miércoles, julio 29, 2020

UNDER THE SKIN




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Incomprensiblemente se ha tardado 7 años en estrenarse en España una cinta que desde su aparición en 2013 se ha convertido en una pequeña pieza de culto dentro del género de ciencia ficción por lo inusual de su factura y su aspecto formal. Una coproducción entre EEUU, RU y Suiza que ha recibido numerosos premios y el halago de la crítica pero que diferentes problemas de distribución han propiciado su tardío estreno en nuestro país. Jonathan Glazer, un director forjado en el videoclip (Radiohead, Massive Atack) realiza un sorprendente trabajo tomando como base visual una atmósfera sedante y casi hipnótica con contados diálogos y sonido al mínimo en no pocos momentos y curiosas imágenes con puesta en escena combinando el realismo más documental (algunas escenas en la calle están tomadas al natural y con cámara oculta) y el onirismo más irreal en artys momentos filmados con pulcro gusto estético. Scarlet Johannson es la protagonista absoluta como una alienígena que aterriza en Escocia adquiriendo forma humana y que parece buscar “alimentarse” de varones humanos de una forma cuanto menos aparentemente peculiar a los que antes ha seducido. Una excelente interpretación la de la actriz norteamericana que lleva todo el peso de la bizarra historia apareciendo, desapareciendo, maquinando en silencio y fascinando tanto a los personajes masculinos como al espectador. Ciertamente el guión de Glazer y Walter Campbell parece tomarse varias libertades con respecto a la novela de Michael Faber en la que se basa, pero el resultado es deslumbrante.

Aunque se atisban influencias en esta película tales como las de David Lynch o Denis Villeneuve, la película consigue un look y una factura singular principalmente por la contraposición de realismo/fantasía y por la contención de los momentos más irreales y el no abuso de los efectos especiales, reducidos al mínimo. La parábola sobre la sexualidad femenina y la venganza del género femenino frente a lo dominante y a veces brutal de la sexualidad masculina y en definitiva cierto mensaje feminista son a primera vista los temas del filme, pero su presentación entre lo metafórico, lo poético y lo extravagante resulta sanamente desconcertante para los amantes del buen cine más intrincado. Detalles inquietantes, momentos a priori descontextualizados, personajes y situaciones sin explicación aparente y una enorme voluntad por hacer romperse la cabeza al espectador son argumentos tan apasionantes como difíciles a veces de digerir para hacer un gran filme que trata de ir más allá de cualquier convención. La idea de mezclar a una extraña joven a veces presentada como una diosa y otras como una muchacha real con personajes salidos de filmes de Ken Loach es una idea brillante en su excentricidad, como otras en esta película. Actores amateurs secundan a la actriz estadounidense, entre ellos el ya profesional Adam Pearson, un valiente actor con el rostro desfigurado por neurofibromatosis. Una película que debe verse cuanto antes ya que en el momento actual se está exhibiendo muy limitadamente

martes, julio 28, 2020

LA FAMILIA QUE TU ELIGES (THE PEANUT BUTTER FALCON)






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Sin grandes pretensiones pero con ganas de contar una buena historia ha conseguido destacar en cartelera esta comedia-drama de corte independiente dirigida por los prometedores Tyler Nilson y Mike Swartz en donde partiendo de una historia de superación personal al menos en su premisa se ha trazado una atípica road movie en donde la motivación y personalidad de su atípico protagonista marca el devnir excéntrico de la historia y la evolución de los otros personajes importantes del filme cada uno también con su historia particular que al final termina también redimida. El debutante Zack Gottasgen, un joven actor con el Síndrome de Down, interpreta con desparpajo y solidez a Zack, un muchacho aquejado de esa enfermedad que sin familia y sin recursos se encuentra insólitamente interno en una residencia de mayores de la que tras avrios intentos fallidos logra por fin escaparse. Su objetivo, apuntarse a una academia de lucha libre regida por su ídolo el luchador Salt Water (Thomas Haden Church) del que poco se sabe de su vida en los últimos años, y convertirse en un luchador profesional. Por el camino se encuentra con Tyler (Shia LaBeof) un joven de pueblo pequeño pescador furtivo y huyendo por sus perseguidores por ajustes de cuentas varios. Tyler accede en su huida a acompañar a Zack en busca de su sueño en un viaje principalmente fluvial por un sur de los EEUU lleno de paisajes pantanosos, rednecks, encuentros fortuitos y situaciones tragicómicas. No obstante, Eleanor (Dakota Johnson) la decidida asistente social de la residencia y que manteiene un vínculo especial con Zack esta buscando al chaval sin saber que entre Tyler y él ya se ha establecido una relación entre lo fraternal y lo paterno-filial.     

