jueves, enero 23, 2020

1917





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Resulta sorprendente que un filme de estas características este siendo un Blockbuster en taquilla. Aunque esta claro que estamos ante una obra maestra que por ahora constituye lo mejor de la cinematografía de ese superdotado cineasta que es Sam Mendes no es este precisamente un film muy comercial: una cinta bélica, ambientada concretamente en la I Guerra Mundial, rodada insólitamente en teórico plano secuencia, con escasas escenas de acción, narrada a tiempo real, nada de efectos especiales cargantes (los esperables sin embargo en el cine de guerra) y sin estrellas de relumbrón. Estamos ante un loable ejercicio de realización con cierto tono experimental aunque con orientación mainstream que el director consigue saldar con solvencia y maestría ofreciendo una historia en lo que más destaca es precisamente su condición de drama en toda regla. Mendes bebe estilísticamente del Kubrick de Senderos de Gloria, de Sam Peckimpah, de Coppola y por que no, de John Ford (vaya referencias magistrales) y discursivamente del antibelicismo de Dalton Trumbo y de una vez más, de Stanley Kubrick, para firmar una película bélica donde el clasicismo cinematográfico se funde con una desmitificación estilística contemporánea del género todo ello marcado por una manifestación de repulsa a los desastres de la guerra. El estilo documental y verista no falta en este filme en donde el espectador asiste casi en primera persona gracias a un plano secuencia que en realidad no es tal (las habilidades del montaje ha hecho que lo parezca ya que sería imposible dirigir un filme así) a las tribulaciones de dos cabos del ejército inglés que en el frente francés contra Alemania deben llevar un importante mensaje al  coronel de un batallón británico que pretende atacar a los alemanes ignorando que estos les van a tender una emboscada que puede costar muchas vidas entre los ingleses. Una carrera desesperada es la que tiene que vivir los jóvenes cabos Schofield (George McKay) y Blake (Dean-Charles Chapman) luchando contra el tiempo, contra los alemanes, y contra sus propios miedos penetrando en tierra de nadie cerca de las líneas enemigas.


Un filme así requiere de un esfuerzo técnico enorme y Sam Mendes ha conseguido que todo funcione a la perfección ofreciéndonos un espectáculo deslumbrante. Crudeza, realismo, melodrama y sobre todo una visión realista de la guerra realzada por un diseño de producción más que excelente que supone todo un retroceso en el tiempo hacia la Gran Guerra. Los dos jóvenes protagonistas han hecho un trabajo excepcional en todos los planos, incluido el físico, secundados por intérpretes británicos más conocidos como son Colin Firth, Mark Strong o Benedict Cumberbatch cada uno apareciendo en los tres momentos angulares del filme (inicio, mitad y final) además de significativos otorgando una curiosa estructura a la historia. Puede que gran parte del público haya creído que va a ver otra cosa ya que se ha dicho que este filme es deudor de la puesta en escena del videojuego pero bienvenida sea una audiencia más joven que por fin tiene contacto con el cine con mayúsculas. Una joya que es seria aspirante a ser triunfadora en los Oscar.   


domingo, enero 19, 2020

EL OFICIAL Y EL ESPÍA (J’ACCUSE)



