lunes, mayo 11, 2009

El aparatito de Lumiere (Programa doble) - EN EL SÉPTIMO CIELO / STAR TREK

EN EL SÉPTIMO CIELO (WOLKE NEUN)


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No esta nada mal este drama alemán, tan crudo como minimalista, pero que insólitamente no desprenda excesiva amargura. Es una historia doméstica muy sencilla, sobre el adulterio que comete una sesentona felizmente casada desde hace 30 años con su segundo marido, que sin comerlo ni beberlo, comienza a tener una relación extramatrimonial con un hombre de 76 años vecino suyo. Puede parecer una historia simple y anecdótica, y lo es, pero lo que en realidad trata de expresar esta película es la dificultad de algunas personas para dar sentido a su vida, sin que esto este reñido ni con su trayectoria ni con su felicidad vivida. Muy poquitos actores y escenarios principalmente del hogar en una película que trata el drama con realismo y sin artificios melodramáticos. Para poder disfrutar bien de la película, conviene meterse en al piel de su protagonista, Inge, interpretada magníficamente por Ursula Wegner, a lo que a los que somos más jóvenes se nos hace difícil, pero para los que ya tiene cierta edad posiblemente no.


En el Séptimo cielo es un drama crepuscular, protagonizado por personas en el otoño o invierno de su existencia y que no saben a ciencia cierta si tiene algo que perder o no. Es al mismo tiempo una película bastante valiente por multitud de razones, ya que otorga protagonismo a gente que en otro contexto malamente funcionaría como motor de una historia y además plantea preguntas de difícil respuesta. Eso si, puede que no sea plato para todos los gustos una película tan gélida y en cierto modo áspera. Lo cual no quita razones para dejar de verla.




STAR TREK


*** y 1/2




Parecía que la mítica saga creada a finales de los 60 por Gene Roddenberry ya no tenía nada que decir tras más de 40 años de éxito y millones de adeptos en todo el mundo, pero la rentabilidad de esta franquicia de ci-fi sigue siendo tan, tan grande, que pese al agotamiento al que parecía haberse sometido en los últimos tiempos con sus últimos productos cinematográficos y televisivos mas bien mediocres, se vuelto a retomar aunque esta vez contándolo todo desde el principio; es decir, reiniciando la saga tal y como fue concebida en la serie de televisión que comenzó a emitirse en 1966.


Tras la serie de televisión original (1966-1969) y otras tres más desde finales de los 80 y diez entregas cinematográficas que reactivaron el espíritu Trekkie desde 1979 recuperando aquella impronta pacifista y diplomática en la ciencia ficción pleno apogeo de la saga Star Wars, llega una especie de precuela de toda la franquicia, dirigida por un pope de la nueva ficción televisiva, J.J. Abrams (Alias, Perdidos) y cuyos protagonistas son, obviamente, la mítica primera tripulación del Enterprise, aquella que figuró en la serie de los 60 y en las 6 primeras entregas cinematográficas, es decir, la tripulación del Enterprise por excelencia: el capitán Kirk, Mr. Spock, McCoy, Uhura, Sulu, Scotty y Chekov. Este nuevo Star Trek puede considerarse el reinicio de una saga que ya no daba más de sí como mostraban las últimas entregas con la tripulación del capitán Picard. Había que insuflar de sangre nueva a la franquicia y esto se ha hecho, paradójicamente, volviendo al pasado, a los inicios. Curiosamente esta onceava entrega cinematográfica también plantea digresiones temporales de este tipo.


Abrams no es fan ni entusiasta de la saga: se ha pretendido hacer un producto que guste y entusiasme tanto a trekies como a no trekies, y esto a algunos fanaticos de la franquicia puede que no les guste, por aquello de que la propiedad privada de un friki no se comparte con no frikis. Pero hay que admitir que la jugada con esta película ha salido estupendamente: Star Trek de 2009 es una estupenda película de ciencia ficción que funciona correctamente como episodio iniciador (¿de un nueva saga con la primera tripulación?), además de mostrar una historia con todos los ingredientes de una buena película de ficción científica o aventuras. Con mayor presupuesto y ambiciones que cualquiera de sus predecesoras, esta entrega puede que no ofrezca nada realmente nuevo (a estas alturas…), pero si que renueva el espíritu Star Trek más allá de auto homenaje complaciente y el inevitable guiño a los fanáticos. Se nos cuenta la historia de una de las primeras misiones de la USS Enterprise, con una tripulación más joven que nunca y recién graduada en la academia, y un díscolo James T. Kirk que accede por vez primera al mando de la nave tras entrar en ella de extranjis y ser considerado un joven indisciplinado y rebelde. Se inicia así la amistad entre Kirk y Spock, el personaje trekie más carismático. La amenaza de los romulanos, violento pueblo sediento de venganza y que pretenden destruir cualquier planeta que se les ponga por delante con su diabólico invento perforador, es lo que une a los por entonces mozalbetes del Enterprise en su primera misión de envergadura, dispuestos a salvar la tierra en una aventura intertemporal que pondrá a prueba el proceso de maduración del joven Kirk y el equilibrio emocional del vulcaniano Spock, debatido por su condición de hijo de vulcaniano y terrestre.


Para el papel de un rebelde sin causa Jim Kirk se ha escogido a Chris Pine, quien pone carisma y buena disposición y no trata de imitar mucho a William Shatner, mientras que Spock es Zachary Quinto, clavadito a Leonard Nimoy y que compone un Spock bastante más “humano” de lo estamos acostumbrados. Por cierto, Nimoy también interviene interpretando al anciano Spock en un genial encuentro intertemporal con el joven Kirk, en lo que se perfila como al última vez que el actor encarna al mítico alienígena de puntiagudas orejas. No esta anda mal el resto del reparto, quienes intrpretan a un staff del Enterprise bastante más natural y cercano de los muchas veces pomposos personajes originales. Destaca una encantadora Uhura interpretada por la atractiva Zoe Saldana y un convincente McCoy a cargod e Karl Urban. Eric Bana interpreta al imponen villano romuliano Nero, y Ben Cross y Winona Ryder son los padres de Spock. Resultan muy curiosas algunas escenas de Kirk en la tierra, comportándose como un chulito de barrio y en especial la desarrollada en una discoteca, entrando a la mismísima Uhura. Una película muy entretenida, con espectaculares escenarios, efectos especiales y escenas de acción que hará las delicias de todo aquel que busque una buena película de evasión pero con mensaje, lo que no esta nada mal en los tiempos que corren.