La película no busca ser la típica revisitación de la aventura homeriana a la que se prestan road movies como esta (o mejor dicho, river movies) sino que con una escusa  casi antropológica sobre la América profunda traza una historia de maduración imperfecta y con vaivenes en donde los tres personajes principales terminan alcanzando la plenitud pero de una manera más bien light pero satisfactoria para ellos. Una visión de la consecución del sueño americano por medio de outcasts y personajes imperfectos que al final en su perfl bajo se hace totalmente entrañable. Es clara la inspiración de la obra de Mark Twain en este filme (especialmente Las Aventuras de Huckleberry Finn) que además se esmera en tratar a la discapacidad intelectual desde la esperanza y el respeto. El trabajo interpretativo es encomiable, a parte de un excepcional Gottasgen, Shia LaBeof hace su mejor actuación hasta el momento como un perdedor amoral por que no le queda más remedio en su entorno pero que va descubriendo su lado más bondadoso y Dakota Johnson rezuma credibilidad como una mujer que descubre que la dedicación en su trabajo debe de tener más matices y no encorsetarse a reglas. Y También es celebrable la reaparición de Thomas Haden Church, actor por desgracia sin excesiva suerte después de su aclamada interpretación en Entre Copas (2004)  que encarna a un exluchador maduro y acabado que termina encontrando un nuevo sentido en su vida ante la llegada de Zack.  Una buena opción para ir al cine este verano.

lunes, julio 20, 2020

¿DONDE ESTÁS, BERNARDETTE? (WHERE´D YOU GO, BERNARDETTE? )



 
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Entre la feel good movie, la comedia-drama y algún liviano ejercicio de experimentación en el docudrama se mueve la última película del prolífico Richard Linklater cuya extensa y variada filmografía siempre tiene más altos que bajos y ene esta ocasión sin hacer ni mucho menos un filme deficiente el realizador tejano se queda algo corto a la hora de firmar una pieza redonda. Basada en una novela de María Semple, de nuevo estamos ante un filme original y que se deja ver pero sin excesivas sorpresas ni riesgo. El peso del filme reside en una sólida y eficaz Cate Blanchett en el papel de una exitosa arquitecta ya retirada prematuramente que al principio de la película ha huido a la Antartida dejando a su marido y su hija adolescente con los que formaba una sólida unidad familiar en la que ella con su personalidad arrolladora y su éxito profesional era el pilar fundamental. Pero Bernardette Fox, como vamos viendo en la película, no es para ella misma y para otras muchas personas esa supermujer que aparenta ser y zambullida en un océano de dudas comienza a cometer serios errores consecutivos que van minando su otrora ideal existencia. En definitiva, es una historia psicológica en donde el tono amable de comedia lima los momentos más dramáticos y en donde un tono positivo- el emanado principalmente por su personaje principal, al mismo tiempo desesperado y confuso pero enormemente voluntarioso- añade dosis de esperanza a una historia tragicómica.

Linklater se afana por insertar algún hallazgo más o menos original desde el punto de vista narrativo (insertos de entrevistas en plan documental, una curiosa y completa exposición de la obra de Bernardette como si de una arquitecta real se tratara) pero el grueso de la película es curiosa historia, muy agradable la mayoría de las veces pero en ocasiones parece perder el hilo. Es la crónica de un cambio personal (¿a mejor, a peor?) con la que muchos espectadores puede que se identifiquen pero a otros es posible que no les diga nada y les recuerde a otras historias parecidas. Con todo, resulta un filme honesto, muy bien dirigido y con abundancia de matices. A Blanchett le secundan de manera más que aceptable Billy Cudrup como Elgin, el amrido de Bernardette y la prometedora debutante Emma Nelson como su inteligente y sufrida hija Bee. Y como en la mayoría de los filmes de Richard Linklater la música cobra su protagonismo, en esta ocasión el clásico de Cindy Lauper Time After Time, bellísima balada, suena en un momento crucial. Puede que se espere más de Linklater, pero lo cierto es que no defrauda nunca.  

domingo, julio 12, 2020

LA CANDIDATA PERFECTA (THE PERFECT CANDIDATE)



 
*** y 1/2

Haifaa Al-Mansour no sólo tiene el mérito de poder hacer su cine proveniente de un entorno en donde los derechos de la mujer son prácticamente inexistentes como es Arabia Saudí, sino el de ser una excepcional cineasta y sobre todo un gran narradora que consigue maravillar con sus películas y sin necesidad de excesos dramáticos ni de convenciones del cine comercial, simplemente con historiales reales y con mensaje, casi siempre n el propio entorno donde ha crecido la realizadora como es Arabia Saudí y preferentemente (como en el caso de esta película) contando las difíciles vivencias de la mujer saudí. La lucha del género femenino en el mundo islámico por los asuntos que a ojos occidentales nos parecen más obvios es el eje que vertebra La Candidata Perfecta, contando la historia de Maryam (Mila Al Zaahrni) una joven médica ambiciosa y excelente profesional que pese a todo tiene que soportar la discriminación en su trabajo por ser mujer. La mayor de tres hermanas e hija de un padre viudo de profesión músico que esta de gira constantemente, Maryam se revela definitivamente cuando no puede asistir a un congreso médico por no tener la firma de un tutor masculino, momento en el cula decide ser algo más: presentarse como alcaldesa de su pequeña ciudad.

