierto no haber tomado nota. Lo cierto es que Jurassic World: Fallen Kingdom, es la peor entrega de la saga en donde de nuevo todo el filme está no ya solo supeditado a los efectos especiales que reviven una interesante catálogo de especies dinosáuricas sino también a una acción predecible, tontaina, barata y sin sentido que no olvidemos en la primera Jurassic Park (1993) está más comedida y mucho más conseguida y sugerente. El filme que supone el esperado debut en Hollywood de J.A Bayona es un pequeño fiasco que no debe ser óbice para que el realizador catalán continúe creciendo en la meca del cine, aunque la incógnita de si puede llegar a ser un autor o un simple director de encargo esté aún por despejar. Con todo, el esfuerzo y la habilidad de Bayona en este filme son más que correctos aunque al fin de cuentas tenga de supeditarse a las exigencias de Spielberg, en este filme eminentemente comerciales.

Con respecto a Jurassic World: El Reino Perdido (2015) repiten Bryce Dallas Howard como Claire Deaning, antigua gerente del parque Jurassic World aquí reconvertida en una líder activista en contra de la no exterminación de los dinosaurios abandonados a su suerte en Isla Nubla tras el desastre de Jurassic World, y Chris Pratt como Owen Grady, el simpático caradura entrenador de velocirraptores que decide ahora acompañar a Claire y su organización en una supuesta misión de salvamiento de los dinosaurios de la isla promovida por el millonario Ken Wheatley (Ted Levine), protegido de un antiguo colaborador de Hammond, el fundador del parque Jurásico, Benjamin Lockwood (James Cronwell). Por supuesto, dicha operación no será lo que parece. A partir de allí ataques, persecuciones y pixels a mogollón y una historia de nuevo repetitiva y para colmo demasiado infantilizada con su facilón mensaje de lo malo que es que el ser humano se comporte como un dios. Hay tramas que además de tontas se pierden malamente en la historia (la nieta de Lockwood y su extraño origen), personajes muy tópicos (los empresarios y capos mafiosos varios del final del filme, villanos de chichinabo hechos con manual, por no hablar del que interpreta Toby Jones) y un climax final flojo no, nefasto. Se salvan los efectos especiales y la buena puesta en escena. No sería mala idea no prolongar mucho esta franquicia.   

martes, junio 05, 2018

BASADA EN HECHOS REALES (D’APRÊS UNE HISTORIE VRAIE)



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Esta claro que Roman Polanski no tiene ya nada que demostrar como cineasta, y es por ello que un filme decididamente menor en su filmografía como es este su último trabajo, y además bastante irregular, sea casi perdonable en un director con más de 60 años de trayectoria artística. Basado en hechos reales, un thriller psicológico con elementos casi terroríficos que pese a estar basado en una novela de Delphine de Vigan es una obra cien por cien con los elementos característicos del Polanski más intrigante y sobrecogedor, pese a todo no es una película deficiente: hecha con habilidad y con el gran oficio del director, logra su propósito de mostrarnos el extraño  dualismo mental de los creadores de narraciones de ficción en su vertiente más esquizofrénica así como la complejidad de la creación literaria, pero el otro pilar temático del filme, el de la relación-simbiosis entre el ídolo y el admirador queda insatisfactoria  desconcertantemente plasmado por su empeño en incluir el “nada es lo que parece” de una manera poco clara y demasiado ambigua y hasta a veces torpe.


El principal acierto de la película es el de otorgar el protagonismo a dos mujeres, las cuales llevan a cabo una extraña relación que se antoja como las dos caras de una misma moneda. No es nada reprochable el trabajo de Emmanuelle Seigner, la esposa de Polanski como Delphine Dayrieux, una exitosa escritora que tras publicar su más aclamado (y personal) trabajo se encuentra ante el  complicadísimo reto de superarlo, y el de Eva Green como Elle, una misteriosa joven que trabaja como escritora en la sombra de celebridades y que se confiesa como la más entusiasta admiradora de Delphine: una extraña relación de amistad y de inspiración recíproca se establecerá entre ellas, algo que la atormentada escritora aprovechará para encontrar el contenido de su próxima novela basándose en la inquietante historia personal de Elle, mientras que esta parece decidida a forzar que su idolatrada nueva amiga haga un nievo libro basándose a su vez en la propia biografía de Delphine. Aunque el juego psicológico no está mal logrado, algunos agujeros de un guión que se infla y desinfla con facilidad (elementos que parecen clave no se explotan a penas) y el empeño en presentar al personaje de Elle como una femme fatalle villanesca de serie b dan al traste en la consecución de cotas mayores en el filme. Para rematarlo, los compases finales y el final en si parecen vagos y faltos de convicción. Pero Polanski es mucho Polanski e incluso sus faltas de acierto nos siguen pareciendo geniales.   