domingo, mayo 10, 2009

Mitos y Leyendas del Rey Arturo (II) – MERLÍN Y LA MAGIA

Para mayor información sobre el tema arturiano en este blog:

http://rayosc.blogspot.com/search?q=rey+arturo+construcci%C3%B3n



En el ciclo artúrico existe un personaje que se ha convertido en uno de los personajes de ficción más importantes de todos los tiempos, tan importante como el propio Arturo: el Mago Merlín, el mentor, valedor y consejero del monarca. Junto con Merlín aparecen en las leyendas de Arturo otros personajes, escenarios y situaciones que remiten al mundo de la magia, lo sobrenatural y lo prodigioso, confluencia de mitología celta y tradición de los libros de caballerías. Morgana Le Fay, La Dama del Lago, Avalón…Druidas, hadas, magos y demás prodigios. Y por encima de todos ellos, la venerable e imponente imagen del más legendario mago de la historia de la humanidad: Merlín

Magia arturiana



Las leyendas del Rey Arturo revisten de carácter fantástico y eso siempre ha hecho pensar al público que ni Arturo, ni sus caballeros, ni Ginebra, ni el mago Merlín existieron realmente. Se sabe que el personaje que inspiró al mítico rey (descrito como monarca por primera vez por Geoffrey de Monmouth) existió realmente, aunque nada se cuenta en las crónicas históricas de magos, islas mágicas de Avalon, la mayor parte de las aventuras prodigiosas de los caballeros y mucho menos de santos griales. Las leyendas galesas de los Mabinogi sobre Artús (nombre céltico del personaje) introdujeron elementos sobrenaturales y exagerados como los prodigios que eran capaces de realizar los sirvientes (caballeros en versiones posteriores) de Arturo, pero no fue hasta la aportación bretona sobre los relatos de Arturo, que se dio sobre los siglos VIII y IX introducida por los galeses, en donde elemento mágico se consolida el la saga arturiana. Aunque la cultura de la Bretaña francesa en aquellos primeros siglos del medioevo era ya la del Sacro Imperio Germánico, aún quedaban bastantes elementos de su pasado celta (compartido por los habitantes de las islas británicas) en tradiciones y leyendas, los cuales incluían leyendas fantásticas en donde se transgredían las leyes de la naturaleza. Este elemento maravilloso era un oasis pagano en un mundo cristianizado donde lo prodigioso (milagroso) solo podía ser obra de Dios. Los Lais (cuentos) bretones, de los que no se conserva ninguno escrito en bretón salvo las traducciones en francés posteriores, incluían ya presencia de mujeres con poderes mágicos (hadas, ninfas) y mágicas aventuras de caballeros de la Mesa Redonda (otra posible aportación francesa a la leyenda), como la que vivió Lanval, el que luego se conocerá como Lancelot. Sin embargo, aún no se hace mención de Merlín en los lais bretones, aunque no sobran, eso si, bastantes personajes femeninos que guardan evidente conexión con el mundo mágico céltico, donde la mujer como generadora de magia era un elemento central. El hada de Lanval en Bretaña, la Dama de la Fuente de Owain en Gales (inspiradora de la anterior), son ejemplos de la importancia de las mujeres mágicas en la mitología artúrica de los romances caballerescos anteriores a Chrétien de Troyes, el popularizador de los mitos del Rey Arturo en toda Europa.



Merlín el Loco


Resulta significativo que en los lais de Bretaña no se mencione a Merlín (puede que los relatos sobre el mago se perdiesen) aunque los romances franceses (procedentes de las fuentes bretonas) del siglo XII sobre Arturo, como los de Robert de Wace a mediados de la centuria, ya mencionaban al hechicero. Estaba claro que Merlín, creación literaria de Geoffrey de Monmouth, que como tal data de la primera mitad del S. XII, había conseguido penetrar en la tradición oral sobre Arturo, tanto en Gran Bretaña como en Francia. Geoffrey en su Historia de los reyes de Britania quiso hacer pasar como reales muchas cosas que nunca existieron, como fue la presencia de un consejero del Rey Uther Pendargon llamado Merlinus. Normalmente se cree que el escritor y religioso inglés se inspiró en dos fuentes para crear al personaje; una la de la leyenda de Myrdinn Wyllt (Myrdinn el Loco), y otra la de el general britano romano Ambrosio Aureliano, quien vivió en el siglo VI. Con todo, Geoffrey mencionó por primera vez a Merlinus en una obra anterior, Prophetiae Merlini (Las Profrecías de Merlín)


Poemas sobre Myrdinn Wyllt aparecen en los códices del Libro Negro de Carmathen y el Libro Rojo de Hergest. Se dice allí que Myrdinn fue un guerrero britón de origen céltico que luchó en el 573 en la batalla de Aryderydd, en la cual, consternado por los horrores de la guerra, perdió la razón y se refugió durante muchos años en bosque de Celydonn, en el sudoeste de Escocia, donde vivió como un eremita aislado de todo contacto con al humanidad. Es posible, que de existir, Myrdinn hubiese sido picto, por este autodestierro en la Escocia profunda. Parece ser que incluso el personaje tuvo en realidad el nombre de Lailoken, de origen picto, pero más tarde se lo cambiaría por Myrdinn, nombre de supuestas reminiscencias anglosajonas provenientes del influjo de las invasiones de este pueblo a la isla británica a finales del siglo XVI. Myrdinn nunca hubiese conocido a Arturo, ya que la batalla de Aryderydd tuvo lugar casi 60 años después de la época en la que se cree que murió el verdadero Arturo. Myrdinn el Loco según los primeros códices en los que aparece mencionado ejerció de bardo tras decidir salir de su retiro, y Geoffrey le atribuyó una serie de poemas proféticos que supuestamente recitó y que recogió en su Prophetiae Merlini; siendo según el autor las propias palabras del bardo enloquecido. ¿Dónde esta el elemento mágico en este Merlín-Myrdinn?, ¿En las profecías?, ¿Cómo se llegó a concebir al personaje como un mago?