Mansour sabe lo que cuenta y toda la realidad circundante de las mujeres saudies: en ese sentido, el personaje de Maryam como un a mujer que se rebela presentándose a un cargo casi reservado a los hombres en su país es el retrato de la opinión y actitud de muchas jóvenes en el mundo árabe. En ese sentido, La Candidata Perfecta es una historia de lucha y de denuncia contando con todos los matices realistas posibles y una gran honestidad: No se trata de una película perfecta pero tampoco pretende serlo, pero está claro que Haifaa Al-Mansour sigue ganando enteros como realizadora.

lunes, julio 06, 2020

DIVINO AMOR



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Es significativo que llegue desde Brasil (país que en este momento tiene un gobierno ultraconservador) esta historia distópica de anticipación en donde se imagina un Brasil de 2027 en donde la religiosidad y espiritualidad domina las vidas a todos los niveles de los cariocas. Puede que no pretenda ser una fabulación de del devenir de la evolución sociopolítica del país sudaméricano (es difícil discernir si este Brasil futuro se daría como aceptación o rechazo de la situación actual), pero precisamente su sustrato espiritual y new age en realidad trufado del cristianismo tradicional y todos sus valores se puede ver como una parábola de la búsqueda de un nuevo humanismo en al sociedad occidental actual. De todas formas, estas buenas intenciones y esta interesante premisa al final se quedan muy frías en este interesante pero irregular filme dirigido con clase por Gabriel Mascaro, quien ha logrado dar un tono internacional a esta original cinta que se pierde irremediablemente por vericuetos un tanto pretenciosos y malamente melodramáticos.      

Una sociedad en donde desde una incierta religión monoteísta (escorada al cristianismo) se enaltece el amor incondicional en la pareja, la fidelidad y la concepción de hijos y en donde la obsesión de toda persona es  alcanzar el contacto con Dios es en donde se mueven los personajes de esta historia. Joana (Dira Paes), una joven que trabaja como asesora de parejas a punto de separarse para que vuelvan (algo que normalmente consigue) vive un feliz matrimonio con Danilo (Julio Machado) aunque no consiguen tener hijos- prácticamente el fin último de esa sociedad- y pese a participar en unos curiosos rituales sexuales-místicos (imágenes de sexo muy explícitas). Esa situación produce en ella una crisis espiritual que parece mitigarse cuando se entera que está embarazada, pero no todo será lo que debería parecer. El tono entre psicodélico, lynchiano y costumbrista funciona bien en su finalidad de dar un empaque diferente a una historia más o menos futurista, pero el guión es tan impreciso y el desarrollo de su protagonista tan sinuoso que al final todo se queda a medias. El final se acelera demasiado y el empacho de pretensiones termina en cierta pedantería lo que termina lastrando todo el filme. Con todo, un buen intento del cine latinoamericano en cuanto a lograr obras originales y de cierta calidad.

lunes, junio 29, 2020

LOS PROFESORES DE SAINT DENNIS (LA VIE SCOLAIRE)







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Cine docente (sobre docencia, se entiende) y con vocación de verismo que resulta honesto y creíble en su vocación de retratar las bondades y deficiencias del sistema escolar francés en lo concerniente a los alumnos de entornos más desfavorecidos y/o con pobre aprovechamiento académico (alumnado de adaptación). Sus directores, Mendi Ihr y Grand Corps Malade saben de lo que hablan sobre todo por la condición de Mendi Ihr de miembro de una minoría étnica dentro de Francia ya que en las aulas galas como es sabido la multiculturalidad es enorme. Esta multiplicidad de orígenes étnicos aparece reflejada en este filme como una situación que tanto de manera positiva como negativa condiciona el ambiente escolar pero cada claro que la cinta pone su punto de mira más en la extracción economicosocial de los alumnos y de cómo todo su entorno les condiciona y termina influyendo decisivamente en profesores y asesores de los centros. El instituto Sant Dennis donde se desarrolla esta historia se postulo como un microcosmos que trata de ser catalizado por la figura de una nueva jefa de estudios, la joven de origen árabe-antillano Samia (Zita Hanrot), una chica idealista y con ideas claras que en su condición de descendiente de inmigrantes esta segura de conectar con el conflictivo alumnado de un centro de extrarradio pero las cosas no son tan fáciles y además la docente arrastra problemas personales que complican aún más su equilibrio emocional.
 
La película esta planteada más bien como una historia coral en donde en torno al personaje de Samia giran diferentes alumnos con problemas diversos y voluntariosos profesores muchas veces superados por la situación. Yanis (Liam Pierron), típico caso de alumno inteligente pero sin mucha  fuerza de voluntad se convierte en la lucha de Samia para lograr el objetivo de ella y de sus compañeros: que los chavales encuentren un futuro pero todo (el entorno social y familiar de alumnado, la presión de la sociedad actual y su culto al éxito con la ley del mínimo esfuerzo y sobre todolas deficiencias y contradicciones del sistema educativo) parece poner obstáculos. Sin utilizar artificios y con el estupendo trabajo de los jovencísimos actores adolescentes la película funciona correctamente en su vocación de cine crítico y social, pero su indefinición a veces y su cabezonería por mostrarse como una película comercialmente atractiva impiden mayores logros. Con todo, muy recomendable sobre todo para docentes y amantes de la mejor vertiente naturalista de sierre del cine francés.           

martes, junio 16, 2020

EL HOYO




**** y 1/2

La revelación del cine español en la entrada de 2020 ha sido sin duda esta sorprendente ópera prima que tras ser estrenada en Netflix ha finales de 2019 y ver su estreno en salas en febrero del año siguiente goza de nuevo de una oportunidad de ser degustada por el público en lo reestrenos tras el confinamiento por el Covid 19. Un debut mucho más que prometedor el del bilbaino Galder Gaztelu-Urrutia que ha conseguido un inquietante y absorbente filme fantástico que lleva al espectador a una inquietante pero tangible pesadilla en donde el terror de lo absurdo y los miedos humanos son la base de una extraña e hiperbólica pero sugerente parábola sobre nuestra sociedad y sobre la condición humana. Tiene todos los visos de convertirse en un filme de culto y de tener ante si una brillante carrera internacional, merced sobre todo al deslumbrante buen hacer de su director que logra una obra con excelente factura, degustable por público amante de los géneros fantástico, terrorífico, o thriller de cualquier procedencia. Sin ser una obra maestra, El Hoyo resulta un filme que pese a su tono visual ligeramente incómodo y sus raciones de violencia y de cierto gore (eso si, bien dispuestas y presentadas) es totalmente recomendable para los amantes del buen cine     