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No hay quien pare al viejo Roman Polanski. Aunque su figura no hace mucho volvió a salir negativamente a la palestra e incluso se ha generado una campaña en contra del realizador, más basada en conocidos asuntos del pasado que en la veracidad de las últimas acusaciones vertidas hacia él, el casi nonagenario Polanski sigue rodando y haciendo excelentes películas con oficio y maestría. Vuelve a rodar íntegramente en francés- algo que en los últimos 50 años solo había hecho en 2012 con la fallida La Venus de las Pieles- y con cierto interés autobiográfico se acerca a uno de los episodios de la Historia más polémicos y apasionantes de cuantos ha habido: el affaire Dreyfus. Aquella acusación, juicio y encarcelamiento del capitán Alfred Dreyfus por supuesta traición al suministrar información militar secreta a los alemanes en 1895 es una piedra angular de la historia contemporánea en cuanto a su condición de ejemplo de lucha contra la injusticia y la corrupción del poder establecido así como muestra de un proceso y linchamiento injusto contra una persona en la que influyo el secular antisemitismo de la Europa de la época. Un caso que dividió a Francia y a Europa y al que el cine y la televisión ya se han aproximado en incontables ocasiones desde los mismísimos inicios del séptimo arte con Meliès, no aportando nada nuevo ni excesivamente personal en el aspecto artístico en esta nueva revisión de Polanski pero sin duda el un enorme buen hacer de esta película en todos los sentidos (ambientación, guión, interpretación) convierten a este nuevo J’Acusse  en una de las mejores versiones en imagen del Caso Dreyfus. Y naturalmente, Roman Polanski, no ha dudado en establecer un paralelismo de uno de los más largos y procesos judiciales de la historia con su propia crónica en los tribunales aunque esto cae en realidad en el terreno de la anécdota.

La habilidad de Polanski dirigiendo filmes de época está patente en esta cinta en donde nos vemos literalmente transportados a la Francia de finales del XIX y principios del XX  con una puesta en escena de capacidad milimétrica. La narración como en otras adaptaciones del asunto está centrada en la figura crucial del comandante Georges Picqart al que la vida el versátil Jean Dujardin (The Artist) en lugar de en propio Dreyfus encarnado esta vez por el últimamente omnipresente Louis Garrel, y su descripción a lo largo de los más de 6 años en los que transcurre el filme es detallada, apasionante y con las mediad dosis de drama, épica, denuncia e intriga con poco espacio para el siempre tedioso cine de juicios y con más cancha al drama personal de Picqart, un brillante oficial que tras haber sido ascendido dentro del ministerio de la guerra francés se vio en la tesitura de ir contra aquellos que habían confiado en él y arruinar su carrera al defender la inocencia de un hombre acusado injustamente al que miembros del ejercito y algunos políticos de las altas esferas habían urdido un plan para acusarle injustamente de un crimen que no cometió. Los poderes del ejército y la política contra la figura más o menos justiciera de Picqart (los poderosos contra los ciudadanos) es el leiv motiv de este filme que también se escora aunque no muy directamente a la denuncia de la corrupción política  aunque lo que más destaca es su capacidad de convertir el episodio histórico en un relato apasionante y absorbente desde el punto de vista de la ficción con momentos muy intensos. Eso si, tal vez se echa en falta una aproximación a la división social que ocasionó en Francia dicho proceso aunque el fin de la película era contar los pormenores de la historia y siempre desde la visión de un personaje. Puede que El Oficial y el Espía se trate de la mejor película de Polanski de los últimos años.

jueves, enero 02, 2020

MUJERCITAS (LITTLE WOMEN)




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La historia de maduración de las hermanas March ha sido contada multitud de veces por lo que una nueva adaptación cinematográfica debía de ofrecer algo nuevo y así ha sido. Greta Gerwig, actriz que con su debut como directora con Lady Bird (2017) consiguió la aclamación de la crítica con su agridulce historia sobre las relaciones maternofiliales protagonizada por una nominada al Oscar Saoirse Ronan, en su segundo filme vuelve al relato de empoderamiento juvenil femenino con una revisión en clave reivindicativo-feminista del clásico inmortal de Luisa May Alcott que tras su publicación en 1868 no solamente ha atrapado a jóvenes lectores de todo el mundo sino que ha dado lugar a adaptaciones cinematográficas- algunas de ellas tan interesantes como la de 1949 de Mervyn LeRoy-  y  televisivas que han mantenido vivo el espíritu de inocente rebeldía (siempre midiendo según el canon de la situación de la mujer en el s. XIX) de aquellas muchachas adolescentes. Saoirse Ronan, cada vez más grande actriz, repite con Gerwig y para ella es el goloso papel de Jo, la segunda de las hermanas, encarnación de la joven rebelde e inconformista dentro de una familia educada en las tradiciones burguesas decimonónicas norteamericanas y a la que ahora se le añade un mensaje feminista que no desentona con el espíritu de la historia- a la autora jamás se le ocurriría poner muchas de las sentencias adelantadas a su tiempo de este personaje- y que además conecta el discurso de la historia con una visón contemporánea  sin que nada chirríe. Ha sido un acierto enfocar el relato de esta manera y además con una narración insólitamente no lineal basada en flashbacks y que casi empieza con el final de la novela lo que sin duda aumenta su poder narrativo. Porque esta nueva Mujercitas, sin ser una obra maestra es una película de bastantes kilates.