La profecía de Ambrosio


Como hemos dicho antes, Myrdin El Loco no fue la única figura en la que Geoffrey se inspiró para caracterizar a su Merlín, al que para latinizar el nombre lo modificó en una letra para que no sonase como merde (mierda), ya que el otro personaje inspirador de Merlín, Ambrosio Aureliano, de existencia histórica comprobada, es tal vez el que más atribuciones aporta al mago de Monmouth, incluido un poder profético y de adivinación del futuro del que se decía que este militar britano romano era poseedor. Esto, que entraría en el terreno de lo prodigioso y por lo tanto legendario más que de lo real, estaba recogido por el historiador Nennius en su Historia Brittonum, la primera fuente escrita que mencionaba a un caudillo militar llamado Arturus. Como Myrdinn, este personaje, según Nennius, no tenía ninguna relación con Arturo. Este autor no específica cuando vivió este general, pero señala que existió en los últimos años del Imperio Romano (¿fue contemporáneo de Arturus?). Su hazaña sobrenatural tuvo lugar siendo un niño, cuando profetizó ante el rey de la Gran Bretaña Vortinger, en realidad un sajón invasor usurpador del trono, la futura guerra que le quitaría del trono terminaría con su vida. Según Nennius, Ambrosio era un hijo de padre desconocido y esto le convertía en un apestado. Entre las atribuciones de los hijos sin padre en la superstición latino-germana estaba el de tener una sangre purificadora, que Vortinger pretendía utilizar para salpicar los cimientos de una torre que estaba construyendo y que siempre se derrumbaba. El pequeño Ambrosio el reveló que la causa de este hecho era que bajo los cimientos había un lago en el cual dos dragones liberaban un fiero combate, metáfora de los violentos acontecimientos futuros. Ambrosio salvó así su vida. Hay que señalar que existió en el siglo VI un militar britano del mismo nombre (Ambrosio Aureliano) que luchó contra los sajones y que muchos historiadores aseguran que es en realidad el propio Arturo histórico, pero no parece que el también militar britano que citó Nennius se trate de la misma persona.


En las Profecías, Geoffrey de Monmouth no cuenta nada de la vida de Merlín ni de sus atribuciones, pero en la Historia de los Reyes de Britania (1135-39) recoge el relato de Nennius sobre Ambrosio y se lo atribuye a Merlín. Geoffrey cita también a un Ambrosio Aureliano, pero es un personaje diferente, según este autor hermano de Uther Pendragon, el padre de Arturo (hecho históricamente improbable). No obstante, Geoffrey señala que a Merlín también se le conocía con el nombre de Ambrosio, para no entrar en contradicción con la crónica de Nennius. Merlín, en la Historia de los Reyes de Britania, es ya considerado un profeta, un mago de enorme sabiduría y cuya historia estará conectada con al del linaje de Arturo. Es evidente que la historia del profeta niño Ambrosio y la del bardo loco Myrddin (¿también profeta?) tenían elementos que estaban en consonancia con el universo mágico de la mitología celta y también con la religión de los celtas, recordaba al mundo de los druidas, los curanderos, jefes y sacerdotes las antiguas tribus célticas. No fue extraño que el escritor medieval concibiese a su Merlinus como un hechicero druídico, un sacerdote pagano de sumo poder cuyo origen por cierto describió como sobrenatural. Esto en una sociedad antigua precristiana como la celta británica podía ser aceptado, aunque en el siglo XII esto estuviese tachado de magia anticristiana. Geoffrey de Monmouth no dudó en incluir en su imaginada historia de Inglaterra a un mago como sujeto importante de la historia de la Gran bretaña, aunque solo fuese por reminiscencias del pasado y de las leyendas ancestrales. En una tercera obra, Vita Merlni, Geoffrey cerrará su visión del hechicero Merlín.



Merlín el hechicero


Según Geoffrey de Monmouth, que mitifica aún más la historia de Ambrosio Aureliano contada por Nennius, Merlín Ambrosio nació en Camarthen, en Gales. Era hijo de una doncella y un íncubo -un demonio con forma humana masculina que según la tradición antigua buscaba yacer con mujeres para engendrar hijos diabólicos- y de su localidad natal fue llevado ante Vortinger, pronunciando allí su profecía de los dragones. No es la única profecía que Geoffrey atribuye al hechicero, ya que en la Historia también se narran los vaticinios que parecieron en las Profecías. No obstante, pocos acontecimientos vitales del personaje se narran en esta obra, y solo uno vinculado a las leyendas artúricas posteriores; de hecho en esta obra Merlín no es ni consejero ni mentor de Arturo sino de su padre, Uther Pendragon. Se cuenta el célebre episodio de el hechizo de Merlín para transformar a Uther en su enemigo y así pasar la noche con al mujer de este, Igraine, quien engendrará a Arturo. Geoffrey también cuenta la constricción de Stonehenge por parte del mago, como mausoleo funerario para Ambrosio Aureliano, para la cual utilizó la magia como medio de transporte de las piedras desde Irlanda a Inglaterra. Estaba claro que el autor veía una clara conexión del personaje con la cultura de los druidas celtas, que en la Gran Bretaña del siglo XII estaba identificada con el paganismo antiguo en general.


Aunque Merlín intervino en romances caballerescos franceses (como el Roman de Brut de Wace) sobre Arturo, Chrétien de Troyes omite al mago en sus diversos escritos artúricos, inspirados principalmente en fuentes francesas y bretonas, aunque este autor reforzase ele elemento mágico y sobrenatural en la crónica del Rey Arturo. Robert de Boron, también francés del S.XII y fiel continuador de la obra de Troyes, retoma a Merlín en obras como Roman d lhistorie du graal´ y Merlín donde establece lo que podemos considerar al caracterización definitiva del personaje. Boron sigue el la idea del hijo del íncubo y la doncella, aunque el bebé es bautizado inmediatamente para no heredar el poder maligno de su padre. El origen sobrenatural de Merlín (ya Wace establecío el nombre definitivo del personaje, galizado, y conocido en el mundo anglosajón a partir de Layamon, traductor de Wace, como Merlin), le otorgó el poder de poseer todos los conocimientos existentes en la tierra, además de los que sucedieron en épocas lejanas. Dios le concederá el don de la profecía futura, con lo que el poder y la sabiduría de Merlín serán infinitos. Merlín se convierte así en el mago más fabuloso de la literatura medieval de caballerías, y esto le convertirá en modelo de creaciones literarias posteriores. Boron ya hace al personaje mentor, maestro y consejero de Arturo, de quien predijo su gran poder antes de haber nacido.