Planteada como una fábula irreal en un lugar-país indeterminado, la historia nos presenta a un hombre de cuarentaitantos llamado Goreng (Ivan Massagué) que despierta en una sucia celda situada en el piso de lo que parece un inmenso edificio  de más de 100 pisos, concretamente en el piso 48. Goreng accedió a entrar al edificio a cambio de un “título  homologado”  y se dispone a pasar allí seis meses. Su compañero de celda-nivel (cada nivel tiene dos ocupantes) es Trimagasi (Zorion Egileor), un hombre maduro que está allí como castigo, cumpliendo condena por un homicidio accidental. Trimagasi alecciona su nuevo compañero sobre los entresijos de “El Hoyo”, en donde se cambia de celda (por arriba y por abajo) cada cierto tiempo sin ningún criterio aparente y en donde los recluidos tienen como actividad principal comer la comida que les llega por medio de una enorme mesa en una plataforma descendiente desde el nivel más alto, el nivel 0, comida que tras ser consumida durante una ligera fracción de tiempo a de descender a los niveles inferiores para ser comidos los restos por los sucesivos recluidos hasta un punto en que lógicamente no quede nada para los niveles más bajos que obviamente se morirán de hambre. Goreng no ve lógica esa condición ante la perspectiva de que le tocará ocupar en algún momento niveles bajos y se comienza a revelarse contra la lógica de la inquietante pseudoprisión al tiempo que desconfía de su compañero, quien parece jugar con una carta a su favor. A partir de ese momento, la locura y desesperación de Goreng a parece como el motor de la historia al tiempo que se suceden inesperados y bizarros acontecimientos y surgen personajes en medio de una atmósfera pesadillesca y malsana. Pero más que un retrato psicológico de supervivencia ante lo extremo estamos ante una feroz y marga crítica socioantropológica que da que pensar en su apariencia de cuento fantástico perverso

La ambientación sucia y minimalista del prácticamente único escenario resulta tan sugerente como desasosegante y en general la visualidad de la película juega con lo desagradable en diferentes aspectos y lo deslumbrante. Aquí los momentos de  violencia desatada cumple una función metafórica (siguiendo el tono de la historia) e ilustrativa y en nada gratuita, lo mismo que los insertos de body horror y canibalismo van más allá de las convenciones del género terrorífico. Una puesta en escena que bebe irremediablemente en lo teatral (es además perceptible la sombra un tanto distorsionada de Beckett y Ionesco) requiere unos diálogos jugosos e inteligentes y unas interpretaciones esforzadas como las de Massagué y Egileor (una agradable sorpresa el redescubriemiento de este veterano actor vasco) y con otros intérpretes que no les van a la zaga en alucinantes papeles dignos de la mejor ficción fantástica: Antonia San Juán, Emilio Buale, Alexandra Masangkay, Mario Pardo. Con ecos también de Kafka, Borges, David Lynch, Terry Gillian, Kubrick, Clive  Barker o David Cronemberg, El Hoyo resulta una película espectacularmente sugerente que terminará haciendo historia.     

domingo, marzo 08, 2020

INVISIBLES



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Gracia Querejeta continúa demostrando que es una cineasta excepcional tanto como narradora cinematográfica como en la dirección de actores, talentos ambos que sustentan una buena película y con esta Invisibles pese a que no se trata de una película redonda vuelve a manifestar sus ganas por contar historias poderosas y atrayentes y esta vez con medios más bien poco convencionales. Un filme sustentado casi únicamente por tres actrices y con una inusual estructura espacial (prácticamente solo se desarrolla en un parque) consigue atrapar y convencer al espectador y sin que haya tampoco ninguna historia convencional en su estructura tradicional de planteamiento-nudo-desenlace: son los naturales y cotidianos (pero enormemente reveladores) diálogos entre las tres cincuentañeras protagonistas los que van tejiendo tres historias historia, las de cada una estas tres mujeres, sin que veamos una sola imagen de los hechos que acontecen y que son narrados por ellas. Pero ante todo, este es un filme reflexivo y reivindicativo sobre la posición en la sociedad de las mujeres en la cincuentena y los diferentes dilemas en los que se pueden encontrar como fruto de su bagaje, experiencias pasadas, situación actual y perspectivas futuras condicionadas por su edad (ni jóvenes ni mayores) y sobre todo por su condición femenina. Esta claro que Querejeta ha querido realizar un retrato generacional, entre tierno y amargo, en donde queda claro que las mujeres de dicha franja de edad se encuentran de partida en una situación incómoda: su invisibilidad. La rebelión de estas tres amigas, consciente o no, ante tal situación es lo que marca el devenir de lo que se nos describe. En ese sentido, el guión que firma la propia directora junto a su habitual colaborador Antonio Mercero (hijo) pese a que veces sea algo impreciso y caiga en convencionalismos de más resulta muy bien elaborado dentro de su disposición inusual y excelentemente dispuesto para el buen hacer de esas tres grandes actrices que son Adriana Ozores (Julia), Emma Suarez (Elsa) y Nathalie Poza (Amelia): un trabajo esforzado y deslumbrante.