Con una cuidada ambientación y una pictórica fotografía del francés Yorick Le Saux, la película logra éxito a la hora de aumentar aún más si cabe la importancia del personaje de Jo al hacerlo más pivotal de lo que siempre ha sido como ejemplo de la ambición de una mujer joven por alcanzar sus metas y sueños más allá de los obstáculos y estereotipos que impone la sociedad de su tiempo. Sigue siendo no obstante una historia coral donde el resto de hermanas no pierden excesivo protagonismo aunque se añore un poco más de definición personal y en la trama: Emma Watson como Meg, Florence Pugh como Amy y Eliza Scanlen como Beth (en esta versión Beth es la hermana pequeña) cumplen y con creces secundadas por Laura Dern (Marmee March), Chris Cooper (Sr. Lawrence), James Norton (John Brooke), Meryl Streep (Tía March) y ese otro joven valor en alza que es Timothée Chalamet como el díscolo Laurie. Pero sin duda Saoirse Ronan es lo mejor de la función con una interpretación completa, desgarrada y emotiva que deja una vez más patente lo mucho que vale esta estupenda actriz. Y sigue valiendo hoy día un clásico  que siempre perdurará.
 

lunes, diciembre 30, 2019

STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER (STAR WARS: THE RISE OF SKYWALKER)



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No resulta nada nuevo decir que una vez más la campaña de marketing de la nueva entrega de Star Wars ha sido mucho más que agresiva, algo que confirma- por si quedaba alguna duda- la conversión de la en otro tiempo mucho más sugerente que ahora saga espacial en una máquina de hacer dinero a espuertas. George Lucas, que hace 6 años vendió su productora Lucasfilm (y con ella claro está la franquicia Star Wars) a la cada vez más poderosa y omnipresente Disney posiblemente no esté muy de acuerdo con todo lo que ha hecho esta compañía con su creación especialmente en lo tocante a la nueva e innecesaria trilogía, una tardía continuación de la saga genuina de 1977-1983, pero sus seguidores continúan pasándolo en grande con cada nuevo filme de la marca Star Wars y no hay que olvidar que a día de hoy este colectivo es demográficamente hablando intergeneracional: ¿Cómo ha conseguido una serie de filmes - junto con sus numerosos productos relacionados- creada en 1977 sobrevivir más de 40 años continuando siendo una de las ficciones más sugerentes y queridas por el público? La respuesta requeriría un análisis aparte, por ahora vamos a centrarnos en la maquiavélicamente presentada como entrega final de la serie, al menos en lo que a la historia de los Skywalker se refiere, ya que Disney parece tener la intención de seguir explotando de la franquicia por cientos de vías.

En la valoración de The Rise of Skywalker se hace necesario volver a los dos filmes anteriores de 2015 y 2017, un ejercicio que en las anteriores trilogías no era tan fundamental pero que ahora se hace inevitable principalmente por los cientos de problemas habidos con directores en los tres nuevos filmes, por los múltiples cambios de guión, y por el simple hecho de que con un tiempo menor entre filme y filme en un principio esta nueva triada debería ser más unitaria que nunca y no ha sido así. JJ Abrams al igual que en El Despertar de la Fuerza (2015) vuelve a ocuparse de la dirección y el guión esta vez circunstancialmente tras el despido de Colin Trevorrow y la verdad es que se nota la circunstancialidad de un guión que parece descontextualizado del devenir -un tanto incierto y soso- de las anteriores entregas pero que no ha repercutido en el excelente acabado formal del filme que se puede decir que atesora algunos de las mejores escenas de acción de toda la saga así como un estilo visual que trata de ser deudor de la atmosfera de la primera trilogía más que en los dos capítulos previos. No obstante falla toda la coherencia en si en una historia que, si bien es la más estimulante de la trilogía de la era Disney, sigue resultando errática añadida a los otros dos filmes, los cuales si bien podían ser valorados positivamente en su momento viendo este quiero y no puedo final caen también en la mediocridad y convierten a este nuevo tríptico de los 2010 en una continuación forzada y sobrante.  