Una adaptación francesa anónima en prosa del XII del Merlín de Boron, conocida como el Merlín en prosa narra con detalle la apariencia de Merlín y su poder para presentarse en varias formas (cinco antes de establecer su apariencia definitiva): antes de encontrarse con Arturo, Merlín tendrá la apariencia de un barbudo y humilde leñador, un ser deforme, un apuesto joven, y un hermoso niño, para luego conocer a Arturo adulto (tras dejarlo siendo un lactante al cuidado de Ector tras la muerte de su padre) en la forma de un fiero ogro, para luego pasar a ser un venerable anciano de larga barba blanca, jorobado, apoyado en un bastón, vestido con andrajos de lana y con varios animales salvajes que le rodean por doquier. Un aspecto que recordaba al de los druidas celtas y que será reforzado en iconografías posteriores, inspirándose sobre todo en los druidas del ciclo irlandés, como el mítico Cathbad.



El crepúsculo de Merlín


En el ciclo anglosajón de La Vulgata (donde precisamente se narra por primera vez completa la historia del Santo Grial, apenas esbozada por Chrétien) se continua la historia de Merlín en relación con Arturo con más detalle. Versiones posteriores inglesas y francesas sobre la vida de Merlín (y Arturo) continuarán con los cánones sobre el personaje que estableció La Vulgata, salvo lo concerniente a su supuesta maldad (según ese ciclo, Merlín no fue bautizado nunca), que quedará mitigada a favor de un gran poder dedicado a hacer el bien. Merlín pasará a partir de ese momento en la historia de la literatura como autor de la insertación de la espada en la piedra, creador de las aventuras de los caballeros e instigador de la búsqueda del Grial. En estas versiones anteriores a la Muerrte de Arturo (1470) de Thomas Mallory, Merlín será autor de muchos prodigios, como los de cambiar de forma. En la Vulgata se cuenta por vez primera la caída de Merlín; el mago se enamora de Niviane (futura Viviane), una nueva cortesana hija del rey de Northumberland, quien le pide que la instruya en la magia. No muy convencida con los ardides que el encantador puede hacer sobre ella para conseguir su amor de forma ilícita, la mujer, mientras ambos descansaban en una cueva en medio de un viaje en el cual el mago escoltaba a la doncella, utiliza sus nuevos poderes mágicos para encerrarle de por vida en la cueva y provocando así su muerte. En versiones posteriores donde se recoge la muerte de Merlín su prisión será una casa invisible o el interior de un árbol.


El mito de Merlín trascenderá al del propio Rey Arturo y se convertirá, tras el fin de la Edad Media, en el prototipo del mago o encantador, tanto en su indiemntaria y apariencia de venerable anciano como en sus atribuciones. Muchas obras literarias en varios idiomas le citarán o le incorporarán como personaje, muchas veces sin relación con Arturo. Basta recordar el papel esencial que cumple en la segunda parte del Quijote, de Miguel de Cervantes, en donde una de las despiadadas bromas de los duques hacia Don Quijote y Sancho Panza incluía la aparición de un falso Merlín quien se atribuía el encantamiento de dulcinea convertida en campesina y la creación de Clavileño, el fabuloso caballo de madera volador, y por lo tanto el mítico mago será el “villano” invisible en esta parte del Quijote. Y como no, no olvidar el papel también de villano que el hechicero tenía en Un Yanki en la corte del rey Arturo (1889) de Mark Twain, famosa parodia del universo artúrico. Sin Merlín no sería posible concebir a Gandalf y los demás magos de la Tierra Media de Tolkien. El Mago Merlín ha quedado en la historia de la literatura como la encarnación de la magia y tal vez le debamos a esta figura una grandísima parte del devenir de la historia de la literatura fantástica.



Morgan Le Fay


Otro de los personajes con enormes atribuciones mágicas dentro del mundo artúrico, es el de Morgan le Fay, el Hada Morgana. Morgana aparece por primera vez en las crónicas de Arturo como un hada, rol vestigio de la mitología celta. A partir de la Vulgata, Morgana, será considerada hermanastra de Arturo y antagonista del Rey, pasando a ser la villana oficial de la saga, tal y como se la conoce hoy día. Según la leyenda, Morgan era hija de la madre de Arturo, Igraine (Igerna) y de su primer esposo Garlois Duque de Cornualles. Tras la boda de su madre con Uther Pendragon, la pequeña Morgana es recluida en un convento, pero se siente atraída por la magia pagana que empieza a estudiar. Uther, su padrastro le concierta con un matrimonio con su hombre de confianza Urien; ella no tiene más remedio que aceptarlo pero se venga teniendo una legión de amantes durante varios años. Ya con su hermanastro Arturo como rey, la Reina Ginebra descubre sus aventuras amorosas y es expulsada de la corte. Resentida contra su cuñada y su hermano, Morgana se convierte en discípula de Merlín en las artes mágicas y logra convertirse en hechicera. Morgana usará su magia para conseguir la ruina de su hermano y de la Mesa Redonda. Trata de seducir a varios caballeros, conspira continuamente contra Ginebra y finalmente llega a engatusar amorosamente a su propio hermano, con el que tendrá a Mordred, el futuro caballero traidor causante de la caída de la Mesa Redonda. En otras versiones anteriores a Thoams Mallory, que fue quien estableció el forzado incesto Arturo-Morgana, Mordred es hijo de Morgause, una de las hermanas mayores de Morgana, y la hechicera sería madre del caballero Gawain, tradicionalmente considerado como el sobrino (y pariente predilecto) de Arturo. Morgana también descubrió e hizo público el adulterio entre Ginebra y Lancelot, el mejor amigo de Arturo, lo cual ocasionó la guerra que terminaría con Camelot, la Mesa Redonda y el Rey Arturo, tal y como ella deseaba. No obstante, en La Morte d´Arthur de Mallory, tras la publicación del adulterio, Morgana se reconcilia con su hermano.