martes, mayo 29, 2018

EL TALLER DE ESCRITURA (l´ATELIER)



 


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El francés Laurent Cantet en 2008 asombró con La Clase, un filme en su práctica totalidad protagonizado por actores no profesionales que profundizaba en las relaciones y el feedback entre un profesor de secundaria y su alumnado, chavales de de una banda barrios marginales. En esta ocasión, Cantet, que también ha dirigido filmes como Foxfire: confesiones de chicas (2008) y Regreso a Ítaca (2014) vuelve a un esquema similar centrando el piso del filme en un reparto adolescente primerizo aunque esta vez con una actriz profesional, Marina Foïs, dando la réplica. La pobreza de perspectivas vitales de la juventud en dificultades económicas y al borde de la marginalidad y la lucha por parte de determinadas instancias y personas por cambiar su situación- una empresa casi siempre muy difícil y desesperada por mucha ilusión y medios que se tengan- es en lo que se centra esta historia de alto pulso realista y con elementos no solamente sociales sino políticos y psicológicos que deja también patente la a veces complicadísima comunicación entre adultos y adolescentes. Un taller veraniego de escritura literaria dirigido a adolescentes con problemas de integración social y coordinado por una escritora es el escenario en donde transcurre una historia que con un nudo lento, matizado y proclive a la descripción de comportamientos sociales y psicológicos bajo un prisma de realismo documental ofrece una crónica desgarrada y turbadora retrato de una parte de una juventud sin esperanza.  

Olivia Dejazet (Marina Foïs) afamada escritora de cerca de 50 años dirige el taller literario en su chalet en una localidad costera cercana a Marsella que un día fue famosa por sus prósperos astilleros, ahora ni sombra de lo que fueron. Cinco chicos y 2 chicas, algunos de origen africano tratan de escribir al alimón una novela policiaca ambientada en su pueblo bajo la mirada de Olivia y consesuadamente deciden reflejar en ella las luchas que en los años 60 llevaron a cabo los trabajadores del asitllero con el fin de que estos no se cerrasen. Todos están interesados en el propósto menos Antoine (Matthieu Lucci) un chico conflictivo, irrespetuoso y contestatario que trae de cabeza a sus compañeros y provoca el interés de Olivia por su situación vital. Antoine, en su tiempo libre se dedica a ver los videos en youtube de un arrogante líder de extrema derecha que proclama limpiar Francia de indeseables, un arrogante líder de extrema derecha que proclama limpiar Francia de indeseables, y esas opiniones parecen calar hondo en él. Los intentos de Olivia por hacerle cambiar y adentrarse en su complejo y contradictorio mundo interior resultan muy difíciles y parecen abocados al fracaso. Con un estilo sobrio y combinando el costumbrismo naturalista-  captado sobre todo en el mundo adolescente- con momentos de cine dramático, estamos ante una película compleja dentro de su sencillez pero bastante evocadora y efectiva. La literatura, como una metáfora de la comprensión y/o transformación de la realidad es a fin de cuentas que trata de decirnos este filme. y esas opiniones parecen calar hondo en él. Los intentos de Olivia por hacerle cambiar y adentrarse en su complejo y contradictorio mundo interior resultan muy difíciles y parecen abocados al fracaso. Con un estilo sobrio y combinando el costumbrismo naturalista-  captado sobre todo en el mundo adolescente- con momentos de cine dramático, estamos ante una película compleja dentro de su sencillez pero bastante evocadora y efectiva. La literatura, como una metáfora de la comprensión y/o transformación de la realidad es a fin de cuentas que trata de decirnos este filme