Pese a que en definitiva la presentación de la nueva protagonista, la joven Jedi Rey (Daisy Riley), ha sido esforzada y se ha conseguido por fin un personaje femenino de Star Wars a la altura de los tiempos que corren (con permiso claro está de la princesa Leia), tanto su historia como la de el resto de los nuevos personajes es desdibujada y morosa incluso en los momentos supuestamente sorprendentes de este filme que si bien añaden por fin un cariz mas definido y trascendente al personaje se encuentran a la años luz de aquel relato épico que se desprendía de Luke Skywalker, Leia, Han Solo o Obi Wan Kenobi. La película arranca con un interesante punto de partida para los seguidores de la saga: el siniestro emperador Palpatine (Ian McDarmind, de nuevo en la serie) no está muerto y escondido en un recóndito planeta donde parece que está armando un ejercito –que tiene algo que ver con la malvada Primer Orden-  con el que quiere conquistar la galaxia al tiempo que reclama la presencia de Rey y de Kylo Ren (Adam Driver), quien sigue con su pretensión de eliminar a Rey y también de dominar la galaxia. El filme, en su afán por ser una memorable coda de la saga oficial (algo que ya hizo El Retorno del Jedi en 1983 y por cierto no hubo tanta jilipollez ni histrionismo en los espectadores como ahora) trata de sorprender al público con giros de guión, regreso de personajes legendarios como ese Lando Carlissian de nuevo interpretado por Billy Dee Williams, guiños facilones y una épica y emotividad torpísimamente tratadas consiguiendo finalmente un episodio final redundante e hirsuto. No ayuda tampoco que como en las anteriores entregas la acción en ocasiones sea de videojuego y la proliferación de personajes y cameos fugaces a lo que hay que añadir que los errores de Rian Johnson en la anterior entrega en cuanto a personajes y guión siguen ahí. El trabajo interpretativo es desigual con unos nuevos caracteres realmente olvidables pero con un importante esfuerzo de las nuevas incorporaciones de esta trilogía incluyendo también a Oscar Isaacs, John Boyega y Domhnall Gleason, quienes comparten protagonismo con las ya míticos Anthony Daniels (el único actor en los 9 filmes, interpretando a un C3PO que esta vez sí,vuelve a resultar simpatiquísimo); Mark Hamill, Harrison Ford y una Carrie Fisher que interviene años después de su fallecimiento por medio de imágenes descartadas de los anteriores filmes: se intuye que esta circunstancia a alterado para mal el desarrollo del guión. La verdad es que no fue una muy buena decisión revivir una saga que nos ha hecho soñar y disfrutar durante muchos años, pero lo hecho, hecho está.

viernes, diciembre 27, 2019

PRÓXIMA (PROXIMA)




***  y 1/2

Un drama muy efectivo e insólito en su planteamiento el que nos ofrece esta película francesa en donde recurriendo a un tema-tópico bastante explotado como es el de la soledad del astronauta se consigue un enfoque diferente y sobre todo realista. La directora Alice Winocour ha querido hacer un homenaje a las mujeres astronauta que a lo largo de la historia además de conseguir un hito en la lucha por superar los estereotipos laborales femeninos lograron llevar a buen puerto su papel de madres pese a todo lo que supone estar largo tiempo en el espacio lejos de familia y seres queridos. El personaje de Sarah, una astronauta francesa que consigue su sueño de salir al espacio mientras que su hija de 7 años Stella, que asiste al proceso de preparación de su madre para el viaje espacial, no comprende porque su madre la va a dejar durante tanto tiempo, es el prácticamente el único elemento alrededor del cual pivota este drama intimista en que se refleja muy el siempre complejo mundo de la infancia ante los vicisitudes de los adultos y el no menos intrincado universo de las relaciones entre padres e hijos de corta edad. Eva Green, una de las actrices europeas con mayor proyección internacional del momento, regresa al cine de su país tras varios filmes en Hollywood y lo hace con su mejor interpretación hasta el momento. Una muestra de madurez y profesionalidad la de esta mujer que sigue creciendo como intérprete.