El personaje del hada Morgana es mencionado por primera vez por Geoffrey de Monmouth en su Vita Merlini (1150) pero no será hasta con la Vulgata, también conocida como el ciclo Lancelot-Grial, en el cual el personaje del hada hermanastra de Arturo no tendrá el protagonismo principal y las atribuciones que terminará teniendo en los mitos artúricos. Un personaje de escasa importancia en versiones anteriores se convierte pues en un rol clave y junto con su sobrino (o hijo en otras versiones) Mordred en la villana de la historia del Rey Arturo; esto tal vez sea debido al origen monástico y cristiano del ciclo Lancelot-Grial/Vulgata, en donde los monjes cistercienses que retomaron las fuentes anteriores trataron de satanizar el uso de la magia en la persona de un personaje que podía ser el reverso maligno de Merlín. Morgan tiene su origen en al mitología céltica galesa, donde su personaje ya estaba ligado a la figura de Artús, aunque es posible que su origen remoto sea la diosa celta Modron. Es seguro por tanto que Morgana, tuviera existencia real aunque se cita en las primitivas leyendas artúricas galesas que la hermana de Arturo se llamaba Gwyar y era madre de los guerreros que mas tarde se conocerán como Mordred, Gawain y Galahad. Pero no parecen el mismo personaje; el hecho de que la hermana de Arturo fuese un hada hechicera, fue mencionado por primera vez por Chrétien en su romance arturiano Erec y Enide, haciéndose una fusión entre la hermana de Arturo de las leyendas galesas y el hada mágica que menciono por primera vez Geoffrey, personaje de la invención del autor inglés. Según él, Morgen (así la llama) era la principal de las nueve doncellas hermanas mágicas que vivían en la isla fabulosa de Avalon y en donde se sanó a Arturo, herido en su última batalla. La isla de Avalon, uno de los elementos mágicos más sugerentes que añadió Geoffrey al mito de Arturo, vino de la mitología galesa ancestral y de la leyenda de Mordron, personaje que al parecer tenía en mente a al hora de concebir a las nueve hadas, concepto este el de la doncella mágica proveniente de la mitología druídica. Es posible además que el nombre de Morgen proviniese de la diosa maligna Morrigan irlandesa, un personaje del que tomaría Morgana algunas atribuciones (su maldad) aunque la conexión no parece segura. En el Erec, Chrétien no menciona mucho a Morgane, pero señala su parentesco con Arturo y que es un hada sanadora, como al concibió Geoffrey de Monmouth. En otra de las partes del ciclo artúrico de Chrétien, Yvain el caballero del león, Morgane lanzó un hechizó a Yvain (futuro Gawain), por el cual sin mencionarse que era su madre, tal y como se decía en las leyendas de Gales, aunque autores posteriores retomarán este parentesco. Thomas Mallory en el siglo XV fue quien culminó el personaje literario de Morgana y lo convirtió en el personaje femenino más fascinante del universo artúrico, el cual reaparecerá en siglos posteriores con frecuencia en otras obras literarias desvinculadas a Arturo para encarnar la idea occidental de la hechicera maligna hermosa pero cruel. El personaje, ya creación literaria de corte universal, traspasará las líneas del espacio y tiempo y se contextualizará incluso en las leyendas sobre Carlomagno. Benéfica (sanadora en Avalon) o maligna, la figura de Morgana también se ha convertido en un símbolo del poder femenino.



La Dama del Lago


El otro personaje femenino mágico del mundo arturiano es de La Dama del Lago o Viviane (Viviana). Su aparición y concretización es relativamente tardía dentro de la literatura artúrica; en el ciclo de la Vulgata o Lancelot-Grial, la joven llamada Niviane aprendió la magia de Merlín de manea casi coactiva ya que los primeros poderes que usó fueron para retenerle en una cueva (en otros lugares en otras versiones) para después confinarle allí eternamente, como ya hemos indicado antes al hablar de Merlín. El episodio se repite en versiones posteriores y es el central en la historia del personaje que se conocerá por varios nombres: Nmue, Nimue, Niniane, Nyneue,y Niviane. En la Suite Du Merlin (siglo XIII), obra posterior a la Vulgata se recoge la historia de Nivaine, la maga de la que Merlín se había enamorado. El personaje era una muchacha mortal a la que el mago le enseñó las artes mágicas las cuales utilizó para evitar que el hechicero siguiese pretendiéndola, encerrándole de por vida en un cautiverio mágico (un refugio invisible). La relación que este personaje guarda con un lago es muy vaga, solo referida en esta última fuente a una leyenda sobre la diosa Diana que Merlín le relata a su amada y sobre cual al joven basará su ira contra Merlín. Los relatos posteriores que hacen referencia a la Dama del Lago se basarán en el personaje de Nivaine y en romances arturianos franceses de los siglos XI-XII en donde aparecen ninfas acuáticas que mantienen encuentros con caballeros de Arturo; de hecho Chrétien de Troyes señalaba que Lancelot había sido criado con una ninfa acuática, identificada como la Dama del Lago. Las doncellas acuáticas (ondinas) estaban tomadas de la mitología grecolatina clásica y no eran extrañas en la mitología céltica. Tmbién es posible que este personaje tenga su origen en Tetis, la madre de Aquiles en la Iliada por su rol protector y otorgador de invulnerabilidad hacia su hijastro Lancelot.

Es un debate encendido si Viviane o Niniane es una heroína o una villana, ya que la leyenda la muestra como un ser egoísta que solo busca su propio provecho y como una especia de femme fatale que engatusa a Merlín, aunque, por otra parte, al igual que Morgana, su mágica condición esta vinculada en versiones posteriores con el triunfo de Arturo y la creación de Excalibur. Y en todo caso, siempre vinculada a Avalon, donde según muchas versiones se forjo la mítica espada de Arturo. Viviane se convierte en la Dama del Lago en relatos del ciclo post-Vulgata, en donde el personaje entrega desde las aguas del lago la espada Excalibur a Arturo. No tiene allí nombre propio, pero el personaje se divide en dos al aparecer una mujer llamada Ninianne cuya historia es la misma que la que cuenta el Lancelot-Grial. El La muerte de Arturo, de Mallory, el personaje, con la misma división que en la versión antes mencionada, cobra en ambas partes gran importancia, en donde la anónima Dama del Lago ayudará con sus artes mágicas en las aventuras de varios de los caballeros de Arturo. Personaje etéreo, prerrafaelita y con gran carga romántica, la dama del lago ha sido fuente de inspiración en siglos posteriores para escritores y artistas y es uno de los mitos mas bellos de la saga arturiana.