Julia, una profesora de secundaria irónica pesimista y amargada decepcionada por su matrimonio y cansada de su trabajo; Elsa una profesional de éxito soltera convencida, atractiva y recelosa de todo lo que le rodea; y Amelia, aparentemente más frágil que sus amigas, recién divorciada y en una nueva relación donde el principal handicap es el rechazo de la hija de su pareja, quedan cada jueves por la mañana dar una vuelta por el parque, momento en el cual se cuentan su vida y sus preocupaciones;  se sienten cada vez menos convencidas de la idoneidad de sus vidas y ven como todo es cada vez más difícil al tiempo que al relación entre ellas parece entrar en una extraña crisis. La diferencia de caracteres entre las tres y sus distintos puntos de vista de las situaciones son en realidad lo que mueven el devenir de los acontecimientos que ellas nos cuentan y nosotros no vemos y que muestran unos retratos personales que literalmente llegan a estallar. El estudio psicológico está aquí íntimamente ligado con el pulso narrativo, que oscila entre el drama y la comedia con momentos de bastante pulsión emotiva. Una pena que en ocasiones la película no mantenga su intensidad y que esta precisamente vaya perdiendo fuelle en momentos que se antojan cruciales. Pero lo fundamental es que Gracia Querejeta vuelve a demostrar su gran talento en películas difíciles y constitutivas de reto.  


martes, marzo 03, 2020

LA LLAMADA DE LOS SALVAJE (THE CALL OF THE WILD)



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El clásico de Jack London escrito en 1903 recibe una enésima versión cinematográfica ahora que están tan de moda los filmes con animales…generados por ordenador.  En efecto, el legendario Buck, el perro doméstico mimado que aprende mediante el sacrificio y la interacción con el hombre a ser un can leal y heroico en las frías tierras del norte de EEUU, Canadá y Alaska (además de entablar contacto por vez primera con la olvidada naturaleza salvaje de los de su especie) es ahora un animal obra de la infografía (como prácticamente todo el resto de perros y animales que aparecen) y por primera vez y a diferencia de otras adaptaciones es igual que como se describe en la novela: un cruce de San Bernardo y Collie. Tanto Buck como el resto de cuadrúpedos están perfectamente conseguidos en una película que se apoya principalmente, además de en al fuerza de una historia que siempre será bellísima, en los hermosos paisajes y en su vistosa fotografía, con los falsos perros tratando de robar escenas con convicción pero delatando por lo poco creíble del estilo visual de sus acciones - y aunque en la propia novela de London apareciesen un tanto humanizados-su origen artifical. Y es que esta nueva versión dirigida con oficio pero de manera muy rutinaria por Chris Sanders no pasará a la historia por ser de las mejores. Muy abreviada con respecto a la fuente original y con bastantes cambios significativos en su mayoría dispuestos para dar mayor protagonismo al personaje de John Thorton, el último y mas devoto dueño de Buck, encarnado por Harrison Ford con su buen hacer habitual. Eso si, el mensaje y clímax final se mantienen en su esplendor: el regreso del perro doméstica a su condición de animal en equilibrio con el hombre y la naturaleza, más que dependiente del ser humano.

Aunque técnicamente el filme es impecable, las escenas de los trineos están muy bien rodadas y la ambientación histórica es más que correcta, falta más épica y más credibilidad en unos personajes presentados a todo correr (en la historia hay que tener en cuenta que hay bastantes, tanto humanos como perros) y en donde se han eliminado muchos con respecto al libro y los que quedan algunos presentan cambios bastante notables: no se trata ya del hecho de que en pos de la diversidad se haya cambiado de sexo o etnia a algunos (los mensajeros quebequeses, el ejemplo más notable) sino a que otros se les ha asignado ridículamente subtramas que nada aportan. Con todo, el mensaje no se resiente y la película se deja ver haciendo las delicias de los amantes de la naturaleza.

sábado, febrero 29, 2020

MONOS





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Entre la fábula, el cine bélico, el drama social y la historia de maduración navega este sorprendente y crudo filme, una coproducción entre Colombia y otros países europeos y sudamericanos rodada en el primer territorio por un cineasta que puede dar cosas muy interesantes, Alejandro Landes. Sin apostar por el tremendismo, el sensacionalismo o por los clichés del cine comercial estadounidense la película es capaz de adentrarse en sórdidos terrenos con convicción y consiguiendo narrar una historia fascinante, sólida y poderosa. La crónica de un grupo de ocho adolescentes miembros de una guerrilla paramilitar en una recóndita e indeterminada jungla latinoamericana (probablemente queriendo representar a Colombia pero en realidad no se específica el marco geográfico de la historia como tampoco el móvil exacto de la guerrilla) que lidian con el fanatismo, la confusión mental de la pubertad y la adolescencia, la obediencia militar y sus propios sentimientos es algo más que un relato sobre la pérdida de la inocencia, es una disección de los sentimientos humanos y la maduración personal en un entorno algo más que extremo, casi mortal e infernal. Unas criaturas que han interiorizado que la violencia es su único modo de vida y su forma de actuar tratan a duras penas de ser niños humanos en un ambiente salvaje y fanático. En ese sentido, los muy jóvenes intérpretes resultan totalmente creíbles en este imponente fresco que entre el naturalismo y el simbolismo con pinceladas equívocas de realismo mágico atrapa al espectador enfrentándole con sentimientos extremos. Con elementos cinematográficos y literarios de Akira Kurosawa, Joseph Conrad, Perez-Reverte, Coppola, el binomio Jodorowsky-Arrabal y sobre todo William Golding a cuyo Lord of the Flies se homenajea, pese a irregularidades varias la película resulta una pequeña gema que puede convertirse en filme de culto.