El mapa de sentimientos internos de Sarah desfila ante el espectador durante su estancia en Rusia preparándose par aun viaje espacial que es para ella más desafiante de lo que puede parecer en un principio ya que su papel como madre se encuentra en una encrucijada. La pequeña Stella (Zélie Boulant, enorme la joven actriz) comienza a sentir un vacío casi equiparable al miedo al perder para siempre un ser querido, algo en lo que influye el hecho de que sus padres se encuentren separados circunstancia que también influye en la percepción que Sarah tiene de si misma como persona y madre. La situación, complejísima ya desde su punto de partida, requerirá de lo mejor de si misma para Sarah.

Con un ritmo narrativo pausado pero adecuado para la historia y además mostrando de manera muy real el mundo de los entrenamientos para los viajes especiales, la película es una pequeña delicia que demuestra como se puede contar un gran historia realista e intimista con material muy heterogéneo y escasamente explotado. Puede que personajes como el de Matt Dillon, que interpreta a Michael un astronauta norteamericano compañero de misión de Sarah, estén metidos con calzador, pero Próxima consigue fielmente su propósito de ser una película conmovedora y efectiva.        

lunes, diciembre 23, 2019

PUÑALES POR LA ESPALDA (KNIVES OUT)



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Si se contempla esta película como un mero homenaje al género de ficción detectivesca y de investigación de crímenes la verdad es que cumple todo lo que se espera de ella y además con solvencia: reparto coral, escenario único, ambientación aristocrática, un whodunit en el que el espectador se ve entregado en su resolución, un asesinato indescifrable, diferentes arquetipos en los personajes y todo muy bien narrado y con sus golpes de efecto, aunque a decir verdad sin arriesgar nada. Rian Johnson, que busca su lugar como creador de culto tras la serie Breacking Bad y el filme de ciencia ficción Looper (2012) con la discutible aportación a la saga Star Wars con Los Últimos Jedi (2017) como último trabajo antes de este, ha producido, escrito y dirigido un filme claro pastiche de las creaciones de Agatha Christie (en especial de las novelas protagonizadas por Hércules Poiriot) que puede dejar indiferentes a los espectadores más exigentes incluso dentro del género detectivesco precisamente por su tono manierístico y a veces paródico pero esa es precisamente su intención, la de ofrecer un inteligente y sofisticado divertimento para amantes y nostálgicos de las historias de crímenes de toda la vida. Con un cast eficaz y una muy buena puesta en escena con la teatralidad que exige la empresa el filme sin embargo se queda corto y no consigue llegar a ninguna cota que lo alce como gran película.

La misteriosa muerte-aparentemente por suicidio- de un anciano y millonario escritor policíaco, Harlan Thrombey (Cristopher Plummer) justo un día después de su cumpleaños, pone en jaque a su extensa familia y a su joven y fiel cuidadora Marta (Ana de Armas) en donde, con el trasfondo de una polémica herencia, todo el mundo que se encontraba con Thrombey la noche anterior es sospechoso de asesinato. La policía junto con la inesperada colaboración del irónico detective privado Benoit Blanc (Daniel Craig) interroga a familiares y servicio  y todo parece apuntar a una elaborada maquinación. Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Katherine Langford, Chris Evans, Toni Colette y Michael Shannon son otros de los intérpretes en este inteligente divertimento que entre el thriller detectivesco y la comedia parece tomar de forma burlesca algunos elementos de las lujosas soap opera televisivas ochenteras además de cualquier tópico del género negro. Curiosa y entretenida.