La magia en los mitos del Rey Arturo: algo que llegó desde el mundo de los druidas celtas y creó gran parte de la concepción clásica europea de la magia y la hechicería, blanca o negra. Merlín, el más grande mago y sabio y las hechiceras, las mujeres más poderosas de los mitos y leyendas de Arturo. Un mundo fantástico nació y traspasó la esencia misma de la leyenda del Rey Arturo. Por arte de magia.

viernes, mayo 01, 2009

El aparatito de Lumiere - DEJAME ENTRAR (LAT DEN RÄTE KOMMA IN)


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Esta película fantástica sueca esta siendo la sorpresa de la primavera en las salas españolas, tanto entre la crítica como en el público, además de haber obtenido premio en el Festival de Sitges y estar. Esta curiosa y original revisión del mito vampírico (ahora que el éxito editorial y cinematográfico de Crepúsculo lo ha puesto tan de moda) sorprende y entusiasma por lo inusual de su planteamiento, alejado de los convencionalismos sobre el tema de los chupasangres, y por ser una aportación de la peculiar idiosincrasia narrativa nórdica al género terrorífico: sobriedad de diálogos, ritmo pausado, parquedad aclaratoria, planteamiento intelectual…y gélidos paisajes. Déjame entrar esta basada en una novela de John Ajvide Lindqvst, ambientada a principios de los años 80 en una Suecia previa al asesinato de Olof Palme. Sus dos protagonistas principales, un mortal y una vampira, son dos preadolescentes de 12 años que en cierto modo comparten, a su manera, desgracia. Oskar (Kare Hadebrant) es un chaval retraído y solitario que sufre acoso escolar y además esta marcado por el divorcio de sus padres; Eli (Lina Leandersson), su nueva vecina en el modesto bloque de edificios donde vive junto a su madre, tiene aparentemente de su misma edad, solo se deja ver de noche, tiene una extraña resistencia a las temperaturas bajo cero y no va a la escuela. A Oskar le gustaría vengarse de sus acosadores, y aficionado a la criminología y a los sucesos truculentos, no dudaría en matarles uno por uno. Pronto se suceden en la ciudad truculentos crímenes en donde las víctimas aparecen desangradas y cuya autoría apunta a un nuevo y misterioso vecino, el supuesto padre o tutor de la joven Eli.


La película es de desarrollo tan lento como imprevisible y triunfa en el ejercicio de tratar de mostrar los posibles orígenes de la violencia en el ser humano a través de la experiencia de sus jóvenes protagonistas: por una parte, el placer de provocar el mal y de crear violencia gratuita, por otra el deseo de la venganza, y finalmente, la lucha desesperada por la supervivencia. Todos estos motivos no son puros, se entremezclan y solapan en al película (como en la vida real) y se presentan como las múltiples caras combinadas de un mismo dado. No termina ahí la disertación de la película, ya que la reflexión sobre la vida y al muerte y el derecho a vivir es el tema que recorre este oscuro cuento de hadas en donde el poder de la amistad une a dos seres en el límite, uno digamos en la vida real y el otro viviendo una existencia más allá de la lógica. En otras palabras, la historia, pese a su aparente simplicidad, es un auténtico prodigio narrativo, muy rico en emotividad, sorpresa, emoción y sobre todo, sensaciones extrañas y contradictorias. La desnaturalización y descontextualización de una historia de vampiros en una pequeña ciudad sueca cerca de Estocolmo habitada por clase obrera y gente sencilla y el alucinante planteamiento del fenómeno del bulling dentro de un crónica fantástica es el agente causante de lo insólito del relato, visto siempre desde la óptica de al pubertad.


Déjame entrar, es, como fácil puede suponerse, una mixtura de diferentes géneros (terror, drama social, fantasía, suspense, melodrama) que en realidad produce una película sin género alguno en donde abundan pistas y guiños desconcertantes al espectador. No se nos cuenta mucho de aspectos claves, como la verdadera naturaleza y origen de Eli, pero todo resulta suficiente para que cada uno pueda reconstruirse la historia, aunque sea a su antojo. Hay imágenes y momentos impactantes, tanto por su belleza poética como por su tremendismo (que no truculencia), que aunque no caen en el gore pueden resultar incómodos para el espectador (tranquilidad, esto no es Entrevista con el vampiro). La dirección magistral de Tomas Alfredson (a este le vemos en las Américas dentro de poco, fijo), consigue atrapar al espectador de la mejor manera posible: ofreciendo una historia con mayúsculas.


Dicho sea de paso, hacía mucho tiempo que en salas de mediano-gran aforo una película sueca no registraba tales llenos como el que tuve ocasión de presenciar, más o menos, desde los tiempos de Fanny y Alexander, de Ingmar Bergman, cuya sombra por cierto, esta presente en esta magnifica cinta. De lo mejor que se puede encontrar en las carteleras actualmente, una película muy recomendable.

lunes, abril 27, 2009

El aparatito de Lumiere - SEÑALES DE FUTURO (KNOWING)


Aunque la cosa parecía prometer, Señales de Futuro, como tantas otras películas de ciencia-ficción estrenadas en los últimos tiempos, no consigue entusiasmar ni convencer plenamente. Esta mezcla de cine de catástrofes, ciencia-ficción, terror y rollo mesiánico-apocalíptico resulta tan comercialmente atractiva como demasiado ambiciosa para hacer una gran película. Es cierto, que Knowing (su título original) trata de salirse de los clichés comerciales del cine fantástico ofreciendo una suerte de ci-fi de autor que en realidad no es tal, ya que aunque formalmente hay originalidad en la fotografía, planos, secuencias de acción y catástrofe y atesora algún momento insólitamente impactante, la historia aunque interesante en su premisa esta desarrollada muy vagamente y su acabado es sencillamente decepcionante. Alex Proyas, director australiano-egipcio responsable de curiosos títulos de culto en el cine fantástico de los 90 como El Cuervo (1994) y Dark City (1998) pone su original impronta al filme (espectaculares imágenes, inteligente manejo del terror, aparatosas secuencias catastróficas de increíble factura) , pero la cinta no deja de ser otro producto hollywoodiense más. A ello no ayuda desde luego la presencia como protagonista del cada vez más repetitivo en sus papeles Nicholas Cage y que la peli contenga sentimentaloides retazos de melodrama familiar.