Los ocho chavales guerrilleros mantienen secuestrada a una ingeniera norteamericana, la doctora (Julianne Nicholson) mientras esperan pacientemente las órdenes de sus superiores, se entrenan militarmente, luchan cainitamente entre ellos, se odian, se enamoran y en definitiva viven un sórdido y forzado crecimiento personal aunque algunos se resisten a perder la inocencia y la bondad. El reparto funciona a las mil maravillas con sus jóvenes intérpretes más que brillantes y muchos enfrentándose a difíciles escenas de drama, muerte y violencia. El más conocido de los Monos del comando es Moisés Arias (que encarna al líder Patagrande), establecido en USA y conocido por sus intervenciones en Disney Chanel, pero el resto del reparto teenager -en total cinco chicos y tres chicas-  hace también interpretaciones memorables, en especial el más pequeño Deiby Rueda como Pitufo, un crío que es el primero en sentir remordimientos sobre sus acciones, Karen Quintero como Leidy, que encarna uno de los dos puntos de vista femeninos y con un papel significativo, y Sofía Buenaventura encarnando magistralmente un papel masculino, Rambo, otro de los chavales más pequeños. Escenas Impactantes, momentos oníricos y ambigüos que muestran lo irreal pero cierto de la situación y secuencias de alta tensión dramática - en especial las relativas a los avatares de la gringa secuestrada, quien llega a ejercer de inesperada catalizadora moral de los chicos- engrandecen una película con muchísimos matices y que ha supuesto una garata sorpresa para nuestras pantallas.

lunes, febrero 24, 2020

VIDA OCULTA (A HIDDEN LIFE)




**** y 1/2

Ha sido toda una bendición para cualquier cinéfilo el regreso de Terrence Malick a la dirección - de eso hace ahora más de 20 años con La Delgada Línea Roja (1998)- y su decisión de convertirse en un realizador con periodicidad de rodajes más regular en comparación con su primera etapa en donde las sublimes Malas Tierras (1973) y Días del Cielo (1978) fueron las dos únicas películas que precedieron a la mencionada al principio. Porque con A Hidden Life, Malik ha demostrado una vez más su completo dominio del medio cinematográfico, su condición de autor con mayúsculas y lo que resulta más llamativo, el hecho de que sigue siendo uno de los mejores directores vivos del mundo. Capaz de saltar en sus películas a cualquier coordenada en el continuo espacio-tiempo y con total credibilidad, en esta ocasión Malick se asoma a Europa y concretamente a la Austria de la II Guerra Mundial (anexionada en aquel entonces a la convulsa Alemania nazi) para contar una historia de conciencia y lucha por las convicciones personales desde el prisma introspectivo e intimista imbuido de cierto halo poético que el cineasta acostumbra a usar en sus filmes del siglo XXI. El resultado es una película muy bella y deslumbrante en donde los sentimientos, explicados o intuidos, son los protagonistas y en donde se sujeta toda la trama, la del conflicto interior del campesino austriaco Franz Jägerstätter (August Diehl) que firme en sus convicciones éticas y religiosas decide no alistarse en el ejército nazi alemán y por ello es encarcelado mientras que su familia sufre el hipócrita rechazo del resto de habitantes de la aldea en la montaña y él se enfrenta a un futuro muy negro por desertor.  


Rodada en Austria en coproducción con Alemania, con un reparto de intérpretes germanohablantes y hablado en inglés y en la lengua de Goethe (en la versión doblada en España sólo se dobla la parte inglesa) A Hidden Life es una película tanto de sentimientos como de ideas y en donde el elemento espiritual y religioso ya explotado por Terrence Malick en otras ocasiones está omnipresente, esta vez en su vertiente cristiana católica y con un tono antropológico que el director aplica con maestría: la aldea y el paisaje montañoso austriaco están retratados con una supina belleza pictórica y un cuidado realismo que hace que nos traslademos allí de cuerpo presente, algo en lo que también colaboran el vestuario y dirección artística.  Los silencios, las secuencias ralentizadas, los peculiares flashbacks, todo está dispuesto con perfección relojera y a disposición de la emotividad y la voluntad de conmover al espectador con un drama más que psicológico. La simbiosis entre un soberbio August Diehl y Valerie Pachner, que interpreta a Fani la mujer de Franz, es total y regala elementos dramáticos deslumbrantes. Puede que su excesiva duración- 3 horas- y su lento desarrollo se hagan incómodos para el espectador, pero como experiencia cinematográfica merece completamente la pena. Que grande es Terrence Malick.


domingo, febrero 16, 2020

EL ESCÁNDALO (BOMBSHELL)