martes, diciembre 10, 2019

LEGADO EN LOS HUESOS



 ** y1/2

Era cuestión de tiempo esperar la segunda entrega de la versión cinematográfica de la “Trilogía del Baztán”, fenómeno editorial surgido de la pluma de Dolores Redondo que en 2017 tuvo la adaptación de su primera novela El Guardián Invisible, y la verdad es que cumple las expectativas…pero nada más. De nuevo con Fernando González Molina como director,  Luiso Berdejo adaptando la segunda entrega de las andanzas de la inspectora Amaia Salazar y repitiendo con enorme solución de continuidad toda la atmósfera de la primera película - también localizada en su mayoría en el evocador Valle del Baztán del norte de Navarra- Legado en los huesos se antoja menor que la primera parte y reincide (aunque no cabía esperar otra cosa) en la explotación de los clichés del thriller anglosajón ofreciendo finalmente una película de intriga policial con elementos fantásticos y costumbristas muy apañada y sin relieve. Se hecha en falta aquel tono lynchiano y de homenaje al terror sobrenatural de la primera entrega y por si fuera poco el Baztán ya no tiene el protagonismo que tenía en el filme anterior, relegado a un escenario simplemente intercambiable en donde el sustrato etnológico y mitológico de las novelas originales aquí no llega ni a la categoría de mcguffin. En ocasiones parece que estamos viendo un telefilme o el episodio de una serie de televisión gran parte por culpa de un guión en esta ocasión no tan inspirado y con bastantes agujeros ausentes de la fuente original que solo consiguen despistar al espectador.

Sin embargo, a favor de esta película hay que decir que logra mantener la tensión, tiene interesantes escenas en la mejor tradición del thriller noir y su puesta en escena y dirección de producción es sencillamente impecable, tal vez mejor que en El Guardián Invisible pero con la circunstancia de escenario de la historia es sencillamente anecdótico. No hay nada que reprochar a un reparto eficaz encabezado una evz más por la solvente Marta Etura en el papel de la inspectora Salazar y en donde volvemos a encontrarnos a Itziar Aizpuru, Pedro Casablanc, Elvira Mínguez, Patricia López Arnaiz, Carlos Librado o Susi Sánchez, de nuevo impresionante como la siniestra madre de Salazar, mientras que se incorporan Imanol Arias y Leonardo Sbaraglia, los cuales casi pasan desapercibidos. La siguiente y última entrega, Ofrenda a la tormenta, ya está rodada y no tardará en llegar aunque nada hace presagiar gran cosa.

miércoles, diciembre 04, 2019

LA HIJA DE UN LADRÓN




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Directo y sin edulcorantes, así es el primer largo de Belén Funes, una realizadora al que habrá que seguir la pista en lo sucesivo; lo mismo que se puede decir de su actriz protagonista Greta Fernández, todo un descubrimiento con una Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival de Donostia. La joven actriz borda un dificilísimo papel en un drama social realista de tono ahogado y pesimista que nos muestra la realidad de muchas familias desestructuradas en donde hijos que han sufrido una infancia penosa llegan a la edad adulta totalmente lastrados y sumergidos en problemas de todo tipo. Sara, la muchacha protagonista, es una joven madurada a marchas forzadas: madre a sus 22 años, con dificultades para encontrar empleo, sola tras la separación de su pareja, tutora de su hermano de 9 años recluido en un centro de acogida a menores y marcada por una niñez de la que no se nos habla de manera explícita pero sin duda condicionada por al figura de su padre, un convicto al que le acaban de dar la libertad. El regreso de Manuel (Eduard Fernández, padre real de Greta y excelente como siempre) complicará aún más las cosas para Sara aunque sus problemas parecen aumentar por si solos y sin ayuda de nadie.