El arranque de la película es el descubrimiento en una cápsula del tiempo enterrada en los años 50 con dibujos de unos niños de un colegio, de una hoja con una serie de extrañas cifras que una niña escribió. La hoja, descubierta por el hijo de un profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets, resulta contener las fechas en las que sucedieron catástrofes mortales que a desde los años 50 dejaron miles y miles de muertos…y aún hay fechas futuras. Aquí comienza una lucha desesperada por salvar a seres humanos de una muerte segura, al que lleva a cabo el personaje del profesor Koestler, interpretado por Cage, mientras su hijo recibe la visita de unos inquietantes seres. Mucho mensaje apocalíptico y palabrería místico-filosófica en medio que no resulta muy adecuada en medio de una historia más bien torpemente resuelta. Y tampoco resulta muy oportuno un final demasiado evidente para una historia que podría haberse aprovechado aún más, pero se ha optado por el mensaje fácil. Muy buenos efectos especiales y escenas sorprendentes (tanto las de diferentes catástrofe, especialmente las de una accidente aéreo, como las que tratan de producir inquietud y terror en el espectador) que pese a todo no consiguen levantar una película demasiado irregular.

domingo, abril 26, 2009

Mitos y Leyendas del Rey Arturo (I) - EL PODER DE EXCALIBUR

Para mayor información sobre el tema arturiano en este blog:

http://rayosc.blogspot.com/search?q=rey+arturo+construcci%C3%B3n



La espada más famosa de la historia. El arma mágica del Arturo y fuente inagotable de imaginación y fantasía en la cultura occidental a lo lago de la historia. Luchemos con ella.



Es la espada el arma por excelencia en la historia de la humanidad. Más allá de las fronteras temporales, la espada, inventada para defender y también para matar, es el símbolo de la lucha y de la justicia. La lucha primigenia precisa de la espada, fácil de manejar y de empuñar. Todo lo que llegó después en el arte de la lucha ya no interesa legendaria ni poéticamente. En las edades antiguas, la espada cumplió un papel fundamental en el devenir de la historia y no es por ello extraño que haya sido objeto de incontables mitos. Si hay que referirse a una espada mítica, esa es Excalibur, la espada del Rey Arturo.


El mito que se ha desarrollado alrededor de la espada Excalibur no es tan rico como otros elementos del universo arturiano, y es además tratado de manera diferente dependiendo cual sea la fuente; no obstante el elemento común de Excalibur en la mitología artúrica es el tratarse de una espada invencible, con la que el monarca cimentó su poder y a la cual tenía una gran devoción. Existe mucha confusión en las atribuciones reales de este arma tanto en los literatos que han tratado el tema como en la cultura popular, tal vez más que en cualquier otro mito del rey Arturo, pero esta no han influido en modo alguno para crear controversia o polémica no ya solo en estudiosos, sino en lectores y degustadores de historias de Arturo, por lo que la leyenda de Excalibur ha logrado transmitirse imperecedera a lo largo de la historia como prototipo de arma poderosa y hacedora de justicia, viva imagen de su propietario, de la que solo él podía hacer uso. Y no hay que olvidar tampoco el rol legendario de Excalibur como símbolo de la legitimidad del poder, tal y como ha llegado a nuestros días, y en especial -aunque el marco espacial haya definitivamente trascendido- del poder en la Gran Bretaña.




Si se tiene en cuenta que el verdadero Atruro histórico, el dux bellorum britano que en la época de la decadencia del Imperio Romano combatió y lideró a los britones frente a las invasiones bárbaras a la isla británica, es un personaje del que apenas se sabe algo, es fácil de suponer que la legendaria espada Excalibur puede que no existiese realmente, o al menos un arma con ese nombre. La primera vez que la espada de Arturo se cita con un nombre es en la Historia Regnum Brittaniae del pseudohistoriador Geoffrey de Monmouth, escrita entre 1135 y 1139. Esta obra, que contaba la historia de los reyes de la Gran Bretaña desde la época romana hasta el siglo XII, en el cual se escribió, era más en una crónica fantástica y exagerada de acontecimientos históricos más que una texto riguroso con al verdad. Este libro fue la tercera fuente escrita que se conserva que hace referencia a Arturo, quien vivió en Britania en el siglo VI como un caudillo militar y no se trataba de un rey. De hecho esta es la primera vez que Arturo se cita como un rey, algo que es muy posible que el propio Monmouth se inventase para magnificar a tan heroico personaje, que ganó 12 batallas y liberó a la isla británica de temibles invasores jutos, pictios y sajones.


Monmouth, que escribió su obra en latín, llama a la espada del Rey Arturo Caliburnus, que en inglés se adaptaba como Caliburn. En una palabra galesa parece que está el origen del origen del término Caliburn: Caledfwlch (también transcrita como Caladvwlch), en donde caled significaría batalla y bwlch (brecha), es decir Brecha de la Batalla. Caliburn no sería pues una invención de sir Geoffrey de Monmouth, ya que el nombre de una espada llamada Caledfwlch se cita en algunos relatos galeses de principios del siglo XII, desvinculada con el mundo artúrico salvo en una sola leyenda. De hecho, en Gales ya existía desde los siglos VIII-IX una serie de leyendas que hacían referencia al mítico guerrero Arturo, aunque solo en uno se menciona que poseyese una espada de tal nombre. Monmouth conocía de sobra el Magibonion (colección de cuentos legendarios) galés y las leyendas galesas sobre el personaje, una de ellas citada en el poema del Ciclo de la Cymri Culhwulch y Olwen, conectado con el personaje de Arturo, y en donde se dice que el arma fue propiedad preciada del personaje, aunque en esta leyenda es empuñada por el guerrero Llenlleawg. Existen otras teorías sobre tanto el origen de la palabra Caliburn como del origen de la historia sobre una espada legendaria, pero tanto el origen galés como el nombre de Caledfwlch son las más probables. Monmouth en la Historia de los Reyes de Britania cuenta como un adolescente Arturo extrajo una espada de una piedra (algo que otros hombres habían intentado sin éxito) y que fruto de ello fue nombrado soberano de las tribus céltico-britonas de la isla. No menciona el nombre de la espada en cuestión, aunque posteriormente se habla de que el monarca poseía una espada llamada Caliburnus (¿la misma?). Sobre el episodio de la extracción de la espada, se dice que pudo estar basada en un acontecimiento histórico real protagonizado por el auténtico Artorius dux-bellorum: puede que la palabra latina utilizada por Monmouth como piedra, saxum, fuese un error de transcripción del término saxonum (sajón), que haría referencia a que el caudillo Arturo extrajese su espada de un jefe sajón al que había matado y que tras ese episodio puede aceptado como jefe de los ejércitos britones.