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No es ninguna nueva noticia que en la industria de Hollywood el cine denuncia no sea nada más que una ramificación del cine espectáculo pero siempre es bienvenido un filme que se atreve a plasmar con nombres y apellidos reales injusticias y abusos cometidos hace relativamente poco tiempo. En ese sentido, lo que logra Bombshell es precisamente mostrar como una poderosa cadena de televisión (y de carácter marcadamente conservador) como es la Fox News- filial de Twentieth Century Fox- durante buena parte de los 2000  y 2010 desarrolló una política coaccionadora y censora ante muchos de sus profesionales estrella, llevó a cabo practicas machistas y discriminatorias (incluyendo acoso sexual) con muchas de sus trabajadoras e instauró una política en sus informativos sectaria y favorecedora hacia personajes como Trump  por obra y gracia del presidente de Fox News Roger Ailes, interpretado en esta cinta por un irreconocible John Lighthow- no en vano la película ha conquistado el Oscar al mejor maquillaje- quien hace un mas que correcto trabajo como un viejo poderoso que finalmente cayó de su puesto por acosador sexual aunque el protagonismo en la historia es para unas esforzadas Charlize Theron como la periodista Megyn Kelly, Nicole Kidman como su compañera en la Fox Gretchen Carlson, y Margot Robbie como la joven Kayla Pospisil, un personaje en esta ocasión ficticio inspirado en varias periodistas noveles que trabajaron en la cadena  en la época en la que se desarrolla la historia.



Bombshell tiene como pega que tal vez siguiendo el hecho de que se desarrolla dentro de los entresijos de una cadena televisiva especializada en noticias se entrega a un desarrollo y puesta en escena demasiado de pequeña pantalla, aunque es un acierto el calculado reparto de protagonismo entre sus principales personajes femeninos, siendo el de Megyn Kelly el que vertebra la acción y el de Carlson el que enciende la mecha con su acusación de acoso sexual a Alies, acusaciones que se extenderán  por parte de otras mujeres trabajadoras de la cadena con Posposil como muestra paradigmática de lo que tenía que hacer una chica nueva en la Fox para conseguir aprobación. Ciertamente el director Jay Roach, conocido principalmente por sus comedias alocadas -aunque en Trumbo (2015) demostró habilidad con su cambio de registro hacia el cine político- se ha esforzado en hacer una crónica lo más completa posible del caso aunque el guión no arriesgue más allá de lo previsible y se heche en falta un mayor sentido crítico hacia todos los trejemanejes de la Fox (que son muchos) más allá de los abusos de su presidente o de su boicot hacia presentadores más progresistas. Con todo, como film denuncia cumple con las expectativas y además no aburre en ningún momento.

domingo, febrero 09, 2020

ARA MALIKIAN, UNA VIDA ENTRE LAS CUERDAS


 
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El Goya 2019 a la mejor película documental es la increíble historia de un hombre, un artista que sorteó mil obstáculos para llegar a ser alguien grande en su campo y que tras años y años de trabajo, de estar en segundos y terceros planos y de luchar contra las convenciones de la industria musical y contra prejuicios de todo tipo ha logrado ser una inesperada estrella pese a lo a priori minoritario de la música clásica. Ara Malikian (Beirut, 1968) violinista libanés de origen armenio ha encontrado en España desde mediados de los 90 la estabilidad artística y personal después de una azarosa historia que le llevó del Líbano a Alemania cuando apenas era un adolescente y de allí o otros lugares de Europa para instalarse definitivamente en Madrid donde de concertino de la Orquesta Sinfónica de Madrid- y tras haber ganado antes numerosos concursos de violín internacionales- pasó a ser en los 2000 una superestrella virtuosa del violín mezclando el clasicismo, el folk y el pop rock y todo ello con una enérgica puesta en escena. Nata Moreno, actriz y esposa de Malikian debuta en el largometraje con este documental sobre al vida de su marido, preparada y rodada durante seis años y con la ayuda de una cantidad ingente de material audiovisual aportado por el propio Ara y su familia, recopilado durante varios año y el resultado ha sido una película potente y conmovedora que sin ser necesariamente una crónica detallada y sucinta y ni de tener ínfulas de documental de autor cumple con más que solvencia su función: la de mostrar una historia de superación personal en done el amor al arte de la música y la lucha por unos ideales resultaron clave para romper barreras de todo tipo.


Moreno se esfuerza por mostrar el lado más humano de su marido a través de su sorprendente peripecia vital que empieza en un país de oriente medio eternamente en guerra y perteneciendo a una minoría étnica dentro de dicho estado cuyas penurias a través de la historia han sido numerosas. Las entrevistas con Ara Malikian, en las que desgrana sus recuerdos, ocupan vertebran el metraje pero todo el devenir de la película no se hubiese podio completar sin el testimonio de otras personas allegadas ni las imágenes de la vida del músico las cuales ilustran  austera pero certeramente todo lo que se nos está contando incluyendo todos los mensajes y enseñanzas sacadas de dichos acontecimientos. Porque este es un documental en que la imagen, la palabra y la música van íntimamente unidos y el resultado final no ha podido ser más inmejorable. Una prueba de que el cine puede cumplir una función de cronista de la realidad de una manera más perfecta que cualquier otro medio.  


miércoles, enero 29, 2020

JOJO RABBITT






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Hacer chanza de cosas muy series es un ejercicio que bien llevado puede deparar resultados sorprendentes e inesperados dentro del humor. Y esto es lo que consigue esta pequeña y curiosa obra maestra basada en una novela de Christine Leunens dirigida por el director y actor neozelandés Taika Waititi quien sin obviar aspectos de drama ofrece una historia surrealista, tierna, amarga, irónica y sobre todo muy bien narrada. Con elementos de Monty Python, los cómics de Charlie Brown, los hermanos Coen más irónicos, Wes Anderson, los cartoons, y por supuesto el To Be or Not to Be de Ernest Lubitch estamos ante una sátira más o menos blanca del nazismo en donde se demuestra una vez más que un gran antídoto frente a la tragedia es la risa, en este caso matizada con un sentido de la crítica-denuncia histórica y todo lo que acarrea el contar una historia de guerra y barbarie a través de ojos de un niño, su protagonista Jojo. Una película que resulta entrañable y que sabe dosificar su humor inteligente en medio de momentos de alto contenido dramático.