No hay mucho espacio para buenos momentos vividos por los personajes en una historia con un correcto planteamiento lineal y una autenticidad cotidiana rayana con lo documental en donde la naturalidad de sus actores es creíble y absoluta. Sara, además de ser víctima de una situación familiar extrema, es también víctima de una sociedad marcada por la falta  de empatía y por un sistema ineficaz. Greta Fernández otorga al personaje una reconocible humanidad y hace que el espectador sea partícipe total de sus desavenencias logrando adueñarse de la película de principio a fin. Puede que a este filme le falte más concreción y mayor desarrollo descriptivo además de perderse a veces en momentos costumbristas un poco forzados, pero la verdad es que poco es reprochable en una ópera prima tan arriesgada. El momento final servido por la protagonista es por cierto desgarrador.

sábado, noviembre 30, 2019

LOS MISERABLES (LES MISÉRABLES)






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No le ha gustado nada a Sarkozy ni a muchas otras personas en Francia. Pero la crítica gala la ha alabado y ha sido seleccionada por Francia para la lucha por el oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Tenemos un caso claro de excelente película pero incómoda por diferentes motivos (¿políticos? ¿sociales?) que no deja indiferente a ningún espectador con su realismo, su crudeza y el uso de la violencia (física y verbal) presentada no sólo con realismo sino con por desgracia una total credibilidad de cómo funciona este elemento hoy en día y en alguna de sus maneras más extremas. No se trata de una adaptación de la obra inmortal de Victor Hugo de la que toma prestado su título, es una historia original que mediante el juego-homenaje al escritor trata de mostrar un paralelismo entre la situación social límite de la Francia de principios del XIX que describió Hugo con la del mismo país en la época actual en un contexto a priori muy diferente pero con los mismos efectos: la pobreza y la lucha sin cuartel por la supervivencia. Este filme, con una acción que apenas se desarrolla en dos días, muestra la realidad de los suburbios y guetos parisinos en donde las mafias y la delincuencia están a la orden del día y en donde la propia policía ejerce la ley de un modo demasiado sui géneris involucrándose con diferentes trapicheos, caciqueando todo lo que puede, y ejerciendo un trato cruel y despiadado con los habitantes de las zonas humildes en donde tampoco falta la violencia más salvaje e injustificada. Los más jóvenes de estos barrios marginales son las víctimas de esta espiral de violencia entre la delincuencia organizada y la brutalidad policial, un entorno en el que no les quedará más remedio que practicar el mismo sistema.
    

El mensaje de la película es complejo en al medida que presenta la retroalimentación del mundo de la delincuencia marginalidad con el de la corrupción de muchos gendarmes y es difícil saber con que carta se queda, pero esa es una de las muchas habilidades de un guión prácticamente perfecto que sabe conjugar el verismo social y el estilo más o menos documental  con los recursos del cine convencional incluyendo la tensión y el suspense (y por que no, el cine de acción)  en sus memorables minutos finales, un despliegue de adrenalina que curiosamente no puede ser más terrorífico y real. Ladj Ly, un director de origen africano que sabe lo que habla en esta película adaptando un antiguo cortometraje suyo ha firmado un filme impactante, absorbente y brutal  que le catapulta como un realizador a tener en cuenta y quien sabe si con futuro en Hollywood. El realizador ha querido hacer un filme en donde se muestran los orígenes y razones de actos de violencia callejera en Francia con el propósito expreso de hacer reflexionar a la clase política, un fin tan valiente como difícil, claro. La historia se abre con la llegada a la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de la policía de París de Stéphane Ruiz (Damien Bonnard) un joven policía de orígen sudaméricano que en su primer día ha de acompañar a dos gendarmes expertos en la materia, el arrogante y chulesco Chris (Alexis Maneti) y el aparentemente más calmado Gwada (Dojbril Zonga) un agente de origen africano.  En un barrio conflictivo de París repleto de interculturalidad (africanos subsaharianos, árabes, gitanos, latinoamericanos) el robo de un cachorro de león de un circo desemboca en una investigación por parte de la policía que poco tiene se sutil y en donde los niños y adolescentes de la zona parecen tener un importante papel. Las cosas no tardarán en salirse de madre debido al polvorín circundante. Al final uno se queda con al sensación de que ha visto una película demasiado real y en donde por desgracia no hay mucho lugar para la esperanza, pero también con la sensación de haber presenciado un peliculón