Hasta finales del siglo XII-principios del XIII, la espada extraída de la roca no se identificará inequívocamente con la espada de guerra propiedad de Arturo, si bien al parecer en la creencia popular - el mito del Rey Arturo era ya conocido en gran parte de Europa- esto estaba ya dado por sentado. Es cierto, no obstante, que este pasaje es muy similar al de la leyenda germánica de Sigfrido, en donde el héroe (en versiones primitivas) encuentra la espada de su padre clavada en el tronco de un árbol; puede que Geoffrey de Monmouth tuviese en cuenta esta leyenda. Todos los continuadores del religioso inglés en la narración del relato artúrico, tanto británicos como franceses, narraron el episodio de la extracción de la espada como el hecho que lleva a Arturo al trono de la Gran Bretaña, pero no fue hasta el Ciclo de la Vulgata, el primer texto artúrico escrito en inglés vulgar (aunque ya se había escrito sobre el personaje en francés), en donde se menciona que la espada de la roca era la ya llamada Excalibur.


El nombre por el que ha pasado a conocerse la espada aparece por vez primera en los poemas sobre el Rey Arturo de Chértien de Troyes, escritos entre 1160 y 1185. En versiones francesas posteriores a Monmouth, Caliburn pasó a llamarse Escalibor y más tarde Excalibor, hasta llegar al Excalibur del también francés Troyes. La palabra anglosajona Caliburn sufriría un proceso de francofonización (algo que ocurrió con no pocos nombres originales artúricos de origen celta o anglosajón) que fue aceptado por la cultura británica, en el tiempo en que los normandos habían llegado tiempo atrás a las islas.


El Ciclo de la Vulgata aceptó la concepción de que el extraer la espada de la piedra era un designio divino reservado al rey de Gran Bretaña, que solo podía ser el hijo de Uther Pendragon, el en un principio elegido para ser el soberano de las huestes britonas. En versiones posteriores, la espada de la piedra es diferente a Excalibur, quien es entregada a Arturo por Vivian, la Dama del Lago, años después de que el monarca comenzase a reinar y tras haberse roto su espada anterior. El hecho de que Excalibur o bien fuese una espada forjada en al isla mágica de Avalon que Merlín clavó con sus artes mágicas a una piedra (o a un yunque de hierro, como en versiones mas tardías) y que iba ser quien designase al verdadero rey de los britones (descendiente de Uther) o que fuese entregada a Arturo por un hada sumergida en un lago, otorga un carácter mágico al arma. Este elemento mágico de Excalibur ya vino con Monmouth, pero fueron Chretién y los autores franceses posteriores los que reforzaron y consolidaron el carácter mágico y de romance caballeresco de la espada.


Ya en las versiones posteriores al siglo XII del ciclo arturiano (que se había enriquecido enormemente con las aportaciones literarias bretonas y francesas dentro del concepto de las historias de caballería medievales), el origen de Excalibur vinculado a la Dama del lago no hace sino otorgar un halo aún más romántico y fantástico, que tan solo aparecía en algún relato galés sobre Arturo. Respecto a esto, es necesario recordar el bello pasaje en el que la mano de la mágica Dama emerge de las aguas empuñando la sobrenaturalmente brillante espada. En el Ciclo de la Vulgata, pese a que no se cita a la Dama del Lago como creadora de la espada, el final de Excalibur guarda relación con la leyenda de la mano en el lago, ya que en ella, Arturo, herido de muerte ordena al caballero Girflet arrojar la espada en el lago encantado, que es recogida por un mano anónima supuestamente perteneciente a un hada. Tanto este final del arma (que coincide además con el del propio Arturo) como el origen de Excalibur como obra de Vivian serán recogidos por Thomas Mallory en su Muerte de Arturo, culminación literaria a finales del siglo XV del ciclo artúrico, aunque este autor atribuirá el arrojamiento de Excalibur al caballero Bedivere, la cual es recogida por Vivian la Dama del Lago. No obstante, la espada de la piedra, según Mallory, se llamaba también Excalibur, hecho este que tal vez se deba a un error del autor y al que se puede atribuir el origen de la confusión popular en la identidad de las dos espadas, que normalmente se refunde en una sola. El autor inglés quiso recoger las dos tradiciones del origen del arma y realmente se hizo un cacao.


Una espada de origen mágico debía poseer poderes prodigiosos: Excalibur tenía un brillo sobrenatural y al ser desenvainada cegaba a los enemigos. Incluso su funda tenía el don de proteger a su portador de heridas mortales. Aunque en casi todas las crónicas Artúricas es el monarca el único portador del arma, en algún relato es empuñada por Gawain, el caballero sobrino de Arturo. En algunas fuentes se dice que en su filo estaban grabadas unas palabras, por un lado “Cógeme” y por el otro “Arrojamé”. Con Excalibur, Arturo ganó sus 12 batallas, se batió con su hijo-sobrino Mordred y cuando vio que sus días llegaban a su fin, devolvió la espada al universo mágico de donde pertenecía.


Tal vez sea la espada más famosa de la historia. Puede que no existiese nunca, aunque a lo largo de la historia de la humanidad, siempre se ha invocado como símbolo de la justicia, como imagen del poder y también como encarnación de la soberanía del monarca. Excalibur es un metarrelato tan bello como intemporal.

jueves, abril 23, 2009

PROXIMO SERIAL: MITOS Y LEYENDAS DEL REY ARTURO



En breves fechas comenzará en RAYOSC un nuevo serial de posts: Mitos y leyendas del Rey Arturo. Hace más de 2 años en este blog ofrecimos una serie de tres artículos sobre el mítico rey britón titulados El Rey Arturo: la construcción de un mito, en los que se desgranaba el origen de la leyenda arturiana y como llegó a nuestros dias tal y como la conocemos. Pues bien, debido al éxito de estos posts, expresado en mensajes que varios me habeis hecho llegar, ahora se ofrecerán crónicas periódicas de los elementos más míticos y característicos del maravilloso universo artúrico: La espada excalibur, Merlín y la magia en las crónicas de Arturo, el Santo Grial, Los Caballeros de la Mesa Redonda.

Os invito a este más que interesante viaje por el mundo Arturiano, que con espíritu más lúdico que académico emprenderemos.