En los últimos años de la II Guerra Mundial el pequeño alemán de 11 años Johannes Bletzer, apodado Jojo (Roman Griffin Davies, un descubrimiento) se une a las Juventudes Hitlerianas y asiste a uno de sus esperpénticos campamentos. Lleno de idealismo y con una imaginación desbordante Jojo tiene a Htler como héroe y amigo imaginario y se le “aparece” en momentos con consejos no muy nazis pero igualmente majaras (el propio Taika Waititi da vida a un descacharrante führer-clown con momentos hilarantes) al tiempo resulta inocente e impulsivo y es blanco de burlas de sus compañeros y de los instructores del campamento  y de las Juventudes. Su verdadero amor es su madre, Rosie (Scarlet Johannson) quien secretamente lucha contra el nazismo y esconde a en su casa a Elsa (Thomasin McKenzie), una adolescente judía. Jojo, desorientado por lo absurdo que se está volviendo el final de la guerra y el comportamiento de los adultos descubra a Elsa y con ella el amor y que los judíos también son seres humanos, cuestionándose entonces las enseñanzas nacionalsocialistas que con tan inocente ahínco abrazó. Obviamente esta es una historia sobre el final de la inocencia pero narrada de manera sui géneris y en donde el humor surrealista y absurdo presente en toda la película nos recuerda lo absurdo de la guerra y del totalitarismo con personajes algunos serios y otros caricaturescos (el capitán con tendencias drag queen que interpreta Sam Rockwell es también impagable) y un tono tan gamberro como cuerdo y amable. Una brillante fotografía de inspiración cómic a cargo de Mihai Malaimare y una puesta en escena granguiñolesca pero contenida en donde además de ingeniosos diálogos abunda el gag visual realzan un más que interesante película para todos los públicos.

jueves, enero 23, 2020

1917





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Resulta sorprendente que un filme de estas características este siendo un Blockbuster en taquilla. Aunque esta claro que estamos ante una obra maestra que por ahora constituye lo mejor de la cinematografía de ese superdotado cineasta que es Sam Mendes no es este precisamente un film muy comercial: una cinta bélica, ambientada concretamente en la I Guerra Mundial, rodada insólitamente en teórico plano secuencia, con escasas escenas de acción, narrada a tiempo real, nada de efectos especiales cargantes (los esperables sin embargo en el cine de guerra) y sin estrellas de relumbrón. Estamos ante un loable ejercicio de realización con cierto tono experimental aunque con orientación mainstream que el director consigue saldar con solvencia y maestría ofreciendo una historia en lo que más destaca es precisamente su condición de drama en toda regla. Mendes bebe estilísticamente del Kubrick de Senderos de Gloria, de Sam Peckimpah, de Coppola y por que no, de John Ford (vaya referencias magistrales) y discursivamente del antibelicismo de Dalton Trumbo y de una vez más, de Stanley Kubrick, para firmar una película bélica donde el clasicismo cinematográfico se funde con una desmitificación estilística contemporánea del género todo ello marcado por una manifestación de repulsa a los desastres de la guerra. El estilo documental y verista no falta en este filme en donde el espectador asiste casi en primera persona gracias a un plano secuencia que en realidad no es tal (las habilidades del montaje ha hecho que lo parezca ya que sería imposible dirigir un filme así) a las tribulaciones de dos cabos del ejército inglés que en el frente francés contra Alemania deben llevar un importante mensaje al  coronel de un batallón británico que pretende atacar a los alemanes ignorando que estos les van a tender una emboscada que puede costar muchas vidas entre los ingleses. Una carrera desesperada es la que tiene que vivir los jóvenes cabos Schofield (George McKay) y Blake (Dean-Charles Chapman) luchando contra el tiempo, contra los alemanes, y contra sus propios miedos penetrando en tierra de nadie cerca de las líneas enemigas.


Un filme así requiere de un esfuerzo técnico enorme y Sam Mendes ha conseguido que todo funcione a la perfección ofreciéndonos un espectáculo deslumbrante. Crudeza, realismo, melodrama y sobre todo una visión realista de la guerra realzada por un diseño de producción más que excelente que supone todo un retroceso en el tiempo hacia la Gran Guerra. Los dos jóvenes protagonistas han hecho un trabajo excepcional en todos los planos, incluido el físico, secundados por intérpretes británicos más conocidos como son Colin Firth, Mark Strong o Benedict Cumberbatch cada uno apareciendo en los tres momentos angulares del filme (inicio, mitad y final) además de significativos otorgando una curiosa estructura a la historia. Puede que gran parte del público haya creído que va a ver otra cosa ya que se ha dicho que este filme es deudor de la puesta en escena del videojuego pero bienvenida sea una audiencia más joven que por fin tiene contacto con el cine con mayúsculas. Una joya que es seria aspirante a ser triunfadora en los Oscar.